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U N N U E V O E S T IL O A R Q U E O L O G IC O. II.

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Academic year: 2021

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U N N U E V O E S T IL O A R Q U E O L O G IC O . II.

P o r G . M O S T N Y t

E n el B oletín del M useo N acional de H istoria N a tu ral, to m . X X del añ o 1943 he p ublicado varias piezas, que se distin g u en de las típicas de la región en la cual fueron en­ con trad as y deinuestran influencias o procidencia e x tra n je ra s ..

L as caracterísfcas de este estilo al cual llam é IV

p o r fa lta de u n nom bre m ejor, son ün cierto tip o del signo esxralpnado (F ig. 1 ), ejecutado en negro con delgado, borde b lan co sobre fo n d o ro jo ; u n d ib u jo ein form a de rayas que salen de una base com ún, en el m ism o esquema de colores com o el m o tiv o a n te rio r; y triángulos con u n lado dentado, igualm ente con el arreglo de colores de los anterioreis. E n tre las form as de la alfarería en la cual fu eron aplicados no hay co n fo rm id a d . P resen tan cualquier form a. P ero todas las piezas son ejecutadas cuidadosam ente y barnizad as e)n seguida.-C u a n d o apareció este estudio (¿ U n N uevo E stilo A rq ueo ­ lógico?, loe. cit.) no sabía que estaba en prensa u n artícu lo del P ro f. A n to n io Serrano, de la U n iversidad de C órdoba, q u e tra ta dei piezas del m ism o estilo, encontradas en te rrito rio a rg en tin o ( “ L a cerámica tip o C o n d o rh u aíi, del área D iagui- tr/,’ en “ L a P re n sa ” , Buenos Aires, ju lio 4 de 1 9 4 3 ). Poco después o tro tra b a jo del m 'sm o auto r, “ L a C erám ica T ip o C o n d o rh u a si y sus C orrelaciones” (Publicaciones del ín s titu - ro de A rqueología, L ingüística y F o lklore “ D r. P a b lo C ab re­ ra ” , N .’ V I, Córdioba, 1 9 4 4 ), incidía sobrei el m ism o tema. E n estos dos tra b a jo s el P ro f. S erran o da a conocer las, in te­ resantísim as piezas con la decoración típica de este estilo, que el llam a “C o rd o rh u a si” p o r haberse encontrado alfarería de

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J52 C. Mostny

este tipo en d lugar de este nombre, cerca de Belén (Prov.

de C atam arca). i u ■

Debido a esta publicac.ón me fue posibie atribuir un fragmento de cerámica, representando, una cara hum ana a este estilo; de tai manera que alfarería antropom orfa cKistía en territorio chileno, tal como en el argentino. Este fragniento procede de Com'barbalá y es posible que forme parte de la pieiza a la cual pertenecen otros dos fragmentos, reproducidos er, lam. II fig. 2, del Boletín del Museo Nacional de Historia Natural; tom. X X .

Como he dicho en el trabajo anterior, las piezas halla­ das en el área de los Diaguitas chilenos, se encontraban aso­ ciados con el llamado estilo chincha-diagujta, y son muy. es­ casas, no peirteneciendo más que un pequeño porcentaje de la totalidad de la alfarería encontrada, al V I Estilo.

' Esta vez puedo aumentar el número de piezas con al­ gunas que no había conocido al tiempo de la publicación del primer trabajo, o que había omitido.

Dos piezas (Figs. 2 y 3) se encuentran en las coleiccio- nes del Museo Histórico Nacional de Santiago y fueron en­ contrados en un cementerio de túmulos situado en el Fundo “ El Palom ar” de San Felipe, provincia dei Aconcagua (Chile C en tral). Las sepulturas en túmulos son típicas para la zona central de Chile y se encuentran — sin desaparecer por com­ pleto en el Sur— con m ayor frecuencia en la reigión entre los ríos Choapa y Maipo (Latcham, Prehistoria Chilena. San­ tiago, 1 928). En este caío las dos piezas se encontraron aso­ ciadas con alfarería del tipo de Chile central, m uy distinta en cuanto a su ejetución, colorido y dibujos de las en cues­ tión. (Datos sobre estas excavaciones fueron publicados por el Dr. Aureliano O yarzún en las Actas del 25 Congreso de Americanistás' de La P lata; pero no se encuentra ningún ejeimplar de las Actas en Santiago, asi que no conozco per­ sonalmente este trabajo) . Ambos son jarros con un asa, de 21 y 24 cms. de altura, respectivamente, de 6, 4 y 10,5 cms. de diámetro de la boca y de 17,2 y 24 cms.-de diám etro m á­ xim o, De interés espetial es el jarro más pequeño: tiene en la parte central del-cuerpo una faja de cinco dibujos, los cua­ les se asemejan a tumis (Fig. 4 ) . Además hay lunares blan ­ cos en uno de los tres dibujos escalonados en el cuello, y al­ gunos lunares dispersos cerca de los motivos centrales. El jarro ha sido tratado con un barniz, el cual oscureció la sU' perficie que ya había sufrido anteriormente por haber estado

