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Acción de Gracias. Autoras Lisa Scheffler y Belinda Soto

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Academic year: 2022

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Acción de Gracias

Autoras Lisa Scheffler y Belinda Soto

2020 ha sido un año desafiante por todas las razones que ya conoces y probablemente no quieras que te lo recuerden. Además de todos estos grandes eventos, están las dificultades habituales que muchos de nosotros hemos soportado como parte de la vida en un mundo caído: perder a un ser querido, sufrir una enfermedad o lesión, lidiar con relaciones difíciles, experimentar pérdida de empleo e incertidumbre financiera, y más. En un grado u otro, 2020 nos ha pasado factura a todos.

Y aquí estamos, doblando la esquina en dirección al tramo final del año, lo que significa que la temporada de vacaciones está encima. Se acerca el Día de Acción de Gracias y para muchos de nosotros será diferente. Además de todo lo anterior, es posible que no nos reunamos con amigos y familiares de la misma manera.

Sin embargo, se supone que debemos estar agradecidos, ¿verdad? Está literalmente en el nombre de la festividad. ¿Qué pasa si agradecimiento, en medio de toda la confusión, es exactamente lo que necesitamos?

Esta semana, enfoquemos nuestros ojos en Jesús. ¡Podemos estar agradecidos porque Jesucristo es nuestro Salvador y Señor! No importa por lo que estemos pasando, Jesús reina, su amor perdura para siempre y nunca nos dejará ni nos desamparará. Para aquellos de nosotros, atribulados y agotados, el agradecimiento puede ser el antídoto que necesitamos para contrarrestar la ansiedad y la desesperación. La gratitud es una fuerza poderosa.

Levanta nuestras cabezas y cambia nuestra mirada. Nos recuerda que Dios es bueno y su gracia abunda. Reforma nuestro pensamiento, nos inspira a alabar a Dios y nos impulsa a mostrar mayor amor y compasión a quienes nos rodean.

Si eres nuevo en Christ Fellowship, es posible que no sepas que el domingo, antes del Día de Acción de Gracias, tendremos un servicio especial. Nadie dará un sermón, cantaremos alabanzas a Dios e invitaremos a las personas a compartir historias de gratitud. Como cuerpo, celebraremos su bondad y fidelidad, y le daremos las gracias.

En el espíritu del servicio de Acción de Gracias, nuestra Guía de estudio de esta semana, se centrará en alabar a Dios, dar gracias y actuar de acuerdo con nuestra gratitud.

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Día 1

Los seres humanos, dice el refrán, somos criaturas de hábitos. Cuando hacemos de la gratitud un hábito, tendrá un efecto poderoso en nuestras vidas. Deberíamos estar agradeciendo Dios cuando pasamos tiempo con él todos los días. Pablo insiste en que,

"Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18). Debemos regocijarnos en él, orar para que se haga su voluntad y dar gracias en toda circunstancia. Imagínate cómo sería nuestra vida diaria si hiciéramos esto.

Pablo nos dice que la oración y la acción de gracias combatirán la ansiedad y nos darán paz:

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4: 6–7).

No importa cuáles sean nuestras circunstancias, podemos alabar a Dios y darle gracias por su amor, misericordia y gracia salvadora. Hoy estamos leyendo tres salmos que nos animarán a alabar a Dios por salvarnos. Piensa en cómo estas palabras te dan paz en medio de la

ansiedad y esperanza en medio del miedo.

Lee

Salmo 13:5 (NVI)

Pero yo confío en tu gran amor;

mi corazón se alegra en tu salvación.

6 Canto salmos al SEÑOR.

¡El SEÑOR ha sido bueno conmigo!

Salmo 70:4 (NVI)

Pero que todos los que te buscan se alegren en ti y se regocijen;

que los que aman tu salvación digan siempre:

«¡Sea Dios exaltado!»

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Salmo 66:5–7a (NVI)

5 ¡Vengan y vean las proezas de Dios, sus obras portentosas en nuestro favor!

6 Convirtió el mar en tierra seca, y el pueblo cruzó el río a pie.

¡Regocijémonos en él!

7 Con su poder gobierna eternamente;

sus ojos vigilan a las naciones.

• ¿Qué acciones de Dios se alaban en este salmo? ¿Cuál de sus atributos?

