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Platón

TEMA 2. PLATÓN

1.-La concepción de la realidad y el problema del conocimiento.

1.1. La concepción de la realidad

Con los últimos filósofos presocráticos se había llegado a una crisis importante en la filosofía griega de la Naturaleza. Demócrito había afirmado la imposibilidad del conocimiento de la misma: es imposible calcular los choques de infinitos átomos en el vacío y, al no existir una finalidad en el Universo, no podemos descubrir las leyes que lo rigen.

a) Se había llegado, de esta manera, a un relativismo ( no hay verdad absoluta) y a un escepticismo (si hay verdad absoluta, es imposible conocerla) en la filosofía griega. El conocimiento de la naturaleza resultaba imposible.

b) Por otro lado, al no existir finalidad en la physis, no puede ser explicado el orden o

cosmos: todo sucede por casualidad, por azar, en virtud de movimientos mecánicos.

¿Cómo es posible, entonces, que la naturaleza sea un cosmos? ¿De dónde proviene el orden?

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Platón

, el más genial de los discípulos de Sócrates y ateniense como él, nació en el año 427 a. de C. De decidida vocación política, se desengañó muy pronto de las prácticas políticas atenienses de su época, especialmente tras la condena de Sócrates. Desde entonces dedicó su esfuerzo intelectual a construir y fundamentar teóricamente un modelo ideal de sociedad. Por dos veces viajó a Sicilia con la pretensión de llevar a la práctica su modelo de sociedad, haciendo que los gobernantes se hicieran filósofos, ya que no podía hacer que los filósofos gobernaran. En ambas ocasiones fracasó: la primera vez con Dionisio I, cuando Platón contaba con cuarenta años de edad; la segunda vez, con Dionisio II, teniendo ya más de sesenta años. Entre ambos viajes, fundó en Atenas su Academia donde se dedicaba especial atención, juntamente con la filosofía, a las matemáticas y a la astronomía, de acuerdo con un plan de educación progresiva.

Platón escribió numerosas obras, la mayoría de ellas en forma de diálogo. Entre ellas destaca el Banquete, el Fedón, la República, el Parménides, el Teeteto y el Timeo.

Platón reaccionó frente a la filosofía de Demócrito, estableciendo tres principios o causas para explicar la constitución del Universo:

1. Recogiendo la idea de Anaxágoras, según la cual existe una Inteligencia o Nous, Platón afirma que el orden del Universo solamente puede provenir de una Inteligencia ordenadora, que Platón denomina demiurgo

2. La inteligencia ordenadora o demiurgo actúa sobre una materia sometida eternamente a movimientos caóticos y desordenados. Esta materia o espacio caótico ( chora) posee las mismas características que en Demócrito.

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El principio esencial del pensamiento platónico es la Teoría de las Ideas, que él denomina también Formas: Las Ideas o Formas son entidades inmateriales, absolutas, inmutables y universales, independientemente del mundo físico; por ejemplo, la Justicia en sí, el Hombre en sí, la Bondad en sí, las entidades y proporciones matemáticas en sí mismas. De ellas derivan su ser todo lo justo, todo lo bueno, todos los hombres, todo lo armónico y proporcionado que hay en el mundo físico.

Podemos afirmar que la concepción platónica de la realidad es dualista, existiendo:

-El mundo de las ideas, inmateriales e inmutables.

-El mundo físico material, sometido a cambios y movimiento.

El demiurgo no juega un papel de creador del Universo, sino de ordenador o

intermediario entre el mundo de las ideas y el mundo físico. Su misión es ordenar y configurar el mundo físico, estructurándolo de acuerdo con las ideas, que constituyen el modelo y la finalidad del mundo físico, además de ser la esencia de la que participan las realidades materiales.

