SEGURIDAD 1
ORGANIZACIÓN INTERNA
UNIDAD 1
PREVENCIÓN DE ACCIDENTES Seguridad
Hace mucho tiempo que los accidentes han dejado de ser aceptados por patronos y obreros como consecuencia inevitable del trabajo, como una contribución necesaria al progreso industrial, y la seguridad en el trabajo se ha hecho indiscutible e indispensable. Las legislaciones de todos los países dictan normas e imponen reglamentos para evitar los riesgos y mejorar las condiciones en que se han de desenvolverse las actividades la-borales.
Fueron muchas las dificultades a vencer por la seguridad en el trabajo, tanto por parte de las Empresas como por parte de los obreros. En primer lugar, la Empresa no va-loro ciertamente las consecuencias del accidente, y en segundo lugar, el obrero desprecio las normas preventivas por un exceso de familiaridad con el trabajo que realizaba. En unos cosos, por considerar que la prevención le hacia parecer ante sus compañeros como cobarde. Unos y otros, Empresas y obreros, han ido ahondando en lo que verdaderamen-te es la seguridad en el trabajo, y se ha llegado a hacerla imprescindible para la buena marcha de la organización industrial con el mejor y mas humano aprovechamiento de la mano de obra y mayor garantía para el bienestar obrero.
La seguridad en el trabajo encierra múltiples valores sociales, puesto que el traba-jador elimina con la observación de las normas preventivas, la consecuencia de riesgo que antes solo preveía un seguro en el que, desde luego, no estaban compensadas las posibilidades laborales del obrero, al que un accidente podría cercenar todas las satisfac-ciones a que su esfuerzo en el trabajo le daba derecho.
Esta perfectamente claro que la seguridad, tanto para la Empresa como para en trabajador, ofrece características tanto sociales como económicas, pues sabido es que el accidente lleva consigo una larga consecuencia de entorpecimiento, dificultades y perdi-das económicas que no interesan ni social ni económicamente a nadie.
Son todas estas razones mas que suficientes para establecer el interés que existe actualmente entre los empresarios y los trabajadores por la seguridad en el trabajo, in-terés que se halla apoyado por distintos Organismos oficiales y privados creados ante esta necesidad de hacer afectivo la seguridad en los ambientes laborales argentinos.
Son también ahora frecuentes los congresos, las reuniones, las sesiones de estu-dio en los que se pone de manifiesto un afán de intensificar los conocimientos sobre estos problemas, establecer un contacto directo con los mismos, imponer un riguroso estudio de la experiencia y una aplicación eficaz de los medios preventivos. Esta inquietud alcanza en la actualidad a ingenieros, médicos, economistas, técnicos, sociólogos, supervisores y obreros. Va de la Dirección al ultimo de los productores, y de estos al mas encumbrado miembro de las actividades empresariales.
No hay duda que en todo este interés por la acción preventiva, el hombre es fun-damental, porque incuestionablemente es el elemento esencial del resultado practico de cualquier esfuerzo industrial y, por tanto, se debe recurrir a todo para evitar el accidente, creado frente a las circunstancias que lo hacen posible los factores ambientales que lo eviten.
Para ello se necesita forjar la opinión que justifique la prevención y, por desgracia en muchos casos, respecto al grado de cultura, hace falta que la opinión que se pretende crear tenga la suficiente influencia para que el sujeto encuentre razonable evitar el acci-dente. Es preciso conseguir que nada impida al hombre , en cualquiera de sus activida-des, defenderse del accidente.
No hay duda que la seguridad en el trabajo es un problema educativo. Es necesario educar en la seguridad para que se responda con fidelidad a la prevención.
Historia de la seguridad industrial
Desde los albores de la historia el hombre, se ha distinguido por su industria. Las viviendas de los hombres cavernarios, las pirámides, la antigua tapicería china y las anti-güedades similares, atestiguan la historia del hombre desde hace varios milenios. Por el hecho de que su deseo de conservación y su temor a lesionarse no eran entonces menos intensos de lo que lo son en la actualidad. La prevención de accidentes se practicaba in-dudablemente en cierto grado, aun en las civilizaciones mas remotas.
Tales esfuerzos, es muy probable que fueran casi por completo de carácter perso-nal y defensiva. La seguridad industrial, hasta tiempos mas o menos recientes fue princi-palmente un asunto de esfuerzo individual mas que una forma de procedimiento organi-zado. La verdadera necesidad de seguridad organizada, no provino sino hasta el adveni-miento de lo que se llama “la edad de la maquina” y el moviadveni-miento de seguridad, como existe hoy, es estrictamente una innovación moderna.
Desde el punto de vista social, Gran Bretaña ha sido el país mas destacado, por haberle dado al mundo el arte de autogobierno. Inglaterra fue también la cuna de la indus-tria mecanizada. Antes de 1.500, dicho país era totalmente agrícola, con un conglomerado de pequeñas colonias de sustento propio, llamadas “feudos”. Los lores, nobles y caballe-ros de armadura, estaban en el apogeo de su gloria. Este fue el periodo de la historia in-glesa “ en el que la caballería estaban en la flor de sus días”.
Desde 1.500 hasta las postrimerías del siglo XVIII, los británicos progresaron fir-memente en lo que respecta a sus industrias manuales. Los artesanos dedicados a traba-jar la madera, el metal y particularmente la industria textil, llegaron al pináculo de su des-treza .
Surgió entonces la fuerza de vapor. Se dice frecuentemente que James Watt inven-to el moinven-tor de vapor. En realidad, transforma una embarazosa monstruosidad en un dis-positivo de trabajo en el que podía confiarse para obtener fuerza. Su primer motor eficien-te funcionaba ya en realidad desde 1.776 desarrollando 14 carreras por minuto, cuando las colonias americana lograron su independencia. También fue significativa la invención de la desmotadora de algodón de Eli Whitney, en 1.793.
Los primeros anos del silo XIX presenciaron el triunfo rápido de la mecanización de la industria. Simultáneamente con el aumento del uso de la fuerza de vapor, declino la labor manual. Esto no llego, sin embargo, sin la lucha consiguiente, pues en tanto que el sistema mecánico de fabricación textil se desenvolvía, surgieron muchos motines entre los hilanderos manuales y los operarios de las fabricas. Los obreros manuales, muchos de los cuales impusieron toda su fuerza para impedir el funcionamiento de la fabrica, des-truyeron inclusive algunas de las maquinas. Pero la mercancía resultaba menos costosa al ser producida a maquina y, finalmente, el obrero manual suspendió su lucha inútil y ocupo su lugar en la hiladora y el telar mecánico.
El nacimiento de la fuerza industrial y el de la seguridad industrial no fue simultá-neo. La introducción de operarios ingleses en la industria mecanizada vino acompañada de condiciones de trabajo y de vida tan detestables que resultan difíciles de relatar. El en-vilecimiento y la degradación social invadieron rápidamente los centros industriales. La población de Manchester aumento a 200.000 habitantes. No había ningún sistema de dis-tribución de agua y los obreros tenían que ir en su busca a grandes distancias y esperar en fila con sus cubetas, después de su tarea diaria. También eran comunes la idiotez y las deformidades corporales. El registro de las defunciones se triplico.
Condiciones primitivas
Estas eran las condiciones sociales. Las condiciones de la fabrica eras peores. Las fabricas eran poco mas que chozas. Prácticamente no existía condiciones convenientes de alumbrado, ventilación y sanidad en aquellas estructuras de bajos techos y estrechas naves. No se pensaba en salones de descanso. Dos terceras partes de los obreros eran mujeres y niños , cuyo tiempo de trabajo era de 12 a 14 horas al día. Las protecciones de las maquinas se desconocían. Las muertes por accidentes profesionales y mutilaciones, eran frecuentes.
En 1.833 se hicieron algunas inspecciones gubernamentales a las fabricas en In-glaterra; pero no fue sino hasta cerca de 1.850 cuando comenzaron a verificarse las mejo-ras verdademejo-ras, como resultado de las recomendaciones hechas entonces. Estos esfuer-zos fueron los primeros intentos del gobierno para mejorar la seguridad industrial. Al transcurrir el tiempo, la legislación acorto las horas de trabajo, estableció un mínimo de edad para los niños trabajadores e hizo algunas mejoras en las condiciones sanitarias y de seguridad, tales como el suministro de protecciones para los engranajes y transmisio-nes. Estos comienzos de mejoramiento en las condiciones industriales estaban muy lejos de la prevención organizada de accidentes, tal como actualmente se conoce.
