N A T H A L Y P O N C E U L L O A N A T H A L Y P O N C E U L L O A
H a b i t a r
e l a g u a m a n s a
HABITAR EL AGUA MANSA
© De los textos: Nathaly Ponce Ulloa
© De la presente edición: El Taller Blanco Ediciones Impreso en Cali, Colombia, marzo de 2021.
Correo: [email protected] Facebook: El Taller Blanco Ediciones Twitter: @BlancoTaller
Instagram: @eltallerblanco.e
Habitar el agua mansa, de Nathaly PonceUlloa, se distribuye bajo una Licencia Creative Commons
AtribuciónNoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
NATHALY PONCE ULLOA HABITAR EL AGUA MANSA
*
COLECCIÓN VOZ AISLADA
a Lucía y a Belkis
Mi madre me enseñó a leer y a escribir entre tareas bellas y llanto, entre arrancadas de página y su orgullo por mis progresos.
Apasionada por el saber y por la enseñanza, no es en sí una gran lectora, quizá sea su impaciencia y su preferencia por los relatos orales sin principio claro y a varios tiempos.
Mi padre es un lector muy ávido, su rapidez en la lectura y su insistencia en lo cautivante de una historia, fueron la invitación a la lectura que inició bajo sus recomendaciones temprano en la adolescencia. Casi imposible decirle que no, y logró su cometido, me convertí en lectora. Compartimos muchos libros y el placer de conversar sobre ellos.
Ambos impacientes e insistentes, a ellos debo mi interés por la lectura, mi amor por las letras, mi insistencia en el saber, aunque sé que no hay saber que responda a la letra propia, a eso que es uno, a la pregunta por la existencia.
Vengo de una familia en la que escasea el silencio. La risa, la conversación fácil, la música de fondo o de baile siempre presente.
Pero la marca quizá sea un todos hablando a la vez, hablando de varias cosas a la vez, hablando con una escucha a medias. Esa cacofonía familiar, las palabras y la impaciencia. Muchas mujeres hablando a la vez, hablando varias cosas a la vez, un padre que habla mucho sobre muchas cosas, poco silencio. Esa es mi herencia.
De la letra a la palabra, de la palabra a la escritura, de la escritura a la voz, estas líneas parten de allí. Del diván a la página en blanco.
7
[ C i t
ENERO
8
[ C i t e
DICIEMBRE
H
Una mudez Atraviesa Mi Nombre
9
[ C i t
ENERO
Este año cumplo 33.
Nunca creí en el reloj biológico, pero heme aquí,
yo y mi deseo de ser madre.
Yo, encontrándome demasiado parecida a las mujeres de mi familia.
Yo, mi madre, madre.
Viendo a mi madre en mi forma de cocinar, a mi abuela paterna en la forma en que me delineo los ojos, a mi abuela materna en mi manera de agarrar la cuchara para servir la ensalada. Mi madre y yo trabajamos muchas horas, volcadas al trabajo, ambas damos clases, ahora ella sabe de género, ambas odiamos las labores domésticas.
Mis abuelas y yo, ciertos sabores, maneras de llevar el cuerpo, posturas tan distintas ante lo femenino, el trabajo y el dinero y, sin embargo, yo he logrado tejer una trama que las una. Ellas me enseñaron a coser y bordar.
¿Será que mi falta de fe no me ha dejado ver que ese reloj sí existe?
¿He negado su existencia o es una vuelta que cada una hace a su manera?
¿Será que soy una manta de retazos, pedazos de otras mujeres?
10
[ C i t
NO SOY MÁS histérica porque no soy más grande.
Yo, como las histéricas victorianas, quedo sin voz
mi deseo siempre está insatisfecho.
11
[ C i t
Todos los oficios que he escogido pasan por la voz.
Yo, con esta voz de niña, aguda y necia.
Autorizarme, a pesar de esta voz.
