Población: 9.717.800 habitantes
Población de Bogotá: 398.040 habitantes Extensión: 1.139.155 kms. cuadrados Densidad: 8.5 p o r km .2
Iglesias: 1.329
Hospitales y dispensarios: 688
Escuelas Primarias: 9.808 Inscripción: 670.748
“ Secundarias: 523
"40.971
"
Superiores: 28 “ 4.089
Totales: 10.359 715.808
Bancos y agencias bancarias: 351
Kilóm etros de Carreteras en servicio: 17.060 Vehículos de m otor: 29.572
Productos principales: Café, bananos, algodón, frutas, petróleo y derivados, carbón mineral, oro, plata, platino, esmeraldas, ganados, texti
les, cemento, maderas, etc.
Cucuta
C I R C U L A C I O N : 2 4 . 0 0 0 E J E M P L A R E S L I T Y T I P D E L C O M E R C I O - C A R A C A S
En el encanto navideño, la Iglesia de Los Teques cobra inusita
do esplendor y adquiere el fino rango de un primoroso esmalte.
A nuestros suscritores
t
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da, daremos por hecho que Ud. ha cambiado de dirección y no puede ser localizado por el repartidor del correo, o que no le interesa continuar recibiendo "El Farol".
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Queremos aprovechar esta oportunidad para conocer la opinión de nuestros lee-
t -
tores sobre el programa "La Hora Cultural ESSO", que nuestra empresa ha venido ra
diando durante los tres últimos años por la "Radiodifusora Venezuela" (790 y 4.890 kilociclos) todos los sábados de 8 a 9 p . m . ; así como también sobre el programa
"El Repórter ESSO" que se trasmite por "Radio Caracas" (960 y 4.920 kilociclos) cuatro veces al día, de lunes a sábado, a las 7: 30 a. m. , 12: 25 p . m. , 7: 00 p. m. y 10: 00 p.
m . , y los domingos a la 1:00 p. m. y a las 7:30 p. m. Estos programas son para el agra
do del público, y cualquier sugerencia para su mejoramiento sería muy bien recibi
da, pues nuestro único deseo es dar mayor amenidad y mayor interés a estos programas.
No hay obligación ninguna de contestar las preguntas, que sobre estos programas aparecen al respaldo de esta nota, pero sí sabremos agradecer cualquiera indicación.
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COMENTARIOS SOBRE LA "HORA CULTURAL ESSO" (Radiodifusora Venezuela) Sintoniza Ud. el programa?...
Se oye bien, regular o mal?...
Es de su agrado?... ...
Qué insinuación puede Ud. hacer para su mejoramiento?...
COMENTARIOS SOBRE "EL REPORTER ESSO" (Radio Caracas) Sintoniza Ud. el programa?...
Se oye bien, regular o mal?...
Es de su agrado?...
Qué insinuación puede Ud. hacer para su mejoramiento?
(Léase a la vuelta)
P U B L I C A D A M E N S U A L M E N T E P O R L Á C R E O L E P E T R O L E U M C O R P O R A T I O N
— R E D A C C I O N : S O C I E D A D A T R A P O S O S N O . 4 . A P A R T A D O N O . 6 8 9
N U M .
LV
C A R A C A S : D I C I E M B R E D E1943 AÑO V
E d ito ria l
N hálito de profunda emoción circunda siempre la magna valorización simbólica de al
gunas fechas. En ese caso, la tradi
ción se ha encargado de ir formando una conciencia colectiva identificada a la costumbre y al ambiente. Un alto en el camino de la vida y en esa jor
nada cumplida, una finalidad concre
ta: dejar que el corazón se enternezca en reacciones contrastadas de alegría y de misericordia. Tal el caso de la Navidad del presente año. De un lado el júbilo proveniente de la Epifanía.
Ese sublime momento en el cual el Redentor de la humanidad se hace carne para cumplir un providencial designio: la oferta de un mundo me
jor y la inmortalidad del alma. Del otro, el dolor que produce la terrible convulsión que azota hoy la dilatada amplitud de varios continentes. Y ese dolor se aprecia, aún con mayor in
tensidad, cuando el mundo cristiano se conmueve ante la sublime noche de la gloriosa renovación del amor y la espiritualidad. La noche del veinte y cuatro de Diciembre destaca de este modo el clásico postulado de los más preciados y generosos ideales.
Sin embargo, en el año presente, el horizonte del porvenir no ofrece el cerrado y opaco panorama de las de
cenas de meses anteriores. Por el contrario, comienza a despejarse, co
mienza a esbozar una perceptible cla
ridad de optimismo y esperanzados anhelos de superación. Lenta, pero firmemente, los sucesos se van des
arrollando de manera satisfactoria. El día de la justicia se aproxima. Las actividades industriales e individua
les adquieren de nuevo su antiguo ritmo de afirmativas y concretas rea
lidades. En lo concerniente a nuestras particulares labores, la iniciativa, el método y la técnica organizada co
mienzan a ofrecer maduros frutos.
Todo tiende a alcanzar los ansiados predios de la normalidad absoluta. En ese camino, se han realizado inauditos esfuerzos, en pro del bienestar de la colectividad y por la consecución de una era de bienestar general y per
manente.
La fecha del veinte y cuatro de Diciembre — noche inmarcesible de halago y ternura — es propicia a la meditación. Meditemos, pues, honda
mente. Dejemos que el regocijo ejemplar inunde todo nuestro sér. Y finalmente tengamos fe en el porve
nir. No desmayemos nunca. Y sea ésta, propicia ocasión para que una vez más exterioricemos a todos los empleados y obreros de la Creole Pe
troleum Corporation, y a todos los lectores de “El Farol”, nuestros cor
diales votos porque disfruten amplia
mente de unas muy felices Pascuas.
Silva, héroe nacional en la causa de la independencia venezolana y magnifico representante de la en
tereza venezolana en las lejanas tie
rras de los incas. Laurencio Silva, ascendido en el mismo campo de Ayacucho, era, como es sabido, es
poso de una sobrina del Libertador.
En muchas ocasiones estuvo domi
ciliado en Valencia, pero cuando se encontraba en Caracas, casi siem
pre habitó la casa que hoy ilustra esta página. Detengámonos por un momento en 1827. Regresaba Bolí
var de Colombia después de haber cumplido la más gloriosa campaña que registra la historia de América.
Esa campaña, esa odisea, que abar
ca en firme medio continente. Esa epopeya que hiciera exclamar a un poeta:
“De paso al nombre de aquel gigante que como dedos movió naciones, que andando recio, sacó adelante sueños que fueron constelaciones”.
Sin embargo, los asuntos políti
cos, en el referido 1827, se encon
traban en extremo agitados, a cau
sa de que el personalismo comen
zaba a enseñorearse entre la casta militar, considerada por muchos, como dueña exclusiva de los desti
nos del país. La disolución de la gran Colombia estaba en puerta.
