Universidad Nacional de San Antonio Abad
del Cusco.
Departamento Académico de Antropología,
Arqueología y Sociología
Carrera Profesional de Arqueología
Textiles inca en el contexto de la capacocha
función y significado
Tesis Presentada por:
Br. Isabel Angélica Martínez Armijo
Para optar al Título Profesional de:
Licenciada en Arqueología
Asesor:
Lic. Mohenir Julinho Zapata
Rodríguez
Cusco, Perú
2005
INDICE
INDICE 2
INTRODUCCION 5
PARTE I: 12
LAS FUENTES 12
I.1.- FUENTES HISTÓRICAS 13
I.1.1.- JUAN DE BETANZOS 13
I.1.2.- PEDRO SARMIENTO DE GAMBOA 14
I.1.3.- CRISTÓBAL DE MOLINA 15
I.1.4.- EL INCA GARCILASO DE LA VEGA 15
I.1.5.- MARTÍN DE MURÚA 16
I.1.6.- FELIPE GUAMAN POMA DE AYALA 17
I.1.7.- BERNABÉ COBO 17
I. 1.8.- PIERRE DUVIOLS 18
I.2.- FUENTES ARQUEOLÓGICAS 18
I.2.1.- GRETE MOSTNY 19
I.2.2.- JUAN SCHOBINGER 19
I.2.3.- JOHAN REINHARD 20
I.2.4.- ANN POLLARD ROWE 20
I.2.5.- MARÍA CONSTANZA CERUTI 21
I.2.6.- CLARA ABAL 22
I.3.- FUENTES ETNOGRÁFICAS 22
I.3.1.- VERÓNICA CERECEDA 22
I. 3.2.- ELYANE ZORN 23
PARTE II: 24
PROYECTO DE INVESTIGACION 24
II.1.- PROBLEMÁTICA 25
II.2.- HIPÓTESIS 25
II.3.- DEFINICIÓN DE LA MUESTRA 26
II.4.- OBJETIVOS 28
II.5.- OPERACIONALIDAD 28
II.6.- MARCO TEÓRICO 29
II.7.- METODOLOGÍA 34
PARTE III: 38
LOS INCAS 38
III.1.- EL TAHUANTINSUYU 39
III.2.1.- PRODUCCIÓN 45
III. 2.2.- MANUFACTURA TEXTIL 52
III. 2.3.- LA VESTIMENTA 75
PARTE IV: 95
EL SACRIFICIO EN LOS ANDES 95 IV.1.- SACRIFICIO EN LOS ANDES 96
IV.2.- LA CAPACOCHA O CAPAC HUCHA 101
PARTE V: 119
LOS SANTUARIOS DE ALTURA 119 V.1.- SANTUARIOS DE ALTURA: ANTECEDENTES 120 V.2.- CERRO EL PLOMO 126
V.2.1.- EL DESCUBRIMIENTO 126
V.2.2.- CARACTERÍSTICAS DEL SITIO 127
V.2.3.- CARACTERÍSTICAS DEL NIÑO 135
V.3.- CERRO ACONCAGUA 137
V.3.1.- EL DESCUBRIMIENTO 137
V.3.2.- CARACTERÍSTICAS DEL SITIO 138
V.3.3.- CARACTERÍSTICAS DEL NIÑO 141
V.4.- VOLCÁN LLULLAILLACO 145
V.4.1.- EL DESCUBRIMIENTO 145
V.4.2.- CARACTERÍSTICAS DEL SITIO 146
V.4.3.- CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS 160
PARTE VI: 166
LOS TEXTILES EN LA CAPACOCHA 166 VI.1.1.- EL AJUAR DEL NIÑO DEL CERRO EL PLOMO 167
VI.1.1.- LOS ACCESORIOS 167
VI.1.2.- LA VESTIMENTA 174
VI.1.3.- LAS ESTATUILLAS 178
VI.2.- EL AJUAR DEL NIÑO DEL CERRO ACONCAGUA 188
VI.2.1.- LOS ACCESORIOS 190
VI.2.2.- LA VESTIMENTA 192
VI.2.3.- TEXTILES Y ACCESORIOS DEL FARDO FUNERARIO 195
VI.2.4.- LAS ESTATUILLAS 217
VI.3- LOS AJUARES DE LOS NIÑOS DEL VOLCÁN LLULLAILLACO 232
VI.3.1.- EL AJUAR FUNERARIO DEL NIÑO 233
VI.3.2.- EL AJUAR FUNERARIO DE LA JOVEN 243
V.3.3.- EL AJUAR FUNERARIO DE LA NIÑA 264
VI.3.4.- LAS OFRENDAS 283
PARTE VII: 307
VII.1.- COMPARACIÓN DE LOS TEXTILES ENTRE LOS INDIVIDUOS 308
VII.1.1.- TEXTILES ASOCIADOS A LOS NIÑOS 308
VII.1.2.- TEXTILES ASOCIADOS A LAS NIÑAS 319
VII.2.- TEXTILES ASOCIADOS A LAS ESTATUILLAS 325
VII.2.1.- VESTIMENTA DE LAS ESTATUILLAS MASCULINAS 325 VII.2.2.- VESTIMENTA DE LAS ESTATUILLAS FEMENINAS 332 CONCLUSIONES 343
GLOSARIO 349
Los textiles fueron, y siguen siendo, un elemento importante en la mayoría de las culturas. Estos cumplieron diversas funciones, entre las cuales la más importante fue la de vestimenta y de cobertor. Sin embargo, también fueron un vehículo para transmitir ideas, memorias, mensajes. Los textiles en el mundo andino no fueron una excepción. Desde épocas tempranas, como en la de Chavín, tenemos el testimonio de las grandes telas que pudieron servir como soporte para transmitir la creciente religión a lo largo de los Andes, llegando incluso hasta la costa sur peruana
(CORDY-COLLINS A. 1977). Posteriormente, están los finísimos mantos funerarios de la cultura
Paracas que fueron expresamente hechos para acompañar al difunto en su otra vida, gastándose energía, tiempo y materia prima en su confección. Asimismo, fue una forma de comunicación para defender y definir la identidad de un grupo, como sucede actualmente en muchas partes de los Andes (SCHEVILLE M. 1986: 2).
A través del tejido, se puede penetrar en diversas esferas de una cultura: la tecnología, la agricultura, el rito, el tributo, el lenguaje, el arte y la identidad del individuo (SCHOESER M. 2003:
7). Por otra parte, algunos textiles tuvieron un significado particular en un contexto determinado, sea este de tipo social o ritual. En este trabajo queremos buscar el significado particular de los textiles hallados en un espacio y tiempo determinados: la cultura inca.
Los incas1 tuvieron una fase de expansión que se desarrolla aproximadamente entre los
años 1438 y 1532 d.C., es decir, entre el gobierno de Pachacutec y la llegada de los españoles a lo que es actualmente el Perú. Es este período que tomaremos en cuenta en esta investigación. En primer lugar, porque entre esos años tenemos más información en los textos históricos -de los cronistas de los siglos XVI y XVII- sobre el tema tratado y en segundo lugar porque los sitios estudiados se enmarcan en ese lapso de tiempo.
Los textiles tuvieron un importante rol dentro de la sociedad inca: fueron bienes de prestigio que estaban involucrados en las esferas política, económica, social y religiosa. Los españoles relatan que había colcas o depósitos en todo el Tahuantinsuyu que estaban colmados de textiles, entre otras cosas. Fueron el principal regalo de carácter diplomático de parte del Inca hacia los curacas y personas importantes que buscaba retribuir por los favores concedidos o para formar alianzas. Fueron una de las ofrendas que más apreciaban las deidades, en cuyo honor los
1 A lo largo de este trabajo utilizaremos la grafía españolizada de las palabras quechuas. Cuando tomaremos prestados algunos términos -escritos de acuerdo a la pronunciación quechua- de algunos investigadores las escribiremos en cursiva para distinguirlas de las demás. Por otra parte, cuando escribimos “incas” (sin mayúscula) nos referimos a la cultura, mientras que “Inca” o “Incas” (con mayúscula) al soberano.
quemaban. Pero, sea como regalos, sea como ofrendas, sea como vestimenta de la elite y del Inca, estos textiles fueron portadores de mensajes. Por medio de sus íconos, sirvieron como medio de comunicación tanto entre los hombres como entre éstos y las divinidades.
