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Ravenna Maximo - Una Delgada Linea Entre El Exceso Y La Medida[1]

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UNA DELGADA LÍNEA

...entre el exceso y la medida

(2)

DR

.

MÁXIMO RAVENNA

UNA DELGADA LÍNEA

...ENTRE EL EXCESO Y LA MEDIDA

Construir la delgadez con el CORTE, MEDIDA y DISTANCIA

(3)

Ravenna, Máximo

Una delgada línea ...entre el exceso y la medida; - la. ed., 6a. reimp. - Buenos Aires: Galerna, 2005.

224 pp.; 22x15 cm. ISBN 950-556-465-1

1. Medicina-Obesidad. I. Título CDD 616.398

Colaboradores: Laura y Alejandro Laporta

Tirada de la sexta reimpresión: 2.500 ejemplares

© 2006 Galerna S.R.L.

Lambaré 893, Buenos Aires, Argentina © 2006 Dr. Máximo Ravenna

Derechos exclusivos de edición

Hecho él depósito que dispone la ley 11.723 Impreso en Argentina

Este libro se terminó de imprimir en el mes de febrero del año 2006 en los Talleres Gráficos DEL S.R.L., E. Fernández 271/5, Avellaneda-Prov. de Buenos Aires. Tel.: 4222-2121.

Ninguna parte de esta publicación/puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna, ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.

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(5)

A mi madre y mis hermanos Paula, Marina y Fiero

A mi querida esposa, compañera y apoyo, María Gilda

A Pablo, Luciano, Lila y Sofía, mis hijos, un motor, una sonrisa

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AGRADECIMIENTOS

Agradezco a mí "ordenador" mental y de vida, Dr. Silvio Zirlinger, a mi maestro médico, Dr. Alberto Cormillot, y a mi guía y modelo, Marshal T. Mayer.

También a mis colaboradores profesionales y administrativos y a todo el personal del Centro Terapéutico Máximo Ravenna, con quienes comparto un proyecto común: ser cada vez mejores. A Laura y Alejandro Laporta, quienes armaron, desarmaron, dieron forma, aportaron, ordenaron, escribieron y reescribieron la vorágine de ideas, datos estadísticos, bocetos, grabaciones y videos que precedieron a este libro. A Hugo Levin, de Editorial Galerna, por confiar en mí y en esta obra. A Ignacio Camdessus, editor y corrector. A María Noguera, muchas gracias.

Y especialmente, agradezco al principal inspirador de este proyecto: EL PACIENTE. Porque al tratar de ayudarlo, pude analizar por qué fallaban los

métodos y, en el proceso de búsqueda de un modelo diferente, eficaz, duradero y posible, fue siempre mi guía y referente. Simplemente lo escuché y, en muchos casos, apliqué sus ideas o investigué sus percepciones e intuiciones que, desde "la calle", resultan generalmente más ciertas y aplicables que nuestros dogmas y "sapiencia" médica.

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ÍNDICE AGRADECIMIENTOS ... 6 PRELIMINAR ... 10 PRÓLOGO ... 11 INTRODUCCIÓN ... 16 Primera parte TRANSGRESIÓN, APEGO y EXCESÓ ... 19

Una radiografía de la obesidad: historia, estadísticas, conducta, genética, alimentación y sociedad 1. HISTORIA Y PRESENTE ... 21

El largo camino del exceso ... 21

La década in-fame ... 26

La epidemia actual de obesidad: el mayor peso del mundo ... 31

La obesidad en números ... 32

Alcance mundial de la obesidad ... 34

Balance global ... 39

2. EL CUERPO (ASPECTO BIOLÓGICO) ...42

¿Cómo se mide la obesidad? ... 42

¿CUÁNDO SE ES GORDO? Cuando se nace: los genes ... 44

Cuando se crece: biología y metabolismo ... 47

Cuando el cuerpo exige: adicciones, dependencias y hábitos ... 52

Consecuencias de la obesidad ... 54.

3. LA IMAGEN (ASPECTO SOCIAL) ... 58

El peso de los ideales: mirarse y ser mirado ... 58

Gordos "viejos" y gordos "nuevos" ... 60

La vulnerabilidad ... 61

Mediocridad o permanecer en el medio ... 62

Gordura y erotismo ... 62

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4. EL ESPEJO (ASPECTO PSICOLÓGICO) ... 67

El diván no adelgaza ... 67

La personalidad adictiva ... 68

Los otros "rollos" del gordo ... 73

Ese vínculo asfixiante ... 73

La compulsión como referente de eternidad ... 74

El postergado encuentro con uno mismo ... 75

El que quiere, ¿puede? ... 75

Las medidas y los tiempos alterados ... 76

El pesar de los kilos: la angustia como motor ... 77

La obesidad como carga de otras cosas ... 77

Víctima y culpable vs. Responsable ... 77

Los rótulos autoproféticos: el círculo del fracaso ... 78

5. LA OSCURIDAD (EL LÍMITE DEL CUERPO)... 80

Los gritos del cuerpo: el dolor como alarma ... 80

Pérdida de la imagen corporal ... 82

La sobreadaptación ... 83

Segunda parte CORTE

,

MEDIDA Y DISTANCIA

...

84

Adelgazar: una aventura y un viaje al descubrimiento personal 6. EL LABERINTO: BUSCAR UN CAMINO DIFERENTE .. 85

El circuito del alfajor: cuando la compulsión disfraza la verdad ... 85

El dominio sobre las propias fuerzas ... 87

El camino cierto hacia la obesidad ... 88

7. CONSTRUIR LA DELGADEZ: corte, medida Y distancia .. 90

El cambio de hábitos ... 90

El corte: el NO inaugural ... 94

Lamedida: del tóxico a la vacuna ... 97

La distancia: menor frecuencia y desapego ... 102

Estímulo, contención y emotividad: el encuentro ... 104

Algunos pasos a seguir ... 104

Los cinco chalecos ... 106

Las cinco "guitas" para el peso ... 108

8. EL ENCUENTRO: EL DESAFÍO DE CONECTARSE CON LA VIDA... 110

Filosofía de los grupos ... 111

(9)

9. EL UMBRAL: EL DESAFÍO DE MANTENERSE ...118

Comienza el verdadero tratamiento ... 118

Mantenerse con medida ... 120

Seguir agrupándose ... 120

10. TODAS LAS VOCES …... 122

Ideas fuerza ... 122

Historias de vida ...………...…. 125

ANEXOS ... 135

Moverse, moverse siempre ... 136

Chicos que engordan ... 139

EPÍLOGO

... 143

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PRELIMINAR

Es sólo un paso, un, simple movimiento, el que lleva de la dirección correcta a un destino no deseado. A la vez, es el mismo paso el que permite salir de ese estado para entrar en uno opuesto, lleno de expectativas, futuro y bienestar.

Una delgada línea, casi imperceptible, se interpone entre el comer de más y el equilibrio, entre la gordura y la delgadez. De un lado está el camino acertado, con posibles caídas y recuperación inmediata; del otro, las creencias erróneas, los pensamientos automáticos, las emociones fatalistas, y los mitos y dogmas que conducen a la resignación y al cansancio.

Existe una llave maestra para estar mejor a partir del adelgazamiento y seguir delgado gracias a estar mejor.

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PRÓLOGO

No hay nada más poderoso que una idea o un proyecto a los que les ha llegado su tiempo.

Víctor Hugo

El doctor Máximo Ravenna es reconocido como uno de los eminentes especialistas en los campos de la nutrición y de la psicología humana. Su vocación hizo de él uno de los más ardientes propulsores de una disciplina que durante muchos años se sustentaba en principios empíricos. Hoy día se basa en sólidos fundamentos derivados de los vastos conocimientos del autor en estos campos.

Como valor agregado a su dominio de la materia, sin desdeñar su visión crítica abarcativa de los métodos en boga plagados de mitos, dogmas y creencias erróneas, el doctor Ravenna ha elaborado su propio método, denominado CORTE, MEDIDA y DISTANCIA, con el que ha

logrado difundir -desde su clínica y ahora con este libro- el apostolado de esta doctrina, cimentada por la gratitud de una muchedumbre de beneficiarios.

Una delgada línea ...entre el exceso y la medida es un compendio de su saber, expuesto con generosa cordialidad.y simpática sencillez docente al servicio de su ansiada conquista, la de la salud, en la que jamás se peca por exceso de ambición.

