#55 - Neuropsicología Del Yo
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(4) SUMARIO. NEOFOBIA. CLAVES DE LA MEDITACIÓN. 10. SERIE «EL HABLA» (IV) 38 LENGUAJE FIGURADO E IRONÍA. 54 68 ESQUIZOFRENIA. 76 VÉRTIGO SOMATOMORFO. DESARROLLO INFANTIL. Psicología. Neurolingüística. 10 No quiero sopa. 25 Bajo el influjo de los prejuicios. Por Herbert Renz-Polster. Por Claudia Christine Wolf. 38 Figuras retóricas: un reto para el cerebro. ¿Por qué a la mayoría de los niños les gustan las golosinas pero detestan la ensalada o las coles de Bruselas?. La inseguridad extrema y los tópicos sociales pueden generar una baja autoestima en la persona, de tal suerte que afecte a su rendimiento cognitivo.. NEUROPsicología. 16 La versatilidad de la psique. Psicoterapia. Por Steve Ayan. 30 Neuroimágenes para una psique sana. Numerosos procesos que intervienen en la formación de la propia imagen son inconscientes, incluso pueden manipularse. 24 «El engaño es una pieza clave del sí mismo» Entrevista a Julian Paul Keenan. Por Herta Flor La mirada al interior del cerebro abre nuevas posibilidades en el tratamiento de los trastornos psíquicos: el diagnóstico y la terapia pueden sacar provecho de las neuroimágenes funcionales. 36 De neurociencias y psicopatologías Por Wolfgang Gaebel. Julio / Agosto de 2012 Nº 55. Por Dieter G. Hillert Las frases hechas, las metáforas y la ironía dan especial trabajo al cerebro. Las dos mitades del encéfalo intervienen en su procesamiento. 43 Yuxtaposiciones lingüísticas que activan el cerebro Por Nicola Molinaro.
(5) © Dreamstime / Andrea Kodýdková. LA VISIÓN DEL SÍ MISMO 16 LA VERSATILIDAD DE LA PSIQUE 23 EL AUTOENGAÑO 25 BAJO EL INFLUJO DE LOS PREJUICIOS SECCIONES. NEUROCIENCIA. PSIQUIATRÍA. 54 La meditación refuerza la mente. 68 Las raíces de la esquizofrenia Por Thomas Nickl-Jockschat. 5 Encefaloscopio. Por Dieter Vaitl. ¿Qué variantes génicas y ambientales predisponen a padecer psicosis esquizofrénicas? ¿Cómo afecta la enfermedad al cerebro?. 44 Punto de vista. Ciencia y espiritualidad figuraban por tradición en polos opuestos. Desde hace pocos años, los científicos ahondan en los beneficios que la meditación aporta al cerebro, entre ellos, la mejora de la concentración y la atención.. 74 «Busco la ruta metabólica de la esquizofrenia» Entrevista a Marcella Rietschel. NEUROLOGÍA. 48 Mente, cerebro y sociedad Estados oníricos y conciencia. Por C. Koch Cómo anticipamos los sonidos.. Por C. Escera y J. Costa Faidella Alteraciones neuronales por alcoholismo.. 60 Neuromodulación contra la depresión resistente. Medicina. Por Cristina V. Torres Díaz, Juan A. Barcia, Juan J. López-Ibor y Andrés M. Lozano. Por Regine Tschan y Jörg Wiltink. La estimulación cerebral profunda se presenta como un tratamiento para la depresión que no responde a las terapias actuales. Los electrodos actúan como un marcapasos cerebral que regula las emociones alteradas.. Jens Asendorpf y Matthias Wenderlein: Los test de inteligencia, ¿deben usarse para comparar etnias o sexos?. 76 Vértigos La sensación de desequilibrio suele atribuirse a enfermedades orgánicas. No obstante, en un tercio de los casos, la causa reside en una alteración psicológica.. Por C. Guerri 80 Syllabus El síndrome del impostor. Por Birgit Spinath. 84 Ilusiones Apariciones fantasmagóricas. Por Rainer. Rosenzweig 88 Retrospectiva Evolución de las imágenes cerebrales. Por Anna von Hopffgarten. 94 Libros Conciencia. Lo humano. Por Luis Alonso.
(6) COLABORADORES DE ESTE NÚMERO. DIRECTORA GENERAL . Pilar Bronchal Garfella Laia Torres Casas EDICIONES Yvonne Buchholz Anna Ferran Cabeza Ernesto Lozano Tellechea PRODUCCIÓN M.ª Cruz Iglesias Capón Albert Marín Garau SECRETARÍA Purificación Mayoral Martínez ADMINISTRACIÓN Victoria Andrés Laiglesia SUSCRIPCIONES Concepción Orenes Delgado Olga Blanco Romero DIRECTORA EDITORIAL . Asesoramiento y traducción: Noelia de la Torre: No quiero sopa, Vértigos; M.a Luisa Vea Soriano: La versatilidad de la psique, La meditación refuerza la mente; M ar Sanz Prevosti: Bajo el influjo de los prejuicios; Á ngel González de Pablo: Neuroimágenes para una psique sana; Núria Comas: Figuras retóricas: un reto para el cerebro; Federico Fernández Gil: Las raíces de la esquizofrenia; Luis Bou: Estados oníricos y conciencia, Encefaloscopio; Núria Estapé: Encefaloscopio; Á lex Santatala: Punto de vista, Ilusiones; Sixto J. Castro: Syllabus; F. A sensi: Retrospectiva.. EDITA. Prensa Científica, S. A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona (España) Teléfono 934 143 344 Telefax 934 145 413 www.investigacionyciencia.es. Gehirn & Geist Carsten Könneker (verantwortlich) Karsten Kramarczik redactionsleiter: Steve Ayan REDAKTION: Katja Gaschler, Christiane Gelitz, Anna von Hopffgarten, Andreas Jahn (Online-Koordinator), Frank Schubert Freie Mitarbeit: Joachim Marschall SCHLUSSREDAKTION: Christina Meyberg, Sigrid Spies, Katharina Werle BILDREDAKTION: Alice Krüßmann, Anke Lingg, Gabriela Rabe REDAKTIONSASSISTENZ: Petra Mers VERLAGSLEITER: Richard Zinken GESCHÄFTSLEITUNG: Markus Bossle, Thomas Bleck CHEFREDAKTEUR:. Artdirector:. Portada: © iStockphoto / Stefano Tiraboschi. SUSCRIPCIONES Prensa Científica S. A. Muntaner, 339 pral. 1.a 08021 Barcelona (España) Teléfono 934 143 344 Fax 934 145 413 www.investigacionyciencia.es. DISTRIBUCIÓN para España: LOGISTA, S. A. Pol. Ind. Pinares Llanos - Electricistas, 3 28670 Villaviciosa de Odón (Madrid) - Teléfono 916 657 158. para los restantes países:. Precios de suscripción:. Prensa Científica, S. A. Muntaner, 339 pral. 1.ª - 08021 Barcelona - Tel. 934 143 344. 6 ejemplares. 12 ejemplares. España. 30,00 euros. 55,00 euros. PUBLICIDAD. Resto del mundo. 45,00 euros. 85,00 euros. Aptitud Comercial y Comunicación S. L. Ortigosa, 14 - 08003 Barcelona Tel. 934 143 344 - Móvil 653 340 243 [email protected]. Ejemplares sueltos: El precio de los ejemplares atrasados es el mismo que el de los actuales.. Copyright © 2012 Spektrum der Wissenschaft Verlagsgesellschaft mbH, D-69126 Heidelberg Copyright © 2012 Prensa Científica S.A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona (España) Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción en todo o en parte por ningún medio mecánico, fotográfico o electrónico, así como cualquier clase de copia, reproducción, registro o transmisión para uso público o privado, sin la previa autorización escrita del editor de la revista. ISSN 1695-0887. Dep. legal: B. 39.017 – 2002. Imprime Rotocayfo (Impresia Ibérica) Ctra. N-II, km 600 - 08620 Sant Vicenç dels Horts (Barcelona) Printed in Spain - Impreso en España.
