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UNIDAD 6

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NIDAD 6. LA ORATORIA GRIEGA.

Índice.

6.1. La Oratoria griega.

6.2. Lecturas: Demóstenes, Contra Filipo I 1-10. (Traducción de A. López Eire); Isócrates, Contra los sofistas 1-10. (Traducción de J.M. Guzmán)

6.3. Textos: Antología, otros autores distintos de Apolodoro.

6.4. Las conjunciones. 6.5. Étimos griegos. APÉNDICE.

Actividades complementarias.

6.1. Literatura griega (VI): La Oratoria griega.

1. INTRODUCCIÓN.

Se entiende por oratoria el arte de hablar en público con la finalidad de convencerlo; para ello se deben seguir unas reglas cuyo estudio es el objeto de la retórica; oratoria y retórica son, pues, disciplinas complementarias.

Aunque ya en los poemas de Homero y en los historiadores hay algunos ejemplos de discursos, será en la segunda mitad del siglo V y en el s. IV a.C., cuando la oratoria se convertirá en un género independiente, coincidiendo precisamente con el auge de la democracia ( la democracia ofrecía la posibilidad de hablar en la asamblea a cualquier ciudadano y también de defenderse ante los tribunales) y la labor de los sofistas, quienes hicieron de la enseñanza de la oratoria y de la retórica la parte fundamental de su trabajo. En efecto, en los juicios, era el propio acusado el que se veía en la obligación de defenderse ante el tribunal, y a menudo acudían a escritores profesionales de discursos los llamados “logógrafos”- o a los propios sofistas, quienes les componían el discurso, que luego ellos, tras memorizarlo, pronunciaban ante el jurado.

Tres eran los procedimientos que Aristóteles señaló como necesarios para persuadir al auditorio: el carácter moral (εθος) o la credibilidad del orador ante el público; la emoción (παθος) o la habilidad del orador para crear en la audiencia un efecto emocional favorable y la argumentación (λογος) que era el más importante de los tres, pues hacía referencia a la verdad de los argumentos presentados.

Todo discurso solía componerse de cuatro partes:

a) la introducción (προοιµιον – proemio), en la que se pretendía granjearse la simpatía del tribunal; b) la narración (διηγησις) o exposición de los hechos;

c) las pruebas (πιστις) o presentación de testimonios, pruebas o argumentos en los que se apoyaba la defensa o la acusación;

d) la conclusión (επιλογος) o resumen con la intención de atraerse de nuevo al jurado.

Por otro lado, atendiendo a la temática o a la ocasión en la que se pronunciaba el discurso, se distinguían tres tipos de oratoria:

a) la oratoria forense o judicial: es decir, los discursos pronunciados ante un tribunal por los propios implicados, generalmente, y compuestos por escritores profesionales o logógrafos; (representada por Lisias)

b) la oratoria deliberativa o política: sobre todo eran los discursos pronunciados ante la asamblea u otros órganos políticos; (representada por Demóstenes)

c) la oratoria epidíctica era la constituida por discursos de “exhibición”, generalmente los expuestos en ocasiones solemnes, como alabanza o censura de algunos personajes; (representada por Isócrates).

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2. AUTORES Y OBRAS. - LISIAS.

Nacido en Sicilia, vivió en Atenas como meteco y la mayor parte de sus discursos (se le atribuyen más de 200) de carácter judicial fueron compuestos por encargo para otros pues, por no disponer de la ciudadanía ateniense, no pudo desempeñar la oratoria política. Especialmente debe destacarse su capacidad para retratar el carácter de los implicados, su estilo simple,claro y sencillo y su vivacidad, lo que hace de ellos uno de los mejores testimonios sobre la vida privada ateniense de finales del s. V y comienzos de IV. Así por ej. El pronunciado “sobre los mercaderes de trigo” y sus abusos; o“sobre el inválido” o petición de subsidio de un pobre inválido, etc. El más importante de ellos es el titulado “Contra Eratóstenes” , que él mismo presentó como acusador de uno de los Treinta tiranos, a quien hizo responsable del asesinato político de su hermano y de la confiscación de la fábrica familiar de armas que tenían.

- DEMÓSTENES.

Es indudablemente el más grande de los oradores griegos. Consideraba que era el elemento fundamental de un discurso el propio acto de la declamación, con todos su recursos orales y visuales. Su estilo era poderos, vigoroso, apasionado, violento, con todo calculado, aun aparentando improvisación: sorprendentes cambios de tono,mezclas de estilo, metáforas, preguntas retóricas, diálogos fingidos, apóstrofes, etc, todo con la intención última de impactar intelectual y emocionalmente al auditorio, con un cuidado especial de la estructura de la oración y su disposición rítmica, así como del empleo de partículas deícticas y expresivas que enfatizaban el contacto directo con la audiencia.

Inicialmente practicó la oratoria judicial, pues se vio obligado a reclamar a sus tutores la herencia paterna que éstos habían dilapidado. Sin embargo, su producción más destacada es de carácter político y estuvo generada por la figura de Filipo, rey de Macedonia, contra quien compuso sus 4 “Filípicas” en las que lo acusaba de atacar a Grecia bajo la máscara de la paz y llamaba al panhelenismo frente a Filipo, advirtiendo a sus conciudadanos del peligro que representaba pues pondría fin a al independencia y a la libertad de los estados griegos. Aunque consiguió que los atenienses enviaran un ejército contra Filipo y que se aliaran con los de Platea –tradicionales enemigos de los atenienses-, sus esfuerzos resultaron inútiles, pues Filipo derrotó a los griegos en la batalla de Queronea.

Es Demóstenes uno de los buenos ejemplos de superación personal (se decía que se empeñaba en eliminar su tartamudeo introduciéndose en la boca pequeñas piedrecitas) y, sobre todo, es un buen ejemplo de compromiso político con su polis en una época de descomposición democrática: se suicidó antes de ser entregado por la propia asamblea ateniense a los vencedores macedonios.

- ISÓCRATES.

Ateniense, de familia adinerada y esmerada educación, practicó todas las formas de la oratoria, pero abandonó la labor de escribir discursos judiciales para abrir una escuela en Atenas en la que enseñaba retórica, ejerciendo una gran influencia entre los intelectuales de su época y posteriormente en Cicerón.

Como representante de la oratoria epidíctica, escribía sus discursos, tras elaborarlos cuidadosamente, para que se leyeran en pequeños grupos o circularan por escrito. Sus discursos revelan un claro patriotismo de unidad de los griegos – panhelenismo - ya sea bajo Atenas o Esparta, o incluso bajo Filipo, pero siempre contra el bárbaro, que él identificaba con el imperio persa. Su ideal se verá encarnado posteriormente en Alejandro Magno. El más conocido de sus discursos es el conocido con el nombre de “Panegírico”, en el que trató el tema de la unidad griega.

6.2. Lecturas.

- Lisias, Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 1-9.

Nos hallamos frente al discurso más notable de Lisias, y ello por varias razones: aparte de ser el único conservado que atañe directamente a los intereses particulares del orador, es también el único que él mismo pronunció en persona y constituye un documento valioso no solo para iluminar la propia biografia de Lisias, sino la vida de Atenas durante los tristes meses del gobierno de los Treinta.

Jueces, no me parece dificil comenzar mi acusacion, sino dar termino a mis palabras. Los hechos de estos hombres son tales en magnitud y tantos en numero, que ni con mentiras podria uno acusarlos de acciones mas terribles que las que tienen en su haber ni, queriendo decir la verdad, podria enumerarlas todas. Antes bien, es fuerza que el acusador renuncie o que el tiempo falte. Pareceme que nos acontece lo contrario que en tiempos pasados: antes los acusadores tenian que declarar su enemistad —la que tenian hacia los acusados—. Ahora, en cambio, es necesario preguntar a los acusados que clase de odio tenian hacia la ciudad para atreverse a cometer contra ella semejantes delitos. Con todo, no voy

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a pronunciar mis palabras como quien carece de odios e infortunios privados, sino en la idea de que todos tenemos motivos sobrados para irritarnos ya sea por asuntos privados o publicos. Pues bien, jueces, yo, que jamas he gestionado ningun asunto ni personal ni ajeno, me veo ahora obligado por las circunstancias a acusar a este, hasta el extremo de caer frecuentemente en un gran desanimo, no fuera a elaborar la acusacion en favor de mi hermano y el mio propio sin dignidad y sin fuerza por mi inexperiencia. Con todo, tratare de informaros, lo mas brevemente que pueda, desde el principio.

Pericles persuadio a mi padre Cefalo para que se viniera a esta tierra. La habito durante treinta anos y nunca, ni nosotros ni el, suscitamos juicio contra nadie ni lo afrontamos. Antes bien, de tal manera vivimos bajo la democracia, que ni cometimos delito contra los demas ni lo sufrimos por parte de los otros. Cuando los Treinta, que eran perversos y sicofantas, se instalaron en el poder alegando que era preciso limpiar la ciudad de delincuentes

y encaminar a los demas ciudadanos hacia la virtud y la justicia... En diciendo tales cosas, tales cosas no se atrevieron a realizar, como, luego de hablar sobre mi situacion, tratare de recordaros sobre la vuestra. Teognis y Pison andaban diciendo entre los Treinta sobre los metecos que habia algunos que estaban disgustados con su regimen; que era, por tanto, la mejor ocasion para castigarlos aparentemente y conseguir dinero de hecho —que la ciudad estaba empobrecida por completo y que el poder necesitaba dinero—. No les fue dificil convencer a sus oyentes: en nada tenian el matar hombres, pero en mucho el conseguir dinero. Decidieron, pues, detener a diez y, entre ellos, a dos pobres para tener frente a los demas la justificacion de que no se hacia por dinero sino en interes del regimen —!como si hubieran realizado alguna otra accion razonablemente!—. Repartieronse las casas y se pusieron en camino. A mi me encontraron agasajando a unos invitados. Arrojaron a estos y a mi me pusieron en manos de Pison. Los demas entraron en el taller e hicieron una lista de los esclavos. Yo pregunte a Pison si aceptaba salvarme tomando dinero. Este contesto que si, con tal de que fuera mucho. Le dije, pues, que estaba dispuesto a entregarle un talento de plata y el convino en hacerlo. !Bien sabia yo que no cree ni en dioses ni en hombres!, sin embargo, debido a las circunstancias, me parecio muy necesario tomarle garantias.

