LOS TEXTILES EN LA CAPACOCHA
Grafico 1: componentes del fardo funerario del infante del cerro El
VI. 2.1 Los accesorios
El niño llevaba puesto, al momento del hallazgo del fardo, un par de usutas (pieza n° 1) que eran pequeñas en relación al tamaño de su pie (los dedos sobresalían). Estas se conforman de la siguiente forma: tienen la suela de fibra de maguey o cabuya y la puntera o capellada de pelo humano. Ambos calzados tienen medidas que difieren de algunos centímetros: la usuta derecha tiene un ancho en su sección anterior 6.1 cm. y en la sección posterior 4.6 cm., teniendo un largo total de 13.8 cm.; la usuta derecha tiene un ancho en la parte anterior de 5.7 cm. y en la posterior de 4.5 cm., con un largo total de 13. 9 cm (op. cit. 207) (Fig. n° 50).
La suela, con una torsión de la fibra en S, es un tejido trabajado en espiral y la puntera o capellada está hecha de un solo cordel con una torsión en Z y retorsión en S, que tiene una longitud total entre 96 y 100 cm. El cordel que une la puntera con la parte posterior del calzado tiene una longitud aproximada de 10 cm con torsión helicoidal con uniones sucesivas (ibid.).
108 Ella dice que «No podemos descartar que para ascender la montaña, el niño necesitaba contar con cierta ropa de abrigo. Ese también podría ser un motivo de relevancia, basado en el sentido práctico, para haberle permitido usar una wara» (2001: 235). Nosotros discrepamos con esa idea, ya que primero asociada a los otros niños sacrificados a similares alturas, y en similares condiciones, no se encontró esta prenda dentro del ajuar y segundo, la ceremonia del Huarachicuy era una ceremonia de “iniciación” muy importante para los jóvenes y los incas en general, por lo que es poco probable que al niño -por lo demás muy pequeño- usara esta pieza.
Otro de los accesorios encontrados en el cuerpo -alrededor del cuello- del niño fue un collar de setenta y nueve cuentas de piedra de lapislázuli y malaquita, valvas de Spondylus109 y
caracolillos, el todo insertado en un cordel de sostén con dos de amarres en los extremos, todos de fibra de camélido (ABAL C. 2001: 207; BÁRCENA R. 2001: 302). La mayoría de estas cuentas
fueron hechas de Spondylus110 y sólo el 40 % del total en lapislázuli y malaquita (BÁRCENA R. 2001:
302) (Fig. n° 51).
Los dos cordeles de amarre son de fibra de camélido de ocho cabos trenzados de color marrón clara que fue teñida de rojo, aunque esta tintura no es uniforme, con nudos en su extremo distal, teniendo un largo de 10.5 cm para el izquierdo y 14 cm para el derecho (op. cit. 305). En cambio, el cordel de soporte marrón claro tiene una torsión mayor que los anteriores siendo el hilo de dos cabos y no fue sometido a tintura, con una longitud de 28.9 cm (op. cit 306). Este collar presenta huellas de desgaste, por lo que lleva a Roberto Bárcena a pensar que fue usado con frecuencia antes de la ceremonia y que por su largo estuvo siempre destinado al niño que lo llevaba puesto al momento de su hallazgo y que seguramente lo usaba habitualmente. Asimismo, siendo el porcentaje de cuentas de Spondylus más alto que las otras cuentas mencionadas, este mismo autor deduce que este material «tenía una alta especificidad de uso y su
109 Una de las cuentas de Spondylus -la más grande de ellas- le dieron la forma, al parecer, de un coleóptero (BÁRCENA R. 2001: 309). Para mayores informaciones sobre este collar -no siendo tema principal de este trabajo- ver Roberto Bárcena (2001: 302-331).
empleo en un collar debía revestir importancia y poseer un determinado valor simbólico: en este caso asociado con el destino final de su portador» (op. cit. 315).
Se halló otro collar hecho de semillas de Cardiospermun halicacabum, una sapindácea común en Sudamérica, pero lamentablemente Clara Abal no lo menciona dentro de los objetos del ajuar ni su posición dentro de éste con relación al cuerpo, más sí fue analizado por el botánico Fidel Antonio Roig (2001: 257).