Si la concepción platónica del demiurgo tiene origen en Anaxágoras y la de materia o espacio caótico en Demócrito, la teoría de las Ideas posee unas influencias múltiples y reestructuradas complejamente por Platón:

-Los pitagóricos influyeron en esta teoría. Para Platón, la inteligibilidad del Universo, e incluso la formación del mismo, posee una estructura matemática. Cuando Platón habla del origen o formación del Universo, los cuatro cuerpos elementales –fuego, aire, agua y tierra- adquieren su consistencia y especificidad al estructurarse la materia geométricamente en forma de sólidos regulares: tetraedro (fuego), cubo (tierra), octaedro (aire) e icosaedro (agua). El dodecaedro es, según Platón, la forma que tomó el cosmos considerado como totalidad.

-Parménides influyó en Platón en la distinción acerca de la vía de la verdad y la vía de la opinión. Lo que verdaderamente existe solo puede ser captado por la razón: cada idea platónica posee las mismas características que el ente de Parménides, excepto la esfericidad.

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moderación?” Es decir, hay un rasgo (o rasgos) común a todas las realidades a las que se denomina bajo el predicado universal bueno, justo, moderado o virtuoso.

Este rasgo universal común, que no se identifica con ninguna acción justa particular, será, para Platón, la idea de justicia.

Aristóteles, al comparar los planteamientos de Sócrates y de Platón afirma que “Sócrates no separaba los universales (es decir, no consideraba los conceptos universales como realidades subsistentes en sí), sino que fue Platón el que los separó, denominándolos ideas”.

Estas palabras de Aristóteles son muy significativas, porque expresan la separación radical que hizo Platón entre dos mundos (dualismo): el mundo físico o material respondía a las características de multiplicidad, apariencia y cambio; mientras que el mundo de las Ideas respondía a las coordenadas de explicación racional (unidad, esencia y permanencia).

Las Ideas, de acuerdo con la concepción platónica, se pueden cara cterizar de la siguiente forma:

1. Las Ideas son la auténtica realidad (οντωs ον), lo que permanece idéntico a sí mismo. Las Ideas nunca se pueden transformar en otra cosa ni pueden comenzar o dejar de existir (no pueden nacer ni morir). Así lo afirma Platón en el siguiente texto del Timeo:

Siendo las cosas así, es necesario admitir que existe una primera realidad: todo lo que tiene una forma inmutable, que de ninguna manera nace y muere, que nunca admite en sí ningún elemento venido de fuera, que nunca se transforma en otra cosa, lo que no es perceptible ni por la vista ni por ningún otro sentido, que sólo el entendimiento (inteligencia) puede comprender. Hay una segunda realidad que lleva el mismo nombre: es parecida a la primera, pero cae bajo la experiencia de los sentidos, es engendrada, siempre está en movimiento, nace en un sitio determinado y seguidamente desaparece, es accesible a la opinión unida a la sensación”.

Platón, Timeo, 52

Sócrates

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3. Las Ideas existen independientemente del mundo físico, tanto en su ser como en su verdad (las propiedades de un círculo no dependen de los círculos del mundo físico), sino que los seres del mundo físico dependen de la realización en ellos de las ideas (una figura es un círculo en la medida en que en ella se realice la idea de círculo, una acción es justa en la medida en que en ella se da la idea de justicia, etc.) ¿Qué relación tienen, entonces, los seres sensibles del mundo físico con las ideas? Los seres sensibles participan de las Ideas e imitan a las Ideas.

Las Ideas son los modelos (arquetipos) o paradigmas que las cosas pretenden imitar. Las ideas son, por tanto, la causa ejemplar de los seres del mundo físico. Son los ideales que no llegan a cumplirse perfectamente en el ámbito de la materia, porque ésta introduce siempre imperfección.

4. Las Ideas son también la esencia (ουσια)lo que las cosas son en sí mismas (el verdadero caballo no es el que corre en el hipódromo, sino el que está en la idea de caballo. Las Ideas son lo que tienen en común seres de apariencias distintas, son el principio de unidad frente a la pluralidad del universo.

