“PASTOREEN EL REBAÑO DE DIOS” (1 PEDRO 5:2)
Recopilado por Juan Carlos Avila Hernandez
Índice general
1. Pastoreen el rebaño de Dios 9
1.1. Nuestro amoroso Superintendente . . . 9
1.2. Un Dios que ama la justicia y la misericordia . . . 9
2. Los Ancianos colaboran como un cuerpo 11 2.0.1. re cap. 6 págs. 28-29 Se revela un secreto sagrado . . . 11
2.1. Reuniones con los ancianos . . . 12
2.2. Cómo está organizado el cuerpo de ancianos . . . 12
2.3. Coordinador del cuerpo de ancianos . . . 12
2.3.1. km 2/97 pág. 7 ¿Qué debe hacerse cuando azota un desastre que afecta directamente a los hermanos? . . . 12
2.3.2. w96 15/1 pág. 18 Las ovejas de Jehová necesitan de tiernos cuidados . . . 12
2.3.3. km 11/03 pág. 3 Sección de preguntas . . . 13 2.3.4. km 1/89 pág. 7 La caja de preguntas . . . 13 2.3.5. Formulario S-29 . . . 13 2.4. Secretario de la Congregación . . . 14 2.4.1. Formulario S-29 . . . 14 2.4.2. Formulario S-21 . . . 14 2.4.3. Formulario S-3 . . . 14 2.5. Superintendente de servicio . . . 14
2.5.1. km 12/06 pág. 8 ¿Tiene usted un territorio personal? . . . 14
2.5.2. od págs. 103, 104 . . . 14
2.5.3. km 8/81 págs. 1-3 ¿Ha trabajado usted cabalmente su territorio? . . . 14
2.5.4. Formulario S-4 . . . 15
2.5.5. Formulario S-8 . . . 15
2.5.6. km 7/92 pág. 3 La caja de preguntas . . . 15
2.5.7. km 4/86 págs. 1-3 “Obremos lo que es bueno para con todos” . . . 16
2.5.8. km 11/03 pág. 3 Sección de preguntas . . . 17
2.6. Comité de Servicio de la Congregación . . . 17
2.6.1. km 11/08 pág. 3 Sección de preguntas . . . 17
2.6.2. km 12/07 págs. 3-4 párr. 6 Asamblea de Distrito de los Testigos de Jehová de 2008 . . . 18
2.6.3. w88 15/11 pág. 17 párrs. 8-10 Cómo ayudar a otros a adorar a Dios . . . 18
2.7. Superintendente de grupo . . . 18
2.8. Conductor del Estudio de La Atalaya . . . . 18
2.8.1. w03 1/9 págs. 21-22 Alabemos a Jehová “en medio de la congregación” . . . 18
2.9. Busquen la paz como hombres espirituales . . . 19
2.9.1. it-2 págs. 607-609 Paz . . . 19
3. Nombramientos y bajas de ancianos y siervos ministeriales 21 3.0.2. w01 15/1 págs. 13-14 párr. 10 Nombramiento teocrático de superintendentes y siervos ministeriales 21 3.0.3. w01 15/1 pág. 14 párr. 13 Nombramiento teocrático de superintendentes y siervos ministeriales . 21 3.0.4. w01 15/1 pág. 14 párr. 11 Nombramiento teocrático de superintendentes y siervos ministeriales . 21 3.0.5. w91 15/1 págs. 12-13 Enseñe públicamente y de casa en casa . . . 22
3.0.6. w90 1/9 pág. 25 párr. 7 ¿Está usted capacitado para servir? . . . 22
3.0.7. w88 1/3 pág. 24 párr. 5 Modo responsable de ver el tener hijos en este tiempo del fin . . . 23 3
3.1. Precausiones antes de recomendar a ciertos hermanos . . . 23
3.1.1. w90 1/9 pág. 24 párr. 5 ¿Está usted capacitado para servir? . . . 23
3.1.2. w88 1/11 págs. 21-22 párr. 7 Cuando peligra la paz marital . . . 23
3.2. Cuándo enviar las recomendaciones a la sucursal . . . 23
3.3. Cuándo resiban la respuesta de la sucursal . . . 23
3.4. Situaciones que ponen en entredicho la posición de un hermano nombrado . . . 24
3.4.1. w88 1/3 págs. 24-25 Modo responsable de ver el tener hijos en este tiempo del fin . . . 24
3.4.2. w78 1/7 págs. 31-32 Preguntas de los lectores . . . 24
3.4.3. w72 15/4 págs. 255-256 Preguntas de los lectores . . . 25
3.4.4. km 8/02 págs. 3-4 Demostremos lealtad cristiana cuando se expulsa a un pariente . . . 26
3.4.5. w81 15/11 págs. 21-24 Si se expulsa a un pariente... . . 28
3.4.6. w94 15/9 págs. 30-31 Preguntas de los lectores . . . 29
3.4.7. w04 1/7 págs. 30-31 Preguntas de los lectores . . . 30
3.4.8. w02 1/5 pág. 17 Jehová odia la traición . . . 31
3.4.9. w01 15/5 págs. 20-21 Consejo divino para la elección de un cónyuge . . . 32
3.4.10. w97 1/1 Aborrezcamos lo que es inicuo . . . 32
3.4.11. w78 15/5 págs. 25-26 El arrepentimiento genuino... ¿cómo se identifica? . . . 34
3.5. Procedimiento para evaluar a hermanos nombrados que se hallen en difiultades . . . 35
3.6. Recomendacion a la sucursal de bajas de ancianos y siervos ministeriales . . . 35
3.7. Cuando un hermano nombrado se muda a otra congregación . . . 35
4. Ayuden a los débiles 37 4.0.1. w86 15/1 págs. 18-20 Recobre el poder; no se canse . . . 37
4.1. El pastoreo que estimula . . . 38
4.2. Cómo ser buenos consejeros . . . 38
4.2.1. w89 15/9 págs. 19-20 párrs. 16-18 Ancianos, ¡traten al rebaño de Dios con ternura! . . . 38
4.3. Ayuda a los inactivos . . . 38
4.3.1. cl cap. 24 págs. 240-249 Nada puede “separarnos del amor de Dios” . . . 38
4.3.2. w95 1/4 págs. 10-15 Usted es de gran valor a los ojos de Dios . . . 41
4.3.3. w08 15/11 págs. 8-12 Ayudemos a quienes se han apartado del rebaño . . . 44
4.3.4. w08 15/11 págs. 12-16 Ayúdelos para que regresen lo antes posible . . . 46
4.3.5. w08 15/11 págs. 14-15 Ayúdelos para que regresen lo antes posible . . . 48
4.3.6. cl cap. 4 págs. 37-46 ‘Jehová es grande en poder’ . . . 48
4.3.7. km 11/00 pág. 3 Sección de preguntas . . . 51
4.4. Ayuda a quienes tienen problemas conyugales . . . 51
4.4.1. w88 1/11 págs. 20-25 Cuando peligra la paz marital . . . 51
4.4.2. lv págs. 219-221 ¿Qué dice la Biblia sobre el divorcio y la separación? . . . 54
4.5. Cómo confortar a quienes sufrieron abusos en la niñez . . . 55
4.5.1. w88 15/10 pág. 27 La angustia mental... lo que puede hacer el cristiano afligido . . . 55
4.5.2. w95 1/1 pág. 9 párrs. 18-20 Triunfemos sobre Satanás y sus obras . . . 55
4.5.3. g91 8/10 pág. 3 Las víctimas inocentes del abuso de menores . . . 56
4.5.4. g91 8/10 págs. 4-6 El trauma que produce el abuso de menores . . . 57
4.5.5. g91 8/10 págs. 7-11 “Tiempo de sanar” . . . 58
4.5.6. w90 15/3 pág. 28 Cómo ayudar a los deprimidos a recobrar el gozo . . . 61
4.5.7. w88 15/10 págs. 28-29 La angustia mental... lo que puede hacer el cristiano afligido . . . 62
4.5.8. w82 15/9 págs. 25-29 La “buena salud” y la sensatez cristiana . . . 63
4.5.9. w75 15/9 págs. 574-575 Preguntas de los lectores . . . 65
4.5.10. w01 15/4 págs. 25-28 Su crianza no lo condena al fracaso . . . 67
4.5.11. w06 15/9 págs. 26-27 “Regocíjate con la esposa de tu juventud” . . . 69
5. Cuándo formar un comité judicial 71 5.1. Ofensas que requieren oacción judicial . . . 71
5.1.1. Homicidio . . . 71
5.1.1.1. w06 15/9 pág. 30 Preguntas de los lectores . . . 71
5.1.2. Intento de Suicidio . . . 72
5.1.2.1. w90 1/3 págs. 5-9 Cómo vencer la depresión . . . 72
ÍNDICE GENERAL 5
5.1.2.3. g90 8/9 págs. 22-23 ¿Resucitarán los suicidas? . . . 77
5.1.2.4. w83 15/12 págs. 3-6 ¿Por qué hay tantos suicidios? . . . 78
5.1.2.5. w83 15/12 págs. 6-8 Esperanza para los que se desesperan . . . 80
5.1.2.6. w83 15/12 págs. 9-11 Quieren ayudar . . . 82
5.1.3. Pornéia . . . 84
5.1.3.1. lv cap. 9 págs. 99-102 “Huyan de la fornicación” . . . 84
5.1.3.2. w06 15/7 págs. 29-31 Preguntas de los lectores . . . 84
5.1.3.3. w04 15/2 págs. 13-14 párrs. 12-15 Mantengámonos castos salvaguardando el corazón . 86 5.1.3.4. w00 1/11 pág. 8 párr. 6 Veamos la pureza moral como Dios la ve . . . 86
5.1.3.5. w83 15/9 págs. 23-26 Manteniendo el punto de vista de Dios tocante a lo sexual . . . 87
5.1.4. Violación . . . 89
