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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERIA

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Academic year: 2022

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

FACULTAD DE ENFERMERIA ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERIA

Conductas antisociales delictivas y competencia parental percibida en adolescentes de una institución educativa

Autores: Br. Anticona Rondo, Alex Orlando Br. Arista Ponte, Rolando

Asesora: Dra. Marcela Liduvina Rodríguez Argomedo

Trujillo – PERU 2022

TESIS PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE LICENCIADO EN ENFERMERÍA

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DEDICATORIA

Dedico este trabajo principalmente a Dios, por haberme dado la vida y permitirme el haber llegado hasta este momento tan importante de mi formación profesional.

Para mi familia en general, por su comprensión y ayuda en momentos malos y menos malos.

Me han enseñado a encarar las adversidades sin perder nunca la dignidad ni desfallecer en el intento. Me han dado todo lo que soy como persona, mis valores, mis principios.

A mi madre, por ser el pilar más importante y por demostrarme siempre su cariño y apoyo incondicional sin importar nuestras diferencias de opiniones

Para mi tutora de Tesis, Dr. Marcela, su esfuerzo y dedicación. Sus conocimientos, sus orientaciones, su manera de trabajar, su persistencia, su paciencia y su motivación han sido fundamentales para mi formación como investigador.

Alex A.R

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DEDICATORIA

A Dios, por brindarme el don de la vida y colmarme de gracias infinitas cada día, así como dotarme de perseverancia y sosiego para enfrentar las adversidades atravesadas en el camino.

A mis padres, por brindarme la posibilidad de llevar a cabo mis estudios universitarios y apoyarme a lo largo de toda la carrera, no solo económicamente, sino, sobre todo, a través de la constante motivación e impulso que me entregaban.

A mi asesora de Tesis por el tiempo y dedicación brindada en el desarrollo de esta investigación.

A mi familia en general, por acompañarme durante todo este camino; por el cariño y tranquilidad que me brindaban constantemente, acompañándome día a día durante todo este proceso.

Rolando A.P

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AGRADECIMIENTO

La presente investigación guarda agradecimiento a Dios, por guiarnos y acompañarnos en cada paso que hemos dado a lo largo de nuestras vidas, brindándonos paciencia y sabiduría

para alcanzar cada una de las metas trazadas.

A la nuestra alma mater gracias por la acogida de estos 5 años. Por brindarnos las herramientas necesarias para lograr nuestro objetivo de ser profesionales.

Nuestro más sincero agradecimiento a la Dra. Marcela Liduvina Rodríguez Argomedo por el apoyo, paciencia, enseñanza y su tiempo dedicado para la realización de este presente estudio

de investigación

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Índice

Acta de sustentacion……… ii

Dedicatoria……….. iii

Agradecimiento………... v

Indice……….. vi

Indice de tablas.……….. vii

RESUMEN………. viii

ABSTRACT……… ix

I. INTRODUCCIÓN ... 1

II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN: ... 29

III. RESULTADOS ... 42

IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS ... 46

V. CONCLUSIONES………55

VI. RECOMENDACIONES ... 56

VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 57

VIII. ANEXOS ... 71

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INDICE DE TABLAS

Tabla 1. Nivel de competencias parenteral por dimensiones: Implicación parenteral, resolución de conflictos y consistencia disciplinar percibida en adolescentes de la Institución Educativa “San Nicolas” de Huamachuco, 2022………. 51

Tabla 2. Nivel de conducta antisocial y delictiva percibida en adolescentes de la Institución Educativa “San Nicolas” de Huamachuco, 2022………. 52

Tabla 3. Correlación de Spearman Brown entre competencia parenteral percibida y conductas antisociales y delictivas en adolescentes de la Institución Educativa “San Nicolas” de Huamachuco, 2022……… 53

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RESUMEN

La presente investigación de tipo cuantitativo, correlacional, de corte transversal, tiene como objetivo general determinar la relación entre los tipos de conductas antisociales delictivas y el nivel de competencia parental percibida en adolescentes de una institución educativa de la ciudad de Huamachuco, 2021. En una población de 101 adolescentes entre 14 y 16 años de edad, de la cual se obtuvo una muestra de 80 adolescentes de cuarto y quinto grado de secundaria de la institución educativa “San Nicolás”. Para ello, se empleó el muestreo estratificado y aleatorio simple. Como instrumento de evaluación, se usó el Cuestionario de conductas antisociales delictivas de Nicolás Seisdedos Cubero y la Escala de Competencia Parental Percibida (ECPP- h) (versión hijo/as), siendo los autores Bayot y Hernández. Para el procesamiento y análisis de la información adquirida se utilizó el sistema SPSS (Software de Procesamiento Estadístico para las Ciencias Sociales) versión 25. Para la obtención de resultados, se empleó como estadístico la correlación de Spearman Brown, lo cual determinó que existe relación inversa entre las variables de estudio, encontrándose una correlación inversa y altamente significativa (**p<.01), entre la dimensión de implicancia parental con la conducta antisocial (-0.553**) y con la conducta delictiva (-0.521**). Asimismo, una correlación inversa y altamente significativa (**p<.01), entre la dimensión resolución de conflictos con la conducta antisocial (-0.566**) y con la conducta delictiva (-0.546**); y una correlación inversa y altamente significativa (**p<.01), entre la dimensión consistencia disciplinaria con la conducta antisocial (-0.288**) y con la conducta delictiva (-0.427**).

Palabras clave: Conducta Antisocial y Delictiva, Competencia Parental Percibida.

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ABSTRACT

This quantitative, correlational, cross-sectional investigation has the general objective of determining the relationship between the types of criminal antisocial behaviors and the level of perceived parental competence in adolescents of an educational institution in the city of Huamachuco, 2021. In a population of 101 adolescents between 14 and 16 years of age, from which a sample of 80 adolescents of fourth and fifth grade of secondary school of the educational institution "San Nicolás" was obtained. For this, simple stratified and random sampling was used. As an evaluation instrument, the Nicolás Seisdedos Cubero Criminal Antisocial Behavior Questionnaire and the Perceived Parental Competence Scale (ECPP-h) (child version) were used, the authors being Bayot and Hernández. For the processing and analysis of the information acquired, the SPSS system (Statistical Processing Software for Social Sciences) version 25 was used. To obtain results, the Spearman Brown correlation was used as a statistic, which determined that there is an inverse relationship between the study variables, finding an inverse and highly significant correlation (**p<.01), between the dimension of parental involvement with antisocial behavior (-0.553**) and with criminal behavior (-0.521**). Likewise, an inverse and highly significant correlation (**p<.01), between the conflict resolution dimension with antisocial behavior (-0.566**) and with criminal behavior (-0.546**); and an inverse and highly significant correlation (**p<.01), between the disciplinary consistency dimension with antisocial behavior (-0.288**) and with criminal behavior (-0.427**).

Keywords: Antisocial and Criminal Behavior, Perceived Parental Competence

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I. INTRODUCCIÓN

Hoy en día, la sociedad cursa por distintos acontecimientos colectivos donde el adolescente es el autor principal, únicamente, en el ámbito familiar y social se observa que el adolescente en su etapa escolar presentan actitudes inadecuadas en el ámbito familiar y social, por arremeter contra los derechos ajenos y propios, donde las autoridades se ven desafiadas, no respetando ningún tipo de reglas, los adolescentes se relacionan con amistades facinerosas las cuales conllevan a un mal comportamiento y al consumo de sustancias ilícitas (La Nación, 2017, como se citó en Moreno, 2018).

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2016), al respecto; menciona que no hay un país donde no exista violencia a nivel familiar y social, revelando que 1 millón 600 mil personas en todo el mundo fallecen gracias al maltrato, y las que sobreviven son víctimas de humillaciones y violencia física y psicológica siendo la prevalencia en adolescentes.

Estos aspectos, según Rosales (2016) son actos delictivos contra la ley causando daño a personas y sus propiedades, además, describe a las conductas antisociales como ofensas contra las normas sociales. En este sentido, más de 200, 000 son los casos de homicidio en adolescentes de 10 a 29 años a nivel mundial, donde se muestra un 43% anualmente a nivel mundial y es demostrado que los más afectados son los adolescentes de género masculino.

