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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERÍA

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERÍA

ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

Hábitos Alimentarios y Actividad Física Relacionados con el Estado Nutricional de Enfermeras (os)

CARÁTULA

Autoras: Br. García Romero, Jessenia Jemifer

Br. Huamanchay Portal, Delia Fanny Asesor: Ms. Rodríguez Méndez Rosana Edith

TRUJILLO – PERU 2021

TESIS PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE

LICENCIADA EN ENFERMERÍA

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ii

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iii DEDICATORIA

JESSENIA A mis padres, Ángela Luz Romero Cruz y Nelson Eli García Quiroz, por su esfuerzo y palabras de ánimo a lo largo de este camino para culminar mi carrera satisfactoriamente. Gracias mamá por darme tu apoyo incondicional y tu amor infinito, eres mi máximo orgullo. Gracias por tu valentía, coraje y querer lo mejor para mi en todo momento. Los amo mucho.

A Dios, Por ser mí guía, el pilar fundamental de mi vida, por ser mi maestro, la principal fuente de mi conocimiento y por darme la bendición de lograr este objetivo. Por su fidelidad y amor en toda esta etapa de carrera universitaria; por sostenerme y renovar mis fuerzas cuando el camino se sentía pesado; porque sin él no lo hubiera logrado.

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iv DEDICATORIA

FANNY A Dios, Porque su bondad no tiene fin, me ha forjado por el

sendero correcto, en todo momento está conmigo , este trabajo de tesis ha sido una gran bendición en todo sentido te lo agradezco padre y no cesan mis ganas de decir que es gracias a ti que esta meta esta cumplida, gracias por estar presente no solo en esta etapa tan importante de mi vida, sino en todo momento buscando lo mejor para mi persona.

A mi madre, Irma Fausta Portal Paredes, Purificación Huamanchay Cuenca por su esfuerzo y palabras de ánimo a lo largo de este camino para culminar mi carrera satisfactoriamente. Por demostrarme su amor y comprensión en todo momento. los amo mucho.

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v AGRADECIMIENTO

JESSENIA Y FANNY A Dios, Por daros la vida, la salud y llenarnos cada

día de sabiduría y perseverancia; nos iluminaste para reconocer nuestra vocación. Por ser nuestra guía hacia nuestros objetivos, porque durante los momentos más difíciles, siempre estuviste con nosotras. A ti debemos todos nuestros logros y éxitos en la vida. ¡Gracias Señor!

A nuestra asesora Mg. Rosana Edith Rodríguez Méndez, a usted con admiración, respeto y cariño sincero, le expresamos nuestro profundo agradecimiento por su apoyo constante e incondicional, quien con su sabiduría, experiencia y valioso tiempo compartió sus conocimientos con nosotras; también haciendo así posible el desarrollo del presente trabajo de investigación.

(6)

vi ÍNDICE DE CONTENIDOS

CARÁTULA ... i

DEDICATORIA ... ii

AGRADECIMIENTO ... v

ÍNDICE DE CONTENIDOS ... vii

ÍNDICE DE TABLAS ... viii

RESUMEN ... viiii

ABSTRACT ... ix

I. INTRODUCCIÓN ... 1

1.1. REALIDAD PROBLEMÁTICA ... 1

1.2. JUSTIFICACIÓN ... 5

1.3. MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL... 6

1.4. MARCO EMPÍRICO ... 12

1.5. PROBLEMA ... 14

1.6. OBJETIVOS ... 14

II.DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN ... 15

2.1.MATERIAL DE ESTUDIO ... 15

2.2.POBLACIÓN Y MUESTRA DE ESTUDIO ... 15

2.3.INSTRUMENTOS PARA LA RECOLECCIÓN DE DATOS ... 16

2.4.CONTROL Y CALIDAD DE LOS DATOS ... 17

2.5.PROCEDIMIENTO DE LA RECOLECCIÓN DE DATOS ... 19

2.6.ANÁLISIS DE DATOS ... 19

2.7.IDENTIFICACIÓN DE VARIABLES ... 20

2.8.CONSIDERACIONES ÉTICAS Y DE RIGOR: ... 24

III. RESULTADOS ... 26

IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN ... 29

V. CONCLUSIONES ... 44

VI. RECOMENDACIONES ... 45

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 46

ANEXOS ... 52

(7)

vii ÍNDICE DE TABLAS

Tabla 1. Hábitos alimentarios en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021. ... 26 Tabla 2. Nivel de actividad física en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021. ... 26 Tabla 3. Estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021. ... 27 Tabla 4. Tipos de hábitos alimentarios y estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021. ... 27 Tabla 5. Nivel de actividad física y estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021. ... 28

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viii

“HÁBITOS ALIMENTARIOS Y ACTIVIDAD FÍSICA RELACIONADOS CON EL ESTADO NUTRICIONAL DE ENFERMERAS(OS)”.

García Romero, Jessenia Jemifer1 Huamanchay Portal, Delia Fanny2 Rodríguez Méndez, Rosana Edith3

____________________________________________________________________

RESUMEN

El presente estudio, cuantitativo, descriptivo correlacional de corte transversal, tuvo como propósito determinar la relación entre los hábitos alimentarios y la actividad física con el estado nutricional de los enfermeros del Hospital Leoncio Prado Huamachuco. La población estuvo conformada por 51 enfermeros(as) que laboran en todos los servicios. Para la recolección de la información se utilizaron dos cuestionarios: Krece plus para los hábitos alimentarios y el IPAQ para la actividad física, empleando la técnica de la encuesta y el análisis e interpretación de los datos. Los instrumentos tuvieron alta confiabilidad, mediante una prueba piloto con una muestra 10 enfermeros. Para el análisis estadístico se aplicó la prueba tau c de kendall que midió la relación entre las variables. Los hallazgos determinaron que, 56.9% presentaron malos hábitos alimentarios, 29.4% regular y 13.7 bueno. El 58.8%

presentaron un nivel de actividad física baja, el 23.5% moderada y el 17.6% alta. El 35.3%

presentaron un estado nutricional de obesidad grado I, 47.1% sobrepeso y 17.6% peso normal. Se concluye que, existe relación altamente significativa entre hábitos alimenticios y estado nutricional (Tau c de Kendall= 0.535); así mismo, entre actividad física y estado nutricional (Tau c de Kendall= 0.631).

Palabras clave: Hábitos alimentarios, Actividad física, Estado nutricional.

____________________________________________________________________

1 Autora: Estudiante del X ciclo de la facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.

[email protected]

2 Autora: Estudiante del X ciclo de la facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.

[email protected]

3 Asesora: Docente auxiliar a tiempo completo, Departamento de la Mujer, Niño y Adolescente de la facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo. [email protected]

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ix

“EATING HABITS AND PHYSICAL ACTIVITY RELATED TO THE NUTRITIONAL STATUS OF NURSES”

García Romero, Jessenia Jemifer1 Huamanchay Portal, Delia Fanny2 Rodríguez Méndez, Rosana Edith3 __________________________________________________________________

ABSTRACT

The present study, quantitative, descriptive, correlational, cross-sectional, aimed to determine the relationship between eating habits and physical activity with the nutritional status of the nurses at Hospital Leoncio Prado Huamachuco. The population consisted of 51 nurses who work in all services. Two questionnaires were used to collect the information:

Krece plus for eating habits and IPAQ for physical activity, using the survey technique and the analysis and interpretation of the data. The instruments had high reliability, through a pilot test with a sample of 10 nurses. Kendall's tau c test was applied for statistical analysis, which measured the relationship between two variables. The findings determined that 56.9%

had bad eating habits, 29.4% fair and 13.7% good. 58.8% presented a low level of physical activity, 23.5% moderate and 17.6% high. 35.3% presented a nutritional status in grade I obesity, 47.1% in overweight and 17.6% in normal weight. It is concluded that there is a highly significant relationship between eating habits and nutritional status (Kendall's Tau c

= 0.535); likewise, between physical activity and nutritional status (Kendall's Tau c = 0.631).

