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Taniguchi, Masaharu - Lecciones Para El Cotidiano. Opt.

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RECOPILACIÓN DE CONFERENCIAS QUE SORPRENDIERON AL MUNDO DE LOS RADIO-OYENTES

Este libro es una transcripción de las conferencias radiales que fueron y transmitidas a todo Japón y tuvieron gran repercusión.

Como el objetivo era llegar al mayor número de oyentes, el lenguaje empleado es simple y el contenido se basa en casos verídicos de personas que tuvieron experiencias

sorprendentes a través de la Fe.

Al escuchar estas conferencias, muchas personas solucionaron problemas de diversa clase. Incluso hubo casos “milagrosos” como la recuperación de enfermos

desahuciados por la Medicina.

En Brasil, la retransmisión de tales programas también provocó curaciones súbditas que despertaron el interés del periodismo y de los intelectuales de muchos países.

La lectura de este libro, además de ser interesante, proporcionará a cada lector valiosas lecciones de Vida.

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Dados Internacionais de Catalogaçâo na Publicaçâo (CIP) (Cámara Brasileira do Livro, SP, Brasil)

Taniguchi, Masaharu. 1893-19825.

Lecciones para el cotidiano / Masaharu Taniguchi; [Traducción SEICHO-NO-IE DO BRASIL]. — Sao Paulo: SEICHO-NO-IE DO BRASIL, 2003.

Título original: Hoso Jinsei Tokuhon. ISBN 85-7156-207-5 Verdad I. Título. Conducta de vida 2. Fe 3. Seicho-No-Ie 4. 03-5782 CDD-181.0956

Índices para catálogo sistemático: Conducta de vida: Seicho-No-le:

Filosofía de vida 181.0956 Fe: Seicho-No-Ie Filosofía de Vida 181.0956

Traducción: Gabriela Elina Rodriguez Dávila Revisora: Lidia Ben

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LECCIONES PARA EL COTIDIANO 1a edición 2003

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LECCIONES PARA EL COTIDIANO Dr. Masaharu Taniguchi

Título: LECCIONES PARA EL COTIDIANO Traducción: SEICHO-NO-IE DO BRASIL

Publicación:SEICHO-NO-IE DO BRASIL Sao Paulo - SP - BRASIL Propiedad del Derecho Autoral:

Seicho Taniguchi, Emiko Taniguchi Tokio - Japón Del original en japonés:

HOSO JINSEI TOKUHON Autor: Masaharu Taniguchi

Publicado por NIPPON KYOBUNSHA CO„ LTD. Propiedad del Derecho de autor del original en japonés:

Seicho Taniguchi, Emiko Taniguchi Tokio – Japón

Este libro es publicado bajo licencia condicionada de: Seicho Taniguchi & Emiko Taniguchi.

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© Seicho Taniguchi, Emiko Taniguchi 2003 Impreso en Brasil

Editado por SEICHO-NO-IE DO BRASIL

Av. Eng. Armando de Arruda Pereira N° 1266 CEP 04308-900 - Sao Paulo, SP

Teléfono: (Oxx 11) 5014-2222 WebSite: http://www.sni.org.br

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PREFACIO

En este libro han sido reunidas mis conferencias radiales que fueron trasmitidas a través de nueve emisoras de Japón.

En esta obra se abordan los más variados problemas de la vida cotidiana, y muestra mediante ejemplos concretos, la manera de solucionarlos

La primera característica de este libro está en el hedió de que es claro y de fácil comprensión, ya que es la transcripción de las conferencias que fueron proferidas para ser escuchadas. La segunda característica es que lodos los ejemplos y los personajes citados son verídicos. Se puede decir, por lo tanto, que la presente obra es una lección viva para el cotidiano.

Innumerables personas se curaron de enfermedades tan solo escuchando estas conferencias radiales, que ahora están reunidas en este libro. También en Brasil, cuando fueron retransmitidas, muchas personas vieron desaparecer, súbditamente sus males.

Algunos de los capítulos son respuestas a cartas de crítica de los oyentes.

Estaré muy satisfecho si los lectores, mediante la lectura de esta obra, pueden mejorar algún aspecto de su Vida. Deseo que todos sean felices y prósperos.

Tokio, 1° de junio de 1954. El autor.

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INTRODUCCIÓN

(POR EL RE-EDITOR)

En esta obra, se refleja una vez más la enseñanza trascendental del Dr. Masaharu Taniguchi: Lo más importante en la vida del ser humano es el reconocimiento de Su verdadera esencia, el Jisso, el aspecto esencial, la parte del Todo o El Altísimo, que es conocido como la Mónada para los teósofos, el Ángel Solar para los Esoteristas serios, la Divina Presencia Yo Soy o el Santo Cristo Propio (SCP) en la Metafísica y las Nuevas dispensas de la Corriente “New Age”, etc. Siendo así, el Dr. Masaharu Taniguchi, desglosa y aplica a mi juicio, el Principio Fundamental de los Siete Principios del Kybalión: El Principio del Mentalismo, en cuya introducción se señala:

“Este principio encierra la verdad de que «EL TODO ES MENTE, EL UNIVERSO ES MENTAL». Explica que El TODO, que es la realidad sustancial que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo los nombres de «universo material»,

«fenómenos de la vida», «materia», «energía», etc., y en una palabra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, ES ESPÍRITU, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible (El Jisso), pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y

viviente. Explica también que, TODO EL MUNDO FENOMENAL O UNIVERSO ES UNA CREACIÓN MENTAL DEL TODO EN CUYA MENTE VIVIMOS, NOS MOVEMOS Y TENEMOS

NUESTRO SER. Este principio, al establecer la naturaleza mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos mentales y psíquicos que tanto han preocupado la atención

del público, y que sin tal explicación no son comprensibles y desafían toda hipótesis científica. La comprensión de este principio hermético de mentalismo habilita al individuo a

realizar y conocer la ley que rige el universo mental, aplicándola a su bienestar y desarrollo…”

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Y para comprobarlo, veamos lo que nos dice el Dr. Masaharu Taniguchi:

“La mayoría de las personas podrá pensar que la mente es siempre mente; la materia es siempre materia, y que es un absurdo creer que la mente se transforma en materia. Sin embargo, LA CONVERSIÓN DE LA MENTE EN MATERIA ES UNA REALIDAD CONOCIDA POR MUCHAS PERSONAS…” (EM: Es lo que en el esoterismo básico se llama pensamiento forma, o mejor aún pensamiento-sentimiento forma, para denotar una ley importantísima que dice: “Los pensamientos son cosas, tienen forma y tienen vida; la inmensa mayoría de ellos ‘vida temporal’, más; los pensamientos sostenidos, ‘educados’ tienen una vida larga. Los pensamientos-forma, se atraen por afinidad y aumenta el radio de su influencia en las personas afines a tales pensamientos, de allí la importancia de educar la mente, y por consiguiente la emisión de los pensamientos)”.

“El estado físico de una persona, jamás logra esconder la mente de la propia persona; tanto el rostro, como el cuerpo, son la fiel manifestación de la forma de la mente. Por lo tanto; si una persona está enferma, su mal es la proyección de su mente; por eso, si logramos cambiar la mente de esa persona, mostrándole cómo es su mente, él se curará. No es nada difícil; todos pueden lograrlo. Tanto nuestro cuerpo como el ambiente son proyecciones de nuestra mente. Las situaciones incómodas que vienen de fuera, suceden como reflejo de nuestra mente. Realmente el mundo fenoménico es proyección de la mente. El mundo que nuestros ojos ven, al final, es la manifestación de nuestro propio mundo mental”. (EM: Otra ley mental importantísima que reza: ‘Tal como piensas así eres; o en eso te conviertes’…).

Así mismo, el Dr. Masaharu Taniguchi, nos dice respecto del Jisso:

“Según la filosofía de la Imagen Verdadera, todas las cosas y todos los hombres se mueven para manifestar su aspecto original que ya es completo. Cuando despertamos a la conciencia de que el hombre no es materia ni cuerpo carnal, sino un ser divino, totalmente libre, se dice que llegamos a la comprensión de la Verdad. Cuando se transforma la mente, también se transforma el cuerpo y el medio ambiente. Todas las cosas que el hombre busca, en verdad, ya le están dadas”. Nuestro estado físico, el ambiente que nos rodea, las circunstancias en las cuales vivimos, nuestras condiciones financieras, en fin; TODO ES REFLEJO DE NUESTRA MENTE. Cuando nuestra mente se

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enriquece, también obtenemos bienes materiales en abundancia. En la Imagen Verdadera (Jisso o Aspecto Real), todas las cosas están completas y son suficientes desde el principio”.

“Ver es crear”. Es necesario ver la Imagen Verdadera. La Imagen Verdadera es el aspecto verdadero. Si queremos una cosa es porque esa cosa ya existe. Ustedes son hijos de Dios y ya poseen dentro de sí todas las cosas, basta que las exterioricen”.