Bolívar, con su tradicional genero
sidad y magnífica visión política, hacia el último gran esfuerzo por la unión y la fraternidad de los paí
ses cobijados bajo una misma ban
dera. Todo inútil! Solamente algu
nos adictos le acompañaban sin reservas en el sostenimiento de su extraordinaria concepción política.
Y entre ellos, estaba, lógicamente, el Oral. Laurencio Silva.
La visita del Libertador a Cara
cas duró poco. Muchos hombres cu
biertos de gloria regresaron con él a Colombia. Mas otros, buscaron el maternal regazo de la patria. Lau
rencio Silva fué de los últimos.
Temporalmente fijó su residencia en Caracas. Y esa casa, situada en
tre Romualda y Socarrás, conoció el tremendo dolor de ver cómo la ambición echaba por tierra todos los sueños de unidad americana que forjara el ejemplo de la vida del héroe caraqueño.
- / X - V S
Por Antonio REYES.
Esta casa (ué domicilio de varios destacados
patriotas.
Y
volvemos a Caracas en la búsqueda de la vieja mansión que debe ser historiada en la presente oportunidad. En nuestra galería de antiguas casas con valor histórico hemos recorrido la casi totalidad del territorio venezolano.
Nos hemos detenido en la amplitud ilimite del llano y en el oriente de la República; en la procera isla de Margarita o en las altiplanicies de los Andes; en los calurosos pueblos de los Valles del Tuy o en las pa
rroquias foráneas de Caracas. Esto en cuanto al posible valor geográ
fico del asunto. También en lo re
ferido a la existencia de persona
jes, que por sus acciones o altas virtudes morales e intelectuales han merecido un sitio en los anales de la posteridad, han encontrado la verificación necesaria. No ha falta
do entusiasmo y en los asuntos he
mos preferido casi siempre lo grá
fico a lo subjetivo. Al juzgar a Bo
lívar o a Sucre, a Bello o al Doctor Vargas, a Guzmán Blanco o a Cres
po, nos ha merecido mayor interés lo que ellos pudieron representar en el país al análisis critico de su persona o de sus obras. Estamos ahora de nuevo en Caracas y nues
tros pasos se dirigen hacia el este de la ciudad. Unas cuadras solamen
te y ya estamos en la Plaza López o lo que es lo m ism o: en los antiguos dominios de la Sra. Romualda (Ña R o m u a l d a ) quien supo prestarle en forma vitalicia su nombre a tan conocida esquina caraqueña. Y no tan sólo en ese rótulo resulta curio
sa la mencionada esquina de la Ro
mualda. También en otras épocas, tuvo importancia capital cuando la villa se alborozaba por los días de antruejo. En los festivales del car
naval el templete que se alzara en ese sitio contaba con todos los su
fragios de las gentes que salieran a divertirse.
La R o m u a ld a tiene asi satura
ción típica y concreta. No es una esquina de tantas sino lugar de marcado abolengo; peculiar, entre todas; evocadora si se le juzga a través de la tradición local.
Ahora bien, en esa R o m u a ld a plena de inquietudes, tomando la dirección del sur; entre el centenar de metros que le une a Socarrás, existe una casa con una valoriza
ción histórica importante: la casa residencial del General Laurencio
D
E S D E hace a lg u n o s años nuestra Compañía ha tenido en Caracas el servicio de un médico para llenar las necesidades referentes a admisión de empleados, y para los exámenes médicos a que la Compañía los somete todos los años.
El objeto de estos exámenes es ase
gurarse de que el empleado está en buenas condiciones físicas para la ejecución del trabajo que desempe
ña. Esto, desde luego, redunda no sólo en beneficio de la Compañía, sino en provecho del empleado, en cuanto que hace posible prevenir a tiempo el que adelante una lesión que a la larga pudiera minar com
pletamente al individuo. Es obvio, además, que esto tiene gran mérito como medida de previsión social.
El servicio a que nos referimos, lo había venido prestando siempre un médico de la Capital; pero la Compañía ha resuelto ahora traer médicos de sus diferentes campos para prestar periódicamente aquel servicio en las oficinas de Caracas;
y al efecto, una vez elaborado el nuevo plan de organización por los Médicos Directores de la Compañía, fué transferido a Caracas el Dr. Víc
tor Ripert, quien ya ha dado co
mienzo a su labor entre los emplea
dos de nuestra Oficina Principal.
La primera innovación provechosa en cuanto a las mayores facilidades y eficacia del servicio, ha sido la ubicación de la oficina médica, o clínica, en el mismo edificio donde funcionan las demás oficinas de la Compañía, innovación que induda
blemente evita inconvenientes a los
% % % S
modernamente equipada.El Dr. Ripert en una de sus consultas diarias.
;? S 2 V - (Z ~ Y 3
empleados, y facilita el mejor desenvolvimiento de los servicios, per
mitiendo un contacto diario y más íntimo entre el Departamento Médi
co y él personal de la oficina.
Esta clínica de nuestra Oficina Principal, tiene, pues, a su cargo el examen de todos los aspirantes a empleo en la Empresa, y el examen físico periódico de todos los em
pleados. Con dichos exámenes, es innegable que se asegura en los in
dividuos la disposición de salud corporal que le permita disfrutar de lo que produce, y ejercer normal
mente todas sus funciones. Al mis
mo tiempo, conforme antes insinua
mos, goza el empleado del beneficio de poder combatir con éxito un mal que se le haya descubierto a tiem
po, y que por lo tanto no haya mi
nado su organismo.
También entra en las obligacio
nes del médico el tratamiento o la supervigilancia de todos los casos de daños industriales sufridos pol
los empleados; y el tratamiento de los accidentes menores que ocurran en el trabajo y dentro de las ofici
nas de la empresa: accidentes tales como contusiones de los dedos, cor
tadas, raspaduras, etc., etc.
En la política médica de la Com
pañía figura como primordial la vacunación de sus empleados con aquellos medicamentos orgánicos debidamente preparados, que son necesarios para la preservación contra posibles epidemias o enfer
medades de carácter grave. La pro
filaxia ?s una fuerza con la que siempre ha contado la Empresa pa
ra resguardar la salud de sus tra
bajadores.
L
A Condesa de Chinchón, esposa del Virrey español en el Perú, pasó por la pena de tener que excusarse con sus invitados, en una fiesta que daba, lo que natu
ralmente hizo con todas las re
glas y el debido ceremonial; y se vió obligada a retirarse a su pieza, cayendo en brazos de su donce
lla, que inmediatamente llamó al médico.
