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Transferencia de Espiritus

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Academic year: 2021

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Una Mirada dentro del mundo espiritual

Descubra cómo y por q

se transfieren los buenos y los malos espíritus

PELIGROS...

•¿Por Qué una persona discutidora puede convertir una reunión tranquila en un pandemónium? •¿Por Qué una persona licenciosa seduce a alguien inocente?

•¿Por Qué jóvenes rebeldes afectan en forma tan negativa a los que son tranquilos y obedientes? •¿Por Qué un médico, psiquiatra o ministro convierte una sesión de aconsejamiento en una re­ lación adúltera?

BENDICIONES...

•¿Por Qué los malvados se someten y vuelven justos al responder a los Que siguen a Dios? •¿Por Qué un ministro puede lograr una completa armonía y unidad en su grupo de colabora­ dores mientras otros fallan?

En este libro el doctor Ness examina este comportamiento y con amplias referencias bíblicas, echa luz sobre los muchos y fascinantes aspectos del mundo espiritual, sobre este fenómeno de las transferencias de espíritus.

Alexander Ness es pastor fundador de tres iglesias muy prósperas en Toronto, Canadá, misionero

y conferencista habitual en la escuela de Morris Cerrullo, presidente de las "Open Biblie Standart Churches" en Canadá.

El doctor Ness ha escrito varios libros, algunos de ellos son: “Vida Cristiana Triunfante", ''El Espíritu Santo",

“El tabernáculo", "La Santidad”, etc.

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Producto N0 316013 Clasifíquese: Vida Cristiana ISBN: 987-9038-02-9

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Transferencia de espíritus

Alex W. Ness

Buenos Aires - San José - New York

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Transferencia de espíritus

Alexander W. Ness

Publicado por Editorial Peniel

Boedo 25 (1206) Buenos Aires - Argentina Tel/Fax: (54-11) 4981-6178 /6 0 3 4 web site: www.editorialpeniel.com e-mail: penielar@ peniel.com.ar

Publicado originalmente con el título:

Transference o f spirits

by Agapre Publications Inc. Ontario. Can ada

Traducción al Español por Virginia López Grandjean Copyright © 1994 Editorial Peniel

ISBN N: 987-9038-02-9 Producto N: 316013

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida en ninguna forma sin el permiso escrito de Editorial Peniel.

Edición N° II Año 2001

Impreso en Colombia Printed in Colombia

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Contenido

Prefacio 5

1 Ejem plos de casos 7

2 El hom bre natural no com prende 13 3 Transferencia de un buen espíritu 21 4 Transferencia de un mal espíritu 27 5 L uchando contra los santos 35 6 M irando dentro del m undo espiritual 51 7 El Espíritu de D ios, el espíritu del hom bre

y el espíritu del m undo 55 8 El espíritu del hom bre y B alaam 71 9 C om prendiendo a los espíritus 83 10 Los ángeles com o espíritus 87 11 El m inisterio de los ángeles 93 12 Satanás: sus ángeles, dem onios

y espíritus inm undos 97 13 L a actividad de Satanás 105 14 El espíritu de soberbia 121 15 L a im posición de manos: bendiciones y peligros 127 16 Cóm o resolver el problem a 137 17 Transferencia y contratransferencia 153

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Prefacio

¿ Sabía usted que es posible que una persona física, un grupo de personas o un ser espiritual que inspire pensam ientos, sentim ientos o em ociones, "transfieran" o "transm itan" espíritus, buenos o m alos, si nuestra capacidad espiritual está abierta a recibirlos?

H ace m ás de treinta años que soy pastor, y he sido testigo de este fenóm eno una y otra vez. Es un fenóm eno que m e ha provocado interés y preocupación por las personas que han sido afectadas negativam ente. D eseoso de com prender y aprender lo que pudiera sobre la form a de obrar del m undo espiritual, co ­ m encé a buscar inform ación adecuada. Sabía que este tem a no es objeto de estudio en sem inarios o institutos bíblicos. Pronto descubrí que no había casetes ni, hasta donde yo sé, libros o ar­ tículos sobre el tema.

D urante m uchos años, la transferencia de espíritus se m an­ tuvo en las som bras, haciéndose intangible y difícil de conside­ rar en form a concreta. Pero ciertas observaciones me hicieron ver que había pruebas y hechos que debían ser estudiados. ¿Por­ qué los jóvenes rebeldes afectan en form a tan negativa a los que son tranquilos y obedientes? ¿Por qué una persona a la que le gusta discutir y hablar a los gritos convierte una reunión relati­ vam ente tranquila en un pandem ónium ? ¿Por qué una persona licenciosa seduce a alguien inocente? ¿Por qué un m édico, p si­ quiatra o m inistro llega a convertir una sesión de aconsejam ien­ to en una relación adúltera? ¿Por qué hay personas inocentes, piadosas, que son engañadas y destruidas espiritualm ente en p o ­ co tiem po por estar con personas que tienen otro espíritu?

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justos al responder a los que siguen a D ios? ¿Por qué un m inis­ tro puede lograr com pleta arm onía y unidad en su grupo de co­ lab o rad o res m ien tras otros fallan ? Es ho ra de que nos planteem os estas interesantes preguntas. Para algunos, el conte­ nido de este libro será descabellado; para otros, será la respues­ ta que han buscado durante m ucho tiem po. Para m í ha sido una investigación fascinante y la tom a de conciencia de que el con­ tenido de este libro es sólo la punta del iceberg. Es com o estar parado al com ienzo de un bosque o a la orilla del océano: hay todavía m ucho territorio que queda sin explorar.

C on este fin he escrito un capítulo adicional, llam ado "Transferencia y contratransferencia". E se capítulo quizá sea un poco arduo para alguien que no tenga conocim iento alguno de psicología, pero está escrito en un lenguaje llano, que aun un principiante podría com prenderlo rápidam ente. En él se trata el tem a de la "transferencia" y "contratransferencia", el fenóm eno que se produce entre un terapeuta y su paciente en el transcurso de las sesiones de aconsejam iento.

De la m ism a form a en que se produce la transferencia en el ám bito psicológico y en el ám bito fisiológico (com o en las en­ ferm edades y otras anorm alidades hereditarias que se transm i­ ten por m edio de los genes paternos), así existe la transferencia en el ám bito espiritual. El espíritu y el alm a están estrecham en­ te relacionados, y sólo la P alabra de D ios puede discernir entre ellos. "Porque la palabra de D ios es viva y eficaz, y m ás cortan­

te que toda espada de dos filo s; y penetra hasta p a rtir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los p e n ­ sam ientos y las intenciones del co ra zó n ” (H ebreos 4:12).

Este libro es único, ya que com o pionero en el tem a, p er­ m ite com prender el fenóm eno de la transferencia de espíritus que se produce diariam ente tanto en la iglesia com o fuera de ella. E n el penúltim o capítulo brindaré valiosa inform ación so­ bre cóm o evitar tal transferencia y. en caso de haberla sufrido, cóm o renunciar o recibir liberación, de ser necesaria.

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Ejemplos de casos

C

aso 1: Este podría ser su hijo Andrés. A ndrés se ha

criado en una fam ilia feliz, a la que le gusta trabajar unida. U sted tenía una buena relación con él y no exis­ tían problem as en su com unicación. Iban a la iglesia juntos. Él respetaba sus deseos e instrucciones. Pero de un día para el otro, según parece, algo sucedió. Q uizá haya sido en la escuela o en el trabajo. De repente, estar con la fam ilia o ir a la iglesia se con­ vierte en algo pesado para él. U sted quiere sentarse a conversar sobre este tema, pero él no quiere. D espués, quiere irse de su ca­ sa, hacer su vida. Si usted exam ina el problem a un poco más de cerca, encontrará que este cam bio fue producido por alguien que ha entrado en su vida. Invariablem ente se trata de alguna persona de espíritu más fuerte, que su hijo respeta. D ebido a es­ te respeto y a su ignorancia del tem a de la "transferencia de es­ píritus", él se ha abierto a la influencia del espíritu de una

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8 Transferencia de espíritus

persona m ás fuerte. D ado que el espíritu controla el alma, con su intelecto, voluntad y em ociones, el com portam iento de la persona cam bia casi instantáneam ente. Los padres se retuercen las manos: "¿Qué le ha pasado a mi hijo?" Este es el problem a que tratarem os en este libro.