Hasta aquí, me da la impresión también que, el Dr. Masaharu Taniguchi, estuviera desarrollando y explicando lo que nos señalara el Dr. Christian Barnard (1er. Cirujano en trasplantar un corazón humano. 1922-2001); sino, veámoslo a continuación:

“Si piensas que estás vencido lo estás. Si piensas que no te atreves, no lo harás;

Si piensas que te gustaría ganar pero que no puedes, no lo lograrás; Si piensas que perderás, ya has perdido.

Porque en el mundo encontrarás que el éxito comienza con la voluntad del hombre.

TODO ESTÁ EN EL ESTADO MENTAL:

Porque muchas carreras se han perdido, antes de haber corrido. Y muchos cobardes han fracasado, antes de haber su trabajo empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán; Piensa en pequeño y quedarás atrás,

Piensa que puedes y podrás. TODO ESTÁ EN EL ESTADO MENTAL, Si piensas que estas aventajado, lo estas.

Tienes que pensar bien para elevarte;

Tienes que estar seguro de ti mismo, antes de intentar ganar un premio. La batalla de la vida, no siempre la gana el hombre más fuerte o el más ligero;

Porque tarde o temprano, el hombre que gana es aquel que cree poder hacerlo”.

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a no ser que, lo comprobemos en nuestra vida cotidiana, que de eso se trata esta obra. Por eso el Dr. Masaharu Taniguchi señala con acierto: “El valor de una enseñanza no puede ser comprendido a través de teorías, sino cuando lo ponemos en práctica”.

En el epílogo (Al final de este libro), podéis acceder a los LINKS de descarga gratuitos de los libros que han sido colgados en la red, por invitación del propio Dr. Masaharu Taniguchi, antes de su partida éste plano fenoménico (1893-1985).

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ÍNDICE

Prefacio ………. 8

Introducción por el re-editor ………. 9

Capítulo 1 La pedagogía de Seicho-No-Ie ………. 15

Capítulo 2 Trasmisión mental entre la pareja ……….. 20

Capítulo 3 Solución de la desarmonía conyugal ……….. 25

Capítulo 4 Autocastigo ………..……… 30

Capítulo 5 La armonía mental para obtener la curación ……… 35

Capítulo 6 La finalidad de la vida ………..……… 41

Capítulo 7 La fuente de la “Vida” ………..……… 45

Capítulo 8 Abandonando el “principio de la insuficiencia” ………. 49

Capítulo 9 El secreto de la victoria infalible ……….. 54

Capítulo 10 El poder de la sugestión ………..……… 58

Capítulo 11 El tesoro interno ………..……… 61

Capítulo 12 Relaciones conyugales y enfermedad ……… 66

Capítulo 13 La Imagen Verdadera de una madre ……….. 70

Capítulo 14 El relato de una víctima de la bomba atómica ……… 76

Capítulo 15 Cuando abandonamos los sentimientos de odio y rencor estamos libres de las desgracias ……….. 81

Capítulo 16 El “pensamiento de crítica” y las enfermedades dolorosas …….. 86

Capítulo 17 El pecado no existe ……… 92

Capítulo 18 El cuerpo carnal es proyección de la mente ……… 96 Capítulo 19 La desarmonía de los padres también es el reflejo de la

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mente de los hijos ………..………. 102

Capítulo 20 Como proteger la salud de los hijos ……… 106

Capítulo 21 Cómo eliminar las frustraciones íntimas ……… 112

Capítulo 22 La mente y el cuerpo ………..………. 119

Capítulo 23 La fuerza que domina a los microbios ……….. 124

Capítulo 24 La infidelidad del esposo y la enfermedad del hijo ……… 130

Capítulo 25 Las preocupaciones de los padres amarran a los hijos ……… 136

Capítulo 26 Una vida exenta de desgracias y enfermedades ……….. 142

Capítulo 27 Testimonio de un ex-militante del partido comunista japonés .. ... ……… 148

Capítulo 28 La medicina y la religión ……….. 154

Capítulo 29 El medio para extinguir los karmas negativos ……… 160

Capítulo 30 La salvación del hombre ………. 168

Capítulo 31 Liberándose de la pobreza ……… 174

Capítulo 32 Mente que crea la enfermedad, mente que cura la Enfermedad ………..……….. 182

Capítulo 33 Entrenamiento espiritual para obtener la salud y la prosperidad ………..……….. 190

Capítulo 34 La verdadera reconciliación ……….. 200

Capítulo 35 El camino que conduce a la riqueza infinita ………. 205

Epílogo ……… 214

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CAPÍTULO 1

LA PEDAGOGÍA DE SEICHO-NO-IE

Había un profesor llamado Eizaburo Watanabe que dictaba clases en la Escuela Agrícola de Takada, de la provincia de Niigata. A mediados de 1936, cuando yo orientaba el “Seminario de Verano” que se realizaba en Akasaka, ese profesor se presentó en el auditorio y en el momento del relato de experiencia comenzó a contar el suyo:

“Yo no he seguido una educación superior de manera regular, pero obtuve la licenciatura como profesor mediante un examen de suficiencia. Es muy difícil para cualquier persona que no tenga un diploma llegar al alto cargo de director de cualquier escuela secundaria. Yo, sin embargo, consciente de las enseñanzas de Seicho-No-Ie, estudié con empeño y mantuve la fe de que el ser humano es hijo de Dios y nada le es imposible”.

Según lo que relató en aquella ocasión, los estudiantes del último año de la citada escuela tenían un comportamiento muy extraño: despreciaban a sus maestros. Si en alguna ocasión el profesor de primaria o el responsable por la clase intentaba controlarlos, lo esperaban a la salida de la escuela, lo atacaban sorpresivamente, lo lanzaban al aire y lo tiraban al suelo.

Después, los alumnos huían a sus casas gritando y, de esta manera, impedían que la dirección escolar tomara nota de los nombres de los revoltosos, porque eran muchos los que participaban. En fin, tales estudiantes eran rebeldes y violentos...

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año, ante todos los alumnos que estaban reunidos en el salón de clase, antes de explicar el tema, a manera de introducción, dijo:

- Todos ustedes son respetables hijos de Dios. Ninguno de ustedes es un mal elemento. Todos son personas dignas porque son hijos de Dios. Yo creo que es así. Si proceden de manera incorrecta, La culpa no será de ustedes, sino mía, pues yo soy el profesor. En este caso mi ineficiencia como educador y mi falta de preparación espiritual serán Las causas que se proyectarán en cada uno de ustedes, lo que puede dar como resultado una situación en la cual ustedes de ninguna manera serán los responsables. Por lo tanto, si practican actos reprobables, pueden castigarme y hasta agredirme.

Hasta ese momento, los otros educadores acostumbraban decir cosas totalmente opuestas: “Yo soy el profesor y sólo enseño lo que es correcto, la verdad y la verdadera moral. Pero ustedes son malos elementos, pues no siguen lo que les trasmito. De ahora en adelante, deben preestar atención a mis palabras y cumplirlas siempre.” De esta manera se expresaban los demás educadores. Los sermones que predicaban podrían ser sintetizados así: “Los alumnos son malos, pero los profesores son buenos”.

El poder de la palabra es extraordinario. Si alguien afirma: “Ustedes deben mejorar porque son malos”, será muy difícil que alguna mejora ocurra. Incluso, tratándose de la educación de los hijos, si los padres les dicen: “Ustedes deben estudiar bastante aritmética porque no tienen buena cabeza, efectivamente el niño demostrará poca inteligencia debido al poder de esas palabras. Esto ocurre porque los hijos respetan y confían en sus padres, y creen que todo lo que ellos les dicen es verdad.

Si la madre le dice a su hijo: “Tú no eres muy inteligente y por lo tanto debes estudiar mucho”, el niño pensará “Ya que mi madre lo dice, debe ser cierto. No soy muy hábil y esto es de nacimiento...” Esta idea fija, de que no es muy inteligente, se grabará en su subconsciente y aunque el niño se esfuerce mucho en sus estudios no tendrá un resultado estupendo.

El ejemplo citado se refiere a los estudios, pero se puede aplicar la misma orientación a los problemas de conducta y actitudes de los alumnos. Si el maestro en la escuela piensa o expresa: “Ustedes son malos elementos, pero yo, el profesor, soy bueno, nunca logrará obtener resultados satisfactorios.