Esto implica que tuvieron un significado determinado según el tipo de contexto al cual estaban asociados. Desde el punto de vista arqueológico, pocos han sido los textiles incas encontrados en su contexto original de depositación, lo que es fundamental para dilucidar dicho significado. Afortunadamente, en los últimos años se han realizado hallazgos valiosísimos en la Cordillera de los Andes, desde el sur del Perú hasta el centro y norte de Chile y Argentina. Estos son los llamados “santuarios de altura”, donde, en algunos de ellos, se ha evidenciado una de las ceremonias más importantes de los incas: la capacocha2. Estos santuarios se encuentran
generalmente a más de 5 000 m.s.n.m., en las cumbres o precumbres de imponentes montañas
(CERUTI M.C. 2003b: 22). A esas alturas, tanto los elementos de la cultura material como los
bioarqueológicos se conservan en perfecto estado. Esto se debe al clima de esas altitudes: seco y frío. En los santuarios de altura que fueron escenario de la capacocha, se han hallado infantes sacrificados con sus respectivos ajuares funerarios. Estos sacrificios ya fueron registrados por los cronistas de los siglos XVI y XVII y son de suma importancia para entender las complejas relaciones de reciprocidad que se daban tanto a nivel humano como sobrenatural.
Estos sitios de altura con evidencia de la ceremonia de la capacocha fueron estudiados y excavados por diversos investigadores. Entre ellos tenemos a Grete Mostny, quien investigó sobre el santuario del cerro El Plomo en Santiago de Chile. En Perú, Johan Reinhard y José Antonio Chávez excavaron en el Pichu Pichu, Sara Sara y Ampato, Arequipa. Finalmente, en Argentina, Juan Schobinger y María Constanza Ceruti son los precursores de la arqueología de alta montaña y han excavado los santuarios de altura del cerro Aconcagua y del volcán Llullaillaco, entre otros.
En todos los sitios mencionados se han hallado infantes sacrificados con sus respectivos ajuares, pero las investigaciones se han centrado principalmente en los individuos y la relación de éstos con la ceremonia de la capacocha. Pocos han sido los estudios dedicados específicamente al ajuar funerario dentro de ese contexto y el rol que cumplió dentro de la ceremonia. Es por eso
2 Esta grafía, tomada del trabajo de Pierre Duviols (1976), es «ambigüa e hispanizada» según este mismo autor (op. cit. 42, nota n° 1), pero fue la más usada por los cronistas y actualmente por los investigadores del tema (ver por ejemplo CERUTI M.C. 1997; 1999; 2000; 2001; 2003; SCHOBINGER J. 2001). Nosotros utilizaremos esta misma grafía por las mismas razones y en el capítulo referente al tema, hablaremos sobre las diferentes grafías y la semántica de la palabra.
que este trabajo se centra en una parte importante del ajuar como son los textiles, tanto de la vestimenta de los individuos como la de las estatuillas asociadas.
Es dentro de este contexto, la capacocha, que queremos buscar el significado particular que pudieron tener los textiles. Este trabajo se basará principalmente en tres santuarios de altura con evidencia de dicha ceremonia: cerro El Plomo en Chile, cerro Aconcagua y volcán Llullaillaco en Argentina; aunque tomaremos en cuenta también otros santuarios de altura como el volcán Ampato en Arequipa, Perú. Esta elección se debe a que los primeros sitios fueron estudiados por equipos multidisciplinarios y los resultados fueron debidamente publicados; no sucediendo lo mismo para el último.
Los infantes hallados en los santuarios de altura vestían prendas características de sus lugares de origen. Sabemos por las crónicas que las diversas poblaciones conquistadas debían mantener el uso de sus vestimentas típicas so pena de castigo. Esta era una forma de reconocer tales poblaciones al momento de cobrar los tributos y de hacer los censos (MOYA R. 1988: 11).
Pero más allá de las cuestiones políticas y económicas está el de la identidad. De manera general, en los procesos de conquista, las vestimentas del “otro” «tienen el poder de auto exclusión y, al mismo tiempo, de remitir a la propia identidad: étnica, social, cultural, jerárquica, regional o estética» (ibid.).
Las vestimentas de los individuos sacrificados en el contexto de la ceremonia de la capacocha no siempre son de estilo inca, sino que presentan variantes costeñas como veremos en el caso del niño hallado en el cerro Aconcagua. Sin embargo, tanto las estatuillas antropomorfas como su respectiva indumentaria asociadas a estos niños pueden ser identificadas claramente como de estilo inca3 (R
OWE A.P. 1995-1996: 5).
El objetivo de este trabajo es entender la función y el significado particular de los textiles incas en un contexto determinado: en este caso la capacocha evidenciada en los santuarios de altura. Para lograr este objetivo se utilizará una metodología que toma sus bases en diversas disciplinas como la iconografía, etnografía, la etnohistoria y parte de la semiótica, aunque la base principal será tomada de la metodología que Ian Hodder propuso para la arqueología contextual (HODDER I. 1994).
3 Con “estilo inca” se entiende el estilo que se originó y se dio en el área de Cusco, capital del Tahuantinsuyu (ROWE A.P. 1995-1996:.5).
La muerte fue uno de los momentos donde fue mejor documentada, en la época prehispánica, la importancia que tuvieron los textiles en el mundo andino y su relación con las etapas de la vida. Esto se evidencia por la cantidad y calidad de las vestimentas encontradas en algunos contextos funerarios, algunas de ellas sin uso, lo que presupone que fueron confeccionadas especialmente para dicha ocasión (MURRA J. 1970: 587; BOLLINGER A. 1996:
155).
Queremos aclarar que las muestras tomadas como datos para el fin de la investigación son muy reducidas, principalmente porque no han sido muchos los santuarios de altura con evidencias de capacocha que han sido excavados científicamente. Además, siendo la arqueología de alta montaña una disciplina nueva que se está desarrollando a la par con los hallazgos, el proceso de análisis de los objetos y niños encontrados es muy lento y costoso y debe estar a cargo de especialistas de diversas disciplinas. Aquí, pretendemos solamente dar un primer paso en cuanto al estudio del significado de los textiles en ese contexto, esperando que sean descubiertos y estudiados científicamente más sitios para poder confrontar nuestras hipótesis.
Este trabajo se divide en siete partes, subdivididas a su vez por capítulos, precedidas por una introducción y sucedidas por las conclusiones, un glosario textil y la bibliografía.
En la introducción se planteará el objetivo de la tesis, así como una breve reseña del marco teórico y metodología aplicados.
En la Parte I se hace una breve referencia de las fuentes utilizadas para los fines de este trabajo, sobre todo haciendo referencia a las fuentes históricas, con los respectivos autores sobre el tema tocado en este trabajo. Asimismo, se mencionarán los trabajos actuales relacionados al tema de los textiles incas, los santuarios de altura y la capacocha, tanto de carácter arqueológico como etnográfico, en el caso de los textiles, y sus aportes para el tema estudiado.
La Parte II es de carácter teórico-metodológico, donde se exponen los problemas, las hipótesis, las unidades de análisis y el marco teórico considerado en esta investigación, así como la metodología a seguir.
La Parte III estará dedicada a la historia del Tahuantinsuyo como parte introductoria del mundo textil inca. Se presentará una breve reseña de su historia, tomando en cuenta sobre todo la parte de la cosmovisión y religión, así como aspectos de carácter económico relacionado con la producción textil. Finalmente, se tocará el tema específico de los textiles incas, su importancia en la sociedad inca, su producción, técnicas y clasificación, sobre todo con respecto a la vestimenta y accesorios.
En la Parte IV se abordará el tema de sacrificio en los Andes de forma general y de manera específica sobre la capacocha. Las fuentes para la elaboración de esta parte del trabajo serán prioritariamente de carácter histórico y arqueológico. El objetivo es introducirse al complejo mundo religioso de los Andes, donde los sacrificios y las ofrendas a las divinidades se vienen dando desde tempranas épocas continuando hasta nuestros días.
La Parte V será de carácter descriptivo. En ella se expondrá los antecedentes de los santuarios de altura conocidos hasta ahora y las características de los tres sitios de altura objetos de estudio, dando la mayor cantidad posible de detalles sobre sus descubrimientos, características de los complejos ceremoniales, con los contextos originales de depositación y de los individuos asociados.
La Parte VI -también de carácter descriptivo- será dedicada a los ajuares funerarios asociados a los niños de los tres sitios de altura, donde se describirán los textiles que los acompañaban.