Bien sabía la Condesa que las damas de la sociedad de Lima en aquel año de 1G34, se pondrían a conjeturar sobre las causas de este retiro de la fiesta; pero en aquellos momentos a ella nada le importaba lo que se dijera. Sólo sabía que le faltaban las fuerzas y que la cabeza continuaba doliéndole horrible
mente.
Pero las horas pasaban y el mé
dico no llegaba. Fríos y fiebre al
ternativamente atormentaban a la Condesa. Cuando sus uñas se pu
sieron azules, la doncella compren
dió lo que le pasaba, pues ella ha
bía visto morir a muchos hombres fuertes en pocas semanas después de haberse manifestado esos sín
tomas. Era la malaria!
Tan pronto como llegó el Doc
tor y vió a la Condesa, ordenó que se le diera una taza de té, pero de té amargo elaborado con la corteza de cierto árbol. Ese té contenía quinina, el gran especifico contra la malaria, que ha resultado eficaz en todos los casos en que se ha ad
ministrado a tiempo. La Condesa vivió, e introdujo el remedio en España. En recuerdo de esa cura
ción, la corteza molida recibió el nombre de “polvos de la Condesa”, a pesar de que había sido usada largo tiempo por los indios en las selvas del Perú. Años después reci
bió el nombre de “corteza de los jesuítas”, porque los Misioneros je
suítas la receta
ban y la reco
mendaban. El bo- t á n i c o sueco Karl von Linné le dió el nombre de “cinchona”, modificando al
go el nombre de la Condesa.
Esta había ad
quirido la mala
ria por la pica
da de un mos
q u i t o anofeles hembra. De esta clase de mosqui
tos, sólo la hem
bra pica, y lo ha
ce por c o n s e guir sangre para el desarrollo de sus células re
productoras. El anofeles y otros tipos de mosqui
tos, son porta
dores de una es
pecie de proto- zoarios, que son los gérmenes de la malaria. El mosquito t o m a e s t o s parásitos cuando pica y chupa la sangre de personas a- fectadas con la malaria. Se ha creído que tam
bién se toman en los lugares calu
rosos donde el aire 110 es bue
no, y de allí el nombre de “ma
laria”, mal aire, que se le ha da
do a la enfer
medad.
Tanque de sedimentación que contiene pe
tróleo y una mezcla de raíz de quina molida v sustancias químicas. El aceite se usa como
y
A la izquierda, reproducción de un cuadro que muestra a la Condesa de Chinchón aceptando el té hecho con corteza de quina, que la curó en 1634. — Debajo, un ope- rario corta trozos húmedos de sulfato de quinina, forma- dos en los costados de una centrífuga donde se lavó
quinina con agua fría.
Sacando corteza de un árbol de quina en Java. La quinina que se obtiene de la corteza es un específico para la malaria, producida por la hembra del anofeles. Una de éstas se muestra en su acostumbrada posición al lado
de este grabado.
Algunas personas tienen en su orga- n i s m o y durante años el parásito del paludismo en esta
do latente, parási
to que se torna ac
tivo cuando el in
dividuo se debili
ta. Aun en estado latente en una per
sona, los parásitos pueden ser trasmi
tidos a un mosqui
to que pica. Este, que está equipado con una especie de aguja hipodérmica, inyecta l u e g o el germen de la mala
ria en una perso
na cuya sangre es terreno fértil para r á p i d a reproduc- c i ó n. Durante su desarrollo los pa
rásitos segregan una toxina que produ
ce fiebre que llega a veces tan alta co
mo 42° C. Se alo
jan en los glóbulos rojos de la sangre y se multiplican basta que la célula revienta y van a ocupar otras células. Y asi van progresando hasta que ocupan tán- lo espacio que pasa menos sangre por determinado punto y en deter
minado tiempo. Esto reduce la tem
peratura del cuerpo. En los pacien
tes de malaria, el ciclo continúa:
células que revientan y fríos, más parásitos y más fiebre, disolución de la sangre y debilitamiento de lodo el sistema.
Aunque los indios peruanos co
nocieron el valor de la corteza de la quina y los síntomas de la malaria fueron descritos por Hi
pócrates, famoso físico griego que vivió en el siglo V antes de Jesu
cristo, no fué sino hasta 1820 cuan
do los químicos franceses José Cá
venlas y Pedro Pellétier aislaron la quinina, nombre que le vino de
“quina”, palabra española con la que se designa el árbol que la pro
duce. La producción comercial de la quina se realizó por primera vez en 1822 y en pocos años la venta del producto alcanzó cifras con
siderables.
Cuando el cultivo de la cinchona disminuyó en Sur-América, en 1830, Ceylán y las Islas Orientales Holandesas empezaron a sembrar
la. En este mismo año un cirujano del Ejército ■ francés, Carlos Luis
Alfonso Laverán, descubrió que los parásitos de la malaria se encon
traban en la sangre de las personas que presentaban síntomas de dicha enfermedad. Diez y ocho años más tarde Sir Ronald Ross, del Servicio Médico Indio, encontró que esos parásitos también se desarrollan en el mismo cuerpo de los mosquitos.
Hoy la malaria infecta a muchos millares de personas y causa más de 3.000.000 de muertes anuales en todo el mundo. Los países tropica
les y semi-tropicales son los más sufridos. Mientras que la India pierde casi 1.000.000 de habitantes al año, los países de Sud-América tienen una rata mucho menor.
Africa, Burma, China, Rusia y los países de la América Central se anotan millares de casos al año.
Durante la anterior guerra mun
dial, los ingleses perdieron 70.000 hombres en la región de Salónica por causa de la malaria solamente.
Aunque se cree que los negros son casi inmunes al paludismo, en los Estados del Sur de los Estados Uni
dos ocurren unos 4.000.000 de ca
sos anuales, de los cuales dejan de curarse unos pocos miles. La gue
rra contra el paludismo solamente, cuesta a los Estados Unidos de Nor
te América casi quinientos millo
nes de dólares.
Antes de la conquista de Java por los japoneses, el control de la quinina estaba en manos de los ho
landeses, desde 1854. Las plantacio
nes en Java, que producían grandes cantidades de corteza por año, eran la base de una industria que se calcula en $ 15.000.000. La corteza contiene hasta 15% de quinina, que es un compuesto complicado, que contiene carbón, nitrógeno, hidró
geno y oxigeno. Relativamente son pequeñas cantidades de corteza de <}uina las que hoy crecen en Sur América y la India.
En Sur América prospera bien este árbol, desde la latitud de Bar- (Pasa a la pág. 25)
y se dió rápido principio. Pronto hubo que redoblar el trabajo por
que aquella otra Compañía no pudo pasar de 50.000. Pittsburgh se hizo cargo de completar lo que faltaba y el trabajo siguió febrilmente. Tan pronto como el trabajo se iba ter
minando el producto era embarca
do en rápidos trenes expresos y en camiones del ejército. La consigna era: rapidez!