Keywords: Eating habits, Physical activity, Nutritional status.

____________________________________________________________________

1 Author: Student of the X cycle of the Faculty of Nursing of the National University of Trujillo. [email protected]

2 Author: Student of the X cycle of the Faculty of Nursing of the National University of Trujillo. [email protected]

3 Advisor: Full-time assistant professor, Department of Women, Children and Adolescents of the Faculty of Nursing of the National University of Trujillo. [email protected]

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1 I. INTRODUCCIÓN

1.1. REALIDAD PROBLEMÁTICA

El estado nutricional del ser humano es uno de los factores que está relacionado con la salud. En el ámbito biológico, una nutrición adecuada promueve el óptimo desarrollo del organismo, así como el buen funcionamiento de todos nuestros sistemas.

Este depende de los hábitos y costumbres alimentarias, así como también del ejercicio físico los cuales son influenciados de distintas maneras, como los cambios económicos, sociales y laborales que reflejan en la sociedad (Hernández, 2015).

Desde esta perspectiva es de interés de las investigadoras el estudio del estado nutricional de enfermeras (os) que laboran en una institución de salud donde realizan largas horas de trabajo por los turnos programados, en los cuales reciben dietas a predominio de carbohidratos en la misma institución hospitalaria; retenes, traslado de pacientes además de las labores de su hogar entre otras responsabilidades, actividades que producen cansancio, consumen mucho tiempo y no les permite realizar ejercicio físico y alimentarse adecuadamente por estar mucho tiempo fuera de casa, consumir alimentos al paso, por ello, es importante abordar este fenómeno de estudio para conocer si la actividad física y hábitos alimentarios están influyendo en su estado nutricional.

El ente rector, Organización Mundial de la Salud (2018), reporta que, a nivel mundial, las dietas no saludables y la falta de actividad física son los principales factores de riesgo para la salud, debido a que condicionan el sobrepeso y obesidad quienes causan la muerte de 2,8 millones de personas en el mundo de manera directa o indirecta, estas

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2 son consideradas problemas de salud pública, denominándolas como las enfermedades del siglo XXI.

En Europa en el año 2019, el índice de masa corporal (IMC) mayor a 30 kg/m2, es 20% en varones, 25% en mujeres y 50% de esta población está en el rango de sobrepeso u obesos. La Sociedad Española (SEEDO) en una investigación realizada, “el 19% de la población entre las edades de 25 y 60 años tienen un IMC entre 27 y 30 y el 13% de la población restante tiene un IMC mayor a 30” (Pajuelo, et al., 2019) (P1).

En América Latina en el año 2019, la incidencia y prevalencia de habitantes con un IMC mayor a 25 kg/m2, va en aumento en las últimas décadas, convirtiéndose en un problema para la asistencia sanitaria, Brasil un 10%, Ecuador 35%, Paraguay 27%, y en el caso de Perú afecta al 26% de la población masculina y el 24% a la población femenina, en relación a los departamentos como Piura 36%, Lima 22%, Huaraz 18%, Tarapoto 17%

(Pajuelo, et al., 2019).

Así mismo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, reporta que durante la pandemia por Covid19, se han evidenciado variaciones en la forma de alimentarse de la población, con preferencias por dietas poco nutritivas y más económicas. Esto podría explicarse por la disminución del ingreso familiar y las restricciones impuestas para evitar la propagación de coronavirus. Así mismo, reportan cifras alarmantes de malnutrición por sobrepeso, obesidad y desnutrición, donde 262 millones que son 59% de adultos presentan algún nivel de obesidad y sobrepeso, y 600 000 adultos fallecen por causas relacionadas a una mala alimentación (CEPAL, 2020).

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3 La OMS (2018), reporta “el sedentarismo es el cuarto factor de riesgo para la mortalidad mundial, con 6% de las muertes registradas en el mundo. Se estima que es la causa principal del 27% de casos de diabetes y aproximadamente 30% de cardiopatía isquémica”, así mismo, informa que para el 2030 más del 40% de la población del planeta tendrá sobrepeso y más de la 5ta parte será obesa, convirtiéndose en un grave problema para la salud de la población (p1).

La Organización Panamericana de la Salud (2020), informa que, 1 de 4 adultos no realiza 150 minutos de actividad física moderada que recomienda la OMS. “En el mundo 32% de mujeres son menos activas y los hombres 23%. Más del 25% de la población mundial, que equivale a 1.400 millones de personas, no hacen suficiente ejercicio físico recomendado para mantener el bienestar”. Por otro lado, los cambios en los estilos de vida originados en la pandemia por Covid19, condujo a la inactividad física, contribuyendo a cambios en la salud, como el envejecimiento prematuro, obesidad, vulnerabilidad cardiovascular y la disminución de la capacidad aeróbica (p1).

En Latinoamérica un estudio de inactividad física publicado en la prestigiosa revista The Lancet Global Health, refiere que, el país con más incidencia de inactividad física es Brasil con un 47%, le sigue Costa Rica 46%, Argentina 41%, Colombia 36%

fueron quienes presentaron porcentajes más altos de inactividad, en el lado contrario se halla Uruguay, Chile y Ecuador, que son los que muestran los mejores índices, con el 22

%, 26 % y 27 % de sus habitantes, que en absoluto completan los requerimientos mínimos de actividad física. (Celis, 2019).

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4 La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informa que, en nuestro país 35% de la población presenta sobrepeso. La falta de educación alimentaria en la población genera desórdenes alimenticios, comer en exceso o dejando de consumir alimentos esenciales, desencadena enfermedades como obesidad, desnutrición crónica, anemia, hipertensión, diabetes entre otros. Es por eso que, para garantizar una alimentación saludable en el año 2017, entro a regir la ley de Alimentación Saludable, con las advertencias publicitarias evidenciadas por los octógonos, para reducir el consumo de productos procesados (FAO, 2019).

Es por ello, que las patologías antes mencionadas según la OPS (2018),

“exterminan a 41 millones de personas cada año, lo que equivale al 71% de las muertes en el mundo. Se estima que anualmente mueren 15 millones de seres humanos entre los 30 y 69 años”, estas muertes ocurren en los países de ingresos bajos y medianos, siendo las enfermedades cardiovasculares las que están en primer lugar con 17 millones al año, como el cáncer (9 millones), enfermedades respiratorias (4 millones) y diabetes (1.6 millones al año). Este grupo de enfermedades mencionadas son las responsables del 80%

de las muertes prematuras (p1).

Nuestro país no escapa a esta realidad, el Instituto de Estadística e Informática (INEI), comunico que el 3.6% de la población mayor de 15 años padece diabetes mellitus, siendo el sexo femenino la más afectada con 3.9%, y 3.3% la población masculina. Por región, padecen diabetes en la Costa un 8.4%, Sierra 2.1% y la Selva 3.3%. Por región natural, la mayor prevalencia de presión arterial alta fue encontrada en la Costa (32%), seguida por la sierra (12%) y finalmente la Selva (12%). Dos de cada tres peruanos

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5 mayores de 15 años no practican alguna actividad física, siendo un enorme factor de riesgo para estas enfermedades (INEI, 2019).

Un año después, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (2020), realizo un estudio de enfermedades transmisibles y no transmisibles, manifestando que el 36%

de los peruanos de 15 años a más presentan sobrepeso, el 22% sufren obesidad y el 57%

padecen exceso de peso, cifras alarmantes que ubican al país como uno de los de más afectados por estas condiciones en la región. Según el Ministerio de Salud, la obesidad es la próxima pandemia.

1.2. JUSTIFICACIÓN

En la actualidad, es de gran preocupación en el mundo la salud pública, ya que los índices de sobrepeso y obesidad en la población van en aumento por la inactividad física y los malos hábitos alimentarios. Por otro lado, la actividad física es un pilar fundamental para mantenerse en un estado de bienestar óptimo, previniendo y minimizando enfermedades cardiovasculares.

