2. Pautas longitudinales de emancipación juvenil
2.6. Conclusiones
La juventud se enmarca en un itinerario biográfico entendido como una secuencia de sucesos en el ámbito familiar, formativo, la- boral, etc., fruto de elecciones racionales individuales, afectadas por un contexto social, económico y político determinado. En este ca- pítulo se ha presentado una reconstrucción del recorrido en estos tres ámbitos, comentándose, en primer lugar, los aspectos más des- tacados en la evolución histórica en España, para continuar con la elaboración de un modelo de emancipación juvenil.
De hecho, en este capítulo se ha tratado no tanto de la juventud como de la emancipación familiar, una transición que marca el fin del período juvenil, delimitada aquí como el evento que supone la formación de un hogar autónomo o de un núcleo familiar propio.
Un hogar autónomo se ha definido como una vivienda independien- te de la paterna, y un núcleo familiar propio se ha definido como aquél formado por una pareja (en unión consensual o matrimonial).
En la evolución de las tasas de emancipación en España en las úl- timas décadas se ha apreciado una fase de rejuvenecimiento entre las generaciones nacidas en los años veinte, treinta y cuarenta, y una fase de retraso para las nacidas durante los años cincuenta y sesen- ta. En contraste, no ha variado en demasía la vía utilizada en la
emancipación familiar, pues la misma siempre ha sido mayoritaria- mente la que transita desde la soltería en casa de los padres al ma- trimonio en casa independiente. No obstante, es significativa la proporción de aquellos que forman un núcleo familiar sin abando- nar la casa de sus padres.
En general, se aprecia un sustancial y progresivo incremento del nivel de instrucción de las generaciones, aunque la velocidad en la progresión ha sido mucho mayor cuanto más contemporánea es una generación. Además, aunque entre las cohortes de nacimiento más antiguas, el acceso de la mujer a los estudios secundarios o su- periores ha sido manifiestamente inferior al del varón, esta distancia se ha ido recortando desde las generaciones nacidas a mediados de los años cincuenta, desapareciendo prácticamente para las nacidas a finales de la década de los cincuenta e invirtiéndose para las naci- das a mediados de los sesenta, entre las cuales el grado de instruc- ción de las mujeres ha sido superior al de los hombres. No obstan- te, a juzgar por los años medios de escolarización, la mujer está relativamente mucho más presente en diplomaturas que en licen- ciaturas e ingenierías, es decir, hoy día, se da una elección de la ca- rrera educativa en función del género.
Por otro lado, la evolución histórica de la relación con la activi- dad de los varones en España se ha caracterizado a lo largo del tiem- po por tres factores: en primer lugar, por la caída en 35 puntos por- centuales de la proporción de activos entre los menores de 20 años, es decir, por un significativo retraso en la edad de entrada al merca- do de trabajo; en segundo lugar, por el adelanto en la edad de pres- tación del servicio militar obligatorio y la menor afectación del mis- mo sobre la pauta de actividad por edad, y, finalmente, por una gran similitud en las proporciones de activos más allá de los 24 años, lo que da fe del mantenimiento del modelo de actividad laboral en- tre los hombres.
En contraste, la pauta laboral femenina fue muy distinta a la mascu- lina, sea cual fuere la generación observada. Era evidente que una parte muy sustantiva de la población femenina nunca entraba du- rante su juventud al mercado de trabajo y, además, de la que sí ac- cedía era también significativa la proporción de las que lo abando- naban entre los 20 y los 25 años. La evolución histórica de las pautas de actividad femenina muestra que la inserción en el mercado de
trabajo por parte de las mujeres aumentó en 40 puntos porcentua- les, es decir, cada vez eran más las mujeres que accedían al ámbito laboral, llegando a una inserción mayoritaria aunque no universal (de un 70% entre las nacidas a finales de los sesenta). Además, des- apareció del escenario español el abandono del mercado de traba- jo para dedicarse en exclusividad a la familia, ya fuere porque se combinara trabajo y familia o porque se prescindiera de esta última, o se retrasara la formación familiar más allá de los 35 años, máxima edad que aquí se estudia.
El modelo que relaciona actividad y emancipación juvenil no deja lugar a dudas y divide a la población española según género:
mientras que, para un varón, estar activo incrementaba significati- vamente sus probabilidades de estar emancipado, para una mujer las disminuía, sin que se detectara un cambio histórico en este sen- tido. En definitiva, todo parece indicar que el paso de la familia complementaria a la igualitaria (según la terminología y esquema teórico de Cabré 1994) apenas había hecho acto de presencia en la cultura española. De hecho, este modelo separado entre géneros en la pauta de emancipación podría ser una de las explicaciones del contundente retraso apreciado no sólo en las pautas de emancipa- ción, sino fundamentalmente en la constitución familiar, según la tesis que establece que la fecundidad en los países del sur de Europa no despega de su letargo a causa de la contradicción entre el mode- lo existente en, por ejemplo, las instituciones educativas (enseñán- dose en la escuela la igualdad en el papel de hombres y mujeres) y el presente en otras instituciones como, muy especialmente, la fa- milia (McDonald 1977).