Asimismo, en el transcurso de los años la inseguridad en la sociedad es considerada un

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excesiva violencia según (Llanovarced, 2016). En Europa, en los últimos tiempos, la conducta antisocial en la población de adolescentes de 12 a 18 se manifiesta que ha aumentado en un 15

%, (Garaigordobil y Maganto, 2016). Por lo tanto, en la mayoría de países latinoamericanos el principal problema es la delincuencia, principalmente en países como Republica dominicana El Salvador, México, Panamá, Bolivia, Uruguay, Guatemala, Honduras y Chile. De tal manera que, en el Perú, la delincuencia es el problema principal (Corporación Latino barómetro, 2017). Al respecto, Según reportes en el País de México existen 351 pandillas y bandas, conformadas por adolescentes y jóvenes adultos en su mayoría.

En el Perú el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2020), reporta que un 31,3 % de jóvenes se encuentran entre los 15 y 19 años. Además, la ENAHO 2019, el índice de pobreza (pobreza extrema y no extrema) en la población de 15 a 19 años fue el que registró mayor nivel de pobreza con 22,3 %, Además, en el semestre enero-junio 2109 se reporta que de las personas de 15 a más años en las zonas urbanas fueron víctimas de robo de carteras, celulares y dinero equivalente a un 18.8 %. En el transcurso de enero-junio 2018, las denuncias de este hecho delictivo fueron de 16.5%, comparado con el año 2019 se evidencia que la delincuencia incremento un 2.3%, Además, en las poblaciones donde habitan más de 20 mil personas, las víctimas de estos delitos son representadas en un 19.7%, comparado al anterior semestre (enero-junio 2018), que se reporta un 16.4%, donde se puede evidenciar que estos actos delictivos van en incremento de un 3.3%.

Se Aprecia, que, en el Perú, los casos de menores que terminan en el juzgado por este tipo de conductas van en aumento (Mondragón, 2018). Evidencia de esto, INEI (2018) reporta que en

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el año 2017 se determinaron 4562 adolescentes y niños que infringieron la Ley penal a nivel nacional. Donde se evidencia que el crimen en su mayoría fue contra el patrimonio (2761) y los departamentos más afectados fueron: Lima (848), La Libertad (523) y Cusco (655.) De igual manera, en el año 2018 los infractores intervenidos fueron 5194, La mayor cantidad de delitos es contra el patrimonio (2970); los departamentos que reportaron más sucesos infractores son: Lima (1173), La Libertad (417) (INEI, 2019) y Cusco (524). Esto refleja que las conductas antisociales y delictivas en adolescentes van en aumento.

La municipalidad de Lima, revelo que en el transcurso del año se intervino 20 bandas dedicadas al hurto de celulares; el aumento de la cooperación de adolescentes es uno de los problemas más considerables que abruman al país (Perú 21, 2018). Por otra parte, el Gerente de Centros Juveniles de Rehabilitación del Poder Judicial, manifiesta que los adolescentes cometen infracciones mas no delitas a la ley penal. Por lo tanto, la penalidad que le dicta un juez se designa medida socioeducativa, a la que se puede acatar en régimen abierto; acudiendo al Servicio de Orientación de Adolescentes (SOA) con sus familiares o apoderados en un régimen cerrado;

recluirse en un Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación (CJDR), los infractores que se encuentran recluidos, en su mayoría son por delitos cometidos como; violencia sexual, robo agravado y homicidios (Perú 21, 2018).

Por otro lado, hoy en día, existe un amplio campo de evidencia científica que informa la contribución una inadecuadas prácticas de crianza con el desarrollo de conducta antisocial delictiva, entre ellos encontramos a escasa supervisión y poco castigo físico relacionado a conducta social. En respecto a las prácticas parentales negativas y su vínculo con los problemas de conducta,

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se encuentra el trabajo de Hoeve (como se citó en Basanta, 2016), quién demostró que las prácticas educativas parentales representan el 11% de la varianza explicada de la delincuencia.

Por ello, el estudio de las competencias parentales frente a las dificultades en el entorno actual del adolescente; se ha convertido en una variable indispensable para analizar, se debe considerar como concepto integrador y complejo, es decir, no será otra cosa que la capacidad de los padres, tutores o guardadores para desarrollar funciones familiares de construcción de las personas adultas (Guerra, 2019).

En el Perú, la situación familiar es inestable, ya que según Huarcaya (2018), refiere que, hay disminución de matrimonios (5 por 1000 personas), un aumento de convivencia (19%) también un aumento de divorcios (0.32% en el año 2014) ha provocado que los hogares peruanos estén compuestos por familias monoparentales (21%) o con ausencia de padres (6%). Con lo cual, no es sorprendente que los adolescentes crezcan sin límites, sin pautas de crianza adecuadas con estilos de socialización parental donde prima hay baja comunicación, y falta de afecto y la negligencia (Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables [MIMP], 2014) dando lugar al desarrollo de conductas agresivas e inadaptativas, ya que según Arias (2016) estos factores deben estar presentes para la regulación de emociones como la ira y hostilidad y la adecuada formación del yo.

La Libertad, está considerado un departamento donde se muestra mayor participación de escolares en actos delictivos involucrados en pandillas y consumo de sustancias ilícitas como consecuencia de familias disfuncionales (La República, 2018). Del mismo modo, cabe mencionar

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que en el año 2018 se rencontraron 32 162184 delitos, que revela un aumento de actos delictivos en adolescentes en un 30%.

Por lo cual, lo evidenciado, da importancia al estudio de las competencias parentales frente a tanta violencia ocurrida en el entorno; de modo que, esta variable, se considera como concepto integrador y complejo, esto significa, que depende una funcionalidad de los padres y tutores para fomentar actividades familiares de formación a una personas adultas, en escenarios donde se aprende a asumir responsabilidades, desafiar retos, y cumplir compromisos, en un contexto de encuentro intergeneracional y en una red de apoyo social para las diversas transacciones vitales; lo que permitirá que ante la demanda de los menores se puedan generar respuestas flexibles y adaptativas, al tiempo que se crean estrategias para aprovechar las oportunidades que brindan los contextos de desarrollo (Villalobos, 2019).

Trasladando la realidad mencionada, al entorno regional, en la ciudad de Huamachuco, debido al incremento del desarrollo demográfico y financiero, a causa de las mineras ha incrementado problemas sociales originando vulnerabilidad en el bien estar de los ciudadanos, en su mayoría a los adolescentes; ya que los padres se ausentan por continuos periodos largos debido a sus centros laborales, dejando a sus hijos adolescentes con la responsabilidad de cuidar a sus hermanos menores , lo que conlleva al adolescente a tener mayores cambios emocionales y sociales.

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Además, en Huamachuco, los comunicadores de dicha localidad manifiestan que continuamente se dan casos alarmantes, como el de poner un explosivo en la vivienda de un empresario Huamachuquino, lo que indica que los responsables fueron menores de edad (Radio Programas del Perú, 2017).

En mención, a esta realidad, se pretende investigar en una población específica como la Institución educativa “San Nicolás” de Huamachuco, en la cual presenta que un 65% de adolescentes del nivel secundario, posee un estilo de comunicación positiva con la madre y un 57%, con el padre; no obstante, el 35% refiere tener un estilo de comunicación negativa con la madre y un 43%, con el padre (Cuba y Rondo, 2018).

Finalmente, debido a situación alarmante y cifras de los estudios anteriores en la institución educativa; el presente estudio pretende abarcar el hallazgo de la relación o no de conductas antisociales delictivas con la competencia parental percibida en adolescentes de la ciudad de Huamachuco.

Marco teórico conceptual:

El sustento teórico de la investigación, para la variable de conductas antisociales y delictivas, se basó en el autor Seisdedos, quien usó la Teoría de la Personalidad De Hans Eysenck.

Sumado a ello, para la variable competencia parental percibida, se basó en los autores Bayot y Hernández, bajo un enfoque psicosocial.