ἐξαμαρτάνειν. Οὐ μέντοι ὡς οὐκ ἔχων οἰκείας ἔχθρας καὶ συμφορὰς τοὺς λόγους ποιοῦμαι, ἀλλ᾽ ὡς ἅπασι πολλῆς ἀφθονίας οὔσης ὑπὲρ τῶν ἰδίων ἢ ὑπὲρ τῶν δημοσίων ὀργίζεσθαι. [3] ἐγὼ μὲν οὖν, ὦ ἄνδρες δικασταί, οὔτ᾽ ἐμαυτοῦ πώποτε οὔτε ἀλλότρια πράγματα πράξας νῦν ἠνάγκασμαι ὑπὸ τῶν γεγενημένων τούτου κατηγορεῖν, ὥστε πολλάκις εἰς πολλὴν ἀθυμίαν κατέστην, μὴ διὰ τὴν ἀπειρίαν ἀναξίως καὶ ἀδυνάτως ὑπὲρ τοῦ ἀδελφοῦ καὶ ἐμαυτοῦ τὴν κατηγορίαν ποιήσομαι. ὅμως δὲ πειράσομαι ὑμᾶς ἐξ ἀρχῆς ὡς ἂν δύνωμαι δι᾽ ἐλαχίστων διδάξαι.

οὑμὸς πατὴρ Κέφαλος ἐπείσθη μὲν ὑπὸ Περικλέους εἰς ταύτην τὴν γῆν ἀφικέσθαι, ἔτη δὲ τριάκοντα ᾤκησε, καὶ οὐδενὶ πώποτε οὔτε ἡμεῖς οὔτε ἐκεῖνος δίκην οὔτε ἐδικασάμεθα οὔτε ἐφύγομεν, ἀλλ᾽ οὕτως ᾠκοῦμεν δημοκρατούμενοι ὥστε μήτε εἰς τοὺς ἄλλους ἐξαμαρτάνειν μήτε ὑπὸ τῶν ἄλλων ἀδικεῖσθαι. [5] ἐπειδὴ δ᾽ οἱ τριάκοντα πονηροὶ μὲν1 καὶ συκοφάνται ὄντες εἰς τὴν ἀρχὴν κατέστησαν, φάσκοντες χρῆναι τῶν ἀδίκων καθαρὰν ποιῆσαι τὴν πόλιν καὶ τοὺς λοιποὺς πολίτας ἐπ᾽ ἀρετὴν καὶ δικαιοσύνην τραπέσθαι, καὶ2 τοιαῦτα λέγοντες οὐ τοιαῦτα ποιεῖν ἐτόλμων, ὡς ἐγὼ περὶ τῶν ἐμαυτοῦ πρῶτον εἰπὼν καὶ περὶ τῶν ὑμετέρων ἀναμνῆσαι πειράσομαι. [6] Θέογνις γὰρ καὶ Πείσων ἔλεγον ἐν τοῖς τριάκοντα περὶ τῶν μετοίκων, ὡς εἶέν τινες τῇ πολιτείᾳ ἀχθόμενοι: καλλίστην οὖν εἶναι πρόφασιν τιμωρεῖσθαι μὲν δοκεῖν, τῷ δ᾽ ἔργω χρηματίζεσθαι: πάντως δὲ τὴν μὲν πόλιν πένεσθαι3 τὴν δ᾽4 ἀρχὴν δεῖσθαι χρημάτων. [7] καὶ τοὺς ἀκούοντας οὐ χαλεπῶς ἔπειθον: ἀποκτιννύναι μὲν γὰρ ἀνθρώπους περὶ οὐδενὸς ἡγοῦντο, λαμβάνειν δὲ χρήματα περὶ πολλοῦ ἐποιοῦντο. ἔδοξεν οὖν αὐτοῖς δέκα συλλαβεῖν, τούτων δὲ δύο πένητας, ἵνα αὐτοῖς ᾖ πρὸς τοὺς ἄλλους ἀπολογία, ὡς οὐ χρημάτων ἕνεκα ταῦτα πέπρακται, ἀλλὰ συμφέροντα τῇ πολιτεία γεγένηται, ὥσπερ τι τῶν ἄλλων εὐλόγως πεποιηκότες. [8] διαλαβόντες δὲ τὰς οἰκίας ἐβάδιζον: καὶ ἐμὲ μὲν ξένους ἑστιῶντα κατέλαβον, οὓς ἐξελάσαντες Πείσωνί με παραδιδόασιν: οἱ δὲ ἄλλοι εἰς τὸ ἐργαστήριον ἐλθόντες τὰ ἀνδράποδα ἀπεγράφοντο. [9] ἐγὼ δὲ Πείσωνα μὲν ἠρώτων εἰ βούλοιτό με σῶσαι χρήματα λαβών. ὁ δ᾽ ἔφασκεν, εἰ πολλὰ εἴη. εἶπον ὅτι τάλαντον ἀργυρίου ἕτοιμος εἴην δοῦναι: ὁ δ᾽ ὡμολόγησε ταῦτα ποιήσειν. ἠπιστάμην μὲν οὖν ὅτι οὔτε θεοὺς οὔτ᾽ ἀνθρώπους νομίζει, ὅμως δ᾽ ἐκ τῶν παρόντων ἐδόκει μοι ἀναγκαιότατον εἶναι πίστιν παρ᾽ αὐτοῦ λαβεῖν.

- Demóstenes, Contra Filipo I 1-10. (Traducción de A. López Eire)

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obtuvo una gran victoria sobre los focianos. Filipo también envió su primera ataque contra la federación de

Calcis y sitió la ciudad de Estagira.

El tema que trata la Primera Filípica es la necesidad de estar preparados. En su llamamiento a la

resistencia, Demóstenes urge a los atenienses para que se preparen para la guerra, y exige un gran esfuerzo a

los ciudadanos para esta eventualidad. Llega incluso a proponer la reforma del fondo "Theorika", un fondo

por el cual el estado pagaba a los atenienses más pobres el acceso a los festivales dramáticos, enfrentándose a

la política de Eubulo. Eubulo aprobó una ley que hacía muy difícil desviar fondos públicos, lo cual incluía el

desvío del fondo "theorika" para pagar operaciones militares menores. Demóstenes, en su discurso, intenta

convences a sus ciudadanos de que las derrotas que han sufrido hasta la fecha se deben a sus propios errores

y a la competencia militar de Filipo. El orador se opone al uso de mercenarios en el ejército ateniense y

propone la creación de una fuerza militar más flexible que permanezca en Macedonia para hostigar al

ejército de Filipo. A pesar del estilo apasionado del orador, parece ser que la ekklesía no compartía su punto

de vista e insistió en la forma de proceder habitual, lo cual obligó a Demóstenes a repetir la misma

argumentación en las Olínticas.

Si se hubiera propuesto como tema de discusión, varones atenienses, una cuestión nueva, me contendría hasta que hubieran manifestado su opinión la mayoría de los que suelen hacerlo; y si me gustase algo de lo dicho por éstos, permanecería en silencio, y caso de que no, entonces yo mismo intentaría exponer mi propio punto de vista; pero toda vez que resulta que se están examinando también ahora asuntos sobre los que muchas veces antes han hablado, creo que, aunque me levante yo el primero, puedo razonablemente lograr vuestra comprensión; porque si desde el principio en el pasado éstos hubiesen dado los debidos consejos, en absoluto os veríais obligados ahora a deliberar.

