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La arquitectura rural manchega

In document calles y casas en el campo de montiel. (página 75-80)

UN ESTADO DE LA CUESTIÓN

CAPITULO 1 ESPACIO Y ARQUITECTURA RURAL

3. La arquitectura rural manchega

CARMEN HERNÁNDEZ LÓPEZ

los numerosos mozos de labor yios propietarios, esto sucede cuando se trata de grandes propiedades concentradas y más o menos alejadas del núcleo de población. Si por el contrario se trata de pequeñas parcelas, la solución es salir todos los días a realizar las faenas agrícolas o ganaderas. Hecho que en algunos casos ha llevado a la construcción de pequeños chozos, casillas, refugios u otras construcciones similares, en la misma parcela de tierra y en la que puede pernoctar, descansar o guardar algún apero.

En definitiva, las características del poblamiento de esta comarca vienen definidas por la concentración de la población en pocos núcleos, pero relativamente importantes, pueblos que se encuentran bastante alejados unos de otros, con términos municipales muy extensos y salpicados de algunas aldeas y casas de labor. En general se trata de un extenso y amplio espacio prácticamente despoblado, con distancias que superan en algunos casos los 30 km y con una deficitaria red de caminos para comunicarse. Ya en el año 1513 se arreglaba el camino que iba de Alcaraz a El Bonillo y Munera, que resultaba incómodo y peligroso y unos años después, en 1526 se mandaba empedrar el camino de Prado Somero, y se exigía a todas las aldeas una contribución en peones y carretas ( El Bonillo debía enviar 60 peones, Munera y Lezuza 30 peones y 3 carretas)`, pero el principal camino que unía estos pueblos, ya trazado en el siglo XVI, es el que, procedente de Chinchilla, pasaba por Ventas de San Pedro, Lezuza, El Bonillo, Ossa de Montiel y, desde aquí se bifurcaba en tres ramales ' 6

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una mínima o parcial aceptación`. Infinidad de topónimos árabes hacen alusión a construcciones y cercados. Sobre ellos no podemos por menos preguntarnos en qué medida no participaron en la formación y desarrollo de esta arquitectura; el tapial o tabiyya, adobe, las construcciones mixtas de piedra y tapial o de ladrillo y tapial. Tales procedimientos constructivos, junto con el ladrillo, madera y yeso entraron con los romanos, los árabes, mudéjares y cristianos, recibiendo de éstos el mismo tratamiento en la ciudad, villa, quintería o aldea.

Deberíamos aceptar el hecho de que las construcciones de nuestra civilización mediterránea tuvieron en un mismo contexto planimétrico una vertiente oficial o urbana y otra popular o populista, ambas arquitecturas convivieron en un plano común y nuestros pueblos medievales arrastraron esa herencia histórica entre aldeana y urbana, de tal manera que los ma- teriales de las viviendas de La Mancha, que conocemos por las Relaciones de Felipe II son íntegramente de mampostería, tapial, madera, ladrillo (escaso) y yeso". En Socuéllamos, según dichas Relaciones, se habla de tierra tapiada, con cimientos de piedra en la parte inferior de la vivienda.

También de barro y otras de cal, cada uno como puede. Algunas tapias que se hacen ahora, en tiempos de Felipe II, van fortificadas con costras de cal.

Falta yeso y madera para las casas. En Argamasilla de Alba se dice que los cimientos son de piedra y barro. Las piedras son como lanchas sin cantería en ellas. Desde los cimientos arriba se hace de tapiería, tierra y yeso. Así podríamos seguir enumerando construcciones manchegas y sus materiales en el XVI.

Los alarifes mudéjares forjaron la permanencia de lo islámico, fueron los que acercaron paulatinamente el edificio ruralizado a la ciudad y viceversa, creando un edificio con cara exterior rural y cara interior artesanal o aristocrática, según la posición social del propietario.