La Parte VII es de índole analítico e interpretativo que tomará en cuenta los textiles descritos. Habiendo expuesto los detalles de los artefactos de cada sitio, se procederá a la comparación de la cultura material -con mayor énfasis en los objetos textiles- dando nuestras interpretaciones sobre la posible función y significado que pudieron tener en ese contexto. Veremos también las diferencias entre los sitios en cuestión y comparándolos con otros similares, los cuales pueden dar alguna luz sobre su posible significado.
En las conclusiones, se resume los principales puntos tocados en el transcurso del trabajo así como los aportes entregados y de qué manera pueden contribuir a una interpretación más general sobre la función y significado de los textiles incas dentro del contexto de la capacocha y de la cosmovisión inca.
El glosario está centrado en terminologías y definiciones de carácter textil tomadas de diversos especialistas en el tema, utilizadas en el transcurso de esta investigación. Este glosario tiene como objetivo el de tener en cuenta que se deben fijar términos precisos para no caer en la confusión y diversificación de términos usados.
Nota: Se han agregado cuadros sinópticos, gráficos y más imágenes a la tesis, para una mayor comprensión de los datos recogidos y para mostrar una visión más global del conjunto de los objetos relacionados con la ceremonia de la capacocha.
PARTE I:
En todo trabajo de investigación es importante exponer los aportes fundamentales que pueden brindar las diversas fuentes utilizadas para dicho fin. En esta primera parte se hará una breve reseña de las fuentes más importantes consultadas para la realización de este trabajo, mencionando los aportes más relevantes relacionados con los textiles incas y la capacocha. Para mayor comprensión y claridad, se la ha dividido en tres capítulos según el tipo de fuentes: históricas, arqueológicas y etnográficas.
I.1.- Fuentes históricas
Las fuentes históricas nos ayudan a la interpretación de contextos especiales (ROWE A.P.
1995-1996: 5), como el caso de la ceremonia de la capacocha -parte del tema de esta investigación- así como a entender qué función y significado pudieron tener los textiles asociados a dichos contextos. Asimismo, nos brindan informaciones sobre la textilería incaica en todos sus aspectos: materias primas, confección, producción, almacenamiento e importancia en la política del Tahuantinsuyu. A continuación, haremos unas breves reseñas4 de algunos de los autores más
importantes, y sus respectivas obras, que fueron consultados para la realización de este trabajo, tomando en cuenta el punto de vista desde el cual fueron escritas, así como los aportes que nos pueden brindar.
Dentro de estas fuentes de carácter netamente histórico, incluimos el imprescindible e igualmente importante trabajo de Pierre Duviols (1976) sobre la capacocha. Esta inclusión se debe a que este autor se basó en textos históricos (crónicas, visitas, etc.) para elaborar su planteamiento sobre dicha ceremonia, donde no hay ninguna comparación con evidencias arqueológicas. Esto se debió seguramente a que en el momento que escribió dicho artículo, sólo el sitio del cerro El Plomo, en el centro de Chile, había sido descubierto y la arqueología de alta montaña estaba aún en sus inicios.
I.1.1.- Juan de Betanzos
Juan de Betanzos escribió una de las primeras obras de carácter indigenista en el año de 1551, según lo expresa María del Carmen Martín Rubio (BETANZOS J. 1987 [1551]: XI). Este
español, vecino del Cusco, tuvo una cierta posición social dentro de la esfera incaica por estar casado con la princesa inca Cuxirimay Ocllo -prima de Atahualpa y descendiente directa por parte paterna de Pachacutec- bautizada después como doña Angelina Yupanqui Coya. Además, por su perfecto dominio del quechua, Betanzos pudo recopilar mucha información valiosa sin una visión tan occidentalizada y más apegada a la de sus informantes (PORRAS BARRENECHEA R. 1986: 310;
MARTÍN RUBIO M.C. 1987: XV; KAULICKE P. 1998: 139; ROSTWOROWSKI M. 2001: 70). Estos
últimos fueron, sobre todo, quipucamayocs y personajes de la elite incaica contemporáneos a los últimos incas (MARTÍN RUBIO M.C. 1987: XVII).
El gran aporte de esta obra es que Betanzos «pone de manifiesto, entre otras noticias [...] la impresionante infraestructura creada por los gobernadores del Imperio» (op. cit. XIX), así como los aspectos sociales, económicos y políticos del Estado inca. Por otra parte, relata con grandes -sino excesivos- detalles las ceremonias incaicas, dándole gran importancia a éstas dentro del marco religioso indígena. Es por este motivo que tenemos muchas informaciones de cómo y sobre todo cuándo se realizaba la capacocha, presente -como veremos- en muchas de las festividades incas. Esta descripción, Betanzos la hace «con toda naturalidad, sin un ápice de sorpresa ni escándalo. Los considera manifestaciones normales e inherentes a la vida del Incanato» (op. cit. XXII), lo que puede facilitar la veracidad de dichos relatos, sin ningún tipo de prejuicio europeo ni equivalencias del mismo.
I.1.2.- Pedro Sarmiento de Gamboa
Pedro Sarmiento de Gamboa, marino y cosmógrafo español, nos dejó escrito en su
Historia de los incas, terminada en 1572, algunas evidencias sobre cuándo se realizaba y qué era a
grandes rasgos la ceremonia de la capacocha. La crónica fue encargada por el virrey Francisco de Toledo -quien también era su gran amigo- con motivo de la visita general que éste hizo en todo el Perú entre los años 1570-1575 (MARZAL M. 1989: 124-125). Es por esto que Sarmiento se dedica
a relatar la historia de los incas para demostrar que éstos eran unos “tiranos” y de esta manera justificar la conquista española, aunque según la elite incaica aún existente en ese tiempo, a quienes les leyó el escrito, «ninguna historia que se haya hecho será tan cierta y verdadera como ésta» (SARMIENTO DE GAMBOA P. 1942 [1572]: 16). La definición y ocasiones que él da para la
I.1.3.- Cristóbal de Molina
El cronista Cristóbal de Molina llamado el cusqueño, párroco de Nuestra Señora de los Remedios del Hospital de Naturales del Cusco, tuvo acceso a una gran cantidad de información, como tal, sobre las leyendas y los ritos de los incas. Estas preciosas informaciones las obtuvo de la confesión de los últimos hijos de los incas y por su excelente conocimiento y dominio del quechua (MOLINA C. 1993 [1574]: 15). Esta fuente es una de las principales sobre religión andina
cusqueña del siglo XVI (MARZAL M. 1989: 114) y es la que con más detalles relata sobre la
ceremonia de la capacocha, encontrando su verificación en los datos arqueológicos. Como bien dice Porras Barrenechea: «El padre Molina es un cronista que inspira plena confianza. Su método es esencialmente objetivo, sin mezcla alguna de comentario, recuerdo o impresión personal [...] Ni aún en la descripción del lúgubre cortejo de los tarpuntaes conduciendo por todos los caminos del Imperio los niños que debían ser sacrificados en la Cápac cocha, que eran llevados de las manos por sus madres, expresa emoción alguna » (1986: 353).
Es por lo expuesto que, al hablar sobre la capacocha, este cronista será nuestra fuente principal, tanto para saber cómo pudo haberse realizado esta ceremonia en todo el Tahuantinsuyu y en especial la importancia de ésta en la esfera económica, política y religiosa de los incas.
I.1.4.- El Inca Garcilaso de la Vega
El Inca Garcilaso de la Vega, mestizo cusqueño, autor de los Comentarios Reales de los Incas, publicada en 1609, vivió en esa ciudad hasta los veinte años. A partir de esa edad se traslada a España donde residirá hasta su muerte. Siendo hijo de una noble inca, nieta de Tupac Yupanqui, y de un capitán español, recibió tanto una influencia indígena como española (MARZAL M. 1989:
234; PORRAS BARRENECHEA R. 1986: 392). En cuanto a la influencia indígena, escuchó desde
pequeño las historias de la tradición inca, los mitos y las leyendas, de boca de su madre y de sus tíos. Esto le permitió obtener los conocimientos que le serán útiles al momento de escribir su crónica, además de dominar perfectamente el quechua (PORRAS BARRENECHEA R. 1986: 391).
Por otro lado, tuvo en posesión algunas fuentes que le sirvieron para reforzar sus conocimientos sobre el mundo andino, como fueron los escritos del jesuita mestizo Blas Valera (MARZAL M.
