2. Pautas longitudinales de emancipación juvenil
4.6. Un modelo de los efectos de la segunda transición
4.6.2. Presentación de los principales resultados del modelo
los últimos treinta años se caracteriza, principalmente, por el retraso de la edad a la maternidad, que se explica en parte por el retraso en la formación de las uniones y en parte por el alargamiento del perío- do entre constitución de la pareja y nacimiento del primer hijo.
Para simular esta evolución, en primer lugar se han calculado los ni- veles de fecundidad para cada orden de nacimiento asociados a un rango amplio de variación de las edades de las mujeres a la forma- ción de la primera unión. Para simplificar las cosas, se supondrá que esta edad no es la real de la formación de la unión sino aquella en la que la pareja decide tener un primer hijo, es decir, cuando deja de utilizar medios anticonceptivos. El gráfico 4.7a presenta lo que los demógrafos han dado en llamar probabilidades de agrandamiento de la fecundidad femenina, en función de la edad media a partir de la cual las parejas abandonan la anticoncepción para tener hijos,
que para simplificar consideraremos que es la «edad a la primera unión». Los datos de este gráfico corresponden solamente a mu- jeres que forman una unión, dejando de lado las que no lo hacen, y que además no se divorcian, ni enviudan. Más adelante introdu- cimos en el modelo los efectos de la soltería, del divorcio o sepa- ración, de la viudedad y las segundas uniones. El primer valor, defi- nido como p0–>1, es la proporción de mujeres en unión que tienen un primer hijo. Este indicador corresponde al a0presentado en el epígrafe 4 y su interpretación es la misma: el complemento a uno de p0–>1es la proporción de mujeres sin hijos, la infecundidad. El se- gundo valor, p0–>2, es la proporción de mujeres con un hijo que tie- nen un segundo y los valores siguientes representan las mujeres con nhijos que tienen un hijo suplementario. Aunque estas últimas pro- porciones no nos interesan directamente en nuestro análisis, resul- ta útil presentarlas para poder compararlas con el valor p0–>1, que es el único directamente relacionado con la infecundidad definitiva total. Otra manera, más útil para el análisis, de presentar estas pro- babilidades, es asociándolas a la edad media a la maternidad de cada orden (gráfico 4.7b). Como para el gráfico 4.7a, se trata de proba-
GRÁFICO 4.7a: Nivel de las probabilidades de agrandamiento de las mujeres en unión a los 50 años y sin uso de anticonceptivos,
por edad a la formación de la primera unión
Nota:Datos de la microsimulación.
bilidades de agrandamiento de las mujeres que viven en pareja al cumplir los 50 años.
Si se analizan los datos presentados en el gráfico 4.7b, se puede observar el efecto del retraso de la edad a la primera maternidad so- bre la proporción final de infecundidad (que es el complemento a uno de p0–>1). Esta proporción alcanza un 5% para una edad a la pri- mera maternidad de 20 años, lo que constituye un valor mínimo, en gran parte determinado por factores fisiológicos, ya que debemos tener en cuenta que, habiendo considerado sólo las mujeres que vi- ven en unión a los 50 años, se han excluido aquí los efectos de las se- paraciones y de la soltería definitiva. Si se considera esta proporción de infecundidad involuntaria a una edad media a la primera mater- nidad más realista, obtenemos proporciones de un 10% a los 26 años y de un 20% a los 34 años.
Es interesante comparar la primera probabilidad de agranda- miento con las otras probabilidades y preguntarse por qué sus valo- res son tan distintos. La respuesta reside en el hecho de que los va- lores de las probabilidades de agrandamiento a partir del segundo hijo se explican básicamente por los factores fisiológicos depen-
GRÁFICO 4.7b:Nivel de las probabilidades de agrandamiento de las mujeres en unión a los 50 años y sin uso de anticonceptivos,
por edad a cada orden de nacimiento
Nota:Datos de la microsimulación.
dientes de la edad, que han sido presentados en el primer epígrafe (progresión de la esterilidad definitiva, caída de la fecundabilidad, incremento del riesgo de interrupción del embarazo por causas na- turales). En cambio, los valores de la probabilidad de agrandamien- to por el primer hijo, asociado a la infecundidad, dependen, además del nivel de esterilidad definitiva a los 20 años, de las diferencias de edad al matrimonio y de la fecundabilidad entre las mujeres.
