• No se han encontrado resultados

Escritos penales.pdf

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Escritos penales.pdf"

Copied!
186
0
0

Texto completo

(1)
(2)

2014

Escritos PEnalEs Manuel G. abastos

(3)
(4)

MANUEL G. ABASTOS

ESCRITOS

PENALES

Nota preliminar de José F. Palomino Manchego

(5)
(6)

Nota PrelimiNar Por José F. Palomino manchego

I. Pinceladas biográficas ... 8

II. Manuel G. Abastos, Estudiante universitario ... 9

III. Abastos y el derecho de menores ... 18

IV. Abastos y las revistas jurídicas ... 19

V. Abastos, historiador ... 21

VI. Abastos, indigenista ... 23

VII. Abastos, bibliotecario ... 25

VIII. Metodología jurídica y enseñanza práctica ... 26

IX. Abastos, penalista ... 28

X. Abastos, Decano Del Colegio de Abogados de Lima ... 36

XI. Los ultimos años de abastos ... 39

i Parte GeNeral 1. El delincuente en el Código de Maúrtua ... 43

I. Imputabilidad y responsabilidad ... 45

(7)

1 Esquema para el estudio de los delitos contra la libertad y honor sexuales ... 123 2. El delito de violación del secreto de la correspondencia en el Código Penal peruano... 136

iii

eNseñaNza y metodoloGÍa JurÍdico–PeNal

1. Programa de segundo curso de derecho penal ... 155 2. Exposición sobre el desarrollo del programa y método de enseñanza del segundo curso de

Derecho Penal (Parte Especial) ... 169 3. La enseñanza del derecho penal y el método de “casos” ... 171 4. Los colegios de abogados y la enseñanza práctica del derecho ... 175

(8)

Por

JOSé F. PALOMiNO MANchEGO

Profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

De antesala debo confesar que para la presente Nota Preliminar sobre Manuel G. abastos Hurtado (1893-1983) nos hemos valido de los

testimonios muy valiosos e ilustrativos de José Hurtado Pozo, luis

raMírez aGuirre, luis a. braMont arias, luis e. roy Freyre, Víctor a. VillaVicencio cuneo, JaVier silVano anda, Manuel cerPa cerPa, Francisco aGuilar condeMarín († 1990), y de doMinGo García belaunde, quien, una vez más, me proporcionó parte del material bibliográfico escrito por el penalista moqueguano. De ahí, pues, mi gratitud y reconocimiento in extenso a cada uno de ellos, por cuanto sin la información que me alcanzaron hubiera sido difícil escribir las líneas que a continuación discurren. No obstante ello, me responsabilizo de manera personal por cualquier idea, expresión o dato aquí insertado. Quiero

también expresar mi especial agradecimiento a José Manuel abastos

Gil-VarGas, por autorizar publicar con sentido académico los escritos de su ilustre abuelo, de quien ha heredado el noble oficio de la abogacía.

Hasta la fecha, quisiera equivocarme, la producción intelectual de abastos

no ha sido estudiada de manera rigurosa en conjunto. Quizás obedeciendo en parte a la falta de información, en realidad muy dispersa, principalmente

la relativa a los datos biográficos. (En vía de ejemplo, alberto tauro

no lo toma en cuenta en la primera edición de su Diccionario Enciclopédico

del Perú, Editorial Mejía Baca, Lima, 1967, ni mucho menos en el Apéndice

a dicha obra, aun cuando lo hace en la nueva edición, muy mejorada, con el título Enciclopedia Ilustrada del Perú, Promoción Editorial Inca, Lima, 1987, Vol. 1, pp. 19-20. Incluye retrato).

(9)

Fue en una de las últimas reuniones, aproximadamente a fines de abril de 1989, que tuvimos en el Comité de Redacción de Ius et Praxis, la revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Lima, donde nació la idea de incluir en la Sección “Nuestros Clásicos”, con justicia

y acierto, a Manuel G. abastos Hurtado. A fortiori, estando próximo

a celebrarse el centenario del nacimiento del eximio penalista. El Director de Ius et Praxis, en esa oportunidad exclamó: ¡Ahora, a quién ponemos en “Nuestros Clásicos”! Se bosquejaron algunos nombres, pero finalmente

por iniciativa del siempre entusiasta y bondadoso profesor luis raMírez

aGuirre, quien fue alumno de nuestro homenajeado en el ciclo doctoral de

la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se decidió que Manuel G.

abastos ocupe el sitial de la Sección “Nuestros Clásicos” de la revista Ius

et Praxis.

I. PINCELADAS BIOGRÁFICAS

Pues bien, hablando de datos biográficos diremos que Manuel G. abastos

Hurtado nació en Moquegua el 8 de noviembre de 1893. Desde muy joven fue formando un curriculum vitae sumamente envidiable y copioso. La nota característica de su persona fue la de mantener una actividad constante que se vio más acentuada en la docencia que en la producción bibliográfica.

(Sobre los datos biográficos, para mayor información, Cfr. aroseMena

Garland, Geraldo, El Colegio de Abogados de Lima y sus Decanos,

Sigraf, Lima, 1977, p. 318; GuzMán FiGueroa, Abraham, “Homenaje al

Dr. Manuel G. abastos” (Día del Maestro Universitario de Derecho), en

Revista del Foro, Año LXV, N.º 2, Lima, 1978, pp. 105-112. Se incluyen

retratos fotográficos, pp. 119-120. El 18 de mayo de 1978, en la persona de Manuel G. abastos se creó el “Día del Maestro Universitario de Derecho”. Curiosamente y habiendo en nuestro medio maestros universitarios que con humildad y en silencio han dedicado gran parte de su vida a formar futuros hombres de leyes, el Ilustre Colegio de Abogados, corporación gremial a la

cual pertenecemos, no ha seguido homenajeándolos. carlos enrique

MelGar (“Homenaje al Dr. Manuel G. Abastos, con ocasión de celebrarse el Día del Abogado”, en Revista del Foro, Año LXX, N.º 1, Lima, 1983, pp. 167-171) decía sobre abastos: “(...) es una de las más gloriosas fisonomías de la Historia del Derecho y de la docencia universitaria”. Vid., también los

“Datos biográficos” que se incluyen con toma fotográfica de abastos, a

raíz de su elección como nuevo Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima, en la Revista del Foro, Año XLIV, N.º 1, Lima, 1957, pp. II y III.

(10)

Además, consúltese la “Nota Biográfica” sobre abastos, publicada en la

Revista de Derecho y Ciencias Políticas (en adelante Revista de Derecho y Ciencias Políticas), Año XXIX, N.º I, Lima, 1965, pp. 221-222, con ocasión

de su nombramiento como Catedrático Emérito de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el mismo que fue ratificado por Resolución Rectoral N.º 22729 del 15 de enero

de 1965. De sumo interés resulta el discurso de abastos —en realidad es

un testimonio personal y memorias de su vasta labor en la cuatricentenaria Universidad— agradeciendo el homenaje que se le tributó el “Día del Maestro Universitario de Derecho”, publicado en la Revista del Foro, Año LXV, N.º 3, Lima, 1978, pp. 49-56. También vio la luz en la Revista de Derecho y

Ciencias Políticas, Vol. 42, N.ºs. 1, 2 y 3, Lima, 1978, pp. 119-127).

Manuel G. abastos era un hombre de innata formación cultural, habiendo realizado una labor modesta pero efectiva y silenciosa en la vita universitae. Si bien es cierto que gran parte de su pensamiento ha destilado en el Derecho Penal (parte general y especial) no podemos dejar de lado su fructífera actividad cumplida en sus años estudiantiles, como también su labor en el campo de la Historia, de la Metodología Jurídica, del Derecho de Menores, además de su meticuloso trabajo en la Revista de Derecho y Ciencias Políticas, y el papel que le cupo desempeñar al frente del Colegio de Abogados de Lima como Decano. En ese orden de ideas, iremos desarrollando el ethos pensante, para decirlo de otra forma, el horizonte de la producción intelectual y bibliográfica de Manuel G. abastos. El superhombre que Nietzsche refería, tipo al que debe tender la humanidad, sin desconocer los valores y la libertad, ni mucho

menos reniegue a la democracia, recae en abastos.