Debido a ello, las autoras, decidimos investigar cómo influyen los hábitos alimentarios y la actividad física con el estado nutricional de los profesionales de enfermería de Hospital Leoncio Prado de Huamachuco, esta interrogante nace durante nuestra etapa como estudiantes de pre grado de enfermería, habiendo observado en nuestras prácticas un gran número de enfermeros con aparente sobre peso y obesidad, y teniendo en cuenta que existen escasas investigaciones con las variables de estudio en profesionales de enfermería.

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6 En cuanto a la relevancia teórica, social y metodológica. El estudio generó discusión y reflexión acerca de la influencia de los estilos de vida y hábitos alimentarios relacionando con el estado nutricional de profesionales de enfermería quienes promueven salud.

Desde el punto de vista social, la enfermera en su rol de educadora necesita proyectar una imagen saludable a la comunidad, por ello, esta investigación permitió la reflexión en relación a los hábitos alimentarios y la actividad física del profesional de Enfermería. Todo ello, tiene la finalidad de brindar acciones de vigilancia nutricional y alimenticia, promocionando buenos hábitos, así como también la práctica diaria y frecuente de actividad física.

A nivel metodológico la investigación se aplicó según el enfoque cuantitativo – correlacional cuyos resultados permitieron discutir y explicar las variables de estudio, así mismo, los instrumentos que fueron validados servirán para las futuras investigaciones con las mismas variables y en diferentes ámbitos.

1.3. MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

El presente estudio, consideró como una de las variables los hábitos alimentarios, quienes desde la concepción de Pereira y Salas (2017), “son aquellas costumbres que determinan el comportamiento del ser humano en cuanto a su alimentación, forman parte de cada persona, se van formando a través de las experiencias que adquirieron a lo largo de su vida”, considerándose actos voluntarios que se pueden modificar con la educación y son un factor determinante en su estado de salud, ya que pueden ser hábitos inadecuados por un déficit o exceso teniendo relación con enfermedades no transmisibles(p.6-7).

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7 Siendo los hábitos alimentarios patrones de consumo que se han aprendido de acuerdo a gustos y preferencias a través del tiempo, todos podemos lograr optar por alimentarnos de forma saludable. Alimentarse de una manera no adecuada es algo susceptible de corregir, tal vez para los individuos que tienen obesidad y para todos, el cambio de los hábitos alimentarios sea un camino un poco más complicado para bajar de peso o para estar saludables, pero es mucho más seguro confiable (Gutiérrez, 2010).

Considerando que la alimentación y nutrición son procesos influenciados por aspectos biológicos, socioculturales y familiares que van a contribuir a un óptimo desarrollo del ser humano y a la maduración biopsicosocial, es necesario tenerlos en cuenta, donde los dos últimos son los que más influyen en los patrones de consumo. Sin lugar a duda, los hábitos alimentarios han sido modificados por circunstancias que afectan a las familias como la falta de tiempo para incorporar en la preparación de alimentos los elementos que el cuerpo necesita para mantener el equilibrio metabólico. Una buena alimentación aporta nutrientes para el buen funcionamiento y ayuda a prevenir enfermedades (Pereira y Salas, 2017).

Por otro lado, desde la concepción de la OMS (2015), los hábitos alimentarios inadecuados, son aquellas costumbres que posee una persona, y la predispone a sufrir enfermedades como: obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, etc. Estos hábitos inadecuados llevan al ser humano a consumir alimentos con exceso de carbohidratos, grasas saturadas, café, exceso de azúcar, sal, sodio; sumado a ello, no hay un consumo de fibras, verduras y frutas.

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8 Los beneficios de una alimentación saludable, son de gran importancia ya que mantiene la calidad de vida. La importancia de los buenos hábitos es estar saludable y poseer una mejor calidad de vida. Modificando nuestros hábitos, en especial cuando entramos en determinada edad, una de las razones de los buenos hábitos, son aquellos que nos ayudan a ganar músculo y perder grasa, reduce el riesgo de osteoporosis, minimiza problemas cardiovasculares, mejora la salud mental, mayor estabilidad y mejora la utilización de la glucosa, disminuye es estrés.

En relación al buen comer se clasifican los alimentos en 3 grupos: verduras y frutas: ya que nos aportan fibras, minerales y vitaminas, 5 porciones al día son básicas de preferencia de estación y crudas. Los cereales: aportan energía, que nuestro organismo utiliza para las actividades diarias. Las legumbres y los de origen animal: proporciona proteínas, grasas saturadas, por ello, su consumo debe de limitarse, en cuanto a las legumbres se recomienda consumir dos veces por semana. Tal es así que una dieta adecuada y actividad física son pilares fundamentales para mantener la salud Saad, et al., ( 2012).

En cuanto a la variable actividad física, es aquel movimiento del cuerpo que se ejerce de manera voluntaria ejercido por la acción de los músculos y tiene como consecuencia aumento del gasto de energía. En la función metabólica juega un papel fundamental, siendo factor clave para transformar los lípidos en energía, evita la acumulación de grasa, manteniendo el peso corporal adecuado previniendo la obesidad, favorece en recudir el colesterol malo (LDL), y aumenta el colesterol bueno (HDL). Por otro lado, mejora el nivel de glucosa en sangre, mejora el sistema inmunológico. Tiene

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9 como objetivo mejorar la actividad cardiovascular, respiratoria, ósea, mejorando así su condición y estilo de vida (Ministerio de Educación y Ciencia, 2016).

La actividad física se ha convertido en los últimos años en un pilar fundamental para las perspectivas empleadas en la valoración de las actividades físicas realizadas en todos los contextos, se han diseñado una serie de estándares, siendo uno de los instrumentos creados el cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ), a partir de 1996 el comité internacional ha trabajado en la elaboración, mejora e implementación de dicho instrumento, se ha implementado por primera vez en Ginebra en el año 1998 y validado en 12 países y posteriormente en todos los continentes. (Carrera, 2017).

La OMS (2016), describe que la actividad física Leve es poco vigorosa, no hay demanda mayor de un gasto calórico, entre ellas están: pasear, caminar, actividad laboral, salidas al aire libre y tareas domésticas. Actividad moderada: es aquella que acelera el ritmo cardiaco, como caminar trotar, deportes, paseos con mascotas, trabajos de construcción, desplazamientos con cargas moderadas menos a 20 kilos. Actividad vigorosa: Demanda mayor esfuerzo físico, aumenta la respiración, así como también un aumento de la frecuencia cardiaca, como: ejercicios aeróbicos, futbol, vóley, baloncesto, natación de competencia, y halterofilia.

Nuestro ente rector MINSA (2015) nos proporciona el IMC inventado por el estadístico belga Adolphe Quetelet en 1835, como indicador que ayuda a establecer un diagnostico nutricional, cuya fórmula es: Peso(kg) / altura2 (metros). Clasificándolo de la siguiente manera: bajo peso: inferior a (18,5 kg/m2); peso normal: (18,5 kg/m2 - 24,9

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10 kg/m2); sobrepeso: (25 kg/m2 - 29,9 kg/m2); obesidad I: (30 kg/m2 – 34kg/m2); obesidad II: (35 kg/m2 - 39,9 kg/m2); obesidad III: superior a (40 kg/m2).

El Centro para el Control y la prevención de enfermedades (CDC), afirma que la falta de actividad física influye en el estado nutricional de las personas, haciendo que haya un desbalance entre el gasto calórico y la ingesta de nutrientes, dando como resultado un aumento en el IMC, ensanchamiento de la cintura, posteriormente el resultado más catastrófico las enfermedades degenerativas como diabetes, obesidad y sobrepeso. Por ende, a mayor actividad física mayor quema de calorías, produciéndose un déficit calórico dando como resultado pérdida de peso, reduce la presión arterial, reduce riesgos de padecer diabetes, reduce riesgo de osteoporosis, depresión y ansiedad (CDC, 2020).

