DIEGO FLORENTÍN
PRONOMBRES Y BERENJENALES
LA ENSEÑANZA DE LA GRAMÁTICA.REFLEXIONES Y ANÉCDOTAS.
LITTERAE
PRONOMBRES Y BERENJENALES
LA ENSEÑANZA DE LA GRAMÁTICA.REFLEXIONES Y ANÉCDOTAS.
DIEGO FLORENTÍN
EDITORIAL LITTERAE
ASUNCIÓN –PARAGUAY
2018
©Diego Florentín Septiembre de 2018
NOMBRES Y PRONOMBRES
Como toda cuestión gramatical el pronombre está lleno de dudas y vacilaciones. Y los libros lo que hacen es dispersar en lugar de unificar el criterio.
Todo empieza con la palabra. “Pronombre”, - “pro - nombre". En lugar del nombre. Lo que suple al nombre.
pronombre. (Del latín pronomen, pronominis) m. Gram, Parte de la oración, que suple al nombre o lo determina. (sic) […]
DLE. RAE. Vigésima primera edición.
* * *
pronombre
Del lat. pronōmen, -ĭnis, y este calco del gr. ἀντωνυμία antōnymía.
1. m. Gram. Clase de palabras cuyos elementos hacen las veces del sustantivo o del sintagma nominal y que se emplean para referirse a las personas, los animales o las cosas sin nombrarlos. Ella, esto, quién son pronombres.
2. m. Gram. Cada uno de los elementos que integran la clase pronombre.
DLE. RAE. Vigésima tercera edición. En línea. Acceso: 22 / sep / 2018.
* * *
pronombre. 1. Palabra que funciona sintácticamente como un sustantivo, pero que, a diferencia de este, carece de contenido léxico propio, y cuyo referente lo determina su antecedente o la situación comunicativa.
[…]
4. pronombre personal. Los pronombres personales son los que hacen referencia a alguna de las tres personas gramaticales —primera: la persona que habla; segunda: la persona a quien se habla; y tercera: la que se refiere a cualquier otra persona o cosa—. Pueden ser átonos: me, te, se, nos, os, lo(s), la(s), le(s); o tónicos: yo, tú, vos, él, ella(s), ello(s), usted(es), nosotros/as, vosotros/as, mí, ti, sí.
Diccionario panhispánico de dudas. Glosario de términos lingüísticos usados en el diccionario.
Primera edición (octubre 2005)
Más vacilaciones: “nombre”, “determina”… La advertencia “sic” es mía, por la coma explicativa, pero no quiero confundir aún más.
Justamente uno de los grandes interrogantes es saber la diferencia entre “pronombre” y
“determinante”. Debe formar parte de las dudas y preguntas frecuentes de los legos en la materia, y de no pocos “expertos”, posiblemente.
Lo sé por experiencia propia, no porque “me lo contaron”. A la hora de explicar las clases de palabras todos hablan de pronombres y determinantes. En algunos libros, a los determinantes los consideran “adjetivos”. Pero al pedir ejemplos, la cosa ya se complica.
Y con respecto a “nombre sustantivo” falta aclarar que no es así de sencillo. Cuando decimos nombre también podemos referirnos a los adjetivos. Por eso el predicado nominal. Tiene un núcleo / atributo sustantivo o adjetivo. Pero en el sintagma nominal solo hablamos de sustantivo. Los dos tienen la especificación de “nominal”, pero en un caso se habla de sustantivo / adjetivo y en otro caso se habla de sustantivo solamente. De acuerdo, eso es así, pero hay que explicarlo.
Lo mismo pasa cuando decimos nombre: ¿sustantivo o adjetivo? Entonces no podemos decir que el “pronombre es lo que suple al nombre” sin aclarar a qué nombre nos referimos. No es el nombre que nos dieron en el bautismo, no es el nombre del que hablamos cuando decimos predicado nominal (del latín nomen, nominis). Además, y no menos importante, hay que explicar que lo que se conoce comúnmente como “sustantivo”, en gramática se llama también
“nombre”. Parece obvio, pero a mí nunca nadie me explicó ese pequeño detalle. La forma vulgar y silvestre de usar la palabra nombre es en frases como: Decime tu nombre y apellido.