II. MANUEL G. ABASTOS, ESTUDIANTE UNIVERSITARIO

La actividad de abastos, verdadero homo universitarius, en buena parte

obedece a su atalaya formación juvenil. Hombre de ideas renovadoras e

inquietantes fue abastos desde el inicio de sus estudios en la Universidad

Nacional Mayor de San Marcos hasta los últimos años de su existencia como

profesional. Manuel G. abastos llegó a formar parte del “Movimiento

Reformista”, que posteriormente se agrupó en un Comité Central presidido

por José Manuel calle. En tal virtud, abastos dejó una honda huella

en la época de la Reforma Universitaria. Como se sabe, el ab initio data del año 1907 que se empieza a plantear algunas reformas en el Congreso de estudiantes reunidos en la ciudad de Buenos Aires. Luego se volverá con

(11)

mayor fuerza en mayo de 1919, siendo en el Perú el abanderado Víctor

raúl Haya de la torre. Para ello influyeron sobremanera el diario

La Razón que dirigía el Amauta José carlos MariáteGui, y otro más denominado La Actualidad, sobre todo por su contenido revolucionario. abastos fue uno de los portavoces de la Reforma Universitaria a quien se le encomendó redactar los “famosos manifiestos” que en el fondo eran una especie de demandas juveniles. Ahí se hizo famosa aquella frase al compás del inquieto y novel estudiante abastos: “Por primera vez los universitarios hablan al País en nombre del ideal de cultura”. Documento realmente valioso fue el “Manifiesto del Comité de Reforma”, cuya paternidad se le atribuye a Manuel G. abastos, y al cual, otro reformista y actor de esa época, luis alberto sáncHez calificó como histórico. A la verdad, abastos,

en términos de sáncHez, era un “hombre macizo y frío”, es decir, un poco

barroco. En alguna oportunidad, Villavicencio Cuneo nos manifestaba que abastos era una persona de poco hablar, sobria, de buen castellano, que escribía muy bien, exigente y responsable en el contenido de algún ensayo suyo antes que salga a publicidad. No en balde, el extinto penalista español JiMénez de asúa catalogó a abastos “de ágil entendimiento y sólida cultura penal”.

A continuación, reproducimos in integrum el Manifiesto, gracias al permiso

concedido por JorGe basadre ayulo, hijo del ilustre historiador tacneño, mediante carta del 31 de agosto de 1990:

LOS ESTUDIANTES AL PAÍS

Nuestra divisa es: Pensar y hacer por el Perú y para el Perú

¿Por qué actuamos?

Por primera vez los universitarios hablan al país en nombre del ideal de cultura. Nuestra palabra interpreta el sentimiento de la nacionalidad y el entusiasmo y la esperanza de veinte generaciones. Quienes ayer hubieran amado el pueril contentamiento de una vida sin tendencias ni inquietudes espirituales, hoy, frente a la pálida y enferma realidad, elevan el íntimo fervor visionario hacia las grandes cosas y los supremos intereses de la patria. La fe en el porvenir orienta las almas y abre prometedoras rutas a la acción de jóvenes energías. Entramos resueltamente al concierto renovador, pues comprendemos que es más progresivo un pueblo cuanto más intensamente se cumplen los deberes humanos y cuanto más cerca de la vida pasa la corriente saneadora de las aspiraciones juveniles.

(12)

¿Qué perseguimos?

Perseguimos la organización nacional por medio de la cultura nacional. Queremos descolonizarnos un tanto de las metrópolis científicas europeas; aspiramos al conocimiento de nuestro mundo por nuestro propio esfuerzo intelectual; tratamos de acabar con la disociadora aristocracia universitaria, infiltrando la ciencia que democratiza y unifica; deseamos curarnos de las nocivas abstracciones y del extranjerismo ideológico, desviado y enervante; anhelamos formar nuestro criterio positivo para el análisis de este enfermo yacente que se llama Perú. Y para obtener todo esto necesitamos fundar la Universidad Peruana, cálido regazo de la patria futura, robusto seno de vitalidad mental, materna directora de actividades prácticas y de fecundos ideales nacionales. He aquí por qué los estudiantes lanzamos al país nuestra palabra de sinceridad, empeñados desde hace un mes en tremenda batalla de profilaxis universitaria.

¿Qué es nuestra Universidad?

El Perú se yergue mediocre en la cultura de América, orgulloso de su universidad secular, mientras un fresco espíritu universitario realiza obra de génesis en países circunvecinos. Si el analfabetismo es índice de anormalidad social, la afanosa conquista del diploma y la seca teoría de una media ciencia postiza y cascabelera, son signos de degeneración. Y tal le acontece a nuestro primer centro educativo. San Marcos, nobiliario blasón de las letras coloniales, rancia cátedra de ergotistas peripatéticos, dejó de ser el claustro salmantino aplicado a un sabio humanismo académico, para convertirse en mala fábrica de titulados. Sus disciplinas, muchas de ellas arcaicas o circunscritas, se desenvuelven conforme a programas irrealizables. Sus métodos rutinarios y memoristas, producen neurastenia y rebajan e infantilizan al instituto. Los maestros, entre los que para suerte de la juventud hay algunos muy dignos, encariñados con el saber, metódicos y comprensivos, carecen por lo general de dotes pedagógicas, pues las Facultades, olvidando la prueba eficaz de los concursos, elevaron a la cátedra a profesionales competentes e incompetentes, que distaban mucho de ser lo que la cátedra exigía: maestros.

Dando una ciencia envejecida y deformada, la Universidad se propone el ideal del sabio; y no se orienta ni en la dirección altamente especulativa ni en la práctica, aplicada o nacionalizante. La Facultad de Letras vive divorciada de la literatura peruana. La Facultad de Ciencias Políticas y Administrativas no da ni una mala burocracia diplomática. La Facultad de Jurisprudencia revisa fríamente el Derecho. La Facultad de Ciencias Naturales no crea aptitudes científicas al servicio de la industria. La Facultad de Medicina no estudia definitivamente los graves problemas de la Higiene y la Nosografía en el país. ¿Qué hace, entonces, la Universidad? Respecto al abandono en que la Universidad ha dejado el sentido educativo de la enseñanza, pueden aplicarse a nuestro medio estas palabras del profesor español Sela: “La juventud no tiene, en su mayoría, al abandonar la Universidad, otra idea de

(13)

la vida que aquella con que entró a los cursos de la Facultad, ni un sentido elevado e ideal, ni la nobleza de gustos y de pensamientos, que es su consecuencia; nada, en suma, que acredite el desarrollo armónico de todas las facultades del cuerpo y del alma conforme a una concepción racional de los fines humanos, y el completo dominio del objeto de la especial profesión a que cada cual se dedica.

El concepto moderno de Universidad

La definición que puede darse de Universidad en los Estados Unidos es: un lugar donde se enseña la universalidad del saber. En Alemania, la Universidad desarrolla la inteligencia y crea el hábito científico; es, según la frase de Fichte, no un establecimiento de instrucción, sino una escuela en la que se hace del estudiante un artista del arte de aprender. El college inglés dirige hacia la vida y fortalece el carácter. La Universidad francesa está abierta a todas las ideas; las ideas abundan y superabundan. El gran principio que rige en estos centros de estudio, es el de la libertad, libertad para los profesores, libertad para los estudiantes. Todos ellos viven en continua gestación de reformas de enseñanza. Todos ellos plantean y resuelven en sus laboratorios y clases de seminario, los problemas que atañen a la vida material y espiritual del Estado. La educación y la política les deben orientaciones precisas; la economía y la industria obedecen a sus inspiradas sugestiones. Y es que la Universidad moderna más que a hacer profesionales tiende “hacia los fines de alta cultura, a la investigación directa, a la disciplina del saber, a la aplicación del método científico, a la comparación de los resultados adquiridos, y a la adaptación de todo esto al medio en que se vive”. Para cumplir tal programa, los discípulos se hacen colaboradores de los maestros; investigan con ellos, descubren con ellos; o sea, los maestros no se limitan a exponer los resultados de la ciencia hecha y vulgarizada, sino que enseñan a remontarse a las fuentes y a la concepción de los métodos; y en fuerza de tal familiaridad directora, es que pueden moldearse las almas juveniles en el troquel de una sabia y cálida presión. De otro lado, la Universidad educa física y espiritualmente. En plena naturaleza, provista de gimnasios y jardines, forma organismos sanos y vigorosos; hace conciencias sanas y fuertes caracteres; vincula al joven a la tierra y a sus muertos y ahonda en las almas la tesis del nacionalismo redentor.

Esta es la universidad moderna

¿Cuáles han sido nuestras demandas?

Seríamos utópicos si después de mirar hacia las universidades extranjeras, pidiéramos que San Marcos suba en una hora a tan alto nivel. No. Nuestro criterio es relativo. Tenemos en cuenta deficiencias sustanciales. Guardamos el sentido de proporcionalidad que conviene a quienes estudian un país en infancia. Mas, por lo mismo, vamos hacia la reforma para que la Universidad encauce y eduque energías caóticas que, siendo fuerza del tiempo y de la sangre, subterráneamente fraguan deformidades en el organismo nacional.

(14)

Al Rector y a los Decanos de la Facultad les hemos pedido todo aquello que es posible conceder. Hemos exigido que abandonen los claustros maestros dignos y venerables a quienes achaques de edad no permiten ejercer eficazmente sus útiles funciones. Gente incomprensiva nos han opuesto el argumento sentimental. ¿Cómo es posible que así pague la juventud a quienes dedicaron su vida a la enseñanza superior? ¿Y cómo es posible —respondemos— que un centro de cultura universitaria, tenga por maestros a doctores retrógrados encariñados con un dogmatismo estrecho? Acusamos a los sentimentales de ignorancia y antipatriotismo. Sacrificamos a los menos presentándoles la ofrenda de nuestro reconocimiento y reclamando su jubilación, para que se salven los más, aquellos que necesitan de la savia nueva y enérgica de los cerebros selectos.