De modo que, en primer lugar, varones atenienses, no hav que desanimarse al contemplar la situación presente, por muv deteriorada que parezca. Pues lo que es peor en elIa desde el tiempo pasado, eso es precisamente lo meior en relaci6n con el futuro. ¿Y qué es eso? El hecho de que, por no hacer vosotros nada de lo que es debido, las cosas van mal; puesto que si, pese a hacer vosotros todo lo conveniente, las cosas siguiesen así, ni esperanza habría de que mejoraran. A continuación tenéis que reflexionar sobre un asunto que algunos habéis oído contar y otros conocéis y recordáis, a saber, de qué forma tan hermosa y correcta, cuando los lacedemonios tenían considerable poder, de lo que no hace mucho tiempo, vosotros no realizasteis nada indigno de la ciudad, antes bien, soportasteis la guerra contra aquéllos en defensa de lo justo. ¿Y con que finalidad digo vo ahora esto? Para que sepáis, varones atenienses, y consideréis que nada habéis de temer si os guardáis y que si os despreocupáis nada ha de ser tal como vosotros quisierais; como ejemplos de ello podéis serviros de la robustez que antaño ostentaban los lacedemonios y que vosotros fuisteis dominando a base de dedicar atención a los asuntos, y de la actual insolencia de ése, que nos produce desasosiego por no tener en cuenta nada de lo que sería menester. Y si alguno de vosotros, varones atenienses, piensa que Filipo es difícil de combatir, considerando la gran cantidad que representan las fuerzas que posee como rccursos y el hecho de que la ciudad haya perdido todas sus plazas fuertes, correctamente piensa; añada, sin embargo, esto a sus cómputos: que antaño teníarnos nosotros, varones atenienses, Pidna, Potidea y Metone, v nos era

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propio todo aquel territorio dc alrededor, y quc muchos dc los pueblos que ahora están a su lado eran independieiites y libres y estaban más dispuestos a mantener relaciones amistosas con nosotros que con aquél. De modo que si Filipo entonces hubiera tenido la opinión de que era difícil combatir contra los atenienses, que tenían en su poder tantas fortificaciones del propio país de él mismo, quien, por su parte, estaba desprovisto de aliados, nada hubiera hecho de lo que ha llevado a cabo, ni habría adquirido tan gran poder. Pero aquél, varones atenienses, bien vio csto: que esos territorios todos son trofeos de guerra que están en medio del campo al alcance del que los gane, y que por naturaleza corresponden a quienes están presentes los bienes de los ausentes y a los que quieren pasar por trabajos y peligros los de los negligentes. Y, precisamente, valiéndose de esa opinión lo ha sometido todo y lo tiene en sus manos, parte a base de arrebatarlo por la guerra, parte a base de alianzas y amistades; pues, en efecto, todos quieren hacerse aliados v atender a aquellos a quienes ven preparados v decididos a hacer lo que es preciso. Pues bien, varones atenienses, también vosotros, si estáis dispuestos a adheriros a semejante opinión ahora, ya que no antes, y cada uno de vosotros, desechando toda simulación, está presto a realizar aquello que es menester y la función en que podría resultar él mismo útil a la ciudad (el que tiene dinero, contribuyendo; el que está en edad militar, cumpliendo el servicio); en resumen y en una palabra, si queréis ser tributarios de vosotros mismos y dejáis de esperar no hacer nada cada uno en particular y que el vecino lo haga todo por él, recupleraréis lo que es vuestro, si Dios quiere, recobraréis lo que por molicie ha sido abandonado v os venyaréis de Filipo. Pues no vayáis a creer que su actual situación está consolidada inmortalmente, como si fuese un dios; al contrario, se le odia, varones atenienses, se le teme, se le envidia, incluso por parte de quienes parecen ahora estar con él en relaciones de totaI confianza; v todos los sentimientos que residen en otros hombres cualesquiera, ésos hav que pensar que se albergan en los que le rodean. Sin embargo, esián reprimidos todos ellos ahora por no tener salida a causa de vuestra lentitud e indolencia; eso es lo que os digo que tenéis que desechar a partir de este momento. Pues observad, varones atenienses, la situación, a qué grado de insoIencia ha llegado el hombre, que ni os da posibilidad de elegir entre actuar o permanecer en calma, sino que amenaza, profiere, según dicen, arrogantes palabras y no es capaz de contentarse con la posesión de lo que ha sometido, sino que siempre se va rodeando de nuevas adquisiciones v por todos lados en derredor nos va envolviendo, mientras que nosotros andamos indecisos v estamos bien arrellanados en nuestros asientos. ¿Cuándo, pues, varones atenienses, cuándo vais a hacer lo que es debido? Cuando ocurra ¿qué? Cuando sobrevenga, por Zeus, una necesidad. Pero ahora, ¿cómo hay que considerar lo que está aconteciendo? Pues yo, por mi parte, estimo que para los hombres libres la necesidad más apremiante es la vergüenza que sufren por su situación. ¿O queréis, decidme, ir dando vueltas y preguntándoos unos a otros: «¿Se dice algo nuevo?» Porque, ¿podría suceder algo más nuevo que un hombre

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rnacedonio debelando a atenienses y administrando los asuntos de Grecia? «¿Filipo está muerto?» «No, por Zeus, sino enfermo>>.

- Isócrates, Contra los sofistas 1-10. (Traducción de J.M. Guzmán)

Si todos los que intentan educar quisieraan decir la verdad y no se comprometieran a más de lo que pueden cumplir, no les tendrían en mal concepto los ciudadanos comunes, peero ahora, los que se atreven a fanfarronear muy irreflexivamente, han hecho parecer que deciden máas sensatamente quienes eligen la molicie que quienes se ocupan de la Filosofía.

Porque ¿quién no odiaría y despreciaría, en primer lugar, a los que pasan el tiempo en discusiones y pretenden buscar la verdad, pero nada más comenzar su propósito intentan mentir?

Creo, en efecto, que está claro para todos que conocer de antemano el provenir no es propio de nuestra naturaleza; sino que estamos tan lejos de esta capacidad que Homero, el que ha conseguido mayor renombre por su sabiduría, ha hecho que incluso los dioses deliberen sobre ello, no porque conociera su manera de pensar, sino con la intención de demostrarnos que esto es una de las cosas imposibles para los hombres. Y estos individuos han llegado a tal atrevimiento que intentan convencer a los jóvenes de que, si tienen trato con ellos, sabrán lo que se debe hacer y, por medio de esta ciencia, serán felices. Y establecidos como maestros y dueños de bienes tan importantes, no se avergüenzan de pedir por ello tres o cuatro minas. Si vendieran alguna otra riqueza por menos de su valor, ni ellos mismos negarían que están locos; en cambio, tasando en tan poco toda la virtud y felicidad, pretenden hacerse maestros de otros como poseedores de la inteligencia. Y dicen que para nada necesitan el dinero, llamando a la riqueza plata baja y oropel, pero por una pequeña ganancia prometen todo menos la inmortalidad a los que están con ellos. Y lo más ridículo de todo es que de confían de esos de quienes tienen que cobrar y a quienes pretenden transmitirles el sentido de la justicia, y además exigen como fiadores de sus discípulos a gente de la que nunca han sido maestros; y deciden bien sobre su seguridad, pero hacen lo contrario de lo que anuncian. Pues conviene que los maestros de otras disciplinas cualesquiera examinen con minuciosidad lo que se les debe, porque nada impide que los que se han hecho expertos en algo, no sean cumplidores de sus contratos; en cambio ¿cómo no va a ser ilógico que los que hacen nacer la virtud y la prudencia no confíen al máximo en sus discípulos? Pues si éstos son buenos y justos con los demás, no dejarían de serlo con esos gracias a los cuales lleagrona aser así. Cuando alguno de los ciudaddanos comunes, tras reflexionar sobre todo esto, se dan cuenta de que los que enseñan la sabiduría y transmiten la felicidad,

εἰ πάντες ἤθελον οἱ παιδεύειν ἐπιχειροῦντες ἀληθῆ λέγειν, καὶ μὴ μείζους ποιεῖσθαι τὰς ὑποσχέσεις ὧν ἔμελλον ἐπιτελεῖν, οὐκ ἂν κακῶς ἤκουον ὑπὸ τῶν ἰδιω τῶν: νῦν δ᾽ οἱ τολμῶντες λίαν ἀπερισκέπτω ς ἀλαζονεύεσθαι πεποιήκασιν ὥστε δοκεῖν ἄμεινον βουλεύεσθαι τοὺς ῥᾳθυμεῖν αἱρουμένους τῶν περὶ τὴν φιλοσοφίαν διατριβόντω ν.

τίς γὰρ οὐκ ἃν μισήσειεν ἅμα καὶ καταφρονήσειε πρῶτον μὲν τῶν περὶ τὰς ἔριδας διατριβόντω ν, οἳ προσποιοῦνται μὲν τὴν ἀλήθειαν ζητεῖν, εὐθὺς δ᾽ ἐν ἀρχῇ τῶν ἐπαγγελμάτω ν ψευδῆ λέγειν ἐπιχειροῦσιν; [2]

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están faltos ellos mismos de muchas cosas, y exigen una cantidad pequeña a sus discípulos; de que observan las contradicciones entre las palabras, pero no examinan las que hay en las obras; de que además se jactan de saber el futuro, pero no son capaces de dir ni aconsejar nada de lo que es preciso para el presente; de que, en cambio, los que utilizan su sentido común se ponen más de acuerdo y más cuenta se dan que los que proclaman tener ciencia, con razón, creo, desprecian estas ocupaciones y las juzgan charlatanería y mezquindad de espíritu, pero no cuidado del alma.

No sólo hay que criticar a éstos, sino también a los que prometen enseñar discursos políticos; pues ellos tampoco se interesan por la verdad, sino que piensan que esto es un arte: eel atraer a los más posibles por la pequeñez de sus salarios y la magnitud de sus proclamas, y el recibir de ellos lo que puedan Tan estúpidos son y han creído que lo son los demás, que, escribiendo peores discursos que los que algunos particulares improvisarían, sin embrago prometen que harán a los que están con ellos oradres de tal categoría que no pasarán por alto nada de lo que haya en cada asunto. Y de esta habilidad en nada hacen partícipes ni a las experiencias ni a la naturaleza del alumno, sino que afirman que les transmitirán la ciencia de los discursos como la de la escritura, sin haber examinado que son cosas distintas y creyendo que, gracias a las exageraciones de sus programas, serán admirados y parecerá más improtante su enseñanza retórica. Ignoran que hacen prosperar las artes no los que se atreven a envanecerse de ellas, sino quienes puedan descubrir qué posibilidades hay en cada una.

