Rapsoda
Rosa
Lindsey Vanessa Vivas Sepúlveda Universidad de los Andes
Rapsoda Rosa
Universidad de los Andes Facultad de Artes y Humanidades Departamento de Arte
Diciembre de 2014
Para el pingüino,
mi morita
y
mi negra
-Consuelo Gómez y Fernando Uhía
Familia Vivas Sepúlveda
Familia Cruz Peña
Esteban Galvis Serna
Indice
Parte 1:
El rosado y los cuentos
Parte 2:
Lo siniestro
Parte 3:
Surrealismo y lo bello
Parte 1
El rosado
y
los cuentos
“… porque lo bello no es sino el comienzo de lo terrible, ese que todavía podemos soportar; y lo admiramos tanto porque, sereno, desdeña el destruirnos.”
- Rainer Maria Rilke
El rosado es mi color. Lo rehuí por mucho tiempo, pero también tengo muchos recuerdos que se relacionan con él. De hecho, si pienso en mi niñez, siempre me veo peleando con mi mamá porque a mi hermana le compraban cosas rosadas y a mí cosas verdes, aunque fueran iguales y sólo se diferenciaran en el color. Fue mi color favorito hasta que tuve 13, ahí lo cambié por el negro. Y ahora, 8 años más tarde, vuelvo a él para nunca más separarnos.
Lo curioso de esto, es que ya no es el mismo. Antes era inocente, dulce, amoroso y tranquilo. Ahora es inocente, dulce, amoroso, sexual, vulgar, atrevido, ambicioso, celoso, desaliñado, histérico, infantil, malicioso, melancólico y adictivo. Crecí y me di cuenta que por motivos ajenos a mi vida, esta mezcla entre el rojo y el blanco adquiere diferentes connotaciones dependiendo la cultura y el momento histórico. Por ejemplo, los japoneses lo relacionan con el erotismo y la pornografía. Los nazis marcaban con un triángulo rosado invertido a los homosexuales durante la segunda Guerra Mundial, y desde entonces se ha convertido en el color del orgullo gay. Es un color que pocas veces se relaciona con algo negativo. Y aunque hay todo tipo de relaciones que obedecen a la persona y el contexto desde el cual se esté observando, el rosado sigue siendo mío.
La primera cosa con la que lo asocio son los cuentos de hadas. Tal vez la obsesión que tenía por ellos cuando era pequeña y mi obsesión por este color son la misma. No podía pasar un día sin que coloreara, dibujara, comprara o viera algo que tuviera que ver con ambos. La obsesión se hizo notar accidentalmente. En las clases de pintura me pedían cuadros y todos, en algún lugar tenían rosado, esto me lo dijo una compañera de clase. En ese momento no le presté atención, pero tiempo después, compré una luz y por error del vendedor me la dieron rosada aunque había pedido una blanca. Encendí la luz y en ese momento sentí que no podía pasar por alto esa coincidencia. Desde entonces, a todo lo que hago le tengo que poner algo rosado, en algún lugar. Es terco y a veces no funciona, a veces me siento insegura usándolo, pues la imagen que proyecta este color no corresponde a la imagen que tengo de mí misma. En otras ocasiones, no funciona porque no tiene el mismo significado para los demás que para mí, y en este sentido, estética y formalmente se estanca en dos posibilidades: es demasiada información o es muy poca información de lo que sea que quiera mostrar. Otras veces no se ajusta a lo que deseo, y así me traiciona. Lo único que sé con seguridad es que nunca puede faltar, de lo contrario siento que me estoy faltando a mí misma.
La repetición de estas dos cosas en mi vida hizo que, después de mucho tiempo de negarlas, las retomara desconfiada con el propósito de entenderlas y entenderme a mí desde ellas. Para mí, los cuentos y el rosa, se relacionan en la medida en que ambos tienen factores “suaves” y contradictorios. Esta relación fue naciendo al momento de darme cuenta de que leer cuentos de hadas, así como usar este color, me producía una sensación de bienestar. Ambos consisten y sugieren la existencia de algo bello y claro, la existencia de un final feliz. Todas las narraciones fantásticas tienen este color, que además suele encaminarse hacia lo infantil.