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En primer lugar, se abarcará el constructor de conducta antisocial delictiva: según Seisdedos y Sánchez (2001) el comportamiento antisocial delictivo es aquel que añade conductas que incumplen las normas constitudinarias y la ley, independientemente si son penadas o no.

Comúnmente las conductas antisociales más típicas son, agresiones físicas y verbales, robo con o sin violencia, estafa, entre otros. La conducta antisocial, es un comportamiento ilegal, debido a que no se respeta los derechos de las demás personas, sin que se logre calificar como un delito punible como ensuciar las calles, hacer escándalos, entre otras conductas.

Por otro lado, Morales y Moysén (2015), también señalan que la conducta antisocial involucra la violación de las reglas sociales y/o los derechos de los otros y que los trastornos de conducta se refieren a los diferentes casos en los cuales los jóvenes en edad escolar presentan una serie de conductas antisociales, una vez que existe un daño relevante en el hogar o cuando las conductas son consideradas incontrolables por familiares o amigos. Esta conducta antisocial puede llevar al sujeto ante la justicia y por lo tanto, es fundamental diferenciar entre trastornos de conducta y delincuencia.

Por lo tanto, los adolescentes con trastorno de conducta deciden realizar o no conductas delictivas. Asimismo (Díaz, 2016) señala que los adolescentes con trastorno de conducta no son precisamente delincuentes, ya la inversa, es posible que los adolescentes delincuentes no se consideren con trastornos de conducta.

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Al respecto, Kazdin y Buela-Casal en el año (1994), citados en Mayuri y Santamaría (2020), mencionan que los trastornos de conducta cambian por edad y sexo, la conducta antisocial parece ser por lo menos tres veces más recurrente entre los varones, ya que muestran una edad de inicio más precoz que las mujeres, y difieren en el tipo de conductas antisociales mostradas. Cualquier acción antisocial que muestren estos puede considerarse un síntoma personal, pero es posible que algunas ocurran juntas y den sitio a un síndrome, refiriéndose a síntomas antisociales, que resultan definitorias donde destacan la hiperactividad, las dificultades académicas, las malas relaciones interpersonales, etc.

También, (Díaz, 2016) menciona que entre las características de padres y familiares se encuentran la psicopatología e inadaptación, especialmente la conducta delictiva y el alcoholismo en el padre; las prácticas disciplinarias inadecuadas; la conflictividad en las relaciones familiares, etc. También la existencia de condiciones ambientales donde destaca, la existencia de familias numerosas, el hacinamiento, el alojamiento inadecuado, la falta de educación de los padres, el estrés, etc. Identificada dicha naturaleza, es importante conocer quiénes son más propensos a mostrar dichas conductas.

Por otro lado, (Peralta y Torres, 2020) definen que los factores de riesgo para el desarrollo de la conducta antisocial y delictiva no es simple, como tampoco lo es el comportamiento humano. No es un conjunto de factores que tengan una relación directa con la conducta antisocial, sino más bien de un conjunto de influencias que sitúan a la persona en unas condiciones de mayor riesgo de mostrar dichas conductas.

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Asimismo, los factores que sitúan a los niños/as y adolescentes en una situación de riesgo para iniciar el desarrollo de conductas antisociales y delictivas han sido ampliamente estudiados.

Por consiguiente, Kazdin y Buela Casal del año 1994, citado en Del Campo, (2012) han clasificado dichos factores con el fin de exponer una perspectiva universal. Entonces, cabe destacar tres factores en el adolescente, el temperamento tildado de difíciles; la vida precoz de niveles sub clínicos de conducta antisocial y delictiva y el bajo rendimiento académico e intelectual.

Por tanto, se tiene la importancia de los factores genéticos de los padres y familiares en la conducta antisocial, la psicopatología y la conducta delictiva de los padres, las interacciones inadecuadas, los problemas de pareja, el orden de nacimiento y el número de miembros de la familia, y la clase social. También Wadsworth (1979 como se citó en Del Campo, 2012) ha comprobado existen factores relacionados con la Escuela donde el mayor riesgo es el entorno ya que tienen unas malas condiciones físicas o una baja proporción entre maestro-alumno presentan índices de delincuencia más elevados.

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Por último, se engloban a factores que, aun perteneciendo a alguna de las anteriores categorías por definición, no se han incluido porque su poder predictivo comparado es menor.

De tal modo, actúan como factores de riesgo el retraso mental del padre, la falta de interés de los padres por el rendimiento escolar del niño/a, o siguiendo a Pérez (1987 como se citó en Del

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Campo, 2012) las puntuaciones altas de los niños/as o adolescentes en el rasgo de personalidad de búsqueda de sensaciones.

En esta misma línea, Seisdedos usó la Teoría de la Personalidad De Hans Eysenck gracias a los criterios de rigurosidad metodológica. Por lo tanto, la teoría de Eysenck (1990 como se citó en Gonzáles et al., 2017), menciona que la personalidad se describiría en base a tres dimensiones básicas configuradas por distintos aspectos de personalidad, la extraversión, en donde el sujeto extravertido tiene el deseo de correr riesgos y de experimentar fuertes emociones, además es un condicionante de la conducta impulsiva. Entonces, existiría una relación positiva entre extraversión y conductas desviadas.

También se encuentra el neuroticismo, definido por inestabilidad emocional, ansiedad, tensión y preocupación más o menos constante, actuaría como factor impulsor y o reactivo sobre todo si se mezcla en personas con altos niveles de extroversión, se multiplicarían en estas los hábitos conductuales. Así un alto grado de neuroticismo y extravertidos reforzaría su conducta antisocial. Y por último el psicoticismo, donde los delincuentes puntuarán también alto en esta dimensión, ya que sus características de frialdad afectiva, hostilidad, insensibilidad y despreocupación conllevarán a una mayor probabilidad de violar las normas sociales.

Por otro lado, Eysenck (1990) menciona que la conducta histérica y antisocial corresponde una mezcla de altos niveles extroversión y neuroticismo fundamentándose en predominio desde excitación sobre inhibición cortical, por forma que esta persona es impulsiva,

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excitable, con déficit control e impulsos, propenso a buscar fuentes por placer intensas como uso de sustancias psicoactivas, situaciones límite a riesgo, donde deviene las tendencia a transgredir normas para buscar satisfacción, hay deficiencia para aprender vivencia frustrante así mismo tendencia hedónica en general. Esta dimensión de psicoticismo cuando es alta agrega un factor grave en caso siendo necesario buscar instrumentos que perfeccionen y perfilen dicha dimensión.

Al respecto lo anterior, el factor de condicionamiento es diferente a tipología introvertidos y extrovertidos nos menciona estos introvertidos en razón a su mayor actividad cortical adquieren respuestas clásicamente condicionadas más rápido y mayor capacidad en resistencia a los extrovertidos. El extrovertido delincuente no aprende de experiencia le impide nivel psicofisiológico, conductual, así como regulación socialmente positiva de conducta ante factores excitantes.

Asimismo (Ariza et al., 2018) indica que el factor de autocontrol expresaría en los individuos extrovertidos neuróticos la falta del mismo y conducta impulsiva características sobresalientes de los individuos antisociales. Definiendo a autocontrol como un conjunto de habilidades cognitivas-emocionales, con una fuerte influencia del ambiente a través de procesos e aprendizaje implicados en crianza, determinando el predominio así como inhibición voluntaria e respuestas rápidas que producen más satisfacción en el momento.

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Por lo tanto, entre las características que están presentes en el individuo antisocial tenemos el bajo aprovechamiento académico que durante la adolescencia el comportamiento antisocial se relaciona con un bajo desempeño y deserción escolar, obligando a supervisar de manera permanente el progreso académico a lo largo del desarrollo, menciona (Ariza et al., 2018).

También se encuentra, exposición a programas de televisión violentos o agresivos en infancia siendo los principales efectos como violencia en los medios de comunicación sobre los espectadores. (Bautista y Daza, 2018) mencionan esta exposición prolongada a violencia, da respuesta emocional hacia un estímulo que llega hacerse más débil después de exposición repetida de ese estímulo y como las proyecciones de agresiones son repetidas hasta la saciedad por los medios de comunicación, esto es lo que hará que se embote nuestra respuesta emocional.