5. Las ideas constituyen la finalidad (causa final) de todos los seres, pues todas las cosas tienden hacia las ideas (teleología): todos los hombres se hacen mejores cuanto más se asemejan al hombre ideal.

6. El mundo ideal alberga las ideas de los seres físicos, los ideales morales y políticos (bondad, virtud, justicia, etc.) y las ideas matemáticas (todas las proporciones, verdades y principios matemáticos y su fundamento).

7. El mundo de las Ideas es el fundamento de la concepción del hombre (la división entre el alma y el cuerpo) y del conocimiento intelectual, al que se accede por la razón. El alma racional del hombre pertenece al mundo de las Ideas, a cuyo conocimiento está destinada y aspira impulsada por su propia naturaleza.

8. Para Platón, las ideas no son un aglomerado inconexo de esencias, sino que constituyen un sistema en que todas se ensamblan y coordinan en una gradación jerarquizada cuya cúspide ocupa la Idea de Bien. El Bien , como idea primera, como principio supremo, es expresión del orden, del sentido y de la inteligibilidad de lo real.

Cuando Platón afirma que las Ideas forman una gradación jerarquizada, lo que está afirmado es que no todas tienen la misma importancia: hay unas ideas más importantes que otras; pero, también está afirmando que las ideas están relacionadas ordenadamente entre sí, gracias a la Idea de Bien.

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9. El mundo de las Ideas culmina en la idea de Bien (αγαθον,agazón). Pero, ¿qué es la idea de Bien? La idea de Bien es la suprema realidad, gracias a la cual existen y son verdaderas todas las demás realidades, o sea, las ideas y, en último término, también las cosasdel mundo sensible; es decir, la Idea del Bien proporciona el ser a todo cuanto es, a todo cuanto existe y, en consecuencia, es un trascendental o, lo que es lo mismo, algo que siendo en sí mismo es, al mismo tiempo, en todas las demás realidades. En este sentido, todo el resto de los seres poseerán realidad en tanto y en cuanto en ellos se de la idea de Bien.

Un ejemplo aclarará lo que afirmamos: imaginemos que nos encontramos en una llanura inmensa en medio de una gran oscuridad, no se ve nada, todo es tiniebla; de repente, se enciende una linterna y ya hay luz; en este caso, la luz existente se deberá al resplandor que emana de dicha linterna, de tal manera que allí donde apenas alcanza la luz, allí donde ya casi reinan las tinieblas, la poca luz que llegue procederá del resplandor de la linterna; todo lo que se percibe procede de la linterna y, por tanto, la linterna es el “trascendental” gracias al cual existe toda la luz que en este caso hay.

Gracias a la idea de Bien se dan y cobran su verdadera realidad y su auténtico valor la verdad, la justicia y todas las demás realidades

10. La contemplación de la Idea de Bien es un conocimiento teórico y práctico a la vez. Teórico porque hace posible la captación de la estructura y el orden de todo lo real; práctico, en cuanto que proporciona las normas de toda la ordenación moral y política.

Esta identificación del conocimiento teórico y práctico, hace que el sabio sea, para Platón, el llamado a gobernar toda la comunidad humana.

1.2. El problema del conocimiento

La ontología platónica (su concepción de la realidad) es dualista, como hemos podido observar, ya que separa nítidamente dos ámbitos: la realidad física, donde existe lo cambiante, lo múltiple y lo aparente; y el mundo de las Ideas, al que corresponden las coordenadas de explicación racional de la naturaleza (unidad, realidad o esencia y permanencia).

Al igual que su ontología, el conocimiento para Platón, posee un dualismo, existiendo dos niveles: la opinión o dóxa y el saber (ciencia) o epísteme. Cada uno de estos niveles de conocimiento se corresponde con un ámbito de la realidad: la opinión o dóxa corresponde al mundo físico, mutable y cambiante; mientras que el saber o epísteme (ciencia) corresponde al mundo inteligible o de las Ideas.

