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Vocabulario de Psicología
Los artículos de este vocabulario contienen por lo general citas bibliográficas que pueden ser utilizadas en monografías, tesinas, tesis y artículos.
Actualizada Agosto 2009. ABADI, MAURICIO
Benjamín Resnicoff
[psicoan.](nació en 1917, en Damasco, Siria) Siendo pequeño, su familia se instala en Milán, allí realiza sus estudios y recibe una sólida formación humanística. En 1935 emigra a Buenos Aires, donde estudia medicina y donde se incorpora al movimiento psicoanalítico argentino, por entonces incipiente. Habrá que comenzar enumerando y/o comentando sus múltiples publicaciones, sus aportes al pensamiento psicoanalítico, ricos, valiosos y variados. Se podría hacerlo relatando su actuación institucional. Fue presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina en 1977-78, momentos críticos y difíciles, ya instalada la dictadura militar que sería conocida como “El Proceso”. Había colegas desaparecidos, otros torturados, amenazas de intervenir la APA Además, en 1977 se concretó la escisión por la que surge la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA). Todas estas vicisitudes hicieron que la gestión de Mauricio fuera especialmente difícil. Habrá que hacer referencia a su paso por la docencia universitaria. Fue profesor titular de una cátedra en la carrera de psicología en la Universidad de Buenos Aires. Allí enseñó psicoanálisis, sus alumnos apreciaban mucho su claridad expositiva y su sentido del humor lo que le aseguraba éxito de público. Sus clases estaban siempre muy concurridas y esto le resultaba muy placentero
Sus escritos, en especial los de los últimos tiempos, están redactados a la manera de ensayos (Montaigne era uno de sus autores preferidos, también por la claridad de su escritura). En estos artículos, un tema específico es abordado desde distintas perspectivas: filosóficas, históricas, epistemológicas; estas perspectivas no podrían estar ausentes en estos trabajos dada la naturaleza de los temas que aborda (el tiempo, la realidad, el mito, la historia), pero a pesar de este multienfoque nunca pierden su condición de psicoanalíticos, el abordaje psicoanalítico predomina en ellos y las conclusiones de fondo a las que arriba son impensables fuera del psicoanálisis que provee las herramientas intelectuales idóneas para el procesamiento de fondo de los temas. A propósito del comentario del párrafo anterior (que sus trabajos son ensayos tratados desde varias perspectivas) comentaré un hermoso escrito sobre el Tiempo publicado en la Revista de Psicoanálisis de APA que ilustra la fructífera convivencia, en estos escritos, entre el psicoanálisis y otros enfoques; en el mismo se discute la naturaleza del tiempo de acuerdo a distintas concepciones: científicas (Einstein, Newton) filosóficas (Kant, Hegel, el río de Heráclito, Heidegger, San Agustín), tiempo biológico; y se concluye analizando las categorías que sobre el tiempo están incluidas implícita o explícitamente en psicoanálisis (Nachtraglickkeit, eterno presente del inconsciente, regresión, el tiempo de la ausencia etc.)
Cito algunos párrafos: “La calificación de caótico para el psicoanálisis que a mí me gusta, me interesa y
me parece creíble, apunta a la idea de un conjunto de descubrimientos, cuyo impacto, no solo en la medicina, sino en el de la cultura contemporánea, nadie puede razonablemente negar. ¿Psicoanálisis caótico? ¿Qué es eso? Pues un puñado de verdades muy probables, por no decir ciertas, que yo tiraría desordenada y caóticamente sobre la mesa valorándolas en cuanto tales. Sin preocuparme para nada de la coherencia o de las articulaciones lógicas que puedan inventarse entre ellas. [...] Descreo -‘son años’-de los esquemas supuestamente racionales, años’-de los oraños’-denamientos, estructuras, armazones, estanterías, construidas para ofrecer un albergue, ni siquiera transitorio, sino con pretensión de estable y definitivo, a verdades que no lo necesitan. [...] Háblenme del complejo de Edipo, de la sexualidad infantil, de los significados inconscientes. De la transferencia. Del maravilloso proceso del ‘darse cuenta’ gracias al estímulo de una interpretación o de cualquier otro estímulo verbal. Háblenme de los síntomas que hablan y dicen cosas. De la conducta, como discurso preñado de sentido [...] Creo que las teorías psicoanalíticas (no excluyo para nada ni siquiera al mismo Freud y a ciertas elucubraciones de la metapsicología) tienen puesta demasiada atención en el encadenamiento lógico y en la postulación de coherencia. [...] Gritemos a voz en cuello: ¡Vivan los –desafortunadamente pocos- conocimientos que hemos sabido trabajosamente arrancar a nuestro enigmático universo y sustraer al des-conocimiento del que quiere ‘no saber’”. O sea que el psicoanálisis es un conjunto de verdades sueltas y las articulaciones que se han
intentado hallar entre esas verdades en busca de un sistema coherente no siempre han resultado en una ganancia. Psicoanálisis es ese conjunto de herramientas intelectuales que permiten develar ciertas verdades ocultas en el alma humana, útiles en la clínica y que no necesitan sistematización. Los aportes de Abadi al pensamiento psicoanalítico son numerosos: es autor de una rica y variada bibliografía, ha
escrito sobre diversos temas del psicoanálisis, gran parte de sus escritos aparecieron en forma de artículos en la Revista de psicoanálisis de la APA Mencionemos: Psicoanálisis, recorte y montaje (1982),
El psicoanálisis y la otra realidad (1982) Rodríguez Peña esquina Independencia [nombres de la calles en
que estaban ubicadas la APA y la Facultad de Psicología]. Sin embargo, su trabajo de envergadura, tal vez su obra predilecta, es Renacimiento de Edipo (1960). Abadi no refuta la versión freudiana del Edipo, pero piensa que el triángulo no se agota, no se limita a parricidio e incesto; él cree que otros dramas se juegan críptica y simultáneamente en la situación, que no fueron advertidos por Freud; pero que tienen peso y que al ser tomados en cuenta enriquecen la teoría y aumentan las posibilidades de comprensión en el trabajo clínico. Uno de los puntos de partida de sus ideas es la descripción de los actores del drama en términos de roles, no de personas involucradas, estos roles son complementarios y están en conflicto entre sí; son los roles: materno, paterno y filial o como también los denomina: el rol retentivo, desempeñado por la madre pero no únicamente por ella, el rol extractor, protagonizado por el del padre, que oficia de partero, que extrae al hijo del interior del vientre retentivo (en sentido metafórico) de la madre y el rol del hijo, que es quien que quiere liberarse de los que pretenden mantenerlo cautivo. Lo que motoriza la situación, lo que está en el origen de esta es la intersección de dos frentes de lucha que se dan simultáneamente: la generacional, es decir la que mantiene el hijo contra los padres, por su liberación, la que expresa su deseo de nacimiento, de separación de quienes intentan retenerlo, la madre o los padres retentivos y la lucha de los sexos, es decir la que mantienen ambos padres entre sí, lucha que tiene por objeto disputarse la posesión del hijo; posesión que implica para los padres fantasías de supervivencia, de inmortalidad, poseerlo es perpetuarse en él, defensa contra la ansiedad de muerte y contra la soledad (fantasía de retenerlo para siempre, fantasías de embarazo eterno). El hijo lucha por independizarse, separase, individualizarse, advenir como sujeto de deseo, su lucha es por su libertad, por el acceso a su vida propia. El hijo se siente tironeado entre dos alternativas: permanecer en el adentro del ámbito materno, fantasía de embarazo eterno, quedar encerrado en el narcisismo primario de la relación dual, donde rige un eterno presente que implica anular el paso del tiempo, evitar la muerte o emigrar al afuera, que es vivir, devenir sujeto, pero esta eventualidad implica aceptar el paso del tiempo y por ende la muerte. Adentro (de la relación con la madre- metafóricamente, en su vientre) se siente seguro protegido y acompañado, pero sin libertad, sin vida pulsional; optar por el afuera, por la vida extrauterina, implica libertad, pero también soledad, desprotección, aceptar el paso del tiempo. El rol filial es una polarización constante: el adentro o el afuera; la madre o el padre, dependencia