Caso 2: U na cierta fam ilia com ienza a estar descontenta y

a criticar al pastor, a los líderes y a la congregación en general. Expresan su descontento a espaldas de los líderes. U na fam ilia inocente, buena y fiel es invitada por la anterior a cenar o com ­ p artir algunos m om entos en casa. Para tristeza del pastor, esta nueva fam ilia absorbe el espíritu de la prim era y tam bién co ­ m ienza a criticarlo y a estar descontenta. ¿Q ué sucedió?

C aso 3: Varias personas com ienzan a asistir a un grupo de

oración. El líder del grupo no está asistiendo a ninguna iglesia organizada. É l prefiere no som eterse a nadie, sentirse "libre", "guiado por el Espíritu", sin necesidad de que nadie le enseñe. El grupo, o la m ayoría de esas personas, luego de varias reunio­ nes, se vuelven tan indóciles y rebeldes com o el líder. ¿Qué ha sucedido?

Caso 4: Vamos un poco m ás profundo. El copastor de una

iglesia com ienza a sentirse descontento. No produce nada. No quiere pagar el precio de tener un m inisterio efectivo, ni som e­ terse a la autoridad del pastor y los líderes. D ado que su espíri­ tu no es el correcto, naturalm ente em plea m étodos y actitudes equivocadas. Se vuelve crítico, siem bra discordia y quizá hasta quiera dividir a la iglesia. ¿Por qué algunos m iem bros se sien­ ten m ás afectados, m ientras que otros no?

Caso 5: Un evangelista itinerante, (que "casualm ente" es

hom osexual), visitó un grupo de oración. L a iglesia organizada había rechazado su m inisterio, pero algunas personas pensaban que esta decisión era injusta, así que se reunieron con él en for­ m a privada. Un joven y su esposa, que eran m uy felices pero

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tam bién m uy obstinados, fueron a esa reunión y dejaron que el evangelista les im pusiera las m anos. N o sintieron ningún poder sobrenatural, ni bueno ni m alo, hasta que se dieron cuenta de que sus relaciones sexuales se habían pervertido. El evangelista les había transm itido ese espíritu hom osexual.

Caso 6: En 1961, un hipnotizador estaba en Calgary, don­

de realizaba su espectáculo. H.W. pasó al frente para ser h ipno­ tizado. Luego se arrepintió de este acto y pidió el perdón de D ios. D espués de nacer de nuevo, en abril de 1979, buscó el bautism o en el Espíritu Santo pero no lo consiguió. M ás tarde, una pareja llena del Espíritu Santo descubrió que el culpable de esto era un espíritu de hipnotism o, y cuando lo reprendieron, una oscura nube se apartó de este hom bre y recibió el E spíritu Santo con la evidencia de H echos 19:6.

Caso 7: D.D. estuvo en A m érica latina el verano pasado, y

durante su estadía, que duró cinco m eses, fue a un cam pam ento de jóvenes. E n este cam pam ento sintió una opresión tal que oró pidiendo al Señor que la ayudara, porque no podía com prender por qué se sentía así. U na noche, durante una reunión, cuando todos estaban orando, repentinam ente se oyó un grito y D.D. su­ po que era una chica poseída por un dem onio. Todos corrieron a im ponerle las m anos, lo cual fue un gran error. H abía otras chicas allí, que tan pronto com o le im pusieron las m anos, tam ­ bién fueron poseídas, com o si los dem onios se hubieran pasado de la joven a ellas. ¡Todo com enzó con una joven y term inaron siendo cinco! Inm ediatam ente reunieron al resto de las personas y les dijeron que salieran de allí. Las cinco jóvenes se calm aron, pero al día siguiente com enzaron a gritar de nuevo. El pastor que estaba m inistrando en el cam pam ento estaba echando fuera (o tratando de echar fuera) los dem onios. D.D. salió del cam pa­ m ento y buscó el teléfono m ás próxim o para llam ar a su padre, que tam bién es pastor. Cuando le explicó la situación, su padre le dijo: "D., haz que separen a las jóvenes de los m uchachos lo antes posible, y que nadie que no tenga experiencia les im pon­

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ga las m anos. Esas jóvenes han sido poseídas por dem onios de lujuria". D.D . pronto notó que sólo las jóvenes habían sido p o ­ seídas, no los m uchachos. Volvió al cam pam ento y contó lo que su padre le había dicho. Siguieron sus instrucciones y todas las jóvenes se calm aron instantáneam ente. Su padre fue al cam pa­

m ento con sus colaboradores y echaron fuera todos los dem o­ nios en cuestión de segundos.

C aso 8: U n hipnotizador fue invitado a una clase en una

universidad privada en San D iego, California. E ra una clase que duraba tres horas. El hipnotizador hipnotizó a la m ayoría de los alum nos. L uego trajo dos videos. En uno se veía a una m ujer y en el otro a un joven que sufría de esquizofrenia. El hipnotiza­ dor dijo que el m iedo era una energía que trata de invadir nues­ tras vidas. L uego dijo que iba a llam ar som bra a este m iedo. En el video, m ientras él le hablaba a la m ujer que estaba hipnotiza­ da, una voz que partía de ella le preguntó: "¿Has venido a des­ truirm e?" E l hipnotizador dijo que la voz era el m iedo (sombra). L e habló m uy suavem ente y le preguntó si estaba cansada de es­ tar tan lejos de esa m ujer y si quería unirse a ella. L a som bra di­ jo que sí. E ntonces el hipnotizador le dijo a los alum nos de la

clase que él iba a celebrar un m atrim onio entre la m ujer y la som bra de m iedo. El Señor no perm itió que esta joven se que­ dara a ver cóm o se celebraba el m atrim onio. El Señor le pregun­ tó quién tiene la autoridad para celebrar m atrim onios, y la joven respondió: "Los ju eces y los m inistros". Satanás tam bién tiene sus m inistros.

C aso 9: Se trata de un jo v e n cristian o que n u n c a pudo

separarse de su m adre y unirse verdaderam ente con su esposa. L a m adre era cristiana, una m ujer m uy buena, pero controlaba tanto a su esposo com o a su hijo. D espués de tom ar autoridad sobre una ligadura de alm a um bilical, el hijo fue liberado y pudo llegar a ser uno con su esposa en espíritu, cuerpo y alm a, com o la Palabra lo ordena.

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Caso 10: Una noche, un pastor de Atlanta y su esposa fue­

ron a la iglesia y dejaron a su hijo de nueve años en su casa, mi­ rando la televisión. El niño comenzó a ver una película de terror. Fascinado por lo que veía, atrapado por la pantalla, fue domina­ do por espíritus malignos. Cuando sus padres volvieron, lo en­ contraron en el suelo, sacudiéndose, dando vueltas, con los ojos en blanco y echando espuma por la boca. Inmediatamente com ­ prendieron que el problema era demoníaco, tomaron autoridad y echaron fuera los demonios del niño. Fue necesario algún tiempo de oración y de utilizar el poder de abogado de Jesu­ cristo para lograr la completa liberación o, en otras palabras, la sanidad del niño.

Caso 11: En un canal de la zona céntrica de Toronto se es­

taba emitiendo por televisión un programa cristiano. El invitado estaba hablando de liberación de poderes demoníacos y sobre su propia experiencia. Entonces, el conductor del programa miró hacia la cámara y señalando a la lente, ordenó a todos los espí­ ritus malignos que salieran de las personas que estaban miran­ do el programa. Cuando lo hizo, en Scarborough, al este de Toronto, una mujer que lo estaba mirando cayó al suelo y co­ menzó a gritar, patear y manifestarse. Nos trajeron a esta mujer a Downsview para que hiciéramos liberación. Lo que nos sor­ prendió fue que los demonios se manifestaron como resultado de alguien que habló y se dirigió a ellos por televisión, lo cual demuestra que la transferencia puede producirse vía televisión o películas.