Pero, ¿qué es un cuento de hadas? Una narración corta que consta de un inicio, un nudo y un desenlace. Desenlace feliz en la medida de lo posible. Feliz porque si no es feliz va en contra de lo que se enseña normalmente dentro de la familia; la idea de que la amargura y la desdicha son cosas malas, y que no hay derecho a pensar ni a quedarse en ellas. Estas ideas nos convierten en tristeza, depresión y miedo. Lo cierto es que los cuentos no son en realidad lo que los miembros de nuestra sociedad conocen.
Los cuentos de hadas son un medio para la comprensión del mundo, al igual que los libros sagrados como la Biblia o el Corán, pero la diferencia entre estos textos reside en el hecho de que los cuentos son más cercanos a la comprensión de cada persona gracias al lenguaje y la cercanía de las situaciones presentadas en las narraciones con
la vida de cada individuo. Surgen entonces, con la intención de ayudar a un niño, o un adulto, a entender el mundo con el uso de metáforas y queriendo dejar una enseñanza para llevar una vida más sana y que se ajuste a las formalidades de la sociedad a la que pertenecen. Esto, debido a que “tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento y las historias de los santos brindan respuestas a cuestiones sobre cómo llevar una vida virtuosa, pero sin ofrecer, en ningún momento, soluciones a los problemas planteados por la parte más enigmática de nuestra personalidad. Las historias bíblicas sugieren una única solución a estos aspectos asociales del inconsciente: la represión de estos (inaceptables) impulsos”1, mientras que los
cuentos de hadas permiten integrar éstos pensamientos en la mente del individuo sin tanta moderación. En este sentido, cuando la vida se rige por las enseñanzas del cuento de hadas, es posible contener el impulso porque se es consciente de que éste se resolverá en un futuro próximo, mientras que en la Biblia, por ejemplo, el individuo obedece a sus impulsos para después sufrir las consecuencias inmediatas del error: “Si sabe que sus actuales sufrimientos serán recompensados en el futuro, no tiene por qué actuar impulsado por los celos que siente en este momento, como hizo Caín”2.
A diferencia del mito y la fábula, cuyos finales suelen ser más crudos y por tanto, traumáticos, los cuentos de hadas tienen la característica especial de llevar a un desenlace feliz y que brinde bienestar. Es por eso que cualquier persona, independientemente de la cultura en la que se desenvuelva, siempre se sentirá más a gusto con un cuento que con un mito, ya que además de que en términos de lenguaje es más fácil de entender, la sensación de tranquilidad es indispensable y la esperanza del final feliz siempre tendrá una gran importancia para la mente de esa persona, ya que el ser humano tiende a negar las sensaciones incómodas y desagradables, aunque sean naturales: “Otra diferencia más importante todavía entre estos dos tipos de historias es el final, que en los mitos suele ser trágico, mientras que en los cuentos de hadas siempre es feliz. Por esta razón, algunas de las historias más conocidas que se encuentran en las colecciones de cuentos de hadas no pertenecen realmente a esta categoría: por ejemplo, <La niña de los fósforos> y <El soldadito de plomo>, de Hans Andersen, son bonitos pero sumamente tristes; no transmiten al final, ese sentimiento de consuelo característico de los cuentos de hadas.”3
En la actualidad, muchos artistas han abordado el tema de los cuentos y lo han relacionado con los finales desalentadores que tienen los cuentos de hadas. Thomas Czarnecki, tiene una serie de fotografías en las que ubica a las protagonistas de los cuentos de hadas en su muerte, quitándoles así su inocencia y calidez características, y por supuesto, sustituyendo el final feliz por un final fatal. El artista recrea las escenas del fallecimiento, suprime los rostros de las mujeres pero les deja 1 Bettelheim, Bruno. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Cap. El niño tiene necesidad de magia. pp. 73.