Por lo tanto, podemos afirmar, que la impronta musulmana y su posterior proyección mudéjar están presentes en el Campo de Montiel

PAVÓN MALDONADO, B.:"Constantes de la arquitectura popular de origen islámico"

en CEA GUTIERREZ,A.- FERNANDEZ MONTES,M.- SANCHEZ GOMEZ,L.A., eds (1990): "Arquitectura popular en España." Actas de las Jornadas sobre arquitectura popular en España. 1-5 de diciembre de 1987. Madrid. CSIC, págs 157-171

18 GARCÍA GONZÁLEZ, F.: "La casa rural en la Castilla meridional. Aproximaciones arquitectónicas y constructivas en la época del Quijote" en La Monarquía Hispánica en tiempos del Quijote.. op, cit, págs 132-135; GARCIA GONZÁLEZ, F y HERNÁNDEZ LÓPEZ, C.: "Castilla la mancha en el tiempo del Quijote... op, cit, págs. 47-53

CARMEN HERNÁNDEZ LÓPEZ

durante el siglo XVIII, desde los materiales como la teja o el ladrillo árabe, hasta la techumbre de madera de par e hilera y de par y nudillos.

Pero vayamos más allá y tratemos de buscar, si es que lo hay, un tipo de arquitectura peculiar o diferente en el Campo de Montiel y por consiguiente, en La Mancha. Para comenzar esta búsqueda tendríamos que recorrer un largo camino histórico, pues la repoblación de esta zona fue lenta y desde mediados del siglo XIII estas pequeñas villas o caseríos se llenaron de jornaleros, labriegos, gañanes y pastores. En un paisaje abierto y con extensos términos municipales, las distancias obligaron a construir instalaciones más o menos provisionales para albergar personas y animales. Así surgieron las quinterías, denominación que encontramos en las Relaciones de Felipe II y que en el siglo XVIII, se integran en las denominadas Casas de Campo.

La quintería o casilla es la unidad arquitectónica básica de la arquitectura rural en La Mancha, a partir de ella, la casa de labor en la villa o aldea, se constituye en una especie de síntesis de la casa aislada, en la que sin suprimir ninguna de sus partes y funciones esenciales de aquella se llega a un modelo más compacto, que al mismo tiempo es preciso ordenar en función de las restantes casas del pueblo`

En La Mancha, el programa arquitectónico de una quintería es específicamente distinto a los diversos de la arquitectura rural del resto de España`. No se trata de una casa de labor como pueden ser los cortijos andaluces, las masías catalanas o los caseríos vascos. Por lo que, podríamos dar razones programáticas que justifican una arquitectura rural manchega y, por supuesto, hay también expresiones formales que dan respuesta a esta búsqueda. Pero además esta arquitectura rural ha tenido la suficiente fuerza para configurar su completo desarrollo en el ámbito de la villa o hábitat urbano, donde ambas planimetrías conviven en un desarrollo común.

Las casas manchegas prototípicas existen, pero existen también diversas modalidades en las que los rasgos más característicos se diluyen aproximándose o coincidiendo en aspectos de otras regiones limítrofes:

Castilla, Levante, Extremadura o Andalucía. No obstante existe una casa de la Mancha típica, afirma C. Flores", aunque también nos encontremos casos en los que los modelos básicos se transforman e hibridizan. El programa arquitectónico de la quintería, también denominada casilla o casuto, es bastante sencillo. Se trata de albergar a los pastores, gañanes

FLORES, C.: Arquitectura popular española. Aguilar, 1974, págs 410-438

20 FISAC SERNA, M.: "Arquitectura popular manchega" en Cuadernos de Estudios Manchegos. Ciudad Real 1987, pags 17-48

21 FLORES, C.: Arquitectura popular española... op, cit, págs, 411-412

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o muleros con sus animales, durante unos días, tanto en verano como en invierno; por lo que las necesidades que este programa entraña son las de dar cobijo- comer y dormir- tanto a los animales como a las personas. La quintería se convierte así en indispensable para el trabajador del campo.

