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6 Libros (Montalbetti)

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Academic year: 2021

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(1)

6 LIBROS

y otros poemas

Mario Montalbetti

(2)

PERRO NEGRO, 31 poemas

Ediciones Arybalo, Lima 1978.

(3)

I. AUGUR OBSERVANDO UN POLLO (Poemas romanos)

(4)

REYES ROMANOS

Numa Pompilio no distinguió ser rey y ser

sacerdote a la vez. Murió asesinado.

Tulio Hostilio, el belicoso, emprendió una guerra

contra el alba. Murió asesinado. Anco Marcio fue igual a Numa Pompilio. Tarquino el Antiguo construyó un circo y

una gran cloaca. Murió asesinado. Servio Tulio pasó a la historia sin mover un

dedo. Murió, asesinado por su hija. Numo d'Orange abdicó antes de ser asesinado.

(5)

CAYO MARIO (I)

Mario, Mario, Marro

la corrupción de las costumbres no fue obra tuya

ni presagio de un augur pero

no pudiste relinchar entre tus potros

ni hablarle a tus espadas? Mario, Mario, Mario

tú no utilizabas bifocales

y hasta donde recuerdo no eras miope y la ciudad se desmoronaba frente a ti. Corriste acaso a salvar la despensa,

a confortar a las mujeres, a suspender el circo?

Moriste de viejo, Mario

sin saber hablarle a una manzana.

(6)

CAYO MARIO (II)

Una galleta de jenjibre seduce a los moros, Mario por qué no compras galletas y ahorras una guerra? Un pedazo de pan seduce a los ciudadanos, Mario

por qué no lo repartes y ahorras el descontento? Una poza de agua seduce a los gorriones, Mario por qué no la colocas y das de comer a tut cuervos?

Una pequeña porción de cianuro elimina a la especie, Mario por qué no lo viertes en su brebaje y ahorras matrimonio? Mario, Mario, Mario

eres capaz de perderte a Andrea Palladio construyendo la Villa Rotonda.

(7)

COMITÉ DE RECONSTRUCCIÓN DEL MUNDO Estructuren andamios, grúas poderosas y operarios. Empujen a la bella Italia al norte, bien al norte sin mover al Arno de su sitio

(8)

PARA SÉNECA

Nullus dolor est, quem tempus non minuat. (Séneca)

Deja al tiempo en paz, Séneca, Deja al viento el agro

en el que Phileros enterró a su séptima mujer. Y Phileros paciente espera a la octava

sabiendo que no la puede evitar. Viste Séneca,

nadie ama a su mujer porque es hermosa sino porque es la suya,

Sí me pides memoria te diré que

cuando la primera cuadrilla de helicópteros cruzo sobre Roma,

los pilotos alzaron sus brazos saludando a las nubes

y el pobre Phileros

echado en un rincón de su cuarto —Vía del Quirinale, vista al patio— rasgóla pared con sus uñas

se metió un sorbo de vino al estómago y envuelto en su raída capa bermeja se lanzó por la ventana.

El pobre Phileros yace en el suelo y ahora lo hace arriba en la colina. Y tú le irás a hablar al Senado

para que financie tu próximo epigrama. Pero la raída capa de Phileros

(9)

CONTRA CATÓN Te fuiste de orza, Catón No es a Cartago a quien Hay que destruir a Delenda.

(10)

II. LA LECHUZA NO ES AVE GUANERA (Poemas)

(11)

LLEVA AL MARRANO MÁS ALLÁ DE LOS CERROS Lleva al marrano más allá de los cerros

y regresa antes de que comiencen las lluvias. Cenaremos, me dirás que me amas y encenderás la última vela que nos queda en el armario para que pueda leer y tú jugarás con el perro pastor que mantiene unidas las ovejas del rebaño y luego

saldremos juntos a contemplar la luna (las lluvias habrán cesado) y entonces me dirás

(los pinos apenas se mecen con el viento la cerca de las vacas necesita repararse) que mañana partes para las montañas. Me propondrás dormir

afuera y entonces

entendí que tu serenidad era real y un beso y con el aire como solitario desayuno no tendré noticias tuyas sino hasta después de un año. El tono de mi vida habrá cambiado. Perderé la costumbre de leer y pasaré

las noches (los días me serán casi imperceptibles) tratando de entender las constelaciones.

Miraré Orión y también algún capitán extraviado en el Índico lo hará y hasta llegaré a ver la estrella polar desde el hemisferio sur. Las noticias dirán que lograste llegar a Europa, que te civilizas,

y que un finlandés próspero maderero

te divierte interminablemente entre los pinos (sus pinos) marrones.. Recordaré entonces nuestra última noche. Y luego dos, tres, cinco hijos y dos cesáreas y el finlandés

en Nápoles y luego en Grecia

y luego en Austria tu salud comenzará con la tos a derrumbarse pero el finlandés en Dinamarca y entonces quedará muy poco de ti apenas un borroso recuerdo mío y una tarde y el

finlandés perdido en el mejor desierto africano y entonces ya no tendré las redondas constelaciones encima y todo paraíso estará

irremediablemente perdido. Vete ahora;

lleva al marrano más allá de los cerros.

(12)
(13)

DÓNDE ESTÁ MI MUJER, MI MUJER

Dónde está mi mujer, mi mujer la mujer que más amé?

En qué distante lugar del mundo? Sobre qué valles navega ahora con su temible orgullo?

Con qué hombres se acuesta? Dónde está mi mujer, mi mujer la mujer que más amé?

Ella mira las nubes con sus redondos ojos tristes

ella dice parecen árboles y ella no sabe nada de arboles.

Dónde está mi mujer, mi mujer la mujer que más amé?

Dónde está con sus brazos largos y el jabón blanco que usa?

Ella escucha los sonidos de las estrellas con sus redondas orejas tristes

ella dice parecen cerezas y ella no sabe nada de cerezas.

Dónde está con su memoria fresca?

Donde está bajo los nogales que no hacen sombra esparciendo su vientre matinal sobre la hierba? Dónde está mi mujer, mi mujer

la mujer que más amé? Ella besa los labios con sus redondos labios tristes

ella dice parecen paraísos perdidos y ella tan débil como el sol

no sabe nada del sol.

Y no sabe nada del mar y ella no sabe nada del viento.

Ella acaricia los cuerpos con sus redondas manos tristes

ella dice parecen columnas de arena y ella tan tierna como la luna

no sabe nada de la luna.

(14)

Dónde está mi mujer, mí mujer la mujer que más amé?

Dónde está la brisa que deshilvana sus pestañas? Dónde está el patio en el que lava

el pequeño acuario?

Dónde están las noches sin lluvia? Ella muerde los cuellos con sus redondos dientes tristes

ella dice parecen huracanes invisibles y ella no sabe nada de huracanes

pero ella

puede ir al mercado.

Donde está mi mujer, mí mujer la mujer que más amé?

Ella pasa por alto los tomates verdes y las lechugas frescas y entonces pienso que no cenaré una abundante ensalada. Ella rodea los altos picos de las botellas del vino y los blancos armarios refrigerados que almacenan los hongos y entonces pienso que no hablaré de duendes

ni de bosques y yo no sé nada de bosques.

Dónde está con su transparente danza? Dónde está mi mujer, mi mujer

la mujer que más amé?

Ella esquiva a la señora que vende flores a la salida del mercado y entonces pienso que la botánica no es un gran tema y

que tal vez la historia de mi primer viaje en bote la entusiasme por décimocuarta vez

Dónde está mi mujer, mi mujer la mujer que más amé?

Ella no enrumba a casa y no podré hablarle de cómo caminé la tarde bajo el sol y entonces pienso que ella no regresará

(15)

me refugio en ciertas verdades elementales que repito incesantemente.

La lechuza no es ave guanera la vaca

no es siempre negra hay vaca pinta la ardilla no es sólo ardilla también es trébol.

Dónde está mi mujer, mi mujer la mujer que más amé?