(7) ENCEFALOSCOPIO SUEÑO. Insomnio congelado Enfriar el cerebro puede ayudarnos a dormir mejor na de cada diez personas adultas de Estados Unidos sufre insomnio crónico, pero la mayoría no encuentra mejoría con los tratamientos disponibles. En un estudio presentado en verano de 2011 en el congreso de la Academia Americana de Medicina del Sueño, los investigadores refrescaron la corteza prefrontal (área del cerebro situada justo detrás de la frente) a 12 adultos insomnes mediante unos gorros con agua corriente. El gorro les ayudó a dormirse con tanta rapidez y durante tanto tiempo como las personas sin insomnio. «Desde el punto de vista de la neurobiología, el insomnio corresponde a un trastorno de hiperactivación», comenta Eric A. Nofzinger, psiquiatra de la facultad de medicina de la Uni-. versidad de Pittsburgh y uno de los autores del estudio. En adultos con patrones normales de sueño, el metabolismo de la corteza prefrontal disminuye a medida que se duermen. Sin embargo, en individuos con insomnio, crece. Ese aumento. coincide con la incesante inquietud o diálogo interno que muchas personas con dificultades para dormir experimentan. El enfriamiento del encéfalo o hipotermia cerebral mediante el uso del gorro redujo la actividad del cerebro y. © ISTOCKPHOTO / BLAZ ERZETIC. U. lo apaciguó en su camino hacia el sueño. La relevancia del hallazgo radica en que los tratamientos actualmente disponibles, como la hipnosis o los somníferos, resultan eficaces en solo una de cada cuatro personas con insomnio. El gorro de enfriamiento, que tuvo una tasa de éxito del 75 por ciento, podría ofrecer una manera segura, cómoda y no farmacológica de disfrutar de una noche de sueño reparador. Según Nofzinger, los participantes describieron la experiencia como «calmante», o «un masaje». Nofzinger espera que el tratamiento también sea útil para pacientes con ansiedad o trastornos del estado de ánimo, en los que la corteza prefrontal también interviene. —Joe Kloc. ETOLOGÍA. Autismo en otra especie Un singular bebé bonobo proporciona un caso raro a los investigadores del autismo. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. CORTESÍA DE ELIZABETH RUBERT-PUGH / GREAT APE TRUST. T. eco es un bonobo, inquieto y juguetón, de la tercera generación nacida en cautividad en el Great Ape Trust, en Des Moines, Iowa. Exhibe su gusto, habitual en los simios, por los juegos y las frutas. Pero debido tal vez a lo traumático de su parto (su madre necesitó más de 60 horas) o a una predisposición genética, Teco presenta ciertas peculiaridades que recuerdan al autismo en los humanos: no es capaz de aferrarse a su madre o nodriza como instintivamente hacen los demás simios jóvenes, aversión al contacto físico que se observa también en los niños con autismo. Asimismo, tiende a mirar fijamente los objetos brillantes, rehuye las miradas y coordina con dificultad sus extremidades. Un análisis genético de los bonobos, ya en curso, podría arrojar luz sobre el estado de Teco y abrir nuevas perspectivas sobre las raíces genéticas del autismo en los humanos. —Nina Bai. Teco se interesa más por objetos que por su familia.. 5.
(8) ENFERMEDADES MENTALES. Los movimientos desenmascaran estados de ánimo Los problemas de control motor serían un factor clave en el trastorno bipolar adie es capaz de permanecer erguido completamente inmóvil. De nada sirve esforzarnos por intentarlo, nuestro cuerpo ejecuta pequeños ajustes de manera constante, haciendo que nos balanceemos ligeramente al mantenernos en pie. Un estudio ha descubierto que las personas con trastorno bipolar tienden a balancearse más que las no afectadas, lo que conduciría a nuevas formas de diagnosticar y tratar la enfermedad. Cuando los psicólogos diagnostican el trastorno bipolar, suelen buscar cambios entre los estados de manía agitada y depresión sombría. Estudios previos han vinculado el trastorno bipolar con anomalías en el cerebelo y los ganglios basales, regiones del cerebro que resultan importantes para el control motor. Esta conexión llevó a Amanda Bolbecker y su equipo, de la Universidad de Indiana, a proponer que las personas con trastorno bipolar quizá presentaban problemas con sus habilidades motoras.. Para confirmar esa hipótesis, el equipo de Bolbecker pidió a 16 personas diagnosticadas con trastorno bipolar y 16 probandos sanos de la misma edad que se sostuvieran en pie sobre una plataforma de fuerza. Este aparato guarda semejanza con una báscula doméstica, pero en vez de medir el peso, calcula la presión en distintas partes del pie, lo que indica cómo se balancea el cuerpo. En cada ensayo, tanto con los ojos abiertos o cerrados como con los pies separados a diferentes distancias, las personas con trastorno bipolar se tambaalearon más que los sujetos sanos, lo quee n constituye un indicio de alteraciones en el control motor. Los pacientes acusaron n auna mayor dificultad con los ojos cerrados. Ello sugiere que al cerebro bipolar ar n le resulta difícil integrar información sensorio-motora, es decir, las señaless provenientes del cuerpo y los sentidoss que ayudan al cerebro a mantener el equilibrio y la posición corporal. Bolbecker explica que el cerebelo, alooujado en la base del cerebro, ayuda a regu-. lar el movimiento y está asimismo implicado en reacciones emocionales como el miedo y el placer. Además, el cerebelo se halla conectado con otras partes del cerebro vinculadas a las funciones cognitivas, la regulación del estado de ánimo y el control de los impulsos, tres funciones que a menudo aparecen alteradas en pacientes con trastorno bipolar. Si el cerebelo se encuentra dañado a nivel celular, podría ocasionar alteraciones del estado anímico, así como del control motor. —Carrie Arnold. © DREAMSTIME / PAOLA CANTI. N. LENGUAJE. El habla dubitativa puede ayudar a los niños a... estoo... aprender Los «rellenos» y las muletillas pueden dirigir la atención de los niños hacia palabras nuevas. N. adie desea que sus niños tartamudeen o se enreden con las palabras. Según se ha demostrado, los «rellenos» y muletillas de los padres no son motivo de preocupación ante tal desasosiego. Más aún: las pausas dubitativas, esas interjecciones como «esto...» y «bueno...», que solemos intercalar en el habla, pueden contribuir a la adquisición del lenguaje en los pequeños. Las dubitaciones del habla o disfluencias tienden a presentarse antes de utilizar una palabra poco habitual en nuestro vocabula-. 6. rio, o alguna expresión que no conocemos bien. También se observan a menudo precediendo a palabras empleadas por primera vez en una conversación. Estas disfluencias mantienen en sintonía a los adultos y les conceden tiempo para procesar las palabras que vendrán a continuación. Incluso los niños de corta edad pueden diferenciar la fluidez del habla de sus disfluencias, según investigaciones realizadas en la Universidad Brown. Experimentos en la Universidad de Rochester indican que hacia los dos años de. edad, los niños asocian las disfluencias que oyen con la posibilidad de que vayan seguidas por palabras nuevas. En el estudio participaron niños de 16 a 32 meses, sentados en el regazo de sus padres frente a una pantalla de ordenador. La pantalla les mostraba imágenes de pares de objetos, uno de ellos reconocible y familiar (una pelota, por ejemplo), acompañado de otro objeto imaginario, de colorido igualmente llamativo. La primera vez que se les mostraba uno de esos pares, una voz, desde el. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(9) PSICOTERAPIA. Cúrate a ti misma Los programas de autoayuda por Internet se muestran prometedores. ordenador, decía «Yo veo la pelota». La segunda vez expresaba, «¡Ooh! ¡Qué pelota más linda!». En una tercera ocasión se indicaba a los niños que mirasen uno de los objetos del par, usando entonces, para el objeto imaginario, una palabra inventada, por ejemplo, «gopa». En ese tercer paso, la voz decía unas veces simplemente, «¡Mira! ¡Mira la pelota!». Pero en otras, la frase contenía una disfluencia: «¡Mira! ¡Mira... ooh... la gopa!». Cuando los niños oían la disfluencia prestaban mayor atención al objeto insólito en el intervalo de los dos segundos siguientes antes de que el ordenador concluyese la frase con «pelota» o «gopa». Durante los ensayos con habla. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. En otro estudio se ha investigado si la ayuda de un terapeuta por teléfono o a través del correo electrónico podría influir en el resultado del tratamiento en línea de las fobias sociales. En el artículo, publicado en Behavior Research and Therapy en marzo de 2011, se afirmaba que. fluida, sin rellenos, los jóvenes probandos no mostraban mayor tendencia a fijarse en uno u otro objeto. Según Celeste Kidd, estudiante de posgrado y coautora del estudio (publicado en línea en Developmental Science en abril de 2011), los resultados llevan a pensar que las disfluencias y los rellenos facilitan a los niños el seguimiento de una conversación. Y añade: «No sabemos si [los niños] razonan sobre las intenciones del hablante, lo que supondría una comprensión muy elevada, o si meramente establecen una asociación entre los rellenos y los objetos cuyo nombre desconocen». En cualquier caso, los padres no deben temer que sus dudas, rellenos y muleti-. los programas son igualmente eficaces, con o sin la participación de terapeutas. El experimento de octubre de 2011 ha sido el último de ocho estudios sobre autoayuda a través de Internet dirigidos por Nickolai Titov, director del eCenter Clinic (www.ecentreclinic. net) en la Universidad Macquarie, en Sidney. El equipo ha efectuado también 20 ensayos sobre otros cuadros clínicos, como depresión y angustia generalizada. Titov afirma que una fórmula similar parece funcionar también en todos estos cuadros. En vista de que este tipo de programas está proliferando por doquier en Internet, Titov recomienda a los usuarios que verifiquen las credenciales de sus creadores y patrocinadores, y que comprueben que los regímenes se fundan en datos reales. Sugiere consultar AnxietyOnline (www.anxietyonline.org. au), un magnífico recurso que ofrece, a través de la Red, tratamientos gratuitos o económicos para diversos cuadros de ansiedad. —Tori Rodríguez. llas resulten perjudiciales para los niños. Aunque parezcan tropiezos en la conversación, constituyen en realidad señales útiles para que los pequeñines puedan «ponerse en onda». —Jordan Lite. © DREAM DREAMSTIME MST / ALEXANDER KHARCHENKO. e podría pensar que tratamientos contra las fobias sociales que eliminen el contacto personal entre paciente y terapeuta —e incluso al propio terapeuta— serían motivo de guasa. Sin embargo, dos estudios indican que son eficaces. La terapia en línea, dirigida y controlada por el propio paciente, puede ofrecer alivio en una amplia variedad de trastornos psíquicos. En el primer estudio, publicado en Australian and North Zealand Journal of Psychiatry en octubre de 2010, se destacaba que la terapia cognitivoconductual (TCC), autodirigida a través de la Red, reducía los síntomas de fobia social en la mayoría de los participantes. El programa TCC por Internet constaba de ocho lecciones en línea cuyos componentes eran similares a las enseñanzas vis-à-vis: explicaciones sobre síntomas y tratamientos; indicaciones para afrontar los pensamientos negativos y convicciones profundas que dan sostén a la fobia social; preparación para tratar los síntomas físicos del pánico; exposición gradual a situaciones sociales, y técnicas para evitar recaídas.. GETTY IMAGES. S. 7.