Aunque fueron comunes los accidentes fatales y de incapacitación durante los tempranos días de la industria en Inglaterra, como lo han sido todos los países durante periodos similares, los danos eran rara vez pagados por los patronos. Fueron tardíos los legisladores en dictar leyes para el mayor bienestar común, pues las doctrinas de “
negli-gencias del prójimo sirviente” y “negligencia contribuyente”. estaban fuertemente infiltra-das en todo el mundo. No hace mucho tiempo que algunos patronos de los Estados Uni-dos de Norteamérica se sentían relevaUni-dos de sus obligaciones para con los trabajadores dando un empleo de barrendero o centinela a un hombre que había perdido un ojo, o pa-gando los gastos funerarios de un trabajador muerto por una maquina. Bajo las leyes que entonces existían ni siquiera estaban obligados, generalmente, ha hacer esto.
Los primeros industriales no deben ser juzgados demasiado severamente por su actitud hacia los accidentes de sus trabajadores. Muchos beneficios, como son: el trans-porte perfeccionado, mejor alumbrado, calefacción y plomería, se estaba realizando a través del tremendo adelanto industrial y era una creencia firmemente arraigada entre los trabajadores , así como entre la administración, que era necesaria cierta cantidad de su-frimiento humano y perdidas de vida, para que el adelanto continuase. Se aceptaban los accidentes como parte inherente a la industria. Los patrones desconocían aun las perdi-das económicas que acompañan a los accidentes y los trabajadores también. Aunque estos frecuentemente resentían las condiciones de trabajo que tenían que afrontar, no estaban, en muchos casos, particularmente interesados en la seguridad.
Lowell, Mass, fue de las primeras ciudades industriales en los Estados Unidos de Norteamérica, que elaboro telo de algodón desde el ano 1.822. Los trabajadores eran principalmente mujeres y niños procedentes de las granjas cercanas, muchos de los cua-les tenían edades que variaban entre los seis y diez anos, que trabajaban desde las cinco de la mañana hasta las siete de la noche. Nadie sabrá jamas cuantos dedos y manos de muchachas se perdieron a causa de las maquinarias sin protecciones. No transcurrió mu-cho tiempo, no obstante, sin que los telares de algodón de Massachusetts, en creciente numero, comenzasen a necesitar mas gente. Por fortuna para los patronos, el hambre ocasionada por la perdida de las cosechas de papa, en aquella época, en Irlanda, aumen-to grandemente la emigración de ese país y mucho de aquellos irlandeses se establecie-ron en Boston y sus cercanías. Volvió a abundar el material humano en los talleres; pero con el advenimiento de la ayuda de los inmigrantes, aumento el numero de los acciden-tes. Uno de los resultados fue la legislatura de Massachusetts, en 1.867, promulgara una ley prescribiendo el nombramiento de inspectores de fabricas. Dos anos mas tarde se es-tableció la primera Oficina de Estadísticas de Trabajo en los Estados Unidos de Norte-américa. Simultáneamente en Alemania, se tomaron providencias para que todos los pa-trones suministrasen los medios necesarios para proteger la vida y la salud de los traba-jadores. Por fin iba enterándose la industria de que la conservación del elemento humano era importante. Algunos anos mas tarde, habiéndose descubierto en Massachusetts que las múltiples horas de actividad producen fatiga y que la fatiga causa accidentes, se pro-mulgo la primera ley obligatoria de 10 horas máximas de trabajo al día, para las mujeres. En 1.874, Francia aprobó una ley estableciendo un servicio especial de inspección para los talleres y en 1.877, Massachusetts ordeno el uso de resguardos para las maquinarias de funcionamiento peligroso.
Legislación
La acción legislativa, atacando las causas físicas y mecánicas de los accidentes, tales como los peligros que constituyen partes especificas de maquinaria y condiciones inseguras de construcción o funcionamiento, ha tenido comparativamente poco efecto debido a la impopularidad de tales leyes y la dificultad que hay para hacerlas cumplir. Sin embargo, las leyes que gravan a los patrones, aumentándoles los costos de los
acciden-tes , han tenido efectos de mayor alcance obligándolos a buscar y corregir las condiciones que originan los accidentes.
El primer intento pera modificar la ley común de la responsabilidad de los patrones, por medio de un estatuto, se hizo en 1.880 en Inglaterra, cuando el Parlamento promulgo el Acta de Responsabilidad de los Patrones, permitiendo que los representantes persona-les de un trabajador fallecido, cobrasen los danos por muerte causada por negligencia. Este hecho modifico, pero no elimino la defensa mutua de la servidumbre.
En Alemania, en 1.885, Bismark preparo y decreto la primera ley obligatoria de compensación para los trabajadores. Únicamente cubría el caso de enfermedades. Este fue el primer país en abandonar el seguro de los patrones a favor de la compensación de los trabajadores.
En 1.897 se promulgo en Gran Bretaña un decreto de compensación a los trabaja-dores. Esta fue la primera ley de esta clase que se daba en un país de habla inglesa. Francia e Italia decretaron leyes similares en 1.898 y Rusia en 1.903. La primera ley de compensación de los Estados Unidos de Norteamérica se expidió en Maryland en 1.902, pero restringía tanto en su aplicación y era tan insuficiente en sus beneficios, que tubo muy poco efecto practico.
La legislación de compensación de trabajadores difiere de la responsabilidad de los patrones en que exige al patrón remunerar a los trabajadores lesionados, ya sea que se demuestre o no que hubiese habido negligencia por parte de ellos. Las demandas de compensación han aumentado grandemente , tanto en el numero como en importancia. Los costos de accidentes industriales fueron mucho mayores. Por una parte, con la ley de responsabilidad de los patrones, los propietarios de la fabricas hacían la investigación de los accidentes para determinar las faltas de los trabajadores, en tanto que con la ley de compensación, las citadas faltas dejaban de ser un factor importante, encauzándose en-tonces la intención de los patrones hacia la causa y la prevención.
Principios básicos de prevención de accidentes
Un accidente evitable, es uno de los cinco factores que forman la secuencia que produce una lesión.
La lesión invariablemente, es causada por un accidente, y el accidente, a su vez, es el resultado del factor inmediato que lo precede.
En la prevención de accidentes, el “Centro del Blanco” esta en la mitad de la se-cuencia, es decir, en el acto personal inseguro o en su riesgo mecánico o físico.
La serie de los diferentes factores que producen un accidente, pueden ordenarse cronológicamente como sigue:
Si esta serie se interrumpe por la sola eliminación de uno de los factores que la construyen, no es posible que ocurra la lesión.
1) Por el contacto de la persona con un objeto, una sustancia o con otra persona.
2) por exposición del individuo a los riesgos que entrañen objetos, sustancias u otras per-sonas o condiciones.
3) Por el incremento de una persona.
El factor psicológico
Varios especialistas en la materia se han ocupado del análisis de los accidentes de trabajo, siendo el mas nombrado el estudio de Frois, que destaca los porcentajes siguien-tes: 25% de los accidentes de trabajo son debidos a causas fortuitas, 32% ocurren en razón de una protección insuficiente del trabajador (material en mal estado, ausencia de aparatos de protección, falta de consignas, etc...), 43% son imputables a una deficiente adaptación del obrero a su trabajo.
Llevando mas a fondo el análisis de esta ultima categoría en lo que concierne a los accidentes mortales, al mismo autor, encuentra: 23% sobreviven a los obreros no califica-dos técnicamente, y donde la muerte fue ocasionada por falsas maniobras, 35% a los obreros que fisiológicamente no debían ocupar esos lugares de trabajo (vértigos,
cardia-cos, sordera, vista defectuosa), y 42% a los obreros que adolecen de cierta ineptitud psíquica.
Desde los estudios de Frois, se han realizado otros estudios generales con resulta-dos muy interesantes.
Firmas importantes han publicado sus propias estadísticas que subdividen gene-ralmente los accidentes en dos grandes rubricas, imputando los mismos al factor técnico y al factor humano.
Un análisis mas profundo ha demostrado que la gran mayoría de estos últimos ac-cidentes deben ser tenidos en cuenta, no por el estado fisiológico o patológico del traba-jador, sino mas bien por su comportamiento psicológico.