No recuerdo haber visto su rostro

entre las innumerables sonrisas de la arena. No recuerdo haber visto sus ojos entre los ojos desvanecientes de las gaviotas y los he buscado con el redondo sol encima entre todos los seres de la tarde y entre los lentos osos de nuestros inaparentes zoológicos.

Será, me digo, diciembre.

No recuerdo sus manos y su voz la confundo con las naves melancólicas que cortan el viento como soplando a la vez todas las notas del rondín. Dónde está mi mujer, mi mujer

la mujer que más amé?

Ahora sólo recuerdo que no habita ningún haiku que no habita ningún bosque perfecto

que su vientre es oscuro como una piedra

que aborrece el silencioso ascenso de la espuma del mar de la cerveza de la boca del perro,

sólo recuerdo que afeitarme la cansa radicalmente. Ahora sólo recuerdo que he perdido la costumbre de esperarla sobre las bancas verdes del parque que sus dedos son una gran metáfora de la artritis ahora sólo recuerdo que cuando íbamos a la playa el mar la violaba con violencia

ahora sólo recuerdo una inmensa infinita ira.

Dónde está mi mujer, mi mujer la mujer que más amé?

Ella mira escucha besa acaricia el cuerpo de algún otro ciudadano con sus

(16)

redondas entrañas tristes

ella dice parecen flores del amor y ella no sabe nada del amor

y entonces pienso que la debilidad

es la raíz de la fuerza y que lo inmóvil gobierna el movimiento y mis amigos taoístas creen que estoy en sus filas y entonces todas las gotas de la lluvia

caen sobre mi cabeza y entonces pienso que puedo vivir sin ella y yo no sé nada de ella.

UNA REALIDAD QUE SUBYACE A TODO LO QUE SE HA VENIDO SEÑALANDO No hay más silencio que el oscuro

silencio de mi memoria

No hay más bosque que el opaco bosque de mi historia.

No hay más óvalos plazas senderos que los que más habrán

enlazando piedras y peces

en el centro del viento huracanado. No hay más brújula que los ojos cerrados apuntando al sur y al tigre.

No hay más tiempo que el cálido tiempo del río

adelantándose retrocediendo deteniéndose entre los jorobados enanos

que mendigan una limosna bajo el campanario.

No hay más rito que el transparente rito de la ausencia.

Mi hermano aprieta el dedo y toma una foto.

Mi abuela paterna conoció a mi tardío abuelo materno construyendo barcos en las playas pies descalzos bajo la lluvia de estiércol de nuestra fauna implacable,

Mí único tío también afincado en la costa crece viñedos bajo el sol duro de las dunas y piensa en las gaviotas silvestres

blancas grises negras ágiles trozos de zinc. Mi tía compró una finca vive de sus rentas amistó con el párroco y conversa con el

(17)

No hay más domingo que la familia reunida alrededor de la mesa bajo el árbol en torno al vino de mi único tío y las pastas y carnes de mis primos,

Aquí está Steva con la red en sus manos y setecientas lisas lomas cojinovas en sus barcas imaginarias

paseando por los mercados de aves y aquí está Vita peinándose

para asomarse a la ventana y ver la calle cuatro obreros pintan señales de tránsito sobre el asfalto.

Ahora los ojos de Vita valen más que los ojos de mi tía

jugando canasta haciéndole trampas a mi madre y su amiga comentando el kilo de azúcar

y la edad de mi perra.

No hay más muertes que la incomprensible muerte de Giova también primo y boga y el camino hacia lo alto de la colina

que provoca el llanto del hermano la asfixia de la madre y la serenidad del padre.

El alcalde del pueblo ha enloquecido luego de una borrachera y el síndico promueve almuerzos y lonches con los notables haraganes toscano entre dientes

y magras jamonadas de chancho sobre pan de maíz,

No hay más adivinanzas que las tibias adivinanzas del obispo a sus feligreses los días de servicio usualmente dedicados a santos locales y mártires vecinos

ataviado de sombreros y cayados preguntando con el índice alzado

por las sequías de la zona norte donde las cordilleras y los pastores impidieron levantar la capilla canallas

la condenación será eterna o no será. Y aquí está Sandra ella

vive sobre los peligros del trompo y la corneta y la propina escuálida del tío granjero

el primer pariente que subió en avión.

No hay más playas que los botes rojos y verdes

(18)

inclinados al sol cubiertos de algas pasadas recuerdos de inactivas constelaciones que baten las alas del mal.

Y aquí está Filipo con la última estampita del álbum canjeada por un rollo de pabilo y un bolígrafo de tinta verde

usado de segundo a cuarto de primaria. No hay más amor que el perdido

amor ni más tristeza que el amor que habrá. He amanecido en la estación del ferrocarril pegado a las bancas de madera.

He enterrado a mi séptima mujer

y el campo no me ha entregado la siguiente. He caminado de vuelta a casa

Y he ocupado mi silla en la mesa de los domingos bajo el árbol en torno al vino de mi tío costeño

y he escuchado a mi padre decir

mi padre le pasa el palto de uvas a mi madre y la besa

(19)

YO VERÁS AL ÁNGEL: (LLOVERÁ) Yo verás al ángel: (lloverá)

sin tener al sol ni al sol aterido, en el medio de los cuatro tiempos.

Uno: vuela el dirigible azul estable en equilibrio y engreído. Nuevamente el sol

ahora coetáneo de la nube y del ciclismo.

Mañana, el año próximo: dos: el interior del desalamiento refundido de vientos (y en ellos la mitad del bosque salvaje pleno de oscuridad y de tres: tino). Nunca saber nada de la inextricable inutilidad del ya, ya—quién, ya—qué;

y sólo entonces, la media turbada silenciosamente impensada voz que no habla, ni canta, ni gime

iluminando: cuatro: el incandescente abrir beber, el inexplicable amor matinal. y he escuchado a mi padre decir

mi padre le pasa el plato de uvas a mi madre y la besa

que no soy fotogénico.

(20)

III. 10000 CAFÉS (Canciones)

(21)

MI (poema de amor) Vendí todas mis alcachofas

por un boleto al lugar en que vives. Ningún percance.

El tren salió en horario

sol y vacas gordas todo el camino. Pero tu pueblo no apareció nunca.

(22)

DESPUÉS DE POR SUPUESTO MI MUJER YO Después de por supuesto mi mujer yo

quiero a mi patria y

aún antes que a mí patria yo quiero al cielo y

aún antes que a mi patria y aún antes que al cielo

pero después de por supuesto mi mujer yo quiero al mar y al monte azul también y yo quiero por supuesto a dios

antes que a mi patria y

se levanta un militar de mi patria y

dice que la patria es mujer, cielo, mar y yo quiero a ese militar

antes que a mi patria

pero después de por supuesto mi mujer y mi mujer quiere por su puesto a un industrial antes que a su padre y

aún antes que a su madre y por supuesto antes que a mí.

(23)

PARA HOLMES

La ira me conduce al árbol; el viento al transitorio arcoiris; el aire

me detiene: lagos.

La nube me conduce al cuádruple trébol: pista falsa.

La tarde se desvanece en mis manos como sueño de sol,

El día perdido me conduce al día siguiente. Volver a empezar. Lagos. La nube me conduce al

nevado monte; la desnuda mandarina al abandonado zoológico; la tarde desvaneciente al error;

y con él el día otra vez perdido,

El zoológico me conduce al peral transparente; el rostro escondido a la niebla posada en las bancas del parque: la pista es correcta. Todo tiene que ver con todo; y todo con la buclemente niña de la mano ensangrentada que baila en alegría camino abajo.

(24)

EXPLICÁNDOLE UNA PELÍCULA A MI AMOR TÍTULO NO DEBEN LLEVARLA AL CINE

Sí mi amor el tren va cargado de medicinas nazis son los que vuelan en esos fíjate ahí pasa uno

aviones no mi amor no pueden tirarle bombas al tren fíjate ahí la cruz roja sobre el tren que va a no amor no es La Oroya están peleando en Europa central y qué sé yo cómo se llama

el capitán de los habanos no amor no es una burla a Cuba dios mío

los nazis viste sueltan las bombas granujas pero si es de la cruz roja sí amor no deben pero es

una película y no sí amor sí ya se acabaron los cigarrillos.