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Tanto el conocimiento sensible como el conocimiento racional se dividen cada uno en dos partes que se corresponden simétricamente. El conocimiento sensible o inferior (opinión o doxa ) se subdivide en dos niveles (conjetura y creencia). El conocimiento inteligible o superior (ciencia o epísteme) se compone, por su parte, de pensamiento discursivo e inteligencia. Se dan así los siguientes grados del conocer:

1.º La suposición o conjetura (εικασια, eikasía), que tiene por objeto las sombras e imágenes del mundo sensible.,

2.º La creencia (πιστιs, pistis), u opinión creída pero no certificada. Tiene por objeto los objetos naturales, los seres vivos, los objetos de arte, etc.

3.º El pensamiento discursivo (διανοια, dianoia), que estudia los objetos matemáticos y se apoya en supuestos (hipótesis) sensibles, es decir, es un conocimiento de esencias matemáticas (idea de triángulo, idea de par, de impar, etc.), pero se sirve de la ayuda de los sentidos (imágenes y figuras). Extrae conclusiones a partir de los supuestos, pero estos supuestos no han sido demostrados (no se da cuenta ni razón de ellos).

4.º La inteligencia o dialéctica (νουs, noús) es el grado superior de conocimiento: es el conocimiento que, cancelando los supuestos (utilizándolos como peldaños), no se detiene hasta llegar a la idea de Bien, que es el principio de todos los principios. Y continuando a través de Ideas, sin servirse de nada sensible, alcanza así la conclusión en base no a supuestos, sino a principios.

Grados del ser Grados del conocer

ideas inteligencia Conocimiento Mundo e idea de Bien noús inteligible

inteligible

(ESENCIAS) objetos matemáticos pensamiento discursivo CIENCIA

(apoyo en hipótesis) dianoia (epísteme)

objetos sensibles creencia Conocimiento

del mundo físico pistis sensible

Mundo

sensible

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Platón emplea el término dialéctica en un doble sentido:

1.º En primer lugar, dialéctica es el itinerario del alma, semejante al que realizó el prisionero de la caverna, desde lo sensible hasta las Ideas y la Idea de Bien, y luego regresó de nuevo hasta el mundo de las sombras, para dar cuenta de lo visto. En otras palabras, la dialéctica es el ascenso del alma hasta las Ideas y también el regreso hasta lo sensible, para juzgar en lo sensible a la luz de las Ideas. Este ascenso del alma exige un dominio de los sentidos y de las pasiones corporales.

Del mismo modo que las sombras e imágenes reflejadas son copias de las cosas naturales, así las cosas naturales son copias de los entes matemáticos y éstos, a su vez, copias de las Ideas eternas que constituyen el mundo del ser. En efecto, el mundo del ser es el mundo de la unidad y el orden absoluto. Los entes matemáticos (números, figuras geométricas) reproducen el orden y la proporción propias del mundo de las Ideas. A su vez, las cosas naturales reproducen las relaciones matemáticas; por lo cual, cuando queremos juzgar del orden de las cosas, recurrimos a la medida. Así todo el conocimiento tiene en su cima en el noús o inteligencia. Cada uno de los grados del conocimiento recibe su valor del grado superior y todos del primero

2.º Por eso, en segundo lugar, Platón denomina dialéctica especialmente a la etapa final (inteligencia o noús) de este viaje del alma: en este sentido, dialéctica sería el proceso del conocimiento de las Ideas y sobre todo de la Idea de Bien. Ese conocimiento es de la participación de unas Ideas en otras (de unas esencias en otras) y la definición de unas a por medio de otras. Así, el género más la diferencia especifica es igual a la especie. Por ejemplo, el género “viviente” más la diferencia específica “sensitivo” nos da la especie “animal”.

El conocimiento de las Ideas es ascendente (composición) y descendente (división), pasa de unas Ideas a otras. Cada Idea es a partir de una superior y es, por participación de ella.

género + diferencia específica = especie

viviente + sensitivo = animal

viviente + no sensitivo = planta

En el diálogo Menón, Platón, a base de preguntas, hace “ recordar” a un esclavo no cultivado, el teorema de Pitágoras. Platón concluye que el esclavo ya conocía el teorema, pero que lo tenía en sí olvidado. El aprendizaje es, entonces, reminiscencia: no hay enseñanza, sino recuerdo(anámnesis).

