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CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Domingo, 12 de diciembre, de 2021

MISA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE – PATRONA DE MÉXICO

Y EMPERATRIZ DE LAS AMÉRICAS

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MISA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE – PATRONA DE MÉXICO Y EMPERATRIZ DE LAS AMÉRICAS

III domingo de Adviento

Catedral de San Patricio Arquidiócesis de Nueva York

Preside

Su Excelencia Timothy Cardenal Dolan | Arzobispo de Nueva York

Celebrante Principal y Homilista

Mons. Ramón Castro | Obispo de la Diócesis de Cuernavaca Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano

Concelebrantes

Rev. Enrique Salvo | Rector, Catedral de San Patricio Rev. Lorenzo Ato | Director de los Ministerios Pastorales

Rev. Brian McWeeney | Oficina del Apostolado Ètnico

Rev. Jesus Ledezma Castro | Párroco, Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en San Bernardo Rev. Santiago Rubio

Rev. Eduardo Aguilar

Lectores

Pedro Zamora Hermana Julia Suárez

Oración de Los Fieles

Bertha Rojas

Coro

Kimberly Fergie Jerry Feroz

Mariachi Tapatío de Alvaro Paulino Ballet Folklórico Mexicano de Nueva York

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Historia de San Juan Diego y de Nuestra Señora de Guadalupe

D

iez años después de la conquista de Méxi- co, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Die- go iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac.

De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba ilu- minado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: “Juanito; querido Juan Dieguito”. Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló que quería tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mos- traría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitasen su amparo. “Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le con- tarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo”. Juan se inclinó ante ella y le dijo: “Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato;

me despido de ti, yo, tu humilde siervo”. Cuan- do Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

Ese mismo día regresó a la cumbre de la coli- na y encontró a la Santísima Virgen que le esta- ba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal. Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo por- que un tío suyo, llamado Juan Bernardino ha- bía enfermado gravemente. Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino esta- ba moribundo y Juan Diego se apresuró a traer- le un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su

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Oración a la Virgen de Guadalupe

V

irgen Santísima de Guadalupe, Madre de Dios, Señora y Madre nuestra. Venos aquí postrados ante tu santa imagen, que nos dejaste estampada en la tilma de Juan Diego, como prenda de amor, bondad y misericor- dia. Aún siguen resonando las palabras que dijiste a Juan con inefable ternura: “Hijo mío queridísimo, Juan a quien amo como a un pe- queñito y delicado,” cuando radiante de her- mosura te presentaste ante su vista en el cerro del Tepeyac.

Haz que merezcamos oír en el fondo del alma esas mismas palabras. Sí, eres nuestra Madre;

la Madre de Dios es nuestra Madre, la más tier- na, la más compasiva. Y para ser nuestra Ma- dre y cobijarnos bajo el manto de tu protección te quedaste en tu imagen de Guadalupe.

Virgen Santísima de Guadalupe, muestra que eres nuestra Madre.

Defiéndenos en las tentaciones, consuélanos en las tristezas, y ayúdanos en todas nuestras necesidades. En los peligros, en las enfermeda- des, en las persecuciones, en las amarguras, en los abandonos, en la hora de nuestra muerte, míranos con ojos compasivos y no te separes jamás de nosotros.

disculpa por no haber venido el día anterior.

Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta?

No te aflija la enfermedad de tu tío, que no mo- rirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó”.

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

“Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en segui- da baja y tráelas a mi presencia”. Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la

noche semejaba perlas preciosas. Presto empe- zó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus ma- nos, las arregló en la tilma y dijo: “Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas”.

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santí- sima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

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CANTO DE PROCESIÓN DE ENTRADA

(De pie) Buenos Días, Paloma Blanca

Buenos días, paloma blanca Hoy, te vengo a saludar Saludando a tu belleza En tu trono celestial Eres madre del Creador Que a mi corazón encanta Gracias te doy, con amor Buenos días paloma blanca Niña linda, niña santa Tu dulce nombre alabar Porque eres tan sacrosanta Hoy, te vengo a saludar Reluciente como el alba Pura, sencilla y sin mancha De gusto, recibe mi alma Buenos días, paloma blanca

Qué linda está la mañana El aroma de las flores Despiden suaves olores Antes de romper el alba Mi pecho, con voz ufana Gracias te da, madre mía En este dichoso día Antes de romper el alba Cielo azul, yo te convido En este dichoso día

A que prestes tu hermosura A las flores de María Madre mía de Guadalupe Danos ya tu bendición Recibe estas mañanitas De mi humilde corazón.

