* Pueden verse siem pre los ángeles? ¿N egaría usted su existencia? A lgunas personas dicen que han visto a su án- gel de la guarda. Isaías, com o recipiente espiritual, estaba conectado con Dios. En Isaías 6 vio a D ios, lo escuchó y vio se rafines con seis alas, que volaban y decían: "Santo, santo, san
to, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria". ¡Toda la T ierra está llen a de su gloria! ¿C óm o puede ser que la m ay o ría de nosotros sólo veam os la T ierra llen a de violencia, m aldad y p ecado? ¿P o d ría ser que estem os m ás c o nectados con las ondas de la m ald ad que con las que revelan la g lo ria de D ios? El efecto de esta visión sobre Isaías fue profundo. In stan tán eam en te se puso a d isp o sició n del S eñor
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p a ra cu alq u ier m isión que él q u isiera darle.
Los seres espirituales son m uy reales. C uando M oisés m u rió, hubo una disputa por su cuerpo entre el diablo y el arcángel M iguel. Satanás sabía muy bien que el espíritu y el alm a de M oisés no estaban en su poder. D ado que C risto no había m uer to aún para redim ir al hom bre total, el hom bre espiritual estaba en el paraíso con un "pagaré de redención" que debería ser he cho efectivo en la resurrección de Cristo, pero el viejo diablo, por alguna razón, quería al m enos el cuerpo de M oisés. A hora bien, había u na disputa concreta, y M iguel reclam ó el cuerpo del fallecido siervo de D ios, y utilizó el nom bre del Señor.
"Pero cuando el arcángel M iguel contendía con el diablo, disputando con él p o r el cuerpo de M oisés, no se atrevió a p ro fe r ir ju ic io de m aldición contra él, sino que dijo:
E l Señor te reprenda" (Judas 9).
¿Q uién creó estos espíritus? ¿D e dónde vinieron?
"Porque en él fu ero n creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra; visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fu e creado p o r m edio de él
y
pa ra él.Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él su b sisten" (C olosenses 1:16-17).
N uestro Señor tiene un propósito específico para los espí ritus buenos y m alos. Perfecciona para sí m ism o u na esposa santa y perfecta. El versículo 21 nos dice que aunque éram os enem igos de Dios, el E spíritu Santo nos buscó para llevam os a Cristo, quien nos reconcilió con D ios por su muerte.
"Y a vosotros también, que erais en otro tiem po extraños
y
enem igos en vuestra mente, haciendo m alas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, p o r m edio de la muerte, p a ra presentaros santos y sin m ancha e irreprensibles delante de él"(C olosenses 1:21-22).Para presentarnos sin m ancha e irreprensibles (aunque es todo obra suya), debem os, com o seres dotados de libre albedrío, vencer com o él venció antes de sentarnos con él en su trono. E s ta es una tarea espiritual y sólo puede realizarse en el ám bito es
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piritual. El Espíritu Santo trabaja, y los espíritus malignos tam bién. Ellos nos prueban, nos tientan, nos apartan de Dios, mientras que el Espíritu Santo nos acerca a Cristo para que seamos lim pia dos. Esta batalla continúa, com o explica Pablo en Gálatas 5:17:
"Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, p a ra que no hagáis lo quisiereis
L a Palabra de D ios se refiere a nuestro Señor Jesucristo co m o un Á ngel. Á ngel es "Angelo", que traducido significa "m en sajero".
Es llam ado A ngel de D ios (G énesis 21:17).
En G énesis 31:11,13, este ángel le habló a Jacob y le dijo:
"Yo soy el D ios de Bet-el".
Él era el Ángel que le habló a M oisés desde la zarza ardiente en Éxodo 3:2.
Era el Á ngel que se le apareció a G edeón con un báculo en su m ano y consum ió el sacrificio (Jueces 6:20-22).
E ra el Á n g el que se ap areció a M an o a y su esp o sa en Ju eces 13.
E ra el Á ngel que les apareció a A braham y Sara en G é nesis 16.
El m ism o Á ngel se le apareció a A braham al o frecer su hijo en G énesis 22.
Era el m ism o Á ngel que vino a Israel en una colum na de fuego y una nube en Éxodo 14:19.
U na y otra vez el Á ngel del Señor intentó evitar que Ba- laam hiciera lo equivocado, y el asna del profeta lo vio, pero él no (N úm eros 22).
Él fue el Á ngel que trajo a Israel a la tierra prom etida en Jueces 2:1.
Fue el Á ngel que determ inó la m uerte del rey O cozías por que él consultó a B aal-zebub, dios de Ecrón, en 2 Reyes 1.
¿N o fue este Á ngel quien anim ó a Elias, cuando él estaba sentado bajo el enebro, en Jueces 19:5-11?
