3º GRUPO: GESÙ NELL’ORTO DEL GETSEMANI
María Encarnación Cabello Díaz
Después de los dos Grupos anteriores, esculpidos por Mario Ciotta, el 3º es de un autor diferente: Baldassare Pisciotta.
Este artista realiza el pasaje evangélico de la Oración en el Huerto de los Olivos, conjunto escultórico maravilloso, pues su estructuración resulta muy armoniosa.
Esta zona debía ser bien conocida por Jesús puesto que solía ir allí con frecuencia a hacer oración. Dice San Lucas: “Luego salió, y
según acostumbraba se dirigió al Monte de los Olivos. Le acompañaban también los discípulos”.
La mayoría de las veces que hacía este recorrido, debía ir acompañado por ellos: “También Judas, el que le entregaba, conocía
aquel lugar, pues con frecuencia se reunía Jesús allí con sus discípulos”
(Lc. 22, 39).
En esta ocasión, no sabemos si realmente iba con todos ellos o solamente con tres, que son los aludidos en los textos evangélicos: “Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos del Zebedeo” (Mt. 26, 37). Dice San Marcos: “Sentaos aquí mientras hago oración. Tomó consigo a
Pedro, Santiago y Juan” (Mc. 14, 32). De este párrafo, se puede deducir
Esta es la sagrada representación que vemos en el Misterio trapanés.
En él, hay dos partes bien diferenciadas: Jesús con el ángel, a un lado, y el grupo formado por los Apóstoles, al otro.
Como es frecuente en el Barroco, las figuras se sitúan siguiendo diferentes líneas: una oblicua, formada en el lugar de la Oración -entre el ángel y Jesús- ; y otra triangular, en la zona de los Apóstoles.
La figura de Jesús se muestra con la cabeza levemente inclinada hacia arriba, con mirada triste y suplicante, de ojos marrones o castaños. Es destacable su expresión de angustia, duda, resignación, miedo y sumisión. Tiene reflejado en la cara el temor ante lo desconocido que sentimos los seres humanos. La boca entreabierta da a entender que está hablando con el Padre.
El ángel confortador, llamado Egudiel -según los Evangelios Apócrifos- presenta los atributos del martirio, la cruz y el cáliz. con la cruz de plata tallada y el cáliz, es sensacional. Los adornos de la pequeña coronita y la cruz al cuello le dan un toque exquisito. Este ángel parece como si estuviera salido de los pinceles de un pintor barroco. Le presenta a Cristo el cáliz y la cruz, y Él, para secarse el sudor (sangre) y las lágrimas (agua) lleva un pañuelo en la mano, aunque este añadido es moderno.
Parece ser que la representación del ángel del Huerto de los Olivos procede del Arte Bizantino, desde donde llegó a Italia, siendo frecuente en autores góticos (Duccio) y renacentistas.
Los tres apóstoles dormidos tienen una postura y gestos extraordinarios. Sobresale en altura Pedro -en el vértice del triángulo-, y su rostro se mantiene muy parecido en todos los grupos dei Misteri.
El apóstol que está situado más cerca de Jesús, es Santiago, cuya cabeza está totalmente echada hacia atrás y girada hacia un lado. Está profundamente dormido.
Santiago (Yago, Jaime, Diego, Jacobo, que todos estos nombres recibe en español) vino a España a predicar el Evangelio, llegando a Galicia, según la tradición. Después de su labor evangelizadora, volvió a Jerusalén, donde fue martirizado.
siendo enterrado allí. El obispo Teodomiro, en el siglo IX, descubrió su cuerpo en un lugar al que se llamó Campus stellae (campo de la estrella) o Composita tella (tierras hermosas).
El rey Alfonso II inició la construcción de un templo que, andando el tiempo, se convirtió en la famosa catedral de peregrinación. Santiago es el patrón protector de España.
En la escultura dei Misteri, Santiago lleva, sobre la esclavina, una vieira de plata, alusiva a las peregrinaciones a través de la ruta jacobea. El uso de la concha (vieira) en el Camino de Santiago se debe a su simbología como Santo Sepulcro y Resurrección. Servía para beber de ella y la llevaban los peregrinos en su indumentaria o en el sombrero. Algunos autores ven en este elemento un significado solar o una alusión a la sabiduría.
apoyada en la mano izquierda, mientras que con la derecha, sujeta la espada que pondrá en movimiento en el Grupo siguiente.
Pero ¿por qué tenía Pedro una espada, si era un hombre pacífico y bueno? En tiempos de Jesús, solamente podían llevar armas legalmente los nobles y los soldados.
La respuesta puede ser doble:
- Por una parte, Jesús renuncia a la violencia, pero no niega el
derecho a la legítima defensa. Jerusalén era, en aquellos tiempos, un lugar inseguro, afectado por constantes disturbios y tumultos. - Por otra, es el mismo Jesús el que induce a sus discípulos a llevar
espada, después de la cena pascual, diciéndoles: “Cuando os envié sin bolsa, sin alforjas y sin sandalias, ¿os faltó algo acaso? Respondieron: Nada. Y les añadió: Pues, ahora, quien tiene bolsa, tómela, e igual alforja. Y quien no tenga espada, venda su manto y cómprese una. Porque os digo que es menester que se cumpla en mí esto que está escrito: <Y fue contado entre los criminales>. En efecto, cuanto se refiere a mí, llega a su término. Y ellos dijeron: Señor, mira, aquí hay dos espadas. Mas él les respondió: ¡Es suficiente!” (Lc. 22, 35-38).
Jesús quería que sus discípulos llevaran espadas para demostrar claramente que, aunque podían recurrir a la fuerza, no iban a utilizarla, sino que se entregaría sin resistencia para cumplir la voluntad de Dios.
Dice San Lucas que los discípulos se durmieron por “efecto de la
tristeza” (Lc. 22, 45), mientras que San Mateo y San Marcos expresan
que “tenían los ojos cargados de sueño” (Mt. 26, 43; Mc. 14, 40). También estos dos evangelistas hablan de que Jesús se presentó hasta tres veces ante ellos y seguían durmiendo, hasta que, finalmente, les dijo: “Dormid y descansad el rato que queráis... Mirad, llegó ya la hora” (Mt. 26, 45; Mc. 14, 41).
Del conjunto escultórico, destacaría la belleza de los rostros (sublime la del ángel) y la armonía de la composición. Concordancia que se puede llevar a efecto, fundamentalmente, por la policromía de las vestimentas de todas las imágenes. Maravillosas las tonalidades verdes y terrosas que se mezclan con finos toques de dorado y con la plata de los elementos accesorios, entre los que destacan la cruz y el cáliz llevados por Egudiel.
Así, con esta escena, la procesión dei Misteri, se prepara para asistir al siguiente Grupo, siguiendo la perfecta secuencia del cortejo trapanés.
Foto di Beppino Tartaro