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Manual Test de Zulliger

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Academic year: 2021

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El presente Manual fue elaborado por

LUIS MUÑOZ MORA y se basa en la Técnica

de Hans Zulliger, el Sistema Comprehensivo de

J. Exner y los cursos de Angélica Zdunic.

Registro Propiedad Intelectual

Inscripción Nº: 116660

000

Santiago, Chile.

No permite su reproducción.

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TEST DE ZULLIGER

El Test de Zulliger es un instrumento proyectivo de personalidad, destinado a detectar sujetos con características patológicas o desequilibradas. Aun cuando es análogo al Psicodiagnóstico de Rorschach, se diferencia por el número de sus láminas y su aplicación, tanto colectiva como individual.

El test fue creado originalmente para ser aplicado en forma colectiva y posteriormente derivó a su aplicación individual, logrando resultados altamente detallados y significativos en el análisis diagnóstico.

Es importante, no considerar al Test de Zulliger como una versión abreviada del Psicodiagnóstico de Rorschach, ni tampoco buscar una analogía exacta entre los antecedentes estructurales e interpretativos de ambas pruebas, puesto que el test de Zulliger constituye una herramienta con particularidades y características propias. No obstante, ambos ofrecen una amplia y detallada descripción de la personalidad patológica, como también, evidencian rasgos generales típicamente caracterológicos en los sujetos analizados. Esto, siempre y cuando, se analice con un adecuado sistema interpretativo.

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Datos Históricos

Durante la Segunda Guerra Mundial, el servicio psicotécnico del ejército suizo era el encargado de seleccionar, entre un elevado número de candidatos, a las personas que fueran aptas para el puesto de oficiales, por lo que se configuraba como el organismo "detector" de los trastornos caracterológicos en la selección de los mismos. Hans Zulliger, jefe de uno de estos servicios, administraba pruebas de personalidad, destinadas a completar un examen psicológico efectuado con tests de inteligencia.

Comenzó aplicando a los candidatos láminas de Rorschach y de Behn-Eschenburg (Bero Test), pero se dio cuenta que la tarea era prácticamente imposible, dado el tiempo que requieren tales test. Por este motivo, se requería de un formato colectivo, que pudiera ser aplicado simultáneamente a un número elevado de sujetos (10 a 30 personas), bajo determinadas condiciones, tanto ambientales como materiales.

Era necesario, entonces, recurrir a pruebas colectivas, como lo habían hecho otros ejércitos (concretamente el americano y el británico), pero Zulliger se oponía a la aplicación colectiva del Rorschach o del Bero Test por tres motivos específicos:

• Las series de diez láminas era demasiado complicada para un examen colectivo.

• La técnica de aplicación individual elaborada para ellos, no podía ser modificada sin correr el riesgo de caer en graves errores y en interpretaciones arbitrarias.

• Quedaba anulado el instrumento, en el caso que fuera necesario realizar un examen individual.

Ante el gran número de protocolos de sujetos normales, se hacía evidente que para satisfacer las necesidades del ejército, no era necesario profundizar hasta el límite la estructura mental y afectiva de todos los candidatos, puesto que a primera vista, algunos se apreciaban como aptos, mientras que otros lo hacían como claramente incapacitados. En 1942, Zulliger comenzó a elaborar una serie más breve y simple de láminas, basándose en los principios fundamentales de Rorschach y del Bero Test, dando origen a un estudio profundo de personalidad, acompañado de normas y baremos propios.

En términos generales, preparó y experimentó 600 láminas, utilizando primero una serie de cuatro, después una de seis, para limitar finalmente el número a tres. La serie estudiada se comparó siempre con la serie del Test de Rorschach y el Bero Test, aplicadas a los mismos sujetos. Solamente se consideró como satisfactoria la serie de tres láminas una vez que se evidenció que las características fundamentales descubiertas, eran idénticas en las tres pruebas (Rorschach, Bero y Zulliger).

En 1948, Zulliger publica, en idioma alemán, su test de interpretación de formas para aplicación colectiva, bajo el nombre de “Der Diapositiv-Z-Test” (“El Test “Z” de Diapositivas”) y en 1954 “Der Tafeln-Z-Test” (“El test “Z” de Láminas”), versión derivada de la anterior, pero para aplicación individual. Ambos volúmenes se publicaron en la Editorial Hans Huber de Berna y Stuttgart. A partir de la segunda edición del test individual, el título se cambio por el de “Zulliger Test” (Test de Zulliger), análogamente al de “Rorschach Test” (Test de Rorschach) y el “Bero Test”.

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El test definitivo se compone de tres láminas inspiradas en ambas pruebas. Estas se experimentaron en 8.000 sujetos de ambos sexos, tanto normales, neuróticos, psicóticos, de distintas edades, profesiones y oficios; evidenciándose, según los estudios del autor, como una prueba fiable ("und haben sich als zuverlässig erwiesen", Der Z Test, pag. 12).

La muestra también fue comparada con el test de Rorschach y el Bero Test. De igual manera, la prueba fue aplicada a una muestra de 5.000 franceses y 1.000 americanos, donde las respuestas y símbolos no diferían de las encontradas en los sujetos suizos. La muestra militar comprendía un rango de edad de entre 18 y 40 años, compuesta por 2.000 personas, de las cuales 1.600 eran militares y 400 civiles.

Aportes del Sistema Comprehensivo de Exner (SCE)

Si, tanto el Test de Rorschach como el Test de Zulliger, se “revisaran” con la metodología básica, tal como la formularon originalmente sus autores, serían herramientas que estarían lejos de estudiar la personalidad profunda; su finalidad tendría un alcance muy “modesto” y tan solo detectaría a los sujetos normales e indicaría a quienes requerirían de un examen más profundo. Lamentablemente, a diferencia de lo ocurrido con el Test de Rorschach, en el Test de Zulliger, Hans Zulliger ni otros autores siguieron investigando con la prueba, por lo que su teoría e investigación empírica, quedó tan solo en lo realizado por él, al proponer su prueba. En este sentido, el Test de Zulliger” no “evolucionó” como lo hizo el Test de Rorschach y, es por esto, que al retomarlo algunos autores, tales como los escandinavos Mattlar, Mahmood y Sandhaal (1993), vieron la necesidad de incorporar una metodología ampliamente utilizada para el Test de Rorschach y, que al aplicarla al Test de Zulliger, complementaba enormemente el alcance de dicha prueba.

Esta metodología, es conocida con el nombre de SCE (Sistema Comprehensivo de Exner) y se ha observado una tendencia en su uso por varios seguidores del Test de Rorschach, los que la interpretan cada vez más con este sistema (SCE). Se trata de un exhaustivo procedimiento que comprende toda una metodología, tanto en la aplicación, lenguaje, codificación, sumario estructural e interpretación.

Así, autores tales como los escandinavos, autodenominados ZIG (Grupo de Interés por el Zulliger), dirigido por los profesores Mahmood, Mattlar y Sandhal, publicaron una obra titulada “A Zulliger Workbook for Applying the Rorschach Comprensive System”, publicada en Finlandia en 1993. El finlandés Ailo Uhinki, con su obra “Distress of Unemployed Job-seekers Described by the Zulliger Test Using the Comprehensive Systems”, University of Jyväskylä, Jyväskylä, 1996; han sido pioneros en esta extrapolación de metodologías desde el “Rorschach” al “Zulliger”. En America Latina, la autora argentina Angéliza Zdunic, ha publicado algunos trabajos relativos al test de Zulliger, tales como “El test de Zulliger utilizando el sistema Comprehensivo de Exner”, en el V Congreso de la ERA, 1998 y en el X Congreso Latinoamericano de Psicodiagnóstico de Rorschach y otras Técnicas proyectivas ALAR-98, Santiago, Chile 1998 y su libro publicado por la Ed. Paidos “El Test de Zulliger en la evaluación de personal: aportes del Sistema Comprehensivo de Exner”, 1999.

Frente a esto, es necesario preguntarse: ¿pueden extrapolarse directamente todas las conclusiones que han

demostrado ser válidas para la interpretación del Rorschach al Zulliger?, ¿pueden extrapolarse los resultados de los estudios realizados con el Zulliger en Finlandia a la población argentina o a otra?. Para la

primera de ellas, los autores sí han encontrado equivalencias entre ambas pruebas utilizando la misma técnica, aunque es obvio que existen algunas diferencias que deben tratarse particularmente (incluso, se sigue investigando en nuevos aportes). La segunda pregunta, también indica que se pueden equiparar resultados, pero es necesario investigar las diferencias particulares entre una población y otra.