Lee la Palabra

Dios no nos debe su amor y fidelidad. La salvación nunca se gana. Es un regalo que se da gratuitamente. Cuando buscamos a Dios y su gracia salvadora, él nos la da.

El Salmo 66 alude a una de las imágenes más bellas de la misericordia de Dios descritas en las Escrituras. El cruce del Mar Rojo en Éxodo nos ayuda a comprender la salvación de Dios.

Atrapados entre el mar y el avance del ejército del Faraón, los israelitas enfrentaron una muerte segura. Hablando humanamente, no había escapatoria ni esperanza. Los israelitas no podían hacer nada para salvarse, pero Dios dividió el mar y les permitió pasar de una muerte segura a una nueva vida. Dios rescató a su pueblo y lo encaminó hacia la Tierra Prometida. Él estaría con ellos en cada paso del camino en este viaje, incluso cuando fueran ingratos y desobedientes.

Todo ser humano está atrapado entre su pecado y el juicio de Dios. Sin rescate, moriremos en nuestros pecados. Dios está lejos de nosotros y no podemos cruzar solos. Ningún

esfuerzo humano nos llevará al Reino de Dios. Pero Dios ha realizado el milagro máximo.

Envió a Jesucristo para redimirnos con su muerte en la cruz. Gracias a Jesús, podemos pasar de la muerte a la vida. Dios nos salva y nos encamina hacia una vida abundante. Podemos conocerlo ahora, en esta vida, a través del Espíritu Santo, pero lo conoceremos plenamente en su Reino eterno. Él está con nosotros en cada paso del viaje hacia nuestro destino eterno, incluso cuando seamos ingratos y desobedientes.

La salvación viene por medio de Cristo. Se hizo hombre, caminó entre nosotros, murió en nuestro lugar y resucitó para reinar sobre el Reino eterno de Dios. Nuestros pecados ya no nos condenan. Somos perdonados y adoptados en la familia de Dios. La gracia de Dios es inimaginable en su poder, bondad e inmensidad.

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Cuando las personas se vuelven a Dios, se arrepienten y aceptan su gracia y perdón, es motivo de gran celebración. Cuando aceptamos a Cristo, comenzamos un viaje asombroso con él que durará por la eternidad. ¿Dónde estás en ese viaje? ¿Puedes mirar atrás y ver evidencia de la gracia de Dios obrando en tu vida? ¿Reconoces todo de lo que Dios te ha salvado? ¿Puedes señalar momentos de tu vida, viendo la mano de Dios y regocijarte?

¡Tómate un tiempo hoy para reflexionar sobre lo que el Señor ha hecho por ti y agradécele por ello!

El Creador del universo no solo te formó, sino que te rescató del pecado y la muerte. Él está trabajando en tu vida hoy para restaurar el quebrantamiento, derrotar los hábitos

pecaminosos y moldearte a la imagen de su Hijo, para que seas la persona que Él creó. ¡Eso es motivo de alegría!

Medita

¿De qué te ha salvado Dios? ¿Cómo está trabajando en tu vida ahora mismo? ¿Cómo puedes regocijarte por eso hoy?

Ora y agradece a Dios por lo que ha hecho por ti en Cristo, luego, piensa en cómo puedes mostrar tu gozo en la salvación de Dios, de tal manera que otros se regocijen contigo por lo que el Señor ha hecho, está haciendo y hará.

Día 2

Autor Lisa Scheffler

Cuando Dios condujo a Israel a la tierra prometida, hizo que Josué conmemorara el cruce del Jordán haciendo que un hombre de cada una de las 12 tribus seleccionara una piedra grande, del centro del río, y la llevara al otro lado. Allí, Jacob arregló las piedras y las dejó como un memorial. Dios explicó su razón para que hicieran esto: las piedras servirían como un signo de su fidelidad y poder. “y servirán como señal entre ustedes. En el futuro, cuando sus hijos les pregunten: “¿Por qué están estas piedras aquí?”, ustedes les responderán: “El día en que el arca del pacto del SEÑOR cruzó el Jordán, las aguas del río se dividieron frente a ella. Para nosotros los israelitas, estas piedras que están aquí son un recuerdo permanente de aquella gran hazaña” (Josué 4: 6-7).