Farrington (1995), afirma que el proceso de justificación cognitiva, donde se observan escenas violentas de tal modo que así podemos justificar nuestra propia violencia, la valoración será de normalidad.

Otra característica, es la asociación cognitiva; por cual parte esta teoría de Berkowitz (1984), sobre el efecto priming, que consiste en observar un acto agresivo que activa cualquier pensamiento, emoción o conducta que se asocie cognitivamente con ese acto. Además, se encuentra la relación con los iguales, así es considerada como una variable muy significativa, aunque los puede influir en las creencias y valores de sus hijos en temas importantes como las

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metas futuras en educación, los amigos influyen en temas más cotidianos como puede ser el tipo de peinado, la ropa y cómo resolver problemas día a día. Muchos investigadores han encontrado que el grupo de iguales sirve como un formador fundamental en actos delictivos o antisociales (Bautista y Daza, 2018).

Por otro lado (Bayot y Hernández, 2008) en cuanto al sustento teórico de variable competencia parental percibida se tiene la parentalidad, serie de conductas indispensables, actitudes y actividades que mantienen los padres de familia para lograr los objetivos trazados que permitan lograr hijos independientes. Permitiendo que los adolescentes se desenvuelvan en un entorno seguro y apropiado cuidando e identificando las carencias y necesidades psicológicas, emocionales. físicas, económicas con intención de prever subsiguientes perjuicios e implantar guías necesarias para establecer buenas conductas, desarrollando un ejercicio adecuado que deben ejercer los adolescentes en todos los ámbitos.

Ante lo mencionado (Bayot y Hernández, 2008) precisan que parentalidad son acciones que reaizan los padres en la pro de la protección y orientación hacia los hijos ayudando a su desarrollo social. A sí mismo, la parentalidad no se adapte por una determinada conformación familiar, sino más bien, se ajusta a las interrelaciones mediante los comportamientos de los padres, cada comportamiento es distinto es diferente en cada uno de los conformantes de la familia, de acuerdo al ejemplo que se le ha brindado durante los primeros años de vida. Estos patrones ajustan a los padres de familia a cumplir los roles en función a sus hijos, perfeccionándose con el papel educativo.

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Según Masten y Curtis (2000), alega que la competencia forma una variable que abarca las competencias cognitivas y emocionales de las personas para replicar concurrentemente de manera flexible, que permitan aprovechar las oportunidades en un determinado tiempo, donde se cumplan las expectativas relacionadas a la ejecución de actividades base.

Asimismo, Salas y Flores (2016) afirman que las competencias parentales son una agrupación de estas que aporten a la conciencia de los hijos para enfrentar con responsabilidad y de manera adecuada las diversas situaciones que se los presenten, de este modo enriquecer el desenvolvimiento que los hijos necesitan para cumplir las expectativas en la sociedad, y así aumentar las oportunidades para mejorar un desarrollo de sus aptitudes y capacidades.

Asimismo, Bolaños, Ríos y Reyes (2016) mencionan que, si a los hijos se les cría de manera correcta y adecuada, ellos van a cooperar en el ámbito social y cultural. Las competencias parentales están involucradas en aspecto social. Sallés y Ger, 2011 mencionan que se tiene un juicio erróneo que, por ser padres biológicos, todos poseerán las condiciones correctas de cooperar aceptablemente el progreso de los hijos, pero, en diversas situaciones no es de esa manera, puesto que, por diferentes situaciones alarmantes, problemas económicos, rechazo, los papas dejan de cumplir el rol de padres y cumplen el rol solamente de progenitores, no cumpliendo el oficio con sus hijos para garantizar su desarrollo de manera correcta.

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Para, Ger y Sallés, (2011) existen factores en lo que respecta a las competencias parentales, las cuales se forman en base a las situaciones genéticas, biológicas y a la interrelación con sucesos indispensables de la vida diaria con ascendencia social y cultural por parte de la educación de los papas o tutores de los hijos. Y en las competencias más significativas el del afecto están las situaciones intelectuales, emocionales y conductas que sostienen los padres o tutores de la familia con la estricta relación hacia los hijos, garantizando correctamente las exigencias y necesidades.

Por otro lado, la teoría de apego de Bowlby (1982) refiere que, “es indispensable la buena crianza y el apoyo de los padres o tutores en las etapas muy tempranas de los hijos, ya que esto permitirá conceder medios elocuentes. Señala que la capacidad de comprensión de los padres para comprender los deseos de los hijos, sus sueños, necesidades, angustias, etc. Estas guías hacen parte del temperamento de los niños y/o adolescentes, debido a que esto aporta para lograr un desarrollo adecuado. La forma de educar a los hijos, se relaciona con el hecho de aprender tanto los hijos como los padres, en los ámbitos de protección y educación, que garanticen el desarrollo y cumplan con sus necesidades.

Del mismo modo muestras que la destreza usar y accionar en las redes sociales y de usar herramientas del contexto específico, esto da entender que la parentalidad es un apoyo de carácter social, que necesita de apoyo, por todos los representantes importantes del entorno del adolescente. Según Sallés y Ger (2011) otros elementos son las destrezas Parentales en las cuales existen tres oficios, lo nutritivo es lo que tutela la interrelación con los hechos emocionales y sensitivos que ayudan a organizar el parentesco confiable y del mismo modo el ámbito familiar

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siente del mismo modo. Por otro lado, se logra la intervención de otra persona en el papel de tutor sustituyendo la carencia de los padres biológicos, proporcionando de este modo, el desarrollo biológico, social, psicológico y de la madurez emocional.

De lo anterior mencionado la función socializadora es la que aporta al progreso del auto concepto, identidad y definición de si mismo, impulsa las experiencias ya que implica la interacción social, en otras palabras, este oficio traza un resumen de memoria que proyectan un concepto de uno mismo, desde muy temprana edad.

Por tanto, Berger y Luckman (1991), mencionan que la opinión de uno mismo, es la consecuencia de una serie de acontecimientos sociales la persona suma en el entorno social, desenganchándose de sí mismo. De modo que, primeramente, aspira a lo externo, es importante que lo externo se mantenga libre de todo acto delictivo, violencia, abuso, etc. Y libre de cualquier aspecto negativo; para que de este modo el aporte de la persona a la sociedad sea de manera correcta y su actitud ante cualquier contratiempo sea sólida. También Sallés y Ger, 2011 refiere que el papel de los padres, de los niños y/o adolescentes en su totalidad son también encargados de forjar su propia imagen.

En cuanto, al oficio educativo, los padres como modelos mientras más sean educados, tendrán mejor capacidad para enseñar a sus hijos, debido a que los primeros años los hijos se basan a la imitación de las personas de su entorno. Del mismo modo, la calidad de educación que obtiene por parte de sus hijos contribuirá en su comportamiento social, la adecuada asociación de reglas, valores, normas, reglas, normas ayudan a los niños a resolver

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adecuadamente sus problemas cotidianos y a respetar su entorno. La educación de los hijos aporta en las interrelaciones emocionales con los padres en un primer periodo. La implicancia de interacciones es fundamental y primordial para el desarrollo de las competencias básicas y fomenta el papel social.

Lo antes mencionado, se puede esquematizar por Sallés y Ger (2011) relacionado, al afecto si los hijos se crían en un ambiente donde existe cariño y armonía, se logrará una adecuada quía de educación que nutrirá un excelente desarrollo; en cambio, si esto no se proporciona, el daño y el abuso tendrán cabida. En la comunicación en efecto se encuentra una función en los conformantes de la familia, el escuchar y comunicar comprensivamente coopera en lo que es el respeto y la armonía en las interrelaciones. Por lo tanto, los escases de indulgencia, ciertamente, aplicar reglas, mentir a los hijos o evitar el tema, son el reflejo de una educación inadecuada.

