El gusto por la cultura anglo-americana, expuesto en las orquestas, encierra contradicciones socio-culturales. La clase media mexicano-americana nunca fue aceptada del todo por los norteamericanos, y esto permaneció en la orquesta que mantenía música tanto de origen mexicano como norteamericano. Peña (1995) señala que la orquesta contenía en su repertorio tanta música ranchera de clase trabajadora como música jaitón de clase alta (del inglés high tone), la orquesta capturaba un amplio rango de lo mexicano a lo americano. La orquesta de Beto Villa fue de las primeras en adoptar esta estrategia e nivel presentación, podían tocar tanto el estilo ranchero como el jaitón. La orquesta es un hibrido de ranchero-jaitón, la orquesta juega un papel de mediación entre dos sistemas antagónicos socio-culturales, y el corrido y el conjunto es la antítesis del proceso de asimilación de la cultura anglo-americana. Así dependiendo del contexto y las circunstancias, la orquesta se movía entre la polca ranchera y la musca de grandes bandas. Para Peña, al tocar lo primero, la orquesta y su público de clase media se reconectaba a sus raíces étnicas, y al tocar lo segundo, la orquesta satisfacía el anhelo por el estilo de vida americano. En este sentido la orquesta niega simbólicamente el choque de culturas que ha complejizado y problematizado a los mexicano-americanos, funcionando estéticamente como objeto simbólico de mediación, un tropo maestro alrededor del cual el conflicto étnico y de clase es librado. La música ranchera es para “la gente”, la música jaitona es para la clase alta Peña (1995, p. XXVIII). Durante las décadas de 1970 y 1980 Los Relámpagos del Norte y Los Bravos del Norte fueron grupos que impulsaron y ampliaron el estilo del conjunto norteño, y permanecieron componiendo música con contenidos relacionados a las experiencias de clase trabajadora. En esas mismas décadas la orquesta desaparecería, debido al decremento de popularidad, reemplazándose por el gusto a la nueva onda grupera.
desarrollaría incorporando elementos del rock (en general elementos del performance artístico del rock: vestimenta, baile, coreografías, formatos de escenografía, visuales y de sonido en vivo, entre otros elementos desarrollados en los shows de rock), así como del country, de la música disco, de la electrónica, entre otros géneros pop estadounidenses; y también incorporando elementos de géneros mexicanos como la banda sinaloense y la cumbia latinoamericana. Para la época del piporro, Los Alegres de Terán, Los Donneños y Los Montañeses del Álamo, eran considerados por los empresarios de las industrias culturales “demasiado folclóricos”, además estos artistas habían envejecido y su disponibilidad para realizar giras era poca (Ragland, 2009, p. 116). A principios de la década de 1960 Los Relámpagos del Norte de Ramón Ayala y Cornelio Reyna fueron introducidos a la industria musical por Bego Records de Paulino Bernal, integrante del conjunto Bernal y el promotor Servando Cano, quienes eran pioneros en la música regional fronteriza. Los Relámpagos del Norte incorporaron el bajo eléctrico y la batería utilizada en el rock and roll, lo que serían los albores del género grupero. El género grupero, o la onda grupera, es un término sombrilla para varios formatos de música mexicana, y mexicano-americana, desarrollados a lo largo del último tercio del siglo XX, pero principalmente durante la década de 1990. Las agrupaciones de este género experimentaron un periodo de adelantos tecnológicos tanto en el proceso de grabación, producción y distribución de los álbumes, en formatos como el CD y el casete, en giras y presentaciones en vivo, así como en las tecnologías de los medios masivos de comunicación que hicieron posible que estas agrupaciones se consumieran globalmente.
A principios de la década de 1970 aparecen en la escena norteña, y mexicano-americana, Los Tigres del Norte, tal vez el grupo más popular de música norteña mexicana. Originarios de Sinaloa, Los Tigres comenzaron su carrera profesional en california, donde comenzaron a grabar con fama records (después Fonovisa). Para Cathy Ragland Los Tigres son los que movieron a las industrias musicales lejos de la región tejano-mexicana. Además de haber introducido elementos innovadores estilísticos y de composición musical que cambiarían en general el sonido de la música norteña. Para Ragland Los Tigres del Norte son una mezcla entre la emoción y la ideología de la clase trabajadora, que Los Relámpagos del Norte ya habían representado, pero añadiendo el humor e ingenio sarcástico de la comedia del piporro (Ragland, 2009, p. 143). Ragland señala que en la década de 1970 Los Tigres se distanciaron tajantemente del estilo musical y contenidos de Ramón Ayala, de Los Huracanes, y de Los Invasores de Nuevo León, estos grupos de Nuevo León dejaron de cantar corridos para poder competir con agrupaciones tejanas y de la Ciudad de México.