Otros casos: Tenemos muchas referencias de jóvenes que

actúan en forma extraña o caen en medio de convulsiones demo­ níacas durante los recitales de rock. Muchos intérpretes realizan sus recitales y grabaciones bajo la influencia de drogas, así que ¿qué otra cosa puede esperarse de quienes los están mirando y escuchando y entran en el mismo espíritu? La transferencia de espíritus puede producirse en las amas de casa que miran una novela, o aquellos que miran programas o revistas pornográfi­

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cas. Un sinfín de problemas se originan en estos ambientes. Todos hemos visto cómo se produce este fenómeno en igle­ sias, hogares y en la sociedad toda. Sucede en lo político, en lo social, pero su origen es espiritual. Escribo este libro para ayu­ dar a los creyentes que están en el ámbito espiritual, a quienes están en el movimiento carismático, expuestos a todas clases de espíritus, espíritus que se acercan como "ángeles de luz" pero son destructivos y perturbadores. En las siguientes páginas tra­ taremos el tema bíblica y prácticamente.

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El hombre natural no comprende

orque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? A s í tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas p o r sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hom­ bre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente"(1 Corintios 2:11-14).

Es muy evidente que el hombre natural no comprende las cosas de Dios. Por consiguiente, este mismo hombre no com­ prende las cosas de Satanás. Dado que el hombre espiritual

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comprende las cosas del Espíritu de Dios, también debería com­ prender las cosas del espíritu del demonio. Pero... aquí está el problema. Aunque muchos han recibido instrucción sobre las cosas del Espíritu Santo, pocos han sido instruidos en las cosas del espíritu inmundo.

Pocos seminarios o institutos bíblicos tienen cursos sobre el demonio o demoniología. ¿Cuántas veces escuchó usted a una persona que haya ido a la iglesia a dar un sermón sobre los ángeles caídos y sus actividades? De alguna forma, pensamos, como la ostra del cuento, que si cerramos nuestros ojos y nues­ tro entendimiento a su presencia, el enemigo se irá. Aun los cris­ tianos llenos del Espíritu harán un comentario tan poco sabio como: "Mientras haya dos tercios de ángeles buenos alrededor, no tengo por qué preocuparme por el tercio restante de ángeles caídos", o "Yo le dedico todo mi tiempo y mis pensamientos al Señor. No tengo tiempo ni interés para las obras de Satanás".

Ahora bien, ese tipo de afirmaciones pueden sonar muy buenas, honorables y espirituales, pero lamentablemente son poco realistas. Afortunadamente, hay personas espirituales que están preocupadas por el Señor, comprometidas y en constante comunión con Él, que se han colocado toda la armadura, porque se dan cuenta de que hay un enemigo que está buscando destruir a los hijos de Dios.

Trabajar con el mundo espiritual generalmente no nos hace ganar respeto o compañerismo, ni siquiera de parte de los demás ministros. En cambio, quizá ellos sean los primeros en fruncir el ceño o deslizar algún comentario poco favorable sobre un her­ mano que se atreve a exponer al enemigo. No lo hacen necesa­ riamente porque estén a favor del enemigo, sino porque no comprenden lo serio que es el tema y la habilidad y las artima­ ñas del adversario.

Esto no solo sucede en el mundo espiritual, sino también en el ámbito de la tecnología. ¡Cuánto se burlaron de los invento­ res del teléfono o la electricidad...! se mofaron de ellos llamán­ dolos "soñadores"; sus seres queridos los rechazaron; otros publicaron que eran unos tontos. Esto les sucede tanto a los ex­

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ploradores, como a los médicos, los ecologistas, los religiosos o los científicos.

Pensemos en la angustia de Luis Pasteur en su investiga­ ción de los microbios y en su ansiedad por demostrar la peligro­ sidad de los gérmenes. Sólo después de que Anton van Leeuwenhoek inventó el primer microscopio pudo Pasteur ver esos pequeños gérmenes. Los científicos Spallanzani y Swan decían que eran demasiado pequeños e insignificantes como pa­ ra afectar a la humanidad, que era un tema sin importancia que no merecía la investigación y el interés de mentes inteligentes. Es claro el paralelismo con la actitud de los teólogos hacia la existencia y el obrar del mundo demoníaco. El profesor Balard le preguntó un día a Pasteur: "¿Qué es lo que está estudiando con tanto interés?" Su respuesta fue: "Organismos vivos, o gér­ menes". Para esta época, Pasteur ya había resuelto el enigma de Mitscherlich, que había dejado atónitos a todos los mejores científicos. Dado que ahora tenía renombre mundial, algunos se atrevieron a escucharlo.

Pasteur estaba convencido de que la fermentación se debía a la obra de algunos gérmenes especiales; que un determinado germen hacía que la leche se volviera ácida y produjera ácido láctico: que otro germen producía el ácido acético, y otro pro­ ducía ácido úrico. Balard replicó: "Hijo mío, tienes la extraña capacidad de inventar las teorías más increíbles sin ningún fun­ damento. Esta teoría tuya hará que te metas en problemas. Los científicos te ridiculizarán y te pedirán explicaciones. Ellos creen que esos gérmenes microscópicos, a los que les das tanta importancia no tienen ningún valor". La respuesta de Pasteur fue breve: "Estoy listo". Y probó que los organismos microscópicos eran producidos por otros organismos vivos microscópicos. Es­ taba convencido de que si un área era estéril y estaba libre de cualquier microorganismo vivo, ninguno se produciría espontá­ neamente. Esto condujo a la teoría de que si estos microorganis­ mos podían ser destruidos por el calor, los alimentos estarían libres de gérmenes. El proceso se llamó "pasteurización", y tan­ to la ciencia médica como nosotros nos beneficiamos con él.

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16 Transferencia de espíritus

Pasteur estaba plenamente comprometido con su batalla contra la enfermedad, cuando, siendo aún joven, sufrió un ata­ que que le provocó la pérdida del habla y el control de sus mús­ culos. Tan pronto como recuperó suficientes fuerzas, comenzó a trabajar nuevamente. La pérdida de su pequeña hija le dio una razón para com prom eterse hasta la muerte. Pronto esta­ ría expuesto al mayor ridículo, pero también a los más grandes descubrimientos. Cuando estudiaba los hábitos del germen del cólera, de día y de noche, no descansó hasta que descubrió una vacuna. Los médicos y los veterinarios lo acusaron de meterse en terrenos que no conocía. Pasteur siguió trabajando hasta que elaboró la vacuna para el ántrax, que mataba miles de animales de ganado vacuno y ovino. Francia le otorgó muchos honores, incluso la Gran Cruz de la Legión de Honor. Hoy en día todos nos beneficiamos con los resultados de los estudios y los descu­ brimientos del profesor Luis Pasteur. Pero él tuvo que pagar el precio. Hoy, sus descubrimientos son hechos científicos.

Por lo tanto, es tonto que yo trate de probar la realidad de la transferencia de espíritus a quien no está vivo y alerta espiri­ tualmente. A menos que tenga el Espíritu de Cristo que habite en él, no podrá comprender el tema. Aun un cristiano nacido de nuevo, lleno del Espíritu, tendrá que pedirle en oración al Espí­ ritu Santo que le dé apertura y comprensión. El enemigo hará todo lo posible para que esta verdad no llegue a los creyentes, porque es un arma que él utiliza muy efectivamente para causar desorden, confusión y destrucción en las filas de los hijos de Dios.

Si el enemigo, en lo natural, tuviera un arma con la que pu­ diera convertir la oposición en sumisión, confusión, rebelión y rendición, haría todo lo que estuviera a su alcance para prote­ gerla para que nadie la descubriera.