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El Prof. Eizaburo Watanabe dijo lo contrario: “Ustedes son hijos de Dios, son personas excelentes. Si ustedes son malos, yo seré el responsable; y si esto sucede hasta pueden agredirme”. Entonces, los alumnos se volvieron personas dignas de representar al hijo de Dios, respetaban al Prof. Watanabe, y en lugar de atacarlo, todos lo admiraban. El mérito del Prof. Watanabe fue reconocido. Por tradición, en el régimen, educacional era muy difícil que un profesor que no ha seguido estudios superiores, llegase a ocupar el cargo de director. Sin embargo, el Prof. Eizaburo Watanabe fue nombrado director de la escuela, un hecho extraordinario que raramente ocurre.

Después de relatar esta experiencia pedagógica, el Prof. Eizaburo Watanabe se dirigió a mí con estas palabras:

-Profesor, yo he obtenido mucho éxito en la escuela como educador. Sin embargo, hay un detalle en mi vida que no marcha muy bien.

Entonces, le pregunté -¿Cuál es su problema?

-Es difícil decirlo. Me siento inhibido...

-Aunque sienta vergüenza, le pido que cuente su problema, incluso delante de los seminaristas, pues también podrá servir de ejemplo a los presentes - expresé.

Entonces, él confesó:

- Prof. Taniguchi, no me llevo bien con mi esposa. Yo le respondí:

- Si vive mal con ella, trate de llevarse bien.

Esta respuesta causó risa entre los oyentes. Sin embargo, para el Prof. Watanabe fue como un balde de agua helada en la cabeza que lo hizo despertar. Él comprendió: “¡Yo soy el culpable!” Si se llevaba mal con su esposa, era suficiente que se reconciliase con ella. Esto es algo natural, lógico y sencillo. Si todos lograran colocar en práctica lo que es natural y lógico, en este mundo no habría problemas. Sin embargo, el hombre busca los conflictos y después se atormenta pensando en cómo se reconciliará. Cuando se da cuenta de: Yo estaba equivocado...”, básicamente a partir de ese momento, el problema ya está resuelto.

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su sueldo de la escuela, entregaba sólo una parte a su esposa para los gastos de la casa y no le decía el monto total de lo que percibía. El resto, él lo depositaba en una cuenta de ahorro a su nombre y siempre llevaba consigo la respectiva libreta de depósito. Hasta en los seminarios, él la portaba como si fuese un objeto precioso.

La razón de esta economía era para el eventual caso de que fuese expulsado del hogar por su esposa, por lo menos, en esa circunstancia tendría su libreta de ahorro. Este era su pensamiento.

Sin embargo, cuando le di aquel golpe verbal. Si está en desarmonía, trate de armonizarse”, el Prof. Watanabe reaccionó así: “Mi actitud es la causa del problema. Yo soy el que está en desarmonía. Yo quería tener mi ahorro particular sin la participación de mi esposa. Yo le estaba escondiendo a ella los depósitos que efectuaba. Yo era quien me había apartado espiritualmente de ella, como si fuésemos una pareja separada. Obstinadamente, yo mismo no admitía que mi esposa conociese el mundo en que yo vivía. La culpa era sólo mía y de nadie más, pues mi propia conducta era la que ocasionaba la desarmonía. Yo estaba equivocado y voy a corregirme”. Así lo decidió en ese momento.

Quien sigue una enseñanza debe colocarla en práctica al instante. Inmediatamente, el Prof. Watanabe envió a su casa por correo la libreta de ahorro y escribió una carta a su esposa, expresándole: “Hasta ahora yo estaba equivocado. Hoy, en el seminario, escuché una conferencia excelente y cambié mi manera de pensar. Tú y yo somos una pareja. La pareja es un solo cuerpo. Te pido perdón por haber mantenido mi corazón y mis ahorros separados de ti, cuando en realidad, somos un único ser. El dinero depositado en la cuenta de ahorro es todo tuyo. Mis cosas también son tuyas. Por eso, puedes gastar el dinero, cuando y como quieras. Tú y yo somos un solo ser”.

Más o menos así era el contenido de la carta que envió a su casa, en Takada. Mientras ocurría esto, allá en Takada su esposa, llamada Fumoe, sintió un cambio, un nuevo estado del alma, en el mismo momento en que el Prof. Watanabe decidía transformarse espiritualmente.

Doña Fumoe, la esposa del profesor, era hija única y, por lo tanto, la única heredera de la familia. Por eso, ella pensaba: “Esta fortuna es la herencia de mis padres

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y, por lo tanto, me pertenece. Mi esposo es una persona que entró a mi casa, él vino de afuera para casarse conmigo. Entonces, si no me agrada, lo puedo echar a cualquier momento”.

Este pensamiento era captado inconscientemente por su esposo, quien llevaba siempre su libreta de ahorro para poder disponer de algún dinero en el caso de que fuera expulsado. Sin embargo, cuando se produjo el cambio espiritual del Prof Eizaburo durante el seminario que se realizaba en Tokio, simultáneamente se transformó el estado espiritual de la esposa que estaba en el hogar.

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CAPÍTULO 2

TRASMISIÓN MENTAL ENTRE LA PAREJA

Hablemos ahora de la esposa del Prof. Watanabe, la Sra. Fumoe, que se había quedado en casa.

Como ya mencionamos anteriormente, era la única heredera de la familia y tenía una asombrosa facilidad para comunicarse. Una vez vino a Tokio a participar de una reunión de la Asociación Paloma Blanca (Asociación de las Damas de Seicho-No-Ie) y, en un momento, contó al público su estado espiritual. Lo que voy a exponer es la historia que ella misma relató.

La Sra. Fumoe se casó con el Prof. Watanabe, pero debido a que tenía orgullo por ser heredera, no lograba sentirse perfectamente unida a su esposo, a quien consideraba un intruso, un elemento que había llegado de afuera. A ella no le agradaba mucho, pero lo había aceptado como esposo porque una hija que es heredera debe cuidar a los padres y está sujeta a quedarse solterona si es muy exigente y caprichosa al escoger a su cónyuge. Como era heredera, siempre pensaba arrogantemente (aunque abiertamente no lo expresara): “Si él hace algo que me disguste, lo podré expulsar a cualquier momento”. Cuando los sentimientos de la pareja están distanciados, el ambiente familiar pierde la atmósfera de afecto, armonía y comprensión, volviéndose conflictivo y agresivo.

El niño que nace en un ambiente conyugal de esta clase, difícilmente se desarrollará saludablemente. La razón es que, en este caso, no hay armonía entre el

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“cielo” y la “tierra”. El “cielo” significa el esposo; la “tierra”, la esposa; el hijo es el producto. De acuerdo al caso, el hijo podrá volverse rebelde o, entonces, enfermar.

Cuando hay conflictos en el hogar, es decir, cuando la pareja está en desarmonía, es muy frecuente que el hijo contraiga una enfermedad acompañada de fiebre, pues el conflicto es algo que produce fiebre (calor). Si un niño contrae, repentinamente, una disentería acompañada de fiebre alta o una tos fuerte que no sana a pesar de las aplicaciones de inyecciones de antibióticos recetados por los médicos, es necesario reflexionar si no hay discordia conyugal en el hogar. En estos casos, si los padres que estaban peleando se reconcilian, el niño se sanará inmediatamente. En Seicho-No-Ie hay muchos casos de curaciones de este tipo.

El matrimonio Watanabe tenía dos hijas, pero una de ellas ya había fallecido. La otra estaba internada en el hospital con el diagnóstico de tuberculosis pulmonar y sufría constantes fiebres. Incluso con los tratamientos especializados no había ninguna mejoría y la enfermedad se agravaba cada vez más, llegando a un estado crítico, con peligro de muerte.

En esa época un profesor llamado Midori Kaneko, un adepto muy entusiasta y elocuente orador fue enviado a Takada como representante oficial de Seicho-No-Ie a fin de dar una conferencia. Entonces, el Prof. Eizaburo Watanabe le pidió al Prof. Kaneko:

-Mi única hija sufre de tuberculosis y está al borde de la muerte. Quiero salvarla cueste lo que cueste, pero creo que no hay posibilidad de lograrlo mientras mi esposa siga con la misma actitud mental. No sirve de mucho que yo hable con ella, pues se rebela obstinadamente contra mí y no quiere escucharme cuando le trasmito la Verdad. En este momento, ella está en el hospital al lado de nuestra hija que está internada. Le pido encarecidamente que usted se dirija allá y converse con ella de la Verdad. Quien sabe, si logra cambiar su mentalidad, tal vez mi hija se pueda salvar...

Atendiendo a su pedido, el Prof. Kaneko fue al hospital y habló de la Verdad predicada por Seicho-No-Ie, pero la Sra. Fumoe Watanabe se tapó los oídos y no quiso escucharlo. Cuando el Prof. Kaneko intentó explicar: “Es una enseñanza maravillosa...”, ella replicó: “no me interesa si la enseñanza de Seicho-No-Ie es magnífica o no. Si es tan extraordinaria y mi esposo se va al paraíso salvado por esta enseñanza, yo me iré al

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infierno con mucho gusto”.