Uno de los puntos que Garcilaso niega fuertemente e insistentemente es el tema de los sacrificios humanos entre los incas. Según él, algunos cronistas españoles, como lo fue Polo de Ondegardo, se equivocan al escribir sobre ese tema, ya que recibieron información errada de parte de sus informantes (GARCILASO DE LA VEGA I. 1995 [1609]: 88-89; 94). Esta negación
posiblemente se dio por el hecho que el Inca Garcilaso -criado según las leyes y conceptos cristianos-, quiso realzar, idealizar en cierta forma, la cultura inca y el sacrificio, visto desde su punto de vista, era un acto barbárico e inhumano, o quizás sus parientes más cercanos que le contaron la historia de los incas, no le revelaron algunas cosas relativas a ciertas ceremonias. Sin embargo, de su obra podemos obtener muchos datos sobre la textilería incaica y de sus más conocidas productoras, las acllacunas, siendo éste el aporte fundamental utilizado en este trabajo.
I.1.5.- Martín de Murúa
Otro cronista que es fuente importante para este trabajo es el Mercedario ibérico Fray Martín de Murúa (1964 [1613]), quien residió muchos años en el Perú recogiendo valiosa y extensa información fidedigna en materia indígena de aquella época, siglo XVI y XVII
(BALLESTEROS M. 1987: 5-6). Un punto importante que hay que mencionar con respecto a la
obra de Murúa es que no tuvo la influencia del Virrey Francisco de Toledo en el sentido de reunir informaciones para justificar la conquista española, por lo que este mercedario escribió gobernando sus propias informaciones (op. cit. 21). Así, en sus escritos se deja entrever la admiración por la cultura inca y su amor a los “indios”, pero lo que les critica es haber ignorado la religión católica (ibid.). Manejó el quechua y el aymara y muchas de las informaciones que obtuvo las recibió de los «testimonios histórico de los quipus» (PORRAS BARRENECHEA R. 1986:
477). Como la de Guaman Poma, la obra de Murúa presenta dibujos de los Incas y las Coyas, aunque estos últimos son más burdos que los del primero.
Este cronista relata con minuciosidad de detalles los acllahuasis y las diferentes clases de acllas internas. Describe cuales eran los requisitos para los diferentes tipos y a qué menesteres se dedicaban. Esto es de gran importancia para este trabajo, ya que nombra qué clase de ñustas eran las encargadas de manufacturar textiles destinados a los sacrificios. Asimismo, es otro de los españoles que escriben sobre la capacocha, aunque nunca la nombre como tal, refiriéndose sólo a los sacrificios de niños.
I.1.6.- Felipe Guaman Poma de Ayala
Un autor indígena, Felipe Guaman Poma de Ayala (1993 [1615]), nos da una detallada información sobre la sociedad andina prehispánica y colonial (MARZAL M. 1989: 259). Nos
interesa aquí la descripción que hace de la vestimenta de los Incas y de las Coyas, que se apoyan en sus detallados dibujos pudiéndose hacer algunas comparaciones con los ejemplares de tipo arqueológico encontrados a lo largo del territorio que ocupó el Tahuantinsuyu. Guaman Poma de Ayala muestra en sus dibujos la vestimenta de los incas antes de la llegada de los españoles y la vestimenta que se usa en el tiempo en que escribe su crónica. Además, fue muy cuidadoso en dibujar la vestimenta de tres provincias diferentes del altiplano y del Chinchaysuyu, siendo estas representaciones confirmadas en la mayoría, no todos, de los ejemplares de carácter arqueológico que se tienen (ROWE A.P. 1995-1996: 5). Asimismo, describe la labor de las tejedoras, a qué edad
aprendían a hilar, tejer, cuando se volvían expertas tejedoras y la clasificación que hace de las acllacunas.
I.1.7.- Bernabé Cobo
Uno de los cronistas que más detalles nos brinda sobre la descripción de la vestimenta y los textiles incas en general, es el padre jesuita español Bernabé Cobo (1956 [1653]). Según Manuel Marzal (1989: 111), la historia de la civilización incaica escrita por Cobo es «la más completa que ha llegado hasta nosotros», comentario que concuerda con el de Raúl Porras Barrenechea (1986: 512) para quien la obra de Cobo es un «inventario total de su época, síntesis de un siglo de colonización [...] es el más grande esfuerzo de integración de América en el cosmos» (1986: 509). Pero hay que tener presente que este cronista escribe más de un siglo después de la conquista, por lo que hay que tomar sus datos cuidadosamente y compararlos con otros cronistas que escribieron antes que él (ROWE A.P. 1995-1996: 5).
Sabemos, por él mismo, que tomó datos de otros cronistas anteriores a él, como es el Padre Cristóbal de Molina -el Cusqueño-, el conquistador Pedro Pizarro, el dos veces corregidor de Cusco Polo de Ondegardo y las Informaciones del Virrey Toledo, entre otros, los cuales pudieron conversar con los últimos descendientes de los Incas y ver aún lo que quedaba de su cultura. Cobo fue un gran observador de su época siendo uno de los pocos cronistas que le dedicó un capítulo entero a la textilería y vestimenta de los mismos, intuyendo de esa manera la gran importancia que tuvieron para esta civilización. Así, las informaciones de Cobo se
transforman en un texto de un gran valor histórico y etnográfico de la época. Para nuestra fortuna, muchos de estos datos son confirmados a nivel arqueológico, por lo que la visión crítica que empleó para escribir su Historia del Nuevo Mundo, puede ser utilizada en este trabajo para dar una explicación de la textilería incaica.
I. 1.8.- Pierre Duviols
Este investigador fue uno de los primeros en darse cuenta de la importancia significativa que tuvo la ceremonia de la capacocha en los mecanismos de reciprocidad política, social, económica y religiosa entre los incas. Plantea un desarrollo cronológico y espacial de esta ceremonia tomando en cuenta los datos históricos que llegaron a nosotros mediante las crónicas, las visitas de idolatría y otros documentos de suma importancia de los siglos XVI y XVII. El gran aporte de Duviols es haber desarrollado los diversos pasos que conforman la ceremonia de la capacocha, desde el movimiento territorial centrípeto, pasando por la centralización metropolitana de las ofrendas y el último movimiento centrífugo de las mismas hacia los lugares destinados para el sacrificio. Asimismo, identificó tres dimensiones de la ceremonia: una espacial, otra económica y una última de carácter semántico, donde intenta dar el significado que pudo tener la palabra capacocha.
I.2.- Fuentes arqueológicas
En este capítulo nos referiremos a los diferentes trabajos de carácter arqueológico en relación a los santuarios de altura donde se han hallado evidencias de la ceremonia de la capacocha, así como también del estudio de piezas textiles de la época inca. Como en el capítulo anterior, daremos breves referencias de los autores y sus respectivos trabajos, así como los aportes fundamentales que ellos engloban. Estas fuentes de información fueron las que se tomaron como datos en esta tesis y que fueron analizadas por la autora para llegar a la hipótesis planteada al comienzo de la misma.
I.2.1.- Grete Mostny
Grete Mostny era, al momento del descubrimiento del niño del cerro El plomo en 1954, Jefe de la Sección Antropología del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago de Chile. Fue ella quien tramitó la compra del cuerpo momificado del niño -reconociendo el alto valor a nivel arqueológico que representaba- con el arriero que lo descubrió. Una vez adquirido para el museo, procedió, junto con un equipo multidisciplinario, al análisis del mismo. Estos serían los comienzos de una rama de la arqueología, denominada por sus seguidores arqueología de alta montaña, que en los últimos tiempos ha adquirido gran importancia por los hallazgos y respectivos análisis multidisciplinarios de más niños sacrificados en cumbres de los Andes.
El aporte fundamental de la Dra. Grete Mostny es haber convocado a dicho equipo para analizar desde diversos aspectos el cuerpo del niño, lo poco de ajuar que le quedaba al momento del hallazgo y el sitio donde fue enterrado. Así, podemos tener diferentes datos que explican5 en
conjunto como pudo haber sido esta ceremonia en un sitio específico como el santuario en la cumbre del cerro El plomo.
Entonces, tenemos -para el fin de este trabajo- el análisis de la vestimenta del individuo, así como de los pocos objetos encontrados asociados al mismo y del complejo ceremonial del cerro, con toda una serie de construcciones en sus faldas y en la cumbre.