Te Lo Pido Por Favor Donde esté hoy y siempre Yo te quiero conmigo Necesito cuidado Necesito de ti

Si me voy, donde vaya Yo te llevo conmigo No me dejes ir solo Necesito de ti

Tú me sabes bien cuidar Tú me sabes bien guiar Todo lo haces muy bien tú Ser muy buena es tu virtud

¿Cómo te puedo pagar Todo lo que haces por mí?

Todo lo feliz que soy Todo este grande amor Solamente con mi vida Ten mi vida, te la doy

Pero no me dejes, nunca, nunca, nunca Te lo pido por favor

Tú me sabes bien guiar Tú me sabes bien cuidar Todo lo haces muy bien tú Ser muy buena es tu virtud

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¿Cómo te puedo pagar Todo lo que haces por mí?

Todo lo feliz que soy Todo este inmenso amor Solamente con mi vida Ten mi vida, te la doy

Pero no me dejes nunca, nunca, nunca Te lo pido por favor

Oh no, no, no

Pero no me dejes nunca, nunca, nunca Te lo pido por favor

Eh, eh, eh

La Guadalupana

Desde el cielo, una hermosa mañana Desde el cielo, una hermosa mañana La Guadalupana, la Guadalupana La Guadalupana bajó al Tepeyac (2) Suplicante juntaba sus manos Suplicante juntaba sus manos Y eran mexicanos, y eran mexicanos Y eran mexicanos su porte y faz (2) Su llegada llenó de alegría

Su llegada llenó de alegría

De luz y amornía, de luz y amornía De luz y amornía, todo el Anáhuac (2) Junto al monte pasaba Juan Diego Junto al monte pasaba Juan Diego

Y acercóse luego, y acercóse luego Y acercóse luego al oír cantar (2) A Juan Diego la Virgen le dijo A Juan Diego la Virgen le dijo Este cerro elijo, este cerro elijo Este cerro elijo para hacer mi altar (2) Y en la tilma entre rosas pintada Y en la tilma entre rosas pintada Su imagen amada, su imagen amada Su imagen amada se dignó dejar (2) Desde entonces para el mexicano Desde entonces para el mexicano Ser guadalupano, ser guadalupano Ser guadalupano es algo esencial (2)

Las Mañanitas

Estas son las mañanitas Que cantaba el Rey David Hoy por ser día de tu santo Te las cantamos a ti

Despierta mi bien despierta Mira que ya amaneció Ya los pajarillos cantan La luna ya se metió

Qué linda está la mañana En que vengo a saludarte Venimos todos con gusto Y placer a felicitarte El dia en que tú naciste Nacieron todas la flores Y en la pila del bautismo Cantaron los ruiseñores

(8)

Ya viene amaneciendo Ya la luz del día nos dió Levántate de mañana Mira que ya amaneció De las estrellas del cielo Quisiera bajarte dos Una para saludarte Y otra para decirte adiós

Volaron cuatro palomas Por toditas las ciudades Hoy por ser día de tu santo Te deseamos felicidades Con jazmines y flores Hoy te vengo a saludar Hoy por ser día de tu santo Te venimos a cantar

RITO DE INICIACIÓN

Celebrante: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

R/: Amén.

Celebrante: La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con ustedes.

R/: Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

Celebrante: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

R/: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Celebrante: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R/: Amén.

Señor, ten piedad de nosotros. R/: (bis) De nosotros señor, ten piedad. R/: (bis) Cristo ten piedad. De nosotros. R/: (bis) De nosotros Señor, ten piedad. R/: (bis) Señor ten piedad de nosotros. R/: (bis)

Liturgia de la Palabra

PRIMERA LECTURA

Sof 3:14-18

SALMO RESPONSORIAL

Is 12:2-3,4bcd,5-6 R/. El Señor es mi Dios y salvador.

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SEGUNDA LECTURA

Flp 4:4-7

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Aleluya, preparen el camino del Señor, enderecen sus caminos;

Llegara la salvación de Dios y todo mortal la contemplará.