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la cosa, el alma puede recordar la Idea. Incluso la cosa sólo puede ser conocida a la luz de alguna esencia.

El hombre debe ir de la opinión a la ciencia educándose gradualmente; este proceso lo describe Platón mediante el mito de la caverna. En el mundo sensible, los hombres son como esclavos encadenados en una caverna y obligados a mirar en el fondo de ésta las sombras de los seres y de los objetos proyectadas por un fuego que arde al exterior. Los hombres toman estas sombras por realidad porque desconocen la realidad verdadera. El esclavo que se liberase y consiguiese salir fuera, por de pronto no podría soportar la luz del sol; habría de acostumbrarse a mirar las sombras, después las imágenes de los hombres y de las cosas reflejadas en el agua, en fin, las cosas mismas y sólo al final podría elevarse a la contemplación de los astros y del sol. Sólo entonces advertiría que precisamente el sol nos da las estaciones y los años y gobierna todo cuanto existe en el mundo visible y que de él dependen todas las cosas que él y sus compañeros veían en la caverna. Ahora bien, la caverna es justamente el mundo sensible; las sombras proyectadas son las imágenes de los seres del mundo físico, que se interponen delante de un fuego, el sol del mundo físico. Nuestro conocimiento de las cosas naturales es como el de esos esclavos. Si el esclavo que antes se ha liberado vuelve a la caverna, sus ojos se hallarán ofuscados por la oscuridad y no sabrá discernir las sombras; por esto se verá burlado y ofuscado por sus compañeros, los cuales conferirán los máximos honores a quienes saben ver las sombras más agudamente. Pero él sabe que la verdadera realidad está fuera de la caverna, que el verdadero conocimiento no es el de las sombras y por eso sentirá compasión por aquellos que se contentan con tal conocimiento y lo tienen por verdadero. El tránsito desde la caverna al mundo real o de las ideas se produce por el pensamiento matemático o discursivo, que parte del conocimiento de los sentidos y concluye en un conocimiento de ideas, ya que el esclavo pasa de la caverna al mundo real no de una forma brusca, llegando al verdadero conocimiento o inteligencia de las Ideas por composición y descomposición, visión de las cosas reales, existentes fuera de la caverna. El sol representa el Bien, de donde proviene la realidad y el ser de las Ideas y su inteligibilidad, al igual que gracias al sol existen y pueden ser vistas las cosas del mundo sensible. Y así como el sol no sólo hace visibles las cosas mediante su luz sino que también las hace nacer, crecer y alimentarse, así el Bien no sólo hace cognoscibles las sustancias que constituyen el mundo inteligible, sino que también les da el ser de que están dotadas. Por esta prevalencia suya, el Bien no es una Idea como las demás, sino la causa de las Ideas.

La educación consistirá, por tanto, en llevar al hombre de la consideración del mundo sensible a la consideración del mundo del ser, y en conducirle gradualmente hacia el punto más alto del ser, que es el Bien. Para preparar al hombre para la visión del Bien pueden servir las ciencias que tienen por objeto aquellos aspectos del ser que más se avecinan al Bien: la

aritmética, saber del cálculo, que permite corregir las apariencias de los sentidos; la

geometría, como ciencia de los entes inmutables; la astronomía, como ciencia del movimiento más ordenado y perfecto, el de los cielos; la música, como ciencia de la armonía.

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2.-Ética y política

Frente al relativismo moral de los sofistas, Sócrates estaba convencido de que los conceptos morales pueden ser fijados racionalmente, mediante definiciones rigurosas: aunque, por ejemplo, resulte difícil su definición, la justicia puede ser definida. Más aún, la búsqueda de su definición constituye una tarea primordial e ineludible para todo ser humano y para toda sociedad que pretenda organizarse conforme a un orden racional.

