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Lo que vamos a ver esta mañana, los versículos de 12 al 16 tienen que ver con lo que pasa cuando alguno de los cónyuges no conoce al Señor.

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Título:

Permitiendo a Dios trabajar a través de mí.

1Corintios 7.12-16

Hemos estado hablando del matrimonio en éste capítulo 7 de 1Corintios. Y es muy importante porque estamos aprendiendo lo que dice la Biblia con respecto a situaciones prácticas en cuanto a nuestra vida. Ya vimos que los solteros tienen opción de quedarse solos ó casarse.

Luego, Pablo nos habla que los matrimonios cristianos no deben separarse; los casados no tenemos esa opción; ya hemos decidido estar con nuestra pareja para el resto de nuestras vidas. “Mando, no yo, sino el Señor”. El Señor Jesús, cuando estaba aquí dijo en Mateo 19.5-9

El divorcio solo es permitido en el caso de adulterio. El divorcio es contrario al plan de Dios para el ser humano y cuando Él lo permite en casos de adulterio es solo una concesión de gracia a la parte afectada en caso de una infidelidad. Por supuesto, que donde hay arrepentimiento puede haber una reconciliación.

Lo que vamos a ver esta mañana, los versículos de 12 al 16 tienen que ver con lo que pasa cuando alguno de los cónyuges no conoce al Señor.

12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.

13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone.

14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?

1. (v12-13) Nuestra parte es no rendirnos ante las pruebas,

2. (v14-15) Nuestra parte es que dejemos que Dios trabaje; muramos a nosotros mismos, 3. (v16) Nuestra parte es mantener el enfoque correcto

El Señor Jesús no había dado una instrucción en cuanto a este asunto por lo cual dice Pablo: “Y a los demás yo digo, no el Señor”. Esto no quiere decir que Pablo está dando su propia opinión y que no importa lo que Dios diga.

El Señor no había dado ninguna revelación anteriormente acerca del asunto, pero Pablo la está dando ahora. Él es el apóstol a la iglesia, y por lo tanto tiene la autoridad de Dios para hablar acerca de estas cosas.

(v12-13) En primer lugar, no se rinda.

12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.

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ella, no lo abandone.

El matrimonio es una institución creada por Dios y aquí vamos a ver como Dios respeta aun el matrimonio en donde uno de los dos no es cristiano. Si el esposo o la esposa que no es cristiano quiere quedarse, no se separen. El divorcio para el cristiano no es una opción. Vamos a ver que el divorcio puede suceder en algunos casos, pero el cristiano no debe ser quien siga este rumbo.

El hijo de Dios, la hija de Dios debe hacer todo lo posible para mantener el matrimonio. Si el divorcio sucede, deja que sea el no-cristiano quien tome la decisión.

Para los casos difíciles:

1Pedro 3.1-2 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.

El apóstol Pedro está hablando unas palabras duras. La esposa que está casada con alguno que está oponiéndose activamente a la Palabra de Dios, “sean ganados sin palabra por la conducta de las esposas”.

Deje que el marido incrédulo vea el cambio que hay en su vida a causa de la comunión con Dios.

1Pedro 3.3-4 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.

No vas a ganar a tu marido solamente porque decidiste no seguir comprando las joyas y los vestidos costosos; tu marido va a ver un cambio en tu vida cuando venga desde adentro, cuando el cambio de vida venga del corazón y que sea producto de una vida controlada por el Espíritu Santo.

1Pedro 3.7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

Si estás casado con una mujer que no es cristiana, dice Pedro: “igualmente”, lo mismo para usted; debe de tratar a su cónyuge con todo el respeto y procurando siempre ser un ejemplo para ella en todo, andando bien con el Señor, amando a tus hijos, proveyendo para las necesidades básicas de la casa, etc. Lo que el apóstol Pedro dice concuerda con lo que Pablo está diciendo en nuestro pasaje en 1Corintios 7.12 – Si su cónyuge no es cristiano y él o ella quiere seguir unido en matrimonio, hágalo, adelante, no la abandone y no lo deje. El asunto como cristianos es que no debemos estar preocupados por nuestro bienestar, por mi comodidad, por mi conveniencia. El asunto es la verdad de la Palabra de Dios.

Es un hecho que no es fácil, y no es nada divertido que se encuentre en un mal matrimonio. Puede llegar a ser una situación miserable. Pero, lo que dice Pablo es que como cristiano, quite cualquier dolor emocional, deja de tomar las cosas tan personalmente y hazte la pregunta: ¿Qué es lo que Dios quiere hacer con esto?.

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(v14) Demos a Dios el lugar para que trabaje en nuestra familia.

1Corintios 7.14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

Pablo dice: “Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.” Los cristianos que están casados con alguien que no sea creyente no tenían que preocuparse de que ellos, su matrimonio o sus hijos iban a quedar inmundos a causa del cónyuge no-cristiano. Tanto los hijos como el esposo inconverso quedarían “santificados” por medio del marido o mujer creyente. Cuando estás unido en yugo desigual, ser una misma carne con alguien que no comparte tu misma fe y doctrina puede ser frustrante o desalentador. Pero, no tiene por qué hacer inmundos a todos los miembros de la familia, puesto que un creyente puede “santificar” un hogar. En este sentido, la palabra “santificar” no se refiere a la salvación; de otro modo el cónyuge no estaría hablando de un inconverso. Se refiere a que es “separado”. La santificación es matrimonial y familiar, no personal o espiritual. A los ojos de Dios un hogar es separado para Él cuando el marido, la mujer, o cualquier otro miembro de la familia, es un cristiano. La presencia de Dios en aquel cristiano consagrado (que se comporta como cristiano) hace que Dios ponga a un lado a esa familia para que Él pueda trabajar en la vida de los miembros de la familia.

