Riesgos y medidas preventivas
en diversas actividades productivas
PID_00263728
Jaume Abat Dinarès
Tiempo mínimo de dedicación recomendado:
8 horasJaume Abat Dinarès Técnico superior en prevención de riesgos laborales.
Licenciado en Ciencias Empresaria- les.
Ingeniero técnico industrial.
Profesor consultor de la Universitat Oberta de Catalunya.
Primera edición: febrero 2019
© Jaume Abat Dinarès Todos los derechos reservados
© de esta edición, FUOC, 2019 Av. Tibidabo, 39-43, 08035 Barcelona Diseño: Manel Andreu
Realización editorial: Oberta UOC Publishing, SL
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño general y la cubierta, puede ser copiada, reproducida, almacenada o transmitida de ninguna forma, ni por ningún medio, sea éste eléctrico, químico, mecánico, óptico, grabación, fotocopia, o cualquier otro, sin la previa autorización escrita de los titulares del copyright.
Índice
1. Introducción... 5
2. Agricultura y ganadería... 8
2.1. Caracterización del sector ... 8
2.2. Identificación y gestión de los riesgos ... 10
2.2.1. Peligros, riesgos y deficiencias más significativas ... 10
2.2.2. Medidas preventivas ... 12
3. Explotaciones forestales... 27
3.1. Características generales del sector ... 27
3.2. Identificación y gestión de los riesgos ... 28
3.2.1. Espacios de trabajo en actividades forestales ... 28
3.2.2. Utilización de herramientas manuales ... 30
3.2.3. Máquinas portátiles: motosierra y motodesbrozadora .. 31
3.2.4. Maquinaria forestal ... 37
3.2.5. Manipulación de sustancias químicas: productos fitosanitarios y fertilizantes ... 43
3.2.6. Actividades del sector forestal ... 46
4. Sector sanitario hospitalario... 48
4.1. Caracterización del sector ... 48
4.2. Identificación y gestión de los riesgos ... 49
4.2.1. Exposición a contaminantes biológicos ... 50
4.2.2. Exposición a contaminantes químicos ... 55
4.2.3. Carga mental del trabajo y de situaciones de estrés ... 58
4.2.4. Sobreesfuerzo ... 60
4.2.5. Caída al mismo nivel ... 62
4.2.6. Agresiones externas ... 63
4.2.7. Ambiente físico ... 64
5. Establecimientos residenciales... 66
5.1. Características generales del sector ... 66
5.2. Identificación y gestión de los riesgos ... 68
5.2.1. Peligros, riesgos y deficiencias más significativas ... 68
5.2.2. Medidas preventivas ... 69
6. Talleres de reparación de vehículos... 73
6.1. Características generales del sector ... 73
6.2. Identificación y gestión de los riesgos ... 73
6.2.1. Peligros, riesgos y deficiencias más significativas ... 73
6.2.2. Medidas preventivas ... 75
7. Carpinterías... 82
7.1. Caracterización del sector ... 82
7.2. Identificación y gestión de los riesgos ... 83
7.2.1. Riesgos y medidas preventivas generales ... 83
7.2.2. Riesgos y medidas preventivas relativas a la maquinaria utilizada ... 84
7.2.3. Riesgos y medidas preventivas relativas a la inhalación del polvo de madera ... 94
1. Introducción
En este tercer módulo se tratan otros sectores de la actividad económica, puede ser que no tan significativos como los dos anteriores, pero no menos impor- tantes, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista de la seguridad y salud en el trabajo.
Los sectores o actividades que se exponen son:
• Agricultura y ganadería.
• Explotaciones forestales.
• Sector sanitario hospitalario.
• Establecimientos residenciales de la tercera edad.
• Talleres de reparación de vehículos.
• Carpinterías.
El sector agrario destaca por el elevado porcentaje de empresarios que no tie- nen trabajadores asalariados a su cargo, pero sin embargo la siniestralidad es superior a la media nacional y muy próxima a la del sector industrial. La causa que provoca los accidentes, en su mayor parte, es los movimientos del cuerpo, seguida por caídas de personas y pérdida del control de máquinas, herramien- tas, objetos o animales.
Las explotaciones forestales, como subgrupo del agrario, presenta como él un común de características: trabajo al aire libre, mecanización de los trabajos, rotación de personal, alejamiento y dispersión de las explotaciones. Pero estas características se ven agravadas por el trabajo al aire libre que se realiza, en la mayoría de las situaciones, en terrenos con pendiente y no uniformes, por la maquinaria forestal utilizada, que trabaja en estos terrenos irregulares y por la maquinaria portátil utilizada que es muy peligrosa y que debe ser manejada con sumo cuidado.
El tercer sector analizado es el sanitario hospitalario, que es muy amplio y complejo. En un sector que incluye un gran número de peligros y riesgos, así como problemas complejos de gestión de seguridad y salud en el trabajo. Des- de el año 2000 la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ha prestado una atención especial a este sector en sus proyectos para reducir los riesgos tradicionales del sector, que son la causa de la mayoría de los acci- dentes de trabajo, el sobreesfuerzo debido al movimiento de pacientes y los relacionados con contaminantes biológicos.
La actividad realizada en los establecimientos residenciales, dentro del grupo de actividades sanitarias y de servicios sociales, presenta una situación similar a la del sector sanitario hospitalario, pero con el agravante de que en este los riesgos derivados de la movilización de pacientes son mucho más elevados.
La actividad realizada en los talleres de reparación de vehículos es una acti- vidad muy extendida, con una amplia variedad de tipo de locales, aparatos y trabajadores. Hoy en día predominan los pequeños talleres, donde, en un solo habitáculo, se realizan muchas funciones, aunque esta situación va cam- biando a grandes talleres completamente organizados. Por consiguiente, los riesgos derivados de la utilización de la distinta maquinaria y equipos se ven agravados en los pequeños talleres, por la falta de espacio y la acumulación de máquinas, equipos y vehículos.
La última actividad analizada es la de carpintería, también muy extendida y realizada en pequeños locales. No incluye la fabricación de muebles, que nor- malmente se realiza en grandes empresas muy automatizadas. La carpintería utiliza máquinas, como son la sierra de cinta, la sierra de disco y la tupi, que, por su funcionamiento normal, son muy peligrosas; de hecho, provocan un elevado número de accidentes por la proximidad de las manos del operario a las herramientas de corete, en casi toda la duración de la fase de trabajo.
Como medidas preventivas a adoptar, en general, aplicables a las actividades citadas, hay que recordar las contenidas en la parte general del máster, entre otras:
• Real�Decreto�485/1997,�de�14�de�abril, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo.
• Real�Decreto�486/1997,�de�14�de�abril, por el que se establecen las dis- posiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
• Real�Decreto�487/1997,�de�14�de�abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular, dorsolumbares, para los trabajadores.
• Real�Decreto�773/1997,�de�30�de�mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual.
• Real�Decreto�1215/1997,�de�18�de�julio, por el que se establecen las dis- posiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los traba- jadores de los equipos de trabajo.
• Real�Decreto�614/2001,�de�8�de�junio, sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico.
• Real�Decreto�681/2003,�de�12�de�junio, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de at- mósferas explosivas en el lugar de trabajo.
• Real�Decreto�1311/2005,�de�4�de�noviembre, sobre protección de la sa- lud y la seguridad de los trabajadores frente a los riesgos derivados o que puedan derivarse de la exposición a vibraciones mecánicas.
• Real�Decreto�286/2006,�de�10�de�marzo, sobre la protección de la segu- ridad y la salud de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido.
• Real�Decreto�299/2016,�de�22�de�julio, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a campos electromagnéticos.
2. Agricultura y ganadería
2.1. Caracterización del sector
En primer lugar, un aspecto importante es determinar con exactitud qué in- cluye el denominado sector agrario recogido en el grupo A de la CNAE 2009, que aglutina «Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca».
