IV Domingo de Cuaresma. CICLO C. MONICIÓN DE ENTRADA: III Domingo de Cuaresma

Texto completo

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IV Domingo de Cuaresma. CICLO C.

MONICIÓN DE ENTRADA:

La vida de las personas está tejida de encuentros de unos con otros (con los padres, con los hermanos, con los amigos, etc). En estos encuentros nos conocemos mejor y nos queremos cada día más. Y precisamente porque nos queremos, nos comprendemos y nos perdonamos.

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¿Qué sería la vida de los hombres si no fuéramos capaces de reconciliarnos? El amor hace que los padres perdonen a sus

hijos, que los hermanos se reconcilien después de la riña, que los amigos se den la paz después de que se disgustaron. El Señor nos reúne hoy para mostrarnos su amor y su misericordia.

Hoy reanudamos la celebración en este templo. Muchas

ilusiones, trabajos y colaboración están presentes en ella, pero la hermosura de este templo no son sus paredes ni su suelo, la

hermosura de este templo somos nosotros, que somos piedras vivas de la Iglesia, el pueblo santo de Dios.

MONICIÓN DE ENTRADA:

Ven, Jesús, búscame, busca la oveja perdida. Ven pastor. Deja las noventa y nueve y busca la que se ha perdido. SEÑOR TEN PIEDAD.

Ven hacia mí. Estoy lejos. Me amenaza la batida de los lobos. Búscame, encuéntrame, acógeme, llévame. CRISTO TEN PIEDAD.

Ven y llévame sobre tus huellas. Ven Tú mismo.

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PIEDAD.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Jos 5, 9a.10-12):

El libro de Josué nos cuenta que el pueblo de Dios celebró la Pascua al entrar en la tierra prometida. La entrada a la tierra

prometida es el prototipo de la entrada al Reino de Dios, verdadera meta de todos los cristianos.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (2 Cor 5, 7-21):

Cristo es nuestra Pascua. Con él empieza la vida nueva. Lleva a cabo la verdadera reconciliación y renovación de todas las

cosas, y nosotros debemos continuar este misterio de pascua predicando el perdón y la salvación de Dios.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 15,1-3.11-32)

Jesús nos cuenta, en el evangelio de San Lucas, una bellísima parábola, conocida como la parábola del hijo pródigo.

Podríamos llamarla también la parábola de la reconciliación. Escuchemos atentamente a Jesús.

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1.- Por los que no conocen el amor de Dios, por los que viven sin Dios, por los que sienten la insatisfacción de una vida

cerrada al amor de Dios. Roguemos al Señor.

2.- Por la Iglesia, por todos los creyentes, para que sean testigos de la misericordia de Dios, para que se conmuevan por las miserias humanas. Roguemos al Señor.

3.- Para que en las relaciones humanas se destierren la intolerancia, la intransigencia, el puritanismo y el fanatismo. Roguemos al Señor.

4.- Por nosotros mismos, para que nos abramos a la

misericordia de Dios y nos aceptemos con misericordia a los hermanos. Roguemos al Señor.

5.- Por los que han caído en las redes del consumismo, por los que viven sin sentido, por los esclavos del alcohol y de la droga, para que se decidan por una opción liberadora.

Roguemos al Señor.

6.- Por los miembros de nuestra Comunidad Parroquial y todas las actividades que tenemos emprendidas. Para que el Señor nos llene de ilusión, comunión, fortaleza y conversión.

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Roguemos al Señor.

OFRENDAS:

SEÑOR, HAZNOS OFRENDAS DE AMOR Y DE CONVERSIÓN.

PADRE NUESTRO:

Queremos decirte, querido Padre Dios, que nos hagas imagen de tu Hijo Jesús y nos ayudes a ponernos en tus manos con entera confianza.

PAZ:

Señor Jesús, Tú dijiste a tus apóstoles: "OS DOY LA PAZ".

No mires nuestros pecados, que ponen guerra y división. No mires nuestros egoísmos, que olvidan y menosprecian a los demás. No mires las zancadillas que tendemos a los otros, para que caigan y se humillen. No mires, Señor, nuestras guerras.