αὐτούς τε πολλῶν δεομένους καὶ τοὺς μαθητὰς μικρὸν πραττομένους, καὶ τὰς ἐναντιώσεις ἐπὶ μὲν τῶν λόγων τηροῦντας, ἐπὶ δὲ τῶν ἔργων μὴ καθορῶντας, ἔτι δὲ περὶ μὲν τῶν μελλόντων εἰδέναι προσποιουμένους, [8] περὶ δὲ τῶν παρόντων μηδὲν τῶν δεόντων μήτ᾽ εἰπεῖν μήτε συμβουλεῦσαι δυναμένους, ἀλλὰ μᾶλλον ὁμονοοῦντας καὶ πλείω κατορθοῦντας τοὺς ταῖς δόξαις χρωμένους ἢ τοὺς τὴν ἐπιστήμην ἔχειν ἐπαγγελλομένους, εἰκότως οἶμαι καταφρονοῦσι, καὶ νομίζουσιν ἀδολεσχίαν καὶ μικρολογίαν ἀλλ᾽ οὐ τῆς ψυχῆς ἐπιμέλειαν εἶναι τὰς τοιαύτας διατριβάς. [9] οὐ μόνον δὲ τούτοις ἀλλὰ καὶ τοῖς τοὺς πολιτικοὺς λόγους ὑπισχνουμένοις ἄξιον ἐπιτιμῆσαι καὶ γὰρ ἐκεῖνοι τῆς μὲν ἀληθείας οὐδὲν φροντίζουσιν, ἡγοῦνται δὲ τοῦτ᾽ εἶναι τὴν τέχνην, ἢν ὡς πλείστους τῇ μικρότητι τῶν μισθῶν καὶ τῷ μεγέθει τῶν ἐπαγγελμάτων προσαγάγωνται καὶ λαβεῖν τι παρ᾽ αὐτῶν δυνηθῶσιν: οὕτω δ᾽ ἀναισθήτως αὐτοί τε διάκεινται καὶ τοὺς ἄλλους ἔχειν ὑπειλήφασιν, ὥστε χεῖρον γράφοντες τοὺς λόγους ἢ τῶν ἰδιωτῶν τινες αὐτοσχεδιάζουσιν, ὅμως ὑπισχνοῦνται τοιούτους ῥήτορας τοὺς συνόντας ποιήσειν ὥστε μηδὲν τῶν ἐνόντων ἐν τοῖς πράγμασι παραλιπεῖν. [10] καὶ ταύτης τῆς δυνάμεως οὐδὲν οὔτε ταῖς ἐμπειρίαις οὔτε τῇ φύσει τῇ τοῦ μαθητοῦ μεταδιδόασιν, ἀλλά φασιν ὁμοίως τὴν τῶν λόγων ἐπιστήμην ὥσπερ τὴν τῶν γραμμάτων παραδώσειν, ὡς μὲν ἔχει τούτων ἑκάτερον, οὐκ ἐξετάσαντες, οἰόμενοι δὲ διὰ τὰς ὑπερβολὰς τῶν ἐπαγγελμάτων αὐτοί τε θαυμασθήσεσθαι καὶ τὴν παίδευσιν τὴν τῶν λόγων πλέονος ἀξίαν δόξειν εἶναι, κακῶς εἰδότες ὅτι μεγάλας ποιοῦσι τὰς τέχνας οὐχ οἱ τολμῶντες ἀλαζονεύεσθαι περὶ αὐτῶν, ἀλλ᾽ οἵτινες ἄν, ὅσον ἔνεστιν ἐν ἑκάστῃ, τοῦτ᾽ ἐξευρεῖν δυνηθῶσιν.

- Actividad: Reconoce las características del género y pon ejemplo de las mismas sacados de las lecturas.

6.3. Textos: Antología, otros autores distintos de Apolodoro.

- Lee la Tercera parte de la Antología, Otros autores distintos de Apolodoro. - Analiza sintácticameente y traduce los siguientes textos:

54. ΗΦΑΙΣΤΟΣ Ἑώρακας

1

͵ ὦ Ἄπολλον͵ τὸ τῆς Μαίας βρέφος τὸ ἄρτι τεχθέν

2

͵ ὡς καλόν τέ ἐστι

καὶ προσγελᾷ πᾶσι καὶ δηλοῖ ἤδη μέγα τι ἀγαθὸν ἀποβησόμενον

3

;

55. ΑΠΟΛΛΩΝ Ἐκεῖνο τὸ βρέφος͵ ὦ ῞Ηφαιστε͵ ἦ μέγα ἀγαθόν͵ ὃ τοῦ Ἰαπετοῦ πρεσβύτερόν

ἐστιν ὅσον ἐπὶ τῇ πανουργίᾳ;

ΗΦΑΙΣΤΟΣ Καὶ τί ἂν ἀδικῆσαι δύναιτο

4

ἀρτίτοκον ὄν;

56. ΑΠΟΛΛΩΝ Ἐρώτα τὸν Ποσειδῶνα͵ οὗ τὴν τρίαιναν ἔκλεψεν͵ ἢ τὸν Ἄρη

5

· καὶ τούτου γὰρ

ἐξείλκυσε

6

λαθὸν ἐκ τοῦ κολεοῦ τὸ ξίφος͵ ἵνα μὴ ἐμαυτὸν λέγω͵ ὃν ἀφώπλισε

7

τοῦ τόξου καὶ

τῶν βελῶν.

1 Perfecto activo de ὁράω.

2 Participio de aoristo pasivo de τίκτω. 3 Participio de futuro de ἀποβαίνω. 4 Optativo de δύναµαι.

5 Acusativo de Ἄρης, Ἄρεοςὁ: Ares. 6 Aoristo de ἐξελκύω.

(8)

57. ΑΠΟΛΛΩΝ Εἴσῃ

8

͵ ὦ ῞Ηφαιστε͵ ἤν

9

σοι προσέλθῃ

10

μόνον.

ΗΦΑΙΣΤΟΣ Καὶ μὴν προσῆλθεν ἤδη.

ΑΠΟΛΛΩΝ Τί οὖν; πάντα ἔχεις

τὰ ἐργαλεῖα καὶ οὐδὲν ἀπόλωλεν

11

αὐτῶν;

ΗΦΑΙΣΤΟΣ Πάντα͵ ὦ Ἄπολλον.

ΑΠΟΛΛΩΝ Ὅμως ἐπίσκεψαι

12

ἀκριβῶς.

58. ΗΦΑΙΣΤΟΣ Μὰ Δία

13

͵ τὴν πυράγραν οὐχ ὁρῶ.

ΑΠΟΛΛΩΝ Ἀλλ΄ ὄψει

14

που ἐν τοῖς σπαργάνοις αὐτὴν τοῦ βρέφους.

ΗΦΑΙΣΤΟΣ Οὕτως ὀξύχειρ ἐστὶ καθάπερ ἐν τῇ γαστρὶ ἐκμελετήσας

15

τὴν κλεπτικήν;

59. ΑΠΟΛΛΩΝ Οὐ γὰρ ἤκουσας αὐτοῦ καὶ λαλοῦντος ἤδη στωμύλα καὶ ἐπίτροχα· ὁ δὲ καὶ

διακονεῖσθαι ἡμῖν ἐθέλει. χθὲς δὲ προκαλεσάμενος

16

τὸν Ἔρωτα

17

κατεπάλαισεν

18

εὐθὺς οὐκ

οἶδ΄ ὅπως ὑφελὼν τὼ πόδε

19

·

60. ΑΠΟΛΛΩΝ Ὑπόπτερος δ΄ ἐστὶ καὶ ῥάβδον τινὰ πεποίηται

20

θαυμασίαν τὴν δύναμιν͵ ᾗ

ψυχαγωγεῖ καὶ κατάγει τοὺς νεκρούς.

ΗΦΑΙΣΤΟΣ Ἐγὼ ἐκείνην ἔδωκα

21

αὐτῷ παίγνιον εἶναι.

ΑΠΟΛΛΩΝ Τοιγαροῦν ἀπέδωκέ

22

σοι τὸν μισθόν͵ τὴν πυράγραν...

61. ΠΟΣΕΙΔΩΝ Τίς δὲ ἦν ὁ ταῦτα τολμήσας, ὦ Πολύφημε;

ΚΥ ΚΛΩΨ Τὸ μὲν πρῶτον

23

Οὖτιν ἑαυτὸν ἀπεκάλει, ἐπεὶ δὲ διέφυγε καὶ ἔξω ἦν βέλους,

Ὀδυσσεὺς ὀνομάζεσθαι ἔφη.

ΠΟΣΕΙΔΩΝ Οἶδα ὃν λέγεις, τὸν Ἰθακήσιον·

62. ΚΥ ΚΛΩΨ... ἐνταῦθα ὁ πανουργότατος ἐκεῖνος, εἴτε Οὖτις εἴτε Ὀδυσσεὺς ἦν, δίδωσί μοι

πιεῖν φάρμακόν τι ἐγχέας

24

, ἡδὺ μὲν καὶ εὔοσμον, ἐπιβουλότατον δὲ καὶ ταραχωδέστατον·

63. ΠΟΣΕΙΔΩΝ Ὡς βαθὺν ἐκοιμήθης, ὦ τέκνον, ὃς οὐκ ἐξέθορες μεταξὺ τυφλούμενος. Ὁ δ'

οὖν Ὀδυσσεὺς πῶς διέφυγεν; οὐ γὰρ ἂν εὖ οἶδ' ὅτι ἠδυνήθη ἀποκινῆσαι τὴν πέτραν ἀπὸ τῆς

θύρας.