Complace imaginar en cuánto habrán de contribuir sus convicciones al esclarecimiento de un severo problema, al que no deberían ser ajenas las preocupaciones de los poderes públicos el de la

alimentación racional, que tanta influencia ejerce en la actividad de un

pueblo, en su nivel mental y en su papel en la civilización.

El objetivo final de la obra que realiza el autor, además de ser una valiosa guía para el paciente, es el de cooperar;con todos los

representantes de la profesión médica en la consecución de un fin común: una población más saludable y feliz.

El doctor Ravenna es el fundador de una nueva escuela dietética. Muchos de sus pacientes lo son también míos. He visto cambiar sus rostros abatidos por rostros radiantes cuando lograban una prórroga de vida sana, a cambio, simplemente, de que aprendieron a comer con

sensatez.

El libro está redactado en un lenguaje sobrio, de lectura fácil, apropiado para la finalidad que se propone. Expone sus convicciones con la profundidad suficiente y mediante un fino poder de observación, de forma clara y didáctica, lo que facilita su asimilación Lo he leído con gran interés y puedo afirmar, sin duda alguna, que es un libro dinámico, preciso, breve, completo y actual, y brinda soluciones para la problemática de nuestra sociedad, bajo el precepto de "estar mejor a partir de la delgadez y seguir delgado gracias a estar mejor". No se trata

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de una nueva dieta alimentaria sino de un programa diferente de

alimentación.

En el CORTE, la MEDIDA y la DISTANCIA encontrará el lector la solución

que esperaba. El autor nos enseña y nos entrena en eí mencionado trípode de "corte rápido con el exceso, medida en la porción y distancia de la comida". Enfoca con lucidez el problema de la personalidad adictiva, concluyendo que la apetencia por comer debe ser regulada por la razón.

Coincido con el autor en que lo verdaderamente dietético no son las

bajas calorías sino la poca cantidad. El paciente aprenderá que no se hace

dieta sino que se elige comer lo que siempre debió comerse. Tener incorporados estos conceptos y conductas es fundamental para una filosofía alimentaria coherente. Perder este equilibrio equivale, utilizando la ingeniosa metáfora del autor, extractada del código penal, a hacer "un abandono de la propia persona, agravado por el vínculo".

La culpa no la tiene ni el obeso ni la comida, sino el vínculo entre ambos. Al gordo lo hicieron nuestra sociedad consumista y su propio abandono. Ambos, en complicidad, transforman al cuerpo en un cuerpo obeso. Nuestro cuerpo es lo que hicimos de él mediante los alimentos que ingerimos; lo que uno come determina el presente y el futuro. La salud debería ser, indiscutiblemente, prioritaria en relación al.gusto de la comida.

A la pléyade de lectores con sobrepeso que seguramente leerán este libro quisiera relatarles un cuento de Santiago Pont Lezica. Su título es "Quemar las Naves"

Antes del año 335 a. de C., al llegar a la-costa de Fenicia, Alejandro Magno debió enfrentar una de sus más grandes batallas. Al desembarcar comprendió que los soldados enemigos triplicaban en cantidad a su gran ejército. Sus hombre estaban atemorizados y no encontraban motivación para enfrentar la lucha, habían perdido la fe y se daban por derrotados. El temor había acabado con aquellos guerreros invencibles.

Cuando Alejandro Magno hubo desembarcado a sus hombres en la costa enemiga, dio la orden de que fueran quemadas todas sus naves. Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo:

"Soldados, observen cómo se queman los barcos. Ésta es la única razón por la que debemos vencer, ya que sí no lo hacemos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos de esta batalla, ya que sólo hay un camino de vuelta y es por el mar. Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única manera posible: en los barcos de nuestros enemigos."

La enorme cantidad de pacientes con sobrepeso que en el futuro ingresarán a este nuevo mundo que nos ofrece el doctor Ravenna deben hacerlo con la convicción de que las naves están quemadas. ¡Ya no hay retorno!

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El ejército de Alejandro Magno venció en aquella batalla, y regresó a su tierra a bordo de los barcos del enemigo Los pacientes que abracen con convicción esta propuesta de Ravenna -al igual que las tropas de Alejandro Magno pero en otro contexto- deberán librar una gran batalla, en un escenario de paz y amor a sí mismos, con fe y con convicción, y regresarán cambiados a su mundo anterior.

El amor y la fe nos dan, si así lo deseamos, las fuerzas necesarias para obrar milagros en nuestras vidas. Ningún camino ,es demasiado largo para el que avanza decidido y sin prisa, teniendo en claro sus objetivos. Esta obra es de gran ayuda para conseguirlos. El doctor Máximo Ravenna nos brinda una excepcional oportunidad para aproximarnos a la concepción que ha logrado construir sobre la delgada

línea que separa el exceso de la medida.

Dr. Salomón Scháchter Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires

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PARA COMERTE MEJOR

Quiero contar una historia En ella hay un. gran actor se llama Mr. Morfi y soy su fiel servidor Hace tiempo y por fracasos mucho bardo y confusión me acerqué a este personaje para comerlo mejor

Era rico, era mansito y lo. encaré con fruición Todo avanzó velozmente pronto fue una gran pasión: no había horario ni medida, todo capricho y acción Yo manejaba el deseo, y ante cualquier frustración, allí estaba Mr. Morfi

anestesiando el dolor Todo andaba sobre ríeles, pero no me daba cuenta,

de que en los ríeles van los trenes, y en los trenes... el vagón

en que yo me convertía, cada día más cuadrado y ya pesando un montón

A esa altura de las cosas se cambió la relación Yo pretendía cortarla pero ya era tarde, no tenía elección Y así me quedé pegado, comiendo con gran rencor Y .siguieron los fracasos el bardo y la confusión, agravado por más kilos, ahogo e hipertensión Y un día de 15-9

(por supuesto, de presión) y buscando solución,

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me acordé de un viejo amigo, que es un Máximo doctor Y junto con Mr. Morfi me dirigí a su dirección Estaba lleno de gente de la gorda y de la otra Me senté donde pude para ponerme a escuchar, nadie hablaba de comida pero escuché cosas nuevas, escuché allí dopamina, y que el neurotransmisor, y los sueños olvidados, qué la ética, el amor...

Y parece que ofendido, Mr. Morfi se rajó:

Me quedé escuchando a este Máximo doctor

hablar de filosofía, ciencia, vida... medicina pareciendo muchas veces

más que médico, Pastor Empecé comiendo poco, pero siempre con cuchillo, con cuchara y tenedor1 y mejoré muchas cosas aprendí a decirme NO Y fue una tarde cualquiera que Mr. Morfi volvió, yo estaba con la balanza en romance superior

Pero insistió Mr. Morfi y un mensaje le dejé yo:

seguro voy a comerte, para comerte... mejor Quizás te coma algún día,

quizás te diga que NO

Héctor Dessó (paciente)

(16)

INTRODUCCIÓN

Que tu alimento sea te remedio. Hipócrates

He pensado mucho en los últimos meses en la idea de este libro -antes incluso de sentarme a escribir la primera oración-y una de las preguntas que daba vueltas en mi cabeza una y otra vez era cómo hacer para escribir sobre la obesidad y lograr que mi libro no fuera,otro libro "para gordos". En el mercado editorial se han multiplicado los volúmenes de autoayuda que aspiran a que el propio Frankenstein se vea como un Adonis frente al espejo. Sin embargo, pocas veces una persona obesa ha sido tomada seriamente como objeto de estudio.

En nuestra sociedad la gordura sirve o como instrumento para el desprecio, la burla, el humor involuntario y el insulto, o como arma para que más de un inescrupuloso se llene los bolsillos vendiendo dietas mágicas y remedios increíbles. Pero lo cierto es que, junto con la diabetes, la obesidad es una dé las epidemias más importantes de la actualidad.

Las góndolas de los supermercados rebasan de alimentos y productos que prometen una vida diet y una existencia light; en la misma proporción, aumenta la cantidad de pacientes en los-consultorios con problemas cardíacos, hipertensión, alto nivel de colesterol y triglicéridos. Todo esto como producto de la pésima alimentación y su consecuencia más directa: el sobrepeso.