Ante estas palabras de la Sra. Fumoe que, obstinadamente, se negaba a entender, el Prof. Kaneko no supo qué responder a pesar de su elocuencia y su deseo de divulgar las enseñanzas de Seicho-No-Ie. Después de este episodio la enfermedad de la hija del matrimonio Watanabe se fue agravando cada vez más y la niña finalmente murió.

A pesar de la muerte de su hija, el Prof. Watanabe no demostró ninguna expresión de pena. ¿Por qué él no demostraba tristeza? Porque sabía, a través de las enseñanzas de Seicho-No-Ie, que el hombre no muere. Él había adquirido la convicción: “El hombre no es cuerpo carnal; en la esencia de la materia, en la esencia del cuerpo existe un ser sumamente maravilloso; este sí, es el verdadero hombre.” Entonces, pensaba: “Esto sí, es la Vida de mi hija. Su Vida es la Vida de Dios que aquí nació y permaneció durante un cierto tiempo en la Tierra para salvar a mi esposa o a mí. Mi hija fue la verdadera manifestación del Amor de Dios que salva a la humanidad y ahora ella retorno al mundo celeste porque terminó su misión”. Así era la fe que él había adquirido.

El hombre no muere. El cuerpo no es el hombre; es tan solo una ropa que el hombre viste. Así como un buzo viste una pesada ropa llamada escafandro a fin de poder sumergirse y trabajar dentro del agua, el hombre, para cumplir su misión aquí en la tierra, desciende dentro del aire atmosférico vistiendo una ropa de cuero capaz de resistir la presión atmosférica y una serie de otras presiones materiales. De la misma forma que un buzo se saca el escafandro después de haber cumplido su misión, el hom-bre también despide su cuerpo carnal y regresa al mundo espiritual como ser espiritual. Por lo tanto, mi hija no está muerta. Ella no está presente en este mundo, pero está en el mundo espiritual. Es como si ella hubiese dejado Japón y viajado a América. Ella está en un lugar mucho mejor que América: “Está en el Mundo Celestial”. Con esta comprensión, él no daba señales de tristeza. Sin embargo, su esposa, estaba profundamente apenada. Hasta ese momento ella pensaba: “Mi esposo es un extraño que llego de afuera; y por lo tanto, lo echaré en el momento que yo uniera”, pero su hija, que ella misma había traído al mundo, no era un elemento extraño que llegó del exterior, sino de su propio ser. Era una parte de ella, enteramente unida ti ella. La única persona en quien podía confiar y de quien podía esperar amparo, era la hija que había

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nacido de e a misma. Sin embargo, las dos hijas habían fallecido. E a no se resignaba con tanta soledad y tristeza. Al recordar a su hija, las lágrimas brotaban de sus ojos. Por el contrario, su esposo mantenía una fisonomía serena que le causaba envidia “¡Ah! Yo también quiero estar tan serena como el, ¡Oh! ¡Cómo sufro! ¡Me siento tan desesperada! ¿Porque él está tan tranquilo a pesar de que nuestra hija ha muerto; Quizás porque conoce las enseñanzas de Seicho-No-Ie. ¡O tal vez porque lee La Verdad de la Vida!. Yo también voy a leer La Verdad de la Vida y conocer Seicho-No-le; pensó finalmente la Sra. Fumoe.

El esposo siempre le insistía que leyese el libro La Verdad de la Vida, pero ella se rehusaba, porque pensaba que “hacer lo que él manda significa la derrota. Sin embargo, con la muerte de las dos hijas, nacidas de su propio vientre, no soportaba más la tristeza. Entonces, aprovechó las ausencias del esposo que iba a dar clases a la escuela, y comenzó a leer el libro La Verdad de la Vida que estaba en el estante. Tan pronto como escuchaba sus pasos llegando, rápidamente colocaba el libro en su lugar y trataba de disimular, pues pensaba que hacer lo que él le había recomendado era lo mismo que admitir su derrota. Esta situación duró hasta que llegaron las vacaciones.

Como habría un seminario de verano en la Sede Central de Seicho-No-Ie durante las vacaciones, el Prof. Watanabe decidió participar y se fue a Tokio.

“¡Ahora es el momento! ¡Mientras mi esposo está ausente!” - pensando de esta manera, la Sra. Fumoe tomó el libro, lo abrió sin recelo y prosiguió su lectura. Así lo hizo todos los días. A medida que iba leyendo, su manera de pensar se iba modificando. Hasta que finalmente se dio cuenta de su error; entonces, se colocó con las manos unidas en posición de oración en dirección a Tokio y pidió perdón a su esposo: “Yo estaba equivocada. No sé cómo pedirte perdón a ti y a nuestra hija. Perdón. Yo fui la que mató a nuestra hija. Te pido mil perdones. Yo fui la responsable. Perdóname”.

Fue en ese exacto momento que el Prof. Watanabe, en la Sede Central de Seicho-No-Ie, dijo: “Prof. Taniguchi, yo no me llevo bien con mi esposa” y yo le respondí espontáneamente lo que era natural: “Si no se lleva bien, trate de llevarse bien”, lo que lo emocionó profundamente como si hubiese recibido un balde de agua fría en la cabeza. Sucedió de este modo, porque hubo una trasmisión mental entre los dos. La esposa

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estaba emitiendo allá en Takada esta vibración mental: “Yo fui la responsable; yo estoy equivocada; perdóname querido. Al captar estas ondas, el esposo también sintió espontáneamente lo mismo. “¡Oh, yo fui el responsable. Querida, perdóname, perdóname!”.

La pareja de esposos originalmente son una sola Vida. De esta manera, el pensamiento del esposo se transmite infaliblemente a la esposa, aunque este muy distante y viceversa.

Así; el hogar del matrimonio Watanabe alcanzó el estado de verdadera armonía y a partir de ese momento comenzaron a suceder muchos hechos milagrosos. En los próximos capítulos trataremos este asunto.

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CAPÍTULO 3

SOLUCIÓN DE LA DESARMONÍA CONYUGAL

En el capítulo anterior expresé que los pensamientos de una pareja se comunican entre sí, incluso en el caso que uno esté distante del otro. Tal vez, con la presentación de sólo un ejemplo muchos pueden pensar que se trata de una simple casualidad. Por eso, quiero referir aquí otro caso.

En la época de la expansión militar en Japón había un subteniente de la marina llamado Omori, que pertenecía a la base naval de Kure. A pesar de haberse graduado en la Escuela de Ingeniería Naval, él no lograba ascender y continuaba como subteniente desde hacía más de 10 años. ¿Por qué no era ascendido? Porque vivía peleando con su esposa. Y, al existir tales conflictos, ¿por qué no lo ascendían? Esto no quiere decir que en aquella época, la Marina indagase en los hogares de los oficiales y no diesen ascenso a los que vivían discutiendo con la esposa. Ya mencioné en el capítulo precedente que la enfermedad de un hijo surge del conflicto entre los padres. Sin embargo, en este caso, quienes estaban enfermos eran los mismos cónyuges. Cada vez que el oficial se encontraba con el rostro malhumorado de su esposa, le brotaba el pensamiento: “Mi desgracia es tener una esposa así, con esa cara de mal humor”. De esta manera, constantemente acumulaba en su pecho tristeza e insatisfacción. El sentimiento de tristeza se transforma en líquido. La mayoría de las personas podrá pensar que la mente es siempre mente; la materia es siempre materia, y que es un absurdo creer que la mente se transforma en materia. Sin embargo, LA CONVERSIÓN DE LA MENTE

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EN MATERIA ES UNA REALIDAD CONOCIDA POR MUCHAS PERSONAS.

