C. Control de riesgos
2.2.3. Productividad
Laura Lazo (2015, p. 61), La productividad, en su esencia, se refiere a la medición de la cantidad de bienes o servicios que se producen en relación con la eficiencia en el uso de los recursos. Esta métrica se utiliza para evaluar el rendimiento de equipos de trabajo, empleados, maquinaria, talleres y empresas en diversos procesos industriales. Desde una perspectiva postpositivista, se argumenta que la realidad es inherentemente imperfecta y sujeta a incertidumbre. En este contexto, la medición de la productividad se considera una aproximación realista y crítica para comprender y evaluar el desempeño en el mundo empresarial. Esta visión reconoce la importancia de la productividad como una herramienta fundamental para tomar decisiones informadas y mejorar la eficiencia en las operaciones y procesos en diversas industrias.
Ayllón Siuce (2017, p. 45), La productividad se concibe como el rendimiento o los logros obtenidos en un proceso o sistema específico, y se evalúa en relación con los recursos empleados para alcanzar esos resultados. En esencia, la productividad es el producto o resultado que se obtiene al utilizar ciertos recursos, como tiempo, mano de obra, maquinaria o capital, para lograr metas o resultados específicos. Esta medida es esencial para evaluar la eficiencia y la efectividad en diversos contextos, desde la industria manufacturera hasta los
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servicios y la gestión empresarial. La comprensión de la productividad es fundamental para la toma de decisiones informadas y la mejora continua en organizaciones de todo tipo, ya que permite optimizar la utilización de recursos y maximizar la eficiencia en la consecución de objetivos.
Olivares Makukachi, (2021, p. 32), La investigación sobre la productividad se basa en el enfoque postpositivista, una corriente que se origina en el positivismo de Augusto Comte y que busca comprender la realidad de manera más crítica y realista. En este contexto, la productividad se concibe como una medida de eficiencia en la producción, que se puede calcular mediante diversos factores, como la productividad del empleo, que relaciona los resultados obtenidos con el total de horas trabajadas. Esta medida es fundamental para evaluar el rendimiento de los activos en un período dado y se encuentra estrechamente vinculado a indicadores clave como la eficacia y la eficiencia.
Laura Lazo (2015, p. 59), La productividad, cuando se implementa en una empresa, se traduce en mejoras tanto en los resultados financieros como en la calidad de vida de los trabajadores. No obstante, es importante destacar que alcanzar altos niveles de productividad a menudo requiere sacrificios y esfuerzos significativos por parte de la organización y su personal.
Abregú (2020, p. 38), La esencia de la productividad radica en la producción de bienes y servicios minimizando costos, utilizando de manera eficiente los recursos disponibles y optimizando el tiempo requerido para cada proceso. Esta mejora en la capacidad productiva y el entorno organizacional se ha convertido en una necesidad esencial para el éxito y el desarrollo sostenible de las organizaciones mineras y de otros sectores.
Zúñiga Delgado (2016, p. 12), La definición de productividad va más allá de la mera cantidad de producción; también implica la calidad del producto o servicio, la aceptación en el mercado y la satisfacción de los clientes. En última instancia, una empresa se considera productiva cuando logra sus objetivos de manera eficaz y eficiente, aprovechando al máximo sus recursos y respondiendo a las demandas y expectativas de su entorno.
Según Laura Lazo (2015, pp. 64–65) La productividad es un indicador que se ve afectado por una amplia gama de factores, tanto internos como externos, que influyen en el desempeño de una empresa o industria. Laura Lazo (2015) destaca la importancia de estos factores en la determinación de la productividad.
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Entre los factores internos, se incluyen elementos relacionados con la infraestructura y recursos internos de la organización, como la ubicación de las instalaciones, la calidad de los materiales, el estado de la maquinaria y la competencia y habilidades de los empleados. Estos factores internos son fundamentales para optimizar la producción y mejorar la eficiencia operativa.
Por otro lado, los factores externos también desempeñan un papel esencial en la productividad. Estos factores incluyen la disponibilidad de materias primas en el mercado, la existencia de una fuerza laboral calificada, las políticas gubernamentales relacionadas con impuestos y aranceles, la infraestructura disponible, la disponibilidad de capital y las tasas de interés vigentes, así como las medidas económicas adoptadas por las autoridades. La interacción de estos factores externos puede afectar significativamente la capacidad de una empresa para mantener y mejorar su productividad.
En última instancia, tanto los factores internos como externos se combinan de manera compleja para determinar la productividad de una organización.
Comprender y gestionar estos factores es esencial para lograr un alto nivel de productividad y competitividad en la industria.