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La Prueba y su Técnica

1. Descripción de las Láminas (Colectivo e Individual)

El Test de Zulliger, consta de tres Láminas, que deben mostrarse o entregarse al sujeto que se está evaluando.

Primera Lámina (Lámina I)

Es una lámina compacta, compuesta preferentemente por tonos grises (claros y oscuros) y de bordes relativamente poco recortados. Presenta, en su zona centro-superior, una mancha gris oscura; sobre ella dos pequeños círculos blancos y debajo de ella un óvalo igualmente blanco. Sobresalen de la parte superior de la mancha dos prolongaciones, al igual que en su zona inferior y ambos costados.

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Segunda Lámina (Lámina II)

Lámina que a través de sus colores delimita claramente tres zonas: centro-superior (rojo, rojo claro y blanco), laterales-centrales (verdes y blanco) y laterales-inferiores (café). Es una lámina más segmentada que la Lámina I.

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Tercera Lámina (Lámina III)

Compuesta por dos grandes manchas grises centrales (análogas a la Lámina III del Rorschach), una mancha roja entre ambas y dos manchas, también rojas, en cada uno de los costados.

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2. Administración Individual

Los requisitos ambientales son exactamente los mismos que se aplican en toda condición de entrevista individual, es decir, espacio cerrado, tranquilo, libre de distracciones, cómodo, bien iluminado y con el “setting” que requiere la situación de evaluación.

El test individual consta de tres Láminas, correspondiente a cada una de las diapositivas de la forma colectiva. Están impresas en cartón grueso y al reverso se indica el número al que pertenece la lámina. El formato es análogo al del test de Rorschach.

Al emplear la prueba en forma individual es posible distinguir dos fases en su aplicación: la fase de Respuesta y la fase de Encuesta.

2.1. Fase de Respuesta

En términos generales, esta fase es muy similar a lo que sucede en la aplicación del Rorschach. Aquí, específicamente se deja que el sujeto “proyecte”, todo su potencial en cada una de las Láminas. En esta etapa se pueden diferenciar los procesos de INTRODUCCION (generalidades que se indican, antes de entregarle la Lámina al sujeto), CONSIGNA (instrucciones específicas de lo que se debe hacer para responder la prueba) y RESPUESTAS (verbalización del sujeto de lo que ve en las láminas).

2.1.1. La Introducción

La introducción está referida a todos aquellos “acuerdos” que se constituyen con quien se someterá a evaluación. Estas indicaciones, se establecen antes de iniciar la prueba, es decir, se deben exponer antes de mostrar (pasar) las Láminas. Las personas familiarizadas con la técnica de Rorschach, pueden seguir una introducción similar a la utilizada en esa prueba.

El Sistema Comprehensivo de Exner menciona una explicación general introductoria sobre lo que se va a hacer en la evaluación, dando énfasis en la disipación de desconfianza o ansiedad que pudiera experimentar el sujeto. Sin embargo, producto de la experiencia del autor de este Manual, en situaciones de aplicación laboral, se hace necesario al menos, una serie de aclaraciones previas, ya sea para “desmitificar”, aclarar, corregir, etc. algunas “creencias erróneas” por parte de los individuos sometidos a evaluación.

Se recomienda una introducción del siguiente tipo:

“Le voy a mostrar una serie Laminas. En estas Láminas no hay respuestas Buenas o Malas y Ud. tendrá que indicarme qué podrían ser. Tenga presente que cuando tome la Lámina, Ud. la podrá girar, verla en forma total o verla por partes. Todo eso queda a su criterio y Ud. lo determina. Yo escribiré todo lo que me diga.”

Una vez indicada la “Introducción”, se hace entrega de la Primera Lámina y se indica la Consigna, dando comienzo a la prueba.

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2.1.2. La Consigna de la fase de Respuesta

La consigna marca el inicio de una prueba; corresponden a las “instrucciones” propiamente tal del instrumento. Exner indica, para el Test de Rorschach que la consigna debe ceñirse estrictamente a lo que él ha indicado, lo cual debe caracterizarse por ser sencillo y directo, mencionando sólo lo imprescindible para que el sujeto trabaje (sumado a ello lo indicado en la Introducción). La consigna se verbaliza al momento de entregarle la Primera Lámina al evaluado, preguntándole:

“¿Qué podría ser esto?”

No se debe preguntar (verbalizar) nada más, ya que ésta consigna debe ser LITERAL. Estas cuatro palabras son muy importantes y no deben modificarse o sufrir cambios de ningún tipo, ya que ellas desencadenan una serie de operaciones cognitivas complejas que implican examinar, codificar, clasificar, comparar, descartar y seleccionar algún tipo de respuesta.

Se debe evitar variar la consigna indicando preguntas del tipo “¿Qué sería esto?” , “¿A qué le recuerda esto?” o “ ¿A qué se parece esto?”, etc. Este tipo de variación implica más un proceso asociativo que perceptivo y puede fácilmente “despertar” la imaginación y no la percepción, al momento de elaborar una respuesta por parte del sujeto.

2.1.3. Las Respuestas

Corresponde al periodo durante el cual el sujeto responde a las manchas y se conoce con el nombre de “Fase de Asociación Libre”; aunque esta denominación es inexacta ya que el sujeto no está asociando la mancha con algo, sino definiéndola y seleccionando respuestas a partir de esas definiciones.

Durante esta etapa el Examinador debe adquirir una “responsabilidad pasiva”, puesto que debe estar muy atento a TODO lo que exprese el sujeto (ya sea verbal o gestual). Deberá anotar literalmente (y en forma rápida) todo el material verbal que el sujeto produzca. Incluso, a veces, hacerle preguntas según lo ameriten los acontecimientos y en otras ocasiones, animarle de una forma no directiva a que exprese respuestas.

Se deben evitar generar predisposiciones, sesgos u orientaciones sobre la situación y la tarea, excepto en los casos en que sea preciso infundir ánimo. La norma es que el silencio sea la regla, interrumpiéndolo sólo al cambiar la Lámina o cuando sea preciso hacer algún comentario (aún en estos casos debe hacerse con mucho cuidado).

Las expresiones negligentes pueden ser susceptibles de alterar la ambigüedad que la situación del test requiere. La más simple actividad, el más leve asentimiento pueden ejercer una influencia significativa en el sujeto.

La persona debe sostener la lámina. Si se resiste a tomarla, el evaluador, debe decirle que la tome. Si el sujeto decide luego dejarla sobre la mesa, el evaluador no debe intervenir, pero inicialmente debe serle entregada en sus manos.

2.1.3.1. Registro de Respuestas

: cada respuesta debe ser anotada LIERALMENTE. Se debe tomar nota de TODO lo que hace el sujeto y no sólo de la verbalización, sino también de gestos, movimientos, miradas, etc. En un comienzo esto puede parecer muy difícil, pero a medida que se tiene experiencia se logra anotar todo. Exner sugiere anotar con abreviaturas e incluso, otorga un listado estandarizado (en inglés) para las más utilizadas, en el Test de Rorschach. Al no existir un listado equivalente en español, para el Test de Zulliger, no se recomiendan hacerlo.

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La anotación literal obedece a dos razones; en primer lugar el evaluador puede leer las respuestas más tarde para decidir o revisar la codificación. Recuerde que los códigos se asignan en función de las palabras o frases concretas que dice el sujeto, por tanto, las respuestas que no hayan sido anotadas al “pie de la letra” no pueden codificarse con exactitud y el Protocolo perderá validez. En segundo lugar, la anotación literal crea un registro permanente de la prueba que otras personas (incluso el mismo evaluador a futuro) podrán leer para saber exactamente lo que dijo el sujeto.

Si el sujeto habla muy rápido y no se alcanza a anotar lo que dice, se debe MARCAR EL RITMO de administración. Al administrar la prueba no se debe dar un valor excesivo al tiempo; es mucho más importante que se asegure fijar una velocidad que permita tomar nota de todo lo que dice el sujeto, para así poder utilizar adecuadamente los datos obtenidos. Es el evaluador quien maneja la situación, por lo que en este caso se puede indicar: “Espere!! Va muy rápido y no alcanzo a anotar. Vaya más despacio, por favor!!!. Con esto, se deja claro el “ritmo” de “verbalización”.