El ser mujer implica una autorización sobre el cuerpo y la voz.
Presencia audible.
Mujer, psicóloga, amante una vez, esposa, amiga, analista, hija, extranjera, profesora, madre,
¿escritora?
12
[ C i t
Dos mujeres de menos de 30 caminan por la ciudad donde escasean las aceras. Entre ambas, 7 niños, de los cuales 2 aún están en brazos. Frente a ellas, al menos 15 años más de fertilidad.
Creo que un posible título sería: Entre ellas y yo, un abismo pero no estoy segura. Yo tengo 7 títulos universitarios y ellas 7 bocas que alimentar, más las que faltan. Para ninguna hay aceras ni respuestas. Solo lidiamos distinto con lo que el cuerpo nos pide.
13
[ C i t
FEBRERO
Mi piel es color apio. Color de un tubérculo raro entre amarillo, beige y blanco. En este país no crece el apio, nadie lo conoce o refiere a otras significaciones más verdosas.
Esa sensación de rareza debe venirme de la piel. Siempre ha sido mi certeza, soy rara. Siempre pálida, mi padre me llama negra y ahora, en este otro país, me ven blanca.
He sido extranjera en mi propio cuerpo, distinta a mi familia. Al menos ahora tengo a otros que me lo marcan, no eres de aquí, ustedes dicen marico, nosotros ahuevao.
A los extranjeros les toca hacer la fila en otra parte.
14
[ C i t
chamita, unos panas, arepa, budare, marico(a), coño, calma- pueblo, parchita, lechosa, patilla, cambur, titiaro, miramijita, sifrino, pollina, burda, arrecho, arrechera, bululú, zapatos de goma, despelote, un pelín, chimbo, monedero, quesillo, cachapa, guasacaca, calabacín, papelón, empanada de cazón, corotos, ahimismito, alpargatas, guarapita, bicho, colegio, bachillerato, tetero, plastilina, pizarrón, pote, teipe, típex, pitillo, refresco, chucherías, tostón, bolsa, pasapalo, guayoyo, curucutear, secador de pelo, enjuague, torta, cónchale, coñoelamadre, pajúo, catira, ladilla, flojera, bichito, caucho, b pequeña–b grande, engrapadora, morochos, perro caliente, uno con todo, tripear, agua echorro, fregaplatos, colita, cintillo, espichar, caucho, tobo, coleto, cola, poceta, güevón, güisqui, curda, pea, ratón, gran carajo, choro, pran, matraquear, los billulles, échemelabendición, nojoda, bluyín, corta nota, cotufas, pasticho, queso telita, marcadores, franela, fajaísimo, caramba, estacionamiento, catira, uña y mugre, eserolloestuyo, picada, mantecado, carajo, chalequeo, cónchale, chamo, el niño Jesús, el Ratón Pérez, la Sayona, cobija, cháchara, joropo, las gaitas, guataca, caimanera, tepuy, hora y cuarto, un marrón oscuro por favor, caraqueña, rímel, pollina, jeva, unajevita, unatipa-untipo, te fregaste, caca-notoque, totona, piripicho, ujum, quebranto… yo
15
[ C i t e
A veces me cansa mucho traducir.
Ya no me acuerdo de todas mis palabras.
16
[ C i t e
MARZO
Mi padre, inocente, no sabe el peso de las palabras. Hombre marcado por el despiste y el olvido. En cambio, yo tengo una facilidad particular para recordar lo dicho.
Negra, salmón, belleza inaudita.
Los sobrenombres también marcan.
Será por eso que no me gusta el pescado, sus cuerpos brillantes, su olor insistente y su mirada abierta, negra, vidriosa, distinta, su olor a muerte.
17
[ C i t e
SALMÓN
Ir a contracorriente cansa. Es muy fácil perderse de sí yendo en contra. Un largo y fatigado camino, para terminar en el mismo punto de las demás especies. Reproducirse, aun yendo en contra.