(10) FARMACOLOGÍA. Medicación «anti-Prozac» Analgésicos de libre dispensación pudieran bloquear ciertos antidepresivos. CUERPO Y MENTE. Calmante natural De cómo la meditación alivia la experiencia subjetiva del dolor. © FOTOLIA / OUTDOORSTEPPA. menudo, en la depresión, fracasan los fármacos. Por razones que en gran medida se ignoran, aproximadamente uno de cada tres pacientes con depresión no mejora con ningún antidepresivo. No obstante, de un estudio reciente se desprende que cosas tan sencillas como los analgésicos de libre dispensación pudieran tener algo que ver en ello. El ibuprofeno, la aspirina y otros antiinflamatorios pueden interferir la acción de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), el tipo de antidepresivo más utilizado. Los fármacos antidepresivos alteran la química cerebral, elevando la concentración de serotonina, un neurotransmisor, en las sinapsis neuronales. La neurocientífica Jennifer L. Warner-Schmidt, de la Universidad Rockefeller, y sus colaboradores, han observado que ciertas proteínas cerebrales que interactúan con los ISRS podrían ser susceptibles a ciertos antiinflamatorios, entre ellos, varios analgésicos. Para explorar esta posibilidad, el equipo se embarcó en una serie de experimentos con roedores. En uno de los ensayos se midió el tiempo que tardaba un ratón en vencer su miedo ante un espacio nuevo y abierto y dirigirse hacia comida situada en su centro. Ratones que habían recibido durante dos semanas citalopram, un ISRS, se decidieron a probar bocado en menos de la mitad de tiempo que los múridos no medicados. Pero ratones tratados con ibuprofeno más ISRS durante dos semanas tardaron casi tanto en atreverse como los no medicados, según informan Warner-Schmidt y colaboradores en Proceedings of the National Academy of Sciences USA. El equipo examinó también datos procedentes de un estudio anterior con enfermos con depresiones refractarias al tratamiento. En dicho trabajo se evaluaba la respuesta de los participantes a un ciclo de 12 semanas de tratamiento con citalopram, y se consignaban otras posibles medicaciones. En pacientes que tomaron un antiinflamatorio o paracetamol durante su tratamiento con ISRS el porcentaje de quienes experimentaron alivio en sus síntomas fue notablemente menor que el de quienes no los tomaron. Los investigadores proyectan realizar estudios para averiguar la forma exacta en que los analgésicos interfieren con los ISRS y determinar las dosis analgésicas que resultan contraproducentes. Aun así, los datos recogidos hasta ahora «son valiosos para los médicos», afirma Warner-Schmidt. «Es una información que deberían tener en cuenta al examinar a individuos que no responden a un ISRS.» —Aimee Cunningham. 8. GETTY IMAGES. A. L. a meditación puede paliar el dolor gracias a la activación de múltiples áreas cerebrales, según un estudio publicado en Journal of Neuroscience en abril de 2011. Fadel Zedian, de la Universidad Wake Forest, y sus colaboradores, realizaron escáneres a voluntarios mientras se les provocaban molestias aplicándoles calor en una pierna. Cuando los probandos practicaban una técnica de meditación introspectiva que invita a desconectar de la experiencia y concentrarse en la respiración, afirmaban sentir menos dolor que cuando simplemente pensaban en su respiración. Se apreciaron, en correspondencia, diferentes patrones de actividad cerebral, que en el caso de la meditación resultó más intensa en los centros ejecutivos, que evalúan las experiencias y regulan las emociones, así como en regiones más profundas, las cuales controlan las señales procedentes del cuerpo. Los probandos aprendieron esta técnica de meditación en solo cuatro sesiones de 20 minutos, lo que hace suponer que esa forma de analgesia sin medicamentos podría resultar útil a pacientes que sufren dolores. Zeidan asegura: «Se pueden obtener beneficios de la meditación sin necesidad de un largo aprendizaje». —Michelle Solis. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(11) CONDUCTA SOCIAL. Arrime una silla Tendemos a situarnos cerca de quienes presentan rasgos como los nuestros a próxima vez que tome asiento en una sala con desconocidos, fíjese bien en la persona más cercana. ¿No guarda, con usted, algún sutil parecido? Es probable que así sea, según un estudio publicado en Personality and Social Psychology Bulletin del mes de julio de 2011. De antiguo se sabe que los humanos tienden a asociarse por raza, sexo, u otras categorías de trazo grueso, pero este último trabajo ha sido el primero en sugerir que tal impulso llega hasta los detalles finos. «En ocasiones, o bien gravitamos hacia otras personas, o nos apartamos, pero no a causa de un fuerte prejuicio, sino solo porque hay en ellas algo que nos resulta un poquito más familiar; o al contrario», explica Anne Wilson, psicóloga social de la Universidad Wilfrid Laurier y una de las coautoras del estudio. «En realidad, la mayor parte de estos procesos no son conscientes.» Wilson y sus colaboradores realizaron consecutivamente cuatro experimentos con estudiantes universitarios en diversas situaciones: una, espontánea (un primer día de clase); otras de laboratorio, estrictamente controladas. Los probandos tenían. © DREAMSTIME / MARKHUNT. L. que ocupar asientos en una sala, o bien sentarse ante grandes mesas para cumplimentar encuestas. En todos los casos tendieron a situarse cerca de alguien con algún rasgo compartido (gafas, color del cabello, etcétera). El efecto persistía incluso tras eliminar la influencia atribuible a la raza o el sexo. Wilson afirma que estos hallazgos contribuyen a explicar por qué las parejas o los grupos de individuos de aspecto. similar resultan tan frecuentes: no son accidentales. «Tendemos a pensar que quienes se nos parecen piensan de forma similar a la nuestra», explica. «Si esperamos que alguien sea como nosotros, probablemente nos comportemos de forma más abierta y simpática». Esta clase de «lubrificación social» constituye un rasgo clave para trabar relaciones duraderas. —Adam Marcus. COGNICIÓN. Los músicos se conservan afinados La práctica de un instrumento frena el declive cognitivo egún un estudio, si de niño se aprende a tocar un instrumento, en la vejez se conservará una mente más lúcida. Brenda Hanna-Pladdy, neuropsicóloga de la Universidad Emory, y sus colaboradores, presentaron a 70 voluntarios, de entre 60 y 83 años, una batería de test para la medición de la memoria y otras facultades cognitivas. El equipo observó que los sujetos que habían practicado un instrumento de forma habitual durante diez o más años obtenían mejores puntuaciones que los faltos de formación musical. Hanna-Pladdy considera que las lecciones de música (también el estudio de un segundo idioma) puede frenar el declive cognitivo que conlleva la edad. —Carrie Arnold. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. © DREAMSTIME / WAI CHUNG TANG. S. 9.