64. ΠΟΣΕΙΔΩΝ Μανθάνω· ὑπ' ἐκείνοις ἔλαθον ὑπεξελθόντες

25

· σὲ δὲ τοὺς ἄλλους Κύκλωπας

ἔδει ἐπιβοήσασθαι ἐπ' αὐτόν.

ΚΥ ΚΛΩΨ Συνεκάλεσα, ὦ πάτερ, καὶ ἧκον· ἐπεὶ δὲ ἤροντο

26

τοῦ ἐπιβουλεύοντος τοὔνομα

27

κἀγὼ

28

ἔφην ὅτι Οὖτίς ἐστι,

8 2ª persona del singular del futuro de οἴδα. 9 Conjunción condicional.

10 Subjuntivo de προσέρχοµαι. 11 Perfecto de ἀπόλλυµι.

12 2ª persona del singular del imperativo de aoristo de ἐπισκέπτοµαι. 13 “por Zeus”.

14 2ª persona del singular del futuro de indicativo medio de ὁράω. 15 Participio de aoristo de ἐκµελετάω.

16 Participio de aoristo medio de προκαλέω. 17 De Ἔρως, Ἔρωτοςὁ: “Eros” (dios del amor) 18 Aoristo de καταπαλαίω.

19 Acusativo del dual. 20 Perfecto pasivo de ποιέω. 21 Aoristo de indicativo de δίδωµι. 22 Aoristo de indicativo de ἀποδίδωµι. 23 Valor adverbial: “en primer lugar”. 24 Participio de aoristo activo de ἐγχέω. 25 De ὑπεξέρχοµαι.

(9)

65. ΚΥΚΛΩΨ μελαγχολᾶν

29

οἰηθέντες

30

με ἀπιόντες ᾤχοντο

. Οὕτω κατεσοφίσατό με ὁ

κατάρατος τῷ ὀνόματι. καὶ ὃ μάλιστα ἠνίασέ με, ὅτι καὶ ὀνειδίζων ἐμοὶ τὴν συμφοράν, Οὐδὲ ὁ

πατήρ, φησίν, ὁ Ποσειδῶν ἰάσεται

31

σε.

66. ΠΟΣΕΙΔΩΝ Θάρρει, ὦ τέκνον· ἀμυνοῦμαι γὰρ αὐτόν, ὡς μάθῃ ὅτι, εἰ καὶ πήρωσίν

32

μοι τῶν

ὀφθαλμῶν ἰᾶσθαι ἀδύνατον, τὰ γοῦν τῶν πλεόντων [τὸ σῴζειν αὐτοὺς καὶ ἀπολλύναι] ἐπʹ

ἐμοί ἐστι· πλεῖ δὲ ἔτι.

67. ΘΕΤΙΣ... ἐκέλευσεν δὲ ὁ πατὴρ τοὺς ναύτας ἀναλαβόντας τὸ κιβώτιον, ἐπειδὰν πολὺ τῆς

γῆς ἀποσπάσωσιν, ἀφεῖναι

33

εἰς τὴν θάλασσαν, ὡς ἀπόλοιτο ἡ ἀθλία, καὶ αὐτὴ καὶ τὸ βρέφος.

68. ΔΩΡΙΣ Τίνος ἕνεκα, ὦ ἀδελφή; εἰπέ, εἴ τι ἔμαθες ἀκριβῶς.

ΘΕΤΙΣ Ἅπαντα. ὁ γὰρ Ἀκρίσιος ὁ πατὴρ αὐτῆς καλλίστην οὖσαν ἐπαρθένευεν ἐς χαλκοῦν

τινα θάλαμον ἐμβαλών·

69. ΘΕΤΙΣ ...τοῦτο αἰσθόμενος

34

ὁ πατήρ, ἄγριός τις καὶ ζηλότυπος

35

γέρων, ἠγανάκτησε καὶ

ὑπό τινος μεμοιχεῦσθαι οἰηθεὶς αὐτὴν ἐμβάλλει εἰς τὴν κιβωτὸν ἄρτι τετοκυῖαν

36

.

ΔΩΡΙΣ Ἡ δὲ τί ἔπραττεν, ὦ Θέτι, ὁπότε καθίετο;

70. ΘΕΤΙΣ Ὑπὲρ αὐτῆς μὲν ἐσίγα, ὦ Δωρί, καὶ ἔφερε τὴν καταδίκην. τὸ βρέφος δὲ παρῃτεῖτο

37

μὴ ἀποθανεῖν

38

δακρύουσα καὶ τῷ πάππῳ δεικνύουσα αὐτό, κάλλιστον ὄν·

71. ΘΕΤΙΣ... τὸ δὲ ὑπʹ ἀγνοίας τῶν κακῶν ὑπεμειδία πρὸς τὴν θάλασσαν. ὑποπίμπλαμαι αὖθις

τοὺς φθαλμοὺς δακρύων μνημονεύσασα αὐτῶν

39

.

ΔΩΡΙΣ Κἀμὲ

40

δακρῦσαι ἐποίησας. ἀλλʹ ἤδη τεθνᾶσιν

41

;

72. ΘΕΤΙΣ Οὐδαμῶς· νήχεται γὰρ ἔτι ἡ κιβωτὸς ἀμφὶ τὴν Σέριφον ζῶντας αὐτοὺς φυλάττουσα.

ΔΩΡΙΣ Τί οὖν οὐχὶ σῴζομεν αὐτοὺς τοῖς ἁλιεῦσι τούτοις ἐμβαλοῦσαι ἐς τὰ δίκτυα τοῖς

Σεριφίοις;

73. ὅτε τὸν Ὀρφέα διεσπάσαντο

42

αἱ Θρᾷτται

43

, φασὶ

44

τὴν κεφαλὴν αὐτοῦ σὺν τῇ λύρᾳ εἰς

τὸν Ἕβρον

45

ἐμπεσοῦσαν

46

ἐκβληθῆναι

47

εἰς τὸν μέλανα κόλπον

48

, καὶ ἐπιπλεῖν γε τὴν

κεφαλὴν τῇ λύρᾳ,

74.

29 Infinitivo de µελαγχολάω.

30 Participio pasivo de οἴοµαι, en activa οἴω. 31 Futuro de ἰαίννω.

32 De πήρωσις, -εως.

33 Infinitivo de aoristo de ἀφίηµι.

34 Participio de participio de aoristo de αἰσθάνοµαι. 35 Ζηλότυπος, -ον: “celoso”.

36 Participio de perfecto activo de τίκτω. 37 De µαραιτέοµαι.

38 Infinitivo de aoristo activo de ἀποθνῄσκω.

39 Genitivo regido por el verbo µνηµονεύω, como todos los verbos de recuerdo u olvido. 40 Καὶἐµέ.

41 Perfecto activo de θνῄσκω. 42 Aoristo de διασπάω.

43 Θρᾷττα, -ηςἡ: “(mujer) Tracia”. Cuentan los mitos que cuando Orfeo perdió a su amada Eurídice, su llanto y su desdén llegaron a ser tan insoportables que las mujeres de Tracia decidieron matarlo ritualmente (σπαραγµός) despedazándolo.

44 De este verbo dependen todos los infinitivos que siguen, formando oraciones completivas. 45 Río de Tracia, algunos lo asimilan al Danubio que desemboca en el mar Negro.

46 Participio femenino de ἐµπίπτω. 47 Infinitivo aoristo pasivo de ἐκβάλλω.

(10)

74. ἐπειδὴ δὲ καὶ

49

τούτοις χρόνος ἦλθεν

50

εἱμαρμένος

51

γενέσεως

52

, τυποῦσιν

53

αὐτὰ

54

θεοὶ γῆς

ἔνδον ἐκ γῆς καὶ

πυρὸς μείξαντες

55

καὶ τῶν ὅσα

56

πυρὶ καὶ γῇ κεράννυται.

75. Προμηθέα δὲ παραιτεῖται

Ἐπιμηθεὺς αὐτὸς νεῖμαι, ʺΝείμαντος δέ μου

57

,ʺ ἔφη,

ʺἐπίσκεψαι

58

·ʺ καὶ οὕτω πείσας

59

νέμει. νέμων δὲ τοῖς μὲν ἰσχὺν ἄνευ τάχους προσῆπτεν

60

, τοὺς

δ'

61

ἀσθενεστέρους τάχει ἐκόσμει·

76. ἅτε δὴ οὖν οὐ πάνυ τι σοφὸς ὢν ὁ Ἐπιμηθεὺς ἔλαθεν αὑτὸν καταναλώσας

62

τὰς δυνάμεις

εἰς τὰ ἄλογα· λοιπὸν δὴ ἀκόσμητον ἔτι αὐτῷ ἦν

63

τὸ ἀνθρώπων γένος, καὶ ἠπόρει

64

ὅτι

χρήσαιτο

65

.

77. ἀποροῦντι δὲ αὐτῷ ἔρχεται Προμηθεὺς ἐπισκεψόμενος

66

τὴν νομήν, καὶ ὁρᾷ τὰ μὲν ἄλλα

ζῷα ἐμμελῶς

67

πάντων ἔχοντα, τὸν δὲ ἄνθρωπον γυμνόν τε καὶ ἀνυπόδητον καὶ ἄστρωτον καὶ

ἄοπλον·

78. ἀλώπηξ εἰς οἰκίαν ἐλθοῦσα ὑποκριτοῦ καὶ ἕκαστα τῶν αὐτοῦ σκευῶν διερευνωμένη εὗρε

καὶ κεφαλὴν μορμολυκίου

68

εὐφυῶς

69

κατεσκευασμένην

70

, ἣν καὶ ἀναλαβοῦσα ταῖς χερσὶν ἔφη

“ὦ οἵα κεφαλή, καὶ ἐγκέφαλον οὐκ ἔχει.”