Las estadísticas y su evolución contienen una indicación discreta: si se requiere llegar a una disminución importante en el numero de accidentes, es necesario determinar la causa que engendra la mayoría de los mismos y donde la importancia relativa no hace mas que creer en el comportamiento psicológico de los trabajadores.
Influencia indirecta del factor psicológico
Es bien cierto que el estado fisiológico y psicológico del trabajador están en com-plete interdependencia uno de otro, lo que prueba la influencia del elemento psicológico en las causas de orden fisiológico.
Sin embargo, no es sobre esta conexión intima del espíritu y del cuerpo que que-remos expresarnos aquí. Hay que probar que, asimismo, las causas fisiológicas pueden tener en su base un elemento psicológico que las determina. Podrán citarse varios ejem-plos:
Hace muchos anos, un joven ayudante de albañil sufrió una caída mortal después de solo algunas semanas de trabajo. La encuesta revelo que la víctima había pasado atrás por un examen de orientación profesional donde el medico estableció que el sujeto sufría alteraciones en el equilibrio. Por lo tanto, el accidente debe imputarse a una causa fisiológica.
Pero, ¿esto es exacto? ¿No hay que imputar mas bien ese accidente al estado de espíritu del joven y de sus parientes que decidieron no hacer caso a las advertencias del medico?
¿Esta muerte, no ha sido debida, mas bien a la deplorable mentalidad, a la psico-logía de los interesados, que ha esa deficiencia fisiológica que, sin embargo, hubiera permitido a la víctima ejercer un gran numero de oficios, sin el menor riesgo de accidente?
Otro ejemplo: un día, el engranaje de una maquina, toma a un engrasador, y este pierde la vida. Una encuesta establece que la víctima sufría, desde hacia varios meses de una hipertensión manifiesta, y que ella, había sido indicada al jefe de la empresa.
Si, pero a pesar de ello, ¿no hay que recalcar la negligencia imperdonable al dejar al obrero en esta tarea peligrosa para el, y llegar a la conclusión de que se trata de una causa psicológica?
¿La influencia del factor psicológico se hace valer igualmente, y con una razón mas poderosa, en lo que concierne a los accidentes debidos al factor técnico?
Tomemos por ejemplo todos los accidentes ocasionados por el pésimo estado del material, como las correas que no están protegidas, las escalas defectuosas, los conduc-tos eléctricos que no están adecuados, etc. No habrá que atribuirles en muchos casos a la negligencia, la incomprensión, etc.?
Y se puede aun hablar de causa técnica, cuando un obrero se accidenta porque no ha usado los medios de protección individual puestos a su disposición, o que quita delibe-radamente de su maquina los dispositivos de protección de que esta provista.
Por lo tanto lo que interesa es hacer aplicar las reglas y sus disposiciones, y ello no es propio del dominio psicológico.
Como crear un espíritu de seguridad
Nos hemos dado cuenta de la influencia del factor psicológico y hemos visto en que medida, puede ser causa de accidente.
Se trata de mostrar ahora, como la acción de este elemento puede invertirse para llegar a ser el alma, de toda acción de seguridad.
Esta acción invertida es el espíritu de seguridad. ¿Como llegar a lograr ese espíri-tu?
Comencemos por decir, que una doctrina debe basarse sobre hechos cierto y prin-cipios irrefutables.
Ante todo hay que establecer todo el mal que causa el accidente de trabajo, tanta el que solo implica unos días de incapacidad, como aquel que provoca una invalidez per-manente o aun, llega a ocasionar muerte.
Hay que subrayar las consecuencias funestas de esos accidentes, tanto para la víctima y su familia, como para la empresa y la sociedad, y así se llegara a establecer que los accidentes constituyan un verdadero flagelo social. Esta es la primera etapa.
La segunda etapa a franquear será la consecuencia lógica del principio precedente. Puesto que el accidente tiene consecuencias funestas tanto para el obrero como para el patrón, para el individuo como para la colectividad, hay que tratar de combatirlo de común acuerdo.
Acá, uso se ata a un prejuicio sólidamente enraizado en la cabeza de muchas per-sonas, que el accidente no constituye mas que una fatalidad que no puede combatirse. Hay que tratar de probar, con la ayuda de cifras, los hechos acaecidos en la lucha contra
los accidentes. Así, dos hechos pueden citarse por la experiencia adquirida. El primero: Que los cuidados apropiados, suministrados por el personal competente, para cualquier herida, aun la mas benigna, pueden evitar considerablemente la sucesión de accidentes. En segundo hecho: Que el numero de accidentes puede ser reducido en algunos anos de lucha, a la mitad, y a menudo, también a un tercio. El resultado a esperar en el curso de la segunda etapa, es convencer a cada uno de que en su trabajo, en su oficio, puede ocurrir accidentes, pero que los mismos pueden combatiese eficazmente.
La tercera etapa es la de convencer a todo miembro del personal, tanto el obrero como el director, el ingeniero como el supervisor, de que cada uno de ellos pueden y de-ben contribuir a la seguridad, y que tienen un rol que cumplir, que será de acuerdo con su función , pero siempre afectivo.
Por lo tanto, se trata aquí, ante todo, de educar a todos los interesados. Por lo tanto , los métodos didácticos deben tener en cuenta. necesariamente del nivel intelectual de las personas a educar, de su mentalidad particular, del ambiente en el cual se desenvuel-ven, etc.
Es así, que tal medio de propaganda, coronado de éxito en una determinada em-presa, fracasara en otra, y es debido a la distinta mentalidad que prima en cada una de ellas. En la misma empresa , los medios de persuasión, deben adaptarse de acuerdo a los sectores, y aun, conforme a las personas.
Por lo tanto, no existen métodos standarizados, de recetas para todos. Al contrario cuando mas métodos de acción específicamente apropiados para cada medio de trabajo se utilicen, mas eficaz será su acción.
Todo esto no excluye, evidentemente, que se puedan utilizar los métodos que otros han utilizado con éxito. Pero. es preferible estudiar cada accidente en si. Un accidente que pasa inadvertido puede llevar en si los gérmenes de uno nuevo. Psicológicamente, el accidente considerado como un hecho diario, normal, desarrolla un estado de resignación, de apatía, que es generador de nuevos accidentes.
Por ello, hay que insistir continuamente a los jefes de empresas, a los jefes de se-guridad, de no dejar pasar sin investigar un accidente de cualquier importancia que sea. Muchos han ocupado ya de ello, y para llamar la atención de los obreros han recurrido a muchos medios, por ejemplo: colocando la lampara de accidente, en la entrada de la fa-brica, que permanece encendida durante las 24 horas, cada vez que se produce un acci-dente.
Causa de los accidentes
Hay mucha confusión en el uso de la palabra “causa” , aplicada a los accidentes. Para el “revisionista”, para el empleado seguro, la causa de un accidente consiste en los defectos, en los actos, o en la falta de acción, que deben corregirse, para evitar que el accidente se repita. Términos tales como: empleos de materiales, caídas, quemaduras, etc., usados generalmente para designar causas de accidente, en realidad no son causas, son fuentes de accidentes y lesiones. El manejo de materiales es actividad de la que re-sultan muchas lesiones, pero la causa de cada una de esas lesiones es una situación
pe-ligrosa o riesgosa, o algo que alguna persona hace, o deja de hacer, en relación con la actividad de que se trate, o, en casi todos los casos una combinación de esos factores. Las caídas producen lesiones, pero lo que al revisionista le interesa saber es en que si-tuación, que acto o que omisión han provocado la caída. Las caídas son lesiones, pero no causas.
Definición de accidente
La palabra accidente se define como “ cualquier acontecimiento inesperado o im-previsto que interrumpe o interfiere el proceso ordenado de la actividad de que se trate” . De acuerdo con esa definición, el accidente no implica necesariamente alguna lesión. De hecho la mayoría de los accidentes no producen lesiones, por lo que de ellos no se lleva constancia, excepto en las hojas de costos, ya sea que se pueda medir, o no, la cantidad del aumento de esos costos. También es manifiesto que, si podemos lograr que cualquier trabajo bien planeado, o cualquier otra actividad, se desarrolle exactamente como se ha concebido, eliminaremos todos los accidentes y ,por lo tanto, todas las lesiones.
Relación de las fuentes de accidente
Para el empleado seguro, las estadísticas disponibles distan mucho de ser satisfac-torias, ya que, en lo pasado, los informes escritos se preparaban especialmente desde el punto de vista de la indemnización. Sin embargo, las autoridades empiezan a comprender ahora el gran valor que tienen los informes preparados y presentados desde el punto de vista del previsionista, ya que el resultado que debe esperarse es el de las estadísticas mas útiles.