o libertad. En este interjuego entre los roles, cada uno puede ser alternativa o simultáneamente jugado por cualquiera de los tres vértices del triángulo está sustentado por el interjuego de las tres posiciones: adentro intrauterino, prenatal, afuera extrauterino, postnatal y el proceso de mudanza, intranatal, el parto. A cada una de estas posiciones corresponden fantasías básicas, angustias arquetípicas: encierro en una prisión que también es refugio; afuera que es libertad pero también soledad y desamparo y miedo a la mudanza con los peligros inherentes a la situación del parto. Fantasía de embarazo eterno en la madre, rol de partero-separador en el padre, deseo de nacimiento y libertad en el hijo. Pero el deseo de apoderamiento del hijo por el padre podría llevarlo a que éste (el padre) adoptara el rol materno, es decir retentivo, el hijo tiene deseos de nacer, pero miedo al cambio y a la soledad del afuera, anhela la ayuda del padre para liberarse pero teme caer en otro encierro (que el padre asuma el rol retentivo), siente protoculpa frente a su deseo de nacer, violentar un nacimiento impedido, abandonar es matar a la madre. Esta pauta o estructura se repite a lo largo de la vida donde permanentemente nos volvemos a encontrar con situaciones que nos resultan aprisionantes, encerrantes, de deseo de escapar, pero de miedo y culpa frente al cambio, con miedo a lo nuevo, al afuera, al desamparo. El nacimiento, es una metáfora, un modelo conceptual inspirado en ese contexto, el del nacimiento independientemente del grado de verdad fáctica o realidad biográfica que subyacen a ese modelo; es un contexto paradigmático, ilustrativo, que sirve para ubicar las distintas fantasías posibles en el triángulo y los diferentes roles. Desde 1952 hasta 1960 publicó trabajos clínicos, algunos sobre psicosomática (obesidad, etc.), otros sobre psicopatología, en especial se ocupó de la melancolía y la manía, sobre todo, trató de dilucidar el autorreproche melancólico que es el síntoma nuclear de esa psicosis. “El Espacio de la Magia” (1960) y una aproximación a la comprensión de los delirios (1957) fueron trabajos dedicados a la comprensión de otras afecciones psicóticas. En el rubro mal llamado (según Abadi) “psicoanálisis aplicado” citemos un muy interesante trabajo sobre Dante y La Divina Comedia (1961) en el que se aplican algunas de las ideas expuestas en Renacimiento de Edipo. (Por él fue invitado a Italia para participar en una conmemoración del Alighieri). Se ocupó también de Dioniso y el culto dionisíaco (1952). En 1959, escribe “El grupo psicoanalítico como sociedad secreta”, es uno de ellos y “El coro y el héroe”, trabajos sobre el rol del psicoanalista como terapeuta y como sujeto de la cultura. “Hacia un psicoanálisis abierto” (1961) insiste en esos temas. Entre 1976 y 1983 vuelve sobre Renacimiento de Edipo, lo enriquece y complementa. El término renacimiento, aclaremos, alude a la presencia de fantasías en el niño de un segundo nacimiento esta vez desde el padre, como en el mito de Dioniso quien renace del muslo del Zeus, luego de haber sido arrebatado del vientre materno e insertado por éste en su propio muslo. Véanse “El significado inconsciente del rol del padre” (1976), “Meditación sobre (el) Edipo” (1976) y “Contribución al estudio del complejo de Edipo” (1983). Citar toda su obra sería interminable, por lo que mencionaremos solo algunos
tópicos más sobre los que se ocupó y sobre los que adelantó propuestas interesantes e innovadoras:
narcisismo (“Yo me amo, porque me amas tú a quien yo amo”, 1984), “¿Deseo edípico o mandato
endogámico?”; transferencia (“Pulsión de muerte o muerte de la pulsión”); interpretación (varios artículos), qué es la cura y cómo cura el psicoanálisis. ¿Era un ecléctico? ¿Un iconoclasta? Te
quiero...pero es una especie de ensayo, destinado no sólo al gran público, sobre el amor, el sexo, la
relación de pareja. Deseo, luego existo son conversaciones, reportajes, diría, con Gloria Gitaroff. Tiene mucho de autobiográfico, contiene respuestas sobre el amor, la pasión, la naturaleza del psicoanálisis, etc. Y una biografía de Mauricio Abadi no puede sino terminar así, abierta.
Aporte de Ricardo Bruno
ABERASTURY, ARMINDA
Eduardo Salas
[psicoan.] (1910-1972) En la ciudad de Buenos Aires, el 24 de septiembre de 1910 nace a su azarosa vida Arminda Aberastury, “La Negra”. Su madre, una mujer muy culta e interesada en la pedagogía, fue hija de Francisco Fernández, escritor y pedagogo. Su tío Máximo Aberastury, que tuvo mucha influencia en su formación, era médico y profesor de dermatología. Debido a ello, quiso estudiar medicina, pero los prejuicios de la época no la ayudaron en sus logros, aunque sus futuro estuvo estrechamente ligado a las ciencias médicas. Se recibió de maestra y luego, ya en la Universidad de Buenos Aires, llega a profesora en Ciencias de la Educación, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras. Allí llegó a ser docente en la Cátedra de Psicología de la Niñez y de la Adolescencia. En 1937 se casa con el psiquiatra y luego socio fundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina Dr. Enrique Pichón Rivière, amigo íntimo de su melancólico y trágico hermano Federico, con el que tiene tres hijos: Enrique, Joaquín y Marcelo. Entre 1942 y 1953, hace su análisis didáctico con el Dr. Ángel Garma, pionero del psicoanálisis en América latina, en especial en Buenos Aires. Se la designa miembro adherente de la APA en el año 1948, con la presentación de los trabajos “Psicoanálisis de un niño esquizofrénico” y “Fobia a los globos de una niña de 11 años”. En 1950 presenta su “Estudio sobre el juego de construir casas, su interpretación y valor diagnóstico” y con “Algunos mecanismos en la neurosis” y pasa a la categoría de miembro titular de la APA. En 1953, con la presentación de: “La transferencia en el análisis de niños, en especial en los análisis tempranos”, pasa a ser designada psicoanalista didacta. Ya en 1946, estudia la obra de Melanie Klein, manteniendo correspondencia científica con dicha autora, con quien llega a tener en 1951 controles personales en cuyos grupos se leyeron sus trabajos. Llegó a traducir el libro de M. Klein Psicoanálisis de
niños en 1948. Su adhesión al pensamiento kleiniano no impidió una actitud integradora con la obra de
Ana Freud. Fue profesora del Instituto de Psicoanálisis de la APA. Su directora, entre 1956 y 1958. Introduce en la formación de todo candidato a psicoanalista el aprendizaje del psicoanálisis de niños, por considerarlo indispensable para la comprensión del funcionamiento del psiquismo humano ya adulto. (Dos años después de su muerte en 1974 se aprueba la creación del departamento de niños y adolescente que lleva su nombre).Con criterio independiente y creativo, desarrollo un concepto teórico original en psicoanálisis: la existencia de una fase del desarrollo evolutivo del niño, anterior a la etapa anal a la que denominó “fase genital previa”, concepto que incluye desde el primer momento la identidad genital del niño y de la niña y al padre en la relación madre-hijo. Por su interés en lo social, aplicó la psicoterapia psicoanalítica de grupo a la atención de madres y padres, tanto en forma privada en su consultorio, donde creó la Escuela para padres, como en forma oficial en hospitales y universidades. En una compilación póstuma de sus escritos sobre la paternidad hecha por el autor de esta síntesis biográfica, en 1978, muestra su interés en la investigación teórica.(Ed. Kargieman 2a.edición en 1984 y traducción en portugués publicada por Ed. “Artes Médicas Porto Alegre en 1984.). El 24 de noviembre de 1972, marcada por la melancolía, decidió quitarse la vida. Algún destino genético, como a Alfonsina Storni pariente cercana a ella, como a su hermano Marcelo, como los intentos de su hermano Federico, debe de haber contribuido a este misterioso, enigmático y trágico desenlace. Entre 1946 y 1974, se publican en la revista de la APA .24 de sus escritos. En esa publicación se puede consultar la lista cronológica de su producción literaria.
Aporte de Ricardo Bruno
ABURRIMIENTO
Definición.- 1. En general: Emoción que sobreviene cuando el individuo no puede descubrir intereses y actividades que lo comprometan totalmente. Puede resultar de limitaciones externas (confinamiento solitario, privación sensorial, trabajo monótono) o de una inhibición interna.