Dios quería que los israelitas recordaran lo que había hecho por ellos. Es la misma razón por la que ordenó la observancia anual de la Pascua y otras fiestas. Dios sabe que olvidamos con

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demasiada facilidad su misericordia. Le rogamos que nos ayude a superar un momento difícil, lo alabamos cuando lo hace, pero cuando llegue el próximo desafío, podemos actuar como si nunca hubiéramos experimentado su fidelidad. En el peor de los casos, expresamos una actitud de queja "¿qué ha hecho él por mí últimamente?". Cuando olvidamos los

grandes actos de Dios, nos volvemos ingratos.

En esencia, la gratitud se trata de recordar, recordar lo que Dios ha hecho, hará y prometió hacer. Quizás por eso una y otra vez el salmista llama a la gente a recordar y dar gracias.

Lee la Palabra

Salmo 107:1–3 (NVI)

1 Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;

su gran amor perdura para siempre.

2 Que lo digan los redimidos del SEÑOR,

a quienes redimió del poder del adversario,

3 a quienes reunió de todos los países,

de oriente y de occidente, del norte y del sur.

Salmo 118:1–9 (NVI)

1 Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;

su gran amor perdura para siempre.

2 Que proclame el pueblo de Israel:

«Su gran amor perdura para siempre».

3 Que proclamen los descendientes de Aarón:

«Su gran amor perdura para siempre».

4 Que proclamen los que temen al SEÑOR: «Su gran amor perdura para siempre».

5 Desde mi angustia clamé al SEÑOR, y él respondió dándome libertad.

6 El SEÑOR está conmigo, y no tengo miedo;

¿qué me puede hacer un simple mortal?

7 El SEÑOR está conmigo, él es mi ayuda;

¡ya veré por los suelos a los que me odian!

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8 Es mejor refugiarse en el SEÑOR

que confiar en el hombre.

9 Es mejor refugiarse en el SEÑOR

que fiarse de los poderosos.

Salmo 136:1–4 (NVI)

1 Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;

su gran amor perdura para siempre.

2 Den gracias al Dios de dioses;

su gran amor perdura para siempre.

3 Den gracias al Señor omnipotente;

su gran amor perdura para siempre.

4 Al único que hace grandes maravillas;

su gran amor perdura para siempre.

• ¿Qué piden los salmistas que recuerden y alaben a Dios en estos salmos?

• ¿Qué ejemplos de la fidelidad de Dios contienen estos versículos?

La palabra "amor", en la proclamación de que "su amor perdura para siempre", en hebreo es "hesed". Este término no tiene un equivalente exacto en inglés o español, por lo que se traduce como amor, amor constante, fidelidad, bondad, misericordia o bondad, según el contexto y la traducción. En la raíz de la palabra está la noción de que el amor y la lealtad están inexorablemente entrelazados. Dios ha optado por comprometerse con los pactos que ha hecho. Porque ama, será fiel para cumplir sus buenas y misericordiosas promesas. Es un concepto que impregna el Antiguo Testamento y encuentra su cumplimiento en Jesucristo.

Al igual que nosotros, hubo momentos en que los israelitas dudaron de la fidelidad de Dios, por lo que, como parte de su adoración, recordarían quién es Dios y qué había hecho por ellos. Al igual que los israelitas, debemos recordar los poderosos actos de Dios a nuestro favor y recordarnos, a sí mismos y a los demás, cómo nos rescató del pecado y la muerte, y nos reunió como su iglesia. Necesitamos reflexionar en nuestro propio viaje y recordar, una y otra vez, su lealtad y todas las formas en que Dios ha demostrado su infinito amor.

Necesitamos alabarlo por su fidelidad hacia nosotros, aunque constantemente estemos tentados a alejarnos de él. Necesitamos celebrar el hesed de Dios.

En Lamentaciones, Jeremías nos recuerda que “El gran amor (hesed) del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!” (Lamentaciones 3:22–23). En Cristo vemos la demostración más

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clara y más grande del hesed de Dios. Jesucristo muestra vívidamente la fidelidad amorosa de Dios. Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, nuestro destino eterno está seguro, él nunca nos fallará.

¡Demos gracias porque el Señor es bueno! ¡Su amor perdura para siempre!