I.2.2.- Juan Schobinger
Este arqueólogo argentino fue unos de los primeros investigadores que se dedicó a la arqueología de alta montaña en Argentina, siendo, en los años sesenta, el arqueólogo encargado de excavar el sitio donde fue hallado el cuerpo de un joven sacrificado en el cerro El Toro, iniciándose de esta manera las “excavaciones científicas de rescate” en los sitios de alta montaña (SCHOBINGER J. 1966; CERUTI M.C. 2003b: 29). En 1985, participó en la excavación de rescate en
el santuario del cerro Aconcagua donde se desenterró el cuerpo de un niño, también sacrificado (1995, 2001). Con la primera experiencia, reunió un equipo multidisciplinario para el estudio del cuerpo del joven, su ajuar y el sitio. Schobinger siguió los mismos pasos para el caso del niño del cerro Aconcagua, que es un claro ejemplo de capacocha. Esta publicación, que abarca diversos
5 Hay que tener en cuenta que el trabajo de Mostny se realiza poco después del hallazgo, publicándose los datos en 1957. Para esa fecha muchos de los avances actuales de la arqueología no se desarrollaban aún.
estudios multidisciplinarios, es una de las más completas acerca de un santuario de altura con evidencia de la ceremonia de la capacocha.
El estudio del sitio, del niño, de su ajuar y en general de la ceremonia de la capacocha, nos brinda una cantidad valiosa de información, que ayuda a diversos investigadores a seguir trabajando en un tema que aún presenta muchas incógnitas, aunque haya sido fundamental en el sistema de reciprocidad política, social y económica, así como en la religión inca en cuanto medio de comunicación con las divinidades, como planteamos en esta tesis.
I.2.3.- Johan Reinhard
Johan Reinhard viene ocupándose de los santuarios de altura desde hace más de dos décadas, tanto en Chile, Argentina como Perú principalmente. Ha sido el descubridor, junto con José Antonio Chávez y María Constanza Ceruti, de tres importantes hallazgos relacionados con la ceremonia de la capacocha: el cuerpo de la joven del volcán Sara Sara -denominada “Sarita”-, de la niña de Ampato -o vulgarmente llamada la “momia Juanita”- y los tres niños del volcán Llullaillaco.
Ha realizado importantes trabajos de carácter etnoarqueológico sobre la importancia de las montañas en la cosmovisión y religión andina (REINAHRD J. 1983), en cuyas cimas se
encuentran santuarios de altura prehispánicos que aún, en algunos casos, siguen siendo venerados por las poblaciones aledañas actuales.
Plantea que la importancia de la sacralidad de estas montañas radica en el hecho que son consideradas como las responsables de la fertilidad de los campos y los rebaños por ser vistas como controladoras del clima y por ende las encargadas de proporcionar el agua necesaria para la subsistencia. Los santuarios de altura, entonces, deberían ser explicados desde esa perspectiva. Nosotros planteamos que esta visión sagrada de las montañas es aún más compleja, aunque no queda descartado que esta hipótesis haya estado al origen y forme parte de esta sacralidad.
I.2.4.- Ann Pollard Rowe
El trabajo de Ann Pollard Rowe (1995-1996), que utilizamos en este trabajo, es importante por diversas razones. Primero porque esta investigadora hace una descripción de la
vestimenta inca -femenina y masculina- basada tanto en datos históricos como arqueológicos. De esta manera realiza una comparación entre las evidencias halladas en excavaciones y en museos llegando a diferenciar los diversos tipos de técnicas, terminaciones e íconos según el tipo de indumentaria.
El segundo punto importante, que tomamos en cuenta en esta investigación, es que en su trabajo llega a diferenciar entre la vestimenta que se usaba a diario y la que fue confeccionada para fines rituales. Esta diferencia es muy sutil, pero muy significativa en cuanto se puede deducir cuales prendas fueron manufacturadas y destinadas a un uso específicamente ritual y otras simplemente para la vida cotidiana.
I.2.5.- María Constanza Ceruti
Esta joven arqueóloga argentina ha explorado casi todos los grandes nevados de los Andes y sobre todo de Argentina en busca de santuarios incas en sus cimas. Fue, junto con Johan Reinhard, una de las descubridoras del conjunto de ofrendas suntuarias y de los niños sacrificados encontrados en la cima del volcán Llullaillaco, en 1999. En su tesis de licenciatura, propuso un nuevo marco teórico dentro del cual explicar el fenómeno de la capacocha y los santuarios de altura como uno de sus escenarios, que aún sigue defendiendo. Este se enmarca en la teoría de “conflicto”, con la que no estamos del todo de acuerdo. Pero, el gran aporte de esta investigadora, para nuestro trabajo, es el habernos legado una serie de publicaciones -libros y artículos- que contienen información valiosa para quien desee adentrarse en el tema.
Asimismo, plantea lineamientos metodológicos a la luz del análisis conductual, el cual «permite inferir las estrategias de selección de rutas de ascensión y solución de problemas de aprovisionamiento que dieron marco a las ascensiones incaicas» detallados en su tesis doctoral
(CERUTI M.C 2003b: 87). De esta forma, puede llegar a estimar de manera tentativa cuantas
personas pudieron asistir a la ceremonia en la base del volcán y cuántas pudieron seguir el recorrido hasta el santuario de la cima, así como el transporte de los alimentos y ofrendas y los criterios con los cuales planificaron los diversos escenarios rituales a lo largo del camino hacia la cima (ibid.). Por otra parte, también entender las diferentes implicaciones políticas, económicas, sociales y religiosas que abarcó la ceremonia de la capacocha.
De esta forma, nos da un panorama casi completo de cómo los incas estructuraron y desarrollaron esta ceremonia en una zona determinada como el volcán Llullaillaco, abarcando todas las esferas que implican dicho conjunto, la cual puede ser aplicada para otros santuarios de altura que fueron escenario de la capacocha.
I.2.6.- Clara Abal
Esta arqueóloga argentina se ha dedicado, desde hace más de una década, al análisis de los textiles provenientes de diversos santuarios de altura situados en territorio argentino. Gracias a su trabajo, se tiene una completa descripción de los tejidos que forman parte del ajuar funerario del infante del cerro Aconcagua (2001). Asimismo, ha estudiado los textiles asociados a la niña del cerro Chuscha (2002) y actualmente se dedica al análisis técnico de los textiles del ajuar de los infantes del volcán Llullaillaco, como parte de su tesis doctoral (CERUTI M.C. 2003b: 14).
I.3.- Fuentes etnográficas
Nos hemos apoyado en dos trabajos etnográficos importantes sobre los textiles andinos actuales. Estos mismos fueron la base para otros más recientes y siguen siendo fuente de consulta para cualquier investigador que quiere ahondar el tema de la textilería andina. Estos dos trabajos utilizan como base la metodología de la semiótica, que ve los objetos como signos que tienen un significado, es decir, que son portadores de mensajes. Presentamos aquí una breve reseña de los aportes fundamentales de estas dos autoras.
I.3.1.- Verónica Cereceda
Esta investigadora, con su trabajo sobre las talegas de Isluga, elaboró una metodología pionera en cuanto al análisis semiológico de los textiles andinos. El gran aporte que hizo fue sostener que las talegas y los textiles andinos en general, poseen una sintaxis, que los signos que los componen se articulan en un lenguaje (ZORN E. 1987: 500). Esto significa ver el textil como
un medio de comunicación que encierra un mensaje dirigido a un receptor. Este punto es importante para determinar el significado simbólico que encierra cada textil. Asimismo, dio pautas para el análisis del mismo, que fueron la base de diversos trabajos posteriores enfocados
hacia una semiótica del textil. Estas mismas pautas pueden ser aplicadas a textiles de tipo arqueológico, aunque, claro está, con mayor cautela por ser una pieza de una cultura pasada de la cual poco sabemos.
I. 3.2.- Elyane Zorn
Otra de las investigadoras que siguió los pasos de Cereceda es Elyan Zorn, en su trabajo sobre los atados de los pastores del altiplano peruano. Ella retomó la metodología de la investigadora precedente, para demostrar que los textiles usados para el marcado de los animales encierran un significado, vehiculan un mensaje. Asimismo, su análisis nos muestra que cada parte de un tejido es importante para definir el todo: una lista o un área no fue hecha al azar, tiene su propio nombre dentro del textil y posee una función específica. Por otra parte, en el caso de las “uncuñas”, cuanto más presentan una diferenciación del espacio textil, más específico se vuelve su uso en los contextos rituales. Esto es relevante ya que en la cultura inca también existen textiles llanos sin decoración y otros más elaborados que seguramente cumplieron una función más específica que las anteriores.