(12) No quiero sopa ¿Por qué a la mayoría de los niños les gustan las golosinas pero detestan la ensalada o las coles de Bruselas? ¿Se les puede enseñar a alimentarse de manera sana? ¿Cómo? HERBERT RENZ-POLSTER. NO, NO Y NO Incluso los niños pacíficos convierten la hora de la comida en una lucha interminable si no les. © FOTOLIA / CHINSYAN. gusta lo que hay en el plato.. 10. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(13) C. onversación entre madres en un parque infantil de una ciudad cualquiera. «¿Verduras? Sería magnífico, pero Leo solo come fideos», suspira la madre de un pequeño de tres años. «Aún estás de suerte», comenta otra. «Para que Sara coma, todos los platos deben estar inundados de kétchup. Pero cuidado con que no se encuentre un trocito de tomate en el plato...». «Al mío le encanta estrujar todo con las manos, al final se forma una auténtica porquería», explica una más. Padres y madres se solidarizan ante la frustrante tarea de normalizar las comidas de sus hijos. Su mayor deseo sería inculcar a sus vástagos una alimentación sana, además de unos buenos modales en la mesa. Las armas usuales, a saber, los ruegos y los enfados, pierden fuelle en ese terreno. Lina, de cinco años, se sienta con ademán de tozudez ante el plato, rehúsa hincarle el diente a las espinacas. Se queja: «¡Tiene hierbas!». Max, de tres años y medio, tan solo come lacitos de pasta si es con las manos, si no, ni los prueba. Benno, por su parte, responde con una sublime pataleta si se le advierte de que deje de hurgar en el pan y convertir la miga en pequeñas bolitas. ¿Por qué muchos niños se comportan mal durante las comidas? ¿Pueden los padres aspirar a modificar su conducta? La historia de la evolución humana aporta una explicación razonable a la variedad de preferencias alimentarias que se presentan durante la infancia. A lo largo del tiempo, Homo sapiens colonizó prácticamente todas las zonas climáticas de la Tierra, desde los exuberantes trópicos hasta el árido Ártico, con el fin de hallar nuevas fuentes de alimentación. Una misión peligrosa, si se tiene en cuenta que el material que se iba encontrando a su paso no solo contenía nutrientes; también podía incluir componentes MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. indigestos e incluso mortíferos, caso del fruto de la belladona. Para decidir con qué alimentarse, un humano debía proceder de manera crítica. Algunas preferencias congénitas favorecieron las oportunidades de éxito. El sentido del gusto ayudó a nuestros antepasados a realizar una primera criba de los potenciales alimentos que se encontraban por el camino: dulce, albuminoso y graso presagiaba una alimentación sana y con mucha energía; amargo y ácido, por el contrario, anunciaba la necesidad de obrar con cautela, pues el alimento podría estar verde, podrido o ser venenoso. Tales predisposiciones genéticas aseguraban la supervivencia de los humanos hace cientos de miles de años. Aún hoy continúan influyendo nuestro comportamiento. No sorprende, pues, que en la actualidad los niños, con sus órganos todavía en desarrollo, reaccionen a la defensiva ante determinados alimentos. Aunque las variedades vegetales actuales sepan menos amargas que sus precursores silvestres, contienen trazas de sustancias amargas que las sensibles lenguas de los más pequeños son capaces de detectar. Numerosos adultos «víctimas» de la generación de las espinacas recuerdan que de niños podían permanecer sentados ante la verdosa comida durante horas hasta que, aprovechando un momento de descuido, la hacían desaparecer en el florero. Otros aceptaban con resignación los peores castigos con tal de no comerse las espinacas. Con frecuencia, los progenitores consideraban tales reacciones como actos de desobediencia. Sin embargo, desde el punto de vista de la psicología evolutiva se trata de una predisposición comportamental de aversión, un rechazo inconsciente asociado a determinados estímulos.. RESUMEN. Evolución a la carta. 1. La preferencia por el dulce y el rechazo. a lo amargo aparece ya desde el nacimiento. Tal conducta proviene de antiguo: protegía a nuestros antepasados de alimentos indigestos o venenosos.. 2. El niño reacciona con escepticismo ante. alimentos desconocidos para él. Esa conducta, neofobia, se manifiesta con mayor fuerza durante la etapa preescolar.. 3. A medida que crecen, los niños se. guían por el comportamiento de los demás. Los procesos de aprendizaje social ayudan a superar la neofobia y a adaptarse a la cultura alimentaria del entorno.. 11.
(14) Cinco reglas heredadas de la evolución 1 Consumir alimentos que garanticen la supervivencia, es decir, alimentos dulces y ricos en energía. 2 Comer aquellos que se conocen y protegerse de aquellos que resultan amargos, puesto que podrían contener sustancias tóxicas. 3 Probar solo una pequeña porción si se desconoce el alimento. 4 Comer aquello que los progenitores, hermanos y amigos también saborean. 5 Evitar al máximo los alimentos que hayan dañado alguna vez el estómago.. Dicho enfoque evolucionista explica asimismo el porqué de la preferencia infantil por la crema de cacao para untar y las patatas fritas, y no por las zanahorias y las manzanas. A saber, las «bombas» calóricas ayudaban a los humanos de antaño a sobrellevar las fases de hambruna hasta la siguiente comida disponible. Engullir rápido tales aportes calóricos también tenía su sentido: había que aprovechar los momentos en los que reinaba la tranquilidad, pues nunca se sabía cuánto iban a durar. Esa conducta de subsistencia persiste en las sociedades industriales de hoy en día, a pesar de la oferta excesiva de alimentos. Las personas muestran una predilección por la alimentación rica en calorías y la comida rápida cuando el apetito arrecia.. Hoy en día, la neofobia y la aversión a las sustancias amargas resultan conductas superfluas. Temor ante lo nuevo ¿Por qué la mayoría de los niños reaccionan de forma escéptica cuando mamá les sorprende con un comida nueva? ¿Por qué algunos prefieren comer siempre lo mismo? «Cuando Mario era un bebé, lo probaba todo: pesto, queso de cabra, trocitos de oliva, gambas...», nos explica su padre. Hoy por hoy, su hijo va al parvulario. De lunes a domingo exige con ímpetu a la hora. de cenar: «Quiero palitos de pescado con puré de patatas». En el pasado, la neofobia (temor ante lo nuevo) ayudaba a los más jóvenes a evitar accidentes por envenenamiento en su hábitat natural. Mientras las madres los amamantaban y permanecían a su lado, los pequeños no precisaban ser tan selectivos. Al fin y al cabo, adultos inteligentes y de confianza velaban para que aquello que llegaba a su boca estuviera en condiciones. Una actitud hostil y defensiva hubiera resultado contraproducente en esa etapa de desarrollo. Una vez la cría comenzaba a explorar el entorno por sus propios medios, la situación cambiaba. La madre ya no podía controlar todas las bayas y los tubérculos que caían en las curiosas manos de sus vástagos, de tal manera que la limitación la ponía la genética para asegurar la supervivencia: los niños rechazaban con obstinación aquello que desconocían, en especial si estaba demasiado verde o tenía un sabor amargo. La neofobia se presenta en otros omnívoros, entre ellos, las ratas y los monos capuchinos. Dichos animales padecen el mismo dilema que Homo sapiens: no limitarse a un solo alimento, pero evitar aquellos venenosos. En especial cuando se es joven e inexperto. Con el tiempo, las crías tanto de la especie humana como del resto de los animales aprenden de los congéneres adultos a distinguir una buena alimentación de una mala, al tiempo que sus órganos maduran y se fortalecen frente a las sustancias tóxicas. Por ello, en una edad más avanzada, los jóvenes pueden abrirse a horizontes nuevos del sabor. Las características genéticas en el terreno de la alimentación han permanecido hasta nuestros días. Aunque nuestros hijos ya no tienen la necesidad de adquirir la comida directamente de la naturaleza y los alimentos que llenan la. Cinco reglas para los padres 1 No insistir, refunfuñar ni, bajo ningún concepto, amenazar al niño; presionarle demasiado resulta contraproducente. 2 Para introducir un nuevo alimento en la dieta del pequeño se le debe ofrecer el producto repetidas veces a lo largo de unos días, motivándole a probar al menos un trocito. 