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Liberación de una persona poseída

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(1) A segúrese de que el diagnóstico sea correcto. Sugerirle a una persona que puede estar poseída cuando no lo está, puede hacerle m ucho daño. H ace algunos años recibí una llam ada te-

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lefónica de una señora a la que casualm ente conocía. Ella tenía setenta y pico de años y sufría de jaquecas... al m enos así las lla­ m aba ella. Fue a ver a un pastor que practicaba la liberación y él le dijo que sus dolores de cabeza eran de origen dem oníaco. El pastor echó fuera a los dem onios y ella volvió a su casa, pe­ ro los dolores de cabeza continuaban. A hora estaba m ás preocu­ pada que antes. ¿Cóm o, si ella había asistido fielm ente a su iglesia pentecostal durante 52 años, D ios había perm itido que fuera poseída por dem onios? Com enzó a llorar com pulsivam en­ te. Tardé m ás de m edia hora en hacer que dejara de llorar para que pudiera escucharm e. Por supuesto, ella no vivía en pecado; por supuesto, am aba al Señor; naturalm ente, no se había m etido en ocultism o. C ontestó todas m is preguntas y supe que no esta­ b a poseída. Finalm ente pudo responder bien al aconsejam iento y a un tratam iento m édico. ¡Qué cruel fue im plantar en su m en­ te el pensam iento de que. a pesar de haber servido a Cristo tan fielm ente, podía estar poseída por dem onios!

Por eso digo que se asegure de que su diagnóstico sea co ­ rrecto. M ás aún, recom iendo que no se quede con un solo diag­ nóstico. A ún los m édicos hacen interconsultas para confirm ar las lecturas de radiografías o definir un diagnóstico. N o es difí­ cil diagnosticar un caso de posesión dem oníaca. Las acciones de los poseídos están abundantem ente docum entadas en la Biblia. Los cuatro evangelios y el libro de Hechos nos dan m uchos ca­ sos para estudiar.

U na de las form as más evidentes es su reacción ante la ora­ ción de una persona que está llena del E spíritu Santo y anda en sus cam inos. H ace poco una m ujer del vecindario vino a verm e para que yo la aconsejara. En ese m om ento yo estaba en mi ca­ sa y podía dedicarle un tiem po. Luego de escucharla durante quince m inutos, le sugerí que oráram os antes de aconsejarla. Cuando com encé a orar, sentí la libertad de orar con com pasión y em patia. Los espíritus dem oníacos (que me tom aron totalm en­ te por sorpresa) com enzaron a reaccionar con m iedo y casi con violencia. Estos espíritus la tiraron de su silla al suelo, la ator­ m entaron y la hicieron retorcerse com o una serpiente hasta que

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ejercí autoridad en el nom bre de Jesucristo. Tres m inutos des­ pués, ella ya era creyente en Jesús, llena de gozo y sonriente. C risto la liberó de su prisión y de las cadenas (Isaías 61:1-2). Ese caso no necesitó de diagnóstico, ya que la posesión fue evi­ dente inm ediatam ente por la form a en que los m ism os dem o­ nios actuaban.

(2) N o recom iendo que nadie efectúe una liberación solo. Jesús les habló a los dem onios y ellos obedecieron. Pablo habló y tam bién le obedecieron. Pero Pablo m uy rara vez, si es que su­ cedió, m inistraba solo. El apóstol siem pre tenía alguien a su la­ do. Si no era B ernabé o Silas, era Tim oteo o Tito, o algún otro colaborador. Yo, por lo tanto, recom iendo que haya m ás de un m inistro al tratar un caso de posesión dem oníaca.

(3) A dem ás, estos m inistros deben ser llenos del E spíritu Santo y deben vivir y andar fielm ente en el Espíritu. Los hijos de Esceva eran varios, pero no andaban en el Espíritu (H echos 19:14), y los resultados fueron desastrosos.

Jesús les aconsejó a sus discípulos que esperaran hasta que fueran investidos con poder de lo alto (Lucas 24:49; Hechos 1:8). Les dio claras instrucciones sobre cóm o echar fuera dem o­ nios. Les dio la autoridad para hacerlo. "He a q u í os doy p o te s ­

tad de hollar serpientes y escorpiones,

y

sobre toda fu e rza del enemigo, y nada os dañará"(Lucas 10:19). L a palabra "potes­ tad" (exousia), significa autoridad para usar el poder dado a ellos para echar o vencer el poder de los dem onios. La palabra "fuerza" (dunam is) del enem igo significa que los dem onios tie­ nen poder; pero el poder del Espíritu Santo que está en usted es m ayor que el del enem igo. A sí com o a un policía se le da poder o autoridad para que luche contra el m al en la sociedad y apre­ se a los delincuentes, así al creyente le es dada la autoridad so­ bre el poder de los dem onios y del diablo.