Nuestra demanda comprende, también, a maestros jóvenes en quienes el pecado de deficiencia es más grave. Y se extiende en consideraciones referentes a la provisión y reglamentación de cátedras y concursos; a la orientación de la enseñanza en un sentido eminentemente nacionalista; a la libertad de la cátedra y a la libre disciplina de los alumnos; a la intensificación de los estudios prácticos, disminuyéndose el abuso teórico; al aumento de disciplinas útiles o reducción de las inútilmente extensas; a la creación de bibliotecas especiales para cada Facultad; a la supresión de premios y de todo falso estímulo de aprovechamiento; a la concesión de becas a estudiantes pobres de Lima y provincias; al aumento del haber de los maestros, a fin de que puedan dedicarse por entero a la enseñanza; a la derogación de una ley destinada a abrir fácil camino al diletantismo profesional; y, por último, a la representación de los estudiantes en los Consejos Facultativos y Universitarios, conquista democrática alcanzada ya en todas las aulas americanas.

Nuestra universidad del futuro

Nuestra Universidad deberá inspirarse en sabias direcciones modernas. San Marcos no hará más esos malos bachilleres y doctores, cuyo excesivo número constituye un pernicioso proletariado. San Marcos se adaptará a la vida y al país; unificará su educación y diversificará su instrucción; desterrará tendencias aristocráticas para abrir sus puertas a todo espíritu ávido de ciencia. Y ya no hará pensar a la juventud con un cerebro francés de importación sino con un cerebro peruano dirigido hacia las propias cosas del terruño.,

La vasta e intocada realidad nacional está abierta al universitarismo generoso. La incógnita histórica; los pesantes problemas de la raza y de la higiene; la estrechez económica y el desarrollo de la riqueza; la reforma de los viejos moldes de organización política; de nuestra contradictoria legislación civil; hasta, diremos, la formación de la conciencia moral y nacional deben ser los puntos de mira de nuestra Universidad.

Cultura, grandes raudales de cultura necesita el país; y luego, ciencia aplicada a todas las viejas endemias sociales. Los estudiantes creemos que en un pueblo tan atrasado como el Perú —y esto no es participar de las visiones platónicas— la Universidad debe ser la que oriente la vida nacional.

(15)

Conocer lo que fuimos, saber lo que somos y fundamentar lo que seremos, he allí la obra de la Universidad Futura.

El Comité General de la Reforma:

José Manuel calle.- ricardo VeGas García.- Manuel G. abastos.- raúl Porras barrenecHea.- JorGe GuillerMo

leGuía.- Jacobo Hurwitz.- Juan Francisco ValeGa.- PrósPero

cHáVez.- Fernando GaMbirazzio.- luis J. Payet.- luis

alberto sáncHez.- ricardo arbulú.- raúl iParraGuirre.- lizardo aste.- elías lozada benaVente.- carlos raMos

Méndez.- daVid PareJa.- oscar roJas.- Félix Mendoza.- Manuel seoane.- enrique b. arauJo.- JorGe basadre.- isMael

aceVedo criado.- luis Pinzas.- auGusto rodríGuez larraín.- estaMante salinas carMona.- Federico la rosa toro.- carlos solari.- alberto esPeJo.- enrique Villarán.- eloy

esPinoza saldaña.- JorGe VillanueVa.- Víctor raúl Haya

de la torre.- José quesada.- eusebio colMenares.- sixto

M. aleGre.- José león y bueno.- abel rodríGuez larraín.- alberto Fuentes.- ricardo de la Puente.- ricardo Jerí. (Tomado de BASAdrE, Jorge. La vida y la historia, 2ª ed., revisada y aumentada por el autor, Industrial Gráfica, Lima, 1981, pp. 225-231).

Como complemento de esta etapa de formación que tuvo abastos,

señalaremos su paso por el Conversatorio Universitario. En principio, ¿quién

trae la idea y cómo llega al Perú? Fue Víctor andrés belaunde quien

planteó por vez primera en el Perú en un interesante opúsculo la idea de crear conversatorios y seminarios, luego de haberse formado y vivido en Europa. (Cfr. La vida universitaria. Ensayo sobre la Universidad y los estudios

nacionales, Conferencia dada en la Federación de Estudiantes y algunos

discursos, Imprenta y encuadernación de E.R. Villarán, Lima, 1917. Hay una nueva edición corregida con una exquisita Nota Preliminar realizada por doMinGo García belaunde, editada por Okura Editores, Lima, 1987. Vid., nuestra recensión en Ius et Praxis, N.º 16, Lima, 1990, pp. 393-395).

Así lo ha reconocido luis alberto sáncHez, a fuer, uno de los últimos

sobrevivientes del Conversatorio Universitario. (Cfr. “Prólogo” al libro de belaunde, Víctor Andrés, La realidad nacional, 4ª ed., Interbanc, Lima, 1980, p. xviii. También en su artículo “Recuerdos de Raúl Porras”, escrito en

Libro Homenaje a Raúl Porras Barrenechea, Universidad Nacional Mayor

de San Marcos, Lima, 1984, p. 82).

Ahora bien, ¿qué es el Conversatorio Universitario? Víctor andrés

(16)

reducen, entre otros, a la vinculación de la Universidad con la vida nacional. Sostiene que “Es indispensable establecer seminarios o conversatorios dirigidos por profesores, en que, en vista de las fuentes y documentos más completos, se discutan los diversos aspectos de aquellos problemas”. (Cfr. La

Realidad Nacional, cit., p. 198).

De lo expuesto, se puede sostener que el Conversatorio Universitario era una reunión donde se desarrollaban planteamientos, interrogantes y respuestas concretas sobre la Independencia del Perú, con ocasión de celebrarse en 1921 su Centenario. En rigor, los temas tenían un enfoque histórico y la Historia se estudiaba bajo esa metodología. Ahí se formaron los futuros historiadores, tal

como es el caso de Porras barrenecHea, quien desarrolló exitosamente

su labor histórica hasta su muerte ocurrida el 27 de setiembre de 1960, y cuyas contribuciones escritas siguen siendo guía de consulta para cualquier estudio, ya sea, límites, lengua, arqueología, viajeros, personajes, etcétera. Por ello mismo, también el manojo de ideas que se expusieron y discutieron en el Conversatorio Universitario fueron, con el transcurso del tiempo, temáticas paralelas en las diversas disciplinas del saber humano practicadas por sus integrantes. En realidad, la mira se extendió más allá de su objetivo central en busca de otro propósito; es decir, mantener un vínculo de amistad e intelectual, así como abordar los infaltables problemas de la Universidad. Y sin pruritos personales, debemos destacar que sus integrantes tomaron la posta de la “Generación Novecentista”, conocida también como el “Grupo de la Protervia”. Acá no está en discusión saber si los integrantes del Conversatorio Universitario formaron parte de una generación. Si tenemos en cuenta que

una generación, como enfatiza aristóteles, es el cambio que va del no

ser al ser del sujeto según la contradicción, llegamos a la conclusión que el Conversatorio Universitario tuvo en su seno, quiérase o no, a intelectuales de una nueva generación, conocida también como la “Generación del Centenario”, “Generación del Conversatorio”, o “Generación vetada”. Fueron, entre

muchos, sus integrantes los siguientes: raúl Porras barrenecHea,

Manuel seoane, José luis llosa belaunde, carlos Moreyra y Paz soldán, luis alberto sáncHez, JorGe GuillerMo leGuía,

luis a. Flores, JorGe basadre, GuillerMo Hoyos osores,

carlos sayán álVarez, José quesada larrea, ricardo VeGas García, GuillerMo luna cartland, Manuel G. abastos; y, tal vez, sin confirmar, Víctor Raúl Haya De La Torre, en tanto que el líder aprista

venía de Trujillo. Uno de sus máximos exponentes, JorGe GuillerMo

(17)

y benéfico. Cierto es que aún no ha presentado una personalidad pujante. Mas ¿cómo se quieren exigir frutos maduros a una cosecha que recién empieza a

enervar?” cHirinos soto sostiene que: “La Generación del Centenario se

yergue como contradictoria de la Generación novecentista”. (Cfr. Historia de

la República (1930-1985), Editores Importadores, Lima, 1985, T. II, p. 18).

De las diversas conferencias, en homenaje al Centenario de la Independencia, las únicas que se publicaron en folletos sueltos, desafortunadamente de difícil

acceso para la consulta, fueron las de JorGe GuillerMo leGuía, “Lima

en el siglo XVIII”; raúl Porras barrenecHea, “Don José Joaquín

Larriva”; y la de luis alberto sáncHez, “Los poetas de la Revolución”.

Manuel G. abastos dictó una conferencia sobre Bartolomé Herrera, de ahí que sus amigos cariñosamente lo llamaban “Bartolito”. (Vid. Excelsior

[Lima, 23-VI-1917] y La Prensa [Lima, 25-IX-1921]) donde abastos

aborda al pensador político peruano más importante del siglo XIX).