Acción insegura y condición insegura
El análisis y clasificación de las causas de los accidentes, da al profesional de se-guridad datos que pueden aprovechar para localizar y corregir las causas de accidentes. Cada punto esencial de información acerca del accidente se clasifica como factor de acci-dente. Estos se agrupan dentro de clasificaciones principales:
- El agente (es decir, el objeto sustancial defectuoso que se encuentre mas estrechamen-te relacionado con la lesión).
- La parte del agente.
- La condición mecánica o material de inseguridad. - El tipo de accidente.
- El acto inseguro.
- El factor personal de inseguridad.
El “agente” es el objeto o sustancia mas estrechamente relacionado con la lesión, y que en general, podía haber sido protegido o corregido en forma satisfactoria. Los agen-tes, con algunos ejemplos, se mencionan a continuación:
Maquinas ( torno, punzadora, sierra, taladro, pulidora, estampadora).
Generadores de movimiento y bombas ( motor, bomba, compresor, ventilador y soplador ).
Elevadores ( de pasajeros o de carga, eléctricos, de vapor, hidráulicas, manuales). Aparatos de izar ( grúa, malacate, draga).
Transportes ( de banda, de rodillo, de cadena, y de otros tipos). Calderas y recipientes.
Calderas y recipientes sujetos a presión ( calderas, sobrecalentador, condensador, diges-tor, tubería de alta presión).
Vehículos ( de motor, de tracción animal, ferrocarril, barcos, aviones). Animales ( domésticos, insectos, serpientes, salvajes, peses).
Aparatos de transmisión de fuerza mecánicas ( flecha, principal, flecha complementaria, cojinetes, poleas).
Aparatos eléctricos ( motor, generador, conductor, conductor, reóstato, lampara). Herramientas manuales ( hacha, cortador, cincel, barra, lima, mazo, navaja).
Sustancias químicas ( explosivos, vapores, emanaciones, sustancias corrosivas, hierbas venenosas).
Sustancias muy inflamables y calientes ( laca, película, petróleo, vapor). Polvos ( explosivos, orgánicos, inorgánicos).
Radiaciones y sustancias radioactivas (radium, rayos ultravioletas, rayos X).
Superficies de trabajo, no clasificada en otras partes ( piso, rampa, camino, estantes, es-caleras).
Agentes diversos (escalera de mano, abertura en el piso, ventana, tanque, bote, caja).
La “parte del agente”
La “parte del agente” es aquella que se encuentra mas estrechamente relacionada con la lesión, y que , por general, podía haber sido debidamente protegida o evitada. Por supuesto, es casi interminable la lista de partes del agente. En una maquina tan simple como el taladro, se consideran como partes del agente: el mandril, la bronca, el árbol, la polea, los engranajes, etc.
La “condición mecánica o física insegura”
La “condición mecánica o física insegura” es aquella que figura en el agente de que se trate, y que bien pudo haber sido protegida o evitada. Estas condiciones generalmente se agrupan como siguen:
Agentes protegidos en forma deficiente ( no protegidos o protegidos inadecuada-mente).
Agentes defectuosos ( ásperos, resbaladizos, agudos, de materiales de baja calidad). Arreglos o procedimientos peligrosos en el agente especifico, sobre el o su alrededor ( almacenamiento inseguro, congestionamiento, sobrecarga).
Iluminación inadecuada ( luz insuficiente, destellos).
Ropa o vestimenta insegura ( falta de guantes, delantales, zapatos y respiradores o defec-tos en ellos; ropa suelta).
El “tipo de accidente”
El “tipo de accidente” es la forma como se establece el contacto entre la persona lesionada y el objeto, sustancia, exposición y el movimiento de la persona lesionada, que da por resultado la lesión. Los tipos de accidentes se clasifican de la siguiente manera: Colisión (se refiere, generalmente a los contactos con objetos agudos o ásperos, que dan por resultados cortaduras, desgarramientos, piquetes, etc., por golpear ciertos objetos, arrodillarse en ellos o resbalar sobre ellos).
Construcción ( objetos que caen, vuelan, se deslizan o se mueven). Prensado, dentro de, sobre o entre uno o varios objetos.
Caída en un mismo nivel. Caída de un nivel a otro.
Resbalar (no caer) o hacer esfuerzo excesivo (que trae, como consecuencia, dislocamien-to, hernia, etc.).
Exponerse a temperaturas extremas ( lo que da por resultado quemaduras, escaldaduras, congelamiento, agotamiento por el calor, insolación, congeladura, etc.).
Inhalación, absorción, ingestión ( asfixia, envenenamiento, sumersión, etc., pero exclu-yendo el contacto con temperaturas extremas)
Contacto con la corriente eléctrica (que puede tener como resultado, la electrocución, el choque, etc. ).
El “acto inseguro”
El “acto inseguro” o riesgoso es la violación de un procedimiento comúnmente aceptado como seguro, lo que provoca determinado tipo de accidentes.
Como ejemplos de actos inseguros tenemos:
Realizar una operación sin estar autorizado para ello; no obtener la autorización necesaria o no advertir que se va a realizar esa operación.
Realizar una operación o trabajar a velocidades inseguras (como demasiada lentitud, de-masiada rapidez o lanzando los materiales que se están manejando).
Haciendo que no funcionen los dispositivos de seguridad ( retirándolos, ajustándolos mal, desconectándolos).
Empleo de equipo inseguro, empleo de las manos en ves del equipo en forma peligrosa (cargar, colocar, mezclar, o combinar en forma insegura).
Adoptar una posición o una postura insegura (permanecer de pie o trabajar debajo de un peso en suspención, levantar objetos pesados, con la espalda inclinada).
Trabajar sobre equipo en movimiento o sobre equipo peligroso (limpiarlo, ajustarlo, aceitarlo).
Distraer, molestar, insultar, sorprender (reñir).
No usar prendas seguras o dispositivos para la protección personal.
El “factor personal inseguro” es la característica mental o física que permite o de ocasión a determinado acto riesgoso. He aquí algunos ejemplos de factores personales de seguridad:
Actitud impropia (hacer caso omiso de las instrucciones, no comprender las instrucciones, nerviosidad, excitabilidad).
Falta de conocimiento o de habilidad ( no estar enterado de las practicas de seguridad, no tener experiencia, etc.).
Defectos físicos (defectos de la vista o de oído, fatiga, intoxicación, hernia, debilidad car-diaca).
Aplicación de las factores de accidentes
El siguiente ejemplo, tomado de la practica americana recomendada en la Recopi-lación de causas de accidentes industriales, indica como se aplican los factores de acci-dentes enumerados anteriormente:
Resbalo de una escalera de mano, provocando la caída al suelo del pintor, quien se fracturo una pierna. Las zapatas de seguridad de la escalera estaban lisas por el uso. El pintor empleo la escalera de mano haciendo caso omiso de la advertencia de que no lo hiciera.
Los factores de accidente que intervienen en este caso, son los siguientes:
Agente ... Escalera de mano ... Diversos ... Parte del agente ... Ninguna ... Ninguna ... Condición mecánica ... Gastada ... Defectuosa ... o material inseguro
Clase de accidente ... Caída a un nivel Caída a un nivel
diferente ... diferente ... Acto inseguro ... Empleo de equipo Empleo de equipo
defectuoso ... defectuoso ... Factor personal ... desobediencia de las Actitud impropia
de inseguridad ... instrucciones ...
Inmediata causa de los accidentes
De los seis factores principales de accidentes, tres son los de mayor importancia en la determinación de la causa del accidente. En casi todos los casos intervienen estos tres factores. Ellos son: (1) La condición mecánica o física insegura, (2) el acto insegura, y (3) el factor personal inseguro. Varios de esos factores invariablemente intervienen en las lesiones accidentales. Ocurren en un orden determinado, y así producen el resultado final. Heinrich compara a estos factores con varias fichas de domino colocadas de canto, una detrás de otra.