En gramática siempre hablamos de sustantivo y adjetivo.
Ya en la 23a edición hablan de “sustantivo”, no de “nombre”.
En el DPD ya se incluye “usted, ustedes”, peor omiten ahora “conmigo, contigo y consigo”.
Que sí figuran en la nueva gramática, en la que no incluyen “usted, ustedes”. Si ustedes no están mareados… ¡yo sí lo estoy!
conmigo
Del lat. cum 'con' y mecum 'conmigo'.
Forma amalgamada de la preposición con y el segmento pronominal migo.
1. pron. person. 1.ª pers. m. y f. sing. Con la persona que habla o escribe. Puedes contar conmigo.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
usted
Afér. de vusted.
1. pron. person. 3.ª pers. m. y f. Forma que, en nominativo, en vocativo o precedida de preposición, designa a la persona a la que se dirige quien habla o escribe. U. generalmente como tratamiento de cortesía, respeto o distanciamiento. Son ustedes muy amables.
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DLE. RAE. Vigésima tercera edición. En línea. Acceso: 22 / sep / 2018.
Cuando el DPD, en su glosario, menciona los siguientes: yo, tú, vos, él, ella(s), ello(s), usted(es), nosotros/as […] comete un error y crea más confusión. Claramente está indicando entre paréntesis los que tienen plural. La (s) indica el plural del pronombre citado antes. Así el plural de “ella” es “ellas”. Se indica ella(s). Y así con los demás. Pero en el caso de ello(s) el plural es incorrecto. Ya que “ellos” es el plural de “él”, no de “ello”. Como todos los neutros,
“ello” carece de plural. Así pasa con “esto - eso - aquello”, los demostrativos.
Dudas, confusiones, omisiones… Lo mismo pasa con el capítulo de la acentuación. Los demostrativos son el ejemplo más típico. La reglas hablan de que llevan opcionalmente acento gráfico los demostrativos “en función de pronombre”. Cuando pido ejemplos de
demostrativos, la cosa ya cambia. Y cambia más cuando pido ejemplos de adjetivos / determinantes demostrativos y pronombres demostrativos.
Cuando digo “la cosa cambia” me refiero a que nadie está muy seguro. Dicho de otra manera:
nadie, prácticamente, sabe de qué se está hablando. También aclaro lo de “pido ejemplos”:
trabajé y hasta el momento de escribir estas líneas sigo trabajando dando clases de gramática / castellano. Es decir, tengo contacto con alumnos / as. De ahí todos estos comentarios que hago. Por eso también digo y repito que “nadie me lo contó”.
Y cuando un alumno una vez me dio un ejemplo, dijo una oración sacada de un libro. No era capaz de elaborar un ejemplo propio. Muchos profesores también hacen eso. Los exámenes están llenos de temas propuestos en el libro. Es el caso de los “come-libros”. Lo saben todo, pero no saben nada.
Con esto lo que quiero subrayar es el “gramaticalismo”. Se enseña mucho a tragarse el libro de gramática, pero nadie aplica en otros textos esa gramática. Entonces se convierte en la gramática por la gramática misma. Eso es lo que se conoce como gramaticalismo.
Falta un ejercicio de hermenéutica / exégesis a la hora de leer la gramática.
Estaba hablando de los demostrativos. Cuando pido que los citen:… silencio. ¡Y son solo tres!
Tres palabras. Nadie sabe esas tres palabras. Por supuesto, se convierten en quince cuando les agregamos los accidentes gramaticales que pueden sufrir, el género y el número. Quince, dije bien: quince (15). No doce, porque no hay que olvidar los neutros. Y no dieciocho, porque no hay que olvidar que los neutros no tienen plural. Y este no es un dato menor.
Pero si utilizamos la razón, o mejor el sentido común, no tenemos que “memorizar” quince palabras. Solo tres. A partir de esas tres se forman las demás. Es decir, la gramática no es cuestión de memorizar el libro. Lo que debemos intentar es aplicar los conocimientos previos en forma práctica. Antes estudiamos los accidentes gramaticales, bueno, pues apliquemos ahora, aquí, los accidentes gramaticales.