Si es necesario, pedir al sujeto que repita parte de una respuesta. Para hacerlo se deben repetir las últimas palabras que se han anotado, por ejemplo: “Dijo dos personas con sombrero y....? Esta técnica aumenta la probabilidad que el sujeto repita la misma respuesta que dio anteriormente.

Recuerde anotar todo, incluso si en su verbalización el sujeto da una minuciosa descripción en su respuesta y otorga elementos que se utilizarán posteriormente para la codificación. Indudablemente esta situación será de gran ayuda para la etapa de Encuesta.

Es importante ENUMERAR, a medida que se presentan, cada una de las respuestas que da el sujeto. Con esto se va determinando inmediatamente la cantidad de respuestas dadas; también, sirve posteriormente para saber el orden de aparición, pero más importante aún, es determinar claramente qué respuesta apareció “secundariamente” y no en forma espontánea.

También es importante que se anote la POSICION de la mancha en el momento de producirse la respuesta. Los símbolos para ello fueron propuestos por Loosli-Usteri (1929) para el Test de Rorschach; los cuales se utilizarán también en el Test de Zulliger. Estos son los signos de “mayor que” (<) y “menor que” (>) con el vértice del ángulo señalando la dirección de la parte superior de la lámina (< v >). Cuando la lámina está en su posición normal no se anota ningún signo.

Para indicar que el sujeto ha girado la lámina, por completo y sin detenerse, se utiliza un círculo (o), que no debe confundirse con las ocasiones en que el sujeto gira deliberadamente la lámina a cada lado y la examina en esas posiciones antes de dar una respuesta en posición <, v o bien en >.

En cuanto al FORMATO de anotación de respuestas, Exner indica para el Test de Rorschach, que se utilice una hoja de tamaño A4 (tamaño muy utilizado en EEUU), en forma “apaisada” y no en vertical, con el fin de tener espacio suficiente para anotar el número de lámina, la Fase de Respuesta, la Encuesta, más una columna a la derecha para la Codificación. No obstante, el autor de este Manual, sugiere utilizar hojas de tamaño carta (actualmente más utilizadas en el país) y si se desea, ponerla en posición “apaisada” para dejar las columnas que indica Exner.

Una dificultad práctica de apaisar la hoja es que puede no queda espacio suficiente para las demás anotaciones, por lo que se sugiere escribir en formal “normal (no girar la hoja), poner como título el NOMBRE de la lámina que está aplicando y luego el número 1 (uno) para comenzar a escribir lo primero que diga el sujeto y así, seguir sucesivamente. Una vez terminada las respuestas para la Lámina I, poner el título de Lámina II y seguir tal se ha descrito. Hacer lo mismo, para la Lámina III.

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Se debe ser “generoso” con la cantidad de hojas a ocupar. No restringirse por ocupar el mínimo de ellas o cualquier “rinconcito” desocupado que haya quedado donde se registró la Entrevista. Se sugiere utilizar una hoja para las Respuestas y otra, para la Encuesta. Si se escribe la Encuesta al reverso de la hoja que contiene las Respuestas, se estará constantemente dándola vuelta y muchas veces, por la rapidez que amerita la situación, no se lee todo y puede quedar fuera información clave para utilizar en la Encuesta.

EJEMPLO DE REGISTRO DE UNA APLICACION

Lámina I

¿Qué podría se esto!.... uhmmmm…. 1. Puede ser un Cangrejo.

2. Una hoja de árbol pintada. Se dobló y se puso así. 3. > < V Se asimila a un Murciélago también. Eso…. No veo nada más.

Lámina II

4. Tiene forma de peces. Son peces de colores, en distintas posturas. V > < No le encuentro nada….. no se….. ¿Tengo que decir ?.... [Tómese su tiempo y dígame todo lo que ve ]

5. A ver…. Aquí abajo pueden ser larvas de la tierra; por el color.

6. El paisaje abstracto de dos árboles, con un fondo rojo y un Tótem al centro. Eso puede ser….. eso sería.

Lámina III

7. V Estos parecen ser dos personas, dándole de comer a dos picaflores. 8. En el centro hay una mariposa.

9. Por debajo de las personas, hay una especie de gusanos u orugas. Eso.

2.1.3.2. Respuestas a la Preguntas

: si el sujeto hace preguntas cuando la prueba ha comenzado y/o en el transcurso de ésta, las respuestas del evaluador deben ser breves y no directivas.

En ocasiones, los sujetos requieren reforzar lo que se debe realizar y hacen preguntas del tipo “¿Puedo darla vuelta?”, ”¿La veo en forma total o sólo por partes?”, “¿Tengo que decir todo lo que veo?”, etc. En estos casos, se responde “Como Ud. quiera”.

En otras oportunidades se consulta por el número de respuestas que se debe dar: “¿Cuántas cosas debo ver?”, “¿Cuántas respuestas debo dar?”. Aquí la respuesta debe ser del tipo “La mayoría de las personas ven más de una cosa”.

A veces las consultas van por el lado de “¿Qué es lo que tengo que ver?” o “¿Qué ve la mayoría de las personas aquí?” La respuesta más acertada en este caso es “Las personas ven toda clase de cosas aquí”.

Cuando las consultas se refieren a aspectos de confección, medición u otro relativo al instrumento, haciendo preguntas tales como: “¿Cómo están hechas las Láminas?”, “¿Qué mide esta prueba?” o “¿Cómo se puede evaluar a alguien con una simples manchas?”, se debe responder los más brevemente posible y si ello no es posible (lo que sucede en la mayoría de los casos), lo mejor es pedir al sujeto que espere a terminar el test para tratar de responder a sus consultas (esperar a terminar). Esto es válido también para cualquier otro tipo de pregunta (duración, que viene después, entrega resultados, etc.).

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Al consignar las verbalizaciones, se debe diferenciar lo que dice el sujeto, de lo que menciona o “anota” el evaluador. Se sugiere escribir “entre paréntesis redondos” los comentarios que tienen que ver con el sujeto ( se ríe, mira esperando aprobación, etc. ) y “entre paréntesis cuadrados”, las preguntas o verbalizaciones que hace el evaluador [Como Ud. quiera, Ud. dijo una persona tomando un....? ].

Preguntas y Respuestas

S: ¿Puedo darla vuelta?

E: Como Ud. quiera.

S: ¿Tengo que utilizar toda la lámina?

E: Como Ud. prefiera. Cada persona ve cosas diferentes

S: ¿Tengo que decirle dónde lo veo? / ¿Tengo que decirle porque me parece?

E. Como Ud. quiera (en este momento es mejor evitar toda mención a la Encuesta)

S: ¿Tengo que imaginarme cosas? / ¿Tengo que usar mi imaginación?

E: Ud. debe solo decir lo que ve solamente

S: ¿Así, esta bien lo que dije? / ¿Ud. ve esto también?

E: Recuerde que debe decirme a lo que le parezca / Recuerde que hay respuestas de muchas clases / Yo puedo ver muchas cosas también

S: ¿Cómo se puede evaluar con esto? E: Cuando terminemos se lo puedo explicar

S: ¿Cuántas Láminas son?

E: Son tres

2.1.3.3. Alentar

: en algunas ocasiones, los sujetos dan una sola respuesta frente a la Lámina I. Exner, refiriéndose al Test de Rorschach, indica que sólo en esta ocasión se debe estimular al sujeto para que otorgue más respuestas. Indica también, que si dio más de una respuesta en la Lámina I y sólo una respuesta en las restantes Láminas, no debiera seguir alentándose.

De acuerdo a la experiencia del autor de este Manual, los sujetos sometidos a pruebas de tipo “proyectivo” en las Evaluaciones Laborales, se caracterizan por dar respuestas escuetas y en bajo número. Esto, tal vez por la “creencia” que “entre menos respuestas, menos se expone y más fácil resulta la prueba”. Influye también, el bajo compromiso, el número de situaciones de evaluación a que se ha expuesto (y por ende, la excesiva cantidad de test respondidos) o el “conocimiento” de la prueba a través de múltiples aplicaciones, que lo hace pensar que ya no tiene nada nuevo que decir.

Teniendo estas consideraciones en el Test de Zulliger, además que en esta prueba se tienen sólo TRES láminas, si se da la indicación de incentivo sólo en la primera lámina (o en ninguna) se corre el riesgo de obtener un número muy bajo de respuestas, que imposibilitarían todo análisis posterior. Por tanto, se debe alentar o incentivar cuando las personas dan bajo número de respuestas por Lámina (se entenderá por bajo número, cuando otorgan menos que el total de respuestas populares de dicha lámina).