La ficha de domino que se encuentra en el extremo final presenta la lesión. Antes de la lesión ocurre algo, esto es, la caída de una persona o de un objeto, o el contacto can una maquina, etc. Antes de que ocurra aquello que produce la lesión interviene, en todos los casos, ya sea el acto inseguro o riesgoso de la persona ( como emplear una lima sin
mango, llevar ropa suelta cerca de una maquina, etc.), o una condición física o mecánica de inseguridad ( maquinaria sin protectores o resguardos, clavos que sobresalen, herra-mienta descompuesta, etc.), o ambas cosas. En el fondo de todo esto se encuentra las razones del acto inseguro o de la condición peligrosa. Así tenemos nuestra hilera de fi-chas de domino que culmina en una lesión. La idea fundamental en la prevención de acci-dentes es descubrir los factores causales —la ficha de domino clave— y eliminarla, con lo que se rompe la secuencia o cadena, y se evita la lesión.
El 15:85 falsedad del porcentaje
Son muchos los estudios que se han realizado para determinar la proporción de los accidentes atribuibles a los riesgos materiales, en comparación con los atribuidos a actos inseguros (conducta errónea). La relación que generalmente se cita es la de 15% contra 85%.. En realidad, esas relaciones tienen muy poco significado o valor en la labor de pre-vención de accidentes. En primer lugar, esos estudios, al pretender en cada caso deter-minar únicamente la causa principal de la lesión, dejan pasar inadvertido el hacha de que casi todas las lesiones son el resultado de una combinación de peligrosos materiales y de conducta errónea, y de que, generalmente, es posible corregir ambas situaciones. Además, la reducción (o eliminación, cuando es posible) del peligro material, reduce la probabilidad de que la conducta errónea culmine en una lesión. Por ultimo, estas propor-ciones, resultados que abarcan todo un estado o un gran numero de asegurados, incluso ambos extremos y todas las graduaciones entre ellos, tienen muy poco valor practico cuando se emplean en un solo establecimiento industrial. El análisis de la constancias que se llevan en una fabrica acerca de accidentes indica que, aunque ciertos principios fun-damentales son de aplicación general, la “línea de fuego” de la batalla para evitar acciden-tes la determinan, en gran parte, las condiciones que prevalecen en la planta industrial especifica o en su funcionamiento.
Por otra parte, la presentación autorizada de semejantes proporciones es perjudi-cial, pues pone de relieve, indebidamente, la “falta de cuidado” y relega a segundo termi-no la importancia de corregir las condiciones peligrosas. El “empleador termi-no informado aun del sentido de la seguridad”, que acepta la relación de 15:85 (o cualquiera otra semejante) razona, como es natural, poco mas o menos en la forma siguiente: “ Tratare primero de corregir el 85% y, cuando halla dominado la situación, me ocupare del restante 15 por ciento. ¿Para que gastar tanto dinero en eliminar las causas de solo el 15 por ciento de los accidentes?
Lo que se ha descubierto a través de investigaciones cuidadosas y pormenorizadas de las causas de los accidentes, contradice la teoría de las proporciones. Los resultados de esas investigaciones revelan que, excepto en unas cuantas empresas en que se ha llegado prácticamente al máximo en la eliminación de riesgos, la gran mayoría de las le-siones sufridas en accidentes son el resultado de factores múltiples, tanto de riesgo como de conducta. En forma semejante, un solo acto inseguro o riesgoso rara vez es el único factor de conducta que interviene en un accidente. Examinando con cuidado el problema, se comprende que existen dos factores fundamentales en cada caso de lesiones sufridas en un accidente: debe haber cierto grado de riesgo como de conducta errónea, general-mente por parte de la víctima del accidente. Si pudiera eliminarse el factor riesgo, no habr-ía lesión. Si la conducta fuese perfecta, tampoco habrhabr-ía lesión. Sin embargo, ya que nin-guno de estos factores puede eliminarse por completo, la máxima eliminación de lesiones puede lograrse solamente si se reduce al mínimo el factor de riesgo, y, al mismo tiempo,
se perfecciona y conserva en vigor un método de conducta tan exento de errores como sea posible.
Accidente y resultado del accidente
Otro factor —con frecuencia muy importante en la interpretación de las pruebas obtenidas de las estadísticas— es el hecho de que, en casi todos los casos, la conducta errónea salta a la vista, debido a las lesiones que provoca. En cambio, el defecto mecáni-co rara vez en manifiesto; de hecho, a menos que se haga un cuidadoso estudio acerca de los elementos de seguridad que intervienen, el riesgo corregible pasara generalmente inadvertido. Un ejemplo de esto lo proporciona la experiencia de un empleador importan-te, cuya porción de accidente ha ido mejorando constantemente en el curso de los anos, y que actualmente esta considerado como uno de los que mejor practica la seguridad en la industria. En una gran batería de pequeñas troqueladas, la practica normal consistía en suministrar los medios de alimentar las maquinas en forma que el operador no tuviera ne-cesidad de llegar hasta la zona de peligro, pero no se había instalado un sistema protector tan completo que hiciera que hiciera que el obrero llegara a la zona mencionada. Un inge-niero de seguridad, consultado por el patrón para que aconsejara acerca de perfecciona-miento del sistema de seguridad, de por si tan bueno, descubrió, al estudiar las constan-cias acerca de accidentes ocurridos en esas troqueladoras. Sus investigaciones pusieron de manifiesto que la instalación de protectores en torno de los martinetes ( lo que consta-ba solo unos cuantos pesos por maquina) habría evitado las amputaciones, no obstante la conducta equivocada del obrero. Si esto ocurre en una empresa cuya seguridad es mejor que la ordinaria, es evidente que también debe ocurrir en aquellos establecimientos en que los patronos no se preocupan a ese grado por la seguridad. La mayor parte de los informes acerca de lesiones que se presentan a las autoridades encargadas de determi-nar la indemnización no se basa en una investigación adecuada de las causas; las des-cripciones que se hacen, rara vez son exactas y fieles.; por lo general, esos informes los preparan, como trabajo rutinario, empleados de oficinas a quienes no preocupa la seguri-dad. El resultado es un gran factor de incertidumbre en los datos de esos informes, ya que, como se dijo antes, la investigación superficial de los accidentes frecuentemente pa-sa por alto los riesgos corregibles, por lo que los análisis que parten de los informes pre-parados con el propósito de determinar la indemnización señalan una proporción muy ba-ja, atribuible a causas mecánicas.
Costo de los accidentes
Entre los costos que debemos tener presente en relación con la prevención de los accidentes esta el que implica la labor de complicación de las estadísticas. Este costo es relativamente pequeño, pero pone de relieve el interés de una empresa en la seguridad.
Objetivo de la determinación de los costos
El costo de los accidentes aumenta evidentemente los costos de cualquier activi-dad productora. Una empresa debe obtener ganancias para continuar operando y median-te una evaluación adecuada de los costos de los accidenmedian-tes la gerencia puede darse cuenta que, mas que un gasto, desde el punto de vista financiero, un problema de seguri-dad adecuado y eficiente afecta favorablemente a los beneficios y en realiseguri-dad es una in-versión porque economiza dinero redituando utilidades. El dinero empleado es devuelto varias veces en forma de menores gastos por las lesiones y menores costos indirectos a
consecuencias del menor numero de accidentes. La mayor parte de las empresas gran-des reconocen este hecho y gastan sumas importantes, incluyendo los sueldos de seguri-dad a tiempo completo, para mantener programas de seguriseguri-dad vigorosos. Las plantas mas pequeñas harían bien en determinar cual es el costo real de sus accidentes.
Tipos de costos de accidentes
Los accidentes ocasionan dos tipos de costos: directos e indirectos.
Costos directos.- Estos incluyen las primas de los seguros contra accidentes, o en su de-fecto los gastos médicos, compensaciones económicas, y en algunos casos prótesis, tras-lados y rehabilitación para los trabajadores lesionados en el curso de su empleo y pueden medirse con relativa facilidad.
Costos indirectos.- Representan en promedio una proporción igual o mayor del co-sto total de los accidentes que los coco-stos directos. Algunos de los ítems que deberían in-cluirse en los costos indirectos son:
- Producción y utilidades perdidas debido a la ausencia de accidentado si no es posible reemplazarlo.
- Tiempo y producción perdidas por otros obreros que detienen su trabajo, sea por curio-sidad o por prestar ayuda.
- Menor rendimiento temporal del lesionado, una vez que regresa al trabajo.
- Tiempo invertido por los supervisores o jefes mientras ayudan al lesionado, investigan el accidente, preparan informes y ordenan las reparaciones, limpieza y restauración de los procesos de producción.
- Gastos extras por trabajos de sobretiempo debido a retrasos en la producción ocasiona-dos por el accidente.