5.1.4.1. w03 1/2 págs. 30-31 Preguntas de los lectores . . . 89
5.1.4.2. it-1 págs. 962-964 Fornicación . . . 90
5.1.4.3. w83 15/7 pág. 30 ¡Honre el arreglo divino del matrimonio! . . . 91
5.1.5. Conductaa desvergonzada, o relajada . . . 91
5.1.5.1. w06 15/7 págs. 29-31 Preguntas de los lectores . . . 91
5.1.5.2. w83 15/7 págs. 30-31 ¡Honre el arreglo divino del matrimonio! . . . 93
5.1.5.3. w74 15/2 págs. 126-128 Preguntas de los lectores . . . 94
5.1.6. Actitud insolente y despectiva . . . 95
5.1.6.1. w81 15/11 págs. 18-20 La expulsión... desde qué punto de vista verla . . . 95
5.1.7. Inmundicia grave, inmundicia con avidez . . . 96
5.1.7.1. w06 15/7 pág. 29 Preguntas de los lectores . . . 96
5.1.7.2. w83 15/7 págs. 30-31 ¡Honre el arreglo divino del matrimonio! . . . 96
5.1.7.3. g00 22/1 pág. 20 ¿Cómo puedo evitar los peligros de Internet? . . . 97
5.1.7.4. km 11/99 págs. 3-5 párrs. 10-18 ¡Cuidado con los peligros de Internet! . . . 97
5.1.7.5. w06 15/7 pág. 31 Preguntas de los lectores . . . 98
5.1.7.6. Referencia a la carta 7 de Junio de 2006 . . . 99
5.1.7.7. w06 15/7 pág. 29 Preguntas de los lectores . . . 99
5.1.7.8. w89 1/10 pág. 19 Conserve su fe y su salud espiritual . . . 99
5.1.7.9. w86 1/4 págs. 30-31 Preguntas de los lectores . . . 99
5.1.7.10. w86 15/3 pág. 15 párrs. 17-18 “No se dejen sacudir prontamente de su razón” . . . . 101
5.1.7.11. it-2 pág. 982 Secta . . . 101
5.1.7.12. w99 15/4 págs. 28-30 Preguntas de los lectores . . . 101
5.1.7.13. km 11/76 págs. 3-6 Trabajando con una buena conciencia ante Dios y los hombres . . 103
5.1.8. Borrachera . . . 108
5.1.8.1. it-1 págs. 367-369 Borrachera . . . 108
5.1.8.2. w83 15/8 pág. 8 Problemas con la bebida... ¿qué pueden hacer los ancianos? . . . 109
5.1.9. Glotonería . . . 109
5.1.9.1. w04 1/11 págs. 30-31 Preguntas de los lectores . . . 109
5.1.10. Hurto,robo . . . 110
5.1.10.1. w86 15/11 pág. 14 Sea honrado en todas las cosas . . . 110
5.1.11. Mentira deliberada y maliciosa; falso testimonio . . . 111
5.1.11.1. it-2 págs. 367-368 Mentira . . . 111
5.1.12. Fraude, calumnia . . . 112
5.1.12.1. it-1 págs. 472-473 Chisme, calumnia . . . 112
5.1.12.2. it-1 págs. 967-968 Fraude . . . 113
5.1.12.3. w97 15/3 págs. 17-22 Permitamos que el discernimiento nos salvaguarde . . . 113
5.1.12.4. w89 15/10 pág. 10 ¡Cuidado con el dañino chismear! . . . 116
5.1.12.5. it-1 pág. 472 Chisme, calumnia . . . 116
5.1.12.6. w97 15/8 pág. 28 ¿Por qué denunciar lo que es malo? . . . 117
5.1.13. Injuria . . . 117
5.1.13.1. it-1 págs. 1228-1229 Injuria . . . 117
5.1.14. Habla obscena . . . 118
5.1.14.1. g03 8/6 págs. 18-20 Evitemos el lenguaje hiriente . . . 118
5.1.14.2. w83 15/6 págs. 3-5 La Era de la obscenidad . . . 120
5.1.15.1. it-1 pág. 255 Avidez . . . 120
5.1.15.2. it-1 pág. 902 Extorsión . . . 121
5.1.15.3. w89 15/1 pág. 22 El precio de la novia... ¿cómo deben verlo los cristianos? . . . 122
5.1.15.4. g02 22/7 págs. 3-4 Los juegos de azar, fascinación universal . . . 122
5.1.15.5. g02 22/7 págs. 6-8 ¿Qué tiene de malo el juego? . . . 123
5.1.15.6. w89 15/7 pág. 30 Preguntas de los lectores . . . 125
5.1.15.7. g82 22/11 págs. 25-27 Loterías y sorteos... ¿son inofensivos? . . . 126
5.1.15.8. g82 8/3 pág. 27 ¿Vale la pena jugar a la lotería? . . . 127
5.1.15.9. w81 15/1 págs. 29-31 Preguntas de los lectores . . . 128
16 de diciembre de 2010
A LOS CUERPOS DE ANCIANOS
Asunto: Correcciones a la edición en español del libro Pastoreen
Estimados hermanos:
Las correcciones que se indican a continuación se deben hacer al libro Pastoreen en
español. Si en la congregación ningún anciano tiene el libro en español, no hay necesidad de
pasar esta carta al cuerpo de ancianos. Sencillamente archívenla como se indica en la posdata.
En el capítulo 5, párrafo 13, cambien “w83 15/3 pág. 31” por “w83 15/7 pág. 31”.
En el capítulo 6, párrafo 1, cambien “km 9/77 págs. 5, 6” por “km 10/77 págs. 5, 6”.
En el capítulo 6, párrafo 2, cambien “km 9/77 pág. 6” por “km 10/77 pág. 6”.
En el capítulo 12, párrafo 13, cambien “w78 págs. 31, 32” por “w78 15/3 págs. 31, 32”.
Una vez más repetimos que los cambios indicados corresponden solo a la edición en
español del libro Pastoreen. Cuenten con nuestro amor cristiano y reciban un afectuoso saludo.
Sus hermanos,
cc superintendentes viajantes
P.D. al secretario:
Esta carta debe guardarse en el archivo permanente de cartas sobre procedimientos.
También sería bueno actualizar en este momento el Índice de cartas para los cuerpos de
Capítulo 1
Pastoreen el rebaño de Dios
Un buen pastor pone todo su empeño en imitar a Jehová y su hijo demostrando amor por las ovejas de las siguientes maneras.
1. Alimentandolas 2. Guiándolas 3. Protegiéndolas
1.1.
Nuestro amoroso Superintendente
Sin referencias a publicaciones
1.2.
Un Dios que ama la justicia y la misericordia
Sin referencias a publicaciones
Capítulo 2
Los Ancianos colaboran como un cuerpo
1. Demuestren que reconocen a Jesús como Cabeza de la congregación. 2. Tengan reuniones de ancianos productivas
3. Organícense bien para atender las necesidades de la congregación 4. Como hombres espirituales, busquen la paz entre ustedes
2.0.1.
re cap. 6 págs. 28-29 Se revela un secreto sagrado
Las estrellas y los candelabros
5 Juan ha visto a Jesús en medio de siete candelabros de oro, con siete estrellas en la mano derecha. (Revelación 1:12, 13, 16.) Ahora Jesús explica esto: “En cuanto al secreto sagrado de las siete estrellas que viste sobre mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: Las siete estrellas significan los ángeles de las siete congregaciones, y los siete candelabros significan siete congregaciones”. (Revelación 1:20.)
6 Las “estrellas” son “los ángeles de las siete congregaciones”. En Revelación a veces las estrellas simbolizan a ángeles literales, pero difícilmente emplearía Jesús a un escritor humano para escribir a criaturas espirituales invisibles. Por eso, las “estrellas” tienen que ser los superintendentes o ancianos humanos de las congregaciones, vistos como los mensajeros de Jesús. Los mensajes están dirigidos a las estrellas, por su responsabilidad de superentender el rebaño de Jehová. (Hechos 20:28.)
7 Puesto que Jesús habla a un solo “ángel” de cada congregación, ¿significa eso que cada congregación tiene un solo anciano? No. Aun antes, en los días de Pablo, la congregación de Éfeso tenía varios ancianos, no uno solo. (Revelación 2:1; Hechos 20:17.) Por eso, en los días de Juan, cuando a las siete estrellas se les enviaron mensajes que habían de ser leídos a las congregaciones (entre ellas la de Éfeso), las estrellas tienen que haber representado a todos los que servían en los grupos o cuerpos de ancianos dentro de la congregación ungida de Jehová. Hoy, como entonces, los superintendentes leen a sus congregaciones las cartas que reciben del Cuerpo Gobernante, compuesto de superintendentes ungidos que sirven bajo Jesús como Cabeza. Los cuerpos de ancianos locales tienen que asegurarse de que sus congregaciones sigan el consejo de Jesús. Por supuesto, el consejo es para beneficio de todos los que se asocian en las congregaciones, no solo para los ancianos. (Véase Revelación 2:11.)
