• No se han encontrado resultados

AUTOCASTIGO

La reciente Medicina Psicosomática afirma que el estado físico de una persona es el reflejo del estado de su mente.

Sin embargo, nosotros avanzamos más: sustentamos la teoría de que no es sólo el estado físico, sino también las situaciones o condiciones que surgen en nuestro medio ambiente e incluso el estado de abundancia o de miseria, la buena o la mala suerte, los infortunios o dificultades, lodo es la imagen de nuestra propia mente que se desarrolla y se proyecta en el mundo físico.

Esto no es una hipótesis y contamos con varios ejemplos concretos. Nosotros reunimos estadísticamente estos casos y, por deducción, llegamos a esa afirmación. En este sentido, podemos declarar que lo que predicamos no es una simple devoción, sino una ciencia mental.

Pero volvamos a hablar del oficial Omori: Él había sido un eterno subteniente debido a la desarmonía conyugal, pero cuando la pareja se reconcilió, como ya fue narrado, el ambiente se transformó. Desde ese momento, la pareja ya no se enfermaba. Su hijo, también se había curarlo de la enuresis; e incluso, el teniente Omori, que en aquella época del conflicto chino japonés operaba en la sección de mecánica como ingeniero naval, inventó un dispositivo importante para la caza submarina. Su creación fue reconocida y su situación mejoró radicalmente. Comenzó a tener rápidos ascensos. Según relató, recibía inspiraciones para inventos durante la lectura de la Sutra Sagrada

Lluvia de néctar de la Verdad que anotaba en un cuaderno. Al realizar las experiencias conforme la inspiración recibida, lograba creaciones extraordinarias. Así, cuando terminaron los conflictos, el Sr. Omori ya era un capitán de fragata.

En cierta oportunidad, cuando se realizó una conferencia de Seicho-No-Ie en Hieizan, el Sr. Omori y yo caminábamos uno al lado del otro en dirección al Templo Central. La distancia era de unos quinientos metros a partir del punto final del pequeño vagón. El Sr. Omori, que iba a mi lado, comenzó a hablar:

-Profesor, hay un asunto que todavía no le he confesado. Es un caso que debo contarle de cualquier forma...

-Pero ¿de qué se trata?

—Profesor, bien... en aquella época como no me llevaba bien con mi esposa, mantenía relaciones con dos mujeres jóvenes; sin embargo, yo creía que tal situación era condenable desde el punto de vista moral y, por eso, les propuse terminar. Pero cuando yo tocaba ese tema, ellas manifestaban lo siguiente: “¿Qué será de mi vida sin ti? - Si nos separamos, moriré”. Entonces yo quedaba apenado y receloso, y la relación continuaba. Pero, íntimamente, pensaba que aquello tenía que terminar.

Esta es la voz de la divinidad interna, voz de Dios que se aloja en su interior - la naturaleza divina interior - la que comúnmente nosotros llamamos “conciencia”. Cuando existe este sentimiento de culpa, la persona podrá sufrir accidentes o herirse inesperadamente como autocastigo. El Sr. Omori pensaba: “Esto no correcto. Necesito cortar las relaciones (en japonés se dice ‘cortar la mano’) con ellas, sea como sea”. Entonces, cierto día, cuando maniobraba una determinada máquina de la nave, sin querer, colocó la mano en los engranajes. Inmediatamente las retiró, pero cuando la vio, ya sus dedos: el meñique y el anular, habían sido cortados.

-Profesor, mire. Estos dos dedos están más cortos. En aquella época yo todavía no conocía Seicho-No-Ie. Por eso, pensé: “¿Cómo me pude hacer esto?. En aquel lugar sólo es posible meter la mano cuando se extiende el brazo deliberadamente y no hay modo de equivocarse. ¿Cómo mi mano se metió en un lugar de esos?; realmente es muy raro. Que tal...” Y así, yo interpreté como si aquello fuese un accidente. Pero, cuando conocí mejor las enseñanzas de Seicho-No-Ie, comprendí que no se trataba de una casualidad,

sino de un autocastigo. Según explica Seicho- No-Ie, tanto nuestro cuerpo como el ambiente son proyecciones de nuestra mente. Las situaciones incómodas que vienen de fuera, suceden como reflejo de nuestra mente (EM: El Todo es mente, el universo es mental; y como es arriba, es abajo; entonces, resulta lógico que nuestros vehículos o cuerpos, y nuestro ambiente; sean proyecciones de nuestra mente).

