UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE ENFERMERÍA
ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERIA
Autoestima, estrategias de afrontamiento asociados al estrés académico en estudiantes de enfermería – UNT en tiempos COVID-19
Autores: Br. Arenas Castro Vanesa Maribel
Br. Azabache Santos Julissa Andrea
Asesora: Dra. Gómez Luján María del Pilar
TRUJILLO - PERÚ
TESIS PARA OPTAR TÍTULO PROFESIONAL DE
LICENCIADA EN ENFERMERÍA
DEDICATORIA
A DIOS
Por haberme dado la vida, fortaleza, conocimiento y entendimiento para poder llegar a culminar con éxito mi preparación profesional, para poder ayudar a las personas que más lo necesitan poniendo en práctica todo lo aprendido durante mi formación.
A MIS PADRES
Benita y Santos que son la bendición más hermosa de mi vida, gracias a sus esfuerzos y dedicación han sido para mí un pilar fundamental motivándome a lograr mis sueños, dándome su amor y apoyo incondicional para seguir con mis metas propuestas. Por enseñarme que el mejor valor en la vida es el amor, la humildad y la perseverancia.
A MI HERMANA, ABUELITO Y TÍOS Por apoyarme siempre, estar a mi lado en mis éxitos y fracasos, siendo un apoyo incondicional día a día. Muchas gracias por sus consejos, los cuales siempre puse y pondré en práctica.
Vanes Arenas Castro
A DIOS
Por darme la vida, conocimiento, y darme la fuerza, constancia y perseverancia de crecer profesionalmente, gracias a su bendición, por eso logre culminar satisfactoriamente mis estudios y el desarrollo de esta investigación científica.
A MIS PADRES
Por su apoyo, su amor y comprensión en todo momento dándome la motivación para seguir adelante ya que son el pilar fundamental para poder llegar a cumplir mis metas más preciadas. Todo ha sido posible gracias a ellos.
A MI HERMANO Y TÍA
Por su apoyo, comprensión y ayuda incondicional por sus buenos consejos, por la confianza brindada e inspiración para poder superarme cada día más.
Andrea Azabache Santos
AGRADECIMIENTO
A NUESTRA ASESORA
Dra. MARÍA DEL PILAR GOMEZ LUJAN Por su valiosa asesoría que hizo posible la realización de la presente Tesis, por su acompañamiento académico que contribuye en nuestra realización profesional.
Muchas gracias querida asesora Dios la Bendiga.
A NUESTRA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO Nuestro segundo hogar, por acogernos y darnos la oportunidad de obtener nuevos conocimientos, alcanzar esta meta y ser parte de ello. Así también el agradecimiento a nuestras docentes por brindarnos sus conocimientos y apoyo durante nuestra formación profesional.
ÍNDICE
DEDICATORIA……….iii
AGRADECIMIENTO……….v
INDICE……… vi
RESUMEN ... vii
ABSTRACT ... viii
I. INTRODUCCIÓN ... 1
II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN………14
III. RESULTADOS ...23
IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS ...28
V. CONCLUSIONES………...43
VI. RECOMENDACIONES ...44
VII. REFERENCIAS BILIOGRÁFICAS ...45
VIII. ANEXOS...55
RESUMEN
La presente investigación cuantitativa, descriptiva correlacional, de corte transversal tuvo como objetivo determinar la asociación que existe entre el nivel de autoestima, estilos de afrontamiento y el nivel de estrés académico de las estudiantes de enfermería – UNT en tiempos de Covid-19. El universo muestral estuvo constituido por 133 estudiantes de enfermería que cumplieron con los criterios de inclusión; para la recolección de datos se utilizaron tres instrumentos: Escala de autoestima de adultos de Coopersmith; Escala valorativa de estrés académico de Barraza y Cuestionario de modos de afrontamiento al estrés (COPE) de Carver. Para medir la asociación entre variables se utilizó la prueba Tau b y c de Kendall. Los resultados fueron: el 45.9 % obtuvo nivel de autoestima alta, el 39.1 %, nivel medio y el 15.0 %, nivel bajo. En relación a Estilos de afrontamiento, el 56.4 % su estilo fue centrado en las emociones, el 30.1 % centrado en el problema, el 12.0 % dos o más estilos y el 1.5 % otros estilos de afrontamiento y según nivel de estrés, el 63.5 % presentó nivel de estrés medio, el 20.3 % nivel bajo y el 16.3 % nivel alto. Se concluye que existe relación negativa e inversa entre nivel de autoestima y nivel de estrés (Tau- b Kendall: -0.397 p=0.00), por el contrario, no existe relación entre estrategias de afrontamientos y nivel de estrés (p=0.372).
Palabras Clave: Estrés académico, COVID-19, Estilos de Afrontamiento universitario, Autoestima en enfermería
ABSTRACT
The present quantitative, descriptive correlational, cross-sectional research aimed to determine the association that exists between the level of self-esteem, coping styles and the level of academic stress of nursing students – UNT in times of Covid-19. The sample universe consisted of 133 nursing students who met the inclusion criteria; Three instruments were used for data collection: Coopersmith Adult Self-Esteem Scale;
Barraza Academic Stress Assessment Scale and Carver's Stress Coping Modes Questionnaire (COPE). To measure the association between variables, Kendall's Tau b and c test was used. The results were: 45.9 percent obtained high self-esteem level, 39.1 percent, medium level and 15.0 percent, low level. In relation to Coping styles, 56.4 percent their style was focused on emotions, 30.1 percent focused on the problem, 12.0 percent two or more styles and 1.5 percent other coping styles and according to stress level, 63.5 percent presented medium stress level, 20.3 percent low level and 16.3 percent high level. It is concluded that there is a negative and inverse relationship between level of self-esteem and level of stress (Tau-b Kendall:
-0.397 p=0.00), on the contrary, there is no relationship between coping strategies and stress level (p=0.372).
Keywords: Academic stress, Covid-19, university coping styles, self-steem in Nursing.
I. INTRODUCCIÓN
La pandemia actual que se está viviendo a causa del coronavirus (COVID-19), se extendió a muchos países desde su origen en Wuhan, China. En Latinoamérica fue Brasil el país que desafortunadamente se presentó el primer caso y ocasiono más de 27.000 personas confirmadas y alrededor de 900 fallecidos. Comenzando a incrementar su propagación en América desde el 11 de marzo de 2020 hasta la actualidad (Pierre y Harris, 2020).
En el Perú se detectó el primer caso de COVID-19 en un trabajador de una aerolínea proveniente de Europa. Este primer caso aumentó hasta la actualidad en 2 170 475 casos confirmados. Así mismo El Peruano (2021) indica que, desde junio de 2020, se han reportado en el mundo diversas variantes como; variante alfa, gamma, beta y delta, siendo ésta última predominante en Lima y Callao, teniendo más del 70% de prevalencia, caracterizada por su rápido nivel de contagio entre las personas. Esta expansión de las distintas variantes del virus puede llevar a una tercera ola debido a que todavía la población no ha sido vacunada en su totalidad y es vulnerable.
Con los datos mencionados, el COVID-19 fue calificado como pandemia por su acelerada propagación a nivel mundial (OMS, 2020). Esto conllevó a que el 15 de marzo del 2020, mediante el Decreto Supremo N° 008-2020-SA, se declarara Emergencia Sanitaria en todo el país por un tiempo de 3 meses, además se dieron medidas de prevención y control para mitigar el COVID-19. Mediante el Decreto Supremo Nº 046- 2020- PCM, se entró en cuarentena por un plazo de 15 días, esto debido a los graves acontecimientos que se venían presentando a nivel internacional y se temía su repercusión en el país (Montero, 2020).