Si. la solución a esta epidemia fuera un asunto sencillo; no tendría la magnitud mundial que el problema presénta. En cualquier país, los gobiernos se preocupan por las ádicciónes de sus sociedades y buscan métodos no siempre efectivos de prohibir el alcohol, la droga o cuanto provoque dependencia. Sin embargo, ¿alguien puede pensar que un gobierno ponga límites a la ingesta desproporcionada de alimento porque esto genera "adictos"? De ninguna manera. En países muy desarrollados, como los Estados Unidos, la cantidad de adolescentes y niños obesos es tan alarmante que desde la televisión y la prensa gráfica. se están articulando campañas de concientización para revertir esta situación, que ya se ha vuelto un problema muy serio.

Tenemos que pensar entonces que, si no existen las fórmulas mágicas ni las soluciones fáciles, si la vacuna contra la obesidad es casi un deseo de ciencia ficción que no parece estar pronto a. concretarse, es imprescindible encontrar caminos alternativos. Es imposible cambiar la realidad pero es muy esperanzador pensar que somos capaces dé elegir el filtro con el cual la observamos. Lo que resta, tanto para los médicos como para los pacientes, es encontrar una nueva manera de entender la obesidad y una herramienta eficaz para

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controlarla, quizás, de por vida.

Tal vez usted siempre haya tenido que luchar contra su peso. Es probable que a lo largo de los últimos años haya visitado más nutricionistas y dietólogos de los que hubiera preferido. O quizás no tenga "cuerpo y alma de gordito" pero esté atravesando una etapa que le provoca angustia y ansiedad y no pueda parar de comer. Está "desbocado" y sabe que el .espejo no tardará en devolverle esa imagen que no quiere ver.

Tranquilo. Intente relajarse y escuche. No sólo se puede ser voraz con la comida. En materia de voracidad los hombres de la posmodernidad hemos logrado expandir el espectro. Se preguntará qué es la voracidad. Yo intento encontrar una respuesta hace años y, si bien las causas son diversas, puedo afirmar que la voracidad es. hija de la

cantidad y madre del vacío. Un vacío en el que cada vez más gente

sucumbe.

Muchas veces nuestro mundo se torna agobiante, las condiciones de nuestra existencia no son las ideales y la realidad nos muestra su cara más dura. En vano intentamos encontrar espacios para forjar nuestra felicidad. No es tarea sencilla y lo que solemos hallar en ese camino de búsqueda son atajos: la comida, el cigarrillo, el alcohol, las drogas, el juego, las compras compulsivas, las deudas crónicas o el trabajo obsesivo, y ni hablar de las últimas tendencias, chatear, navegar frenéticamente en Internet, o hablar por celular todo el día. Todas estas conductas tienen un común denominador: la ausencia de límites.

Lo invito entonces a comenzar la lectura de este libro. Si está, convencido de que su cuerpo y su vida pueden mejorar, si sabe que la solución no es rápida ni fácil y cree que una vida saludable no es imposible, estas páginas son para usted. También me dirijo a los que siguen intentando en lugar de hacer; a los que van por el camino de las pastillas "mágicas", en realidad malignas; a quienes están por dar el paso sin retorno de la cirugía (lobotomía intestinal o gástrica) sin medir consecuencias futuras, tirando virtualmente la toalla y sin pelear desde el logro personal o la autogestión; a los tantos "gordos a dieta" que deambulan sin rumbo; y a quienes encontraron en .este sistema un alivio a los intentos frustrados: mis pacientes. Asimismo, propongo este libro para mis colegas de la especialidad, como un aporte para sumarme a los esfuerzos tendientes a poner freno á los desbordes alimenticios y de todo tipo; y también para los flacos que quieran saber más de este tema que afecta a tanta gente. Tal vez ellos, por tener algún amigo o familiar con este problema, puedan acercarse a un conocimiento distinto y novedoso que rescata valores universales como el equilibrio, la distancia justa, la autonomía, la sensibilidad, los límites, la libertad, etc., para aplicar en esta o cualquier otra situación de la vida.

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¿Está decidido? ¡Adelante! Empezaremos el recorrido conociendo cómo fue concebida la obesidad a lo largo de la historia, y nos detendremos en las características de esta epidemia en la actualidad. Veremos qué sucede hoy en distintos países del mundo.

Después, descubriremos los mecanismos biológicos que hacen que nuestro cuerpo engorde. ¿Sabía que en la regulación del apetito intervienen un sinnúmero de genes, hormonas y neurorreceptores? Se va a enterar de cuáles son y cómo funcionan.

Ahora bien, no sólo engorda nuestro cuerpo sino que cuando nos ponemos encima algunos o muchos kilos de más se modifican otros aspectos de la vida. Veremos de qué manera los mandatos sociales de belleza afectan a nuestra conducta. Cuando estamos gordos se alteran las relaciones sociales y afectivas y, en general, sentimos una gran angustia e impotencia. Analizaremos las situaciones límite, aquéllas en las que el cuerpo grita y da señales de alarma. El pasado y el presente, lo biológico, lo social y lo psicológico serán aspectos sobre los que indagaremos en la primera etapa de nuestro recorrido.

En la segunda parte, el camino abarcará los tres momentos que considero claves del proceso de recuperación: la búsqueda de ayuda, para vencer la omnipotencia y ponerse en manos de los que saben; el

tratamiento, que da paso a la libertad de elección y limita el desborde; y el mantenimiento, que transforma el "vivir para comer" en "comer para

vivir".

Hacia el final convergerán "todas las voces". Allí, distintas ideas fuerza e historias de vida nos demostrarán que es posible adelgazar con nuestro método y que mantenerse flaco por siempre no es una utopía.

En síntesis, como la gordura avanza atacando la salud de las personas, respondamos al fundamentalismo del exceso y la quietud sin guerra química ni torturas, sin pastillas, magia o cirugías. Es este un combate de estrategia y técnica. Y contamos con aliados nunca imaginados: la constancia, la intuición, la permanencia, la confianza y la decisión firme.

Por lo tanto, lo invito a conocer su cuerpo sin valor agregado, sin impuestos. Porque el exceso de grasa es un impuesto a su salud.

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PRIMERA PARTE

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UN GORDO ES...

Quien adelgaza de lunes a viernes

y engorda de viernes a lunes Quien se cuida de 8 a 19 hs.

y engorda de 19 a 24 hs. Quien pospone hasta el lunes

o hasta marzo Quien quiere y no puede

Quien siente culpa excesiva.

o ya no siente nada Quien cree estar "grande"

y, en realidad, está gordo Quien está inseguro

Quien espera adelgazar para "ser" o cambiar Quien está resignado

Quien está resentido o escéptico

Quien vive a dieta, sin adelgazar o sin mantenerse Quien, cuando se mira al espejo, no se ve

Quien todas las mañanas protesta,

en silencio o a viva voz Quien no sabe "qué ponerse"

y elige el negro o el gris Quien no mira para que no lo miren

Quien vive en descontrol o en control constante: un día en el cielo, controlado,

y un día en el infierno, voraz Quien cuando intelectualiza "sin salida"

cree que reflexiona de verdad

Quien se olvida del talle y apela al sastre

Un gordo es, en definitiva, quien oscila permanentemente entre el control y la desmesura. Y dicha oscilación es tan antigua como el .hombre mismo.

¿Qué es lo que caracteriza a un gordo?, ¿cuál es su rasgo físico distintivo? Su obesidad. Y la definiremos como el exceso de grasa corporal que afecta la salud psico-física del individuo.

A nadie se le oculta que la obesidad refleja -en su forma externa- un exceso en el comer, una resistencia a la moderación. Un gordo nos habla a través de su dimensión física objetiva y nos dice que arrastra una historia en la que -excepto en los casos de obesidad endógena- ha triunfado el placer infantil, la satisfacción de una necesidad inmediata. El tamaño de su cuerpo es la expresión de que ha sucumbido ante la comida y ha establecido una relación problemática con ella.

En la historia del hombre la gordura ocupó siempre un lugar protagonico y generó múltiples polémicas. A continuación, veremos cómo las concepciones sobre el exceso de peso han variado a través del tiempo.

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1.

HISTORIA Y PRESENTE

El largo camino del exceso

De la caza al cultivo

Para comenzar, realizaremos un viaje al pasado más remoto de la humanidad, a una era en la que la alimentación estaba supeditada solamente a la satisfacción de una necesidad biológica y a la supervivencia: la prehistoria y, más específicamente, el Período paleolítico.

