Del control a la coordinación : Las transformaciones normativas del estado
89
0
0
Texto completo
(2) Magíster Gobierno y Sociedad Título: Del control a la coordinación: las transformaciones normativas del estado. Alumna: Gabriela Alejandra Azócar de la Cruz. Profesor guía: Aldo Mascareño Lara. Santiago Junio, 2009.
(3) Resumen El análisis de la evaluación del estado indica que este proceso puede ser entendido como un referente de los procesos de diferenciación por los que ha atravesado la sociedad moderna. El estado cambia tanto en su forma administrativa como en relación con los ejes normativos a partir de los cuales ha orientado su función reguladora en las distintas etapas históricas del proceso de diferenciación funcional de la sociedad moderna. La organización jerárquica de las sociedades estratificadas determina el inicio de una forma estatal basada en el principio normativo del bien común, el cual se aplica sobre los estamentos que gozan de mayores privilegios económicos y políticos. Los procesos de diferenciación funcional de la sociedad dan cuenta de cambios en las orientaciones normativas del estado el que acoplado a la figura de la nación empieza a entender las diferencias sociales en términos de desigualdad. La cohesión e integración de la sociedad pasan a ser entonces los principios valóricos que guían la función de los estados nacionales modernos. El estado de bienestar, en dicho contexto, representa un giro mayor hacia el mandato normativo de la igualdad.. El aumento creciente de los procesos de complejización de la sociedad moderna da cuenta de la necesidad de desplegar una nueva estrategia de conducción de los procesos de toma de decisiones conducidos por el estado. La coordinación actúa entonces como el mecanismo estatal de observación de los procesos de modernización de la sociedad cuyo principio normativo es la aceptación de la diferencia, el conflicto y la diversidad.. Las características particulares de la diferenciación funcional en Latinoamérica, evidencia un cambio en las orientaciones normativas que han influenciado el diseño de políticas públicas en el continente y particularmente en Chile. La posición central que adopta el sistema político en la estructura social, genera una fuerte influencia en los procesos decisionales que se desarrollan en su entorno. Esto significa que la lógica centralizada del control persiste como principio normativo que orienta la actuación estado en torno a valores como la integración, la igualdad y la equidad. Esta situación se ve reforzada por la influencia de la estratificación social en la configuración de posibilidades diferenciadas de inclusión social. La persistencia de la lógica del control estatal, asociada a la diferenciación.
(4) funcional concéntrica de las sociedades latinoamericanas, limita la capacidad de despliegue de estrategias de coordinación en el diseño de políticas públicas y programas de intervención política. Esto obstruye las posibilidades de situar la responsabilidad de la intervención en el conjunto de actores y sistemas involucrados en problemas de exclusión y desigualdad social, situación que reduce las posibilidades de romper con las barreras de la estratificación. Un ejemplo de ello se observa en el análisis de los procesos diseño e implementación de políticas públicas de educación en nuestro país.. 3.
(5) INDICE INTRODUCCIÓN ......................................................................................................................................................................................................5 MARCO DE REFERENCIA ......................................................................................................................................................................................6 OBJETIVOS .............................................................................................................................................................................................................11 HIPÓTESIS ..............................................................................................................................................................................................................12 METODOLOGÍA .....................................................................................................................................................................................................12 I I.I I.II I.III I.IV I.V II. CAPÍTULO 1: ESTADO DE CONTROL...............................................................................................................................................15 LOS ORÍGENES DEL CONTROL .....................................................................................................................................................15 EL PASO A UN ORDEN SECULAR .................................................................................................................................................17 LAS NUEVAS CORRIENTES DE PENSAMIENTO POLÍTICO Y SU INFLUENCIA EN LA NOCIÓN DE ESTADO ...............19 ESTADO-NACIÓN Y CONTROL COMO INTEGRACIÓN ............................................................................................................29 INTEGRACION Y ESTADO DE BIENESTAR ................................................................................................................................35. CAPITULO 2: ESTADO DE COORDINACIÓN ...................................................................................................................................39 II.I DIFERENCIACIÓN FUNCIONAL Y SUS CONSECUENCIAS PARA LA FUNCIÓN DEL ESTADO .................................39 II.II ESTADO Y DEMOCRACIA ......................................................................................................................................................42 II.III ESTADO Y GOBERNANZA MODERNA ................................................................................................................................44 II.IV REQUISITOS PARA LA COORDINACIÓN .............................................................................................................................46 II.V COORDINACIÓN COMO FUNCIÓN DEL ESTADO MODERNO .........................................................................................47 II.VI CARACTERÍSTICAS DE LA COORDINACIÓN COMO ESTRATEGIA DE VINCULACIÓN PRAGMÁTICA ..................49 a) Coordinación y diferenciación funcional .............................................................................................................................................51 b) Coordinación descentrada y horizontal................................................................................................................................................53 c) Coordinación y participación, la colonización de la esfera pública......................................................................................................54 d) Coordinación como proyección del futuro ..........................................................................................................................................55 e) Coordinación y normas........................................................................................................................................................................57 II.VII CARACTERÍSTICAS DE LA COORDINACIÓN COMO ESTRATEGIA DE VINCULACIÓN NORMATIVA ....................58 a) Deliberación como coordinación .........................................................................................................................................................59 b) Orientación contextual como coordinación .........................................................................................................................................62 II.VIII PROBLEMAS A LOS QUE SE PUEDE VER ENFRENTADA LA COORDINACIÓN .....................................................63. III III.I III.II. CAPITULO 3: CONTROL Y COORDINACIÓN EN AMÉRICA LATINA .........................................................................................66 CONSTRUCCIÓN DEL ORDEN SOCIAL EN LATINOAMÉRICA ........................................................................................67 CONTROL Y DÉFICIT DE COORDINACIÓN EN LAS POLÍTICAS DE EDUCACIÓN EN CHILE ....................................71. CONCLUSIONES ....................................................................................................................................................................................................81 BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................................................................................................................86. 4.
(6) INTRODUCCIÓN. La propuesta contenida en este documento consiste en una investigación de corte teórico sobre la evolución de la función del estado como consecuencia de los procesos de diferenciación por los que ha atravesado la sociedad moderna. A partir de una revisión histórica y conceptual, amparada principalmente en los constructos de la teoría de sistemas, se pretende analizar los principios orientadores que han direccionado la función del estado moderno desde su origen hasta nuestros días, con el fin de demostrar como este ha perdido su capacidad de control social a medida que ha reorientado su función hacia la coordinación de decisiones vinculantes adoptadas desde el sistema político.. La hipótesis central de la investigación persigue demostrar la asociación que existe entre estado de control y la noción de orden social basado en el principio normativo de la unidad como integración, así como la asociación entre estado centrado en la coordinación y la noción de orden social basado en la vinculación de diferencias normativas. Se planeta además que, mediante el despliegue de estrategias de coordinación el estado amplía su capacidad de respuesta ante las demandas y expectativas de inclusión en los sistemas que definen la estructura de una sociedad funcionalmente diferenciada. Finalmente se sostiene que carácter unificador y centralizado que ha orientado la actuación del estado en Chile, ha limitado el despliegue de estrategias de coordinación en el diseño de políticas públicas, lo que ha repercutido en una menor capacidad de respuesta antes las demandas y expectativas de participación en sistemas funcionales, situación que se analizará en para el caso particular del sistema de educación.. El trabajo de análisis se ha estructurado en tres etapas. En la primera de ellas se analizan las características del denominado estado de control dando cuenta de los ejes normativos a partir de los cuales este ha orientado su función reguladora en las distintas fases históricas del proceso de diferenciación funcional de la sociedad moderna para luego, en una segunda etapa, delimitar conceptualmente la función de coordinación que ha de asumir es estado en el contexto de mayor complejidad de la sociedad actual. Finalmente se da cuenta de las particularidades que los procesos de diferenciación funcional adquieren en Latinoamérica 5.