79. ἀλώπηξ λιμώττουσα ὡς ἐθεάσατο ἀπό τινος ἀναδενδράδος βότρυας κρεμαμένους

71

,

ἠβουλήθη αὐτῶν περιγενέσθαι καὶ οὐκ ἠδύνατο. ἀπαλλαττομένη δὲ πρὸς ἑαυτὴν εἶπεν·

“ὄμφακές εἰσιν.”

80. Γραφομένων οὖν τότε τῶν ὀστράκων, λέγεταί τινα τῶν ἀγραμμάτων καὶ παντελῶς

ἀγροίκων ἀναδόντα

72

τῷ Ἀριστείδῃ τὸ ὄστρακον ὡς ἑνὶ τῶν τυχόντων

73

παρακαλεῖν, ὅπως

Ἀριστείδην ἐγγράψειε.

81. τῆς δὲ πόλεως ἀπαλλαττόμενος ἤδη, τὰς χεῖρας ἀνατείνας πρὸς τὸν οὐρανὸν ηὔξατο τὴν

ἐναντίαν ὡς ἔοικεν εὐχὴν τῷ Ἀχιλλεῖ

74

, μηδένα καιρὸν Ἀθηναίους καταλαβεῖν

75

ὃς ἀναγκάσει

τὸν δῆμον Ἀριστείδου μνησθῆναι

76

.

49 Valor adverbial pues no coordina. 50 Ver ἦλθον.

51 De µείροµαι con el sentido de “decretar por el destino”. 52 De γένεσις, -εωςἡ.

53 De τυπόω.

54 Acusativo referido a θνητὰδὲγένη anterior. 55 De µείγνυµι o µειγνύω.

56 Con valor de demostrativo. 57 Genitivo absoluto.

58 De ἐπισκέπτοµαι o ἐπισκοπέω, con valor de imperativo. 59 Participio aoristo de πείθω.

60 De προσ-άπτω. Atención al aumento de los verbos compuestos con preposición, situado entre la preposición y el verbo simple; en este caso, además, hay que señalar el aumento en los verbos con vocal inicial (con alargamiento de dicha vocal).

61 Con sentido distributivo.

62 Participio de aoristo de ἀναλίσκω. 63 “ser” con dativo.

64 Imperfecto del contracto ἀπορέω; recuerda las notas anteriores sobre el aumento temporal o vocal inicial alargada. 65 Optativo aoristo de χράοµαι.

66 Participio de futuro de ἐπισκοπέω, concertado con Epimeteo y valor final. 67 Adverbio construido sobre el adjetivo correspondiente.

68 “máscara de tragedia”. 69 Adverbio derivado de εὐφυής.

70 Participio de perfecto pasivo de κατασκευάζω. 71 De κρεµάννυµι.

72 Participio de aoristo de ἀναδίδωµι.

73 Participio de τυγχάνω. Sustantivado de traduce por “el primero con quien se tropieza, uno cualquiera”.

74 Aquiles (cf. Il. I 365-412) suplica a su madre, la diosa Tetis, que sus compatriotas los griegos sean derrotados para que se acuerden de él.

(11)

82. Δημήτριος ὁ Φαληρεὺς Πτολεμαίῳ τῷ βασιλεῖ παρῄνει

77

τὰ περὶ βασιλείας καὶ ἡγεμονίας

βιβλία κτᾶσθαι καὶ ἀναγινώσκειν· ‘ἃ γὰρ οἱ φίλοι τοῖς βασιλεῦσιν οὐ θαρροῦσι παραινεῖν,

ταῦτα ἐν τοῖς βιβλίοις γέγραπται

78

.

83. ἐνομίζοντο

79

δὲ διὰ τὴν εὐψυχίαν μᾶλλον

80

ἄνδρες ἢ διὰ τὴν φύσιν γυναῖκες· πλέον γὰρ

ἐδόκουν

81

τῶν ἀνδρῶν ταῖς ψυχαῖς διαφέρειν ἢ ταῖς ἰδέαις ἐλλείπειν.

84. παρασκευασαμένη κύνας ἐθήρευεν, ἔστιν ὅτε

82

καὶ ἐν τῇ Λακωνικῇ καὶ ἐπιφοιτῶσα εἰς τὰ

λοιπὰ τῆς Πελοποννήσου ὄρη· δι᾽ ἣν αἰτίαν μάλα καταθύμιος ἦν Ἀρτέμιδι, καὶ αὐτὴν

εὔστοχα

83

βάλλειν ἐποίει.

tras disponer a los perros, iba de caza, hay veces que en Laconia y también frecuentando los

demás montes del Peloponeso. Por este motivo era muy querida para Artemis y la hacía disparar

con buena puntería.

85. ταύτης περὶ τὴν Ἠλιδίαν ἀλωμένης Λεύκιππος Οἰνομάου παῖς εἰς ἐπιθυμίαν ἦλθε, καὶ τὸ

μὲν ἄλλως πως αὐτῆς πειράσθαι

84

ἀπέγνω

85

, ἀμφιεσάμενος

86

δὲ γυναικείαις ἀμπεχόναις καὶ

ὁμοιωθεὶς

87

κόρῃ συνεθήρα

88

αὐτῃ.

86. Ἀπόλλων δὲ καὶ αὐτὸς τῆς παιδὸς πόθῳ καιόμενος, ὀργῇ τε καὶ φθόνῳ εἴχετο τοῦ

Λευκίππου συνόντος

89

, καὶ ἐπὶ νοῦν αὐτῇ βάλλει σὺν ταῖς λοιπαῖς παρθένοις ἐπὶ κρήνην

ἐλθούσαις λούεσθαι.

87. ἔνθα δὴ ὡς ἀφινόμεναι ἀπεδιδύσκοντο

90

καὶ ἑώρων τὸν Λευκκίπον μὴ βουλόμενον,

περιέρρηξαν

91

αὐτόν· μαθοῦσαι δὲ τὴν ἀπάτην καὶ ὡς ἐπεβούλευεν αὐταῖς, πᾶσαι μεθίεσαν

92

εἰς αὐτὸν τὰς αἰχμάς.

8. Ἀπόλλωνα δὲ Δάφνη ἐπ᾽ αὐτὴν ἰόντα

93

προϊδομένη

94

, μάλα ἐρρωμένος ἔφευγεν. ὡς δὲ

συνεδιώκετο, παρὰ Διὸς αἰτεῖται ἐξ ἀνθρώπων ἀπαλλαγῆναι

95

· καὶ αὐτὴν φασι γενέσθαι τὸ

δένδρον τὸ ἐπικληθεν

96

ἀπ᾽ ἐκείνης δάφνην.

89. φασὶν Ἀκταίωνα ὑπὸ τῶν ἰδίων κυνῶν καταβρωθῆναι

97

. τοῦτο δὲ ψευδές· κύων γὰρ

δεσπότην καὶ τροφέα μάλιστα φιλεῖ, ἄλλως τε καὶ αἱ θηρευτικαὶ

98

πάντας ἀνθρώπους

σαίνουσιν.

90. ἔνιοι δέ φασιν ὡς

99

Ἄρτεμις μὲν εἰς ἔλαφον μετέβαλεν αὐτόν, ἔλαφον δὲ ἀνεῖλον αἱ κύνες.

ἐμοὶ δὲ δοκεῖ Ἄρτεμιν μὲν δύνασθαι

100

ὅ τι θέλοι

101

ποιῆσαι·

77 De παραινέω. 78 De γράφω.

79 Imperfecto medio-pasivo con sujeto Ἀµαζόντες y predicativos ἄνδρες/γυναϊκες. 80 Más (bien)... que, como más adelante πλέον... ἤ.

81 Imperfecto con sujeto Ἀµαζόντες y dos infinitivos concertados διαφέρειντῶνἀνδρῶν/ἐλλείπειν [τῶνἀνδρῶν], cada uno con su complemento circunstancial de causa en dativo.

82 Loc. “hay tiempos en que a veces...”. 83 Adv. = εὔτοχως.

84 De πειράω,

85 Aoristo de ἀπαγιγνώσκω. 86 De ἀφιέννυµι.

87 De ὀµοιόω.

88 Imperfecto de συνθηράω. 89 De συνείµι.

90 Aoristo reduplicado iterativo de ἀποδύω. 91 Aoristo de περιρρήγνυµι.

92 De µεθίηµι. 93 De εἶµι. 94 De προοράω.

95 Infinitivo aoristo pasivo de ἀπαλλάσσω. 96 Participio aoristo pasivo de ἐπικαλέω. 97 Infinitivo aoristo pasivo de καταβιβρώσκω.

98 Se refiere a las κύνες; el sexo del animal sólo se diferencia por el artículo. 99 Valor temporal.

(12)

91. οὐ μέντοι ἐστὶν ἀληθὲς ἔλαφον ἐξ ἀνδρὸς ἢ ἐξ ἐλάφου ἄνδρα

γενέσθαι· τοὺς δὲ μύθους

τούτους συνέθεσαν

102

οἱ ποιηταί, ἵνα

103

οἱ ἀκοώμενοι

104

μὴ ὑβρίζοιεν εἰς τὸ θεῖον.