Fué un momento interesante en el prodigioso trabajo que se efectuó en Pittsburgh, aquél en
que se participó que la otra Compañía no había podido realizar completa la parte de que se había encargado. A pesar de estar haciendo esfuerzos supremos, se rompieron todos los records para realizar lo “imposible”
dentro del tiempo conve
nido, al extremo de ha
ber trabajadores que es
tuvieron más de dos días sin dormir. A pesar de que la planta trabajaba durante las 24 horas — y asi mantenía la rata de entrega prometida — no era lo s u f i c i e n t e me n t e rápido para el caso. Las últimas 22.000 libras se enviaron en cinco bom
barderos del ejército que los llevaron en rápido vuelo, terminándose así el trabajo, tal cual se ha
bía ofrecido.
Este es otro ejemplo del respaldo que en todo momento dan a la gue
rra las Empresas ESSO, al igual de toda la in
dustria americana, que se ha arre
mangado su blusa de trabajo para librar la batalla en el frente de la producción. . . y ganarla.
La refinería de la Standard Oil Company of Louisiana, pertenecien
te al grupo ESSO, está efectuando virtualmente todos los procesos ne
cesarios para entregar constante
mente gasolina de cien octanos, caucho sintético, tolueno, alcoholes sintéticos y cien productos más de vital importancia para el esfuerzo de la guerra, trabajando 24 horas diarias, todos los días de la sema
na! Esta refinería fué bautizada por el ex-Director del Caucho, señor William M. Jeffers, como la “cuna de la industria del caucho sintéti
co”, y ya sabemos lo que esto sig
nifica en estos momentos en que el caucho se tiene como uno de los ele
mentos más importantes para ganar la guerra.
Las páginas de esta guerra están llenas de esas pruebas en las cuales han salido siempre con mérito nues
tras Empresas, y, como ya lo saben nuestros lectores por las publicacio
nes que en diferentes ocasiones he
mos hecho en las páginas de “El Farol” son varias las citaciones he
chas por los jefes militares y los reconocimientos otorgados por los organismos competentes a las Em
presas ESSO.
Operarios llenando tambores, con la grasa aún caliente.
D
ESDE la lejana Africa, el General Eisenhower, Coman
dante en Jefe de las tropas aliadas, envió a Washington un mensaje urgente, en el que pedia una grasa especial que nunca se había fabri
cado antes. Se le necesitaba con ur
gencia, era grande su necesidad, se ignoraba la manera de hacerla, y el mensaje fué pasado al Departamen
to de Artillería en Filadelfia.
Este Departamento contestó: “Só
lo hay una organización que pue
da hacer ese trabajo, y esa es la Standard Oil Company of New Jer
sey”. En consecuencia se le pasó a esta Compañía la descripción del producto que se pedia, y todo fué de prisa enviado a los laboratorios ESSO en Bayway. Dos días después éstos tenían lista una muestra.
Cuando esta buena noticia fué pa
sada al Ejército y se tuvo su apro
bación, se recibió esta orden: “Des
páchenos 45.000 libras, pero inme
diatamente!”.
Baltimore pareció el mejor sitio para fabricarla. Los camiones sa
lieron rápidamente hacia la refine
ría de allí, llevando los ingredientes necesarios, y la planta empezó a trabajar. Se vencieron todas las di
ficultades y se hizo la entrega tan rápidamente como lo exigían las circunstancias. Pero esc no fué el final. El Ejército pidió 200.000 li
bras más y pidió que la entrega le fuera hecha en cinco días!
La Compañía dijo: “Es difícil.
Se nos rompieron los batidores para la grasa en la apresurada realiza
ción del primer trabajo”. Pero hu
bo una inspiración: Pittsburgh! Allí podía hacerse; pero sólo 150.000 li
bras para la fecha fijada. Otra com
pañía convino en fabricar 110.000,
— G —
El Canal de Suez
U
NO de los principales objetivos de la guerra en Libya fué el Canal de Suez, linea vital del comercio entre Europa y el Orien
te. La situación jurídica de esta via, es anómala. Es propiedad de una compañía privada, y teórica
mente está abierta al tráfico para todas las naciones en paz o en gue
rra. Ahora está bajo el control de los soldados aliados, y por la se
gunda vez en un tercio de siglo sus orillas son casi continuamente un campo armado. Ningún buque del eje ha pasado por él desde que empezaron las hostilidades y hoy que los buques de guerra aliados dominan el Mediterráneo, ha veni
do el Canal de Suez a recobrar to
da su importancia anterior de enor
me valor estratégico, como llave de un tráfico que es a todas luces valiosísimo.
El Canal de Suez, aunque relati
vamente de construcción moder
na, fue concebido en época anti
quísima. La idea de unir el Medi
terráneo con el Mar Rojo, es casi tan vieja como la civilización, y el trabajo se realizó varias veces en días remotos. En verdad, hay evidencia de que el primero de es
tos canales fué construido hace
4.000 años. Sin embargo, el curso de los primeros canales difiere del actual. En vez de ser una conexión directa de norte a sur, entre los dos mares, sallan los canales del brazo Pelusíaco del Río Nilo y se
guían por el Este hacia la cabecera del Mar Rojo, que anteriormente se extendía varias millas más hacia el norte de donde está hoy. Es un hecho que la Naturaleza proveía la mayor parte del Canal, pues la ra
ma Pelusiaca del río se derramaba en los tiempos de inundación y llenaba la depresión conocida con el nombre de “Wadi Tumilat”, que llega casi hasta el Mar Rojo. Todo lo que los antiguos trabajadores tenían que hacer, era profundizar las secciones bajas de esa via flu
vial; pero, aún asi, eso era una ta
rea formidable, con el equipo de que se disponía.