Asimismo, Bayot y Hernández (2008) mencionan que la cooperación en los métodos de desarrollo y a la búsqueda de la preparación adecuada, hacen referencia, al incremento que los padres ejecutan y forjan para incitar el desarrollo, de modo que, todo logro y progreso que logran los hijos. Al ocurrir esto, los hijos se frustrarán de manera rápida y se sentirán incompetentes.

Al respecto, para Bayot y Hernández (2008) con respecto a la medición de las destrezas de los hijos, implica tres aspectos, la implicancia parental es un argumento importante para lograr un éxito académico en el estudiante, desde amplia perspectiva, hace referencia que los adolescentes examinan sus responsabilidades, que los apoyan a continuar adelante, la resolución

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de conflictos donde los adolescentes analizan el modo en el que se opta ante diferentes situaciones y el deber de los padres toman para resolver cualquier problema y por ultima habilidad la consistencia disciplinaria es la interpretación de los adolescentes, en relación al cumplimiento de las reglas brindadas por los padres de la familia.

En cambio, para Cote y Azar (2002), relatan que la competencia practicada por los padres de familia está relacionada con las habilidades que sostienen para la resolución de problemas de manera correcta. Del mismo modo, los adolescentes o menores hijos van corregir al paso de los años, por consiguiente, los padres están en la obligación de tolerar las diversas situaciones que se presenten. También se conoce que, relacionado a las competencias parentales se evidencia cinco aspectos, las Socio-cognitivas en la percepción, eficiencia, las educativas, el manejo del estrés se encarga de eliminar las preocupaciones, el autocontrol en manejo de asertividad, y el afrontamiento adecuado ante las las dificultades que se les presente en su vida social.

Por otro lado, Salas y Flores (2016) mencionan que para efectuar lo establecido, es primordial considerar que la competencia parental y sus destrezas que lo fundamenta, con el objetivo de sostener una educación adecuada para los hijos. Las destrezas de los padres se fundamentan en las motivaciones intelectuales, emocionales y conductas que les permitan tener solidez a los hijos. Por lo tanto, las habilidades parentales, están asociadas a la empatía y el afecto. Es importante, que los padres para mantener una adecuada comunicación, deben comprender a los hijos. Las posibilidades de afecto aportan para mantener estabilidad y confianza en la personalidad.

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Además, Rodrigo et al. (2008) refiere que la seguridad que brindan los padres ayuda a dar apropiadas respuestas y vinculan, es decir, las capacidades parenterales con los diferentes periodos del desarrollo. Estas capacidades implican la conformación familiar, lo que indica que las formas de implicación cultural de orígenes sociales, se manifiestan como aptitudes acatadas tras generaciones. Esta formación, se basa en las familias mediante las imitaciones, el aprendizaje de vinculo social y el reconocimiento.

Igualmente, las competencias parentales implican las destrezas para formar parte de los medios sociales y aplicar medios comunitarios, implica a la contribución social, que requiere apoyarse en las redes, que contribuyan a las relaciones familiares. Este apoyo mencionado viene a ser la familia y las instituciones educativas y las comunidades. Las mencionadas competencias, refieren que el aprendizaje logra ser definido como una variedad de destrezas que aportan a los padres a sobrellevar de manera tolerante su función.

Para, Balbín y Najar (2014), las aptitudes parenterales existen para el cuidado, la educación y la protección de los hijos y aportar en el desenvolvimiento de los hijos. Estos se responsabilizan a cumplir una función primordial en la crianza y seguridad de los hijos, debido a que son medios fundamentales en lo que respecta a la protección, seguridad económica y afecto. considerando los requerimientos del entorno. Esto significa que, la parentalidad se mantiene vinculada con las relaciones interpersonales el objetivo de conseguir el completo bienestar de sus hijos.

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Asimismo, Masten y Curtis (2000) manifiestan que en efecto a la condición social se encuentran asociadas para juntarse con las diferentes necesidades que sostienen los padres y sus hijos en el curso de la vida. La capacidad parental describe a una especificación multidisciplinar en resultado a las solicitudes vinculadas al estudio, afecto y conductas, que se evidencian en un determinado tiempo de forma tolerante.

Barudy (2005) Señala que el entorno cultural y social apropiado por los individuos, se determina bajo capacidades que se mantienen enganchadas al desarrollo de manera adecuada.

También, (Sallés y Ger, 2011) han reafirmado la importancia de que los hijos formados de instruidos en una circunstancia de afección, consideración y compromiso apropiado cuentan con un desarrollo psicológico adecuado. Sin embargo, (Rodrigo et al., 2008) nos dicen que son escasas las investigaciones que entienden las capacidades primordiales importantes para la diligencia de los padres, más aún esas investigaciones que reconocen la asociación de aptitudes que aumentan los riesgos psicosociales en diversas situaciones.

Por otra parte, Papalia et al. (2001) definen ciclo de la pubertad entre 11 a 20 años de edad, es donde la persona evoluciona su madurez sexual y física, social y psicológica; además se hace responsable de su comportamiento ante la sociedad; por lo cual crea un transcurso de adecuación en distintos elementos ya sea afectivo, comportamental, cognitivo, cultural, etc.

Asimismo (Ortuño, 2014) en esta fase, muestra distintos modelos de cultura en el universo, haciendo relevancia en 4 aptitudes, las prácticas en la institución educativa, la conformación de

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la familia, el ambiente cultural bajo sus normas y las circunstancias de tipo político y económico de la actualidad.

Papalia, Olds y Feldman (2001) En cuanto, los estadios dentro de la adolescencia, se tiene primeramente a la adolescencia temprana que comprende desde los 10 a 12 años de edad, donde ceden transformaciones en la apariencia física e inicia la elaboración emocional y el paso del juicio consistente al inconcreto. Por otra parte, el joven se encuentra frágil ya que es vulnerable a cursar instantes de ansiedad y momentos de depresión ante algunas situaciones inapropiadas en su entorno o en el núcleo familiar, lo cual indudablemente coopera en la conducta. Por lo tanto, el agente fundamental de soporte de los hijos es la familia.

El segundo estadio es la pubertad intermedia que viene a ser la edad entre los 14 a 15 años, se da capacidad a cierto grado de transigencia y adecuación empezando a construir su auto concepto y es consciente de la aptitud que presenta, basándose en ello se establece en su corporación, indicando mayor relación, seguridad y confianza con sus allegados; aunque otros jóvenes muestran un carácter contradictorio y el valor de la admiración que tenía hacia ellos disminuye, ya que en los adolescentes influye la diligencia con sus amistades.

De lo anterior mencionado el tercer estadio es la pubertad tardía que inicia de los 17 y culmina a los 18 años de edad; donde el crecimiento físico se reduce, pero la seguridad va creciendo e intensificando la autenticidad, mejorando el control de las emociones, reflejándose con conductas independientes. Por otra parte, Papalia et al. (2001) señalan que el grado de

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ansiedad frente a los compromisos y coacciones de ambientes distintos, siendo del mismo modo importante para acaparar experiencia.

Así pues, López et al. (2014) refieren como un adolescente “normal” aquel que conforma algo subjetivo, porque en todo momento se evidenciara sumergido en distintas tipas de influencias. Por otro lado, se quiere reflejar las pautas de conducta y las acciones emocionales, en lo que concierne a la asimilación de los cambios que se presentan; esto implica, que los jóvenes que se muestran “normales” ya sea en las distintas culturas, realizando acciones de manera adaptativa sin perjudicar a nadie. Para lograr llegar a ello, los jóvenes se encuentran en una persistente búsqueda de su propia identidad, causándole ansiedad e inseguridad pudiendo ocasionar cierta inseguridad; resaltando que estos aspectos no siempre serán negativos ya que al adolescente le va servir para ser una mejor persona.

Desde otra perspectiva, Rice (2012) el grado de irregularidad en la conducta de los adolescentes se encuentra relacionado a las consecuencias negativas que pueden llegar alterar a la sociedad como también a sí mismos. Se comprende, que aquellos jóvenes que no logran afrontar los contratiempos diarios y se reprimen, pueden contraer un trastorno psicológico el apartamiento, donde se evidencia mayor acontecimiento en adolescentes hombres.

respectivamente, lo antedicho puede incidir por diferentes motivos, a esto se agrega la autoestima baja, dificultades en la adaptación, entornos relacionados a la familia en su mayor probabilidad.