Yo he ido en contra mía.
Extranjera en mi propio cuerpo.
18
[ C i t e
Belleza (in)audita. Cómo me ha costado encontrar mi propia voz. Escucharme sin sentir que el rechazo me recorre el cuerpo. Voz de niña, aguda, temblorosa, dubitativa. Voz de cuerpo bajito y redondo.
Marguerite Duras, Gisela Kozak, Buika, Virginia Woolf, Teresa de la Parra, Soledad Bravo, Adriana Varela, Clarice Lispector, La Lupe, Chavela Vargas, Hanni Ossott, Simone De Beauvoir, Patricia Highsmith, Ana Teresa Torres, Margaret Atwood, Janis Joplin, Colette Soler, Sor Juana Inés de la Cruz…
He buscado hablar a través de otras voces, roncas, arenosas, audibles. Ese sonido particular, inconfundible, de aquellas a quienes no les tiembla la voz para sostenerse en su deseo y su diferencia. En su dolor.
Mi pregunta no es por la existencia, y a la vez lo es.
19
[ C i t e
El silencio calmo me resulta bello. También lo asocio a la muerte.
Una doble orilla que me llama y me aniquila. No estoy muerta, aunque sepa que ese es el final.
Hasta que la muerte nos separe es una cadena que significa la dificultad para separarse. Unión, amalgama, objetivación. Asumir los mandatos sobre el ser mujer es una muerte subjetiva. Todo cambio conlleva un duelo e implica un inicio.
Para nacer, primero he de matarte.
Para invocarte con mi voz, primero te he dejado caer.
20
[ C i t e
Mudarse es un corte. Una ruptura que permite migrar a otro lado, a otro estado a otra posición subjetiva. Estar fijos es una condena, aunque envidio la falta de movimiento de los árboles, su
postración.
Toda mudanza trae consigo movimientos acompasados, cambios internos y externos, quitar el polvo viejo y renunciar a aquello que nos ha acompañado por un largo tiempo, a veces sin razón. Todo corte produce esa herida, física, psíquica, para no olvidar nuestras marcas. Aquello que quedó fuera de las maletas.
Corte
Ruptura
Mudanza
Apartarse
He sido un animal que ha buscado la mansedad burlando los cambios. Pero yo no echo raíces. Soy un animal cobarde de la pérdida.
Aun así, he marcado mi cuerpo.
Me fui.
21
[ C i t e
Fugitiva
Siempre he huido
Prefiero la huida que el rechazo
22
[ C i t e
ABRIL
Inaudito(a). Que causa asombro, sorpresa y extrañeza. ||
Sinónimo de excepcional e inusual, por lo cual, a veces, puede no ser admitido o tolerado, rechazado. || Inaudible. Que se oye confusamente, muy poco o que no se oye. || Adjetivo que marcó un silencio, y el llanto ante la palabra.
Menos mal que el cuerpo habla de muchas formas.
23
[ C i t e
MAYO a Miguel Gomes
Lo que Franz no pudo contar (porque no le correspondía)
Gregor-ia Samsa se despertó un día convertida en su madre. Por supuesto, ya había cumplido los 30, se había casado y deseaba tener hijos. En su mesa de noche guarda un collar de perlas y el pequeño costurero.
A pesar de sus múltiples títulos universitarios, dedicarse a la docencia, la escritura y desempeñar satisfactoriamente cargos administrativos, las labores domésticas son un oficio que tiene pegado al sostén. Limpia, cocina y no les tiene asco a los bichos;
puede agarrarlos por las patas para arrojarlos a la basura, una vez yacen boca arriba.
Y no, Gregoria no ha hecho crisis. Sus quiebres responden a otros tiempos.
Cada uno despierta en su momento.
24
[ C i t e
De la animalidad me gusta la comunicación sin lenguaje. La domesticación voluntaria, la aparente renuncia de la libertad a cambio de amor.