• 01 - Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas
• 02 - Silvicultura y explotación forestal
• 03 - Pesca y acuicultura
Ello supone que se trata de muchas actividades con características muy dife- rentes y cuyos riesgos no son comunes ni mucho menos.
En el presente módulo, nos centraremos en la agricultura y la ganadería.
Para profundizar en la caracterización de este sector, es aconsejable leer el in- forme que sobre el mismo realizó el INSST con la denominación «Diagnósti- co de situación del sector agrario: Estudio de las condiciones de trabajo en el sector a partir del análisis de la siniestralidad».
Del citado informe cabe destacar su resumen, que brevemente se expone a continuación:
• En vista de los datos aportados por la EPA, es un sector en el que predo- minan de forma importante los trabajadores de sexo masculino, con por- centajes superiores al 70 % en todas las actividades agrarias y ganaderas, superando incluso el 90 % en silvicultura.
• La presencia de trabajadores extranjeros es diferente en función de las ac- tividades. Si en la población total de trabajadores el porcentaje de extran- jeros es del 10 %, en producción combinada es prácticamente la mitad que la media, mientras que, por el otro extremo, se encuentra agricultura, donde casi uno de cada cuatro trabajadores es de otra nacionalidad.
• El nivel de formación de los trabajadores del sector está claramente por debajo de la media en todas las actividades analizadas, sobre todo en las actividades agrarias y ganaderas, donde más del 70 % de los trabajadores solo han alcanzado hasta la primera etapa de educación secundaria (frente a un porcentaje superior al 30 % en el total de actividades).
• El sector agrario destaca por el elevado porcentaje de empresarios en la mayor parte de las actividades, especialmente en las ganaderas. De nuevo, la única excepción es la silvicultura. Los datos de la EPA indican también
Enlace recomendado En el siguiente enlace en- contraréis el citado infor- me: http://www.insht.es/
InshtWeb/Contenidos/Docu- mentacion/FICHAS%20DE
%20PUBLICACIONES/EN
%20CATALOGO/AGRICUL- TURA/Diagnostico%20de
%20situacion%20del%20sec- tor%20agrario.pdf.
que la mayor parte de estos empresarios no tienen trabajadores asalariados a su cargo.
• Existe un elevado índice de temporalidad en la contratación, especialmen- te en las actividades agrícolas, aunque también en silvicultura, mientras que las actividades ganaderas tienen porcentajes más cercanos a la media.
Es también significativa la diferencia en los contratos discontinuos entre los asalariados con contrato indefinido, superior al total de actividades en las actividades del sector (excepto en producción ganadera), pero especial- mente dispar en el caso de agricultura, donde llega a ser hasta diez veces superior.
• La siniestralidad en las actividades agropecuarias es superior a la media y próxima a la del sector industrial, pero en silvicultura el índice de inciden- cia de accidentes de trabajo quintuplica al del total de actividades.
• Los accidentes en el sector son también más graves que en el total de acti- vidades. Así, la suma de accidentes graves y mortales en el total de activi- dades no llega al 1 %, mientras que en producción ganadera y silvicultura es superior al 2 %, y en producción combinada alcanza el 4 %.
• Si se centra el análisis en los accidentes mortales, los datos siguen siendo muy negativos. Los índices mortales son entre 1,5 y dos veces superiores en las actividades agropecuarias en relación con el total de actividades. Y en el caso de silvicultura, el mejor de los años de la serie, el índice fue cuatro veces superior, pero otros años ha llegado a ser hasta quince veces superior.
• Además, el análisis de la tendencia de la siniestralidad muestra un empeo- ramiento en este sector al compararlo con el total de las actividades, ya que, mientras que en el total de actividades la tendencia es descendente, en agricultura, por el contrario, muestra una línea ascendente.
• El análisis de la siniestralidad por tipo de contratación revela datos intere- santes, como el hecho de la desproporción entre los porcentajes de asala- riados y autónomos y la siniestralidad. Es un hecho generalizado que los porcentajes de accidentes notificados por asalariados son superiores a los notificados entre los autónomos.
• Con respecto a la modalidad preventiva, resalta un mayor porcentaje de accidentes en los casos en que el propio empresario asume la gestión pre- ventiva, especialmente en producción ganadera y combinada.
• El análisis de los accidentes muestra que, en su mayor parte, se producen en las propias labores agrícolas, forestales y con animales, seguidos de otras tareas secundarias de tratamiento, almacenamiento, etc.
• La actividad física que realizaba el trabajador en el momento del accidente coincide con el resto de actividades; las más frecuentes son: movimientos del trabajador, manipulación de objetos, transporte manual y trabajos con herramientas, aunque con algunos datos diferenciales. Así, los accidentes por trabajos con herramientas manuales son especialmente elevados en agricultura, apoyo agrícola y ganadero y silvicultura, mientras que en pro- ducción ganadera y combinada destacan los accidentes por movimiento.
• El hecho anormal que provoca el accidente es en su mayor parte movi- mientos del cuerpo, seguido por caída de personas y pérdida de control
de máquinas, herramientas, objetos o animales. Concretamente, en este sector cabe resaltar la caída de personas en silvicultura y en producción ganadera y combinada, a la que hay que añadir, como desviación frecuen- te, sorpresa, miedo, violencia, agresión o amenaza (derivado del trabajo con animales, fundamentalmente).
• La principal forma de contacto es el sobreesfuerzo físico, así como el cho- que entre trabajador y objeto cuando uno de los dos está en movimiento, así como el contacto con agentes cortantes.
• En lo que respecta a los agentes materiales asociados tanto a la actividad que se estaba realizando como a la desviación y al propio agente causante de la lesión, sin contar con los evidentes como árboles, plantas y cultivos y animales domésticos y de cría, son de resaltar los elevados porcentajes de accidentes en los que el agente material es una herramienta manual (con o sin motor), máquinas portátiles o móviles, y en las actividades agrícolas también dispositivos de elevación, transporte, embalaje y almacenamien- to, tanto fijos como móviles.
• En relación con las enfermedades profesionales, el primer dato que llama la atención es el hecho de que del total de partes notificados en el periodo analizado, solo el 1,15 % son de trabajadores del sector agrario (excluyendo pesca). Aunque se observa una cierta tendencia al alza, al final de la serie se estabiliza.
• Respecto a la distribución entre los distintos grupos de EE PP, prácticamen- te una de cada cuatro partes se debe a agentes físicos, y estos, en su mayo- ría, son trastornos musculoesqueléticos, de manera que con el 73 % de los partes cerrados son TME, de forma predominante de extremidad superior, y entre los que cabe destacar epicondilitis y epitrocleitis y tendinitis de mano y muñeca y síndrome del túnel carpiano. Le siguen en importancia las EE PP por agentes biológicos y las producidas por inhalación de sus- tancias.
La importancia de este sector, en lo que se refiere a la seguridad y salud laboral, ha provocado que el INSST haya incluido en su página web un portal temático dedicado exclusivamente al sector agrícola.
2.2. Identificación y gestión de los riesgos
2.2.1. Peligros, riesgos y deficiencias más significativas
La experiencia y la constatación que se obtienen de los datos de siniestralidad en periodos largos indican que las principales fuentes de daño o peligros son de tipo mecánico o físico (atrapamientos, caídas de altura, aplastamientos, cortes) y, también, enfermedades por transmisión de bacterias o virus del ganado. En concreto, los riesgos básicos en los trabajos agrícolas serían:
Enlace recomendado En el siguiente enlace encon- traréis el citado portal, que es aconsejable visitar para poder profundizar en dicho sector:
http://www.insht.es/portal/
site/SectorAgrario/.
1) Caídas de altura y a nivel de las personas desde tractores, remolques, es- caleras de mano, suelos pavimentados de pasadizos en granjas o muelles de descarga.
2) Atrapamientos del cuerpo o de partes del cuerpo por contacto con transmi- siones, en especial, los árboles de toma de fuerza del tractor o de equipos que están conectados, como las cisternas de esparcir purín, abonadoras, equipos de riego y, también, en caso de vuelco del tractor.