(7) para, en base al análisis de políticas de educación implementadas en Chile, dar cuenta de la influencia que la lógica política del control ejerce sobre lo que se ha denominado como déficit de coordinación en los modelos de intervención del estado.. Se aspira con este trabajo a la identificación de lineamientos y orientaciones que permitan el desarrollo de una política pública de carácter pragmático y descentralizado, adecuada a las condiciones de complejidad de la sociedad chilena. Se pretende con ello contribuir elementos teóricos que permitan un análisis crítico de los principios normativos que influyen sobre el diseño de políticas públicas. Lo que se propone es un cambio de sentido hacia una normatividad vinculante, sosteniendo que está permite representar las expectativas de participación de los individuos en las esferas funcionales de la sociedad moderna. Entenderemos entonces que la coordinación es una estrategia requerida por el estado, en tanto le permite una mayor capacidad de respuesta ante las demandas de la modernidad.. MARCO DE REFERENCIA. La observación actual de la sociedad desde el punto de vista de su diferenciación en sistemas funcionales y las consecuencias que este proceso de modernización conlleva, nos obligan a reinterpretar los conceptos centrales desde los cuales hasta ahora nos hemos explicado sus lógicas de operación y funcionamiento. Entender la sociedad como sistema implica replantear la idea de unidad como cohesión y pasar a entenderla como una multiplicidad de diferencias. En tal sentido se propone entender la sociedad como una unidad omniabarcadora que contiene todas las distinciones posibles que la definen como tal y que al sólo poder ser observada desde una posición interna, se incluye a sí misma en la descripción. La sociedad ha evolucionado entre formas menos y más complejas de diferenciación interna que derivan en distintos tipos de estructuración de la sociedad. Las formas de diferenciación pueden ser entendidas como reglas recursivas de las diferencias inclusión/exclusión dentro de la sociedad.. 6.
(8) Las principales formas de diferenciación corresponden a las sociedades segmentarias caracterizadas por la posición de igualdad que ocupan los sistemas parciales de la sociedad; las sociedades en las que domina la diferenciación centro periferia, donde los sistemas parciales se posicionan desigualmente uno en referencia al otro; las sociedades estratificadas caracterizadas por la desigualdad de rango de los sistemas parciales y finalmente en las sociedades diferenciadas funcionalmente caracterizadas tanto por la desigualdad como por la igualdad de los sistemas parciales, los que se encuentran transversalmente posicionados a la vez que se diferencian por la especialización y particularidad de sus funciones (Luhmann 2007).. La evolución de la sociedad hacia la diferenciación funcional puede ser descrita como un aumento de complejidad. Dicho concepto se refiere a la multiplicidad creciente de lógicas funcionales especializadas, posiciones normativas y modos de vida que determinan las probabilidades de inclusión/exclusión de individuos en rendimientos sistémicos. Dada su mayor complejidad, las posibilidades de inclusión/exclusión en las sociedades funcionalmente diferenciadas son más amplias y diversas que en las sociedades estratificadas, a la vez que dejan de ser jerárquicas y lineales. Se encuentran reguladas por sistemas funcionales autopoiéticos, lo que dificulta que puedan ser controladas o supervisadas por elementos de su entorno. En sociedades estratificadas, en cambio, la inclusión se regula asignando posiciones determinadas a los individuos limitando con ello sus probabilidades de inclusión. Esto quiere decir que los recursos con que los individuos cuentan para su inclusión, se encuentran predeterminados por su pertenencia a un determinado estamento de la sociedad. En el caso de sociedades funcionalmente diferenciadas su mayor complejidad implica la diversificación de las posibilidades de inclusión en los distintos sistemas parciales lo que deriva en una mayor individuación de sujetos que ya no pueden ser ubicados en una posición determinada y duradera. Desde posiciones cambiantes se generan expectativas complementarias orientadas a la participación en las distintas esferas sociales. Esto no significa, sin embargo, que las estructuras de carácter estratificado dejen de influir en las posibilidades de inclusión en los rendimientos sistémicos, generando con ello desigualdades de acceso a los mismos (Mascareño 2007). Esto se explica en el hecho de que diferentes formas de diferenciación. 7.
(9) pueden coexistir en la sociedad pero que solo una de ellas actúa como dominante. De hecho, se puede estimar que la existencia de diferentes formas de diferenciación es un requisito de la evolución social, entendiendo que esta no siempre sigue una trayectoria lineal.. La forma dominante de diferenciación permite la designación del orden social a la vez que delimita los grados de libertad o posibilidades de innovación de los sistemas parciales que la estructuran. Una forma pasa a ser dominante cuando limita las posibilidades de realización de las otras formas de diferenciación, haciendo que jueguen un papel secundario (Luhmann 2007). El propio proceso de evolución se ve limitado ante la predominancia de una determinada forma de diferenciación social, en cuanto las posibilidades de transformación o desarrollo de la sociedad se ven constreñidas por el tipo de orden que esta produce. Solo es posible pasar de una forma a otra cuando se ha logrado una ruptura efectiva del orden anterior, lo que Luhmann denomina como “catástrofe”. Tal concepto no debe entenderse en un sentido normativo en cuanto no designa un hecho no valorado o negativo, solo describe el resultado de un proceso de desestabilización del sistema social que culmina en una nueva forma de estabilidad. En tal sentido es que constituye una potente herramienta de análisis que en cuanto nos obliga a fijar la mirada en los puntos de ruptura de una determinada forma de diferenciación que permiten el surgimiento de una nueva forma dominante (Luhmann 2007). Siguiendo esta estrategia metodológica es que la descripción de las forma de diferenciación social implican la constante referencia a sus antecesoras así como la identificación de cómo estas últimas siguen influyendo en las posibilidades de inclusión/exclusión determinadas por el ordenamiento actual.. La revisión teórica e histórica del concepto de estado como organismo político y administrativo se torna particularmente relevante si consideramos que los procesos evolutivos por los que este ha transitado reflejan el tipo de orden con que se va definiendo la sociedad moderna en sus distintas etapas de transformación. En tal sentido lo que se plantea es que el análisis de los procesos de conformación del estado moderno, nos permite observar las etapas fundamentales de la propia modernidad, agudizando la mirada en los antecedentes y orígenes de los procesos de diferenciación funcional y en como estos han. 8.