92. τὸ δὲ ἀληθὲς ἔχει

105

ὧδε. Ἀκταίων ἦν ἁνὴρ τὸ γένος Ἀρκάς, φιλοκύνηγος. οὑτος ἔτρεφεν ἀεὶ

κύνας πολλὰς καὶ ἐθήρευεν ἐν τοῖς ὄρεσιν, τῶν δὲ αὑτοῦ πραγμάτων ἠμέλει

106

.

93. τῷ οὖν Ἀκταίωνι ἀμελοῦντι τῶν οἰκείων, μᾶλλον δὲ κυνηγετοῦντι, διεφθάρη

107

ὁ βίος. ὅτε

δὲ οὐκέτι εἶχεν οὐδέν, ἔλεγον οἱ ἄνθρωποι "δείλαιος Ἀκταίων, ὃς ὑπὸ τῶν ἰδίων κυνῶν

κατεβρώθη",

94. Περὶ τῶν Διομήδους ἵππων φασὶν ὅτι ἀνδροφάγοι ἦσαν, γελοίως· τὸ γὰρ ζῷον τοῦτο

μᾶλλον

108

χόρτῳ καὶ κριθῇ ἥδεται ἢ ἀνθρωπίνοις. τὸ δ᾽ ἀληθὲς ὧδε ἔχει.

95. καὶ μέχρι τούτου

109

ἵπποις ἥδετο, ἕως οὗ τὰ αὑτοῦ ἀπώλεσε

110

καὶ πάντα πωλῶν

111

κατανάλωσεν

112

εἰς τὴν τῶν ἵππων τροφήν. οἱ οὖν φίλοι ἀνδροφάγους τοὺς ἵππους ὠνόμασαν.

ὧν γενομένων προήχθη

113

ὁ μῦθος.

- Analiza morfológicamente las palabras subrayadas de los textos anteriores.

6.4. Conjunciones.

a) Las conjunciones coordinantes:

copulativas: καί, τε;οὐδέ, µηδέ;οὔτε... οὔτε, etc.

adversativas: δέ, ἀλλά;αὖ, αὖτε, µέντοι, καίτοι, etc.

disyuntivas: ἤ;εἴτε... εἴτε, etc.

consecutivas o ilativas: ἄρα, τοίνυν, οὖν, etc.

causales o explicativas: γάρ. b) Conjunciones subordinantes:

Sinopsis de las oraciones subordinadas

completivas

Con conjunción: ὅτι, ὡς, ὅπως, µή.

Ej.: Ἐβόακαὶβαρναρικῶςκαὶἑλληνικῶςὅτιβασιλεὺςσὺνστρατεύµατιπολλῷπροσέρχεται (Gritaba en lengua bárbara y griega que el rey se acercaba con un ejército numeroso).

Con µή (temor).

Sin conjunción: De infinitivo.

Ej.: ἜφασανδὲτινεσκαὶτήνΣαρδίωνἀκρόπολινὑπὸύρουτοῦΠερσῶνβασιλέωςἁλῶναι (algunos dijeron que la ciudadela de Sardes fue conquistada por Ciro, rey de los persas).

Sin conjunción: De participio.

Ej.: Ζεὺςπαρεσκεύασεχελώνηντὸνοἶκονβαστάζουσαν (Zeus dispuso que la tortuga cargase la casa encima).

Interrogativas indirectas.

Ej.: Πρῶτονµὲνοὖνσκεπτέοντὶτῶνβασιλευόντωνἔργονἐστίν (Primeramente, pues, es preciso considerar cuál es la misión de los que reinan).

relativas Ὅς, ἥ, ὅ / ὅστις, ἥτις, ὅτι.

Ej.: Ἀπιοῦσαφανερῶςἐπὶτὴνδρῦν, ἐνᾗἐκαθέζετο∆άφνιςκαὶΞλόη (Yendo evidentemente a la encina, en la cual estaban sentados Dafnis y Cloe).

Finales: ἵνα, ὡς, ὅπως, ὄφρα.

Ej.: ἽϝαδὲσαφέστερονδηλωθῆπᾶσαἡΠερσῶνπολιτεία, µικρὸνἐπάνειµι (Para que se vea más claramente toda la constitución política de los persas, recapitularé un poco).

Temporales: ὅτε, ὁπότε, ὡς, ἐπεί, ἕως, ἠνίκα.

102 De συντίθηµι.

103 Ἱνα... µή, valor final: para que no. 104 De ἀκροάοµαι,

105 Valor intransitivo. 106 De ἀµελέω.

107 Aoristo pasivo de διαφθείρω. 108 Construcción comparativa. 109 “hasta tanto... que”. 110 De ἀπόλλυµι. 111 De πωλέω.

(13)

circunstanciales Ej.: Ἐπειδ῾ἐξῆλθεν, ἀπήγγειλετοῖςφίλοιςτὴνκρίσιντουὈρόντουὡςἐγένετο (Después que salió, explicó a sus amigos cómo había sucedido el juicio de Orontes).

Causales: ὅτι, διότι, ὡς, ἐπεί, οὕνεκα.

Ej.: Ἔπεµψενἡµᾶς, ὦἄνδρεςστρατιῶται, ἡτῶνΣινοπέωνπόλιςἐπαινέσοντάςτεὑµᾶςὅτινικᾶτε

Ἕλληνεςὄντεςβαρβάρπυς (Nos ha enviado, ¿oh soldados!, la ciudad de Sinope para felicitarnos, porque

siendo griegos habéis vencido a los bárbaros). Consecutivas: ὥστε, ὡς.

Ej.: ∆αιµονίωςµὲνοὖν, ὦἐταῖρε, ὥστεµεἐκπλαγῆναι (Es tan genial, compañero, que me he quedado de piedra).

Condicionales: εἰ, ἐάν.

Ej.: Ἀλλ᾿εἰοὕτωβούλει, ὦΣώκρατες, καὶοὕτωσοιφράσω (si lo quieres de este modo, Sócrates, también te lo explicaré así).

Concesivas: καὶεἰ, εἰκαί.

Ej.: Θήσουσιγὰρσοφὸνεἶναι, εἰκαὶµήεἰµι, οἱβουλόµενοιὑµῖνὀνειδίζειν (Dirán que soy sabio, aunque no lo soy, los que os quieren ofender).

Comparativas: ὡς, ὥσπερ, ὅπως.

Ej.: Σὲδὲζῆν, ὥσπερἤδηζῇς, ἄνευσωτερίας (que tú vivas, como ya estás viviendo, sin curación).

6.5. Étimos griegos.

Aplica las reglas de transcripción a las raíces de los étimos griegos propuestos por la Ponencia de la PAEGs de Griego II de las Universidades Andaluzas, busca su significado y escribe dos derivados castellanos como mínimo de cada uno de los étimos:

Étimo griego Resultado de aplicar las reglas de transcripción a la

raíz

Significado Derivados castellanos

Ὕδωρ

Ὑπό

Φέρω

Φίλος

Φόβος

Φονή

Φώς, φοτός

Χείρ

Χρόνος

Χρῶμα

Ψευδής

Ψυχή

APÉNDICE.

El género de la oratoria se constituyó como tal en la Atenas del siglo V a. C., al amparo del ambiente político y social introducido por la democracia.

1. NUEVAS CIRCUNSTANCIAS, NUEVAS NECESIDADES.

(14)

En la nueva situación de la democracia ateniense ya no basta con el prestigio individual. Aunque éste pudiera tener un valor determinante en algunos casos como el de Pericles. Para atraer mayorías en las asambleas populares y “llevarse el gato al agua”, lo habitual es que otro elemento tuviera más peso que la autoridad del personaje. Ese elemento era la capacidad de hablar en público, el dominio de la técnica de la palabra.

II. Es equiparable la situación que se vivía en los tribunales de justicia de la democracia. El sistema judicial en Atenas era claramente distinto del actual: No había un acusador público. Cualquier ciudadano podía presentar la acusación cuando creía que se había transgredido la ley. Ante una acusación, el estado constituía un jurado compuesto de ciudadanos de a pie, personas sin vinculo profesional con la justicia. Como sabemos por la comedia de Aristófanes (p. ej., Avispas), estos individuos cobraban de la pólis una indemnización por los servicios prestados. El conseguir que la causa de uno triunfara o fracasase dependía de la propia habilidad en defenderse y atacar. Por ello, también en este ámbito se imponía como necesidad tener un dominio técnico de la palabra. Tanto más si recordamos que, en la oratoria judicial griega, el peso de la argumentación descansaba en los razonamientos de verosimilitud. En cambio, el testimonio de los testigos (los mártyres) tenía sólo importancia subsidiaria. Contra esta situación (que parece primar lo que se presente como verosímil por encima de la verdad) se pronunció Platón: mira Fedro 267 a, en referencia a Tisias y Gorgias.

III. A los dos foros antes mencionados (asamblea política y tribunales de justicia) han de añadirse, como tercer ámbito potencial de ejercicio de la retórica, ciertas celebraciones públicas. Con ocasión de las fiestas de la pólis, también se pronunciaban discursos con carácter oficial. P. ej., con motivo de la conmemoración anual de los caídos en combate comenzó a pronunciarse, a partir de algún momento del s. V, un epitáphios lógos. El más famoso de estos discursos es el que Tucídides pone en boca de Pericles dentro de su Historia. Para satisfacer precisamente todas estas nuevas necesidades surge en este momento, en Atenas, el género literario de la retórica: con este género, alcanza su madurez la prosa literaria ática.