Cuando los sujetos den una sola respuesta a una Lámina e intenten devolverla, el evaluador puede indicar: “Si se toma el tiempo necesario y mira un poco más, seguro que verá algo más ”, “Tómese el tiempo que considere necesario para ver más cosas ”. Estas expresiones son válidas también cuando frente a una lámina se han dado “pocas” respuestas y,

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Recuerde que el objetivo de incentivar es animar al sujeto a producir un Protocolo suficientemente largo como para generar una interpretación válida. Pero también, se debe saber discriminar cuando se está ante un shock que hace imposible que el sujeto vea algo más (o incluso que vea una sola respuesta). Aunque esta situación se presenta en menor frecuencia, siendo más habitual la simple “comodidad” de no seguir viendo algo más. Si bien se debe alentar, nunca se deben inducir respuestas.

2.1.3.4. Intentos de Rechazo

: algunos sujetos, en especial los que ofrecen gran resistencia podrían intentar rechazar alguna lámina (aunque esto es muy poco probable en una Evaluación Laboral). Mencionan frases tales como “No me parece nada ”, “Yo no veo nada aquí ”, “Sólo es una mancha de tinta ”, etc.

Si esto ocurre al comienzo de la prueba (Lámina I), pudiese deberse a que el Evaluador no ha conseguido crear un buen raport durante la presentación de los objetivos y procedimientos (introducción). Si es así, es necesario detener la administración y volver a presentar al sujeto el objetivo de la prueba (introducción). Si el sujeto se resiste y no quisiera ser examinado, se debe suspender la aplicación (aunque esta alta resistencia, se pudiera dar en un ámbito más “clínico” que “laboral”).

Si un sujeto otorga respuestas en la Lámina I y frente a la segunda o, incluso, frente a la tercera, intenta rechazarla, este rechazo debe ser interpretado como un indicador de “incomodidad” que experimenta a medida que se desarrolla la prueba, pero esto no significa que no pueda responder. Por el contrario, sugiere que está teniendo dificultades con las operaciones de eliminación y selección de respuestas. Unas palabras tranquilizadoras serán una buena ayuda (“Tómese el tiempo necesario, no hay apuro ”). Si persiste en su intento de rechazo, el evaluador debe mostrarse más firme e insistir (“Tómese el tiempo necesario; todas las personas encuentran algo ”). En este sentido, aquí se debe alentar como se indicó anteriormente, con la consecuencia más probable de obtener un protocolo escueto y muy defensivo, pero se asegurará de no obtener un protocolo al que le falten respuestas o sea demasiado corto, que no permita deducir ninguna interpretación.

2.1.3.5. Protocolos Cortos

: de acuerdo a las investigaciones realizadas en el Test de Rorschach, la mayor parte de los protocolos cortos no cumplen el prerrequisito de fiabilidad exigible para el propósito de alcanzar validez interpretativa (Exner, 1988). En general, esto protocolos suelen ser producidos por sujetos altamente resistente, que intentan de esa manera evitar las numerosas demandas que la situación del test les provoca. Un rendimiento bajo refleja una sutil negativa a realizar la prueba (esto cobra mayor evidencia en las situaciones de Evaluaciones Laborales).

Un Protocolo Corto, puede reflejar de manera encubierta una resistencia al test, pero también hay casos en que simplemente es consecuencia de que el sujeto se atiene con demasiada concreción a la Consigna y no consigue generalizar el estímulo que ha recibido de la lámina.

Exner estableció, para el Test de Rorschach, un mínimo de catorce (14) respuestas, así un Protocolo Corto es aquel que tiene menos de ese número. Indicó que es preferible descartar aquellos que estén por debajo de esa cantidad, siguiendo la premisa que carecen de fiabilidad y por ende, no son válidos para la interpretación.

Siguiendo el criterio establecido por Exner, en cuanto a fijar un mínimo de respuestas para considerar fiable y válido un protocolo, algunos autores tales como la argentina Angélica Zdunic, considera que para el Test de Zulliger se deben verbalizar a lo menos diez (10) respuestas. Sin embargo, en la población chilena, en el ámbito de evaluaciones laborales, las personas suelen dar bastante menos que ese mínimo. Ahora, si se sigue el criterio de dar una cantidad igual al total de Populares más una respuesta, tendríamos un total de 5 respuestas (siguiendo estadísticas chilenas), lo que todavía es muy poco. El autor del presente Manual, sugiere un mínimo aceptable de entre 8 y 9 respuestas en total (en aplicación individual).

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Cuando se está frente a un protocolo con menos de siete (8) respuestas se debe intentar una segunda posibilidad de aplicación, es decir, un retest inmediatamente después de terminada la Fase de Respuestas (no pasar a la siguiente fase de Encuesta). Para ello, se interrumpe el procedimiento estándar de aplicación, que indica pasar a la Encuesta y en su lugar, explicarle al sujeto:

“Ud. ya sabe cómo se hace la prueba, pero tenemos un problema y es que no ha dado una suficiente cantidad de respuestas para que la prueba resulte útil. Así que vamos a hacerlo de nuevo y esta vez quiero que se asegure de darme más respuestas. Si quiere, puede incluir las que ya dijo, pero debe asegurarse de darme más respuestas esta segunda vez”.

Puede que algunos sujetos pidan orientación en cuanto al número de respuestas que se deben otorgar. La respuesta dependerá principalmente de si el evaluador cree que el sujeto se ha esforzado en ser cooperador. Si es así, será conveniente indicarle: “Eso depende de Ud., pero me ha dado sólo ( ) respuestas y se necesitan más para poder analizar la prueba”. Si el evaluador cree que el sujeto ha sido más resistente o defensivo, debe ser más categórico cuando el sujeto le pregunte por el número de respuestas que se debe dar: “El número depende de Ud. pero necesito varias respuestas más de las que me ha dado”. Ambas respuestas del evaluador, deben indicarse también como “advertencias”, en el caso que el sujeto no pregunte por el número de respuestas que se debe dar, cuando ha otorgado un Protocolo Corto.

2.1.3.6. Protocolos Largos

: Exner (1974) descubrió, para el Test de Rorschach, que es razonable limitar el número de respuestas que se le permite dar a un sujeto, bajo ciertas circunstancias. Indicó que la mayoría de las respuestas que sobrepasa la media, son respuestas de Detalle (D), de Forma pura (F) y de contenido Animal (A), por lo que su incremento al número total de respuestas no contribuye de manera significativa a enriquecer la interpretación. Esta misma indicación se aplicará al Test de Zulliger. Aquí, si el sujeto ha otorgado cinco (5) verbalizaciones en la Lámina I y tiene intención de dar más respuestas, el evaluador debe intervenir y retirársela. Si a continuación el sujeto da cinco respuestas a la Lámina II, el evaluador precederá a retirársela y lo mismo, si ocurre para la Lámina III.

Se debe tener presente que, si el sujeto en estas respuestas que superan la “quinta” verbalización, está otorgando respuestas más “ricas” o que implican determinantes no otorgados hasta ese momento, no debiera retirársele la lámina y seguir anotando hasta que aparezcan respuestas que ya no aportan nuevos determinantes (en caso extremo se sugiere llegar hasta las 10 respuestas).

2.1.3.7. Situación de Aplicación

: la fase de Respuestas que conlleva la aplicación del Test de Rorschach y por ende, el Test de Zulliger, hace necesario que la presentación de las láminas sea de una en una, comenzando por la número I hasta llegar a la número III (no se debe alterar ni el orden de presentación, ni la cantidad de láminas). En esta etapa, se debe dejar que el sujeto desarrolle y exprese todo su potencial “creativo” y verbalice lo que en las láminas ve; por lo que el evaluador no debe “interrogar” o “preguntar” nada que guarde relación con elementos referidos a la elaboración de la respuesta que se está escuchando.

Debe tener los materiales necesarios (láminas, hojas, lápiz) y en especial, las láminas del test, ordenadas de manera consecutiva de menor a mayor, con la posición “v” mirando hacia el sujeto y boca abajo. Estas deben estar fuera del alcance del sujeto (no necesariamente de la “vista”), de manera que al tomarla y dársela en la mano, aparezca en posición normal para él.

