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Tiempo ordinario 2021

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Sexto domingo del tiempo

ordinario

14 de febrero de 2021

«La lepra se le quitó, y quedó limpio»

«La fuerza del amor no mide las posibilidades, ignora las fronteras, no reflexiona, no conoce razones. El amor no se resigna ante la imposibilidad, no se intimida ante ninguna dificultad».

San Pedro Crisólogo, Sermón 147.

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domingo del tiempo ordinario

14 de febrero de 2021

«La lepra se le quitó, y quedó limpio»

Esquema litúrgico

del Evangelio de san Marcos en los

domingos del tiempo ordinario del ciclo B

Domingo de

carácter epifánico II Jn 1, 35-42 Vieron dónde vivía y se quedaron con él

Ministerio de

Jesús en Galilea1

III Mc 1, 14-20 Convertíos y creed en el

Evangelio

IV Mc 1, 21b-28 Les enseñaba con autoridad

V Mc 1, 29-39 Curó a muchos enfermos de

diversos males VI Mc 1, 40-45 La lepra se le quitó, y quedó

limpio

Comentario a las lecturas

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El leproso vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento

Lectura del Libro del Levítico 13, 1-2. 44-46.

La distinción entre puro e impuro, común a todos los pueblos primitivos, adquiere

en Israel relieve y significación especial, debido al privilegio de la elección que lo

constituye en el pueblo santo por antonomasia. En Israel se advierte una

preocupación singular por salvaguardar la pureza ritual, no sólo como condición

para participar en la vida cultual, sino incluso para compartir la vida ordinaria de la

comunidad santa. De ahí que no sólo se prohíbe entrar en el templo (Lv 12, 4), asistir a las fiestas (2Cro 30, 17-20) o participar en los banquetes sagrados (1 Sam 21, 4; Lv 7, 21-21), en estado de impureza legal, sino que se le prohíbe la vida en

el seno de la comunidad y se le obliga a habitar solo, fuera del campamento. Este es el caso del hombre aquejado de lepra. Junto a la lepra propiamente dicha, la Biblia

1 Sólo hemos colocado los domingos del tiempo ordinario que tendremos en este año antes de la Cuaresma que comienza el 17 de febrero.

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coloca otras clases de afecciones contagiosas de la piel e incluso el estado de enmohecimiento que presentan a veces los vestidos y las casas (Lv 13, 47ss; 14, 33ss). A demás de su carácter contagioso, la lepra destruía la integridad física del

hombre, su entereza, plenitud y totalidad, condiciones requeridas para la pureza legal. Signo del pecado. Dios hiere con la lepra a los egipcios (Ex 9, 9ss), lo mismo

que a María (Nm 12,10-15) y Ocias (2Cro 26,19-23) y amenaza a Israel con la misma plaga (Dt 28, 27.35). Aunque inocente, el Siervo de Yahveh presenta el aspecto de leproso al ser portador de los pecados de los hombres, que se verán curados a través de sus heridas (Is 53,3-12). Signo de la salvación. La curación de

los leprosos es una de esas obras características de Jesús, que los evangelistas señalan

como prueba y señal de la llegada de los tiempos mesiánicos (Mt 11, 5; Lc 11, 22).

La curación de los leprosos indica que el Reino de Dios se ha hecho presente entre los hombres (Mt 10, 8).

Tú eres mi refugio: me rodeas de cantos de liberación.

Salmo responsorial 31

Triste era, como acabamos de escuchar, la suerte de los leprosos en el Antiguo

Testamento. Pero Cristo nos revela la salvación: sufigura de médico de la lepra nos

recuerda su papel de salvador de toda angustia: él es el refugio que libra del peligro, él quien nos rodea de cantos de liberación: a él, pues, como los leprosos,

confesaremos nuestra culpa y él perdonará nuestro pecado.

Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 10, 31-11, 1

La perícopa contiene una serie de normas concretas de vida cristiana. En primer lugar, un consejo ordenado a dar a toda la existencia un valor sagrado practicando

las acciones más triviales (comer, beber, trabajar) en el más alto nivel de preocupación religiosa (la gloria de Dios). Luego, la preocupación porque la vida

cristiana sea un testimonio para los demás (no provocar extrañeza con la propia conducta ni a griegos ni a judíos). Luego, un precepto de caridad: procurar agradar

a todos evitando el egoísmo, con la finalidad última de procurar la salvación de

todos. Y un modelo vivo de esta conducta abnegada y caritativa: la persona de Pablo, el cual —a su vez— es un fiel imitador de Cristo.