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s e p u lta d o p o r ta n to tiem po en u n suelo húm edo. E l o tro ja r r o tiene el m o tiv o típico p a ra el V I E stilo (Figs. 1 y 2 ) . P arece que es u n frag m en to de este ja rro (o de u n o m u y p a ­ recido) ;que R . L atc h am reproduce en L am . X X V , fig. 5 de su lib ro ú‘A»'fárería In d íg en a C h ile n a” (S antiago, 1 9 2 8 ) y el cual m enciona com o-excepcional en la m ism a bbra, pág. 175. E l dice que el “ ja rro recuerda los m o tiv o s atacam eños sólo q u e . en esta pieza las figuras escalonadas estáh ’ bordeada? de- blarico’.’.-i

E l á re a ' de ilispcrsión del IV E stilo no fué; lim itad a a

C h ile y A rg e n tin a . . . ,

D ’H axcourt, en - “ L a C eram ique A ncienne du Péroxi. Le L itto r a l” (P arís, 1 9 2 4 ) , lám . 6, reproduce una ceràmica procedentèi; de N azca, que t ene la superficie orn am en tad a con d o s fajas de m o tiv o s: u n a pertenece p o r su decoración a la

c u ltu ra N azca, la o tra al IV E stilo.

E n el lib ro sobre los “C up isniq ues” , el señor R afael L a rc o H oyle, reproduce u n ja rro encontrado en una tu m ba " S a lin a r” , el cual igualm ente ostenta él m o tiv o escalonado típ ico del IV E stilo. E n tre todas las piezas eixtráídas del ce­ m e n te rio en cuestión, es este ja rro la única pieza (publicada p o r lo m enos) que puede a trib u irs e , al IV E stilo.

L a escasez dd esta cerámica deja suponer, que en n in g u ­ n a de las localidades m encionadas e indicadas en el m apa, hay q u e b u scar el centro de fabricación y el origen de este-tipo de alfa re ría . T a m p o c o m e, inclino a creeir, que procede de T a- h u an a co m ism o, pero sí que está este estilo íntim am ente re­ lacio n ad o con T iah u ariaco , es decir que fué T iahuanacpide, o p in ió n tam bién expresada p o r el P ro f. S errano. '• , .

X a observación m á s in tdresantc quizás, que püede hacer­ se en relación-con el IV E stilo, es la dispersión de u n m o t yo __ sin que este su fra cam bios— sobre un área que abarca el te rrito rio desde el N o rte del Peirú (S alin ar) hasta C hile Ceft- tra l (S an F elipe) y el N oroeste y Este de A rgentin a (Q ue­ b ra d a de H u m ah u a ca y S antiago del E stero) . Y no solam en­ te s u extensión e n 'e l espacio, sino tam bién la extension en el

tiem po. E n la tab la cronológica -dada p o r W m . D u n ^ j i StroS^g en “C ross Sect o ns o f N ew W o rld P reh isto ry («Ta­ ra d a ap a rte de S m ith so n ian M iscellaneous Collectios v o i, 104. N * 2. W a sh in g to n . Dec. 21. 1 9 4 3 ). la cultura S alm ar es colocada alred ed o r de! añ o 5 0 0 d. C. Las urnas reproducidas en L am II fig s .'4 , 5 a y b y el. ja rro (F ig. 6) (del B olatm d el M u s e o ’ de H isto ria N a tu ra l, tom . X X ) pertenecen por.

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una parte de su /decoración a la época chincha-diáguita, fijada en 1100 a 1350 d. C. Esto significaría la. conservación de un m'smo m otivo sin cambio, por un período de aproxim a­ damente 800 años.

Lá eixtensión. geograficá de esta cerámica está fuera de duda; porque se han efectivamente encontrado piezas de este estilo en las regiones citadas. Los sitios em los cuales fueron • hechos los hallazgos son muy esporádicos todavía, por falta de excavaciones en las áreas intermediarias. P o r la misma razón^ es de esperar — o por lo menos existe la probabilidad— que la región de distribución del IV Estilo se extiende más, toda­ vía y que un día demos con el sitio que puede considerarse como centro de priginal dispersión.

Su extensión en el tiempo es problemática todavía. Los estudios sobre cronología no han llegado a dar un resultado universalménte aceptado.

D oy estos datos sin la pretensión de deducir de ellos una cronología nueva; pero quizás puedan constituir un factor quei ayude a echar más luz sobre esta parte de la prehistoria.

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