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Las láminas deben estar limpias, sin manchas, marcas de lápiz, huellas de dedos o cualquier otra “interferencia visual” que no guarde relación con la mancha original. Si bien, estamos ante un instrumento caro, se debe pensar que éste presenta una vida útil limitada y que, llegado cierto momento (número de aplicaciones) las manchas comienzan a ensuciarse y lo que es más complejo, terminan borrándose; alterando sustancialmente la prueba. Hay quienes plastifican las láminas con algún tipo de film transparente, pero no existe ninguno que no altere visualmente la prueba y por ende, el valor perceptivo de la misma. En este sentido, tampoco se puede confiar en fotocopias o cualquier otra copia de las láminas.

Exner estableció una “correcta” posición física entre evaluador y sujeto, la que nunca debiera ser “cara a cara”, ya que comprobó que el evaluador emite señales involuntarias que inoculan prejuicios en el sujeto. Establece que al situarse uno junto al otro, ambos enfrentan desde la misma posición la mancha y uno, puede elaborar mejor sus respuestas, mientras que el otro, visualiza con mayor exactitud la respuesta otorgada. Sin embargo, como la mayor parte de las aplicaciones de pruebas proyectivas (y de otra índole también) se realizan en situaciones de Evaluación Laboral, la posición “cara a cara” es lo más “acorde” (establecido) para dicha situación (recuerde que éste se aplica generalmente dentro del marco de una “entrevista”) y cualquier otra posición, implicaría “readaptaciones psicológicas” y hasta “ambientales” que podrían alterar el clima de evaluación. Esto también es válido para una aplicación “clínica”.

2.1.4. Modificación de las Láminas

Es innegable que el utilizar un material distinto al original, puede llegar a alterar y modificar absolutamente el resultado de cualquier tipo de test, cobrando mayor relevancia en una prueba de “manchas estándar”, como lo son el Test de Rorschach y el Test de Zulliger. Sin ir más lejos, se debe recordar, que Rorschach no elaboró material con sombreado en sus láminas, sino que las hizo solo con colores planos. El sombreado, aparece producto de un error de impresión en la edición de las láminas (Editorial Bircher, 1921). En casi todas las zonas de las manchas aparecieron variaciones, producto de diferencias en los niveles de saturación de las tintas, dando lugar a un efecto de sombreado; por lo que las figuras estímulo impresas resultaban muy diferentes de las empleadas originalmente por Rorschach. No obstante, Rorschach visualizó las posibilidades que esto ofrecía y comenzó a investigarlo.

Muy distinto es el caso, cuando se utiliza una copia de la mancha original (fotocopia color, scanner, etc.), ya que lo más probable es que los “colores” salgan alterados. Esto no tendría “real significancia” si para estos efectos se estudiara e investigará que tipo de “distorsión” provocan estos cambios, pero como todos sabemos, no tenemos (o no nos damos) el tiempo para investigarlo.

Algo más delicado aún, aunque menos probable para el Test de Zulliger, es lo que suele ocurrir con el Test de Rorschach, en el sentido de aplicar un menor número de láminas, es decir, “armar” una “combinación” de ellas y aplicarlas como si se tratará de la prueba original. Esto, que es muy común en nuestro medio, suele tener la “justificación” del poco tiempo que se dispone (ya sea para su aplicación y por supuesto, para su revisión) o que se utiliza sólo como un “Rorschach Cualitativo”. Rorschach, y los autores que le precedieron, jamás modificaron (disminuyeron) el número de láminas y nunca mencionan siquiera, que la prueba se puede analizar separadamente en términos “cuantitativos” o “cualitativos”, ya que la interpretación que de ella se extrae, es producto de la “relación” de ambos elementos, en base a la combinación que ellos presentan en las 10 las láminas, ya que ningún elemento tiene validez por si solo, como tampoco, cada una de las láminas por separado, tienen una interpretación y validez propia.

Exner, indica que ninguna lámina puede medir un “concepto” por separado (lámina del padre, de la autoridad, de las relaciones interpersonales, etc.), por lo que no tiene validez, dentro del marco con que fue construida la prueba. De ser así, se debiera investigar y hacer seguimientos de dicho concepto en una muestra de población, bajo estándares estadísticos y de investigación determinados. Pero con todo ello, se estaría “construyendo” una “nueva técnica”, que deriva de la de Rorschach, pero en ningún caso es la original, transformándose en otra prueba, válida sólo para quien la aplica e interpreta.

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Si bien, con esto no se quiere decir que no puedan realizarse “cambios”, la idea es que éstos deben ser respaldados por la experiencia y el trabajo empírico que ello conlleva. No es posible, que en virtud del tiempo u otras condiciones, se realicen modificaciones que no son respaldadas por la investigación y que sólo pudieran tener validez en el estrecho reducto de “mi propia experiencia”, “mis protocolos”, “el cargo que selecciono”, etc.

Si se crea un nuevo encuadre, se debe trabajar con esa nueva prueba, la que debe ser analizada e investigada y nunca, atribuirle conceptos interpretativos, asignados a un conjunto de diez láminas, investigadas por muchos años. Al aplicar un instrumento, se debe tener conciencia del tiempo que llevará su análisis completo y si éste no es apropiado a la situación (en especial en Evaluaciones Laborales masivas), se deberá pensar en una prueba alternativa.

2.2. Fase de Encuesta

La Encuesta ha sido uno de los elementos del Test de Rorschach peor comprendidos y el que más se ha “desvirtuado” en la aplicación del mismo. Esto es absolutamente válido para el Test de Zulliger, ya que quienes aplican Rorschach harán también lo mismo en Zulliger. Cuando se realiza en forma incorrecta, puede modificar el Protocolo y, a menudo, da lugar a un material que quizá tenga algún interés “clínico”, pero que no aporta verdaderos datos de la prueba propiamente tal (ya sea Rorschach o Zulliger).

2.2.1. El Objetivo de la Encuesta

El objetivo general de la Encuesta es asegurar que la Codificación de las respuestas se haga con la máxima exactitud posible. Los códigos están pensados para representar lo que el sujeto ha percibido en el momento de dar la respuesta; por lo tanto, el objetivo inmediato de la Encuesta es que el evaluador vea lo que el sujeto ha visto o, al menos, comprenda en qué parte de la mancha ve el sujeto algo y qué características de la misma hacen que lo vea de esa forma.

La encuesta es la fase del test en la que el sujeto hace partícipe al evaluador de sus respuestas (de ahí su “responsabilidad activa”). La encuesta no constituye un nuevo test, ni la ocasión para dar nueva información, sino que es una situación en la que se revisa y se aclara la información de la que ya se dispone.

Puede llegar a dar lugar a muchos problemas de codificación o de interpretación si el sujeto no comprende su finalidad o si el examinador la conduce incorrectamente.

2.2.2. El Ritmo de la Encuesta

Si es el evaluador quien fija el ritmo en la fase de Respuesta, debe marcar también el ritmo de la Encuesta. El tiempo real que lleve esta fase, dependerá del grado de cooperación del sujeto o de su capacidad de expresión. Si se le ha preparado bien para su cometido, trabajará con rapidez y soltura. De lo contrario, las preguntas e instrucciones del evaluador, pueden provocarle ansiedad, irritación y reacciones defensivas.

2.2.3. La Presentación de la Encuesta

Es esencial que el sujeto entienda por qué se hace y qué se espera en la fase de Encuesta. La finalidad es que el evaluador “vea como ve” el sujeto; si el evaluador puede ver lo que el sujeto dice, es probable que la codificación de la respuesta se haga con facilidad y exactitud.

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2.2.3.1. La Consigna de la Encuesta

: el punto clave en la consigna es que el evaluador quiere ver el objeto “tal como lo ve el sujeto”. Exner indica la siguiente consigna:

“Bien, ahora vamos a volver a revisar las láminas, ya que quiero ver lo que Ud. dijo que ha visto, para estar seguro de que lo veo igual que Ud. Lo haremos lámina a lámina. En cada una de ellas, yo voy a leer lo que ha dicho y después quiero que Ud. me indique en qué parte de la mancha está y, luego, quiero que me diga qué hay ahí que ha hecho que le parezca eso. Todo esto, para que yo también pueda verlo tal como Ud. lo vio. ¿Se entiende?”

Una vez que el sujeto afirma haber comprendido el procedimiento de la Encuesta, se debe comenzar a realizarla. El evaluador entregará la Lámina I e indicará: “Aquí dijo...” y continúa la frase con la lectura literal de la primera respuesta.