Otra de las dudas y preguntas más frecuentes, si las habrá. Los accidentes gramaticales.
Lexema y morfema. Flexión. Sustancia y accidente, dice la filosofía. Lo permanente y lo cambiante. En primer lugar hay que explicar a los alumnos la idea de que no se trata del
“accidente de tránsito”. Un coche que choca a otro: se produjo un accidente de tránsito. Hubo muertos, heridos, daños materiales… Sufrió un accidente en su casa. Se resbaló en el baño y se rompió la cadera. Fue ingresado al hospital. Está enyesado (escayolado, dirían los españoles). Hay que sacarse esa idea espontánea que viene a nuestra cabeza cuando hablamos de accidente en gramática.
Algunos dirán: es una verdad de Perogrullo. Y yo les contesto: pocos saben decirme dos accidentes gramaticales cuando pido ejemplos. No son muchos los que saben decirme:
género, número…, ¡dos ejemplos de accidentes gramaticales!
—Bueno, bueno… pero vas a hablar o no de los pronombres. O te vas a perder por las ramas.
¿Vas a seguir con estas digresiones?
—Voy a seguir con estas digresiones. ☺
Porque lo que me interesa es hacer una meta-enseñanza. Quiero hacer un meta-pensamiento.
Quiero reflexionar sobre mis experiencias a la hora de enseñar gramática. Porque yo soy uno de esos profesores “come-libros” de los que hablé antes. Y lo digo sin pelos en la lengua.
Muchas veces caí en esos mismos errores. Por eso vaya esto como una autocrítica, en primer lugar, y que nadie se sienta ofendido.
Los pronombres los van a encontrar en los libros de gramática. Y en Internet. Hay miles de libros de gramática. De diferentes autores. Unos contradiciendo a otros. Llenos de gramática y gramaticalismo. Miles de discusiones bizantinas, verdaderas discusiones bizantinas (no lo digo en sentido metafórico). Pero nunca vi un libro de “enseñanza de la gramática”. O mejor aún: reflexiones sobre la enseñanza de la gramática. Nunca.
Borges decía: “Que otros se jacten de la cantidad de libros que escribieron. Yo me jacto de la cantidad de libros que he leído.”
Que otros se jacten de la gramática que saben repetir. Yo me jacto de la gramática que entiendo para qué y cuándo usar. ¿Realmente alguien piensa que 3.885 páginas de gramática es una lectura fácil y amena para un momento de solaz? La nueva gramática de la Real Academia Española tiene esa cantidad de páginas. Y eso es lo que se enseña. Hay que comerse ese libro.
Y es como meterse en un berenjenal. Un verdadero laberinto. Y tan laberíntico / intrincado / enrevesado es el texto que los mismos gramáticos tropiezan y caen en sus definiciones, indefiniciones, dudas, vacilaciones, disquisiciones, teorías, contradicciones, omisiones…
Omisiones. Sí, omisiones: en la tabla de los pronombres personales no incluyen el pronombre
“usted / ustedes”. Que ya Fernando Lázaro Carreter considera como una fórmula de tratamiento en la serie de Majestad, Usía, etc. Y no incluye “usted” entre los pronombres.
Pero a la hora de conjugar un verbo, sí que se usa: vos / tú / usted / ustedes…
Incorrecciones y contradicciones. Sí. Contradicciones. Como en el caso de los verbos irregulares. Ponen que “bailar” es de “diptongo constante” y luego dicen que es un verbo irregular. Ver el apéndice de la lista de verbos irregulares. Lo mismo hacen con muchos otros verbos como “aceitar, peinar, causar”…
Pueden leer mi artículo titulado “una salvajada”.
Y que acudan a Internet. Todo está en Internet. Por eso, en este artículo, no voy a “explicar”
los pronombres. Están en todos los libros de gramática. Lo que quiero es explicar por qué nadie sabe lo que es un pronombre, si es que está en todos los libros. Sí, la fórmula se la saben todos: El pronombre reemplaza al nombre, está en lugar del nombre, suple al nombre o lo determina (DLE, RAE).