8 Puesto que Jesús es el Cabeza de la congregación, correctamente se dice que los ancianos están en su mano derecha, es decir, bajo su control y dirección. (Colosenses 1:18.) Él es el Pastor Principal, y ellos son subpastores. (1 Pedro 5:2-4.) 9 Los siete candelabros son las siete congregaciones a quienes Juan dirige el libro de Revelación: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. ¿Por qué se simboliza por candelabros a las congregaciones? Porque los cristianos, sea individualmente o colectivamente como congregaciones, tienen que ‘dejar resplandecer su luz delante de los hombres’ en este mundo en oscuridad. (Mateo 5:14-16.) Además, hubo candelabros en el mobiliario del templo de Salomón. El que se llame candelabros a las congregaciones pudiera recordarle a Juan que, ilustrativamente, cada congregación local de ungidos es “el templo de Dios”, una morada para el espíritu de Dios. (1 Corintios 3:16.) Además, en el antitipo del arreglo del templo judío los miembros de la congregación de ungidos sirven como “un sacerdocio real” en el gran arreglo del templo espiritual de Jehová, del cual Jesús es el Sumo Sacerdote y donde Jehová mora personalmente en el Santísimo celestial. (1 Pedro 2:4, 5, 9; Hebreos 3:1; 6:20; 9:9-14, 24.)
2.1.
Reuniones con los ancianos
Sin referencias
2.2.
Cómo está organizado el cuerpo de ancianos
Sin referencias
2.3.
Coordinador del cuerpo de ancianos
2.3.1.
km 2/97 pág. 7 ¿Qué debe hacerse cuando azota un desastre que afecta
directa-mente a los hermanos?
Si azota un desastre en su zona: No se alarme. Permanezca calmado y concéntrese en lo que es verdaderamente valioso: la vida, no los bienes. Atienda las necesidades físicas inmediatas de su familia. Entonces informe a los ancianos sobre sus circunstancias y ubicación. Los ancianos y siervos ministeriales desempeñan un papel decisivo en prestar socorro. Si se avisa de antemano del desastre, como en el caso de algunas tormentas grandes, ellos deben cerciorarse de que todos los hermanos estén en un lugar seguro y, si el tiempo lo permite, conseguir y distribuir provisiones que tal vez sean necesarias.
Después, los conductores de estudio de libro deben localizar a cada familia y averiguar cómo están. Se debe informar al superintendente presidente o a otro anciano sobre la situación de cada familia, incluso si todo está bien. Si alguien resulta herido, los ancianos intentarán encargarse de que reciba atención médica. También suministrarán los bienes materiales que se necesiten, como alimento, ropa, abrigo y artículos domésticos. (Juan 13:35; Gál. 6:10.) Los ancianos locales apoyarán a la congregación en sentido espiritual y emocional, y se encargarán de que las reuniones de congregación se vuelvan a celebrar lo antes posible. Después de hacer una evaluación minuciosa, un anciano se comunicará con el superintendente de circuito en nombre del cuerpo de ancianos para ponerlo al tanto de los heridos, los daños causados al Salón del Reino o a los hogares de los hermanos, así como de cualquier necesidad especial. Entonces el superintendente de circuito llamará por teléfono a la sucursal para dar un informe de la situación. La sucursal coordinará las medidas de socorro en gran escala que sean necesarias.
Si azota un desastre en otra zona: Incluya en sus oraciones a los hermanos que viven en la zona del desastre. (2 Cor. 1:8-11.) Si desea ayudar monetariamente, puede enviar sus donaciones a la Sociedad, donde se tiene un fondo de socorro para ese propósito. La dirección es la siguiente: Watchtower, 25 Columbia Heights, Brooklyn, NY 11201-2483. (Hech. 2:44, 45; 1 Cor. 16:1-3; 2 Cor. 9:5-7; véase La Atalaya del 1 de diciembre de 1985, páginas 20-22.) No envíe materiales ni provisiones a la zona del desastre a menos que los hermanos encargados pidan específicamente que se haga. Así, la ayuda se suministrará de manera ordenada y los bienes se distribuirán de forma apropiada. (1 Cor. 14:40.) Sírvase no telefonear a la sucursal innecesariamente, pues esto pudiera ocupar las líneas disponibles para atender las llamadas procedentes de la zona del desastre.
Después de evaluar bien la situación, la Sociedad determinará si debe formarse un comité de socorro. Se notificará a hermanos responsables. Todos deben cooperar con los ancianos que llevan la delantera a fin de satisfacer apropiadamente las necesidades fundamentales de todos los hermanos. (Véase Los testigos de Jehová, proclamadores del Reino de Dios, páginas 310-315.)
2.3.2.
w96 15/1 pág. 18 Las ovejas de Jehová necesitan de tiernos cuidados
Cuando yerra una persona nueva
13 Los ancianos imitan al Gran Pastor, Jehová, quien dice: “Yo mismo apacentaré a mis ovejas, [...] a la quebrada vendaré y a la doliente fortaleceré”. (Ezequiel 34:15, 16; Efesios 5:1.) En consonancia con dicho espíritu, el discípulo Judas exhortó a mostrar misericordia a los cristianos ungidos que tuvieran dudas o hubiesen caído en el pecado. (Judas 22, 23.) Tal como es apropiado esperar mucho más de un cristiano veterano, de seguro también lo es mostrar misericordia a una persona recién bautizada —un simple corderito— que yerra pero está arrepentida. (Lucas 12:48; 15:1-7.) Por lo tanto, los ancianos, que ‘juzgan para Jehová’, dan a estas ovejas tiernos cuidados y las reajustan con espíritu de apacibilidad. (2 Crónicas 19:6; Hechos 20:28, 29; Gálatas 6:1.)
14 Supóngase que un publicador recién bautizado que acostumbraba beber en demasía se excede en una o dos ocasiones; o que después de haber vencido el viejo hábito del tabaco, sucumbe a la tentación de fumar a solas un par de veces. Aunque el hermano nuevo haya pedido perdón a Dios en oración, debe procurar la asistencia de un anciano a
2.3. COORDINADOR DEL CUERPO DE ANCIANOS 13
fin de evitar que el pecado se convierta en un vicio. (Salmo 32:1-5; Santiago 5:14, 15.) Cuando él exponga su falta, el anciano tratará de reajustarlo compasivamente. (Salmo 130:3.) Quizás baste con darle consejo bíblico para ayudarlo a enderezar las sendas para sus pies. (Hebreos 12:12, 13.) El anciano pondrá al superintendente presidente al tanto de la situación a fin de determinar qué ayuda complementaria ha de dársele.
2.3.3.
km 11/03 pág. 3 Sección de preguntas
¿Hay que informar a la congregación el estudio bíblico de familia?
El cristiano que dirige un estudio de familia en el que están presentes uno o más hijos no bautizados puede informar un máximo de una hora y una revisita a la semana y un estudio bíblico al mes. Este es el caso aun si el estudio dura más de una hora, se efectúa más de una vez por semana o se dirige con cada uno de los hijos por separado (véase el libro Nuestro ministerio, pág. 104).
Si todos los miembros de la familia son Testigos bautizados, no se informará como servicio del campo ni el tiempo ni el estudio (a menos que un niño que se haya bautizado esté estudiando todavía el segundo libro). La razón es que el informe del servicio del campo de la congregación sirve principalmente para reflejar lo que se está logrando en la predicación de las buenas nuevas y en enseñar la verdad bíblica a quienes no son siervos de Jehová dedicados y bautizados (Mat. 24:14; 28:19, 20). Sin embargo, esto de ninguna manera le resta importancia a celebrar regularmente dicho estudio.
Los padres cristianos tienen la responsabilidad de estudiar con sus hijos. Quienes necesiten ayuda para establecer o mejorar su estudio de familia pueden pedirla a los ancianos. Cuando las circunstancias aconsejen que sea otro publicador quien estudie con el hijo no bautizado de una familia cristiana de la congregación, habrá que consultar el caso con el superintendente presidente o el superintendente de servicio. Si se aprueba dicho estudio, el publicador que lo dirija podrá informarlo como cualquier otro estudio bíblico.
Educar a los hijos en los caminos de Jehová implica mucho más tiempo y esfuerzo del que se refleja en un in-forme del servicio del campo (Deu. 6:6-9; Pro. 22:6). Los padres cristianos merecen encomio por asumir la importante responsabilidad de criar a sus hijos “en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efe. 6:4).
2.3.4.
km 1/89 pág. 7 La caja de preguntas
¿Qué debe fijarse en el tablero de anuncios de la congregación?
El tablero de anuncios del Salón del Reino suministra información sobre las actividades de la congregación. No debe fijarse nada en este sin la aprobación del superintendente presidente.
Entre lo que se fija con regularidad en el tablero están los programas y las asignaciones de la Reunión de Servicio y la Escuela del Ministerio Teocrático, la lista de los discursos públicos programados, las asignaciones de los que servirán como presidentes de la Reunión Pública y lectores de La Atalaya, la ubicación de los diversos Estudios de Libro de Congregación, el aviso de la próxima visita del superintendente de circuito e información relacionada, información sobre la venidera asamblea de circuito o de distrito y el programa para la limpieza del Salón del Reino. A veces la Sociedad les indica a los ancianos que fijen ciertas cartas o información en el tablero. Si surge algo fuera de lo común, el cuerpo de ancianos decidirá si sería apropiado ponerlo allí.
