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REGLAS PARA DISCERNIR ESPÍRITUS

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Academic year: 2022

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REGLAS PARA DISCERNIR ESPÍRITUS

En esta sesión vamos a poner lo que hemos reflexionado en las anteriores sobre los estados espirituales, el pecado y nuestros afectos sobre la tierra de nuestros sentimientos para poder, entonces sí, distinguir lo que sentimos y las invitaciones que en esos sentimientos se nos están haciendo. Cuando San Ignacio habla de

"reglas para sentir y conocer de alguna manera las varias mociones que se producen en el alma" se refiere a dar orientaciones prácticas, no a establecer un reglamento para lo que debemos o no sentir, sino para que podamos conocer en lo que ya sentimos realmente, hacia dónde es que nos está llevando ese sentimiento.

Las reglas de San Ignacio no nacen del estudio sobre los sentimientos humanos o sobre Dios. No nacen ni de la psicología ni de la teología (aunque se puedan estudiar desde estas dos perspectivas). Son el fruto de la experiencia misma de Ignacio de Loyola en el transcurrir de muchos años de vivir su propia vocación cristiana y apoyar los procesos muchas otras personas. Como ya hemos dicho, el discernimiento sólo se puede ir aprendiendo en la práctica, discerniendo nuestra propia experiencia. Por eso el lenguaje que usa Ignacio es el lenguaje de la experiencia: pone comparaciones, da ejemplos, habla de sus propios sentimientos.

Realmente estas reglas son, para Ignacio, como poner su alma desnuda frente a todos para que viendo nosotros lo que él ha sentido, podamos animarnos a sentir intensamente y discerniendo, nosotros también.

Puesto que nos hablan de experiencia, las reglas también se miden con respecto a

la propia experiencia. Es lógico que el lenguaje y los ejemplos de Ignacio están de

acuerdo con su época y con lo que Ignacio sabía (y ya hemos dicho que no era

ningún sabio estudioso), por lo que pueden parecer extraños a nuestro tiempo y a

nuestra manera de pensar. No nos perdamos por eso. Una regla básica para

discernir es TOMAR LO QUE EN ESE MOMENTO SENTIMOS QUE NOS SIRVE y

modificar lo demás de acuerdo con lo que pensamos que nos puede servir. Así nos

hacemos totalmente responsables de lo que hacemos. Esta regla fundamental

refleja la confianza enorme que tenía Ignacio de Loyola en que la relación

fundamental es la de "la criatura con su Creador". Es la confianza de que Dios

siempre cuida de nosotros, más allá de los errores, los aciertos y las mediaciones

que le pongamos.

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Ahora les voy a presentar las reglas de discernimiento de Ignacio, tal como aparecen en los Ejercicios Espirituales (EE 313 a 336), tratando de agruparlas para que resulten más fáciles de comprender:

EE 313 Reglas para sentir y conocer de alguna manera las varias mociones que se producen en el alma:

las buenas, para recibirlas, y las malas para rechazarlas

. Son más propias de la primera semana.

1. DE LA MANERA COMO ACTÚAN LOS ESPÍRITUS ANTES Y DESPUÉS DE DECIDIRSE AL SEGUIMIENTO:

1ª regla: En las personas que van de pecado mortal en pecado mortal, acostumbra comúnmente el enemigo (de la humana naturaleza) proponerles placeres aparentes, haciéndoles imaginar deleites y placeres de los sentidos, para conservarlos y hacerlos crecer más en sus vicios y pecados; en dichas personas el buen espíritu actúa de modo contrario, punzándoles y remordiéndoles la conciencia por el juicio recto de la razón.

2ª regla: En las personas que van intensamente purgando sus pecados, y de bien en mejor subiendo en el servicio de Dios nuestro Señor, sucede de modo contrario al de la primera regla; porque entonces es propio del mal espíritu morder (con escrúpulos), entristecer y poner obstáculos, inquietando con falsas razones para que no pase adelante; y propio del buen espíritu es dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y quietud, facilitando y quitando todos los impedimentos, para que siga adelante en el bien obrar.