(10) influido en la renovación de la función estatal inicialmente orientada por la noción de control. Desde sus orígenes el estado moderno se sitúa como el principal mecanismo de control social en la medida en que a través de este se orienta a las comunidades hacia un orden unificado de funcionamiento, sin embargo, a medida que la sociedad transita por procesos de transformación estructural, el mandato inicial del estado va perdiendo sentido. Los procesos de diferenciación funcional desjerarquizan a las esferas de operación social a la vez que, a través de estas, se instalan diferentes lógicas y órdenes de funcionamiento. En este escenario el estado pierde protagonismo como ente regulador, transformándose en un mecanismo de coordinación social.. La pérdida de la función reguladora del estado, sin embargo, no debe confundirse con una pérdida de normatividad en términos de su orientación movilizante. Los procesos de transformación de la sociedad moderna han repercutido en cambios relevantes en la forma que en la normatividad opera como orientación de la función estatal, lo que no significa que esta haya dejado de influir en los procesos de toma de decisiones políticas adoptados por el estado. La sociedad moderna, la sociedad diferenciada, requiere y demanda el desarrollo de nuevas destrezas al estado en cuanto le exige la capacidad de observar y razonar la complejidad social así como el talento que implica vincular las consecuencias esperadas y no esperadas del funcionamiento de los distintos sistemas funcionales. La coordinación pasa a ser entonces la habilidad esperada que se le demanda al estado moderno. La normatividad, sin embargo no deja de estar presente en esta tarea ya sea por que el estado, la refresca como parte del contenido de la vinculación, o bien por que las instituciones que debe coordinar, se encuentran cargadas de orientaciones axiológicas. El cambio está entonces en que el control deja de ser su principio orientador, sin que esto implique una pérdida de sentido normativo, la coordinación puede verse igualmente cargada de valores que, bajo acuerdos, también requieren ser coordinados.. En este contexto la investigación propuesta pretende dar cuenta del tránsito que ha recorrido la función del estado, en el marco de los procesos de diferenciación funcional de la sociedad moderna. Para ello se han determinado analizar los ejes normativos a partir de los cuales el estado ha orientado su función reguladora relacionando este proceso con los. 9.
(11) cambios estructurales por los que ha atravesado la sociedad moderna desde su origen hasta nuestros días. Por otro lado se propone delimitar conceptualmente la función de coordinación que ha de asumir es estado en el contexto de la sociedad moderna actual para, desde tal marco conceptual, analizar como la lógica del control ha influido en el déficit de coordinación que se observa en el diseño de políticas públicas en Chile.. 10.
(12) OBJETIVOS. Objetivos Generales. Describir y analizar teóricamente el proceso de evolución de la función del estado y su relación con los cambios estructurales por los que ha atravesado la sociedad moderna.. Describir y analizar la relación entre las características particulares de la diferenciación funcional en Latinoamérica y las orientaciones normativas que han influenciado el diseño de políticas públicas en Chile.. Objetivos Específicos. Describir y analizar los ejes normativos a partir de los cuales el estado ha orientado su función reguladora en las distintas etapas históricas del proceso de diferenciación funcional de la sociedad moderna.. Describir los principios y mecanismos que definen a la coordinación como estrategia de actuación y función del estado moderno.. Analizar los principios normativos que han orientado el diseño de políticas públicas en Chile, dando cuenta de cómo estos determinan la capacidad de respuesta del estado ante los problemas y expectativas de participación en el sistema de educación.. 11.
(13) HIPÓTESIS. El estado de control responde a una noción de orden social basado en el principio normativo de la unidad como integración, mientras que el estado centrado en la coordinación responde a una la noción de orden social basada en la vinculación de diferencias normativas.. Mediante el despliegue de estrategias de coordinación el estado amplía su capacidad de respuesta ante las demandas y expectativas de inclusión en los sistemas que definen la estructura de una sociedad funcionalmente diferenciada.. El carácter unificador y centralizado que ha orientado la actuación del estado en Chile, ha limitado el despliegue de estrategias de coordinación en el diseño de políticas públicas, lo que ha repercutido en una menor capacidad de respuesta antes las demandas y expectativas de participación en sistemas funcionales, particularmente en el sistema de educación.. METODOLOGÍA. Se ha desarrollado una investigación de carácter teórico basada por ende el la revisión bibliográfica de los principales autores que han trabajado concepto de estado desde un punto de vista sociológico, político y o histórico. La perspectiva de análisis y marco conceptual desde el cual se aborda el estudio se sitúa en el marco de la teoría de sistemas.. Las etapas de trabajo que a continuación se detallan se han estructurado en función de los objetivos de la investigación:. Etapa 1. Análisis de los ejes normativos a partir de los cuales el estado ha orientado su función. 12.
(14) reguladora en las distintas etapas históricas del proceso de diferenciación funcional de la sociedad moderna, comenzando como antecedente de este proceso en la sociedad medieval para luego analizar la influencia del pensamiento político de los siglos XVII y XVIII en la conceptualización del estado así como en las orientaciones éticas y morales que este asume en el ejercicio de su función reguladora.. Se finaliza con el análisis de la conformación y desarrollo del estado nación, centrando la mirada en los principios de soberanía y territorialidad en los que este se sustenta, así como en su relación con los conceptos de ciudadanía y democracia. El análisis considera determinar como los procesos de diferenciación funcional de la sociedad han influido en el reposicionamiento del estado y la redefinición de sus funciones así como en la influencia que en tales cambios ha tenido el aumento de la complejidad social. Se revisará con especial atención el periodo de desarrollo del denominado Estado de Bienestar entendiendo que la crisis en económica en que este desemboca, refleja como la organización jerárquica de operación del estado no logra responder a las necesidades y problemas de una sociedad cada vez más compleja y diversa que no deja ser dominada.. Etapa 2. Se describen las características y formas de coordinación que los estados modernos han establecido como formas de operación, dando cuenta de las características requeridas para la conducción de procesos políticos de carácter contingente.. Se da cuenta de como mediante la coordinación es posible vincular posiciones normativas diversas logrando con ello respuestas mas eficientes a las demandas de sociedades complejas.. Etapa 3. Se describen particularidades que los procesos de diferenciación funcional adquieren en Latinoamérica y la influencia que ejerce la permanencia de órdenes estratificados sobre las. 13.
(15) posibilidades de inclusión de los individuos. El análisis considera la influencia de dichos fenómenos en las estrategias y orientaciones normativas que comandan la actuación de los estados latinoamericanos.. Se toman como ejemplo políticas de educación implementadas en Chile, para dar cuenta de la influencia que la lógica política del control ejerce sobre lo que se ha denominado como déficit de coordinación en los modelos de intervención del estado en nuestro país.. 14.
(16) I I.I. CAPÍTULO 1: ESTADO DE CONTROL LOS ORÍGENES DEL CONTROL. Los siglos finales de la época medieval nos ubican en la raíz de la configuración descriptiva del estado como institución encargada del mantenimiento de una forma de orden social que se sustenta en premisas valóricas de carácter religioso. La autoridad política de los príncipes y monarcas es entendida como una atribución que proviene directamente de la voluntad de Dios. Si bien ellos se encuentran en una posición de privilegio en la estructura social y son los encargados de decidir y comandar el curso de la sociedad, son vistos como seres inferiores que, al igual que cualquier otro hombre, debe someterse al mandato de lo divino. En tal sentido es que los hombres son vistos como iguales en cuanto comparten una posición de inferioridad ante Dios de lo que deriva el sometimiento a sus leyes y voluntad. En tal contexto, la razón es vista como una forma de iluminación que proviene de lo divino lo que implica que no se encuentra vinculada a cualidades o facultades humanas.. La idea de orden social que prevalece en el medioevo proyecta la imagen de una comunidad fuertemente integrada como unidad social, en la que los individuos comparten su sometimiento al control de la moral religiosa. Valores tales como el bien común y la justicia son principios que dan cuenta de aquello que Dios espera de la sociedad y que por ende la hace constituirse como tal, en un mundo donde lo secular no se ha logrado diferenciar de lo divino (Cassirer 2004). Bajo dicha forma de ordenamiento, la estructura social se organiza primariamente en la distinción de lo divino y lo terrenal, siendo esta primera esfera la que ocupa una posición de absoluta superioridad. El poder político se legitima solo en la medida en que actúa en representación de la divinidad.. Otra fuente de legitimación del poder que por cierto se encuentra igualmente vinculada a la voluntad de Dios, dice relación con la propiedad de la tierra. Durante la era medieval los reinos se constituyen como órdenes territoriales unificados en los que la comunidad depende de las decisiones del dueño de la tierra el que por supuesto responde a su vez a una. 15.