Aunque en una de las reuniones pudiera hacerse un anuncio breve respecto a una boda que se llevará a cabo en el Salón del Reino, en el tablero de anuncios no se pondría una invitación formal. Tampoco sería apropiado fijar allí anuncios sobre reuniones sociales, pues estas no están relacionadas con las actividades de la congregación. (Véase La Atalaya del 15 de abril de 1984, página 15; Ministerio del Reino, agosto de 1975, página 7, y junio de 1970, página 3.)
El tablero de anuncios debe mantenerse nítido y bien arreglado, y debe ser lo suficientemente grande para que quepan los artículos necesarios ya mencionados. Los programas vencidos o anuncios generales de los cuales la congregación ya está enterada deben quitarse prontamente. Cuando más de una congregación se reúne en el mismo salón, cada una debe tener su propio tablero, o una porción de este, claramente señalado. Recomendamos que el superintendente presidente, o alguien bajo su dirección, revise periódicamente el tablero para asegurarse de que la información esté al día, nítida y sea apropiada.
2.3.5.
Formulario S-29
2.4.
Secretario de la Congregación
2.4.1.
Formulario S-29
2.4.2.
Formulario S-21
2.4.3.
Formulario S-3
2.5.
Superintendente de servicio
2.5.1.
km 12/06 pág. 8 ¿Tiene usted un territorio personal?
¿Tiene usted un territorio personal?
1 Un territorio personal es uno asignado a usted. Tenerlo en una ubicación conveniente le permitirá llegar rápidamente y ponerse a predicar, solo o con otro publicador. No deja de ser ventajoso apoyar los planes de la congregación para predicar en grupo cuando sea posible, pero tener un territorio personal para otras ocasiones puede contribuir a que se dé un testimonio cabal, sobre todo si el territorio de la congregación es extenso (Hech. 10:42).
2 Beneficios. Algunos hermanos también han hallado muy útil predicar a la hora del almuerzo o al terminar su jornada en un territorio personal cercano al trabajo. Otros disfrutan de predicar juntos como familia en el vecindario durante una hora, más o menos, antes del Estudio de Libro de Congregación. Como resultado, las revisitas y los estudios que consiguen quedan relativamente cerca, y así ahorran tiempo, esfuerzo y dinero. Y dado que se puede hacer más en menos tiempo, algunos hermanos logran ser precursores auxiliares de vez en cuando, o incluso hacerse precursores regulares. Por otro lado, al trabajar en un territorio personal nos familiarizamos con los residentes, lo cual contribuye a que nos ganemos su confianza. Y al saber cómo adaptar nuestra presentación según sus preocupaciones, les llegamos más al corazón.
3 Cierta precursora a quien un superintendente de circuito le recomendó que consiguiera su territorio personal explica: “Seguí su consejo, y al poco tiempo ya conocía bien a las personas de mi territorio y teníamos un trato cordial. Además, adapté el horario de mis visitas a la conveniencia de ellas. ¿Cuál fue el resultado? Antes hacía treinta y cinco revisitas al mes; ahora hago más de ochenta y tengo siete estudios bíblicos”.
4 Cómo conseguirlo. Si desea pedir un territorio personal, hable con el siervo de territorios. Siéntase libre de invitar a otro publicador para que predique con usted. Lleve un registro de los que no están en su casa y trate de abarcar el territorio en cuatro meses como máximo. Si se le hace difícil terminarlo en ese tiempo, puede pedir ayuda al superintendente de Estudio de Libro de Congregación o a otros hermanos. Después de los cuatro meses y de haberlo abarcado por completo, puede entregarlo o volver a solicitarlo. Sin embargo, no se quede indefinidamente con él; tiene que devolverlo al cabo de cierto tiempo para que otros también puedan solicitarlo. Si su congregación no tiene mucho territorio y no se puede conseguir un territorio personal, quizás podría pedirle una porción al superintendente de estudio de libro.
5 Nuestra comisión de predicar “en toda la tierra habitada” alcanza enormes proporciones (Mat. 24:14). Por ello, debe haber buena coordinación. Complementar la testificación en grupo con la predicación en un territorio personal contribuirá a que llevemos las buenas nuevas a la mayor cantidad de personas posible.
2.5.2.
od págs. 103, 104
2.5.3.
km 8/81 págs. 1-3 ¿Ha trabajado usted cabalmente su territorio?
¿Ha trabajado usted cabalmente su territorio?
1 ¿Cómo considera usted el territorio donde usted predica? ¿Refleja la manera en que usted trabaja su territorio diligencia e interés sincero en la gente, o indiferencia y apatía? Cierto superintendente de servicio de los Estados Unidos, quien desempeña diligentemente su responsabilidad, se expresó de la siguiente manera en cuanto a su constancia dis-ciplinada: “Cada vez que toco a la puerta de una casa llego a estar bajo cierta obligación para con otra persona.” Sea que participemos con regularidad en trabajar territorio que se nos haya asignado personalmente o que se haya asignado al grupo, debemos desplegar profundo interés en las personas que “tienen hambre y sed de justicia.” (Mat. 5:6) Nuestro interés genuino en el bienestar eterno de ellas debe movernos a hacer lo óptimo por medio de organizar y superentender concienzudamente la obra que se lleva a cabo en nuestro territorio. Esto debe ser así hasta en territorio que se trabaja a menudo.
TERRITORIO PARA USO PERSONAL Y DEL GRUPO
2 El establecer claramente límites territoriales definidos es un arreglo divino. (2 Cor. 10:13; Gál. 2:9) Primero, esto asegura el que se dé testimonio cabal. Además, evita mucho traslapo de esfuerzo, lo cual a veces ha resultado en que
2.5. SUPERINTENDENTE DE SERVICIO 15
los amos de casa se enojen. En algunos casos, diferentes publicadores, sin saberlo, han visitado de nuevo al mismo amo de casa. El organizar concienzudamente la manera en que se trabaja el territorio ayuda a aliviar este problema de hacer doble esfuerzo.
3 Aunque diferentes publicadores deben trabajar periódicamente el territorio, algunas congregaciones hacen arreglos para que las mismas personas prediquen varias veces el mismo territorio o alguna porción específica de éste. Pudiera ser ventajoso saber el nombre del amo de casa. Además, las personas están más inclinadas a abrir la puerta cuando el que llama es alguien que ellas conocen. Se puede lograr mucho bien porque así estamos en mejor posición de ayudarles a aprender verdades bíblicas y mostrarles lo valioso que es realmente el mensaje del Reino.
4 Cuando los mismos publicadores trabajan un territorio, economizan esfuerzo, tiempo y gastos. ¿De qué manera? En primer lugar, las casas donde no había nadie, las revisitas y los estudios bíblicos estarán en un área más limitada, no dispersos en diferentes territorios, lo cual requeriría que se viajara mucho. Además, el hacer eso da mayor incentivo para visitar de nuevo a todas las personas que muestran interés en nuestro mensaje. Si a usted se le ha asignado personalmente una sección del territorio, ¿por qué no hace un esfuerzo diligente y organizado con el fin de familiarizarse con todos los que viven en su porción del “campo”? (Mat. 13:38) Al hacer esto, desplegamos la misma actitud misericordiosa de Jehová y reconocemos nuestra responsabilidad personal para con la vida de la gente de nuestra comunidad.—Jon. 4:11.
TERRITORIO QUE SE TRABAJA A MENUDO
5 Muchos publicadores están hallando una cantidad cada vez mayor de casas donde no hay nadie durante las horas en que normalmente se predica. En vez de hacer una larga lista de las casas a las que rara vez regresan, en algunas zonas los publicadores han trabajado de nuevo estas casas inmediatamente. El visitar una o dos horas más tarde ha resultado en que se halle a varias personas que habían salido brevemente del hogar la primera vez que fuimos a su casa. El hacer esto, regresar pronta y sistemáticamente a todas las casas donde no había nadie, en realidad expande la cantidad de territorio que hay disponible. Así, no se necesitan grandes secciones de territorio, y este arreglo es útil cuando el territorio asignado a la congregación es pequeño. Está claro que se pueden emplear diversos métodos prácticos para alcanzar a todos los que deseen oír.
6 Si tomamos seriamente nuestra responsabilidad, querremos asegurarnos de visitar a todas las personas de nuestro territorio. Tenemos que perseverar y tener una actitud buena para cumplir con nuestra comisión, especialmente en territorio rural, zonas “difíciles” o que se trabajan a menudo y territorios a los cuales no podemos llegar fácilmente. Esto requiere que cada uno de nosotros lleve registros exactos de los resultados que obtiene en cada hogar que visita y anime a los hermanos que esté ayudando a hacer lo mismo. Si estos publicadores no pueden visitar de nuevo a las personas con quienes hablen, ¿por qué no les pide los registros que hayan hecho al ir de casa en casa y toma la responsabilidad personal de ver que alguien visite de nuevo a esas personas? No esté satisfecho con solo volver a visitar a la gente una vez, sino procure visitar varias veces a las personas que muestran interés en la verdad. Como resultado de desplegar constancia de esa clase, cierto publicador ahora visita a 80 personas en su ruta de revistas y conduce una buena cantidad de estudios bíblicos.
