De Nuevo de Kim Pritekel
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(2) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. DE NUEVO de Kim Pritekel Título original: Again. Renuncias: No, no lo son. Si, lo hacen. No, no puedes. Subtexto: Esta historia es de este género, así que si no quieres leer algo de buen gusto, márchate. Violencia: Ninguna. Dedicatoria: Para Alexa, siempre y para siempre. Sinopsis por la autora: De caminos diferentes, pero convirtiéndose en. mejores amigas durante la universidad, encontrando un amor. imposible que nunca podrá ser. Separadas durante diez años por la vida y el tiempo, Caden enferma, le pide a Laurel que regrese a Boston sólo en caso de que algo vaya mal. Ahora deben intentar encontrar su amistad de nuevo, y a ellas mismas. Renuncias de Traducción: He tenido esta historia almacenada esperando por largo, largo tiempo a que concluyeran la traducción al español está de más decir que nunca se completó, hasta ahora. Las que ya han leído a Kim Pritekel saben que encontraran una Historia de calidad. Aclaro que esta es una traducción libre y es totalmente gratis, solo para su entretenimiento particular, no para comercializarse. Si van a publicar esta historia en otro sitio solo les pido que conserven los créditos de traducción de Arelis y el mío. Sin más que agregar las dejo continuar y disfrutar de la lectura. Copyright de la traducción Cap. 8-10: LeiAusten (FEB 2016) 2.
(3) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. PARTE 1. La lluvia se había detenido hacía horas, pero seguí mirando por la ventana de todas formas. No había nada mejor que hacer. Aún tenía que ir a verla, pero no podía dejar de pensar en ello y en lo que inevitablemente pasaría: Michael y Margaret Lodge, mirándome fijamente, profundamente, preguntándose cómo pudieron permitir alguna vez a alguien como yo en su casa o en su mismo mundo. Bueno, como Margaret me dijo hace tiempo, mi tipo era una equivocación. Sacudí la cabeza, cruzando los brazos con firmeza a mi alrededor. Después de casi diez años probablemente aún tenían que superar sus prejuicios infantiles. No importaba. No era por ellos por lo que estaba aquí. Caden. Ella era lo que importaba. Era el motivo por el que había regresado a Boston. Dije que nunca volvería, no había nada allí para mí. Nunca lo hubo. Pero ahora tenía que concentrarme en por qué estaba de regreso. Lo que me había traído aquí. Sólo una persona en la que podía pensar era lo bastante importante para el viaje. Maldición, ni siquiera me había molestado por el funeral de mi propio padre hacía tres años. – Hey, Laurel. ¿Cómo estás? Soy Gooper. – ¿Gooper?– Pensé por un momento, confundida. Luego mis ojos se abrieron de par en par en reconocimiento y sorpresa. – ¿Mike? ¿Mike Lodge tercero?– Estaba sorprendida de escuchar su voz al otro lado de la línea. – Claro que soy yo. ¿Ha pasado mucho tiempo, eh? – Ya te digo. – Sonreí, apoyándome contra la larga ventana de mi estudio. Le hice señas a la modelo para que se cubriera. – Así que, ¿a qué debo esta sorpresa? ¿Y. 3.
(4) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. cómo me has encontrado? San Diego está muy lejos de Boston. – Michael rió entre dientes. – Así es. Pero no es muy difícil encontrar a Laurel Gleason. Diablos, todo lo que tuve que hacer fue mirar detrás de una de tus fotografías colgadas en mi pared.– Reí junto con él.– Además, ayuda tener a unos cuantos parientes que conocen a la gran artista. Sacudí mi cabeza de nuevo sorprendida. – Sí, supongo que sí, y si me das sus nombres, los despediré. Así que..., – arrastré mi voz, la pregunta era obvia. – Ah, bueno, desearía estar haciendo una llamada de cortesía, pero desafortunadamente no lo es. – Suspiró y yo comencé a preocuparme. – Caden está preguntando por ti. – ¿Qué?– Me incorporé inmediatamente, mi modelo me miró con preocupación. Le di la espalda y comencé a pasearme. – ¿Qué quieres decir, preguntando por mí? ¿Por qué? ¿Qué ocurre?– Mi sentido del peligro se disparó al instante. – Bueno, hace tres meses le diagnosticaron un astrocitoma. En otras palabras, cáncer en el cerebro, justo en la base. – No...– murmuré. – ¿Está bien? ¿Es muy grave?– mi pulso comenzó a acelerarse. – Bueno, en tres días entrará a quirófano. No creo que sea una amenaza para su vida, pero siempre existe esa posibilidad. Quiere verte antes de la operación. Así que, aquí lo tienes… Dejé escapar el aliento que estaba conteniendo y cerré mis ojos, apoyando la mano sobre mi frente. – ¿Por qué pregunta por mí, Mike? 4.
(5) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – No lo sé, Laurel. Tal vez le preocupe no sobrevivir a la operación. Está atando cabos sueltos. Cualquiera sabe. ¿Vendrás?– preguntó después de una ligera pausa de vacilación. Observé la atestada calle de abajo, mi mente dando vueltas. Tomando la decisión, asentí. – Estaré ahí mañana. Me estremecí y me alejé del frío cristal, mirando alrededor de la habitación del hotel. Todos parecían iguales después de un tiempo; cama, baño, cocina pequeña y un recibidor si tienes suerte. Los mismos olores, la misma sensación de vacío. Estaba tan contenta por no tener que viajar tanto ya... Conseguir una clientela cerca de casa fue lo mejor que le había pasado a mi carrera y a mi cordura. Suspiré. Me resultaba difícil conjugar a la Caden que había conocido con la mujer que era hoy. Ahora éramos tan diferentes. Yo, soltera, con una carrera. Ella, casada y madre. Y heterosexual. Pensé en la Caden que había conocido en Franklin y Marshall, hermosa y saludable. Alta, con el cabello negro que caía justo por encima de sus hombros, ese mismo cabello que adoraba que se deslizara por entre mis dedos. Sus ojos, de un azul brillante, casi eléctrico. ¿Valía la pena todo esto? Todo había terminado. Éramos jóvenes, e intentábamos descubrir quiénes éramos. Aún lo hacíamos... Caminé hacia la cama, recostándome, con las manos detrás de la cabeza, pensando en el último día que Caden y yo vivimos juntas como compañeras de cuarto.... 5.
(6) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – ¿Por qué haces esto?– Pregunté, mi voz tranquila y mis ojos hinchados y rojos de horas de luchar y llorar. – Tengo que hacerlo. No lo entiendes– dijo Caden de espaldas a mí, mientras continuaba embalando, doblando cuidadosamente cada artículo de ropa y colocando pulcramente todo lo que poseía dentro de sus maletas. – Tienes razón. No lo entiendo. – Suspiré, levantándome de la cama y caminando hacia la puerta. – Y creo que nuestra amistad no significa nada para ti como para decírmelo. Todo lo que quiero hacer es ayudarte. Caden se detuvo por un momento, mirándome por encima de su hombro. Sus ojos azules tristes y desesperados. – No puedes ayudarme, Laurel. Nadie puede. – Entonces me dio la espalda de nuevo. Sentí que otra lágrima comenzaba a deslizarse por mi mejilla pero no me molesté en quitarla, dejándola caer. Decidí intentar una táctica diferente. – ¿Qué hay de lo de ser una doctora, Caden? Eso es lo que has querido hacer toda tu vida. ¿Por qué estás abandonándolo todo? ¿Por qué vale la pena tirar tus sueños?– No me respondió. Intenté atravesarla con la mirada, hacerla recapacitar con el poder de mis ojos. Nada. – Está bien…– Susurré, saliendo del cuarto. El pequeño apartamento que compartía con Caden estaba a unos cuantos kilómetros de nuestra universidad, así que me dirigí hacia el Campus de F y M, mi lugar escogido para ir a pensar o estar a solas. Las nevadas estaban de camino mientras se acercaba el final de Septiembre. No me había cambiado mis bermudas, lo cual había sido un error, así que encontré un banco y me senté, doblando las piernas contra mi pecho.. 6.