(17) autoridad suprema de carácter divino. La territorialidad pasa a constituir el espacio en el que se configura un orden espacial imaginario que asume la forma de unidad.. Cabe señalar que el principio de unidad que hay detrás de la noción de comunidad territorial se ve fortalecido con el inicio de un largo periodo de guerras por la defensa de la territorialidad. Con la guerra se propicia una cada vez mayor organización interna de los reinados. Se puede decir por ende que la conformación de ejércitos profesionales que se encuentran al servicio de los monarcas y que velan por la soberanía territorial, potencia la relación entre regímenes monárquicos que se han homogenizado internamente y que por ello persiguen el reconocimiento de su autonomía y jurisdicción sobre las comunidades que los conforman (Held 1997). La Paz de Westfalia en 1648, se configura como el hito histórico que, junto con delimitar el inicio de las relaciones internacionales entre reinados que se transforman en estados soberanos, refleja la consolidación de la unificación territorial de los mismos (Vallespín 2000).. En tal escenario, en los albores de su conformación el estado se plantea como una figura omnipresente facultada en la intervención de diversos asuntos y esferas sociales y por ende como el encargado de controlar el presente y futuro de la sociedad (Cassirer 2004). De ello deriva el carácter fuertemente centralizado y verticalista en que se organiza el proceso de toma de decisiones políticas y que se concentra principalmente en la figura de los monarcas. En tal sentido es que se puede decir que la era medieval da paso al nacimiento de un estado de control, asumiendo la forma de unidad centralizada de decisiones normativas escasamente diferenciadas. En base a esta idea la autoridad política ejerce su poder de control sobre diferentes aspectos de la vida social, cumpliendo funciones propias de la economía, la justicia y el derecho sin que lo político pueda diferenciarse aún como una esfera decisional autónoma.. En el estado de control, en los albores de su nacimiento, es reflejo de la una forma jerarquizada de orden, que se presentan como la forma predominante de descripción de la sociedad. La sociedad figura como un orden de escalamientos que permite diferenciar entre el mundo de lo divino y el mundo de lo terrenal o mundo de los hombres. En este esquema,. 16.
(18) el primero es el encargado de comandar lo que sucede en el segundo, determinando una serie de expectativas de comportamiento de carácter moral. El rol de la política es en este caso procurar que el mandato de la moral religiosa sea cumplido, tarea que sólo puede ejercer desde una posición superior. El carácter normativo del estado de control se presenta en la forma de esta moral religiosa encargada de definir y exigir a los hombres virtudes y valores tales como el autocotrol y el sometimiento a la voluntad de Dios. Se puede decir que la normatividad en el estado de control homogeniza a la sociedad, configurando una única posibilidad de pensamiento moral que integra a la comunidad en función de principios valóricos que se plantean como incuestionables.. I.II. EL PASO A UN ORDEN SECULAR. La necesidad de los monarcas de delegar funciones específicas que por sí solo no eran capaces de ejercer y controlar, da paso a una mayor diferenciación interna de la estructura administrativa del estado. Quienes asumen este tipo de responsabilidades son principalmente miembros de la nobleza, quienes pueden ser considerados como los primeros tecnócratas que surgen como tales a medida que empiezan a ejercer cargos administrativos cada vez más especializados. Tales tareas se encuentran asociadas al control de esferas particulares de la sociedad que, de igual manera, empiezan a adquirir mayor autonomía en su lógica de funcionamiento. Este proceso se ven intensificado ante el surgimiento de centros urbanos, el despliegue de la economía y el inicio de los procesos de industrialización que obligan a los monarcas a recurrir al apoyo de sus cortesanos en la cada vez más difícil tarea de gobernar. Surgen de este modo lo que podríamos denominar como los primeros mecanismos de coordinación política conformados tanto por organismos estamentales de representación entre los cuales se encuentra asambleas, cortes, parlamentos y dietas conformadas por el rey, el clero y la nobleza, así como por figuras burocráticas encargadas de aspectos administrativos y de control fiscal. La aparición de tales organismos implica una incipiente descentralización de las decisiones, las que ya no son tomadas exclusivamente por el monarca pero que siguen procurando la mantención y control del orden social (De Gabriel 2000).. 17.
(19) Durante la época del renacimiento, el cuestionamiento de los principios religiosos de legitimidad del poder político, darán paso a una forma de control de carácter secular. La sociedad empieza a describirse bajo la forma de la estratificación, lo que significa la diferenciación entre estamentos sociales que se caracterizan por diferentes modos de vida y niveles de concentración de poder político y económico. La nobleza constituye el estamento que goza de un acceso privilegiado a esferas de carácter funcional que aún no se encuentran diferenciadas, situándose con ello en una posición superior con respecto al estamento conformado por aquellos que pertenecen al pueblo. En tal sentido es que la estratificación de la sociedad se presenta como un orden de rangos que se definen por distintas cualidades y expectativas morales a ellos asociadas. La secularización de la política se basa entonces en la necesidad de parte de la nobleza de legitimar su riqueza sin tener que recurrir a preceptos de carácter religioso. La legitimidad del poder basada en la delegación de esta facultad por parte de Dios, era un principio orientado a los monarcas, excluyendo de este privilegio a los nobles de menor rango. Se puede interpretar que la influencia que este estamento va adquiriendo sobre la conducción política de la sociedad, le permite desarrollar una nueva fundamentación que respalda y protege sus bienes e intereses particulares. Con ello se hace posible la instauración de un poder político de carácter centralizado, que en la figura del estado será el encargado de la regulación de las diferencias entre estamentos.. La progresiva secularización de los fundamentos de legitimidad de la autoridad política, hacen que lo que se entiende como el bien común deje de ser definido desde un punto de vista religioso y pase a ser entendido como lo que los propios hombres definen como tal. Lo común sin embargo tiene un carácter fuertemente excluyente cuando se define desde la unidad de un estamento particular, situación que dará paso a nuevas formas de cuestionamiento de la forma en la que se fundamenta el orden social.. La diferenciación de la sociedad en estratos mutuamente excluyentes y la búsqueda de legitimación de esta clase de diferencias, si bien surge del desplazamiento de la moral religiosa, generan una nueva fuente de críticas. La legitimidad del poder político en base a. 18.