3) Atropellos o choques con vehículos en situaciones de desplazamiento o bien en maniobras y tareas de conexión o acoplamiento de remolques o equipos similares a la zona posterior del tractor.
4) Contactos con herramientas manuales –hachas, cortadoras, tijeras de po- dar–; también son una fuente de daño, aunque no tengan, en general, un ca- rácter grave o irreversible.
5) Contactos eléctricos directos e indirectos con líneas de alta y baja tensión:
también hay que considerarlos en cuanto a la gravedad de las lesiones.
6) Asimismo, hay que tener presentes los contactos con productos químicos (sosa, ácido sulfúrico), plaguicidas (clorados, fosforados, piretroides) o desin- fectantes de tierras, abonos químicos, bases o ácidos, de alta o baja concentra- ción, con resultados agudos o a medio y largo plazo.
7) Los riesgos derivados del manejo de animales en explotaciones ganaderas:
En cualquier explotación ganadera existen dos tipos de riesgos importantes generados por el ganado:
• Contacto�físico. Se refiere a la posibilidad de ser lastimado por el animal, ya sea por embestida, cornada, mordedura, pisotón, coz o cualquier otro tipo de lesión directa, intencionada o no.
• Transmisión�de�enfermedades�(zoonosis). Las enfermedades transmiti- das por los animales a las personas se pueden contagiar a través de las si- guientes vías:
– Vía�dérmica. Por contacto físico con el animal o con sus excrementos, órganos, vísceras o restos.
– Vía�parenteral. Por penetración a través de heridas en la piel.
– Vía�digestiva. Por la ingesta de alimentos contaminados por la enfer- medad, o por la bebida de agua u otros líquidos contaminados (leche, etc.).
– Vía�respiratoria. Contagio a través de los pulmones, por respiración de una atmósfera contaminada.
Existen también otros riesgos secundarios que surgen de la necesidad de utili- zar medicamentos veterinarios, desinfectantes para el ganado o insecticidas.
2.2.2. Medidas preventivas
Relativas al riesgo de caída a distinto y mismo nivel de personas
Legalmente, hay que proteger cualquier riesgo de caída a partir de los 2 m (Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo), pero hay que considerar que los lugares de trabajo, en este sector, no tienen en muchos casos ningún tipo de delimitación y, en realidad, es la persona quien los crea con el trabajo que realiza. Por lo tanto, el entorno es bastante cambiante, ya sea en exteriores o en interiores.
Pensemos en un campesino y en la diversidad de trabajos y lugares donde trabaja al cabo del día. Tanto los tipos del suelo como las alturas por donde tiene que circular o estar son muy variados y eso hace que solo se pueda actuar en dos direcciones:
• Haciendo prevención en los equipos de trabajo que inevitablemente se tengan que usar: escaleras fijas y manuales, máquinas con plataformas abiertas, techos donde hay que acceder o remolques, entre otros.
• Llevando a cabo una tarea de información y formación continuas sobre estos riesgos y los daños que pueden ocasionar. Hay situaciones en las que se podrá proteger a las personas con barandillas rígidas y reducir el riesgo de manera considerable. En otras situaciones, hará falta la ayuda de los operarios en el uso de cinturones y sujeciones estables en zonas elevadas, como techos, tejados, pilas de almacenaje o silos verticales y, en otras oca- siones, se tendrá que usar una metodología de trabajo segura.
En cuanto a las caídas a nivel, hay que tener presente los tipos del suelo an- tideslizantes y el uso de calzado con estas características en zonas de tráfico normal, en especial en dependencias de ganado, muelles de carga o rampas de acceso.
Hay elementos del entorno físico como la intensidad de la iluminación que son significativos para que haya o no caídas. En las zonas de tráfico el Real De- creto 486/1997, ya citado, fija en el anexo IV un nivel mínimo de iluminación de 100 lux en locales o áreas de uso habitual. También, en todo lo que delimite zonas abiertas y sin obstáculos, la limpieza, el mantenimiento y el orden, así como la señalización de las zonas, ayudará a reducir el riesgo de caída.
Relativas al riesgo de atrapamiento por transmisiones o en caso de vuelco del tractor
Estos tipos de accidentes son bastante frecuentes, ya que una gran parte de las máquinas agrícolas dispone de árboles, brazos o ejes de transmisión que quedan al alcance directo de las personas. Se trata, pues, de proteger todos estos mecanismos, la mayoría de los cuales se conectan a la toma de fuerza del
Enlaces recomendados En los siguientes enlaces encontraréis el Real De- creto 486/1997, de 14 de abril, y la Guía Técnica del INSST: https://www.boe.es/
buscar/act.php?id=BOE- A-1997-8669.
http://www.insht.es/Insht- Web/Contenidos/Normati- va/GuiasTecnicas/Ficheros/
lugares.pdf.
tractor a través de un eje longitudinal con juntas de cardán que giran sobre él mismo. En el mercado hay dispositivos para proteger de manera íntegra toda la largura del árbol. El protector tiene que ser robusto, de acero si es posible, y no tiene que girar nunca de manera solidaria con el brazo, el eje o la barra de giro a la que rodea y protege. Muy a menudo, el protector está fijado con cadenas en la carcasa del tractor y del arreo para garantizar esta necesidad.
Otro punto básico es que el protector no sea fácilmente desmontable.
Los protectores fijos de transmisiones tipo polea, correas o engranajes son to- davía más fáciles de instalar. Deben cubrir toda la zona de peligro, ser de alma llena y resistir mecánicamente los esfuerzos normales del trabajo. Tampoco hay que olvidarse de fijarlos en caso de avería o mantenimiento. Otra norma que se tiene que seguir es la desconexión segura del sistema de alimentación si se tiene que trabajar directamente en proximidad a la transmisión.
Cadena de sujeción
Resguardo en la toma de fuerza
Horquilla Resguardo del eje
de transmisión
Resguardo de protección en el árbol receptor Fuente: http://javiertrullas.wordpress.com/
Hay elementos como las barras de segar, los discos de cortar o los rotocultores de los rotovatores que en primer lugar hay que conocer de manera detallada para poder actuar de acuerdo con las protecciones que llevan. Muy a menudo, estos elementos quedan trabados y al sacar el impedimento se ponen en mo- vimiento directamente, lo que ha ocasionado accidentes graves. Por lo tanto, se tiene que estar informado sobre los mecanismos de accionamiento y dete- nerlos cuando se tenga que maniobrar en estos dispositivos.
Finalmente, se tiene que considerar el caso del vuelco del tractor, forma de accidente clásica en este equipo de trabajo con consecuencias muy graves y a menudo mortales. Por normativa, todos los tractores tienen que disponer de una estructura, cerrada o no, que sea no deformable en caso de vuelco y que disponga de la correspondiente certificación de resistencia. El pórtico o cabina de seguridad no evita en ningún caso el accidente de vuelco, lo que hace es garantizar la integridad del conductor si este se mantiene en la zona de conducción por medio de un cinturón de seguridad que lo fija al asiento.
La normativa de referencia en este caso es el Real Decreto 1215/ 1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por parte de los trabajadores de los equipos de trabajo.
A continuación, se exponen las medidas preventivas más significativas de las diferentes máquinas utilizadas:
1)�Arados:
• Debe llevar un dispositivo que le permita desacoplarse automáticamente para evitar que, al encontrar una fuerte resistencia en el terreno, el tractor se encabrite.
• Es muy importante mantener siempre bien engrasados estos dispositivos de seguridad.
• Al acoplar el arado al tractor, existe un gran riesgo de quedar aprisionado.
• Para regular el arado debe pararse el tractor y, una vez verificada la opera- ción, ponerlo en marcha nuevamente.