De acuerdo con los escritos de Aristóteles, Plinio y Strabón, el le
gendario Rey Sesostris de Egipto construyó el primer canal de esa clase. Una inscripción en Karnak indica que existía un canal en los tiempos de Seti I (1380 antes de Cristo) y todavía se ven en “W adi Tumilat” secciones de ese canal. El Faraón Necho, que vivió unos 600
años antes de Cristo, trató sin éxi
to de construir otro canal, y dice Herodoto que murieron 120.000 hombres en el empeño. Cerca de un siglo después, Darius terminó el trabajo que Necho había empe
zado. Ni este canal ni los anterio
res estaban directamente conecta
dos con el Mar Rojo, a causa de una extensión de terreno alto que obstruía el paso, hacia el Oeste. Los buques que usaban el canal, ascen
dían el brazo Pelusíaco del Nilo y seguían hasta Heroopolis, donde te
nían que echar sus cargas para ser transportadas por tierra a buques en el Mar Rojo. Esta sección final fué canalizada por Ptolomeo Fila- delfus 285 años antes de Cristo, y en el punto de unión construyó la ciudad de Arsinoe. Durante los si
guientes 300 años el Nilo cambió su delta, con el resultado de que la rama Pelusiaca se secó completa
mente, por lo cual no se pudo usar esa ruta. Esto sucedió en el reino de Cleopatra. (Año 31 antes de Cristo). Trajano, o más probable
mente el jefe árabe Amr, que con
quistó a Egipto en el Siglo VII, lo restauró y lo extendió al Oeste ha
cia el Viejo Cairo. De tiempo en tiempo varios gobernantes cerra
— 7 —
ron el canal para impedir que lo usaran los enemigos, dando esto por resultado que se obstruyó con sedimentos en varias partes. Sin embargo, en 1861 sus secciones fueron inundadas siempre que el Nilo se derramaba, y su trazo fue seguido hasta cierto punto por los ingenieros franceses cuando cons
truyeron un canal de agua dulce en conjunción con el Canal de Suez.
El corte de un conducto de agua directo a través del Istmo de Suez fué considerado en el Siglo VIII, por Harún-al-Haschid, quien deci
dió no intentarlo porque no queria facilitar a la marina turca los me
dios para llegar a la costa de Ara
bia. Siguiendo el descubrimiento de la ruta alrededor del Africa ha
cia la India, al final del Siglo XV, los venecianos urgieron a los egip
cios a abrir el Canal. A esto se opuso Turquía y nada se hizo. Luis XIV, de Francia, pensó en el pro
yecto en 1071, pero no se empezó el trabajo. El viejo intento llamó la atención de Napoleón Bonapar- te cuando estuvo en Egipto en 1798, y ordenó a su ingeniero J. M.
Lepére, que levantara los planos.
Cuando éste informó que habia una diferencia de altura de 29 pies en
tre el Mediterráneo y el Mar Bojo, Napoleón perdió interés en el pro
yecto por la aparente necesidad de grandes esclusas para el funciona
miento del canal.
En los comienzos del siguiente siglo, Claudio Saint-Simon, urgió la construcción de los canales de Suez y de Panamá para un mejor acercamiento de las naciones. En 1847 uno de sus seguidores, Prós
pero Enfantin, organizó la Socie
dad de Estudios para el Canal de Suez, cuyos ingenieros posterior-
O J M - s - ' í - n l A ,
Fernando de Lesseps.
La Emperatriz Eugenia en Ismailia, en la inauguración del Canal de Suez.
mente probaron que los dos cuerpos de agua estaban vir
tualmente a un mis
mo nivel. Fernando de Lesseps, quien se habia asociado con el grupo de Saint- Simon y quien des
pués habia de abrir el Canal, fué el prin
cipal proponente del proyecto en 1854.
De Lesseps era hijo de un ex-vicecónsul francés en Egipto, gobernado a la sa
zón p o r virreyes nombrados por el gobierno turco. A la muerte del virrey Abbas Pasha, subió al poder Said Pasha, intimo amigo de De Lesseps, a q u i e n
pronto invitó a que fuera a Egipto a visitarlo. Cuando cruzaban el De
sierto Libio de Alejandría al Cairo, discutieron la cuestión del Canal y el virrey le pidió a De Lesseps que le presentara un memorándum sobre el asunto.
En el invierno de 1854-55, De Lesseps y dos ingenieros franceses, Linant Bey y Mougel Bey, levanta
ron un plano del istmo, y en mar
zo de 1855 entregaron a Said Pasha un informe que lo convenció de que el proyecto era realizable, y se decidió hacerlo desde Suez, sobre el Mar Bojo, a Pelusium en el Me
diterráneo, y extenderlo en cual
quier terminal por medio de mue
lles que dieran la profundidad ne
cesaria a la entrada. Debía tener 325 pies de ancho arriba y 26 pies de profundidad. Su costo se estimó en ICO.000.000 de francos y el tiempo requerido para la cons
trucción se fijó en seis años.
Se hicieron a De Lesseps conce
siones especiales, y en 1858, for
mó éste una Compañía de 400.000 acciones a 500 francos cada una.
En menos de un mes fueron suscri
tos 314.494 de las acciones emiti
das, la mayor parte en Francia y Turquía. El virrey Said Pasha to
mó las 85.500 restantes. Los ingle
ses se oponían al proyecto tildán
dolo de impracticable y no invir
tieron nada en él. Rusia, Austria y los Estados Unidos tampoco par
ticiparon de las acciones. Sin em
bargo, más tarde cuando el canal estuvo terminado, Lord Beacons- field influyó para que su Gobierno se interesara en el asunto, y en 1875 Inglaterra compró 176.002 ac
ciones por el equivalente de unos Bs. 60.000.000, incluyendo las de Said Pasha.
Los planes originales fueron so
metidos por el virrey a una comi
sión internacional en 1855, y sólo cambios de poca significación se le hicieron al trazado. La linea pa
saba a través de tres depresiones naturales, que son hoy los Lagos Timas, Menzala y los Amargos. Las concesiones daban a la Compañía todas las tierras que necesitara pa
ra las excavaciones del canal y pa
ra utilizarlas como canteras a fin de obtener la piedra necesaria pa
ra los trabajos. La posesión del canal se le dió a la Compañía por 99 años, después de los cuales de
bía pasar al Gobierno egipcio, a menos que, en el ínterin no surgie
ran otros convenios; y durante es
te periodo el Gobierno egipcio de- bia recibir el 15% de las utilida
des. Además del canal marítimo, la Compañía se obligaba a excavar un canal de agua dulce desde el Nilo, cerca de El Cairo, al lago Timsa, con ramales desde ese pun
to, paralelos al curso del canal principal. Los derechos de paso serian iguales para los buques de todas las naciones.
De Lesseps fué electo Presidente y Gerente de la Compañía y Voi- sin Bey fué su ingeniero en jefe.
Los trabajos fueron empezados por De Lesseps y un grupo de obreros árabes en Port Said en 1859. El puerto fué establecido en un ban
co de arena bajo y angosto, y las primeras cabañas para albergar a los trabajadores fueron construidas sobre pilotes. Se formaron más de
CANAL
deSUEZ
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400 hectáreas de tierra sólida al excavar 1111 puerto y 1111 canal de entrada. Para evitar el barro arras
trado por el Nilo, y proteger a los buques de las tempestades, se hi
cieron dos esclusas — de tí.000 y 8.100 pies de largo respectivamen
te — que desembocaban en el mar.
A éstas se les construyó con blo
ques de 20 toneladas cada uno, he
chos de cal, arena y agua, compri
midos en moldes hidráulicos y se
cados al sol rfurante dos o tres meses.