Sabemos que los cambios históricos se producen gracias a "revoluciones" que afectan la vida del hombre en todos sus aspectos. Y así como, por ejemplo, a partir del surgimiento de la escritura podemos hablar de Prehistoria e Historia, dentro de.la propia Prehistoria, a fines del Paleolítico y principios del Neolítico se produjo un descubrimiento que modificó profundamente la estructura social y las costumbres imperantes: la agricultura.

Nuestros ancestros desarrollaron prácticas agrícolas hace unos 10 mil años y, si bien dicho advenimiento fue muy favorable en múltiples aspectos, marcó, un período caótico en lo que a los cuerpos se refiere, de ajuste a alimentos extraños. Entre las consecuencias que el cambio de alimentación generó, los registros fósiles-.nos dicen que se produjo una disminución masiva del promedio de estatura, un incremento rápido de enfermedades y obesidad. Todo esto en el marco de una, población que sobrevivió a la transición de un estilo de vida de caza y recolección a una dependiente de la agricultura.

¿Qué sucedió realmente? La caza y la recolección implicaban un estilo de vida nómade, con asentamientos temporaríos y una organización social dispersa, sujeta a las arbitrariedades del terreno y del clima. En cambio, la irrupción de la agricultura modificó totalmente dicha modalidad de vida: de nómade, el hombre pasó a ser sedentario; en lugar de correr en busca de su alimento, lo generó él mismo por medio del cultivo de la tierra y se transformó, de esa manera, en un productor.

Consiguientemente nació el tan temido binomio: mucho ingreso y poco egreso, mucha ingesta y poco ejercicio físico, enmarcados por un cambio sustancial en la calidad de los alimentos.

¿Cómo era, entonces, la dieta de nuestros antecesores pre-agrícolas? Consistía, ante todo, en carne, insectos, vegetales, frutas y frutos secos.

La llegada de la agricultura incorporó papas, legumbres (maní, soja, porotos), cereales (trigo, maíz, arroz, cebada y avena) y, más tarde, alimentos procesados (azúcar, alcohol, pan, pastas, etc.). Hoy en día se sabe que una alimentación alta en carbohidratos refinados -azúcares, harinas- no es tan saludable como se creía.

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¿Por qué una dieta que tenga un alto contenido de alimentos de la era post-agrícola puede ser dañina para la salud? En principio, porque dichos alimentos son extraños para nuestros organismos; es decir, nuestros genes no tuvieron tiempo para adaptarse a esa nueva alimentación. Y fue tan drástico el cambio que, por ejemplo, las mujeres que seguían dietas ricas en cereales y carbohidratos envejecieron a una edad más temprana que aquéllas que habían vivido de la caza.

Ahora bien, dijimos que la obesidad fue una de las consecuencias de la alteración del.estilo de vida y de la alimentación; Y vemos que, así como nació a partir de una modificación en la organización socio-económico-política de las tribus primitivas, su desarrollo a lo largo de la historia atraviesa infinidad de vaivenes.

En verdad, el obeso ha sido durante siglos víctima de una imagen corporal nunca contemplada como neutra, sobre la cual se han proyectado todo tipo de atribuciones y que ha generado actitudes contrapuestas.2 Denostado o admirado según las épocas y las culturas (objeto de espectáculo, revelación de poder, signo de prestigio social o de perversión) no ha podido escapar al rótulo de "enfermo".

Hay que destacar que en la esencia de la obesidad se produce un fenómeno paradójico: el gordo se instala en lo que permite que la vida sea materialmente posible, la comida, pero, a su vez, es la comida la que puede alejarlo de la vida, puesto que para él la misma se transforma en germen de destrucción.

En definitiva, vemos que la falta de límites cuando se come trae aparejado el engorde. El exceso es, entonces, el común denominador en esta tendencia, enfermedad o como deseemos llamarla.

A continuación veremos cómo fue concebida la gordura en el mundo occidental a partir de los griegos, para luego adentrarnos en sus características actuales.

La armonía griega

Ya Hipócrates 3, en el siglo V a. de C., sienta las bases de una teoría de la enfermedad en la que la alteración del equilibrio, de la armonía, es la causa de la pérdida de la salud. Al observar que el riesgo surge a partir del exceso, el sabio resalta la importancia de mantener una actitud mesurada. A la vez, a quienes no pueden contenerse, les propone una dieta cuyo fin es el retorno al equilibrio y la consecuente restitución de la salud.

Sin embargo, no sólo el ideal de salud es el que prevalece en la Antigua Grecia, sino que existe un principio unánime que concede valor absoluto al culto de las proporciones y al canon de belleza basado en la armonía, en tanto ésta es ley suprema de la naturaleza.

2 Massa Hortigüela, Carmen, "Panorámica cultural de la obesidad: entre la armonía y la

desmesura"; Revista de la Asociación de Neuropsiquiatría, 1998, vol. XVIII, n°68, pp. 679-691.

(23)

Asimismo, vemos que los ideales estéticos de la antigüedad están ligados a ideales éticos; no surgen azarosamente, sino que tienen que ver con una percepción integral de la cultura. Tal es así que, como pilar sobre el cual se apoyan los. ideales de salud y de armonía estética, se encuentra la concepción platónica que -con el fin de guiar moralmente al hombre- plantea la necesidad de evitar la degradación humana.

Según Platón, las ideas permiten encauzar la disposición viciosa, derivada del trato con lo sensible, y dirigirla hacia la sabiduría, hacia el dominio de la razón, siempre y cuando los deseos se contengan dentro de los límites de la moderación.4

En efecto, podemos decir que el equilibrio subyáce en ,1a concepción cultural del mundo griego, en donde los mútiples aspectos de la vida son tomados como parte de una totalidad en la cual interjuegan los distintos ideales.

El obeso es, en este contexto, un transgresor: come excesivamente, sus proporciones no son armónicas y su comportamiento está lejos de ser racional.

La disciplina romana

A pesar de que durante el Imperio la conducta de los romanos5 está regida por una formación o disciplina, que proviene de uno mismo

(severítas) y está basada no sólo en conceder a las cosas la importancia

correspondiente (gravitas), sino también en mantenerse firme en un propósito (constantia), este pueblo tampoco escapa a los embates de la desmesura, menos aún cuando de comer se trata.

Como ejemplos podemos mencionar, por un lado, a las clásicas cenas romanas, que se abren con una entrada, para luego continuar con la summa cena o cena propiamente dicha.

Esta última consta de cuatro platos o servicios más un postre, regados todos con abundante cantidad de vino.6

Asimismo, entre los aristócratas romanos se generaliza una práctica muy singular (y nociva) que les permite seguir comiendo. La misma consiste en eliminar, mediante vómitos autoprovocados, el exceso de comida, luego de los suculentos banquetes que comúnmente se celebran. En las casas existe una habitación llamada vomitorium, destinada a ese fin.

La moral cristiana: la gula

Lo que cambia fundamentalmente en el mundo cristiano con respecto al paganismo clásico es la actitud frente al goce. En este contexto, el exceso en el comer adquiere múltiples connotaciones. Tal es así que la

4Massa Hortigüela, Carmen, op. cit.

5 Barrow, R. H., Los Romanos; Fondo de Cultura Económica, 1982, Bs. As. 6Petronio, Satiricen; Alianza, 1987, Madrid.

(24)

gula, convertida en pecado capital, es la expresión más clara del desorden, del vicio, la que conduce al hombre a la ruina moral y a la pérdida del paraíso.

La gula se codea, entonces, con la envidia, la ira, la avaricia, la soberbia, la lujuria y la pereza, en el podio de los pecados capitales. Y, de acuerdo con lo que plantea Santo Tomás de Aquino en la Suma

teológica, las características que la llevan a ser considerada como tal son

las siguientes:

• es un vicio opuesto a la abstinencia;

• es la apetencia desordenada de comer y beber; es decir, algo que se aparta del orden de la razón, y, por lo tanto, es un pecado;

• comete pecado de gula quien , se excede conscientemente en la cantidad de comida, llevado por el placer producido por los alimentos. Es decir, quien no regula por la razón la apetencia de comer;

• el pecado de la gula consiste en el desorden en el apetito sensitivo. No tiene por objeto dañar el Cuerpo, sino deleitarse en los alimentos. Pero si por causa de la gula sufre algún daño el cuerpo, el pecado se agrava.

Según Santo Tomás, la gula nos tienta de cinco maneras: nos hace adelantar la hora, exige manjares exquisitos, pide manjares preparados con excesivo esmero, rebasa los límites en la cantidad y despierta una voracidad:sin límites.