2. En psicoanálisis: Según Fenichel, el aburrimiento neurótico resulta de la desaparición de la meta pulsional, con lo cual la persona aburrida busca un objeto que lo ayude a encontrar la meta de la que carece. Sabe que quiere algo, pero no sabe qué. A diferencia de la apatía, en el aburrimiento hay entonces intranquilidad, tensión y hasta irritabilidad.
ACATAMIENTO
Definición.- “Cambio de conducta que no se sustenta en un cambio de actitud, o sea, que carece de aceptación íntima”.
Vander Zanden James, Manual de Psicología Social, Barcelona, Paidós, 1986, pág. 614.
ACCIÓN REFLEJA
Generalidades.- “Medio simple de transformar sensaciones en movimientos. Se recibe un estímulo (dolor, tacto, presión, calor, frío, visión, audición y así sucesivamente) y el mensaje pasa al sistema nervioso central donde se le capta y donde se le emite otro mensaje hacia los nervios motores para producir movimiento. Puede que la persona o el animal no tengan conciencia del evento, mas su voluntad no interviene en la reacción. Ejemplo gráfico es lo que se produce cuando se golpea la rodilla con el canto de la mano; se le envía un impulso a la médula espinal desde donde parte otro hacia los músculos de la rodilla haciendo que ésta se contraiga y haga levantar la pierna con movimiento brusco” (Speck, 1966:10).
Speck G (comp) (1966) Diccionario científico ilustrado. New York: Editors Press Service.
ACOSO MORAL
Generalidades.- El "mobbing" o "acoso moral", bautizado así por la psiquiatra Marie-France Hirigoyen, es un problema que se trata, según la definición de Hirigoyen, de "procedimientos abusivos, palabras o sobreentendidos, gestos y miradas que, por su frecuencia y sistematización, afectan la integridad psíquica o física de una persona". El Acoso Moral es un ejercicio de intolerancia, de intransigencia, de discriminación, de envidia… El acoso moral es realizado por personas con características perversas que utilizan a quien toman por víctima, como un objeto destinado a satisfacer la propia necesidad de ejercicio del poder.
Algunos de esos signos de alerta pueden ser: a) Ataques a las condiciones laborales y o de la relación vincular que los una (presiones y críticas injustas, hacer que cometa faltas o errores, desacreditación personal, profesional, darle objetivos y negarle los medios para conseguirlos, alentar lo mismo que impedirá realizar, etc.…); b) Aislamiento y rechazo de la comunicación (hacerle el vacío, aislamiento físico, no se la deja hablar, no se la escucha, se hace como si no estuviera, se anima la relación con terceros dejando en evidencia el aislamiento al que somete a la víctima …); c) Atentados a la dignidad (descalificaciones, críticas y injurias personales, burlas, gestos de menosprecio, se hacen correr falsos rumores, se dice que es una persona enferma mental, se atacan sus creencias, su origen, su físico…); d) Violencia verbal, física o sexual (amenazas físicas, empujones, portazos, gritos, invasión de su vida privada: llamadas telefónicas o en su casa, estropearle o revisarle sus pertenencias …).
Por lo que respecta al agresor hay que tener en cuenta que el objetivo del mobbing es controlar y dominar al otro invadiendo su territorio psíquico. No se trata de reacciones temporales que implican una descarga de agresividad a causa de malas condiciones de trabajo o una situación determinada de la vida cotidiana, sino de una firme voluntad de destrucción que persiste en el tiempo de manera invariable.
María Adela Mondelli, El Acoso Moral. Sutiles formas de maltrato en la familia, los grupos y la empresa.
Generalidades.- La palabra "mobbing" deriva del término inglés "mob" cuyo significado en castellano sería el de una multitud excitada que rodea o asedia a alguien (una persona) o a algo (un edificio, un objeto) bien sea de forma amistosa o bien de forma hostil. El sustantivo "mob" es el gentío, el vulgo, la plebe o "populacho", mientras que el verbo "to mob" describe la acción de ese gentío de agolparse o atestarse en torno a algo o bien la de asediar o atacar en masa a alguien. El origen de la palabra describe, por tanto, una acción colectiva de un grupo de personas frente a algo o alguien, y curiosamente no siempre de modo negativo, tal y como ahora está siendo tratada en el ámbito de las condiciones de trabajo.
Es en dicho ámbito en el que el concepto "mobbing" o "bullyng" o acoso moral ha sido desarrollado históricamente por diversos científicos y psicólogos, principalmente por el Profesor Heinz Laymann cuya definición se recoge en la Nota Técnica Preventiva (NTP) 476 del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) como una situación en la que una persona (o en raras ocasiones un grupo de personas) ejercen una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente (como media de una vez por semana) y durante un tiempo prolongado (como media unos seis meses) sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con la finalidad de destruír las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando el lugar de trabajo.
Javier Crespán Echegoyen Inspector de Trabajo y seguridad Social, España -www.bdntraining.com
Definición.- Durante el tratamiento analítico, el fenómeno del acting out "consiste en los intentos del paciente de usar la transferencia no solamente como una manera de rendir cuenta de los conflictos que se van movilizando, sino también de volver a vivirlos en relación con el analista. Algunas personas se conducen de este modo incluso fuera de la situación analítica. Sus actos, más que formas de actividad racionalmente emprendida, son repetición de situaciones infantiles o intentos de poner fin a conflictos de la infancia. Utilizan una situación real, de algún modo vinculada, por asociación, con un conflicto reprimido, como una oportunidad de descarga".
Fenichel O., Teoría psicoanalítica de las neurosis, Buenos Aires, Paidós, 1966, pág. 565.
Definiciones.- Fuera del psicoanálisis, en el ámbito de la clínica psiquiátrica, la expresión acting-out designa "actos impulsivos, violentos, agresivos, delictivos (crimen, suicidio, atentado sexual, etc.); el sujeto pasa de una representación, de una tendencia, al acto propiamente dicho. Por otra parte, en su utilización clínica, este término no hace referencia a una situación transferencial" (1).
En psicoanálisis, acting-out es un término utilizado “para designar acciones que presentan casi siempre un carácter impulsivo relativamente aislable en el curso de sus actividades, en contraste relativo con los sistemas de motivación habitual del individuo, y que adoptan a menudo una forma auto o heteroagresiva. En el surgimiento del 'acting-out' el psicoanalista ve la señal de la emergencia de lo reprimido. Cuando aparece en el curso de un análisis (ya sea durante la sesión o fuera de ella), el 'acting-out' debe comprenderse en su conexión con la transferencia y, a menudo, como una tentativa de desconocer radicalmente ésta” (2).
Implicancias clínicas.- Freud había afirmado que el analizado puede no recordar nada de lo olvidado o
reprimido, sino que lo vive de nuevo a través de la transferencia. Es decir que no lo reproduce como recuerdo sino como acto: lo repite sin saber naturalmente qué es lo que repite. Así, "mientras el sujeto permanece sometido el tratamiento no se libera de esta obsesión por repetir, y acabamos por comprender que este fenómenos constituye su manera especial de recordar" (5).
Agrega más adelante que cuanto más intensa es la resistencia, más ampliamente quedará sustituido el recuerdo por la repetición (acto). Freud forzaba al paciente a una continua lucha por mantener en el terreno psíquico todo impulso que intentaba derivar hacia la motilidad, considerando un éxito de la cura si lograba conseguir algo por el recuerdo y no por la derivación al acto.
En este contexto, deberíamos diferenciar el acting-out dentro de la cura y fuera de ella. Freud nos da una pista al respecto cuando señala que "en modo alguno es deseable que el paciente, fuera de la transferencia, 'lleve a la acción' en lugar de recordar; lo ideal, para nuestra finalidad, sería que se comportase lo más normalmente posible fuera del tratamiento y que sólo manifestase sus reacciones anormales dentro de la transferencia" (7).
Según Laplanche, esta distinción parece responder a preocupaciones primordialmente técnicas, en el sentido de que el individuo que lleva a la acción los conflictos fuera de la cura sería menos accesible a la toma de conciencia de su carácter repetitivo, y capaz, fuera de todo control y de toda interpretación del analista, de satisfacer hasta el final, hasta el acto completo, sus pulsiones reprimidas (8).