Soy esclava de mis gatos que me hablan sin hablar. Libres, se apoderaron de la casa y de nosotros. Matan, duermen, comen, demandan o rechazan a voluntad. Yo, presa de mis palabras y mi necesidad de ser su objeto de amor.
25
[ C i t e
Más que pensado, leído de más. Mi verdadero temor es el micrófono. Envidio aquellos que pueden proyectar su voz, haciendo que su sonido resuene por todo el espacio. Doy una clase y me quedo afónica. Voy a hablar en público y amanezco ronca. Una más en la larga lista de mujeres afónicas.
Tantos años de análisis y aún hago síntoma. El cuerpo siempre delata mis terrores. Esta vez es entre ella y yo. No me gusta y fantaseo angustiada que, al oírme, pierda el hilo porque retorne aguda, infantil, inentendible.
26
[ C i t e
ENTRE KAFKA Y LISPECTOR
Voz de insecto y no de fiera Agua mansa Prefiero la voz de fiera, pero soy cobarde El cuerpo también me traicionó
27
[ C i t e
¿Cómo se sutura la voz al cuerpo?
Suturar Coser Cocer
Descoser
28
[ C i t e
Siempre me han gustado los puntos y coma.
A mí, que me ha costado tanto encontrar la calma.
Siempre apurada y hambrienta.
29
[ C i t e
Soy el animal más estudiado por mí.
Una gastadera de plata innecesaria.
Soy una pregunta
cuya respuesta sé que nunca podré articular del todo.
30
[ C i t e
JUNIO
Para que una mujer escriba debe habitarse.
Mi analista me devuelve esto; yo no lo veo, escucho y su frase me retumba en el cuerpo. Cuando se apaga la imagen escuchamos mejor.
Hace rato tengo una habitación propia y más de 500 libras al año.
Lo verdaderamente difícil ha sido construir la cerradura y habitar mi voz. Los que me conocen saben que nunca me ha gustado mi voz.
Voz aniñada, dulce, suave, bajita, de cachetes rosados y gordos.
Voz de agua mansa.
Hay un abismo entre ella y yo.
31
[ C i t e
Recuerdo a mi madre decirme «del agua mansa líbrame Dios», pero yo soy atea.
No tengo Dios. No lo he encontrado.
No puedo librarme de mí.
No quiero.
Creo en el deseo En el lenguaje Creo en nuestro cuerpo-sexuado En todo aquello que permite devenir sujeto Amén
32
[ C i t e
Madre, me he convertido en ti.
Me casé con un buen hombre, barbudo y miope.
Ahora tú también estás tatuada.
No es mi testarudez, que es real.
Edipo es más porfiado que yo.
33
[ C i t e
Tu noticia, una ausencia te anuncia.
Llegas con calma, a tiempo, sin sobresaltos.
Te espero desde hace tanto.
34
[ C i t e
JULIO Carta a una hija
Hija,
Nosotros no somos de aquí
Salimos de un país gobernado por el odio Y cada vez es más incierto el regreso.
Tendrás dos registros de un mismo idioma Yo te daré todas mis palabras, mi olor a mañana con rocío, capín melao y café colado.
Sin saberlo, ya me has dado un lazo La unión de ambas orillas sin desaparecer la hiancia.
Lazo. Olor a sal, lluvia y guayacanes.
No somos cobardes, no huimos.
La libertad tiene un costo alto.
Yo te daré todas mis palabras, mi cuerpo entero.
También te lo quitaré para que seas libre.
35
[ C i t e
NO SÉ CRIAR. Ni a niñas ni a niños.
El compartir un cuerpo no lo resuelve.
Las cosas del cuerpo solo se aprenden haciendo. No hay teoría ni discurso que pueda permitirnos aprehender lo real del cuerpo a través de las palabras.
Los significantes solo lo bordan, lo recorren, lo bordean, lo mureden.