(20) la posesión de la tierra también empieza a ser discutida durante la época renacentista. Se puede decir que como consecuencia del proceso de reconocimiento y consolidación de la soberanía territorial de los estados, la relación entre los soberanos y su comunidad comienza a adquirir un carácter diferente en la medida en que el sentido de pertenencia e integración que se genera en torno a lo territorial, cuestiona el carácter patrimonial en el que los reyes y luego la nobleza legitimaban su autoridad. El sentido de comunidad dota al territorio de un carácter más público, propiciando una transformación relevante en la forma en la que se concebía la relación con la autoridad.. I.III. LAS NUEVAS CORRIENTES DE PENSAMIENTO POLÍTICO Y SU INFLUENCIA EN LA NOCIÓN DE ESTADO. El desarrollo del pensamiento político entre los siglos XV y XVIII refleja la instalación de un nuevo orden basado en un mandato de carácter moral, de orientación secular que poco a poco va entendiendo las diferencias estamentales bajo el prisma de la desigualdad. El estado empieza a ser visto como mecanismo de control de la sociedad en la medida en que se espera que oriente el comportamiento de los hombres en función de lo que se concibe como virtudes públicas. El bien común como valor, pasa a ser el principio normativo de este nuevo orden.. El cuestionamiento de los fundamentos éticos en los que se ha pretendido legitimar el poder político se puede entender como una consecuencia de una mayor complejización de la sociedad que se da a partir de mayores posibilidades de intercambio entre distintas regiones del mundo, lo que es propiciado tanto por el desarrollo del comercio como por las guerras de defensa de la soberanía territorial. Por otro lado es posible observar la proliferación de diversas ideas políticas y éticas que gracias a la creación de la imprenta pueden ser promulgadas y discutidas entre sujetos de distintas comunidades políticas. Este aumento de diversidad propicia que las leyes del mundo político comiencen a concebirse como objetos de investigación independientes de la moral religiosa lo que implica el surgimiento de una serie de nuevas teorías y corrientes de pensamiento sobre la relación entre la autoridad y la 19.
(21) comunidad. Estas persiguen establecer nuevos parámetros de legitimación del poder del estado. La racionalidad se presenta como la estrategia adecuada para la formulación de los nuevos conceptos políticos, en la medida en que es entendida en contraposición al pensamiento orientado por la religión, el cual ha perdido validez en la medida en que deja de ser eficaz ante un mundo que comienza complejizarse con cada vez mayor velocidad. A ello se suma el surgimiento de una serie de nuevas figuras administrativas y especializadas en torno a temas fiscales, tales como recaudadores y auditores que empieza a configurar un aparato burocrático de asesoría y apoyo a la labor del rey y que progresivamente va ampliando sus fronteras de poder. La consolidación de la nobleza como estamento encargado de la regulación del orden da paso al cuestionamiento de diferencias sociales que empiezan a ser vistas como injustas e indeseadas. Tales procesos derivan en un ambiente de desorden generalizado por la carencia de leyes que regulen eficientemente el aumento de la complejidad. Surge entonces la necesidad de elaborar nuevos fundamentos de legitimidad del poder así como una estructura reguladora de las formas e instancias de operación del estado.. El desarrollo del pensamiento político que surge a partir del renacimiento, es reflejo de las transformaciones estructurales y normativas que dan cuenta del origen del estado moderno. Se trata de una respuesta ante las nuevas figuras de operación que adquiere el estado y al replanteamiento de la relaciones de carácter político que se empiezan a establecer en comunidades unificadas territorialmente. Los principales y más relevantes pensadores que a continuación revisaremos, desarrollan sus teorías y conceptos a partir de la observación de lo que acontece en su entorno y que muchas veces, desde el interior del propio estado, sus contemporáneos, no son capaces de observar. Tales pensadores describen, analizan e interpretan las necesidades de legitimidad de la época a la vez que desarrollan conceptos primarios relativos al funcionamiento de un sistema político que ha empezado a actuar de manera autónoma y que por ende se diferencia de otras esferas de la sociedad.. Maquiavelo es sin lugar a duda pionero en el desarrollo de estas nuevas corrientes de pensamiento considerando que es el primero que se revela de manera abierta ante la primacía de la moral religiosa y empieza ha describir al estado desde una perspectiva. 20.
(22) secular. Tal descripción la realiza a partir de la observación empírica de su entorno y de su experiencia como asesor de la monarquía. El propio término de estado es acuñado por este autor dando pie al uso regular y técnico de este concepto.. Sus postulados reflejan los cambios que, desde una perspectiva política, dan cuenta del surgimiento del renacimiento. Mediante una estrategia netamente inductiva, va describiendo y sistematizando las figuras, estilos y funcionalidades de las diferentes formas de gobernar de los príncipes y monarcas de la época. Lo que Maquiavelo observa y describe es el quiebre del sistema jerárquico medieval que dividía al mundo en el estadio superior de lo divino y el inferior de lo terrenal. En tal sentido es que da cuenta de cómo las premisas que príncipes y monarcas utilizan en el ejercicio del poder, se encuentran ligadas a objetivos funcionales asociados a su propia voluntad y no a la de una voluntad superior divina e integradora. Evidencia entonces la ineficiencia de la normatividad religiosa como eje orientador de lo político y considera que el objetivo del estado es instaurar un nuevo orden que logre contrarrestar la desorganización social de aquel basado en la moral religiosa (Melossi 1992).. Los postulados de Maquiavelo describen cómo el estado empieza a abandonar sus fundamentos metafísicos religiosos, dando cuenta del inicio de los procesos de diferenciación funcional de la esfera política. Sus propios escritos constituyen una forma de especialización de la teoría política en los que se empiezan a trazar los límites de funcionamiento del estado como referente descriptivo del sistema político. Su concepción normativa del bien común se perfila entorno a la idea de un orden secular cuyo objetivo es la regulación de las relaciones entre los reyes y sus vasallos. Para él esta nueva moral política debe reemplazar a la de carácter religioso que hasta entonces predominaba. Del antiguo orden solo mantiene la estructura jerárquica de organización del estado, en cuanto estima necesaria la existencia de una autoridad que comande y decida sobre diversos aspectos de la vida social. Tal premisa se encuentra fundamentada en su idea de que la naturaleza humana es corrupta e inmoral y que por ende debe ser controlada (Cassier 2004).. 21.
(23) Para Maquiavelo es en el propio control del poder donde se sitúa la justificación de la soberanía territorial lo que es reflejo de que su atención y preocupación se encuentra centrada en los medios más que los fines. En tal sentido para él la legitimación del poder del monarca se asienta principalmente en la tradición, en el traspaso de esta facultad de manera hereditaria (Maquiavelo 2006).. Otro de los pensadores políticos donde es posible observar como la figura del estado empieza a autonomizarse es Thomas Hobbes en cuyos escritos el estado se encuentra asociado al concepto de república. La república para este autor se plantea como la conformación de un pacto de representación en la que los representados entregan por voluntad propia el poder de dirigirlos a un hombre o una asamblea de hombres. Este traspaso de poder se entiende como reducción de voluntades en una única voluntad (Hobbes 2003). La república para Hobbes es la unidad en que se sintetizan múltiples voluntades sometidas en mutuo acuerdo a las decisiones del soberano que les representa. En tales ideas es posible observar como el estado deja de estar legitimado en el vínculo con lo divino, para constituirse en una fuente de poder que se válida en la representación de los intereses de la comunidad y en la cesión voluntaria del poder de protección y conducción de la sociedad. Lo que según este autor se transfiere a la república es el derecho natural de los hombres a gobernarse a así mismos, proceso de traspaso de poder que ha de tomar la figura de un contrato.. El orden social que se configura en el establecimiento de esta forma simbólica de contrato surge como respuesta de los hombres a la necesidad de superar lo que Hobbes define como estado de naturaleza. Este puede ser entendido como el estado en que cada hombre utiliza de manera libre e individual su poder de autopreservación lo que deviene en un uso irrestricto de los medios y recursos que para ello requieren. El estado de naturaleza es por lo tanto un estado en el que prima la inseguridad y el temor de ver amenazada la sobrevivencia. Tales argumentos justificarían en Hobbes, la renuncia voluntaria de los hombres a esta forma de libertad a favor del establecimiento de una forma colectiva de dominación. La comunidad, en tal contexto, nace de la restricción de la libertad individual, a partir de la cual se establece un nuevo orden según el cual el comportamiento de los. 22.