Por ejemplo, cuando ustedes están tristes ¿No les salen lágrimas de sus ojos?. Es verdad que esta sustancia llamada lágrima proviene de las glándulas lacrimales, pero eso no quiere decir que las lágrimas sean prefabricadas v se almacenen hasta ser secretadas. En el momento de la tristeza, por la acción de la mente se forma la materia llamada lágrima. Cuando vemos una ciruela ácida, secretamos una gran cantidad de saliva. Éste, también es un ejemplo de como la mente influye en la función fisiológica. Pavlov, un gran fisiólogo ruso, se hizo famoso por su descubrimiento de la teoría del reflejo condicionad. Él abrió un orificio en el estómago de un perro e introdujo un tubo de goma, de tal forma que el jugo gástrico se deslizara a través de él. De esta manera, efectuó varias experiencias. Cada vez que iba a dar comida al can hacía sonar una campanilla. Entonces, al oír la campanilla, el animal comenzaba a segregar jugo gástrico aunque no viese o recibiese alimento. Cuando le daba comida sabrosa, la secreción de jugo gástrico era más abundante. Si colocaba frente al perro un mono – el animal que más detesta -, la secreción cesaba inmediatamente. Realizando experiencias de éste género, Pavlov mostró la magnitud de la influencia de la mente en la función fisiológica. Es enorme la influencia de la mente en el funcionamiento de nuestro organismo. También el ser humano con su mente convierte la naturaleza de la materia a través de la función fisiológica. Entonces, explicaremos la transformación de la tristeza en líquido. La tristeza no es un pensamiento seco ni límpido. Es un pensamiento húmedo, y un pensamiento húmedo se manifiesta en forma de humedad. ES por medio de este principio que la tristeza transforma en líquido. Cuando decimos que la forma mental se concretiza y se manifiesta en forma visible, hay quien dude que la mente tenga forma. Pero, la mente tiene forma (EM: Es lo que en el esoterismo básico se llama pensamiento forma, o mejor aún pensamiento-sentimiento forma, para denotar una ley importantísima que dice: “Los pensamientos son cosas, tienen forma y tienen vida; la inmensa mayoría de ellos ‘vida temporal’, más; los pensamientos sostenidos, ‘educados’ tienen una vida larga. Los pensamientos-forma, se atraen por afinidad y aumenta el radio de su influencia en las personas afines a tales pensamientos, de allí la importancia de educar la mente, y por consiguiente la emisión de los pensamientos).

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Ustedes tienen una vaga conciencia de esto, pues se expresan de esta manera: "Aquella persona tiene un corazón grande; aquel sujeto tiene la mente estrecha, fulano tiene una mente aguda; éste tiene una manera de pensar cuadrada, etc.”. A través de las palabras que pronuncian inconscientemente, ustedes demuestran que saben que mente tiene diferentes formas: grande, estrecha aguda, cuadrada, etc. Sólo que estas formas no son visibles a los ojos. Y el cuerpo carnal, es la manifestación de esta forma invisible en forma visible. De esta manera, el estado físico de una persona, jamás logra esconder la mente de la propia persona. Tanto el rostro, como el cuerpo, son la fiel manifestación de la forma de la mente.

Por lo tanto; si una persona está enferma, su mal es la proyección de su mente; por eso, si logramos cambiar la mente de esa persona, mostrándole cómo es su mente, él se curará. No es nada difícil; todos pueden lograrlo (EM: Otra ley mental importantísima que reza: ‘Tal como piensas así eres; o en eso te conviertes’. Christian Barnard lo popularizó: ‘Si piensas que estás vencido, lo estás; si piensas que no puedes, no podrás; si piensas que perderás, ya has perdido. Porque en la vida, todo está en la actitud mental de las personas…’). Son incontables los casos de personas que se curaron de sus enfermedades repentinamente, cuando cambiaron su mente por la auto-reflexión y el arrepentimiento: “¡Ah! Yo me enfermé debido a tal pensamiento... realmente estaba equivocado...”.

Volvamos al asunto. El subteniente Omori veía la fisonomía melancólica de su cónyuge y pensaba: “Es una desgracia tener una esposa como esta”. Este sentimiento de tristeza se acumuló en su pecho y, como consecuencia, allí se acumuló líquido que resultó en una pleuresía. A su vez, la esposa, que vivía siempre triste por ser considerada una desgracia” por su esposo, sufría constantemente de varias enfermedades: peritonitis, problemas ginecológicos y neurosis cardíacas.

De esta manera, era como si el esposo y la esposa mantuvieran una competencia para ver quién sería más veces internado en el hospital de la Marina. Por eso, él no era ascendido, a pesar de ser un oficial competente y graduado en la Escuela de Ingeniería Naval. Como necesitaba internarse a todo momento, no había la menor posibilidad de un ascenso. Consecuentemente, él continuaba como un eterno subteniente.

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Cierto día, el oficial Omori asistió a una reunión de Seicho-No-Ie en la ciudad de Kure. Para orientar esa reunión llegó una profesora llamada Shizuma Kihara quien ahora vive en Mukojima, en la ciudad de Onomichi. Ella habló de la armonía conyugal. La conferencia lo impactó profundamente. El mantenía férreamente, lo que podemos llamar el orgullo de un oficial de la Marina. Debido a su exagerado espíritu de disciplina, todas las mañanas exigía a su esposa que hiciese la cama y no le interesaba que ella estuviese enferma. Tan pronto como se levantaba, le decía: “¡No te olvides de tender mi cama!”; y si la esposa le rogaba: “¿Hoy, por lo menos, no podrías hacerlo tú mismo?, discúlpame, pero me siento tan mal”. Él llegaba a golpearla gritando enfurecido: “¡Torpe! ¿Tú crees que puedes mandar a un oficial de la Marina?.

Debido a episodios como éste, la esposa iba acumulando sentimientos de tristeza en su interior y, consecuentemente, sufría de enfermedades de los órganos internos.

Mientras tanto, al escuchar la conferencia de la Profesora Kihara, el teniente se conmovió. De regreso al hogar; en la noche, tan pronto se acostó comenzó a llorar arrepentido por haber maltratado a su esposa: “Oh querida, perdóname. Yo estaba equivocado. Perdóname. Yo estaba equivocado. Perdóname...”. Y las lágrimas corrían abundantemente. Como tenía vergüenza de que lo vieran llorando porque era un oficial de la Marina, se cubrió hasta la cabeza con la colcha y siguió llorando: “¡Oh, cómo fui tan injusto contigo!; ¡Perdóname, perdóname, perdóname!. Yo estaba equivocado...” Y derramó lágrimas de verdadero arrepentimiento.

Finalmente, amaneció. A eso de las 6 horas de la mañana, él oyó el ruido de un plumero con el cual su esposa hacía la limpieza. El sonido se fue deslizando hasta las habitaciones del fondo y repentinamente escuchó un llanto. Algo debía haber sucedido, porque inesperadamente ella había comenzado a sollozar. El Sr. Omori saltó de la cama y corrió al fondo de la casa. La encontró llorando postrada ante el altar.

-¿Qué pasa?, ¿Qué te ha sucedido?

Ella irguió el cuerpo y agarrándose de las ropas de su esposo le dijo sollozando: “¿Me perdonas?. Yo estaba equivocada. Perdóname, por favor. Hasta ahora, yo estaba en un gran error. Te pido que me perdones”.

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toda la noche, muy arrepentido consoló a su esposa:

-Tú no tienes ninguna culpa. El culpable soy yo. Perdóname, tú no eras la culpable. La culpa fue toda mía. Perdóname.

Y los dos se abrazaron llorando. En ese momento se dio la verdadera reconciliación de la pareja, desde lo más profundo de sus corazones.

En ese ínterin se levantó el hijo que tenía dieciséis años. Desde su nacimiento hasta ese momento, ese joven se orinaba en la cama todas las noches y no dejaba de hacerlo ni un solo día. Los padres sólo podían imaginar que como de costumbre, la cama estaría inundada, ya que a esa edad es muy grande el volumen de la orina. Sin embargo, contrariando tal expectativa, la cama no estaba mojada sino bien seca.

El Sr. Omori no le dio mucha importancia al hecho, pues pensaba que en este largo período de dieciséis años muy bien podría suceder una excepción. Sin embargo, el joven no la mojó al día siguiente, ni al subsiguiente, curándose definitivamente.

¿Cómo se explica esto? - En realidad, la enuresis representa el sentimiento de tristeza de los padres. El papá sufría de pleuresía porque había acumulado su sentimiento de tristeza en la pleura en forma de agua. La madre padecía de peritonitis porque había acumulado su tristeza en el abdomen. Pero, como todo no era suficiente para dar salida a toda la pena acumulada, entonces, también se extravasaba a través del hijo.

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CAPÍTULO 4

AUTOCASTIGO

La reciente Medicina Psicosomática afirma que el estado físico de una persona es el reflejo del estado de su mente.

Sin embargo, nosotros avanzamos más: sustentamos la teoría de que no es sólo el estado físico, sino también las situaciones o condiciones que surgen en nuestro medio ambiente e incluso el estado de abundancia o de miseria, la buena o la mala suerte, los infortunios o dificultades, lodo es la imagen de nuestra propia mente que se desarrolla y se proyecta en el mundo físico.

Esto no es una hipótesis y contamos con varios ejemplos concretos. Nosotros reunimos estadísticamente estos casos y, por deducción, llegamos a esa afirmación. En este sentido, podemos declarar que lo que predicamos no es una simple devoción, sino una ciencia mental.