(25)

DOS VERSIONES PERO EL TEMA ES EL MISMO I

—y no pienso sino en encontrarte en el centro de un bosque de arco iris tus pies atados a una estaca

tu inestable mente, alegremente erguida como un globo

rojo

y no pienso sino en pensarte

recostada en el improbable éxito de mañana

II

El cansancio es la memoria de mis dedos dijo Steva des atando las redes de nylon: los pescados brillantes aceros desnudos se enredaban entre las algas rojas mientras Steva murmuraba una canción:

tus ojos la profundidad de una almeja tus párpados la serenidad de una estrella de mar

(26)

Y FUE ENTONCES QUE EL SUDAMERICANO DE ATLETISMO

Y fue entonces

que el sudamericano de atletismo te colmó de gozo

y con tus diecisiete años te dedicaste a lanzar la jabalina y a

saltar alocadamente sobre unas coquetas vallas bicolores y comenzaste a perder de peso y tu cuerpo comenzó a

cambiar de forma. Besarte era como

estampar un sello ministerial en la piedra más dura de Sacsayhuamán

y mis dedos ya no se hundían en tus muslos

ni te cabían

esas chompitas de moda

que te había regalado en navidad. Entonces dejaste el deporte y comenzaste a engordar por el tiempo en que te dije que ya no te quería

y todo por una rubia hermosa que conocí de pura casualidad en el parque

y que resultó siendo una siete medallas de oro en salto largo.

(27)

CANCION POR MARGY I

Frente a las puertas se alzan vacías las botellas de leche. En el patio la abuela envía al nieto a ver si la ropa ha secado. La madre lee unos poemas sentada en la mecedora, El

padre ha muerto cinco años atrás. 6 y 30 pm.

II

Ella me tiende la mano es una

prostituta 18 años cabellos que descienden como la lluvia.

Ella me coge del brazo mujer crecida en la isla coge mi brazo me

dice amor vamos arriba le dije cómo te llamas me dijo

Margy.

III

Me dijo no hagas bulla abajo mi abuela escucha abre la ventana. El sol entró con su última debilidad: la navaja corta el membrillo.

IV

Gracias a dios que su cuerpo es un lento amanecer gracias a dios que ella se mueve

(28)

como se mueve el océano. Margy le digo por qué no cerramos la ventana amor me dijo

(29)

EL POEMA SOBRE LOS CARROS PEQUEÑOS jueves; la gente se pregunta

qué tan seguros son los carros pequeños? son tan peligrosos como dicen

para los pasajeros?

pero ojo: se venden en plaza como dulce de higo! Existe relación entre el peso y tamaño

del carro y su seguridad?

Son tan baratos como dicen los anuncios? Tomates, lechugas, rabanitos

(fresas)

se rompe el esquema (tú te ríes)

y no tienen mayores problemas de parqueo en el cesto compramos

una nueva (alcachofa) vida

y tienen mejor vejez que los pesados carros americanos

apios, zanahorias, cebollas bajo una lluvia de peras

dimos vueltas y vueltas (tus hijos) (mis hijos)

y cuántos entran en el asiento de atrás? bolbáguenes naranja, etc. etc.

(30)

DAN-ZA

Si todos supiéramos danzar y silbar al mismo tiempo y si todos

supiéramos danzar y silbar al mismo tiempo en el desierto subiendo y bajando

y si todos supiéramos cantar en el desierto subiendo y bajando y si todos supiéramos danzar y silbar y cantar subiendo y bajando en el desierto al ritmo del corazón y si

todos supiéramos amar en el desierto subiendo y bajando las dunas amarillas y si todos supiéramos besar en el desierto, y cantar y silbar y danzar y subiendo y bajando si todos supiéramos amar en las dunas amarillas y si todos supiéramos al mismo tiempo vivir cantando y danzando en el desierto subiendo y bajando las dunas amarillas

Levanto mi brazo.

Mi mano coge una copa. Brindo en tu nombre.

Y si sólo supiera (cantando en las dunas amarillas subiendo y bajando al ritmo del corazón besarte

danzando y silbando al mismo tiempo en el desierto y amarte en el desierto) tu nombre

(31)

EL AMOR EN ODRÍA “¡Puta!” dijo el gordo, Si después de todo tenías tu estilo.

Pero quién se acuerda de Tarma? Quién de tus alianzas?

Trataste de organizar un buen gobierno y nunca más escasas las rockolas, nunca más profundos los ombligos. El partido no tiene lema

pero todavía te recuerdan los muchachos con cariño:

“Ni en tiempos de Odría se robó tanto”. Formidable inmortalidad la tuya, gordo.

Hasta Rocha ha dejado la represión por el pisco.

(32)

ALGO ASÍ COMO HASTA QUE EL SOL Tú dices haber descubierto cómo

se siente cuando alguien te dice

te amaré para siempre

algo así como hasta que el sol deje de brillar yo

te digo

haber descubierto cómo se siente cuando alguien me dice

te amaré para siempre

algo así como hasta que el sol (y las estrellas)

dejen de brillar y es mentira.

(33)

HAN ACEITADO LAS BISAGRAS DE Han aceitado las bisagras de

bronce que sujetan las puertas. Las sillas son nuevas. Las camas están vacías. Las cortinas flamean a través de la ventana

y pienso que al conductor del camión de mudanzas le parecerán largas lenguas blancas. Los corredores desnudos las alfombras son islas sin palmeras sobre el parquet. Las personas que he amado se han ido. Ahora

tengo el corazón(

contento tengo el corazón contento lleno de alegría) deshabitado.

(34)

UN PARQUE SIN VEREDAS A LÁS SEIS DE Un parque sin veredas a las seis de

la tarde en el que pequeños faroles de hierro se encienden y alumbran los pinos y olivos levantados cerca al lago inmóvil alrededor del cual una mujer vestida de blanco me espera caminando lentamente con sus ojos puestos en los

cables del teléfono bajo el cielo transparente y sus pálidas manos desde lo lejos me saludan y la melancolía en sus labios. El resto es asunto mío, señora, pero es es la recompensa que pido por encontrarle a su perra fifí (cincuenta libras también le hacen).

(35)

YA NO TE QUIERO, PEQUEÑA Ya no te quiero, pequeña

ahora amo a los caballos. Mañana amaré a las islas y pasado será alguna ave. (Tal vez en tres años te vuelva a amar). Y luego serán las vacas pintas y luego serán

los minerales —tú sabes, el cobre, el hierro, el— y luego serán las ciudades (alguna que otra jirafa) y luego los puentes.

Antes un arcoiris que amarte, pequeña, ya no te quiero

ahora amo a una mujer que disuelve sus cuerpos en las lluvias del otoño iluminada/anudada/inundada por el neón brillante

del poste de alumbrado público. (Oh pequeña)

ya no (te quiero Oh mujer)

ya no te quiero

sólo amo a las calles que me alientan hacia la noche mientras la noche ya no es noche sino mar y el mar tumba de sonámbulos océanos, licor.

(36)

10000 CAFÉS

En la cafetería de los 10000 cafés las moscas hacen una escala técnica en su ruta hacia el próximo estiércol. Mi fe en el año 81 es ciega.

Por ahora

abastecer de combustible a las moscas es suficiente.

(37)

IV. LA OSCURIDAD SOLO DURA UNA NOCHE (Recriminaciones margianles a los taoístas)

(38)

DHYANA

sin contar a los patos, el lago, el guante, el aroma de la flor del ficus, sin

contar a los gansos blancos, la nube, el relámpago ceniciento

(turba y muere) sin contar a los sauces, el pantano, el suicida, el

garbanzo, la niña flor de mami, el helecho

sin contar a los simples gatos, la cueva de la bruja Mendivil, la curva cerca al estanque y al páramo, el sabio medita fumando una noche su pipa

sin contar a la noche, la pipa, el sabio

medita

sin contar que medita

como si ni ave ni océano ni cielo ni rosa habiten las vastas y grandes zonas del tiempo y nadie mis nubes nadie mis vientos

nadie mis negros perros quinientos nadie mis ojos a quien contarle nadie mis búhos a quien narrarle nadie mis mundos nadie

en el pino ningún error se oculta la oscuridad sólo dura una noche el organillero sólo dura una vida

(39)

ME PARECE QUE ESTE SÍMIL MUESTRA QUE Si no hallan la luna lo llaman día

si no hallan el sol lo llaman noche si no hallan ni la luna ni el sol lo llaman error y cierran los ojos

buscando estrellas con qué orientarse.