TIEMPO BUEN ESPÍRITU MAL ESPÍRITU

DE PECADO EN PECADO Juicio recto de la razón nos

da dolor de corazón Placeres aparentes, imaginaciones DE BIEN EN MEJOR Dar ánimo y fuerzas, quitar

obstáculos, creatividad para poder seguir adelante

Escrúpulos, falsas razones, tristeza para no seguir

adelante

2. Definición de la consolación:

3ª regla: de consolación espiritual: llamo consolación cuando en el alma se produce alguna moción interior, con la cual viene el alma a inflamarse en amor de su Creador y Señor, y como consecuencia ninguna cosa criada sobre la faz de la tierra puede amar en sí, sino al Creador en todas ellas. También es consolación cuando derrama lágrimas que mueven a amar a su Señor, sea por dolor de sus pecados, o por la Pasión de Cristo nuestro Señor, o por otras cosas ordenadas derechamente a su servicio y alabanza. Finalmente, llamo consolación todo aumento de esperanza, fe y caridad y toda alegría interna que llama y atrae a las cosas celestiales, y a la propia salud de su alma, aquietándola y pacificándola en Dios nuestro Señor.

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3. Definición de la Desolación:

4ª regla: de desolación espiritual. Llamo desolación todo lo contrario de la tercera regla; así como oscuridad del alma, turbación en ella, inclinación por las cosas bajas y terrenas, inquietud de varias agitaciones y tentaciones, moviendo a desconfianza, sin esperanza, sin amor, hallándose el alma toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Creador y Señor.

Porque así como la consolación es contraria a la desolación, de la misma manera los pensamientos que salen en la consolación son contrarios a los pensamientos que salen en la desolación.

CONSOLACIÓN DESOLACIÓN

Inflamarse en amor de su Creador, libre de

las cosas para elegir con amor Separada de su Creador, inclinación a las cosas, inquietud y varias agitaciones Aumento de fe, esperanza y amor Desconfianza, sin esperanza, sin amor

Mueve a amar, alegría interna Perezosa, tibia, triste

4. Sobre la desolación:

5ª regla: en tiempo de desolación nunca hacer cambio, sino estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día anterior a esa desolación, o en la determinación en que estaba en la anterior consolación. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen espíritu,

así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar camino para acertar.

6ª regla: dado por supuesto que en la desolación no debemos cambiar los primeros propósitos, aprovecha mucho reaccionar intensamente contra la misma desolación, como, por ejemplo, insistir más en la oración y meditación, en examinarse mucho y en alargarnos en algún modo conveniente de hacer penitencia.

7ª regla: el que está en desolación, considere cómo el Señor le ha dejado en prueba con sus facultades naturales, para que resista a las varias agitaciones y tentaciones del enemigo; pues puede, con el auxilio divino,

el cual siempre queda, aunque no lo sienta muy claramente

, porque el Señor le ha quitado su mucho fervor, crecido amor y gracia intensa,

quedándole, sin embargo, gracia suficiente para la salvación.

8ª regla: el que está en desolación, trabaje por mantenerse en paciencia, que es contraria a las molestias que le vienen, y piense que será pronto consolado, con tal que se ponga las diligencias contra esa desolación, como está dicho en la sexta regla.

9ª novena: tres son las causas principales por las que nos hallamos desolados:

la primera por ser tibios, perezosos o negligentes en nuestros ejercicios espirituales, y así por nuestras faltas se aleja la consolación espiritual de nosotros. La segunda, por probarnos para cuánto valemos y hasta dónde nos extendemos en su servicio y

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alabanza, sin tanta paga de consolaciones y crecidas gracias. La tercera, a fin de darnos verdadera noticia y conocimiento, a saber, para que sintamos internamente que no depende de nosotros traer o tener devoción crecida, amor intenso, lágrimas ni alguna otra consolación espiritual, sino que todo es don y gracia de Dios nuestro Señor; y para que en cosa ajena no pongamos nido, alzando nuestro entendimiento a alguna soberbia o vanagloria, atribuyendo a nosotros la devoción o los otros efectos de la consolación espiritual.

EN RESUMEN:

No hacer cambios porque es fácil tomar camino equivocado Mantenerse en lo que hacíamos en la consolación e insistir más En desolación Paciencia y esperar la consolación

Confiar en que Dios no nos ha abandonado y que con él vencemos Ver cuál es la causa: mi tibieza, mi soberbia o una oportunidad de servir como Jesús, encarnado en la vida real

5. Sobre la consolación:

10ª regla: el que está en consolación piense cómo deberá actuar en la desolación que vendrá después y tome nuevas fuerzas para entonces.

11ª regla: el que está consolado procure humillarse y abajarse cuanto pueda, pensando para que poco vale en el tiempo de la desolación, sin esta gracia o consolación.

Por el contrario, el que está en desolación piense que, con la gracia suficiente, puede mucho resistir a todos sus enemigos, si toma fuerzas en su Creador y Señor.