Platón recoge este convicción socrática, ya que la Idea de Justicia, por ser una Idea, constituye una auténtica realidad inmaterial, inmutable, eterna, única y permanente. En general, no sólo la justicia, sino que todos los conceptos ético-políticos poseen la auténtica y objetiva realidad que corresponde a las Ideas (la justicia en sí, la bondad en sí, la virtud en sí...). Estas ideas o ideales éticos y políticos poseen realidad y validez objetiva, independiente de las opiniones que cada cual pueda tener acerca de ellas.

Si partimos de que es posible definir la justicia de un modo objetivo, de acuerdo con la convicción de Sócrates y Platón: ¿Cómo podemos definirla? Los sofistas habían señalado claramente el camino: analizando la naturaleza humana. Platón acepta este planteamiento de los sofistas, aunque rechaza las conclusiones de sus análisis.

Según los sofistas, las únicas leyes naturales son la búsqueda del placer y el dominio del más fuerte. Esta doctrina se basa, a juicio de Platón, en un análisis incorrecto de la naturaleza humana: al tomar como modelo de comportamiento natural a los animales (en la manada domina el macho más fuerte), y a los niños (que lloran cuando experimentan dolor y sonríen cuando sienten placer), los sofistas se olvidan del elemento más característico de la naturaleza humana: la razón ( ni el niño ni el animal la poseen). Un análisis de la naturaleza humana que no tenga en cuenta la existencia de la razón ni su rango de facultad suprema no puede servir para definir correctamente la justicia.

Así pues, para definir la justicia –y con ella el resto de las virtudes morales- es necesarioanalizar correctamente la naturaleza humana. El análisis platónico del ser

humano parte de la distinción entre alma y cuerpo y de las tres partes del alma

humana y su naturaleza.

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Al igual que en el ámbito de la realidad y en el del conocimiento, en el que existe un dualismo general, en la concepción sobre el hombre existe un dualismo antropológico: El alma es afín a las ideas, pertenece al ámbito de las ideas, al que se siente impulsada por su propia naturaleza, mientras que el cuerpo pertenece al mundo de los seres físicos. El alma es inmortal y el cuerpo es corruptible y perecedero. El alma preexiste antes que el cuerpo y pervive posteriormente. La unión con el cuerpo no es un estado esencial del alma, sino un estado transitorio, accidental. Más aún, no solamente es accidental, sino que puede ser calificado de antinatural, ya que el lugar propio del alma es el mundo de las Ideas y su actividad más propia es la contemplación de estas.

Pero si el lugar más propio del alma es el mundo de las Ideas y su actividad más

propia es la contemplación de estas, es obvio que Platón concibe el alma como el

principio del conocimiento racional. Mientras permanece unida al cuerpo, la tarea fundamental del alma es la de purificarse, prepararse para la contemplación de las Ideas. La purificación supone que el alma se encuentra en un estado de impureza. ¿De dónde provienen estas impurezas? La respuesta de Platón es que provienen de las necesidades y exigencias del cuerpo, que se imponen tiránicamente a la vocación contemplativa del alma. El alma ejerce, por tanto, una función de control sobre el cuerpo, además de ser principio de conocimiento racional, como se ha afirmado anteriormente. Pero, además, cabe preguntarse si esta función de control se ejerce solamente sobre el cuerpo o sobre otras tendencias inferiores del alma.

Platón se ve obligado de este modo a distinguir tres partes del alma:

Alma racional o razón.Alma irascible o ánimo.Alma concupiscible o apetito.

En el Fedro, Platón explica de forma metafórica, a través del mito del carro alado la función de cada una de las partes del alma y las virtudes que ha de cumplir cada una de ellas. Compara el alma racional con el auriga que conduce un carro tirado por dos caballos, uno blanco, que representa el alma irascible y otro, negro, que representa el alma concupiscible. Si el auriga consigue el control del carro, podrá conducirlo adecuadamente. Platón localiza el alma racional en la cabeza, el alma irascible en el pecho y la concupiscible en el estómago.