2. LA RETÓRICA COMO GÉNERO.

Con cada uno de los tres ámbitos definidos (asamblea política, tribunales de justicia, celebraciones públicas) se corresponde uno de los tres géneros de la retórica:

- génos symbouleutikón (género deliberativo), - génos dikanikón (género judicial),

- génos epideiktikón (género demostrativo).

Esta tripartición de la oratoria recibe fundamento teórico en la obra de Aristóteles (Retórica I 3, 1358 a 36 ss.), quien se expresa así sobre los tres genera dicendi clásicos: Los géneros de la retórica son tres, pues éste es el número de los tipos posibles de oyentes de los discursos. En efecto, en el discurso hay que distinguir tres elementos: quién habla, sobre qué habla y a quién habla; pero el fin del discurso está en éste, o sea en el oyente. Y es necesario que el oyente sea o espectador o árbitro, y de ser árbitro lo será de acontecimientos pasados o futuros. El que dictamina sobre los acontecimientos futuros es el miembro de una asamblea, el que dictamina sobre los pasados es el juez y el que lo hace sobre la habilidad es el espectador. Así pues, necesariamente debe haber tres géneros de discursos retóricos: el deliberativo, el judicial y el demostrativo (trad. J.B. Torres).

Los tres géneros del discurso retórico parecen tener un carácter efímero: su objetivo no es permanecer en la posteridad sino convencer al auditorio en un momento concreto. No obstante, lo cierto es que se ha conservado un corpus importante de discursos de finales del s. V y, sobre todo, del IV. Ello se puede contemplar como un índice de la alta elaboración formal que alcanzaron estos discursos: su forma no es algo secundario sino esencial, que les hacía merecedores de permanecer en el tiempo.

Como sucedió habitualmente con los otros géneros literarios de Grecia, la constitución del género retórico llevó al establecimiento de pautas y convenciones: La experiencia enseñó que éstas constituían la mejor estrategia si se quería tener éxito en la ejecución pública del discurso. Por ello, las convenciones del género habían de ser conocidas por quienes desearan tener éxito en sus intervenciones.

Como un ejemplo simple y bien conocido de las convenciones del género retórico puede mencionarse la típica estructura cuatripartita de los discursos judiciales: Prooímion, diégesis, pístis, epílogos. Introducción, narración, argumentación (prueba), conclusión. Esta es la estructura que solemos encontrar en los discursos judiciales clásicos. Es, por cierto, una división del discurso distinta de la identificada por Aristóteles en la Retórica (III 13, 1414 a 31 ss.); según dice el filósofo en ese lugar, el discurso debe constar de sólo dos partes:

1. Proposición (próthesis). 2. Argumentación (pístis).

El discurso consta de dos partes, pues es necesario decir de qué trata el asunto y demostrarlo. Por ello es imposible decir algo y no demostrarlo, o demostrarlo sin haberlo anunciado: el que demuestra, demuestra algo, y, el que anuncia, anuncia en función de su demostración. De estas dos partes del discurso, la una es la proposición (próthesis) y la otra la argumentación (pístis); daría lo mismo distinguir entre problema (prób lema) y demostración (apódeixis). Sin embargo, las divisiones al uso son risibles. En efecto, la narración sólo se da en el discurso judicial; mas en el demostrativo y en la arenga, ¿cómo va a haber una narración del tipo que dicen?; ¿o cómo habrá una refutación del contrario o un epílogo en los discursos demostrativos? (trad. J.B. Torres).

3. LOS SOFISTAS Y LA RETÓRICA.

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Empezamos por Protágoras y recordamos su papel como maestro de retórica, concretamente de erística. La erística es el arte de disputar sobre el que escribió una obra con ese título. En ella debía de defenderse la idea de que sobre todo asunto hay dos lógoi contrapuestos. Y que el orador ha de esforzarse por convertir en superior el lógos o argumento inferior, τὸνἥττωλόγονκρείττωποιεῖν.

En relación con Gorgias de Leontinos (en torno a 485 – 390) destaco que fue, fundamentalmente, un maestro de retórica. Por ello creo que es ilustrativo recordar lo que dice Gorgias, en su Elogio de Helena, a propósito de la palabra: poderoso soberano que, con un pequeñísimo y muy invisible cuerpo, realiza empresas absolutamente divinas. En efecto, puede eliminar el temor, suprimir la tristeza, infundir alegría, aumentar la compasión.

Se han de destacar los supuestos vínculos de Gorgias con la retórica siciliana. Nótese que Sicilia y Siracusa vivieron también un largo período de democracia (desde 466, tras la muerte de Hierón, hasta 405) en el que pudo desarrollarse el arte de la palabra. En el período democrático, tras la caída de las tiranías sicilianas, quienes antes habían sido desprovistos de sus bienes tuvieron que pleitear para poder recuperarlos. Los representantes principales de la retórica siciliana de la época debieron de ser Córax y Tisias, aunque de su trabajo no queda apenas nada. Todo lo más podemos decir, partiendo del testimonio de Platón (Fedro 273 a), que Tisias desarrolló el método de la argumentación y confirió al eikós (el argumento de verosimilitud) el puesto que ocupa dentro de la oratoria griega. Un ejemplo clásico del argumento de verosimilitud puede ser éste: un hombre pequeño es acusado de haber iniciado una pelea contra un hombre grande / el hombre pequeño se defenderá diciendo que es improbable que él hubiera empezado una pelea contra otro más grande y más fuerte.

Gorgias de Leontinos (Sicilia) pasa por haber sido discípulo de Córax y Tisias. En el año 427 llegó a Atenas como embajador de su patria: obtuvo rápidamente el éxito popular por el llamativo estilo de su oratoria, rica en efectos rítmicos.De la producción retórica de Gorgias conservamos dos ejemplos, dos discursos epidícticos: el Elogio de Helena y la Defensa de Palamedes. Estos dos discursos son verdaderos tours de force en los que la retórica se aplica a defender dos causas imposibles tomadas de la leyenda.

En el Elogio de Helena, Gorgias argumenta a favor de que Helena (la adúltera por excelencia en la mitología clásica) no es culpable porque cometió adulterio bajo coacción, no por decisión voluntaria sino obligada o por disposición del destino, o por la fuerza, o persuadida por la palabra o por amor.

En la Defensa de Palamedes, Gorgias asumió la defensa de Palamedes: en la leyenda, fue condenado a muerte por culpa de una acusación falsa de Odiseo. Para defender a Palamedes, Gorgias recurría al método de la reducción al absurdo, que había sido desarrollado por la escuela de Elea. Así pues, su defensa de Palamedes consiste en hacer ver que carece de sentido suponer que el héroe hubiera sido sobornado por los troyanos.

El mismo tipo de argumentación lo aplicó también en su obra de carácter filosófico: en el escrito Sobre el no ser (hay resumen en Sexto Empírico), toma postura contra las tesis de Parménides intentando reducirlas al absurdo. 4. RETÓRICA EN LA ATENAS DEL S. V A. C.: ANTIFONTE; ANDÓCIDES.

Como representantes fundamentales de la oratoria ática del s. V a.C. destacaremos, tras lo dicho sobre Gorgias, a Antifonte y Andócides, de los cuales conservamos discursos. No son, obviamente, los únicos oradores áticos del s. V; a su número se podrían agregar otros que conocemos, al menos, por sus nombres:

- Trasímaco de Calcedón. - Teodoro de Bizancio. - Eveno de Paros. - Critias...

En el caso de Antifonte (supuestamente, 480-411) no sabemos con certeza si Antifonte, el orador oriundo de Ramnunte, ha de ser identificado con Antifonte, el sofista.

De ser idénticos, este único Antifonte, sofista y orador, habría

sido el oligarca que murió ejecutado en 411, tras el paréntesis oligárquico de ese año (gobierno de los Cuatrocientos). Según Tucídides (VIII 68), este Antifonte fue, además, el ideólogo del golpe del 411. Algunos creen en una evolución de Antifonte: primero, orador; después, con más edad, sofista y filósofo.

De tratarse de personas distintas (en la Antigüedad, era ya la opinión de Dídimo; también lo dice López Eire 1988), al primero se le deberían atribuir los tratados que circularon bajo el nombre de Antifonte. Éstos trataban de temas como la verdad y la concordia (Sobre la verdad, Sobre la concordia). Por otro lado, el orador Antifonte, del que Tucídides habla en términos claramente elogiosos, es el rétor ático más antiguo del que conservamos textos. Este Antifonte fue un logógraphos, un escritor de discursos judiciales por cuenta ajena. Redactó modelos de discurso en los que presentaba, para un mismo caso (relacionados todos con homicidios), tanto el escrito de la defensa como el de la acusación. Han de destacarse, por cierto, las concomitancias que tal modo de proceder presenta con la Sofística, con los tratados anónimos conocidos como Dissoì lógoi. Las concomitancias con la Sofística se advierten además en aspectos de estilo.

Los modelos de discursos de Antifonte se agrupan en tres tetralogías, que nosotros conservamos. Cada tetralogía consta de un escrito de la acusación, otro de la defensa, otro de réplica de la acusación, otro de réplica de la defensa. Estos doce discursos presentan introducción, argumentación y conclusión pero apenas se detienen en la narración.

Dada la consideración del homicidio en estos “discursos de muestra” como una mancha que contamina a toda la ciudad, dada la relación que en ellos se advierte todavía entre religión y derecho, suelen ser atribuidos a una fecha de composición temprana: 440 aproximadamente.

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