3 Huir del lema: «Quiero ver el plato vacío»; es una regla carente de sentido e insana. 4 Evitar bebidas y alimentos ricos en calorías una hora antes de la comida: con apetito se suele estar más predispuesto a probar alimentos nuevos. 5 Comer junto con otros niños es la mejor estrategia para ampliar el menú del pequeño.. 12. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(15) ¿Por qué no quiere sopa? A partir de las consideraciones biológicas y evolutivas, debería postularse que los niños, a pesar de un menú tan limitado, se desarrollan de forma sana siempre que coman lo suficiente. Betty Carruth y Jean Skinner, de la Universidad de Tennessee, observaron en el año 2000 que los pequeños selectivos en extremo crecían con la misma rapidez que los demás. La pregunta que se plantea ahora es: ¿deberíamos aceptar las preferencias alimentarias de niños como Leo y Lina? Por desgracia, los programas de protección evolutivos están adaptados a un entorno que ya no existe como tal. La neofobia y la aversión a las sustancias amargas se han vuelto innecesarias, incluso una carga. Los biólogos evolutivos denominan tales predisposiciones ya obsoletas conductas desadaptativas. Las siempre hambrientas células grasas, que antaño ayudaban a los humanos a sobrevivir cuando no había fortuna con la caza, se han convertido en una suerte de desajuste en nuestras sociedades; el sobrepeso infantil es un problema que se extiende. La debilidad que los niños sienten por los dulces también supone un desajuste entre nuestro pasado y nuestro presente. En su día, tal predisposición conductual debió de ejercer de programa de atracción hacia los frutos maduros y ricos en calorías en pro de la supervivencia. Mas, en la actualidad, esa atracción ha cambiado de diana: de los arándanos maduros se ha pasado al chocolate y las chucherías harto MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. © FOTOLIA / MIROSLAWA DROZDOWSKI. nevera no son venenosos, el cuerpo infantil continúa guiándose por el programa de supervivencia desarrollado hace miles de años. De esta manera, la neofobia sigue un patrón similar en todos los niños. Entre los cuatro y los seis meses apenas existe tal aprensión a lo nuevo, es decir, la mayoría de los críos de esas edades prueba casi todo lo que se les ofrece. Alrededor del decimoctavo mes se estrecha poco a poco el cerco de la elección. En edades infantiles más tardías, el escepticismo hacia lo nuevo alcanza su cota máxima. Los niños son ahora realmente malos comedores y rechazan con frecuencia alimentos nuevos, de sabores complejos o quizás amargos. A partir de los ocho a doce años aparece un nuevo cambio. Según concluyeron en 1998 Leann Birch y Jennifer Fisher, de la Universidad estatal de Pensilvania, los niños comienzan a experimentar con alimentos impensables hasta entonces: setas, quesos fuertes y verduras.. azucaradas. Los padres no deberían confiar, en este caso, en la sabiduría de la naturaleza. ¿Cómo se puede estimular a los más pequeños para que prueben alimentos saludables? Está claro que el crío no se deja convencer por unos padres quejicas y preocupados. Las psicólogas Claire Farrow y Jacqueline Blisset, de la Universidad de Loughborough y de la de Birmingham, respectivamente, comprobaron en 2008 que los bebés que habían sido presionados por sus padres para que comieran pesaban a la edad de dos años menos que aquellos que no habían tenido a los progenitores refunfuñando. La paciencia resulta más eficaz que el enfado. Para lograr que los más pequeños coman los guisantes, una buena solución consiste en ofrecérselos entre ocho y diez veces al día en días consecutivos. Según mostraron en 1994 las profesoras de ciencias de la nutrición Susan Sullivan y Leann Birch, por entonces en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, basta con que el niño pruebe al menos una pequeña porción de la comida que le produce rechazo para que cambie de actitud. De hecho, los niños no comen determinados alimentos solo porque les gustan, también les gustan porque siempre los comen.. SABROSAS FRUTAS El color rojo de la fruta indica que está madura, es dulce y aporta energía, por lo que invita a degustarla.. 13.
(16) © FOTOLIA / CONTRASTWERKSTATT. MEJOR EN COMPAÑÍA. Jugar ayuda a alimentarse. El juego anima a los niños a. Leann Birch observó en 2001 que el juego contribuye a acelerar la aceptación del hábito. Los niños aceptan mejor la comida del plato cuando se les permite cogerla con las manos para llevársela a la boca, chuparla o arrojarla en alguna que otra ocasión. La experiencia táctil y el juego generan buenas sensaciones en ellos. Esas mismas emociones les inducen a probar otros alimentos a los que están menos acostumbrados. Asimismo, resulta de utilidad contar con una persona que dé ejemplo al menor para que se abra a nuevas experiencias en su dieta. Según Birch, los niños entre uno y cuatro años manifiestan dos veces más probabilidades de catar un alimento para ellos nuevo si ven cómo un adulto degusta antes que ellos una ración del mismo, los trata con amabilidad y les indica. probar nuevos placeres culinarios. Si la experiencia se comparte con un amigo, se obtiene mejor resultado.. 14. que prueben el manjar. Ese contagio aumenta cuando son otros chavales de la misma edad los que dan ejemplo, tal y como comprobaron en 2005 Birch y sus colaboradores. Con frecuencia los hijos únicos se muestran más dispuestos a ampliar las opciones de su menú cuando van al parvulario. Todos los niños, sean de donde sean, deben aprender en algún momento de su vida a sacar partido de las diversas fuentes de alimentación disponibles en el lugar en el que habitan; ya sea la sabrosa grasa de foca en el Ártico, ya las frutas tropicales en la cuenca del Amazonas. El programa evolutivo de supervivencia contribuye a superar la neofobia y desarrolla en ese momento la capacidad del aprendizaje social. Los niños observan la actuación de los demás y adoptan su conducta. Los investigadores del comportamiento conocen dicho fenómeno del reino animal. Elisabetta Visalberghi y Elsa Addessi, del Instituto de Ciencias Cognitivas y Tecnológicas de Roma, observaron en 2000 que los monos capuchinos aumentaban su tendencia a catar alimentos novedosos cuantos más congéneres se hallaban presentes. Si estos últimos probaban un bocado, entonces el efecto se incrementaba aún más. No obstante, al contrario de lo que sucede en los jóvenes humanos, a las crías de capuchino les traía sin cuidado si sus semejantes de la jaula contigua comían alimentos extraños o comida habitual. También los macacos sudafricanos que conviven en agrupaciones sociales aprenden unos de otros. Aunque no siguen el ejemplo de manera arbitraria. Erika van de Waal, de la Universidad de Neuchâtel, observó en 2010 que los animales jóvenes adoptaban determinadas maneras de comportamiento solo de las hembras más mayores, pero no de los machos de más edad. Cuando colocaba en el recinto de monos una caja llena de golosinas y protegida con un cerrojo, el ejemplar de mayor rango no tardaba en subirse a ella. Por lo general, el jefe (podía tratarse de un macho o de una hembra) aprendía con rapidez a manipular el cerrojo. Mientras, los jóvenes no perdían detalle de cuanto acontecía. En un ensayo posterior se permitió a los macacos «espectadores» que se acercasen a la caja. Tan solo los jóvenes del grupo al mando de una hembra interiorizaban el truco, por lo que conseguían abrir la caja, mientras que aquellos con jefes macho, no. ¿Por qué solo el modelo femenino servía de ejemplo? El estilo de vida de los macacos arroja MENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(17) Educación del gusto Junto al aprendizaje social, las experiencias olfativas y gustativas antes del nacimiento son significativas de cara a las posteriores preferencias alimentarias. Ágnes Bilkó, de la Universidad. BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA. Eötvös Loránd, demostró hace ya más de quince años que las crías de las conejas que fueron alimentadas con enebrinas (bayas maduras) cuando estaban preñadas preferían después di-. SEEING GROUP MEMBERS. chos frutos.. EATING A FAMILIAR FOOD EN-. En los humanos también desempeña un papel importante el fomento en el seno materno y durante el amamantamiento, tal y como mostró Julie Menella del Monell Chemical Senses. HANCES THE ACCEPTANCE OF NOVEL FOODS IN CAPUCHIN. Center en Filadelfia en 2002. Un grupo de madres bebía zumo de zanahorias con regularidad. MONKEYS. E. Visalberghi y. hacia el final del embarazo y durante la primera etapa de lactancia. Los componentes del sabor. E. Addessi en Animal Beha-. traspasan al líquido amniótico y a la leche materna. Más tarde, los bebés preferían la papilla. viour, vol. 60, págs. 69-76,. cuyos cereales contenían esa variedad de sabor. Los investigadores observaron un fenómeno. 