El alma concupiscible o sensual (apetito) es la parte más inferior, donde residen los apetitos irracionales, unido alo más básico y fisiológico. El alma irascible (ánimo) es la parte donde reside el temperamento, coraje o fuerza: provee al hombre de la fuerza necesaria para dominar el alma concupiscible, aunque a veces se deja llevar por ella. El alma racional (razón) posee un control sobre el cuerpo y sobre el alma irascible y concupiscible. El alma racional es eterna.

Cada una de las partes del alma posee una virtud que le es propia, algo que debe realizar para cumplir con su función o finalidad:

• El alma racional ha de realizar la Prudencia, la inteligencia o frónesis.

• El alma irascible ha de realizar la Fortaleza: la capacidad de permanecer inalterable ante los obstáculos y el ánimo ante la adversidad.

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LA JUSTICIA consistirá en la ordenación de las tres partes, en la posesión por cada una de ellas de la virtud o disposición que le es propia: Prudencia, Fortaleza y Templanza, respectivamente.

El centro de la vida política ateniense era el ágora

La teoría política de Platón gira en torno a dos principios básicos que le sirven de fundamento:

1. Correlación estructural entre el Alma y el Estado. Para Platón, el Alma y el Estado poseen la misma estructura tripartita. El Estado expresa en grande lo que el individuo en pequeño. Hay tres grupos o clases sociales que componen el Estado:

A. Los Gobernantes o Guardianes perfectos (Archontes), que han sido elegidos entre los guardianes (Phylakes) y que fundan su superioridad en el saber (sophía); una forma de inteligencia que implica, además, generosidad, altruismo e idealismo. Están destinados a gobernar justamente.

B. Los Guardianes auxiliares (phylakes), cuya misión es defender al Estado de los posibles ataques exteriores.

C. Los Productores y Comerciantes, que son el fundamento económico de la polis.

Los Gobernantes o Guardianes perfectos se corresponden con la Razón o alma racional (logistikón), los Guardianes auxiliares con el ánimo o alma irascible (thymos) y los Productores o Comerciantes con el alma concupiscible (epithymetikón).

2. Principio de especialización funcional. Cada individuo y cada grupo social ha de dedicarse a una función o tarea que le es propia. Esto ha de ocurrir no sólo por razones prácticas (los resultados son mejores cuando cada uno realiza las tareas para las que está especializado ), sino por razones teóricas ( cada parte, en cualquier organismo o estructura, está destinado naturalmente a realizar una función específica ).

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De la conjunción de estos dos principios surge la justicia en sentido social, que es la

misma para el Estado y el Alma: LA JUSTICIA DEL ESTADO SE CONSIGUE

CUANDO CADA UNO DE LOS GRUPOS SOCIALES REALIZA LA FUNCIÓN QUE LE CORRESPONDE, POR POSEER LA VIRTUD QUE LE ES PROPIA:

Gobernantes--- Prudencia (frónesis)

Guardianes auxiliares--- Fortaleza o valor (andreía)Productores--- Moderación (sophrosyne)

Tanto en el ámbito individual como en el social, la parte racional ha de controlar y gobernar el alma concupiscible e irascible. Al sabio le corresponde la virtud de la prudencia y del control.

La diosa Atenea, representa la sabiduría.

Por lo tanto, el Estado ideal o utópico ha de tener el gobierno de los sabios. Existe una identificación entre el conocimiento teórico y el práctico, cuya culminación es el conocimiento del Bien, en sus aspectos teóricos y prácticos. Bajo el gobierno de los sabios no son necesarias las leyes, ya que su saber les permitirá adoptar en cada caso las disposiciones adecuadas.

La finalidad del Estado es de carácter moral: promover la virtud y la justicia individual y socialmente. De ahí se conseguirá la felicidad. Para conseguir esta finalidad, el medio más adecuado, y que debe corresponder exclusivamente al Estado es la EDUCACIÓN.

