13º Congreso Virtual de Psiquiatria.com. Interpsiquis 2012 www.interpsiquis.com - Febrero 2012
Psiquiatria.com
1
LA AGRESIVIDAD EN LOS TRASTORNOS FUNCIONALES DEL COLON
Miguel Martínez Fondón
Médico Psicoanalista. Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero Madrid. [email protected]
RESUMEN:
Los síntomas neuróticos son en muchas ocasiones satisfacciones sustitutivas de impulsos sexuales, a veces, de impulsos sádicos. Sabido es que en las neurosis puede haber una regresión a una etapa sádico anal, lo que puede llevar, por ejemplo, a un martirio sistemático de objeto. Esta agresividad, que en ocasiones se dirige al objeto, puede también dirigirse hacia el propio sujeto, originando, entre otros, trastornos de la motilidad del colon.
13º Congreso Virtual de Psiquiatria.com. Interpsiquis 2012 www.interpsiquis.com - Febrero 2012
Psiquiatria.com
-2- Acude a consulta un varón de 32 años. La entrevista la pide la madre para hablar del caso de su hijo. Refiere que a los cinco meses de embarazo, el padre del niño muere de cáncer. A los tres años, ella se empareja de su actual marido que siempre trató a su hijo como hijo propio. Ella lo lleva a una psicólogo infantil porque le ve nervioso, inquieto y no duerme. La psicólogo le dice que el nerviosismo del hijo se debe al impacto psicológico sobre ella durante el embarazo por la muerte del marido. Y que sufre de un trastorno que se agravará con los años. Bajo el miedo de esta frase, se desarrolla un hijo enfermizo. Delicado con las comidas, vomita con facilidad, padeció casi de anorexia pero lo que más le preocupa a la madre es que desde hace tres años, su hijo tiene trastornos digestivos tal como vómitos y estreñimientos que pueden durarle semanas. Ella se preocupa mucho. El nerviosismo de su hijo cree que se lo produce el padre, hombre de carácter, impositivo y de modos violentos. Comenta que está dispuesta a dejar a su marido para que mejore la salud de su hijo. Tiene temor que lo de su hijo sea un trastorno de la personalidad incurable como le dijo la psicóloga. Ha pensado que el psicoanálisis puede ser el mejor método de ayuda. También comenta que debido a la crisis social, su hijo no trabaja desde hace tres años. Está siempre en casa, le acompaña. Han logrado entre ella y él que el padre se vaya a vivir al pueblo por periodos de tiempo para la “tranquilidad de su hijo”. Siempre que vuelve, tiene peleas con el hijo porque no le gusta que no busque trabajo, que siempre esté con sus hobbies, que no haga nada. La madre apoya al hijo justificando su actitud: que si la crisis mundial, que si tiene un trastorno de la personalidad, que si es muy sensible, que si el padrastro es mala persona. Comenta que cuando su hijo tenía cinco años, se quedó embarazada del padrastro de su hijo. Tiene una hija. Comenta que nada más nacer la hija, su hijo comenzó a tener un comportamiento de niño pequeño: comenzó a orinarse y hacerse caca encima. La madre pensó que serían celos y que se le pasaría. Fue cuando ya comenzó con los trastornos intestinales a agravarse de manera continua. Comenzó a tener constipaciones frecuentes y duraderas. Más de una vez tuvieron que llevarle a urgencias, porque al niño “le dolía la tripa” del fuerte estreñimiento que tenía. Llegó a estar siete días sin ir al baño. La madre se desesperó porque pensaba que algo malo le acabaría sucediendo a su hijo. En la adolescencia fue un niño reservado, tímido, de pocos amigos. Estudió y estuvo a punto de ir a la Universidad pero decidió trabajar. Ha tenido trabajos esporádicos. Nunca tuvo novia ni se le conoce relación con mujer alguna. Las peleas con el padrastro son una constante desde hace años. El estado del paciente empeoró en los últimos años. Intentó alguna terapia pero nunca consiguió mejoría alguna.