Sin embargo, el acting-out tiene un elemento rescatable, como lo señalaron Fenichel y otros autores: el acting-out puede resultar un elemento positivo en la transferencia, ya que permite rescatar aspectos inconcientes que de otro modo resultan reprimidos.
Otro enfoque distinto es el que ve en el acting-out una manifestación netamente patológica. Por ejemplo, "la psicopatología del acting out se explicita como una técnica defensiva que se produce por la ruptura del precario equilibrio entre las partes neuróticas y psicóticas de la personalidad, con predominio de estas últimas. Su finalidad funcional es expulsar los aspectos psicóticos excesivos en un nuevo depositario y recuperar el precario equilibrio homeostático. Esto aparece en las sesiones como un ataque al encuadre para modificarlo según las necesidades y controlar con técnicas omnipotentes. El acting-out funcionaría pues como una 'válvula de seguridad' extrema que demarca la separación mínima entre neurosis y psicosis y procura evitar la caída en esta última" (6).
Implicancias teóricas.- Desde el punto de vista pulsional, el planteo que hace Fenichel resulta adecuado.
Según este autor (3), el acting-out neurótico es una conducta que inconcientemente alivia la tensión interna y produce una descarga parcial de los impulsos evitados. La situación presente, de algún modo asociada con el contenido reprimido, se usa como una ocasión para la descarga de energías. Como se ve, desde la postura de Fenichel el enfoque es predominantemente económico, y, más concretamente, sus consideraciones parecen relacionar el acting-out con un predominio del principio del placer por sobre el de realidad, ya que la conducta en cuestión parecería tender predominantemente a la descarga de tensiones que amenazan con perturbar el equilibrio interno.
Desde el punto de vista objetal, el acting-out podríamos entenderlo como el resultado del establecimiento de relaciones objetales perturbadas desde la infancia. Grimberg, por ejemplo, relaciona la dinámica del acting-out con la intolerancia psíquica frente a experiencias de pérdida (duelos infantiles no resueltos) y a la necesidad de evacuar el dolor en objetos externos.
Dicho autor remarca la importancia de la identificación proyectiva al respecto, y señala también que "tales pacientes han mantenido vínculos (predominantemente narcisistas) con objetos idealizados tratados ambivalentemente con admiración, envidia y avidez" (4). En cuanto a la relación con los padres,
señala que los mismos no funcionaron como buenos y rechazaron los sentimientos de dolor, ansiedad y culpa persecutoria proyectados en ellos. De esta forma la madre identificó proyectivamente sus propios conflictos en el niño, incrementando la necesidad de éste de realizar el acting-out.
El enfoque objetal, como se ve, nos aclara los aspectos genético-evolutivos del acting-out, al referirlo a situaciones infantiles tempranas. Un intento en esta misma dirección lo realiza Greenacre, un autor que ha estudiado detenidamente el problema del acting-out.
Según este pensador, durante el segundo año de vida se estructuran el lenguaje y la deambulación, y parece haber un aumento de la actividad general. En aquellos individuos en que ha habido una perturbación severa en el periodo preverbal, la estructuración del lenguaje resulta dificultosa, y se conservan en cambio numerosas formas no verbales de comunicación (9). En el acting-out predominan justamente las formas no verbales de comunicación, originadas en perturbaciones más tempranas y manifiestas, por el uso de la acción como modelo de comunicación.
Las perturbaciones tempranas párecen estar relacionadas con las demandas insatisfechas de la etapa oral, con lo cual nuevamente volvemos al enfoque pulsional. Para Liberman (10), tales perturbaciones se relacionan con las dificultades del niño para transmitir su necesidad en un lenguaje apropiado.
De tal modo, si el objeto externo depositario no puede decodificarlas, no logra desempeñar el papel que el niño necesita para satisfacer su necesidad. El niño puede detectar sus necesidades internas y puede relacionarlas con el objeto que está en condiciones de satisfacerlas, pero no puede codificarlas adecuadamente para transmitir el mensaje que quiere transmitir. Como consecuencia de la insatisfacción, se refuerza el sufrimiento intrapsíquico y se incrementan las inclinaciones del Yo a recurrir al lenguaje de acción. Podríamos entender esta idea de Liberman diciendo que, como el niño no logró un aprendizaje del lenguaje verbal para expresar sus necesidades, recurre a la acción para hacerse entender en ese sentido.
Citas
(1) Laplanche J. y Pontalis J., "Diccionario de Psicoanálisis", Barcelona, Labor, 1981, 3° edición, página 6. (2) Laplanche J. y Pontalis J., Op. Cit, páginas 5-6.
(3) Fenichel O., "Teoría psicoanalítica de las neurosis", Nova, Buenos Aires, 1957.
(4) Grimberg L., "Sobre acting-out y su rol en el proceso psicoanalítico", relato oficial al Congreso Internacional de Psicoanálisis, 1967.
(5) Freud S., "Recuerdo, repetición y elaboración", Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires, 1996.
(6) Zac Joel, "Relación semana - fin de semana. Encuadre y acting-out", en Revista de Psicoanálisis, editada por la APA, Tomo XXV, N°1, Enero-Marzo 1968, página 58.
(7) Freud S., "Compendio de Psicoanálisis", Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires, 1996. (8) Laplanche J. y Pontalis J., Op. Cit. página 7.
(9) Greenacre P., "Problemas generales del acting-out", Revista Psicoanalítica (en inglés), 1950.
(10) Liberman D., "Enfoques conceptuales para la comprensión psicoanalítica de las psicopatías", en "Psicoanálisis de la manía y la psicopatía", Paidós, Buenos Aires, 1966.
ACTITUD
Definición.- Tendencia a reaccionar de manera positiva o negativa a algún objeto, persona o situación.
Aiken L (2003) Tests psicológicos y evaluación. México: Pearson. 11ª edición (página 458).
Definición.- “Casi todas las definiciones del concepto de actitud -tal como ha sido elaborado por la psicología social- tienen en común el caracterizarla como una tendencia a la acción adquirida en el ambiente en que se vive y derivada de experiencias personales y de factores especiales a veces muy complejos. En general, el término actitud designa un estado de disposición psicológica, adquirida y organizada a través de la propia experiencia, que incita al individuo a reaccionar de una manera característica frente a determinadas personas, objetos o situaciones”.
Ander-Egg E., Técnicas de investigación social, Hvmanitas, Buenos Aires, 1987, 21 edición, pág. 251-252.
Definición.- “Tendencia o predisposición adquirida y relativamente duradera a evaluar de determinado modo a una persona, suceso o situación”.
Vander Zanden James, Manual de Psicología Social, Barcelona, Paidós, 1986, pág. 614.
Generalidades.- La actitud es la unidad de análisis de la psicología social (págs. 1-4), puede ser definida como orientación sistemática de la conducta hacia determinados objetos del mundo social, como pueden ser personas, hechos o grupos.
Las actitudes no son conductas sino predisposiciones adquiridas para actuar selectivamente, conducirse de determinada manera en la interacción social. Tienen que ver con una forma de actuar. Operan como parte de un sistema de representación de la realidad, una vez incorporadas regulan la conducta.
Presenta cuatro características (pág. 2).
a- Direccionalidad: la actitud implica una relación sujeto- objeto que le da direccionalidad y la diferencia del rasgo de carácter o el hábito.
c- Más o menos durables: son relativamente durables pero al mismo tiempo son factibles de ser modificadas por influencias externas.
d- Polaridad afectiva: De la aceptación, hasta el rechazo. Toda actitud incluye 4 aspectos: (pág. 4)
Toda actitud posee un aspecto cognitivo: Se basa en creencias y opiniones hacia diferentes objetos o situaciones. Información que el sujeto adquiere en el medio social.
Volviendo al ejemplo de los chicos en la plaza, el componente cognitivo estaría formado por las opiniones y creencias que los jóvenes poseen acerca de los viejos.
Un aspecto afectivo: Las creencias y opiniones poseen componentes afectivos que generan atracción o rechazo. Rechazo hacia la vejez por parte de los jóvenes.
Un aspecto normativo: como “debe” el sujeto comportarse ante determinada situación u objeto.
Un aspecto comportamental: En una situación específica estas creencias, opiniones, sentimientos y normas se traducen en acción. Por ejemplo, la discriminación.