Pero no saben los quince demostrativos. No saben que en los pronombres personales, la segunda persona tiene tres variantes. No saben que los demostrativos neutros no tienen plural, y mucho menos la causa de que no tengan plural. Y no saben poner ejemplos que no sean del libro. Y no saben la diferencia entre determinante y pronombre.
En muchos libros el pronombre “usted” se considera de tercera persona. Porque es de segunda, pero usa los verbos en tercera. Está en el medio, entre la segunda y la tercera
persona. No muchos son los que saben que viene de una antigua fórmula de cortesía: “vuestra merced”.
A la hora de conjugar usan los pronombres personales “vosotros” y “tú”. No saben cómo reemplazarlos. Y no saben que existe el femenino “vosotras”. Y no saben si “vos” está
“aceptado” por la RAE. Creen que al decir “vos” están usando un español de segunda. Y al conjugar los tiempos verbales dicen “vosotros”. Pero cuando les pido ejemplos del uso de verbos con “vosotros / as” no entienden cómo usarlos. ¡Porque nunca se usan en Paraguay! En toda la zona lingüística del Río de la Plata no se usan.
Y las maestras enseñan “vosotros” a los alumnos en la escuela. Religiosamente. Porque el Ministerio dispone que así sea. Y no encienden el cerebro.
No saben si deben decir “conjuga o conjugá o conjugue”; “escribe, escribí, escriba”.
Mezclamos (los hablantes) frecuentemente los tratamientos de respeto y de confianza. No importa. Ni siquiera nos detenemos a pensar que significa “tratamiento” y cómo se usan correctamente. Los mezclamos como un “jopara”.
VOS O USTED
La profesora Emina se ocupó también del uso de vos y usted. Aquí el voseo ha ganado todos los estamentos sociales, con el agravante de que muchos no distinguen con quién usar vos y con quién usar usted, que es un tratamiento de respeto. Sencillamente vosean a todos sin distinción de cargo, jerarquía, ni grado de relación.
Pero, lamentablemente, lo más frecuente es que el hablante paraguayo mezcle los tratamientos vos y usted sin ninguna transición, afirmó.
Para ejemplificar esta afirmación, la profesora recurrió otra vez a una publicidad:
Usted puede ser el próximo ganador. Llamá ya.
* * *
Emina Nasser de Natalizia es maestra y se enorgullece de serlo. Por eso en su discurso de incorporación a la Academia Paraguaya de la Lengua Española expuso, en un soporte digital disfrazado de pizarrón de escuela, algunas de las confusiones más comunes que cometen los paraguayos al hablar y escribir. Entre ellos, el abuso del leísmo y el uso de vos y usted sin transición.
Fuente:
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/locales/emina-nasser-se-incorporo-a-la-academia-de-la-lengua-1004542.html Acceso: 23 / sep / 2018
Me gusta siempre recordar aquella anécdota de una periodista española que entrevistó en vivo al príncipe Felipe VI. En un ambiente totalmente distendido. Era una cancha de básquetbol.
Lo trató de “tú”, cuatro veces, no una. La entrevista se publicó, porque era en vivo. A esa periodista casi la comen viva, en España. Pobre periodista. Al Rey solo le trata de “tú” su familia. Y solo el círculo más íntimo de su familia. Todos los demás deben tratarlo de “usted”,
“su Majestad”, etc. Claro, es España. Tienen un Rey. Eso no se entiende (ni se entenderá nunca) en Paraguay ni en los países de América hispana (Hispanoamérica). Es que somos simples y vulgares “sudacas”, “indianos”, “de las indias occidentales”, al decir de ellos.