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Asimismo, Aguirre (2016) puntualiza que el estrés y las escasas destrezas para enfrentarlo, puede ocasionar como resultados dificultades más peligrosas entre ellas la depresión, ya que está relacionada a las intenciones negativas que predomina en las situaciones anímicas, adicciones, etc. También trayendo problemas concernientes a la alimentación y a los escases del manejo de impulsos; todo aquello puede afectar y causar rechazo en los adolescentes.

A sí mismo, algunos adolescentes al ser evaluados perciben tensión y vergüenza, mostrándose tímidos sin expresar sus emociones y mantenerse callados. Esta incertidumbre social se basa en la inquietud de lo que puedan pensar las demás personas; llegando a ser muy significante, que hace del adolescente una persona inestable y puede ocasionar una transformación incluso en lo que respecta a su salud.

Relacionado a la muerte, los adolescentes no tienden a tener un buen razonamiento, a no ser, que hayan hecho frente de manera directa. Para Olds, Papalia y Feldman (2001), se inquietan mayormente en las cosas que los rodea y en lo que respecta a su identidad; al no estar bien empleado conlleva a tener problemas o terminaciones desagradables como el suicidio evidenciado mayormente en los hombres, ante un precedente de depresión, personalidad insegura, uso de drogas, etc., logrando mayormente una percepción de aislamientos de sus padres.

Marco empírico:

A nivel internacional, tenemos a Valdés (2020) en México, realizó un estudio sobre “La percepción de la crianza parental y su relación con la conducta antisocial en adolescentes”.

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Cuyos resultados fueron: Se halló que “un 0.34 en el factor de conductas antisociales y una media en el factor delictivas. Con respecto a la relación entre la percepción de la crianza parental y conductas antisociales y delictivas se obtuvo una correlación negativa débil estadísticamente significativa”.

A nivel nacional, Bravo (2019) ejecutó un estudio titulado “Funcionalidad familiar y conducta antisocial delictiva en adolescentes de un colegio nacional de Lima”. Los resultados fueron: que la funcionalidad familiar y la conducta antisocial presentan una significancia aceptable (p<0.05), y un muy bajo coeficiente de correlación, para lo cual se comprobó que dicha relación podría explicarse un 2%. Por otro lado, entre las variables funcionalidad familiar y conducta delictiva, se evidencia una significancia mayor a la esperada (p>0.05). En mención, al comportamiento antisocial y las conductas delictivas se caracteriza por el predominio del rango medio (48.7% y 60.4%), seguido de un rango bajo (41.6% y 25.4%) y posteriormente por el rango alto (9.6% y 14.2%).

Así mismo, De La Fuente y Torres (2019) realizaron un estudio titulado “Estilos de Crianza y conductas antisociales delictivas en estudiantes de tercer año de secundaria de una institución educativa estatal de Chiclayo, agosto - diciembre 2017”. Cuyos resultados fueron:

que “el 93,4% señalaron solo un comportamiento de las conductas antisociales delictivas más frecuentes eran decir groserías o palabras ofensivas y entrar a un club privado o comprar bebidas alcohólicas. Asimismo, ocurre que el 28,1% se encuentra por debajo de un percentil 30, mientras que el 26,6% por encima del percentil 70 en la sub escala Pauta de Apoyo. En la subescala

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Parentalidad, el 27,9% de la muestra se encuentra por debajo de un percentil 30, mientras que el 15,5% de por encima del percentil 70 con una media de 33,06”.

Guerra (2019) realizó un estudio titulado “Competencias parentales percibidas y agresividad en adolescentes de una institución educativa pública mixta de la ciudad de Cajamarca 2019”. Los resultados indicaron que “existe una relación de las competencias parentales en la agresividad de los adolescentes”.

A nivel local, se encuentra a Bolaños, Ríos y Reyes (2016) llevaron a cabo una investigación titulada “Competencia parental percibida y conductas antisociales delictivas en estudiantes de educación secundaria, 2015”. Los resultados fueron que existe una relación estadística altamente significativa directa entre la competencia parental percibida y las conductas antisociales - delictivas en estudiantes de educación secundaria.

Jáuregui (2020) ejecuto una investigación titulada “Competencia parental percibida y conducta antisocial delictiva en adolescentes de una institución de Florencia de Mora”. Los resultados indican “que existe una correlación altamente significativa inversa entre Implicación Parental y Conducta Antisocial – Delictiva. Además, una correlación altamente significativa inversa entre Implicación Parental y Conducta Delictiva, así como ausencia de correlación significativa con Conductas Antisociales. Se percibe que en la dimensión Implicación parental, predomina el nivel medio, con 38.9% de estudiantes, el 35.6% de estudiantes obtuvo un nivel alto de Conducta Antisocial Delictiva y un 21.5% mostró un nivel bajo.

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Reyes, et al. (2020), trabajaron un estudio titulado “Conductas antisociales y delictivas según características sociodemográficas en estudiantes de secundaria”. Los resultados permiten observar, que “las conductas antisociales tienen un rango promedio de 367.76 perteneciente al quinto grado; asimismo, se connota un rango promedio de 328.6 perteneciente al quinto grado”

1. Justificación:

En la ciudad de Huamachuco, debido al creciente desarrollo financiero y demográfico propiciado por las mineras ha originado diversos problemas sociales que ponen en riesgo el bienestar de las personas, especialmente, de los adolescentes; ya que sufren la ausencia de sus padres quienes van a la mina a trabajar por periodos largos de tiempo, incluso dejan a sus hijos adolescentes a cargo del cuidado de sus hermanos menores, lo que podría facilitar la evolución que demanda cambios emocionales y sociales propios de la adolescencia; sin embargo, según Erickson (1992 citado en Moreno, 2018), este contexto puede influir generando problemas de conductas antisociales pudiendo implicarse en eventos delictivos.

Siendo así, la presente investigación se justifica a continuación: Esta investigación es práctica ya que ayuda en el campo de la enfermería y psicología en el ámbito educativo y clínico, especialmente en la temática del desenvolvimiento de connotación individual y social; a su vez, los profesionales estarán ocupados con los datos a obtener, para mayor explicación de estos comportamientos. Según, su relevancia social, porque sus soluciones estarán destinadas a los

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que conforman una sociedad, para así, ayudar a los participantes, asimismo, la información resultante puede influir o no en la comunidad.

Además, cobra importancia, sobre los estudiantes en beneficio directo. A nivel teórico, el estudio es importante ya que los resultados, contribuye al soporte teórico sobre el ámbito social de los adolescentes. Y, por último, según su utilidad metodológica, la investigación aportará un antecedente para los estudios del tipo descriptivo correlacional, además, contribuye a agregar mayor información a la temática conducta antisocial delictiva y competencia parental percibida.

2. Problema:

¿Cuál es la relación entre el nivel de competencia parental según dimensiones: Implicación parental, resolución de conflicto, consistencia disciplinaria y las conductas antisociales delictivas percibida en adolescentes de la institución educativa “San Nicolás” de Huamachuco, ¿2022?

3. Objetivos:

- Objetivo General:

Indagar las conductas antisociales delictivas percibida en adolescentes de la institución educativa “San Nicolás” de Huamachuco, y su posible relación con el nivel de competencia parental.

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- Objetivos Específicos:

Identificar el nivel de competencia parental según dimensiones: implicación parental, resolución de conflictos y consistencia disciplinaria percibida, en adolescentes de la institución educativa “San Nicolás” de Huamachuco, 2022

Identificar el nivel de conductas antisociales delictivas en adolescentes de la institución educativa “San Nicolás” de la ciudad de Huamachuco, 2022.

Determinar la relación entre el nivel de competencia parental según dimensiones:

implicación parental, resolución de conflictos y consistencia disciplinaria percibida, con las conductas antisociales y delictivas en adolescentes de la institución educativa “San Nicolás” de Huamachuco, 2022

.