Por otro lado, el consumo de comida rica en carbohidratos y grasas es un factor predisponente del aumento de IMC y circunferencia abdominal, a largo plazo. Al consumir comidas rápidas la digestión se vuelve más lenta y pesada, provocando estreñimiento por la escasa ingesta de fibra, lo cual induce a problemas de memoria y depresión. Sumado a ello, fatiga, debilidad por el déficit de vitaminas. Las enfermedades causadas por la alimentación inadecuada afectan de manera irreversible a la salud, estas patologías crónicas degenerativas son, diabetes, dislipidemias y la desnutrición intensificándose, en aquellos profesionales de la salud que llevan un estrés laboral (Álvarez, et al., 2017).

Así mismo, una dieta saludable con los componentes que el organismo necesita para crecer y desarrollarse de manera óptima brinda protección frente a la mala nutrición en todas sus formas, abarcando a la desnutrición (aguda y crónica), deficiencia de

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11 micronutrientes (vitaminas, calcio, hierro, cobre, magnesio, zinc entre otros), sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles, como la diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y cáncer (Álvarez, et al., 2017).

La FAO (2018) describe que el buen estado nutricional es la situación en que la persona tiene una ingesta y adaptaciones fisiológicas que ocurren posterior a la entrada de nutrientes, esto se adquiere cuando “los seres humanos, tienen acceso físico y económico a una alimentación suficiente, de calidad y equilibrada, para cubrir sus necesidades alimentarias, con el objetivo de tener una vida activa, sana y saludable”, siendo la clave para tener un sistema inmunológico fuerte para evitar problemas de salud. (p. 21).

Para mantener un índice de masa corporal (IMC) normal, debe existir un balance entre la energía consumida y la energía gastada. Por el contrario, si las calorías y nutrientes consumidos son inferiores a las necesarias para las funciones, la persona sufre un cambio radical en el peso y funciones del organismo. Se debe tener en cuenta que una alimentación muy restrictiva no es saludable ya que provoca pérdida de masa muscular y predispone a trastornos alimenticios. produciéndose una deficiencia cuando el organismo no recibe los suficientes nutrientes para llevar a cabo los procesos fisiológicos que sostienen la salud y la vida (Cuerpomente, 2020).

1.4. MARCO EMPÍRICO

Beato, et al., (2015) en España, investigaron sobre “Hábitos de vida, de alimentación y evaluación nutricional en personal sanitario del hospital de Mérida”. La muestra estuvo conformada por 43 participantes, utilizaron cuestionarios de “estilos de vida, un registro alimentario de siete días”. Obteniendo los siguientes resultados: el 64%

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12 de los encuestados presento normo peso, el 24% sobrepeso, y el 10% obesidad, en cuanto al IMC es de 24 donde el 83% del personal trabaja en turnos rotatorios y el 16% trabaja turno fijo. En cuanto a los hábitos y estilos de vida el 85% practicaban actividad física, un 9% permanecían sentados y fumaban, un 35% bebían alcohol (p8).

Por otro lado, Morquecho (2016) Ecuador, Investigó sobre “prevalencia y factores asociados a sobrepeso y obesidad en el personal de Enfermería de dos Hospitales: José Carrasco Arteaga y Vicente Corral Moscoso Cuenca”. Estudio correlacional corte transversal. Encontrando que: el sobrepeso y obesidad la prevalencia es del 78% en el HVCM, y en el HJCA 77%. En relación al peso normal un 21% en el HVCM y en el HJCA 20%. En relación a la actividad física en el HVCM el 70% no realiza actividad y el 30% si practica actividad física por otro lado, en el HJCA el 70% del personal no realiza actividad física y el 21% si practica actividad física (p48-51).

En el ámbito nacional: Ñacari y Ochante (2018) Investigaron sobre “Estilos de vida y exceso de peso en los profesionales de enfermería de Hospital San Juan de Lurigancho – Lima”. Estudio descriptivo correlacional de corte transversal. La muestra del estudio fueron 90 enfermeras. Los instrumentos fueron cuestionarios y se tomaron medidas antropométricas. Obteniendo los siguientes resultados: “en cuanto a los estilos de vida 78% arrojaron estilos de vida poco saludables, 20% no saludable, y solo 2% estilos saludables. Por otro lado, en cuanto al exceso de peso 40% presento peso adecuado, 38%

presento sobrepeso, 21% obesidad grado I y solo 1% bajo peso” (p50-55).

Por otro lado, Huamancaja (2017) Lima, investigó sobre, “Estilos de vida y Estado nutricional relacionados a la Promoción de la Salud en el profesional de salud del C.S.

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13 Santa Clara, Ate – 2017”. Estudio descriptivo correlacional de corte transversal. La muestra fue de 30 profesionales de salud. Utilizo un cuestionario para conocer los estilos de vida. Encontrando que: El 76% de profesionales de salud presentan estilos de vida poco saludables, 24%estilos saludables. En cuanto a la obesidad 56 % tiene sobrepeso y 10%

obesidad, el 56 % tiene muy alto riesgo cardio metabólico y el 30% del profesionales tienen un alto riesgo cardio metabólico (p43).

Además, Colorado y Gómez (2015) Chiclayo. Realizaron una investigación sobre

“Estilos de vida y estado nutricional antropométrico en médicos y enfermeras que laboran en el establecimiento de salud en el distrito de Chiclayo en el año 2015”. El método de estudio descriptivo correlacional de corte transversal. La muestra de 437 participantes. El instrumento que se empleó para la recolección de datos fue el cuestionario de prácticas y creencias sobre estilos de vida de Avirrillaga y Salazar. Obteniendo los siguientes resultados, “el 56% presentó sobrepeso y 15% obesidad. En cuanto a estilos de vida, el 36% presentó un estilo de vida poco saludable y 1% estilo de vida muy saludable” (p22).

1.5. PROBLEMA

¿Qué relación existe entre los tipos de Hábitos alimentarios, nivel de actividad física con el estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado – Huamachuco 2021?

1.6. OBJETIVOS

1.6.1. OBJETIVO GENERAL:

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14 Determinar la relación que existe entre los tipos de hábitos alimentarios y nivel de actividad física con el estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021.

1.6.2. OBJETIVO ESPECÍFICOS:

Determinar los tipos de hábitos alimentarios en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco.

Determinar el nivel de actividad física que realizan los enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco.

Determinar el estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco.

II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN

2.1. MATERIAL DE ESTUDIO

La investigación realizada por el fin que persigue es aplicada, y tuvo como propósito describir “una situación específica o particular para comprobar un método o modelo mediante la aplicación innovadora y creativa de una propuesta de intervención, respondiendo a las necesidades de su entorno como a la solución de problemas de lo que es objeto de conocimiento” (Vargas, 2009).

Por su enfoque de investigación es de tipo cuantitativa, pues permitió “medir, cuantificar y realizar un análisis estadístico de las variables en estudio, proporcionando una visión general y completa”. Es de diseño correlacional porque tuvo por finalidad

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15

“conocer el grado de relación y de asociación que existen entre ambas variables”. Es de corte transversal, ya que “se aplicaron los instrumentos en un solo momento”

(Hernández, et al., 2018)

2.2. POBLACIÓN Y MUESTRA DE ESTUDIO

La población de estudio estuvo constituida por 51 enfermeras (os) que laboran en el Hospital Leoncio Prado. Con los siguientes criterios de inclusión:

2.2.1. CRITERIOS DE INCLUSIÓN

Enfermeras (os) que desearon participar voluntariamente en el estudio, y firmen el consentimiento informado.

Enfermeras (os) que trabajan en el Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2.2.2. UNIDAD DE ANÁLISIS

Estuvo constituida por cada enfermera (o) que labora en el Hospital Leoncio Prado que cumplió con los criterios de inclusión.