El cuerpo es renuente a apegarse a la ley del no-todo.
36
[ C i t e
AGOSTO
Voz. Pulsión invocante. Acto del cual me ha sido difícil apropiarme.
La capacidad para emitir sonidos articulados discursivamente, mensaje impregnado de significaciones, va de la mano con la autorización. Al nombrarme existo y puedo re-nombrarme. Es mentira que las palabras se las lleva el viento; traidoras, tatuajes velados que marcan el cuerpo.
La voz se adentra en el ser, queda presa.
37
[ C i t e
Encontré mi voz Entre otras tantas.
Una distinta, mía
Me suena a arrullo y calma Baja y redonda como mi cuerpo
Mi voz no trae llanto Sola
Va y viene de mí
Es mía, me dice, me nombra Me separa
Me une
38
[ C i t e
A la patria, cuando se puede volver, se vuelve solo.
Ese espacio tan propio y ajeno.
La extimidad que se quiso dejar, pero que no se suelta.
Pero patria, aun dentro de mis palabras, no es una palabra que me guste. Tampoco los gentilicios.
Nacer en un lugar significa todo; con su particular registro marca la propia voz. A la vez, no significa nada. La extranjería puede vivirse, también, en el propio país, en la propia familia, en el propio cuerpo.
Una vez extranjera, siempre.
Dislocada.
39
[ C i t e
¿Te gustará mi voz?
¿será para ti arrullo y calma?
Ahora leo en voz alta para ti.
Él y yo te hablamos.
Él, que ya escribía gnomo mientras los otros no, Él, te cantará sobre todos los tiempos.
Él y yo, te daremos nuestras palabras mantendremos una distancia El silencio que permita escucharte No apagar tu voz
40
[ C i t e
Seres hablantes
Ante ti nos quedamos mudos Miradas sin voz
Ante un cuerpo que late Dentro de mí
Entregada a ti Entera
Toda esta gracia
41
[ C i t e
SEPTIEMBRE
A mi nombre lo atraviesa la mudez Un equívoco no correjido
Mi lengua tiene una letra muda
¿estará muerta?
Aun su silencio tiene efecto Y yo
Dividida por un silencio que me nombra
42
[ C i t e
Escribir es decir y callar a la vez. Máscara que bordea el silencio. Un resto. Un borde. Escribir salva. Hablar salva.
43
[ C i t e
OCTUBRE
La culpa me acecha. La veo esperando en el rincón, siempre a un lado, un poco más allá de mi sombra. Lo que no es perfecto lo traduzco en culpa. Algo debo haber hecho mal. Por qué no lo puedo controlar.
Sentir culpa es una de mis mayores testarudeces.
44
[ C i t e
NOVIEMBRE
Migrar es celebrar siempre a medias.
Medio feliz y medio triste, medio en llanto,
con la mitad de la gente que quieres o con menos que eso.
Eso sí, se agregan canciones al cumpleaños. Las de aquí y las de allá, la de la abuela, la versión gringa… Más canto no aplaca esa sensación de soledad, de distancia, de pérdida que me acompaña desde el momento en que salí de casa con 2 maletas.
45
[ C i t e
25 DE NOVIEMBRE
33 años:
Embarazo de 6 meses y medio.
1 matrimonio, con aquel que quiero que sí sea para siempre.
1 apartamento alquilado: nuestra casa, mi casa.
3 trabajos.
1 deuda inmobiliaria.
1 migración.
3: 1 postgrado + 2 maestrías.
1 libro.
1 sesión de análisis a la semana, aún.
46
[ C i t e
25 DE NOVIEMBRE
Dios bendiga este día venturoso Y bendiga la prenda que adoro Que los ángeles cantan en coro Por los años que cumples, Nathaly.
Las estrellas se visten de gala Y la luna se llena vistiendo su manto
Al saber que hoy es día de tu santo dios te guarde 100 años, Nathaly.
