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El medio para extinguir los karmas negativos

EL MEDIO PARA EXTINGUIR LOS KARMAS NEGATIVOS

Cité en la revista Josei no Riso (Ideal de la Mujer) el caso de un niño que orinaba en la cama casi todas las noches. Como ningún tratamiento surtía efecto, sus padres buscaron al vidente Edgar Cayce. Él, con su poder de clarividencia, descubrió que en la encarnación anterior este niño fue pastor y perseguía implacablemente a los médium y sacerdotisas. Él los encadenaba y los lanzaba al agua. El karma que resultó de ese acto cruel se manifestaba en la actual encarnación en la forma de enuresis nocturna. A pesar de que ya estaba grande, mojaba todas las noches su cuerpo.

¿Dónde estarían ocultos los karmas acumulados en la vida anterior a esta? Están en la mente. La “mente” es una especie de recipiente donde se acumulan los karmas, tal como una pila eléctrica que acumula energía eléctrica. El karma no es una energía acumulada en algún lugar fuera de nuestra “mente” y que aparece independientemente de nuestra voluntad; todos los tipos de karma están en nuestra “mente”.

En el ejemplo referido, la “mente” de ese niño que en la encarnación anterior fue un pastor cruel, siempre tuvo conciencia de las malas acciones cometidas. Incluso, cuando él lanzaba al agua a los médium y a las sacerdotisas encadenados, su mente reconocía la perversidad de tal acto. Sin que alguien le dijese: “Usted es un pecador, su “mente” era consciente de eso y ese sentimiento de culpa se grabó allí profundamente. La “mente” no termina con la muerte del “cuerpo”. De esta forma, en la presente encar- nación, él nació con la “mente” cargada de ese sentimiento de culpa, es decir, cargada

de karmas negativos. Su cuerpo con relación a aquella encarnación anterior, es un cuerpo nuevo y lógicamente en su cerebro no hay ninguna memoria relacionada a la vida anterior a esta. Por lo tanto, el niño ni sabe quién fue en la encamación anterior. Pero como él es la reencarnación de aquel pastor cruel, en su “mente” está registrado todo lo que él practicó en el pasado, así como un profundo sentimiento de culpa por haber matado personas arrojándolas al agua. Por esa razón, en el subconsciente de ese niño existe la idea de que “es necesario pagar por todos los pecados cometidos” y como una forma de castigarse a sí mismo, él moja todas las noches su cuerpo.

Todos los que nacieron con algún defecto físico son seres que se autocastigan por los pecados cometidos en la encamación anterior. Ellos se castigan a sí mismos, ya sea cuando nacen con alguna deformidad física o ceguera, sordera o mudez; o cuando contraen enfermedades terribles en la infancia. Si bien la enuresis nocturna (orinar en la cama) del niño es la manifestación de alguna actitud mental equivocada de los padres, el hecho de que el niño haya escogido justamente aquella pareja para que sean sus progenitores y moje la cama” como manifestación de la mente de ellos, también es una especie de autocastigo. Pero veamos bien, no es una fuerza invencible que existe fuera de la mente, llamada karma la que “arrastra” al hombre. En realidad, es el mismo hombre que sujeta los karmas en su mente y a través de ella practica la auto punición. Por lo tanto, los “karmas” dejarán de existir tan pronto como el hombre los suelte de su “mente”.

En el caso de este niño, él “mojaba la cama” porque sujetaba el karma, es decir, por el hecho de que él mantenía en lo profundo de su mente el siguiente pensamiento: “Yo soy malo, soy pecador. Como yo maté muchas personas lanzándolas al agua, debo permanecer siempre mojado. Por eso ‘mojaba’ su cuerpo todas las noches para autocastigarse.

Para extinguir el karma” es necesario saber, en primer lugar, dónde se encuentra. Cuando se comprende que él está en la “mente”, basta encontrar un medio para soltar este karma de la “mente”. Como uno de los medios, Edgar Cayce recomendó a los padres de este niño que susurrasen la frase siguiente en el oído de su hijo, a la hora en que estuviese listo para dormirse: “Tú no eres pecador, tú eres bondadoso y cariñoso. Tú puedes brindar

ayuda sincera a todas las personas que están a tu alrededor. Tú eres bondadoso, tú eres muy cariñoso”. Esa misma noche, el niño dejó de “mojar la cama”. Esto sucedió porque desapareció de su mente el sentimiento de culpa, que lo llevaba a pensar muy íntimamente: “Yo soy malo, soy pecador; debo quedarme mojado y sufrir para pagar por todos los pecados que cometí”.