En la primera entrevista, el paciente muestra un aspecto demacrado, excesivamente delgado, casi anoréxico y piel ictérica. Dice encontrarse muy mal. Se haya muy nervioso, lleva estreñido varios días. Todo lo que come o le sienta mal o lo vomita y está preocupado por el dolor abdominal que tiene. Dice “tener los nervios agarrados al estómago y a la tripa”. Comenta que está preocupado porque su malestar preocupa a su madre y no al “ cabrón de su padre “. Me aclara que aunque lo llame padre, no es su padre, pero que él lo conoció con 3 años y para él es su padre, aunque dice que nunca lo trató bien y que siempre fue muy severo con él y también con su madre. Pero que con su hermana es más tolerante. La deja hacer lo que quiere, porque mi hermana es igual que mi
13º Congreso Virtual de Psiquiatria.com. Interpsiquis 2012 www.interpsiquis.com - Febrero 2012
Psiquiatria.com
-3- padre. Ambos son tiránicos, les gusta imponer su voluntad, son aprovechados, egoístas, se aprovechan de mi madre y eso a mí me desespera, porque mi madre sé que lo está pasando muy mal. Ella trabaja, limpia casas y me ayuda económicamente, porque desde hace tres años y con la crisis, no encuentro trabajo. Yo trabajaba conduciendo camiones en una compañía pero la crisis hizo que despidieran a casi todos. Estuve dos años con el paro y llevo unos meses mirando a ver si encuentro algo. Estoy todo el día en mi casa. Me gusta arreglar coches antiguos, salgo con mis amigos cuando me encuentro bien. Yo sé que todo lo que me pasa, tiene que ver con la relación con mi padre. No le aguanto y yo me callo porque soy pacífico y no me gusta ni levantar la voz, ni chillar. Pero él siempre me está criticando, diciendo que todo lo hago mal y así desde niño. Yo creo que me tiene celos. Menos mal que desde hace más de un año, va y viene del pueblo y así mi madre y yo, estamos más tranquilos y nos deja en paz. Pero cuando viene y está aquí unos días, me pongo fatal. Vuelvo a vomitar, a estar en tensión y a tener problemas para ir al baño como ahora, que desde hace tres días no puedo ir. Fue mi madre la que buscó un psicoanalista por internet y vio tu página, que por cierto, me gustó mucho. Yo he leído de psicoanálisis, de sueños y me gusta Freud. Yo tengo una perra y soñé que a mi perra le habían cortado la cabeza. Veía el cuerpo pero no lograba encontrar la cabeza. No sé qué significará. El caso es que no sentía ni malestar ni angustia ni nada. Y mira que quiero a mi perra, pero como te digo, no sé qué puede significar. Yo a mi padre no le quiero y no es porque no sea mi padre, sino porque no me gusta su manera de ser. Es cabezón, no dialoga, quiere imponer siempre su manera de ser, es violento y a mí me llega a dar miedo. Mi madre ha dicho que está dispuesto a separarse de él si me sigue afectando, porque él puede quedarse en el pueblo para siempre porque no le necesitamos para nada. Solo estorba y me perjudica. A mi me gustaría que no me afectase, es decir, tener la seguridad que él me ha quitado, porque así tampoco puedo hacer mi vida. Pero sobre todo, lo que yo me quiero quitar es esta tensión que tengo siempre en la tripa y que tanto malestar me produce. Hasta por las noches duermo mal. Me duele la tripa y tiene que venir mi madre a mi cama a darme un masaje en la tripa y así se me calma. Pienso que el psicoanálisis puede ayudarme aunque muy bien no sé para qué. Sólo sé que mi padre me tensiona de una manera grande y me callo para no liarla, porque si salto ya la lío y no quiero más enfrentamientos. Yo prefiero que se vaya al pueblo y nos deje en paz. Y es increíble, porque cuando avisa que va a venir, comienzo a sentir una tensión en la tripa, malestar, ganas de vomitar y vuelvo a ponerle malo.
El desarrollo sexual humano, pasa por una serie de fases, hasta la aparición del instinto sexual adulto puesto sobre objetos externos. Las fijaciones de la libido en determinadas etapas del desarrollo pueden estancar o detener el desarrollo sexual adulto hasta el punto de producir diversas patologías, sobre todo cuando el sujeto ha erotizado algún órgano en cuestión. Este paciente, desde la etapa infantil, ya muestra un erotismo anal acentuado, marcado por la relación ambivalente hacia el padre pero también hacia la madre. Se observa en su historia que justo cuando comienza la relación de su madre con el que habría ser su padrastro, los trastornos intestinales, van haciendo su aparición, lo que bien indica la desaprobación del sujeto a la nueva relación de la madre. Atascos
13º Congreso Virtual de Psiquiatria.com. Interpsiquis 2012 www.interpsiquis.com - Febrero 2012
Psiquiatria.com
-4- intestinales que producen preocupación y que hacen temer siempre por la salud del niño. La fase sádico anal tiene que ver con la relación amor odio materna. Ya nos dice Freud que para el pequeño, el producto de sus heces tiene la significación en primer lugar de regalo y que solo es capaz de hacer sus deposiciones, es decir, regalarlas, a la persona de confianza que el ama o quiere. Es evidente que desde la infancia hasta treinta años después, la relación del sujeto con la madre, ha estado marcada por esta ambivalencia afectiva, ya que no hay nada más que produzca más temor a una madre que ver que su hijo no come o no hace caca. El mecanismo de los celos, cuando hacen su aparición, marcan el comienzo de la agresividad infantil. Es probable que los celos, la agresividad y el estancamiento libidinal en la fase anal de este paciente hayan confluido de manera que el resultado es una personalidad estancada en la fase anal. En los meses posteriores del tratamiento, el discurso del paciente siempre guarda relación con sus dolencias físicas y la preocupación que siente la madre por él. Es una relación marcada por la presencia de un padre que no llega a ser simbólico, pues el sujeto lo ve más como marido de la madre que como padre suyo. El rechazo al mismo es continuo y a través de la amenaza de morir o seguir enfermo, ha logrado que el padre sea expulsado del hogar.