Responde

Elije un par de versículos de los Salmos anteriores y léelos en voz alta. Como un acto de alabanza, Ora a Dios por ellos.

Uno de los testimonios más poderosos que puede dar un cristiano es el de alabar a Dios, incluso, en medio de tiempos difíciles. Cuando estamos abrumados por nuestras

circunstancias, pero permitimos que la presencia de Dios nos consuele y nos lleve a "un lugar espacioso", y cuando confiamos en su bondad y nos refugiamos en el Señor, invitamos a otras personas que sufren a hacer lo mismo. ¿Cómo puedes demostrar tu fe en Dios siendo agradecido?

¿A quién puedes animar recordándole el hesed de Dios? ¿A quién conoces que necesite escuchar que el amor de Dios perdura para siempre? ¡Compárteles!

Día 3

Autor Lisa Scheffler

Aunque nuestra relación con Dios es profundamente personal, estamos destinados a vivir nuestra fe con otros creyentes. La gratitud es algo que se forma en nuestro corazón y

profundizará nuestra intimidad con Dios, pero se convierte en una fuerza aún más poderosa cuando se comparte. Podemos animarnos unos a otros a dar gracias cuando nos reunimos como creyentes y recordamos las muchas bendiciones que hemos recibido.

Hoy vamos a ver el pasaje en el que Pablo instruye a los creyentes a dar gracias a Dios corporativamente.

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Lee la Palabra

Colosenses 3:12–17 (NVI)

12 Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, 13 de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. 14 Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.

15 Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. 16 Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón. 17 Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.

• ¿Cómo quiere Pablo que funcione la iglesia? ¿Cómo deberían ser las relaciones entre los creyentes?

• Ya sean presenciales o virtuales, ¿cómo debería ser la gratitud en nuestras reuniones?

Medita

En su carta a los Colosenses, Pablo instruye a la iglesia sobre cómo deben tratarse unos a otros. El amor debe caracterizar el cuerpo de Cristo. Pablo los llama a reconocer que, como pueblo elegido por Dios, deben buscar la unidad. La paz que tenemos con Dios, a través de Cristo, debe resultar en paz entre nosotros. Cuando nos reunimos, debemos reconocer que compartimos el amor y la misericordia de Jesús y que estamos unidos como su cuerpo.

Juntos damos gracias, de esta manera permitimos que la gratitud dé forma a la interacción entre nosotros. El amor, la paz y la gratitud se refuerzan mutuamente.

Cuando los cristianos se reúnan, deben saber que la Palabra dice “Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras”. (Hebreos 10:24). Nos unimos como expresión local de la iglesia universal y debemos ayudarnos mutuamente a crecer en la semejanza de Cristo. Cuanto más seamos testigos de cómo Dios se mueve en otros creyentes, y a través de ellos, más reconoceremos su bondad y estaremos

agradecidos.

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Experimentamos a Dios haciendo cosas maravillosas mientras nos unimos para servir a nuestra comunidad, a nuestra ciudad y al mundo. Las vidas cambian cuando usamos el tiempo, recursos y los talentos que Dios nos ha dado para ayudar a otros. Esos resultados nos darán un motivo aún mayor para alabar a Dios y ofrecerle gratitud.

Cuando estamos unidos en una comunidad cristiana, podemos ser testigos del crecimiento espiritual de nuestros hermanos. Vemos la poderosa obra de Dios cuando libera a las personas de los hábitos pecaminosos, sana el quebrantamiento, repara las relaciones fracturadas y fortalece la fe. Es un gran privilegio orar, por y con otros creyentes, y ver oraciones respondidas. Juntos podemos alabarlo y agradecerle por responder a las súplicas de su pueblo.

En 1 Tesalonicenses, vemos a Pablo expresando gratitud a Dios por la fe creciente de esta iglesia, “¡Ahora sí que vivimos al saber que están firmes en el Señor! ¿Cómo podemos agradecer bastante a nuestro Dios por ustedes y por toda la alegría que nos han proporcionado delante de él?" (1 Tesalonicenses 3:8-9).

La gracia de Dios brilla en la vida de su pueblo. Como grupo, podemos regocijarnos y expresar nuestra gratitud a Dios porque es bueno y fiel. En el mejor de los casos, la

comunidad cristiana nos dará una probada del cielo, donde viviremos en paz y unidad unos con otros, y juntos alabaremos y daremos gracias a Dios. Juntos podemos mantener un hábito de gratitud.