Pero volvamos a hablar del oficial Omori: Él había sido un eterno subteniente debido a la desarmonía conyugal, pero cuando la pareja se reconcilió, como ya fue narrado, el ambiente se transformó. Desde ese momento, la pareja ya no se enfermaba. Su hijo, también se había curarlo de la enuresis; e incluso, el teniente Omori, que en aquella época del conflicto chino japonés operaba en la sección de mecánica como ingeniero naval, inventó un dispositivo importante para la caza submarina. Su creación fue reconocida y su situación mejoró radicalmente. Comenzó a tener rápidos ascensos. Según relató, recibía inspiraciones para inventos durante la lectura de la Sutra Sagrada

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Lluvia de néctar de la Verdad que anotaba en un cuaderno. Al realizar las experiencias conforme la inspiración recibida, lograba creaciones extraordinarias. Así, cuando terminaron los conflictos, el Sr. Omori ya era un capitán de fragata.

En cierta oportunidad, cuando se realizó una conferencia de Seicho-No-Ie en Hieizan, el Sr. Omori y yo caminábamos uno al lado del otro en dirección al Templo Central. La distancia era de unos quinientos metros a partir del punto final del pequeño vagón. El Sr. Omori, que iba a mi lado, comenzó a hablar:

-Profesor, hay un asunto que todavía no le he confesado. Es un caso que debo contarle de cualquier forma...

-Pero ¿de qué se trata?

—Profesor, bien... en aquella época como no me llevaba bien con mi esposa, mantenía relaciones con dos mujeres jóvenes; sin embargo, yo creía que tal situación era condenable desde el punto de vista moral y, por eso, les propuse terminar. Pero cuando yo tocaba ese tema, ellas manifestaban lo siguiente: “¿Qué será de mi vida sin ti? - Si nos separamos, moriré”. Entonces yo quedaba apenado y receloso, y la relación continuaba. Pero, íntimamente, pensaba que aquello tenía que terminar.

Esta es la voz de la divinidad interna, voz de Dios que se aloja en su interior - la naturaleza divina interior - la que comúnmente nosotros llamamos “conciencia”. Cuando existe este sentimiento de culpa, la persona podrá sufrir accidentes o herirse inesperadamente como autocastigo. El Sr. Omori pensaba: “Esto no correcto. Necesito cortar las relaciones (en japonés se dice ‘cortar la mano’) con ellas, sea como sea”. Entonces, cierto día, cuando maniobraba una determinada máquina de la nave, sin querer, colocó la mano en los engranajes. Inmediatamente las retiró, pero cuando la vio, ya sus dedos: el meñique y el anular, habían sido cortados.

-Profesor, mire. Estos dos dedos están más cortos. En aquella época yo todavía no conocía Seicho-No-Ie. Por eso, pensé: “¿Cómo me pude hacer esto?. En aquel lugar sólo es posible meter la mano cuando se extiende el brazo deliberadamente y no hay modo de equivocarse. ¿Cómo mi mano se metió en un lugar de esos?; realmente es muy raro. Que tal...” Y así, yo interpreté como si aquello fuese un accidente. Pero, cuando conocí mejor las enseñanzas de Seicho-No-Ie, comprendí que no se trataba de una casualidad,

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sino de un autocastigo. Según explica Seicho- No-Ie, tanto nuestro cuerpo como el ambiente son proyecciones de nuestra mente. Las situaciones incómodas que vienen de fuera, suceden como reflejo de nuestra mente (EM: El Todo es mente, el universo es mental; y como es arriba, es abajo; entonces, resulta lógico que nuestros vehículos o cuerpos, y nuestro ambiente; sean proyecciones de nuestra mente).

Cuando aprendí este principio yo entendí: “Oh, entonces yo mismo corté mis dedos”. Profesor, ¿Este dedo meñique no representa la mujer? El dedo anular, también simboliza la mujer, porque allí se coloca el anillo de compromiso. Como yo deseaba cortar las relaciones con las dos mujeres, terminé por cortar los dos dedos que representan a la mujer. Entonces, comprendí que la idea que tenía en mi mente fue la que apareció en la forma.

Caminando a mi lado, el Sr. Omori iba contando los hechos, mostrándome los dedos que estaban un poco más cortos.

Como en el caso mencionado anteriormente, la herida externa que parece que fue causada desde fuera, nunca es provocada desde el exterior. Es la misma persona quien lleva su cuerpo a donde le puedan ocurrir accidentes. Este asunto es tratado con varios ejemplos en las obras de Introducción al Psicoanálisis y Psicopatología de la Vida Cotidiana del creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, las que nos brindan mayores esclarecimientos.

Nosotros, en la vida diaria sufrimos algunos fracasos. Generalmente, somos llevados a pensar que dichos reveses son simplemente casualidades; sin embargo, tales situaciones son provocadas por nuestra mente.

Entre los seguidores de mayor mérito que más desarrollaron el psicoanálisis de Freud hasta llegar a la Medicina Psicosomática, un campo nuevo de la Medicina, podemos citar al Dr. Karl A. Menninger, de Estados Unidos. En su libro O Homem Contra Si Mesmo (El hombre contra sí mismo), cita el siguiente caso:

Un director de colegio, de 30 años de edad, fue internado porque sufría de hipocondría. El motivo por el cual se internaba era el odio que sentía hacia su propia madre. Como él la detestaba no quería verla, y por lo tan- lo, se refugiaba en el hospital. Existen muchos enfermos de esta clase, es decir, se recluyen en el hospital para librarse

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de una determinada situación. Aunque no se hospitalicen, hay enfermos que se esconden en la cama.

“Hay muchos enfermos - afirma el Dr. Karl A. Menninger - que crean sus males y no desean curarse. Ese director de colegio también creó su dolencia y se refugió en el hospital. Sin embargo, una vez en el hospital como no veía la “cara” de la madre, no tenía más razón para permanecer enfermo y comenzó a mejorar. La madre pensó que su hijo estaba suficientemente restablecido y, lo forzó a regresar a la casa contra su deseo, afirmando que de la enfermedad de su hijo ella era la que más sabía. Entonces, como el joven tenía que ver nuevamente el rostro desagradable de su madre, otra vez pasaba a odiarla. Al final, ¿Qué significa odiar a la madre? - Significa “negar” a la madre. Negar es querer alejarla de sus ojos. Hablando claramente, es querer eliminarla. Sin embargo, él no podía matar a su madre. Era necesario, entonces, matar algo que la sustituyese. Y así, un cierto día, cuando miraba el rostro de su madre, entró en delirio y mató a su hija, aún una bebé; golpeándola con un martillo. Este acto fue considerado un caso de psicosis declarada y, por lo tanto, fue internado en un manicomio. Una vez internado por haber matado a una criatura, pensó en condenarse a sí mismo con la pena de muerte, pues quien mata debe expiar su culpa. En otras palabras, pensó en suicidarse. Intentó tirarse desde un lugar alto y herirse con un cuchillo. Pero no lograba realizar su intento porque siempre era descubierto a tiempo. Entonces, cierto día, él colocó su brazo en una máquina y acabo amputándose la mano derecha. Después de esto, su enfermedad desapareció”.

El libro lo narra de esa manera. ¿Cuál fue la causa de esta curación? - Según la interpretación del Dr. Menninger, el director tenía que condenarse a sí mismo a la pena de muerte porque había matado a una persona. Pero, aunque intentase condenar a la muerte a todo su cuerpo, es decir, suicidarse, él no lo lograba, pues siempre estaba vigilado. Entonces, transfirió la eliminación de todo su cuerpo a la aniquilación de la mano derecha, porque finalmente fue su mano derecha la que había asesinado a su bebé a martillazos. Por lo tanto, al ejecutar a su mano derecha estaba totalmente concluido su castigo, y así se curó de su enfermedad.

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De la misma forma que este caso de amputación, son muchas las situaciones en que nuestra mente presenta diferentes enfermedades en nuestro propio cuerpo como autocastigo. En el caso de colocar la mano en una máquina, se nota claramente la auto punición, pero tratándose de los órganos internos se acostumbra pensar que se trata de una simple enfermedad interna que no tiene ninguna relación con la mente. Sin embargo, sí existe una relación bastante profunda. El Dr. Menninger lo clasifica como “suicidio de los órganos internos”.

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CAPÍTULO 5

LA ARMONÍA MENTAL PARA OBTENER LA CURACIÓN

Cuando la pareja Watanabe alcanzó la verdadera armonía en el hogar, comenzaron a suceder muchas cosas milagrosas. La armonía de la pareja es la base de la felicidad, la salud, el triunfo y la prosperidad de la familia, así como de muchas otras cosas.

En la ciudad de Takada, se difundió la noticia de que cualquier enfermo se podía curar si recurría al Prof. Eizaburo Watanabe. Cierto día, él recibió una carta; era de una niña que con palabras infantiles, le decía más o menos lo siguiente: “Mi hermana sufre de catarata, no puede ver nada y está en cama desde hace mucho tiempo. Yo quiero que usted la cure. Como ella es ciega y no puede salir de casa, le agradecería mucho que viniese y conversase con ella sobre la Verdad”.