2.3. INSTRUMENTOS PARA LA RECOLECCIÓN DE DATOS

Cuestionario Test de Hábitos Alimentarios Krece Plus:(Anexo 1)

El cuestionario fue validado, adaptado por Hernández y por las investigadoras con la prueba piloto, tuvo 16 ítems, que establece el tipo, número de alimentos consumidos, promedio de calorías consumidas en la rutina diaria y consumo de ensaladas (2016).

Se evaluó con alternativas en escala de Likert:

Nunca: 1 punto

(25)

16 A veces: 2 puntos

Casi siempre: 3 puntos Siempre: 4 puntos.

Se categorizó de la siguiente manera:

Buenos hábitos alimentarios: 43 – 64 puntos.

Regulares hábitos alimentarios: 22 – 42 puntos.

Malos hábitos alimentarios: 16 – 21 puntos.

Cuestionario de actividad física IPAQ:(Anexo 2)

El cuestionario fue desarrollado en Ginebra por un Comité Internacional y ha sido validado en 12 países, aplicándose en personas de 18 a 69 años. Así mismo ha sido validado por las investigadoras. Consta de 4 componentes de actividad física, tiempo libre, mantenimiento del hogar, ocupacionales y transporte.

Se evaluó tres características específicas de actividad:

Intensidad: (leve, moderada o vigorosa).

Frecuencia: (medida en días por semana) Duración: (tiempo por día).

Se categorizó de la siguiente manera:

Actividad Física Alta: 1500 – 3000 METs. (3 puntos) Actividad Física Moderada: 600 – 1499 METs. (2 puntos)

(26)

17 Actividad física baja: < 600 METs. (1punto)

2.4. CONTROL Y CALIDAD DE LOS DATOS

2.4.1 PRUEBA PILOTO:

Participaron 10 enfermeros de una institución con similares características a la muestra de estudio, con el propósito de evaluar la fiabilidad de los instrumentos.

2.4.2 VALIDEZ:

El cuestionario Test de hábitos alimentarios Krece Plus ha sido validado, adaptado y empleado por Hernández (2016) en su estudio realizado en la Universidad Peruana Unión, así mismo validado por las autoras, por lo que se consideró que tiene alta validez y confiabilidad para ser empleado en el presente estudio.

El cuestionario de actividad física IPAQ, fue desarrollado en Ginebra durante los años 1997- 1998 por un Comité Internacional y ha sido validado en 12 países inicialmente y luego en otros lugares del mundo, aplicándose en individuos de 18 a 69 años, arrojando resultados positivos en cuanto a validez y confiabilidad, (Mantilla, 2007). Así mismo fue validado por las autoras del presente estudio.

(27)

18 Los coeficientes de validez concurrente observados entre las formas IPAQ, sugirieron que ambas versiones, larga y corta tienen una concordancia razonable (r = 0,67; IC 95 %: 0,64-0,70; para comparaciones entre versión larga y corta).

2.4.3 CONFIABILIDAD:

Para determinar la confiabilidad del instrumento: cuestionario Test de hábitos alimentarios Krece Plus, mediante el coeficiente de la prueba estadística Alfa de Cronbach es de 0.91 con 16 ítems el instrumento es muy confiable. Y para el test de actividad física, se obtuvo un Alfa de Cronbach de 0,85 con 7 ítems el instrumento es muy confiable (anexo 5).

2.5. PROCEDIMIENTO DE LA RECOLECCIÓN DE DATOS

Con el propósito de tener la aceptación respectiva para realizar el presente estudio de investigación se coordinó con la dirección del Hospital Leoncio Prado con fin de obtener el consentimiento para la recolección de datos.

Una vez obtenida la autorización, se dio a conocer a los sujetos del estudio el propósito de la investigación y se les invitó a firmar el consentimiento informado, posteriormente para aquellos que firmaron el consentimiento informado se les proporcionó las encuestas para ser llenadas, aclarando dudas que surgieron con relación al significado de palabras, se evitó insinuar respuestas. Este proceso se dio en un tiempo no mayor a cinco minutos. Posteriormente al llenado de las encuestas teniendo en cuenta las normas de bioseguridad se procedió a pesar y tallar a los encuestados llenando los resultados en un formato y con el índice de masa corporal.

(28)

19 2.6. ANÁLISIS DE DATOS

La información recolectada a través de los instrumentos descritos fue ingresada y procesada en el programa estadístico IBM SPSS STATISTICS Versión 25. Los resultados se presentaron en tablas de una y doble entrada, de forma numérica y porcentual. Para determinar el tipo de relación que existe entre las variables se hizo uso de la prueba tau c de kendall que midió la relación entre dos variables; considerando que existen evidencias suficientes de significación estadística si la probabilidad de equivocarse es menor o igual al 5 por ciento (p≤0.05)

2.7. IDENTIFICACIÓN DE VARIABLES

2.7.1 VARIABLE INDEPENDIENTE:

2.7.1.1 Hábitos Alimentarios Definición conceptual:

“Son aquellas costumbres que determinan el comportamiento del ser humano en cuanto a su alimentación, forman parte de cada persona, se van formando a través de las experiencias que adquirieron a lo largo de su vida”, considerándose actos voluntarios que se pueden modificar con la educación y son un factor determinante en su estado de salud, ya que pueden ser hábitos inadecuados por un déficit o exceso teniendo relación con enfermedades no transmisibles. (Pereira y Salas, 2017) (p6).

Definición operacional:

(29)

20 El cuestionario, de Krece Plus, consta de 16 ítems, que están enfocados a determinar el número de comidas, el promedio de calorías consumidas en la rutina diaria, el tipo de alimentos consumidos, además del consumo de ensaladas (anexo 1). Con alternativas es escala de Likert, Nunca 1 punto, A veces 2 puntos, Casi siempre 3 puntos, Siempre 4 puntos. Hernández (2016)

Se categorizó de la siguiente manera:

Buenos hábitos alimentarios: 43 – 64 puntos.

Regulares hábitos alimentarios: 22 – 42 puntos.

Malos hábitos alimentarios: 16 – 21 puntos.

2.7.1.2 Actividad Física.

Definición conceptual:

“Es aquel movimiento del cuerpo que se ejerce de manera voluntaria producido por la acción de los músculos y que tiene como consecuencia el aumento del gasto de energía. El objetivo de esta actividad es mejorar la actividad cardiovascular, respiratoria y ósea, mejorando sus estilos de vida” (Ministerio de Educación y Ciencia, 2016) (p8).

Definición operacional:

En el cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ). Se consideraron 4 componentes de actividad física (tiempo libre, mantenimiento del hogar, ocupacionales y transporte). Potencialmente proporciona un registro en

(30)

21 minutos por semana, evalúan tres características específicas de actividad: intensidad (leve, moderada o vigorosa), frecuencia (medida en días por semana) y duración (tiempo por día). (Mantilla, 2007). (anexo 2).

Indicador:

Actividad física vigorosa se consideró 3 días sumando mínimo 1500 minutos / semana o 7 días con actividades de moderada, vigorosa intensidad que tengan como mínimo 1500 - 3000 metros por semana.

Actividad física moderada, 20 minutos diarios de actividad física intensa 3 días / semana, 5 a más días de moderada actividad física al menos 30 minutos, 5 o más días combinando actividades de moderada a vigorosa intensidad que sumen los 600 – 1499 metros por minutos por semana.

Actividad física baja (caminata), cualquier que no esté dentro de los criterios anteriores < 600 METs.

Los valores METs de referencia son

Para la actividad física baja: 3,3 METs.

Para la actividad física moderada: 4.0 METs.

Para la actividad física vigorosa: 8.0 METs.

Usando estos valores 4 variables se definió:

MET-minutos/semana por caminata (actividad baja): 3.3 x minutos de caminata x días de caminata.