El aislamiento fue la primera medida tomada para mitigar la propagación del COVID-19, esta medida garantizaba que las personas permanezcan en sus hogares, lo que implicaba grandes cambios en el día a día, esto también se vio reflejado en el trabajo, la educación y actividades fuera de casa, lo que generaba que los ciudadanos creen nuevos hábitos dentro de casa (World Health Organization, 2020).
Mediante la Resolución Viceministerial N° 00095-2020 del Ministerio de Educación (MINEDU, 2020), se dispuso la “suspensión y/o postergación de clases, actividades lectivas, culturales, artísticas y/o recreativas que se realizaban de forma presencial en los locales de las sedes y filiales de las universidades públicas, privadas y escuelas de posgrado, en tanto se mantenga vigente el estado de emergencia nacional y la emergencia sanitaria dispuesta por el COVID-19”. Dicha resolución fue decretada el 12 de marzo del año 2020 solo por 15 días, ampliándose hasta la actualidad, dejando a 9,9 millones de estudiantes peruanos con clases postergadas y suspendidas (UNESCO, 2020).
Así mismo, las todas instituciones educativas tanto públicas como privadas optaron por brindar sus servicios de manera remota, disponiendo de metodologías y herramientas, de acuerdo a lo dispuesto por el Ministerio de Educación(MINEDU, 2020).
Dichas estrategias se desarrollan mediante diferentes plataformas y herramientas tecnológicas, como el uso de videoconferencias mediante Meet, Zoom, entre otras, las cuales varían dependiendo del grado de virtualidad de programas de las IES (IESALC, 2020).
La Universidad Nacional de Trujillo (UNT, 2020) dispuso la aprobación de la programación de ejecución de procesos para el desarrollo del Año Académico 2020, en el marco de la emergencia sanitaria para evitar el contagio y la propagación del COVID-19;
así como, la extensión del cronograma de matrículas y el inicio del semestre 2020-1.
Además, se garantiza el acceso de todos los estudiantes a las clases virtuales mediante plataforma Moodle UNT VIRTUAL. Así mismo según Oficio N° 0155-VAC-2020/UNT, se implementó lo establecido en el Decreto Legislativo N° 1465, el Decreto Supremo N°
006-20250-MINEDU, y lo solicitado en el Oficio Múltiple N° 00016-2020- MINEDUNMGP-DIGESU, con la finalidad de remitir información de beneficiarios de dispositivos electrónicos, para que el servicio educativo remoto no se paralice y pueda realizarse de la mejor manera posible.
Según Asmundson y Taylor (2020, p.02), el brote del SARS‐CoV‐2 generó desesperación y estrés en la población, basándose en el miedo, novedad e incertidumbre por la nueva epidemia. La sospecha de nuevos casos y el aumento diario de pacientes generaron la preocupación de la población ante un posible contagio, que ocasionó en la sociedad un impacto psicológico negativo y que se vio reflejado en su salud, con casos de incertidumbre, insomnio, ira, temor, aislamiento social, desarrollo del trastorno de estrés, trastornos de ansiedad, trastorno depresivo, somatización y la percepción de la pérdida de la salud.
Para la presente investigación, se consideraron las bases teóricas y conceptuales de: Autoestima de Coopersmith, Estrategias de Afrontamiento de Lazarus y Folkman y Estrés académico de Barraza.
La autoestima, según Coopersmith (1967) es definida como “la evaluación que el individuo hace y mantiene por costumbre sobre sí mismo. Expresa una actitud de aprobación e indica el grado en el que el individuo se cree capaz, importante, exitoso y valioso”. Además, manifiesta que la autoestima involucra un conjunto de características
y es entendida como “la actitud positiva o negativa que la persona tiene hacia sí misma, el valor que asigna a las diferentes representaciones que posee de sí misma, resultado de la evaluación que realiza al compararse con otras, es decir, la autoevaluación y la autovaloración” (Coopersmith, 1990).
Así mismo se considera cuatro dimensiones para la autoestima: a) Dimensión de sí mismo, que guarda relación con la imagen corporal y las cualidades que posee el individuo, b) Dimensión afectiva, basada en la imagen personal relacionada con las experiencias y expectativas, c) Dimensión social, se refiere al desenvolvimiento dentro de un entorno y d) Dimensión hogar – padres, que se da en el seno de la familia manifestando sus cualidades y habilidades. Esta dimensión es la más importante, constituyendo la autoestima inicial de cada dividuo (Coopersmith, 1990).
Además, Coopersmith, (1976) expone que la autoestima “es la evaluación que el individuo hace y con frecuencia sostiene sobre sí mismo, en relación con su desempeño teniendo en cuenta su capacidad productividad, importancia y dignidad lo cual implica un juicio personal manifestado en la actitud hacia sí mismo”. Es por ello que se definen niveles de autoestima que se clasifican en autoestima alta, encontrando a los individuos que destacan en ámbito académico y tienen buenas relaciones sociales, también se destacan por ser seguros, creativos, comunicativos, independientes, con confianza y optimismo, esperan obtener el éxito, confiados y amigables. La autoestima media, en donde los individuos se caracterizan por ser optimistas, humildes ante la crítica, seguros de su valor como persona y dependen de la aceptación social. Por último, se tiene a la autoestima baja, que se caracteriza por la tendencia a ser dependientes, desanimados, depresivos, con gran dificultad para expresarse y con miedo para afrontar y superar sus
deficiencias, apartando la oportunidad de establecer relaciones amistosas.
Otra variable que se ha considerado en este estudio son las Estrategias de afrontamiento, que son definidas por Lazarus y Folkman (1984), como “recursos o herramientas que desarrolla la persona, para contrarrestar las demandas a las que se enfrenta el individuo”. De esta manera en 1986, se conceptualiza al afrontamiento como el continuo cambio entre los esfuerzos cognitivos y conductuales, que son desarrollados para afrontar situaciones que el individuo tenga consigo mismo o con su entorno.
Lazarus y Folkman (1986) manifiestan que el estrés se genera de una relación entre la persona y el entorno, mediante la valoración de la situación psicológica. Es por ello que sugiere dos elementos para el proceso de estrés: valoración cognitiva y estrategias de afrontamiento. Esta valoración se da cuando el evento externo es detectado por la persona y comienza el despertar fisiológico, decidiendo si existe o no peligro, describiéndola como valoración primaria, es decir, es el reconocimiento de que existe un problema. Si existe peligro, el proceso valorativo decide la respuesta. A esto lo llamaron valoración secundaria. Siendo esta etapa en donde predomina la emoción. De esta evaluación, se desarrollan las respuestas antes el estrés, definidas como estrategias de afrontamiento, que dependen de factores como: salud, capacidades para resolver problemas, habilidades sociales, creencias positivas y apoyo social.
De esta manera Lazarus (2006) menciona que el afrontamiento efectivo permite a los individuos, mantener niveles de estrés moderados y convivir con ellos, sin experimentar daño físico o psicológico. Además, el afrontamiento como proceso se puede basar en lo que la persona actualmente piensa o hace en contraposición a lo que haría o podría hacer, también se puede basar en lo que la persona piensa y actúa en un
acontecimiento específico. Y por último implica hablar de un proceso de afrontamiento, basado en cambios de pensamientos y acciones de afrontamiento como resultado de situaciones estresantes.
Lazarus y Folkman (1986) distinguen dos grandes categorías de modos o estilos de afrontamiento: una de ellas está dirigida a la resolución del problema, a su modificación que involucra un cambio de la situación por otra que no implique amenazas al sujeto, mediante estrategias cognitivas y conductuales, planificación de alternativas de solución, búsqueda de información, entre otros. El segundo estilo, se encuentra dirigido a la emoción del sujeto, que incluye una disminución en la respuesta emocional negativa ante una situación que le genere estrés y se percibida como amenaza, estancamiento, o como oportunidad para salir adelante. Este estilo se basa en el distanciamiento del problema, con el fin de alterar la situación estresante del individuo.