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II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN:

1. Material de estudio:

- Tipo de estudio:

El tipo de estudio de investigación es cuantitativo, transversal mediante el cual se recolecto datos en un periodo determinado, se realizó entre los meses de marzo y junio del 2022 a los adolescentes que cursan el cuarto y quinto grado del nivel secundario del colegio “San Nicolas”, investigación la cual se va acoplando a los datos y resultados (Sánchez y Reyes, 2009).

- Población y muestra de estudio:

Población y Muestra:

La población estuvo conformada por 101 adolescentes de la institución educativa “San Nicolás”, distribuidos por 52 estudiantes pertenecientes al cuarto grado de secundaria y 49 estudiantes pertenecientes al quinto grado de secundaria; cuyas edades oscilan entre los 14 a 16 años. (anexo N°1).

- Criterios de inclusión:

 Adolescentes que cursen el cuarto y quinto grado del nivel secundario.

 Adolescentes que tienen entre 14 a 16 años.

- Criterios de exclusión:

 Adolescentes que dejen algún ítem sin responder en los cuestionarios.

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La muestra estuvo conformada por 81 adolescentes de la institución educativa “San Nicolás” de Huamachuco, la cual se obtuvo mediante la fórmula de población finita (anexo N°2).

Para ello, se empleó las técnicas de muestreo probabilístico; son aquellas que permitieron conocer la probabilidad de poder obtener cada una de las muestras que sean posibles a partir de una población o universo (Sheaffer y Mendenhall, 2007).

Muestreo Estratificado: Se denomina así cuando los elementos se separan en grupos mutuamente excluyentes o estratos. El procedimiento consistirá en dividir el tamaño de la muestra entre el tamaño de la población y el resultado que se obtiene se multiplica por cada estrato de la población, obteniendo de ese modo la cantidad que debe ser evaluada por cada estrato (Chávez, 2008) (anexo N° 3).

En cuarto año de secundaria, se cuenta con los estratos de 14, 14 y 14 alumnos de las respectivas secciones A, B y C. Asimismo, en quinto de secundaria, se tiene con los estratos de 12, 14 y 13 de las respectivas secciones A, B y C.

Luego, se aplicó el muestreo aleatorio simple para seleccionar la muestra de cada estrato por lo que se realizó un sorteo realizado con el soporte de la hoja de cálculo Excel, lo que hizo a la muestra representativa de la población respectiva (Sheaffer y Mendenhall, 2007) (anexo N°2)

- Unidad de análisis:

Cada adolescente que comprende la edad entre los 14 a 16 años que cursan el cuarto y quinto grado del nivel secundario de la institución educativa “San Nicolás”, de la ciudad de Huamachuco, Provincia de Sánchez Carrión, Departamento de La Libertad.

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2. Definición de variables:

- Variable Independiente: Competencia Parental Percibida Definición conceptual:

La competencia parental percibida hace mención a la autopercepción de los hijos en relación a afrontar la tarea familiar de los padres de una manera satisfactoria y eficaz. Hace referencia a la evaluación de las capacidades de los hijos; es decir, la percepción que tienen ellos sobre los padres, con respecto a tres dimensiones implicación parental, resolución de conflictos y consideración disciplinar (Bayot y Hernández, 2008).

Definición operacional:

La variable competencia parental percibida, será medida mediante tres dimensiones:

 Implicación parental:

2, 3, 6, 7, 10, 12, 13, 14, 15, 17, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 28, 31, 32, 33, 36, 38, 40, 41, 43, 44, 45, 47, 48, 49.

 Resolución de conflictos:

1,9, 22, 27, 34, 35, 37, 38, 39, 42, 50, 52.

 Disciplinar:

4, 8, 16, 30, 46, 51, 53.

Puntaje general, el cual le otorga un nivel:

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Bajo 49 a 98 puntos.

Medio 99 a 147 puntos.

Alto 148 a 196 puntos.

- Variable Dependiente: Conducta Antisocial y Delictiva:

Definición conceptual:

La Conducta Antisocial Delictiva, es aquella que se caracteriza por comportamientos que salen fuera de la ley y/o otras formas de conducta que ofenden el comportamiento social adecuado en menor grado tales como robo o cometiendo algún u otro acto ilícito que se caracterizan por transgresión de normas importantes, sean penalizables o no (Seisdedos y Sánchez, 2001).

Definición operacional:

La conducta antisocial delictiva, es un constructo que se medirá mediante la perspectiva bidimensional del mismo nombre (Seisdedos y Sánchez, 2001):

o Conducta Antisocial: Incluye del ítem 1 al 20.

o Conducta Delictiva: Incluye del ítem 21 al 40:

Cuyos niveles en ambas dimensiones, son:

 Conducta Antisocial:

Bajo 0 a 6 puntos.

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Medio 7 a 13 puntos.

Alto 14 a 20 puntos

 Conducta Delictiva:

Bajo 0 a 6 puntos.

Medio 7 a 13 puntos.

Alto 14 a 20 puntos.

3. Métodos y técnicas:

- Instrumento o equipo de recolección de datos:

Escala de Competencia Parental Percibida (ECPP-h) (versión hijo/as).

La Escala de Competencia Parental Percibida (ECPP-h) (versión hijo/as) fue creada por los autores Agustín Bayot Mestre y José Vicente Hernández Viadel (2008). Esta prueba puede ser aplicada de forma individual o colectiva a niños y adolescentes entre las edades de 10 a 17 años. A quienes se les evalúa en un tiempo indeterminado, las dimensiones de implicación parental, resolución de conflictos y consistencia disciplinar, distribuidas en 53 reactivos (Bayot y Hernández, 2008) (anexo N°5).

En cuanto a las puntuaciones, se realizó mediante formatos de calificación determinados, los valores se dan entre 1 a 4. Asimismo, los baremos son de tipo percentil por sexo y años (Bayot & Hernández, 2008):

- Dimensión Implicación parental: Hace referencia a los siguientes indicadores:

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 Comunicación y experiencia de emociones: Ítems: 12,15,17, 19, 24, 29, 31, 36, 40, 45, 47, 49.

 Actividades de ocio: Ítems: 25, 32, 43, 48.

 Integración educativa y comunicativa: Ítems: 3, 6, 13, 14, 18, 20, 21.

 Establecimiento de norma sobre protección: Ítems: 2, 26, 33, 41, 44.

 Actividades compartidas: Ítems: 7, 10, 23, 28.

- Resolución de conflictos :

 Sobreprotección inversa: Ítems: 22, 38.

 Conflictividad: Ítems: 9, 27, 34, 35, 39, 42, 52.

 Toma de decisiones: Ítems: 1.

 Reparto de tareas domésticas: Ítems: 37, 50.

- Consistencia disciplinar:

 Permisividad: Ítems: 4, 51.

 Mantenimiento de la disciplina: Ítems: 5, 11, 46.

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Cuestionario de Conductas Antisociales Delictivas (A-D):

En primer lugar, se describe la ficha técnica, cuyo nombre original del instrumento es el Cuestionario De Conductas Antisociales Delictivas (A-D), del autor Nicolás Seisdedos Cubero (1987), siendo su procedencia española y adaptación mexicana, cuyo autor es Pedro Sánchez Escobedo. Por otra parte, la administración es individual y colectiva, teniendo una duración de 10 y 15 minutos (anexo N°4).

Asimismo, la conducta antisocial delictiva, es un constructo que se medió mediante la perspectiva bidimensional del mismo nombre: conducta antisocial y conducta delictiva. Cuyas normas de calificación, se debe de otorgar entre 0 a 1 punto. La puntuación de cada elemento contribuye a una sola dimensión, por ello el puntaje máximo por cada escala es de 20. El puntaje global directo o bruto que se obtuvo se interpreta en función de trasformaciones percentilares las cuales se deben de mantener separados por dos sexos (masculino y femenino), para el establecimiento de los percentiles y las puntuaciones S.