No obstante ello, el eco de sus ideas se centró en dos ensayos suyos, a propósito del Centenario de la Independencia. El primero “La influencia ideológica en la Revolución peruana de la Independencia”, que fue exactamente la cuarta conferencia, publicada en La Prensa (Lima, 1-XII-1919), edición de la tarde. Y el segundo rotulado “La doctrina de la Emancipación”, aparecido en la revista Studium. Publicación universitaria de ciencias sociales, políticas

y económicas, N.º 3, Lima, 1920, pp. 272-282. Al final va la firma del

autor. Detengámonos y analicemos brevemente las líneas directivas de

este importante ensayo. Empieza abastos arguyendo lo siguiente: “Entre

diversos temas, ninguno adquiere mayor interés que la explicación de las causas que produjeron la Independencia de las colonias del dominio español. Hay al respecto muy originales contribuciones que constituyen apreciable doctrina. Audaces teorías, análisis prolijos, visiones en veces desprovistas de perspectiva y que por lo mismo conviene rectificar. En tan pintoresca ideología, donde aparecen novadores de la cultura americana, fuertes y concentrados espíritus científicos, no encuentro sin embargo la exacta ecuación histórica. Vista la Independencia de los pueblos neolatinos según privatistas orientaciones locales, el proceso causal se fragmenta y desfigura, y hasta la misma bizana [sic] epopeya en que culmina resulta empequeñecida. Una exposición de muy pocas, pero representativas opiniones, bastará para darse cuenta de las varias tesis sostenidas”. Luego de realizar un examen

crítico al pensamiento escrito de José Victorino lastarria, Vicuña

(18)

inGenieros y aleJandro álVarez, nuestro autor nos enseña que la Historia ha mostrado estar determinada según la varia y conjunta relación de factores síquicos y mesológicos, que suman influencias modificatorias

y progresivas. abastos, a nuestro juicio, ocupa un preferente sitial en

el campo de la Historia, por la laboriosidad que puso en cada uno de sus escritos. En la parte correspondiente a la Historia nos ocuparemos con más

amplitud. Concluye abastos su ensayo afirmando que las principales

causas o factores definitivos de la Emancipación fueron el americanismo y la influencia francesa.

El Conversatorio Universitario siguió prolongando sus reuniones los días

lunes en la casa de Porras barrenecHea, situada en la calle Mariquitas,

hoy Moquegua. luis alberto sáncHez recuerda: “(...) más que conversar, leíamos, se escogía un libro, se leía páginas y se comentaba después de un chocolate (...)”. estuardo núñez, por su parte añade: “(...) no obstante su juventud promovieron desde ese Conversatorio un movimiento de revisión de valores y empezaron a diseñar un programa de análisis de las cuestiones fundamentales del país desde el ángulo del acontecer histórico”. (Cfr. “Porras y Sánchez”, en Libro homenaje a Raúl Porras Barrenechea, cit., p. 176). La generación del Conversatorio nació casi paralela con el “Grupo de

Trujillo” donde destacaron, acaso con ideas también progresistas, antenor

orreGo, cox, ValleJo, entre varios. Asimismo, gran parte de la gente joven que integró el Conversatorio Universitario como, por ejemplo Manuel G. abastos, debido al apoyo del entonces Rector Pedro M. oliVeira, formaron parte de la plana docente de la Facultad de Letras, Historia y Filosofía. Con ser ya mucho, ahí no quedó su actividad ya que fueron dinámicos y siempre al día con los quehaceres intelectuales.

En esta vía, basadre enjuicia: “El Conversatorio fue el único esfuerzo

intelectual de conjunto valioso en relación con el primer Centenario de la Independencia nacional. Su aporte no se orientó hacia la acumulación documental ni a la exaltación panegírica. Estuvo orientado por una máxima independencia de criterio y quienes allí intervinieron no tuvieron nada de retrógrados y sí un liberalismo pleno de sentido crítico”. (Cfr. Introducción a

las bases documentales para la historia de la República del Perú con algunas reflexiones, Ediciones P.L.V., Lima, 1971, T. II, p. 980). El Conversatorio

Universitario no ha sido tomado en cuenta por los estudiosos de las ideas en el Perú, de todas suertes no faltan algunos cuantos, pese a su gran importancia.

(19)

Debe recordarse que sus integrantes no fueron meros espectadores, sino jóvenes inquietos que vivieron de cerca los grandes acontecimientos mundiales, tales como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la Revolución Mexicana. Y aún cabría añadir que algunos de ellos jugaron un rol protagónico en la vida nacional. Vid., sin ningún propósito de examen agotador, GálVez, José, “El Conversatorio Universitario”, en Revista Mundial, Año II, número extraordinario, julio, Lima, 1921, pp. 241 y ss., incluye una foto de sus integrantes que luego fue reproducida ampliamente merced a la idea de Porras. Actualmente se puede ver dicha foto en el Instituto Raúl Porras Barrenechea, sito en Miraflores. Este número fue dedicado al Centenario de la Independencia, LLOSA P., Jorge Guillermo, “La cultura peruana en el siglo XX”, en Visión del Perú en el siglo XX, Ediciones Librería Studium, Lima, 1963, T. II., pp. 159 y ss. El citado autor, al analizar la Generación de 1920, no

dice nada sobre abastos, ni mucho menos lo incluye entre los integrantes

del Conversatorio. More, Ernesto, “José Carlos Mariátegui y la generación

infortunada”, en Revista Mundial, Año X, N.º 513, Lima, 1930, pp. 26-27). III. ABASTOS Y EL DERECHO DE MENORES

El Derecho tutelar de menores fue familiar a Manuel G. abastos desde su

etapa juvenil. En puro rigor, aquí se inicia el período formativo de abastos en materia penal, por cuanto las herramientas conceptuales que utiliza así lo

demuestran. Recuérdese que en 1923 abastos se recibió de Bachiller con la

tesis Las orientaciones de nuevo Derecho y el concepto del niño delincuente. Fue también autor de un Anteproyecto de Reglamento de Patronato de Menores.

El 2 de enero de 1925, con ocasión del “Tercer Congreso Científico

Panamericano”, que se celebró en Lima, abastos disertó sobre “Un nuevo

concepto jurídico penal: el menor delincuente”. abastos recuerda que el

más antiguo Código de Menores que se conoce es el Children’s Act inglés, del 21 de diciembre de 1908, y que luego fue superado por los Códigos de la Infancia, dejándose notar en el “Anteproyecto presentado a la Comisión encargada del Código de Menores” que redactó Ildefenso Ballón, en 1935. (Vid., la nota bibliográfica de abastos en la Revista de Derecho y Ciencias

Políticas, Año 1, N.º 1, Lima, MCMXXXVI, pp. 136-138).

Según abastos, las medidas preventivas destinadas a evitar la delincuencia

(20)

escuela, la iglesia; los centros de orientación infantil, la activa y benéfica acción del servicio social, los organismos de control y vigilancia: la policía, los

jueces y tribunales de menores. (Vid., abastos, Manuel G., “Las Naciones

Unidas y la prevención de la delincuencia de menores”, en Revista del Foro, Año XLIV, N.º 1, Lima, 1957, pp. 16-22. Se trata del discurso pronunciado en representación del Colegio de Abogados de Lima en la reunión rotaria, el 21 de marzo de 1957, con ocasión del Fórum sobre delincuencia infantil). IV. ABASTOS Y LAS REVISTAS JURÍDICAS

En 1936, por iniciativa del Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias

Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, don Pedro

M. oliVeira (1882-1958), se crea la Revista de Derecho y Ciencias

Políticas. El primer Comité de Redacción estuvo integrado por los profesores

alberto ulloa (1892-1975), ánGel GustaVo corneJo (1876-1943), Juan bautista de laValle (1887-1970), JorGe basadre

(1903-1980) y Manuel G. abastos (1893-1983). El 26 de setiembre de 1935,

oliVeira propuso al Consejo Directivo de la Facultad la creación de la

Revista, idea que fue aprobada por unanimidad. García rada nos dice

que la idea fue de Manuel G. abastos y carlos Martínez HaGue.

Por aquella época las Facultades de Letras y de Medicina eran las únicas que

tenían su revista. Manuel G. abastos le dio forma y contenido, además

la dirigió por espacio de 20 años. ¡Quién más que él sabía perfectamente los secretos para el armado y los contactos para la suscripción y el canje respectivo de una revista jurídica, que no es tarea de improvisados! Tal es

así que abastos fue autoridad no discutida que supo cimentar la Revista

de Derecho y Ciencias Políticas. “Todo centro de investigación jurídica —

en palabras de abastos— debe tener un órgano académico en el que los

maestros den expansión a sus enseñanzas y los alumnos encuentren lectura provechosa relacionada con la cátedra”. La Revista de Derecho y Ciencias

Políticas, con más de medio siglo de existencia, recibió la colaboración de

los más destacados juristas del mundo académico en las diferentes disciplinas jurídicas. Los alumnos distinguidos y luego profesores de casa, a su turno también expusieron sus ideas. Ahí germinaron las primeras ideas de los que años más tarde serían los manuales y los libros. (Vid., “Artículos de doctrina, comentarios, notas y conferencias publicadas en la Revista de Derecho y

Ciencias Políticas durante sus veinte años. Año I [1936] - Año XX [1956]”,

publicado en dicha Revista, Año XX, N.ºs I-II-III, Lima, MCMLVI, pp. 253-269. “Índice acumulado por materias y autores de artículos de doctrina,

(21)

notas, informes, etc., y algunos dispositivos legales publicados en la Revista

de Derecho y Ciencias Políticas durante los primeros cuarenta años:

1936-1976 [Vols. 1-40]”, en Revista de Derechos y Ciencias Políticas, aparecido en el Vol. 41, N.ºs 1, 2, 3, Lima, 1977, pp. 187-204. Se incluye la conferencia

disertada por doMinGo García rada, a la sazón, Director Académico de

la Revista, con ocasión de su 40 Aniversario, pp. 155-158).