Quisiera que usted reflexionara en el hecho de que el ene­ migo hace precisamente eso por medio del arma que es la tran- ferencia de espíritus. Vez tras vez ha causado divisiones para lo que utiliza fuertes ataduras personales en las organizaciones y entre quienes no pertenecen a organización alguna. Ha utilizado

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el espíritu de rebelión para provocar divisiones, fragmentacio­ nes, cultos y doctrinas, y desorden en las filas del pueblo de Dios. Las personas dominantes han puesto su espíritu sobre los de las personas sumisas y las han llevado cautivas a una matan­ za espiritual.

Trate de hacerlos reaccionar ante el peligro que sufren, y se encontrará que habla ante un par de ojos fijos, como si fueran víctimas de un estado hipnótico, que sólo aceptan la guía de su agresor. He tratado de razonar con personas en esta situación y sólo pude ver que su raciocinio en esta área estaba tan plagado de prejuicios que se hacía imposible reflexionar. Algunas veces me he preguntado si no habían cedido a esa oscuridad porque permitieron que la luz que había en ellos se convirtiera en tinie­ blas. Hace algún tiempo hubiera desesperado, pero en los últi­ mos años he descubierto que el siervo de Dios tiene un remedio, y que tiene el derecho y la autoridad para "atar y desatar" en el mundo espiritual, "...y todo lo que atares en la tierra será ata­

do en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desa­ tado en los cielos" (Mateo 16:19).

Ahora bien, si alguien que alguna vez tuvo luz pudo caer en tal oscuridad espiritual que ya no puede ver lo que le ha sucedi­ do, ¿qué queda para la persona que jam ás ha tenido luz? En los capítulos siguientes, mostraré lo que Dios nos ofrece para im­ partir un buen espíritu de una persona a otra, y veremos cómo espíritus malignos o errados pueden tranferirse de una persona a otra. Quisiera hacer una distinción entre espíritus "malignos" y "errados". Sabemos que el "Espíritu del Señor" puede venir sobre una persona. Es un acto directo, soberano, de Dios. Un creyente puede poseer el Espíritu Santo e impartir un buen espí­ ritu a otro u otros. Este podría ser su propio espíritu, que puede no ser malo. Pero también está el "espíritu maligno" que puede venir sobre una persona. Este es un acto directo y soberano de Satanás. Esto no puede sucederle a creyentes que habitan bajo el abrigo de la sangre de Cristo. Pero hay un área donde los cre­ yentes pueden ser atacados, aunque no poseídos, de la que ha­ blaremos más tarde.

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18 Transferencia de espíritus

Una persona puede estar bajo el control o aun la posesión de espíritus malignos e impartir estos espíritus a otra u otras. También, una persona puede impartir su propio espíritu a otros, sin que necesariamente sea un espíritu "maligno". Estas áreas requieren de un estudio más profundo que efectuaremos en otros capítulos.

Pero volvamos al tema original de este capítulo. Dado que trato un tema no sólo controversial sino sobre el cual hay poco o nada escrito (aunque sí hay mucho en la Biblia), debo hacer todo el esfuerzo necesario para enfatizar que el hombre natural no comprenderá la "transferencia de espíritus".

El hombre natural, o quizá mejor conocido como el hom­ bre psicológico, no comprenderá las cosas del Espíritu porque para obtener conocimiento depende de sus cinco sentidos: vista, audición, olfato, gusto y tacto. No es necesario elaborar compli­ cadas teorías para demostrar el hecho de que este hombre acep­ ta (aunque no las comprenda) las cosas de este mundo que no puede probar, pero no hará lo mismo con las cosas del mundo espiritual. El hombre espiritual, por el contrario, descubre que las cosas que no ve son más tangibles que las que sí ve.

"...no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las cosas que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:18).

Ahora bien, si yo quisiera hacerle conocer a una persona un hermoso jardín de flores, apelaría a sus sentidos. Le diría: "Ven conmigo, mira estas hermosas rosas, toca los pétalos aterciope­ lados, inclínate y llena tus pulmones de su maravilloso perfu­ me". La respuesta, por supuesto, sería: "Son hermosas, y su perfume es suave". Pero si quiero que alguien pueda comprobar la belleza del mundo del Espíritu de Dios y los horrores del mundo espiritual de Satanás, debo apelar a aquellos que operan con un sexto sentido: el ser espiritual.

Observemos que una persona nacida de nuevo y llena del Espíritu Santo se comunica con Dios en este ámbito.

"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:16).

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De la misma forma que el hijo de Dios se comunica en el ámbito espiritual con Dios, así el siervo de Satanás se comuni­ ca en el ámbito espiritual con su dios. El espiritismo, la necro- mancia y las demás formas de comunicación con lo oculto son reales. Es cierto que los hijos de Satanás prefieren esos espíri­ tus. Confirmaremos esta temible realidad más adelante.

El hecho es que el hombre natural, no regenerado, el hom ­ bre dual, psíquico y físico, que obra sólo por medio de sus cin­ co sentidos del cuerpo, no puede comprender las cosas que son del Espíritu de Dios. Debo llegar a la siguiente conclusión: que el hombre nacido de nuevo que no "anda en el Espíritu", sino que sólo se ocupa de las cosas naturales, no puede discernir las cosas del Espíritu. Los temas tales como la "transferencia de es­ píritus" le parecen tonterías, y la posibilidad de la posesión de­ moníaca, una verdadera insensatez. En realidad, algunos cristianos hasta encuentran difícil creer en los ángeles. Un cris­ tiano dijo: "¿Ha visto usted algún ángel? A menos que vea a uno con mis propios ojos, no creeré". Pero la Palabra de Dios regis­ tra vez tras vez la existencia, apariencia, palabras y obras reali­ zadas por ángeles. En otros capítulos lo estudiaremos.

Pero, ¿por qué somos tan lentos para aceptar algo tan real? La realidad del mundo espiritual está documentada por la Escri­ tura y la experiencia. La transferencia de espíritus, buenos o ma­ los, está también documentada por la Biblia y la experiencia. Veámoslo.

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Transferencia de un buen espíritu

E

l espíritu que estaba en Moisés fue transferido a los se­ tenta ancianos:

"Entonces Jehová dijo a Moisés: R eúneme setenta varo­ nes de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo"

(Números 11:16-17).

Esta gran unción que estaba sobre Moisés fue derramada sobre los setenta, y ellos profetizaron. El Espíritu vino del Se­ ñor sobre Moisés. Y de Moisés, el Señor tomó el espíritu que es­ taba en él, y se lo dio a los setenta ancianos. Si iban a tener un mismo pensamiento, deberían tener un mismo espíritu. Los hombres que trabajarían con Moisés debían tener su espíritu.

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22 Transferencia de espíritus

Cuando esto no sucede, encontramos discordia, división y sepa­ ración. Esto se hace visible cuando los copastores, líderes de jó ­ venes o ancianos tienen espíritus contrarios.

Una clave del éxito del apóstol Pablo fue que Timoteo y Tito y otros colaboradores suyos eran del mismo espíritu que Pablo. Habían sido criados por él, inspirados por él. Andaban en su espíritu, fieles a él y sus caminos. Por consiguiente, había armonía, buena voluntad y éxito.

Donde existe un pastor que busca ayuda de afuera, hay un gran peligro de fracaso. El colaborador que llega, sea líder juve­ nil, anciano, director del coro o lo que sea, viene con "otro es­ píritu". Muy pocos pueden despojarse de este "otro espíritu" y en la mayoría de los casos ni siquiera saben que están bajo su guía. (Usted dirá: "¿Existe eso realmente?" Más tarde le proba­ ré que sí.)

Puede llegar con el espíritu de quien lo llevó al Señor, o de su anterior pastor o colaborador, que no necesariamente es m a­ lo, pero quizá no esté en armonía con el que lo recibe. Alguien puede decir: "Pero el Espíritu de Dios está en todos, y por eso no debería haber ninguna división". ¡Totalmente de acuerdo! Pero dígame... ¿por qué hay divisiones, desacuerdos y separa­ ciones? La respuesta es muy simple. No era el mismo Espíritu el que estaba en el pastor Moisés y el resto de los ancianos. El Espíritu que estaba en Moisés y luego en los setenta, los hizo te­ ner un mismo pensamiento.