De las principales fuentes utilizadas en este trabajo, podemos ver que pocas han sido las investigaciones enfocadas específicamente a los textiles en el contexto de la ceremonia de la capacocha. Tenemos los datos históricos que nos remiten principalmente a la estructura e implicaciones de esta ceremonia dentro de la cosmovisión incaica. Los trabajos de carácter arqueológico se han dedicado al reconocimiento y excavación de los santuarios de altura, llevando a la confirmación de los datos históricos. Los arqueólogos de alta montaña han destacado la importancia que tuvo esta ceremonia tanto a nivel político, económico, social y religioso entre los incas, pero los textiles han sido considerados más que nada dentro de la manufactura y circulación de bienes de prestigio, involucrados en ceremonias tan importantes como la capacocha. En este trabajo queremos plantear una hipótesis diversa, sin descartar las ya propuestas por los investigadores mencionados.
PARTE II:
II.1.- Problemática
Según lo referido en la parte de las fuentes, los datos y los estudios relacionados con la ceremonia de la capacocha se enfocan en el desarrollo e implicaciones de la misma en las esferas política, económica, social y religioso de la cultura inca. Pero en las evidencias arqueológicas hallamos a los infantes asociados a un rico ajuar textil, que no ha sido objeto de un adecuado estudio, siendo parte fundamental en la estructuración de dicha ceremonia.
Al encontrarse los textiles incas de las capacochas en su contexto original de depositación, es posible -a través de un análisis- llegar a conocer la posible función y significado que pudieron tener en dicho contexto. Asimismo, estos textiles, siendo parte fundamental de la cultura material inca, tuvieron un rol en la estructuración de esta sociedad y en este caso en el contexto específico de la capacocha.
Por esto es posible plantear los siguientes problemas que serán el punto de partida de esta investigación:
¿Qué función tenían los textiles en el contexto ceremonial de capacocha ?
¿Qué significado particular tuvieron los textiles en el contexto ceremonial de la capacocha? ¿Cuál fue la importancia de estos textiles en la estructuración de la capacocha?
II.2.- Hipótesis
Se ha demostrado, a través del trabajo de John Murra (1970) -entre otros- que los textiles tuvieron una importancia fundamental dentro del sistema socio-económico incaico, tomando en cuenta los testimonios de los cronistas de los siglos XVI y XVII. Pero este enfoque se centra sobre todo en el aspecto funcional que tuvieron éstos en el mundo andino y en particular para los incas.
Sin embargo, no se ha tocado mucho el aspecto simbólico, es decir, el significado que pudieron tener estos textiles en determinados contextos, tanto de tipo social, político, ideológico y ceremonial, entre otros. Es por eso que muchos aspectos, como el análisis iconográfico y el estudio iconológico, no han sido enfocados hacia este tipo de interpretación.
Muchos investigadores que se han dedicado al estudio de los textiles, tanto de tipo arqueológico como etnográfico, concuerdan en decir que el textil fue, y sigue siendo, un medio de comunicación (SCHEVILLE M. 1986; FRANQUEMONT E. 1992; GAVILAN V. –ULLOA L. 1992;
ARELLANO C. 1999). Esto se da por medio de los íconos formados en el textil.
Asimismo, Carmen Arellano (1999) propone que tanto los quipus como los tocapus plasmados en los textiles6 fueron un sistema de comunicación inca, que transmitían información
cuyos receptores comprendían. Por otra parte, Laura Laurencich (2002) también plantea que los tocapus son una especie de “escritura ideográfica” y que éstos, dentro de los textiles incas destinados a la elite, «no servían [...] para comunicarse con los hombres, pero únicamente para que el Inca y la nobleza se comunicara con los dioses” (op. cit. 269). Aquí, plantea que los textiles poseedores de cierto tipo de íconos -en este caso los tocapus- fueron el medio de comunicación, poseedores de “mensajes” destinados a las divinidades, pero exclusivamente por parte de la elite incaica.
En este trabajo queremos proponer que la mayoría de los textiles que se encontraron en los contextos de capacocha fueron destinados específicamente para este fin, pero no sólo con la función de cubrir y vestir los cuerpos de los niños sacrificados, sino también, y principalmente, como medio de comunicación, para las personas presentes o asistentes en la ceremonia, pero sobre todo, para comunicar “algo” a las divinidades a las cuales estaban destinados dichos sacrificios. Es por eso que pudieron tener un rol importante en la estructuración de esta ceremonia, tanto como parte de la vestimenta de los sacrificados, como parte de las ofrendas y como medio de “enviar” mensajes a las divinidades.
II.3.- Definición de la muestra
En la presente investigación las unidades de análisis, para responder a los problemas planteados y lograr los objetivos propuestos, serán tomadas principalmente de tres sitios considerados como santuarios de altura: cerro El Plomo en el centro de Chile, cerro Aconcagua en el centro de Argentina y el volcán Llullaillaco en el norte de Argentina. Esto se debe porque se han realizado minuciosas investigaciones en estos sitios, así como su posterior publicación. Pero, también se tomarán en cuenta otros sitios como el volcán Ampato, entre otros, para poder
compararlos con los sitios mencionados y definir si hubo o no un patrón común entre los santuarios de altura.
Estos últimos se caracterizan por ser:
« [...] sitios con arquitectura ceremonialy evidencias artefactuales y/o bioarqueológicas de ofrendas, emplazados en las cumbres o precumbres de altas montañas, a más de 5.000 m.s.n.m. » (CERUTI M.C. 2003b: 22).
Queremos aclarar, sin embargo, que a pesar de haberse encontrado evidencias de la ceremonia de la capacocha en diversos santuarios de altura, no significa que todos los santuarios de altura fueron el escenario de la misma. En algunos de ellos, sólo se encontraron ofrendas de estatuillas de metal, sin sacrificios humanos, que son característicos de la ceremonia mencionada.
Como especificamos en la parte introductoria, el trabajo se centra en parte del ajuar funerario de los infantes sacrificados en la ceremonia de la capacocha: los textiles. Clara Abal es una de las pocas investigadoras que se ha dedicado específicamente al estudio de los textiles de los infantes del cerro Aconcagua, del cerro Chuscha y del volcán Llullaillaco, Argentina. Estos estudios se enfocan en la parte técnica y descriptiva de los textiles, como primer paso para un análisis de tipo simbólico propuesto en esta tesis.
Por otra parte, ninguno de los investigadores, dedicados al tema de la arqueología de alta montaña, ha enfocado su atención en si hubo o no algún patrón común de los ajuares funerarios de los individuos sacrificados, entre los diversos sitios donde se hallaron evidencias de la ceremonia de la capacocha. Aquí, queremos ver si existió un patrón común en los textiles usados en esta ceremonia, tanto los pertenecientes a los infantes como a las estatuillas asociadas.
Las unidades de análisis, entonces, son las siguientes: - Vestimenta textil de los individuos sacrificados. - Textiles asociados a los individuos sacrificados.
- Vestimenta de las estatuillas asociadas a los individuos sacrificados. - Diseños, iconografía y colores de los textiles.
II.4.- Objetivos
El objetivo principal de este trabajo es el de:
- Entender la función y el significado particular de los textiles incas en un contexto determinado, en este caso en los santuarios de altura ya mencionados anteriormente, los cuales fueron escenario de la capacocha.
Por otro lado, un objetivo segundario es:
- Hacer una clasificación del material textil, que forma parte de las capacochas, encontrado en los santuarios de altura situados en el sur del Perú, norte y centro de Argentina y centro de Chile, para poder, en un futuro, establecer si existió o no un patrón común (medidas, formas, íconos, material, etc.) de los textiles en ese contexto.
II.5.- Operacionalidad
Esta investigación, siendo de carácter interpretativo, se basará en los datos recogidos por diversos arqueólogos que han excavado dichos contextos, es decir, que los datos analizados serán tomados básicamente de trabajos monográficos -existiendo una detallada y gran cantidad de bibliografía al respecto- y no de un análisis directo de los sitios y artefactos asociados a ellos. Este hecho se debe en parte porque el material de estudio se encuentra en diversos sitios entre Perú, Argentina y Chile por lo que su acceso se hace dificultoso y de gran costo. Por otro lado, los materiales textiles, estando asociados a individuos que fueron hallados a grandes alturas y conservados en museos e instituciones en cámaras especialmente acondicionadas para su conservación, son de acceso limitado a investigadores especializados en el tema.