Enlaces recomendados En los siguientes enlaces en- contraréis el Real Decreto 12151997, de 18 de julio y la Guía Técnica del INSST para su aplicación: https://
www.boe.es/buscar/act.php?
id=BOE-A-1997-17824.
http://www.insht.es/Insht- Web/Contenidos/Normati- va/GuiasTecnicas/Ficheros/
equipo1.pdf.
• Es extremadamente peligroso situarse debajo del arado, suspendido por el sistema hidráulico, para realizar ajustes.
2)�Rotovator
• Las azadas giratorias del rotovator deben estar protegidas por un resguardo metálico que impida las proyecciones de piedras, así como la posibilidad de que alguien pueda introducir un pie o una mano.
• Cuando se tenga que retirar maleza o raíces, deberá detenerse el tractor y pararse el motor, para evitar que la máquina pueda ponerse en movimien- to por descuido y ocasione atrapamientos.
3)�Rastrillo
• Para aumentar la presión del rastrillo sobre el terreno, deben utilizarse ob- jetos pesados, jamás personas, ya que el riesgo de accidente por caída es evidente.
• Para transportar los rastrillos de un lugar a otro, debe conducirse a poca velocidad y señalar las partes salientes con trapos rojos de día y con luces rojas de noche.
• Poner especial cuidado en los giros, para que la cadena de arrastre de la grada no quede atrapada por una de las ruedas traseras, que la levantaría hasta golpear la espalda del conductor.
4)�Distribuidora�de�estiércol
• Las partes móviles del transportador de estiércol y del espaciador, que so- bresalgan de los lados de la caja, deben estar protegidas por una pantalla que impida la acumulación de estiércol.
• No se debe cargar en exceso, ya que se pueden producir apelmazamientos que originan accidentes muy graves cuando se intenta deshacerlos empu- jando. Si esto ocurriera, se debe parar el tractor totalmente y empujar con un mango de madera o un gancho de alambre fuerte.
5)�Abonadora
• Para el manejo de abonos orgánicos, deben utilizarse guantes de neopreno al objeto de evitar quemaduras en las manos producidas por estos produc- tos. Al efectuar la carga del abono, deben emplearse gafas de seguridad.
• No se debe regular la dosificación del abono con la máquina en marcha, ya que pueden producirse atrapamientos imprevistos.
• No desatascar nunca en marcha el distribuidor de una abonadora centrí- fuga.
• Antes de poner en marcha una abonadora, hay que comprobar que todos los protectores de sus órganos móviles están en su lugar.
• Nunca se debe abonar con el viento de espalda; si es posible, hacerlo con el viento de frente.
6)�Sembradora
• La mayoría de los accidentes con este tipo de máquinas se producen al in- troducir los dedos en las tolvas de distribución de semillas para remover- las, y al vaciar los sacos. Por ello, debe protegerse la tolva con una parrilla o rejilla que impida que los dedos entren en contacto con los elementos distribuidores.
• El ayudante que vaya en la sembradora debe disponer de un pescante se- guro y asideros adecuados.
7)�Guadañadora
• Las cuchillas de estas máquinas deben llevar barras o resguardos de pro- tección.
• Deben contar con un dispositivo que desconecte la barra de corte cuando tropiece con algún obstáculo.
• No se deben realizar ajustes cerca de las partes en movimiento de la má- quina.
• Durante el traslado de la guadañadora de un lugar a otro, la barra de cor- te debe ir en posición vertical y sostenida por un cerrojo que la asegure firmemente a esta posición.
• Jamás debe intentarse limpiar o despejar la cuchilla estando esta en fun- cionamiento, porque el riesgo de accidente es extremo. Incluso con la cu- chilla parada existe el riesgo de cortes.
8)�Volteadora,�acondicionadoras�e�hiladoras
• Cuando una apiladora se transporte por carretera, deben cubrirse adecua- damente las púas.
• Las horquillas y recogedores deben manejarse con cuidado, dado el peligro que presentan las púas y dientes agudos.
9)�Empacadora
• Cualquier operación de ajuste, reparación o engrase debe hacerse con la máquina parada.
• En caso de atasco de un recogedor o sinfín, se desconectará la toma de fuerza, antes de proceder a su limpieza.
• Debe evitarse trabajar con ropas holgadas o flojas, ya que pueden ser atra- padas por los órganos móviles.
• No limpiar nunca el mecanismo atador con la mano cuando la máquina esté trabajando, ya que existe el riesgo de que se produzcan lesiones graves en los dedos.
10)�Cosechadora�de�forraje
• Hay que evitar entrar en contacto con las cuchillas del cilindro picador, al intentar desatascarlo.
• Para realizar cualquier intervención en la máquina, deberá pararse antes.
11)�Cosechadora�de�cereales
• Las correas, poleas, ejes sobresalientes y otros elementos móviles deben estar protegidos por cubiertas, ya sean fijas o abatibles.
• Hay que evitar acercarse al molinete en movimiento.
• Cuando se levante el molinete para efectuar alguna inspección o ajuste, ha de asegurarse el elevador hidráulico con un tope de seguridad que lo mantenga firme en la posición elevada, para que no pueda caer sobre el operador.
• Igualmente podría ocurrir que las cuchillas de la barra de corte se pongan en movimiento imprevisiblemente. Por este motivo, se recomienda parar siempre el motor, antes de realizar cualquier intervención en la máquina.
• Dadas las condiciones de calor en que suelen trabajar las cosechadoras, el riesgo de incendio es elevado. Debe evitarse que los tubos de escape desemboquen cerca del suelo y, además, se les dotará de dispositivos apa- gachispas. Asimismo, es muy aconsejable llevar en la cosechadora un ex- tintor de incendio de polvo antibrasa polivalente.
• Hay que vigilar escrupulosamente la puesta a punto de la bomba de in- yección. Un exceso de combustible provoca la aparición de hollines que pueden ser despedidos por el tubo de escape, en estado incandescente, y producir un incendio que se propagará rápidamente.
• Cuando se trabaja en laderas, cuesta abajo, existe el peligro de vuelco, ya que la máquina llevará la mayor parte de su peso delante. En este caso, deben colocarse contrapesos sobre el eje trasero de la cosechadora, al ob- jeto de aumentar su estabilidad.
Relativas al riesgo de atropellos o choques con vehículos
• El conductor tiene que tener una experiencia y habilidad demostradas en la conducción. Debe poder utilizar todos los elementos que le faciliten la visión del exterior al 100 % desde el lugar de conducción (anchura del pa- rabrisas, situación y altura del asiento, retrovisores con un campo amplio en los dos lados del vehículo, señales acústicas o lumínicas); muchos ac- cidentes se producen porque no se ha inspeccionado previamente el en- torno donde se tiene que mover el vehículo. La señalización y delimita- ción de los espacios es importante. Hay que retener que la combinación de colores que la vista humana percibe mejor es la del negro y el amarillo. En caso de aviso con imagen o grafía (Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo), el fondo será amarillo y el destacado negro. También hay que incluir todos los avisos de tipo lumínico o sonoro para avisar de un próximo desplazamiento a terceros.
• En caso de trayectos en zonas de muelles de carga, hay que vigilar que haya zonas protegidas para las personas situadas al mismo nivel. También es preciso vigilar la anchura de la zona de circulación en proximidad a desniveles (muelles, finales de parcelas con márgenes del suelo blando) porque existe riesgo de vuelco.
• Hoy en día, todavía hay accidentes de vuelco de tractor por razones de ma- quinaria antigua que no dispone de protectores, o bien porque el conduc- tor no es una persona experta y expone el tractor a unos esfuerzos de tiro no adecuados en pendientes o rampas, hechos que ocasionan los vuelcos a los que nos hemos referido.
• Es necesario también un trabajo de información y promoción de los há- bitos seguros en la conducción y el manejo de los equipos en el ámbito específico de la agricultura.
Relativas al riesgo de cortes y pinchazos por contactos con herra- mientas de mano
Muchos de los accidentes ocasionados por herramientas de corte manual se producen por los motivos siguientes:
• Porque no se llevan enfundadas.