El profesor Eizaburo Watanabe se conmovió mucho con este pedido y decidió visitar la casa de esa niña. Al llegar, vio a una joven de unos 20 años debajo de frazadas sucias, cubiertas de polvo y hollín. Hasta su cabello estaba tan lleno de hilachas de frazada que parecía ser el nido de un ave. Daba la impresión de que no se había lavado el rostro desde hacía mucho tiempo y su aspecto era pésimo. El profesor le preguntó:

-¿Cuál es tu problema? -Los ojos. No puedo ver.

-Ah... Y ¿qué tal las otras partes de tu cuerpo?, ¿Tu rostro, por ejemplo? -No tengo nada en mi rostro.

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-Y ¿cómo está la boca?

-Tampoco tengo nada en la boca. -Y ¿las manos?

-Ellas están perfectas. -Y ¿tienes apetito? -Sí.

-Y ¿cómo están tus piernas? -Ellas se mueven.

—Entonces, ¿Esto significa que todas las partes de tu cuerpo están perfectas, con excepción de los ojos?

-Así es, señor.

Seguidamente, el profesor Eizaburo Watanabe le habló a la joven de la siguiente manera:

-Si es así, ¿Por qué vives sin hacer nada, encogida durante todo el día bajo esas mantas? - La ceguera es la manifestación del espíritu que “no quiere ver la luz”. La luz es la dádiva que llena el universo. Tú no ves porque tu espíritu no recibe esa dádiva con gratitud. Tus ojos son los órganos que captan la luz, pero están cerrados. Tú no puedes ver la luz porque los ojos de tu alma están cerrados. A pesar de tu ceguera, tu cuerpo está desbordante de gracias ya recibidas. Tú oyes, respiras, comes y mueves tus miembros. A pesar de ello, estás afligida porque sólo un órgano no está bien; piensas sólo en este mal y tú misma te indures a una vida triste. Este es el espíritu que no quiere ver la luz. Vamos, ten un espíritu más alegre; tener un espíritu alegre significa abrir las puertas de tu corazón para recibir todas las dádivas, toda la luz que está en el cielo y en la tierra; así, podrás ver (EM: Lo que nos enseña la Metafísica, y es cierto; es que: “La alegría es una energía curativa propia del Alma (Yo Superior), reflejo del espíritu creador (Del Jisso o Presencia Divina o Yo Soy)”).

En realidad, el Prof. Watanabe le explicó todo más minuciosamente, pero ahora no puedo relatar los detalles debido a mi tiempo limitado. Después de esta conversa ruin, el Prof. Watanabe se retiró.

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y quien le abrió la puerta fue ella misma.

-¡Oh! ¡Usted es el profesor Watanabe! Entre, por favor... le dijo.

Ella misma lo condujo hasta la sala y después de invitarlo a tomar asiento le agradeció diciendo:

-Vea, profesor. Gracias a usted, ya no estoy ciega. Le agradezco desde lo más profundo de mi corazón.

Sorprendido, el profesor le preguntó lo que ella había hecho después de su primera visita. La joven le respondió:

-Después de escuchar sus palabras, reflexioné mucho y entendí que mi manera de pensar estaba equivocada. Yo me arrepentí. Decidí que, a pesar de la ceguera, haría todo lo que estuviese dentro de mis posibilidades. Yo he recibido muchas gracias, estaba rodeada de incontables bendiciones de Dios, de mis antepasados, de mis padres, de la humanidad, en fin, de toda clase de beneficios, pero no me acordaba de retribuir ninguna de estas gracias. Sólo pensaba en mi cuerpo, principalmente en la parte que estaba enferma y siempre estaba insatisfecha. Pero aquel día, percibí que mi mentalidad estaba equivocada y me arrepentí profundamente. Aún sin poder ver, me levanté, arreglé mi cama, guardé las mantas y les agradecí por haberme sido útil durante tanto tiempo; y después fui a la cocina. Tanteando, tomé un recipiente, lo llené de agua y me lavé el rostro. Seguidamente, busqué un trapo y comencé a limpiar el piso de la cocina, agradeciendo siempre las bendiciones recibidas. Después, fui a la sala. Allí estaba mi hermanito de 4 años. Al verme exclamó: “Hermana, ¡estás muy bonita!”; debo haberle parecido más linda porque había lavado mi rostro después de mucho tiempo, yo le dije: “Hermanito, ¡eres tan simpático! Tu rostro es tan gracioso”. Luego, me senté y lo coloqué en mi regazo. Cuando yo vivía en la cama, él no se me acercaba mucho; pero ahora se agarra de mí y juega alegremente. Le acaricié su cabeza diciéndole: “¡Tú eres un buen niño y tienes un rostro tan lindo!, ¡Tú eres un amor!”. Entonces, sucedió algo sorprendente: comencé a distinguir su nariz. Después, gradualmente me fue posible ver más. Y, finalmente profesor, ya estaba viendo todo con nitidez. Así, milagrosamente, gracias a Dios, ahora veo todo. Es una bendición tan grande. Ni sé, cómo agradecerle”.

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querer ver la luz. Esta “luz” de la que hablamos, significa las gracias que son proporcionadas al hombre en el cielo y en la tierra. El alma que no ve estas gracias, está cerrando los ojos a la “luz”. Las personas que se quejan constantemente están con los ojos del alma cerrados, y por eso, dicen que “todo está oscuro”. Sus pensamientos oscuros se manifiestan en el cuerpo, y por eso, tales personas ven un mundo oscuro; realmente el mundo fenoménico es proyección de la mente. El mundo que nuestros ojos ven, al final, es la manifestación de nuestro propio mundo mental.

En cierta ocasión, cuando yo hacía una conferencia en la Sede Central, me buscó la propietaria de un hotel. Su rostro estaba tan lleno de heridas que me hacía recordar una piña. Ella me preguntó:

-Profesor, ¿Qué debo hacer para que mi rostro se cure? - Cuando se sana una herida, enseguida aparecen dos más. Por eso, estoy con este aspecto. ¿Qué debo hacer para quedar bien?

Le respondí:

—Ese aspecto es exactamente igual a su mente. Usted siempre se lamenta y se queja, tiene el espíritu impregnado de asperezas. Su cuerpo refleja sus pensamientos de esa forma.

Entonces, ella me habló de otro mal que la atormentaba:

-Profesor, también tengo catarata. Me examinaron en la Clínica Oftalmológica Nakamura, y me dijeron que para este tipo de catarata todavía no se han descubierto medios para curarla y que en un año perderé totalmente la visión. ¿No habrá ninguna manera de sanarme?

-Eso, también se debe a su espíritu que se niega a ver la luz, pues vive lamentándose y usted carece de espíritu grato. Debe empezar a agradecer a todas las personas que están a su alrededor, a todo el mundo y a todas las cosas.

La orienté en pocas palabras.

Después de una semana, esta señora regresó para agradecerme. Al principio, aun observando detenidamente su rostro, no la reconocí. Es que su fisonomía había cambiado totalmente. El rostro que antes parecía una piña se había transformado: su piel estaba tan suave y linda.

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-¿Qué le pasó? - le pregunté.

-Sabe profesor, yo tengo un hijo que adopté cuando todavía era bebé. Como soy viuda, lo crié sola con todos los cuidados, le di hasta educación superior. Después de que él se graduó y obtuvo empleo en una empresa - y mire que su sueldo es una miseria - comenzó a pensar que era el dueño de la casa y quería mandarme. Cuando llegaba, se encerraba en su cuarto y no me dirigía ni una sola palabra cariñosa. Por eso, pensé hasta en desheredarlo. Pero al oír sus palabras comprendí que estaba equivocada. En ciertas familias, hay hijos que a pesar de serlo biológicamente, llevan una vida libertina y terminan por dilapidar la fortuna familiar. Sin embargo, mi hijo que lo es por adopción, acepta ser mi heredero y, aunque poco, trae su sueldo a casa, él no derrocha lo que gana y contribuye para nuestro sustento. Cuando pensé de esta manera, me arrepentí.

Como en aquel día hacía mucho calor, tan pronto como mi hijo regresó del trabajo, le dije cariñosamente: “Bienvenido. Debes sentirte muy acalorado” y con un abanico comencé a echarle aire. Desde ese momento cambió su actitud; hasta entonces, al regresar a casa se iba directamente a su dormitorio, como si no quisiese ver mi cara y sólo aparecía a la hora de comer. Y aun en ese momento, no me dirigía una sola palabra. Pero ahora, ese mismo hijo viene a mi cuarto y afectuosamente, de manera espontánea, me cuenta todas las cosas que le sucedieron en la empresa. Soy tan feliz, que este mundo que antes me parecía un infierno, ahora lo siento como si fuese un paraíso. Y entonces - ¡Qué cosa tan extraordinaria! - mi rostro se volvió tan liso. Y no es sólo eso. Mis ojos, que antes veían todo empañado, ahora pueden ver hasta paisajes lejanos, tal como si las nubes se hubieran disipado. Le agradezco de todo corazón.

