Mallma Perez, (2020), La calidad es un concepto esencial en la producción de bienes y la prestación de servicios. Se refiere a las características y atributos que determinan la excelencia de un producto o servicio en función de las expectativas y necesidades del cliente. Estas características pueden incluir la durabilidad, confiabilidad, rendimiento, seguridad y cumplimiento de estándares y especificaciones establecidos. La gestión de la calidad se ha convertido en una parte fundamental de las operaciones empresariales, ya que garantiza la satisfacción del cliente, reduce los costos de reprocesamiento y mejora la reputación de la empresa. La calidad también desempeña un papel crucial en la diferenciación de productos y servicios en el mercado, lo que puede influir en la lealtad del cliente y el éxito a largo plazo de una organización.
Apaza Chipana & Sauñe Palacios (2020, p. 42), La calidad es un concepto fundamental en la gestión de operaciones y la producción, y su relación con la productividad es de gran importancia. La calidad se refiere a la medida en que un producto o servicio cumple con las expectativas y especificaciones establecidas. Cuando se logra un alto nivel de calidad, se reducen los defectos y errores en los productos, lo que conduce a una mayor eficiencia en los procesos productivos. Esto, a su vez, tiene un impacto positivo en la
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productividad, ya que se requiere menos tiempo y recursos para corregir problemas y reproducir productos defectuosos. Además, la calidad también influye en la satisfacción del cliente y en la lealtad a la marca, lo que puede impulsar la demanda y, en última instancia, aumentar la productividad a través de mayores ventas y eficiencia operativa. En resumen, la calidad y la productividad están intrínsecamente vinculadas y son aspectos fundamentales para el éxito de cualquier organización.
Mohr Barría, (2012, p. 36), Las pérdidas asociadas a la calidad desempeñan un papel crítico en la gestión de la producción y tienen un impacto directo en la productividad de una organización. La primera pérdida, que se refiere al número de unidades defectuosas fabricadas, afecta la calidad del producto final y puede dar lugar a reclamaciones de clientes, devoluciones y costos adicionales para corregir los defectos. La segunda pérdida, relacionada con el tiempo productivo empleado en la fabricación de unidades defectuosas, también es significativa, ya que representa una ineficiencia en los procesos de producción. Este tiempo podría haberse utilizado de manera más productiva en la fabricación de productos de alta calidad. En conjunto, la gestión eficaz de estas pérdidas es esencial para mejorar la calidad y la productividad en una organización, lo que a su vez puede conducir a una mayor satisfacción del cliente y ahorros significativos de costos.
Mallma Perez (2020) La medición de la calidad a través del cálculo del porcentaje de piezas buenas en relación con el total de piezas producidas es una clave métrica en la gestión de la calidad. Esta métrica proporciona una visión clara de la eficacia de los procesos de producción y la capacidad de la organización para mantener altos estándares de calidad en sus productos. Un alto porcentaje de piezas buenas indica que los procesos son efectivos y que se están produciendo pocos productos defectuosos. Por otro lado, un bajo porcentaje de piezas buenas puede ser indicativo de problemas en la calidad del producto y en los procesos de producción que deben abordarse. Esta métrica es esencial para identificar áreas de mejora en la calidad y tomar medidas correctivas para garantizar que se cumplan los estándares de calidad.
. .
Nro de unidades conformes Calidad
Nro de unidades totales
=
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2.3. Dimensiones de la variable de estudio
2.3.1. Dimensiones del riesgo en las operaciones mineras
Según Candiotti Cusi & Alejandro Aragon, (2018), La evaluación de peligros es un proceso fundamental en la gestión de riesgos laborales y se basa en la identificación y análisis de los posibles riesgos presentes en los procedimientos, acciones, productos y servicios de una organización. Estos elementos, tal como señala el estudio de Candiotti Cusi y Alejandro Aragon, proporcionan una base sólida para identificar los peligros potenciales en el entorno laboral y tomar medidas preventivas adecuadas. Este proceso implica la identificación de los riesgos, la evaluación de su gravedad y probabilidad de ocurrencia, y la implementación de estrategias de control para minimizar o eliminar estos riesgos.