Otras secciones del canal fueron construidas, aprovechando el tra
bajo de 20.000 “fellahs” o campe
sinos, trabajadores feudales del vi
rrey, bajo los términos de la con
cesión. Aunque estos trabajadores eran pagados y tratados mejor que lo eran en su estado anterior, el IChedive Ismail, que fué el sucesor de Said Pasha a la muerte de éste en 1863, intervino y pidió al Sul
tán de Turquía que se pusiera cese a los servicios de aquéllos. Esto se exigió con la amenaza de dete
ner los trabajos por la fuerza si no se accedía a la petición. A la Com
pañía se le pagó una indemniza
ción y también se le recompensó por renunciar a ciertas tierras que se le habían adjudicado. La abo
lición del sistema de trabajo for
zado resultó en bien, porque trajo la introducción de equipo mecáni
co y mejores métodos de ingeniería.
Para esta época, el trabajo esta
ba dividido en cuatro contratos, tres para excavaciones y uno para el suministro de bloques para las esclusas de Port Said. Luego se consolidaron dos de los primeros y los realizaron Paúl Borel y Ale
jandro Levalley. En una extensión de 41 kilómetros hacia el Sur de Port Said el canal pasa a través del Lago Menzala, que antes era ba
jo y de fondo de lodo; después si
gue por 3 kilómetros de colinas arenosas, 13 kilómetros del Lago Ballah y una profunda excavación hacia el Lago Timsa. Esta excava
ción es la más grande del canal y tiene de 60 a 70 pies de profundi
dad. Después de pasar el Lago Timsa, la vía continúa por otro ca
nal artificial que conecta con los Lagos Amargos que tienen 38 kiló
metros de largo; y termina en un sector que muere en el Mar Bojo a 1 Vi Kms. al sureste de Suez. La mayor parte del material era fijo y de fácil banqueo. En las áreas bajas, el agua se dejaba entrar pa
ra permitir el uso de dragas flo
tantes. En algunas partes se en-
c o n t r ó roca p rincipalm ente cerca del termi
nal sur. Fué ex
cavado un total de 74.157.619 me
tros de material.
En el lugar don
de el canal de agua dulce del Nilo llega al La
go Timsa, que es como a la mitad del canal marí
timo, se fundó la ciudad de Is- maiha, y fué allí donde residió De Lesseps durante el período de construcción. El canal tiene 156 k i l ó m e t r o s de largo y fué abier
to con ceremo
nias inaugurales en Port Said el 16 de noviembre de 1869. Al día siguiente 68 bu
ques de muchas n acio n alid ade s a cuya cabeza iba el “Empress Eugene de Fran- ce”, p a s a r o n h a s t a llegar a Suez tres días m á s tarde. El servicio regular se estableció in
mediatamente y en 1870 hicieron uso del canal unos 500 buques.
Aunque la Compañía no vendió más acciones que las originales, se vió obligada a levantar más dine
ro para completar el trabajo, lo que hizo prestando sumas, ven
diendo tierras y por otros medios.
Los gastos totales al fin de 1869 montaron a 432.807.882 francos, más del doble del capital original.
Sin embargo, la empresa fué muy provechosa, pues cada acción de
volvió a los accionistas más de ocho veces su capital en dividen
dos. En recientes años el valor de estas acciones en el mercado (que a la par eran 250 francos) ha lle
gado a la alta cifra de 18.000 fran
cos. El impuesto original por el paso de un buque, equivalia a unos 10 centavos de dólar por tonelada, ajustándose el cálculo a los pape
les de despacho del buque. Este impuesto fué elevado en 1872, pero de entonces a hoy se le han hecho varias reducciones. Antes de la guerra se cobraban 7 francos por tonelada por barcos cargados y 4%
si viajaban en lastre. El cobro por cada pasajero ha sido siempre de 10 francos, desde que se inauguró el canal. El tráfico de la carga en 1936, último año del que hemos ob
tenido cifras, fué de 32.378.883 to
neladas netas. En un año normal, 55% del tonelaje fué inglés, si
guiéndole en importancia los de Holanda, Alemania y Francia.
De tiempo en tiempo se le han hecho mejoras al canal. Excepto en la sección de los Lagos Amar
gos, un barco podía pasar a otro, solamente en determinados luga
res. En 1876, en 1885 y también después de la primera guerra mun
dial, el canal fué ampliado y pro
fundizado de manera que hoy pue
de un buque pasar a otro aún en las curvas. Hoy la profundidad es tal, que buques que necesitan 38 pies de agua, pueden pasar bien.
Desde 1887 se ha permitido viajar de noche por el canal, a los bu
ques equipados con proyectores eléctricos y esto ha reducido el tiempo del pase de 36 a 15 horas.
(Pasa a la pág 25)
Esta plaza está consagrada a la memoria del fundador de Santiago de León de Caracas.
E
N los antiguos dominios de los indios Caracas se encuentra la placita que hoy nos atre
vemos a reseñar. En la época de la conquista y posteriormente du
rante los años coloniales, el barrio señalado hoy con el nombre de Parroquia Sucre, se conoció con la denominación de El Teque. Había más, la referida mención cobijó ba
jo su patronímico una tribu abori
gen que supo caracterizarse en todo momento por su decisión y bra
vura. Se les llamaba indios teques y de allí la posible confusión exis
tente entre estos indios de Caracas y los aborígenes de Guaicaipuro. El teque de Caracas nada tenía que ver con las alturas de “Los Teques”
existentes en la actual capital del Estado Miranda.
Ahora bien, los indios “teques”
que afianzaban sus dominios en la parte más occidental de la naciente villa de Santiago de León de Cara
cas, tenían por jefes a dos caciques rebeldes y capaces: “Tiuna” y “Ca
lía”. El primero, a quien llamara un misionero “el indígena de los ojos pardos y el corazón de niño”, era muy joven, alto, fornido, inte
ligente, organizador y sagaz; murió muy joven traicionado por uno de los suyos. El segundo, un viejo y experimentado cacique formado a lo largo de una historia guerrera, gozaba de especial influjo entre los
suyos y se le respetaba como a un Patriarca. Y fué éste, fué Catia, el que, gracias a su dilatada populari
dad obtuvo la consagración históri
ca definitiva. Y el nombre ha per
durado en la conciencia popular a través de todas las vicisitudes de la villa!