• Porque no se utilizan guantes de protección específicos que puedan pro- teger mecánicamente la acción de pinchazos o cortes.
Esto se explica, en parte, porque los protectores de que se dispone no son mí- nimamente adecuados o soportables. También existen razones de tipo forma- tivo y educacional.
Enlaces recomendados En los enlaces siguientes en- contraréis el RD 485/1997 citado y la Guía Técnica del INSST para su aplicación:
https://www.boe.es/bus- car/act.php?id=BOE- A-1997-8668.
http://www.insht.es/Insht- Web/Contenidos/Normati- va/GuiasTecnicas/Ficheros/
senal.pdf.
En estos momentos se dispone en el mercado de guantes, protectores de brazo, pecho y abdomen lo bastante resistentes y llevables para la mayoría de perso- nas. Solo hace falta que se tome conciencia de ello.
Relativas al riesgo de contactos eléctricos directos e indirectos con líneas y partes en tensión en alta y baja tensión
Todos los equipos alimentados eléctricamente tienen que disponer de elemen- tos de protección contra contactos eléctricos directos e indirectos que impidan el paso de corriente por el cuerpo de la persona en caso de contacto. Desde una bomba hasta una sierra o una luz portátil tienen que estar dotadas de protecciones de clase A (se caracterizan por hacer casi imposible el paso de la corriente a través de la persona) o de clase B (se caracterizan por el hecho de que disponen de una toma de tierra).
Con respecto a las líneas de alta tensión, hay que vigilar la altura en caso de que se hagan transportes por debajo (por ejemplo, tubos o conducciones de riego por aspersión) para evitar cualquier contacto directo, que siempre implicaría consecuencias muy graves.
La distancia más baja a la que puede llegar una línea de alta tensión (U>1.000 V) es de 6 metros (Reglamento electrotécnico de alta tensión). Hay casos en los que la línea eléctrica cumple el Reglamento de alta o baja tensión en cuanto a distancias, pero es accesible con cañerías (de riego o de los camiones dispen- sadores de piensos). En estos casos, se pueden adoptar medidas de protección fijas, como por ejemplo pórticos de estructura resistente que por interposición impidan cualquier contacto con la línea.
Relativas al riesgo de contactos con productos químicos
En el manejo de plaguicidas hay un elemento primordial, que es la informa- ción sobre productos y sobre los efectos que pueden comportar en determina- das concentraciones, también sobre cómo hay que aplicarlos y cómo conviene protegerse de sus efectos.
Hay que llevar a cabo las acciones siguientes:
• Identificar el producto, la dosis que hay que aplicar, la manera de hacerlo y las concentraciones adecuadas. Toda esta información está indicada en el etiquetado, donde se advierte de la peligrosidad del producto y de las medidas que hay que adoptar antes, durante y después de la aplicación.
• Disponer de un local cerrado y ventilado adecuadamente para estos pro- ductos.
• Realizar las mezclas y llenar los recipientes o botas con las protecciones adecuadas al producto en cuanto a las posibles vías de entrada (dérmicas, de inhalación y de ingestión).
• Realizar el tratamiento con los equipos de protección individual (EPI) que estén prescritos para el producto.
Ved también
Para completar la información sobre las herramientas manua- les, se aconseja repasar la do- cumentación obrante en la parte troncal del máster sobre este tipo de herramientas.
• Tener cuidado con la ropa de tratamiento. Esta no tiene que entrar en nin- gún caso en contacto con el resto de pertenencias de las personas para así evitar cualquier contacto y contaminación, y tiene que quedar protegida en locales aparte donde se lavará y se utilizará.
Asimismo, se tiene que disponer de una buena información para trabajar con productos que muy a menudo son de alto riesgo, tanto a corto plazo (intoxi- caciones agudas) como a largo plazo (efectos cancerígenos).
La aplicación de pesticidas puede realizarse con las siguientes máquinas:
• Pulverizadora: se logran partículas de pequeño tamaño gracias al impulso con presión elevada por conductos abiertos de pequeña sección (las bo- quillas). Nunca desatascarlas con la boca.
• Atomizadora: al esquema anterior se le añade un ventilador que realiza un proceso de pulverización neumática.
• Nebulizadora: emplean como agente de transporte de la sustancia gas o vapor caliente, provocando una niebla.
• Pulverizadora�centrífuga: la aplicación se obtiene a partir de una disper- sión de producto mediante la fuerza centrífuga de un disco giratorio.
• Espolvoreadora: se emplea cuando el producto se presenta bajo una for- mulación en polvo. Consiste en un depósito con un soplante y una tobera de salida.
• Aparato�de�mochila: aparato de aplicación que es directamente transpor- tado a hombros del operario. Puede ir provisto de motor o ser manual.
Existen modelos para espolvoreo, pero lo más frecuente es que se trate de pulverizadores.
Las normas de seguridad son:
• Operador. El operador del pulverizador debe ser siempre el conductor. El equipo debe ser utilizado siempre por el conductor-operador sin ayuda de otras personas.
• Estabilidad. Para el caso de modelos suspendidos, el pulverizador aislado no debe bascular sobre suelo firme, con independencia de su nivel de lle- nado, en un plano inclinado del 8,5 %.
• Depósito. La capacidad máxima del depósito debe ser como mínimo un 5 % superior a la capacidad nominal. El diámetro del orificio de llenado debe corresponder a las dimensiones fijadas por la norma ISO 9357 para diferentes capacidades del depósito.
• Indicador�de�presión. El pulverizador debe estar equipado con un indica- dor de presión cuya lectura pueda efectuarse sin dificultad desde el puesto de conducción.
• Regulación�de�altura. Las barras para pulverización en cultivos bajos de ajuste manual deben poder ser reguladas por el operador sin ayuda de he- rramientas u otras personas.
• Ventiladores. Deben situarse protecciones, tanto a la entrada como en la salida de aire, que impidan el contacto involuntario del operador con elementos giratorios.
• Depósito�de�agua�limpia. Debe instalarse en un punto del pulverizador de fácil acceso un depósito auxiliar de agua limpia, con una capacidad mínima de 15 litros.
• Manual�de�utilización. En el momento de la compra de cualquier equi- po de tratamiento deberá hacerse entrega del correspondiente manual de utilización.
• Identificación. Sobre el pulverizador se situará una placa bien visible con el nombre del fabricante y el año de construcción. La bomba principal también dispondrá de una placa identificativa con el contenido siguiente:
año de construcción, caudal máximo, presión máxima, caudal máximo a la presión máxima y velocidad nominal de rotación para su accionamien- to.
Relativas al riesgo derivado del manejo de animales en explota- ciones ganaderas
El manejo de animales en explotaciones ganaderas conlleva en muchos casos, por muy mecanizado que pudiera estar el proceso de producción, un contacto físico con los animales que implica un determinado riesgo de accidente si no se tienen en cuenta algunas cuestiones básicas como las reacciones del animal, el estado de las instalaciones o las protecciones existentes en los establos, cua- dras, granjas o apriscos para evitar contactos no deseados con el ganado.
Con carácter general, pueden realizarse una serie de recomendaciones para prevenir este tipo de accidentes, referidas tanto al manejo del ganado como a las características de las instalaciones en las que se alojan los animales y se realizan determinadas labores:
• Acercarse al animal con cuidado.
• Separar el ganado con cuidado.
• El método para el marcado del ganado debe prever y contemplar la rapi- dez de la actuación y sistemas que eviten el sufrimiento innecesario del animal.
• Mantener una iluminación homogénea.
• Mantener el área de trabajo limpia y libre de obstáculos.
• Asegurarse de que todos los cerrojos y palancas no pueden abrirse fácil- mente.
Estas medidas generales deberán completarse con medidas preventivas espe- cíficas en:
• Instalaciones de ordeño.
• Explotaciones de ganado vacuno y equino.
• Explotaciones de ganado porcino.