En los encabezados de los medios de la prensa española se leían títulos como estos:
El cuádruple tuteo de la reportera de Telecinco al Rey en la final del Eurobasket
Las redes sociales se dividen ante la polémica entrevista. Don Felipe reaccionó con naturalidad y sin perder la sonrisa
LAGUIATV
Día 20/09/2015 - 20.28h
Fuente:
http://laguiatv.abc.es/noticias/20150920/abci-tuteo-comentarista-telecinco-2015 Fecha: jueves, 24 de septiembre de 2015
* * *
Rey Felipe VI
Al Rey solo le tutea su familia; los demás le tratan de «Señor» o «Majestad»
ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS / MADRID Día 22/09/2015 - 02.58h
Además de la cortesía y la costumbre, el Real Decreto sobre títulos, tratamiento y honores establece que Don Felipe «recibirá el tratamiento de Majestad»
El tratamiento oficial del Rey es el de «Majestad», y así lo establece el Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, que regula el régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes.
Fuente:
http://www.abc.es/casa-del-rey/rey-felipe-vi/20150921/abci-saludo-seor-201509211229.html Fecha: jueves, 24 de septiembre de 2015
* * *
Un día, en cierta clase, pregunté ejemplos con los demostrativos. Pregunta sencilla si las habrá. Tres palabras: este - ese - aquel. Ya expliqué antes que son quince en total.
Nadie. Algún que otro comelibros dio ejemplos que leyó en los libros. No puede ser, dije.
Entonces les mostré las cosas que había alrededor. Como en un asombro repentino empezaron a entender. Y se maravillaron. Siempre lo tenían ante sus ojos. Bajo sus narices. Es algo que cae de maduro. Me gusta usar esta expresión: “cae de maduro”. Algunos alumnos ya quieren pegarme porque siempre la repito. Pero es que las cosas “caen de maduro” como una fruta madura. No necesitamos hacer ningún esfuerzo. Cuando la fruta está acerba (no confundir acervo con acerbo), está verde, es difícil que caiga. Pero cuando está en su sazón, madura, cae sola.
No puede ser así de fácil, decían algunos. Y sí. Es así de fácil. Es que ellos (les acostumbra- mos a eso, les adiestramos a eso) creen que la explicación tiene que ser más larga, más complicada.
Como en una clase con niños (chicos chicos, como dicen en Argentina).Empecé a mostrarles lo que tenían ante sus ojos. El pizarrón / pizarra, el marcador para el pizarrón, el borrador para
el pizarrón, la mesa (a veces no tengo ni mesa para enseñar), la silla (hay cuarenta, ellos mismos están sentados encima), el ventilador, la ventana, el suelo, las paredes, las luces, los libros, los cuadernos de apuntes, los bolígrafos… En fin, todo.
No olvido la cara de asombro que pusieron cuando empecé a decirles: esta silla, ese cuaderno, aquel pizarrón, aquella ventana… Ejemplos que ellos no supieron decirme. A ellos les resultaba muy difícil.
Y luego les dije: Ahora utilicen en una oración esos ejemplos: Esta silla está llena de polvo.
Ese cuaderno tiene pocas hojas. Aquel pizarrón es de esta aula. Aquella ventana no abre…
El asombro aumentó cuando les propuse las siguientes dicotomías:
Esta silla está llena de polvo.
Esta está llena de polvo.
Ese cuaderno tiene pocas hojas.
Ese tiene pocas hojas.
En el primer caso de cada par tenemos determinantes demostrativos. En el segundo caso tenemos pronombres demostrativos.
Parecía que algo se encendió dentro de sus miradas.
Por primera vez “entendieron” la diferencia entre pronombre y determinante. Y lo que más les sorprendía era que estaba ante sus ojos. Siempre estuvo allí ese conocimiento. Pero los profesores muchas veces nos encargamos de hacerlo complicado. Les damos el dato y la información, pero no el conocimiento. Repetir las clases de palabras es un dato. Saber en qué libro están los pronombres es una información. El resto es conocimiento: entender cómo funcionan y para qué usar esos datos y esas informaciones. Tener y usar los datos; y analizar las informaciones, eso es conocimiento.
Siempre estamos usando frases como esas. Pero a la hora de “gramaticalizar” nos volvemos muy teóricos. La gramática fue hecha para el hombre, y no el hombre para la gramática (parafraseando la frase del sábado para el hombre y no el hombre para el sábado).