Como última variable se tiene al Estrés académico que según Barraza (2007) la define como la “interacción entre las características del entorno y las características de la persona, que son potencialmente generadoras de estrés”, suscitando una posible respuesta, que se encuentra sujeta a ser contrastada entre las características contextuales, las cuales son: impredecibilidad, ausencia de control, novedad, etc, y las características personales como el sentido de coherencia, creencias de autoeficacia, entre otros.
Barraza (2008) señala que “El ingreso, la permanencia y el egreso del alumno a una institución educativa suele ser una experiencia de aprendizaje que está acompañada regularmente de estrés”, considerando al estrés como una “tensión excesiva, que visto desde los grados preescolares hasta la educación universitaria, durante un período de aprendizaje, también experimenta tensión. Denominándolo estrés académico, y ocurre
tanto en el estudio individual como a nivel grupal”. Es por ello que define al Estrés académico como un “proceso sistémico, de carácter adaptativo y principalmente psicológico, que se presenta cuando el estudiante se ve sometido, a una serie de demandas que, bajo la evaluación del propio estudiante son considerados estresores”.
Desde una perspectiva sistémica, el estrés académico, adopta un carácter psicológico y se puede expresar en tres momentos. En un primer momento el estudiante se estresa ante situaciones que no puede responder con firmeza, estas situaciones se considera estresores (input), esos estresores dan paso al segundo momento que se manifiesta mediante síntomas físicos, psicológicos y/o comportamentales, y por último el estudiante afronta (output) mediante acciones para reparar el equilibrio perdido ante el desequilibrio sistémico. El estrés académico también involucra componentes como los estímulos que generan estrés, también los síntomas que evidencian el desequilibrio sistémico y lo más importante las estrategias que permitan afrontar las situaciones de estrés (Barraza, 2006a).
Los factores que producen más estrés en los alumnos universitarios son las actividades académicas que son determinantes para aprobar el curso y rendir un examen decisivo para no jalar el curso. Es decir, los trabajos académicos en la universidad son estresantes, y depende de cómo los estudiantes afronten estas demandas para evitar consecuencias negativas en la salud de cada estudiante y el desenvolvimiento académico (Boullosa, 2013).
En relación a la presente investigación, existen resultados que corroboran las variables en estudio. A nivel internacional Fernández, (2011) realizó una investigación denominada “Estrés percibido, estrategias de afrontamiento y sentido de coherencia en
estudiantes de enfermería: su asociación con salud psicológica y estabilidad emocional”, en dónde determinó que “existe una relación entre variables. La relación obtenida va en el sentido de que cuanto menor sea el nivel de estrés, mayor el del sentido de coherencia de los estudiantes universitarios y utiliza estrategias de afrontamiento adaptativas”.
Por otro lado, (Martínez, Piqueras e Inglés, 2012) en España, en su investigación
“Relaciones entre inteligencia emocional y estrategias de afrontamiento ante el estrés”, tuvo como objetivo la revisión de la relación entre ambas variables. Dando como resultado que “niveles altos en inteligencia emocional se relacionan con estrategias de afrontamiento basadas en la reflexión y la resolución de problemas, mientras niveles bajos se relacionan con estrategias de afrontamiento basadas en la evitación, pensamientos repetitivos y la superstición. Los estudios parecen evidenciar que las mujeres prestan más atención a las emociones y son más empáticas y ello está asociado con un estilo de afrontamiento repetitivo centrado en las propias emociones, mientras que los hombres tienen mayores niveles de autorregulación emocional ante las situaciones de estrés”.
Mientras tanto, (Lorenzo, 2017) realizó el estudio de investigación “Estrés académico y estrategias de afrontamiento en estudiantes universitarios año 2017 – Argentina, para determinar la asociación entre el estrés académico y las estrategias de afrontamiento en estudiantes universitarios del área metropolitana de Buenos Aires.
Reportando más del 90 % de los alumnos con estrés académico en un nivel moderado. A su vez las mujeres presentaron mayor nivel de estrés y de síntomas en comparación con los hombres. Por otro lado, los estudiantes presentaron un nivel moderado en el empleo de las estrategias de afrontamiento, siendo la más utilizada la reevaluación positiva.
Concluyendo que las mujeres se orientaban a la estrategia de apoyo social, mientras que
los hombres recurren a las estrategias de reevaluación positiva y planificación”.
Morales, (2017), en España, realizó el estudio titulado “Relaciones entre afrontamiento del estrés cotidiano, autoconcepto, habilidades sociales e inteligencia emocional”. Cuyo propósito fue analizar las relaciones entre estrategias de afrontamiento y los factores autoconcepto, habilidades sociales e inteligencia emocional. Los resultados indican que “los estudiantes con mayor empleo de las estrategias productivas de afrontamiento (solución activa, búsqueda de información y guía, y actitud positiva) tienen mayor puntuación en las variables autoconcepto académico, habilidades sociales e inteligencia emocional. También se encuentran relaciones inversas entre el autoconcepto académico con la estrategia indiferencia; y entre la inteligencia emocional (reparación emocional) con la conducta agresiva”.
Asimismo (Peña-Paredes et al, 2018) realizó el estudio “Estrés y estrategias de afrontamiento en Estudiantes de Nivel Superior de la Universidad Autónoma de Guerrero”. Con el propósito de evaluar la Frecuencia e intensidad del estrés y estrategias que utilizan para afrontarlo, los estudiantes de nivel superior de la UAGro. Los resultados fueron: “La prevalencia de estrés fue de 88.6 %, un 43.7 % presenta intensidad regular, las condiciones que generan estrés en el 77.8 % es la sobrecarga de tareas. Las estrategias utilizadas fue la habilidad asertiva (13.3 %), apoyo social (41.1 %) y la no utilizada es la expresión emocional abierta (56.3 %). Concluyendo que el estrés está presente en estudiantes, la intensidad y frecuencia en que se presenta y las situaciones generadoras depende de la evaluación emocional o cognitiva de cada persona”.
A nivel nacional se encontraron las siguientes investigaciones. Según el estudio
“Nivel de estrés y estrategias de afrontamiento en estudiantes de la facultad de enfermería-
UNSA. Arequipa 2006” de (Ticona, Paucar y Llerena, 2010), concluye que: “la mayor parte de la población estudiada fue de sexo femenino, con rango de edad de 19 a 20 años, el año de estudio que apuntó mayor número de estudiantes y mayor nivel de estrés fue el primer año, seguido de segundo, tercero y cuarto año. El nivel de estrés se encontró severo (29.91 %). Las estrategias más utilizadas fueron las orientadas al problema: planificación y afrontamiento activo; orientadasa la emoción: reinterpretación positiva y crecimiento y negación y orientadas a la percepción: desentendimiento mental y enfocar y liberar emociones”.
Condori, 2013, en su investigación “Estrés académico y su relación con las estrategias de afrontamiento de los estudiantes de enfermería de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann Tacna – 2012”, concluyó que “el grado de estrés académico general” en los estudiantes de enfermería es de rango medio con un 56,3 %. El uso de estrategias de afrontamiento regulares prevalece con el 79,5 %, las estrategias inadecuadas representadas por 11,3 % y las estrategias adecuadas con el 9,3 %.
Del mismo modo en el estudio de Matamoros y Paquiyauri (2016), “Estrategias de afrontamiento frente al estrés en estudiantes de la facultad de enfermería, Universidad Nacional de Huancavelica-2016”, concluyeron que en el estudio “predominó la estrategia de autocrítica en la que muchos estudiantes al tener estrés frente un problema, refirieron culparse a sí mismo, criticarse por lo ocurrido, reconocer el error y asumir las consecuencias; por otro lado la estrategia de expresión emocional frente al estrés, evidenciaba que los estudiantes no dejan salir o expresar sus sentimientos para reducir la estrés , no desahogan las emociones , esto genera en ellos la autoculpa y encerrarse en un problema dificultando salir del estrés”.