• Explotaciones de ganado ovino y caprino.
• Explotaciones cunícolas y avícolas.
• Explotaciones apícolas.
Las enfermedades infecciosas de los animales que se transmiten a la persona (zoonosis) son:
• Brucelosis�o�fiebres�de�malta: enfermedad frecuente en medios rurales producida por una bacteria que se encuentra en vacas, ovejas, cabras, co- nejos y cerdos.
• Tuberculosis�bovina: la provoca un bacilo y su entrada en el organismo se produce a partir del ganado vacuno.
• Hidatidosis�o�quiste�hidatídico: enfermedad producida por un gusano parásito, la tenia, que se encuentra en el intestino de los perros.
• Tétanos: enfermedad producida por un bacilo que se encuentra en el in- testino de los mulos, asnos, caballos, etc.
• Rabia: enfermedad infecciosa y contagiosa, propia de los mamíferos en general, pero en particular de los cánidos (pero, zorro, etc.).
• Triquinosis: es una enfermedad producida por el gusano triquina, que se encuentra en los músculos de algunos mamíferos y se contrae exclusiva- mente por vía digestiva al ingerir carne de cerdo o de jabalí infectados.
• Carbunco�o�ántrax: es una enfermedad producida por un bacilo y la fuen- te de transmisión principal es a través del ganado vacuno y ovino, por lo que las personas más expuestas son los ganaderos, pastores, matarifes, curtidores de pieles, triperos, etc.
• Toxoplasmosis: enfermedad producida por un protozoo unicelular pará- sito que se transmite a través de los gatos, conejos, perros y palomas.
• Tularemia (peste de los conejos): es una enfermedad provocada por un microorganismo. Es una enfermedad febril, infecciosa, aguda, granuloma- tosa y moderadamente grave. La contraen fundamentalmente los conejos y las liebres y se transmite por una serie de ectoparásitos.
Las recomendaciones básicas que deben adoptarse para evitar contagio de en- fermedades son:
• Evaluar los riesgos para la salud de las zoonosis y elegir las medidas nece- sarias para evitar o controlar la exposición.
• Minimizar el riesgo de infección manteniendo el ganado sano.
• Vacunar a los animales cuando corresponda o cuando se avecine una epi- demia.
• Practicar una adecuada higiene personal. Lavar bien cualquier corte o que- madura con agua y jabón y aplicar algún protector impermeable (tiritas, fundas de plástico, etc.). Lavarse bien antes de comer, beber o fumar.
• Utilizar ropa de protección adecuada cuando se vaya a manejar animales, especialmente si están enfermos.
• Utilizar guantes y un delantal impermeable si se va a manejar material infectado.
• Asegurarse de que las personas que tienen contacto con los animales están vacunadas contra el tétanos.
• Comunicar al servicio de prevención (personal sanitario) si se está enfer- mo, en relación con el trabajo con animales.
• Comunicar a los visitantes los riesgos, en especial a aquellos que no están familiarizados con el campo y los animales de granja, como por ejemplo, los grupos de escolares.
• Utilizar, siempre que se asista a las hembras en sus partos, guantes de goma, y lavarse bien al finalizar el trabajo.
• No tomar productos lácteos (leche, quesos, etc.) que antes no hayan sido hervidos.
• Desinfectar periódicamente los establos, vaquerías, etc. con objeto de con- trolar las moscas, garrapatas, insectos, etc., transmisores de enfermedades.
• Someter a los animales a las inspecciones veterinarias.
• Lavar y desinfectar inmediatamente cualquier herida producida.
• Utilizar equipos de protección individual contra riesgos biológicos (guan- tes de goma, mascarillas, etc.), cuando se manipulen animales muertos o enfermos.
• Eliminar los cadáveres de los animales de acuerdo a las normas oficiales establecidas.
Para completar las medidas preventivas que deben adoptarse, hay que tener en cuenta todas las disposiciones que establece el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo.
Enlaces recomendados En los enlaces siguientes encontraréis el citado RD 664/1997 y la Guía Técnica del INSST para su aplicación:
https://www.boe.es/bus- car/act.php?id=BOE- A-1997-11144.
http://www.insht.es/Insht- Web/Contenidos/Normati- va/GuiasTecnicas/Ficheros/
agen_bio.pdf.
3. Explotaciones forestales
3.1. Características generales del sector
El aprovechamiento y la explotación de los bosques son tan antiguos como el ser humano. En un principio, los fines de la explotación de los bosques eran casi exclusivamente de subsistencia, es decir, alimentos, leña y materiales de construcción, si bien con el paso del tiempo la explotación ha pasado a ser una actividad forestal que, aunque importante, no es bien conocida por la sociedad.
Aunque los bosques pueden ser naturales o plantaciones de árboles, las activi- dades necesarias para su explotación en ambos casos comprenden: establecer, repoblar, gestionar y proteger los bosques, y aprovechar sus productos. Todas estas actividades se engloban en tres partes diferenciadas: plantación, mante- nimiento y aprovechamiento.
Como subsector agrario presenta con el resto del sector características comu- nes, tales como: el trabajo al aire libre, la mecanización de los trabajos, la sub- contratación, la rotación del personal, el alejamiento y dispersión general de las explotaciones.
La superficie forestal o de montes, en España, se define como todo terreno en el que vegetan especies forestales, arbóreas, arbustivas de matorral o herbáceas, o lo que es lo mismo, es monte todo aquel terreno que no está dedicado al cul- tivo agrícola, no es urbano o ha sido excluido por la comunidad autónoma en su normativa forestal y urbana (Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de montes).
El sector forestal es, después del sector de la construcción, el que presenta un mayor índice de siniestros laborales y de enfermedades profesionales.
Los accidentes que se producen en el sector forestal responden, generalmente, a varias causas que tienen relación con los siguientes aspectos:
• Seguridad pasiva:
– Los elementos de seguridad de la máquina.
– Los equipos de protección individual (EPI).
• Seguridad activa:
– La organización y las técnicas de trabajo seguro.
– El mantenimiento de los equipos.
• La formación y el nivel de experiencia del trabajador.
Un análisis detallado de las principales fuentes de accidentes en los trabajos forestales revela que la fase de explotación forestal y, más concretamente, las labores de apeo, desramado y tronzado con motosierra es la actividad forestal que presenta mayor índice de accidentes.
Así, el empleo de la motosierra, que es una herramienta ampliamente exten- dida en el medio rural, origina el 18 % de los accidentes.
3.2. Identificación y gestión de los riesgos
3.2.1. Espacios de trabajo en actividades forestales
Según el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, «los lugares de trabajo son las áreas del centro de trabajo, edificadas o no, en las que los trabajadores deberán permanecer o a las que puedan acceder en razón de su trabajo». Esta definición no es aplicable a «los campos de cultivo, bosques y terrenos que formen parte de una empresa o centro de trabajo agrícola o forestal pero que están situados fuera de la zona edificada de los mismos».
La explotación forestal se desarrolla al aire libre, sin instalaciones fijas y en lugares aislados, a diferencia de otras actividades productivas. Por tanto, los trabajadores forestales están expuestos a factores de riesgo característicos rela- cionados con el medio natural, y que se clasifican de la siguiente forma:
• Riesgos derivados de los factores climáticos:
– Riesgos de estrés térmico por frío.
– Riesgos de estrés térmico por calor.
– Riesgos de estrés térmico por fuerte viento, tormenta eléctrica y lluvia.
• Riesgos derivados de las condiciones del terreno:
– Pendientes elevadas y terrenos abruptos.
– Pistas forestales en deficiente estado.
– Carencia de limpieza en el lugar de trabajo.
• Riesgos derivados del transporte de los trabajadores.