Para la década de 1980, estas agrupaciones habían dejado por completo el corrido, grabando en su lugar cumbias y baladas de amor, algo similar a lo que habían hecho las orquestas años atrás. Los Tigres atrajeron la atención de nuevo a los corridos (Ragland, 2009, p. 143). En 1973, Los Tigres
del Norte comenzaron a grabar corridos de narcotráfico. En ese año grabaron el corrido
“Contrabando y Traición”, que trata sobre contrabando de marihuana, sobre celos, y violencia.
Emilio Varela y su compañera Camelia, personajes del corrido, logran pasar ilegalmente la droga de México a Estados Unidos, al llegar a su destino Emilio le anuncia a Camelia que se llevará la mitad del dinero para volver con su enamorada a San Francisco (“la dueña de mi vida”). Camelia lo asesina con siete disparos llevándose el dinero. Así, la canción se compone de la actividad del narcotráfico, amor y traición. Droga, conmoción, tragedia y honor, son elementos centrales que se mantendrán en los corridos de Los Tigres. Para amplificar el mensaje los tigres incluyen efectos de sonido en sus canciones, sonidos de balaceras, helicópteros, avionetas, sirenas de policía, entre otros efectos, éstos logran llevar al público al “corazón de la acción” (Ragland, 2009, p. 15). El corrido de “Contrabando y Traición” marca el reavivamiento del corrido de contrabando fronterizo, pero a nivel de industrias del entretenimiento, de manera transnacional. Los corridos que Los Tigres reavivaron, son los relacionados con temáticas socio-históricas propias de la frontera México-Estados Unidos, principalmente corridos de contrabando de droga, y de problemas cotidianos que viven los migrantes en la búsqueda por mejores condiciones políticas y económicas (canciones de “mojados”). “Contrabando y Traición” de Los Tigres del Norte, corresponde a un momento histórico en el que la producción y el tráfico de droga en México, y otros países latinoamericanos como Colombia, comienza a incrementarse.
Para finales de la década de 1980 géneros tropicales como la salsa, la cumbia, y el rock en español fueron integrados en la llamada música de la onda grupera y el tex-mex. Banda Machos, Bronco, Mi Banda el Mexicano, Los Bukis, Límite, Los Tucanes de Tijuana, La Mafia, Selena, son grupos de la onda grupera. Un género característico por la alegría de su baile (principalmente la quebradita), y los contenidos cómicos. El tex-mex se hace notar popularmente a principios de la década de 1990 con grupos como La Mafia y Selena, quienes integraron principalmente la cumbia con el rock pop, incluyeron sintetizadores, cajas de ritmo y otros instrumentos electrónicos. Los grupos mexicanos como Banda Machos y Banda El Recodo popularizaron un híbrido entre cumbia y banda sinaloense, que es característico de la onda grupera. Para Valenzuela los géneros principales contenidos en la onda grupera son: 1) la música norteña y el corrido (en las que destacan contenidos de narcocultura), 2) la cumbia latinoamericana, y 3) la banda sinaloense, que define el acompañamiento rítmico festivo alegre. Asimismo, el autor agrega que la onda grupera incorpora también elementos del rock (como la música country y pasos de baile rock en la quebradita), de la ranchera, de huapangos, y de baladas románticas (Valenzuela, 2003, p. 72). Para Valenzuela lo que destaca en las canciones de la onda grupera es su tratamiento sencillo, no sofisticado. Lo central es la alegría y el baile sensual (Valenzuela, 2003, p. 73).
Mientras la onda grupera y el tex-mex dominaban en términos de popularidad, Los Tigres del Norte continuaron grabando corridos. En 1989 Los Tigres promovieron el disco “Corridos Prohibidos”, el titulo correspondía a los primeros intentos por censurar la difusión de corridos con contenido de narcotráfico por parte de algunos partidos políticos y dirigentes de canales de radio y de televisión (uno de estos primeros intentos fue en Sinaloa durante el gobierno de Labastida Ochoa en 1987). Este disco fue tremendamente popular tanto en México como en Estados Unidos.
En 1997 anotaron otro éxito con el disco también de corridos “Jefe de Jefes”. Para finales del siglo XX la música de Los Tigres se convirtió en música transnacional, con la que se identificaban por lo menos dos generaciones de chicanos y migrantes mexicanos (Ragland, 2009).