Lo impresionante es que ellos no sabían que podían poner ejemplos sencillos y por sí mismos.
Parece que si los ejemplos no salen de los libros no son correctos. Los demostrativos los usamos todos los días todas las personas. Solo que nadie sabe que se llaman demostrativos. Es más: a nadie le interesa saber que se llaman demostrativos.
Solo los gramáticos se preocupan de estas cuestiones y se lían y se meten en un berenjenal detrás de otro. Luego, por ejemplo, vuelven a clasificar a los pronombres: y unos pronombres se llaman “personales” (así los clasifican). Y los personales se vuelvan a clasificar en
“tónicos” y “átonos” (otro berenjenal). Y luego esos mismos pronombres se clasifican por tercera vez en “rectos”, “oblicuos” (como si de geometría se tratase), “acusativos, dativos, preposicionales, nominales”. ¡Socorro! ☺
En serio ¿realmente creen que la gente está interesada en saber si un pronombre es recto u oblicuo? ¡La gente ni siquiera sabe qué es un pronombre y qué es un determinante y creemos que le va a preocupar si son oblicuos? ¿En serio…?
Son muy comunes en la nueva gramática de la RAE frases como: los límites entre coordinación y subordinación son particularmente escurridizos en el caso de las oraciones ilativas. (Ver APÉNDICE 4)
Por eso yo prefiero escribir mis experiencias sobre la enseñanza de la gramática. No un libro de gramática. Lo disfruto mucho más. Y realmente nunca vi un libro de este tema.
Muchísimos libros hablan sobre la forma más fácil de aprender la gramática. Aprenda la gramática usted mismo, en forma autodidacta. Gramática básica. Gramática fácil. Tips de gramática, etc. Pero nunca supe de un libro que reflexione sobre la gramática y sobre los libros de gramática.
No soy enemigo de la Real Academia Española, como creen algunos. Tengo en alta estima a esa Casa. Tampoco soy enemigo de la Academia Paraguaya de la Lengua Española (APARLE). No soy partidario de ningún autor en particular. Todos son muy buenos. Soy simplemente un librepensador. Y me gusta pisar suelo. Tener sentido común. Esto lo digo para los que tratan de encasillarme en alguno de sus preconceptos y prejuicios.
No me gustaría que se vea esto como una sarta de invectivas o filípicas hacia los gramáticos ni hacia los profesores de gramática y sus libros. No trato de que sea eso. Solo trato de escribir sobre gramática, pero con una mirada externa, haciendo un meta-análisis. Trato de escribir en forma amena, desembarazada. Trato de no caer en el gramaticalismo.
Son pensamientos que quería contar. Así. Sin mucho formalismo. Son historias de mis clases, son anécdotas, son preocupaciones. Pero al final, igual, alguna cosa de gramática se habrá aprendido. Es decir, alguien habrá entendido o comprendido de manera nueva, con una nueva mirada, algo que antes no entendía sobre la gramática. Y entonces estaré satisfecho y estas reflexiones habrán servido para algo.
Dedicado a todos mis alumnos, sobre todo los de Letras, porque nada de esto se enseña en las aulas. Para que no se conviertan en pequeños comelibros. ☺
* * *
Escrito en la Primavera de 2018. Con la ilusión de que también haga eclosión una nueva forma de ver la gramática, como los lapachos floridos.
Preferí poner las tablas de los pronombres al final, como un Apéndice. Porque en este caso no son lo esencial.
APÉNDICES
APÉNDICE 1
He aquí la página 300 del Manual de la nueva gramática de la lengua española. La flecha indica la columna de la segunda persona. En esa columna deberían aparecer los pronombres personales “usted, ustedes”. Las palabras que anuncian el cuadro son claras: estas son las
“formas de los pronombres personales”. Y no aparecen las formas usted / ustedes.