En segundo lugar, con respecto a la escolarización, hay que des- tacar que estar estudiando nunca ha significado mucho entre los va- rones, y sólo para las generaciones más modernas se observa una probabilidad ínfimamente mayor de estar emancipado entre los hombres que no estaban estudiando que entre los que lo estaban.
Con todo y en conclusión, una vez controladas las variables de acti- vidad y nivel de instrucción, el estar escolarizado para los hombres no ha marcado históricamente ninguna diferencia en las propor- ciones de familiarmente emancipados.
Por el contrario, de nuevo, se descubre entre las mujeres una realidad social muy distinta, es decir, la relación entre escolarización
y emancipación se presentaba separada por géneros. En este senti- do, el modelo más contemporáneo retorna al registrado entre las generaciones más antiguas analizadas, en que, una vez controlado el efecto de la relación con la actividad y el nivel de instrucción al- canzado, para las mujeres con una carrera educativa más extensa, estar aún estudiando estaba asociado a vivir soltera en casa de los pa- dres. Debe anotarse, sin embargo, que la asociación detectada no supone ninguna relación de causa-efecto; por tanto, se puede estar ante unas mujeres que aprovechen el hecho de convivir con sus pa- dres para estudiar más, como que precisen ante la larga carrera en educación superior elegida, del apoyo de sus padres y, en conse- cuencia, no puedan abandonar el domicilio familiar hasta dar por concluidos los estudios.
Finalmente, el nivel de instrucción —una vez se le eximía de las interferencias provocadas por el hecho de estar estudiando y de es- tar inserto en el mercado de trabajo— presentaba un efecto signifi- cativo y en el mismo sentido para ambos sexos. La evolución histó- rica había conducido a un modelo en que los mayores niveles educativos suponían una mayor probabilidad de estar en soltería y conviviendo con los padres, independientemente de que se estuvie- ra o no estudiando en un momento dado. Bien parece que estudiar mucho provocaba posponer la emancipación, tanto entre los hom- bres como entre las mujeres.
En definitiva, el modelo masculino actual está en tensión entre una actividad laboral que potencia la emancipación y un nivel de instruc- ción que la inhibe. En contraste, entre las mujeres, tanto la actividad laboral, como la escolarización y el nivel de instrucción se muestran como factores negativamente asociados a la emancipación femenina.
Agradecimientos
Este trabajo se ha beneficiado de las ayudas a Proyectos de Investi- gación del Ministerio de Ciencia y Tecnología para los estudios so- bre «Migraciones internas, constitución familiar y Empleo: Dinámi- cas temporales y territoriales» (referencia SEJ2004-01534) y sobre
«Demografía e integración social de la población de nacionalidad extranjera en España» (referencia SEJ2004-00846).
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Albert Esteve Palós Clara Cortina Trilla
Centro de Estudios Demográficos
3.1. Introducción
En este capítulo se analiza la composición de las parejas en Espa- ña mediante la comparación de las características de los cónyu- ges1 con el objetivo de responder a la siguiente pregunta: ¿con quién se emparejan los españoles? En concreto, exploramos tres dimensiones básicas de homogamia —edad, nivel de instrucción y origen geográfico— entre las generaciones nacidas en las déca- das centrales del siglo XXy que forman hoy la mayoría de parejas en España, en un contexto histórico caracterizado por el retraso del calendario nupcial, la expansión de la estructura educativa y el auge y posterior declive de las migraciones internas. Dichas transformaciones han condicionado las opciones de los indivi- duos en el mercado matrimonial y, consecuentemente, deben ser tomadas en consideración al analizar los niveles de homogamia conyugal.
Los microdatos del Movimiento Natural de la Población (MNP) y del censo de población de 2001 proveen los datos utilizados en esta investigación. El desigual diseño de estas fuentes condiciona la perspectiva y la unidad de análisis —los matrimonios para el MNP y todas las parejas para el censo de población—. El objetivo es distin- guir, para cada una de las dimensiones analizadas, los efectos es- tructurales de los específicos de homogamia, medidos éstos como cualquier desviación respecto a un escenario que sólo estuviera de-
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1 En este capítulo se considerarán cónyuges tanto a los miembros de una unión ma- trimonial como, por extensión, a los de una unión consensual.
3. ¿Con quién se emparejan los españoles?
Homogamia conyugal por edad, nivel de
instrucción y origen geográfico
terminado por el azar. Para ello, se utilizan técnicas diversas como la estandarización directa o los modelos loglineales.
El capítulo se estructura en cinco partes. En la primera parte se aborda sucintamente las cuestiones teóricas relacionadas con la ho- mogamia conyugal y realizamos un breve estado de la cuestión de los principales trabajos sobre el tema en España. La segunda, ter- cera y cuarta parte analizan, respectivamente, la homogamia por edad, nivel de instrucción y lugar de nacimiento, siguiendo un es- quema similar: en primer lugar, mostrando las transformaciones del contexto y, en segundo lugar, analizando los niveles de homo- gamia a luz de los planteamientos teóricos esbozados en cada sec- ción, y en el marco de las transformaciones que han afectado las ca- racterísticas estructurales del mercado matrimonial. Finalmente, en la quinta y última parte, a modo de conclusión, se resumen los principales hallazgos y apuntamos algunos elementos para la dis- cusión.