- Costo del tiempo dedicado a primeros auxilios y otros costos médicos no asegurados. - Costo de los danos a los materiales, equipos, maquinarias o instalaciones.
- Costo del entrenamiento de un nuevo trabajador.
- Menor producción debido a menor rendimiento del nuevo trabajador. - Perdidas debido a entregas retardadas.
- Costos varios no habituales.
Diversos estudios indican que la relación entre los costos indirectos y los directos va desde 1 a 1 hasta una relación tan alta como 20 a 1. Algunos tratadistas recomenda-mos una relación promedio de 4 a 1, que durante bastante tiempo ha sido aceptada como valida.
Un procedimiento general para calcular los costos indirectos es determinar un pro-medio aproximado de tales costos a base del estudio particular de cada caso consideran-do los consideran-dos factores básicos: perdida o danos de tipo material y perdida de producción ocasionada por la perdida de tiempo útil de diversas personas que en forma directa o indi-recta se han visto envueltas en el hecho.
Los costos de los accidentes proporcionan un amplio intensivo para el interés con-tinuado de la gerencia en un programa de seguridad. Los accidentes cuestan dinero: pre-venirlos economizan dinero y la economía obtenida al reducir las tasas de lesiones sobre-pasa el costo de lo gastado en obtener esta reducción.
El dinero es una medida común para la evaluación y medición del rendimiento. Los programas de seguridad —incluyendo la recolección de estadísticas— cuestan dinero. Sin recursos financieros es imposible tener un programa de seguridad afectivo, por lo que el dinero y la seguridad debe ser mencionados conjuntamente cada vez que se presente una oportunidad de obtener mayores y mejores programas de seguridad. Aunque muchas empresas han apoyado programas de seguridad sobre bases humanitarias, inevitable-mente su apoyo y entusiasmo aumentan cuando se les demuestran que ello produjo mas ganancias.
Analicemos el costo del cliente:
Por ejemplo, supongamos que un operario especializado ingresa a prestar servicios en una planta fabril. Próximo a los diez días de labor este se accidenta al caerse de una escalera manual, sobre la que se encontraba operándose, produciéndose una factura de fémur en una de las piernas, siendo este accidente catalogado como grave y con una in-capacidad transitoria de 60 días incluida la rehabilitación.
a) Jornales caídos
8 hs. x 60 días = 480 horas
Hora básica $ 2,5 x 1,4 + 3,5 relación costo directo-indirecto 35.000 x 480 = $ 1.680.-
b) Atención medica hospitalaria: Tomamos como premisa lo siguiente 10 % de los gastos de jornales es decir $ 168
Costo directo 1.680 + 168 = $ 1.848 Costo Indirecto = 1.848 x 4 = $ 7.392 Finalmente el costo del accidente será Costo directo $ 1.848.-
Costo Indirecto $ 7.392.- ---
$ 9.240.-
En el ejemplo estimativo, vemos la importancia del costo indirecto en un accidente de tra-bajo.
No Obstante haberes comprobados estadísticamente la bondad de este método para el calculo de los costos indirectos de un accidente, en la actualidad esta encontrando amplia difusión en el sistema de las planillas adoptando entre otros por el famoso National Safety Council, que a pesar de ser mas complejo en su calculo, ofrece mayor exactitud y elimina algunas reservas con que se tomaba el de Heinrich.
Estas reservas podrían sintetizarse en: Las relaciones de costo, aun comprobadas estadísticamente no era psicológicamente convincentes, porque los casos eran particu-larmente estudiados en una óptica de difícil aplicación de otros países fuera de los EE.UU. y además no consideraba los accidentes potenciales.
Según una primera traducción presentada por Ricardo Ricardi, los costos indirec-tos de un accidente pueden ser calculados mediante el uso de formularios.
Motivos por los que se hace seguridad
Sin duda alguna es una buena intervención tanto del punto de vista económico co-mo co-moral. esto párese a primera vista una formalidad, pero analizando los costos explici-tados anteriormente vemos que es cierto.
Deducimos entonces que económicamente, el accidente es una carga gravosa pa-ra una empresa o individuo y no beneficia a nadie, pues existen perdidas económicas y
morales. Desde el punto de vista moral, esto es tan obvio que no necesitamos comenta-rios, pero sin embargo como lo que tiene que realizar un supervisor o encargado de segu-ridad es la motivación de su personal, es necesario recalcar el dolor, el sufrimiento no solo del accidentado, sino el de sus familiares, amigos y compañeros de trabajo.
Entonces vemos que no es una mera formalidad el desarrollo de la seguridad e higiene industrial, sino una necesidad racional de quien genera moverse en este mundo tecnológico en el que vivimos.
Debemos indudablemente vencer todo un esquema do figura que largos anos de practicas erróneas del tema se han fijado en los directivos de empresas y publico en ge-neral.
Aspecto que comprende
Considerando que el ser humano desarrolla sus actividades en distintos lugares, el problema de la seguridad se hace presente en cada uno de ellos con igual intensidad, siendo la vía publica, el trabajo, las diversiones y el hogar los aspectos mas importantes de su aplicación.
En cada uno de esos lugares, es donde la seguridad debe hacerse presente y se debe aplicar la técnica previsionista.
Lo cierto es que los accidentes se producen y la necesidad de resolver su elimina-ción, es cuestión que adquiere hondo significado humano, económico y social.
La seguridad depende del funcionamiento adecuado de varios elementos. Estos elementos los podemos clasificar en dos grandes categorías: equipos y personas. De es-tos, por supuesto, las personas constituyen el grupo mas interesante. Son a ellas las que debemos tratar de mantener dentro de los márgenes de seguridad.
El por que de la seguridad
En la industria debe valerse de todos los medios a su alcance para colocarse en una si-tuación que le permita entrar en un mercado de precios competitivos, con la mayor garant-ía para sus productos, y así vemos que se hacen grandes esfuerzos para mejorar factores empresarios que se suponen, influyen un adelanto en ese sentido.
Estos factores se pueden dividir en dos grupos que son: Maquina - técnica que es el factor donde agruparíamos todos aquellos procedimientos y proceso que se desarrollan en la industria y donde también incluiríamos la especialización y capacitación.
El segundo factor es el personal, el que hará uso de esta técnica y manejara esa maquinaria, pero “de nada valdría el orgullo de poseer maquinarias mas modernas y las técnicas mas perfeccionada, si no se cuida al hombre, si no se cultiva su personalidad que es un valor absoluto”.
La preocupación que anima a algunas empresas en materia de seguridad e higiene industrial, se ve reflejada en su programa de seguridad e higiene y, en el grado de partici-pación en de cada uno de los grandes grupos que componen la misma. Es decir
Geren-cia, supervisión, Personal. Debemos tener conciencia del relativo valor de aplicación que tendrán las normas de seguridad e higiene que rijan para cada uno de los trabajos, sino existe el convencimiento de que la seguridad es tan importante como cualquier otra fun-ción de planta. Es decir que la seguridad debe considerarse operativa fundamental, pues el máximo resultado tanto una buena performance de producción, calidad, como en la mo-ral del personal se obtiene solamente cuando se ha enseñado a trabajar sin riesgo.
En el desarrollo de las áreas, juegan constantemente factores distintos, tales como lugares donde se realizan, urgencia, prioridad, seguridad, etc. Es notorio además y por lo tanto ampliamente conocido por la supervisión, que las campañas de seguridad no siem-pre han dado el resultado esperado. También es considerada la tendencia de la curva de accidente cuando estas compañías tienen plena vigencia. Advertimos entonces que el problema de seguridad e higiene industrial requiere una constante y afanosa dedicación, por parte de la supervisión, y el constante apoyo de gerencia.
Debemos considerar a la seguridad e higiene industrial con la misma preocupación con que se consideran los problemas de producción y calidad.
Pensar con seguridad en todos los trabajos, aun en aquellos que por rutinarios o simples dejan de interesar al supervisor. Solo con una supervisión con conciencia a sus supervisados, lograremos buenos resultados. Para ello, volvemos a repetir, es imprescin-dible e impostergable que toda la supervisión dedique a la seguridad e higiene industrial los mismos esfuerzos con que da impulso a cualquiera de sus otras tareas diarias que en ningún momento deben quedar desencadenadas del factor de seguridad.
Seguridad no es un área mas para las cargadas a espaldas del supervisor, sino una forma distinta de ver y pensar.
Conclusiones
Podemos decir que la seguridad en el trabajo no es una imposición de ni un gesto innecesario sino una inversión.