APÉNDICE 2
FORMAS DE LOS PRONOMBRES PERSONALES ÁTONOS
PERSONA GRAMATICAL SINGULAR PLURAL
1.ª pers. me nos
2.ª pers. te os*
3.ª pers.
compl.
directo
masc. lo
(también le; → LEÍSMO, 2) los
fem. la las
compl.
directo o atributo
neutro lo —
compl. indirecto
le
(o se ante otro pron. átono;
→ se, 1a)
les
(o se ante otro pron.
átono; → se, 1a)
forma reflexiva se
*En América, en Canarias y en parte de Andalucía, no se usa el pronombre personal vosotros para la segunda persona del plural. En su lugar se emplea ustedes, que en esas zonas sirve tanto de tratamiento de confianza como de respeto (→usted).
Por lo tanto, los pronombres personales átonos de segunda persona del plural que se utilizan en esas zonas son los que corresponden, gramaticalmente, a la tercera —lo(s), la(s) y le(s)—: A ustedes, niños, LOS espero en casa (frente a A vosotros, niños, OS espero en casa).
Fuente: DPD. Pág. 526
APÉNDICE 3
FORMAS DE LOS PRONOMBRES PERSONALES TÓNICOS
PERSONA GRAMATICAL SINGULAR PLURAL
1.ª pers.
sujeto o atributo yo
nosotros/as término de
preposición mí (conmigo)
2.ª pers.
sujeto o atributo tú, vos*
vosotros/as*
término de
preposición ti (contigo), vos*
3.ª pers.
sujeto o atributo
masc. él
usted** ellos
ustedes**
fem. ella ellas
sujeto neutro ello —
término de preposici ón
masc. él
usted** ellos
ustedes**
fem. ella ellas
neutro ello —
término de preposición exclusivamente reflexivo
sí (consigo)
* Vos y vosotros son formas pronominales no comunes a todos los hispanohablantes. Acerca de sus funciones y su ámbito geográfico de uso,→vos, vosotros.
** Aunque el pronombre usted se refiere siempre al interlocutor (2.ª persona), a efectos gramaticales funciona como un pronombre de 3.ª persona.
Fuente: DPD. Pág. 530
APÉNDICE 4
APÉNDICE 5 Anécdotas verídicas (valga el epíteto)
Esta anécdota viene bien para entender lo de no “comer el libro”.
En cierta clase de latín que impartía el Prof. Rolando Natalizia Grimaldi, eminencia en la materia y de reconocido prestigio, en la Carrera de Letras, un alumno estaba copiando del libro en un examen. Y se sentaba sobre el libro para cubrirlo y no ser descubierto por el profesor, que tenía fama de ser muy estricto. En un momento dado el profesor descubre la acción deshonesta y muestra frente a toda la clase el libro y el fraude queda patente. Lo que dijo a continuación está corroborado por su propio hijo, Aldo Natalizia, que lo dijo en público en una conferencia - homenaje al gran profesor. Ese homenaje se hizo en la Carrera de Letras.
Y en ese entonces yo era Coordinador de la Carrera. Recuerdo incluso que el hijo trajo unas fotos viejas que guardaban en la familia y dio una verdadera semblanza autobiográfica de su padre. Por eso no temo cometer una infidencia ni faltar el respeto al profesor, porque él era así. Lo sé porque tengo la honra de haber sido su alumno durante dos años. Igualmente fui alumno de la esposa, la Profesora Emina Nasser de Natalizia, de quien también aprendí grandes lecciones. Sobre todo lecciones de vida, de honestidad, de laboriosidad, de puntualidad. Algún día contaré esas anécdotas con más espacio y tiempo.
Lo que dijo el profesor Natalizia al alumno que copiaba del libro fue:
—Mirá, si el latín no te entra por la cabeza, menos te va a entrar por el quetejedi*.
* Quetejedi (que te dije): donde la espalda pierde su casto nombre. ¡Más elegante y fino no lo puedo decir! Se trata de un neologismo usado por chilenos y argentinos para usar un eufemismo. Evidentemente se imaginan que en la anécdota la palabra usada no era esta.
Preferí aquí usar este eufemismo, para que nadie se rasgue las vestiduras.