Anchiraico Alderete (2014, p. 45) El aumento de la productividad se ve influenciado por múltiples factores, tal como lo señala Anchiraico Alderete (2014). Uno de estos factores cruciales es el cambio organizacional, que involucra la reestructuración de las áreas y procesos de trabajo con el propósito de lograr una mayor eficiencia y optimización de recursos. Además, la intensificación de los ritmos laborales, que implica incrementar la velocidad y eficiencia en la ejecución de tareas, juega un papel importante en este contexto.
La incorporación de nuevas tecnologías también es un componente esencial para aumentar la productividad, ya que representa una innovación tecnológica que puede mejorar significativamente los procesos y la calidad del trabajo. Estos factores interactúan de manera compleja y pueden variar según la industria y el contexto específico, pero todos desempeñan un rol significativo en el logro de una mayor productividad.
La medición de la Productividad, Anchiraico Alderete (2014, pp. 43–44), La medición de la productividad puede abordarse desde diferentes enfoques, como se menciona en el texto. Uno de estos enfoques es la medición por volumen físico, que se centra en la cantidad de unidades producidas en relación con las
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entradas al proceso de producción. Este enfoque proporciona una visión cuantitativa de la productividad y puede ser útil en sectores donde la cantidad de productos manufacturados es un indicador clave. Por otro lado, la medición por valor agregado se basa en la valorización de las mercancías en la moneda local, lo que permite evaluar la productividad en términos económicos. A pesar de su amplio uso, este enfoque puede presentar limitaciones, como la falta de consideración de las modificaciones en los productos debido a la inflación, lo que resalta la necesidad de utilizar enfoques complementarios y adaptados al contexto para una evaluación más precisa de la productividad en diferentes sectores y contextos económicos.
Figura 3. Medición de la productividad en la producción de bienes
Nota. Fuente (Anchiraico Alderete, 2014, p. 44)
Las técnicas para mejorar la productividad, como señala Anchiraico Alderete (2014, p. 46), son esenciales para optimizar el rendimiento en diversas áreas.
En el primer grupo, las técnicas de análisis económico e ingeniería se centran en aspectos cuantitativos, como el uso eficiente de recursos y la reducción de costos, con un enfoque técnico y científico en la mejora de procesos. Por otro lado, el segundo grupo, los métodos relacionados con el comportamiento, se centran en el factor humano, destacando la importancia de la motivación y el compromiso del personal para aumentar la productividad. La combinación de estos enfoques puede llevar a mejoras significativas en la productividad en una amplia variedad de industrias y organizaciones.
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Figura 4. Técnicas para mejorar la productividad
Nota. Fuente (Mallma Perez, 2021)
Los modelos de proyección de la productividad se dividen en dos categorías principales, como se menciona anteriormente. Los modelos de la función de producción se enfocan en la relación entre las entradas y salidas, lo que les permite analizar cómo los recursos se transforman en resultados finales. Por otro lado, Ayllón Siuce (2017), el modelo de frontera se centra en la eficiencia y la eficacia, dos elementos clave de la productividad. La eficiencia se preocupa por la optimización de los recursos utilizados para alcanzar resultados específicos, mientras que la eficacia se enfoca exclusivamente en los resultados logrados, independientemente de la eficiencia en la utilización de recursos. Estas dos perspectivas son fundamentales para evaluar y mejorar la productividad en diversas industrias y contextos empresariales.
El concepto de productividad está estrechamente relacionado con la idea de mejora constante en un sistema. No se trata solo de aumentar la velocidad de producción, sino de producir de manera más efectiva y eficiente. Para lograrlo, es necesario buscar constantemente formas de optimizar los procesos, reducir los desperdicios, mejorar la calidad y aumentar la eficiencia en el uso de recursos. El enfoque de mejora constante no se limita a hacer las cosas más rápido, sino también a hacerlas de forma más inteligente y efectiva, lo que resulta en mejores resultados y un rendimiento empresarial sostenible a largo plazo.
Este enfoque es esencial en la gestión de la productividad y se utiliza
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ampliamente en diversas industrias para alcanzar niveles cada vez más altos de eficacia y eficiencia en la producción y los servicios.
Productividad = Eficacia x Eficiencia
unidades producidad tiempo útil unidades producidad
productividad x
tiempo total tiempo total tiempo útil
= =
Mallma Perez (2020, p. 6). La productividad se define como la eficiencia en la utilización de recursos y materiales para generar la producción necesaria. Este concepto se centra en la relación entre los recursos empleados y los resultados obtenidos, lo que implica buscar formas de maximizar la producción o los servicios con la menor cantidad de recursos posible. En otras palabras, se trata de lograr más con menos, optimizando los procesos, reduciendo costos y minimizando desperdicios. La productividad es una métrica clave en la gestión empresarial, ya que influye directamente en la rentabilidad y competitividad de una organización. Por lo tanto, comprender y mejorar la productividad es esencial para el éxito a largo plazo de cualquier empresa u organización.
unidades producidas Productividad
insumos usados
=