(7) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. El cielo nocturno estaba lleno de estrellas, escasamente perceptibles sobre las luces de Lancaster, Pennsylvania. No se podían contar, pero consolaba saber que estaban aún ahí, aún para poder contarlas, estables. Necesitaba estabilidad en mi vida, y Caden había sido la mía. Hasta esa noche. Mi familia había sido dura, y yo estaba por mi cuenta desde hacía muchos años. Caden había sido la única cosa que podía mirar y saber que seguiría siendo la misma. Como el reflejo de un amigo, siempre ahí para ti. Y se había acabado. Escondí mi rostro en mis rodillas, la fría piel haciéndome temblar. ¿Qué era lo que ocultaba? – Hey. Levanté la vista, sobresaltada. Caden estaba mirándome, sus manos escondidas en los bolsillos de su chaqueta. No dije nada, sólo la miré. Se sentó junto a mí, quitándose la cazadora y colocándola alrededor de mis hombros. Después se subió al banco para así poder verme de frente. – Parece que estás helada– Dijo. Yo resoplé. – Probablemente porque lo estoy. – Supongo– Miró hacia su muslo, tocando nerviosamente el material de sus tejanos. Comenzó a hablar, pero se detuvo, tomando un profundo suspiro a cambio. Luego soltó las palabras, – Estoy embarazada. Levanté mi cabeza de golpe y la inspeccioné, boquiabierta. – ¿Qué?. 7.
(8) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Su cabeza cayó aún más y asintió. – Lo supe hace dos semanas. No podía decírtelo, Laurel. Estaba demasiado avergonzada. Yo estaba sin habla mientras miraba su perfil, tratando en balde de leer algo en él. – No lo entiendo. ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Cómo pasó?– El corazón se me hundió en el estómago. Caden no sólo era mi mejor amiga, sino que también estaba completamente enamorada de ella. Me sentí traicionada, lo cual era absolutamente absurdo. No podía reprocharle nada, no tenía, ningún derecho. Nos habíamos dicho cosas, pero aun así... Ella no era mía. – Troy– murmuró. – En verano. – Oh. – dije, mi voz llena de frustración. Finalmente me miró, con lágrimas en los ojos, lo que me tomó desprevenida por un momento. No recordaba haberla visto llorar ninguna vez. – No me di cuenta, supongo… – No hay nada de que darse cuenta, Laurel. No íbamos en serio. Simplemente sucedió. – ¿Qué vas a hacer? ¿Por qué vas a dejar el instituto? Casi has acabado. ¡Sólo nos queda un semestre y medio para terminar!– Me volví sobre el banco para mirarla a la cara, sintiendo el dolor venir en olas. – Y ya te han aceptado en la escuela de medicina de Stanford. – Me sentía mareada. – Lo sé, pero tengo que hacerlo. No sé qué voy a hacer. Aún tengo que decírselo a él. – Se cubrió la cara con sus manos, su sollozo apagado antes de cortarlo. Levantó la vista, más allá de mí, sus ojos rojos y furiosos. – Dios no quiera que le pase algo al apellido Lodge. – Lanzó, para seguidamente ocultar de nuevo el 8.
(9) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. rostro en sus manos. Comenzó entonces a sollozar de verdad. – Dios, ¿por qué yo? Sentí mi estómago tambalearse cuando vi a mi amiga derrumbarse. Acercándome, la envolví en mis brazos, meciéndola suavemente de un lado a otro, sus dedos se enterraron dolorosamente en la piel de mis brazos. No me importó. Era mi mejor amiga, y estaría ahí para ella sin importar el qué. Si sólo me lo permitiera.. Me recosté sobre el duro colchón a oscuras, observando la negrura del techo, me dediqué a pensar. Me había impresionado tanto escuchar la noticia de su embarazo... Nunca, ni en mis sueños más salvajes, podía haberlo imaginado. No Caden. No había hablado de Troy desde hacía un mes, y supuse que habían terminado. Bueno, lo esperaba, mejor dicho. Sonreí en la oscuridad. Qué inexperta era entonces.... Estaba emocionada ante el primer día de universidad que me esperaba. Mi familia no era muy adinerada, pero yo estaba decidida a ir a una buena facultad, y no a alguna universidad pública de Southie. Quería una licenciatura de cuatro años, y ser la única en la familia Gleason en conseguirlo. Mi sueño era ser una artista, y sólo lo mejor podría ayudarme a conseguirlo. En el instituto había luchado por conseguir las mejores notas, y valió la pena todo el esfuerzo cuando me gradué con calificaciones casi perfectas y se me concedió una beca completa para la universidad Franklin y Marshall en Lancaster, Pennsylvania. La emoción me tomó por completo en forma de adrenalina el día que tuve mi carta de aceptación.. 9.
(10) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Laurel, recoge tu correo de la mesa. – Gritó mi madre desde el trastero donde estaba lavando. Dejé caer mi mochila en la silla de la cocina, miré sobre el montón de papel y viejos periódicos apilados en la mesa. Allí estaba. "Para Laurel M. Gleason de Franklin y Marshall. Oficina de Admisiones". Sin vacilar un segundo, rompí el sobre, devorando las palabras, con mis cejas levantándose más alto con cada una de ellas. – ¡Sí!– Salté, con mis botas despegándose y cayendo sobre el viejo y manchado azulejo de la cocina con un golpe sordo. – ¡Lo conseguí! ¡Me han aceptado! – ¡¿Qué demonios es todo este alboroto?!– gritó enfadado mi padre mientras bajaba las escaleras. Llevaba su usual camisa manchada y sus arrugados pantalones de trabajo. ¿Es que nunca se ducha? Me giré hacia él, balanceando locamente la carta en su cara. El tipo era un bastardo, pero no me importaba. En aquel momento se la hubiera enseñado al mismísimo diablo. – ¡Estoy dentro! – ¡¿Dentro de dónde?! Pude ver que se estaba irritando con el misterio, así que le di la carta. – ¡Me pagarán también!– mi padre tomó el papel, lo miró, su perpetuo ceño en su lugar. Levantó una mano y rascó su barba de tres días antes de que ojos verdes me miraran. Asintió con una pequeña sonrisa. – Bien por ti, niña. – Dijo, alejándose mientras abandonaba el papel sobre la mesa y tomaba una cerveza del refrigerador antes de dejar caer su peso en una chirriante silla. 10.
(11) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Bien. Ya había ganado el primer set. Recogí mi carta y me dirigí al trastero, espetándosela de frente a mi madre. Me miró, sobresaltada y molesta. – Lee. – Le dije, sonriendo de oreja a oreja. Tomó sus gafas de encima de su cabeza, y las puso en su nariz, entrecerrando los ojos a través de las lentes, la prescripción nunca bien en ellos. Levantó la vista mirándome, una sonrisa en su rostro. – Oh, Laurel. – Dobló el papel cuidadosamente y lo puso sobre la secadora, girándose hacia mí para encerrarme en un cálido abrazo. Me descubrí deseando perderme en esa muestra de apoyo. Lo había necesitado mi vida entera, y mi madre había hecho todo lo que había podido bajo el ojo avizor de mi padre. – Estoy tan orgullosa de ti, cariño. – Me apartó ligeramente, y me miró a los ojos, sus manos en mis hombros. Miré a su cansado rostro. – Vas a ir, y vas a ganarles a todos. Haz que me sienta orgullosa, como siempre lo has hecho. Haz lo que nunca hice, y lo que tu padre y tu hermano no pudieron hacer. – Miró en dirección a la cocina para estar segura que Derek Gleason no estaba poniendo atención. – No permitas que esta clase de vida te someta. No vale la pena. La miré fijamente, turbada. Mi padre era un hombre duro, alguien a quien yo no podía entender, pero no tenía ni idea que mi madre tuviera tal arrepentimiento en lo que respectaba a su vida. Me sentí tristísima de repente. También sentí la necesidad de salir de la casa y alejarme de mi familia, la sentí más fuerte que nunca. Ya en mi cuarto, me recosté en el suelo, con la radio a bajo volumen junto a mi cabeza. La sonrisa no abandonaba mis labios mientras la música se desvanecía y me concentraba en mi futuro. Me imaginé viviendo en el sur de Francia, con mis pinturas junto a mí mientras estudiaba a mi modelo paleta en mano, con un pálido lienzo frente a mí esperando a que tejiera mi magia. Suspiré contenta. Algún día. 11.
