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La imposición de manos:

In document Transferencia de Espiritus (página 129-132)

bendiciones y peligros

P

ocas personas com prenden los peligros que im plica la im posición de m anos. E sta práctica siem pre h a sido considerada una form a de im partir bendición. ¿N o es razonable suponer que si se pueden im partir bendiciones, tam ­ bién puede suceder lo opuesto? D urante m uchos años de m inis­ terio y observación he visto algunas cosas que m e han preocupado. Por ejem plo:

* U n m inistro que tenía problem as personales de inm orali­ dad, aconsejaba y m inistraba a m atrim onios, cuya situación lue­ go, generalm ente em peoraba; algunos m atrim onios llegaron a separarse.

* El líder de un grupo de oración que tenía un espíritu m uy crítico m inistraba a este grupo, que se volvió tan crítico com o él

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y desarrolló una fidelidad a este líder que no venía del Señor. * U n evangelista hom osexual im ponía las m anos a algunas personas, que luego tenían el m ism o problem a que él.

* U n laico que se había apartado de la doctrina im ponía las m anos a sus seguidores y les m inistraba. Pronto ellos caían en el engaño y aceptaban sus falsas doctrinas de principio a fin.

* U na m ujer m uy atada y desequilibrada em ocionalm ente m inistraba a otras m ujeres y les im partía su espíritu.

Por supuesto, hay un m inisterio bíblico de im posición de m anos ordenado por Dios, que trae bendición. De la m ism a fo r­ m a existe lo contrario, según quien sea el que m inistre. Existe, por consiguiente, un gran peligro en dejar que cualquiera im ­ ponga las m anos.

A sí com o D ios pudo tom ar del espíritu que estaba en M o i­ sés y ponerlo sobre los setenta ancianos (N úm eros 11:17), de la m ism a form a el espíritu del enem igo puede tom ar del espíritu de quien le im pone las m anos y ponerlo sobre usted. A quí podría decir que es peligroso que personas que están poseídas por un espíritu equivocado im pongan las m anos. H ablo de los peligros y las bendiciones de im poner las m anos, especialm ente en rela­ ción con el que lo recibe, pero tam bién se podría m encionar bre­ vem ente el peligro de im poner las m anos sobre personas poseídas por espíritus m alignos y equivocados, si quien lo hace no está adecuadam ente cubierto por la sangre de Cristo, funcio­ na dentro de la estructura de una iglesia y está calificado para ese m inisterio.

Pablo, cuando escribe a Tim oteo, le advierte de este peli­ gro: leam os 1 Tim oteo 5:22:

"No im pongas con ligereza las m anos a ninguno, ni p a rti­ cipes en p ecados ajenos. C onsérvate puro".

En su librito Laying o f H ands (La im posición de m anos), D erek Prince ofrece esta advertencia:

"Prim ero, este m inisterio jam ás debería ser ejercido liviana o descuidam ente, sino siem pre en un espíritu de oración y hu­ mildad.

A lexander William N ess 129

Santo en cada paso: ¿Con quién orar? ¿Cuándo orar? ¿Cóm o orar?

"Tercero, el creyente que im pone las m anos debe saber có­ m o reclam ar para su propio espíritu el continuo poder purifica- dor y protector de la sangre de Cristo.

"Cuarto, el creyente que im pone las m anos debe tener tal poder del E spíritu Santo que pueda vencer cualquier tipo de in­ fluencia espiritual m aligna que quiera obrar en, o a través de, la persona a la que se le im ponen las m anos.

"Cuando estos cuatro requisitos de seguridad no se cum ­ plen cuidadosam ente, existe un verdadero peligro de que pueda haber resultados espirituales dañinos tanto para quien im pone las m anos, com o para quien recibe la im posición, com o para ambos."

Veamos un poco m ás de cerca la enseñanza bíblica sobre este tem a de la im posición de m anos.

N o participe en pecados ajenos. C onsérvese puro.

Identificación

"Y los ancianos de la congregación pondrán sus m anos so ­ bre la cabeza del becerro delante de Jehová, y en presencia de Jehová degollarán aquel becerro"(Levítico 4:15).

Los ancianos, en nom bre de la congregación, identificaban el pecado de la congregación con el anim al que sería sacrifica­ do. E ra un acto de transm itir culpa del culpable al inocente cuando se derram aba la sangre del anim al. Sus pecados eran cu­ biertos. E ra identificar, quitar y colocar sobre otro. Cuando C risto fue entregado, fue entregado por m anos de hom bres (M ateo 26:23). C uando Pilato entregó a C risto para que fuera crucificado, trató de quitar su culpa al lavarse las m anos (M a­ teo 27:24).

Veamos la asociación de las m anos con la culpa, el pecado, la transferencia, y la quita, etc. El salm ista dice: "Guárdame de

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"Envía tu m ano desde lo alto; redímeme, y sácam e de las m uchas aguas, de la m ano de los hom bres extraños, cuya boca habla vanidad, y cuya diestra es diestra de mentira".

L a im posición de m anos es una doctrina, según Hebreos

6:2:

"...de la doctrina de bautism os, de la im posición de manos, de la resurrección de los m uertos y del ju ic io eterno".

Según el versículo 1, esta doctrina es parte de los principios fundam entales. Por supuesto, enseñamos: la doctrina de bautis­ m os, la resurrección de los muertos, el juicio eterno, el arrepenti­ m iento de obras m uertas, la fe en D ios, la im posición de manos.

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