(24) hombres ha de ser regulado por la autoridad. En tal sentido es que la vida en sociedad, al definirse en oposición al estado de naturaleza también es definida como un estado de paz.. Este nuevo orden de carácter social es ejercido en la figura del poder y por medio de leyes las cuales contendrían la distinción normativa entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. Tales dicotomías permiten observar el comportamiento de los hombres como colectivo y por ende solo pueden darse en la vida en sociedad. Se puede interpretar que bajo tal perspectiva el estado se encuentra normativamente orientado hacia el objetivo central puesto en la idea de bien común.. Siguiendo el pensamiento de Hobbes se puede observar que la cohesión y unidad de la comunidad no solo están delimitadas por las fronteras simbólicas del bien común. La comunidad adquiere su forma unitaria también en el trazado de fronteras de carácter territorial. El soberano es por ende el encargado de la defensa de la comunidad en relación a conflictos con otras naciones o repúblicas que constituyen en si mismas núcleos territoriales en los que se vela internamente por su propia cohesión social.. En la lectura de Hobbes la figura del soberano y los poderes que a este se le atribuyen como representante de la comunidad, dan cuenta del carácter centralizado de la república, donde la toma de decisiones se encuentra concentrada en esta única figura. En el soberano se concentra y centraliza el poder de decidir sobre el curso de lo social describiéndose de este modo un estado de carácter fuertemente jerarquizado. La estructura administrativa del estado se configura por debajo de la autoridad máxima en la forma de distintas instancias políticas encargadas de administrar y regular asuntos relativos a la economía, las relaciones exteriores, la instrucción del pueblo y la justicia. Es así como Hobbes describe los ámbitos de competencia de ministros y cuerpos políticos a quienes asigna la tarea de asesoramiento y representación del soberano y que en tal calidad se encuentran sometidos a su voluntad. Tales figuras son reconocidas como personas públicas a diferencia de los consejeros y de otros miembros de la comunidad quienes al no tener un vínculo directo con la autoridad, no son considerados como perteneciente a la esfera de lo público (Hobbes 2003). Esto indica que la noción de lo público en este autor se encuentra estrechamente ligada al vínculo con. 23.
(25) la autoridad política y por ende con la figura naciente del estado. De esta manera Hobbes da cuenta de cómo la política comienza a diferenciarse como esfera particular de la sociedad. La conformación del estado como aparato político encargado de la representación de intereses y la regulación del orden social puede ser también observada en los escritos de John Locke. Según los postulados de este autor el poder político es definido como el derecho de hacer y establecer leyes de protección de la propiedad privada mediante sanciones de diverso nivel de gravedad. El estado figura entonces como el encargado de imponer la ejecución de tales normas lo que incluye la defensa de lo que el autor denomina como atropello extranjero (Locke 1941).. De manera similar a lo propuesto por Hobbes, este pensador plantea como fuente de legitimidad del estado el sometimiento voluntario de los hombres a una autoridad a la que se le delega el poder de defensa y protección de la comunidad. En este caso la idea de comunidad es más fuerte que la planteada por Hobbes, dado que se considera que es ésta la que como conjunto es representada por la figura del estado. La comunidad en tal sentido es entendida como una sociedad política que actúa en defensa de la propiedad de los hombres y que por medio de hombres facultados regula y vela por el orden social.. La sociedad política en Locke se contrapone a la idea de estado de naturaleza en el cual los hombres actúan libremente sin someterse a la voluntad de otro. La idea de bien común, vuelve a aparecer como objetivo de un estado que ha nacido en función de la conformación de un colectivo social que reduce la individualidad en función de la cohesión y la unidad. El estado actúa mediante leyes que se definen por su carácter común a la vez que constituye el organismo encargado de velar por su cumplimiento mediante la aplicación de sanciones. Locke en este punto señala la necesidad de separar el poder y funciones del estado distinguiendo entre la dimensión legislativa y la ejecutiva del mismo, lo que denota un mayor grado de diferenciación interna que la hasta ahora revisada en los postulados de Maquiavelo y Hobbes. En un sentido similar, otro punto relevante que surge del pensamiento de Locke dice relación con la diferenciación entre estado y gobierno, pudiendo este último adquirir diversas figuras sin que ello interfiera en la idea de comunidad que se representa mediante la figura estatal.. 24.
(26) Es posible observar como los postulados de este autor reflejan la idea de que el sometimiento a la autoridad del estado implica que nadie ha de quedar fuera del cumplimiento de las leyes y que el cuerpo político conformado por la comunidad se debe regir por la voluntad de la mayoría. La norma común es por ende la que determina lo que es justo e injusto, restringiendo en función de ello la libertad natural. La conformación de la sociedad política implica la pérdida de esta forma de libertad lo que es entendido como conveniente en la medida en que con ello se salvaguardan los interesen y bienes privados de los ciudadanos. En particular lo que el estado protege es la propiedad territorial lo que implica que los gobiernos tengan jurisdicción directa sobre la tierra y que los gobernados sean solo aquellos que son dueños de un territorio. La sociedad civil para Locke por lo tanto se restringe al conjunto de propietarios que consienten libremente ser gobernados y que reconocen la utilidad que para ellos esto significa.. La idea de estado como comunidad se hace más fuerte en los postulados de Rousseau quien considera a este como un colectivo compuesto de particularidades. Se trata de una agregación de individuos que suman sus fuerzas en función del establecimiento de acuerdos comunes a los que se someten de manera voluntaria. A diferencia de lo planteado por Hobbes y Locke, la idea de libertad en Rousseau no se contrapone la de orden social en cuanto éste señala que los hombres no pueden perder sus libertades individuales en la conformación de la comunidad política y que por el contrario el estado actúa como su garante.. Para Rousseau, mediante el contrato social los miembros de la comunidad transfieren al estado su propia voluntad y poder de dirección, conformando en ello la voluntad general. Bajo este pacto los hombres asumirían la obligación de responder a la voluntad común. En tal sentido el vínculo social se establece en la subordinación de los particulares a los derechos de la comunidad de lo que surge la figura pública del estado (Rousseau 2005) . El compromiso adquirido a través del contrato social es entendido por este pensador como mutuo y no como obligatorio en tanto se entiende que trabajar por la comunidad es equivalente a trabajar por si mismo.. 25.