(40)

DIJO IIUAI NAN TZU

Dijo Huai Nan Tzu “no se lanza un pez al árbol, no se pone un ave en el agua”, pensando que sólo el pez y a veces el vino habitan los lagos

que sólo el ave y a veces el cansancio se anudan al árbol.

Pero todo esto sucede después de enjuagar la brocha afilar la hoja fijar el espejo y raspar la barba.

Sin menoscabar a Iluai Nan Tzu

sucedieron varias cosas antes que el pez

el árbol o el vino; el mar y la tierra por ejemplo. Y si uno se fija con cuidado en el caso peruano, la costa lo resume así:

no se lanza el acero a la duna

(41)

DIJO WANG PI Dijo Wang Pi “siempre se pierde algo”. La ventana le giraba interiormente

—dos perros inundados por la fiebre transitaban el asfalto.

Pi es paciente;

si su mujer no regresa a las ocho deben ser las siete.

Siempre se pierde algo no Pi? Siempre, menos el humor.

(42)

DIJO LAO TZU

Dijo Lao Tzu “el que habla no sabe, el que sabe no habla”. Si Lao Tzu lo dijo, habló.

(43)

BASTANTE MENOS QUE UNA IDEA No creas en la verdad. No creas en la belleza. No creas en el amor. Siéntate al piano sopla el corno rasga la cuerda y quedamos a la par. No me alcances un beserol si me duele la cabeza. No repitas conmigo películas que ya viste. No creas que hay algo importante en lo que haces. Ni siquiera una buena acción es tan buena como ninguna acción Octava nube o noveno cielo apartes

algún día el cuerpo será un hecho suficiente.

(44)

FIN DESIERTO

primera edición: Studio A Editores, Lima 1995 FIN DESIERTO y otros poemas

(45)

hay un desierto a la deriva enterrado entre tormentas hay un escorpión inteligente tallado en cada muerte y hay una muerte tras otra entusiasmadas con la religión aves frías te golpean la cabeza y aprendes enseguida

hay un río dentro del río fabricando fiebres delicadas hay una puerta detrás de la puerta y un bizcocho detrás del mundo excavamos en los días de la tiza vertebrado / invertebrado

escribimos para tapar los hoyos y reparar las faltas

hay un ángel de barro acantonado en posición fetal y al fondo un enemigo intolerante

hay un museo que contiene réplicas de todo lo que has oído

hay un libro que repite todo lo que escribes y otro que escribe todo lo que repites hay un sol partido en dos

y una sombra espesa en la escisión hay un perro perdido en el ojo de la horca

(46)

(cada línea es un río una calle un color imaginario un número irracional en medio de una suma infrecuente el rostro cambiante de una ventana un amanecer en tu boca una lápida una lápida que no coagula...

porque cada línea contiene su propia ausencia porque cada línea no importa

la escala termina con la forma

los ritmos y las texturas se desbandan sobre las dunas la aridez se hace rama inquebrantable)

de todas las huellas / escoge la del desierto de todos los sueños / el de las bestias de todas las muertes / escoge la tuya propia que será la más breve y ocurrirá en todas partes los hombres

decimos nada sobre todo

(47)

sobre la mesa hay animales vivos y flores amarillas de montaña muertes simples que se clavan en la tierra como estacas de plata estampas de los santos gregorio santiago y benedicto

la luna vacía y el sol de invierno

los pies de aquellos que pisarán los granos esta noche

los tambores los cuernos en espiral y agonías que besan los cielos el violín de madera balsa las cuerdas de metal

todo está sobre la mesa

sobre la mesa las hojas de coca y los nevados y los ríos de obsidiana las piedras que se repartirán a medianoche y la medianoche entera besando el corazón de un cóndor y la voz de una mujer

que irá de casa en casa buscando a sus familiares todo esto todo esto está sobre la mesa

¿por qué lo hacen de esa manera? así lo hacen así lo hacemos sobre la mesa las tormentas y los vientos y los lagos

de altura

la sed continua de las gargantas en las islas el diario secreto de las amazonas

el manojo de rosarios cuyas cuentas no conocen todavía el paso fugaz de las yemas hacia la redención

todo está sobre la mesa todo esto así lo hacen así lo hacemos

cañas negras vibran entre sus labios saliva espesa lame las caries negras

cerdos de patas negras con negras circuncisiones merodean en silencio

todos lo saben todos los han visto

y están todos ciegos de ver tanta ausencia se ha ido

(48)

puso al ave intoxicada sobre el abismo y dijo alcanza al ave de fondo y resuelve el suspenso de toda esta geometría vuela en silencio abriéndote al espacio que no toma en cuenta el espacio que ocupan las cosas llamadas reales el ave descendió tres tormentas espirales y encontró al ave que laceraba su letargo

colgada de un rayo de porcelana aquí hay alguien

que se ha ido y que ha dejado esta succión imantada

y que piensa por nosotros desde el fondo de un espejo tomó al ave del cuello y le volvió a decir busca al ave de fondo en la economía de las constelaciones del terror siente el abismo entre tus brazos circula libre entre turbulencias aprecia las gravedades y medita en aquello que te idea

(49)

sobre tu cuerpo que son los nimbos oscuros debo dejar todo lo que poseo / los cantos que canté para nadie ahora son tuyos porque no puedes ser lo que eres / amor porque no puedes sentir lo que sientes

sin la incomparable belleza de lo que no eres de lo que no sientes

asómate al borde de tu corazón y observa la inmunda danza de las neoplasias

festejando la debacle de las oraciones en ese lugar la vida late como late la piedra golpeando la piedra he aprendido en todo esto a no mirar

con desprecio al virus o al verano

porque también ellos de incomprensible manera armonizan con todo lo que calla y así se expresa

(50)

el olor de los cadáveres que es perfume de ángeles

ha obligado a cerrar el aeropuerto

ya no viene el que viene ya no es el que es demasiado hedor y demasiado tarde para jugar al sacramento

caen en sucesión uno tras otra

embellecidos por los tatuajes de kaposi tras otra tras uno

raspando del aire oxígenos letales y derramando de sus labios una emulsión de plata

que revela sus cuerpos contra oscuras cámaras que los devuelven pálidos

sus ojos son los ojos de animales

que nunca vieron o que vieron permanentemente la sustancia interior

tosen las encías sangran las náuseas avientan sus bolas de arte

y el material genético se deshilvana y la vigilia es la noche más larga y la noche más larga llega a su fin económicamente

(51)

este es el verso en el que la sangre se vuelve vino y el paraíso metrópoli y la daga imaginaria se clava sobre pechos mojados

este es el verso en el que entro al pueblo

y pregunto por ella y por un bar llamado el patio

todos volteamos hacia el mismo lugar todos cometimos el mismo error

caminé por estos versos para olvidar tormentos y sentí un alivio pasajero al ver jacarandás en flor

pero luego todo volvió de golpe y no pude sino escupir sobre estas calles en este verso llueve como lloverá en el último otoño

por fin el actor no es el héroe por fin no hay nada que entender en dos días llegarán al sur privado de sur

los caballos ya se esconden en las acequias afiebrados en este verso no se puede seguir

este es el verso en el que no se puede seguir

(52)

hay una palabra a la deriva enterrada entre tormentas hay un ave intoxicada durmiendo sobre el abismo y hay un abismo tras otro inmensamente invisibles hay una cierta ciencia que los viejos despliegan

mientras buscan la clave de sus visiones hay cosas que se abren

para adentro

hay arlequines muertos hay cosas que se abren para afuera

con solamente tres golpes de piano tres sorbos de té tres nueces

¿qué hay de nuevo? afortunadamente nada

la palabra ha sido quebrantada y la suma de todos sus fragmentos es ahora destrucción