EVANGELIO

Lc 3:10-18

HOMILÍA

Mons. Ramón Castro

Obispo de la Diócesis de Cuernavaca Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano

(De pie)

PROFESIÓN DE FE

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, (Se inclina levemente la cabeza en señal de respeto) y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato: padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras, y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

(Plegarias a las que el pueblo responde) A cada intención respondemos: Te rogamos, óyenos.

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Liturgia de la Eucaristía

OFERTORIO

(Sentados)

Te Presentamos el Vino y el Pan Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor Bendito seas, Señor

Por este pan que nos diste Fruto de la tierra

Y del trabajo de los hombres Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor

Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor Bendito seas, Señor

El vino tú nos lo diste Fruto de la tierra

Y del trabajo de los hombres Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor Te presentamos el vino y el pan Bendito seas por siempre, Señor

ORACIÓN DE PREFACIO

(Celebrante)

SANTO

Santo, Santo Santo,

Es el señor, Dios del universo

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo

Bendito es el que viene en el nombre del señor Hosanna en el cielo.

PLEGARIA EUCARÍSTICA

(De rodillas)

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN

Celebrante: … Éste es el sacramento de nuestra fe. O bien: Éste es el Misterio de la fe.

R/: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Celebrante: Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

R/: Amén.

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RITO DE LA COMUNIÓN

(De pie) Celebrante: Fieles a la recomendación del

Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir: Padre nuestro que estás en el cielo santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Celebrante: Líbranos de todos los males, Señor y concédenos la paz en nuestros días, para que ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R/: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

RITO DE LA PAZ

Celebrante: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: ‘La paz os dejo, mi paz os doy’, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra,

concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/: Amén.

FRACCIÓN DEL PAN

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros (bis).

Cordero de Dios, que quitas el pecado

del mundo, ten piedad de nosotros (bis).

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz, danos la paz.

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Celebrante: Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R/: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

COMUNIÓN

Pescador de Hombres Tú has venido a la orilla

No has buscado ni a sabios ni a ricos Tan solo quieres que yo te siga Señor, me has mirado a los ojos Sonriendo has dicho mi nombre

En la arena he dejado mi barca Junto a ti buscaré otro mar Tú sabes bien lo que tengo

En mi barca no hay oro ni espadas Tan sólo redes y mi trabajo

(12)

Señor, me has mirado a los ojos Sonriendo has dicho mi nombre En la arena he dejado mi barca Junto a ti buscaré otro mar Tú necesitas mis manos

Mi cansancio que a otros descanse Amor que quiera seguir amando Señor, me has mirado a los ojos Sonriendo has dicho mi nombre

En la arena he dejado mi barca Junto a ti buscaré otro mar Tú pescador de otros lagos

Ansia eterna de almas que esperan Amigo bueno, que así me llamas Señor, me has mirado a los ojos Sonriendo has dicho mi nombre En la arena he dejado mi barca Junto a ti buscaré otro mar (2) Himno a la Humildad

Con qué gusto venimos, con gran devoción A decirte lo que hay en nuestro corazón Hoy es día de fiesta

Hasta en el más pequeño rincón

Hoy se muere el rencor y florece el perdón Virgencita, milagrosa

Eres tú la estrella más hermosa De la creación

Virgen morena, reina de la eperanza Hoy te cantamos el himno a la humildad Eres la tierra donde la fe sembramos Y cosechamos siempre de tu bondad A ti venimos madrecita

Con nuestros cuerpos más cansados

Que en la última ocasión

Pero con un amor tan grande para ti Que no nos cabe en el corazón Porque eres consuelo divino Luz de todos los caminos Gracias por quedarte siempre Con tus fieles peregrinos

Virgencita adorada, no me puedo ir Sin decirte mil gracias, tú sabes por qué Y teniendo el momento, te quiero pedir Por los que por justicia se mueren de sed Virgen morena, reina de la eperanza Hoy te cantamos el himno a la humildad Eres la tierra donde la fe sembramos Y cosechamos siempre de tu bondad

AVE MARIA

Kimberly Fergie y el Mariachi Tapatío de Alvaro Paulino

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO

Dr. Jorge Islas López Honorable Consul General de México

Hesy Landesbaum Presidente del Comité Guadalupano de la Arquidiócesis de Nueva York

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RITO DE CONCLUSIÓN

Celebrante: El Señor esté con ustedes.