* * *
Esta otra anécdota me pasó a mí varias veces. En muchas clases en realidad, varios alumnos / as me refieren que antes de un examen, la noche antes, pera ser más precisos, ponen el libro abierto o el cuaderno bajo la almohada. Y se acuestan a dormir. Creyendo que el conoci- miento les va a entrar al cerebro, como por ósmosis, durante la noche. Superchería, cábala, superstición, cosa de Mandinga, por arte de birlibirloque. Llámenlo como quieran. Lamento decirles que eso no ocurre. O también están los que rezan a la Virgen María y a todos los santos para que les ayuden en el examen. Por supuesto no tengo nada contra los que rezan y piden la ayuda del cielo. Pero suelo decirles que Dios nos dio un trasero (glúteos o pompis, para que no digan que soy grosero) para ponerlo sobre una silla y sentarnos a estudiar, con los codos sobre la mesa y los ojos en el libro, y sin los audífonos y sin el celular cerca. Eso sí es una ayuda divina: los cinco sentidos. Son el canal, por donde va el mensaje, que está codificado. Lo repito siempre cuando explico el Proceso de la Comunicación. El Canal, que puede ser interno o externo. Estos alumnos de los que hablo son de los que no estudiaron durante todo el año, y luego, a última hora se desesperan y piden una ayuda divina. No me refiero a los que estudian responsablemente y sobre todo a los que están presentes en la clase, con los cinco sentidos despiertos. El canal, en el proceso de la comunicación, es eso: la combinación de los cinco sentidos. Cuando un alumno viene a la clase para aprender, con honestidad, con verdadero interés, es al revés, después ya no necesita ni estudiar.
* * *
BIBLIOGRAFÍA
Gili Gaya, Samuel. Curso Superior de Sintaxis Española. VOX. Barcelona, 1994, Décima quinta edición (reimpresión). ISBN: 84-7153-307-3 || PP. 347
Lázaro Carreter, Fernando. Tusón, Vicente. Lengua Española. COU. ANAYA. Madrid, 1995. ISBN: 84-207-6348-9 || PP. 235
Real Academia Española. Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario Panhispánico de Dudas. Santillana. Madrid, 2005. Impreso en Colombia. ISBN: 958- 704-368-5 || PP. 833
Real Academia Española. Asociación de Academias de la Lengua Española. Nueva gramática de la lengua española. Morfología. Sintaxis. Versión íntegra. Espasa.
Madrid, 2009 || PP. 3.885
Real Academia Española. Asociación de Academias de la Lengua Española. Nueva gramática de la lengua española. Manual. Espasa. Buenos Aires, 2010 || PP. 993
Real Academia Española. Asociación de Academias de la Lengua Española. RAE.
Diccionario de la lengua española. (DLE). 21ª edición. Espasa Calpe. Madrid, 1992.
Real Academia Española. Asociación de Academias de la Lengua Española. RAE.
Diccionario de la lengua española. (DLE). 23ª edición. www.rae.es || consulta: sep / 2018
Vivaldi, Gonzalo Martín. Curso de Redacción. Paraninfo. XXXIII edición. Madrid, 2003, pp. 539.
Internet:
http://www.rae.es [Acceso: sep / 2018]
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/locales/emina-nasser-se-incorporo-a-la-academia-de-la-lengua-1004542.html [Acceso: 23 / sep / 2018]
http://laguiatv.abc.es/noticias/20150920/abci-tuteo-comentarista-telecinco-2015 [Acceso: 24 / sep / 2015]
http://www.abc.es/casa-del-rey/rey-felipe-vi/20150921/abci-saludo-seor-201509211229.html [Acceso: 24 / sep / 2015]
ABREVIATURAS
DPD: diccionario panhispánico de dudas
DLE: diccionario de la lengua española
RAE: Real Academia Española
APARLE: Academia Paraguaya de la Lengua Española
☺ Este emoticono indica una sonrisa sincera. Y que lo digo sin ánimo de burla.
©DIEGO FLORENTÍN
[email protected] EDITORIAL LITTERAE
ASUNCIÓN –PARAGUAY MMXVIII ANNO DOMINI
2018