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Le desapareció la lepra y quedó limpio

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 40-45.

La verificación de la curación de la lepra estaba sometida a una investigación severa,

detallada por la ley (Lv 14, 1-32). El sacerdote debía testificar la curación. Jesús

quiere que el signo que hace quede legalizado, reconocido oficialmente, para que sea verdadero testimonio ante los hombres. Pero el Evangelista no subraya este testimonio legal; en cambio destaca el testimonio del enfermo curado y el efecto salvador producido en él: la proclamación del favor o acción de gracias. La acción de gracias, que consiste en dar a conocer el beneficio recibido, es un modo de vivir en el Reino y alabar al Padre. Esta alabanza del Padre la espera Jesús al realizar sus

milagros (cfr. Lc 17, 18; Jn 11, 41). Y cualquiera que tenga conciencia de haber sido salvado por el Señor debe corresponder con la alabanza y acción de gracias.

Comentario al Evangelio

CURA A UN LEPROSO:COMPASIÓN Y MARGINACIÓN 3

1. Para entender mejor este hecho evangélico

a) La lepra era en Israel una enfermedad tabú, y el leproso el marginado y

segregado por antonomasia (Lv 13,45-46; Nm 5,1-14; 12,10-15). Todo

leproso era excluido del pueblo para que no contaminara a la comunidad.

Perdía los derechos de ciudadanía y los derechos religiosos. Se le prohibía toda relación con los demás. La soledad, el rechazo y el oprobio, al ser marcado como amenaza para la vida del pueblo, acentuaban su sufrimiento. Era considerado un muerto contra el que se manifestaba el juicio de Dios. La lepra era la mayor muralla social de aquel tiempo. El propio enfermo, como un

esperpento, tenía que ir proclamando su humillante condición ante las

personas con las que eventualmente pudiera tropezar.

b) Curar a un leproso era como resucitar a un muerto; sólo Diospodía hacerlo

(Nm 12,10-15). Y sólo los sacerdotes pueden declarar ritualmente puro a

quien haya sanado de su lepra, admitiéndole así oficialmente a la comunidad.

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c) Entrar en contacto con un leproso comportaba quedar impuro, y no poder reunirse con el resto de la comunidad mientras uno no se hubiera purificado. En este contexto hemos de situar la acción de Jesús.

d) Es preciso tener presente este marco socio-religioso para valorar el

comportamiento de Jesús. La intención del evangelista no es, sin más, recordar el simple hecho de una curación, sino brindarnos la posibilidad de una

aproximación más profunda a Jesús, de darnos a conocer su identidad y forma

de ser.

2. Lo que Jesús hace

Ante la petición humilde del leproso, Jesús, «sintiendo lástima», no repara en tocar lo intocable, violando innecesariamente las prescripciones rituales y legales, y

cura al leproso. Muy en serio, Jesús le da un doble mandato: que ofrezca por su curación el sacrificio prescrito para que les conste a los sacerdotes; y que guarde

secreto sobre lo que ha hecho con él (curarle tocándolo). Pero el leproso divulga a voces lo ocurrido.

Consecuencia de esta dinámica: no se dice que «no quisiera entrar» en los pueblos, sino que «ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo». Porque el

leproso divulga lo sucedido, por eso Jesús no puede entrar en los pueblos y tiene

que quedarse fuera en despoblado. Había quedado impuro legalmente y no tenía intención de purificarse. Pero la gente ya ha descubierto dónde está la oferta de vida: «fuera» y «no dentro». Por eso acuden a él de todas partes. ¡La curación y la gracia de Dios se dan fuera del Templo y por un laico!

3. Las señales del Reino hoy

Para Marcos, como para el AT, la curación de la lepra es una señal mesiánica, signo claro de la llegada del Reino, al romper la raíz de la peor de las marginaciones.

Pero, a la vez, la acción de Jesús es un signo preñado de humanidad: se mancha las

manos con el dolor de la persona que sufre a pesar de las consecuencias socio-religiosas que eso le trae; y como sólo acercándose físicamente le puede mostrar la

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por encima de las leyes religiosas, sociales y morales. La indignación de Jesús es por

esas leyes sociales y religiosas que marginan a las personas entre sí y con Dios su Padre. También hoy la indignación ante situaciones semejantes de marginación y

dolor es una virtud cristiana.