Había sumisión. Aceptaron la autoridad.

Trabajaron para el beneficio de todos. No formaron grupos.

Apoyaron a Moisés todos los días de su vida.

Examinemos las iglesias y organizaciones religiosas de la época actual y veremos esta verdad en funcionamiento... o no. Las iglesias fuertes, cuyas membresías llegan a miles de perso­ nas, tienen copastores, diáconos, directores de coro, maestros de escuela dominical que respetan, admiran, se someten y casi im i­ tan a su pastor. Tienen un espíritu, una visión, una carga, una de­

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terminación. Hay crecimiento, fortaleza, felicidad, logros. Cuando llega un colaborador orgulloso, con otra visión y otro espíritu, pronto se produce un desorden de los seguidores que lleva a lealtades divididas y destinos separados.

Hoy se habla mucho en el cuerpo de Cristo del gobierno pluralista, de la "igualdad en el liderazgo", de la democracia bí­ blica. Jamás he descubierto en la Biblia una democracia sancio­ nada por Dios. Cada vez que los hijos de Israel eligieron la democracia, ya fuera fomentada por M aría y Aarón o Coré, Da- tán y Abiram, siempre trajeron sobre ellos el juicio de Dios. La séptima iglesia del Apocalipsis, Laodicea, que significa "gobier­ no del pueblo" o de la multitud, fue condenada por el Señor. El gobierno de Dios es la teocracia.

La iglesia del Nuevo Testamento dio origen al ministerio apostólico de Pablo, pero lo vemos constantemente a la cabeza de cada iglesia que fuera iniciada por su ministerio. Aunque se ordenaban ancianos que tenían responsabilidades pastorales en la iglesia, siempre lo hacían en sumisión a su autoridad apostó­ lica. Ya entre los primeros discípulos, Jacobo declara qué posi­ ción debían tomar en un importante tema doctrinal:

"Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre" (Hechos 15:19-20).

Es bíblico que los hermanos compartan y guíen, pero ¡po­ bre del grupo de ancianos, diáconos o colaboradores que no ten­ gan un líder ungido por Dios que pueda decir: "Este es el camino, esta es la verdad; andaremos en ella"!

El Espíritu que estaba sobre Moisés fue puesto en los se­ tenta. Ahora que iban a colaborar con él. necesitaban el mismo Espíritu que él tenía. No estaban haciéndose cargo de su res­ ponsabilidad; ayudaban y brindaban cuidados pastorales al pue­ blo en el espíritu de Moisés.

Si una iglesia tiene un líder en el que habita el Espíritu San­ to, y colaboradores, líderes que reconocen este hecho y reciben de ese Espíritu, veremos fortaleza, crecimiento y armonía, de

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24 Transferencia de espíritus

forma que las fuerzas del enemigo no podrán penetrar allí. Los ancianos que trabajan con las familias traerán paz, unidad, coo­ peración y fidelidad al pueblo. El director de la escuela domini­ cal podrá impartir este espíritu a los maestros, y ellos a los alumnos. El líder de jóvenes lo impartirá a la juventud. Pero si una persona que tiene "otro espíritu" rompe esta cadena de leal­ tad, pronto se producirán grandes destrozos. Alguien dijo que una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. Así que el espíritu de unidad y lealtad sólo es fuerte hasta que uno de los eslabones tenga un espíritu contrario. El gran peligro es que el espíritu contrario puede afectar a los eslabones contiguos a menos que se lo reconozca y se trabaje con él. Una y otra vez he visto suceder esto en iglesias y organizaciones en las que un espíritu contrario socava el reino de Dios.

Algunos ejemplos:

Caso 1: Mi padre era pastor de una iglesia evangélica. Un

día, dos evangelistas y maestros itinerantes llegaron a la iglesia con "nueva luz" y "enseñanzas más profundas". Luego de con­ sultar con varios ancianos, les permitieron que entraran a la igle­ sia. Enseñaron, cantaron y trajeron lo que parecía ser un avivamiento a la iglesia. Mi padre, turbado en su espíritu, les ex­ presó su preocupación a otros ancianos, pero ellos no tomaron en cuenta sus palabras, y las reuniones siguieron durante dos meses. Las reuniones de oración duraban toda la noche y causa­ ban trastornos de salud a los hermanos. Más tarde se supo que estos dos hombres eran culpables de actos de inmoralidad, por lo cual huyeron del país, pero su espíritu permaneció y produ­ jo una división irreconciliable en la iglesia, que jam ás pudo re­

cuperarse.

Caso 2: La iglesia donde asiste mi suegra tenía un pastor

que era bueno como maestro pero no para la tarea pastoral. De­ bía dejar la iglesia. Un anciano se propuso hacer que el pastor saliera. Habló mucho con otro anciano, le transfirió su espíritu de descontento y juntos se pusieron a contagiar ese espíritu. Vi­

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sitaron a los miembros de la iglesia, les impartieron su espíritu, y consiguieron que firmaran una petición para echar al pastor. Cuando llegaron a la casa de mi suegra y comenzaron su tarea, ella reconoció el espíritu que estaban impartiendo y lo resistió. Cuando le mostraron la petición para que la firmara, justam en­ te indignada, la tomó y la rompió en pedazos. Luego reprendió ese espíritu con autoridad dada por Dios. Como consecuencia, surgió el desafío de orar por el tema y permanecer firmes. Así lo hicieron, y dos meses después el pastor recibió una propuesta para enseñar en un instituto, la cual aceptó. La congregación se salvó de los tormentos de la división porque una persona se ne­ gó a aceptar un espíritu que no era de Dios.

Caso 3: Un pastor tenía una iglesia feliz y pujante que cre­

cía hasta desbordar. Los colaboradores trabajaban en armonía. La iglesia tenía obras misioneras, publicaciones, un instituto bí­ blico, un ministerio televisivo; era la envidia de toda la ciudad. Durante uno de los seminarios que se dictaban allí, vino un maestro con un espíritu y una doctrina contrarios. Para no tener problemas, el pastor le permitió subir al pulpito. El pastor actuó en forma poco sabia; pero dado que este maestro había sido re­ comendado por un anciano de la iglesia, pensó que sería mejor tratar de calmar la tormenta que se avecinaba. En el breve tiem ­ po que ese maestro estuvo en la iglesia, les impartió su espíritu a los colaboradores y líderes de la misma. La primera reunión de líderes después de esos días fue un caos. Los líderes estaban de lado del extraño. En los días siguientes, los líderes y ancia­ nos renunciaron a sus puestos. Algunos de los que se fueron lle­ varon ese mismo espíritu y todas las familias que se reúnen con ellos lo captan también. Si las personas comprendieran lo que es la transferencia de espíritus, evitarían ese peligro. Cada persona que rechaza esa posibilidad, pronto se convierte en víctima. Sur­ ge la pregunta: ¿Por qué estas personas no reconocen ese espí­ ritu y se apartan?

La respuesta es simple, y al mismo tiempo no lo es. Si es­ te maestro hubiera llegado como un "león rugiente", habría sido

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26 Transferencia de espíritus

fácil de detectar. Si su enseñanza hubiera sido totalmente liberal o una total desviación de la verdad reconocida, habría sido fácil de detectar. Pero dado que su sonrisa y su mensaje proyectaban verdad, era difícil ver el fruto de ese ministerio. El fruto tarda en madurar. Los resultados no siempre se ven en un día, una sema­ na o un mes. Reflexionemos un año más tarde y veremos las "bajas" que ha causado ese ministerio. Entonces no se necesita­ rá tanto poder de discernimiento. Un espíritu puede transferirse desde el pulpito, pero seguramente hay más oportunidad de que suceda en una relación de persona a persona. Si usted se da cuenta de que ha sido afectado por un espíritu así, hay sólo una solución: rechácelo totalmente en el nombre de Jesús. Recobre el territorio que ha rendido a ese espíritu en el nombre de Jesús. Al final de este libro encontrará más información sobre cómo obtener liberación.