Es a partir de estas concepciones que resurge la salud como prioridad cultural, ante la imposibilidad de reconciliación entre placer y pecado.

Pero, si bien se desarrolla una moral cristiana de contención, paralelamente existe otra moral que hace alarde del exceso. Los modelos de la nobleza durante la Alta Edad Media imponían comer y beber en cantidad, de modo que el desborde era bien visto (Carlos V es un ejemplo de conducta insaciable).

De los buenos modales de la aristocracia al saber comer gozoso

Con el surgimiento de la aristocracia cortesana (siglo XVI) aparecen las primeras indicaciones sobre los modales en el comer. Se inicia, de ese modo, la concepción moderna del "bien vivir", en la cual la moderación como signo de buenas maneras debe dirigir todos los actos.

Vemos, entonces, que la civilidad implica, a la vez, buenas maneras y pertenencia a una clase social. Quien sucumbe ante el exceso es condenado socialmente.

Asimismo, dicho rechazo ante el desborde se extiende hasta principios del siglo XIX, momento en que la cultura del comer es arremetida por un nuevo fenómeno: el sentido del gusto, el que, a la vez que procura sensaciones (sabor, fragancia, tiempo, textura), permite otras posesiones

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múltiples y sutiles (recuerdos, emociones, deseos, etc.).

Una vez más, la aventura del que come en exceso se ve truncada por los llamados a la moderación, vinculada ésta con el "gran goce" que produce lo exquisito cuando se consume en forma equilibrada.

Es a partir de este momento que se acrecienta el hecho de comer sin tener hambre y beber sin tener, sed, gracias al goce de la mesa y el deseo de prolongar su duración. La necesidad es superada, entonces, por el deseo, por el "saber comer gozoso", resultado de una actividad reflexiva, que da lugar al "placer de la buena mesa".

El gusto sé traslada, además, al aspecto estético y se.sientan las bases de lo que sucede en la actualidad. En principio, se marca la falta de armonía-del cuerpo cuando tiene sobrepeso, dado que, como no se engorda en forma armónica, él cuerpo es visto como una suerte de depósito que se llena en forma desigual. Pero debido a que la armonía es concebida como sinónimo de belleza, la misma requiere una extrema vigilancia para que el mucho comer no altere la estética corporal.

Sin embargo, a pesar de la intermediación del gusto, el carácter ilimitado del deseo puede arrastrar al hombre al desequilibrio con su consecuente obesidad. Y más allá del desorden corporal, priman la desdicha y el sufrimiento que produce una renuncia a la satisfacción inmediata.

Siglo XX, cambalache estético, dietético, farmacológico y, ahora también, quirúrgico

A principios del siglo XX, un abdomen prominente no era considerado un signo de enfermedad o negligencia sino una marca de riqueza, vigor y respetabilidad social. Nada resultaba menos atractivo que una mujer huesuda, laxa, de rostro lánguido y piernas flacas.

Durante el período de entreguerras se produjo un fenómeno complejo en el que el cuerpo fue rehabilitado en contraposición a una tradición cristiana que lo cercenaba y los .modelos de salud y belleza comenzaron a ser asociados a la delgadez y no a la prodigalidad de la figura corpulenta y rolliza.

Es en este contexto que aparecen las dietas para adelgazar, como producto de ese cambio de mentalidad. La preocupación por imponer una alimentación más ligera va de la mano de un nuevo ideal de belleza.

En efecto, surge un ideal que desplaza a la moda que ocultaba y aprisionaba a un cuerpo hasta entonces connotado negativamente, para admitir un tipo de vestimenta que permita mostrar el cuerpo sin inhibiciones: ropa entallada, polleras más cortas, escotes pronunciados. Asimismo, la explosión publicitaria acelera abruptamente la adopción de prácticas corporales que los médicos preconizaban.desde comienzos de siglo.

A mediados de los '60, la.publicidad extiende los hábitos veraniegos de la burguesía al ideal de la vida cotidiana: la. barriga respetable del padre de

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familia da lugar al cuerpo delgado y atlético del tenista. Se generaliza, también, el uso de ropa deportiva en la calle y en la oficina.

Pero es a partir de este imperativo de salubridad y estética que comienza a gestarse la promoción de un cuerpo sano y armónico. Se importan técnicas orientales, se impone la comida naturista y comienza una ferviente batalla para proponer distintas dietas adelgazantes.

Consecuentes con el cambio, las revistas femeninas proponen distintos trucos, tanto de maquillaje como, de indumentaria, para que las mujeres "realcen sus encantos", siempre con el telón de fondo de la dieta de moda.

Por consiguiente, la dietética se convierte paulatinamente en un conjunto mecánico de instrucciones, destinadas a evitar enfermedades y a conformar un cuerpo que responda a los cánones del modelo hegemónico, siempre sin un aprendizaje previo o una interiorización respecto de aspectos tales como qué alimentos, bebidas o ejercicios son convenientes para cada persona en particular.

Una vez posicionadas las dietas populares, ante.el fracaso de las mismas o simplemente como complemento, surgen los remedios para adelgazar, recetas supuestamente mágicas y a la vez muy controvertidas, cuyo uso produce terribles consecuencias-físicas y psicológicas.

Paralelamente se va dando un crecimiento tecnológico vertiginoso y nunca visto en la historia. El confort invade las casas: heladeras con freezer, televisores con control remoto, teléfonos inalámbricos, lavarropas automáticos y toda una serie de productos destinados a crear un clima de comodidad y de optimizacion.de! tiempo.

La modernidad introduce el confort y éste, a su vez, viene acompañado por el auge del consumo, dupla peligrosísima en lo que al cuerpo refiere.

Pero hay una década que es clave para entender por qué actualmente la obesidad tiene el carácter de epidemia mundial. Y es la década de los '90, período al que he. bautizado como década in-fame.

La década in-fame

A pesar de los esfuerzos realizados para desactivar los malos hábitos, corregir los errores metodológicos, detectar las fallas genéticas y modificar las condiciones del entorno, en la última década del siglo XX nos gana el avance de la patología. Y aún nos sigue ganando.

Es curioso que cuanto más se investiga, más se informa y más productos anti-obesidad aparecen, más gordos son los gordos. Esto es consecuencia de diez años de sobreinformación, investigación y mensajes contradictorios que generan el mayor aumento de gordos en una década, cuando en realidad se busca el efecto opuesto.

Aunque el crecimiento descontrolado de la obesidad se produce en la década de los '90, hace mucho tiempo que se .viene fracasando en el abordaje del tema, tanto en la teoría como en la práctica. Cincuenta años atrás los médicos sostenían que el problema eran las glándulas tiroides;

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hace treinta, se les echó la culpa tanto al aparato psíquico como a las neurosis y psicosis múltiples que asolan a la población; hace veinte todo pasó a ser metabólico: el pobre gordo tiene elmetabolismo más lento y aunque deje de comer, nunca va a bajar de peso.

Pero las presiones comerciales y los obstáculos burocráticos a menudo empañan los resultados de investigaciones serías. Tal es así que la famosa Pirámide de Guía Alimenticia del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, publicada por primera vez en 1992, ahora se considera incorrecta. En su afán por liberarnos de las grasas, se nos comunicó que los hidratos de carbono eran inofensivos. Luego se comprobó, es el caso de harinas y azúcares, que no lo son respecto de la adicción que pueden generar.

Las pautas alimenticias difundidas por los medios científicos están equivocadas y exageradas, lo que coincide con él auge de las dietas de moda.

Se produce, entonces, una superposición de factores ingobernables que transforman a la obesidad en un grave problema mundial, a tal punto que hoy se habla de epidemia y pandemia. Y es a partir de ella que también tenemos que lídiar con la novedosa epidemia quirúrgica.

Asimismo, en la década de los '90 se acentúa el predominio de la quietud por sobre la movilidad corporal: todo es más fácil, más sedentario y automático. Por lo tanto, habría que hablar de conductas chatarra en lugar de culpar solamente a la comida chatarra. Tal es así que impulsada por el marketing y por la sobreoferta de los "milagrosos" alimentos diet, la gente come tres veces más que hace veinte años.