(12) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Apunté las llamadas mientras revisaba mi correo de voz, luego volví a mirarme en el espejo suspirando. Estaba guapa, vistiendo unos cómodos pantalones de pana, una Henley color crema, y botas de excursión. Con un último retoque de mi mano atusando mi pelo rubio y corto, estuve lista para salir. Faltaba un día para la operación de Caden, y me había pedido que pasáramos el día juntas. Debo admitir que estaba algo sorprendida por esta petición. ¿De que podríamos hablar? No sabía nada sobre la vida que llevaba ahora, y tampoco quería meterme en su vida de nuevo. Algunas lecciones se aprenden bien de una vez.... – Hey, Laurel, aquí está tu correo. – Stacey dejó caer las cartas en mi escritorio antes de dejar el apartamento para ir al trabajo. Stacey Keller había ocupado el lugar de Caden como mi compañera de cuarto. Murmuré un gracias, y empujé el correo a un lado mientras terminaba mi boceto, mi pintura final cobraba vida en blanco y negro ante mis ojos. Horas después me levanté, estirando mi torturada espalda con los brazos sobre mi cabeza. Bajé la vista, mirando críticamente mi autorretrato. Entrecerrando los ojos, incliné la cabeza a un lado, sonriendo ante lo bien que había capturado el color de mis ojos y la expresión de mi rostro. Aprobándola con un leve movimiento de cabeza, vi el correo olvidado. Una carta en particular me hizo detenerme a media revisión. Era de Caden.. 12.
(13) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Me senté al borde del escritorio, mirando por un momento el sencillo sobre blanco antes de abrirlo. Dentro había una simple tarjeta y un mensaje escrito a mano en el interior. "Hola, Laurel. Espero que te encuentres bien. Me enteré de que Stacey se había mudado contigo. Me alegro. Ayudará con el alquiler, supongo. Bueno, creo que tengo que llegar al asunto. Estoy segura que estás ocupada con los exámenes finales, y todo. Me voy a casar. Troy me lo pidió y acepté. Estoy emocionada a este respecto. Decidimos que un niño debe tener a su madre y a su padre alrededor, rodeados de felicidad. Espero que puedas venir. Te echo de menos y espero que estés bien. Felicidades por tu próxima graduación. Desearía estar ahí contigo. ¿Todavía piensas hacer el viaje a través del país que planeamos? La vida no es divertida. Con cariño, Caden." Leí la tarjeta de nuevo. ¿Felicidad para todos? La madre de Caden lo estaría, más que nadie, eso seguro. Giré la tarjeta, observando el día, la hora y el lugar. Faltaban sólo dos semanas. Arrugué la tarjeta en la mano y contemplé mi reflejo en el espejo, tratando de decidir qué hacer. La chica que me devolvía la mirada parecía confusa e insegura. Después de lo que nos habíamos admitido, ¿quería que la viera casarse con un hombre al tiempo que juraba pasar el resto de su vida con él? ¿Y cómo podía mencionar nuestro viaje? Ambas habíamos pasado horas y horas hablando sobre ello, discutiéndolo, planeándolo. Incluso creo que fue idea suya.. 13.
(14) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Tiré la tarjeta y un satisfactorio ruido sonó cuando aterrizó en el fondo de mi cubo de basura.. El viaje a Beacon Hill fue agradable, los alrededores siempre me asombraban. Mi ojo de artista alcanzaba el éxtasis cuando miraba las calles arboladas, el largo y espacioso camino de piedras apareciendo delante, en su increíble y desafiante belleza. No había visto la magnificencia del prestigioso vecindario desde la universidad. No había cambiado en absoluto, pero aún seguía siendo estupendo. Conduje despacio mi Ford Explorer alquilado calle abajo de Mt. Vernon, mirando las enormes casas en la colina antes de alcanzar la propiedad de Michael y Margaret Lodge. Me habría encantado fotografiar algo de ellas. Quizás tendría algo de tiempo para ello durante mi estancia en Boston. La casa Lodge era hermosa, todo ladrillo, con casi doscientos años de antigüedad. Las seis chimeneas alcanzaban orgullosas los cielos, las ventanas altas observaban cual grandes ojos prohibiendo la entrada a quien no era invitado. Caden me dijo una vez que la propiedad le había costado a su bisabuelo cerca de dos millones de dólares hacía casi un siglo. No podía ni imaginar cuál sería su precio hoy en día. Silbé entre dientes mientras me detenía en la reja de hierro. El interfono de seguridad estaba colocado al lado de mi ventana abierta. – ¿Puedo ayudarle?– preguntó una profunda voz desde la oscura bocina. – Laurel Gleason. – Un momento, por favor. – Di golpecitos al volante mientras esperaba, observando una pareja de pájaros tomar vuelo hacia un árbol cercano. – Pase. 14.
(15) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. En segundos la gran puerta se abrió y avancé, maravillándome de la L tallada en ornato del centro. La entrada era larga y tortuosa, altos árboles a cada lado del camino rodeado por acres de césped. Los caballos podían verse desde la distancia,. corriendo. o. pastando.. También. podían. observarse. algunas. edificaciones: uno o dos eran casas de huéspedes, otros eran casas de billar o cabañas. Justo sobre la línea de árboles se distinguían las chimeneas, que eran lo primero que veías de la magnífica casa. Increíble. Pensé en la primera vez que Caden me había traído. Había sido siendo estudiantes de segundo grado. Nunca estando tan cerca de algo tan espléndido, mis ojos alcanzaron el tamaño de un plato. Me detuve en el paseo circular, observando el Ferrari Testarossa que estaba estacionado justo frente a mi Explorer con su pintura rojo manzana impecable. Deseé deslizar mi mano sobre las finas líneas del coche, pero no me atreví por temor a activar un millón de alarmas y los perros de ataque, por el contrario, caminé hacia la puerta de entrada. Llegué hasta las puertas dobles con vidrio biselado. Localizando el timbre, lo toqué y esperé. No tuve que esperar mucho. La puerta derecha se abrió, y Mildred, la criada desde hacía veinte años, contestó con su gentil y ya anciano rostro mirándome. – Laurel. Qué bien volver a verte. – sonrió, millares de arrugas delinearon su rostro. Sus juveniles ojos azules aún brillaban. – Hola, Mildred. ¿Cómo estás?– le devolví la sonrisa y, cuando la anciana retrocedió y se hizo a un lado, avancé hacia el umbral. – Bueno, supongo que no puedo quejarme. Siento mucho que la señora Caden haya estado tan enferma. – Sí. Ha sido muy duro, estoy segura. ¿Dónde está?– Miré alrededor del gran salón. El mármol que cubría el suelo estaba pulido a la perfección. 15.
(16) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – En la biblioteca. – Gracias. – Sonreí otra vez y me dirigí hacia el vestíbulo principal. Algo parecido a unas mariposas comenzaron a revolotear en torno a mi pecho mientras me acercaba, y me pareció ser capaz de escuchar las páginas de un libro al ser pasadas. Con un profundo suspiro, entré en el largo y oscuro cuarto de anaqueles. El fuego repicaba suavemente en la chimenea, dándole a la estancia una cálida luz mientras que afuera el día oscurecía. Todo seguía igual que antes. Los mismos muebles, oscuros e impresionantes en su adornado tallado, los mismos cuadros en las paredes, y, en su mayoría, los mismos libros. La colección, sin embargo, había crecido. Observé la silla victoriana que estaba cerca del fuego; su tapicería de marfil seguía tan elegante como siempre. – Hola, Caden. Unos ojos azules levantaron la vista hacia mí, primero abiertos con sorpresa, luego estrechándose ligeramente con nerviosa precaución cuando unas pálidas y delgadas manos asieron los brazos de la silla. – Hola, Laurel. – Una lenta e insegura sonrisa se extendió por su delgada cara. – Gracias por venir. La miré, sorprendida por lo que veía. Estaba mucho más delgada de lo que recordaba y su cabello era mucho más corto, casi tan corto como el mío. Tal y como me había advertido Michael, sus músculos faciales habían sido afectados por la presión del tumor. El lado derecho se inclinaba un poco, haciendo que su personal y torcida sonrisa lo fuese mucho más y causando también que su párpado derecho pareciera que le pesaba.. 16.