Si el evaluador cree que el sujeto no ha comprendido del todo las instrucciones de la Encuesta, debe volver a indicar el contenido de la misma, indicando algo como: “Recuerde por qué estamos haciendo esto. Quiero ver lo mismo que Ud. En ese sentido, indíqueme dónde está y dígame qué hay ahí que hace a Ud. que le parezca”.

Cuando el sujeto hace preguntas en esta fase, las respuestas deben ser directas y francas y siempre dirigidas a mantener la atención centrada en el objetivo de la Encuesta. Si se hacen preguntas del tipo: “¿Por qué tenemos que hacer esto?”, se debe responder “Porque quiero ver las cosas tal como Ud. las ha visto”. Ante la pregunta “¿Qué quiere Ud. que le diga?”, responder “Sólo que me muestre dónde lo ha visto y qué hace que le parezca así”. Si se pregunta “¿Tengo que encontrar otras cosas?”, responder “No, sólo me interesan las que Ud. ya ha visto antes”.

Es importar comenzar a Encuestar sólo cuando el sujeto da a entender que ha comprendido lo que tiene que hacer, pero no antes de que eso ocurra. Si se le ve inseguro respecto a cómo proceder o se resiste a ello, es aconsejable repetir la explicación sobre su cometido o dar más información respecto al procedimiento a seguir.

2.2.4. El Procedimiento de la Encuesta

Cuando el evaluador tiene la seguridad de que el sujeto ha entendido esta segunda fase, se le entrega la Lámina I y se dice: “Aquí Ud. ha dicho....”, seguida de una lectura LITERAL de la respuesta otorgada. Si el sujeto ha entendido realmente las instrucciones procederá a explicar o señalar la zona que utilizó y a identificar alguna de las principales características del objeto que mencionó.

2.2.4.1. Orden de Encuesta

: se deben ir Encuestando las respuestas una a una, siempre por su lectura literal y en el orden en que el sujeto las ha otorgado. En ocasiones, pueden presentarse sujetos muy cooperadores y que dan suficiente información como para codificar rápidamente (incluso lo hacen en la fase de Respuesta), por lo que le evaluador prácticamente no “tiene que preguntar”. Si bien esto es de mucha ayuda, el evaluador deberá decidir si omite la Encuesta, sólo cuando ha revisado cuidadosamente la respuesta, asegurándose que cuenta con toda la información necesaria para su codificación.

Además de encuestar las respuesta de una a una, ésta se debe realizar al final de la fase de Respuesta y no, como lo indican algunos autores, dentro de ella (Rapaport y cols, 1946). El seguir esta metodología se aprecia un aumento significativo de la frecuencia de respuestas de movimiento, color y sombreado (Exner, 1974).

2.2.4.2. Saber Codificar

: si bien es obvio, el evaluador debe saber codificar para poder encuestar adecuadamente una respuesta. Mientras el sujeto está explicando una respuesta, el evaluador tienen que revisar la información que va apareciendo en función de todas las alternativas de codificación. No se debe dar nada por supuesto y sólo se asignará los correspondientes códigos cuando éstos estén garantizados por las “articulaciones verbales” del sujeto.

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2.2.4.3. Recordar y precisar

: en algunas ocasiones, puede ocurrir que un sujeto, que al perecer entendió la instrucción previa, después de oír la lectura literal de la respuesta, puede indicar: “Sí, así es”. En este caso, habrá que volver a explicar el propósito y el procedimiento: “Recuerde por qué hacemos esto. Yo también tengo que verlo y por eso, me tiene que ayudar. Enséñeme donde está y dígame qué es lo que hace que le parezca eso”.

En otros casos, puede que el sujeto señale sin la menor dificultad dónde ha visto el objeto, pero no logra explicar sus características. Por ejemplo: “No sé por qué, simplemente me parece eso”. Cuando esto ocurre, el evaluador deberá dar apoyo, a la vez que debe mantenerse firme: “Ya sé que te parece eso, pero recuerda que necesito verlo yo también, así que ayúdame. Dígame alguna de las cosas que ve ahí que hacen que le parezca un...”

2.2.4.4. Preguntas Básicas

: las preguntas que se hagan al sujeto no tienen que ser directivas, es decir, estar libres de toda “pista” que pudiera dar lugar a cualquier referencia. Es importante que al responder, el sujeto lo haga con la mayor precisión, pero también que no se refiera más que a lo que vio en un principio.

Para tomar la decisión de hacer una pregunta en la Encuesta, el evaluador debe centrarse en los tres elementos básicos de la codificación: localización (dónde está), determinantes (por qué parece eso) y contenido (qué es). La localización, suele darse cuando el sujeto dice dónde está lo que vio y el contenido, es la propia respuesta quien lo indica. Sin embargo, decir por qué parece eso (determinante) puede ser más complejo, ya que puede darse por el contorno, el sombreado, el movimiento aparente o por una combinación de ellos. Por tanto, lo que dice el sujeto (producto de lo que el evaluador pregunta) debe poner de manifiesto cuál de todos los elementos ha sido el relevante para la formulación de la respuesta.

El proceso se simplificaría si se le pudiera preguntar directamente al sujeto acerca de cada elemento, pero varias investigaciones indican que descendería el número de respuestas basadas exclusivamente en las características formales y aumentaría el de las respuestas que utilizan el color, el movimiento y el sombreado (Gibby & Stotsky, 1953; Klingesmith, 1956; Baughman, 1958; Zax & Stricker, 1960). Por tanto, es necesario seguir el método tradicional de preguntas sutiles y no directivas, que no insinúen indicios de ningún tipo.

Hay varias sugerencias o preguntas de rutina que bastarán en la mayoría de los casos, pero en otros el evaludor tendrá que adaptar su formulación a partir del material que el sujeto haya dado anteriormente (fase de respuesta). La sugerencia básica es:

“No estoy seguro de verlo igual que Ud., ayúdeme” “Tendrá que ayudarme, me parece que todavía no lo veo” “No puedo ver qué hay ahí que hace que a Ud. le parezca eso”

“Ya sé que le parece un…., pero recuerde que yo también lo tengo que ver. Si me pudiera ayudar a enteder por qué le parece eso, me será muy útil”

Esto sirve también, para recordar al sujeto la tarea que está haciendo.

2.2.4.5. Palabras Claves

: aunque las preguntas y sugerencias básicas serán suficientes en la mayoría de las respuestas en las que el sujeto ha sido poco claro, hay otra clase de respuestas de encuesta obligada, aún en el caso que el sujeto haya cooperado. Se trata de aquellas en las que se han articulado palabras claves en la fase de Respuesta o han aparecido de manera espontánea al principio de la fase de Encuesta.

Las palabras claves son aquellas que contienen indicios positivos de un determinante que no ha sido articulado por el sujeto. Algunas, son adjetivos (bonito, feo, delicado, golpeado, etc.), mientras que otras son sustantivos o verbos (circo, fiesta, piel, sangre, sonreír, estar triste, etc.)

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El evaluador tiene que estar atento ante cualquier palabra que pueda suponer la presencia de un determinante y, cuando se detecte, saber realizar la pregunta apropiada.

2.2.4.6. Preguntas Inadecuadas

: hay ciertos tipos de preguntas que nunca se deben hacer durante la Encuesta. Se trata de las que son muy directivas o inductivas o las que se dirigen a recoger material que no está directamente relacionado con la codificación.

Preguntas directas tales como: “¿Le ha ayudado el color? ”, “¿Están haciendo algo? ”, “¿Lo ha visto en perspectiva? ”, etc. sólo sirven para que el sujeto cree puntos de referencia que estropean y contaminan un Protocolo.

Preguntas inductivas, tales como: “¿Qué lado de la piel es el que está arriba? ”, “¿Le parecería eso si tuviera un color distinto? ”, “¿Hay algo más que pudiera decirme aquí? ”, etc. crean el mismo tipo de referencia que contaminan las respuestas del sujeto.

Normalmente, el evaluador se ve “tentado” por una “casi certeza” de que existe un determinante escondido que no ha verbalizado el sujeto. Sin embargo, preguntas de ese tipo no deben hacerse nunca; aún cuando “todo” indique que la respuesta no podría ser obtenida sin “ese” determinante. Pero si el sujeto no la verbaliza espontáneamente, el evaluador no debe preguntarla, ni muchos menos asignarla “por su cuenta”. Además, la investigación indica que la presencia o ausencia de un solo determinante no altera mayormente la interpretación de un protocolo, como para que sea imprescindible “forzar” ese determinante.