En este caso fue suficiente sugestionarlo una sola vez para obtener el efecto deseado, pero no todos logran soltar el “karma” de su “mente” con apenas una sola sugestión; por eso, es necesario que lo hagamos repetidas veces para obtener un resultado satisfactorio. Se nota que, en el ejemplo citado, se obtiene un efecto positivo porque las palabras usadas para sugestionar al niño fueron; “Tú eres bueno y cariñoso” y no “Tú vas a dejar de mojar la cama”. Mediante este hecho podemos comprender que el mejor método para que nuestro hijo sea saludable e inteligente es leer la sutra Lluvia de néctar de la Verdad a su cabecera cuando esté por quedarse dormido y grabar en su mente el pensamiento siguiente: “Tú eres hijo de Dios; en el mundo creado por Dios no existe ningún mal, pecado o karma”, que así, se extinguirán todos los karmas negativos. Los karmas negativos encubren el aspecto perfecto del hombre, tal como nubes oscuras ocultan la luna llena. Cuando se disipan las nubes, la luna aparece redonda y clara. De la misma manera, cuando se extinguen los “karmas” negativos, aparece el aspecto perfecto del hombre: bueno, saludable e inteligente.

En una conferencia realizada el año pasado en la ciudad de Urawa, un señor llamado Terutaro Kambayashi dio testimonio de fe, al hablar de la cura milagrosa de la ceguera de su pequeño nieto. Este niño nació con una grave anomalía en ambos ojos: la esclerótica cubría totalmente el iris. El oftalmólogo dijo que tal vez podría aparecer el iris, si efectuaba un corte en la esclerótica, pero que aún no podía hacer nada debido a la corta edad de la criatura. Entonces, el Sr. Terutaro leyó diariamente la sutra sagrada Lluvia de néctar de la Verdad, practicó fervorosamente la Meditación Shinsokán, mentalizando las siguientes palabras: “todas las personas son hijas de Dios, por lo tanto son perfectas. También mi nietito, en realidad, es un niño perfecto. Su ceguera no pasa de un aspecto fenoménico”. Al mismo tiempo, visualizaba en su “mente” la “Naturaleza Divina” de su nieto. Por increíble que parezca después de algún tiempo, las membranas

que cubrían el iris se apartaron naturalmente y el niño comenzó a mirar.

¿Cómo suceden cosas de este tipo? Ocurren porque lo que ahora llamamos “karma” está en el interior de la "mente”. En el caso del Sr. Terutaro Kambayashi, en una de las encarnaciones anteriores -aunque no se pueda concluir objetivamente si él practicó o no actos de ofuscar los ojos de su prójimo— parece que acumuló algún karma del tipo de cegar los ojos. Como consecuencia, de acuerdo al principio de la “acción y de la reacción”, según la ley que dice que es necesario pagar en su cuerpo lo que usted hubiese causado a su prójimo, apareció en esta encarnación en la forma de ceguera para autocastigarse. Sin embargo, la "mente” de este niño despertó a la Verdad cuando su abuelo le leyó repetidas veces la sutra Lluvia de néctar de la Verdad, donde en líneas generales, está escrito que “El hombre es hijo de Dios, por lo tanto, no tiene ningún pecado que deba ser redimido a través de la auto punición, y que “Este mundo, como es obra de Dios, es bueno, es perfecto; no existe ninguna cosa que sea mala aquí. Comprendió que la Imagen Verdadera del “hombre es la propia perfección, que no hay ninguna necesidad de auto- castigarse, porque no hay pecados ni karmas negativos a ser redimidos.

Cuando practicamos la Meditación Shinsokán para eliminar los karmas negativos de una persona debemos visualizar la perfección de su Imagen Verdadera y mentalizar lo siguiente: “Tú eres hijo de Dios y, por lo tanto, perfecto. En verdad, este defecto físico no existe. Sólo es una manifestación de karmas negativos que “agarras” en tu mente. En realidad, tú no eres un ser imperfecto que debas redimir los pecados a través de la auto punición; tú, desde el principio, eres bueno y amable; y siempre serás así”. Cuando la persona comprende esto, logrará “soltar de su mente la idea del pecado”.