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Transferencia de un mal espíritu

N

úmeros 13:26-33; 14:1-2

Los creyentes seguramente ya conocen la siguiente historia. De todos modos, recordemos brevemente el incidente.

Los israelitas estaban en Cades-Barnea, junto al Jordán, miraban hacia Canaán. Habían recibido instrucciones de elegir un hombre de cada una de las doce tribus y enviarlos a espiar la tierra. Estos hombres eran capitanes de miles, principales de las tribus, y considerados líderes de Israel. Entre los doce, y en úl­ tima instancia, entre los diez, había uno de personalidad muy in­ teresante, que contagió un mal espíritu al pueblo. Su nombre era Setur (Números 13:13). Setur, del hebreo sathar, significa "es­ conder o mantener en secreto". Su valor numérico es 666. No sugiero que tenga alguna relación con el 666 de Apocalipsis 13, pero el espíritu está ahí.

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28 Transferencia de espíritus

Alguno de los diez persuadió a los líderes de que trajeran un informe lleno de temor a los hijos de Israel. Tengo mis sos­ pechas. Ahora veamos: El hombre natural viene como "ángel de luz".

(a) "Llegamos a la tierra a la que nos enviaste." Sí, está ahí. (b) "Ciertamente flu ye leche y m iel."

(c) "Este es el fruto de ella." Dos hombres llevaban un ra­ cimo de uvas, que se sabe que pesaba entre 12 y 23 kilos. (Ha­ ce poco, cuando viajamos a Israel, vimos palos con racimos de uvas. Aún hoy se ven esas uvas que son grandes como ciruelas.)

Pero aquí están los puntos negativos: Pero:

(a) "El pueblo que habita aquella tierra es fuerte." (b) "Las ciudades muy grandes y fortificadas."

(c) "Vimos a llí gigantes... y éramos nosotros... como lan­

gostas. "

Primero llegaron como "ángeles de luz". La Palabra de Dios y la de Moisés eran ciertas. La tierra, la leche, la miel y las frutas estaban allí. Pero Caleb tenía otro espíritu. Se puso de pie de un salto, hizo callar a los hombres, y dijo: "Subamos luego,

y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos" (v. 30). Caleb tenía un espíritu diferente del de los diez.

En Números 14:24, Dios dijo:

"Pero a mi sie rvo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíri­ tu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde en­ tró, y su descendencia la tendrá en posesión."

Aquí vemos dos espíritus que quieren captar a las personas. Uno era contrario al otro. Uno es el espíritu de incredulidad ves­ tido de ropajes de espíritu práctico. "Lo vimos, es cierto, es grandioso... pero no podemos". El enemigo nunca llega a los hi­ jos de Dios como león rugiente. ¿Lo ha oído últimamente? "El pastor trabaja tanto... Ha hecho grandes cosas, pero..." y se siembran las preguntas y las dudas. "Esa hermana es una gran

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Alexander William Ness 29

mujer de oración, y tiene un gran corazón, pero..." Veamos ahora cómo Josué y Caleb actuaron en fe: (a) "Más podremos nosotros que ellos."

(b) "Jehová... nos llevará a esta tierra." (c) "Nos la entregará."

(d) "Nosotros los comeremos como p a n ." (e) "Su amparo se ha apartado de ellos." (f) "No los tem áis." (v. 30; 14:7-9).

La pregunta es: ¿quién ganará? El pueblo, ¿les creerá a los diez espías que dieron informes negativos-positivos? El enemi­ go siempre usa lo positivo para abrir la puerta de nuestro espíri­ tu y luego coloca allí dudas, temor, orgullo y ambición. ¿O les creerán a Josué y Caleb, que tenían "otro espíritu" que el de los diez? Bueno, por supuesto, el relato es claro. Siguieron el espí­ ritu y el consejo de los diez. ¿Por qué?

Sugiero varias razones:

(1) Existe la tendencia de seguir la decisión de la mayoría. Las juntas de las iglesias, de las denominaciones o grupos que forman asambleas, tienen la tendencia de aceptar la voluntad de la mayoría como voluntad de Dios. Pero no existen muchos re­ latos de la Biblia en que la decisión de la mayoría fuera correc­ ta. Naturalmente, esto sería válido si la mayoría anduviera y actuara en el Espíritu de Dios.

(2) Trajeron un mensaje negativo. Los seres humanos tene­ mos la tendencia a creer los mensajes negativos. "El hermano Smith lideró un gran avivamiento en Europa", o "el hermano Smith fue hallado culpable de adulterio". ¿Qué mensaje se di­ fundiría más rápido?

(3) El pueblo era de hombres de gran estatura, gigantes. "Si aceptamos el informe positivo, van a llamarnos a la batalla. Si aceptamos el informe de la mayoría, no tendremos que hacer

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30 Transferencia de espíritus

nada. Sólo queremos quedamos aquí, contentos con el estado en que están las cosas. Después de todo, nosotros enviamos a esos hombres, y ellos son los enviados reales, así que debemos aceptar su informe y actuar en consecuencia." Ya tenían pensado que al aceptar el informe de la mayoría estarían justificados y libres de obligaciones.

La verdad del asunto, como lo señala este relato, era que estaban bajo el espíritu de los diez, y se convirtieron en presas fáciles de un espíritu satánico de incredulidad y temor. Dios mismo ratifica esta situación, cuando declara que Caleb y Josué eran "de otro espíritu" que el de los diez.

Aunque les pareció razonable y fácil seguir el informe de los diez, porque dejaron que su espíritu los controlara, todos pe­ recieron en el desierto. Los niños y jóvenes menores de veinte años salvaron sus vidas porque siguieron el ejemplo de sus pa­ dres. Josué se reunió con la nueva generación, y escuchó el in­ forme de los dos espías:

"Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desma­ yan delante de nosotros" (Josué 2:24).

Ellos recibieron el espíritu de fe y coraje. ¿El resultado? Entraron victoriosos en la tierra que el Señor les había prometido.

Esto sigue siendo cierto en la actualidad. Un pastor, atrapa­ do por la fe y una visión para su ciudad, nación o mundo, la co­ munica a otros, y pronto muchos más se unen a él en la tarea. Las cosas funcionan. Pero al enemigo esto no le gusta, por lo que trata de plantar obstáculos, ya sea en el equipo de colabora­ dores o en la congregación.

En la misma ciudad hay otro pastor que tiene poco o nada de visión. Está contento con tener unos pocos con los que pue­ da tener comunión. Todo está bien mientras llegue el dinero ne­ cesario para pagar las cuentas, mientras pueda tomarse días libres, pasar todo el tiempo posible con su familia y amigos y mantenga un nivel aceptable en lo que concierne a él y a sus amigos. Mientras tanto, la comunidad, la ciudad y la nación se

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van a una eternidad sin Cristo y no hay ningún sonido de trom­ peta que llame a la batalla.

Cuando construimos el Centro Cristiano escribimos en la piedra fundamental: "Armería de nuestro Señor Jesucristo". Aquí los soldados vienen a entrenarse para batallar y ganar vic­ torias para nuestro Señor. El territorio enemigo debe ser con­ quistado y debe establecerse el reino de Dios. Que siempre sea así, hasta que Jesús regrese.

Si no tenemos cuidado, podemos adoptar el espíritu de las personas con las que compartimos. Si su espíritu es el correcto, su visión, su carga y su fe son inspiradas por Dios, en otras pa­ labras, si su espíritu es de Dios, es bueno estar en compañía de ellas. Esto puede aplicarse a una reunión de creyentes, una fa­ milia o un individuo.