Los días como hoy oigo el canto de mi abuela. Voz de mujer triste, que sabe de consuelo, que aun llora la muerte de un hijo-niño.
Mujer que sabe de la pérdida, del dolor infinito, de lo que no se puede nombrar. Ahora sé porque nunca me gustó del todo escucharla. Cantarnos el cumpleaños con su canción. La melancolía por otro tiempo, donde se amó.
47
[ C i t e
DICIEMBRE
Vivo en un país que se paraliza por amor,
por amor a la madre.
Que celebra la maternidad un día distinto al resto del mundo para hacerlo coincidir con el día de la virgen. Es un día, además, subido a “feriado nacional”.
Creo que yo soy de las madres del segundo domingo de mayo.
Pero que me celebren dos veces.
48
[ C i t e
ENERO
Yo no quiero ser una madre perfecta abnegada
sufrida
Quiero que me ame, sin duda
Yo no quiero perderme Aunque dé mi cuerpo Aunque me dé toda
por ti
podría morir por ti pero no morir en vida
49
[ C i t e
01 DE FEBRERO Nacer
Iniciarse con un quejido Más que un llanto
Hacerse un quejido
50
[ C i t e
Lo más difícil fue hacerte verbo Nombrarte ante él
Pedirte
Mi caro deseo
El único que no puedo ofrecerme sola
51
[ C i t e
Difícil separación
Me da culpa irme,
pero no quiero quedarme Mi vida. Una vez más, siempre.
Primero fue hacerte verbo Ante mí y ante el otro
Mi deseo, de todos el más caro.
52
[ C i t e
FEBRERO
Parto. (Del lat. partus) capacidad de dar vida, más allá del propio cuerpo, dentro del cuerpo y a partir de él, que siempre conlleva un dolor subjetivo. || Inicio. || Ver y escuchar un latir dentro. Producir un latir que va a otro ritmo, que es de una y a la vez no lo es. || Dicho de una mujer: que puede parir una producción intelectual por su genio, además de parir un ser. || Dicho de una mujer: deseo o no de parir, porque es un hecho importante. Mujer no es solo madre. ||No se es madre por ser mujer. A una le acontece la maternidad, se atraviesa la maternidad, se desea la maternidad. Se desea un hijo y también otras cosas. || No se puede sola; el acto de creación de otro ser no es en soledad, como la escritura.
Parir es la primera distancia. Corte fundacional.
Para lo cual, en verdad, no hay palabras.
53
[ C i t e
ÍNDICE
Mi madre me enseñó a leer/7 Enero/8
Diciembre/9 Enero/10
No soy más histérica/11 Todos los oficios/12 Dos mujeres/13 Febrero/14
Chamita, unos panas…/15
A veces me cansa mucho traducir/16 Marzo/17
Salmón/18
Belleza (in)audita/19 El silencio calmo/20 Mudarse es un corte/21 Fugitiva/22
Abril/23 Mayo/24
De la animalidad/25 Más que pensado/26
Entre Kafka y Lispector/27
¿Cómo se sutura la voz al cuerpo?/28
Siempre me han gustado los puntos y coma/29 Soy el animal más estudiado por mí/30
Junio/31
Recuerdo a mi madre/32
Madre, me he convertido en ti/33 Tu noticia/34
Julio/35
No sé criar/36 Agosto/37
Encontré mi voz/38
A la patria/39
¿Te gustará mi voz?/40 Seres hablantes/41 Septiembre/42 Escribir es decir/43 Octubre/44
Noviembre/45
25 de noviembre/46 25 de noviembre/47 Diciembre/48
Enero/49
01 de febrero/50
Lo más difícil fue hacerte verbo/51 Difícil separación/52
Febrero/53
Nathaly Ponce Ulloa Caracas, Venezuela, 1984.