Los karmas negativos hacen que la persona se auto- sugestione: “yo soy malo, por eso, no puedo evitar practicar actos perjudiciales” y de hecho lo arrastran a practicar solamente actos dañinos. Para extinguir los karmas negativos es esencial soltar de la “mente” la “idea de pecado. En otras palabras, es fundamental que la persona deje de pensar: “Yo soy malo y debo ser castigado”. De lo contrario, ella no logrará mejorar, de la misma manera que un ex-presidiario no podrá practicar buenas acciones mientras piense: “Soy un delincuente, soy un ex-presidiario” y de esta forma retenga el “mal” en

su mente.

Si analizamos los métodos educativos convencionales, constatamos que todos ellos consisten básicamente en decir a los niños: “Tú eres tonto, por eso debes estudiar bastante” o “¡Eres muy perezoso! Si no te controlo, tú de ninguna manera estudias”, y así, apuntan solamente sus aspectos negativos. Por eso, a pesar de los esfuerzos de los educadores en el sentido de “mejorar” a los estudiantes, ellos no corresponden. Situaciones como esta no sólo se observan en el área educativa, sino también en los demás sectores, lo que constituye un grave problema.

Por ejemplo, refirámonos a las relaciones entre las naciones: ¿Cuál es la causa de tantas guerras, no obstante que han aparecido grandes maestros religiosos como Jesús, Sakyamuni y otros? Según el Dr. Karl Menninger, “la guerra es una forma de autocastigo del hombre”. Pero entonces, ¿Por qué el hombre no cesa de auto punirse?

¿Por qué la humanidad no termina con la guerra que hace que los hombres se torturen o se maten los unos a los otros? Porque la humanidad aprendió que “El hombre es pecador” y tiene en su subconsciente el deseo de redimirse a través de la auto punición, por eso recurre a la guerra para flagelarse.

La mente superficial del hombre no toma conciencia de esto, pero en su subconsciente está escondida la idea: Yo soy pecador y debo sufrir para pagar mis pecados.”

Esta es la razón por la que no cesan las infelicidades y las guerras en este mundo. Retomando el tema de la educación, veamos cómo es posible regenerar a los niños delincuentes y mejorar a los que sufren de deficiencia mental. Deseo sinceramente que nadie tenga hijos delincuentes o débiles mentales. Pero si alguien tiene este problema, le recomiendo lo siguiente: Todos los días tan pronto como el niño se duerme, susurre a su oído, durante 5 a 10 minutos las siguientes palabras: “Tú eres hijo de Dios, por eso eres bondadoso, cariñoso y te va bien en los estudios. Tú eres sano y eres una persona maravillosa que puedes realizar cualquier cosa”. Esto traerá excelentes resultados, porque como se sabe; EN EL MOMENTO EN QUE LA PERSONA ACABA DE DORMIRSE, SU SUBCONSCIENTE AFLORA A LA SUPERFICIE Y LAS SUGESTIONES QUE SE HACEN EN ESE MOMENTO SE GRABAN PERFECTAMENTE.

Mejor aún sería leer la Sutra Sagrada Lluvia de néctar de la Verdad a la cabecera del niño cuando estuviera por dormirse, porque en él se explica claramente que el hombre es hijo de Dios y lo maravilloso que es él. Es natural que de esta manera se obtengan resultados mucho mejores.

Hay personas que piensan que es inútil leer la Sutra Sagrada Lluvia de néctar de la Verdad a la cabecera del niño porque al ser muy pequeño no la comprende. Sin embargo, cuando el adulto la lee y entiende su significado, en su mente surge la vibración que se une a aquellas palabras divinas y esa vibración va al encuentro del subconsciente del niño. Por lo tanto, no es indispensable que el niño entienda el significado de las palabras que se le leen. Si el adulto lee para el niño la Sutra Lluvia de néctar de la Verdad con la mente concentrada, meditando profundamente el significado de las palabras, se obtendrán resultados excelentes.

El hombre renace en este mundo material en numerosas ocasiones. Hay personas que actualmente están aquí y millares que están en el mundo espiritual preparándose para un futuro renacimiento. En la época en que vivían nuestros antepasados, no existía una religión que enseñase: “El hombre es hijo de Dios y no hay pecado alguno que haya cometido, consecuentemente es innecesario castigarse”. Por eso, cuando nuestros antepasados, renazcan en este mundo y escuchen por primera vez tal enseñanza, alcanzarán la salvación al desligarse de la idea de “pecado” que sus “mentes” retenían.

No hay virtud más elevada que trasmitir esta gran Verdad: La naturaleza divina del hombre y la inexistencia del pecado, porque de esta forma estaremos salvando a la humanidad a través del pasado, presente y futuro.