(53)

hay flores hay cavidades craneanas mástiles parecidos a los camiones exhumados en yungay palmeras de barro hay veranos que caben en postales hay dudas que nadie ha dudado y hay pocas veces

todos te buscan todos te examinan hay una escalera que te contiene y termitas en todos los peldaños

(54)

y en todo este espacio abierto los niños nacen sin cerebro

encierran sus cabezas en bolsas de plástico y deambulan por el desierto

como astronautas atormentados medio millón delicadamente desolados por esta versatilidad de la repetición

hallan

un muslo un fémur un párpado y una sanguinaria homilía sobre esta visión o que no hay ojo que vea

propiamente

porque es aguja y agujero al mismo tiempo el mismo nervio

óptico

y en todo este espacio abierto

los senos están secos y las tibias tibias hallan

el gran decorado de fondo que sigue su viaje más de lo mismo tras más de lo mismo

como una piedra encerrando el fósil de una piedra todo este espacio y ningún lugar donde ponerlo vacíos

los niños aspiran el ágil plomo de las tardes frías y cargan de tumor sus tristes tálamos

sordos a las palmeras

bajo cuyas palmas se indigestan y ciegos

(55)

con cada muerte me vuelvo más lento menos elegante y me recuesto en piedras que son cráneos dormidos en el desierto mi lengua está tatuada de sed

y las tormentas caen como flores que caen de otro planeta

por fin el fin que no admite comienzos o esta redención

entierro mis ojos

estudio mis manos mis uñas son rabia fosilizada

(56)

persistencia del cólico de los árboles ramas negras contra el cielo dorado y el invierno sobre el invierno

el tiempo transfiere su ponzoña al paraje

los sueños nos despiertan picoteándonos los ojos persistencia del cólico de los océanos

el primer sonido es un eco del último

peces de agua dura rellenan los desiertos submarinos siete pozos son los siete días y veinticuatro

muelas las horas decapitadas por la marea persistencia del cólico del fuego

naufragio de las hojas de té en agua hirviendo una pared blanca con cien sombras que danzan entre lluvias secas un fandango sangriento él muere ella murmura y muere

persistencia del cólico del colibrí

por eso mira fijamente a la muerte en los ojos y le hinca el pico afilado hasta dejarla exangüe y transformarle sus oscuros humores

en néctar absurdo que sólo la adicción redime persistencia del cólico de los perfumes

(57)

lentos desastres son estos cantos de amor esta montaña gris o esta bola de acero este ascenso inesperado a 5000 metros el vago huayno que me trajo hasta aquí describe lechuzas negras y amores cortos ensangrentados

ver en la oscuridad o a través de ella caer de aviones

danzar al son de once arpas afiladas el altiplano me debilita / nunca estuve ahí nunca estuve ahí

ese ichu inerrante o esta mesa turquesa esta muerte no es muerte

cómo será tirar a 5000 metros estrangulado por el aire raro

o por el vómito de un ave carbonizada nunca estuve ahí

nunca estuve ahí nadie está bien

esta débil precocidad de la sinrazón este vado

este viento que otras bocas chacchan más voraces y más insanas

nunca estuve ahí

(58)

arden las hojas secas verdes fuera de sí lo que cambia entra en combustión se vuelve otra cosa de otro color

en el estanque las carpas rojas escarban donde el espacio no puede entrar toma té tres sorbos tres veces

del corazón emigran sueños solitarios siguen las direcciones de las ramas que caen sobre el agua

solamente en una canasta de vientos

puedes llevar tu vida

el fuego pesado de la hoguera reconoce el carrizo

y huye de las matas lo que adquiere está condenado a perderla

(59)

a

ve antártica de calma plena ave ciega ¿qué miras cuando miras?

todas estas muertes y ninguna es la mía

a

scenso líquido indigesto encuentras tu alimento en las corvas cuevas de mi corazón pero nunca encontrarás mi exilio

a

rtículo mortis ave harta horizontal harta del cuarteto terminal harto cielo hay

en las sombras de la tierra

adverbio

tóxico plumas de plomo imaginas el vuelo del ave fósil atrapada en la marejada

meditas en el incierto viaje del espacio en los espejos

ave articulada ave

de los templos corro

de los nombres dibuja un hoyo mudo en la tráquea de la razón y vuelve

a

la del paraíso ubre del viento ave misterio esta sangre fue vino y este vino

fue disipando nuestros asombros

a

sedio alrededor del árbol seco ave imposible tus palabras son títeres de otro lenguaje

toses heladas sobre el enfermo

alcanzas a vencer el vértigo de las simas

durmiendo daltónica entre comidas

ave entera ave dura es tu siesta

abismo después del abismo espejismo

que le dio su hijo al mundo

sobre vacío hogar de las tormentas

a

ve albina ave espía satélite del bien tus párpados son martillos

que llenan mis sueños de recompensas

a

veces no coincides con el fin o con el número sigues lo que es común

como si una gran sabiduría te carcomiera ave rara

(60)

a

stro linchado de la oscura índole ave omnívora primero el mundo después el hombre

después el árido estertor del perro después

a

lambre en el muelle en la vela ave unilateral tu vuelo es el nombre de todo lo que vuela fe en el hambre cuando nada ves

acaso ¿no lo ves? la virtud del método ¿nada

te dice? mácula en tu frente ave deshilvanada

manivela manca ave desesperada

a

ve libro ruega por nosotros ave sílaba ruega por nosotros ave sorda lítica ave

(61)

frente al río el mismo bar

en el que siempre somos los mismos no tenemos nombres no somos salvo socio mano ingeniero

lanzamos las tapas de las cervezas contra lagartijas de colas fosforescentes y hablamos en voz baja

sobre la noción de cauce enumeramos noches de verano

enfermedades del algodón estaciones de radio mientras la luna asciende amarilla

y roja es la espalda del oriol nos miran

turistas poetas médicos que ven el río por primera vez y los ignoramos

(62)

la textura del verano nos convierte en idiotas y sin embargo sobrevivimos el arte de la temporada cuando todo es como alguna otra cosa

pesadamente indiferente a la cirugía de la sombra sobre el cielo

atravesamos el desierto

elaboramos teorías sobre el paisaje veneramos las indolencias

cortamos las tormentas de arena con cuchillos de acero

tosemos frecuentemente nuestros hijos se asoman al interior de nuestras bocas y ven por primera vez los contornos del infierno nuestros instintos son crímenes contra nadie sabe quién

pero notamos que se repiten incesantes y mínimos

sobre las sierras como buzos ciegos en el centro del océano atravesamos el tiempo

(63)

mi lenguaje no es de este mundo pero mis palabras sí lo son

aquí están las llagas de mis encías

por eso crees que es posible que diga algo sobre la insana meditación

del humo que emerge del cuello de la hoguera moneda de plata calentada en varios cuencos

moneda de plata intercambiada por mujeres de ojos largos y pómulos gastados

trazo incompleto de un compás sobre un mapa dedo que cae sobre una mancha que es un puerto

infestado por el virus y el verano el viento y sus nombres

ábrego imbat hamarraq hoyos que refugian colores

iris arcoiris rueda inmóvil apoyada contra una pared de cal arbustos cortados en forma de ave, luz azul, luna nueva el retorno inesperado luego de una ausencia perfecta círculos todos del humo / volutas de la desesperación