(31)

22 MET-minutos/semana de actividad moderada: 4.0 x minutos de actividad física moderada x días de actividad moderada.

MET-minutos/semana de actividad vigorosa: 8.0 x minutos de actividad vigorosa x días de actividad vigorosa.

MET-minutos/semana total de actividad física: sumatoria de MET-minutos/semana de caminar, actividades moderadas y vigorosa.

Dimensión:

Metros – Minutos / semana

Se categorizó de la siguiente manera:

Actividad Física Vigorosa: 1500 – 3000 METs. (3 puntos) Actividad Física Moderada: 600 – 1499 METs. (2 puntos) Actividad física baja: < 600 METs. (1 punto) VARIABLE DEPENDIENTE: Estado Nutricional

Definición conceptual:

“Cabe mencionar que el estado nutricional es la situación en el cual la persona tiene una ingesta y adaptaciones fisiológicas que ocurren posterior de la entrada de nutrientes, esto se adquiere cuando todos los seres humanos, tienen acceso físico y económico a una alimentación suficiente, de calidad y equilibrada, para cubrir sus necesidades alimentarias, con el objetivo de tener una vida activa,

(32)

23 sana y saludable, siendo la clave para tener un sistema inmunológico fuerte para evitar problemas de salud” (FAO, 2018) (p11).

Definición operacional:

El estado nutricional se midió a través del índice de Quetelet el Índice de Masa Corporal (IMC). Este nos permitió relacionar el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2). Es un índice utilizado frecuentemente para clasificar el sobrepeso y la obesidad en adultos.(OMS, 2020) (anexo 3).

Se categorizó de la siguiente manera:

Bajo peso: 16 a < 18.5

Peso normal: 18.5 a <25

Sobrepeso: 25 a < 30

Obesidad Grado I: 28.5 a <38

Índice de masa corporal (IMC): Indicador que relaciona el peso con la talla.

Antropometría = Peso (Kg) / Talla2 = IMC.

(33)

24 2.8. CONSIDERACIONES ÉTICAS Y DE RIGOR:

La presente investigación mantuvo confidencialidad y anonimato de los enfermeros del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco, sin manipular respuestas. Por ello, se tuvo en cuenta los siguientes principios éticos:

Consentimiento informado: Evidencia el respeto para aquellos individuos que desean participar en la investigación. El procedimiento debe considerar tres elementos cruciales: información, comprensión y voluntariedad de los participantes.

Principios de beneficencia y no maleficencia: con la aplicación de estos principios se buscó maximizar beneficios y minimizar la probabilidad de algún daño, buscando siempre el bienestar de los participantes de la investigación. No causó perjuicio y aumentó los posibles beneficios.

Principio de autonomía: permitió a los participantes obrar según su criterio, con independencia según sus facultades de manera autónoma en el proyecto de investigación, que se evidencio atraves del consentimiento informado.

Principio de justicia: este principio brindó la misma oportunidad a todos los sujetos de estudio que participaron en la investigación.

Principio de confidencialidad: este principio consideró mantener en anonimato la información personal de los participantes de dicha investigación. Los resultados no se divulgaron, manteniéndolos en estricta reserva.

(34)

25 Principio de voluntariedad: No existió coerción para que los participantes puedan colaborar en la investigación.

Finalmente, el principio de responsabilidad: se tomó en cuenta la autonomía y libertad de los participantes del estudio, se explicó los objetivos de la investigación, para que, en base a ello, puedan elegir en participar o no, sin presiones. Posteriormente firmaron el consentimiento informado (Departamento de Salud, Educación, Bienestar de los Estados Unidos y Comisión Nacional para la Protección de los Sujetos Humanos ante la Investigación Biomédica y de Comportamiento, 2017).

III. RESULTADOS

Tabla 1. Hábitos alimentarios en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021.

Tipos de hábitos alimenticios Ni %

Bueno 7 13.7

Regular 15 29.4

Malo 29 56.9

Total 51 100.0

Fuente: Base de datos del test de hábitos alimenticios

Tabla 2. Nivel de actividad física en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021.

Nivel de actividad física Ni %

(35)

26

Alto 9 17.6

Moderado 12 23.5

Bajo 30 58.8

Total 51 100.0

Fuente: Base de datos del cuestionario actividad física

Tabla 3. Estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021.

Estado nutricional Ni %

Bajo peso 0 0.0

Peso normal 9 17.6

Sobrepeso 24 47.1

Obesidad grado I 18 35.3

Total 51 100.0

Fuente: Base de datos del test estado nutricional

Tabla 4. Tipos de hábitos alimentarios y estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021.

Estado nutricional

Tipos de hábitos alimentarios

Total

Malo Regular Bueno

No % No % No % No %

(36)

27

Bajo peso 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0

Peso normal 1 2.0 2 3.9 6 11.8 9 17.6

Sobrepeso 13 25.5 10 19.6 1 2.0 24 47.1

Obesidad grado I 15 29.4 3 5.9 0 0.0 18 35.3

Total 29 56.9 15 29.4 7 13.7 51 100.0

Fuente: Base de datos obtenida del test de hábitos alimenticios y estado nutricional

Tabla 5. Nivel de actividad física y estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021.

Estado nutricional

Nivel de actividad física

Total

Bajo Moderado Alto

No % No % No % No %

Bajo peso 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0

Peso normal 1 2.0 1 2.0 7 13.7 9 17.6

Sobrepeso 12 23.5 10 19.6 2 3.9 24 47.1

Obesidad grado I 17 33.3 1 2.0 0 0.0 18 35.3

Total 30 58.8 12 23.5 9 17.6 51 100.0

Fuente: Base de datos obtenida del cuestionario de actividad física y el test de estado nutricional

(37)

28 IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

En la presente investigación “Hábitos Alimentarios y Actividad Física relacionados con el Estado Nutricional de Enfermeras (os)”, se obtuvieron los siguientes resultados:

En la tabla 1, en relación a los tipos de hábitos alimentarios en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado, se puede observar que el 13.7% presentaron nivel bueno, 29.4%

nivel regular y existe predominio en el nivel malo con 56.9%. Los hábitos alimentarios según la perspectiva de Hidalgo (2012), “es el consumo de alimentos que se adoptan paulatinamente de acuerdo a gustos, preferencias, pudiendo clasificarse como buenos cuando las personas seleccionan alimentos en función de mantener un estado óptimo de salud y favorecer el bienestar general, tanto físico como psíquico, por otro lado se clasifican como regulares cuando son prácticas de consumo de alimentos saludables y no saludables y los malos hábitos alimentarios son prácticas de consumo por exceso o falta de alimentos e irregularidad en el horario de comidas”(p1).

En el presente estudio encontramos el mayor porcentaje 56.9% de enfermeras (os) con hábitos alimentarios malos, al respecto, Barriguete, et al (2017), define a los hábitos alimentarios como “conjunto de conductas adquiridas por un individuo, por la repetición de actos en cuanto a la selección, preparación y consumo de alimentos”, estos se

(38)

29 relacionan con las características sociales, económicas y culturales de una población, también dependen de cada individuo si adopta una buena alimentación practicando costumbres positivas para su bienestar o una mala alimentación siendo perjudicial para su salud (p1).

Al respecto, (Gutiérrez, 2010) sostiene que, comer inadecuadamente tiene repercusión en nuestra salud, lo cual puede generar trastornos alimenticios que incluso influye en el desempeño profesional y laboral como puede ocurrir en el grupo de enfermeras en estudio, por otro lado, una buena alimentación consiste en ingerir una variedad de alimentos que te aportan y brindan nutrientes que se necesita para el buen funcionamiento del organismo, haciendo que te sientas bien con mucha energía y ayuda a prevenir enfermedades.