Sin embargo, habiendo sido el material textil analizado cuidadosamente por diversos especialistas y publicados los resultados de esos análisis (MOSTNY G. 1957; ABAL C. 2001;
II.6.- Marco Teórico
Como marco teórico será considerado, para encuadrar esta investigación, la arqueología contextual propuesta por Ian Hodder (1994). La metodología, aplicada en la arqueología contextual, propuesta para interpretar el contenido de significado del pasado a partir de la cultura material, se basa sobre abstracciones de contextos y asociaciones y diferencias, es decir, identificando diversos tipos de semejanzas y diferencias relevantes que se pueden individualizar en diversas asociaciones contextuales (op. cit. 140). Estas semejanzas y diferencias pueden ser identificadas en diferentes niveles o dimensiones: temporal, espacial, unidad deposicional, tipológico (op. cit. 143-147), entre otros.
La mayoría de los trabajos arqueológicos se ha limitado al estudio de la cultura material desde una perspectiva cuantitativa y normativa, sin tomar en cuenta los aspectos cualitativos e individuales por no pertenecer a la esfera empírica (FRANCOVICH R.-MANACORDA D. 2000: 218)
y es por eso que el contenido de significado de la cultura material viene someramente mencionado. Sin embargo, si la arqueología se basara o se limitara solamente a las conclusiones que se pueden demostrar, la investigación arqueológica se vería extremadamente empobrecida. Al contrario, confiándose en indicios7 y no a pruebas, es decir, no a demostraciones sino a
argumentaciones, el discurso arqueológico se vería enormemente enriquecido (op. cit. 219).
En base a los indicios, se pueden decodificar los signos y alcanzar el conocimiento de eventos ocurridos en el pasado (op. cit. 218) por medio de la abducción. Es decir, que se parte de un indicio y por conjetura se llega a un enunciado que de por sí no se puede demostrar sino que es probable (de probabilidad) (op. cit. 219). Evidentemente, la abducción se debe desarrollar dentro de ciertos límites y es por eso que el arqueólogo debe recurrir a diversas disciplinas como la etnohistoria -en el caso de que hayan fuentes escritas-, a datos etnográficos -en el caso que exista una cierta continuidad cultural- y a la etnoarqueología, etc. (ibid.), teniendo así a disposición un corpus teórico y metodológico que le permita llegar al contenido de significado de la cultura material en un determinado contexto.
7 Esta propuesta tiene su base en el paradigma de los indicios, término acuñado por Carlo Ginzburg y cuyo objeto de investigación era un modelo epistemológico que apareció en el ámbito de las ciencias humanas en la segunda mitad del siglo XIX y que consistía en un método interpretativo fundado en datos marginales que venían considerados como reveladores. Los mayores representantes de este modelo fueron, en otros, sir Arthur Conan Doyle (el creador de Sherlock Holmes) para la literatura policíaca y Sigmund Freud para el psicoanálisis. (GINZBURG C. 2000; FRANCOVICH R.-MANACORDA D. 2000: 218).
A estas varias disciplinas recurriremos constantemente, en conjunto con la metodología de la arqueología contextual, para llegar a conocer la posible función y el posible significado de los textiles encontrados en el contexto de la capacocha. Pero es necesario, para los fines de este trabajo, definir lo que se entiende por significado.
En este caso, se entiende por significado el contenido estructural de ideas y símbolos
(HODDER I. 1994: 136), refiriéndose a los conceptos públicos y sociales reproducidos en las
prácticas de la vida cotidiana y no a las ideas en la cabeza de las personas o pensamientos conscientes de individuos (op. cit. 139) .
Por otro lado, la función que se pretende entender es la función social que tuvieron los textiles incas en el contexto ya mencionado. Asimismo, el significado y la función de un objeto están estrechamente relacionados entre sí. No se puede hablar de función sin hablar de significado y viceversa (op. cit. 39), donde:
«Los arqueólogos tienen que hacer abstracciones a partir de las funciones simbólicas de los objetos que excavan, para poder identificar el contenido del significado subyacente, lo que supone analizar la forma en que las ideas, denotadas por los símbolos materiales mismos, desempeñan un rol en la configuración y estructuración de la sociedad» (op. cit. 136).
Pero, ¿Cómo es posible llegar a conocer este significado? Anteriormente, mencionamos también que estas ideas y símbolos que representan el significado se refieren a los conceptos públicos y sociales que fueron reproducidos en las prácticas de la vida cotidiana. Porque estas prácticas institucionalizadas de los grupos sociales siguen una rutina, conducen a la repetición y al esquema, los conceptos públicos y sociales se hacen más visibles al arqueólogo y es justamente de estos esquemas materiales que éste último puede deducir los conceptos en ellos englobados (op.
cit... 139).
En los santuarios de altura, encontramos ciertos patrones comunes de la ceremonia de la capacocha que se repiten. Como veremos en la parte dedicada a la capacocha, ésta tuvo -según los textos históricos- una estructura definida que se repetía en cada ceremonia. Esta estructura o esquema lo hallamos desde el punto de vista arqueológico. Todos los santuarios de altura son parte de un complejo ceremonial de altura, situados en cerros o volcanes de gran altitud. Asimismo, en muchos santuarios de altura, se hallaron infantes y jóvenes sacrificados con sus respectivos ajuares funerarios, que se componen básicamente por los mismos elementos: textiles,
cerámica y estatuillas, tanto antropomorfas como zoomorfas. Todos estos elementos, en su contexto, y su repetición en diversos sitios, nos llevan al posible significado y posible función que pudo tener, tanto la ceremonia misma como el objeto de estudio de este trabajo: los textiles.
Por otra parte, existe un segundo tipo de significado tomado en cuenta por los arqueólogos (que fue el más estudiado, por ejemplo, por los arqueólogos sistémicos), que es el sistema estructurado de interrelaciones funcionales, es decir, que se da significado al objeto observando como éste funciona en relación a ciertos factores y procesos -el entorno humano y físico, los procesos de depositación, la organización del trabajo, la dimensión del asentamiento, los intercambios de problemas, energía e informaciones- y en relación a las estructuras económicas y sociales (op. cit. 136).
Estos dos significados -el funcional y el ideológico- son, por necesidad, interdependientes. Esto significa que no es posible hablar de uno sin al menos presumir el otro (op. cit. 142-143). Asimismo, el o los significados de la cultura material generalmente dependen del contexto de uso más que del contexto de producción o del “autor” (op. cit. 164-165).
Hay un segundo punto a definir y es qué se entiende por contexto. Este término, para la mayoría de los arqueólogos, tiene como concepto común el de la conexión o el enlace de cosas en una situación o grupo de situaciones particulares (HODDER I. 1994: 135) o de manera más
general «se entiende por contexto la situación o las circunstancias en las cuales un objeto, o un grupo de objetos, ha sido hallado»8 (FRANCOVICH R.-MANACORDA D. 2002: 90). Otra definición
más específica de contexto no las dan los arqueólogos ingleses Colin Renfrew y Paul Bahn: «El contexto de un objeto consiste en su nivel inmediato (el material que lo rodea, por lo general algún tipo de sedimento como grava, arena o arcilla), su situación (la posición horizontal y vertical dentro del nivel) y su asociación a otros hallazgos (la aparición conjunta de otros restos arqueológicos, por lo general en el mismo nivel)» (1998: 44).
En esta última definición, Renfrew y Bahn se refieren a un contexto limitado del objeto. En el caso específico de los individuos sacrificados en la ceremonia de la capacocha, este contexto sería la tumba donde fueron hallados. El nivel inmediato correspondería al relleno artificial que se puso después de la muerte de los individuos sepultados en una tumba cavada en la roca madre; la posición sentada o vertical sería la situación en la cual fueron encontrados; la
8 El Dizionario di archeologia ha sido consultado en su versión original italiana, por lo que las citas han sido traducidas al español por la autora del presente trabajo de investigación.
asociación es el ajuar funerario asociado a cada uno de los individuos, entre ellos los textiles. En este trabajo se toman en cuenta todos estos factores, pero además, nos remitimos a una definición más amplia de contexto, que es la que propone Ian Hodder (1994), como veremos a continuación.
Para la arqueología contextual, ningún objeto puede ser comprendido fuera del contexto geográfico e histórico en el cual fue producido. Para cumplir con este fin, el arqueólogo debe recurrir a cualquier tipo de fuente que le brinde la información necesaria y de esta manera “leer” el fenómeno observado lo más posible a través de los ojos de la cultura que los generó (op. cit. 92). Aquí tocamos otro punto importante: la propuesta de Hodder de ver la cultura material como un “texto” que se puede “leer”. Lo parangona con un texto porque el texto es un producto concreto escrito para significar algo, es el producto de un discurso (HODDER 1994: 164). En este sentido el
concepto de “contexto” puede considerarse como:
« [...] aquellas partes de un documento escrito que vienen inmediatamente antes y después de un párrafo concreto, conectados de manera tan íntima en su significado con aquél, que su sentido no queda claro si lo separamos de aquéllos» (op. cit. 140).
y el término “contextual” se referirá a la posición de los objetos en relación “con sus textos” (ibid.). Por otro lado, derivado de la metodología de Hodder para la arqueología contextual, el contexto de un artefacto toma un significado más complejo y específico que veremos más adelante.