Las distintas tendencias modernas dirigidas al aumento de la prosperidad y la urbanización, junto con la aparición de comodidades como el automóvil, la computadora, la televisión, las heladeras más grandes y los freezers, el crecimiento de la oferta de comida en las calles, el delivery, una mayor publicidad, y hasta el vertiginoso crecimiento físico de los supermercados y de los kioscos, tientan a consumir más a un público que reduce cada vez más su gasto energético, debido a los servicios automatizados y las actividades y trabajos más sedentarios. Piense, por ejemplo, en cuántas veces en los últimos meses pidió una pizza porque no tenía ganas de cocinar.

Asimismo, en el mundo en desarrollo, donde la educación sobre la salud casi no existe, la gente es particularmente vulnerable al glamour de las hamburguesas americanas y a la comodidad del sillón. Quienes migran de las áreas rurales a la ciudad, de repente se confrontan con golosinas en los kioscos y con lugares de comidas rápidas.

Por otra parte, el menor contenido graso de los alimentos actuales se contrapone con una sobreabundancia alimenticia que termina haciendo trepar las cifras de la balanza a la hora de la verdad, medida en kilos.

Este desequilibrio entre ingreso y egreso de calorías es la razón por la cual el mundo engorda.

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Soluciones mágicas: los "magos" del adelgazamiento, tratamientos del fracaso

Hemos hablado del entorno enfermante que se ha generado a partir de la década de los '90 o década in-fame, de la aparición de gordos cada vez más gordos y de la batería interminable de productos y tratamientos que han surgido para adelgazar. Sabemos que, con el mismo frenesí con que trabajan los ideólogos del marketing para la industria de la alimentación, otro ejército trabaja y vive para y de la obesidad.

Por un lado, están los profesionales que se dedican seria. mente al tema pero, por otro, surgen los inescrupulosos que ofrecen soluciones mágicas: plantillas, imanes, cremas, fajas... elementos inocuos en la mayoría de los casos, cuyo mayor daño es la frustración que provocan.

La sobreinformación acerca de tratamientos para adelgazar, desde los más serios a los más absurdos, sumerge al gordo que debe afrontar su problema en una encrucijada: ¿cómo déterminar cuál es bueno y cuál no? Entonces, desorientado; prueba todo lo que se le ofrece y, sin darse cuenta de los peligros; sucumbe muchas veces bajo las garras de los mercaderes de la obesidad, aquellos que lucran con la salud de las personas al punto de poner en riesgo la vida de las mismas.

Las pildoras: la felicidad en cápsulas

Durante los años 60 y 70 aparecieron las primeras pastillas para adelgazar: fórmulas magistrales y preparados que, aunque lograban resultados, no podían impedir el efecto rebote ni consecuencias indeseadas tales como alteraciones emocionales -por las anfetaminas- y mal funcionamiento de la tiroides, de los intestinos y de los ríñones.

Hoy las pildoras siguen siendo un tratamiento muy utilizado para adelgazar, tal vez más que antes. A medida que aumenta la gordura, hay más médicos que indican "remedios" y aumentan así las dependencias. Ahora, además de ser gordo, se es "pastillero".

Sin embargo, algunos de los médicos que las recetan están convencidos de que es mayor el daño ocasionado por la obesidad. Si se pusieran a analizar detenidamente los componentes de los remedios para adelgazar, seguramente se retractarían de esa afirmación.

Entre los que más se utilizan y han vuelto con gran impulso debido al aumento de la obesidad, encontramos las anfetaminas y los diuréticos. Las primeras producen trastornos severos a largo plazo, tales como reducción de la capacidad cognitiva y desequilibrios psicológicos. Los segundos aumentan la eliminación de líquidos, como si estar gordo fuera, en realidad, estar "hinchado"; lo que logran es deteriorar la función renal.

Pero hay otras sustancias o drogas comúnmente utilizadas cuyos efectos secundarios no suelen ser considerados.

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porque son aceleradores del metabolismo. La efedrina, además, produce hipertensión, taquicardia y un gran nerviosismo. Pueden tener un efecto adelgazante al principio, que. luego se pierde. Es común su uso por parte de personas bulímicas y anoréxicas.

En los últimos tiempos ha surgido una droga que ha dado mucho que hablar: el Orlistat. Este producto, a pesar de su gran promoción, no respondió a las expectativas creadas: Si bien inhibe la absorción de una ínfima cantidad de grasa (20-30%), su mayor complicación pasa por los desagradables efectos causados en el intestino (gases, incontinencia, diarreas, etc.). Pero lo más complejo es su uso: se han descubierto casos de una utilización tipo purga, en los que una persona decide comer en exceso y luego toma la pastilla ("me como todo y después tomo dos o tres pastillas"). Se ha producido un fenómeno similar al de los bulímicos, que se provocan el vómito luego.de un gran atracón, proceso sumamente agresivo y antinatural.

La última droga aprobada para reducir los efectos de la. comida en el organismo, disminuir el hambre y aumentar la sensación de saciedad después de comer es la Sibutramina. Varias fórmulas comerciales la utilizan con muy discreto efecto al tiempo que se observan distintas y variadas consecuencias (a veces más riesgosas que efectivas), tales como hipertensión, un cierto grado de dependencia a largo plazo y cambios en el humor (tensión, crispación, rigidez, excitación y nerviosismo).

En relación con este tema, puedo decir que hasta hoy no he visto a nadie que bajara de peso efectivamente utilizando estos medicamentos. Es muy probable que con el tiempo y en base a los esfuerzos que se hacen para frenar esta epidemia de gente gorda, surja alguna medicación inocua en sus efectos colaterales básicos o de dependencia. Hoy por hoy, ninguna es lo que prometía en sus comienzos.

De acuerdo con lo que podemos extraer de la descripción anterior, es evidente que cuando uno ingiere remedios para adelgazar somete a su cuerpo a mecanismos indiscutiblemente nocivos, más dañinos aun que la obesidad misma.

Las dietas como estilo de vida

Aunque las revistas femeninas y las de la salud anuncien la dieta revolucionaria, los regímenes para adelgazar son más o menos los mismos desde hace décadas. En realidad, ninguna dieta es necesaria, salvo que se considere dieta al comer equilibrado, con los componentes nutricionales en su justa medida.

La persona que vive atada a una dieta pautada genera inevitablemente un rechazo al hecho de cumplir con una prescripción rígida. Y este fastidio termina ocasionando trasgresión y ruptura. Por lo tanto, podemos decir que el compromiso de un paciente con su tratamiento no pasa por atarse rígidamente a .una dieta, sino que se acerca más a comer lo justo para no engordar o para adelgazar.

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Además de que. siempre se indicó mucha cantidad, también se promovió el comer fraccionado, estrategia errónea a la hora de bajar de peso, ya que es más difícil cortar el vínculo enfermizo con la comida si se consume todo el tiempo, aunque sea en pequeñas porciones.

El cuerpo del cirujano

La cirugía es un recurso que, aunque parezca novedoso, tiene ya varias décadas. Existen distintos tipos de intervenciones, tales como el anillo gástrico, el cinturón y el balón gástrico, cuya finalidad es achicar la capacidad estomacal. También se realiza hoy el by pass gastrointestinal, a través del cual se acorta quirúrgicamente el camino digestivo y se pasa, por ejemplo, de la primera porción del estómago o del esófago, al intestino, acelerando así el tránsito digestivo.

Además del .sometimiento a una cirugía, con todos los riesgos que implica (coágulos en los pulmones, neumonía, infección, filtraciones en el tracto intestinal remodelado y, en algunos casos extremos, la muerte), y de un postoperatorio complicado en el que, entre otras cosas, el paciente sólo deberá alimentarse a papillas, estas intervenciones suelen causar estragos en la autoestima, ya caída por la gordura. ¿Por qué? .¡porque la operación es en sí el resultado de un fracaso y, si es exitosa, el éxito -aunque transitorio- es del cirujano.

Los resultados al 2004 son bastante menos alentadores de lo que se esperaba: los pacientes, en gran número, vuelven a engordar (en base a helados, alcohol, licuados, cremas). Lo que al principio funcionó casi en forma espectacular, pasó a transformarse en otra carga más: "ya no tengo estómago", "ya no soy quien era", "mi alimentación es desagradable", "mi libertad de comer aun siendo gordo dejó paso a una tortura física y mental enorme", son expresiones comunes en pacientes operados.

Además, estas personas, a la vez que están anémicas o sin fuerzas, se sienten deprimidas o avergonzadas por haber debido "castrarse para no embarazar más a nadie". Y esto se debe a que, como dije antes, no fueron ellas quienes tomaron la decisión responsable; otro, el médico, lo hizo en su lugar. Entonces hay quienes no aceptan ser espectadores pasivos de un adelgazamiento que se frena, inclusive, por sus propias trampas.