7 El ser industriosos, diligentes y mostrar resolución son cualidades que tenemos que cultivar si hemos de cumplir con nuestro ministerio. (Eze. 9:11; Juan 17:4) No debemos servir a Dios de manera casual o fortuita, sino, más bien, nuestro amor genuino a Jehová y a nuestro semejante debe movernos a examinar cuidadosamente la manera en que estamos cumpliendo con nuestra comisión de predicar. Los superintendentes de servicio especialmente deben cultivar vivo interés en organizar la obra que se efectúa en el territorio, de manera que éste se pueda trabajar eficaz y cabalmente. El que perseveremos en este proceder de constancia disciplinada resulta en el favor duradero de Jehová y en abundantes bendiciones.
2.5.4.
Formulario S-4
2.5.5.
Formulario S-8
2.5.6.
km 7/92 pág. 3 La caja de preguntas
¿Cómo puede el superintendente de servicio supervisar el trabajo de los siervos ministeriales encargados de los departamentos de literatura y revistas?
La labor del superintendente de servicio no se limita a hacer visitas mensuales a los estudios de libro y organizar reuniones regulares para el servicio del campo. Este anciano celoso se interesa mucho en todo lo que pudiera afectar al progreso de la predicación en el territorio asignado a la congregación.
Se asegurará de que siempre haya suficiente literatura de campaña y revistas, y de que las publicaciones estén en buenas condiciones. Con ese fin, supervisa muchas de las responsabilidades de los siervos ministeriales encargados de los departamentos de literatura y revistas.
El superintendente de servicio debe estar muy pendiente de los anuncios de Nuestro Ministerio del Reino sobre futuras ofertas de literatura. Junto con el encargado de la literatura, se asegurará de que haya suficientes publicaciones pero deben cuidarse de no solicitar demasiadas. Si se va a presentar por primera vez en el campo una publicación o si dentro de poco se va a estudiar en la congregación, tendrán que tomar en cuenta estos factores antes de hacer la solicitud a la Sociedad. Si la publicación se ha ofrecido antes, el informe de servicio del campo de la última campaña indicará si basta con la que hay en existencia. Por supuesto, también se deben tomar en cuenta otros factores, como cuántos van a servir de precursores auxiliares ese mes, así como el aumento de la cantidad de publicadores y de precursores regulares desde la última vez que se ofreció la publicación. Se debe poder obtener literatura antes y después de las reuniones de congregación. Las cajas de literatura deben almacenarse en un lugar limpio y seco, y colocarse de modo que la literatura no se dañe.
El superintendente de servicio también debe cooperar con el hermano encargado del departamento de revistas. Junto con el encargado de las revistas, debe comparar de vez en cuando la cantidad de revistas que se solicitan mensualmente con las revistas colocadas en el ministerio. Puede que algunos publicadores tengan que reducir la cantidad de revistas que piden si se les suelen acumular en casa. Las revistas no se deben desperdiciar.
Con estos principios presentes, el superintendente de servicio debe examinar personalmente la cantidad de literatura de campaña que la congregación pide en el formulario “Solicitud de literatura” [S(d)-14-S]. Luego entregará la solicitud al secretario, quien revisará cuidadosamente el resto del formulario, dando atención particular a la cantidad de artículos especiales que se soliciten.
Por supuesto, el atender los departamentos de literatura y revistas requiere llevar registros. Si los hermanos asignados a estos departamentos tienen preguntas con relación al uso de formularios o cómo llevar los registros, el secretario se complacerá en ayudarles en este aspecto de su trabajo.
2.5.7.
km 4/86 págs. 1-3 “Obremos lo que es bueno para con todos”
“Obremos lo que es bueno para con todos”
1 Nos regocija ver a tantos nuevos afluir a la congregación. (Isa. 60:8.) Algo que los atrae a la verdad es el amor, evidente entre el pueblo de Jehová. (Juan 13:34, 35.) ¿No es cierto que a muchos de nosotros nos impresionó profun-damente la acogida calurosa y la amigabilidad que experimentamos la primera vez que entramos en el Salón del Reino? Por haber experimentado personalmente el amor de Dios que fluye mediante Jesucristo y la congregación cristiana, nos sentimos impulsados a ‘obrar lo que es bueno para con todos’ mediante el ayudar y animar a otros. (Gál. 6:10.)
AYUDEMOS A OTROS A PROGRESAR
2 Cuando vemos que alguien asiste a la reunión por primera vez, ¿procuramos conocer a la persona? No debemos pensar que solo los ancianos y los siervos ministeriales tienen esta responsabilidad. Es nuestra obligación personal también. (Rom. 15:7; compárese con Gálatas 5:14 y Santiago 2:8.) Cuando muchos de la congregación dan la bienvenida a los nuevos, estos quedan impresionados con el verdadero amor cristiano que se manifiesta. La Palabra de Dios habla muy favorablemente en cuanto a mostrar amor a los extraños. (Véase Mateo 25:35b y 1 Timoteo 5:10.) Tal cordialidad y amigabilidad estimulan a una afluencia continua de personas mansas como ovejas a entrar en la congregación. (Véase Isaías 60:5, 11.)
3 Muchos nuevos asistieron a la Conmemoración el mes pasado, y estos necesitan ayuda para progresar en sentido espiritual. Si usted conoce a alguien que asistió a la Conmemoración pero que no está estudiando actualmente, ¿por qué no procura comenzar un estudio con esa persona? Anímela a que asista a las reuniones y ofrézcase a llevarla al Salón del Reino. Anímela a que tenga un estudio personal, y a medida que aumenta en conocimiento y aprecio, ayúdela a prepararse para comentar en las reuniones. Su interés amoroso y paciente pudiera conducir a que esta persona obtenga la bendición de Jehová y la vida eterna. (Rom. 15:1, 2.)
4 Los jóvenes que se asocian con la congregación también “están relacionados con nosotros en la fe” y necesitan nuestra ayuda y estímulo. (Gál. 6:10.) Aun los niñitos se deleitan en la atención que reciben de los adultos. Debemos animar especialmente a los jóvenes cuyos padres no están en la verdad. Los jóvenes que son huérfanos en sentido espiritual merecen nuestra atención y consideración amorosa. (Sant. 1:27.)
ESTIMULEMOS AL SERVICIO DE PRECURSOR
5 Todos apreciamos el interés personal que otros nos muestran. Los que trabajan duro en el ministerio, incluso los precursores regulares y auxiliares, se benefician en gran manera cuando les expresamos nuestro aprecio por su excelente ejemplo y sus sacrificios personales.
6 Cuando los ancianos y los siervos ministeriales pueden arreglar sus asuntos para servir de precursores auxiliares de vez en cuando, o hasta emprender la obra de precursor regular, los beneficios se extienden a la entera congregación. (2 Cor. 9:2.) Si usted es anciano o siervo ministerial, ¿podría hacer ajustes razonables en su modo de vivir para servir de precursor auxiliar de vez en cuando o tal vez emprender la obra de precursor regular? Si puede hacerlo, experimentará
2.6. COMITÉ DE SERVICIO DE LA CONGREGACIÓN 17
muchas bendiciones y estará en mejor posición para ‘obrar lo que es bueno para con todos’. A medida que personalmente buscamos maneras de ayudar y estimular a otros, Jehová añadirá su bendición.
2.5.8.
km 11/03 pág. 3 Sección de preguntas
¿Hay que informar a la congregación el estudio bíblico de familia?
El cristiano que dirige un estudio de familia en el que están presentes uno o más hijos no bautizados puede informar un máximo de una hora y una revisita a la semana y un estudio bíblico al mes. Este es el caso aun si el estudio dura más de una hora, se efectúa más de una vez por semana o se dirige con cada uno de los hijos por separado (véase el libro Nuestro ministerio, pág. 104).
Si todos los miembros de la familia son Testigos bautizados, no se informará como servicio del campo ni el tiempo ni el estudio (a menos que un niño que se haya bautizado esté estudiando todavía el segundo libro). La razón es que el informe del servicio del campo de la congregación sirve principalmente para reflejar lo que se está logrando en la predicación de las buenas nuevas y en enseñar la verdad bíblica a quienes no son siervos de Jehová dedicados y bautizados (Mat. 24:14; 28:19, 20). Sin embargo, esto de ninguna manera le resta importancia a celebrar regularmente dicho estudio.
Los padres cristianos tienen la responsabilidad de estudiar con sus hijos. Quienes necesiten ayuda para establecer o mejorar su estudio de familia pueden pedirla a los ancianos. Cuando las circunstancias aconsejen que sea otro publicador quien estudie con el hijo no bautizado de una familia cristiana de la congregación, habrá que consultar el caso con el superintendente presidente o el superintendente de servicio. Si se aprueba dicho estudio, el publicador que lo dirija podrá informarlo como cualquier otro estudio bíblico.
Educar a los hijos en los caminos de Jehová implica mucho más tiempo y esfuerzo del que se refleja en un in-forme del servicio del campo (Deu. 6:6-9; Pro. 22:6). Los padres cristianos merecen encomio por asumir la importante responsabilidad de criar a sus hijos “en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efe. 6:4).
2.6.
Comité de Servicio de la Congregación
2.6.1.
km 11/08 pág. 3 Sección de preguntas
¿Qué asuntos debe tratar con los ancianos la pareja que desee usar el Salón del Reino para su boda?