Cuando aprendí este principio yo entendí: “Oh, entonces yo mismo corté mis dedos”. Profesor, ¿Este dedo meñique no representa la mujer? El dedo anular, también simboliza la mujer, porque allí se coloca el anillo de compromiso. Como yo deseaba cortar las relaciones con las dos mujeres, terminé por cortar los dos dedos que representan a la mujer. Entonces, comprendí que la idea que tenía en mi mente fue la que apareció en la forma.

Caminando a mi lado, el Sr. Omori iba contando los hechos, mostrándome los dedos que estaban un poco más cortos.

Como en el caso mencionado anteriormente, la herida externa que parece que fue causada desde fuera, nunca es provocada desde el exterior. Es la misma persona quien lleva su cuerpo a donde le puedan ocurrir accidentes. Este asunto es tratado con varios ejemplos en las obras de Introducción al Psicoanálisis y Psicopatología de la Vida Cotidiana del creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, las que nos brindan mayores esclarecimientos.

Nosotros, en la vida diaria sufrimos algunos fracasos. Generalmente, somos llevados a pensar que dichos reveses son simplemente casualidades; sin embargo, tales situaciones son provocadas por nuestra mente.

Entre los seguidores de mayor mérito que más desarrollaron el psicoanálisis de Freud hasta llegar a la Medicina Psicosomática, un campo nuevo de la Medicina, podemos citar al Dr. Karl A. Menninger, de Estados Unidos. En su libro O Homem Contra Si Mesmo (El hombre contra sí mismo), cita el siguiente caso:

Un director de colegio, de 30 años de edad, fue internado porque sufría de hipocondría. El motivo por el cual se internaba era el odio que sentía hacia su propia madre. Como él la detestaba no quería verla, y por lo tan- lo, se refugiaba en el hospital. Existen muchos enfermos de esta clase, es decir, se recluyen en el hospital para librarse

de una determinada situación. Aunque no se hospitalicen, hay enfermos que se esconden en la cama.

“Hay muchos enfermos - afirma el Dr. Karl A. Menninger - que crean sus males y no desean curarse. Ese director de colegio también creó su dolencia y se refugió en el hospital. Sin embargo, una vez en el hospital como no veía la “cara” de la madre, no tenía más razón para permanecer enfermo y comenzó a mejorar. La madre pensó que su hijo estaba suficientemente restablecido y, lo forzó a regresar a la casa contra su deseo, afirmando que de la enfermedad de su hijo ella era la que más sabía. Entonces, como el joven tenía que ver nuevamente el rostro desagradable de su madre, otra vez pasaba a odiarla. Al final, ¿Qué significa odiar a la madre? - Significa “negar” a la madre. Negar es querer alejarla de sus ojos. Hablando claramente, es querer eliminarla. Sin embargo, él no podía matar a su madre. Era necesario, entonces, matar algo que la sustituyese. Y así, un cierto día, cuando miraba el rostro de su madre, entró en delirio y mató a su hija, aún una bebé; golpeándola con un martillo. Este acto fue considerado un caso de psicosis declarada y, por lo tanto, fue internado en un manicomio. Una vez internado por haber matado a una criatura, pensó en condenarse a sí mismo con la pena de muerte, pues quien mata debe expiar su culpa. En otras palabras, pensó en suicidarse. Intentó tirarse desde un lugar alto y herirse con un cuchillo. Pero no lograba realizar su intento porque siempre era descubierto a tiempo. Entonces, cierto día, él colocó su brazo en una máquina y acabo amputándose la mano derecha. Después de esto, su enfermedad desapareció”.

El libro lo narra de esa manera. ¿Cuál fue la causa de esta curación? - Según la interpretación del Dr. Menninger, el director tenía que condenarse a sí mismo a la pena de muerte porque había matado a una persona. Pero, aunque intentase condenar a la muerte a todo su cuerpo, es decir, suicidarse, él no lo lograba, pues siempre estaba vigilado. Entonces, transfirió la eliminación de todo su cuerpo a la aniquilación de la mano derecha, porque finalmente fue su mano derecha la que había asesinado a su bebé a martillazos. Por lo tanto, al ejecutar a su mano derecha estaba totalmente concluido su castigo, y así se curó de su enfermedad.

De la misma forma que este caso de amputación, son muchas las situaciones en que nuestra mente presenta diferentes enfermedades en nuestro propio cuerpo como autocastigo. En el caso de colocar la mano en una máquina, se nota claramente la auto punición, pero tratándose de los órganos internos se acostumbra pensar que se trata de una simple enfermedad interna que no tiene ninguna relación con la mente. Sin embargo, sí existe una relación bastante profunda. El Dr. Menninger lo clasifica como “suicidio de los órganos internos”.