En Estados Unidos, las cirugías se usan sólo en casos de obesidad mórbida y únicamente después de agotar otras instancias.. Acá se ofrecen indiscriminadamente a quienes tienen escaso sobrepeso y no presentan enfermedades asociadas.

Tal como señalé antes, lo que más importa de este tema es que, cuando una persona obesa decide una operación, más allá del efecto bueno o malo, está tirando definitivamente la toalla. Es el fin de la autoestima: ése es el daño más grande de las operaciones, porque el paciente, en última instancia, no se siente partícipe de su proyecto y se ha declarado impotente para llevarlo a cabo por sí mismo.

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Vemos, entonces, que existe un gran negocio montado alrededor del obeso por los mercaderes de la salud, quienes ofertando centenares de tratamientos y soluciones mágicas logran seducir a los más desprevenidos.

La epidemia actual de obesidad: el mayor peso del mundo

Hoy el mundo tiene un problema de peso: gran parte de su población está gorda. Según reveló la IOFT (International Obesity Task Forcé) en marzo de 2003, una de cada cuatro pejsonas es obesa o tiene sobrepeso.7

La Organización Mundial de la Salud declaró epidemia a la obesidad. De acuerdo con algunas proyecciones, para el primer cuarto de este siglo la mitad de la población mundial tendrá algún grado de obesidad o sobrepeso si no se aplican políticas públicas que pongan freno a la expansión de la enfermedad.

Las estadísticas refuerzan la idea de quienes sostenemos que este problema ha dejado de ser una cuestión estética individual para pertenecer dramáticamente al terreno de la salud pública, a tal punto que la Organización Panamericana de la Salud emplea el neologismo globesidad para referirse a la tendencia mundial al aumento de peso, que considera alarmante.

Vemos, entonces, que la obesidad está propagándose de una manera descontrolada y esta propagación invalida, en cierto sentido, las teorías que sostienen que siempre detrás de un gordo hay un ser autodestructivo o alguien que ha quedado anclado en la etapa oral, o tuvo un conflicto con la madre o con su historia. Tampoco es creíble que la gente haya empezado a tener una neurosis generalizada o a autodestruirse en los últimos veinte años.

En realidad, tienen que haber muchísimos más factores que intervengan para que la gordura, e inclusive la diabetes, se multipliquen en forma creciente. ¿Por qué digo la obesidad y la diabetes? Porque la. diabetes del adulto y la obesidad van de la mano. Es altísima la relación entre ambas. Prácticamente no hay diabetes tipo II sin gordura y viceversa.

Ahora bien, al investigar las causas de esta epidemia vemos un complejo cruzamiento de factores bioquímicos; metabólicos, conductuales y genéticos que, a la vez, son imposibles de desligar del entorno familiar, social y cultural.

Además, es necesario subrayar que en los últimos años se han cometido errores garrafales en la manera en que los medícos y científicos han encarado el problema de la obesidad, acelerando su incontrolable aumento a nivel mundial.

Los medios de comunicación han colaborado, también, con la confusión general, ya que es asombrosa la cantidad de notas con respecto a la obesidad y trastornos alimentarios que aparecen en los medios. Todo lo que antes era científico y reservado para los especialistas en el tema, hoy en día ha cobrado estado público porque casi todo el mundo tiene tendencia a

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engordar o es gordo. Esto es noticia, pasa a ser mediático y confunde debido a las idas y vueltas de la información que se brinda. ¿No se ha sentido, acaso, desorientado ante semejante bombardeo de dietas y consejos contradictorios?

Más allá del gran abanico de causas que nombramos, podemos decir que los elementos de mayor peso son la sobrealimentación y el sedentarismo: estamos frente a un cuerpo visiblemente gordo y quieto, que emerge de un entorno que genera constantemente situaciones de estrés y malos hábitos de alimentación.

Ahora bien, en lo práctico esto afecta al común de la gente que ve crecer en forma gradual el peso de su cuerpo y con el correr de los años aumenta su sobrepeso hacia una probable obesidad. El cuerpo engordado transforma su vida y, a la inversa, la actitud de la vida actual transforma al cuerpo en un cuerpo obeso. Esta retroalimentación de causas hace disparar todas las proyecciones y estadísticas.

El siguiente cálculo es altamente significativo para darse cuenta de cómo en muchos .casos quien engorda casi no lo percibe: si-una persona engorda 100 gramos por mes, en un año suma 1,2 kg., lo que en treinta años representa 36 kilos. Y esto simplemente con un pequeño exceso de 100 gramos mensuales, lo que provoca un desequilibrio entre el millón de calorías anuales que tiene que ingresar y el millón de calorías que tiene que salir. En este caso no hay otra causa que la de no gastar lo que se ingiere en exceso.

También es notorio que en muchos casos parece que ser "grande" en edad equivale a ser "grande" en peso y contorno. Esto es casi aceptado por la gente, resignada a engordar, como si tuviera que pagar ese precio por vivir. La creencia radica en que cuanta más edad se tiene, menos se puede adelgazar o evitar el engorde. Les puedo asegurar que no es así.

La obesidad en números

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Retomaremos el recorrido sobre el tema con un dato elocuente: al final de la Segunda Guerra Mundial había un 5% de obesos; en los años ochenta el 15% de la población mundial era obesa, pero en la última década el ritmo de la obesidad se disparó en un 50%.

Los números son un claro reflejo de lo que pasó en los últimos años y son muy elocuentes: nos dicen que la epidemia no hace distinción entre sexos, clases sociales, edades, sino que afecta a todos por igual.

Hombres y mujeres

La obesidad no discrimina en lo que a género se refiere: tanto hombres como mujeres la padecen y en porcentajes similares. Si analizamos lo que sucedió en los últimos diez años, vemos que entre los hombres, la

8 A execpción de cuando se indica otra fuente, las estadísticas expuestas esán basadas en informes

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proporción de obesos pasó de un 12% en 1991 a un 19% en 2001. En igual período, la obesidad creció aún más entre las mujeres: del 11,7% en 1991 al 21% en 2001. En la actualidad se observa un cambio de actitud de los hombres: en muchos casos el machismo, la fortaleza y el amor propio han debido cedeer y han aceptado tratarse seriamente, no por su cuenta.

Jóvenes y viejos

Con respecto a la edad de la población, la obesidad sí hace diferencias. Los niños y los adolescentes son actualmente los sectores más proclives al engorde.¿Por qué? Porque son los herederos de todo un proceso de cambio en la cultura de la alimentación.

Los datos nos dicen que entre 1991 y 2001 el porcentaje de obesos en la adolescencia aumentó en un... ¡200%! Y es que por lo general los padres tienden a pensar que cuando sus hijos crezcan se van a poner flacos y, en realidad, cuando crecen, es al revés, se ponen más gordos. Porque el entorno que tienen y la tendencia a engordar desde jóvenes provoca que la gordura vaya incrementándose cada vez más. Una persona que llega a los veinte años con un peso normal o adelgazado tiene más chances de sostener ese peso por el resto de sus vidas que si cruza los veinte años con sobrepeso o con obesidad.

Los datos señalan, también, que la población con mayor índice de obesidad o sobrepeso es la que tiene entre 50 y 59 años. En diez años la suba fue aproximadamente de un 55% (de 16,1% en 1991 a 25% en 2001).

Por último, las estadísticas indican que hay muy pocos gordos mayores de setenta años y esto no se debe a que hayan adelgazado, sino a que la obesidad es una causa de muerte.

Ricos y pobres

¿Qué sectores sociales son los más propensos a la obesidad? Podemos decir que todos, porque el cambio en los habitos alimentarios que se ha generado a partir de que las comidas rápidas irrumpieron en el mercado ha repercutido en todos los estratos. Tal es así que, en algunas zonas, los índices de obesidad corren parejos con los de desnutrición. Falta y exceso son, entonces, las dos caras de la malnutrición.

Fumadores y ex-fumadores

Sabemos que quien fuma y come de más, tiene un menor índice de obesidad. De todas maneras, con cigarrillo o sin él, sigue en aumento la cantidad de gordos en el mundo.