Durante los días 15 a 17 de junio de 1967, se realizaron en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, las

“Jornadas Latinoamericanas de Revistas Jurídicas”. abastos presentó una

ponencia con el título: “Agentes promotores de las revistas jurídicas. Técnica de la Revista Jurídica Académica. La Hemeroteca, centro de documentación”.

En aquel evento abastos fue nombrado Vicepresidente de la mesa directiva.

(Vid., abastos, Manuel G. y Francisco aGuilar condeMarín, “Informe

de la delegación designada por la Facultad de Derecho sobre Jornadas Latinoamericanas de Revistas Jurídicas”, en Revista de Derecho y Ciencias

Políticas, Año XXXI, N.º III, Lima, MCMLXVII, pp. 715-718).

Prosiguiendo su labor académica, el recio valor, le cupo a Manuel G.

abastos fundar y a su vez redactar el Boletín del Seminario de Derecho, que era una publicación trimestral dividida en 8 secciones permanentes,

repartida gratuitamente entre los alumnos. Puntualiza abastos: “Con la

publicación de este Boletín (...) el Seminario de Derecho cumple una de las misiones fundamentales que le corresponden como institución docente”.

“Todo Seminario —añade abastos—, por lo mismo que persigue tanto el

fomento y cultivo de la investigación científica como la difusión del saber, debe necesariamente mantener un órgano de publicidad que registre los resultados de su labor. El nuestro, que aunque fundado a fines de 1935, solo pudo comenzar a dar limitados frutos como departamento de información bibliográfica a comienzos de 1938, experimenta un gran júbilo al ver convertido en realidad uno de sus más caros anhelos’“ (Cfr. Boletín del

Seminario de Derecho, Año I, N.º 1, julio-setiembre, Lima, 1941).

El Boletín sirvió para publicar las investigaciones que realizaban los alumnos, básicamente en materia penal, incluyéndose también las últimas adquisiciones

bibliográficas para la biblioteca. Manuel G. abastos, una vez más con su

tarea de publicista, habida cuenta de otras publicaciones rubricó el panorama uniforme de su pensamiento que lo encausó de manera magistral, tenaz y discretísima. (Vid., su interesante artículo “Misión de la Universidad”, en el

(22)

citado Boletín, Año I, N.º 2, 1941, pp. 99-102; Año II, N.º 3, 1942, pp. 3-8; Año II, N.ºs 4 y 5, 1942, pp. 133-138; Año II, N.º 6, 1942, pp. 259-265, y Año III, N.ºs 7 y 8, 1943, pp. 3-13. Inspirado, especialmente en Max scHeler, José orteGa y Gasset, MiGuel de unaMuno y aleJandro o. deustua, aconseja abastos que “El mejor profesional es aquel que sabe mejor su oficio, pero que, además, sabe en torno de su oficio, o sea que agrega a su saber técnico un saber más vasto y general, un saber que es algo más que un mero saber, un saber que se ha trasmutado en cultura. Lo que significa que la cultura ocupa un rango preeminente, y que las técnicas o profesiones dependen de ella y por ningún motivo pueden valer tanto como ella”).

V. ABASTOS, HISTORIADOR

Manuel G. abastos se inició en la docencia enseñando las asignaturas de Historia de la Civilización Moderna y Contemporánea, Historia de la Cultura y Sociología General, a partir de 1928, en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El Instituto de Historia, en

1931, era presidido por riVa aGüero. Como profesores estuvieron JorGe

basadre, JorGe GuillerMo leGuía y Manuel G. abastos. (Vid. sáncHez, Luis Alberto, “Cómo conocí a Riva Agüero”, en Nueva Crónica, órgano del Departamento de Historia de la Universidad Nacional Mayor

de San Marcos, N.º 1, Lima, 1963, p. 19. El propio sáncHez calificó a

abastos de “joven profesor de altos méritos”).

Los juicios certeros de abastos sobre la Historia nos demuestra la simpatía que tuvo por esta rama del saber humano y la reputación de que gozó. Ahí se inició, pero más pudo su pasión y actuación futura por el Derecho Penal.

Bordeando los 30 años, así reflexionaba abastos: “Aún no se ha escrito

nuestra historia; aún no sabemos a ciencia cierta quiénes fuimos, por qué sendas transcurrió la planta errante de las generaciones y cómo hemos llegado a ser el pueblo que somos. ¿Por qué asqueamos nuestra historia? ¿Acaso el pasado peruano es canijo y feo, monótono y sin color? ¡Ya quisieran muchos pueblos de América para linderos de su verdad los que nuestro pueblo tuvo! ¡Ya quisieran la escala suntuosa de cultura y la brillantez de civilización, la original maravilla del arte, la firme perceptiva de las costumbres, la sencilla emoción de los ritos religiosos y el admirable aspecto político de fuerte y bien trabada teocracia de nuestro Imperio Incaico! ¡Ya quisieran unos conquistadores más fieros y pujantes, una Edad Media más española, unas colisiones y unos motines más bravíos y pintorescos, unas horas más trágicas

(23)

y unas más claras horas de luz!”. (Cfr. leGuía, Jorge Guillermo, “Prólogo” a El Precursor, Librería Francesa Científica y Casa Editorial E. Rosay, Lima, 1922. pp. vi-viii. Parte del Prólogo se publicó en el Repertorio de noticias

breves sobre personajes peruanos, Selección y recopilación de alFredo Moreno MendiGuren, Sucs. de J. Sánchez Ocaña y Cía., Madrid, 1956, p. 295).

Anteriormente, abastos en otra modesta esfera fue profesor de Historia y

de Economía Política en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe y, más adelante, Miembro Correspondiente del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú, y Miembro de la Sociedad Geográfica de Lima. En puridad, abastos fue homo in historia diligens. (Del propio abastos revísese: “La cuestión del Pacífico”, en Revista Studium, N.º 7, Lima, MCMXXI, pp. 201-214. “La curva de nuestra historia”, en La Prensa (Lima, 9-XII-1924).

La recensión al libro de basadre, “Historia del Derecho Peruano”, en la

Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año II, N.º 1, Lima, MCMXXXVII,

pp. 169-171, con las siglas M.G.A., utilizadas también en otras ocasiones. Al

cumplir San Marcos 400 años, Manuel G. abastos, en su condición de Jefe

de Redacción de la Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año XV, N.º 1, Lima, 1951, pp. V-VII, con el título “Nuestro Homenaje”, escribió unas líneas donde puso de relieve, una vez más su riguroso conocimiento en Historia, ora

la historia de San Marcos. Sus primeras armas en Historia abastos las hace

en la revista Mercurio Peruano que fundó Víctor andrés belaunde en

1918. Vid., su artículo “El Perú y España (Miraje comparativo)”, en el N.º 28, Lima, 1920, pp. 254-269; así como sus recensiones a los libros de Gabriel aloMar, “La formación de sí mismo”, N.º 28, pp. 325-326; de Mirror, “Al

margen de la Historia”, N.º 87-88, pp. 400-402; y al de andrés aVelino

cáceres, “La guerra entre el Perú y Chile” (1879-1883), N.º 107-108, pp.

230-232. Véase también su nota bibliográfica al libro de albert MatHiez,

“La Revolución francaise”, Letras, Año I, 1 volumen, Lima, MCMXXIX,

pp. 213-219. abastos se codeó con otros historiadores de fuste, algunos

mayores que él, riVa aGüero, V.A. belaunde, carlos wiesse, Julio

C. tello, luis E. Valcárcel, carlos A. roMero, Horacio H. urteaGa, Francisco MostaJo, césar antonio uGarte, carlos Valdez de la torre, GerMán leGuía y Martínez, JorGe GuillerMo leGuía, FeliPe barreday laos, N. neMesio VarGas, JorGe basadre y raúl Porras barrenecHea; estos dos últimos de

su generación. Se desprende de lo expuesto que la generación de Víctor

(24)

no solo para escribir sino también para formar parte de los integrantes de la revista Mercurio Peruano, en especial, a partir de 1921, en que se celebró el

Centenario de la Independencia. (Vid. bacacorzo, Gustavo “Manuel G.

Abastos, historiador”, en Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Vol. 45, Lima, 1981-1985, pp. 164-166).