Las medidas preventivas a adoptar, para evitar o reducir las consecuencias, de los riesgos citados son:
• Riesgos�de�estrés�térmico�por�frío: protección de extremidades (utilizar dos pares de calcetines de algodón + lana); proteger la cabeza utilizando gorro o pasamontañas; seleccionar la vestimenta; establecer regímenes de trabajo-recuperación; beber líquidos calientes y dulces, nunca alcohol; li- mitar el consumo de café como diurético y modificador de la circulación
sanguínea; utilizar ropa cortaviento; sustituir la ropa humedecida; dismi- nuir el tiempo de permanencia en ambientes fríos; y controlar el ritmo de trabajo.
• Riesgos�de�estrés�térmico�por�calor: protección de extremidades; protec- ción de la cabeza con casco (cuando se realicen tareas que así lo exijan) o gorra; seleccionar la vestimenta (procede señalar que las camisetas de algodón corriente no protegen suficientemente contra las radiaciones ul- travioletas); establecer regímenes de trabajo-recuperación (descansos cada dos horas), en resguardos a la sombra; evitar realizar las faenas en las ho- ras centrales del día; beber líquidos, preferentemente con un poco de sal, o agua (hasta un litro por hora y entre 10-15º); no beber nunca alcohol;
limitar el consumo de café como diurético y modificador de la circulación sanguínea; sustituir la ropa humedecida; mantener la piel limpia de sudor;
y disminuir el tiempo de permanencia en ambientes calurosos.
• Riesgos�de�estrés�térmico�por�fuerte�viento,�tormenta�eléctrica�y�lluvia:
tener preparado algún cobijo, preferiblemente con puertas y ventanas con posibilidad de cierre, en épocas de lluvia y tormentas o incluso suspender el trabajo hasta que las condiciones ambientales no impliquen un riesgo;
no circular en vehículos en caso de tormenta eléctrica; nunca situarse de- bajo o cerca de árboles, postes y sobre todo de tendidos eléctricos para evitar el riesgo de electrocución en el caso de rayos o de aplastamiento en el caso de fuertes vientos; nunca cobijarse debajo de árboles aislados;
buscar masas densas de arbolado; no permanecer en lugares elevados (por ejemplo, cerros); y evitar estar cerca de lugares con agua o humedad que puedan atraer electricidad (ríos, cuevas, charcos, etc.).
• Riesgos�derivados�de�las�condiciones�del�terreno: las condiciones del terreno en los trabajos forestales son un factor muy importante a tener en cuenta debido a los accidentes que producen; suelen ser accidentes de carácter leve, pero con un largo período de baja laboral. De forma general, es recomendable limpiar el área de trabajo antes de comenzar otras activi- dades; al caminar por veredas o caminos, se prestará especial atención a terraplenes y caídas; y disponer de calzado y material adecuado al entorno de trabajo.
• Riesgos�derivados�del�transporte�de�los�trabajadores: los trabajos fores- tales se realizan en zonas aisladas que implican el desplazamiento del per- sonal por distintos medios (por carretera, por pistas forestales y a pie). Res- petar en todo momento las normas de circulación, y poseer carné adecua- do al vehículo que se conduce; no consumir bebidas alcohólicas ni drogas;
utilizar los cinturones de seguridad; disminuir la velocidad en las pistas forestales; utilizar, cuando se circula en vehículos, sistemas de manos libres para teléfono móvil; disponer de calzado y material adecuado al entorno de trabajo; mantener en todo momento la comunicación con la base de trabajo, o con los medios oportunos de evacuación y rescate; vigilar las zonas de aparcamiento, para evitar que se origine un incendio por piezas calientes del vehículo en contacto con pastos o ramas (tubos de escape, catalizadores, etc.); establecer vías de evacuación efectivas; llevar en todo momento un mantenimiento preventivo de los vehículos, especialmente
del motor y los neumáticos; al caminar por veredas o caminos, se prestará especial atención a terraplenes y caídas.
3.2.2. Utilización de herramientas manuales
En el pasado, el empleo de herramientas manuales estaba extendido a todas las actividades forestales, pero hoy en día muchas de las operaciones se realizan con máquinas y herramientas a motor. No obstante, el empleo de herramien- tas no ha desaparecido y se siguen usando para muy diversas operaciones de las explotaciones forestales.
Las herramientas manuales más utilizadas son: hoz y podón; laya o pala rec- ta; plantamón; azada; barrilla de plantación o «pincho»; tijera de una mano;
tijeras de mango largo y dos manos; cizalla podadora; serrucho cola de zorro;
sierra de arco de una mano; hacha; sierra; palín; rastrillo McLeod; y bate fuego.
Los factores de riesgo y causas de accidentes más frecuentes son:
• Cortes�y�pinchazos�por�objetos�móviles�por: transporte defectuoso de las herramientas; uso inapropiado de la herramienta; empleo de herramientas no adecuadas para el trabajo a realizar.
• Golpes�y�caídas�por: herramientas en malas condiciones; materiales (ma- dera) con nudos, clavos, etc. que aumentan el riesgo de accidentes; y uso inadecuado de la herramienta.
• Proyección�de�partículas�volantes�por: falta de protección en el operario cuando maneja la herramienta.
• Sobreesfuerzos�por: uso de herramienta inapropiada; y técnicas de trabajo inadecuadas.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Elegir las herramientas adecuadas al trabajo a realizar. Deberán tener mar- cado CE.
• La empuñadura o el mango debe adaptarse individualmente a la anatomía de la mano, para conseguir un agarre seguro y eficaz.
• No utilizar herramientas en mal estado, con fisuras o astilladas.
• Comprobar que la fijación entre la herramienta y el mango sea segura. En su caso, comunicar los defectos a superior inmediato para su sustitución o reparación.
• Agarrar los útiles de forma adecuada para evitar fatigas y para un mejor manejo.
• Poner atención al medio donde se trabaja y especialmente a los obstáculos con los que puede tropezar la herramienta y que, muchas veces, pueden devolver o desviar los golpes.
• Respetar las zonas peligrosas y las distancias de seguridad.
• Al avanzar en grupo por el monte, guardar una distancia mínima de 3 metros entre personas.
• Al caminar por el monte, coger la herramienta por el mango y con el filo hacia abajo.
• Adoptar una posición estable y ergonómica, sin tensiones innecesarias.
Prestar atención a la postura de piernas y espalda.
• No golpear con una herramienta en la dirección del cuerpo. Con hachas, extremar las precauciones con los miembros inferiores (pierna adelantada y mano opuesta a la que trabaja).
• Trabajar con concentración. Aplicar golpes o movimientos rítmicos evi- tando los vacilantes y tensos.
• Entregar las herramientas en la mano en vez de arrojarlas a otro compa- ñero.
• Utilizar siempre un equipo de protección individual.
• En trabajos en altura (poda alta), portar las herramientas en cinturones al efecto.
• Utilizar fundas protectoras para el transporte y el almacenamiento de los útiles.
• Mantener de manera correcta y periódica las herramientas.
• Al terminar el trabajo y en los descansos, dejar la herramienta en lugar seguro y visible con los filos hacia abajo.
• Usar guantes y gafas de seguridad en el afilado de las herramientas.
• Lavar y secar las herramientas después de cada uso.
• Comprobar que los filos no están mellados.
• Revisar los astiles o mangos y comprobar que no tienen roturas y que están bien ajustados a la cabeza de la herramienta.
• Mantener los filos con limas y piedras de afilar.
• Aplicar anticorrosivos.
• Colocar protectores de filo.
• Pintar la sección metálica y barnizar los mangos (estos no se deben pintar, pues se ocultan defectos).
• Almacenar ordenadamente en sección vertical.
3.2.3. Máquinas portátiles: motosierra y motodesbrozadora
El uso de la motosierra y de la motodesbrozadora se ha implantado plena- mente en las labores de explotación forestal. Ambas máquinas no solo son empleadas por profesionales, sino que su uso se ha extendido a agricultores, selvicultores y a pequeños propietarios del medio rural, que en muchos casos carecen de la formación adecuada, sobre todo en materia de prevención de riesgos laborales.