(17) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Mi corazón se apretó en mi pecho. Tuve que apoyarme en el marco de la puerta. Había pasado mucho tiempo y los sentimientos y las emociones del pasado me invadieron de repente. Todo lo que quería hacer era encontrar la manera de irme, dejar todo aquello atrás. Pero ahí estaba mi pasado, sentada, justo enfrente de mí. La suave voz de Caden me obligó a dejar mi pánico a un lado. – Sé que estoy diferente. – Extendió una mano y pasó sus dedos por entre los cortos y oscuros flequillos de su cabeza. – He tenido que cortármelo. – La sonrisa torcida apareció de nuevo. Sonreí también. – ¿Cómo estás? Me encogí de hombros, tomando un paso adelante y sentándome cerca de la chimenea, no lejos de ella con mis manos entrelazadas en mi regazo. – Estoy bien. Para ser honesta, ha sido agradable el dejar la ciudad por un tiempo y venir aquí. Aunque debo admitir que estaba realmente sorprendida cuando Mike me llamó. Caden asintió, mirando sus inquietos dedos en su regazo que golpeaban ligeramente la cubierta del libro. – Entiendo. Espero no haber interrumpido nada demasiado importante. – Me miró brevemente, sus ojos azules llenos de esperanza antes de desviar rápidamente la mirada. Sacudí la cabeza con una sonrisa mientras extendía la mano para ponerla en su rodilla. – Nada. – Para mi sorpresa puso su mano sobre la mía, apretando mis dedos casi dolorosamente. – Gracias, Laurel. – Dijo, su voz casi urgente. La miré, aturdida por la intensidad. 17.
(18) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – No hay de qué. – Los dedos comenzaron a acariciar suavemente los míos. – Estás guapa. – Dijo, mirando mi ropa y mis ojos, fijándose en todo. – He oído que te fue genial en California. Mi hermano conserva algo de tu trabajo… – Sí. Ya me ha dicho. – Yo miraba hacia nuestros dedos, sorprendida al sentir una sensación de calidez. Había extrañado su amistad. – Me alegro de que estés aquí conmigo. – Yo también.. ¡Primer día de universidad! Descargué mi Volks (Volkswagen) atiborrada con todas mis pertenencias, llevando en un solo viaje tanto como podía cargar al dormitorio Marshall-Buchanan, tercer piso, habitación número 303. Sin aliento, dejé caer mis dos maletas y una mochila sobre el suelo, sacando posteriormente la llave de mi bolsillo. A punto de introducirla en la cerradura, se abrió la puerta y, de pie ante mí, apareció mi compañera de cuarto. La miré de arriba a abajo, cayendo en la cuenta de lo alta que era. Miré hacia abajo para observar su larga falda de algodón caqui claro y unas largas piernas morenas saliendo del fondo con sandalias en los pies. Mis ojos siguieron hasta su camiseta azul sin mangas y al collar de un solo diamante que colgaba en la hendidura de su garganta. Se detuvo súbitamente, sorprendida al verme. – Disculpa. No sabía que hubiera alguien. – respiró, su mano en su pecho. Me encogí de hombros. – Eh, está bien. Suele pasar. – sonreí, y conseguí una débil sonrisa a cambio. – ¿Eres la C.O.? 18.
(19) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – ¿Quién? – La C.O., Consejera de Orientación ¿No traes el equipaje de alguien al cuarto? – señaló mis bolsas, mirándome con curiosidad. Yo resoplé. – ¡Diablos, no! Nadie me ha ofrecido el trabajo de botones. Este equipaje pertenece a esta chica. – Apunté a mi pecho con una sonrisa. – Soy Laurel Gleason. – Extendí mi mano hacia ella. La miró por un momento, después observó mi rostro. – Caden Lodge. – Tomó mi mano en un delicado apretón que contradecía a su altura. No pude hacer nada más que reírme. Oh sí, definitivamente este sería un semestre interesante. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ – ¡Espera, espera, espera! ¿Qué estás haciendo? No debes lavar el rojo con el oscuro. ¿Nunca has lavado ropa antes? – Contemplé incrédula a mi compañera de cuarto desde hacía tres meses. Nunca la había oído alzar la voz ni enfadarse tanto. Sonreí abiertamente. Mala idea. – ¿Qué te parece tan gracioso, Laurel? Hablo muy en serio. – Oh. – Risa. – Perdón. Um, sí, he hecho la colada antes. Sin embargo, nunca lo he separado en miles de montones. – Miré hacia el suelo, mis dos montones, blancos y oscuros, que Caden estaba rápidamente separándolos en más pequeños. – Tu ropa durará más si lo haces de esta manera. – Dijo, asintiendo satisfecha. – Sí, pero mi detergente no lo hará. – la miré fijamente, ella se encogió de hombros. – Yo lo compraré la próxima vez. 19.
(20) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. El Café Rolland estaba en el corazón de Boston, la vieja ciudad que nos rodeaba. Nos sentamos cerca de la ventana, mirando la gente pasar. La mayoría miraba también hacia nosotras. – Y dime, ¿a qué te dedicas?– Pregunté, mirando a Caden que removía su ensalada. Me miró por un momento, después bajó la vista mientras separaba un trozo. – No hago mucho. Ser madre es un trabajo de jornada completa. – ¿Madre?– La miré, levantando las cejas. Sabía que tenía un hijo pero nunca me permití pensar en ello realmente.– ¿Qué tuviste?– No pude evitar darme cuenta de lo triste que era no tener idea si Caden había tenido un niño o una niña, ni su nombre o siquiera la edad. – Una niña, Annie. Cumplirá diez este año.– La miré, aturdida. – ¿Diez?– Dije súbitamente. Caden asintió con una pequeña sonrisa. – El tiempo ha pasado rápido, lo sé...– Bebió un sorbo de su té volviendo a colocarlo suavemente sobre la mesa. Observé el movimiento, sus elegantes manos y sus uñas de perfecta manicura. Justo como lo habían estado siempre.– Es una niña estupenda. – ¿Está en casa de tus padres?– Pregunté, colocando mi plato medio vacío a un lado. Caden reparó en algunas de las porciones de comida que yo había dejado con una pequeña sonrisa en los labios. – ¿Qué ha pasado con tu apetito voraz, Laurel?– Sonreí, encogiendo los hombros.. 20.
(21) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Quedó atrás junto con mis veinte. No puedo comer como un cerdo toda la vida.– Las dos lo sabíamos. – A lo que iba, Annie está con su padre esta semana. – ¿Con su padre? ¿Cómo? No entiendo. ¿No seguís casados Troy y tú? Las palabras salieron de mi boca y sonaron ásperas. Me sentí infantil mientras miraba mi plato. Caden se acomodó en su silla, tratando de ponerse cómoda, aparentemente no afectada por el tono descarado de mi voz. Agradecí ese detalle. – Troy y yo nos separamos.– Me sorprendió escuchar su tono, demasiado frío mientras hablaba de aquello. – Vaya. Lo siento. ¿Desde cuándo? – Hace diez meses. Quiero el divorcio, pero él no me lo concederá.– La miré, mi cabeza inclinada hacia un lado. – ¿Por qué?– Unos preocupados ojos azules me miraron. Se mordió el labio antes de responder. – Supongo que no cree que tres líos con tres mujeres diferentes, ni los años de abuso psicológico que ese bastardo me infringió son razón suficiente para un divorcio.– Nos miramos por un momento, ella casi retándome a decir algo en contra. Podía ver el dolor en sus ojos. Hubo un momento de silencio, y me pregunté qué hacer para romperlo. Me sentía incómoda, la intensidad en los ojos de Caden resultaba demasiado para mí. Me sentí como si tratara de leer cada pensamiento en mi cabeza. Carraspeé, mirando hacia la calle. Reuniendo mis pensamientos y a mí misma, me volví hacia mi vieja amiga con una sonrisa. 21.