Líneas arriba, decíamos que abastos hizo sus primeras armas en Mercurio

Peruano, el año 1918. No debemos olvidar, sin embargo, su ensayo publicado

en 1916, intitulado “Bolognesi y su hazaña”, que fuera premiado en el concurso promovido por el Ministerio de Instrucción para conmemorar el centenario del nacimiento del heroico defensor del Morro de Arica. La historia patria despertó un temprano interés en la mente de abastos. Crítico irreprochable,

de sólida preparación en Historia, que discurría por sus venas, fue Manuel

G. abastos.

Con tesón y simpatía juvenil, abastos boceteó a Bolognesi afirmando de él

que “... enseñó al Perú, a la América y al mundo entero —porque las acciones sublimes aprovechaban a la Humanidad— el idealismo, que eleva los

corazones y diviniza las almas”. (Este folleto y otros datos más de abastos

lo hemos consultado en la Dirección de Investigaciones Bibliográficas y Fondos Especiales de la Biblioteca Nacional del Perú. De igual forma, rica información guardan la Biblioteca de la Facultad de Derecho y la Hemeroteca de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Sobre la Historia, véase la

recensión bibliográfica de abastos, al libro El Derecho Inca según Felipe

Guamán Poma de Ayala, en la Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año

VII, N.º I, Lima, MCMXLIII, pp. 380-382). VI. ABASTOS, INDIGENISTA

abastos en su mocedad vivió la efervescencia del indigenismo, al que calificó “problemas de las mayorías”, bosquejando algunas ideas generales. Sus estudios relativos a la parte general del Derecho Penal tienen sabor indigenista. Fue Miembro del Comité Técnico del Instituto Indigenista y Presidente de la Comisión de Asuntos Sociales en dicho Instituto. (Vid. “Conferencias del Dr. Manuel G. Abastos sobre el problema indígena de la Y.M.C.A.”, Letras, órgano de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, cuyo Director era José GálVez, Año I, Vol. II, Lima, MCMXXIX, pp. 585-591. La Nueva Revista Peruana, Año I, N.º 3, Lima,

(25)

sáncHez Palacios. Del mismo abastos: “Necesidad de una legislación especial indígena”, en Revista de Asuntos Indígenas del Perú, Año I, N.º 1, Lima, 1949, pp. 25-29. La bibliografía sobre el indigenismo es copiosísima; sin entrar en detalles, entre muchos, véanse los artículos siguientes publicados

en la Revista Universitaria: Villarán, Manuel Vicente, “Condición legal

de las comunidades indígenas”, Lima, año 1907, Sem. II, Vol. II, pp. 1-8; Vidalón, Cesareón, “El problema indígena”, año 1912, Sem. II, Vol II, pp. 177-213; encinas, José A., “Causas de la criminalidad indígena en el Perú”, año 1919, Sem. II, Vol. II, pp. 192-268. Del mismo autor, “Contribución a una legislación tutelar indígena”, año 1920, Sem. I, Vol. I, pp. 34-143; escobar, Julio, “La condición civil del indio”, año 1925, Sem. II, Vol. II, pp. 550-605.

También, susana solano: El indígena y la ley penal, 2ª ed., Librería e

Imprenta D. Miranda, Lima, 1950. Se trata de una ponencia).

Conviene añadir que abastos, desgranando sus ideas, afirmaba: “Dotado de

un excelente espíritu societario, de un generoso y desinteresado amor al grupo racial que contrasta con el individualismo egoísta de blancos y mestizos, el indio debe ser tratado administrativamente de modo que pueda poner en juego las heredadas virtudes de su raza, lejos del maléfico influjo de autoridades rapaces e inmorales, y alcanzar del Estado los beneficios que tiene derecho. Respetuoso como el que más de todo lo que significa autoridad, descendiente de un bien organizado imperio donde el orden administrativo había llegado al más alto grado de planificación, el indio culto y desenvuelto podría ser el ciudadano ideal de un Estado justo y democrático”. A continuación recomendaba: “El régimen que en el actual estado de miseria del indio se conciba para su mejoramiento material y moral, debe ser uno que concilie libertad y sujeción, tradición y progreso, autonomía local y unidad política, voluntad individual autónoma y moderada tutela. Que la acción del Estado llegue hasta el indio no bajo la odiosa forma personal de autoridades rapaces e inmorales, sino en la diligente y bienhechora del servicio público, panacea de sus muchas y urgentes necesidades”. (Cfr. “Breves notas sobre el aspecto político administrativo del problema indígena”, Perú Indígena, órgano del Instituto Indigenista del Perú, Vol. I, N.º 2, Lima, 1949, pp. 26. La colección completa de esta revista, que contiene trabajos de valoración, fue obsequiada

por Manuel G. abastos a la Biblioteca de la Facultad de Derecho de San

(26)

VII. ABASTOS, BIBLIOTECARIO

La labor que realizó abastos en la Biblioteca de la Facultad de Derecho

de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos es digna de encomio. Fue precisamente en uno de los ambientes de la Biblioteca de la Facultad de

Derecho que traté de manera personal a abastos. Recuerdo que el Director

y viejo amigo Víctor VillaVicencio cuneo me lo presentó. abastos,

pese a su avanzada edad frecuentaba, con buen vestir, la Biblioteca que la conocía palmo a palmo y por clasificación cada uno de los libros y revistas

que en su oportunidad acarició. Al jubilarse abastos, VillaVicencio

cuneo le tomó la posta en la Dirección de la Biblioteca. De él aseveró

abastos: “(...) bibliotecario formado en la misma Biblioteca y mi más eficiente colaborador”.

El celo puesto por abastos para edificar la Biblioteca —su magnum opus—

con excepcionales dotes, sigue trasuntando en beneficio de los profesores y alumnos que a diario consultan sus ficheros cada vez más enriquecidos.

En elocuente expresión cuenta abastos: “Como sistema de catalogación

más adecuado, preferimos en vez del decimal, en uso de la Biblioteca del Congreso de Washington, el “expansivo” de Cutter. Valiéndonos de letras mayúsculas y minúsculas, y de números romanos y arábigos —teniendo a la vista el Plan de estudios de la Facultad— elaboramos unas pautas-guías para clasificar y signar los libros según sus materias; y para distinguir aquellos que sin tener nombre jurídico específico, se hallaron dentro de la órbita del Derecho moderno, utilizamos signos convencionales”. Y, a renglón seguido, añade: “Las bibliotecas universitarias se complementan necesariamente con una Hemeroteca. Si el libro es útil, la revista lo es en mayor medida porque si aquél se vuelve estático y acaba cristalizándose, la revista proporciona al lector información de última hora”.

Digo más: el buen bibliotecario vive per se en Biblioteca, entre libros y revistas. Ese es su mundo, fichar, consultar, leer, ordenar, a veces atender al público. A la luz de esta experiencia el bibliotecario tiene que ser devotísimo y disciplinado en sus quehaceres intelectuales. El ejemplo in interiori hominis

lo tenemos en Manuel G. abastos. En la Biblioteca de la Facultad de

Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos existe un

periódico mural y un círculo de estudios que llevan el nombre de Manuel

(27)

Facultad durante el año de 1963”, elaborado por su Director, Dr. Manuel G. abastos, Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año XXVIII, N.º I, Lima, MCMLXIV, pp. 143-144).

VIII. METODOLOGÍA JURÍDICA Y ENSEÑANZA PRÁCTICA

Adicionalmente a todo lo dicho, el pensamiento vivo de abastos siguió

insuflando al compás de la lógica académica puesta de realce en todos sus

ensayos. abastos fue un profundo conocedor de la enseñanza práctica del

Derecho. De igual modo, renovó los estudios, empleando una metodología jurídico-penal acorde con la realidad y, por ende, con la parte especial del Código Penal de 1924. En tal sentido catequiza: “Teoría y práctica son ... valiosos. Importa mucho estimular en el estudiante la intuición jurídica enseñándole las relaciones existentes entre el hecho y el Derecho, la vida real y las normas legales. El futuro abogado debe saber el precepto y aprender a traducirlo, esto es, interpretarlo y aplicarlo”. No hay más que añadir por

cuanto la claridad en la exposición que patentiza abastos en cada uno de

sus artículos lo dicen todo. Desde 1936, año en el cual abastos inicia el

dictado del Derecho Penal, parte especial, se deja notar un cambio radical en la enseñanza. Sus ensayos que son parte del presente epígrafe, esto es “La enseñanza práctica del Derecho y el método de casos” y “Los Colegios de abogados y la enseñanza práctica del Derecho” fueron dos ponencias que presentó, en calidad de delegado de la Facultad de Derecho de la Universidad San Marcos, ante la Segunda Conferencia Latinoamericana de Derecho reunida en Lima el año de 1961. El 16 de mayo de 1956, el Colegio de Abogados de Lima aprobó el “Plan de enseñanza práctica del Derecho” que elaboró la Comisión designada para tal fin, compuesta por los Dres. Manuel G. abastos, José A. García Miro y J. E. castañeda. Su

contenido —así lo ha reconocido abastos— fue prácticamente elaborado

por él, de ahí que lo hace suyo. (Vid. Revista del Foro, Año XLIII, N.º 2, Lima, 1956, pp. 268-278). El año de 1963, también como delegado ante la Tercera Conferencia Latinoamericana de Derecho, reunidas en Santiago de

Chile, abastos presentó la ponencia “Implantación de cursos sin promoción

por examen final”. Luego, en 1965, en la IV Conferencia de Facultades de

Derecho Latinoamericanas (Montevideo, 1965), abastos fue Presidente

de la delegación de profesores y alumnos que representó a su alma mater. Ahí plasmó sus ideas en una ponencia intitulada “Anteproyecto de un plan de estudios para una Facultad de Derecho Latinoamericana”. Como siempre

(28)

organización de los cursos de doctorado y de la posibilidad de crear cursos de especialización dentro del ciclo profesional. (Vid. “Informe del Presidente de la delegación Dr. Manuel G. Abastos”, Revista de Derecho y Ciencias

Políticas, Año XXIX, N.º I, Lima, MCMLXV, pp. 267-279).