Se considera a la actitud como el producto final del proceso de socialización, son aprendidas en el seno social y condicionarán las respuestas del sujeto hacia determinados grupos, objetos, hechos y situaciones. Se van construyendo y anclando en cada relación interpersonal. Los individuos incorporan valores, hacen atribuciones y actúan en función de ellas.
Muchinik G y Seidman S (1983): La Noción de actitud. Ficha de Cátedra de psicología social, Buenos Aires, Univ. De Belgrano.
ACTIVIDAD
Concepto.- “Comprende todas las manifestaciones de la actividad psíquica de la personalidad humana: actos, lenguaje oral, escrito y mímico; voluntad y conducta. Se distinguen los siguientes actos supeditados a la actividad psíquica: a) Acto instintivo: perfecto, sin necesidad de aprendizaje previo; resultado de una disposición hereditaria filogenético; específico y común a la especie. b) Acto habitual: resultado de un largo aprendizaje por repetición de los mismos movimientos que permite alcanzar un alto grado de perfección. No pertenece a la filogenia sino al individuo. c) Acto voluntario: Condicionado y dirigido por la voluntad y bajo estricta vigilancia de la conciencia. En su ejecución: movimientos ya conocidos o creados en el momento” (Betta, 1984:223).
Betta Juan (1984) Manual de Psiquiatría. Buenos Aires: CEA, Octava edición.
Patología de la actividad.- Betta (1984:226) distingue las siguientes patologías de la actividad: Alteraciones
del período de
elaboración
Cuantitativas Abulia: Falta de deseos y decisiones. Hay abulias neurasténica,
esquizofrénica, melancólica y catatónica.
Hipoabulia: Disminución de la actividad voluntaria. En un grado menor
que la abulia.
Hiperabulia: Aumento de la actividad voluntaria. Normalmente: mayor
rendimiento en las acciones. Patológica: maníacos, excitados, delirantes. Cualitativas Impulsos: Actos descontrolados que escapan a la decisión. Respuesta
instintiva. Impulsos patológicos: Pica, coprofagia (instinto de nutrición). Masoquismo, fetichismo, homosexualidad (instinto sexual). Homicidio, cleptomanía, piromanía (instinto gregario).
Compulsiones: Estados patológicos originados en dos fuerzas opuestas: el
deseo o tendencia que produce un impulso morboso y la resistencia del individuo en su ejecución (en neurosis obsesivas).
Alteraciones del período ejecutivo
Apraxias: Imposibilidad de ejecutar actos adecuados al objetivo, sin que haya parálisis, ni
ataxia, ni agnosia. Apraxia ideatoria de Pick. Apraxia motriz de Liepmann.
Ecopraxias: Imitación de actos que realizan otras personas (en oligofrénicos y
esquizofrénicos).
Amaneramiento Falta de simplicidad y espontaneidad en los actos, por el agregado de
movimientos innecesarios que complican su ejecución corriente (en esquizofrénicos, oligofrénicos y algunos delirantes).
Extravagancias: exageración del amaneramiento. Estereotipias: Extravagancia repetida persistentemente.
Interceptación cinética: Interrupción brusca de un acto o movimiento en ejecución (en
esquizofrénicos).
Negativismo: Resistencia a cambiar de actitud o a ejecutar cualquier acto o movimiento:
manifestación catatónica (en esquizofrénicos, melancólicos, histeria).
Obediencia automática: Obediencia y ejecución automática y pasiva de todos los actos y
movimientos sugeridos.
Flexibilidad cérea: Blandura y plasticidad muscular que permite la exageración y
persistencia de la actividad postural.
Catalepsia: Poco frecuente. Pérdida total del tono muscular. Aparición súbita y de corta
duración. Alteraciones
del lenguaje oral
Por causas
orgánicas Disartria: Alteración en la articulación en las palabras. En la PGP, oligofrenia, intoxicación alcohólica, etc.
Dislalia: Trastornos de pronunciación por malformación de la lengua, velo
del paladar, etc.
Afasia: Pérdida del lenguaje hablado o escrito con conservación del
sensorio y sin impotencias musculares. Afasia de Wernicke: “sensorial o de comprensión”. Afasia de Broca: “motriz”.
Disfemia: Alteración en la emisión de la palabra; integridad de los órganos
de expresión, (tartamudeo, balbuceo). Por causas
psicológicas
Disfonías: Alteraciones del tono y timbre de la voz, por causas que radican
en el aparato fonador (afonía, voz feminoide, voz infantil, voz monótona).
Taquilalia: Verborrea. Aceleración del ritmo de emisión de las palabras
(excitación psicomotriz).
Bradilalia: Disminución del ritmo de emisión de las palabras (en la
depresión psicomotriz, confusión mental).
Verbigeración: Repetición de frases sin sentido y carentes de lógica. Mutismo: Silencio motivado por causas múltiples. Esquizofrénicos: por
negativismo. Melancólicos: por tristeza. Algunos delirantes: por miedo de comprometerse. Simuladores.
Musitaciones: Murmurar constantemente. Monólogos: en voz alta y gesticulando.
Neologismos: Creación o deformación de palabras sólo comprensibles para
el enfermo; absurdo para el lenguaje corriente.
Jergafasia: Emisión continua de palabras sin ilación lógica; lenguaje
incoherente “ensalada de palabras”.
Ecolalia: Repetición a manera de eco de palabras dirigidas al paciente.
“Ecolalia de apoyo”.
Estereotipia verbal: Repetición anormal de un vocablo intercalado en la
conversación. Alteraciones
del lenguaje escrito
Disgrafia: Por trastornos de mecanismos menores, parálisis por lesiones de centros o de
fibras nerviosas, por temblores como en el alcoholismo, PGP, seniles, estados emocionales.
Agrafia, alexia: Trastornos de los centros mnemónicos que provocan amnesia de los
caracteres gráficos, lectura y escritura, generalmente asociadas.
Maníacos: Escritos copiosos; reflejan la fuga de ideas y contienen ideas megalómanas.
Caracteres caligráficos grandes, desiguales y dirigidos hacia arriba.
Melancólicos: Escasa tendencia a la escritura: expresan vivencias tristes e ideas de ruina y
autoculpabilidad. Caracteres caligráficos débiles, mal conformados; omisión de letras o de sílabas.
Paralíticos generales: Caracteres grandes, gruesos rasgos temblorosos. No adaptan el
tamaño de las letras al espacio que disponen para escribir. Omisión de letras, sílabas o palabras.
Delirantes: Trazos son mayores alteraciones. Subrayados, signos y dibujos. Esquizofrénicos: Se repiten estereotipias, interpretaciones, neologismos.
Alteraciones del lenguaje mímico
Cuantitativos Hipermimia: Exageración de los rasgos fisonómicos. Depresión
psicomotriz. Excitación psicomotriz. Estados emocionales (miedo, amor, cólera).
Hipomimia: Disminución general de la mímica. Parálisis general progresiva
(cara planchada): esquizofrenia.
Amimia: Rasgos fisonómicos inmóviles. Estados estuporosos: melancólico,
esquizofrénico y confusional.
Cualitativos Paramimia: Expresiones que no traducen el verdadero estado de ánimo.
(Simulaciones y disimulaciones).
Betta Juan (1984) Manual de Psiquiatría. Buenos Aires: CEA, Octava edición.
La actividad en los síndromes mentales.- a) Síndrome frenasténico: Actividad caprichosa y determinada sin finalidad bien definida; movimientos estereotipados; impotencias motoras. Lenguaje no desarrollado o imperfecto. b) Síndrome demencias: Actividad disminuida por debilitación psíquica. Mayor impulsividad. Trastornos de conducta: exhibicionismo. c) Síndrome confusional: Actividad variable según el grado de la confusión. Desaparece en la forma estuporosa. Muy activa en la forma onírica. d) Síndrome esquizofrénico: Exaltada en las formas hebefrénicas. Abolidas en las formas catatónicas. Impulsos frecuentes. Flexibilidad cérea. Interceptación cinética, estereotipias de actitud, amaneramientos. e) Síndrome excitante: Exaltación general de la actividad. Gesticulaciones y actitudes exageradas. Verborrea y graforrea. f) Síndrome depresivo: Inhibición de la actividad general. Tendencia al suicidio y a la automutilación (Betta, 1984:226).