Responde

¿Tienes un grupo de creyentes que son parte integral de tu vida? ¿Un grupo de vida o un estudio bíblico? Si es así, considera planificar un momento en el que puedan reunirse con el único propósito de alabar a Dios y expresarle su gratitud. Haz que todos se turnen para explicar por qué están agradecidos con Dios. Es posible que deseen pasar algún tiempo orando y dando gracias directamente al Padre, o simplemente compartiendo canciones de adoración. Permite que la gratitud compartida los unifique aún más como grupo.

Si no formas parte de un grupo de creyentes, visita CFhome.org y consulta todos los que tenemos disponibles. ¡Nos encantaría ayudarte a encontrar el grupo en el que puedas crecer!

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Día 4

Autor Lisa Scheffler

Esta semana, nos hemos centrado principalmente en mostrar nuestra gratitud a Dios, pero también es totalmente apropiado agradecernos unos a otros. Como cuerpo de Cristo, estamos conectados eternamente. Cuando nos ayudamos, animamos y apoyamos

mutuamente, estamos fortaleciendo el cuerpo y actuando como agentes de la gracia de Dios en la vida de los demás. Es bueno reconocer actos de generosidad y bondad, y estar

agradecidos por ellos.

En algunas de las cartas de Pablo lo vemos expresando gratitud a los cristianos que lo financiaron y apoyaron en su misión de difundir el evangelio y plantar nuevas iglesias.

Lee la Palabra

Romanos 16:3–4 (NVI)

3 Saluden a Priscila y a Aquila, mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús. Por salvarme la vida, ellos arriesgaron la suya. Tanto yo como todas las iglesias de los gentiles les estamos agradecidos.

Filipenses 4:14–19 (NVI)

14 Sin embargo, han hecho bien en participar conmigo en mi angustia. 15 Y ustedes mismos, filipenses, saben que en el principio de la obra del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en mis ingresos y gastos, excepto ustedes. 16 Incluso a Tesalónica me enviaron ayuda una y otra vez para suplir mis necesidades. 17 No digo esto porque esté tratando de

conseguir más ofrendas, sino que trato de aumentar el crédito a su cuenta. 18 Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un

sacrificio que Dios acepta con agrado. 19 Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.

• ¿Cómo puedes darte cuenta de que Pablo está agradecido con sus hermanos en la fe?

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Medita

Pablo reconoce y está agradecido por el trabajo de otros en el avance del evangelio.

Reconoce que muchos de sus colaboradores se sacrificaron por la causa de Cristo. Priscilla y Aquila eran una pareja casada que vivía, viajaba y ministraba con Pablo. Eran maestros en la iglesia primitiva y permitían que los creyentes se reunieran en su hogar. Arriesgaron sus vidas por la causa de Cristo.

La iglesia de Filipos se asoció con Pablo en su ministerio y le brindó asistencia financiera.

Como dijo en el pasaje anterior, en ese momento era la única iglesia que le enviaba ayuda.

Nota que Pablo está agradecido por su apoyo, pero no por lo que hicieron por él. Pablo dice que desea sus obsequios porque se acreditarán en su cuenta; sabe que Dios ve su sacrificio y le agrada. Él hace de eso su enfoque. A lo largo de las cartas de Pablo a las iglesias, vemos que su principal preocupación era su crecimiento espiritual. Incluso en su gratitud, vemos este énfasis, debemos considerar cómo podemos aprender del ejemplo de Pablo.

Cuando reconocemos y mostramos gratitud a una persona, en esencia, lo estamos alentando a hacer más el bien. Cuando Dios usa a alguien para hacer el bien en nuestras vidas,

debemos agradecerle, pero también alabarlo por su trabajo en nuestras vidas.

Hay una mujer piadosa en nuestra iglesia que a veces me bendice con notas bonitas de agradecimiento escritas a mano. Recibir una por correo es un verdadero placer porque siempre es bueno que se te agradezcan. Pero la forma en que esta amable dama expresa su gratitud es significativa. Ella reconoce que es Dios quien obtiene la máxima gloria por lo que hago. En sus notas, me escribe palabras de agradecimiento y también alaba a Dios por el trabajo que está haciendo en mi vida. Entonces, no solo está expresando su gratitud por algo que hice en el pasado, sino que me está animando a ser fiel en el futuro. ¿Puedes ver por qué me encanta recibir sus notas?