De la misma forma (Coavoy, 2019) en su estudio “Estrés académico y afrontamiento en estudiantes de enfermería 2019”, concluye que, “los estudiantes de enfermería de la Universidad Privada Unión-filial Juliaca sufren de estrés académico y manejan las estrategias de afrontamiento en un nivel medio”.
A nivel local se encontró la investigación “Factores psicosociales y nivel de estrés académico en estudiantes de enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo” de (Obando y Ruiz, 2020), quienes mostraron en sus resultados que “el 80.4 % de internas(os) presentaron nivel de autoestima elevada, el 51.0 % recibió muchas veces apoyo social y para el 33.3% de interna(os) siempre existió apoyo social. El 74.5 % de internas(os) presentaron nivel mediano de estrés académico. Se concluye que existe relación estadística altamente significativa p= 0.003 entre las variables autoestima y nivel de estrés”.
La justificación y relevancia del estudio desde el punto de vista teórico, contribuye con el aporte epistemológico de los resultados que sirvan de línea base sobre las variables de estudio y para futuras investigaciones sobre estrés académico del estudiante y sus implicancias en la pandemia de Covid-19, que pueden afectar el desarrollo académico y la vida de las estudiantes, debido al confinamiento que hemos sobrellevado y las medidas de protección practicadas hasta la actualidad. En lo práctico, la investigación representa una gran alternativa para conocer con precisión cuál es la problemática actual de las estudiantes de enfermería. Así mismo los resultados estarían contribuyendo el reforzamiento de la formación integral de las estudiantes de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo orientadas a mejorar y reducir el estrés.
PROBLEMA
¿Cuál es la asociación que existe entre el nivel de autoestima, estilos de estrategias de afrontamiento con el nivel de estrés académico de las estudiantes de enfermería – UNT, en tiempos de Covid-19, 2020?
HIPOTESIS
𝐻0: No existe asociación entre nivel de autoestima, estilos de estrategias de afrontamiento con el nivel de estrés académico en las estudiantes de enfermería – UNT en tiempos de Covid-19, 2020.
𝐻1: Existe asociación entre nivel de autoestima, estilos de estrategias de afrontamiento con el nivel de estrés académico en las estudiantes de enfermería – UNT en tiempos de Covid-19, 2020 (p<0.05).
OBJETIVOS
✓ OBJETIVO GENERAL:
Determinar la asociación entre el nivel de autoestima, estilos de estrategias de afrontamiento con elnivel estrés académico de las estudiantes de enfermería – UNT en tiempos de Covid- 19, 2020.
✓ OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
− Identificar el nivel de autoestima de las estudiantes de Enfermería de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, año 2020.
− Identificar los estilos de estrategias de afrontamiento: Afrontamiento enfocado al problema, enfocado en la emoción y otros estilos de afrontamiento, que utilizan las estudiantes de Enfermería de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, año 2020.
− Determinar el nivel de estrés académico en los estudiantes de Enfermería de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, 2020.
II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN
2.1. Tipo y diseño de investigación
La presente investigación de enfoque cuantitativo, con diseño descriptivo, correlacional y de corte transversal, se desarrolló en estudiantes de enfermería matriculadas en el II semestre 2020 correspondiente al cuarto, sexto y octavo ciclo de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.
2.2. Población y Muestra Universo Muestral:
Conformado por 133 estudiantes de enfermería matriculadas en el II semestre 2020 correspondiente al cuarto, sexto y octavo ciclo de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, que cumplieron los criterios de inclusión establecidos.
2.3. Criterios de inclusión
− Estudiantes de enfermería del cuarto, sexto y octavo ciclo matriculadas en el II semestres 2020.
− Estudiantes que accedan voluntariamente a participar del estudio.
− Estudiantes de sexo femenino.
− Estudiantes mayores de edad.
− Estudiantes solteras.
− Estudiantes que no sean madres de familia.
2.4. Unidad de análisis
La unidad de análisis estuvo conformada por cada una de las estudiantes matriculadas en el II semestre – 2020 de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, 2020, que cumplió con los criterios de inclusión.
2.5. Instrumentos
Para la recolección de datos del presente trabajo de investigación se utilizó tres instrumentos, uno para la medición de cada variable.
2.5.1. INSTRUMENTO 1: NIVEL DE AUTOESTIMA
La escala de autoestima de adultos (Stanley Coopersmith).
Creado por Coopersmith en 1967. Este instrumento tipo Likert, consta de 25 ítems, de los cuales 13 ítems corresponden a la dimensión autoestima de sí mismo (1, 3, 4, 7, 10, 12, 13, 15, 18, 19, 23, 24, 25), 10 ítems pertenecen a la dimensión de autoestima social (2, 5, 8, 14, 17, 21) y 6 ítems a la autoestima familiar (6, 9, 11, 16, 20, 22).
Cada ítem presenta respuestas dicotómicas entre SI (1 punto) y NO (0 puntos), con un puntaje máximo de 100 puntos. El puntaje total de autoestima se obtiene sumando los números de ítems respondidos en forma correcta y multiplicando por cuatro, definiéndose de la siguiente manera:
− Autoestima baja: 0 – 33 puntos.
− Autoestima media: 34 – 67 puntos.
− Autoestima alta: 68 – 100 puntos.
2.5.2. INSTRUMENTO 2: ESTILOS DE AFRONTAMIENTO Cuestionario de estilos de afrontamiento al estrés (COPE)
El Cuestionario de Modos o Estilos de Afrontamiento al Estrés (COPE) es un instrumento creadopara evaluar las diferentes maneras en que las personas responden al estrés (Carver, Scheier, y Weintraub, 1989).
Este instrumento es de respuesta dicotómicas entre SI (1 punto) y NO (0 puntos), cada escala está conformada por cuatro ítems. Se clasificó 3 dimensiones con 20 ítems para las dos primeras dimensiones y 12 ítems para la tercera dimensión. También presenta 13 indicadores. Cada ítem arroja un puntaje que se suma con los puntajes de cada sub escala de manera que se obtienen 13 puntajes que permiten definir un perfil de afrontamiento. Por último, se elaboró una jerarquía que permite determinar que estilos de afrontamiento son los más utilizados.
Para determinar la frecuencia de empleo del mecanismo de afrontamiento debe considerarse que aquellas en la cual tuvieron mayor puntaje estarían indicando que son las formas más comunes en afrontar las cargas de estrés, por parte del sujeto.
Obteniéndose 3 tipos de Estilos de Afrontamiento:
− Estilos de afrontamiento enfocado al problema.
− Estilos de afrontamiento enfocado en la emoción.
− Otros estilos de afrontamiento.
2.5.3. INSTRUMENTO 3: NIVEL DE ESTRÉS ACADÉMICO
Escala valorativa del estrés académico (Barraza, basado en la teoría de Selye) Éste instrumento elaborado por Barraza (2006b) está basado en la teoría de Selye. La escala tipo Likert consta de 15 ítems que valora la variable nivel de estrés académico. Cada ítem tiene 3 alternativas de respuesta con su respectiva clasificación: SIEMPRE (3 puntos), A VECES (2 puntos) y NUNCA (1 punto). Obteniéndose el Nivel de estrés académico mediante la siguiente clasificación:
− Nivel Bajo: 15 – 24 puntos.
− Nivel Mediano: 25 – 35 puntos.
− Nivel Alto: 36 – 45 punto.
2.6. Control de calidad de los instrumentos Prueba piloto:
Los instrumentos fueron aplicados a 20 Estudiantes de Enfermería matriculadas en el I semestre 2020 correspondiente al tercer ciclo de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo, 2020, con características semejantes a la población de estudio.