Betta Juan (1984) Manual de Psiquiatría. Buenos Aires: CEA, Octava edición.
ADAPTACIÓN
Definición.- “Interacción entre el individuo y el medio en que vive. La adaptación marca, por una parte, la modificación armoniosa de la conducta respecto de las condiciones del medio; por otra parte, la evolución del medio en el cual y sobre el cual el individuo actúa”.
Virel A., Vocabulario de psicoterapias, Barcelona, Gedisa, 1985, pág. 27.
ADOLESCENCIA
Definición.- Es "la etapa de la vida durante la cual el individuo busca establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-parentales internalizadas y verificando la realidad que el medio le ofrece, mediante el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que sólo es posible si se hace el duelo por la identidad infantil".
Knobel M., El síndrome de la adolescencia normal, incluído en Aberastury A. y otros, "La adolescencia normal", Paidós, Buenos Aires, pp 39-40.
Generalidades.- El término proviene del latín adolescer, y significa ir creciendo, desarrollarse hacia la madurez, hacerse adulto. Hay diferentes conceptualizaciones sobre el término. Algunos ubican la adolescencia como un periodo vital entre la infancia y la adultez. Otros la conciben como un ‘segundo nacimiento’, en tanto entienden que en ese periodo se reavivan ciertos conflictos relacionados con el estado de indefensión del bebé, enfrentado a un mundo que le es caótico y desconocido (Rascovan, 2000:23).
Como los sociólogos muchas veces equiparan adolescencia y juventud, algunos autores plantearon la necesidad de dividir ambos grupos, por ejemplo, en estos términos: jóvenes menores o adolescentes (15-19 años), jóvenes mayores o tardíos (20-24 años), y adultos jóvenes (25-29 años) (Rascovan, 2000:23).
Rascovan S (2000) Los jóvenes y el futuro. Buenos Aires: Psicoteca.
Generalidades.- Mauricio Knobel “describió el síndrome de la adolescencia normal con las siguientes características: búsqueda de sí mismo y de la identidad, tendencia grupal, necesidad de fantaseo e intelectualización, crisis religiosa, desubicación temporal, evolución de la sexualidad desde el autoerotismo hacia la heterosexualidad, actividad social reivindicatoria, contradicciones sucesivas en la conducta, separación progresiva de los padres, fluctuaciones del humor” (Rascovan, 1998:77).
Rascovan S (1998) Orientación vocacional. Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas.
Definición.- “Etapa de la vida que se extiende desde la niñez hasta la edad adulta. Se prolonga desde que comienza a producirse la madurez sexual hasta que el sujeto alcanza la condición social de adulto e independiente” (Farré Martí J, 2000:16).
AFECTIVIDAD
Generalidades.- “La afectividad es el engranaje que impulsa toda la vida psicológica. Los estados afectivos son agradables o desagradables; oscilan entre los dos extremos: el placer y el displacer. La afectividad tiene un origen común con el instinto (núcleo instintivo-afectivo). Impregna toda la vida de la personalidad pues participa de todas sus elaboraciones intelectuales y de la actividad en general. Condiciona la conducta. Los contenidos de los estados afectivos son las emociones, los afectos, los sentimientos y las pasiones” (Betta, 1984:200).
Betta Juan (1984) Manual de Psiquiatría. Buenos Aires: CEA, Octava edición.
Psicopatología de la afectividad.- La afectividad puede presentar alteraciones patológicas de orden cuantitativo y de orden cualitativo (Betta, 1984:202).
Alteraciones
cuantitativas HIPERTIMIA: Exaltación de la afectividad.Hipertimia placentera: Euforia simple; moria; hipomanía, manía. Hipertimia displacentera: Depresión simple.
Hipertimia mixta: Melancolía agitada, melancolía con fuga de ideas, furor maníaco, beatitud, éxtasis.
HIPOTIMIA: Disminución del potencial afectivo. Hay escasas y poco marcadas reacciones afectivas.
ATIMIA: Falta absoluta de reacción afectiva. Alteraciones
cualitativas TENACIDAD: Persistencia y fijación patológica de determinados estados afectivos (epilépticos). LABILIDAD: Cambios bruscos y repentinos en el humor sin causa justificable. Se observa en los niños, en oligofrénicos, dementes, en histéricos y distímicos. INCONTINENCIA: Incapacidad de contener las reacciones emocionales, aun las desencadenadas por estímulos pequeños (oligofrénicos y dementes).
AMBIVALENCIA: Sentimientos opuestos dispensados simultáneamente a la misma persona (esquizofrénicos).
PERPLEJIDAD: Sentimiento complejo en el que intervienen: la extrañeza, el
desconcierto, el asombro y la desconfianza (confusos, esquizofrénicos, melancólicos). NEOTIMIAS: Sentimientos nuevos, extraños y fuera de lo común (cambio y
transformación de la personalidad), (esquizofrénicos, melancólicos).
CATATIMIA: Estado de intenso colorido afectivo que embarga la psique provocando la interferencia de los juicios.
La afectividad en algunos síndromes
SÍNDROME DE EXCITACIÓN PSICOMOTRIZ: Gran hipertimia, con labilidad afectiva oscilando desde la alegría y la euforia hasta la cólera y el furor. Optimistas, emprendedores, eufóricos. Liberación de la vida instintivo-afectiva.
SÍNDROME DE DEPRESIÓN PSICOMOTRIZ: Humor triste con franca hipotimia.
Sentimientos de impotencia, de ruina, de cambios y transformación de la personalidad (neotimias), angustia y ansiedad.
SÍNDROME DELIRANTE: Hipertimia en relación con las concepciones delirantes. En las paranoias: sentimientos de orgullo, sobrevaloración, desconfianza y susceptibilidad. SÍNDROME ESQUIZOFRÉNICO: Hipoafectividad en relación con el mundo exterior. Vivencias afectivas intensas referidas a la vida interior; desplacenteras
(despersonalización, pérdida del autodominio, neotimias).
SÍNDROME CONFUSIONAL: Confusión mental leve: sentimientos de extrañeza y perplejidad. Estado confusional estuporoso: hipotimia. Confusión mental onírica: miedo y agresividad.
SÍNDROME DEMENCIAL: Hipotimia; reactivación de la vida instintivo-afectiva; pérdida de sentimientos elevados; inestabilidad del humor. Estados avanzados: mínima expresión de vida psíquica.
SÍNDROME OLIGOFRÉNICO: Idiotas profundos: casi no se observan reacciones afectivas. Idiotas de menor grado: experimentan alegría o tristeza; inestabilidad e incontinencia afectivas. Imbéciles: la afectividad se insinúa con más firmeza. Débiles mentales: reacciones emocionales; labilidad e incontinencia afectiva.
Betta Juan (1984) Manual de Psiquiatría. Buenos Aires: CEA, Octava edición.
Generalidades.- “La vida afectiva es el conjunto de estados y tendencias que el individuo vive de forma propia e inmediata (subjetividad), que influyen en toda su personalidad y conducta (trascendencia), especialmente en su expresión (comunicatividad), y que por lo general se distribuyen en términos duales, como placer-dolor, alegría-tristeza, agradable-desagradable, atracción-repulsión, etc (polaridad)”.
Vallejo Ruiloba J y otros, “Introducción a la psicopatología y la psiquiatría”, Masson, Barcelona, 1999, 4° edición, pág 222.
AFECTO
Definición.- “El afecto es la inclinación natural que mediante el aporte emocional primario conduce el humor hacia el polo placentero o displacentero. a) En el desplacer priman las emociones primarias de miedo y cólera. En un plano más elevado: pena, angustia, ansiedad, pesimismo, todo lo relacionado con los intereses del individuo, sujeto al instinto de conservación. Estas manifestaciones intelectualizadas dan lugar a las inclinaciones egoístas. b) En el placer domina la emoción primaria de amor; en un plano más elevado, alegría, satisfacción, optimismo. Al intelectualizarse dan lugar a las inclinaciones altruistas” (Betta, 1984:201).
Betta Juan (1984) Manual de Psiquiatría. Buenos Aires: CEA, Octava edición.
Definición.- “Expresión observada de la emoción; puede no ser congruente con la descripción de la emoción hecha por el paciente” (página 314).
Kaplan H, Sadock B y Grebb J (1997) Sinopsis de psiquiatría. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana. 7ª edición.