Ya nos hemos ocupado del Seminario de Derecho en el epígrafe IV. Ahora nos resta anexionar su amparo legal, a través de la “Ordenanza de Seminarios”,

compuesta por 41 artículos, que acertadamente elaboró Manuel G.

abastos, inspirado en la Ordenanza argentina de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires. La propuesta fue aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad de Derecho y por el Consejo Universitario, el 18 de diciembre de 1940, mediante Resolución N.º 2280. Es sugestivo mencionar dos importantes artículos: “Artículo 1º. Son fines propios del Seminario de Derecho: a), Organizar tanto los ejercicios del Pre-Seminario como los cursos del Seminario; b), Reunir y sistematizar la bibliografía jurídica existente en la Biblioteca Central de la Universidad, en la de la Facultad y en las Bibliotecas Públicas; c), Coordinar y sistematizar la jurisprudencia y la legislación nacionales; d), Publicar los trabajos de Seminario y el material bibliográfico sistematizado, en la Revista de la Facultad o en el Boletín del Seminario; e), Publicar el Boletín del Seminario”. “Artículo 13. Los cursos de Seminario tienden al fomento del espíritu científico y sirven para desarrollar las aptitudes críticas, estimular la vocación, cultivar la solidaridad en el saber, perfeccionar la expresión escrita y formar investigadores y juristas. En lo posible, los cursos de seminario deberán orientarse hacia el estudio de los problemas de las ciencias jurídicas y políticas que tengan relación con la realidad nacional”.

La “Ordenanza de Seminarios” no escapó a la crítica de luis JiMénez

de asúa. (Vid. abastos, Manuel G., “Anteproyecto de Ordenanza de

Seminarios”, en Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año V, N.º I, Lima, MCMXLI, pp. 241-248. Publicado, también con el título “Ordenanza de Seminarios”, en el Boletín del Seminario de Derecho, Año III, N.ºs. 7-8, Lima, 1943, pp. 132-137. Como agregado, se acompaña la “Memoria del Jefe

de Seminarios, Dr. Manuel G. abastos, correspondiente al año 1942”, pp.

137-142. Más antes se divulgó, tan solo un extracto, con el título “Proyecto de Ordenanza del Seminario de Derecho y de los cursos del Seminario”, en el

Boletín del Seminario de Derecho Público, N.º 11, Santiago de Chile, 1939, pp.

37-42. Incluye una nota, a pie de página, de aníbal bascuñán Valdez,

(29)

conocido libro de bascuñán Valdez, “Técnica de la investigación jurídica”, en la Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año XII, N.º III,

Lima, MCMXLVIII, pp. 598-600. abastos, muy inquieto y preocupado por

la enseñanza, fue Delegado del Poder Ejecutivo ante la Comisión encargada de redactar la nueva Ley Orgánica de Educación).

De abastos, nos queda la interrogante de no haber podido consultar

las “Reglas para la aplicación del Método Jurídico-Penal”, publicado en mimeógrafo, sin fecha, y que es citado por luis roy Freyre, en su artículo “El método jurídico-penal”, en Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año XXVIII, N.º I, Lima, MCMLXIV, pp. 175-190. Después fue reproducido en su libro Derecho Penal. Parte especial, T. I, 2ª edición revisada y ampliada,

Eddili, Lima, 1986, p. 505. Al inquirirle a roy Freyre sobre el presente

trabajo nos decía que abastos se había apoyado, en parte, en el libro de

JaMes GoldscHMidt, Metodología jurídico-penal”. Aserto que nos fue

confirmado por braMont arias y VillaVicencio cuneo, sin poner

en tela de juicio la alturada inteligencia de Manuel G. abastos. Con la

reserva que existe, el testimonio oral de los discípulos es muy provechoso, siempre y cuando no se desnaturalice el pensamiento y la obra escrita del

maestro. Por ejemplo, raúl Peña cabrera en sus libros cita a abastos

atestiguando de buena fe lo que escuchó en clases. Lo de las copias es otro cantar.

IX. ABASTOS, PENALISTA

Parte de la profunda obra de Manuel G. abastos, polígrafo por

antonomasia, ha tamizado en el Derecho Penal. Fue un penalista acrisolado

que se identificó familiarmente con esta disciplina del Derecho. abastos

no escribió un manual ni un tratado, pero su obra escrita con acento humano, dispersa en admirables artículos y comentarios bibliográficos modélicos con una claridad expositiva innata fueron suficientes para que se consagrara como

penalista. Mas, de otra parte, abastos se había volcado honradamente a la

enseñanza del Derecho Penal. Fue profesor de Derecho Penal y Criminología en la Escuela de Policía. Además, se le encomendó el Curso de Casuística Penal.

En la sección doctoral que se creó en San Marcos, el año 1944, abastos fue

profesor de Derecho Penal Comparado y Derecho Penal Especial. En 1936, en la Facultad de Derecho de San Marcos se desdobló el curso de Derecho Penal ánGel GustaVo corneJo dictó la parte general y abastos se encargó de la parte especial. “Por entonces, evoca abastos, las cátedras de Derecho

(30)

Penal —europeas y latinoamericanas— seguían diversas orientaciones. Unas permanecían adictas a la Escuela Clásica; otras enseñaban Positivismo italiano, siguiendo a Ferri; y las demás distribuían sus preferencias entre la Terza Scuola, el Correccionalismo, la Escuela Técnico-Jurídica o el

eclecticismo de rossi. Mientras tanto, los dogmáticos alemanes que no se

habían adherido a ninguna de estas “escuelas”, elaboraban una construcción jurídica del delito basada en la doctrina del tipo de autor, no antropológico sino normativo, que habría de innovar radicalmente el Derecho Penal. En

1906, belinG destaca la importancia de un elemento primario en el delito,

la tipicidad, elemento objetivo-descriptivo que Max ernesto Mayer

convierte en la ratio essendi de la antijuridicidad. bindinG perfila mejor

este concepto cuando define el delito como acción típicamente antijurídica,

contraria al Derecho, elemento que MezGer perfecciona exigiendo que

dicha acción se ajuste a un tipo penal y no esté comprendida en ninguna causa de justificación. El propio MezGer consolida esta construcción al dar a la tipicidad su indispensable punto de apoyo, la culpabilidad: ser culpable significa ser autor imputable a título de dolo o culpa; el Derecho Penal es Derecho de culpabilidad. En esta construcción no podía omitirse el elemento punibilidad. Si Max ernesto Mayer opina que se trata de una tautología, Von liszt define el delito como acción típicamente antijurídica conminada

con una pena y belinG agrega ciertas condiciones objetivas de punibilidad

para que la acción sea punible. En 1936, esta era no solo la concepción más avanzada sino la más consonante con la doctrina del Código Penal de 1924, tan alabado por su modernidad. Por eso la adopté. Y para que los alumnos la asimilaran utilicé un método que debía permitirles familiarizarse con la morfología de los Títulos y su onomástica, y hacer la anatomía de las figuras de delito descomponiéndolas en sus elementos constitutivos. Método que transformó la lección magistral, dirigida a un auditorio pasivo, en una intervención activa del estudiante obligado a seguir al profesor, Código en mano, tratando de entender la voluntad de la ley y de interpretarla según su recto finalismo”.

abastos, con modestia y afanosa labor, le dio a la enseñanza del Derecho Penal otro giro desde los inicios de su carrera académica, siempre al día con los aportes de la doctrina. Sus alumnos embebieron el criterio valorativo de sus ideas sin machaconería. Gran parte de sus ensayos penales, que iremos citando, están publicados en la Revista de Derecho y Ciencias Políticas. Todo ese conjunto copioso de sus artículos en revistas y periódicos, ciertamente que dan pie para elaborar una tesis a denominarse —tan solo es una sugerencia—

(31)

“Manuel G. Abastos, penalista”. Seámosle deudores en el terreno teórico y

práctico a abastos, figura relevante del Derecho Penal, por las enseñanzas

que desgranó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, siempre renovadoras, y por su labor publicística in extenso, que debemos ir ordenándola para situar bien los meridianos y los paralelos de su raciocinio jurídico.