Dar gracias a Dios que es quien nos la regala En consolación Pensar cómo deberá actuar en la desolación futura

Considerar cómo la alegría viene de Dios porque no la tenemos cuando estamos en desolación

CONSOLACIÓN DESOLACIÓN

Dar gracias porque no viene de mi No hacer cambios para no fallar, insistir en lo que ya se hacía en la

consolación,

buscando la causa de la desolación Pensar cómo actuar en la desolación futura Esperar la consolación que vendrá Humildad en la verdad de que la consolación

es regalo de Dios Hacernos fuertes en la confianza de que Dios no nos abandona

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6. Cómo se comporta el mal espíritu

12ª regla: El enemigo se hace como mujer en ser flaco por fuerza y fuerte de grado. Porque así como es propio de la mujer, cuando riñe con algún varón, perder ánimo, dando huida cuando el hombre le muestra mucho rostro; y, por el contrario, si el varón comienza a huir perdiendo ánimo, la ira, la venganza y ferocidad de la mujer es muy crecida y tan sin mesura: de la misma manera es propio del enemigo enflaquecerse y perder ánimo, dando huida a sus tentaciones cuando la persona que se ejercita en las cosas espirituales pone mucho rostro contra las tentaciones del enemigo, haciendo en contra; y, por el contrario, cuando la persona que se ejercita comienza a tener temor y perder ánimo en sufrir las tentaciones, no hay bestia tan fiera sobre la faz de la tierra como el enemigo de la naturaleza humana en prosecución de su dañada intención con tan crecida malicia.

13ª regla: Asimismo se hace como vano enamorado en querer ser secreto y no descubierto. Porque así como el hombre vano, que, hablando a mala parte, requiere a una hija de un buen padre o una mujer de buen marido, quiere que sus palabras sean secretas; y el contrario le molesta mucho, cuando la hija al padre o la mujer al marido descubre sus vanas palabras e intención depravada, porque se da cuenta que no podrá salir con la empresa comenzada: de la misma manera, cuando el enemigo trae sus astucias y engaños al alma justa, quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto; mas cuando las descubre a su buen confesor, o a otra persona espiritual que conozca sus engaños y malicias, mucho le pesa porque se da cuenta que no podrá salir con su malicia comenzada, al ser descubiertos sus engaños manifiestos.

14ª regla: Asimismo como un caudillo para vencer y robar lo que desea; porque así como un capitán y caudillo del campo, asentando su real y mirando las fuerzas o disposición de su castillo, le combate por la parte más flaca, de la misma manera el enemigo, rodeando, mira en torno todas nuestras virtudes teologales, cardinales y morales, y por donde nos halla más flacos y más necesitados para nuestra salud eterna, por allí nos combate y procura tomarnos.

Huye si mostramos confianza, se hace fuerte si mostramos miedo Mal Espíritu Quiere que mantengamos en secreto lo que pensamos

Nos combate por nuestro lado flaco, donde hay afectos más fuertes

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7. Reglas de mayor discernimiento, más propias del seguimiento.

1ª regla: De Dios y de sus ángeles es propio en sus mociones traer verdadera paz y alegría verdadera quitando toda tristeza y turbación que produce el mal espíritu;

del cual es propio guerrear contra esa alegría y consolación trayendo razones aparentes, sutilezas y engaños.

2ª regla: Sólo Dios puede traer consolación sin causa aparente porque sólo Él puede entrar al alma y hacer moción en ella para llevarla toda al amor.

Sin causa quiere decir sin ningún conocimiento o sentimiento previo de algún objeto por el que pueda venir la consolación mediante sus actos de conocimiento o voluntad.

3ª regla

: Con causa puede consolar al alma así el ángel bueno como el ángel malo

por fines contrarios: el ángel bueno para provecho del alma, para que crezca y suba de bien en mejor; y el ángel mal para lo contrario, y posteriormente para traerla a su dañina intención y malicia.

4ª regla: Propio es del mal espíritu vestirse de ángel de luz, es decir, entrar con lo que gusta al alma devota y salir con el mal que él pretende; es, a saber,

traer pensamientos buenos y santos conforme a esa alma justa y después, poco a poco, procura salirse con la suya, trayendo al alma a sus engaños y a sus perversas intenciones.

5ª regla: Debemos advertir mucho el curso de los pensamientos; y si al principio, medio y fin todo es bueno, inclinado a todo bien, es señal del ángel bueno; pero si el curso de los pensamientos que trae acaba en alguna cosa mala o distractiva, o menos buena que la que antes el alma había propuesto, o la debilita, inquieta o conturba, quitándole la paz, tranquilidad y quietud que antes tenía, es señal clara de que procede del mal espíritu, enemigo de nuestro provecho y salvación eterna.