R/: Y con tu espíritu.

Celebrante: La bendición de Dios

todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/: Amén.

HIMNO DE SALIDA

Mi Virgen Ranchera

A tí virgencita, mi Guadalupana Yo quiero ofrecerte un canto valiente Que México entero te brinda sonriente Y quiero decirte, lo que tu ya sabes Que México te ama, que nunca esta triste Porque de nombrarte, el alma se inflama Tu nombre es arrullo, y el mundo lo sabe Eres nuestro orgullo, mi México es tuyo Tu guardas la llave

Que viva la Reina, de los Mexicanos La que con sus manos, sembró rosas bellas Y puso en el cielo, millares de estrellas

Por patria nos diste, este lindo suelo Y lo bendijiste, por que era tu anhelo Tener un santuario, cerquita del cielo Yo se que en el cielo, escuchas mi canto Y se que con celo, nos cubre tu manto Virgencita chula, eres un encanto Mi virgen morena, mi virgen ranchera Eres nuestra reina

México es tu tierra y tu su bandera Que viva la reina de los mexicanos La que con sus manos sembró rosas bellas Y puso en el cielo millares de estrellas

Amor Eterno

Tú eres la tristeza de mis ojos Que lloran en silencio por tu amor Me miro en el espejo y veo en mi rostro El tiempo que he sufrido por tu adiós Obligo a que te olvide el pensamiento Pues siempre estoy pensando en el ayer Prefiero estar dormida que despierta De tanto que me duele que no estés Como quisiera que tú vivieras Que tus ojitos jamás se hubieran

Cerrado nunca y estar mirándolos Amor eterno e inolvidable

Tarde o temprano estaré contigo Para seguir amándonos

Yo he sufrido tanto por tu ausencia Desde ese día hasta hoy no soy feliz Y aunque tengo tranquila mi conciencia Sé que pude haber yo hecho más por ti Oscura soledad estoy viviendo

La misma soledad de tu sepulcro

(14)

Gracias

A nombre del Comité Guadalupano de la Arquidiócesis de Nueva York les agradecemos su presencia en este día tan importante y especial para la comunidad Mexicana y Latino Americana.

También queremos dar un profundo agradecimiento a todos los que hicieron posible la celebración de nuestra Virgen de Guadalupe.

Les deseamos unas felices fiestas decembrinas en compañía de sus seres queridos, llenos de salud, amor, y paz.

Sinceramente, Hesy Landesbaum

Presidente del Comité Guadalupano de la Arquidiócesis de Nueva York Tú eres el amor del cual yo tengo

El más triste recuerdo de Acapulco Como quisiera que tú vivieras Que tus ojitos jamás se hubieran Cerrado nunca y estar mirándolos

Amor eterno e inolvidable Tarde o temprano estaré contigo Para seguir amándonos

Amor eterno, eterno Amor eterno, eterno

(15)

Normas para la Recepción de la Comunión

El 14 de noviembre del 1996, la Conferencia Nacio- nal de Obispos Católicos aprobó las siguientes normas sobre la recepción de la Comunión. Estas normas sus- tituyen a las normas aprobadas por el Comité Admi- nistrativo del USCCB en noviembre del 1986. Las nor- mas, que se van a incluir en misales y otros medios de participación publicados en los Estados Unidos, tratan de recordar a todos aquellos que puedan asistir a las li- turgias Católicas la presente disciplina de la Iglesia con respecto a la distribución de la Comunión Eucarística.

PARA LOS CATÓLICOS

Como católicos, participamos plenamente en la celebración de la Eucaristía cuando recibimos la Sagrada Comunión. Se nos anima a recibir la Comunión con devoción y con frecuencia. Con el fin de estar debidamente dispuestos para recibir la Comunión, los participantes no deben tener con- ciencia de pecado grave y normalmente deberían haber ayunado durante una hora. Una persona que es consciente de pecado grave no debe recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor sin confesión sa- cramental antes, salvo por causa grave donde no hay oportunidad para la confesión. En este caso, la persona debe ser consciente de la obligación de hacer un Acto de Contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes (Derecho Canónico, artículo 916). Se anima a los fieles a reci- bir el Sacramento de la Penitencia con frecuencia.