(22) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Ha sido agradable regresar al café. Me ha gustado mucho que lo hayas elegido.– Caden me sonrió de vuelta. – Sí. Pensé que sería un lugar apropiado para ir, considerando el momento. Sonreí con una pequeña inclinación, mirando hacia el mantel que mis dedos habían comenzado a acariciar. No sabía qué decirle. Tanto tiempo y tanto que habíamos pasado juntas y no sabía cómo volver a hacer que fuese como antes. – ¿Tienes una foto de Annie?– De repente sentía mucha curiosidad por ver a la criatura que Caden y Troy habían engendrado. De alguna forma, no podía reconciliarme con la idea de que ella hubiera tenido un hijo. – Claro.– Observé como recogía su bolso del suelo, de debajo de su silla, y comenzaba a buscar. De repente, parecía estar bajo el influjo de un renovado aliento. Caden había cambiado desde que habíamos ido a la universidad, pero en muchas cosas era la misma. Incluyendo físicamente. Ya no la conocía. Me preguntaba si alguna vez la conocí realmente. Nunca me mostró su verdadero yo, sólo lo que quería que yo viera. Ese hecho me había perseguido como una revelación durante años. Le había dado todo de mí, y ella sólo lo que le parecía más apropiada. Suspiré en silencio. Quizás, en aquel entonces, era todo lo que ella podía dar. – Aquí tienes. Miré su mano con una foto entre los dedos que se extendía a través de la mesa. Con una sonrisa nerviosa, cogí la fotografía y la miré. La contemplé fijamente, paralizada. Estaba mirando a los ojos de una Caden más joven. Los brillantes ojos azules con la misma luz, el mismo vigor y vida. La niña era mucho más. 22.
(23) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. baja de lo que suponía yo que lo había sido su madre a los nueve, pero el cabello, los ojos y la estructura de los huesos... todo era igual. Levanté la vista hacia los expectantes ojos de Caden. Sonreí. – Es preciosa, Caden. Es igual que su madre.– Una suave sonrisa apareció en su rostro mientras miraba en mis ojos. – Gracias, Laurel. Estaba ansiosa por que la conocieras.– Podía ver el inmenso amor que por aquella pequeña niña irradiaba de ella.– Le he hablado mucho de ti. – ¿En serio?– Pregunté, sorprendida.– ¿Lo que ha escuchado es reciente o ha oído mi nombre antes? Caden me contempló. Su rostro, como de costumbre, indescifrable. Parte de mí se arrepintió de preguntar, pero otra parte deseaba saber. ¿Había vuelto sólo a la vida y a la mente de Caden debido a su enfermedad? ¿Me había tenido en cuenta en la década pasada? Probablemente nunca lo sabría. Caden bajó la mirada, cogiendo la foto que le devolví, devolviéndola silenciosamente a su monedero. – Quería que fueras su madrina. Pero Troy nunca lo hubiera permitido.– Dijo suavemente, con sus ojos aún en su bolso. La contemplé, aturdida. Entonces me sentí como una idiota. – Lo siento. Supongo que regresar aquí ha traído también algo de toda la amargura del pasado. Unos ojos azules me miraron con comprensión evidente. Ella asintió.. 23.
(24) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Puedo ver por qué. Estoy segura que no hay nada que pueda decir para borrar el dolor que sentiste todos esos años en F y M, así que lo único que puedo decir es lo siento. Nunca quise herirte o dejarte fuera de mi vida, Laurel… – Entonces ¿por qué lo hiciste? – No pensé que tuviera opción en ese momento. Era joven, inexperta y débil. Lo sé ahora. Lo siento. Asentí, sonriendo ligeramente. Acepté su disculpa sinceramente, pero todavía existían demasiadas cuestiones que quería preguntar, muchas cosas que quería saber... Lo más importante, ¿cómo pudo permitir dejar ir su sueño? En aquellos días ser médico había sido todo lo que su corazón deseaba. Todo lo que siempre quiso hacer. Me pregunté si esa impetuosa necesidad todavía existía en alguna parte. – Está bien. Ahora con algo de retrospectiva y madurez, puedo entender cómo pasaron las cosas. Comencé a jugar con mi servilleta torciéndola en una cuerda. Caden siguió mis movimientos con sus ojos. – Creo que estás a punto de matarla.– Sonrió abiertamente. Miré a mi estrangulada servilleta y sonreí, soltándola para después lanzarla hacia la mesa. – Gracias. Nuestros ojos se encontraron mientras compartimos una sonrisa. Luego, el momento se fue. – ¿Por qué? Caden se encogió de hombros, unos oscuros mechones cayeron en sus ojos. Los hizo a un lado y tomó un profundo suspiro. 24.
(25) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Por ser quien eres. Por estar aquí cuando no tengo ningún derecho a esperar que lo estés. Supongo que simplemente estarte agradecida por tantas razones. Por intentar estar ahí hace tantos años, aun cuando yo no hubiera escuchado. Te escuché, Laurel. Sólo que no podía dar la espalda a mis responsabilidades.– Golpeó ligeramente el bolso que aún se encontraba en su regazo.– Annie significa el mundo para mí. Estaría perdida sin ella.– Me miró con ojos suplicantes.– Por favor, entiende que hice lo que tenía que hacer.– La miré fijamente, conmovida por su honestidad, suplicando silenciosamente por entender. Finalmente asentí. – Te perdoné hace años, Caden.– Mi voz era suave, mi corazón en mis palabras. Una sonrisa cubrió su rostro, blanco y perfecto, ligeramente torcido afectado por el tumor. No dijo nada, en cambio cogió la cuenta del borde de nuestra mesa, y se levantó. – Yo invito.. Caden me había pedido que me quedara en su casa y que me reuniera con ella y su familia para el café, pero me negué. Apenas podía soportar la idea de pasar un tiempo con Margaret Lodge que no fuera absolutamente necesario. Así que regresé de nuevo a mi habitación de hotel, esperando la mañana siguiente en la que tendría que dirigirme al hospital en Boston. Inquieta, recorrí la ciudad un poco, caminando para soltar algo de mi reprimida energía, pero sin resultado. De vuelta al hotel, tomé de la Explorer mi block de bocetos y comencé a dibujar. El lápiz se deslizaba delicadamente en mis dedos con la punta apenas rozando la superficie del papel. Mis ojos estaban en las líneas, pero mi mente estaba en el pasado.. 25.
(26) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – De acuerdo. Quiero advertirte. Mi casa es del tipo grande, y mis padres son generalmente esnobs. Así que no te ofendas. – Genial. No puedo esperar a conocerlos.– Murmuré, mientras miraba por la ventana del Porsche 911 negro de Caden. Siempre me sentía extraña al subirme en semejante automóvil. Es el tipo de cosa que puedes ver en televisión pero que nunca imaginas que tu mejor amiga pueda tener. Sobre todo a la edad de dieciocho años. Teníamos bajada la capota, con lo cual el viento se deslizaba a través de nuestro cabello al tiempo que Caden conducía hábilmente el pequeño automóvil a través del tráfico de camino a la propiedad Lodge. – ¿Ves la punta de esas chimeneas? Ésa es mi casa. Cuanto más cerca estábamos de la mansión, más se abrían mis ojos. Estaba absolutamente conmocionada e intimidada por el tamaño y la riqueza de ella. – ¿Creciste aquí? – Pregunté, mi voz débil, casi en un respetuoso susurro. Caden se rió entre dientes, mirándome mientras presionaba algunos números en el código de la caja debajo del altavoz. La reja abrió un momento después, y estábamos conduciendo de nuevo. – Nací y crecí. Ésta es la casa familiar. Mi abuelo compró el lugar hace mucho tiempo. Era senador y ganó mucho dinero. Asentí tontamente, mirando con respeto la tierra, los establos y luego la casa. Caden condujo el Porsche hacia la entrada de autos, mientras yo seguía sentada y congelada en mi asiento, mirando la magnífica casa. Caden, que ya había abierto su puerta, me observaba. – ¿Vienes? – La miré, y sonrió.– Está bien. Ven.. 26.
(27) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Con un profundo suspiro, abrí mi puerta, y recogí mi maleta, siguiéndola adentro. Atravesamos las puertas dobles con marco de madera oscura y elegante vidrio. Una vez dentro no pude evitar mirar a mi alrededor, boquiabierta. El suelo del salón estaba hecho de mármol. El sol de mediodía brotaba del vidrio teñido de las ventanas sobre las relucientes puertas delanteras, azul, rojo y verde. Bellamente tallado, el oneroso mobiliario surcaba la pared. Un enorme espejo se alzaba sobre una pequeña mesa que sostenía un jarrón de cristal con rosas. – Éstas son de los apreciados jardines de mi madre.– Explicó Caden. Extendí la mano, tocando ligeramente el suave y delicado pétalo de una. Eran hermosas, abundantes, y brillantes. Una de las rosas más increíbles que había visto nunca. A la derecha había una puerta, con madera oscura y vitral como las puertas delanteras, y al otro lado lo que parecía una estancia con algunos sofás que tenían pinta de caros, un piano y una de las chimeneas. Caden debió notar mi confusión. – Ésa es una sala de estar.– La miraba como si le hubiera crecido otra cabeza. ¿Qué demonios era una sala de estar? – Cuando mis padres tienen invitados, ahí es donde van.– – Ah.– A la izquierda de la puerta de enfrente había una entrada con forma de arco y más allá, lo que parecía ser un estudio o la sala, más o menos como la sala de estar, pero menos formal. Justo delante estaba una hermosa escalera que parecía envolver el cuarto entero. Miré intimidada al oscuro pasamanos tallado y el barandal que llevaba al segundo piso, continuando luego en el tercero. – Vaya...– suspiré. Una mujer mayor nos abrió la puerta y, para mi sorpresa, abrazó a Caden.. 27.