Se está estudiando el sentido que para la madre tuvo y tiene este hijo, pues ha hecho y sigue haciendo del hijo el objeto de su vida, digamos que está marcado con un carácter fálico, que el hijo detecta, pues ella solo vive por y para este hijo, al que le costó y le cuesta sacar adelante.
La perturbación neurótica del paciente muestra que su sexualidad infantil está organizada en torno al placer de la fase anal. Cuando relata sus dolencias y el efecto que producen sobre el ánimo de su madre, aparece en él una ligera sonrisa placentera más que un gesto de malestar o de desaprobación. En seis meses de tratamiento, nunca habló de haber tenido relación con otras mujeres ni intención de tenerlas. Vive en casa con la madre y no muestra interés alguno en tener una vida adulta. El placer del sujeto se halla en doblegar a la figura materna. Los componentes sádicos libidinales sobre la misma marcan el destino de la pulsión. Es contra la madre más que contra el padre donde satisface su libido. La aparición del padrastro reaviva los celos, la rivalidad pero de una manera contenida, desplazando la agresividad hacia la figura materna, a la que el paciente de manera inconsciente reprocha la unión con ese hombre y la culpabiliza de sus males de una manera disfrazada, bien través del reproche hacia la comida que el vomita o con sus pertinaces constipaciones. En una entrevista, el paciente se pregunta por qué su madre tuvo que unirse con ese hombre, ya que no le necesitaba para nada. En la frase se observa no solo los celos, sino el rechazo a la supuesta infidelidad que el achaca a su madre con respecto a él. Hay algo que no logra perdonarle a ella, aunque a día de hoy, la madre haya renunciado a la figura del marido, la venganza, el odio, la agresividad es una constante continua en el carácter del paciente.
En las sesiones, siempre viene acompañado de la madre. No le importa que la madre escuche todo lo que él cuenta, porque dice que cuando sale de la consulta, le cuenta todo lo que hemos hablado. Después entra ella, habla despacio y con voz baja porque no quiere que su hijo se entere de lo que ella habla. La mejora del hijo pasa por la mejoría de la madre que reconoce que con ese hijo algo le
13º Congreso Virtual de Psiquiatria.com. Interpsiquis 2012 www.interpsiquis.com - Febrero 2012
Psiquiatria.com
-5- pasa pues desde el momento que estaba embarazada y supo que el padre del niño moriría, se agarró a ese hijo como única esperanza en su vida. Le sugirieron que abortara pero ella decidió tenerlo y comenta que a los cinco meses el padre fallecía, quedándose ella con un duelo y un hijo que nadie quería. Luchó por sacarlo adelante, la familia del padre no quiso saber nada de él e incluso lo rechazó y nunca volvieron a tener contacto con ella. Reconoce que toda su vida ha estado girando en torno a este hijo. No hace comentarios ni de porqué se casó ni porqué tuvo a su segunda hija, en su discurso parece que la hija es del marido y el hijo es de ella. La madre dice que este hijo la domina, que aunque ella es fuerte, él siempre acaba imponiendo su voluntad y ella acepta porque tiene temor a que los nervios le enfermen, de ahí que ceda a todo lo que el hijo le plantea. En este gesto se aprecia el carácter de imponer la voluntad del hijo sobre la madre y el modo de someterla. No se observan rasgos obsesivos en el sujeto, sino más bien histéricos. El paciente no desea, todo es desde el deseo de la madre o del padrastro pero nunca desde él. Se aprecia como una indefinición en su masculinidad y feminidad. El paciente no ha regresado desde el estadio genital al anal. Esta regresión de su libido en la fase anal, anula toda diferencia sexual y de esta manera anula al padre, de ahí que la presencia del mismo sea tan perturbadora y aterradora. Todavía sigue siendo el falo que sostiene el deseo de la madre. No sabe su procedencia, ya que nunca conoció a su padre y se preserva de la mortalidad bajo la fórmula de la exclusión de las relaciones sexuales, a las cuales, el paciente no ha llegado todavía. La enfermedad está producida en una célula narcisista que todavía perdura. Ella y él todavía son uno. De hecho, cada vez que la madre tiene algún trastorno orgánico o malestar psíquico, el hijo acusa recibo y uno o dos días más tarde muestra síntomas parecidos. Del erotismo anal, surge para los fines narcisistas el desafío como importante reacción del yo contra las exigencias de los demás. El interés que el paciente dedica al excremento, es el interés que él muestra hacia el amor materno. Digamos que los ataques de constipación, son ataques de celos con afán de venganza que sólo aparecen ante la presencia del tercero.
La evolución en los últimos seis meses ha pasado por una mejoría de su trastorno intestinal hasta la mejoría del estado anímico de la madre. En las últimas sesiones comienza a decir que ya no tiene nada que contar, que comienza a aburrirle el tratamiento y que le cuesta venir. El paciente se acerca a la toma de una decisión, que es la de modificar los aspectos infantiles de su sexualidad.