Otra clase de preguntas, muy extendida en nuestro medio, y que nunca debiera hacerse, se refiere al material irrelevante para la codificación, pero “muy fascinante” desde el punto de vista clínico. Indudablemente, hay ocasiones en las que sería interesante saber, por ejemplo, el género de las figuras humanas de una respuesta o qué le ocurre a un animal descrito como “triste”. Información de este tipo puede ser clínicamente rica, pero no pertenecen a la técnica utilizada por H. Rorschach, y por ende, no corresponden hacerlas en el Test de Rorschach, ni mucho menos en el Test de Zulliger. Si se las promueve durante la Encuesta (peor aun en la fase de Respuesta), se crea un encuadre del test totalmente nuevo y, en consecuencia, se aleja de los principios interpretativos basados en los datos empíricos, desarrollados por los autores.

2.2.4.7. Resistencia durante la Encuesta

: algunos sujetos pueden tratar de negar que dieron una respuesta (“Yo no he dicho eso ”). Otros querrán rechazarla (“No, ahora no la veo ”). Aunque la mayoría será más sutil para evitar tener que cooperar (“La verdad, no sé; sólo me parece eso ”). Sea cual sea la forma que adopte la resistencia, el evaluador tiene que ser firme, pero extremadamente cauto.

Para el sujeto que pretende no haber dado una respuesta, puede indicársele: “Yo lo tengo escrito aquí. Seguro que puede encontrarlo. Tómese el tiempo que necesite para hacerlo ”. Aquel sujeto que indica no poder encontrar una respuesta otorgada, se le puede indicar: “Tómese su tiempo, si lo vio antes estoy seguro que podrá verlo nuevamente ”. Si ante la Encuesta, el evaluador se encontrara con un silencio absoluto; ello no debe dar lugar ni a preguntas apresuradas, ni mucho menos, a abandonar la tarea de encuestar. Deje un tiempo “razonable” e insista.

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2.2.4.8. Comentarios o Respuestas

: en ocasiones, un sujeto dice algo de una lámina que podría ser una respuesta o quizás es tan solo un comentario. Por ejemplo, ante una lámina cromática, el sujeto dice: “Ah, verde y café”, lo cual tomado como una respuesta puede serlo (Nominación de Color), pero que, considerado como un comentario, no debiera tomarse en consideración para la Encuesta. Otro caso puede darse cuando se dice: “¡Es muy feo!”, quedando la duda si es un simple comentario o se trata de la identificación de un objeto muy feo. En estos casos, el evaluador, debe leer literalmente lo que dijo el sujeto y preguntarle: “¿Eso era una respuesta? ”. La mayoría de los sujetos aclaran adecuadamente la situación.

2.2.4.9. Respuestas adicionales

: en ocasiones, es probable que en la fase de Encuesta aparezcan nuevas respuestas, es decir, verbalizaciones que no han sido otorgadas en la fase de respuesta. Exner indica, para el Test de Rorschach, que estas respuestas adicionales deben ser anotadas para valorar su utilidad en el análisis cualitativo, pero no debieran ser codificadas ni utilizarse en la interpretación básica. Sin embargo, muchas veces, en el Test de Zulliger, ante protocolos escuetos debieran considerarse, incluso en la codificación, siempre y cuando, surjan espontáneamente por parte del sujeto, es decir, que no quede ninguna duda que esta respuesta es producto de la percepción del sujeto y no como consecuencia de una inducción o sugerencia, por parte del evaluador.

2.2.4.10. Prueba de Limites

: es relevante determinar si un sujeto es capaz de ver con facilidad objetos que normalmente observa la mayoría de las personas, pero que él no ha mencionado; esto es, las respuestas populares. Generalmente esto adquiere relevancia cuando el sujeto no ha dado ninguna respuesta popular o ha dado sólo algunas de ellas.

La técnica sugerida por Exner para el Test de Rorschach, indica que una vez terminada la Encuesta, el examinador selecciona dos o tres láminas en las que el sujeto no haya dado respuestas populares y pregunte por ellas. Sin embargo, en el Test de Zulliger, por constar sólo de tres láminas, se debiera “encuestar” en todas aquellas en que el sujeto no ha otorgado respuestas populares. Otra indicación práctica, sugiere que es más “cómodo” realizar la Prueba de Límites al final de cada lámina, si en ellas no han aparecido respuestas populares o, si lo han hecho parcialmente.

No debiera indicarse el área de localización de la respuesta popular, esperándose que el sujeto la identifique de inmediato. Esto no presenta dificultad para las respuestas populares que implican la totalidad de la mancha; sin embargo, puede complicarse cuando se han otorgado respuestas en toda la mancha, pero no corresponden a la popular. Lo mismo sucede en aquellas áreas de detalles, donde el sujeto insiste en no verla, la “ve” en lo general o la observa en otra área de detalle. En esto casos, es preferible indicarse directamente el área donde debe mirar.

Existen distintos grados de presión para hacer la Prueba de Límites. La regla básica es ir de lo más general a lo más específico, al momento de Encuestar. El procedimiento consiste en preguntar directamente por lo que “no vio” el sujeto. El tipo de pregunta va a depender de si la respuesta popular que se está encuestando es una respuesta popular global o de detalle o si se han otorgado respuestas en dichas áreas, pero no corresponden a la popular.

Si se trata de preguntar por una respuesta popular global, sin haber dado otras respuestas globales, una vez terminada la Encuesta de dicha lámina, se le dice: “Miremos un poco más la lámina. A veces las personas suelen ver algo en la totalidad de la mancha. ¿Ve Ud. algo aquí? ”. Si dice que “Si”, se le preguntará qué podría ser y se realiza la Encuesta correspondiente. Si dice que “No”, se le indica: “Algunas personas suelen ver un (se indica el contenido a encuestar) en la totalidad de la mancha. Ud. lo ve? ”. Si dice que “Si”, se realiza la encuesta correspondiente. Si dice que “No”, se retira la lámina y se pasa a la siguiente.

Cuando el sujeto ha otorgado respuestas globales, pero éstas no corresponden a populares, se le indica: “Ud. me ha indicado ya algunas respuestas que implican toda la mancha. Sin embargo, algunas personas suelen ver aquí un (se indica el contenido a encuestar). Ud. lo ve? ”. Si dice que “Sí” se realiza la encuesta. Si dice que “No”, se retira la lámina

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Si se trata de una lámina, donde se debe preguntar por una respuesta popular de detalle, sin haber dado otras respuestas de detalle allí, se indica: “ Miremos un poco más la lámina. A veces las personas suelen ver aquí un (se indica el contenido a encuestar). ¿Ud. lo ve? ”. Si dice que “Sí”, se verifica él área y si ésta corresponde, se realiza la encuesta. Si dice que “Sí”, pero ésta no corresponde al área de la respuesta popular consultada, se debe indicar específicamente el área donde queremos que observe. Si la ve, se realiza la encuesta correspondiente. Si dice que “No”, se retira la lámina.

Si se trata de una lámina, donde se debe preguntar por una respuesta popular de detalle, teniendo otras respuestas de detalle allí, se indica: “Ud. me ha indicado ya algunas respuestas que implican partes de la mancha. Sin embargo, algunas personas suelen ver un (se indica el contenido a encuestar). Ud. lo ve? ”.Si dice que “Sí”, se verifica él área y si ésta corresponde, se realiza la encuesta. Si dice que “Sí”, pero ésta no corresponde al área de la respuesta popular consultada, se debe indicar específicamente el área donde queremos que observe. Si la ve, se realiza la encuesta. Si dice que “No”, se retira la lámina.

Las respuestas que se obtienen en la Prueba de Límites se utilizan para hacer un análisis cualitativo de lo que “observa” el individuo. Si alguien no da espontáneamente lo que es convencional, se espera que el la prueba de Límites pueda incluir lo que la mayoría de las personas incluyen. Si tampoco aparecen en este procedimiento, es muy probable que indique un “apartarse de lo convencional”.

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3. Sugerencias básicas para encuestar Palabras claves

1. Encuestar Palabra Clave

Respuesta

“Una flor muy bonita”

Encuesta

E: (Repite la respuesta del sujeto)

S: “Sí, esto podría ser el tallo y aquí están los pétalos” Hasta aquí, el sujeto ha confirmado la localización y ha aludido a la forma de la mancha como determinante, sin embargo, la palabra clave bonita implica la posibilidad que esté usando otro determinante (posiblemente el color), por lo que debe proseguir la Encuesta:

E: ¿Dijo Ud. muy bonita?

