LOS SANTUARIOS DE ALTURA
V. 2.2.2 E L COMPLEJO CEREMONIAL
En el valle cordillerano llamado Piedra Numerada a 3 100 m.s.n.m., se hallan una serie de estructuras desde las cuales se puede apreciar la falsa cumbre del cerro El Plomo denominada Piedra Numerada Bajo (Fig. n° 6).
En este sitio, la expedición de 1954 encontró fragmentos de cerámica que eran de tipo utilitario (CABEZA A. 1986: 110). Este emplazamiento es lugar obligado de paso para llegar a la
cumbre del cerro, siendo seguramente un lugar de descanso o refugio para los incas que ascendieron al mismo y actualmente para los arrieros que cruzan la cordillera64 (op. cit. 111).
A 3 400 m.s.n.m., en la ladera sur, se ubican otras estructuras que también están en el camino a la cima (op. cit. 112). Estas, junto a las anteriormente mencionadas, habrían tenido la función de servir como refugio y almacenamiento de provisiones para las personas oficiantes y participantes del ritual, que se realizaba en la cima del cerro (op. cit. 118). Todas estas estructuras o recintos habrían tenido una altura promedio de 1.50 m y más el techo -del cual encontraron sólo parte de las vigas de madera que lo sostenían en una de ellas- habrían permitido a una persona estar erguida en su interior (ibid.).
Los siguientes vestigios de construcciones asociadas al complejo ceremonial de la cumbre del cerro El Plomo, que se aprecian antes de llegar a la cima, son unos restos de senderos de piedras lajas en varios sectores contiguos situados en el filo oeste del cerro a una altura de 5 100 m.s.n.m. (KRAHL 1957: 90; CABEZA A. 1986: 71) (Fig. n° 5).
Más arriba de estos restos de senderos, los componentes de la expedición de 1954 encontraron cinco estructuras construidas a manera de terrazas casi sobre la pendiente del cerro en el lado sur (Fig. n° 7).
Este emplazamiento está más protegido de los fuertes vientos que azotan la zona y según Luis Krahl (1957: 90), estas estructuras tuvieron como función albergar de 20 a 30 personas durante su estadía en las alturas. En la mayor de ellas, este andinista realizó una excavación encontrando un piso de lajas65 sobre el cual había
restos de cenizas y filamentos vegetales que pudieron ser cordeles y un trozo de cuero en forma de cinta (ibid.).
65 Debajo de este piso de piedras lajas Krahl encontró trozos de leña carbonizadas. Esto puede indicar que dichas estructuras fueron usadas por varios períodos constructivos, durante los cuales se mejoraban (op. cit. 91).
El “adoratorio”, ubicado a 5 200 m.s.n.m. y más arriba de las estructuras mencionadas anteriormente, se sitúa en un punto donde se domina una enorme extensión de la Cordillera de los Andes de Chile Central (CABEZA A. 1986: 119) (Fig. n° 8). Fue construida como una
plataforma de forma casi circular, que se constituye por muros concéntricos de un ancho promedio de 29 cm., hechos en base a lajas superpuestas de diorita sin ningún tipo de argamasa y carente de cimientos en su base (ibid.).
Entre estos muros se colocó un relleno de ripio hasta la altura de los mismos, dejando una cavidad en su centro (op. cit. 119-120). La altura de esta plataforma varía de 1.08 m en el punto más alto y de 0.35 m en el más bajo (op. cit. 121b). Esta estructura se encuentra, en su lado norte, parcialmente destruida y tiene como diámetro promedio de 9 m66 (op. cit.
120). La cavidad interna tiene un diámetro aproximado de 2 m67 (op. cit.
121) y una profundidad de 1.20 m, cuya base estaba empedrada y dividida en dos partes por una grada de 35 cm. de desnivel68 (op. cit. 70).
En una pequeña cavidad del muro exterior del sector sur del “adoratorio”, el arqueólogo Ángel Cabezas (1986: 123) encontró un fragmento de textil de colores rojo, verde claro y oscuro, cuyas medidas son 4.3 por 1.5 cm. Según este mismo
66 Sus dimensiones exactas son: el diámetro E-O (con 10% de error) es de 8.95 m y el diámetro N-S (con 10% de error) es de 9.79 m (CABEZA A. 1986: 120).
67 Los diámetros son: sección N-S (con 10% de error) es de 2.19 m y la sección E-O (con 10% de error) es de 1.80 m. (op. cit. 121).
68 Esta grada fue levantada por los miembros de la expedición de 1954 para poder excavar debajo, cuyo intento tuvo resultados negativos (op. cit. 70).
investigador, este textil tendría un origen incaico por su semejanza con los otros encontrados asociados al niño sacrificado. Lamentablemente, no pudimos recoger mayor información acerca de esta pieza, aunque podemos suponer que fue dejada ahí como parte de una ofrenda.