PARA NUESTROS HERMANOS CRISTIANOS

Damos la bienvenida a todos los cristianos a esta celebración de la Eucaristía como nuestros hermanos y hermanas. Oramos para que nuestro bautismo común y la acción del Espíritu Santo nos unan unos a otros en esta Eucaristía y comenzar a

disipar las lamentables divisiones que nos separan.

Oramos para que éstas disminuyan y finalmente desaparezcan, de acuerdo con la oración de Cristo por nosotros “que todos sean uno” (Juan 17, 21).

Debido a que los católicos creen que la celebra- ción de la Eucaristía es una señal de unidad de la fe, la vida y el culto, los miembros de esas iglesias con los que no estamos plenamente unidos por lo ge- neral no son admitidos a recibir la Sagrada Comu- nión. Para compartir la Eucaristía, en circunstan- cias excepcionales, con otros cristianos se requiere el permiso del Obispo diocesano según las provi- siones del artículo 844 § 4 del Derecho Canónico.

Se insta a los miembros de las iglesias ortodoxas, la Iglesia Asiria de Oriente y la Iglesia Nacional Ca- tólica Polaca a respetar la disciplina de sus propias iglesias. De acuerdo con la disciplina Católica Ro- mana, el Derecho Canónico no se opone a la recep- ción de la Comunión para los cristianos de estas iglesias (Derecho Canónico, artículo 844 § 3).

PARA AQUELLOS QUE NO

RECIBEN LA SANTA COMUNIÓN

Todos los que no están recibiendo la Sagrada Co- munión se les anima a expresar en sus corazones el deseo de oración por la unidad con el Señor Jesús y con los demás.

PARA LOS NO CRISTIANOS

También damos la bienvenida a esta celebración a los que no comparten nuestra fe en Jesucristo. Si bien no podemos admitirlos a la Sagrada Comu- nión, les pedimos a ofrecer sus oraciones por la paz y la unidad de la familia humana.

© 1996, Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos

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Catedral de San Patricio

Su Eminencia, Timothy Cardenal Dolan . . . Arzobispo de Nueva York Rev. Enrique Salvo . . . Rector

Rev. Andrew King . . . Maestro de Ceremonias Dra. Jennifer Pascual . . . Directora de Música

Apostolado de la Diversidad Cultural, Ministerio Hispano

Obispo Peter J. Byrne . . . Vicario del Ministerio Hispano Obispo Edmund Whalen . . . Vicario del Clero

Rev. Eric Cruz . . . Presidente del Consejo de Sacerdotes del Ministerio Hispano

Rev. Brian McWeeney . . . Oficina del Apostolado Étnico Wanda Vásquez . . . Directora de la Oficina

Rev. Lorenzo Ato . . . Director de Ministerios Pastorales Hna. Pilar De la Cruz . . . Directora Adjunta

para los Ministerios Pastorales Christian Cisneros . . . Gerencia de la Oficina

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HORA CATÓLICA

¡Llámenos!

ANFITRIÓN

P. LORENZO ATO

Director de Comunicaciones Hispanas y Ministerios Pastorales Pastor,

Iglesia de Saint Brigid - Saint Emeric, Ciudad de Nueva York

DOMINGOS | 8:00 A.M.

LITURGIA DE LA PALABRA DEL DOMINGO

NOTICIAS CATÓLICAS • CHAT EN VIVO CON P. ATO

(18)

Todos los domingos 7:30 A.M.

Misa en español Univision*

* Revise sus listados locales Si usted o alguien a quien ama está

enfermo o lesionado y no puede ir a una iglesia para la misa del domingo, especialmente durante estos tiempos inciertos debido a la pandemia, la Oficina del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Nueva York lo invita a participar en la liturgia desde su casa viendo la misa en televisión.

¡Celebre con nosotros!

¡Su casa es la casa

de Jesús!

MISA DEL

DOMINGO

(19)
(20)

1011 First Ave., New York, NY 10022 | 212-371-1000 x2982 www.archny.org | [email protected]

@hispanicministryny @hispanicmny

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