Si el sujeto no hubiera empleado la palabra bonita, el evaluador no debería hacer ninguna pregunta al encuestar esta respuesta. Incluso, en el caso que la respuesta hubiese sido otorgada en una zona cromática.

2. Clarificar un aspecto del determinante que ya se ha identificado

Respuesta

“Parecen dos personas haciendo algo por la noche” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto)

S: “Sí, estas son las personas (señala ambos lados); aquí se ven las cabezas, las piernas y los brazos”

En esta respuesta ya ha quedado establecida la presencia del movimiento, “las personas están haciendo algo”, pero qué tipo de movimiento es?, ¿es activo o pasivo?. Además se ha usado la palabra clave noche, lo que plantea la posibilidad que se estén usando grises o negro. Se podría encuestar cada uno de los indicadores por separado, pero es más práctico abordarlos en una sola pregunta.

E: ¿Dijo que están haciendo algo por la noche?

Si el sujeto responde sólo a uno de los temas (tipo de movimiento o grises), se debe hacer una segunda pregunta.

S:”Parece que están como levantando algo”

E: “Y es por la noche?”

3. Encuestar palabras claves ESPONTANEAS

Cuando la palabra clave aparece en la Encuesta, plantea la interrogante de si la característica estaba presente al momento de emitirse la respuesta. Por regla general, las palabras claves que aparezcan por primera vez en la Encuesta deben explorarse; también si su aparición ocurre durante la primera verbalización del sujeto o si son articuladas

espontáneamente en la primera respuesta a una pregunta del evaluador.

Obviamente, pueden haber excepciones a estas reglas; el punto crítico para decidirse a investigar una palabra clave depende de hasta qué extremo el evaluador está convencido que la característica estaba presente en el momento en que se dio la respuesta.

Respuesta

“Esos me parecen dos animales” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto)

S: “Sí, aquí uno y acá el otro, la cabeza y el cuerpo, están de pie con las patas juntas, como si estuvieran luchando. Por lo menos uno de ellos está herido”

E: “¿Está herido?”

S: “Eso rojo podría ser sangre; parece que están heridos” En la Encuesta se ha incluido un movimiento activo y una palabra clave, herido que ha sido encuestada por si se estuviera usando el color. Esto ha sido confirmado por la respuesta del sujeto.

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Respuesta 2

“Esos me parecen dos animales” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto) S: “Hay uno a cada lado”

E: “No estoy seguro de qué hace que parezcan animales”

S: “La forma, esto podría ser la cabeza, patas y estas serían las de adelante, como tocándose”

E: “¿Tocándose?”

S: “Sí, como si las tuvieran juntas, como si estuvieran de pie y con las patas juntas. Supongo que incluso se podría pensar que quizá o tal vez, se han herido”.

Aquí, la palabra clave tocándose plantea la posibilidad de un movimiento. La Encuesta confirma que se trata de un movimiento pasivo (especialmente al comienzo de la respuesta). Sin embargo, a continuación da la impresión que ha comenzado a tener en cuenta el color y se ha empleado la palabra clave herido. Lo más adecuado es que no se deba investigar más, ya que esta palabra clave surgió como una idea tardía (“supongoque incluso se podría pensar que quizá o tal vez, se han herido”), provocada por la segunda pregunta del evaluador. En todo caso, si el sujeto hubiese dicho: “Parece que están heridos”, en lugar de haberlo planteado como una posibilidad, sería conveniente encuestar.

En términos generales, es siempre aconsejable no encuestar elaboraciones tardías de la Encuesta; sobre todo si éstas derivan de preguntas realizadas por el evaluador.

4. Atenerse al objeto que la persona percibió inicialmente

Hay respuestas en las que la palabra clave o frase clave aparece tarde en la Encuesta, pero se impone con suficiente fuerza como para justificar su posterior indagación. La decisión dependerá de la espontaneidad que haya mostrado el sujeto, además del razonable grado de convencimiento que el examinador tenga que esa característica estaba presente al momento de darse la respuesta.

Respuesta

“Estos parecen un par de personas” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto) S: “Sí, una a cada lado”

E: “No estoy seguro de qué hace parecer personas”

S: “Bueno, las cabezas, piernas, brazos; como inclinándose para llevarse algo, como si estuvieran preparándose para cocinar”

La frase clave preparándose para cocinar, junto al hecho que se van a llevar algo, justifican que se continué encuestando.

E: “¿Cómo si estuvieran preparándose para cocinar?”

S: “Sí, como si fueran a poner una olla o algo ahí atrás en ese fuego”.

E: “¿Fuego?”

S: “Sí, eso rojo del fondo”.

E: “¿Qué hace que parezca fuego?”

S: “Es rojo, como el fuego”.

En esta respuesta, la forma era el único determinante que había cuando se verbalizó la respuesta. Posteriormente se ha expuesto el movimiento (como inclinándose para llevarse algo,) y luego el color. Si bien, el evaluador ha realizado cuatro preguntas, en las respuestas del sujeto no hay señales que se haya reformulado la respuesta durante la Encuesta.

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5. Cómo manejar la Resistencia que aparece en la Encuesta

A veces la Encuesta puede provocar un sentimiento de amenaza en algunos sujetos, por lo que se les “dificulta” volver a “ver” la respuesta dada; incluso, pueden llegar a negar que lo dijeron. Aquí el evaluador debe actuar con “tacto” pero de forma firme.

Respuesta

“Quizá es una especie de animal” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto)

S: “La verdad es que no se. Quizá por aquí (señala con vaguedad)”

E: “No estoy seguro de estar viéndolo”

S: “Pues, sí, ahí”

E: “Espere, sé que Ud. lo ve, pero ayúdeme a verlo yo también”

S: “Aquí se ve la cabeza y las patas acá”.

El sujeto en un comienzo se “resiste” a señalar el “área” e incluso el “determinante” de la respuesta. Sin embargo, ante la actitud decidida del evaluador a encuestar, cede y realiza la tarea.

Respuesta

“Una cara” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto)

S: “Ahora no la veo”

E: “Mírelo con calma, la vio antes y lo más seguro es que lo vea nuevamente”

S: “No, no la veo”

E: “Siga intentando encontrarla, no hay prisa”

S: “La verdad, no la veo. ¿: “Ahora no la veo”

E: “Sí, aquí tengo anotado palabra por palabra lo que Ud. me dijo. ¿Recuerda de qué era la cara?”

S: “No se, creo que era de un animal”

E: “Inténtelo un poco más”

Si el sujeto continua negando la respuesta, es mejor no seguir insistiendo en la Encuesta y se debe asignar un código de área de detalle Inusual (Dd) y Calidad Formal menos (-).

Respuesta

“Esto es un animal” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto)

S: “Pues sí. Eso puede ser”

E: “Dígame dónde lo ve”

S: “Es toda la mancha”

E: “No entiendo bien qué le hace parecer un animal”

S: “Solo parece, eso es todo”

E: “Ya sé que a Ud. se lo parece, pero ayúdeme a verlo yo también”

S: “No se… parece un animal”

E: “Me puede indicar algunas de sus partes”

S: “Estas son las patas, el cuerpo. Como un animal” En este caso, fue necesario insistir y preguntar por las partes para especificar áreas y determinantes.

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Respuesta

“Es un paracaídas” Encuesta E: (Repite la respuesta del sujeto)

S: “Viéndolo bien, ahora no me parece eso. Me parece un árbol”

E: “Bueno, luego veremos el árbol, pero primero vamos a verlo como paracaídas”

S: “Pero es que ahora no me parece uno”

E: “Sí, ya lo sé, pero antes sí se lo pareció y vamos a verlo primero como un paracaídas”

S: “Sí, lo dije por esta parte grande de aquí arriba, que podría hacerlo parecer”.

En este caso, se debe insistir en la primera respuesta que dio el sujeto, aún cuando posteriormente cambie el contenido. Una vez encuestada, se puede pasar a indagar la nueva respuesta; siempre y cuando haya surgido espontáneamente de la percepción del sujeto.

6. Ante la duda, mejor preguntar a abstenerse

No se debe olvidar que el objetivo de la Encuesta es para codificar correctamente la respuesta. Si tras las palabras del sujeto aún queda duda sobre si hacer o no una pregunta, lo mejor es hacerla. Es preferible, posteriormente prescindir de información que ha sido forzada inadvertidamente, que encontrarse luego con que se ha dejado una pregunta importante.

Referencias

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