Licenciada en Psicología egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, realizó estudios de postgrado en la Universidad Central de Venezuela en Estudios de la Mujer, y en la
Universidad Interamericana de Panamá en el área de Educación Superior. Practica el psicoanálisis y es miembro de la Escuela Internacional de los Foros del Campo Lacaniano. Reside en Panamá desde el 2013, tiempo en el que se ha dedicado a la docencia superior, la práctica clínica y la transmisión del
psicoanálisis, así como la investigación de los estudios de género y las manifestaciones culturales como el arte y la literatura. Fue una de las compiladoras del libro ¡Basta! 100 mujeres contra la violencia de género Panamá, publicado en el 2016. Ha
publicado artículos en revistas especializadas como la Revista Venezolana de Estudios de la Mujer de la UCV, la revista Azotea del Foro del Campo Lacaniano de Venezuela, y la revista
panameña de cultura Maga, de la Universidad Tecnológica de Panamá.
Poesía
COLECCIÓN Voz Aislada El ciervo/Yolanda Pantin Ojiva/Néstor Mendoza
Piedra a piedra/Hernán Vargascarreño Manos/Edda Armas
Umbrales donde apenas llega la luz /Rafael-José Díaz Alambique/María Teresa Ogliastri
Monólogo de Jonás/Rómulo Bustos Aguirre Anábasis/Adalber Salas Hernández Primero inventaré el bosque/Ela Cuavas Ruido de clavículas/Jacqueline Goldberg
Mecánica/Víctor Manuel Pinto Tema de miseria/Tibisay Vargas Rojas
Escozor/Bibiana Collado Cabrera Irrupción saludable del caos/Hugo Patuto las conductas secretas/ María Antonieta Flores
Casa giratoria/Henry Alexander Gómez Desmesura/Víctor Rivera
Agonía de los días terrestres/Ricardo Montiel El reino del hombre/Felipe Donoso Suárez
Litorales/Jorge Iván Jaramillo Hincapié Textos por fuera/Eleonora Requena
Supernova/Leonardo Alezones Lau sed plural/William Jiménez
Otro futuro o nada/Rubén Darío Carrero Habrá una casa/Igor Barreto
Sin permiso de residencia/ Joaquín Zapata Pinteño Geometría de la grieta/Jairo Rojas Rojas
El único refugio son los párpados/Marta Jazmín García Secreta inquietud/Jesús Alberto León
El tiempo de la espera/ Joel Bracho Ghersi Visión de carne/ Carlos A. Colón Ruiz La dicha de lo inacabado/Carlos Vicéns
Devocionario/Manuel Iris Límbica/Vanesa Almada Noguerón Catecismo salvaje/Wilson Alves-Bezerra
Nenúfares malogrados y otras pesadillas/Miriam Mireles Poemas de una niña/Daniela Jaimes-Borges
Habitar el agua mansa se sustenta en los pormenores autobiográficos y en la libertad variable de su estructura formal y discursiva. Estamos frente a un relato lírico y narrativo al mismo tiempo, sensiblemente íntimo, muy cercano a un diario deconstruido, a un poemario no vinculado a sus características más habituales. También puede ser leído como un cuaderno de apuntes donde su autora, Nathaly Ponce Ulloa, va dejando indicios de pensamientos y actos cotidianos. La autora se habla a sí misma, quizás apelando a su profesión como psicóloga, y se interroga;
convierte a su núcleo familiar en actores o testigos indirectos mediante una escritura honesta, dúctil, que no se detiene en géneros o escalafones. Está ella (la que escribe), su pequeña hija, su esposo, un padre y con especial firmeza la presencia materna. Esta honestidad se hace más explícita o social cuando Nathaly retrata sus relaciones con el entorno no siempre benigno y nos lo muestra sin victimismos. En Habitar el agua mansa aparece el cuerpo de quien habla y las dimensiones de un corazón desarraigado.
NÉSTOR MENDOZA