Validez:
La validez de los instrumentos se determinó a través de pruebas estadísticas que midieron el coeficiente de correlación de Pearson, detallados en la Tabla 1.
Tabla 1
Coeficiente de correlación de Pearson
Test Número de casos
Valor correlación de
Pearson
Probabilidad Significancia
Escala de Autoestima de
Adultos
20 0.956 0.05 0.00
Cuestionario de modos de Afrontamiento al
Estrés (cope)
20 0.986 0.05 0.00
Escala Valorativa
del Estrés 20 0.631 0.05 0.00
Confiabilidad:
La confiabilidad de los instrumentos, se detallan en la Tabla 2.
Tabla 2
Confiabilidad de los instrumentos
Test Alpha de Cronbach
Cuestionario de modos de
Afrontamiento al Estrés (cope) 0.872 (Bueno) Escala de Autoestima de
Adultos 0.692 (Aceptable)
Escala Valorativa de Estrés 0.861(Bueno)
2.7. Procedimiento:
Se realizó gestiones con secretaría de la Universidad Nacional de Trujillo, para solicitar los correos institucionales. Se solicitó a cada estudiante su participación voluntaria en la investigación mediante la firma de una carta de consentimiento informado que fue enviado de manera virtual a sus correos. Los instrumentos se aplicaron de forma virtual, mediante encuestas y al ser llenadas, se reenviaron al destinatario.
En la presente investigación, se consideró los principios éticos de identidad, anonimato y confidencialidad.
2.8. Procesamiento de Datos
La información obtenida fue ingresada y procesada en el programa estadístico IBM SPSS STATISTICS Versión 25. Los resultados se presentaron en tablas, de forma numérica y porcentual. Para determinar el tipo de asociación que existe entre las variables, se utilizó la prueba tau b y c de Kendall;
considerando que existen evidencias suficientes de significación estadística si la probabilidad de equivocarse es menor o igual al 5 % (p≤0.05).
2.9. Definición de Variables
2.9.1. Variable Independiente: Nivel de Autoestima y Modos de Estrategias de afrontamiento.
Nivel de Autoestima Definición Conceptual
La autoestima es la evaluación que el individuo hace y con frecuencia sostiene sobre sí mismo, teniendo en cuenta su capacidad, productividad,
importancia y dignidad, implicando un juicio personal manifestado en la actitud hacia sí mismo (Coopersmith, 1976).
Definición Operacional
El nivel de autoestima al ser evaluado, se clasifica de la siguiente manera:
− Autoestima baja: 0 – 33 puntos.
− Autoestima media: 34 – 67 puntos.
− Autoestima alta: 68 – 100 puntos.
Estilos de Estrategias de Afrontamiento Definición Conceptual
Son esfuerzos cognitivos y conductuales, estos se encuentran en continuo cambio, para conducir las demandas internas o externas que son valoradas como excedentes de los recursos propios de la persona. Definidas como recursos o herramientas que desarrolla la persona, para contrarrestar las demandas a las que se enfrenta el individuo (Lazarus y Folkman, 1984).
Definición Operacional
Los estilos de Afrontamiento son evaluados a través de una escala, que según el puntaje obtenido se categoriza en:
− Centrada en el problema
− Centrada en la emoción
− Otros estilos de afrontamiento
− Dos o más estilos de afrontamiento (Igualdad en datos)
2.9.2. Variable Dependiente: Nivel de Estrés académico Definición Conceptual
El estrés académico involucra el proceso cognitivo y afectivo. Estos son percibidos por el estudiante del impacto de los estresores académicos. Es decir, el estudiante responderá eficazmente o no ante diversos aspectos del ambiente académico, además los clasifica como amenazantes, retos o demandas (Barraza, 2009).
Definición Operacional
El nivel de estrés académico es evaluado mediante una escala, la cual categoriza de lasiguiente manera:
− Nivel Bajo: 15 – 24 puntos.
− Nivel Mediano: 25 – 35 puntos.
− Nivel Alto: 36 – 45 puntos.
2.10. Consideraciones éticas y de rigor
− Consentimiento informado: Las estudiantes de enfermería participaron de la investigación de manera voluntaria, teniendo en cuenta sus valores e intereses. Debido a que esta consideración tiene como finalidad asegurar que los individuos participen en la investigación propuesta sólo cuando ésta sea compatible con sus valores, intereses y preferencias; realizado por propia voluntad con el consentimiento suficiente para decidir con responsabilidad sobre sí mismos (Hernández y Mendoza, 2018).
− Intimidad, anonimato y confidencialidad: La información obtenida de las estudiantes se mantuvo en anonimato y se utilizó para fines de investigación. Desde el inicio de la investigación se explica a cada participante la finalidad de los discursos, grabaciones y demás información obtenida con fines de investigación, garantizándole que por ninguna razónlos datos obtenidos serán expuestos en público (Hernández y Mendoza, 2018).
− Dignidad humana – autonomía: Las estudiantes respondieron libremente los instrumentos de investigación. Siendo un derecho de la autodeterminación, mediante la cual el sujeto en estudio tendrá plena libertad para decidir voluntariamente su participación sin el riesgo a exponerse a represalias, así también el conocimiento irrestricto al objeto de la investigación (Hernández y Mendoza, 2018).
− Beneficencia: Se protegió a los participantes contra daños físicos o psicológicos. De ésta manera se protege a los sujetos participantes de la investigación y se asegura que su participación o información que proporcionada no se utilizará contra ellos y la investigación se realizará por personas calificadas (Hernández y Mendoza, 2018).
III. RESULTADOS
Tabla 3
Nivel de Autoestima en Estudiantes de la Facultad de Enfermería, Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, año 2020
Nivel de Autoestima ni %
Baja 20 15.0
Media 52 39.1
Alta 61 45.9
Total 133 100.0
Nota: Información obtenida de la Escala de Autoestima de Adultos (Stanley Coopersmith).
Tabla 4
Estilos de Afrontamiento al Estrés en Estudiantes de la Facultad de Enfermería, Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, año 2020
Estilos de Afrontamiento ni %
Centrada en el Problema 40 30.1
Centrada en la Emoción 75 56.4
*Otros estilos de afrontamiento 2 1.5
Dos o más estilos de afrontamiento 16 12.0
Total 133 100.0
Nota: Información obtenida del Cuestionario de Estilos de Afrontamiento al Estrés (COPE)
*Conductas inadecuadas y distracción.
Tabla 5
Nivel de estrés académico en estudiantes de la facultad de enfermería, Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, año 2020
Nota: Información obtenida de la Escala Valorativa del Estrés Académico (Barraza, 2006b, basado en la teoría de Selye)
Nivel de Estrés Ni %
Bajo 27 20.3
Medio 84 63.2
Alto 22 16.5
Total 133 100.0
Tabla 6
Nivel de autoestima según nivel de estrés en estudiantes de la facultad de enfermería, Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, año 2020
Nota: Información obtenida de la Escala de Autoestima de Adultos (Stanley
Coopersmith) y la Escala Valorativa del Estrés Académico (Barraza, 2006b, basado en la teoría de Selye)
Nivel de Autoestima
Nivel de Estrés
Bajo Medio Alto Total
Ni % Ni % Ni % Ni %
Baja 0 0 13 9.8 7 5.3 20 15
Media 5 3.8 35 26.3 12 9 52 39.1
Alta 22 16.5 36 27.1 3 2.3 61 45.9
TOTAL 27 20.3 84 63.2 22 16.6 133 100
Tau- b Kendall: -0.397 p=0.00
Tabla 7
Estilos de afrontamiento según nivel de estrés en estudiantes de la Facultad de enfermería, Universidad Nacional de Trujillo en tiempos de Covid-19, año 2020
Nota: Información obtenida del Cuestionario de Estilos de Afrontamiento al Estrés (COPE) y la Escala Valorativa del Estrés Académico (Barraza, 2006b, basado en la teoría de Selye)
Estrategias de Afrontamiento
Nivel de Estrés
Bajo Medio Alto Total
Ni % Ni % Ni % Ni %
Centrada en el
problema 6 4.5 25 18.8 9 6.8 40 30.1
Centrada en la
emoción 16 12 51 38.3 8 6 75 56.4
Otros estilos de
afrontamiento 1 0.8 0 0 1 0.8 2 1.5
Dos o más
estilos 4 3 8 6 4 3 16 12
TOTAL 27 20.3 84 63.1 22 16.6 133 100
Tau- c Kendall: -0.065 p=0.372
IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
La pandemia debido al COVID-19 ha ocasionado distintas consecuencias en la salud mental siendo los estudiantes universitarios uno de los grupos más afectados por los cambios inducidos en el desarrollo académico, como la modalidad virtual establecida por el Decreto Supremo N° 026-2020-MINEDU, el cual establece disposiciones para que las instituciones educativas tanto públicas como privadas brinden clases a través de plataformas virtuales.