Cuando Dios estaba a punto de destruir Sodoma, vemos como Abraham le rogó que perdonara a la ciudad si se encontraban ahí 50 justos.

Génesis 18.26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.

El cristiano o cristiana no debe de preocuparse porque los hijos van a ser inmundos, contaminados por el pecado a causa del padre o la madre no creyentes. “De otra manera vuestros hijos serían inmundos”, si ambos padres fueran inconversos entonces sí los hijos no van a ser apartados en esa familia.

El Señor garantiza que la presencia de un padre cristiano protegerá a los hijos. No quiere decir que su salvación ya está asegurada y automática; pero quedan protegidos de algún daño espiritual. Es como si participaran de ciertos “beneficios espirituales” debido al marido o la esposa creyente. El testimonio de uno de los padres cristianos en esta situación es esencial, porque los hijos suelen ver una clara diferencia entre la vida del padre inconverso y la vida del cónyuge cristiano.

En otras palabras, preocúpate por tu relación con el Señor y Él se ocupará del resto de tu familia. Y así haces lo que Dios quiere; eso es lo que nos enseña el versículo 14.

Aquí tenemos la necesidad de crecer, el cristiano debe crecer en Cristo, debe crecer en su Tiempo A Solas con Dios, debe crecer en conocimiento, aplicación de la Palabra de Dios a su vida y no deje que las actividades en la iglesia se conviertan como un escape de un mal matrimonio. Si quieres obedecer a Dios tal vez no puedas estar aquí todas las veces que quieras. Tu sabes cuáles son los cambios que tienes que hacer para obedecer a Dios.

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(v15) Sepa que hacer cuando las cosas estén mal.

1Corintios 7.15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

Dios siempre nos promete un plan de escape. En 1Corintios 10.13 dice que No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. ¡Dios es fiel ante cualquier situación en nuestra vida!.

Pablo dice a los cristianos que no deberían ni siquiera insistir en que el esposo se quedara si él o ella querían irse. Pero si el incrédulo se separa, sepárese. Si el incrédulo inicia el procedimiento de la separación, el cónyuge cristiano no debe impedirlo. La palabra “separa” se refiere al divorcio. Pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso. A los ojos de Dios la unión matrimonial se deshace cuando hay muerte (Romanos 7.2), cuando alguien comete adulterio y no quiere perdonar (Mateo 19.9) y cuando un incrédulo abandona a su cónyuge.

Cuando la “servidumbre” se rompe en alguna de estas maneras, un cristiano queda libre para volverse a casar. Dios permite el divorcio en estos casos porque a paz nos llamó Dios.

Muchos creyentes han tratado de mantener un matrimonio unido aun cuando el cónyuge era inconverso y quería el divorcio. Si el incrédulo se separa, sepárese, eso ya no es un permiso, ya no es una opción; es un mandamiento.

(v16) Mantenga el enfoque correcto.

1Corintios 7.16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?

Si mantenemos el enfoque correcto esto nos da esperanza de que Dios trabaje en la vida del marido incrédulo o esposa incrédula. No se trata de nuestra felicidad y deja de echarle la culpa por todo lo malo que pasa en tu vida a tu marido o a tu esposa. Deja que Dios sea el que trabaje en la vida de tu cónyuge.

Esté seguro que está creciendo en su andar con Cristo Jesús y deje al Señor que trabaje con la otra persona. El enfoque correcto es este: es mi matrimonio y Dios lo ve como una institución y como seguidor de Cristo voy a mantener mi testimonio y voy a crecer en Cristo para que la meta sea ganar al marino que no crea; a la esposa que no se ha convertido al Señor.

Dios no ve a tu marido incrédulo o a tu esposa incrédula como una “bestia”, Él los ve como unas personas que Cristó amó y se entregó por ellas; Él los ve como pecadores que necesitan de Su gracia. El cristiano debe dejar que sea Dios el que siga trabajando en el corazón del esposo con el mensaje de salvación y que use los instrumentos convenientes para seguir con el llamamiento de fe en Cristo. Cristo siendo el esposo perfecto, siendo Santo, Santo, Santo, no nos abandonó y mostró su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, murió por nosotros. Dios envió a Su Hijo unigénito al

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mundo, para que vivamos por Él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Debido a eso dice la Biblia que tenemos que soportar las flaquezas de los débiles y deja de agradarnos a nosotros mismos.

Romanos 15.3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.

El Señor sufrió toda la ira de Dios en la cruz y no lo hizo por agradarse a Sí mismo, sino que lo hizo para que usted y yo podamos tener la gracia de Dios en nuestras vidas hoy. Si no estás en una situación de divorcio, si ni siquiera estás casado y dices: “bueno, este mensaje no era para mí”. Sepa que hay situaciones en nuestra que tengamos que soportar para que también como seguidores de Cristo Jesús dejemos de tomar nuestra propias riendas y empecemos a confiar en el que Dios quiere hacer a través de nosotros.

¿Cómo estamos viviendo?, ¿Estamos viviendo solo para mí?, ¿O estamos pensando en los demás? No debemos ser tropiezo a las otras personas que nos rodean, sino más bien tenemos que ser de buen testimonio, debemos de mantener nuestro andar con Cristo siempre, no procurando nuestro propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

1Corintios 9.19-23 Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

Esto era lo que hacía Pablo por causa del evangelio, ¿qué estamos haciendo nosotros por causa del evangelio?, ¿Estamos siendo egoístas y solo pensamos en nuestro bienestar, en nuestra comodidad?, Permitamos que Dios trabaje a través de nosotros.

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