Entonces, si se quiere analizar los textiles asociados a la ceremonia de la capacocha, en el contexto de los santuarios de altura, es necesario también tomar en cuenta el contexto geográfico e histórico de la cultura inca que los generó. Es por eso que es importante hablar de la producción y manufactura textil de ese período, así como el rol fundamental que cumplió en la cultura inca. Por otro lado, es necesario tocar el tema del sacrificio en los Andes y cual fue la importancia de la ceremonia de la capacocha en las diversas esferas de la cultura inca, como la social, política, económica y religiosa. Teniendo en cuenta esos contextos, la aprehensión del significado y función de los textiles de la capacocha será más completa.
Volvamos al tema de las semejanzas y diferencias que están a la base de la metodología propuesta por Hodder para la arqueología contextual. Como dijimos, estas semejanzas y diferencias se pueden identificar en diversos niveles o dimensiones: temporal, espacial, unidad
deposicional y tipológico, entre otros. Sin embargo, el arqueólogo debe, para cada una de estas dimensiones, fijar las escalas dentro de las cuales buscar las semejanzas y diferencias y saber cuáles semejanzas y diferencias analizar. Pero ¿cómo individualizar las semejanzas y diferencias relevantes para nuestro fin y cual es la escala de análisis relevante? Antes que nada, para Hodder,
« [...] las dimensiones significativas de variación pueden identificarse heurísticamente en arqueología, descubriendo aquellas dimensiones de variación (agrupadas en temporales, espaciales, tipológicas y deposicionales) que reflejen pautas significativas de semejanza y diferencia. La significación, en sí misma, se define sobre todo según el número y la calidad de las semejanzas y diferencias coincidentes en relación a una teoría» (1994: 150).
Son las teorías que los arqueólogos aplican en sus investigaciones las que proporcionan las “líneas-guías” o principios generales para los tipos de semejanzas y diferencias significativas que se buscan (ibid.). Entonces, es necesario buscar una esquematización significativa a través de las dimensiones de variabilidad para definir las dimensiones importantes; de esta manera el significado simbólico de un objeto es una abstracción derivada de la totalidad de estas semejanzas y diferencias, asociaciones y contrastes (op. cit. 154).
Es en este punto que se vuelve a la definición más específica de contexto: «la totalidad de las dimensiones relevantes de variación de cualquier objeto puede identificarse como el contexto de ese objeto», es decir, «es la totalidad del medio relevante» (ibid.). Donde existen los datos se puede seguir una rica red de asociaciones y contrastes que nos lleve hacia la interpretación del significado, donde lo relevante (la relación significativa con el objeto) nos ayude a entender el significado del objeto9. Asimismo, el contexto dependerá del tipo de preguntas que el
investigador se pone en relación a los datos y al fin de la investigación.
Entonces, en el caso específico de este trabajo, tomaremos en cuenta las diferencias y semejanzas entre los santuarios de altura a nivel general, como primer paso, y más específicamente, como segundo paso, entre los textiles de los diversos sitios que son objetos de estudio, para llegar al posible significado y función de los mismos y determinar si hubo o no un patrón común entre ellos. Estas semejanzas y diferencias se analizarán desde el punto de vista temporal, espacial, de unidad deposicional y tipológico. Desde la perspectiva temporal y espacial, todos estos sitios (santuarios de altura) pertenecen a la cultura inca y fueron construidos y
9 Para Hodder y la arqueología contextual, el “objeto” puede ser un atributo, un artefacto, un tipo, una cultura, etc. (1994: 154-155).
utilizados durante la expansión de la misma (ca. 1438 a 1532 d.C.) por los territorios que fueron conocidos como Contisuyu (sur del Perú) y Qollasuyu (Argentina y Chile).
En cuanto a la unidad deposicional, en los santuarios de altura analizados en este trabajo, los infantes sacrificados se hallaron en sus respectivas tumbas selladas, junto a su ajuar asociado. Estos ajuares serán comparados entre sí, en los diversos sitios, para poder ver si existió o no un patrón común entre ellos y así llegar al significado que pudieron tener dentro de la ceremonia de la capacocha.
Para la dimensión tipológica, se pueden tomar diversos puntos en cuenta, pero para el fin de este trabajo, nos remitiremos al análisis de los textiles asociados a los infantes y de las estatuillas como ofrendas. Se sabe, por la cultura material, que todos estos sitios se enmarcan espacial y temporalmente en la cultura inca, por lo que la dimensión tipológica no está enfocada, en este caso, a definir contextos espaciales ni temporales, sino para establecer si hubo o no un patrón común en la manufactura de los textiles asociados a la ceremonia de la capacocha.
II.7.- Metodología
La metodología, derivada de la arqueología contextual de Hodder (1994), se basará sobre las diferencias y semejanzas que se pueden individualizar en asociaciones contextuales. Como mencionamos anteriormente, para lograr el fin de la investigación, estas semejanzas y diferencias deben estar encuadradas dentro de escalas determinadas. Asimismo, para analizar estas semejanzas y diferencias se recurrirán a métodos tanto cuantitativos como cualitativos.
Siendo las unidades de análisis los textiles incas asociados a la ceremonia de las diversas capacocha desarrolladas en los santuarios de altura y el objetivo principal de este trabajo el de llegar a conocer la posible función y significado que pudieron tener dichos textiles, se recurrirá a la metodología de diversas disciplinas como la iconología y parte de la semiótica, así como también serán de fundamental aporte los datos recogidos de textos históricos y de trabajos de carácter etnográfico.
La iconología siendo, según Panofsky, «la rama de la historia del arte que se ocupa del sujeto o significado de las obras de arte en contraposición a aquellas que son sus valores
formales»10 (1999: 31), nos proporciona las herramientas necesarias para la identificación correcta
de los motivos -lo que este mismo autor identifica como el primer nivel de significado, es decir, el
significado primario o natural (op. cit. 32)- y al análisis correcto de imágenes -segundo nivel de
significado o significado secundario o convencional (ibid.)- que componen una obra de arte. Esta correcta identificación de motivos e imágenes nos lleva a la identificación de los valores simbólicos -tercer nivel de significado o significado intrínseco o contenido (op. cit. 33)- que son el objeto de la iconología en sí. Estos valores simbólicos son la interpretación de la manifestación de principios fundamentales (formas puras, motivos, imágenes, historias y alegorías), los cuales revelan la actitud básica de una nación, de un período, de una clase, de una creencia religiosa o filosófica y que se encuentran cualificados inconscientemente por una personalidad y condensados en una obra (op. cit. 35). Estos tres niveles de significado identificados por Panofsky se refieren a aspectos de un solo fenómeno que es la obra de arte como un todo (op. cit. 44).
La semiótica, que
«Estudia todos los fenómenos culturales como si fueran sistemas de signos -partiendo de la hipótesis que en realidad todos los fenómenos de cultura sean sistemas de signos y entonces fenómenos de comunicación»11 (ECO 1998:15).
Como dice Roland Barthes:
« [...] la semiología tiene entonces por objeto todos los sistemas de signos, cualesquiera puedan ser las sustancias y los límites de estos sistemas: las imágenes, los gestos, los sonidos melódicos, los objetos y los complejos de estas sustancias -que se pueden encontrar en ritos, protocolos o espectáculos- constituyen, si no “lenguajes”, por lo menos sistemas de significación»12 (1992: 13) (la cursiva es nuestra).
ha sido aplicada al estudio de los textiles (CERECEDA 1978, 1993), pero revisando la bibliografía,
más que nada a textiles registrados en trabajos de tipo etnográfico y no arqueológico (GAVILÁN
V.-ULLOA L. 1992).
Pero, ¿Qué relación puede existir entre la cultura material, en este caso específico los textiles incas, con la semiótica? Hodder menciona que la cultura material juega un doble rol en
10 El texto ha sido consultado en su versión italiana por lo que cada cita es traducción de la autora.
11 El texto de Umberto Eco ha sido consultado en la versión original italiana, por lo que cada cita ha sido traducida al español por la autora.
12 El texto de Roland Barthes ha sido consultado en su versión italiana, por lo que cada cita ha sido traducida al español por la autora.