De esta manera la Universidad Nacional de Trujillo, bajo la Resolución de Consejo Universitario N° 0176-2020/UNT, dando cumplimiento a dicho decreto, aprueba la programación de ejecución de procedimientos para el año Académico 2020, con el objetivo de evitar el aumento de casos del COVID-19, introduciendo sus clases virtuales mediante plataforma Moodle UNT VIRTUAL. Así mismo, los estudiantes tienen que afrontar nuevas exigencias impuestas por el Estado Peruano como; las normas de confinamiento, usos de medidas de protección, distanciamiento social, entre otros, los cuales son factores del entorno que podrían influir en el estrés de los estudiantes en diferentes situaciones de su vida cotidiana. A partir de ello, la forma de afrontar estas situaciones se puede ver influenciada según cómo los individuos regulan sus emociones para solucionar sus problemas académicas.
Según MINSA, (2020), factores como la crisis económica, la emergencia sanitaria; y el distanciamiento social ha generado estrés en la población, lo que genera un aumento en la depresión y ansiedad, entre otros. Por ello, de enero a mayo de 2021, se atendió más de 156 mil casos de ansiedad y 77 mil casos de depresión. Ante lo expuesto
es necesario diseñar estrategias que ayuden a la ciudadanía a contrarrestar los daños de manera personal, familiar y de su comunidad.
En la Tabla 3, muestra que, de 133 estudiantes de la facultad de enfermería, el 45.9 % deestudiantes del estudio presentaron nivel de autoestima alta, el 39,1 % medio y el 15.1 % niveles de autoestima baja.
Los resultados obtenidos en la presente investigación fueron similares al estudio de Obando y Ruíz (2020), en su investigación “Factores psicosociales y nivel de estrés académico en estudiantes de enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo”, encontró que el 80.4 % desarrolla un nivel de autoestima alto, el 15.7 % autoestima media y el 3.9
% desarrolla una autoestima baja. Además, Amador y García (2016), en su investigación
“Factores psicosociales y estrés en estudiantes de enfermería, Huamachuco, 2016”
reportaron que los estudiantes presentan el 23.6 % alta, 20.8 % autoestima media y el 15.3
%, autoestima media baja.
Estos resultados difieren con el estudio de Quispe y Rivera (2016) sobre “Factores Psicosociales relacionados con el nivel de rendimiento académico del estudiante de enfermería, Universidad Nacional de Trujillo” quien identificó que el 46.08 % de los estudiantes presenta autoestima media, el 31.37 % autoestima baja y el 22.55 % con autoestima alta. Así mismo Rupay (2017), en su estudio “Autoestima y Rendimiento Académico en Estudiantes de Enfermería – UNASAM – Huaraz 2017”, concluyó que el 55.7 % tiene un nivel de autoestima alto, mientras que un 28.9 % y 14 % presenta una autoestima bajo y media respectivamente.
La autoestima engloba un conjunto de experiencias integradas por apreciaciones que tiene la persona sobre si misma (Salcedo, 2016). También se considera como un
fenómeno psicológico y social, que muestra actitud a favor o en contra de cómo se percibe el individuo, refiriéndose a un conjunto de sentimientos, pensamientos y sensaciones, que se han acumulado a través de las experiencias generando emociones a favor de su identidad, influyendo en la calidad de vida, área personal, espiritual, social y laboral o por el contrario un sentimiento negativo dando como resultado inconformidad, infelicidad y desmotivación en la vida.
Así mismo, García-Ros (2012) afirma que la autoestima puede ser positiva o negativa, incluyendo lo que se siente, piensa y vive. Al igual que Zenteno (2017) clasifica a la autoestima como positiva y negativa, la primera brinda beneficios en la salud y calidad de vida, y se manifiesta en la personalidad y la satisfacción de la vida que cada persona alcanza, impulsando a seguir adelante y perseguir sus objetivos. Por el contrario, la autoestima negativa posee sentimientos, actitudes y comportamientos que son característicos de las personas que no persiguen sus objetivos, son conformistas, entre otros.
Según Panesso y Arango (2017) afirman que la autoestima alta hace referencia
“al conjunto de percepciones y actitudes positivas que tiene una persona de sí misma, lo cual genera motivación para asumir nuevos retos y trabajar por cumplir las metas propuestas”. A este tipo de personas les caracteriza su fortaleza y su autonomía para reconocer sus errores y afrontar situaciones donde se pueden sentir frustrados. Además, las personas con autoestima alta se sienten importantes y eso les ayuda a ser más creativas, con independencia y responsabilidad.
Por otro lado, Mejía (2020) manifiesta que la autoestima se relaciona con las características propias del individuo, que consiste en apreciar sus cualidades y generar
una autoestima positiva o negativa, que va a depender de la forma en que refleja la imagen sobre sí mismo. Siendo ésta la base para el desarrollo humano.
Es por ello que según Choqueguanca et al. (2017), la autoestima expresa como la persona percibe sus capacidades, y comprende las formas de pensar, vivir y de comportarse en el ámbito académico, como en el caso de las estudiantes de enfermería, teniendo relevancia en la manera de percibir y valorar sus conocimientos para ponerlos en práctica.
Por último, podemos inferir que la autoestima cumple un rol fundamental en los estudiantes, puede determinar su progreso y capacidad de trabajo, desarrollando diferentes capacidades para el logro del desarrollo personal y la culminación exitosa de su carrera, teniendo mayor disponibilidad para el aprendizaje de los cursos a nivel teórico y práctico durante la continuidad de sus estudios universitarios.
En la Tabla 4, muestra que el 56.4 % de los 133 estudiantes de enfermería su estilo afrontamiento fue centrado en las emociones, el 30.1 % centrado en el problema, 12.0
% utilizandos o más estilos de afrontamiento y el 1.5 % otros estilos de afrontamiento.
Los resultados obtenidos fueron similares a los propuestos por Matalinares et al.
(2016) en su investigación “Afrontamiento del estrés y bienestar psicológico en estudiantes universitarios de Lima y Huancayo”, quien concluyó que de 934 estudiantes universitarios el 76.5 % utiliza estrategias de afrontamiento centrados en la emoción, el 74.7% centrado en el problema y el 73.8 % utiliza otros estilos de afrontamiento. También el estudio reportado por Palacio et al. (2012) titulado “Relación del burnout y las estrategias de afrontamiento con el promedio académico en estudiantes universitarios”, obtuvieron como resultado según estrategias de afrontamiento en un nivel de uso alto, a la
Religión con 32 % y Búsqueda de Apoyo Social con 25.4 %.
Por otro lado, estos resultados no coinciden con los presentados por Vega et al.
(2017) en su investigación “Estrés, afrontamiento y emociones en estudiantes universitarios de sistema a distancia” quienes encontraron que el 74.1 % tuvo estilo de afrontamiento dirigido a la acción, es decir en la solución del problema y el 25.9 % centradas en la emoción, es decir, estrategias que se dirigen a experimentar emociones y a evitar o escapar del problema.