2 ibid
la vestimenta y objetos que son populares (Walt Disney) y por tanto son fáciles de identificar como propios de cada narración, esto, para que el espectador tenga idea de quién es aquella princesa que está viendo. También Dina Goldstein descontextualiza a las princesas en la serie Fallen Princesses de 2009. En este caso las dispone en situaciones de la vida cotidiana, haciendo un comentario feminista y cuestionando la función de la mujer y de los cuentos de hadas en la sociedad occidental. Goldstein hace evidente la intención de desligar la fantasía y magia de estas mujeres enfrentándolas a situaciones reales y severas, por lo cual el final feliz tampoco resulta una opción.
Serie “From enchantment to down”, 2009 - 2012 Thomas Czarnecki
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Serie “Fallen Princesses”, 2009 Dina Goldstein
Y pese a que su fin no ha cambiado, los cuentos han sido modificados muchas veces a través del tiempo, y nadie conoce su origen verdadero ni cómo fueron construyéndose hasta convertirse en lo que hoy todos leemos con la seguridad de que el final será feliz; la típica novela del Príncipe y la Princesa que tienen una vida ideal, hijos, sirvientes, que viven felices y comen perdices.
Las primeras sociedades conocidas vieron la necesidad de utilizar narraciones (además de pinturas, dibujos o cerámicas) para entretener y enseñar, como sucede hasta el día de hoy. En un principio, este formato de enseñanza se dio gracias a la tradición oral, la memorización y la interpretación de los relatos, que en su mayoría eran mitos y fábulas. A pesar de compartir características narrativas, siempre dependían de aquel que las recitaba, convirtiéndose en un medio muy versátil de narración.
Las primeras recopilaciones escritas de cuentos se hicieron alrededor del siglo XVII en Europa gracias al escritor Giambattista Basile, quien compiló narraciones de tradición oral y con ellas creó el Pentamerone o “La fábula de las fábulas”: éste texto, contiene alrededor de 50 relatos repartidos en 5 volúmenes. Así, en esta obra encontramos textos conocidos como “Las mil y una noches”, “La gatta Cenicienta (conocida como Cenicienta)”, Sol, Luna y Talía (La Bella Durmiente)”, entre otros. No se sabe con certeza la cantidad de narraciones que existían para el entonces, pero sí que el autor intentó recopilar los más populares, de esta forma su difusión sería más sencilla. Al igual que Basile, Giovan Francesco Straparola contribuyó con “Le piacenti notti”, libros en los que se evidencia el préstamo de temas y personajes, para construir re-cuentos que se ajustaran a cualquier narrador y al público al que éstos estaban dirigidos.
Los cuentos son una gran mezcla de géneros literarios como el mito, la leyenda, anécdotas, épica, poesía, fábula, etc., pero no fue sino hasta la Edad Media europea que el término fairytale fue creado para determinar las historias de contenido fantástico. Más adelante, autores como Charles Perrault y Jacob y Wilhelm Grimm adoptarían varias de estas historias para crear otras, menos crudas, frías y crueles. Más bien ofrecen historias tergiversadas y lejanas de su origen, la idea de lo bueno y lo perfecto en los cuentos nace aquí. Cabe resaltar, que las modificaciones que se hicieron a cada historia, corresponden al contexto histórico en el que fueron presentadas. Por ejemplo, en el Pentamerone, se habla de “Talía, Sol y Luna”, cuento que hoy por hoy es conocido gracias a Perrault y Grimm como “La Bella Durmiente”. En el relato de Basile, la protagonista, Talía, cae en un profundo sueño por un accidente con una brizna de lino, profecía que había sido dada por los sabios
del Reino al momento de su nacimiento. En aquel momento el Rey, tratando de evitar la desgracia, prohibió la entrada de lino y cáñamo a su Reino. Años después, la niña vio a una anciana hilando en su ventana, y su curiosidad fue tanta que se acercó a la rueca y empezó a hilar. Justo ahí, una astilla de cáñamo se le clavó y <<cayó como muerta>>. El Rey, acostó a su hija en una silla y abandonó el castillo, pues no era capaz de soportar la tristeza. Un tiempo después, un Rey pasó por el castillo y entró. Al ver lo hermosa que era Talía, no pudo evitar sus deseos y la violó. Abandonó el castillo y también el recuerdo de la muchacha. A los nueve meses, ella da a luz a dos niños, Sol y Luna. En la necesidad de alimento, los niños empiezan a buscar el seno de la madre y Sol, al confundirlo con el dedo herido, lo chupó con mucha fuerza, sacando la astilla de la mano de Talía. Ahí, despierta. Paso el tiempo y el Rey volvió al castillo, pues recordó la belleza de Talía. Se encontró con sus dos hijos y no pudo olvidarlos más. La Reina, descubre que su marido tuvo dos hijos bastardos y los manda a buscar, además, ordena que los guisen y se los den al Rey en la cena. Cuando los niños llegan al castillo, el cocinero siente piedad y los esconde en su casa. Mientras tanto, también manda por Talía, queriendo quemarla al momento de llegar a su Reino. Sin embargo, el Rey se da cuenta de los planes de su esposa y la arroja a la hoguera. Luego, convierte en Reina a Talía y a sus hijos en príncipe y princesa del Reino.