En M arcos 16:17 Jesús equipó a sus discípulos y les orde­ nó que echaran fuera dem onios. N otará usted que esta com isión es para los discípulos, no para sim ples seguidores. Ser un discí­ pulo genuino, com prom etido, significa tener éxito en el ám bito de lo dem oníaco. Ser un m ero convertido o seguidor de C risto

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le dará m uy poco resultado en la genuina liberación de fuerzas dem oníacas. A un los discípulos fallaron cuando se encontraron con ciertos casos de posesión dem oníaca. L a liberación del m u ­ chacho endem oniado (M ateo 17:14) no era posible sin ayuno y oración. "Pero este género no sale sino con oración y ayuno" (M ateo 17:21).

Jesús mism o ayunaba cuando, m ientras estaba en el desier­ to, tuvo el encuentro m ás cercano que hom bre alguno haya teni­ do con el diablo. Los creyentes deben ayunar, pero tam bién deben tener en cuenta algunas reglas útiles para seguir al hacerlo.

(4) N o recom iendo que el exorcism o se realice en el pú l­ pito de la iglesia. Al dem onio le encanta la publicidad y hará un gran show. Esto no significa que no se deban echar los dem o­ nios en público. En nuestras cruzadas en otros países hay m ani­ festaciones de dem onios en todas las reuniones. En un estadio de fútbol, por ejem plo, donde hay de 25.000 a 200.000 perso­ nas, donde D ios se m ueve a través de su E spíritu, donde perso­ nas que estaban enferm as son sanadas y se producen m ilagros, invariablem ente hay un gran m anifestación de fuerzas dem onía­ cas. A lgunas veces se ve una "explosión” de dem onios en todo el cam po. A lguien em pieza a gritar, cae al suelo, generalm ente le sale espum a de la boca, se sacude, patea, se retuerce. L a gen­ te se atem oriza y rodea a la persona poseída. Es com o tirar va­ rias piedrecitas a un lago. C ada piedrecita form a su propio círculo. En estas situaciones hay que tom ar autoridad sobre los espíritus m alignos desde la plataform a. Felipe lo hizo así, según podem os leer en H echos 8. E stos espíritus m alignos salían de los poseídos en presencia de la m ultitud.

Pero yo hablo de una iglesia local. Por supuesto, he echa­ do fuera dem onios desde el púlpito cuando com enzaron a m ani­ festarse en m edio de una predicación. Pero aquí se trata de que cuando alguien quiere una entrevista para sí m ism o o para otra persona que sufre de opresión o posesión, puede ser m ejor acon­ sejado, se puede discernir su situación y m inistrarle m ejor en la privacidad de un salón pequeño o una oficina, en presencia de dos o más creyentes m aduros y llenos del Espíritu. Este proce­

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dim iento es m ucho m ás efectivo y no le da lugar al diablo para que haga su show.

Al com enzar mi m inisterio observé a un evangelista que tu­ vo un encuentro con una m ujer poseída en una reunión en un cam pam ento. E ra una tarde de enseñanza y m inisterio. Luego de enseñar, el evangelista oró por los enferm os. Entre los que se acercaron había una frágil m ujer que pesaba aproxim adam ente 50 kilos y tenía 50 años. E ra m uy delgada, pero tenía una fuer­ za poco com ún. Cuando el evangelista (que tenía 40 años, m e­ día más de 1,90 m y pesaba casi 120 kilos) se aproxim ó a ella para ponerle la m ano sobre la cabeza, ella le dio una bofetada tan fuerte que lo lanzó a casi cuatro m etros del lugar donde es­ taba. B astante incóm odo y con el rostro enrojecido, él trató nu e­ vam ente de orar por ella, sólo para salir despedido por segunda en vez, pero en dirección opuesta. Entonces los herm anos se co­ locaron form ando un círculo alrededor de los dos. Varios m inis­ tros intervinieron para que no hubiera otro encuentro violento y entre todos lograron sujetarla.

Hay un gran peligro al tratar casos de posesión desde el punto de vista físico. Los dem onios son seres espirituales. No pueden ser elim inados con un tratam iento psicológico o m ate­ rial. Si usted no puede hablar con autoridad en el nom bre de Je­ sús y hacer que el dem onio le obedezca, olvídese de la parte física. He oído de casos en que a la persona poseída se la azota­ ba con una m anguera de gom a para sacarle los dem onios. En nuestra ciudad, un exorcista que decía ser cristiano trató de sa­ car los dem onios de una persona azotándola, y literalm ente la mató. Los dem onios no salen con latigazos ni con aconseja- m iento. Sólo respetan un nom bre, y es el nom bre de Jesucristo, pronunciado por personas que conocen a Cristo y viven para É l.