Según Molina (2020) refiere que la pandemia por el Covid-19 es, en los últimos años, uno de los mayores estresores afrontados por la humanidad, debido a que se ha convertido en un conjunto de situaciones con un alto potencial de amenaza, daño, pérdida y desafíos, dejando como consecuencia la dotación de grandes esfuerzos de manejo, afrontamiento y adaptación ante los nuevos estresores, que ha desencadenado dicha pandemia.
Vásquez et al. (2020) se basó en la Teoría de Lazarus y Folkman (1986), y definió a las estrategias de afrontamiento al estrés en conductas que cambian constantemente para afrontar las demandas externas o internas que para el individuo son excedentes. Además, categoriza a las estrategias activas en dos, la primera son estrategias de resolución de problemas las cuales se utilizan para manejar o alterar el origen del problema, y la segunda son estrategias de regulación emocional, estando dirigidas a regular la respuesta emocional. Dentro de ellas también incluye a las estrategias pasivas como la ira y negativas como la depresión, que son parte del proceso de afrontamiento ante una situación demandante. Del mismo modo Mella et al. (2020) menciona que el afrontamiento, “es un proceso multidimensional y complejo, el cual incluye esfuerzos
cognitivos y conductuales de cada persona para el control de diferentes situaciones estresantes, siendo influidas por aspectos internos y externos de cada persona”.
Existen estrategias centradas en el control primario y secundario, la primera se basa en la modificación de situaciones para solucionar un conflicto, mientras que el control secundario se enfoca en cambiar uno mismo ante un acontecimiento (Sanjuán y Ávila, 2016). Así mismo González et al. (2018), manifiesta que ante un problema se puede aplicar estrategias adecuadas y en consecuencia se reduce el estrés y otros problemas a nivel a nivele cognitivo, emocional, conductual y físico.
Además, Reyes et al. (2017) manifiesta que las mujeres cuando experimentan un proceso de miedo buscan apoyo o se apoya en la estrategia de desahogo emocional. De igual manera Salavera, Usán y Jarie (2017), manifiesta que las mujeres necesitan el entorno social para afrontar una situación complicada, caso contrario sucede con los hombres, quienes utilizan estrategias que se enfocan en el problema, que pueden resultar agresivas y con rango de distracción. De esta forma, los hombres tienen una mayor percepción de felicidad subjetiva, mientras que afrontamiento no productivo genera menos felicidad subjetiva. Por todo lo expuesto, las estudiantes de enfermería en su mayoría usan estrategias centrada en las emociones, posiblemente basados en el apoyo de las personas que la rodean definido como apoyo social, soporte emocional, entre otros, de esta manera podría ayudar a manejar el estrés en tiempos de incertidumbre ocasionados por el Covid-19.
La Tabla 5, muestra que el 63.2 % de 133 estudiantes de enfermería presentaron nivel de estrés medio, el 20.3 % nivel bajo, y el 16.5 % niveles de estrés alto. Estos resultados son similares a los hallazgos de Cuesta (2021) en su estudio “Estrés percibido
durante la pandemia Covid-19 en un grupo de estudiantes de enfermería de una universidad en Lima Norte, 2020”, concluyó que prevalece el estrés percibido con nivel medio con 63,8 %, mientras que el nivel bajo tiene un 33,3 % y el alto un 2,9 %.
Al igual que los resultados obtenidos por Chafloque (2021), en su investigación
“Factores sociodemográficos y nivel de estrés académico en estudiantes de enfermería en tiempos de virtualidad”, quien obtuvo como resultado de un total de 80 estudiantes, 90.9
% con nivel de estrés medio y el 9.1 % nivel de estrés alto. Así mismo, en la investigación titulada “Estrés académico y hábitos de estudio en universitarios de la carrera de psicología de un centro de formación superior privada de lima-sur” de Rosales (2016), se determinó el nivel promedio prevalece en los estudiantes con un 51.93 %, seguido por el nivel bajo y el nivel alto, con un 16.91 % y 14.84 % respectivamente.
Por otro lado, los resultados encontrados difieren a los manifestados por Sullca (2020) en su investigación “Estrés Académico en Estudiantes del Primer Ciclo de la Escuela Académico Profesional de Enfermería de la Universidad Norbert Wiener 2020”, indica que de 62 estudiantes el 67,7 % presenta nivel de estrés académico moderado, un 22,6 % estrés severo y un 9,7 % estrés leve.
De esta manera, Juárez (2019) manifiesta que el estrés es “el conjunto de manifestaciones físicas, psicológicas y de comportamiento que puede originarse, manifestarse ante una exigencia conocida o desconocida y pueda adecuarse mediante el restablecimiento, adiestramiento y preparación de destrezas y habilidades de afrontamiento”. Según Alfonso et al. (2015), refiere que el estrés académico en los estudiantes de educación superior está determinado por estresores como el poco tiempo que se les da para cumplir con sus trabajos universitarios, exámenes, la excesiva cantidad
de horas diarias destinadas a las clases, lo cual limita el tiempo de estudio y la realización de los trabajos. También, Osorio (2015), indica que las reacciones ante los estresores, activan y movilizan al estudiante a responder de una manera eficaz y lograr sus objetivos planteados. Sin embargo, se pueden presentar situaciones que demanden muchas exigencias al mismo tiempo, intensificando la respuesta y disminución del rendimiento.
El estrés académico produce síntomas que pueden afectar el comportamiento y cognición de la persona, también afecta el rendimiento académico y su desenvolvimiento social (Guerrero, 2017). Autores como Vallejo, et al. (2018), observaron que el nivel de estrés tiende a aumentar cuando que los jóvenes inician la educación universitaria, principalmente por la exigencia de los maestros y de los padres, las actividades, las prácticas profesionales, y otras actividades relacionadas a su carrera.
Por otra parte, García (2020), menciona que es natural la presión en los universitarios, pero la educación virtual y la falta de socialización a raíz de medidas como la cuarentena llegan a afectar mental y emocionalmente al estudiante. Su salud podría verse afectado con los cambios generados en su formación académica, al pasar de un modelo presencial al virtual, como un medio de enseñanza, siendo este cambio un posible estresor para los estudiantes, que amerita seguir siendo estudiado.
La Tabla 6, muestra que, de 133 estudiantes de enfermería, según nivel de autoestima y nivel de estrés, un 27.1 % posee un nivel de estrés medio y nivel de autoestima alta, seguido del 26.3 % que presenta un nivel de estrés medio y nivel de autoestima medio y el 16.5 % presenta nivel de estrés bajo y un nivel de autoestima alta, siendo el valor de tau b Kendall de -0.397 con probabilidad de 0.000, encontrando relación entre nivel de autoestima y nivel de estrés.
Estos resultados fueron coherentes con Sopla (2018), en su investigación
“Relación entre la autoestima y el estrés en estudiantes de la escuela profesional de educación de la Universidad Alas Peruanas-Arequipa”, donde obtuvo como resultado una correlación débil y negativa entre el estrés académico y la autoestima (p-valor = 0,028 <
0.05; coeficiente Tau b de Kendall de -0,121). De la misma manera Albán (2018), manifiesta en su estudio “Autoestima y estrés académico en estudiantes de una Universidad de Lima Sur”, concluyó que entre autoestima y estrés académico existe una correlación baja, inversa y altamente significativa (rho=-0,376, p=0,000).
Otro autor como Acosta (2016) determinó en su estudio “Estrés académico y su relación con la autoestima de los estudiantes de la Universidad de Cañete” que el nivel de estrés académico de los alumnos fue regular con un 43% del total. Por otro lado, los niveles de autoestima demuestran que los estudiantes presentan un bajo nivel de autoestima. Esto significa que el estrés académico y el nivel de autoestima tienen correlación inversa.