En la versión de los Hermanos Grimm, hay un hada malvada que es la responsable del mal de la Bella. Además, no hay violación, así como tampoco castigo para la responsable de que la joven cayera en un sueño profundo durante 100 años. Ciertamente, es aquí donde el concepto de cuento de hadas es elaborado. A pesar de que los cuentos conocidos vienen del Pentamerone, este libro cuenta con contenido inapropiado para niños, mientras que los cuentos de hadas, de los hermanos Grimm en específico, se elaboraron con el propósito de entretener a la sociedad burguesa alemana de aquel momento (años 1800’s), por lo que se omiten detalles de carácter sexual y atroz con la intención de satisfacer al público.
Por lo anterior, resulta difícil creer ahora en que los cuentos puedan ser algo real y cercano, pues la idea de enseñar muta en la idea de cegar. Dicho esto, se plantea mi interés por los cuentos de hadas, ya que fueron algo que me inculcaron, pero a medida que el tiempo pasó, descubrí que eran más una “red de mentiras”, tal cual como mencioné con el color rosado al principio del presente texto.
Así, estos dos conceptos – los cuentos y el color rosado – se convierten en términos engañosos, que confunden y traicionan. Por un lado, están estas narraciones que sugieren el final feliz y la pérdida de algo completamente natural para el ser humano: lo siniestro; y por otro, el rosa, que representa ésos finales felices.
Parte 2
Lo siniestro
la vestimenta y objetos que son populares (Walt Disney) y por tanto son fáciles de identificar como propios de cada narración, esto, para que el espectador tenga idea de quién es aquella princesa que está viendo. También Dina Goldstein descontextualiza a las princesas en la serie Fallen Princesses de 2009. En este caso las dispone en situaciones de la vida cotidiana, haciendo un comentario feminista y cuestionando la función de la mujer y de los cuentos de hadas en la sociedad occidental. Goldstein hace evidente la intención de desligar la fantasía y magia de estas mujeres enfrentándolas a situaciones reales y severas, por lo cual el final feliz tampoco resulta una opción.
“What is admirable of the fantastic is that there is no longer anything fantastic: there is only the real.”
- André Breton
Lo siniestro es un término prohibido, que no obedece al orden natural basado en la confianza y lo admirable del mundo. Para Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, éste un concepto que debe ser abordado desde la estética más que desde la psicología: lo siniestro (Das Unheimliche) es el antónimo preciso de lo familiar, lo doméstico y lo conocido (Heimliche). Sin embargo, éste último término también puede referirse a “lo oculto”.
Tal es el vínculo entre estas dos nociones que, en términos semánticos, están íntimamente relacionados. Después de una investigación extensa acerca del lenguaje y el uso de estas dos palabras en diferentes contextos, Freud concluye que “… el hecho interesante de que la voz heimliche posee, entre los numerosos matices de su acepción, uno en el cual coincide con su antónimo, unheimliche (recuérdese el ejemplo de Gutzkow: «Nosotros, aquí, le llamamos unheimlich; vosotros le decís heimlich»). En lo restante, nos advierte que esta palabra, heimlich, no posee un sentido único, sino que pertenece a dos grupos de representaciones que, sin ser precisamente antagónicas, están, sin embargo, bastante alejadas entre sí: se trata de lo que es familiar, confortable, por un lado; y de lo oculto, disimulado, por el otro. Unheimlich tan sólo sería empleado como antónimo del primero de estos sentidos, y no como contrario del segundo.”4 Por otra parte, Friedrich
Schelling plantea que “lo siniestro 4 http://www.ucm.es/data/cont/docs/119-2014-02-23-Freud.