Afecto inducido.- Técnica dirigida a liberar emociones, utilizada con pacientes víctimas de un suceso traumático, como un asalto o violación. Primero se le enseña a relajarse, luego se lo interroga sobre el suceso traumático pidiéndole detalles. Se estimula la libre expresión de emociones y se lo apoya para aclarar sus sentimientos en relación al suceso. El procedimiento ayuda al paciente a ponerse en contacto con diversas emociones presente en el momento del suceso, incluyendo las olvidadas o bloqueadas, y a aceptar y enfrentar los sentimientos (pág. 263).
Striegel-Moore R y Slaikeu K, (1993) Glosario de técnicas de terapia en crisis. Incluído en Slaikeu K, Intervención en crisis. México: El Manual Moderno.
AFRONTAMIENTO, ESTRATEGIA DE
Generalidades.- Las estrategias de afrontamiento son, junto a los mecanismos de defensa, mecanismos psicológicos que reducen las consecuencias de un acontecimiento estresante, de modo que el individuo pueda seguir funcionando normalmente. “El término ‘estrategias de afrontamiento’ se refiere a actividades de las que el individuo es conciente, mientras que el término ‘mecanismo de defensa’ denota procesos mentales inconcientes. Las estrategias de afrontamiento pueden ser tanto adaptativas como inadaptativas. Las primeras incluyen evitación de aquellas situaciones que provocan malestar, resolver los problemas y aceptar la situación. Las segundas son, entre otras, consumo excesivo de alcohol y drogas, conductas histriónicas o agresivas y gestos autolíticos. Las estrategias mencionadas como adaptativas pueden transformarse en inadaptativas si se emplean durante mucho tiempo. Por ejemplo, la evitación es una adecuada respuesta precoz a la situación estresante, pero si se mantiene durante mucho tiempo impide los procesos de resolución y aceptación de los problemas” (Gelder y otros, 1999:90).
Gelder M, Mayou R y Geddes J (1999), Oxford Psiquiatría. Madrid: Marbán, 2da. Edición.
AGRESIÓN
Definición.- “Comportamiento socialmente definido como afrentoso o destructivo. Se diferencia la agresión hostil, que tiene como propósito infligir deliberadamente un daño o sufrimiento a otra persona, de la agresión instrumental, que persigue otro objetivo que el del padecimiento de la víctima”.
Vander Zanden James, Manual de Psicología Social, Barcelona, Paidós, 1986, pág. 614.
AGRESIVIDAD
Generalidades.- Para Winnicott (Nelken, 2001) la agresión es un hecho positivo que hace sentirse al niño, vivo, sobre todo cuando la organiza y canaliza bien. La agresión no es lo mismo que la destructividad. No liga la agresión con el instinto de muerte, sino que tiene que ver con el erotismo muscular, con la necesidad de descargar. La agresividad y sus derivados tienen que ver con el fallo en la provisión ambiental en las distintas etapas (dependencia absoluta y dependencia relativa).
Según Winnicott (1965) cuando se produce un fallo en la provisión ambiental en la etapa de dependencia relativa, el bebé experimentará la ‘’desposesión’’, cuyas manifestaciones serán conductas agresivas, actos destructivos, robo, compulsión a la crueldad, ciertas perversiones sádicas, que engloban la tendencia antisocial, como intento por recuperar el momento previo a la desposesión, cuando el ambiente era sostenedor y confiable.
Ellen Wachtel, sostiene que ‘’al observar con detenimiento el entorno y la historia familiares de los niños que manifiestan sentimientos de ira extremos, por lo común se comprueba que han tenido que soportar reales frustraciones y privaciones intensas, aunque también la gratificación excesiva es fuente de ira y sentimientos de privación, aunque esto parezca paradójico, debido a que el niño no tuvo que aprender a
superar la frustración ya que los padres han prestado tanta atención a las necesidades y deseos de su hijo que éste responde ante cualquier cambio en la familia con ira extrema” (Wachtel, 1994:86).
La experiencia clínica demuestra que los chicos pueden desarrollar expectativas quiméricas sobre la cantidad de atención y acomodación a las necesidades que ‘’deben’’ recibir, por lo que les resulta difícil adaptarse a situaciones interpersonales más exigentes, creándose un círculo vicioso de ira y culpa instaurándose en sentimiento de ‘’mala semilla’’. Willock también describe su trabajo con niños sumamente agresivos, y señala, que ‘’amenazas o desaires leves o imaginarios son tomados por peligros reales y graves. Al sentirse tan vulnerable, el niño cree necesario mantenerse siempre listo para apelar a operaciones de seguridad primitivas y agresivas, y defenderse así de tales ataques’’ (Wachtel, 1994:33). Algunos se entregan a conductas impulsivas y peligrosas con la esperanza inconsciente de que, al ver que corren peligro sus padres se preocuparán por su bienestar. Willock, describe lo que él denominó ‘’’Self desatendido y despreciado’’, estos chicos abrigan el temor de no ser sólo insignificantes y despreciables para el mundo, sino ser absolutamente repulsivos.
Nelken, A. (2001). El pensamiento de Donald Winnicott en la WEB. Disponible en: http://www.edupsi.com/winnicott Wachtel, E. (1994). La Clínica del Niño con Problemas y su Familia. Buenos Aires. Amorrortu.
Winnicott, D. (1965). Los procesos de Maduración y el Ambiente Facilitador.
Agresividad y narraciones.- Según un estudio hecho en los EEUU, las niñas que relatan temas agresivos cuando se les pide que narren una historia tienen mayores problemas de conducta en la escuela y en el hogar que sus compañeras. El trabajo realizado por el Centro Nacional Judío para la Investigación Médica de Denver (Colorado), filmó y examinó más de 5000 historias contadas por 625 mellizos de cinco años del mismo sexo, y será publicado en agosto en la revista American Academy of Child and Adolescent Psychiatrie. Kim Kelsay, miembro del equipo de investigaciones del Kelsay, indicó que “la agresión en las historias de las niñas estaba dirigida a sus padres y maestros”. Por otra parte, Joseph Hagan, vocero de la Academia de Pediatras de EEUU, se mostró crítico al sostener que “es muy difícil predecir el comportamiento normal de un niño de cinco años, ya que no sólo depende de este sino del ambiente que lo rodea”.
(Cuentos que esconden una mala acción. Diario La Razón, Buenos Aires, 28-7-2000).
AISLAMIENTO
Generalidades.- Defensa típica de la neurosis obsesiva consistente en que después de un suceso desagradable o de un acto significativo desde el punto de vista de la neurosis, se interpone una pausa donde nada debe suceder, ni percibirse ni hacerse. Lo desagradable no es olvidado pero se interrumpen sus conexiones asociativas.
La forma de aislar es interponer intervalos espaciales o temporales de manera que las ideas 'no se toquen entre sí'. El intervalo temporal estaría vinculado con la compulsión neurótica a contar. Ejemplos de aislamiento son las pausas en el pensamiento, los rituales, etc. Un aislamiento típico se da entre lo sexual y lo erótico, lo que hace que una persona sólo pueda desear sexualmente a quien no ama.
El origen del aislamiento está en el tabú de contacto (de la pulsión con el objeto satisfactor), tanto corporal como ideativo. Un ejemplo de aislamiento normal se da en la concentración, útil para realizar mejor una tarea.
Celener G. y otros, "Los mecanismos de defensa y las técnicas proyectivas", Publicación interna de la Cátedra de Teoría y técnicas de exploración y diagnóstico Módulo II, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires, 1996.
Generalidades.- El aislamiento permite considerar un hecho penoso desde un punto de vista puramente intelectual, sin dar cabida a la emoción: las personas pueden hablar de un problema grave sin manifestar ni sentir casi emociones. Hasta cierto punto es un mecanismo eficaz en relación con el trato con las otras personas, y éstas pueden sentirse sorprendidas a incluso admirar la forma en que el otro ‘toma’ las cosas. El inconveniente es que mantener la ansiedad y las emociones bajo el nivel de la conciencia requiere gran desgaste psíquico, y puede quedar muy poca energía disponible para las actividades normales.
Isaacson Robert (1996) El niño retardado mental. Buenos Aires: Paidós, pág. 43.