Por otro lado, los resultados difieren a los obtenidos por Chávez y Peralta (2019), los cuales en su estudio “Estrés Académico y Autoestima en Estudiantes de Enfermería, Arequipa-Perú”, obtuvieron que el 59.5 % corresponde al nivel de autoestima alta, el 24.6
% un nivel de autoestima medio. Con respecto al nivel de estrés el 31 % presenta un nivel de estrés medio alto y el 44.4 nivel de estrés medio.
Así mismo en la investigación hecha por Nolasco (2014), titulada “Autoestima y Estrés Académico en los estudiantes de la clínica estomatológica de la Universidad Privada Antenor Orrego”, encontraron que el 50.05 % de los encuestados presentan un nivel de autoestima alto, el 31.43 % nivel medio alto y el 9,52 % nivel bajo. Con respecto
al estrés académico se encontró los resultados con el 45,7 % de estudiantes con nivel alto, el 25,7 % nivel medio alto y 12,4 % nivel bajo. Por lo que se deduce que los resultados no muestran un panorama coherente.
Con la declaración de pandemia por COVID 19, la imprevisibilidad e incertidumbre se apoderaron de las actividades cotidianas; las clases en la universidad pasaron de ser presenciales a virtuales, lo que implicó un gran cambio de paradigma y de las estrategias educativas, sumándose a esto, los problemas de salud mental, psicológicos y emocionales, basados en el miedo y la valía propia del individuo, por ello según Conti (2018) refiere que durante la pandemia las situaciones estresantes aumentaron, para ello las personas han dispuesto de un amplio repertorio de conductas para hacer frente a estos acontecimientos, según Pavón, Domínguez y Navarro (2020) menciona que estas conductas corresponden al aspecto evaluativo del autoconcepto como digno o indigno y su equilibrio proporciona un seguro a la capacidad de alcanzar un mejor afrontamiento de losconflictos, definiéndola como autoestima.
Las personas que tienen buena autoestima, pueden superar mejor cualquier situación estresante. Permitiendo descubrir con mayor facilidad las cualidades, habilidades y hábitos que posee, así como sus defectos. Desarrollando nuestras cualidades y la búsqueda de la manera de superar nuestras fallas (Sopla, 2020).
La autoestima representa un rol importante en el proceso educativo del estudiante, tiene que velar por su nivel de percepción, confianza y seguridad, de esta manera ayuda a que la persona se vuelva responsable de su vida, tratando de vivir en armonía con su entorno y también prosperar en sus estudios mediante la aplicación de destrezas cognitivas (Sopla, 2020).
De la relación de estrés con autoestima se puede mencionar que los niveles de baja autoestima acompañado de una fuerte carga de estrés representan un peligroso en el entorno de la persona y con ella misma. Estos son problemas que con frecuencia van de la mano y se alimentan uno al otro. También puede producir trastornos psíquicos que en un largo plazo se puede ver reflejado en la salud física. De manera contraria una persona con autoestima alta junto a un estrés elevado, no conllevaría a mayores complicaciones (Sopla, 2020).
De esta manera podemos deducir que la autoestima es importante para la autorrealización de la persona, así mismo en el ambiente universitario, ayuda a tener un buen rendimiento académico y personal, ya que guarda relación con el estrés que poseen lo estudiantes bajo distintas situaciones estresantes.
La Tabla 7, evidencia que, de 133 estudiantes de enfermería, según estrategias de afrontamiento y nivel de estrés, se encontró que el 38.3 % posee afrontamiento centrado en la emoción y su nivel de estrés es medio, seguido del 18.8 % cuyas estudiantes tienen estilo de afrontamiento centrado en el problema y su nivel de estrés es medio y el 12 % utiliza el estilo de afrontamiento centrada en las emociones presentando un nivel de estrés bajo, encontrando el valor de tau c Kendall de -0.065 con probabilidad de 0.372, lo que significa que estadísticamente no es significativo, no encontrando relación entre estrategias de afrontamientos y nivel de estrés.
Los resultados obtenidos difieren del estudio de Chávez y Peralta (2016), que en su investigación “Estrategias de afrontamiento frente al estrés académico que utilizan los estudiantes de una academia preuniversitaria de lima metropolitana, enero 2016”.
Concluyeron que la estrategia centrada en el problema (76.37 %) fue la estrategia de
afrontamiento más utilizadas frente al estrés académico y según sus dimensiones: 70 % afrontamiento activo (centrado en el problema), 55.46 % la reinterpretación positiva (centrado en la emoción) y el 30 % la auto distracción (centrado en la evitación del problema).
Así mismo Guevara y Martínez (2017), en su investigación “Relación entre el nivel de estrés y estrategias de afrontamiento de las estudiantes de enfermería en una Universidad Nacional. Lambayeque- 2017”, concluyó que entre ambas variables existe relación directa, predominando el nivel de estrés medio con 53.2 %, mientras que el nivel de estrés alto solo presenta un 4.7 %, también se determinó que la planificación con 97.6
% y la aceptación con un 96.8 % fueron las estrategias de afrontamiento más utilizadas.
Por lo antes mencionado, Molina (2020) manifiesta que las estrategias de afrontamiento son propuestas para afrontar el estrés, y están basadas en el control de las situaciones estresantes de cada persona, los procesos de socialización, la regulación de conflictos y la regulación de las propias emociones. Debido a que son componentes que constituyen un afrontamiento positivo.
Macías et al. (2013) afirma que las estrategias de afrontamiento son “recursos psicológicos que el sujeto pone en marcha para hacer frente a situaciones estresantes.
Aunque no siempre garantiza el éxito, sirven para generar, evitar o disminuir conflictos en los seres humanos, atribuyéndoles beneficios personales y contribuyendo a su fortalecimiento”.
Es así que, durante el tiempo de pandemia, los estudiantes han tenido que sobrellevar muchas dificultades entre ellas el estrés y la ansiedad, que han hecho que se complique su conexión a clases virtuales. A esto se suma el aislamiento social que tiene
una repercusión negativa en la psicología del estudiante (Sifat, 2020). El confinamiento también ocasiona que las emociones de los estudiantes sean inestables, esto se debe a la adaptación a la virtualidad, el exceso de trabajos y la falla de la red al momento de clases o exámenes. Es por ello que las clases, elaborar y enviar trabajos por vía virtual, actualmente ha repercutido en mayores exigencias para el estudiante, siendo ésta una de las razones de presentar mayor estrés en comparación con otras generaciones pasadas (Ersin y Kartal, 2020).
En otro aspecto, según Moreira 2013 (como se citó en Cuesta, 2021) recalca que, la profesión de salud más trascendente es enfermería tanto a nivel nacional como internacional, debido a que desempeña un rol de suma importancia en los sistemas de salud y son más vulnerables al estrés no solo a nivel de trabajo, sino también en las aulas y eso comienza desde principios de la formación profesional debido a que el estudiante afronta acontecimientos que demanda una constante toma de decisiones. Para Soto, Masalan y Barrios (2018) los estudiantes de enfermería a través del conocimiento, destrezas y habilidades, construyen la base para la formación de su profesión. Sin embargo, enfermería es única y compleja, por ello las estudiantes son sometidas a un proceso de grandes exigencias, teniendo siempre como eje principal el aspecto clínico y cuidado del paciente, esto convierte a la etapa del desarrollo universitario en fundamental para su desarrollo considerando su bienestar y salud mental.
A pesar de los efectos negativos mencionados anteriormente, por medio del afrontamiento, el ser humano puede desarrollar un conjunto de tareas y estrategias que le permitan adaptarse ante situaciones estresantes, existiendo dos tipos de afrontamiento. El afrontamiento positivo es aquel en que la persona se beneficia de las tareas que realiza,