La evaluación de peligros es esencial para garantizar la seguridad y salud ocupacional de los trabajadores, así como para cumplir con las regulaciones y estándares de seguridad en el lugar de trabajo.
Tabla 1 Dimensiones para valorar los riesgos
La consideración de la probabilidad en la evaluación de riesgos laborales es esencial para comprender cuán probable es que ocurra un evento no deseado o un accidente. La probabilidad se basa en criterios específicos que permiten determinar la posibilidad de que un riesgo se materialice. Estos criterios pueden incluir factores como la frecuencia con la que se realiza una tarea, la exposición de los trabajadores al riesgo, la experiencia previa de incidentes similares, la calidad de los controles existentes y la eficacia de las medidas preventivas implementadas. La asignación de una probabilidad a un riesgo específico ayuda a las organizaciones a priorizar sus esfuerzos de prevención y mitigación, centrándose en aquellos riesgos con una mayor probabilidad de ocurrencia y un impacto potencial significativo en la seguridad y salud de los trabajadores.
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Tabla 2 Criterios para determinar la probabilidad
El cálculo del valor del riesgo, como se expresa mediante la fórmula Riesgo = Gravedad x Probabilidad, es un componente fundamental en la gestión de riesgos laborales. Esta fórmula combina dos aspectos críticos: la gravedad de un evento o incidente, que evalúa el impacto o consecuencias que puede tener, y la probabilidad de que dicho evento ocurra. El resultado es un número que cuantifica el riesgo, permitiendo a las organizaciones clasificar y priorizar los riesgos de acuerdo a su magnitud. Un valor de riesgo alto indica que existe una alta probabilidad de que un evento grave ocurra, lo que requiere una atención inmediata y medidas de control efectivas para reducirlo a un nivel aceptable. Por otro lado, un valor de riesgo bajo indica que el evento es menos probable o que sus consecuencias son menos graves, lo que puede requerir medidas de control menos urgentes. Esta metodología de evaluación de riesgos es esencial para la toma de decisiones informadas en la gestión de la seguridad y salud ocupacional en el entorno laboral.
Tabla 3 Clasificación del riesgo según colores
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Los riesgos altos o significativos, según (Candiotti Cusi & Alejandro Aragon, 2018), la clasificación de los riesgos en función de su gravedad y probabilidad es esencial para una gestión eficaz de la seguridad y salud ocupacional en el ámbito laboral. En esta categorización, los riesgos altos destacan por su nivel de peligro y las consecuencias graves que pueden tener, lo que demanda una respuesta inmediata a nivel administrativo para implementar medidas de control adecuadas. En contraste, los riesgos medios se sitúan en un punto intermedio, donde la intervención y control pueden ser realizados por el personal operativo y supervisores, lo que implica una asignación de responsabilidades más descentralizada. Por último, los riesgos bajos se caracterizan por ser manejables y estar bajo control, lo que permite enfocar los recursos y esfuerzos en áreas de mayor prioridad. Esta clasificación facilita la identificación y priorización de riesgos, asegurando que las medidas de prevención y control se enfoquen de manera efectiva en las áreas de mayor riesgo, contribuyendo así a un entorno laboral más seguro.
(Godoy Ruiz, 2015, p. 64), La gestión de riesgos es un proceso holístico y multifacético que aborda diversas dimensiones y factores que influyen en la seguridad y salud ocupacional en el ámbito laboral. Entre estas dimensiones se incluyen los factores físicos, que comprenden el entorno y las condiciones en las que se desarrollan las actividades laborales, y las condiciones inseguras, que se refieren a prácticas o situaciones que aumentan los riesgos para los trabajadores.
(Ministerio de Energia y Minas, 2017 pp. 94–96) Art. 101 inc. b. Esto incluye no solo la exposición a agentes físicos, químicos, biológicos y ergonómicos, sino también riesgos como los agentes mecánicos, locativos, eléctricos, psicosociales y explosivos. La empresa adopta un enfoque completo para identificar, evaluar y controlar estos riesgos, utilizando límites de exposición ocupacional y estándares apropiados. Esta diversidad de riesgos resalta la importancia de una gestión integral de riesgos que considere las particularidades de cada uno, garantizando así un entorno de trabajo seguro y saludable para sus empleados en una amplia variedad de situaciones y actividades laborales.
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