Existen algunas investigaciones con resultados similares como el estudio realizado por Córdova y Cruz (2016) en Trujillo, investigaron acerca de “Hábitos alimentarios, actividad física y estado nutricional en alumnos de la facultad de enfermería de la UNT”, quienes concluyeron que, el 66% presentan malos hábitos alimentarios, 22% regulares hábitos alimentarios y 12% buenos hábitos alimentarios, siendo el mayor porcentaje malos habitos, esto como conseuencia de una inadecuada ingesta de alimentos y la falta de actividad fisica (p45).

Así mismo, los obtenidos por, Carrión y Zavala (2018) en Lima, quienes investigaron “el estado nutricional asociado a los hábitos alimentarios y el nivel de actividad física de los estudiantes de la facultad de ciencias de la salud de la Universidad Católica”, quienes concluyeron que, el 70% presentan malos hábitos alimentarios,

(39)

30 provocada por una dieta no equilibrada, dejando de lado el consumo de alimentos saludables, 20% regulares hábitos alimentarios y 10% buenos hábitos alimentarios, esto refleja que dichos estudiantes no tienen estilos de vida saludables (p36-38).

También la investigación de Murillo (2017) en Colombia, sobre “Hábitos alimentarios, actividad física y estado nutricional en estudiantes en situación de discapacidad visual y auditiva”, donde concluyó que, el 14% presentan buenos hábitos alimentarios, 26% regulares hábitos alimentarios y 60% malos hábitos alimentarios, dichos estudiantes con discapacidad visual registran desnutrición leve, riesgo de sobrepeso y obesidad como consecuencia de una dieta desproporcionada de acuerdo a las necesidades metabólicas de cada individuo (p1).

Así mismo, existen estudios que difieren del nuestro como el reportado por Huisacayna y Ninahuamán (2017) en Ica, acerca de “Hábitos alimenticios y su relación con el estado nutricional en estudiantes de la facultad de enfermería de la universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica”, quienes concluyeron que, el 60% presentan buenos hábitos alimentarios, consumiendo una dieta equilibrada y saludable aportando todos los nutrientes que se necesita para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo, 25%

regulares hábitos alimentarios y 15% malos hábitos alimentarios(p9-10).

Así mismo, a los resultados de Borjas et al. (2017) ejecutado en Ecuador, sobre

“Obesidad, hábitos alimenticios y actividad física en alumnos de educación secundaria”, quienes concluyeron que, el 55% presentan buenos hábitos alimentarios, 35% regulares hábitos alimentarios y 10% malos hábitos alimentarios, la prevalencia de buenos hábitos de los adolescentes analizados se sitúa en niveles ligeramente superiores a los de países

(40)

31 desarrollados ya que estos llevan una ingesta más balanceada de acuerdo a las necesidades que su organismo requiere(p9-10).

También Moreno (2018) en Ecuador, investigó referente a “Hábitos alimentarios y actividad física y su relación con el sobrepeso y obesidad en los trabajadores de las estaciones del terminal marítimo”, quien concluyó que, el 63% presentan buenos hábitos alimentarios, conociendo de una dieta saludable y equilibrada, 17% regulares hábitos alimentarios la cual se alimentan de una manera intercalada y 20% malos hábitos alimentarios desconociendo de una dieta saludable. La alimentación equilibrada es una pieza clave y fundamental para que el organismo se mantenga saludable, ya que nos ayudara a mantener nuestros tejidos corporales en óptimas condiciones (p94).

En la presente investigación la mayoría de enfermeras (os) tienen malos hábitos alimentarios 56.9%, ya que en el cuestionario aplicado se evidencia que la mayor parte de la dieta de los enfermeros encuestados consta de carbohidratos, azucares y comida rápida como se evidencia en los ítems N° 3, 10, 13, 14 y 15 dejando de lado el consumo de menestras, verduras, fruta y agua, esto podría explicarse por las largas horas de trabajo por los turnos programados, retenes, traslado de pacientes que no les permite alimentarse adecuadamente por estar mucho tiempo fuera de casa y comer comida al paso.

En la tabla 2, en relación al nivel de actividad física en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado, se puede observar que 17.6% presentan nivel alto de actividad física, 23.5% nivel moderado y 58.8% nivel bajo. Según, la OMS (2018) la actividad física, es uno de los pilares indispensables en la gama de actividades de promoción de la salud y el bienestar de los seres humanos, ya que promueve la salud física y mental, así como

(41)

32 también evita múltiples Transtornos que son el producto del sedentarismo, que trae consigo consecuencias graves para la salud.

Así mismo Carrera (2017), afirma que “la actividad física se ha convertido en los últimos años en un pilar para las estrategias y programas de salud pública”, la actividad física tiene ventajas psicológicas y sociales, ya que ayudará a construir la autoestima sólida, es decir una autoimagen positiva, mejorando tu estado de ánimo, fortaleciendo musculatura, mejorando capacidad pulmonar, aumentando flexibilidad e incremento de resistencia física. En los programas de salud mental, la actividad física es una estrategia para la intervención de patologías como estrés, ansiedad y depresión (p24).

La organización Conocimiento y acción para reducir la dimensión de la enfermedad cardiovascular, clasifica a la actividad física como alta, que requiere mucho esfuerzo provocando un aumento en la frecuencia de las respiraciones y el ritmo cardiaco, moderada cuando necesita de un esfuerzo medio que acelera perceptiblemente la frecuencia cardiaca y baja porque requiere un esfuerzo mínimo. Esta mejora la salud de los huesos y ayuda a controlar el peso corporal, por tal motivo es muy importante y fundamental realizar actividad física de manera frecuente (2016).

No se encontraron estudios con resultados similares en enfermeros, pero tenemos un estudio realizado por Gutiérrez (2010) en México, sobre “Estimación del peso en adultos mayores a partir de medidas antropométricas del Estudio SABE”, quien concluyó que, 52% presentan actividad física baja, 35% moderado y 15% actividad física alta.

Los adultos mayores deben incluir actividades de estiramiento y equilibrio como parte de

(42)

33 su actividad física semanal, esto es clave en el tratamiento y prevención de artrosis, osteopenia, osteoporosis, también disminuye el riesgo de caídas (p2).

Por otro lado, los resultados del presente estudio, son contradictorios, con los obtenidos por Chávez (2013) en Ecuador, investigaron “el Estado Nutricional y Estilos de vida del personal de enfermería que labora en el Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS)”, quien concluyó que, 51% presentan nivel alto, 33% nivel moderado y 16% nivel bajo, siendo conocedores de estilos de vida saludables dicho personal pone en práctica estos conocimientos, evidenciándose que el mayor porcentaje presentan un nivel alto (p1).

En la presente investigación el predominio de la actividad física en nivel bajo es del 58.8%, demuestra que, los enfermeros del Hospital Leoncio Prado no realizan actividad física, intensa ni moderada, solo realizan caminatas cortas, ya que laboran en una institución de salud donde realizan largas horas de trabajo con el llenado de documentos y otras responsabilidades que no requieren de mucho esfuerzo físico y permanecen la mayor parte del tiempo sentados, actividades que producen cansancio, consumen mucho tiempo y no les permite realizar actividad física frecuente que requiera de mucho esfuerzo y desgaste de energía, ni tener esparcimiento con algún deporte.

La tabla Nº 3, en relación al estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado, se puede observar que, el 0.0% presenta estado nutricional de bajo peso, 17.6% peso normal, 47.1% sobrepeso y 35.3% obesidad grado I. por otro lado Vigo (2018), define al índice de masa corporal (IMC) como un “indicador que relaciona el peso con la talla y se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y obesidad en la

(43)

34 población adulta”. Es un indicador indirecto de la cantidad de tejido graso en el organismo y de uso frecuente en el personal de salud, por la simplicidad al relacionar el peso y la talla para su diagnóstico (p26-27).