Esta semana, estamos viendo que la gratitud puede ser una fuerza poderosa en nuestras vidas. Se siente muy bien expresarlo a los demás y recibirlo nosotros mismos. Nos recuerda que como seres humanos nos necesitamos mutuamente y que es un privilegio ser una fuerza positiva en la vida de otra persona.

Expresar gratitud es también una forma de honrar a Cristo ante un mundo que mira. Todos pasamos por momentos lamentables, pero la cortesía y el respeto deben ser, para un cristiano, la norma en su diario vivir. Reconocer todo como un regalo de Dios y no como un derecho, hace que debamos apresurarnos a dar las gracias. Los cristianos tenemos que

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animar a quienes nos rodean reconociendo y apreciando su bondad y/o su arduo trabajo. La grosería puede arruinar nuestro testimonio con demasiada facilidad.

Expresar nuestro agradecimiento a los demás, nos humilla y nos hace más amables. Nos permite afirmar lo bueno de los demás y a la vez los anima a seguir haciendo el bien. Recibir gratitud no debería enorgullecernos, sino recordarnos que debemos alabar a Dios por el bien que hace a través de nosotros. Un hábito de gratitud no solo fortalecerá nuestra relación con Dios, sino también con otras personas.

Responde

Como cristianos debemos ser los primeros en mostrar gratitud a los demás por el bien que hacen en nuestras vidas. ¿Cómo estás dando las gracias? Si está casado, ¿le dices a tu cónyuge que lo aprecias? ¿Qué pasa con otros miembros de la familia: padres, hermanos, hijos? ¿Qué pasa con los amigos, vecinos y compañeros de trabajo, les muestras tu gratitud?

Ahora que se acerca el Día de Acción de Gracias, ¿hay algo que puedas hacer para mostrarle a algunas de las personas especiales en tu vida que estás agradecido por ellas?

Piensa en otras personas con las que tengas contacto. ¿Cómo tratas a las personas que trabajan para ti o contigo, o los que te atienden en tiendas y restaurantes? ¿Qué pasa con el mecánico de automóviles, la tintorería, el paisajista, el asistente del estacionamiento o cualquier persona que ayude a mejorar un poco tu vida? ¿Cómo puedes agradecerles de manera significativa?

Espero que hayas tenido algunos cristianos maravillosos en tu vida que te hayan ayudado en tu camino espiritual: mentores, amigos, maestros, consejeros, pastores. Considera escribirles una nota de agradecimiento expresándoles tu gratitud y alentándoles en su fe. ¡Sé que estarán agradecidos por tu esfuerzo!

Deja que la gratitud te lleve a la acción mientras expresas tu agradecimiento a los demás.

Día 5

Autor Belinda Soto

Acabo de recibir el número de noviembre de una de mis publicaciones favoritas. Siempre me he referido a este tema como el de la "Mesa de Acción de Gracias" porque presenta los diseños más modernos para ayudarte a disponer la mesa de Acción de Gracias "perfecta".

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Dudé antes de mirar de cerca la revista porque ya temía que mi propia mesa estuviera muy lejos del paisaje de mesa bellamente fotografiado que me devolvía la mirada desde sus brillantes páginas. Llegar allí significaría raspar el pegamento y borrar las manchas de marcadores de los proyectos escolares más recientes, tener que encontrar un lugar para los proyectos de trabajo en curso, quitar los juegos de mesa de la noche de esparcimiento, pulir las manchas que deja una cazuela caliente, y bueno, la lista continúa. Digamos que estoy bastante segura de que nadie me llamará para hacer una sesión de fotos para las "Mesas de tendencias más populares de Acción de Gracias 2020".

Sin embargo, cuando abrí la revista en el tan esperado tema de la "Mesa de Acción de Gracias", me sorprendí. La revista no eligió representar la "mesa perfecta". No presentaba en el centro una pieza floral elaborada o la última y mejor porcelana, sino ¡el tazón de puré de papas con mantequilla más grande que puedas imaginar! Allí estaba, en toda su gloriosa bondad, al frente y al centro, con una leyenda que simplemente decía ... "Servido con amor (y mantequilla)". No hace falta decir que ya he votado por esta publicación como el mejor número de la "Mesa de Acción de Gracias" en la historia.