(27) Cabe destacar el carácter moral que adquiere el estado en los postulados de Rousseau, en tanto este es definido como una entidad que se diferencia de la voluntad individual y que actúa bajo principios guiados por la razón. La orientación al bien común en este contexto, significaría actuar racionalmente en función de la obtención de beneficios colectivos. Así mismo el carácter moral del estado estaría dado en que mediante el pacto social se establece una situación de igualdad entre los ciudadanos que a la vez que se ven sometidos a las mismas obligaciones gozan idénticos beneficios. Perseguir el bien general es entendido entonces como equivalente a procurarse de beneficios individuales.. Más allá de los diferentes énfasis y diferencias existentes entre estos cuatro autores, a partir de ellos es posible dibujar la figura y carácter del estado de control que surge de su independización de la esfera religiosa. El pensamiento político que ellos desarrollan nos habla de un proceso de secularización de la política que se cristaliza en el divorcio que el estado hace de lo divino como fuente de legitimidad. La moral religiosa es reemplazada por la premisa moral del bien común, del cual ahora depende el establecimiento de un nuevo orden comandado por la propia comunidad social. Bajo este nuevo orden de la razón, la propiedad privada y en particular la propiedad territorial pasan a ser los principios y derechos que hay que resguardar y proteger. La individualidad de tales derechos se supera y sintetiza en la idea de bien común, naciendo de ello la noción de “lo público” como aquel nodo donde convergen voluntades individuales que pasan a ser comandadas como si constituyeran una unidad homogénea de intereses. El estado representa lo público en la medida en que su orientación en la toma de decisiones está orientada a los intereses de la comunidad. La noción de comunidad y bien común, sin embargo, se encuentran aún restringidas a aquel segmento de la sociedad que goza de mayores privilegios y derechos de carácter político. La comunidad política se limita en un principio la nobleza, para poco a poco empezar a integrar a la burguesía. Se puede decir que en un principio, la moral religiosa es reemplazada por una moral de carácter secular que determina las virtudes, valores y expectativas asociadas a los distintos estamentos de la sociedad. Esto implica la configuración de preceptos morales diferenciados, que regulan por separado a la nobleza y el pueblo. Siendo la nobleza la que goza de mayor influencia en los procesos políticos de conducción de la sociedad, es su. 26.
(28) propia moral la que determina lo que se estima como comportamiento ideal. El estado en este contexto ha de coincidir con esta forma predominante de moral, regulando a partir de ella un nuevo orden jerárquico, estratificado y secular. La cohesión y homogeneidad de los estamentos en los que se basa la estratificación de la sociedad, hace posible que, mediante el estado, se pueda controlar el curso de lo social en función de las expectativas morales descritas desde la posición superior que ocupa la nobleza. Se mantiene de esta manera una cierta estabilidad de la diferencia, lo que más tarde será cuestionado a partir de una nueva semántica moral que opera en función de la distinción igualdad/desigualdad.. Con el desarrollo y crecimiento del aparato burocrático del estado, la expansión de la educación y el mayor desarrollo de actividades comerciales de carácter empresarial, la burguesía comienza a adquirir cada vez mayor participación e influencia en la escena política de la época, lo que da paso a nuevos cuestionamientos sobre los fundamentos del orden político y social. La idea de bien común se amplía con ello a la burguesía, la que empieza a concebir como injusta los privilegios y facultades de la nobleza. El carácter territorial que con mayor fuerza adquieren las comunidades política, hacen que el territorio se empiece a transformar en el fundamento concreto de la delimitación espacial de la comunidad. La propiedad de la tierra comienza a perder con ello validez como la base del poder político, dando paso a una noción más amplia de bien común. Con ello se da cuenta de una mayor diversidad social que empieza a poner en jaque la descripción estratificada de la sociedad, considerando que comienzan a identificarse nuevas posiciones y modos de vida que ya no pueden ser clasificadas en solo dos formas estamentales.. Desde un punto de vista administrativo los autores revisados van dando cuenta de cómo el estado requiere de una cada vez mayor diferenciación interna en relación con las áreas sociales que ha de comandar así como de tipos de funcionarios encargados de la administración de tales esferas. Si bien el estado se plantea como el encargado del conjunto de lo social, no puede operar sobre ello sin antes identificar áreas especializadas de competencia que requieren de operatorias y tipos de decisiones particulares y diferenciadas. Con ello se esta reflejando el nacimiento de una sociedad moderna donde lo social debe dejar de ser visto como una unidad homogénea a medida que adquiere diversas formas y. 27.
(29) lógicas autónomas de funcionamiento. Si bien en el estado de control estas esferas son reconocidas como independientes, el carácter centralizado de la toma de decisiones que sobre ellas opera, da cuenta de una visión unificadora de la sociedad en la que prima la idea de la comunidad integrada y homogénea.. El estado de control tiende a mantener la estructura jerárquica de organización y distribución de la toma de decisiones. La sociedad sigue comandada desde la cima de la pirámide, posición privilegiada de observación del conjunto social como unidad. Desde tal ubicación se proyecta y planifica el curso de la sociedad, se delimitan los derechos y deberes de los ciudadanos determinándose en ello lo que se considera como justo e injusto para la comunidad. La puesta en marcha de los proyectos políticos que de tales aspectos derivan, se ve apoyada en la formulación de normas y leyes en cargadas de encausar la ejecución de estos planes de acción mediante el establecimiento de sanciones impuestas al quebrantamiento de lo proyectado como orden social.. Cabe destacar que, al reemplazarse el orden social del carácter religioso por uno de carácter político, los autores deben recurrir a un referente que sirve como oposición a esta noción de orden y que, dado el divorcio con la moral religiosa, adquiere un carácter antropocéntrico. En tal sentido es que la naturaleza humana pasa a ser el referente que se contrapone a la naturaleza de lo social. Lo social surge como una nueva forma de orden que, dependiendo de la perspectiva de cada autor, supera o integra la libertad del hombre en su estado de naturaleza. La sociedad se constituye como tal mediante el control y encausamiento de las pasiones y vicios humanos, atributos que parecen impedir por si mismos la vida en comunidad. La política a través del estado sería la encargada de velar por el establecimiento y regulación de lo que se entiende como la constricción necesaria para que los hombres puedan vivir vinculados de manera armónica. El bien colectivo se plantea entonces como un ideal normativo, en el que se fundamenta y legitima la acción estatal.. La representación de intereses en que se funda el poder del estado, se apoya en la idea de que el bien común es algo a lo que se aspira en la medida en que se traduce en una forma de protección de los intereses particulares y la sobrevivencia personal. La voluntad común. 28.
(30) confluye en esta idea, entendiéndose que representa la inclinación de la mayoría a someterse a un ordenamiento que asegure un estado de paz social. El carácter normativo del naciente estado moderno se articula en torno a principios colectivos y de carácter secular los cuales persiguen la protección de los derechos de la comunidad.. I.IV. ESTADO-NACIÓN Y CONTROL COMO INTEGRACIÓN. El pensamiento político desarrollado entre los siglos XV y XVIII da cuenta de cómo la esfera política comienza a diferenciarse como sistema autónomo de la sociedad. Este tipo de reflexiones pasan rápidamente a constituir parte y objeto de la política misma en un proceso en que la explicación de los fenómenos sociales se encuentra estrechamente vinculado al desarrollo de la teoría (Luhmann 1994). De tal proceso deriva el nacimiento de lo que se denomina como estado moderno, aludiéndose con ello a un estado especializado en la regulación del orden político. La secularización del estado es una de las primeras evidencias del proceso de diferenciación de la política, en tanto implica una suerte de divorcio con los fundamentos religiosos que actuaban como fuente de legitimación de la autoridad, los que son reemplazados por argumentos relativos al concepto de soberanía. Tales procesos dan cuenta de una mayor autonomía funcional por parte del sistema político (Luhmann 1994).. El estado moderno se caracteriza por situar su base de legitimidad en la transferencia del poder de regulación de la sociedad que es realizada de forma voluntaria por la propia comunidad. La soberanía, como nueva fuente de legitimidad del poder político, se refiere a la facultad de representación de la comunidad política que esta misma traspasa a la autoridad y que permite la distinción entre gobernantes y gobernados. Cabe destacar, que en dicho proceso el poder político, a diferencia de lo observado en la época medieval, se configura como una entidad independiente de la persona que representa la autoridad y por ende trasciende a la figura de los gobernantes. Dicho fenómeno da cuenta y complementa el proceso de diferenciación de la política, la que empieza a ser distinguida como una función específica dentro de la sociedad. Como consecuencia de tales procesos, el estado moderno. 29.