Jehová recibe honra cuando en los preparativos de la boda se siguen los principios bíblicos, sobre todo si se va a llevar a cabo en un Salón del Reino. A los ojos de la comunidad, lo que se hace en el salón es un reflejo de nuestra organización. Así que los ancianos deben intervenir cuando alguien solicita el Salón del Reino para una boda, de modo que “todas las cosas se efectúen decentemente y por arreglo” (1 Cor. 14:40).
La pareja tiene que solicitar por escrito el uso del salón para su boda con suficiente anticipación. La carta estará dirigida al comité de servicio de una de las congregaciones que se reúnan allí, e indicará el día y la hora en que piensan celebrarla, recordando que los ancianos no van a cambiar los horarios de las reuniones para acomodar la boda. Además, tanto él como ella deben gozar de buena reputación y estar viviendo en armonía con los principios bíblicos y las justas normas de Jehová.
Para asegurar que la ceremonia esté a la altura de la dignidad de nuestro Dios, la pareja debe decirle al comité de servicio cuáles son sus planes para la boda antes de darlos por terminados. Los ancianos no van a tratar de imponerles sus propios gustos, pero si ven que hay algo objetable, los novios tendrán que hacer los cambios necesarios. Por ejemplo, solo se puede tocar música de los discos Kingdom Melodies o de la que aparece en nuestro libro de cánticos. También hay que revisar la decoración y el acomodo de las sillas. En caso de que se tomen fotos o se graben escenas de video, esto en ningún momento deberá restarle dignidad a la ocasión. Puede haber un ensayo en el Salón del Reino, siempre y cuando no interfiera con otras actividades de la congregación. No se coloca ninguna invitación en el tablero de anuncios, pero sí se puede hacer un breve anuncio en la Reunión de Servicio para que la congregación sepa de la boda que se celebrará en el Salón del Reino.
Si va a haber séquito, no es requisito que todos los integrantes estén bautizados; no obstante, no estaría bien incluir a alguien que viviera en contra de los principios bíblicos o cuya conducta sembrara dudas en la mente de los que asistan. La ceremonia debe oficiarla un anciano nombrado, si lo hay, pues los ancianos son maestros autorizados de la Palabra de Dios y son los más indicados para señalar los principios bíblicos pertinentes para tan importante ocasión (1 Tim. 3:2).
Puesto que la boda también dice mucho del anciano que oficia la ceremonia, se le debe mantener igualmente informado de los planes. El hermano debe reunirse con la pareja para preguntarle sobre su conducta moral durante el noviazgo, y se espera que los novios sean abiertos y muy sinceros. Si alguno de ellos estuvo casado antes, tiene que demostrar que
ahora está libre para casarse, tanto en sentido bíblico como legal (Mat. 19:9). Esto significaría mostrarle al anciano la copia del acta definitiva de divorcio.
Cuando la pareja se comunica libremente con los ancianos y coopera con ellos, la boda se convierte en una feliz ocasión para todos (Pro. 15:22; Heb. 13:17).
2.6.2.
km 12/07 págs. 3-4 párr. 6 Asamblea de Distrito de los Testigos de Jehová de 2008
6 Necesidades especiales. Cuando un publicador solicite ayuda para conseguir alojamiento, el Comité de Servicio de la Congregación deberá determinar si el publicador satisface los requisitos para entregar un formulario Solicitud de alojamiento para los que tienen necesidades especiales. Luego, el mismo comité repasará las directrices de dicho formulario y la carta del 14 de diciembre de 2007 dirigida a todos los ancianos antes de que el secretario de la congregación lo envíe al Departamento de Alojamiento.
2.6.3.
w88 15/11 pág. 17 párrs. 8-10 Cómo ayudar a otros a adorar a Dios
8 Cuando el Testigo que conduce el estudio bíblico se entera de que el estudiante desea participar en el servicio del campo, puede considerar ese asunto con el superintendente presidente, quien hará arreglos para que dos ancianos se reúnan con ese estudiante de la Biblia y su maestro. Los ancianos se regocijan cuando se enteran de que uno de los nuevos desea servir a Dios. No esperan que él tenga el grado de conocimiento que poseen los que están bautizados y están más adelantados en la verdad, de quienes se exige más. Con todo, los ancianos querrán asegurarse de que antes que el estudiante participe en el ministerio del campo con la congregación tenga algún conocimiento de las enseñanzas bíblicas y haya conformado su vida a los principios de Dios. Por eso, por buenas razones dos ancianos se reúnen con el publicador en perspectiva y el Testigo que conduce el estudio.
9 Los dos ancianos informarán al estudiante que cuando él llene los requisitos para participar en el servicio del campo y participe, puede entregar un informe de servicio en el campo y se le hará una tarjeta de Registro de Publicador de Congregación en que se anotará su nombre. Esto demostrará que está afiliado a la organización teocrática de los testigos de Jehová y que se somete a ella. (Esto sería cierto también de todos los demás que entregaran informes de su servicio en el campo.) También se debe considerar consejo bíblico, como el que se presenta en las páginas 98 y 99 de Organizados para efectuar nuestro ministerio. Por eso, sería apropiado que en este tiempo el estudiante obtuviera un ejemplar personal de ese libro.
10 El que ha llenado los requisitos para ser publicador no bautizado de las buenas nuevas ha adelantado en su camino a ser ‘hombre de buena voluntad’. (Lucas 2:14.) Aunque no se ha dedicado ni bautizado, ahora puede informar su actividad de testificar junto con los millones de trabajadores activos que por toda la Tierra ‘publican la palabra de Dios’. (Hechos 13:5; 17:3; 26:22, 23.) Se puede hacer un anuncio que informe a la congregación que él es un nuevo publicador no bautizado. Debe continuar estudiando la Biblia, participando en las reuniones, aplicando lo que aprende, y compartiéndolo con otros. No pasará mucho tiempo antes de que quiera dar el paso del bautismo cristiano, y así tendrá la aprobación de Dios y habrá sido ‘marcado’ para la salvación. (Ezequiel 9:4-6.)
2.7.
Superintendente de grupo
Sin referencias
2.8.
Conductor del Estudio de La Atalaya
2.8.1.
w03 1/9 págs. 21-22 Alabemos a Jehová “en medio de la congregación”
Cómo dirigir las reuniones
El hermano que dirige la reunión tiene la seria responsabilidad de animar a los presentes. En vez de estar ocupado con otros asuntos, debe manifestar interés sincero escuchando cada comentario con atención, sin dejar de mantener el contacto visual con la persona que lo da. No estaría bien que por no prestar atención repitiera innecesariamente lo que se acaba de decir o planteara una pregunta que se acaba de contestar.
Resulta también desanimador que la persona que dirige tenga la costumbre de repetir con otras palabras el comentario que se ha dado, como si insinuara de alguna manera que no estuvo bien. Sin embargo, el efecto es muy positivo cuando el auditorio contribuye a analizar los diversos aspectos de un punto importante. Preguntas del tipo: “¿Cómo podemos
2.9. BUSQUEN LA PAZ COMO HOMBRES ESPIRITUALES 19
ponerlo en práctica en nuestra congregación?” o “¿Qué texto bíblico del párrafo apoya este comentario?” servirán para fomentar buenas y valiosas aportaciones.
Huelga decir que, sobre todo, los nuevos y los tímidos merecen encomio por sus comentarios. Si se les anima per-sonalmente después del estudio, se evitará que tal vez se abochornen, y al mismo tiempo permitirá al conductor ofrecer alguna recomendación de ser necesario.
Normalmente, la persona que domina una conversación no fomenta la comunicación, pues sus interlocutores no ven la necesidad de expresarse, sino que, en el mejor de los casos, se resignan a escucharlo. Algo parecido ocurre cuando el que dirige la reunión monopoliza el estudio haciendo comentarios muy a menudo. Sin embargo, puede plantear de vez en cuando preguntas suplementarias —si bien con moderación— para hacer que el auditorio se exprese y reflexione sobre el tema que se está tratando.
No es necesario que se asigne el comentario a la primera persona que levante la mano, pues esto pudiera desanimar a quienes necesitan un poco más de tiempo para poner en orden sus ideas. Si el conductor espera unos segundos, permitirá a quienes aún no han participado que también lo hagan. Además, debe ejercer buen juicio para no dejar que niños respondan preguntas que ni siquiera entienden.
¿Qué puede hacerse si la respuesta es errónea? No hay por qué avergonzar a la persona que contestó. Los comentarios, aunque no sean perfectos, encierran alguna verdad. De modo que el conductor puede corregir el asunto sin incomodar al hermano puntualizando con tacto alguna idea acertada, volviendo a formular la pregunta o planteando otra diferente.
Quienes dirigen las reuniones deben evitar preguntas vagas como: “¿Alguien más tiene un comentario?”. Seguramente con toda la buena intención se dice: “¡Esta es la última oportunidad para los que no han comentado todavía!”. Sin embargo, con frases así no se logra que una persona se sienta motivada a expresarse sin reservas. No se debe hacer sentir culpables a los hermanos por no haber participado antes en el estudio, sino animarlos a compartir sus conocimientos con los demás porque es una expresión de amor. Además, tras conceder a alguien la palabra, no debería decirse algo así como: “Después escucharemos al hermano fulanito y también a la hermana menganita”. El conductor de la reunión tiene que escuchar primero el comentario y luego decidir si se precisa añadir algo más.