Mi miedo anticipado a la decepción cambió rápidamente. Mi mesa desordenada, manchada, abollada, rayada, cubierta con tareas, llena de laptops, con migajas, no es ni tantito cercana a la mesa lista para fotos que me recuerda la de los maestros y entrenadores que se

entregan a mis hijos todos los días, los amigos que te traen una cazuela de comida caliente, y nuestras reuniones familiares donde creamos inolvidables recuerdos. Es donde hacemos manualidades, envolvemos regalos de cumpleaños, hacemos planes para servir a nuestra comunidad y mucho más. Todos estos momentos se "sirven con amor (y un poco de mantequilla)". Mi decepción rápidamente se transformó en gratitud: mi mesa de gratitud.

En pocas palabras, la gratitud es mostrar aprecio por los favores recibidos. Hay varios ejemplos en la Biblia en los que Jesús expresa un corazón de gratitud al Padre. Lo hace en Mateo 14:19 cuando da gracias a Dios antes de alimentar a 5000 hombres con cinco panes y dos peces, y nuevamente en Mateo 15:36, cuando alimenta a 4000 con siete panes y

algunos peces pequeños. También da gracias a Dios en Juan 11:41 cuando resucita a Lázaro de entre los muertos.

Uno de los ejemplos más significativos de la gratitud de Cristo al Padre ocurre alrededor de una mesa, fue en la Última Cena de Pascua. La última mesa que Jesús compartiría con sus discípulos antes de su crucifixión y resurrección. Celebró esta comida sabiendo que en muy poco tiempo tomaría los pecados de este mundo y sufriría una muerte brutal. Sin embargo, todavía da gracias.

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Lee la Palabra

Marcos 14:22–26 (NVI)

22 Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos, diciéndoles:

—Tomen; esto es mi cuerpo.

23 Después tomó una copa, dio gracias y se la dio a ellos, y todos bebieron de ella.

24 —Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos —les dijo—.

25 Les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta aquel día en que beba el vino nuevo en el reino de Dios.

26 Después de cantar los salmos, salieron al monte de los Olivos.

• ¿Por qué da gracias Jesús?

Medita

¿Qué está haciendo Jesús en este momento en el que da gracias? No solo agradece la provisión del Padre, también nos señala la manera como podemos compartir,

generosamente, la abundancia de Dios a través del servicio.

El evangelio de Juan nos presenta otro ejemplo, en Juan 13 vemos a Jesús lavando los pies a los discípulos antes de la Última Cena. Por lo tanto, toda la escena es una hermosa imagen del corazón de Jesús sirviendo a sus discípulos, lavándoles los pies, consolándolos por lo que estaba por venir. Hizo todo esto sabiendo que pronto sería traicionado. Sin embargo, todavía le da gracias al Padre, aun sabiendo lo que vendría.

Estos últimos momentos con sus discípulos son preciosos. Cada instante previo a su muerte, demuestra el profundo amor de Dios por ellos y por nosotros. Tanta gratitud, claramente definida, servida con cariño en una mesa. Esto es precisamente lo que Dios nos llama a hacer en nuestras propias mesas.

Dios no nos pide que seamos dignos de la portada de una revista, nos hizo dignos cuando nos capacitó para compartir la herencia que pertenece a su pueblo, que vive en la luz.

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¿Podríamos invitar a otros a nuestra mesa de gratitud para experimentar cuán alto, ancho y profundo es el amor del Padre por todos?

Responde

Tenemos mucho que agradecer en este Día de Acción de Gracias. Que nuestras mesas, sin importar su condición o quienes las rodean, se llenen de amor y gratitud. Piensa en algunas formas en las que puedes celebrar el amor de Dios y agradecerle.

Aprovechemos la oportunidad que brinda el Día de Acción de Gracias para expresar nuestra gratitud a Dios y a los demás. Al hacerlo, no solo honramos a Dios, sino que

experimentamos más gozo, satisfacción y paz. ¡No hay lugar para el resentimiento, la ira o el miedo en un corazón rebosante de gratitud!

Referencias

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