(64)

monje agazapado en hábitos interiores un periódico cubre las costras de su cabeza su mano sostiene una piedra redonda migración de los pájaros

el primer colibrí

abandona el monasterio de sal ramas secas en la hoguera cenizas negras

su mente encuentra el instante en el que el colibrí decide marcharse sus ojos cerrados miran lo que queda arroja la piedra al suelo

toda esa basura que viene con ser humano es una casa vacía

(65)

se está mucha gente por lo visto enterrada de noche en la arena se está bailando alrededor de teas fandangos fantasmas atados a estrellas se está rezando en alcobas oscuras quejidos de mar entre blancas tormentas se está pensando demasiado

se está elucidando sin lengua se está afilando en secreto

las puntas afiladas de los colores se está en otra parte comiendo desayunos vestidos de luto perfecto se está creyendo todo el tiempo en montañas devoradas por los cielos ascendiendo literales lado a lado con sarmientos perdidos y encontrados se está evolucionando con la luz apagada sobando los miembros contra paredes extremas se está soñando con palas de hierro

excavando de la tierra lágrimas heladas se está uniendo el instinto maquinal de las aves rescatadas de la nieve se está decapitando poco a poco el murmullo repetido del cauce vacío se está respirando de vida y vuelta y no se está muriendo lo suficiente se está cavando un hoyo inmenso en el centro de oxígenos de fuego se está usando acordes para el gallo que son acordes del barro retocado se está actuando mal frente al mar se está golpeando en sienes inocentes se está variando de ignorancia por andar en caminos ajenos se está hablando ni practicando en la rueda oscura de la arena

(66)

la amazona indaga entre sus bíceps el bello bulto de las dunas

su espalda cuelga del universo como una gran guerra o como un ballet

hace noches prometió herirme

hundiéndome un puñal bárbaro en el abdomen me explicó el zig zag del arma

me explicó la huella helada de cada trazo y me dio las adivinanzas

¿por qué está cansado el almorávide? ¿dónde aulló el rubí?

¿quién falta? en cada lunar lleva una estrella

en cada muslo un rumor

luego en la tarde adoptamos nombres falsos yo era cairo ella del águila y contemplamos fijamente el polen amarillo

transfigurado por el fragor de sus labios he dormido mal sobre almohadas envenenadas

(67)

no tengo razón ni fin soy paisaje mínimo llevo los dientes rotos aquí no hay nada

me he cortado la cabeza he visto que no hay figuras en el fondo de mis ojos

he probado los sabores que vagan sobre mi lengua y las raíces secas que crecen bajo ella

aquí no hay nada para la puesta en escena porque todo fue puesto en abismo

el puñal bárbaro adorna mi abdomen como un arete de plata y el nombre de la bala es una pregunta

dunas rosas piezas líricas matas muertas idioma de lagartijas

(68)

hay un motivo que se repite perdona mi ignorancia hay un desnudo en el lienzo y un higo negro en la boca

X

hay una ausencia a la deriva enterrada entre tormentas

hay un desierto ciego e incongruente y hay una huida tras otra

hilvanada por espejos

aquí hubo alguien que rompió su palabra y que dejó una cierta enfermedad excecrable / incurable

el negocio del tiempo es durar todo el tiempo posible

cinco seis años tal vez más lo que dura cruzar el desierto lo que dura cruzar la palabra torah tora torah

ése es el negocio del tiempo

resurrección y muerte son negocio del tiempo todos los nombres han muerto

menos aquél que se ha ido dice es extraño que ya no tengamos sed miente ahora

di que has visto su rostro y que sigues vivo

(69)

llevo dentro el desierto astros linchados caballos que comen caballos

por eso observo tus labios esperando la palabra que has estado pronunciando todo este tiempo di la di la dila nuevamente

todo está más arriba o es más duro o más abajo nada está en su lugar o no hay lugar para lugar la di la di ¿la dirás nuevamente?

(70)

aquel que con asiáticos ojos descifró el motivo del desierto y que atado a la sombra de cierto avatar oscuro

se persiguió a si mismo desnudo por la sábana helada

aquél no entiende la simetría que la muerte al meditar describe encantada

con cánceres que cuelgan todavía del árbol del cielo y de la sima pasto de tigres ardid de arañas eso será el convidado ausente en la noche acordada / la gárgola cena con el fósil aves frías

y el fósil duerme con el fénix

y todos juntos en el páramo del sueño devolverán el cráneo a la tierra gastada

(71)

nada es el amor durante el amor

tienen los brazos enlazados y sus cuerpos pálidos están envueltos en las sombras intermitentes del ventilador

viven en la oscuridad durante el amor y están y no están en sucesión

en ningún lugar y en el polvo arrojados del desierto

respirando en el catre lo que el aire desecha

se besan con labios partidos por la sequedad se lamen lunares dibujados por el espejismo y el sudor

excavaron toda la mañana

hoyos circulares junto a osamentas de buitres incompletos y también ahí encontraron los jóvenes arqueólogos

el íntimo intercambio de heridas y de besos lavados por la arena devastada por la arena nada es el amor durante el amor

igual se amaron toda la tarde para estar solos y el amor fue distinto al paso de la medianoche han dejado la tienda de campaña

y han encontrado habitación en el viento que el viento no puede derribar

(72)

los cachetes le cuelgan como aretes de plata no tiene genitales visibles ni talismanes ocultos dicen que está enfermo de los doce pulsos que es un tarado que juega con truenos

y hojas de plátano o que tiene catorce años

la astronomía debió ser cruel en su tiempo el amor aún más vasto

por el horror en sus ojos vacíos debió conocer la oración y olfateado

las colas chamuscadas de pescados sobre el fuego nunca cantó nunca escuchó una canción

pero tiene la boca cerrada

a punto de decir algo importante un vaticinio o una maldición

aún así el silencio no le fue suficiente disfrutó el eco interior de sus muelas

triturando semillas de amapola y escribió un poema sordo

incalculablemente breve sobre ríos que limitan su progreso

(73)

el río es lento su lentitud es nueva y contagiosa

el río es una cuerda alrededor

del desierto llueve de noche lentos los rayos lentas las liebres lento el olor a muerte de las matas mojadas una guitarra

suena

del otro lado del río cáscaras de mango en la ribera huella de coyote sobre el fango tecate en lata y medio limón bajo lunas hostiles conversaciones el dinero corrompe los bagres rezan mantras en el canal 73

(74)

caballos se comen caballos es posible saltar sin dejar el suelo bostezar sin abrir la boca el borde se destruye a los pies del tótem federales montan helicópteros heliocéntricos y repiten en el aire los vicios de la tierra día siguiente río siguiente nada ha cambiado aquél que anoche entró

al río aún no sale

(75)

la refinería arde bajo brasas pálidas las multas no corrigen a nadie cuenta las tardes son cuatro cuenta los vientos son cuatro fiesta en los barrios le han pegado un tiro al cielo y el cielo se ha roto como una piñata los puentes se desploman patio de todos es el borde agua de todos el río muerte de todos la vida 75

(76)

de todos el calor no admite visitas monte asarco extiende su negra cobija sobre las sierras tiempo de irse cuenta las horas cuenta las sílabas son cuatro la sonaja de la cascabel anuncia el ángelus zorros rojos bailan entre cactus

(77)

varado en el oasis sin papel higiénico

releo el libro tercero de las historias de herodoto el olor a brea cuelga de las palmeras

como toallas mojadas

las aves del paraíso cantan por última vez nada se mueve los ejércitos de cambises

yacen bajo la arena africana húmedas ondas de nada golpean el aire

si la otra vida ha de comenzar en algún momento éste es tan bueno como cualquiera

(78)

debajo del estratocúmulo en campos donde todo es la intemperie

los mandriles se congregan

fastidiados por la universalidad del sexo

condenan con los ojos rojos y la mirada perdida y con los dientes sucios y el aliento herbívoro hablan apasionadamente de animales nocturnos inconclusos invisibles y apasionadamente se aterrorizan

y se muerden los traseros pelados y se besan apasionadamente bajo el sol mortal de la tundra ¿o somos nosotros los matemáticos?

los mandriles y el mango

los mandriles y las sombras gruesas de los baobabs los mandriles y el autómata que no orina

crueles y crudas coreografías donde todo es la intemperie

los mandriles son modernos y descubren el aroma incorrecto en el pellejo incorrecto e inventan las vocalizaciones civilizadas que les permiten disentir civilizadamente y presumir como si presumir los redimiera de una condición familiar