Los ex fumadores dejan una dependencia y quedan vacíos de "contenido". Al dejar de fumar se produce una mayor absorción de los alimentos, hay una mayor capacidad de olfatear y degustar. Además ya no actúa la nicotina, que es una sustancia que quema grasas (muy sutilmente pero las quema) y aumenta el ritmo metabólico del cuerpo. En realidad, el

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dejar de fumar baja ese ritmo y, sumado a la falta del bastón del cigarrillo, se ingiere más comida con mayor asimilación de la misma.

En verdad, los ex fumadores siempre tuvieron más tendencia a la obesidad; de hecho, una de las causas por las cuales aumentó la gordura en el mundo fue-por-la gran cantidad de gente que dejó de fumar. Estos nuevos ex fumadores aceptaron un aumento de peso del 15 o el 20%, creyendo que después iban a bajar rápidamente. Pero lo que ocurre es que esos kilos no se bajan con facilidad.

De cualquier manera, es mejor no fumar, aun con el costo de un sobrepeso adicional. Pero si existe un cuidado en el período inicial, se puede evitar el engorde.

Alcance mundial de la obesidad

Si realizamos un recorrido por los distintos países, veremos cómo la obesidad no ha dejado casi ningún lugar sin visitar. En mayor o en menor incidencia, la población mundial há.sufrido en los últimos tiempos cambios importantes en lo que al tamaño de sus cinturas refiere.

Comenzaremos nuestro viaje por el continente americano, y más específicamente por los Estados Unidos, país que, además de presentar el mayor índice de obesidad y sobrepeso a nivel mundial, es señalado por los especialistas en nutrición como .el responsable de que en todas partes haya cada vez más gordos.

Si es verdad que los hábitos y gustos se exportan, veamos cuánto hay de cierto en dichas acusaciones a partir de un.acercamiento al modo en que los americanos se vinculan con la comida.

En principio, podemos decir que en dicho país la rutina del comer está totalmente desestructurada: los americanos siempre tienen algo para comer en sus manos y las. porciones son cada vez más grandes. ¿No recuerda, acaso, alguna película americana en la que la gente eome de pie un hot dog gigante en uno de los tantos puestitos callejeros?

De acuerdo con un estudio publicado en la revista de la Asociación Dietaria Norteamericana, el tamaño promedio de una orden de papas fritas se ha casi triplicado: aumentó de 75 gramos en 1995 a 220 en 2003.

Los "norteamericanos comen de todo, a toda hora y en cualquier lugar y han montado una estructura que impulsa a comer, aun sin necesidad.

Pero la estructura no sólo incita a comer; también lleva a no moverse. Los elementos de confort se han convertido en aliados indispensables para circular por ciudades y casas. Existe un sinnúmero de artefactos al servicio de la comodidad.

Esto explica, quizás, por qué los americanos conforman la población más gorda del planeta. Allí, la epidemia de obesidad fue progresivamente en aumento. En los años sesenta, casi la mitad de la población tenía exceso de peso y más del 13% eran obesos. Hoy el 65% de los adultos tiene problemas

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de exceso de peso u obesidad y el 31% es calificado directamente como obeso. Además, el 6,3% de las mujeres y 3,1% de; los hombres padecen de obesidad mórbida.9

Con la intención de poner un freno al problema, la administración Bush anunció un nuevo programa de educación pública tendiente a alentar a los norteamericanos a perder peso, ya que se prevé que para 2005 las víctimas por enfermedades relacionadas con la obesidad superarán a las del tabaquismo;

De este foco de irradiación se desprenden ramales hacia el norte, el sur, el este y el oeste que, más allá de sus particularidades locales, presentan. características muy similares a las de Estados Unidos en lo que a conductas alimentarias se refiere. En Canadá, el 50% de los adultos tiene sobrepeso y el 13,4%, obesidad.

En América Latina, los indicadores no son muy distintos durante la última década. Tanto en México, como en Ecuador, Colombia, Perú, Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile han aumentado notoriamente los índices de obesidad y sobrepeso. En estos países, las comidas tradicionales han sido paulatinamente reemplazadas por comidas rápidas. En Brasil, por ejemplo, las legumbres y el arroz (históricamente alimento de la población más pobre, rico en hierro y proteínas) han cedido el paso a las hamburguesas y los helados. Esta situación llevó a las autoridades de Rio de Janeiro a tomar medidas más drásticas en lo relativo a la alimentación de los niños: han prohibido la comida chatarra en las escuelas públicas y han crearon un programa de almuerzo en base a las tradicionales legumbres y verduras.

Ha sido tan alto el crecimiento de la obesidad en nuestro continente que en la actualidad es considerada la principal enfermedad nutricional de la región. Paradójicamente, se ha transformado en una "enfermedad de la pobreza": la figura del gordo pobre es dominante y se contrapone con la del gordo rico, dos tipos de enfermos muy diferentes.

Veamos qué ocurre en algunos países de Europa, donde el problema también se está generalizando.

En Italia, donde las tradiciones alimenticias se remontan a centenares de años, se está produciendo un cambio cultural que se expresa mediante un dato alarmante: los niños italianos son hoy los. más gordos de Europa (36% de sobrepeso); el 20% de los adolescentes son clínicamente obesos, de acuerdo con mediciones del Ministerio de Salud.

¿Qué les sucedió a los italianos, pueblo históricamente flaco? En principio, se deslumhraron .ante la invasión de comida chatarra e imitaron las conductas nacidas del otro lado del Atlántico y, paulatinamente, fueron abandonando las antiguas y exquisitas tradiciones mediterráneas que, si bien aún perduran en muchas casas de familia, en algunas regiones están desapareciendo sin dejar rastro. El clásico y saludable régimen mediterráneo, de pescados frescos, frutas y verduras, pastas y aceite de

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oliva, se desmorona empujado por los perdidos hábitos del comer americano. Se estima que, en promedio, los 57 millones de habitantes de Italia comen actualmente ochocientas calorías diarias de más. Otro dato llamativo es que la gente cocina cada vez menos en casa. Hoy, el 30% de las comidas se consumen en bares y restaurantes. Y frente a esta situación, la Federación Pediátrica de Roma lanzó un programa para educar a los padres y a las escuelas sobre la necesidad de comer sano y realizar actividades físicas. Pero ponerlo en práctica es complicado debido a que, mientras el 72% de los trabajadores almorzaba en su casa hace diez años, ahora apenas lo hace la mitad, según datos del Instituto Italiano de Estadísticas.

Ante esta situación, el ministerio de Salud les sugirió a los restaurantes que redujeran el tamaño de sus porciones, a lo que los italianos respondieron exigiendo una reducción de preciós acorde. Recientemente, una sentencia de la Corte de Casación dispuso para los obesos mórbidos un reconocimiento legal de invalidez semejante al de los discapacitados motrices.

En España, una de cada tres personas tiene sobrepeso (35%) y el 20% de la población padece obesidad10, debidos ambos al cambio de hábitos alimenticios y costumbres que se ha producido en los últimos años. La obesidad es la principal causa de mortalidad en la población española por las complicaciones clínicas que presenta. Los "remedios" que se proponen son las políticas de prevención adaptadas a.la realidad.y costumbres del país: mayor ejercicio físico y, fundamentalmente, el retorno a la dieta mediterránea, dejada de lado por la influencia de otras culturas gastronómicas. Aquí también el aumento del tamaño de las porciones ha sido vertiginoso: hace diez años un filete era una pieza de 150 gramos; hoy en día se consideran ridiculas las de menos de 250 gramos.

El pueblo francés siempre se ha caracterizado por sus índices moderados de obesidad, hecho atribuible a su costumbre de caminar como trotamundos, comer pocas y pequeñas porciones y también al gran porcentaje de fumadores. Pero datos del Ministerio de Sanidad francés revelan que la obesidad está creciendo velozmente en los últimos años: de una tasa del 6% en 1990, la cifra se ha disparado a casi el doble (11,3%) en la actualidad y, según algunos especialistas, si el crecimiento no se detiene, Francia puede alcanzar en el 2020 la tasa de obesidad de los estadounidenses.

Entre las medidas que propone el gobierno figura la creación de una agencia nacional de lucha contra la obesidad, que ponga en marcha un plan de acción y que esté financiada por los productos alimenticios con mayor carga de calorías, como medio para sensibilizar a la población y alertar contra los riesgos de la gordura, ya que cada año hay un 17% más de obesos.

En Gran Bretaña, el 21% de los hombres y el 24% de las mujeres son considerados gordos, una cifra que se triplicó en los últimos veinte años,

Referencias

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