Estos resultados, según Quiroga (2017), están determinados por factores, entre estos tenemos los ambientales donde se encuentra el estilo de vida sedentario, no realizar actividad física por carga laboral en el trabajo, por falta de tiempo muchas veces no caminan van en transporte, consumen alimentos altos en grasas y carbohidratos, otro factor que predispone para tener sobrepeso y obesidad es el genético en donde la mayor parte de los integrantes de una familia tienden a la obesidad, debido a que comparten el factor hereditario, practicas alimentarias inadecuadas, falta de ejercicio, por otro lado, tener familiares obesos incrementa el riesgo de obesidad en un 20%.

Por otro lado, Caponi, (2016), sostiene que, la evaluación del estado nutricional es extremadamente importante e imprescindible para garantizar que se tenga una mejor calidad de vida, ayudando a reconocer personas con riesgo nutricional, permitiendo conocer el grado de alimentación que cubre las necesidades del organismo y adoptar medidas de prevención para controlar enfermedades degenerativas como diabetes, enfermedades coronarias, hipertensión, accidente cerebrovascular, artrosis, apnea del sueño y problemas respiratorios.

Los resultados, son similares al estudio realizado por Palomares (2016) en Lima, con respecto a “Estilos de vida saludables y su relación con el estado nutricional en profesionales de la salud”, quien concluyó que, el 41% presenta estado nutricional de obesidad grado I, 34% estado nutricional de sobrepeso y 25% estado nutricional de peso

(44)

35 normal, siendo el mayor porcentaje la obesidad causando gran preocupación en los profesionales, a pesar que tienen conocimientos de un estilo de vida saludable el mayor porcentaje presenta obesidad de grado I (p61).

Relacionado a lo anterior existen trabajos de investigación con resultados contradictorios, como los obtenidos por Espinoza y Rojas (2019) en Tarapoto, referente a

“Estilos de vida y su relación con el estado nutricional de los profesionales de la salud del Hospital II -2 Tarapoto”, quienes concluyeron: “48% presento estado nutricional de bajo peso, 32% peso normal, 12% sobrepeso y 8% obesidad grado I” (p1).

En la presente investigación los enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado presentan un IMC normal con 17.6%, obesidad grado I 35.3% la mayor parte de los enfermeros presentan sobrepeso 47.1%, podemos afirmar al contrastar con el cuestionario aplicado que es el producto de malos hábitos alimentarios por la ingesta de alimentos ricos en grasas, azucares y carbohidratos, en la misma institución de salud donde laboran debido a que la preparación de los alimentos no son supervisados por una nutricionista, los enfermeros son educadores por excelencia y dentro de los contenidos está el valor de una alimentación equilibrada, sin embargo, por falta de tiempo dejan de lado una alimentación saludable y no practican estos conocimientos, también se debe a que no mantienen una constante actividad física por las diferentes labores que realizan en el trabajo y hogar.

En la tabla 4, en relación a los tipos de hábitos alimentarios y estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado, se puede observar que, el 2.0% presentan hábitos alimentarios en un nivel malo con peso normal; el 25.5% con sobrepeso; 29.4%

(45)

36 con obesidad grado I. Por otro lado, el 3.9% presentan hábitos alimentarios en un nivel regular con peso normal; el 19.6% con sobrepeso; 5.9% con obesidad grado I. Así mismo, 11.8% hábitos alimentarios en nivel bueno con peso normal; 2.0% con sobrepeso y 0.0%

con obesidad grado I. Así mismo, se observa un valor tau c de Kendall de 0.535 con probabilidad 0.000 siendo altamente significativa, habiendo relación entre el tipo de hábitos alimenticios con el estado nutricional en enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco 2021.

Respecto a los hábitos alimentarios con el IMC el consumir alimentos en mayor cantidad a las necesidades corporales y no perder calorías a través del ejercicio provocan obesidad y sobrepeso, siendo problemas de salud muy comunes, que se producen por un anormal o excesivo de tejido adiposo, mientras que si los hábitos alimentarios son adecuados consumiendo los 5 grupos alimenticios esenciales para la buena salud, la persona mantendrá un IMC dentro de los valores normales, el IMC bajo es causado por un déficit calórico por carencia de nutrientes provocando que la persona pueda sufrir de diferentes enfermedades como anemia, alopecia, osteoporosis (OMS, 2021).

Los malos hábitos alimentarios son causas comunes de sobrepeso y obesidad, se relacionan con la desproporción entre lo que se ingiere y lo que se gasta, así como el consumo de alimentos de baja calidad nutricional o muy calóricos, otro factor importante es comer fuera de casa con frecuencia que no nos permite escoger alimentos balanceados de acuerdo a nuestro requerimiento, en este sentido es común la comida rápida, fácil de ingerir y práctica cuando no disponemos de mucho tiempo, cuyo consumo habitual es una amenaza para nuestra salud (Figueroba, 2021).

(46)

37 Cuando las personas ingieren exceso de calorías, estas se acumulan en forma de grasa, almacenándolo en diferentes partes del cuerpo, se acumulan kilos de más en el abdomen, caderas, piernas, espalda o brazos, ocasionando enfermedades no transmisibles como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, enfermedades cardíacas, también afecta a las articulaciones, la respiración, el sueño, y los niveles de energía, por otro lado las personas comen más de lo necesario por motivos emocionales, como sentirse ansiosas, tristes, estresadas o aburridas, afectando su calidad de vida (Gavin, 2018).

Cuendias (2017), afirma que cada ser humano nace con un número definido de adipocitos, cuando ingerimos alimentos en exceso y realizamos poco ejercicio, las calorías se almacenan en el adipocito, incrementando el tamaño del adipocito, si los individuos continúan incrementando el consumo de energía y no la gasta las células grasas llegan a aumentar cinco veces su tamaño, “cuando llega a su tope máximo lo que hace es crear una nueva célula para almacenar más reservas, cada adipocito puede multiplicarse por cinco nuevas células adipocitarias” (p1).

Así mismo el mismo autor menciona que “genéticamente tenemos un determinado número de células adipocitarias establecidas (solo el 20 – 30% de la causa de acumulación de grasa es genética el otro 70 – 80% depende de los hábitos y alimentación del individuo”), cuando un ser humano sube de peso de forma excesiva y luego pierde peso se reduce el tamaño de los adipocitos, pero no el número, a esto se atribuye el hecho que las personas cuando bajan de peso difícilmente alcanzan el peso que anteriormente tenían (p1).

(47)

38 El resultado es similar al estudio realizado por Gamero et al. (2019) en Lambayeque, con respecto a “Hábitos alimentarios e índice de masa corporal en estudiantes de medicina”, quienes concluyeron que el 49% tenían malos hábitos alimentarios, 31% tenían regulares hábitos alimentarios y 20% tenían buenos hábitos alimentarios y el 75% de estudiantes no consumían tres alimentos diariamente por lo tanto influye en el estado nutricional, generando sobrepeso y obesidad con repercusión en enfermedades no transmisibles (p3).

Así mismo encontramos una investigación con resultados opuestos a nuestro estudio como el reportado por Ortiz (2016) quien, en Puno, investigó sobre “Evaluación del estado nutricional y estilos de vida saludable en los estudiantes de la Escuela Profesional de Medicina”, concluyendo que, el 41.5% presenta estado nutricional de bajo peso, 34.5% peso normal, 14% sobrepeso y 10% en obesidad grado I. No existiendo investigaciones con las variables de estudio en profesionales de la salud entre ellos el profesional de enfermería (p41).

En la presente investigación los enfermeras (os) del Hospital Leoncio Prado presentan un IMC con valores que evidencian en su mayor porcentaje Sobrepeso con un 47.1% y obesidad con un 35.3%, según las encuestas aplicadas esto sería causado por una mala alimentación la cual conlleva a que tengan una imagen corporal negativa sobre su cuerpo, haciéndolos mucho más propensos a desarrollar ciertas afecciones de salud mental, como trastornos de la conducta alimentaria y depresión, afectando muchas áreas de su vida, como en su trabajo causándoles cansancio con tendencia al sueño durante el

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