Motosierra
La motosierra es una máquina ligera provista de motor, cuyo movimiento se transmite a una cadena cortante que se desliza por una guía o espada de lon- gitud variable.
La elección de la máquina constituye un factor importante de seguridad. Es necesario ajustar la máquina al tipo de trabajo que se va a desarrollar para reducir las situaciones de riesgo durante su manejo.
La seguridad en el manejo de la motosierra exige el conocimiento y empleo de los dispositivos de seguridad que toda máquina bien equipada debe poseer.
Es básico completar los componentes de seguridad de la motosierra con un equipo de seguridad personal que disminuya o evite las consecuencias de los accidentes que se puedan producir en caso de accidente.
Todas las motosierras tienen un diseño muy similar, independientemente del fabricante. Una motosierra posee elementos importantes para el funciona- miento y mantenimiento y otros componentes que son importantes para la seguridad. Por ello, es de vital importancia que antes de comenzar a manejar la máquina se conozcan su funcionamiento, sus sistemas y elementos de se- guridad a la perfección.
Toda motosierra debe contar con los siguientes dispositivos de seguridad: cap- tador de cadena; bloqueador o retén del acelerador; placa protectora de la em- puñadura trasera; silenciador; freno de cadena; elemento amortiguador de vi- braciones; mando de paro STOP; cadena de seguridad; piñón de reenvío; y punta de barra-guía.
A continuación, se relacionan los factores de riesgo y medidas de prevención en el manejo de la motosierra.
1)�Golpe�de�rebote. Es el encabritamiento de la motosierra con un movimien- to curvo brusco hacia el operario y que se produce por:
• Contacto entre el sector superior de la punta de la espada y algún objeto duro como troncos, ramas, etc.
• Cierre de la madera sobre la cadena, presionándola en el corte.
• Utilización de la parte superior de la barra-guía (cadena empujando).
• Defectos en el mantenimiento de la máquina.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Sostener firmemente la motosierra con ambas manos.
• Comprobar los sistemas de seguridad de la máquina (freno de cadena).
• Utilizar espadas cortas.
• Aserrar a plena aceleración.
• No cortar con la punta de la espada y procurar que el cuadrante superior de la punta de la espada no entre en contacto con objetos duros.
• Cortar preferentemente con la parte inferior de la espada.
• Emplear una cadena de seguridad y mantenerla afilada de forma correcta.
• Usar siempre el calibrador de profundidad para afilar el talón o «andarín»
del diente.
2)�Golpe�de�retroceso�y�tirones. Es el movimiento brusco de la cadena hacia atrás (retroceso) o hacia delante (tirón) causados por el atascamiento de la ca- dena cuando se corta, respectivamente, con la parte superior (cadena empu- jando) o inferior (cadena tirando) de la barra-guía, sobre todo en la fase de tronzado, que se produce por el cierre de la madera sobre la cadena, presio- nándola en el corteo por defectos en el mantenimiento de la máquina.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Sostener firmemente la motosierra con ambas manos.
• Comprobar los sistemas de seguridad de la máquina (freno de cadena).
• Aserrar a plena aceleración.
• Utilizar las garras de la motosierra para sujetarla al tronco.
• Emplear una cadena de seguridad y mantenerla afilada de forma correcta.
3)�Rotura�de�la�cadena. Riesgo muy grave, derivado de la gran velocidad (más de 20 m/s) de la cadena que, al romperse, actúa a modo de «latigazo», afectan- do sobre todo a las manos, aunque también a otras partes del cuerpo como, por ejemplo, cuando se desprenden eslabones aislados.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Verificar que los remaches están libres de grietas u otros defectos antes del manejo.
• Afilar correctamente la cadena y mantenerla lubricada y con la tensión correcta.
• Usar un calibrador de profundidad cuando se afilen los dientes andarines, con el fin de asegurar la altura correcta. (Los andarines que se hacen muy bajos crean esfuerzos innecesarios a la cadena sin que se aumente aprecia- blemente la velocidad de corte).
• Emplear motosierras con placa protectora de la mano derecha y captador de cadena.
4)�Vibraciones�por�movimiento�oscilatorio�reiterado a causa del motor de dos tiempos y por un afilado inadecuado de la cadena.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Emplear motosierras equipadas con amortiguadores de vibración ubicados entre la manija y el bloque motor de la motosierra.
• Abrigar las manos y muñecas durante el trabajo.
• Mantener la cadena de la motosierra correctamente afilada.
• Mantener el sistema antivibratorio.
• Emplear una máquina con nivel de vibraciones inferior a los 20 m/s.
5)�Ruido�provocado�por�el�movimiento�oscilatorio�reiterado a causa del motor de dos tiempos.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Proteger los oídos con protectores o tapones para los oídos.
• Las almohadillas de los protectores deben ser suaves y estar libres de defec- tos. Si se estropean y endurecen deben ser reemplazadas, ya que no pro- porcionan un ajuste satisfactorio alrededor de los oídos.
• La motosierra no debe exceder los 103 decibelios dB (A) a plena carga y los 105 dB (A) a todo gas sin carga.
6)�Cortes. Cuando se realiza el apeo, es muy fácil olvidar la motosierra en el momento de la caída del árbol y la cadena de esta puede estar en marcha a una velocidad suficiente como para causar daño. Las piernas están principalmente expuesta a sufrir alguna lesión. La mayoría de los accidentes se producen por resbaladuras y tropiezos.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Usar siempre pantalones protectores anticorte.
• Evitar que la cadena corte en vacío.
• Usar botas con suelas antideslizantes y con puntera reforzada.
• Conservar ambas manos en la motosierra hasta que la cadena esté parada.
• Arrancar preferiblemente la motosierra en el suelo.
• Realizar el mantenimiento con la máquina apagada.
• Transportar la máquina por el monte con la espada protegida.
Todas estas medidas se completarán con la utilización de equipos de protec- ción individual y vestimenta con colores vivos para facilitar la localización del operario.
Un equipo de protección individual de motoserrista consta de los siguientes elementos:
• Casco de seguridad: equipado con protectores de oído y pantalla de segu- ridad que proteja los ojos contra las astillas o partículas que pudieran salir disparadas.
• Guantes o manoplas.
• Pantalones de protección.
• Chaqueta de color vivo.
• Botas de seguridad.
• Cinturón de herramientas: con fundas que sujeten bien las herramientas (gancho, cinta métrica, cuña, lima, etc.).
• Equipo de primeros auxilios.
Motodesbrozadora portátil
La motodesbrozadora es una máquina portátil con funciones de desbroce por corte de vegetación más o menos consistente, gracias a un accesorio cortante accionado por un motor de dos tiempos.
La desbrozadora portátil se maneja por un solo operario que la lleva o bien suspendida con un arnés y apoyada en la cadera (modelo más común), o bien portando el conjunto motor en su espalda (modelo de mochila).
El uso de la motodesbrozadora portátil ha ido en aumento en los últimos años debido a la amplitud de su campo de aplicación. Esto es así porque se trata de una máquina ligera, transportable y con una gran variedad de accesorios cortantes, cada uno de los cuales está pensado para un tipo de trabajo deter- minado.
A continuación, se relacionan los factores de riesgo y medidas de prevención en el manejo de la motodesbrozadora portátil.
1)�Proyección�de�objetos. Durante el trabajo se pueden producir proyecciones sobre todo de piedras, astillas y restos vegetales que, por su extrema velocidad, pueden ser causa de contusiones o heridas.
Las medidas preventivas a adoptar son:
• Utilizar siempre el protector del accesorio cortante.
• Evitar el golpe de rebote y el contacto de la sierra o cuchilla con piedras.
• No moverse por el monte con la máquina en marcha.
• Comprobar diariamente el estado de la hoja o cuchilla. No soldar un disco dañado.
• Desechar la brida de apoyo de la hoja si tiene alguna grieta o la tuerca de ajuste si se pasa de rosca.
• En el arranque, asegurarse de que la hoja no está en contacto con el suelo.