(28) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Hola, señorita. Me alegro de verla.– Dijo, su sonrisa abierta y cálida. Me miró, extendiendo una sonrisa similar. – Mildred, ésta es mi amiga de la escuela, Laurel Gleason. Laurel, Mildred. Ha estado aquí incluso antes de que yo naciera.– Caden se rió mientras la mujer le daba palmaditas en el brazo. – Oh, eso no es verdad. Pero casi.– Dijo la anciana, pasando la mano suavemente por su encanecido cabello que estaba apresado en un moño de malla. Vestía un uniforme azul oscuro perfectamente planchado, con el cuello almidonado y bien abrochado. – Un placer conocerla.– Dije, preguntándome si estas personas en realidad tendrían servidumbre. Nunca en mi vida había visto algo semejante, salvo en las películas. – ¿Están mamá y papá en casa?– preguntó Caden, dándole a Mildred su bolso y abrigo, e indicándome con un movimiento que le diera también mi abrigo a la criada. – Bueno, tu padre no está, pero creo que tu madre está en la cocina con Antonio. – Qué bien. Gracias.– Mildred asintió y me sonrió mientras nos dirigimos directo al vestíbulo. Mientras. caminábamos,. miré. alrededor. hacia. la. intrincada. forma. de. los increíblemente altos techos, y el rico trabajo en madera alrededor de los marcos y cubiertas de las puertas. El trabajo en las paredes era obviamente original, y deseé detenerme y examinar cada uno, pero me mantuve al ritmo de los largos pasos de Caden alrededor del pasillo, detrás de la sólida escalera y hacia la cocina que, estuve segura, dentro cabría fácilmente mi casa de Southie.. 28.
(29) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. De pie, cerca del enorme refrigerador de inmaculado acero, había una mujer de mediana estatura, con pelo castaño, delgada, no tan alta como Caden pero más alta que yo, que hablaba con un hombre bien parecido de cabello oscuro y ojos negros. – Bueno, yo diría que lo estás haciendo perfectamente bien, Antonio. No en vano, sabes usar bien tu cuchillo.– Dijo la mujer, su voz baja y provocadora. Miré a los dos interactuar, encontrándolo interesante. El lenguaje del cuerpo era íntimo y coqueto, pero no quise hacer ninguna suposición. Quizá así es cómo la madre de Caden actúa con todos. Sí, claro. – Madre.– Pude escuchar la irritación en la voz de mi amiga. Margaret Lodge se giró precipitadamente, borrando la sonrisa rápidamente de su rostro. El cocinero se volvió hacia su tabla de corte y sus verduras. – ¡Cariño!– Margaret caminó hacia su hija, su ropa de seda volando alrededor de su cuerpo, haciéndola parecer que flotaba con sus elegantes movimientos.– ¿Cómo estás, amor? – Tomó la cara de su hija entre sus dedos adornados con pesados anillos, atrayéndola para un beso en ambas mejillas. Caden parecía miserable y ligeramente avergonzada. La señora Lodge se alejó de ella, tomando una mano entre las suyas, alzando los largos brazos de Caden hacia cada lado de su cuerpo, y la examinó. Caden lucía bien en un par de apretados chinos, una blusa azul de satén y botas negras de cuero.– Estás maravillosa, mi amor– . La examinó de nuevo, sus bien delineadas cejas se elevaron.– Sin embargo, estas delgada, cariño. En serio, debes alimentarte mejor. Tu ropas cuelgan de ti. No son baratas, ¿sabes? Las compramos para que te vayan bien, Caden. – Gracias, madre. Tú también estás preciosa.– Caden se miró a sí misma.– Lo sé. He estado tan ocupada, no tengo tiempo. Pondré de mi parte y comeré mejor. Madre, ella es mi amiga y compañera de habitación. Te he hablado de ella, Laurel Gleason. Laurel, mi madre, Margaret Lodge. 29.
(30) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Sonreí tímidamente, extendiendo mi mano hacia ella. La mujer me examinó, prestando especial atención a mi ropa. Me pregunté si el suéter que Caden me había prestado pasaría la prueba. Pero entonces, me di cuenta que mis jeans baratos estropearían la ilusión de que sabía vestirme. Finalmente tomó mi mano, la suya fría e impersonal. – Encantada de conocerte, Laurel. ¿De dónde eres, querida? – Del Sur de Boston. – ¿Oh? ¿De qué parte? – Así que, mamá, ¿qué hay para cenar? Estamos hambrientas. Miré a Caden quien estaba mirando directa hacia mí. Aliviada, le sonreí ligeramente, después retorné mi atención a Antonio con quien Margaret parecía estar completamente en su salsa, otorgándole también su atención. – Bueno, este es nuestro nuevo chef, Antonio. Es maravilloso. – Seguro que lo es.– Murmuró Caden. Yo disimulé la risa. – Antonio, di hola a mi hija Caden y a su pequeña amiga, Laurel. El joven chef se giró para vislumbrarnos, limpiando sus largas manos en el delantal que llevaba. Nos sonrió con sus hoyuelos a cada lado de la boca. – Un placer.– Dijo su voz profunda, con espeso acento. Sus ojos oscuros eran sexys, se las arreglaban muy bien para encontrar los de Margaret y bastante a menudo.– Ha sido una experiencia extraordinaria trabajar para tu madre. Es una mujer con un gusto impecable.– Le sonrió ampliamente a ella, luego a nosotras. Personalmente quise vomitar, pero Caden parecía un poco ofendida.. 30.
(31) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Encantada de conocerte, Antonio.– Dijo. Después giró la cabeza de vuelta a su madre.– ¿Dónde está mi padre, mamá?– yo podía ver los músculos de su mandíbula apretándose mientras trataba de mantener sus emociones bajo control. – Oh, tenía un viaje de negocios en Vancouver. Estará de regreso por la mañana.– Margaret suspiró y comenzó a caminar hacia el vestíbulo.– Oh, la cena estará lista a las siete y media. Vendrán unos cuantos amigos, así que vosotras dos podréis divertiros a solas, estoy segura. – Madre, sabías que venía este fin de semana a casa con Laurel con.– Su madre se giró desde la puerta. – Sí. – Entonces, ¿por qué has hecho planes? – Querida, mis amigos siempre vienen el primer viernes de cada mes a cenar. Ya lo sabes.. Además, debiste planear tu viaje para el sábado.– Con el beso volado que le lanzó a su hija aún en el aire y el bisbiseo de la seda, Margaret desapareció.. El sol comenzaba a subir sobre la línea de árboles con intensidad. Los primeros rayos de la mañana brillaban a través del delgado listón entre las cerradas cortinas de la ventana de mi cuarto de hotel. Entreabrí los ojos, levantando una mano para cubrirlos. Con un quejido abrí uno apenas, sólo para cerrarlo de nuevo. – Dios, es demasiado temprano para esto... Después salté cuando las alarmas sonaron, mis nervios zumbando con fuerza alrededor de mi cabeza. Con un golpe con la palma de mi mano, callé al reloj. 31.