2000.. similar con aromas como el anís, el ajo o la vainilla. («Prenatal and postnatal flavor learning by human infants». J. A. Mennella et al. en Pediatrics, vol. 107, pág. E88, 2001.). FAMILY ENVIRONMENTAL FACTORS INFLUENCING THE DEVELOPING BEHAVIORAL CONTROLS OF FOOD INTAKE AND CHILDHOOD OVERWEIGHT.. luz sobre la cuestión. Mientras que las hembras permanecen toda su vida en el mismo territorio, los machos deben buscarse un nuevo grupo tras la pubertad. Es por ello por lo que siempre son considerados como «foráneos» con pocos conocimientos sobre los desafíos que presenta el territorio. Aprender de las hembras debió de suponer para la prole una estrategia adaptativa de supervivencia.. Diversidad de modelos De la misma manera, los niños humanos no siguen de forma automática el ejemplo paterno, a pesar de que las guías de consejos para padres pretendan enfatizarlo con frecuencia. Según el problema y la edad, los retoños buscan su propio modelo. A veces lo hallan en los hermanos, otras en los personajes famosos que ven en los medios de comunicación y otras en los amigos de su misma edad. De hecho, nadie es un experto en todo, por lo que debe buscarse un patrón concreto para cada aprendizaje. El largo período vital que comprende la infancia humana permite adoptar diversos modelos, de manera que se aprende a manejar las complejas demandas que exige la sociedad. Recopilemos: ¿por qué los niños rechazan, tiran y manosean la comida? Los niños experimentan en lo que a la alimentación se refiere una especie de revolución. Pasan de un entorno alimentario seguro y vigilado de cerca por su madre a un mundo lleno de peligros. Con el fin de sobrevivir en los más diversos biotopos, la evolución nos ha proporcionado determinadas reglas de aprendizaje que se van superando con MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. la edad (véase el recuadro «Cinco reglas heredadas de la evolución»). Esas reglas promueven una adaptación lo más adecuada posible a las circunstancias del lugar. El aprendizaje basado en la genética y el que se deriva de la experiencia se influyen mutuamente. El ser humano es impulsado por mecanismos desde su nacimiento, los cuales surten efecto hasta un momento determinado del desarrollo. Por una parte, la tendencia a ingerir o no determinados alimentos por sus cualidades de sabor (dulce, ácido o amargo), así como la neofobia pertenecen al proceso de maduración en el desarrollo infantil. Tales programas han sido fijados en los factores hereditarios del ser humano; también se encuentran, de manera similar, en otros mamíferos omnívoros. Por otro lado, conforme crecen, los niños superan la neofobia gracias a una mayor tendencia a orientarse según el comportamiento de las personas de su entorno y a aprender de ellas. De esa manera, se introducen en costumbres dietéticas acordes con las características culturales y familiares propias. A Max le gusta el filete de cerdo; Can prefiere pata de cordero; Mariella se hará vegetariana y Jenny prefiere la comida rápida. Con todo, si quiere influir sobre las preferencias alimentarias de sus hijos no olvide que, por naturaleza, comer consiste en un placer sensorial. Para que continúe siendo así, aborde el tema con diversión y tolerancia.. L. L. Birch y K. K. Davison en Pediatric Clinics of North America, vol. 48, págs. 893907, 2001. SPECIFIC SOCIAL INFLUENCES ON THE ACCEPTANCE OF NOVEL FOODS IN 2-5-YEAROLD CHILDREN. E. Addessi. et al. en Appetite, vol. 45, págs. 264-271, 2005. CONTROLLING FEEDING PRACTICES: CAUSE OR CONSEQUENCE OF EARLY CHILD WEIGHT? C. V. Farrow y. J. Blissett en Pediatrics, vol. 121, págs. e164-e169, 2008. KINDER VERSTEHEN. BORN TO BE WILD: WIE DIE EVOLUTION UNSERE KINDER PRÄGT.. H. Renz-Polster. Kösel, Múnich, 2009. SELECTIVE ATTENTION TO PHILOPATRIC MODELS CAUSES DIRECTED SOCIAL LEARNING IN WILD VERVET MONKEYS.. E. van de Waal et al.. en Proceedings of the Royal So-. Herbert Renz-Polster es pediatra e investiga en el Instituto para la Salud Pública de Mannheim, en la Universidad de Heidelberg.. ciety B, vol. 277, págs. 21052011, 2010.. 15.
(18) La versatilidad de la psique A primera vista, definirse a sí mismo no tiene ningún secreto: cada uno es consciente de cómo es. Sin embargo, numerosos procesos que intervienen en la formación de la propia imagen son inconscientes, incluso pueden manipularse STEVE AYAN. E RESUMEN. Mi «yo» y yo. 1. El sí mismo engloba las opiniones y jui-. cios que nos formamos sobre nuestro propio yo. Se alimenta en parte de reflexiones conscientes, pero sobre todo de procesos inconscientes.. 2. El autoconcepto resulta más flexible. de lo que nos parece: la presentación breve de estímulos, así como las estimulaciones cerebrales, alteran nuestros juicios del yo.. 3. Cómo llega el cerebro a crear un sí mismo. compacto, estable y operante sigue siendo un enigma.. 16. n ocasiones, el mundo debe detenerse para que nos encontremos a nosotros mismos. Un joven francés experimentó esa misma sensación cuando el comienzo repentino de un crudo invierno le mantuvo retenido durante semanas en un pueblo del sur de Alemania. Rodeado de hielo y nieve, sin poder salir de su alojamiento, nuestro protagonista comenzó a indagar las fuentes del conocimiento humano. Una ocupación que, años después, le llevaría a formular la célebre frase: «Cogito ergo sum». Pienso, luego existo. El joven, como es probable que haya sospechado el lector, no era otro que el matemático y filósofo René Descartes (1596-1650), a quien el involuntario exilio a finales de 1619 en Neuburgo, en el Danubio, quizá le ayudó a concluir que no hay nada seguro, a excepción de la existencia de nuestro propio pensamiento. En palabras del filósofo y escritor Richard David Precht: «Descartes había situado el yo en el centro de la filosofía». Sin duda, los actuales psicólogos y neurocientíficos ya no comparten el optimismo del racionalista francés respecto a la capacidad de comprendernos a nosotros mismos. Timothy Wilson, de la Universidad de Virginia en Charlottesville, argumenta que la observación interior de uno mismo, la introspección, es poco apropiada para descubrir las intenciones del yo. ¿El motivo? Las personas no somos conscientes de la mayoría de los procesos que conforman nuestro yo.. Tomamos decisiones, percibimos peligros e interaccionamos con los demás a través de una maquinaria mental que funciona en secreto, opina Wilson. Ese inconsciente adaptativo nos trajina por la vida a modo de piloto automático. Es decir, para indagar en nosotros mismos tendríamos que mirar tras los bastidores de la conciencia. ¿Cómo lograrlo? Continuemos un momento más por la senda de las apariencias. Cuando sentimos el viento en la piel, pensamos en nuestra abuela o imaginamos lo magníficas que serán nuestras próximas vacaciones, en cada uno de esos momentos sabemos que somos nosotros los que sentimos, pensamos o imaginamos. El psicólogo William James (1842-1910) contrapuso a ese yo, marco de referencia de las vivencias subjetivas, el mí, concepto que engloba las convicciones que un individuo tiene sobre sí mismo.. Pensar más allá del pensamiento Cada persona convierte sus propias ideas y sentimientos en objeto de su pensamiento, construye juicios sobre sí misma o metacogniciones (del griego meta, más allá, por encima de; y del latín cogitare, pensar). En concreto, es a partir de los 18 meses, más o menos, cuando los niños empiezan a reconocer su imagen en el espejo. A los dos años, si previamente se les ha pintado una mancha en la frente, tienden a intentar quitársela cuando se ven reflejados en un espejo. A esa edad, los niños MENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(19) © ISTOCKPHOTO / STEFANO TIRABOSCHI. UNA VENTANA AL YO ¿Hasta qué punto podemos fiarnos de la mirada interna con la que nos juzgamos a nosotros mismos?. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. 17.