Lo fundamental de la seguridad operativa es la concientización de los distintos ni-veles de industria ( nini-veles superiores, medios e inferiores) de los riesgos existentes.
Logrando una buena operatividad se obtiene una mayor eficiencia en la producción a nivel operario, por trabajar estos con mayor bienestar al diminuir los riesgos, y por parte de la construcción se obtiene mayor productividad con menores costos económicas por accidentes o sea una mayor rentabilidad.
El individuo y el accidente La conducta humana
La palabra conducta se deriva de conducir y es aplicada a la condición humana, significa modo de conducirse, de responder a una situación.
El hombre actúa en la vida, respondiendo de acuerdo a algunas situaciones que se le presentan, motivado por fuerzas interiores que lo impulsan a actuar y a comportarse de forma determinada.
Estas fuerzas internas no son mas que estímulos que actuando sobre el sujeto le obliga a dar una respuesta.
Esquemáticamente se puede expresar de la manera siguiente:
ESTÍMULOS...SUJETO...RESPUESTA
De lo expresado en la ecuación lo importante es el sujeto por lo tanto es el elemen-to esencial que nos interesa. Notamos la diferencia con una maquina: se aprieta un botón (que seria el estimulo) y se pone en marcha ( respuesta), sin importar la forma ni el modo en que se aprieta el botón (diversidad de estímulos) porque siempre da la misma respues-ta.
Generalmente el sujeto no actúa nunca bajo la acción de un solo estimulo, sino que por el contrario se encuentra acosado constantemente por una diversidad de estímulos, que seleccionados, integrados e interpretados por el, dan lugar a una respuesta determi-nada, como termino de la conducta.
La selección, integración y la interpretación de todos estos estímulos se fraguan dentro del individuo en lo que denomina carácter que es en definitiva el que elabora distin-tas respuesdistin-tas.
De aquí pues, que toda accidente causa sea un fallo humano, vendrá condicionado por esta gran variedad de estímulos.
La actitud ante el trabajo
La actitud varia ante un trabajo que gusta o que no gusta, ante el prestigio del puesto a los demás, si es impuesto o elegido libremente. Cuando el trabajo lleva en si un determinado riesgo, el individuo intenta realizarlo a sabiendas de que va a vencer el ries-go y entonces lo vense una vez,... y poco a poco a la vista del éxito se familiariza y olvida del riesgo, entonces proviene el accidente.
Según expertos psicológicos, los accidentes se producen mas por falta de adapta-ción del hombre, a las circunstancias o al ambiente que lo rodea, que por falta de capaci-dad en el trabajo.
Las condiciones del empleo
Puede un empleo estar muy bien remunerado y ser de muy poca responsabilidad, pero no tener la categoría suficiente del individuo que lo desarrolla, por ejemplo el caso de un profesional que realiza tareas no acorde a su profesión.
Pueden considerarse agrupadas como estímulos que actúan sobre el sujeto según las modalidades que presentan.
La jornada
Los dinámicos y activos a primera hora de jornada se accidentan con mas frecuen-cia disminuyendo los mismos a medida que avanza la jornada, volviendo a aumentar al final de esta. Los lentos inician la jornada casi con la misma frecuencia que los anteriores por falta de adaptación y disminuye hacia el final de la jornada.
Los turnos
Condicionan los accidentes de distintas maneras si estos son diurnos o nocturnos, no obstante se estima que los accidentes nocturnos son menos que los que ocurren du-rante el día.
La antigüedad
La antigüedad que interesa no es la edad cronológica del individuo sino el periodo que lleva dentro de la empresa. Se ha observado que en los de resiente ingreso, la accidenta-bilidad aumenta a medida que pasa el tiempo.
Aptitud fisiológica para el puesto de trabajo
Desde los tiempos de Taylor se sabe que “la condición para obtener un buen ren-dimiento en el trabajo, es utilizar de la mejor manera posible la capacidad del operario”. Ello nos lleva de la mano al estudio de las aptitudes, y siñendonos concretamente al tema que nos ocupa, al conocimiento de aptitud fisiológica para el puesto de trabajo, con exclu-sión de las aptitudes psicológicas y del estudio del puesto de trabajo en si mismo.
El medico a tratar de conocer la aptitud fisiológica de un operario para el puesto de trabajo, no actúa, como es habitual en el sentando un diagnostico y tratamiento, sino mas bien dictando un pronostico, es decir, partiendo del estado actual del sujeto en cuestión tratar de prescindir lo que el porvenir denegara o confirmara.
Los elementos de juicio en que se ha de basar el medico industrial, es el estudio de la aptitud fisiológicas para el puesto de trabajo, vienen determinados de por los datos ob-tenidos en el reconocimiento de ingreso, preselección, y reconocimientos posteriores. Merced a ellos, pueden obtenerse a una serie de datos, anatómicos unos, funcionales otros, que sumados y valorados, se esta en condiciones de conocer la aptitud fisiológica del trabajador, o lo que expresado en otros términos se denomina “ perfil biotipológico de aptitud”.
Si a lo expresado sumamos las características fisiológicas a reunir por los sujetos a ocupar puestos de trabajo, el especialista en selección estará en condiciones de poder indicar o predecir que sujetos son los mas adecuados y quienes no lo serán.
Generalmente se habrá observado que cuando un individuo abandona un trabajo para incorporarse a otro su rendimiento es el mismo, baja considerablemente, conse-cuencia lógica del cambio de ambiente, de los nuevos métodos de trabajo, de los nuevos amigos, etc., es decir hay una adaptación del individuo. Este periodo de desadaptación mas o menos largo, debe ser reducido por la supervisión no solo las cualidades técnico - teóricas del sujeto sino las técnico - practicas.
Además para la adaptación del individuo al trabajo hay que estudiar: 1.- Factores personales (relación con la supervisión, compañeros, etc.). 2.- Factores materiales (local, equipo, herramientas, etc.).
3.- El psiquismo del individuo.
Toda falta de adaptación de los individuos aparte de las causas directas que la pro-vocan hay indirectamente un factor esencial que interviene en la gran mayoría de los ca-sos, este factor es la fatiga.
La fatiga según estudios realizados, “es un estado orgánico consecutivo de una serie de esfuerzos de los que no se ha recuperado el organismo”. En todo estado de fati-ga interviene cuatro elementos:
a)- Existe un empobrecimiento de oxigeno en el organismo. b)- Disminuye el rendimiento en el trabajo.
c)- Se pierde la felicidad en el trabajo. d)- Se pierde la alegría.
La fatiga esta influenciada por una multitud de factores entre los que podemos considerar: 1)- Constitución del hombre.
2)- Edad.
3)- Independientemente de las drogas sustancias tales como: vitamina c, cafeína, alcohol y cocaína en pequeñas dosis, etc.
4)- La monotonía en el trabajo. 5)- El estado de animo.
6)- La nutrición. 7)- El ambiente. 8)- El entrenamiento.
9)- El reposo.
La fatiga se puede dividir en física o industrial e intelectual. De momento solo nos interesa la fatiga física, la cual presenta las siguientes clases:
1)- Aguda, que es consecuencia de un esfuerzo interno y breve en el tiempo. 2)- Crónica. Cuando es larga en el tiempo.
3)- Local. Cuando afecta solamente a un músculo. 4)- General. Cuando afecta a la mayoría.
5)- Activa la consecuencia de un esfuerzo directo. 6)- Pasiva, la consecuencia de una emoción.
El conocimiento de estas ideas elementales, da lugar a que el supervisor descubra entre sus operarios a alguno que se encuentre en una situación de esta clase y podrá to-mar las medidas necesarias para remediar y evitar con ello la prevención del accidente.
“Fenómenos psico-neuróticos:
Referente a este tema mencionaremos un trabajo del profesor Ricardo Ricardi. Las investigaciones efectuadas sobre distintos grupos laborales desde el punto de vista sociológico, nos revelan el hecho de que una gran parte de los trabajadores sufren fenómenos psíquicos-neuróticos. Estadísticas inglesas, demostraron que el 30% de los empleados, no tienen suficiente grado de personalidad y muestran una falta de equilibrio emotivo tal que pueden ser considerados peligrosos a los efectos de un trabajo seguro. Todo individuo, considerado normal, tiene aveces disturbios emotivos, de duración limita-da, motivados por diversas circunstancias, mientras que otros presentan desequilibrios neuróticos emotivos, debido a una perfecta exposición de su personalidad.