(32) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Cinco y cuarto de la mañana. No podía ser. La operación de Caden estaba programada para las siete y me había pedido que estuviera allí cuando ella entrara. Así que me obligué a sentarme y a enfrentar el día. El surtidor de la ducha estaba caliente mientras me apoyaba contra la fresca pared de azulejo con un gemido escapando de entre mis labios. Mi reloj interno estaba completamente confundido. En la hora de San Diego eran solamente algo más de las tres de la mañana. Una hora únicamente para los pájaros. Pero, ay; Caden lo valía. Sabía que estaba asustada y quería estar allí para ella. También esperaba ver a Gooper de nuevo.. Observé a Caden, sus hombros bajos, su conducta transformada. Se sentó en su cama, una antigua cuatro-postes con un hermoso canopy de marfil. Su cuarto era enorme, tenía su propio baño con un jacuzzi en la esquina, separado de la monumental ducha. Unas grandes ventanas atravesaban la pared llenando el cuarto con la luz y calidez del atardecer. Yo estaba de pie en el centro del cuarto, no segura de qué hacer o de adónde ir. Después de dejar la cocina, nos dirigimos directamente a las escaleras del tercer piso, olvidando el resto de la gira. No estaba segura exactamente de por qué ella estaba tan molesta. No tardaría mucho en descubrirlo. Caden suspiró silenciosamente, después se puso de pie, caminando hacia el sólido guardarropa, mirando en el reflejo de las puertas, girando una y otra vez. Al final me miró. – ¿Te parece que estoy muy delgada, Laurel?– observé su cuerpo, alto y bien proporcionado. Realmente, nunca había reparado en ello demasiado, pero mientras la miraba me di cuenta de lo preciosa que era. Lo siguiente que supe, es que la estaba mirando fijamente.– ¿Laurel? – Pestañeé rápidamente, como si me hubieran golpeado. 32.
(33) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Oh, um, no. Francamente no, um, no creo que estés demasiado delgada.– Miré a otro lado, sintiéndome completamente estúpida.– De hecho, um, pienso que estás realmente bien. En serio, um, bonita.– Miré hacia la alfombra blanca con. mis dedos entrelazados uno alrededor de otro hasta que los nudillos. tronaron, obligándome a hacer una mueca de dolor. Caden me miró con el rostro conmovido. – ¿En serio?– me preguntó, su voz llena de asombro. ¿Qué? ¿No le decía eso la gente habitualmente? – Bueno, sí. – Es tan amable de tu parte... Sentí ruborizarme desde las raíces de mi cabello hasta la suela de mis Reeboks. – Um, claro.– Me balanceé ligeramente en mi talones, mirando a otro lado. – ¿Crees que mi madre se está follando al chef? Mi cabeza se levantó de golpe con mis ojos completamente abiertos. No pude evitar que una sonrisa de sorpresa se extendiera por mi rostro. – ¿Qué? – Yo creo que sí. No sería la primera vez.– Caden se giró hacia el guardarropa, abriéndolo para revelar un surtido entero de ropa. Probablemente había más ropa en ese pedazo de mobiliario que todo lo que yo poseía junto. – Bueno, siendo honesta, Caden, no estoy realmente segura. Pero creo que es posible.– Ése había sido mi primer pensamiento, pero simplemente no sentí la necesidad de comentar nada sobre la madre de la pobre muchacha. Personalmente y tan sólo con la primera impresión de la mujer, no me agradó ni 33.
(34) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. una pizca. Una impresión que, desgraciadamente, no desaparecería con el tiempo. Por la noche, Caden y yo nos sentamos cruzando las piernas en su sólida cama king-sided, y hablamos. Hablamos sobre todo y nada: padres, hermanos, y escuela. Pero, principalmente, hablamos sobre nuestros sueños. Caden se apoyó sobre la cabecera, estirando sus largas piernas y cruzándolas por los tobillos, mirando fijamente la parte inferior de su dosel. – He querido ser médico desde que puedo recordar, Laurel. Es todo lo que quiero hacer.– Se giró para mirarme. Podía ver el amor en sus ojos, la esperanza y la ambición.– Mi padre quiere que siga sus pasos, diciéndome que tengo una mente como la suya y que haría maravillas en el mundo comercial. Pero no quiero hacer eso. Me importa un carajo todo esto.– Levantó la mano, indicando el cuarto y todo el dinero que obviamente había implícito en él. – Bueno, la medicina puede ser bastante lucrativa.– Dije, pasando mi mano sobre el suave cobertor. – Sí.– Caden se encogió de hombros.– Pero ése no es el asunto. Quiero decir, maldición, estaría feliz de ir a ejercer en algún pequeño pueblo, aunque fuera una manchita de nada de un enorme mapa. – Mi amiga, Dr. Quinn, la mujer medicina. – ¡Exactamente! – Vi cómo se encendía la chispa en esos ojos azules, y mis espíritus comenzaron a volar. Nada amaba más que el que la normalmente inexpresiva Caden se llenara de emoción ante algo. Simplemente parecía no importarle nada, o se negaba a mostrarlo. Eso me molestaba.– ¿No lo ves, Laurel? Ser médico tiene mucho de pasión, devoción y comprensión que de otra cosa. Me pone tan triste que la mayoría no lo vea de esa manera, o que aquellos que lo ven al principio lo pierdan. El dólar es muy poderoso. 34.
(35) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Mientras mi amiga comenzaba a entrar de lleno en el tema, yo observaba su rostro animado, sus manos moviéndose ferozmente mientras explicaba todo los pequeños e intrincados detalles de la medicina, dónde quería estudiarlo y con quién. No podía hacer otra cosa más que sonreír. Qué maravilloso espectáculo. Me encantaría que alguien tan dedicado a su sueño fuera mi médico. – Serás una increíble médico algún día, Caden. Se detuvo a medio discurso y me miró, sus ojos todavía abiertos por completo, sus manos envueltas alrededor del asa de su armario. Una lenta sonrisa se extendió, como un amanecer, iluminando su rostro. – Gracias Laurel. Eso significa mucho. Sonreí con un asentimiento. Lo creía, y quería que ella la creyera.. Conduje alrededor de los aparcamientos del hospital, increíblemente atestado incluso a la ridícula hora de la mañana en la que tenía que estar allí. Finalmente encontré un Mercedes que estaba saliendo y aceleré, intentando superar tres filas antes que alguien más lo ocupara. Frené y me senté por un momento, contemplando por el parabrisas del Explorer el sólido edificio justo al final de todo. Caden ya estaba allí, con su familia al lado, imaginé. Cogí el libro que había traído para leer y me mezclé con el aire fresco de la mañana que prometía un hermoso día. Esperaba que fuera un buen presagio para Caden.. Caden y yo sostuvimos el contacto visual de lado a lado de su enorme cuarto. Aún tenía una suave sonrisa plantada en su rostro cuando un golpe sonó en la puerta. 35.
(36) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – ¡Adelante!– Gritó, girándose hacia el armario y sacando un par de pantalones de franela. Se volvió hacia mí.– ¿Quieres un par de estos para andar por aquí? Son bastante cómodos. Miré lo que sujetaba en su mano, no habiendo visto pantalones de franela antes. – Um, claro. La puerta de la habitación se abrió y un tipo alto y bien formado entró. – ¡Michael!– exclamó Caden, corriendo a los brazos que ya la esperaban.– ¡Por Dios! Mamá no me dijo que venías a casa este fin de semana. – Es toda una sorpresa, ¿no?– el abrazo fue largo y fuerte. Finalmente Caden se alejó y se giró hacia mí, con su mano aún sobre el hombro de él. – Laurel, éste es mi hermano, Michael Cooper Lodge. Mis cejas se alzaron, no escuchándola por completo. – ¿"Gooper"?– Michael se rió, Caden me miró como si hubiera perdido la razón. – No. Cooper.– Dijo de nuevo, dando énfasis al sonido de la c. Sintiéndome como una completa idiota, me ruboricé furiosamente, lo que me hizo sentir aún más estúpida. – Oh. Lo siento. Hola, Michael Cooper Lodge. Soy Laurel Michelle Gleason.– Me acerqué con la mano extendida hacia él. Era un chico bien parecido, alto como su hermana pero delgado como su madre. Su cabello era negro como el de Caden pero sus ojos eran una extraña mezcla de verde y gris. Vestía caquis perfectamente planchados y un suéter. Estaba bien aseado. Parecía el típico estudiante universitario americano.. 36.