(das Unheimliche) nombra todo aquello que debió haber permanecido en secreto, escondido, y sin embargo ha salido a la luz”5.
En términos simples, lo siniestro se refiere a la idea de lo terrible unida a la idea de lo bello, de tal modo que son términos que simbióticos, dependen el uno del otro. Lo siniestro causa atracción y repulsión, comodidad e incomodidad; tal como los cuentos de hadas y el color rosado.
Hoy en día, artistas como Børre Sæthre, han creado y relacionado las definiciones de lo bello y lo siniestro y las características especiales de cada uno. Es así, como el artista recurre a representaciones de lo “inususal” (the uncanny), como los unicornios, y hace que el espectador entre en un estado de confusión y desconcierto, pues este tipo de imágenes distorsionan la realidad y retan a la mente a creer en algo que realmente no existe. El artista hace existente algo que es propio de la imaginación, y por el hecho de ser desconocido es también angustiante.
5 The Veiled Woman in Freud's "Das Unheimliche". Jane Marie Todd. Signs. Vol. 11, No. 3. Spring, 1986) , pp. 519-528. Published by: The
University of Chicago Press. Recuperado de: http://www.jstor.org/stable/3174008
w
“Stealth Distortion”, 2008 Børre Sæthre MoMA, New York
Parte 3
Surrealismo
y
lo bello
“Both these terms, compulsive beauty and objective chance, cannot shock, which suggests that the marvelous also involves traumatic experience.”
- Hal Foster. Compulsive Beauty
Pese a las definiciones de lo bello y lo siniestro, en el mundo occidental es común encontrar discrepancias con respecto a ellas, diferencias evidentes en las formas de representación y en imágenes que se han vuelto universales. En este caso específico, se habla de los cuentos de hadas como historias en las que la perversión y la maldad son imperfección y fealdad y por ende no tienen cabida en la vida de las personas, llevándolas a tener una idea de la realidad distorsionada y artificial. Según Freud, en la mente del ser humano hay tanto una parte represora que se relaciona con lo consciente, como una parte reprimida que se relaciona entonces, con lo inconsciente. Los sentimientos que se mencionaron, son usualmente reprimidos y llevan al individuo a actuar de manera contraria a lo que sería natural: “___No obstante, la idea de lo bello depende enteramente del sujeto, lo cual quiere decir que aunque existe la posibilidad de una carga emocional, los objetos no son bellos en sí mismos, sino que la contemplación y la experiencia del individuo lo pueden definir como bello. En su Crítica del Juicio, Immanuel Kant se refiere a lo bello como algo que es puramente subjetivo porque está encaminado a la estética y no a la lógica. De esta manera, Kant resalta la diferencia entre lo bello y lo sublime, diciendo que lo primero es un acto reposado de contemplación, mientras que lo sublime está cargado de terror porque es algo desconocido y
que supera al entendimiento humano. Así, lo sublime se ve enfrentado a una dualidad entre lo terrible y lo agradable. “Lo sublime debe siempre ser grande; lo bello puede también ser pequeño. Lo sublime debe ser simple, lo bello puede ser arreglado y adornado. Una gran altura es tan sublime como una gran profundidad; más ésta hace estremecerse, y aquella excita la admiración. De un lado, el sentimiento de lo sublime es terrible; de otro, es noble.”6
En el mundo del arte, son infinitas las representaciones que se relacionan con la idea de lo bello y lo siniestro, y se ha abordado el tema desde diferentes puntos de vista. Uno de los movimientos en los que más se hace notar esta idea es el Surrealismo. Según la Real Academia Española, Surrealismo se refiere a un “movimiento artístico y literario, cuyo primer manifiesto lo escribió André Breton en 1924, que intenta sobrepasar lo real impulsando con automatismo psíquico lo imaginario y lo irracional”. En dicho manifiesto, Breton plantea: “SURREALISMO: sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.”7