¿o somos nosotras las sopranos? los mandriles y el asma

los mandriles y la conquista de los árboles

(79)

su mirada no ve nada que no sea yo piensa que soy uno y que soy otro o que soy mil repitiendo el enigma

que aún adivinando no se atreve a adivinar frente a mi jaula sus pasos inseguros

son un ballet en mi homenaje y una parálisis momentánea de su voluntad su lectura es la sentencia que me tiene prisionero sólo a veces caen sus párpados

con el silencio traidor de las lunas llenas y en el pigmento plateado de su retina ficticia una imagen se le impregna se le pierde y me libera

(80)

cuelgan del árbol de la sed las diez cabezas del desierto

la primera es una virtud desconocida piedad por la parte perfecta la segunda una palabra en desuso

piedad por las piedras la tercera un insulto

piedad por los puertos perdidos la cuarta una súbita melancolía

piedad por los padres la quinta no tiene ojos

piedad por las putas y los partos la sexta es una caridad incomprendida

piedad por las piedras

la sétima es una noche y una preparación piedad por la parca

la octava es el corazón de la flecha

piedad por los pájaros partidos la novena víspera de lamentos

piedad por el puente la décima es aire sobre la montaña

piedad por los perros que las lluvias laven estos poemas que la tierra se trague lo demás

(81)

la noche se enreda en los nevados se enreda en el desierto

zorros y pavos reales vagan sobre la tierra y ella habla mi lengua en este lugar

pero elabora sus imágenes en otro

y ella comparte sus ternuras con fantasmas acostada al borde de una hamaca

que se mece vacía sobre sombras congeladas ya no es cuestión de gustos

al fondo de una taza blanca de porcelana el final literal de todo se ve apenas prolongado por el lastre metafórico de todo

y ella al piano vulnerable y feliz descifrando los tres o cuatro tiempos de los que todo amor depende alguien escuchó algo

alguien vio algo cae el día

y el telón que antes había servido sólo de fondo comienza a caer también

expandiéndose como un invierno gravedad tras gravedad

y ella siempre varios pasos delante explorando el futuro

para no perdernos el futuro

(82)

usaron los escorpiones el paso del invierno meditando sobre mi espalda / con destreza encontraron las imágenes que empleo para seguir creyendo y las hicieron suyas son ellos ahora los que creen / en la cópula y en la metrópoli y en la línea recta

han abandonado las represalias por el arte y el adorno / abren cráneos bañan

de tristeza los cementerios y le cantan a cometas bífidos que cortan las noches

y caen sobre el río con estrépito / yo en cambio llevo una piedra redonda entre mis manos

(83)

la nieve se acumula como sarro en las ventanas la tormenta ha erradicado los nervios molares y la niebla sucia y amarilla

es anestesia barata

que adormece lo que me queda de valor nunca ve nada el ciego

ni nada escucha siempre el sordo sólo hay totalmente nada

en la bulla de las lenguas imaginando cosas al mediodía

(84)

el sol de invierno ilumina la tierra el sol de verano solamente la calienta uno corta las piedras con sus sombras el otro abre ranuras en el suelo

los gemelos tienen las cabezas rapadas y los dientes partidos

arrodillados ante el espacio que los separa

distraídos aguardan la noche que no sabrán sobrevivir

(85)

nunca ve nada el ciego

ni nada escucha siempre el sordo no hay desierto sin nada

ni aroma absolutamente perdido cuando habla la rosa antigua y ora y muerde y extraña y predice el parco pantano en el que el eco se esconde

y desnuda se enreda la noche encima algo vigila el oso cuando vigila las constelaciones ausentes y sólo hay totalmente nada en la bulla de las lenguas imaginando cosas al mediodía

(86)

y después de todo es a los rayos

que han caído sobre estas piedras desde hace siglos a los que regresamos

pero el lugar es la oscuridad entre los destellos

paraje de sauces y ríos un manto sobre cada cosa el viento cae atado a la altura el sol era un montón de ceniza y es ahora un cielo callado dueño de su propia sombra hemos caminado este desierto todas las noches del día

(87)

SALMOS DE INVIERNO

a

treinta tardes solo revelando secuencias de dolor que a nadie atraen

puedo oler tu retracción cada vez que avanzo en verdad huyo

la sombra de tus perros son huecos en la tierra busco las cadencias inauditas de tu bulla y sonrío

no sólo lo he perdido todo también sé dónde se ha ido

b

sea esta tarde naturaleza de la que no puedo escapar lluvias viento nimbos

he vivido en una casa vacía por demasiado espacio en un solo instante

a falta de caracolas marinas me acerco piedras al oído y escucho las extrañas meditaciones de los fósiles escucho y no me dicen nada

algún día veré tu rostro y sabré lo que ocultas ¿acaso mi colección de padres

que hicieron lo imposible por hacerme sentir cosas en las que no pienso?

todo esto no debiera sorprenderme

especialmente ahora que el tiempo ha cambiado y una brisa helada me destiempla los dientes

c

(88)

siento en la piel las emanaciones de tu severidad me olvido

es un hábito tus gestos vacíos

son familiares como el primer rostro

¿por qué los asocio entonces con un viento de fuego que arrasa con los frutos del árbol?

entre todos estos desiertos hay un desierto eterno que sólo desertando

puede mi corazón soportar

d

si quieres ganar el cielo primero debes saber perderlo recoge por ejemplo un clavo

e imagina el agujero del que provino

¿qué dijo brodsky? que reconocemos a nuestros hermanos no por sus rostros

sino por sus espaldas

en las colas que forman en los confesonarios la vida pasa corno pasa la corriente

cuando agarras un cable pelado arroja el clavo

guarda el agujero

arroja el agujero al suelo

e

ezequiel es un buen nombre pero debió ser desierto y no profeta

(89)

suponemos que hay algo que ver pero no hay nada que ver

o lo que tenemos que ver no se ve con los ojos por eso si lo ves mátalo si me ves mátalo

si te ves en el espejo y te reconoces

anda por una cuerda y verás por fin que lo que querías ver no tiene forma ni color ni número

f

las palabras que son como pozos que contienen su propia ausencia ¿dónde están?

entre las letras en los espacios ciegos en la fruta picada pero también

en el ojo de la orca en la boca de la hostia en la carne acecinada la esperanza se parece tanto a la desesperación

déjame oír el mar sin terror sean nuestras conversaciones

salsas que se reducen hasta el silencio

g

sentado entre montañas como una navaja afilada por un sólo lado

acaricio el rostro del trueno hago añicos las cataratas 10000 lunas duermen sobre 10000 cráneos

buscando la saturación azul en el cielo cada paso cruza el río

(90)

pero sólo la suma de todos los pasos es la otra orilla

las mareas del regocijo y de la pena no tienen dominio sobre esta carnicería ofréceme una sombra que dure

también la oscuridad

viaja a la velocidad de la luz

h

¿qué resta sino girar en las tardes la rueda de los rezos a las puertas de la muerte? ¿o la observación del sol? pero uno sigue hablando cada vez más solo diciendo menos

por decir algo a las puertas de la muerte ahora que todos lo saben ahora todos saben a lo mismo

por eso morimos siempre cuando morir ya no es necesario

a las puertas de la muerte

z

el desierto es mi pastor todo me falta …

(91)

MISTI SISMO no lo que somos

sino nuestras almas atrapadas en tiernos cuerpos minerales no lo que deseamos

sino esa eterna conversación con nosotros mismos

no lo que sigue lo que falta lo que apenas es

sino lo que sigue

interrumpiendo las noches antes de romper el alba ah! si en verdad no importara el sufrimiento...