Generalidades.- Esta defensa hace que un determinado acto o idea que resulta intolerable para el yo, sea separado de su afecto permaneciendo en la conciencia en forma debilitada. Así, por ejemplo, una persona puede relatar un episodio traumático (un accidente, una operación) con la misma tonalidad afectiva que usa para hablar del clima.
Berenbaum L y Ferrari R, Acerca de las defensas del psiquismo. Incluido en “Fundamentos de psicología”, págs. 107-108.
Según M. Klein.- Este mecanismo defensivo "consiste en la disociación primaria entre vínculos de amor y vínculos agresivos. Tiende a apuntalarla y mantenerla, evitando que los pares de disociados se unan en
la fantasía o en la realidad pues dicha unión significaría la desorganización del yo fantaseada como caos o locura".
Piccolo E., "Defensas en los tests gráficos", Editorial Paidós.
Estudios experimentales.- Se investigó la conducta de los monos cuando se los dejó solos. Este aislamiento social puede ser total o parcial.
El aislamiento social total es el ambiente más dramático y destructivo. Cuando a los monos se los aislaba socialmente desde el nacimiento hasta los tres meses, al ponérselos nuevamente en contacto con monos algunos a sufrieron un profundo shock y llegaron a morir de anorexia. La mayoría sin embargo sobrevivió y pudieron adaptarse socialmente mediante el juego.
Al aislarlos durante los seis primeros meses de vida, después no manifestaron la cantidad normal de conductas de autoabrazo y amontonamiento. En cambio, aparecieron conductas de balanceo y estereotipadas, consideradas anormales. Frente a otros monos de la misma edad criados normalmente, se sintieron atemorizados, y con bajo nivel de respuestas de amenaza. No se puede aprender en un vacío social. El juego también estuvo prácticamente ausente en los monos aislados. Cuando estos fueron creciendo, de adolescentes se mostraron anormalmente agresivos y anormalmente temerosos. Atacaban incluso a las crías y a compañeros más grandes que ellos.
Los monos que fueron aislados durante los primeros 12 meses mostraron luego una carencia total de respuestas sociales cuando fueron reintegrados con los demás. Tampoco aprendieron a jugar.
En el aislamiento social parcial los monos están separados por mallas de alambre en jaulas diferentes, o sea no pueden tener con los otros un contacto físico. En estos monos se observa un aumento de conductas de automordisqueo y conductas estereotipadas, pero una disminución de la conducta de balanceo. A veces sube el brazo y se asusta de su propio brazo. La conducta agresiva progresa más lentamente, y tienden a asumir conductas y poses depresivas.
Otro experimento es el de deprivación, o sea tomar monos normales y privarlos del entorno social. En estos casos, cuando volvieron al seno social mostraron mayor adaptabilidad que los monos que nunca habían conocido el medio social.
El solo transcurrir del tiempo deja igual o empeora la situación de los monos privados socialmente. En cambio no pudo detectarse la influencia del tiempo para mejorarlos una vez recontactados socialmente. Las pautas afectivas básicas de los monos (amor materno, paterno, heterosexual, etc) se basan en contactos corporales. Los monos que fueron aislados socialmente revelan conductas de rechazo corporal, no de contacto.
A algunos monos luego de privarlos del medio social, se los puso con un congénere de felpa al que podían tocar, y revelaron, al reintegrarlos al medio, que no habían perdido la capacidad de contacto. Fueron así rehabilitados, aunque no totalmente.
Es posible actuar terapéuticamente en monos deprivados socialmente, cuando se los pone en una jaula en contacto con uma mona "terapeuta" con la cual pueden interactuar. Cuando ello ocurre, se nota una disminución significativa de conductas anormales en ellos. Esta terapia de la conducta logró también conductas de juego, pero no en el nivel de los monos normales.
Kaplan H y Sadock B, Compendio de psiquiatría. México: Salvat. Capítulo 3, punto 4.
AJUSTE
Definición.- Capacidad para enfrentar las situaciones sociales y obtener la satisfacción de las necesidades.
Aiken L (2003) Tests psicológicos y evaluación. México: Pearson. 11ª edición (página 458).
ALGOLAGNIA
Definición.- Goce del dolor. ALIANZA
Definición.- “Designa una afinidad positiva entre dos unidades del sistema. No se trata de una definición formal, sino del uso popular del término. Una alianza es potencialmente neutra, pero es inherente a ella la virtualidad de ir dirigida de manera efectiva contra un tercero. En los casos en que las alianzas se sitúan en oposición a otra parte del sistema, se puede hablar de coaliciones. Ver Coalición.
Umbarger C, Terapia familiar estructural, Barcelona, Paidós.
ALOCUTARIO
Definición.- “En teoría de la comunicación, el que recibe un mensaje. En ingeniería de la comunicación se lo llama receptor. Los términos alocutor y alocutario son preferidos actualmente por los lingüistas y los que estudian psicología de la comunicación”.
Marín Marta (1997) Conceptos claves. Gramática, lingüística, literatura. Buenos Aires: Aiqué, pág. 15.
ALOCUTOR
Definición.- “En teoría de la comunicación, el que elabora o produce un mensaje. En ingeniería de la comunicación se llama emisor, pero la psicología de la comunicación y la lingüística prefieren los términos de alocutor y alocutario”.
Marín Marta (1997) Conceptos claves. Gramática, lingüística, literatura. Buenos Aires: Aiqué, pág. 15.
ALOPLÁSTICA
Definición.- Término empleado por autores como Lagache y Ferenczi, por ejemplo, y que designa toda conducta dirigida hacia el medio externo, y por tanto capaz de modificarlo. Por ejemplo hablar con alguien, asir un sonajero, etc. Antónimo: Autoplástica.
ALTRUÍSMO
Definición.- “Conducta efectuada en beneficio de otro sin esperar una retribución externa”.
Vander Zanden James, Manual de Psicología Social, Barcelona, Paidós, 1986, pág. 614.
ALZHEIMER, ALOIS
(Marktbreit, actual Alemania, 1864-Breslau, id., 1915) Neurólogo alemán. Se licenció en medicina por la Universidad de Wurzburgo en 1887 y seguidamente entró a trabajar como asistente clínico en el Asilo Irrenanstalt de Frankfurt. En esta institución inició sus estudios sobre la patología del sistema nervioso, en colaboración con el neurólogo Franz Nissl. Entre 1904 y 1918, ambos publicaron la obra en seis volúmenes Estudios histológicos e histopatológicos del córtex cerebral, en la que abordaron, entre otras cuestiones, el delirio alcohólico, los tumores cerebrales, la epilepsia, la parálisis general y, sobre todo, la demencia, una de cuyas formas más extendidas recibió el nombre de «enfermedad de Alzheimer». En 1895 accedió a la dirección del Instituto Irrenanstalt, puesto desde el cual prosiguió sus investigaciones, fruto de las cuales fue la distinción entre la atrofia arteriosclerótica cerebral y la demencia senil.
Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/
AMBISEXUALIDAD
Definición.- “Relación comunicativa, afectiva, amorosa o sexual con personas del mismo o diferente sexo. Se da de manera simultánea. Potencialmente, estamos capacitados para ello. Es preferible este término al de ‘bisexualidad’. No se trata de la conjunción de los dos sexos en una sola persona sino de la capacidad de satisfacción sexual”.
Barragán Medero F, (1991), La educación sexual. Guía teórica y práctica. Barcelona: Paidós, pág. 151.
AMNESIA
Amnesia anterógrada.- Incapacidad para adquirir nueva información.
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw Hill, 1995, pág. 271.
Amnesia retrógrada.- Incapacidad para recordar el pasado.
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw Hill, 1995, pág. 271.
Amnesia funcional.- "Por oposición al síndrome amnésico, aquel tipo de amnesia que no tiene una etiología orgánica, siendo los factores emocionales los principales responsables de su ocurrencia".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw Hill, 1995, pág. 271.
Amnesia transitoria.- También llamada blackout. En el caso del alcoholismo, designa la "amnesia total o parcial para lo ocurrido mientras el individuo estaba ebrio".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 487.
AMOR
Generalidades.- Alfred Adler distinguió distintos tipos de amor: fraternal, maternal, erótico, a Dios, y a uno mismo. Este último es un prerrequisito para amar a los demás, y no debe ser confundido con la satisfacción exagerada de deseos narcisistas. La capacidad de amar requiere, para Fromm, vencer el narcisismo.