Uno de los libros de Edgar Cayce que habla de la clarividencia, cita el caso de una persona que nació ciega en esta encarnación porque en la anterior encegueció a un adversario, hiriéndolo en los ojos. Hay muchas personas en semejantes situaciones, a quienes debemos transmitirles la Verdad. Si salvamos a una persona trasmitiéndole la Verdad y “abriéndole los ojos”, es decir, explicándole que su Imagen Verdadera (verdadera naturaleza) es eternamente perfecta y, por lo tanto, libre de cualquier pecado, sin duda, estaremos acumulando una gran virtud. Ustedes que están salvando a mucha gente a través de la divulgación de esta Verdad, con seguridad, surgirán como

personas maravillosas en la próxima encarnación. Si salvan al mayor número posible de personas, esa acción regresará a ustedes en forma de felicidad conforme la “Ley de la Acción y de la Reacción”, tal como una pelota que siempre regresa a nosotros cuando la lanzamos contra una pared.

En la Europa Medieval se creía que los médium y las sacerdotisas eran poseídos. Y, de esta manera, como los cristianos pensaban que las sacerdotisas eran poseídas por demonios que hablaban a través de sus bocas, las mataban encadenándolas y lanzándolas al agua para acabar con el demonio, como otrora Jesús hizo con la manada de cerdos endemoniados. Cuando practicaban tales actos, a ellos no les remordía la conciencia porque creían que estaban obrando bien. Sin embargo, en el fondo de su subconsciente quedó oculto el sentimiento de culpa por el acto cruel de ahogar personas. Así, se formó un “karma negativo” que se manifestó en sus vidas, en este mundo de las formas. La manifestación de los karmas se da conforme la “Ley de la Acción y Reacción.

Sin embargo, esto no significa que los actos que practicamos en el pasado (o en las vidas anteriores) vuelvan a nosotros más tarde, en forma totalmente idéntica. Lo que sucede es que la “reacción” a nuestras acciones surge posteriormente en forma de algún acontecimiento diferente, pero “de la misma especie”. Supongamos que una persona, en la existencia anterior, fue un antropófago que habitaba en una isla “x”, y que cierta vez, prendió y mató a un náufrago, clavándole una lanza en la columna vertebral. Si esa misma persona nace como hijo de gente civilizada en la encarnación siguiente, ¿sucederá que él naufragará, llegará a una isla habitada por antropófagos y tendrá el mismo destino de aquel que mató? No, porque la reacción no aparece en forma idéntica a la acción practicada. Ella es simbolizada por alguna cosa o algún hecho que aparece de forma diferente, pero con un significado semejante. En el citado caso, puede aparecer en forma de caries ósea en la columna vertebral para simbolizar la acción de “arruinar la columna de los demás”. Si se tratase de alguien que en el pasado hirió los ojos de otra persona, la reacción puede aparecer posteriormente, en la forma de ceguera o alguna enfermedad ocular que necesite intervención quirúrgica.

“nuestra mente”. De la misma manera que la energía de una pila desaparece cuando se manifiesta como “luz” o “calor”, nuestro karma también comienza a desaparecer en el momento en que se manifiesta en alguna forma lo que se acumuló en nuestra mente. Por lo tanto, aunque nos sucedan hechos desagradables, debemos agradecer y pensar que así está desapareciendo el karma negativo del pasado; pero lo mejor sería extinguir el “karma negativo del pasado” sin que nos ocurran “hechos desagradables”. ¿Cómo podremos lograrlo?: Concientizándonos y acumulando karmas positivos.

1) CONCIENTIZÁNDONOS a través de la lectura de la Sutra Sagrada Lluvia de néctar de la Verdad, que “en realidad, el karma negativo no existe”, pues la Imagen Verdadera del hombre es hijo de Dios; y

2) ACUMULANDO “KARMAS POSITIVOS”. Para acumular “karmas positivos, es necesario que salvemos a nuestro prójimo cada vez que tengamos la oportunidad. Alegrarse sólo con la propia salvación es señal de egoísmo. Aquel que actúa de este modo será, a su vez, rodeado de personas egoístas, no podrá contar con la bondad de los demás, y también en la próxima encarnación, nacerá en un ambiente donde existan personas que sólo piensan en su propia salvación. Tendrá una vida triste, sin nadie que le ofrezca amor. Si nosotros salvamos a muchos, seremos amados por muchos. Esta es la ley de la causa y efecto (Ley de la Acción y de la Reacción).