Los dem onios no pueden ser "curados" con m edicam entos. Son espíritus y hay que tratarlos espiritualm ente. Lo que se p ue­ de curar con m edicam entos no es necesariam ente dem oníaco. C onozco dos casos ocurridos en nuestra propia provincia, don­ de dos exorcistas "autoungidos" llegaron a la conclusión de que la diabetes era dem oníaca. Entonces se dedicaron a echar fuera

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los dem onios de la diabetes. D espués le dijeron a sus pacientes que podían dejar de tom ar insulina. Cuando los pacientes entra­ ron en com a diabético, los evangelistas dijeron que tenían una visión celestial. En am bos casos los pacientes m urieron. Se in i­ ciaron investigaciones y todo el caso produjo una publicidad n e­ gativa que se difundió por todas partes y dañó seriam ente la causa del Señor. N o es necesario ser m uy inteligente para saber que no puede tratarse hum anam ente o "curar" los dem onios con m edicam entos. Si un diabético responde a la insulina cuando el páncreas deja de producir lo que el cuerpo necesita, ¿por qué un evangelista charlatán va a decir que el problem a es dem oníaco? ¡Los dem onios no pueden "curarse" con m edicam entos o trata­ m ientos m édicos! Si alguien com ienza a m anejar físicam ente a una persona en una sesión de liberación, usted se dará cuenta de que ese alguien sabe m uy poco de liberación. Si alguien co­ m ienza a echar fuera "dem onios" que pueden curarse con un m edicam ento, usted debería cuestionar inm ediatam ente el diag­ nóstico de posesión dem oníaca. Es cierto que Jesús echó fuera espíritus sordos, ciegos y m udos. También creo que esos espíri­ tus no podrían haber sido corregidos ni siquiera con todos los conocim ientos m édicos que hay en la actualidad.

Ni Jesús ni los apóstoles dijeron que toda enferm edad fue­ ra dem oníaca. Cuando Jesús sanó a los leprosos (Lucas 17:12- 19), les dijo que fueran a presentarse ante los sacerdotes que debían declarar que los leprosos estaban sanos. De la m ism a form a hoy, si alguien dice haber sido sanado, debe ir a ver a su m édico, ser exam inado y declarado sano por él, si realm ente ha sido sanado.

Tratar a un paciente que tiene una afección psicológica, fi­ siológica o espiritual es un tem a m uy serio. U n paciente no iría a consultar a cualquiera en caso de sufrir un problem a físico. Se aseguraría de que el m édico o cirujano esté capacitado y tenga experiencia. ¿Por qué, entonces, hay personas que perm iten que las aconsejen quienes aún no han podido vencer sus propios problem as o que no han encontrado la paz con D ios? D ios le ha dado a la iglesia (Efesios 4:11) dones m inisteriales para perfec­

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cionar a los santos en el m inisterio. Si no reciben atención de ministros que hayan sido ordenados por D ios dentro de una es­ tructura, seguram ente fallarán. Si los ciegos guían a los ciegos, todos caerán en el hoyo (M ateo 15:14).

A dem ás, quisiera advertir sobre el peligro de efectuar libe­ raciones en reuniones de oración caseras sin líderes presentes que estén adecuadam ente sujetos a la estructura. E n nuestros grupos caseros, siem pre aconsejam os a los líderes que traigan a aquellos que necesitan liberación a la iglesia para que allí sean m inistrados, dentro de lo posible, los m iércoles o los dom ingos, luego del culto.

H ay m uchos otros aspectos del tem a de posesión dem onía­ ca y exorcism o. También hay casos en que el paciente (si no es lunático) necesitará aconsejam iento antes y después de realiza­ da la liberación. Por ejem plo: m uchas veces en la B iblia se aconseja a personas de quienes se habían echado fuera dem o­ nios: "Vete, y no p eques m á s ”.O, si la casa había sido lim piada y no estaba ocupada (M ateo 12:45), existía el peligro de que vi­ nieran otros siete dem onios y tom aran posesión de ella.

P ara quienes quieren leer m ás sobre el tem a, recom iendo un librito escrito por D erek Prince, titulado E xpeling D em ons (Expulsando D em onios); O ut in the N am e o f Jesus(Fuera en el N om bre de Jesús), de Pat Brooks, o A M anual on Exorcism (M anual de Exorcism o), de H.A.M . W hyte.

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