entonces diríamos

sólo hemos venido un momento a despedirnos y ya a nadie encontramos

sólo huaynos en las pampas huaynos tercos cerrados imposibles

desafinaciones del ser no lo que amamos

despiertos

sino lo que imitamos dormidos los torsos por ejemplo morados de frío

o

los corazones de tiza blanca húmedos todavía sobre las ruinas de barro

mantaro mantaro

maldecidas sombras de los eucaliptos con cruda termodinámica

los saxofones descargan su atonal desprecio por el mundo que arrastren

sus vísceras sobre la nieve que dejen surcos de sangre sobre la nieve

gimen así en el infiernillo descienden

(92)

descarriladas las procesiones perdidas cantan un día oscuro un día de plata un día de estos un día de oro

insomne habitación

en la que ningún humano puede descansar afuera

en la tarde solitarios respiran los animales

no lo que pensamos sino el ruido en el aire pesado

no lo inhumano sino la pregunta

que no sabemos suspender un segundo más sobre nuestras cabezas

no lo inhumano sino nuestras cabezas

rapadas huyendo todavía de todo este tiempo invicto

eso es una piedra es difícil de imitar

y lo demás

dolor culpa ritual siempre estuvo ahí afuera

como menestras escritas y simbólicas expuestas

al sol sobre la arena y nunca reales

tal vez

mientras aguardábamos sentados entre licores tibios pasaron los músicos soplando

(93)

esa infame posibilidad no nos deja dormir (tampoco

sabemos lo que queremos o si algo queremos)

pero igual

amanecimos con las sienes perforadas por esas sublimes progresiones

que se volvieron interminables durante la noche y no tenemos memoria para no olvidar nada

no somos parte no lo que lloramos

perdido

el naufragio del ensarte técnico

con los nombres iluminados y las estrellas ciegas sino el músico en reposo

sumergido en ejercicios de sudoración que revelan

terror en el centro del tiempo que es el centro topológico del cerro aquí

también hubo viruela

aquí también

los colores primarios intuyeron el epílogo no la muerte

sino el método que nos recoge ¿quién

sigue?

seguimos todos el penúltimo

Ileua una cebolla en sus manos el último no habla ¡oh evita la regla

que da cuenta del dialecto! ese mito no da para mucho más jamás nos entendimos sentados

en la banca en la plaza frente a la iglesia las campanas en la playa a caballo sobre todas la lenguas

las lenguas del aburrimiento exacto

(94)

tanto es tanto no es que da lo mismo

repara entonces desde las barandas de madera en la cólera tan llena de medida

repara en los guayanes limpiando sus rectos sobre las islas desesperados

las mandíbulas de piedra se alimentan de nombres corregidos

en el tiempo y de pequeños espacios cartográficos

el cóndor en llamas se lanza sobre el lago como si se tratara de su presa

lo que llamamos vacío

no es sino la forma en que nos enteramos

de las presencias que han sido debilitadas por nuestro abuso presencias debilitadas

pero no ausentes todavía

sentimos sus tibias exhalaciones golpeando contra nuestras nucas

como

una niebla que habiendo visitado el centro del mar regresa transfigurada a recordamos las malas nuevas

entonces diríamos

el silencio es la imperturbada masa maestra

que escapa atroz de las bocas humanas pero más violenta aún todo esto puede medirse

en granos de arroz el interior el interior de la mano

el trabajo del ojo no

(95)

por una tímida intimidad

(96)

TELARMACHAY ECLIPSES perder

perder para encontrar

lo que ha sido tomado de la boca del jaguar perder perderlo todo

y cuando lo hayas perdido todo has de perder eso también donde antes no veías nada hay por lo pronto una piedra sobre otra

donde antes no oías nada hay un ritmo de bastones de brezo en las tardes allá afuera golpeando la tierra golpeada

los cadáveres inmensamente muertos que dejaste en el camino dicen no-jaguar no-caverna no-vasijas

sólo mantos

y piedad por los pallares y las moscas esto es todo lo que ignorabas

por querer ganar el cielo

guitarrero dice no-laso no-agua no-templo sólo fardos

encerrando peces

atrapados entre los dientes de otros peces parece mentira haber vivido cien siglos en estas sierras

domesticados por animales que no supieron ponderar nuestro apetito

y que luego domesticamos

junto con las cuatro hierbas que nos abrigaron y que terminaron también encendidas

en hogueras de plata

telarmachay dice no-cráneo no-extremidad no-cráneo sólo mujer

(97)

acariciando el rostro del trueno añicando las cataratas las mareas del regocijo y de la pena no tienen dominio sobre esta carnicería

dame todo

la peste la tarde la duración de los cuadros los despojos de oro y plata

dame los metales dame lo que te falta

carva dice no-cabezas cupisniques degollándose

(¿habías visto antes esa expresión en algún otro rostro? es así

nunca lo sabrás) dime nada este interregno esta paz

no durarán

se degolló la cabeza con una navaja de asta de taruca pensó en el manto bajo sus pies

rojo negro ocre rojo pelícano serpientes moscas

subsuelos de huántar la sangre la flora exhausta

dame todo

es indispensable creer en nada fardos

y de paso

¿de qué lado estaban las paredes zigzagueando de rosa en rosa

buscando supongo algo adentro algo afuera?

pensé que aquí había una ausencia una pérdida me equivoqué

al ver lo que uno ve cuando uno no quiere ver

(98)

el desierto lo basto la palabra y así no ver la piedra sobre la piedra

dime nada

esa es la única condición para quedarme con todo nunca creí que fuera cierto

que no podían caminar que no podían agitarse que no podían cambiar de posición

ni recostarse de lado ni boca abajo ni sobre sus espaldas hasta que me pasó por la cabeza

que también me pasó a mí la extraordinaria belleza del manto

me hizo vulnerable a la vida de otros con caries más radicales

irradiando desde el fondo de abismos ambulados dientes de altura

cangrejos atados a cuerdas precarias cuelgan del cielo anunciando un interludio inmuno deficiente (estas son las mortales marionetas del color

gris sobre gris) es adrede pierdo el tiempo

toda esta gente que va caminando hacia el mar ¿a dónde va?

¿qué buscan dejar además de la vida? el lugar es ahora

una torre de ciudades arruinadas las tumbas abiertas desacradas

contienen los huesos de astrónomos sexuales que creyeron ver órbitas exactas

(99)

los traductores fueron sepultados de cabeza retirados del resto

las teorías son

cárceles de máxima seguridad

(algo así dijo Quijano o quizás que las ideas son cárceles de larga duración)

y Flores Galindo:

“las palabras siguen un itinerario paralelo a las muertes” y por eso hay tantas palabras

en forma de garra en forma de muela de vagina y de encía

y por eso este lenguaje perfeccionado por nuestros terrores

espía de nuestras muertes consejero de llagas

esboza este rictus final y funerario

quirihuac dice no-relámpago no-desierto no-morfema sólo el ruido de las terrazas marinas

acomodándose

como serpientes de escamas oscuras y arañadas eyaculando un semen negro glacial

deslumbrante

el fin de lo que acaba por terminar se agrega como un segmento más

un himno una delación una bendición de arte

los venenos comenzaron siendo abstracciones y se volvieron

relatos que tardaron en hacer efecto mordiscos en el viento salado

fue el invierno otra vez y nosotros en él

dije semen negro hace un momento y glacial pensaba en una noche en chimbote

en la niebla saliendo del mar

(100)

en las tallas de piedra en los colmillos verticales saliendo del mar

y aún ahí

en las reconversiones de nuestras mejores noches un diseño de fondo

se abre paso

entre las capas de aceite y alquitrán y trementina a la sombra del río el roble es fuente nazca dice no-mono no-calendario no-línea

sólo tabla rajada

frente al altar de piedra sumergido entre nieves perpetuas se hacen las preguntas improbables

piden por el zorro para que interceda por el lago

abren sus almas al huayco he probado con las vendas cubrirme los ojos taponearme

los oídos de algodón

enfundar mis manos en guantes rellenos de miel de azahares clavar

mis dedos en los senos nasales hasta tocar la pituitaria forrar de azul la lengua

tiempo es lo que compras con la visible ausencia de los hoyos y los pozos y las simas ese cuerpo es un aspa sobre los tejados un ganglio

tomado

una piel curtida por las hogueras de las cuevas todavía

un dibujo en la pared me recuerda

que también desperté en esas parcas oscuridades mi mano maduró temprano

con los perfiles de felinos desesperados pero terminó entregada a la violencia hay algo inherentemente tóxico en la cólera

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