El leproso, a pesar del mandato de silencio, se convierte en testigo y pregonero del poder de la bondad y del mensaje de quien le ha curado, creándole por ello dificultad y marginación. Pero el redactor no juzga ni adjetiva sus acciones. Eso

significa que la predicación del leproso es buena, que su gesto es positivo y conforme al Reino, aunque resulte por ahora apresurado y sea contrario al mandato recibido

de Jesús.

4. Aprender la compasión de Jesús

Un leproso se acerca a Jesús. Lo hace con confianza: «Si quieres, puedes

limpiarme» (v. 40). Jesús se compadece; es decir, hace suyos sus sufrimientos, no se

aleja de él por temor. Se acerca y lo toca con la mano; arriesga su propia salud. Hay

aquí una pauta importante para sus seguidores: sentir como propio el dolor del otro, eso es hacerse prójimo. Ahora bien, como acercarse al otro puede comportar dificultades y problemas, preferimos amar sin costos, sin riesgos para nosotros y los nuestros.

Jesús no sólo no desea la marginación de las personas, sino que es muy sensible a ella. Accede a la petición del leproso. «Quiero, queda limpio», le dice (v. 41). Limpiándolo le cura el cuerpo físico y lo reincorpora al cuerpo social. Pero, al

tocarlo, Jesús ha violado la ley, y esto crea dificultades inmediatas a su misión. Su compasión lo ha llevado tal vez más allá de lo que tenía previsto. Pero no hay vuelta

atrás en él. El Reino ha quedado abierto a los excluidos de la sociedad.

No abrirnos a los demás, no compadecerse del dolor de los pobres, no dar nuestra mano a los excluidos, no luchar por la erradicación de toda marginación,

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Sexto domingo del tiempo ordinario

14 de febrero de 2021

Moniciones

Entrada

Hoy es Día del Señor, día de vida y resurrección. Hoy contemplaremos el

encuentro entre Jesús y un leproso, quien no sólo experimenta la curación, sino que se convierte en pregonero de la salvación. Todos nosotros, como comunidad que celebra su fe, proclamemos en esta Eucaristía las maravillas que realiza el Señor.

Liturgia de la Palabra

Escuchando esta palabra podemos descubrir que Dios se compadece realmente de nuestras debilidades, se convierte en nuestro refugio y nos anima a entonar un himno de acción de gracias por la obra de la salvación. Estemos atentos.

Presentación de los dones

No tengamos miedo de presentar nuestra vida ante Dios y acercarnos al único que puede limpiarnos. Las ofrendas que se colocan en el altar son signo de la purificación de nuestras faltas, la cual ha sido posible gracias al sacrificio redentor de Cristo.

Comunión

Quienes hemos sido lavados y purificados por las aguas del Bautismo ahora recibimos el Cuerpo de Cristo para participar plenamente del misterio de su

muerte y resurrección. Comulguemos llenos de fe, conscientes de lo que

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Sexto domingo del tiempo ordinario

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Oración universal

El Señor ha dispuesto la historia de la salvación para que el hombre aprenda a hacerlo todo para gloria de Dios y salvación de la humanidad. Él escucha la

oración de sus hijos y por eso confiadamente le pedimos: R/. Bendice a tu pueblo, Señor

† Padre bueno, te pedimos por tu Iglesia, especialmente por nuestros

pastores para que en sus enseñanzas nos muestren el verdadero camino para ser discípulos de Cristo el Salvador.

† Padre generoso, te suplicamos por quienes tienen el poder de autoridad

en nuestra comunidad para que sepan interpretar los signos de los tiempos y busquen siempre el bien de la humanidad.

† Padre amoroso, te pedimos por los enfermos y por todos los que sufren

para que vivan unidos a ti y ofrezcan su fidelidad, sufrimientos y oraciones por la evangelización del mundo.

† Padre buen pastor, te pedimos por esta asamblea que es tu rebaño y

tiene necesidad de tus cuidados amorosos; enséñanos y danos la gracia

de aprender en todo a imitar a Cristo el Señor. Oh, Dios, acoge favorablemente las súplicas

que te hemos presentado, e incluso aquellas que han quedado en el secreto del corazón,

y concédenos vernos beneficiados de tu bendición.

Referencias

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