6ª regla: cuando el enemigo de la naturaleza humana fuere sentido y conocido por su cola serpentina y el mal fin a que induce, aprovecha a la persona que fue tentada por él, mirar luego el curso de pensamientos que le trajo, y el principio de ellos, y cómo, poco a poco procuró hacerla descender de la suavidad y gozo espiritual en que estaba, hasta traerla a su intención pervertida, para que, sacando experiencia de este conocimiento, en adelante se guarde de sus engaños acostumbrados.

7ª regla: a los que proceden de bien en mejor, el ángel bueno toca al alma dulce y suavemente, como gota de agua que entra en una esponja, y el ángel malo toca agudamente y con ruido e inquietud, como cuando la gota de agua cae sobre la piedra. A los que proceden de mal en peor, los dichos espíritus tocan de modo contrario; la causa de esto es que la disposición del alma es contraria o semejante a los dichos espíritus. Porque cuando es contraria entran con estrépito, sensible y perceptiblemente; y cuando es semejante entran con silencio, como en propia casa a puerta abierta.

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8ª regla: cuando la consolación es "sin causa" aunque en ella no haya engaño por ser de Dios nuestro Señor sólo, como está dicho, sin embargo, la persona espiritual a quien Dios da esa consolación debe mirar con mucha vigilancia y atención a dicha consolación y discernir el propio tiempo de la actual consolación, del tiempo siguiente en que el alma queda caliente con el fervor y favorecida con los efectos que deja la consolación pasada; porque muchas veces en este segundo tiempo por su propio discurrir relacionando conceptos y deduciendo consecuencias de sus juicios, o por el buen espíritu o por el malo, forma diversos propósitos y pareceres que no son dados inmediatamente por Dios nuestro Señor; y, por tanto, hay que examinarlos muy bien antes de darles entero crédito o ponerlos por obra.

TODAS ESTAS REGLAS IMPLICAN UNA MAYOR ATENCIÓN AL DISCERNIMIENTO Y A SUS HERRAMIENTAS: EL EXAMEN, LA ORACIÓN, EL SERVICIO. SON REGLAS PARA LOS QUE YA HAN DECIDIDO ACOMPAÑAR A JESÚS EN SU MISIÓN Y QUE QUIEREN SER FIELES A ESE PROPÓSITO.

UN ESQUEMA QUE PUEDE SERVIR PARA VER HACIA DÓNDE ME ESTOY ORIENTANDO:

@= Querer el querer de Dios (Jesús) 1= Afectos 2= Misión COMPLEMENTARIOS:

a) PARA ESCRÚPULOS:

1. Escrúpulo es juzgar que es pecado lo que no es pecado, sin que otro me lo sugiera.

Pero puede ser que, simplemente, este equivocada porque no sé cómo juzgar lo que es o no pecado. Éste hay que quitarlo profundizando en el conocimiento del modo de Dios (en su Palabra) porque todo él es un error.

2. Es escrúpulo que viene del mal espíritu es cuando siento que no he pecado, pero me viene un pensamiento "de fuera" que me dice: "he pecado". Siento turbación y no sé a cuál sentimiento atender. Éste hay que discernirlo para ver hasta dónde ayuda a purificar nuestra concepción de Dios, de mí misma y de los demás.

3. Los escrúpulos vienen según el modo de ser de cada uno: si somos muy extremosos en juzgar y juzgarnos nos hacen pensar que todo es pecado, hasta lo más pequeño; si somos muy laxos, que nada es pecado, y cada vez dar más amplitud a las "excusas".

TRETA: FALSA CONSOLACIÓN

@

GOZO SERVIR

NO SERVIR NO GOZO

CONSOLACIÓN

DESOLACIÓN

PRUEBA

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4. Tenemos que actuar en forma contraria al mal espíritu: si quiere hacernos muy extremosos, ir haciéndonos más misericordiosos para juzgar y considerarnos desde nuestra debilidad, confiar más en el amor de Dios misericordioso; si quiere hacernos más y más laxos, ir afinando nuestro examen y conocer con más objetividad las cosas para poder hacer juicios cada vez más ciertos. Hay que buscar el medio para poder aquietarnos. Para eso es muy útil el parecer de los demás.

5. Cuando alguien quiere hacer algo que sabe que es bueno, pero le viene un pensamiento de que "no debe hacerlo" por falsas razones de vanidad, de que me van a creer superior, etc., entonces hay que ver si realmente lo que hacemos lo hacemos por servir a Dios y a los demás, o por lo menos no contra ese servicio, y hacerlo.

(diciendo como San Bernardo: "ni por ti empecé, ni por ti acabaré").

Referencias

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