Breton entiende el surrealismo como un movimiento que se basa en el amor y la libertad, en lo sublime y la posibilidad de hacer del soñar la única realidad. Por la misma época que surge esta posición estética, se adhieren varios poetas y artistas al movimiento, cuyos trabajos le darían un giro a esta corriente. Uno de ellos es Hans Bellmer, quien con sus Muñecas de 1938 (imagen 1), intenta dar un “significado” a lo surreal. Esta obra plantea a la mujer como objeto sexual y erótico, y al mismo tiempo remite a la infancia. En el surrealismo, se ven como una obra que deja salir lo más profundo del hombre, los pensamientos reprimidos y los deseos. Estas obras son ensamblajes tamaño real de muñecas, el artista destruye y reconstruye el cuerpo de una mujer, creando una analogía entre la función del objeto (como juguete) y lo carnal del pensamiento: “…for these tableaux, force together apparently polar opposites- figures that evoke both an eterogenic body and a dismembered one, scenes that suggest both innocent games and sadomasochistic agressions, and so on.”8 Hace uso de las proporciones y las partes del cuerpo para acercarnos a algo
real y a la vez imposible e imaginario, hacen ver algo que nace bello como algo malévolo y lo desliga totalmente de su contexto para convertirlo en un objeto cargado de perversión.
6 Crítica del juicio, Kant, pp. 292
7 Breton, André. Manifiesto Surrealista, 1924.
r
“Doll”, 1934 Hans Bellmer
Hal Foster en su Belleza compulsiva plantea que el Surrealismo no tiene que ser necesariamente algo que se restringe a la libertad de pensamiento y la psique, sino que también se relaciona directamente con la idea de lo siniestro, lo fatídico y lo deplorable de las ideas, siendo algo que va más allá del simple hecho de extralimitar lo presente: busca sacar lo más profundo de la mente humana. “....for these account present surrealism as Breton wanted it to be seen, as a movement of love and liberation, and this story speaks rather of traumatic shock, deadly desire, compulsive repetition.”9 El surrealismo entonces es un término de contrastes: se
habla tanto de lo bello como de lo siniestro, de lo sublime y lo erótico, lo sensual y lo ingenuo.
Parte 4
Rapsoda Rosa
Rapsoda Rosa nace con la intención de destapar estas mentiras, de darle al público la posibilidad de pensar más allá de lo que conocen, de impulsar un interés más profundo del esperado final feliz y de narrar por medio de imágenes estas historias. Los rapsodas eran los narradores de las historias y mitos en la antigüedad. Interpretaban los relatos a su modo, se limitaban a contar en cambio de crear las obras, así yo soy como uno de ellos, con la diferencia que la palabra no es parte esencial del proyecto sino que la reemplazo por fotografías, ya que considero que una imagen es capaz de despertar sensaciones y sentimientos más que la voz. El proyecto pretende crear fantasías10 en las imágenes, mundos que no existen y que
no existían para mí hasta hace poco. Creé escenarios grotescos y rosas, queriendo mostrar el lado negativo de algo que siempre había sido positivo para mí.
A pesar de la variedad de cuentos encontrados, el proyecto se centra en 4 cuentos que eran, por un lado, mis favoritos cuando era pequeña, y por otro, los que más me impactaron al momento de leer las versiones originales. Éstos son “La Cenicienta”, “La bella durmiente”, “La Sirenita” y “Blanca Nieves”. Me centré en partes específicas de las historias para desarrollar el proyecto. También quise, por medio de las imágenes, trasgredir la pureza y la idea de belleza que tenía de las protagonistas de los cuentos, haciendo uso de la imagen propia para hacerlo e incluyendo el rosado en las fotografías, todas ellas, en algún lugar, tienen este color.
10 Según la RAE, la palabra fantasía se refiere a la facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas,
q
“La sirenita”
Vanessa Vivas Sepúlvedaq
“La Bella Durmiente”
Vanessa Vivas Sepúlvedaq
“Blancanieves”
Vanessa Vivas Sepúlvedaq