¿Y el que visitó a D aniel en el foso de los leones (Daniel
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Seguram ente él era el "cuarto hom bre" en el horno de fue go donde estaban Sadrac, M esac y A bed-nego en D aniel 3:25,28.
Fue él quien se apareció a C orn elio en visión y le dijo que trajera a Pedro (H echos 10).
Fue el m ism o Á ngel que abrió las puertas de la prisión don de estaba Pedro en H echos 5:19 y 12:7, y que vio Pablo en el cam ino a D am asco, en H echos 27:23, o Juan en Patm os, en A pocalipsis 1:1 y 5:2.
Los ángeles son espíritus m inistradores enviados para m i nistrar a los herederos de la salvación:
"Ciertamente de los ángeles dice: E l que hace a sus á nge les espíritus, y a sus m inistros llam as de fu e g o " (H ebreos 1:7).
N osotros somos los herederos de la salvación. E stam os ro deados de estos espíritus. ¿Tenem os tal capacidad de recepción que podam os recibir y com unicarnos con estos espíritus m inis tradores? Recuerde: estos ángeles no deben ser adorados (C olo senses 2:18).
Conozco un evangelista que se preocupaba tanto por com u nicarse con su ángel que se "pasó de la raya" y cayó en herejía. Los ángeles, com o espíritus m inistradores, nos ayudarán y nos cuidarán en el peregrinaje. Pero, así com o el Espíritu Santo, ellos exaltan a Cristo y nos llevan a Cristo constantem ente.
Im agínese estar rodeado de espíritus m inistradores. Tene m os m uchas cosas para nosotros. Si nuestros ojos fueran abier tos, com o los del siervo de Elias, podríam os ver "los m ontes" a nuestro alrededor, llenos de espíritus m inistradores.
La B iblia nos dice:
"No os olvidéis de la hospitalidad, porque p o r ella algu nos, sin saberlo, hospedaron ángeles" (H ebreos 13:2).
Es fantástico estudiar a los ángeles. Observem os:
T ienen cu erp o s con m an o s, p ies, o jos, etc. (G énesis 18:2,4,8; 19:1-22).
Tienen em ociones (G énesis 18:8). Tienen apetito (G énesis 18:8).
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Son inteligentes (2 Sam uel 14:20). Son obedientes (Salm o 103:20). Son dóciles (Judas 9).
Son poderosos (A pocalipsis 18:1). N o necesitan descansar (A pocalipsis 4:8).
A parecen com o visibles o invisibles (N úm eros 22:22-35). Viajan a una velocidad increíble (Ezequiel 1; A pocalipsis 8:13: 9:1).
H ablan en lenguas (1 C orintios 13:1).
Parecen ser innum erables (Lucas 2:13; H ebreos 12:22). Están interesados en lo que sucede en la Tierra (Lucas 9:26; 1 Tim oteo 5:21).
Están delante de D ios (2 C rónicas 18:18). Están sujetos a D ios (M ateo 22:30). N o están ociosos; hacen cosas:
G uardan las puertas (A pocalipsis 21:12).
H acen guerra (2 Tesalonicenses 1:9-10; Apocalipsis 12:7-9). Ejecutan juicios (G énesis 19; 2 Sam uel 24; 2 Reyes 19; A pocalipsis 8).
G obiernan naciones (D aniel 10).
M inistran a los santos (1 Reyes 19; M ateo 4:11; H ebreos 1:14).
C antan alabanza y adoración a D ios (Lucas 2:13; A pocalip sis 5:11).
G uían a los predicadores (H echos 8:26; 27:23).
Im parten la voluntad de D ios (H echos 5:19, 20; 10:1-6). Traen respuestas a las oraciones (D aniel 9:21; H echos 10). Separan a los m alos de los justos (M ateo 13:49).
A tan a Satanás (A pocalipsis 20).
A com pañan a Cristo a la Tierra (M ateo 16:27; 25:31; 2 Tesalonicenses 1:7-10).
¿Puede im aginarse quiénes son, qué hacen? Son espíritus m inistradores, pero algunas personas ni siquiera creen que exis ten. ¡Qué pena! Para nosotros, los creyentes, hay m ás de lo que im aginam os. N uestro Señor dijo que jam ás nos dejaría ni nos abandonaría.
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Pero debo darle una im agen balanceada y hablar tam bién de otros espíritus por los que nos preocupam os m enos. Sin em bargo, existen, son un poder y una realidad que debem os tener en cuenta. Para que usted no se deje llevar y se burle del dem o nio, recuerde que ni siquiera el arcángel M iguel se atrevió a acu sarlo, sino que le dijo: "El Señor te reprenda" (Judas 9).