En este ultimo grupo, presenta el sociólogo mayor interés, porque es un fenómeno repetitivo, distinguiendo en estos individuos, la falta de adaptabilidad o la aceptación de los problemas que le competen.
El origen de algunos de estos desequilibrios, esta en los problemas familiares, en el ambiente social o bien en el trabajo mismo y en forma de diversas dificultades de situa-ciones imprevistas que poco a poco desembocan en dificultades económicas, domesticas, conyugales, de empleo, o de naturaleza física.
Cuando durante la ejecución de un trabajo, el trabajador esta preocupado por su “problema” es evidente que esta mas fácilmente expuesto a los accidentes y por otra par-te, es cierto que el trabajador lleva consigo, al trabajo, su problema interno y esto le dis-trae.
En general, estos trabajadores predispuestas a estos fáciles desequilibrio son los mismos que son menos diligentes, los mas inquietos y los mas descontentos, tienen
siempre mil motivos de queja y ellos indudablemente, contribuyen a crear un estado emo-tivo semejante en los demás. Es evidente que este estado de tensión psíquica juega un papel dominante en su conducta y produce una mayor predisposición a los accidentes.
Tanto es o será válido, si consideramos la lista de los 6 principios básicos indicados por en doctor Moorad:
1)- Para poder desarrollar un trabajo, en régimen de seguridad y eficiencia, el trabajador debe estar en un estado de pleno control de si mismo.
2)- Debe estar en condiciones de coordinar su actuación mental con las ocupaciones mecánicas que su trabajo requiere.
3)- Debe poner la máxima atención en los detalles del trabajo. 4)- Debe poder concentrarse en su proceso mental.
5)- Debe estar preparado para resolver las situaciones improvistas normales que pueden presentarse en la ejecución de su trabajo.
6)- Debe estar dotado de percepción y reflejos rápidos en caso de peligro.
Si cualquiera de estas funciones faltasen, estará en peligro potencial de ser víctima de un accidente, si en su lugar se presentan dos o mas inconvenientes indicados, el acci-dente será la consecuencia lógica.
Por otra parte, los estados emotivos, bien sea que se presenten bajo el aspecto positivo ( injustificada alegría, confianza en si mismo, audacia o egoísmo), o bien bajo el aspecto negativo (miedo, tensión, agitación, tristeza, contratiempo, sospecha), alteran siempre el estado normal, que es el previsto para un determinado trabajo. Por consiguien-te, en esencia, examinada esta predisposición a los accidentes bajo este aspecto, se aca-ba comproaca-bado que, siendo múltiples las causas que pueden influir en un individuo para predisponerlo a los accidentes y que puesto que muchos de los elementos que intervie-nen son remediables, un conocimiento idóneo de las causas y del modo de remediarlas puede ser el elemento que ayude y hasta haga desaparecer la misma predisposición.
Pero es claro, sin embargo, que un problema de esta naturaleza no puede ser afrontado sobre bases empíricas, es necesario que sea considerado sobre bases científi-cas y metodológicientífi-cas y que el hombre se habitúe a afrontar cada causa, una a una, eli-minándolas hasta de su origen.
Un método que haga surgir al aspecto psicológico del “problema contra los acci-dentes” estará por consiguiente, basado no solo en aspectos técnicos del problema, sino sobre todo, en la técnica metodología consiguiente, derivada de una razón lógica mental.
La seguridad y el factor humano
¿La seguridad en el trabajo y la prevención de accidentes, juegan un papel decisivo en el campo de las relaciones humanas?
A nuestro juicio, la respuesta es, sin duda alguna, afirmativa tanto mas si se consi-dera que las relaciones humanas son “ concepto de una consulta mixta” entre la “dirección de empresas” y la “maestranza”.
Las investigaciones de la O.I.T., han hecho resaltar el hecho que entre los factores que tienen una constante influencia en las relaciones humanas, esta la prevención de ac-cidentes.
El problema que existe siempre, no ha estado, a nuestro juicio mas que únicamente señalado bajo este aspecto de rango de las relaciones humanas de un elemento que con-tribuye, junto con otros, a formar un cuadro completo de factores que tienen un peso deci-sivo en las relaciones humanas, se puede considerar en su significado mas técnicos, co-mo “un conjunto de técnicas”, dispuestas metodologicamente para auscultar el estado de descontento, bien sea individual o de grupo y para aplicar los resultados mediante aplica-ciones concretas, no podrá dejar de tenerse en cuenta la influencia que ejerce, en el cam-po de las relaciones humanas, un problema tal como el de la seguridad en el trabajo y la prevención de accidente.
En resumen: considerando el problema de evitar accidente como un “ medio o par-te de las Relaciones humanas”, surgen las siguienpar-tes preguntas:
a)- ¿Que intervención debe tener la dirección para eliminar tal estado de insatisfacción? b)- El problema de los accidentes el tal que pueda constituir por su naturaleza, un estado de insatisfacción individual o de grupo?
c)- Podemos verificar, concretamente, los resultados derivados de la aplicación de una metodología concretamente adecuada?
Pasemos analizar y responder a todas las cuestiones que han surgido de semejante ini-ciación:
a)- “Si el problema de los accidentes como tal, constituye por su naturaleza, un estado de insatisfacción individual o de grupo”.
Si; ciertamente. Sin embargo ¿Como es que la parte mas interesada del problema, que son los trabajadores, no han exigido el cumplimiento de su realización?. La explica-ción hay que buscarla en dos actitudes especifica del trabajador:
1)- El trabajador se siente todavía objeto y no suficientemente “sujeto” de la acción pre-ventiva contra los accidentes.
2)- El problema preventivo, el trabajador lo transfiere únicamente al empresario:
Ahora bien, sobre la “sensación” del trabajador, de sentirse coma actor pasivo de la acción contra los accidentes, pueden haber influido factores de diversos ordenes: Político, económico, social.
Esta sensación podrá modificarse solamente cuando se lleva al trabajador a consi-derar este problema “como su problema” no aplazable ni delegable a otros.
Sobre la “convicción” de transferir la responsabilidad, exclusivamente al empresa-rio, puede haber influido teorías prematuras, como la de la propiedad hoy en día evolucio-nada.
Esta “convicción discrepa de la realidad, realidad que nos muestra como hoy en día exis-ten mayores cambios y modifica iones que en otro tiempo.
De esta discrepancia sobre “opinión” y “realidad” se deriva el estado de insatisfac-ción del trabajador. Este participa hoy en el proceso productivo como “especializado” y consecuentemente ha perdido el sentido de su función e individualidad.
Esta merma en su personalidad que se realiza con crudeza en la fase mas alta-mente industrializada de su capacidad de trabajo, irritándolo todavía mas por considerar que no esta en juego su “capacidad productiva” sino su “posibilidad físico productiva”, de la cual recaba el rédito de su trabajador, que le es indispensable para mantener su “ciu-dadanía industrial”.
b)- Si la Dirección puede disponer intervenciones, apropiadas para eliminar a ese estado de insatisfacción.
A nuestro juicio, la respuesta es plenamente afirmativa y no vamos a tratar de las muchas experiencias intentadas.
Mas continuamente, con el tema de las relaciones humanas, ¿en que plano efec-tuaremos las intervenciones?
Por la naturaleza del problema es obvio que su solución esta en el plano de la “técnica de consulta” e “integración” conjuntamente de los trabajadores en la vida adminis-trativa.
Las técnicas de consulta e integración son respectivamente “el medio y resultado” de esta acción. Poca importancia tiene al final de nuestro análisis, establecer a quien co-rresponde la iniciativa. En efecto ya surge el problema por iniciativa de la dirección o bien lo sea por presión de la base presenta aspectos indudablemente positivos y de alto valor por los siguientes motivos:
1)- Es un problema realmente sentido, y por colectivo que pueda parecer es siempre un problema profundamente individual que considera al trabajador en el mas amplio termino ( comprende dirección- jefes y maestranza).
2)- Por su misma finalidad, salvaguardar el patrimonio fijo del; trabajador, su único medio de subsistencia, no puede constituir asunto que dan el prestigio, la disciplina y la jerarquía de la empresa.
3)- Si es posible verificar, concretamente los resultados derivados de la aplicación de una metodología correctamente adecuada.
Para responder afirmativamente a este ultimo problema, recordemos que una me-todología correctamente adecuada lo es no solamente en la “ejecución”, sino también en la “finalidad”.