Mira, sobre todo, la fe de los sencillos, de los niños, de los que devuelven bien por mal, de los que confían en el futuro, porque han puesto toda su confianza en Ti, Dios de la paz. DANOS, SEÑOR, TU PAZ.

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MEDITACIÓN. ESPARCIR TU FRAGANCIA. CARDENAL NEWMAN. Oh Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia

dondequiera que vaya.

Inunda mi alma de tu espíritu y vida.

Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una irradiación de la tuya. Ilumina por mi medio y de tal manera toma

posesión de mí, que cada alma con la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma. Que al verme no me vea a mí, sino a Ti en mí.

Permanece en mí.

Así resplandeceré con tu mismo resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los demás.

Mi luz toda de Ti vendrá, Jesús: ni el más leve rayo será mío. Será Tú el que iluminarás a otros por mi medio.

Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a otros a mi alrededor.

Que no te pregono con palabras sino con mi

ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve a cabo, con el destello visible del amor, que mi corazón

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saca de Ti. ¡Amén!

Pautas de la Homilía.

INICIO.:

1.-La Cuaresma es una peregrinación hacia la Pascua y un tiempo privilegiado de gracia y de conversión.

2.-Solo seremos auténticos cristianos en la medida que

respondamos al verdadero amor que Dios nos tiene y reconozcamos el verdadero rostro de Dios.

3.-La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, y pretende iluminar nuestra vida y llenarla de Cristo, la Palabra eterna del Padre.

DESARROLLO:

1.-Hemos leído en la primera lectura un trozo del libro de Josué: *La entrada de los hebreos en la tierra prometida ha podido ser

interpretada como el final de la larga marcha de un pueblo en busca de una tierra, símbolo de la felicidad.

*Nosotros reconocemos que es una etapa de la larga aventura hacia la plena comunión con Dios y hacia la verdadera felicidad. *Después de la alegría del éxito por el éxodo y la conquista de la tierra, sucede la desilusión. Sin embargo, la certeza de que Dios mantendrá su promesa será lo que los mantendrá en la historia.

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2.-En la segunda lectura, San Pablo escribe a los corintios:

*Para San Pablo, la verdadera tierra prometida es el Reino de Dios. *El Reino de Dios es una realidad espiritual basada en el

descubrimiento del amor misericordioso de Dios, manifestado plenamente en Jesucristo.

*Sólo el descubrimiento del amor y la misericordia de Dios hará posible romper el dinamismo del pecado y nuestra condición de pecadores.

3.-El evangelio de San Lucas nos presenta una de las parábolas más conocidas de Jesús:

*Esta parábola está contada en un contexto determinado: los fariseos reprochan a Jesús que acoja a los pecadores.

*Lo importante de la parábola no está tanto en la conversión del hijo pequeño, del hijo pródigo, sino en la actitud del padre, que mira con compasión y misericordia a su hijo arrepentido.

*La conducta del hermano mayor podría denominarse la del fariseo, incapaz de reconocer el perdón y la acogida de su padre a su

hermano arrepentido, centrado solamente en el cumplimiento y en

su conciencia de “bueno”.

*Hagamos un ejercicio de meditación y reflexión: ¿Quiénes somos nosotros? ¿Con quién nos identificamos?

FINAL:

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podemos repetir en nuestro corazón insistentemente: Cristo se entrega por ti, y tú eres especial a sus ojos.

*Todo su sacrificio y su donación sólo por ti, sólo por ti. 2.-Que volvamos a la casa del Padre en claves de amor y compasión, conversión y confianza.

3.-Que el Señor bendiga a la Iglesia con vocaciones sacerdotales en este día en que celebramos El día del Seminario, semillero de

vocaciones. Pedimos especialmente por el Seminario San Pelagio de Córdoba.

2.-Aprendamos de María la verdadera respuesta a un Dios que se comunica en claves de amor, fidelidad, misericordia y radicalidad.

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