Por lo demás, la mencionada ex
tensión de terreno, constituyó en el siglo XVII una vasta y muy rica Encomienda. Una Encomeinda que alcanzaba gigantescas proporcio
nes: por el norte se allegaba hasta las faldas del Avila; por el poniente limitaba con el Valle de los Gua
yabos; por el sur, se recostaba en la colina de “El Calvario” y por el este, indicaba su nacimiento, poco antes de llegar a Pagüita. Lógica
mente la encomienda dejaba a sal
vo o permitía el que la cercenara en varias porciones, el, o los cami
nos que conducían a la cercana costa. Catia tenía vida propia; su greda para fines industriales era admirable y se cultivaba añil y en gran profusión se daba la caña de azúcar. Catia contaba igualmente con varias vegas de trigo y muchas huertas surtían de sabrosos frutos a la capital. Asimismo la mencio
nada zona agrícola se fué poblando lentamente. Comenzaron a surgir viviendas de caprichosa construc
ción. Para entonces Catia contaba con mucha agua. Estaba cortada
por innumerables manantiales y muchos lagos, amplios, serenos y cristalinos, le otorgaban a su pai
saje todos los matices que integran los cromos transcriptivos de las fuerzas vivas de la naturaleza. Des
pués la urbanización cobró alientos verdaderamente inusitados; surgie
ron calles y a ambos lados de la ca
rretera comenzaron a asomarse ca
sas de cierta y relativa importancia.
Catia contaba con varias plazas.
Sin embargo faltaba una que consa
grara algún gran suceso nacional.
Y esa placita fué también edificada en el mismo corazón de la barriada que ya había alcanzado desde al
gunos años antes categoría integral de Parroquia. Y para la construc
ción de esa placita se eligió un sitio verdaderamente singular: un reco
do o una encrucijada de la avenida principal. Una baranda circundaba la curiosa figura geométrica que le daba una caprichosa forma a la pla
zoleta. Pocos jardines ofrecen su re
galo de plantas y flores. Y al centro, se trasladó el busto del Capitán Diego de Losada que fundara a Caracas en 1567. Busto que trans
cribía el primer homenaje — la per
petuación en bronce — al conquis
tador ardoroso a quien la ciudad capital le debe integramente su na
cimiento. Y a Catia le tocó la per
petuación de su recuerdo.
— 10 —
y "
I A p r o v e c h a n d o lo In ú t i l
Nada pasó desapercibido, en la campaña por aprovechar todo el hierro viejo:
hasta ciertas instalaciones de una refi
nería, caídas en desuso, fueron des
manteladas, según muestra el grabado.
L
A constante necesidad de recolectar toda clase de material de desecho, y conservar lo existente, ha hecho imperativo que todas las empresas industriales continúen, y si es posible aumen
ten, los esfuerzos encaminados a eliminar el desperdicio y aprove
char el material de desecho. Los mejores resultados se obtuvieron na
turalmente en las primeras sema
nas o en los primeros meses de in i
ciados tales esfuerzos, cuando la oportunidad y el entusiasmo esta
ban en su apogeo. Sin embargo, la necesidad subsiste y en algunos respectos es más aguda que antes, cuando la campaña estaba en todo su vigor por todo el país. Esto es verdad principalmente en lo que se relaciona con la eliminación del desperdicio; pero también tiene relación con el aprovechamiento de materiales.
Entre las compañías que han emprendido un programa sistemá
tico a este respecto, y que lo pro
siguen todavía con altos resultados satisfactorios, está el grupo de las empresas afiliadas a la Standard Oil Company of New Jersey, entre el cual se encuentra la Creóle Pe
troleum Corporation en Venezuela.
Al respecto, debe hacerse cons
tar que la Compañía ha extendido sus esfuerzos a aprovechar en lo posible todo el material y equipo fuera de uso y destinado a reem
plazos y nuevos proyectos. En mu
chos casos son reacondicionados en los talleres de la Compañía o en otros talleres particulares, tal co
mo lo explicámos en el número de Marzo de “El Farol” bajo el ti
tulo “Recuperación de Materiales’".
Cuando se vió la necesidad de ha
cer una recolecta intensiva, todas las afiliadas de la Compañía pro
cedieron o estudiar las posibilida
des para mejorar sus programas de aprovechamiento existentes.
Además del programa general, algunas de las grandes refinerías han puesto en práctica intensos planes de recuperación de peque
ños artículos, tales como tornillos, tuercas, clavos, pedazos de metal, etc. Por ejemplo, una refinería de la Compañía en los Estados Uni
dos organizó una propaganda de publicidad que incluía el uso de cartelones con motes apropiados, con el fin de crear interés entre los empleados. Cajas de recolec
ción pintadas con los colores na
c i o n a l e s y una “V” fue
ron colocadas e n p u n t o s convenientes dentro de la planta y en las zonas in
mediatas, ta
les como cam- p o s de tan
ques, etc. Se usaron 56 ca
jas, y en un
período de siete semanas se reco
gieron 380.000 libras de pequeños objetos. Este desperdicio recogi
do, se envió al Departamento de Recuperación para ser clasificado.
A propósito de esta campaña, aquella refinería también realizó otras, a saber: 1) Campaña pro re
colección de llaves en toda la na
ción colocando receptáculos en pun
tos convenientes; 2) Recolección de hierros ya inútiles guardados por los empleados de la planta en los baúles, o cajas de sus automó
viles; y 3) Campaña pro completa
“limpieza” de los escritorios en soli
citud de sujeta-papeles, llaves, ban
das de caucho, etc. A estas campa
ñas se les dió publicidad por me
dio de boletines dirigidos a cada empleado y por avisos colocados en todos los camiones, consisten
tes en una insignia y el lema de la campaña.
(Pasa a la pág. 23)
— 11 —
I \\
El señor J. Velasco Ortlz, (en el circulo a la izquierda), quien va a cumplir 20 años al servicio de la Empresa, dirige con eficiente contracción nuestra Sección de Má
quinas de Contabilidad. En el centro, la señora Ligia Lange, una de las competentes operarlas de las máquinas.
E
L arte de la Contabilidad ha ido evolucionando paralelamente con los negocios, como era natural esperar, por ser ella una de las bases principales de todo co
mercio. El contador antiguo, encor
vado sobre los libros y con la pluma en la mano, está convirtiéndose en un experto en el manejo de máqui
nas eléctricas, que, sobre cifras fundamentales, obtiene las opera
ciones inherentes al resultado de su negocio, con precisión y alta ra
pidez. El intenso desarrollo efectua
do en todas las fases comerciales durante los últimos años hizo nece
sarios métodos rápidos de la más pronta discriminación en todas sus actividades, para poder disponer inmediatamente, con la mayor pres
teza, de todos los datos requeridos para las nuevas disposiciones resul
tantes de un ejercicio fenecido.
Y así advino la máquina contable, que se fué transformando hasta lle
gar a las actuales máquinas eléctri
cas de contabilidad y estadística a base de fichas o tarjetas perforadas.