Si su espíritu es contrario a lo que mencionamos, y usted absorbe ese espíritu, está en problemas. Nuevamente lo digo: debemos ser cuidadosos en discernir estos espíritus. El enemigo no siempre viene como león rugiente. La mayoría de nosotros lo reconocería inmediatamente. Los diez espías empezaron dicien­ do: "Es una buena tierra... fluye leche y miel... aquí están las uvas de Escol". Luego siguió lo negativo: "Ellos son gigantes, nosotros somos langostas. Sus ciudades están amuralladas y por lo tanto son impenetrables". Ellos impartieron un espíritu de te­ mor y de incredulidad a la multitud.

El enemigo trabaja con el mismo principio hoy. Hace que sus siervos usen la Biblia y el nombre de Jesús en su ministerio, y el creyente común se confunde. Las sectas falsas usan invaria­ blemente la Biblia, y hacen referencia a Dios, a Jesús y al Espí­ ritu Santo. Los frutos de los maestros pueden no existir, pero nos ciegan sus obras. Jesús nos enseñó que: "Por sus frutos los

conoceréis" (Mateo 7:16).

Demos una ilustración: Un hombre causó una división completa en una iglesia. Había algunos problemas reales en esa congregación, que podrían haberse superado con un ministerio de reconciliación y restauración. Luego, este hombre fue a otras iglesias, pero no pudo compatibilizar con ningún pastor. Final­

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32 Transferencia de espíritus

mente se quedó en una iglesia porque estaba de acuerdo con el pastor en el tema de liberación. Esta relación duró poco. Co­ menzó a asistir a una iglesia en la otra punta de la ciudad y en menos de seis meses creó su propio grupo en una sesión de li­ beración casera. Esto lo llevó a cortar la relación con su iglesia y establecer un centro de liberación de tiempo completo. Desde entonces, varias personas me han pedido que ministre a algunos que habían ido a vivir a ese centro en busca de ayuda, pero que sólo lograron salir más confundidos y atormentados.

En ese "centro de liberación", leían la Biblia, usaban el nombre de Jesús e intentaban echar fuera demonios, oraban, cantaban y, a su manera, adoraban. Un día vino a verme una se­ ñora que había estado en ese centro. Apenas entró me di cuenta de que estaba muy mal. No podía estar sentada tranquila. Se re­ torcía las manos, sus labios temblaban, se pasaba una mano por el cabello... finalmente estalló: "Estoy llena de demonios. Me están enloqueciendo". De alguna manera pude tranquizarla, ase­ gurándole que su problema podía ser solucionado y que había esperanza de redimirla. Se calmó lo suficiente como para con­ tarme los pasos previos. Su historia, en resumen, es esta:

Se sentía atormentada por la culpa y otros complejos. En­ tonces, una amiga le aconsejó que fuera a este "centro" para ser liberada de los demonios. Allí la aceptaron muy cordialmente y le dieron alojamiento por un tiempo. Al principio, ella creyó que había hecho lo correcto. Pasó una semana. Lo que parecía ser un alivio temporario pronto se hizo pedazos. Un pequeño desacuer­ do con el líder de este grupo trajo este espíritu a la luz. Palabras y obras de la carne, como luchas e iras se hicieron claramente visibles. Cuando ella se decidió a dejar el lugar, estas obras au­ mentaron, hacían que la separación fuera dolorosa y atormenta­ da. Ahora ella estaba convencida de que había "otros siete espíritus malignos" que la poseían.

Ella jam ás hubiera ido a ese "centro de liberación", a esa casa, si otra persona no le hubiera recomendado que fuera. Ja­ más se hubiera quedado durante una semana si allí no hubiera habido lectura bíblica, oración y si no se hubiera mencionado el

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nombre de Jesús. Fue necesario que hubiera un desacuerdo pa­ ra que se desenmascarara el verdadero espíritu de ese líder. A partir de este hecho, ese centro se cerró y el autoproclam ado ministro ha dejado el m inisterio. Cuidém onos de los líderes que parecen hacer grandes dem ostraciones de supuestos do­ nes del Espíritu, pero no m anifiestan en form a consistente el fruto del Espíritu. Sigue siendo cierto que "por sus fru to s los

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Luchando contra los santos

E

l capítulo seis de Efesios revela que Satanás constante­ mente hace la guerra a los santos. Tiene métodos, for­ mas y medios, estrategias y planes con los cuales pretende hacer fracasar la obra de Dios en ellos. Los planes y el propósito de Dios para su pueblo se revelan en Efesios 4:13:

"...hasta que todos lleguemos a la unidad de la f e y del co­ nocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de C risto."

En este versículo se ve claramente que Dios planea que su pueblo sea uno en "la fe" de su Hijo, que madure a su imagen y semejanza. Satanás tiene métodos para evitar que m adure­ mos. Él intenta que seamos como él, engañosos, mentirosos, malvados.

Pablo tenía una imagen muy clara de lo que sucede en el mundo espiritual. Nos dice:

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3 6 Transferencia d e espíritu s

"Vestios de toda la arm adura de D ios, para que p odáis es­ tar firm e s contra las asechanzas del diablo" (Efesios 6:11).

A sechanzas (m ethodeias) significa sim plem ente sus planes,

m étodos o estratagem as para engañar, esclavizar o atrapar las alm as de los hom bres para que pequen y así hagan nula la obra del E spíritu Santo que trabaja para producir en ellos la im agen y la sem ejanza de Cristo.

Por supuesto, este desarrollo de la sem ejanza de Cristo en nosotros es un asunto espiritual. C uanto m ás pronto reconozca esta verdad un cristiano, más pronto aprenderá cóm o resistir al diablo. Es descorazonador ver a Satanás m aniobrar y usar a un hijo de D ios para lograr sus m etas. Lo veo en todas partes. L í­ deres de denom inaciones, m isioneros y todos nosotros caem os en m anos del diablo y somos usados por él, m ientras pensam os que somos usados por Dios. A plique esta experiencia a su pro­ pia relación con su fam ilia, con sus parientes o con sus com pa­ ñeros de trabajo.

U na vez estuve en un país donde los obispos de las deno­ m inaciones históricas más im portantes acordaron colaborar con un congreso sobre evangelism o y una cruzada, pero los líderes de la denom inación pentecostal estaban divididos sin remedio: "Si 'tal persona' colabora o tiene un papel de liderazgo, no apo­ yarem os esta actividad". M i reacción inm ediata fue ser condi­ cional: si no conseguim os apoyo pleno, sin condiciones, de todos los grupos, entonces no iremos. C uanto más oraba por la situación y la analizaba en el Espíritu, m ás claro lo veía. Pronto me di cuenta de que al im poner condiciones, estaría colaboran­ do con ese espíritu inm undo de las "facciones". L a alternativa era atar esos espíritus y reclam ar la victoria para Cristo. C oncor­ dam os con otro herm ano en que esto era obra del enem igo, y así pudim os vencer, en el nom bre de Jesús, estas fuerzas opositoras y tuvim os una gran cruzada de victoria.

En otra ocasión en que fui a predicar al extranjero, dos de las personalidades más im portantes estaban bajo el control de espíritus envidiosos, autocom pasivos, ávidos de escalar posicio­ nes. En algunos aspectos, eran personalidades fuertes y dom i­

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nantes. M i colaborador, que llegó antes que yo, sin experiencia en este tipo de guerra espiritual, bajó sus defensas. Pronto se so­ m etió a estas personalidades y violó casi todas las instrucciones que había recibido para organizar la cruzada. C uando yo llegué, ocho días antes de que la cruzada com enzara, encontré caos en vez de preparativos ordenados. Luego de hacerle cinco o seis sim ples preguntas, no sólo me di cuenta de lo que había sucedi­ do, sino que él tam bién com prendió que había sido dom inado. Sin experiencia en cuanto a cóm o tratar con sus espíritus orgu­ llosos y dom inantes, tem eroso de m olestar a los líderes nacio­ nales, cedió a la inacción y a la falta de efectividad. Sólo había una cosa por hacer: discipular al joven y m ostrarle su error al ser dem asiado am able y gentil, y tom ar autoridad sobre la situa­ ción. La batalla continuó, pero no tom am os sólo la posición de­ fensiva sino tam bién la ofensiva. L a noche anterior al últim o día de la cruzada, ganam os la batalla final para Cristo. La prueba de victoria fue su continuo pedido de disculpas por sus acciones. E llos pidieron el perdón de D ios y de los hom bres. D urante los días finales se desarrolló una com unión en las relaciones q u e ja - m ás se había logrado antes.