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En la República se organiza la educación en dos niveles:

a)En el nivel primario, común a todos los ciudadanos, la educación se llevará a cabo por medio del conocimiento de la Gimnasia y de la Música. Para educar el cuerpo y el carácter, inculcando a los ciudadanos hábitos y opiniones armónicas.

b)En el segundo nivel, reservado para los futuros gobernantes, desde los veinte hasta los treinta y cinco años, existirán dos fases:

-Las matemáticas. -La dialéctica.

La utopía platónica de la República supone, además, otras medidas radicales:

1. La absoluta igualdad entre hombres y mujeres. Ambos tendrán las mismas posibilidades y la misma educación.

2. La abolición de la propiedad privada y de la familia en la clase de los gobernantes y de los guardianes auxiliares. Esta supresión no posee un carácter económico, sino que posee una función exclusivamente moral: si no existiera esta abolición, el egoísmo se apoderaría de los gobernantes y de los guardianes, lo que tendrá como consecuencia la ruptura de la armonía.

Estos planteamientos utópicos y radicales, que aparecen en la República platónica, se suavizaron en los diálogos posteriores, el Político y las Leyes, ya que, según Platón:

-No es fácil encontrar auténticos sabios gobernantes. Lo que hay que asegurar es el imperio de las Leyes.

-Sin embargo, Platón siempre mantuvo que la RAZÓN debe gobernar sobre las

otras partes del alma.

-La EDUCACIÓN debe llevar a la JUSTICIA, y ésta a la FELICIDAD.

En la última parte de la República, Platón hace un análisis de los distintos regímenes políticos y establece, por primera vez en nuestra cultura, la relación entre los ciudadanos y el régimen bajo el que viven:

Aristocracia. Es el gobierno de un monarca o de unos hombres superiores por su educación y altruismo. Se gobierna por medio de la inteligencia y la generosidad. La aristocracia es el régimen superior, a partir del cual surgen otros, que manifiestan una inevitable decadencia.

Timocracia. Es el gobierno de una clase militar que avasalla a los demás ciudadanos. Domina el elemento pasional sobre el racional. Se ambicionan honores y riquezas. Acaba corrompiéndose, al igual que la aristocracia.

Oligarquía. Es el gobierno en el que mandan los ricos, sin que el pobre tenga acceso al poder. Solo se admira la riqueza y se desprecia la virtud y la educación. Los pobres y los ricos conspiran incesantemente y el hombre se convierte en un “amontonador de tesoros”. El deseo insaciable de riquezas corrompe a los ciudadanos y acaba corrompiendo al régimen entero. Brota así una nueva forma de organización política.

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Democracia. Que nace al vencer los pobres y extender el poder, por elecciones, a todos. Es el gobierno del pueblo y la sociedad es invadida por una total anarquía, en la que cada uno hace lo que quiere y suele querer impulsado por los peores instintos. Los cargos se hacen por elección popular, y suelen recaer en los más ineptos. Como los oligarcas negaron la verdadera educación al pueblo, ese goce de libertad y de los deseos va corrompiendo a su vez a la democracia y va preparando otro régimen más violento: la tiranía.

Tiranía. Es el gobierno del tirano, que tiene como causa el exceso de libertad, que lleva al exceso de esclavitud, lo mismo para el individuo que para la polis. El pueblo acaba aceptando al tirano que parece establecer un orden, aunque sea falso. Para seguir empobreciendo mental y materialmente al pueblo, el tirano suscita guerras para que el pueblo tenga necesidad de jefes y para que los ciudadanos empobrecidos se obsesionen por sus propias necesidades y no conspiren contra él.

Estas formas son, según Platón, cíclicas: de la monarquía o aristocracia se pasa a la timocracia, de ésta a la oligarquía, y así sucesivamente, hasta que la tiranía de nuevo se pasa a la monarquía.

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