(37) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Mucho gusto en conocerte Laurel. Soy Michael, o Gooper. Como lo prefieras.– Su sonrisa era cálida y provocativa. Caden nos observaba, sus ojos moviéndose del uno al otro. Si no lo conociera mejor, creo que estaba intentando flirtear conmigo. Oh, señor...– Bueno, os dejo por ahora, señoritas. Caden, me gustaría cenar contigo y con Laurel esta noche, si no os importa– Nos miró de una a otra, sonriendo y guiñándome un ojo antes de devolver su total atención a su hermana. – Oh, sí. Por supuesto. Nos podemos encontrar en el comedor en un momento, si quieres. – Nos vemos ahí.. Mis botas de excursionista hacían un ruido muy fuerte sobre el suelo pulido mientras me dirigía al tercer piso. Llevaba un ramo de flores frescas en una mano y mi novela en la otra. Finalmente encontré el lugar y pasé dentro. El cuarto estaba bastante desprovisto de cualquier color o adorno, salvo por un par de plantas y jarrones de flores que habían sido enviados ahí, obviamente para Caden. La estrecha cama de hospital estaba a la derecha, y un par de sillas con apariencia incómoda junto a la cama. Miré alrededor para ver si alguien ya había llegado. Por detrás era básicamente como hace tantos años. Su pelo castaño tenía exactamente el mismo color, aunque un poco más corto aún. Seguía teniendo la misma altura. Eché cuenta mentalmente de la edad que tendría ahora Margaret Lodge y supuse que estaría en sus cincuenta y algo. Estaba al lado de la cama con los brazos cruzados sobre el pecho que, si no me equivocaba, parecía más abultado. Riéndome entre dientes, noté que Michael Lodge Sr. no estaba por allí. Parecía ser que tan sólo estábamos Margaret y yo. 37.
(38) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. Caden permanecía acostada en la cama, con algunos tubos ya sujetos a ella y, para mi disgusto, tenía afeitada la cabeza por entero. La contemplé, incapaz de evitarlo. Era algo que nunca había pensado que vería. Vestía una bata de hospital y parecía muy cansada. Unos oscuros círculos rodeaban sus ojos, que estaban medio abiertos. No segura de qué hacer, me adentré aún más en la habitación, aclarando mi garganta. Caden miró detrás de su madre y sonrió cuando me vio. – Laurel.– Dijo, su voz débil. Extendió una mano con suero hacia mí que tomé nerviosa mientras me acercaba a la cama. Margaret se alejó de mí, mirándome. Su rostro duro e inexpresivo. – Buenos días, Caden.– No tenía absolutamente ni idea de lo que decirle. Estaba nerviosa por su intervención, aun sabiendo que era lo mejor. Estaba nerviosa por estar allí y nerviosa como el diablo por estar en el mismo cuarto que esa horrible mujer que continuaba mirándome de arriba a abajo, como si estuviera midiéndome para algo. Reuniendo todo mi coraje y tragando el agrio nudo de mi garganta, me volví hacia la señora Lodge.– Hola, ¿qué tal está? Ha pasado mucho tiempo. – Efectivamente. Estoy muy bien. ¿Y tú? Sé que estás muy metida en el mundo de la fotografía. Examiné a Margaret, no segura si lo que había dicho significaba un comentario mordaz, o si era simple conversación. Nunca podrías asegurarlo con ella, así que decidí seguirle el juego. – Sí. Ahora estoy en San Diego. Me ha ido bastante bien. Me gusta mucho. – Eso está bien. Uno debe hacer lo que más le gusta. – Sí. 38.
(39) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. No. Sigue sin gustarme. – ¡Laurel! Me giré sólo para verme sumergida en un abrazo monstruoso, sentí que mis ojos se me salían de las órbitas. Una vez que me devolvió al suelo, miré el apuesto rostro de Michael Jr. Una amplia sonrisa se extendió por mi rostro. – ¡Hey, Gooper!– Le golpeé ligeramente en el brazo y recibí una palmada a cambio. Frotando mi dolorido hombro, le sonreí.– Es genial volver a verte. – Lo mismo digo, enana. Estás fabulosa.– Me miró de arriba abajo y finalmente a los ojos. – Me enteré de que te casaste. Por fin...– Ambos reímos.– Es maravilloso. Felicidades. – Gracias, gracias. Felicia es estupenda. Le llevó cinco largos años convencerme de que necesitaba casarme con ella, pero me alegra que lo hiciera. Esperamos nuestro primer hijo para Noviembre. Un cálido sentimiento me invadió, seguido por una ligera envidia. ¿Porqué tanta gente en el mundo puede encontrar el amor y la felicidad, y el resto no somos tan afortunados? Entonces miré a Caden y me sentí como una idiota por siquiera pensar en eso. Después de todo, había terminado con Troy y ahora el tumor cerebral... Yo, al menos, tenía salud. ¿De qué sirve el amor sin salud? – ¿Cómo va la enseñanza, Michael?– preguntó Caden débilmente desde detrás de nosotros. Mike se giró y caminó hacia la cama. – Hey, tú. ¿Cómo estás, cariño?– Preguntó, besándola ligeramente en la frente. Caden sonrió. – Estoy bien. Contenta de que esto termine pronto. ¿Dónde está Felicia? 39.
(40) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – En clase. Dijo que sentía no poder estar aquí esta mañana, pero planea estarlo cuando te despiertes.– Caden sonrió acariciando suavemente una mejilla del rostro de su hermano. – Gracias, Mikey. Caden se volvió hacia mí, llamándome con su dedo. Caminé hacia ella, sentándome al lado en una silla. Oí a Margaret apartándose rápidamente de mi camino con un suspiro que denotaba molestia. – Hey, chica.– Dije, tomando su mano en la mía, cubriéndola.– ¿Cómo estás? ¿Cuándo vas a entrar? – Vendrán a por mí en cualquier momento. Me dieron algo para relajarme y me siento cada vez más cansada.– Bostezó, cerrando sus ojos con fuerza, luego los abrió, revelándome ese increíble color azul una vez más.– Muchísimas gracias por hacer todo este viaje por mí. Por esto. No tienes idea de cuánto significa para mí, Laurel. – Que me invitaras significa mucho también. Me alegra estar aquí para ti. Y sólo piensa– pasé mi mano sobre la superficie de su recientemente afeitada cabeza–, el look de Sinéad O’Connor está de moda y este verano pasarás menos calor. – Ja, ja. ¿Eres muy graciosa, no?– Sonreí, sorprendiéndome a mí misma al inclinarme y darle un pequeño beso en la frente. Mientras me incorporaba, los ojos de Caden estaban en los míos, los suyos llenos de lágrimas. – Tengo miedo, Laurel.– Susurró. Miré en las húmedas piscinas de azul y levanté una mano, acariciando suavemente un lado de su rostro. Estaba asombrada en cómo, de nuevo, su usual calma y su sereno comportamiento se abrían para revelar el alma vulnerable que habitaba debajo. Hermosa en su pureza. Justo como una niña. 40.
(41) De Nuevo (Again) de Kim Pritekel. Traducción: Arelis, LeiAusten. – Todo irá bien. Saldrás de esto y mucho más fortalecida. Todos estaremos aquí cuando lo hagas. – ¿Te quedarás?– Preguntó, su voz insegura mientras trataba de mantener sus emociones bajo control. Asentí. – Por supuesto. Caden sonrió, enderezándose para tomar mi mano de su rostro, apretando mis dedos. Tan rápido como hubo venido, el sentimentalismo desapareció. Aspiró una vez y sus ojos comenzaron a despejarse. – ¿Madre?– Me puse de pie y retrocedí, esperando a que llamase a Margaret sobre su cabecera. La señora Lodge, quien se había sentado en la otra silla y leía una revista, miró sobre las páginas con las gafas colocadas en su nariz.– ¿Dónde está Annie? Troy no la traerá esta mañana antes de que yo entre? – Bueno, él me dijo que todo dependía de si su niñera llegaba a tiempo. Hoy tenía una reunión temprano. – ¿Por qué no vas a por ella? – dijo Michael, su frente trazaba un surco profundo. Margaret miró intensamente a su hijo. – Yo no me muevo de aquí.– declaró, cerrando de golpe la revista y tirándola al suelo. Observé sorprendida, mirando a uno y otro.– Además, los precios de la gasolina están por las nubes últimamente... – ¡Madre!– Michael avanzó un paso hacia su madre, pero se detuvo cuando Caden puso su mano en alto, tocando su brazo. Pude ver los músculos de su mandíbula estrujándose. – Michael, está bien. Puedo verla después...– dijo débilmente. 41.
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