Junto al adoratorio, Luis Krahl halló un fogón donde encontró fragmentos de cerámica policroma dentro y alrededor de las cenizas69 (1957: 93). Asimismo, en ese mismo sector, se
registraron otras tres estructuras de piedra, una de forma circular con una abertura en su lado noreste y las otras dos más abajo de forma elíptica (CABEZA A. 1986: 123-124). La primera, que
se halla a unos 20 m al sur del “adoratorio”, está formada por lajas de diorita y actualmente tiene una altura que varía de 10 a 20 cm., aunque su altura original debió ser mayor, y un ancho promedio de los muros de 100 cm. El recinto, en su parte interna, mide 5.50 m (op. cit. 123). Las dos restantes se ubican a unos 50 m más abajo que la anterior, emplazamiento donde comienza la mayor inclinación de la ladera sur del cerro El Plomo. Están en mal estado de conservación y la explanada donde se encuentran fue previamente nivelada (op. cit. 124).
En la segunda estructura, Ángel Cabeza (1986: 124) encontró durante la excavación, entre otros, restos de fibras vegetales, pequeños fragmentos de madera y plumas muy deterioradas. La medida de su longitud mayor interna es de 3 m, mientras que en la tercera estructura es de 2.40 m.
Las estructuras que se ubican en el lugar denominado el “enterratorio”, se hallan emplazadas en una planicie desde donde se domina visualmente los valles del Mapocho, Maipo, la Cordillera de la Costa y en los días más despejados hasta el Océano Pacífico (CABEZA A. 1986:
127-128). En este lugar se encontró el cuerpo del niño. El conjunto está formado por tres recintos (Fig. n° 9). Estos tienen una forma rectangular y se encuentran parcialmente destruidos (KRAHL L. 1957: 87; CABEZA A. 1986: 71). La más grande de ellas, y donde se encontró el
cuerpo, tiene una dimensión aproximada de 7 por 3.90 m., las otras dos miden 6 por 2 m. cada una (CABEZA A. 1986: 71). Estas estructuras están compuestas por un muro de contención de 60
a 70 cm. de espesor y 70 a 80 cm. de altura en la mayor de ellas. Están construidas con piedras de forma irregular de aristas agudas, de diversos tamaños y sin trabajar, colocadas casi sin aprovechar su forma (KRAHL L. 1957: 87).
La estructura donde se halló el cuerpo congelado del niño, la más grande de las tres, es la que se encontraba en mejor estado durante la expedición de 1954. Según los estudios del andinista Luis Krahl (1957: 87), jefe de la expedición mencionada anteriormente, el eje de esta estructura se encuentra desviado en 22° grados hacia el oeste del norte magnético estando alineado con la estructura llamada el “adoratorio”. Dentro de la primera se encontró un relleno que estaba constituido
« [...] en sus ¾ partes de tierra, conteniendo abundantes vestigios de paja, pasto seco, trocitos de caña parecido al bambú y restos de leña carbonizados [...] contiene, además, 3 ó 4 capas de piedras dispuestas horizontalmente y del tipo de piedra laja, pero no iguales al material de las murallas porque tenían sus cantos redondeados y eran en su mayoría más chicas que aquéllas» (ibid.).
Este ocupó todo el espacio interior de dicha estructura y probablemente sus componentes fueron traídos de un lugar que se sitúa a una menor altura, ya que es difícil encontrarlos en el sitio donde fueron hallados (ibid.). Asimismo, adosado a su vértice sureste, había un recinto cuadrado de 1.50 m de lado que fue utilizado, al parecer, como fogón ya que contenía cenizas (op. cit. 90; CABEZA A. 1986: 71).
Al centro de la estructura principal, el mismo andinista encontró una cavidad en el suelo de una profundidad de 1.30 a 1.40 m desde la superficie del relleno. Esta fue efectuada por los que descubrieron el cuerpo del niño días antes de la expedición. Desde el nivel del piso original, la forma de la cámara funeraria es redonda y ligeramente cónica hacia abajo, siendo el diámetro mayor de 0.80 m. Las paredes de esta cámara están formadas por la roca que compone la cumbre y es de color amarillento (KRAHL L. 1957: 89). Esto significa que el cuerpo del niño se
encontraba aislado del contacto directo con el suelo y estaba separado del relleno superior de la estructura por una gran piedra plana que tenía como función la de sellar dicha cámara funeraria (CABEZA A. 1986: 72) (Fig. n° 10).
Las otras dos estructuras también presentaban cavidades en su centro de medidas similares a la anterior, pero de mayor antigüedad (KRAHL L. 1957: 89), lo que puede presuponer
que también allí estuvieron enterrados los cuerpos congelados de otros niños sacrificados
(MOSTNY G. 1957: 58). Estos posibles sacrificios pudieron ser contemporáneos o no al del niño
hallado. Quizás hubo una sucesión de capacochas en ese sitio en diferentes períodos o pudo ser una capacocha con el sacrificio de tres infantes como se plantea para el caso del volcán Llullaillaco en el noroeste argentino (CERUTI M.C. 2003b).