2.9.
Busquen la paz como hombres espirituales
2.9.1.
it-2 págs. 607-609 Paz
PAZ
La palabra hebrea schalóhm, que se traduce “paz”, se refiere a la ausencia de guerra o disturbio (Jue 4:17; 1Sa 7:14; 1Re 4:24; 2Cr 15:5; Job 21:9; Ec 3:8); puede transmitir la idea de salud, estar sano y salvo (Gé 37:14, nota), bienestar (Gé 41:16), amistad (Sl 41:9) y la totalidad o la cualidad de estar completo (Jer 13:19). La palabra griega para “paz” (eirn) también recoge la amplia gama de acepciones de la hebrea, por lo que puede denotar conceptos como bienestar, salvación y concordia, además de ausencia de disturbio. Aparece en expresiones de despedida, como “ve en paz”, que en cierto modo corresponde a la expresión actual “que te vaya bien”. (Mr 5:34; Lu 7:50; 8:48; Snt 2:16; compárese con 1Sa 1:17; 20:42; 25:35; 29:7; 2Sa 15:9; 2Re 5:19.)
Puesto que la palabra “paz” no siempre es el equivalente exacto de schalóhm y eir, su significado estará en función del contexto. Por ejemplo, ser ‘enviado en paz’ podía entenderse como una garantía por parte del que autorizaba el viaje de que no interferiría en el mismo. (Gé 26:29; 44:17; Éx 4:18.) ‘Regresar en paz’ —tal vez de una batalla— significaba regresar ileso o victorioso, o ambas cosas. (Gé 28:21; Jos 10:21; Jue 8:9; 11:31; 2Cr 18:26, 27; 19:1.) El ‘preguntar en cuanto a la paz’ de una persona equivalía a inquirir cómo le iba. (Gé 29:6; 43:27, notas.) ‘Trabajar en el interés de la paz’ de alguien significaba trabajar por su bienestar. (Dt 23:6.) El que una persona muriera en paz podía significar tener una muerte tranquila después de haber disfrutado de una vida plena o haberse realizado una esperanza acariciada. (Compárese con Gé 15:15; Lu 2:29; 1Re 2:6.) La profecía sobre que Josías ‘sería recogido a su propio cementerio en paz’ indicó que moriría antes de la predicha calamidad sobre Jerusalén. (2Re 22:20; 2Cr 34:28; compárese con 2Re 20:19.) En Isaías 57:1, 2 se dice que el justo “entra en la paz” cuando muere y así escapa de la calamidad.
Cómo se consigue la paz. Jehová es el Dios de la paz (1Co 14:33; 2Co 13:11; 1Te 5:23; Heb 13:20) y la Fuente de la paz (Nú 6:26; 1Cr 22:9; Sl 4:8; 29:11; 147:14; Isa 45:7; Ro 15:33; 16:20), que es un fruto de su espíritu. (Gál 5:22.) Por esta razón, solo los que están en paz con Dios pueden tener verdadera paz. Las transgresiones serias estorban la relación con Dios y perturban al que las comete. El salmista dijo: “No hay paz en mis huesos debido a mi pecado”. (Sl 38:3.) Por consiguiente, los que buscan la paz deben ‘apartarse de lo que es malo, y hacer lo que es bueno’. (Sl 34:14.) Si no hay justicia o rectitud, no puede haber paz. (Sl 72:3; 85:10; Isa 32:17.) Por esta razón los inicuos no pueden tener paz. (Isa 48:22; 57:21; compárese con Isa 59:2-8.) Por otro lado, la paz es posesión de los que están plenamente dedicados a Jehová, aman su ley (Sl 119:165) y escuchan sus mandamientos. (Isa 48:18.)
Cuando Cristo Jesús estuvo en la Tierra, ni los judíos naturales ni aquellos que no lo eran estaban en paz con Jehová Dios. Por haber transgredido la ley de Dios, los judíos estaban bajo la maldición de la Ley. (Gál 3:12, 13.) Los gentiles, que no estaban en pacto con Dios, “no tenían esperanza, y estaban sin Dios en el mundo”. (Ef 2:12.) Sin embargo, por medio de Cristo Jesús ambos pueblos recibieron la oportunidad de entrar en una relación pacífica con Dios, como habían anticipado los ángeles a los pastores cuando nació Jesús: “Sobre la tierra paz entre los hombres de buena voluntad”. (Lu 2:14.)
El mensaje de paz que Jesús y sus seguidores proclamaron atrajo a los ‘amigos de la paz’, es decir, a los que deseaban reconciliarse con Dios. (Mt 10:13; Lu 10:5, 6; Hch 10:36.) Pero al mismo tiempo causó división en las familias, pues unos lo aceptaron y otros lo rechazaron. (Mt 10:34; Lu 12:51.) La mayoría de los judíos rechazaron el mensaje, y por eso no discernieron “las cosas que tienen que ver con la paz”, entre las que se hallaban el arrepentimiento y el aceptar a Jesús como el Mesías. (Compárese con Lu 1:79; 3:3-6; Jn 1:29-34.) Su negligencia desembocó en que los ejércitos romanos destruyeran Jerusalén en el año 70 E.C. (Lu 19:42-44.)
Sin embargo, incluso los judíos que aceptaron “las buenas nuevas de paz” eran pecadores y necesitaban que se expiasen sus transgresiones para disfrutar de paz con Jehová Dios. La muerte de Jesús como sacrificio de rescate satisfizo esta necesidad, pues se había predicho: “El castigo que era para nuestra paz estuvo sobre él, y a causa de sus heridas ha habido una curación para nosotros”. (Isa 53:5.) Su muerte en sacrificio en un madero de tormento también proveyó la base para cancelar la ley mosaica, que separaba a los judíos de los no judíos. Por lo tanto, al hacerse cristianos, ambos pueblos estarían en paz con Dios y entre sí. Pablo dijo a este respecto: “Él [Jesús] es nuestra paz, el que hizo de los dos grupos uno solo y destruyó el muro de en medio que los separaba. Por medio de su carne abolió la enemistad, la Ley de mandamientos que consistía en decretos, para crear de los dos pueblos en unión consigo mismo un solo hombre nuevo, y hacer la paz; y para reconciliar plenamente con Dios a ambos pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque había matado la enemistad por medio de sí mismo. Y vino y les declaró las buenas nuevas de paz a ustedes, los que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca, porque mediante él nosotros, ambos pueblos, tenemos el acceso al Padre por un solo espíritu”. (Ef 2:14-18; compárese con Ro 2:10, 11; Col 1:20-23.)
La “paz de Dios”, es decir, el sosiego y la tranquilidad que produce la preciosa relación de un cristiano con Jehová Dios, protege las facultades mentales y el corazón de las ansiedades de la vida. Da seguridad de que Jehová Dios provee para sus siervos y responde a sus oraciones, lo que hace descansar el corazón y la mente. (Flp 4:6, 7.) De manera similar, la paz que Jesucristo dio a sus discípulos, basada en la fe que tenían en él como Hijo de Dios, sirvió para tranquilizar su mente y corazón. Aunque Jesús les dijo que se acercaba el tiempo en que ya no estaría personalmente con ellos, no tenían razón para preocuparse o ceder al temor. No les dejaría sin ayuda; les prometió enviarles el espíritu santo. (Jn 14:26, 27; 16:33; compárese con Col 3:15.)
La paz de la que disfrutaban los cristianos no podía darse por sentada. Tenían que ser “pacíficos”, es decir, pacifi-cadores, personas dispuestas a ceder con el fin de mantener la paz. (1Te 5:13.) Para conservar la paz entre ellos mismos, tenían que cuidarse de no hacer tropezar a sus compañeros de creencia. (Ro 14:13-23.) Jesús les había dicho en el Sermón del Monte: “Felices son los pacíficos [literalmente, “pacificadores”], puesto que a ellos se les llamará ‘hijos de Dios’”. (Mt 5:9, nota; compárese con Snt 3:18.) A los cristianos se les aconsejó que siguieran tras la paz e hicieran lo sumo posible para ser hallados en paz con Dios. (2Ti 2:22; Heb 12:14; 1Pe 3:11; 2Pe 3:14.) Por lo tanto, tenían que luchar contra los deseos de la carne, ya que estos podrían enemistarlos con Dios. (Ro 8:6-8.) Para tener su aprobación, era necesario que permanecieran en una relación pacífica con Dios, de ahí que se repitiera con tanta frecuencia el ruego: ‘Que tengan paz’. (Ro 1:7; 1Co 1:3; 2Co 1:2; Gál 1:3; 6:16; Ef 1:2; 6:23; Flp 1:2.)
Los cristianos también deseaban que otros disfrutaran de paz. Por lo tanto, llevaron a cabo su guerra espiritual “teniendo calzados los pies con el equipo de las buenas nuevas de la paz”. (Ef 6:15.) Incluso dentro de la congregación libraron una guerra derribando razonamientos que no estaban de acuerdo con el conocimiento de Dios, a fin de que estos razonamientos no dañaran su relación con Dios. (2Co 10:4, 5.) Sin embargo, no se trataba de una lucha verbal o disputa, ni siquiera cuando corregían a los que se habían desviado de la verdad. El apóstol Pablo aconsejó a Timoteo cómo tratar aquellos casos de cristianos que se habían apartado del derrotero correcto, diciéndole: “El esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable para con todos, capacitado para enseñar, manteniéndose reprimido bajo lo malo, instruyendo con apacibilidad a los que no están favorablemente dispuestos; ya que Dios quizás les dé arrepentimiento que conduzca a un conocimiento exacto de la verdad, y recobren el juicio fuera del lazo del Diablo, ya que han sido pescados vivos por él para la voluntad de ese”. (2Ti 2:24-26.)