A ntes ellos se ofendían por cualquier decisión que se tom a­ ra sin consultarlos. C reían que debían ser consultados aun por los detalles m ás insignificantes, com o qué personas serían v isi­ tadas, o a quiénes se les hablaría por teléfono, o a quiénes se les pediría que oraran durante la cruzada, o a quiénes debía consul­ tarse por cualquier razón. Se sentían heridos y dolidos si no los consultaban y rápidam ente contagiaban ese espíritu a otros. E s­ tos espíritus tuvieron que ser expuestos com o no correspondien­ tes a hom bres de D ios, confesados y atados. N uestra batalla no es contra hom bres, sino contra los espíritus que los m ueven y los controlan.

"Porque no tenem os lucha contra sangre y carne, sino co n ­ tra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de m aldad en las regiones celestes" (Efesios 6:12).

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tra santos o personalidades hum anas perdidas. D etrás de estas m anifestaciones que no son de Dios, provenientes de am igos o enem igos, están los espíritus cuyo trabajo es crear condiciones desagradables.

Satanás tiene u na e stru ctu ra que d escu b rim o s en el v e r­ sícu lo 12:

(1) Principados (archas): Son gobernantes, seres espiritua­ les de m uy alto rango en el reino del diablo. Parecen ser de alto nivel y han m antenido esa posición desde tiem pos inm em oria­ les. A sociam os las palabras com o "arqueología" o "arcaico", con algo que ha existido durante un largo tiem po.

Pablo, que tuvo un atisbo de la estructura del cielo, supo de la posición y la fuerza de estos principados. Pero tam bién reco­ noció que el Cristo resucitado tenía un nom bre y una posición

"sobre todo principado y autoridad" (Efesios 1:21).

Al advertirle a la iglesia de Colosas, el apóstol les señala nuevam ente que los creyentes deben tener m ucho cuidado:

"Mirad que nadie os engañe p o r m edio de filo so fía s y h u e­ cas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conform e a los rudim entos del mundo, y no según Cristo" (C olosenses 2:8).

Esto es realm ente lo que sucede en las aulas, cuando el es­ píritu del profesor, con sus vanas filosofías, se contagia a los alum nos, y ellos acaban por creer una m entira. Pablo dice que tengam os cuidado de que esto no nos suceda a nosotros, puesto que en realidad som os parte de Cristo: "y vosotros estáis com ­

p leto s en él, que es la cabeza de todo principado y potestad"

(Colosenses 2:10). Esta estructura de principados es definitiva­ m ente un poder reconocido. Los "creyentes" no deben temer, pues Cristo, nuestra Cabeza, está por sobre toda esta poderosa estructura. N o obstante, lucham os contra estos poderes.

(2) C ontra "potestades" (exousias), autoridades: Estos po­ deres parecen obtener su "autoridad" de los principados m encio­ nados en prim er lugar. Jesús les dijo a sus discípulos en Lucas 10:19: "He a q u í os doy potestad" (exousia), autoridad delegada

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o el derecho de usar su poder para destruir las obras de Satanás cuando fuera necesario. A quí, en Efesios 6:12 parece que estos poderes tienen autoridad delegada de los principados, y de Sata­ nás m ism o, para destruir la obra de Dios en los santos, así como para destruir la obra de los santos para Cristo.

¿A lguna vez se dio cuenta de que cuando realm ente se dis­ pone a hacer algo para el Señor, aparecen todo tipo de obstácu­ los y hasta factores que anulan su trabajo? Si lo reconocem os de una vez, y nos dam os cuenta de que se nos ha dado autoridad sobre toda la autoridad de estos poderes m alignos, la victoria es­ tá asegurada cuando la ejercitam os. A unque lucham os contra estos poderes, D ios ya ha provisto la victoria para sus hijos.

E sta "lucha" es entre los santos y los espíritus rebeldes. La autoridad de ellos deriva de Satanás y sus principados. La nues­ tra deriva de D ios y de su H ijo Jesucristo. C ada vez que falla­ mos en esta guerra, Satanás le echa en cara a Dios: "Mi poder es m ayor que el tuyo". El poder de Dios es tan grande com o la fe que tenem os para apropiarnos de lo que ha provisto para n o ­ sotros. ¡Qué im portante es que aprendam os a apropiarnos de todo lo que nos ha provisto!

(3) C ontra "los gobernadores de las tinieblas de este siglo"

(koshokratopas). Estos son espíritus gobernadores del mundo.

Son responsables de gobernar las naciones de este planeta. Ellos m antienen a los pueblos en oscuridad espiritual. Esto puede ver­ se m uy claram ente al viajar por el mundo. Donde hay creyentes llenos del Espíritu, que saben cóm o orar en el Espíritu, pueden verse algunas aperturas. Las autoridades de los gobiernos se vuelven m ás abiertas al evangelio y lo que este representa. Es posible concretar una audiencia con el Jefe de Estado, que sea provechosa.

N aturalm ente, los presidentes, prim eros m inistros y otros jefes de Estado negarían la existencia de cualquier control o

guía del m undo espiritual. Pero la nieguen o no, es real. D aniel enfrentó a uno de estos gobernadores:

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veintiún días; pero he aq u í M iguel, uno de los principales p r ín ­ cipes, vino para ayudarme, y quedé a llí con los reyes de Persia"

(Daniel 10:13).

Com o antecedente de este encuentro, podem os ver en los versículos anteriores que D aniel había ayunado y orado durante m ás de tres sem anas. Luego tuvo una visión (que no tuvieron los dem ás que estaban con él). Vio en el m undo espiritual, y vio es­ tos "gobernadores del m undo espiritual", que controlaban a las naciones, y ponían obstáculos al pueblo de Dios. El príncipe de Persia gobernaba esta parte del m undo para Satanás, que es el "dios de este m undo". Satanás tom ó el control de este m undo de Adán, a quien se le había dado inicialm ente todo el dom inio. Sa­ tanás ahora es el gobernador (archor) de este mundo.

"Ahora es el ju ic io de este m undo; ahora el príncipe de es­ te m undo será echado fu e r a ” (Juan 12:31).

Jesucristo vino para dar su vida, pagar el castigo del p eca­ do y, com o segundo Adán, al dar su vida, ( v. 32), restauraría los reinos a sí m ism o. Ellos fueron perdidos por el hom bre y serían restaurados por el hom bre redim ido. N o es una palabra necia que se nos diga que debam os orar porque "...venga tu reino. H á ­

gase tu voluntad, como en el cielo, a sí también en la tierra". Sa­

tanás lleva a cabo su proceso de retener los reinos a través de estos gobernadores del m undo que se m anifiestan a través de los gobernantes terrenales. Cristo realiza su proceso de restaurar el reino a través de sus autoridades celestiales y se m anifiesta a tra­ vés de su cuerpo, la iglesia. A llí es donde se produce la lucha, el ejercicio espiritual en el que tan pocos se anim an a entrar.

Jesús tenía plena conciencia de los derechos de Satanás.

"No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el p rín ­ cipe de este mundo, y él nada tiene en m í" (Juan 14:30).

Jesús reconoció a Satanás com o príncipe de este m undo. También sabía que Satanás no debía tener ninguna parte legíti­ m a en su ser "tres en uno". No había relación con Satanás en ninguna parte de su ser. Cuando A dán pecó y entró la m uerte, D ios reconoció el derecho de Satanás sobre el hom bre y su do­ minio. Pero ahora, cuando Satanás lleva a la m uerte a un inocen­

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