(20) DE ERNST MACH, DIE ANALYSE DER EMPFINDUNGEN UND DAS VERHÄLTNIS DES PHYSISCHEN ZUM PSYCHISCHEN, 1886. La controvertida introspección Durante largo tiempo, la observación interior de uno mismo, la introspección, se consideró el camino real hacia la exploración del alma. Al igual que hicieron generaciones de filósofos, los representantes de la primera psicología experimental, surgida a finales del siglo XIX, extrajeron sus conocimientos sobre todo de la observación precisa de sus propias percepciones, pensamientos y otros procesos psíquicos. Al fin y al cabo, ¿quién conocía mejor que el propio interesado su mundo interior? Sin embargo, la idea de que disponemos de un acceso privilegiado a nosotros mismos pronto comenzó a tambalearse. Estudiosos de la percepción, entre ellos el físico y fisiólogo de los sentidos Ernst Mach (1838-1916), se dieron cuenta de que en numerosas ocasiones la persona no puede fiarse de sus apreciaciones subjetivas, tal como ocurre, por ejemplo, en el caso de las ilusiones ópticas u otros juicios erróneos. En opinión de Mach, la ciencia también está llena de «oscuridades metafísicas». El conductista Burrhus F. Skinner (1904-1990), influido por Mach, declaró como objeto único de la psicología el comportamiento humano o animal observable desde el exterior [véase. PUNTO DE VISTA RESTRINGIDO. «Conductismo», por Klaus-Jürgen Bruder; MENTE Y CEREBRO,. El dibujo, extraído del libro de Ernst Mach El análisis de las sensa-. n.o 31]. No obstante, a partir de mediados del siglo XX esa. ciones, de 1886, representa de forma simbólica el problema del. posición radical encontró cada vez más críticos.. autoconocimiento: ¿cómo es posible obtener un conocimiento objetivo desde la perspectiva limitada e incluso distorsionada del yo?. Hasta la actualidad, los psicólogos siguen aportando gran cantidad de pruebas de que nuestra mirada al propio yo se halla empañada, ya sea porque el concepto que tenemos de. probandos el verdadero objetivo del estudio, forma también. nosotros mismos difiere de nuestro comportamiento real («Ten-. parte del arsenal de medidas de precaución.. go fuerza de voluntad, pero ¿dejar de fumar? Imposible»), o. Pese a las dudas, los psicólogos no pueden prescindir de las. porque nos cuesta en demasía separar lo deseable desde un. apreciaciones subjetivas de los participantes. El conocimiento. punto de vista social de nuestras propias convicciones.. de una persona no puede inferirse solo de los tiempos de. Con el fin de reducir las distorsiones en los test de persona-. reacción o de las asociaciones que realiza al contemplar deter-. lidad, dichas pruebas contienen a menudo preguntas capciosas. minadas imágenes, ni de patrones de la actividad cerebral. Por. para las que solo cabe una respuesta (caso de: «¿No ha mentido. esa razón, la introspección continúa siendo, por el momento,. usted jamás?»). El test a ciegas, en el que no se aclara a los. una herramienta importante en psicología.. utilizan por primera vez la palabra «yo»; dejan de referirse a ellos mismos en tercera persona: «Max, hambre». Sin embargo, los mecanismos neuronales relacionados con el nacimiento del yo permanecen todavía en la oscuridad. Con todo, mientras que el yo se establece con relativa prontitud, la facultad de reconocer los propios sentimientos y deseos y de concebirse como individuo con una idiosincrasia propia aparece con el paso del tiempo. La imagen que cada uno tiene de sí mismo se alimenta, por un lado, de las cualidades que le atribuyen los padres, los hermanos u otras personas («Eres una niña muy lista»);. 18. por otro, de los sentimientos que se experimentan en determinadas situaciones (miedo a estar solo). A medida que la persona se va haciendo mayor, aprecia mentalmente el yo de un modo cada vez más diferenciado. Hasta la madurez escolar se van desarrollando valoraciones estables que un sujeto se hace sobre sí mismo. Después de la pubertad, la autoimagen consciente no sufre apenas alteraciones. Mas ¿coincide esa imagen con la realidad de la persona en cuestión? Si se le pide sin más a un individuo que se describa a sí mismo, no se obtendrán de forma inequívoca informaciones fiables, puesto que en ocasiones estas diferirán de su comportamiento MENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(21) GEHIRN & GEIST / MEGANIM. Los experimentos de activación asociativa (priming) ofrecen una prueba del enorme poder de esos procesos implícitos, es decir, inconscientes. Estímulos que se hallan por debajo del umbral de la percepción consciente pueden cambiar la autoimagen o autoconcepto. Imágenes o palabras que se presentan durante unos escasos milisegundos ejercen a veces un efecto asombroso. Tal y como muestran los trabajos del psicólogo social Thomas Mussweiler, de la Universidad de Colonia, la autoimagen se adapta. Corte medial del cerebro. Corteza prefrontal medial. real, y la mayoría de las veces, a su favor: existen sujetos que se tienen por una persona que escucha con atención a los demás, cuando en realidad interrumpen cada dos por tres a su interlocutor; otros se creen muy inteligentes, sin darse cuenta de que multitud de veces lo único que hacen es repetir lo que todo el mundo sabe. Nuestra tendencia a sobrestimarnos constituye un fenómeno contrastado. Por supuesto, se da también el caso contrario: personas que no saben venderse bien, que están descontentas con su supuesta incapacidad para tomar decisiones (aunque son más rápidas que la media en realizar cualquier compra); si bien es verdad que, tal y como muestran los test, ese tipo de personas se encuentran, la mayoría de las veces, en absoluta minoría. ¿Cómo pueden descubrirse las motivaciones ocultas y los rasgos característicos de una persona? Existen diversos métodos. El Test de Asociación Implícita, desarrollado a finales de los años noventa del siglo pasado por el psicólogo Anthony Greenwald, de la Universidad de Washington, es uno de ellos. En dicha prueba de evaluación, el probando debe reaccionar lo más rápidamente posible a un estímulo que aparece en una pantalla (una palabra o una imagen). Antes de nada, se le indican las instrucciones pertinentes: debe pulsar una tecla con la mano izquierda cuando considere que el concepto que aparece en pantalla es aplicable a su persona, y la derecha cuando el concepto pueda aplicarse a otro individuo (un buen amigo, póngase por caso). La rapidez con la que el sujeto asocia su yo con los adjetivos (miedoso o seguro de sí mismo, por ejemplo) que van apareciendo permite extraer conclusiones en relación con su autoimagen.. Corteza prefrontal dorsomedial. Corteza cingular anterior Precúneo. Corteza prefrontal ventromedial Amígdalas Corteza orbitofrontal Hipocampo. Cerebelo. La red neuronal del yo Mediante procedimientos de obtención de imágenes, entre ellas la resonan-. El nombre es una señal. cia magnética funcional, pueden descubrirse en el cerebro diversos aspectos. El efecto bautizado por Brett W. Pelham, profesor de psicología de la Universidad del estado de Nueva York, como name letter effect (algo así como «efecto de las letras del nombre propio») representa también un buen indicio de cómo las personas se construyen su autoimagen. Dicho efecto se basa en un fenómeno asombroso: las letras preferidas de un individuo son aquellas que incluye su propio nombre, en especial, las iniciales. El grado de preferencia indica la autoestima implícita del sujeto. Si se llama Pedro, por ejemplo, identifica con mayor rapidez palabras positivas asociadas con su nombre («práctico») que negativas («pedante»); ello revela ciertas características de su persona.. de nuestra autoimagen. Los patrones de estimulación que aparecen en cada. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. caso dependen de la tarea propuesta a los probandos. Cuando se solicita a los sujetos que se escuchen a sí mismos y presten atención a su cuerpo, aumenta la actividad en el precúneo y en la corteza cingular anterior. Por su parte, los pensamientos del yo que aparecen en el autoconcepto verbal a través de adjetivos («¿Soy inteligente, jovial, generoso?») exigen un mayor esfuerzo a la corteza prefrontal dorsomedial, región que se halla conexa al hipocampo. Los aspectos emocionales del yo («¿Soy un buen hijo?»), en cambio, activan sobre todo la corteza orbitofrontal y las amígdalas. La corteza prefrontal medial (en especial, en el hemisferio derecho) parece ejecutar una función relevante en la actualización de la propia imagen. De hecho, si se inhibe de forma provisional, disminuye la tendencia a la sobrevaloración de uno mismo.. 19.