El factor clave en la edificación de esta casa de labranza es el muro de tapial. El espesor y la compacidad de éste le proporciona un gran aislante térmico y la suficiente resistencia para soportar los esfuerzos a comprensión que le transmite la cubierta, la cual está formada por unas formas triangulares de madera, de escuadrías ligeras, con correas y parecillos de madera escuadrada. Siempre inclinadas a dos aguas, se cubren de teja árabe cogida con pella de barro. El procedimiento de cubrición es que las tejas se colocan sobre faldones de cañizo, cañas unidas por cuerdas, sobre éste se extienden masas de barro y sobre el barro se asientan las tejas. A su vez el cañizo se apoya en viguetas de madera, las cuales se apoyan entre la viga que hace de cumbrera y el muro portante o también se pueden apoyar en dos muros portantes. Posiblemente en su origen la techumbre no fuera de teja, sino de paja, carrizo o sarmientos de vid. Estructuralmente era un espacio cerrado, limitado por cuatro paredes verticales de base rectangular y cubierta a dos aguas. (Véase el anexo II).

La disposición exterior de la quintería o casilla presenta una puerta orientada al saliente o al Sur, en el hastial de saliente una chimenea y una pequeña ventana, un pequeño ojo de buey en el de poniente, sin reja, con dos palos cruzados para impedir la entrada de aves. En su interior tiene campana de chimenea y los pesebres para atar a los animales. A la derecha de la puerta se encuentra el poyo que le proporciona asiento junto a la lumbre y cama. El espacio está perfectamente organizado y jerarquizado.

El piso suele estar empedrado o sencillamente es de tierra apelmazada Las paredes interiores y exteriores se enjalbegaban con cal en su doble misión higiénica y de consolidación de las superficies del tapial.

No tenemos referencias sobre el encalado exterior de las paredes de las casas en las Relaciones de Felipe II, así pues en el siglo XVI los pueblos presentaban colores terrizos y grises; en cambio, ahora en el XVIII la cal está presente en las construcciones, así se confirma en las fuentes manejadas.

Y esta casa aislada, situada en el centro de la propiedad rural, provista de las instalaciones necesarias para el cultivo de la tierra y la recolección de los productos, ha sido comprimida o extractada, sin perder ninguna de sus condiciones más imprescindibles, para constituir la casa de los pueblos manchegos en el Campo de Montiel. Desde este modelo se ha creado un tipo del que se han derivado una variada serie de edificios, y el conjunto de éstos ha constituido lo que con el paso del tiempo conocemos como arquitectura popular manchega.

CARMEN HERNÁNDEZ LÓPEZ

La casa de los pueblos de La Mancha es, por lo expuesto anteriormente, la yuxtaposición de varios edificios análogos a la quintería:

cocina-comedor, cuadras, cámara, alcoba, etc. Todo ello congregado alrededor de un patio-corral.

Mediano lcr

Calle Contreras Planto interior

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CÁMAPO

Calle Contreras Planto superior

Elaboración propia a partir de los datos obtenidos en AHPA, Sección Catastro de La Ensenada, Ca154, de la villa de El Bonillo

Plano 1. Planta de la casa de Don Fernando Toledo Pacheco. El Bonillo 1752. Situada en la Calle Contreras, esquina a Calle Mayor

C. Flores" diferencia dos partes fundamentales en ella, al tiempo que unidas, relacionadas entre sí: la parte de la vivienda y la del trabajo.

22 FLORES, C.: Arquitectura popular española... op, cit pág 417

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Si bien, a la caracterización dada por Carlos Flores, precisamos que en el pasado no siempre aparece diferenciada tajantemente, pues en una misma habitación conviven personas y animales, por lo que las dependencias pasarían a ser plurifuncionales.

En el caso de darse dicha diferenciación, ésta se advierte en planta, así a un área dedicada a casa-habitación se le adosa otra dedicada a los animales-trabajo. Cada una de ellas tiene un acceso distinto desde la calle o el callejón, en el caso de la entrada de carruajes y animales. Además aparece la cámara en la parte superior. Como ejemplo podemos ver el plano 1, correspondiente a la vivienda de don Fernando Toledo Pacheco, un hidalgo de la villa de El Bonillo.

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