Capítulo 3
Nombramientos y bajas de ancianos y
siervos ministeriales
1. Analicen con cuidado los requisitos bíblicos antes de hacer recomendaciones
2. Sean especialmente precavidos cuando evalúen a hermanos que en el pasodo tuvieron dificultades
3. Cuando se reúnan con un hermano para informarle de su nombramiento, háganlo sin prisas; tómense su tiempo 4. Situaciones que ponen en entredicho la posición de un hermano nombrado
5. Cíñanse al procedimiento indicado cuando analicen si un hermano sigue cumpliendo los requisitos 6. Qué hecer cuando un hermano nombrado se muda a la congregación
3.0.2.
w01 15/1 págs. 13-14 párr. 10 Nombramiento teocrático de superintendentes y
siervos ministeriales
10 ¿En qué sentido desempeña el espíritu santo un papel fundamental? En primer lugar, el libro donde se encuentran los requisitos de los superintendentes espirituales fue inspirado por espíritu santo. Pablo expuso en sus cartas a Timoteo y Tito las condiciones que deben reunir los superintendentes y siervos ministeriales, hasta un total de dieciséis requisitos distintos. Por ejemplo, los superintendentes tenían que ser irreprensibles, moderados en los hábitos, de juicio sano, ordenados, hospitalarios, capacitados para enseñar y cabezas de familia ejemplares. Debían ser equilibrados en el consumo de bebidas alcohólicas, no ser amantes del dinero y tener autodominio. Del mismo modo, se fijaron normas elevadas para los hombres que procuraran alcanzar el puesto de siervos ministeriales (1 Timoteo 3:1-10, 12, 13; Tito 1:5-9).
3.0.3.
w01 15/1 pág. 14 párr. 13 Nombramiento teocrático de superintendentes y siervos
ministeriales
13 Encontramos otra indicación de cómo funciona el espíritu santo al recomendar y nombrar a los superintendentes en estas palabras de Jesús: “El Padre en el cielo [da] espíritu santo a los que le piden” (Lucas 11:13). De modo que cuando los ancianos se reúnen para proponer a quienes tendrán puestos de responsabilidad en la congregación, piden a Dios la guía de su espíritu. Basan sus recomendaciones en lo que dice la Palabra inspirada de Dios, y el espíritu santo les permite percibir si llena los requisitos bíblicos la persona a la que están pensando nombrar. Quienes hacen las recomendaciones no deben dejarse influir por la apariencia externa, los logros académicos o las aptitudes naturales. Han de fijarse principalmente en si se trata de un hombre espiritual, alguien a quien los miembros de la congregación no dudarían en acudir para pedir consejo en cuestiones espirituales.
3.0.4.
w01 15/1 pág. 14 párr. 11 Nombramiento teocrático de superintendentes y siervos
ministeriales
11 Un repaso de estos requisitos demuestra que la conducta cristiana de quienes llevan la delantera en la adoración de Jehová tiene que ser ejemplar. Los hombres que procuran asumir responsabilidades en la congregación deben dar prueba de que el espíritu santo actúa en ellos (2 Timoteo 1:14). Ha de ser patente que el espíritu de Dios produce en
tales hombres su fruto —“amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, autodominio” (Gálatas 5:22, 23)—, el cual se manifestará en su relación con los hermanos en la fe y con otras personas. Claro, es posible que algunos sobresalgan en determinados frutos del espíritu, en tanto que otros tal vez satisfagan a mayor grado otros requisitos de los superintendentes. No obstante, el patrón de vida de todos los que desean ser superintendentes o siervos ministeriales ha de poner de manifiesto que son espirituales, que están a la altura de los requisitos de la Palabra de Dios.
3.0.5.
w91 15/1 págs. 12-13 Enseñe públicamente y de casa en casa
Los ancianos deben llevar la delantera
9 ¿Qué ejemplo dio Pablo para otros ancianos? Mostró que ellos deberían proclamar denodada e incansablemente las buenas nuevas de casa en casa. En 1879 J. Glentworth Butler escribió: “[Los ancianos de Éfeso] sabían que ni la idea de afrontar peligro personalmente ni la idea de alcanzar popularidad habían afectado la predicación [de Pablo]; que él no había retenido nada de la verdad que otros necesitaban; no había manifestado parcialidad espaciándose sobre aspectos peculiares o novedosos de la verdad, sino que había instado a aceptar sólo y todo lo que era provechoso, ‘con el fin de edificar’ o construir: ¡todo el consejo de Dios en su pureza y plenitud! Había practicado este fiel ‘mostrar’, este fervoroso ‘enseñar’ la verdad cristiana, no solo en la escuela de Tirano y en otros lugares donde se reunían discípulos, sino en todo domicilio a que pudo llegar. De casa en casa, y de alma en alma, día tras día había llevado las buenas noticias con deseo y anhelo como los de Cristo. A todas las clases y razas, al judío hostil y al griego que le despreciaba, el tema único —que, explicado de lleno, incluye toda otra verdad salvadora esencial— fue el de arrepentimiento hacia Dios, y fe para con nuestro Señor Jesucristo”.
10 Fundamentalmente, pues, ¿qué esperaba Pablo de los ancianos efesios? El erudito E. S. Young parafraseó las palabras del apóstol de esta manera: “No solo hablé en público, sino que me afané de casa en casa, ante todas las clases, tanto ante judíos como ante gentiles. El tema de mi ministerio a todas las clases fue ‘arrepentimiento para con Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo’”. W. B. Riley expresó las palabras de Pablo de otro modo: “El significado claro era: ‘Espero que continúen lo que yo empecé, tanto hacerlo como enseñarlo, y espero que resistan como yo resistí; que enseñen tanto en privado como en público como hice yo en las calles y de casa en casa; que testifiquen, como yo lo hice a judíos y a griegos, sobre arrepentimiento para con Dios y fe para con nuestro Señor Jesucristo, ¡pues estas son las cosas fundamentales!’”.
11 Está claro que en el capítulo 20 de Hechos Pablo mostraba a sus compañeros ancianos que se esperaba que ellos fueran testigos de Jehová que visitaran a la gente de casa en casa. A este respecto, los ancianos del primer siglo habían de llevar la delantera y dar el ejemplo apropiado para otros miembros de la congregación. (Compárese con Hebreos 13:17.) Por eso, como Pablo, los testigos de Jehová predican de casa en casa, y hablan a gente de todas las naciones acerca del Reino de Dios, de arrepentimiento para con Él, y de fe en Jesucristo. (Marcos 13:10; Lucas 24:45-48.) Y en esa obra de casa en casa se espera que los ancianos nombrados entre los Testigos modernos lleven la delantera. (Hechos 20:28.)
12 En 1879 Charles Taze Russell empezó a publicar la revista Zion’s Watch Tower and Herald of Christ’s Presence (La Torre del Vigía de Sión y Heraldo de la Presencia de Cristo) ahora llamada La Atalaya (Anunciando el Reino de Jehová). Russell y otros Estudiantes de la Biblia declararon el mensaje del Reino de la manera apostólica. Sin embargo, años después algunos ancianos de las congregaciones no cumplieron con sus responsabilidades de testificar. Por ejemplo, cierto Testigo escribió: “Todo fue bien hasta que vino el anuncio de que todos habrían de participar en la testificación de casa en casa con literatura y particularmente en la obra de casa en casa los domingos... esto en 1927. Nuestros ancianos electivos se opusieron a esto y trataron de hacer que la clase entera se negara a emprender esta obra o participar en parte alguna de ella”. Con el tiempo, los hombres que no querían predicar de casa en casa perdieron el privilegio de servir como ancianos. También hoy se espera que los que sean ancianos y siervos ministeriales lleven la delantera en testificar de casa en casa y en otras formas del ministerio cristiano.
3.0.6.
w90 1/9 pág. 25 párr. 7 ¿Está usted capacitado para servir?
7 Que presida su propia casa excelentemente, con hijos en sujeción. (1 Timoteo 3:4, 5, 12; Tito 1:6.) Puede que a algunos les parezca que los ancianos deben tener por lo menos 30 años de edad, pero la Biblia no fija ninguna edad mínima. Sin embargo, la persona debe actuar como hombre mayor en sentido espiritual. Los siervos ministeriales y los ancianos deben ser hombres con suficiente edad como para ser padres. El hombre casado que se comporta de manera piadosa en otros lugares pero es un tirano en el hogar no está capacitado para servir. Tiene que haberse ganado el respeto por presidir su propia casa según los principios bíblicos, y su objetivo debe ser tener éxito al tratar con cada miembro de la familia en lo referente a lo espiritual. Como regla general, los hijos menores del anciano que es padre deben comportarse bien y ser “creyentes”. Van progresando hacia dedicarse a Dios o ya son testigos bautizados de Jehová. Es poco probable que un hombre que no pueda infundir fe en el corazón de sus hijos pueda hacerlo en el de otros.