Como vemos, la ceguera es la manifestación del pensamiento que se niega a ver la luz, es decir, de la mente que cierra los ojos a los beneficios recibidos.

El hecho que voy a narrar sucedió durante el seminario realizado en Nagasaki. Una señorita llamada Kamachi, que estudió en el “Internado Luz” (antigua escuela de novias de Seicho-No-Ie) y sufría de miopía muy acentuada, relató la siguiente experiencia. El local del seminario era el salón Koyo. Tan pronto como subió al palco, juntó sus manos en actitud de oración y llorando copiosamente dijo: “Muchas gracias papá; muchas gracias mamá. Perdónenme por haber sido tan ingrata”. Después de arrepentirse de su

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comportamiento de hasta entonces y agradecer a sus padres, volvió a su hotel, cuando súbitamente comenzó a distinguir las letras de los anuncios de las tiendas que antes no lograba ver ni aun usando lentes y ahora todas esas propagandas se presentaban nítidas ante sus ojos sin necesidad de usar lentes. Ella estaba viendo con claridad el cartel de la Casa Bunmei, donde se leía Tortas Nagasaki. La mayoría de los casos de curación de miopía sucede cuando la persona agradece a los padres de todo corazón, llegando hasta a derramar lágrimas.

En la época en que estaba en Sasebo, el Sr. Kakuma Omati orientó a un estudiante de primaria que sufría de una miopía de grado muy alto. Era tan acentuada que el día en que, por un accidente, sus lentes se quebraron durante la clase de educación física, tuvo que llamar por teléfono para que alguien de su casa viniera a buscarlo porque prácticamente no podía caminar solo por las calles. A este muchacho se le orientó en el sentido que saludara respetuosamente a sus padres todas las mañanas, y con sentimiento de gratitud arreglara su cama y llevara un balde de agua para que ellos le lavaran su rostro. Cuando él hizo esto, comenzó a ver sin necesidad de usar lentes. El valor de una enseñanza no puede ser comprendido a través de teorías, sino cuando lo ponemos en práctica.

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CAPÍTULO 6

LA FINALIDAD DE LA VIDA

Conozco a una señora llamada Hanako Yoshikawa, que hasta hace algún tiempo vivía en Gifu. A los 16 ó 17 años comenzó a sentir una gran necesidad de conocer la verdadera finalidad de la vida en este mundo. Además, en esta fase de la vida, la mayoría de las adolescentes se cuestiona sobre este asunto. Creo que una persona que nunca se preocupó con este problema debe ser poco reflexiva. Bueno, como decía, la joven Hanako pasó mucho tiempo buscando una respuesta a la pregunta “¿De dónde vienen y a dónde van todos los hombres?”. Y, concluyó, que el objetivo final del hombre en este mundo debería ser la muerte, ya que todos sin excepción son mortales. Hay hombres que realizan grandes negocios y se vuelven ricos; otros, que se vuelven famosos; otros, incluso alcanzan altas posiciones. Pero todo esto no pasa de acontecimientos que sólo retardan la jornada, pues todos acaban llegando inevitablemente a la meta final que es la muerte. Convencida de esto, aquella joven de corazón puro y sincero tomó la decisión de “no demorarse más en el camino” y seguir directamente a la meta final, es decir, a la muerte. Como vivía cerca al lago Hamana, se dirigió a él, escogió el lugar que creyó era el más profundo y se lanzó al agua. Como pensaba que había alcanzado el objetivo de la vida, sentía dentro de sí una inmensa satisfacción. Sin embargo, extrañamente no se sentía sofocada. Súbitamente, se dio cuenta de que estaba flotando. Era natural que no se sintiese ahogada. En ese momento, pasaron unos pescadores que la rescataron.

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nadar? - En realidad, no hay ningún misterio en esto. El peso específico del cuerpo humano es menor que el del agua; luego, es natural que el cuerpo flote. Sin embargo, la mayoría de las personas no flota cuando se tira al agua. Claro que me refiero a las personas que no saben nadar. Generalmente, ellas se van al fondo. ¿Por qué? - Como ellas no se quieren ahogar - pues saben que eso significa la muerte - se agitan desesperadamente y justamente por eso se van cada vez más al fondo. El hombre, como es más leve que el agua, debería flotar; pero se ahoga porque lucha. Lo mismo sucede en nuestras vidas. Cuanto más combatimos intentando curarnos de una enfermedad, más nos enfermaremos. Y si fracasamos en nuestros proyectos, cuanto más nos esforzamos en recuperar el dinero perdido y obtener lucros, más aumentarán los perjuicios.

Por lo tanto, lo más importante en esta vida es no precipitarnos, no luchar en vano. Creo que ustedes conocen la expresión “estado natural del alma”; cuando se vuelve a ese “estado natural”, lo que es leve flotará infaliblemente. Ya que el hombre es “vida”, es natural que él viva. Dios, de quien el hombre recibe la Vida, jamás fracasa. Él es el Eterno Vencedor. No obstante, el hombre que tiene dentro de sí la vida de ese Dios eternamente victorioso, sufre muchas veces desdichas como enfermedades, fracasos en los trabajos, etc. ¿Cuál es la razón de esto? - Es que las personas, cuando juzgan que están en una situación adversa, se esfuerzan desesperadamente para revertirla. En el caso de la joven Hanako, como su intención era morir, no se desesperó cuando estuvo en las aguas del lago. Por el contrario, se sintió grata por haber alcanzado su objetivo, se abandonó en las aguas, lo que evitó que se ahogara. Cuando apareció un barco y los pescadores la salvaron, se irritó mucho. “Ellos se entrometen donde no son llamados; yo quería morir para alcanzar la meta final y ellos no me dejaron”. Pensando de esta forma, Hanako sentía que hervía de cólera. Se dice que, el cuerpo es el espejo de la mente y que las cosas que la mente siente se manifiestan en el cuerpo. Fue exactamente lo que le sucedió a la joven cuando se puso furiosa porque la salvaron. Ella contrajo una enfermedad que era la manifestación de su estado del alma: el tifus. Tuvo fiebre altísima y su rostro se puso rojo. El sentimiento de cólera se manifestó en el cuerpo en la forma de fiebre tifoidea. Al diagnosticar el doctor tal enfermedad, Hanako

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fue inmediatamente internada en un hospital de cuarentena.

Ya en el lecho del hospital, ella pensó: “Mi enfermedad debe haber sido muy grave, porque me internaron en un hospital de cuarentena. Creo que esta vez podré morir y alcanzar mi verdadero objetivo”. Una vez más se sintió satisfecha, y pensaba que finalmente había logrado su propósito. Cuando alcanzó ese espíritu de gratitud, inexplicablemente comenzó a mejorar y poco después ya estaba curada. En vista de esto, los médicos pensaron que hubo una equivocación en el diagnóstico y la dieron de alta. Como podemos ver, la enfermedad del cuerpo es la manifestación del estado del alma.

Después de este episodio, la joven Hanako intentó muchas veces más suicidarse convencida de que la muerte era el objetivo final del hombre; sin embargo, falló en todas sus tentativas. Cuando llegó la edad de casarse, tratando de seguir los consejos de su padre terminó por unirse a un joven, aunque no le agradaba mucho. Sin embargo, todavía creía que su verdadero objetivo (así como el de todos los hombres) era la muerte. Por eso, ni se detenía a pensar que una mujer debía tratar a su esposo con respeto y amor. Consideraba que la vida doméstica le había sido impuesta y, por eso, era evidente, que su vida conyugal era infeliz.

Cuando los esposos no viven en armonía, sus hijos casi siempre sufren alguna enfermedad. El niño que tuvo esta pareja era idiota. Una criatura idiota es mucho peor que una retardada mental. A pesar de sus ideas respecto a la vida, después que dio a luz a su hijo (aun siendo una criatura idiota), la Sra. Hanako sintió, como es natural, que nacía en su corazón el amor materno. Ahora, su mayor deseo era que su hijo enfermo fuese un niño inteligente y saludable, y estaba dispuesta a todo para lograrlo. Ya había olvidado completamente su obsesión por In muerte, se preocupaba únicamente en curar a su querido hijo y recurría a todos los métodos posibles. Pero todo era inútil. Las personas le decían que no había manera de curarlo, porque el niño había nacido mentalmente débil. Entonces, le sobrevino una profunda angustia. Fue, en esa época, que tuvo los primeros contactos con la enseñanza de Seicho-No-Ie.

Y ¿En qué consistían esas enseñanzas? - Es la enseñanza que dice “El hombre es hijo de Dios, la idiotez no existe”. En realidad, la idiotez es inexistente. Sin embargo, si

Referencias

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