(31) se configura como un aparato administrativo cada vez mas especializado en la regulación y mantención de un orden de carácter legal. En tal sentido es que el estado moderno es un estado soberano encargado de diseñar y aplicar las leyes que permiten la protección y regulación de la sociedad.. Se debe señalar que si bien el nacimiento del estado moderno es consecuencia de un proceso de diferenciación de la esfera política, este no pierde el carácter centralizado que había asumido en épocas anteriores. Se puede decir que aún es posible definirlo como un estado de control que goza de una capacidad omnipotente de tomar decisiones sobre el curso de lo social. En tal sentido es que el estado moderno seguirá, al menos por un tiempo, estando situado en la cima de la estructura social ejerciendo desde ella su poder de regulación y mantención de lo que entiende como orden y que se encuentra aún ligado a la idea de bien común. Podemos decir entonces que se trata de un estado que, si bien ha cambiado sus fundamentos, se orienta por valores y principios morales que dan cuenta de una idea unificada de orden que a su vez asume un carácter ideal. Se aprecia en ello un cambio fundamental en la noción de unidad con la que se describe la sociedad, en tanto esta asume el carácter de aspiración. La unidad para el estado moderno es la proyección de un ideal por el cual se debe trabajar y construir. Este tipo de proyecto pasa a ser entonces el principal motivo de la política (Luhmann 2007).. Otra característica relevante que ha de asumir el estado moderno es su vinculación con el proceso de fortalecimiento de comunidades unificadas e independientes entre si. El propio ejercicio de la soberanía requiere de la distinción de una comunidad integrada y relativamente homogénea sobre la cual se han de ejercer el conjunto de leyes encargadas de la mantención del orden social. La identificación de dichas comunidades ha de estar asociada al establecimiento de límites territoriales que demarcan geográficamente el espacio de la soberanía y que favorecen la unificación e integración de órdenes políticos autónomos. En tal sentido es que el territorio permite el ejercicio más eficiente del control político, estableciendo los límites jurisdiccionales de aplicación de las leyes de los que ahora empieza a ser entendido como estado nación.. 30.
(32) El estado nación, apoyado en el principio de soberanía y en la delimitación territorial de la comunidad, refuerza la idea de integración en términos de orden político y de unidad cultural. En tal sentido la territorialidad pasa a ser el referente en la delimitación de fronteras simbólicas en la conformación de identidades nacionales a la vez que constituye el espacio donde se instala y desarrolla la racionalidad con la que empiezan a operan los procesos de modernización (Habermas 2005).. Desde una perspectiva administrativa el estado nación representa una acentuada especialización de funciones internas cada vez mas específicas. En tal sentido se puede decir que la conformación de los estados nacionales implica el fortalecimiento de la capacidad reguladora del estado en base al establecimiento de estatutos y procedimientos particulares que delimitan su forma, a la vez que su campo de actuación. Dotado de herramientas tales como la constitución, la división de los poderes y la instauración y fortalecimiento de la democracia se constituyen las bases institucionales sobre las cuales se forjan las reglas de actuación de la figura estatal moderna (Luhmann 1994).. Los estados nacionales, por otro lado, dan cuenta de la evolución del principio de control normativo según el cual ejercen su poder de regulación. Bajo los parámetros de la nación se aspira a la cohesión de la comunidad mediante la mantención de un orden político unificado. En este escenario, el anclaje territorial de los estados contribuye a la conformación de identidades nacionales las que, al actuar como fuerzas homogenizantes y cohesionadoras, refuerzan la función de integración que adquiere el estado moderno. En tal sentido es que la idea de nación se construye en torno a la identificación de una tradición, lengua e historia compartida por una comunidad territorial delimitada (Habermas 2005). Cabe señalar que, sin embargo, tales características no siempre son identificables para todas las naciones y es por ello que la constitución de un aparato regulatorio unificado puede ser considerado como el mayor referente en la identificación de los estados nacionales. Se puede decir que la configuración de la idea de nación sobre tradiciones y factores culturales comunes tiende a simplificar la historia real que habla de comunidades mucho más complejas y diversas. Es así como más adelante veremos que es justamente en la negación. 31.
(33) de la diversidad es que el estado nación verá puesto en jaque la validez de sus aspiraciones normativas.. Este afán integrador que caracteriza el surgimiento de los estados nacionales puede ser visto como una reacción natural ante los sucesivos impulsos de abstracción que implica el proceso de modernización de la sociedad (Habermas 2005). La creciente complejización que conlleva la diferenciación funcional, envuelve en un principio la necesidad de establecer un marco de ordenamiento común que se traduce en la implementación procedimental del funcionamiento del estado, sin embargo, la intención reguladora y jerárquica que hay detrás de esta lógica, se verá superada en la creciente autonomización de las esferas funcionales de la sociedad, las que progresivamente durante el Siglo XX irán independizándose del sistema político.. La orientación normativa que adquieren los estados nacionales en función de la idea de integración, ha de determinar la forma en que estos observan y entienden el orden social. La nación por un lado da cuenta de la disolución del orden estratificado que describía la sociedad en base a la identificación de estamentos de carácter jerárquicos. Nobleza y pueblo dejan de ser categorías válidas en un mundo en el que la ampliación y desarrollo del comercio, la educación, la ciencia y las corrientes de pensamiento configuran distintas posiciones y formas de vida que ya no caben en el esquema simplificado de la estratificación. El acceso de los individuos a tales esferas funcionales de la sociedad ha dejado de depender exclusivamente de su posición en la estructura jerárquica de la sociedad, en la medida en que cada uno es capaz de desarrollar herramientas particulares y diversas que determinan sus posibilidades de inclusión/exclusión en los rendimientos y beneficios de tales esferas. El paso de la estratificación a la diferenciación funcional da cuenta de la autonomización de sistemas funcionales que a la vez que operan de forma independiente y autorregulada, generan una alta interdependencia entre sí. Esto significa que el acceso a uno de ellos determina las posibilidades de acceso a otros, así por ejemplo la educación incide en las posibilidades de trabajo de las personas. Se trata de una interdependencia de carácter complejo que no puede ser descrita de forma lineal y que da paso a formas dinámicas de inclusión de individuos que transitan, en distintas condiciones,. 32.
Outline
ESTADO-NACIÓN Y CONTROL COMO INTEGRACIÓN
INTEGRACION Y ESTADO DE BIENESTAR
DIFERENCIACIÓN FUNCIONAL Y SUS CONSECUENCIAS PARA LA FUNCIÓN DEL ESTADO
COORDINACIÓN COMO FUNCIÓN DEL ESTADO MODERNO
CARACTERÍSTICAS DE LA COORDINACIÓN COMO ESTRATEGIA DE VINCULACIÓN PRAGMÁTICA
CARACTERÍSTICAS DE LA COORDINACIÓN COMO ESTRATEGIA DE VINCULACIÓN NORMATIVA
PROBLEMAS A LOS QUE SE PUEDE VER ENFRENTADA LA COORDINACIÓN
CONSTRUCCIÓN DEL ORDEN SOCIAL EN LATINOAMÉRICA
CONTROL Y DÉFICIT DE COORDINACIÓN EN LAS POLÍTICAS DE EDUCACIÓN EN CHILE
Documento similar