(22) Del reflejo a la reflexión La diferencia entre las partes conscientes e inconscientes del yo sugirió a Matthew Lieberman, de la Universidad de California en Los Ángeles, una fórmula precisa. La neuropsicología habla de un sistema X y un sistema C. X responde a reflejo, automático; C a reflexionado, ponderado. La frontera entre ambos estados resulta inestable, pues de forma continua evaluamos mentalmente nuestros impulsos. Así, ante el enfado con el vecino que está cortando el césped, podemos pensar: «Yo no me dejo provocar». De ese modo, incluso un ataque de ira puede reinterpretarse como un estado de tranquilidad para el ánimo. («Thinking about the self from a social cognitive neuroscience perspective», por L. Rameson y M. D. Liebermann en Psychological Inquiry, vol. 18, n.o 2, págs. 117-122, 2007). El inconsciente adaptativo Ya Sigmund Freud reflexionó con escepticismo sobre la imagen que las personas dicen tener de sí mismas. Para el padre del psicoanálisis, la mente era un escenario sobre el que se encuentran en liza el ello, el yo y el superyó. Los deseos prohibidos que apartamos de nuestra conciencia podrían conducir a trastornos neuróticos. En la psicología científica, esa teoría apenas se contempla. Los psicólogos hablan más bien del inconsciente adaptativo, que abarca procesamientos automáticos de información que escapan a nuestra introspección. («The unseen mind», por T. D. Wilson en Science, vol. 321, págs. 1046-1047, 2008). 20. con flexibilidad a cada contexto concreto sin que la propia persona se dé cuenta de nada [véase «¿Con quién nos comparamos?», por Thomas Mussweiler; MENTE Y CEREBRO, n.o 20]. En un estudio de 2010, Mussweiler, junto a sus colaboradores Jan Crusius y Karlene Hanke, pidieron primero a 100 probandos que compararan dos imágenes en las que aparecían, pongamos por caso, paisajes subacuáticos o bien rascacielos urbanos. Una parte de los voluntarios debía nombrar por lo menos tres elementos que ambas imágenes tuvieran en común; los otros, por el contrario, debían fijarse en las diferencias. Tal prueba, a primera vista de percepción, era en realidad un experimento de activación asociativa. A continuación se pidió a los participantes que escribieran acerca de un acontecimiento ocurrido en el último año y ante el cual hubieran reaccionado de forma introvertida o bien extrovertida. En el texto, cada probando debía plasmar con palabras sus sentimientos y pensamientos en aquellos momentos. Tras esa tarea, siguió un test estándar en el que los voluntarios se autoevaluaban según afirmaciones como «me gusta estar con gente» o «soy más bien tímido». La comparación entre el yo recordado y la autoevaluación aquí y ahora reveló que las personas a las que se les pidió en un inicio que prestaran atención a los elementos comunes de las imágenes se describieron de forma muy similar a su anterior alter ego. Por otra parte, tanto si se habían acordado de un comportamiento introvertido como de uno extrovertido, la imagen actual de sí mismos apuntaba en la misma dirección. En cambio, aquellas que al comienzo de la prueba habían buscado las diferencias entre las fotografías se percibían cambiadas. Si antes un probando se creía desenvuelto, ahora se consideraba retraído, y viceversa.. Soñarse flaco pero sentirse gordo Las visiones de futuro pueden influir asimismo en la autopercepción de una persona en un momento determinado, tal y como comprobaron Mussweiler y sus colaboradores en un experimento posterior. Para ello escogieron un tema ante el que numerosas personas se muestran sensibles: el peso corporal. Después de que cuatro grupos formados a partir de un total de 200 probandos (tres cuartos de ellos, mujeres) imaginaran respectivamente que pesaban 2 o 15 kilos más o bien menos, se les preguntó por su peso actual. Además, debían especificar si se. consideraban «tirando a gorditos», «más bien delgados» o «en su justo peso». Combinando ambos datos, los científicos calcularon un índice de peso subjetivo. La fantasía de haber ganado o perdido sin esfuerzo 2 kilos se transmitió a la autoimagen de los probandos: estos subestimaron su peso actual después de imaginar que habían adelgazado; por el contrario, lo sobrestimaron en el caso de haber imaginado que habían engordado. Sin embargo, si su imaginación se había desviado de su estado real de forma extrema (15 kilos de diferencia), la situación era otra. El sujeto que se había imaginado un peso ligero comentaba en relación a su peso actual: «Estoy muy gordo». En resumen, el cambio de punto de vista durante los escasos minutos de duración de la prueba produjo su efecto. Incluso actividades motrices en apariencia insignificantes pueden producir efectos de activación asociativa. En un estudio de 2009 llevado a cabo por los psicólogos Thomas Schubert, del Instituto Universitario de Lisboa, y Sander Koole, de la Universidad de Ámsterdam, el simple hecho de apretar el puño transformaba la autoimagen de los probandos masculinos. Tras cerrarlo, tendían a considerarse más poderosos de lo que se estimaban los sujetos de control, como demostraron tanto en sus respuestas a un cuestionario de personalidad como en un test (implícito) de los tiempos de reacción a conceptos como «enérgico» o «autónomo» (sin que los participantes se percataran de ello, la palabra «yo» parpadeaba antes de cada uno de esos adjetivos). Hasta qué punto el concepto de uno mismo es sensible a ese tipo de sutiles influencias depende sin duda de lo perfilado que este se encuentre. En 2009, un equipo de investigadores belgas y holandeses pidió a más de 150 probandos que contestaran un test por ordenador en el que debían adjudicarse diversas combinaciones de puntos positivos y negativos a sí mismos, pero también a un participante virtual. A partir de las reiteradas decisiones de votación de los sujetos, se obtuvo una especie de índice de ego individual que marcaba hasta qué punto pensaba cada persona en su propio interés o, por el contrario, se mostraba generoso con el otro participante. A continuación, se desarrolló una activación asociativa en forma de prueba lingüística: diversas palabras aparecían en pantalla durante escasos 17 milisegundos, tiempo insuficiente para que una persona pueda ver los vocablos de manera consciente. Los términos procedían del contexto religioso (oración, salmo, piedad, sanMENTE Y CEREBRO 55 / 2012.
(23) AMS. Cz. «ASSESSING THE NEURAL CORRELATES OF SELF-ENHANCEMENT BIAS: A TRANSCRANIAL MAGNETIC STIMULATION STUDY». VIRGINIA S. Y. KWAN ET AL. EN EXPERIMENTAL BRAIN RESEARCH, VOL. 182, N.o 3, PÁGS. 379-385, 2007. CPFM. GEHIRN & GEIST / MEGANIM. Pz. to) o del económico (negocio, acción, carrera). La prueba escondía una hipótesis concreta, a saber, las palabras pertenecientes al ámbito temático del amor al prójimo debían fomentar el placer de dar; la jerga de los negocios, en cambio, debía avivar el egoísmo. Así ocurrió: aunque solo entre aquellos probandos que no habían mostrado una tendencia clara en el test anterior, es decir, que habían alternado beneficiarse a sí mismos con favorecer a los demás. Los voluntarios que se caracterizaban por ser más sociales o actuar de forma interesada se mostraban menos sensibles a la activación asociativa. ¿Puede afirmarse que un autoconcepto sólido protege contra las influencias? En principio sí, pero ni los altruistas ni los egocéntricos son inmunes al poder de los estímulos subliminales. Mussweiler y su antiguo director de tesis, Fritz Strack, de la Universidad de Wurzburgo, acuñaron el concepto del yo relativo: las comparaciones con los otros serían un regulador central para el constante reajuste del yo. Si preguntan al lector cuán deportista o extrovertido es, necesitará una medida comparativa para responder a la cuestión. Dicha comparativa puede «provocarse». Como se ha demostrado, la intercalación con rapidez nombres de deportistas de elite (caso de Boris Becker) favorece una baja autoevaluación en materia de deportividad por parte de los participantes. En conclusión, el modo en que una persona se ve a ella misma depende en gran parte de con quién se compare. MENTE Y CEREBRO 55 / 2012. MÉTODOS DE ESTIMULACIÓN La corriente eléctrica que pasa a través de una bobina crea un campo magnético (líneas rojas). Mediante la estimulación magnética transcraneal se manipula la actividad cerebral. Se ha visto que la inhibición de la corteza prefrontal medial (CPFm; derecha) altera el modo en que los probandos se juzgan a sí mismos, al contrario de lo que sucede con la estimulación del área motora suplementaria (AMS). Cz y Pz indican puntos de referencia fijos en la superficie craneal.. En un estudio de 2007, Julian Paul Keenan, de la Universidad de Montclair en Nueva York, se sirvió de un método poco habitual para manipular la autoimagen de las personas. Estimuló el lóbulo frontal de los probandos mediante estimulación magnética transcraneal mientras resolvían una sencilla tarea: clasificar un total de 144 adjetivos pulsando el botón de «Sí, puede aplicarse a mí» o el de «No, no es aplicable a mí». El vocabulario había sido preparado de manera que incluyera la misma cantidad de cualidades positivas, neutras y negativas (desde «muy simpático» hasta «insoportable»).. Manipulación a través del botón Los resultados revelaron que, en general, predominaba la tendencia a sobrevalorarse. En otras palabras, los probandos empleaban para sí mismos más adjetivos aduladores que desagradables. Una bobina situada sobre un lugar concreto del cuero cabelludo y con una intensidad de campo magnético adecuada permitió a Keenan y a su equipo inhibir temporalmente la corteza prefrontal medial (CPFm) de los pro-. 21.
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