No se equivocó LUIS JiMénezde asúa cuando, en 1924, aseveraba: “A mi

llegada a Lima he conocido un considerable número de gentes intelectuales

y entre ellos las que se consagran a los mismos trabajos que yo, Mariano

iGnacio Prado, Juan José calle, oscar Miro quesada, luis

G. corneJo, leonidas aVendaño, bernardino león y león,

Manuel G. abastos, Fernando castro, van dejando lo mejor de su actividad en la ciencia de los delitos y de las penas”. (Cfr. “Prólogo” al

libro de león y león, Bernardino, El Poder Judicial, Librería Francesa

Científica y Casa Editorial Rosay, Lima, 1925, p. 7).

abastos tuvo una destacadísima participación en el Tercer Congreso Científico Panamericano —desarrollado en Lima durante fines de 1924 y comienzos de 1925— dentro de la subsección de Derecho Penal Siguiendo

en esta parte a JiMénez de asúa, la subsección se inauguró el 29 de

diciembre de 1924. En la segunda sesión fechada el 2 de enero de 1925 abastos expuso ante los asambleístas dos trabajos que fueron aprobados plenamente. El primero fue “La teoría del estado peligroso del delincuente en

nuestro Código Penal”. Para abastos el Código Penal del Perú es uno de

los más avanzados, y recomienda que “se adopte en la legislación penal de América la fórmula del “estado peligroso” del delincuente. Años más tarde, abastos dirá que: “El Código Penal de 1924, equivocadamente ecléctico en la teoría de la responsabilidad, es, en lo demás, radicalmente novedoso”. (Vid. “Discurso del catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la

Universidad Nacional Mayor de San Marcos Dr. Manuel G. abastos, en

el sepelio de los restos del Dr. Víctor M. Maúrtua”, en Revista del Foro, Año XXIV, N.ºs 7, 8 y 9, Lima, 1937, pp. 582-585. También vio la luz pública en La Prensa (Lima, 10-VIII-1937).

abastos, desde que comenzó a comentar el Código Penal de 1924, en frase

feliz, se refería al “Código Maúrtua”. A propósito, nos dice abastos: “Un

Código Penal es obra de técnicos. En su elaboración no hay colaboración ni opinión popular. Los técnicos discuten, opinan y sacan adelante sus ideas convertidas en preceptos. El público no se pronuncia sobre la ley sino cuando,

(32)

después de haber sido puesta en vigencia, constata no solo que la delincuencia sigue su camino, sino que la estadística del crimen engrosa y matiza cada vez más sus cifras”. Vid. su nota bibliográfica al libro El problema penal de rodolFo Moreno, en Revista de Derecho y Ciencias Políticas, Año II, N.º III, Lima, MCMXXXVIII, p. 760. En otro lugar, dijo: “La lucha contra el delito requiere: 1) intenso y amplio esfuerzo preventivo, con participación del Estado y de las instituciones de reforma social y de los filántropos; 2) recta interpretación y aplicación de la ley; 3) régimen penitenciario adecuado; y 4) educación jurídica mínima impartida desde la escuela”. Cfr. “El problema del aumento de la criminalidad en nuestro país”. (El Dr. Manuel G. Abastos, catedrático de Derecho Penal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, analiza, a través de un reportaje, los diversos aspectos de dicho problema). El Comercio [Lima, 7-VII-1952], edición de la mañana, pp. 3 y 9).

El segundo trabajo de abastos, “Un nuevo concepto jurídico-penal: el

menor delincuente”, se centra en la pedagogía correctiva, “... nueva disciplina que por sus alcances preventivos y sus fines de adaptación, corrección y tutela, es considerada como el espejo en que debe moverse el Derecho Penal de los adultos”. Finalizó abastos proponiendo el siguiente voto: “que todos los países de América deben legislar sobre los menores delincuentes, creando

jurisdicciones y tribunales especiales”. (Vid. JiMénez de asúa, Luis,

El Derecho Penal en la República del Perú, Talleres Tipográficos Cuesta,

Valladolid, 1926, pp. 101 y ss. Dicho libro se ha vuelto a reeditar por Ediciones

Jurídicas, Lima, 1987. El libro con el título El Tercer Congreso Científico

Panamericano de Lima, Edición de la Revista de la Universidad Nacional

de Córdova, 1925, de los delegados argentinos enrique Martínez Paz y

Félix Garzón Maceda, al tocar la subsección de Derecho Penal, pp. 24-25, ignora la actuación de abastos).

En la tercera sesión, realizada el 3 de enero de 1925, bajo la presidencia de Juan José calle, abastos presentó un voto, que también se aprobó, “en que se recomendaba a los países americanos la creación de escuelas penitenciarias, donde mediante cursos especializados se formen técnicamente los cuerpos de penales, que han de prestar sus servicios en las penitenciarías,

colonias penales, reformatorios, etc.”. (Cfr. JiMénez de asúa, Luis, El

Derecho Penal en la República del Perú, cit., p. 102. Pese a las indagaciones

realizadas, desafortunadamente no hemos podido tener a la vista las ponencias de abastos. Los datos proporcionados por JiMénezde asúa, magna figura del Derecho Penal, estimamos que a tenor de lo expuesto, son indiscutibles y

(33)

provechosos. Con todo, hay que rastrear los diarios de diciembre de 1924 y enero de 1925).

La problemática jurídico-penal que enmarcaba el novísimo Código Penal de

1924 en sus inicios fue descifrada por abastos, empezando por la parte

general. Nuestro penalista no da concesiones al estudiar y comentar el Código

MAURTUA con un profundo saber. abastos critica, interpreta y sugiere

con sensibilidad nuevos planteamientos. ¿Cómo se forma un penalista? Las ideas directrices y robustas que conlleva el Derecho Penal se tienen que compartir, como añadido, con la Ciencia Penitenciaria, la Psicología Criminal, la Medicina Legal, la Criminología y la Psiquiatría Forense, entre las ciencias auxiliares más importantes. Visto así el fondo genérico, el penalista, apoyado y sin descuidar sus premisas, recurre a otro tipo de ideas para fundamentar

y encausar, por buen camino, su disciplina. Así era abastos; por eso que

el manojo y el eco de sus ideas penales, y el horizonte de su producción bibliográfica serán fuente de consulta inevitable. Léanse sus escritos que

están líneas arriba y llegaremos a la conclusión que Manuel G. abastos

adopta una postura personal, y, en condiciones diferentes, supo alternar con

los mejores penalistas de América. Recordemos que abastos fue Miembro

Titular de la Sociedad Peruana de Medicina Legal, Delegado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ante el Consejo Local de Patronato, Miembro de la Comisión creada por D.S., de 25 de marzo de 1965, para el estudio y revisión del Código Penal, Miembro de la Comisión designada por el Ministerio de Relaciones Exteriores para estudiar el Proyecto de Convención redactado por el Comité Jurídico de la O.E.A., sobre prevención y represión de los delitos de terrorismo, secuestro de personas y otros delitos con trascendencia internacional.

Se ha cuestionado mucho, inclusive se ha vuelto hasta anecdótico, las famosas copias de Derecho Penal, II Curso, Lima, s/f., 260 pp., que se adquirían a

través del antiguo empleado de la Facultad de Derecho, señor letona, ya

fallecido. Desde Fribourg, nos decía Hurtado Pozo que abastos siempre

negó la autoría ante sus repetidas preguntas (carta del 8-1-1989). Igual postura

tomó abastos con auGusto Ferrero cuando este le solicitó que se las

dedicara con su firma para un recuerdo. Conversando con braMont arias

y VillaVicencio cuneo nos manifestaban que a abastos le gustaba escribir perfectamente, y la riqueza de su pensamiento estaba bien ordenada

en cada uno de sus trabajos. Añadían ambos que abastos nunca se sentía

Referencias

Documento similar

Pero es6 tesis es consecuencia del regresszs de Thom por el camino de los Sistemas Dinámicos, de donde obtiene los "materiales" que le conduccn en el regressus a

La vida real, no obstante, proporciona la certidumbre de que, en multitud de ocasiones, el interés de cada uno se satisface con el concurso propio y de otro u otros portadores

En otro caso, Parthia, ni siquiera se hallaba dentro de la órbita del Imperio, pues eran tradicionales enemigos de los roma- nos, y aunque ya figuraba en la moneda romana en

social en el RPC.. Una vez constituida cualquier tipo de sociedad, se requiere obtener su Registro Federal de Contribuyentes ante el SAT y su Registro Patronal ante

En un espacio como la provincia, con dos pequeñas urbes, Alicante y Elche, varias ciudades de tamaño medio, y un conjunto de pueblos, agrupados todos ellos en comarcas va- riadas,

ta formal, de caracterizar como pública aquella relación jurídica en la que interviene el Estado u otra persona de derecho público, pero se ha descubierto a continuación que muchas

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en

El año pasado, el T2V1 rendía una tasa mucho más negativa que el TV22 (en promedio, rendía 2,5% más negativa); es decir que el mercado esperaba un salto discreto del tipo de