Control de calidad de los datos: validez y confiabilidad:

 Validez:

Variable Conducta Antisocial Delictiva:

Validez del instrumento original (Seisdedos, 1987 citado en Seisdedos y Sánchez, 2001):

En la validez de constructo del Cuestionario De Conductas Antisociales Delictivas, se llevó a cabo con una muestra de 1009 mexicanos (405 varones y 604 mujeres), logrando así la edición de reactivos que no se adaptaban a la realidad mexicana, esto se logró a través de un análisis factorial por cada uno de los constructos (antisocial y delictiva) utilizando una rotación varimax y la normalización de Keiser.

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No obstante, dichos datos obtenidos mostraron una validez criterial del cuestionario de conductas antisociales delictivas, aplicada a una muestra experimental de 95 adolescentes con problemas de conducta, muestran un nivel de confianza de (p ≤ .01) el cual fue superior al grupo de control el cual estuvo conformado una muestra de 99 adolescentes.

Según Espinola (2016), realizó la validez de constructo, esto se llevó a cabo en una muestra conformada por 440 en estudiantes de Secundaria del distrito de Moche. Para ello se ejecutó, el método de correlación ítem-test. Hallándose como resultados, valores que superan el criterio mayor de r>.20 propuesto por Kline (1982; citado en Tapia y Luna, 2010); existiendo en la Escala Antisocial, valores que oscilan entre 0.400 y 0.594. Asimismo, en la Escala Delictiva, se hallaron valores entre 0.377 y 0.772; esto denota que se encontró una adecuada correlación ítem-test corregida en la mayoría de los ítems, obteniéndose correlaciones por encima de 0.20; lo que significa que se establece la homogeneidad de los ítems del cuestionario.

En conjunto, todo lo relacionado a la validez de constructo, implica que todos los ítems considerados miden la misma variable y por tanto son válidos.

En un estudio de Rosales (2016), se procedió a realizar la validez de constructo donde los resultados obtenidos en la correlación ítem – test corregido fueron de una puntuación >.20 indicando la validez del instrumento. Asimismo, en el análisis factorial confirmatorio se evidencia una estadística altamente significativa (<.01) de la existencia de muchas correlaciones entre los Ítems, dentro de cada factor, mostrando un ajuste adecuado entre el modelo estimado y el modelo teórico.

En la investigación de Aredo (2018), se evidencia la validez basada en la estructura interna se realizó mediante análisis factorial confirmatorio, reportando índices de ajuste absoluto, mediante el índice de bondad de ajuste (GFI) de .964, el índice de bondad de ajuste ajustado (AGFI) de .960, y en el residuo estandarizado cuadrático medio (SRMR) de .0847, asimismo el ajuste comparativo, por medio del índice de ajuste normado (NFI) de .925, y el

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ajuste parsimonioso, por el índice de ajuste ajustado por parsimonia (PNFI) de .876, con cargas factoriales estandarizadas de .311 a .523 para el factor de conductas antisociales y delictivas, y de .212 a .638 para la dimensión conductas delictivas.

Variable Competencia Parental Percibida:

Validez del instrumento original: Para la validez se empleó la validez de constructo de tipo análisis factorial exploratorio, en una muestra de 1650 individuos, a quienes se les aplicó la versión hijos de 69 reactivos. Posteriormente, después del análisis estadístico, la prueba quedó conforme a 53 reactivos (Bayot y Hernández, 2008).

Este instrumento para su validez Cárdenas (2014), aplicó un piloto en alumnos, se determinó correlaciones con un grado de discriminación muy adecuado (p<.01), así también, entre los puntajes de las mismas dimensiones con sus respectivas preguntas. No obstante, se detalló que no existe correlación en los ítems 8, 16, 30, 38, 50.

Asimismo, según el estudio de Cabrera (2018), halló una Validez de Constructo a través del Análisis Factorial Exploratorio, el cual guardó los principios de parsimonia; y con el criterio de interpretabilidad teórica, en el Análisis Factorial Confirmatorio, se encontraron cargas factoriales estandarizadas y correlaciones entre factores latentes, de valores entre .03 a .75 en el factor implicación parental (menor), y entre .12 a .68 en el factor resolución de conflictos(mayor), además de correlaciones entre .70 a .99 entre los factores latentes.

Además, en la investigación de Carranza (2019), se realizó el análisis de los ítems de la escala, mostrándose valores mayores a 0,3, lo cual manifiesta que todos los ítems son adecuados para la medición de la variable, asimismo, se realizó el Análisis Factorial Exploratorio, donde se demostró la agrupación de 5 factores los cuales explican el 71.51% de la varianza total. Se

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realizó el Análisis Factorial Confirmatorio, donde no se evidencian buenos índices de ajuste (x2/gl =12, CFI =0,626, TLI =0,608, SRMR =0,071, RMSEA =0,151).

 Confiabilidad

Variable Conductas Antisociales Delictivas:

Confiabilidad del instrumento original (Seisdedos, 1987 citado en Seisdedos y Sánchez, 2001): En la confiablidad del cuestionario, se obtuvieron puntuaciones pares e impares en las dos escalas, A y D, con una muestra normativa de 1000 sujetos, los cuales se mantuvieron separados por sexo. De la misma manera, se empleó la fórmula de Spearman – Brown, para lograr las correlaciones entre ambas partes de cada escala, dando como resultado en el caso de los varones una confiabilidad de 0.862 y en las mujeres una confiabilidad de 0.860.

En cuanto a la confiabilidad, Espinola, (2016), aplicó el método de consistencia interna mediante el coeficiente de Alfa de Cronbach, en el que se obtuvo en la Escala de Conductas Antisociales un valor de 0.892 y en la Escala de Conductas Delictivas un valor de 0.941. Por tal motivo, el cuestionario alcanza una confiabilidad muy buena y elevada.

En el estudio de Rosales (2016), la confiabilidad se llevó a cabo mediante el método de KR20 cuyos efectos dieron como una prueba confiable, pues se obtuvo una fiabilidad total de .88; además se elaboró baremos percentilares mediante la prueba de U de Mann – Whitney, denotando en la escala de conductas antisociales una significancia <.5 por lo que se estableció un baremo general para ambos grupos de género; mientras que en la escala delictiva se halló una significancia de >.5 por lo cual se realizó baremo en función al género masculino y femenino.

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Según en el estudio de Aredo (2018), se logra una confiabilidad que alcanza valores mediante el omega corregido de.824 en la dimensión de conductas antisociales y de .878 en la dimensión de conductas delictivas.

Variable Competencia Parental Percibida:

Confiabilidad del instrumento original (Bayot y Hernández, 2008): En la confiabilidad, se empleó el coeficiente de Alpha de Cronbach con un valor de 0.87, lo que señala un buen nivel (Bayot y Hernández, 2008).

En la confiabilidad, Cárdenas (2014), trabajó con el coeficiente Alfa de Cronbach en la subescala de comunicación / expresión de emociones de .813 se ubica en un nivel bueno, Actividades de ocio de .600 en un nivel moderado, Conflictividad de .513 logra un nivel moderado, Integración Educativa y Comunicativa .677 se instala en un nivel mínimamente aceptable, Establecimiento de normas de .542 se instala en un nivel moderado, Mantenimiento de la disciplina de .458 se instala en un nivel moderado, Toma de decisiones de .490 logra un nivel moderado, Reparto de tareas domésticas de .443 alcanza un nivel moderado, Sobreprotección de .597 se ubica en un nivel moderado, Actividades compartidas .626 se instala en un nivel moderado, Permisividad de .188 que se ubica en un nivel inaceptable y Deseabilidad social de .326 se instala en un nivel inaceptables.

Por último, los baremos fueron obtenidos a través de los puntajes percentilares según la edad entre los 11 a 17 años.

En la investigación de Cabrera (2018), se estimó la confiabilidad a través del método de consistencia interna logrando obtener un coeficiente Alpha de Cronbach de 0.87 y finalmente un 35% de la varianza total.

En el estudio de Carranza (2019), se obtuvo una adecuada confiabilidad de la escala por el método de consistencia interna, con un coeficiente Alfa de Cronbach de 0,985 y un coeficiente Omega de McDonald de 0,986. Finalmente, se estableció los baremos para la escala general y sus

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