Por medio de ellas toda la informa
ción pertinente, copiada a mano o en máquina de escribir, se trans
cribe a dichas tarjetas en forma de agujeros perforados en lugares de
signados convencionalmente. Esta valiosa transformación ha servido para lograr solucionar, en su mo
derna concepción, los diversos pro
blemas que se presentaban y que
era necesario resolver para admi
nistrar en consecuencia con inteli
gencia y éxito. La sola ordenación de datos en la complicada y cons
tante evolución, implicaría sin las máquinas la pérdida de un tiempo largo y precioso, y la demora de la comparación analítica que debe dar la base para las necesarias aprecia
ciones.
En llevar su contabillidad en Ca
racas solamente, nuestra Compañía ocupa más de 200 empleados, re
partidos en 11 secciones, a saber:
Estadística, Propiedades, Materia
les, Petróleo, Cuentas por Cobrar, Clasificación de Cuentas, Caja, Suel
dos, Auditoría, Servicio y Máqui
nas de Contabilidad. Pero hoy va
mos a ocuparnos solamente de esta última sección, interesantísima por muchas razones. Esta sección cons
ta de 41 unidades eléctricas, mane
jadas por 31 empleados, entre los cuales se cuentan 18 señoritas. To
do el personal de este Departamen
to es venezolano y está a cargo del señor José Velasco Ortiz, quien pronto cumplirá 20 años de ininte
rrumpida labor en nuestra empresa.
Aquellas 41 unidades se clasifi
can asi:
“Perforadoras”, que arreglan por medio de la perforación las tarjetas matrices de la contabilidad, de acuerdo con los informes mensua
les, ya sean de labor, de transpor
tación, de materiales o de contabi
lidad general. Para juzgar de la importancia de esta máquina, hay que tener en cuenta que toda infor
mación se trascribe desde su fuente original a tarjetas tabuladoras en forma de agujeros perforados en posiciones predeterminadas en ellas, todo automático y por impulso eléc
trico.
“Verificadoras”. Como su nom
bre lo indica, éstas chequean o ve
rifican la exactitud de la perfora
ción hecha por la máquina anterior, para proceder estrictamente sobre una base de la más absoluta co
rrección.
“Clasificadoras”. Como cuando se ha terminado la perforación, que
dan sin orden preciso las tarjetas, las clasificadoras entran en acción para agruparlas de acuerdo con la clase de datos que han sido perfo
rados. La distribución o selección automática se efectúa al producirse a través de los agujeros un contacto eléctrico que provoca un circuito momentáneo que impulsa la tarjeta a un lugar especial fijado de ante
mano. Por ejemplo: una tarjeta per
forada “9” en la columna de que se trata, cae en el receptáculo 9; otra perforada “6” en la misma colum
na, va a dar al receptáculo C, etc. La selección automática se hace de una columna por vez. Así el arreglo de una cantidad de tarjetas por orden numérico, si la información está perforada en tres columnas, el lote
— 12 —
Varios aspectos de nuestra Sección de Máquinas Eléctricas de Contabilidad. En la parte superior, el señor Carlos Ríos, Supervisor de la Sección de Perforación y Verificación, da instrucciones sobre el trabajo a una de las empleadas de la sección.
de tarjetas pasará por la clasifica
dora tres veces, efectuándose la se
lección primero en la columna de las unidades, después en la de las decenas y luego en la de las cente
nas. Una de estas máquinas, clasi
fica 400 tarjetas por minuto.
“Intercaladoras”. Realizan la in
tercalación de los balances del mes anterior en la contabilidad del mes de trabajo, con lo que se le da ma
yor precisión y seguridad a las operaciones que de allí se des
prenden.
“Reproductoras”. Están destina
das a im prim ir determinada infor
mación particular o de especifica
ción especial, cumpliendo automáti
camente una tarea complementaria, que siempre es de importante orien
tación.
“Multiplicadoras”. Además de po
nerle precio corespondiente a los materiales, hacen en las tarjetas to
das las conversiones de monedas, ajustándose a las disposiciones de la ley respectiva que requiere se lleve la contabilidad en bolívares.
“Interpretadoras”. Son, puede de
cirse, las que descifran la clave, pues interpretan o traducen a len
guaje escrito por ellas mismas lo que dice la perforación convencio
nal de la tarjeta.
“Tabuladora”. Es una unidad que imprime la información definitiva de todos los reportes, de cualquier clase que sean, de acuerdo con la información indicada por las otras máquinas en las tarjetas. Esta má
quina la definió su in
ventor como un método especial “para entrela
zar datos automática
mente” , y por lo tanto nunca podría exagerar
se su importancia. Es, en realidad, el comple
mento de sus otras com
pañeras. La ficha tabu
ladora es de múltiples aplicaciones, y por ello
se la ha considerado como la más adaptable y propia para los traba
jos de Censo, en los cuales se le de
nomina con verdadero acierto, re
gistro unitario. Su finalidad es es
tablecer un registro único para ca
da operación, que tenga que ser después clasificado varias veces di
ferentes, por medio de las unida
des automáticas, para preparación de diferentes planillas o informes que impriman los equipos eléctri
cos de contabilidad.
“Sumarias”. Estas van anotando los totales con que deben abrirse los balances del mes subsiguiente, de acuerdo con los totales produ
cidos por la máquina principal du
rante su funcionamiento, adelantan
do así un trabajo que queda verifi
cado, para servir de base a la próxi
ma labor. Como registra totales ob
tenidos mediante otras tabulaciones, se le llama “sumaria” o “de re
sumen”. I
Como se ve, la eficiencia de estas máquinas está fuera de toda duda.
Su exactitud y la perfecta legibili
dad de su trabajo, les dan una im portancia incalculable. Su agrupa
ción 11 operación simultánea centu
plica su utilidad y les da una fiso
nomía propia y definida en la más complicada labor. Los libros espe
ciales que la ley ordena llevar, que
dan complementados con estas ma
ravillosas máquinas que funcionan en la Compañía desde 1940, y que además finalizan todos sus trabajos de contabilidad en sus respectivos
libros auxiliares, con una rapidez, una uniformidad y una nitidez no
tables, reveladoras de una alta efi
ciencia, tanto cuando trabajan se
paradas como cuando hacen labor acoplada, de suyo complicada y de extensas ramificaciones.
Es verdaderamente digno de men
cionarse, y con gusto lo hacemos asi, cómo el personal de esta sec
ción se ha adaptado a este nuevo sistema de contabilidad, al extre
mo de realizar todo el trabajo a él encomendado con la más completa precisión y dentro de las más ri
gurosas lineas de comprensibilidad de las instrucciones pertinentes.
Tanto las señoritas como los jóve
nes se han posesionado con entu
siasmo de los nuevos y modernos métodos eléctricos y demuestran haber adquirido a cabalidad el ma
nejo de las diversas máquinas.
— 13 —