En el cuadro n° 5 vemos de manera resumida lo que denominamos, según las categorías que hemos estado siguiendo, los accesorios del infante del cerro Aconcagua. Este cuadro nos ayudará para hacer las respectivas comparaciones con los accesorios de los otros infantes de sexo masculino, descritos en este trabajo.
Accesorios N° de piezas
Usutas de maguey 2
Collar de piedra y Spondylus 1
Collar de semillas 1
Cuadro n° 5: accesorios del infante del Aconcagua.
VI.2.2.- La vestimenta
En algún momento de la ceremonia, quizás poco antes de morir el niño, las personas encargadas del ritual -los llamados “sacerdotes”- lo vistieron con dos uncus, uno sobre el otro, pero sin pasarle los brazos por las aberturas correspondientes, sino sólo puesto a través del orificio para pasar la cabeza (BÁRCENA R. 117-118).
El primero de ellos (pieza n° 2) es de color beige realizado, probablemente, con fibra de alpaca sin teñir. Según el análisis de Clara Abal (2001: 207), esta pieza entraría en la categoría de tela ahuasca con la trama cerrada y compacta habiendo 5 hilos por cm² y 10 hilos de urdimbre por cm². Sus dimensiones son: 63.5 cm de largo y 60 cm de ancho; la abertura en el cuello 13 cm y las bocamangas 11. 5 cm (Fig. 52). La técnica usada para su confección fue la de cara de trama111. Los hilos usados tanto para la trama como para la urdimbre tienen un alto grado de
torsión en Z, hacia la izquierda. La abertura del cuello fue reforzada con punto festón de color
111 Clara Abal la llama “Reps urdido” o “tejido de poncho” (op. cit. 207-208). Pero, según la definición de Reps (ver glosario más adelante) y las características de trama cerrada y compacta lo llamamos cara de trama, tratando de utilizar la misma terminología para la misma técnica, con el propósito de no entrar en confusión.
beige (natural) así como las bocamangas, pero con una coloración alternada de marrón oscuro y beige. En las uniones laterales hay puntadas en forma de zigzag en abanico cruzado con hilo marrón oscuro y los bordes inferiores fueron reforzados con «punto festón y bordado sobrepuesto en cruzado “pata de gallo” o el llamado diseño de urqu, marrón oscuro» (ibid.). Este uncu se encontraba manchado con tierra, pigmento rojo (por el unto en el cuerpo), vómito y heces del niño (ibid.).
El segundo uncu (pieza n° 3), que se encontraba sobrepuesto sobre el primero, es de color marrón oscuro hecho probablemente con fibra de alpaca sin teñir. De largo mide 62 cm y de ancho 58 cm, siendo de menores dimensiones que el anteriormente descrito. La abertura del cuello es de 13.5 cm en la parte delantera y en la posterior de 12. 5 cm; las bocamangas miden 12 cm (op. cit. 208). Esta pieza también entraría en la categoría de ahuasca teniendo también la trama cerrada y compacta al igual que la ya mencionada y habría sido hecho con la misma técnica de cara de trama (v. nota 109).
El número de hilos por centímetro cuadrado es de 10 en el caso de la urdimbre y 4 en el de la trama. La torsión de los hilos es hacia la izquierda, en Z con un alto grado de torsión. Los bordes del cuello y de las bocamangas fueron reforzadas con punto festón con alternancia de hilos marrón oscuro y beige. Las uniones laterales fueron hechas con punto en zigzag en abanico cruzado con hilo color marrón oscuro y beige y los bordes inferiores presentan puntada de enlace realizada con hilo marrón oscuro y cruzada “pata de gallo” o diseño zigzag en color beige (ibid.) (Fig. n° 53).
Tendríamos entonces:
Pieza Medidas (cm) Material Técnica textil Hilado Tipo de tela Color Uncu 63.5 × 60 Fibra de alpaca Cara de trama Z Ahuasca Beige
Uncu 62 × 58 Fibra de alpaca Cara de trama Z Ahuasca Marrón oscuro Cuadro n° 6: característica de la vestimenta del infante del cerro Aconcagua.