Si nos concentramos exclusivamente en el análisis de la primera probabilidad, correspondiente al primer hijo, podemos incorporar ahora en nuestra interpretación el efecto de la defunción del cón- yuge (que llamaremos, para simplificar, viudedad) y el hecho que no todas las mujeres forman unión (al que nos referiremos como soltería). El gráfico 4.8 permite conocer los valores de infecundi- dad, de tal manera que éstos tengan en cuenta tanto la viudedad como la soltería. Se parte de una primera curva llamada «Todas en unión» que recoge los niveles de infecundidad asociados a la varia- ble p0–>1del gráfico anterior, es decir, si todas las mujeres están en unión a los 50 años. Se añade una segunda curva llamada «Efecto viudedad», que permite medir el incremento de la infecundidad asociado a la mortalidad del marido, en virtud de los riesgos de mor- talidad actuales, teniendo en cuenta la diferencia de edad de los cónyuges. Como es lógico, la diferencia es mayor para edades me- dias a la primera maternidad más elevadas y, por ejemplo, en un caso extremo de mujeres que tendrían como término medio su pri- mer hijo a los 40 años, el efecto de la mortalidad del cónyuge hace pasar el nivel de infecundidad involuntaria de aproximadamente 38 a 42%. La infecundidad simulada aumenta mucho más si tenemos en cuenta el hecho de que no todas las mujeres forman una unión.
La soltería ha tenido en los últimos siglos un papel importante en Europa, y la proporción de mujeres solteras sobrepasaba el 10% a principios de siglo en muchos países europeos. En la actualidad la «soltería definitiva» (es decir, utilizando un lenguaje más neutro, la proporción de mujeres que no han formado al menos una unión a los 50 años) es menor que en el pasado, pero sigue siendo superior en general al 5%, con tendencia a aumentar para las generaciones más jóvenes, nacidas a partir de los años setenta (Devolder 2005).
Se ha simulado dos niveles de infecundidad involuntaria que tie- nen en cuenta los efectos de la soltería (además de los efectos de la
mortalidad masculina), en función de una proporción de 5 y 10%
de mujeres que no han formado una primera unión a los 50 años.
Corresponden a las curvas Efecto viudedad y soltería 5%y Efecto viu- dedad y soltería 10%del gráfico 4.8. Los resultados son espectacula- res porque se obtiene que, para todas las mujeres, el nivel de infe- cundidad alcanza el 20% para una edad media a la primera maternidad de alrededor de los 32,5 años, siempre que se considere la viudedad pero no la soltería; si añadimos una soltería razonable del 5%, este 20% de infecundidad se produce alrededor de los 30 años, y esta proporción del 20% se alcanza a los 27 años si la soltería supuesta, igualmente realista, fuera de un 10%.
En cambio, cuando se intenta medir el efecto del divorcio sobre el nivel de infecundidad, los resultados no resultan tan convincen- tes (gráfico 4.9) porque, aun suponiendo niveles elevados de divor- cio, éstos no parecen tener un impacto significativo en el nivel de infecundidad involuntaria obtenido, que sólo aumenta un punto de manera simultánea en todas las edades a la primera maternidad.
Este débil efecto del divorcio puede ser el resultado de una modeli- zación incompleta por nuestra parte, que tiene en cuenta de forma muy limitada el tiempo que separa la formación de la unión del pri- mer nacimiento, intervalo que se está ampliando en los últimos años. Puesto que, en nuestro modelo, la mayor parte de los divor- cios se producen después del nacimiento del primer hijo, es proba- ble que, si se considera plenamente este intervalo entre el momen- to de la unión y el primer embarazo, el efecto del divorcio sobre la infecundidad que se obtendría sería más significativo.
Los resultados de nuestro modelo de infecundidad involuntaria permitirán ahora establecer la importancia del componente invo- luntario y, por contraposición del voluntario, en la evolución de la infecundidad total en los países europeos. Se presenta, en el gráfi- co 4.10, la relación entre el nivel de infecundidad definitiva y la edad a la primera maternidad en las generaciones recientes para es- tos países. Los niveles de infecundidad observada se relacionan, en cada gráfico, con cinco curvas de infecundidad involuntaria del mo- delo, obtenidas bajo distintos supuestos de soltería definitiva, com- prendidos entre dos niveles extremos poco realistas, de 0 a 20%, in- tervalo en el que se incluyen las hipótesis que se consideran como más plausibles (5 y 10%).
GRÁFICO 4.8:Nivel de infecundidad involuntaria de las mujeres que siguen en unión a los 50 años, comparado con las mujeres en unión o viudas, y con el total de mujeres (con una soltería definitiva de 5 y 10%), sin divorcio ni anticoncepción
Nota: Todas en unión:mujeres que siguen en unión a los 50 años. Efecto viudedad:mujeres en unión o viudas a los 50 años. Efecto viudedad y soltería 5%: mujeres en unión, viudas o solteras a los 50 años, con una proporción de soltería a esta edad de 5%.
Efecto viudedad y soltería 10%:ídem con una soltería de 10%.
GRÁFICO 4.9:Nivel de infecundidad involuntaria de las mujeres, con efecto de la viudedad, una soltería definitiva del 10%, con
o sin divorcio, sin anticoncepción
Nota: Efecto viudedad y soltería 10%:mujeres en unión, viudas o solteras a los 50 años, con una proporción de soltería a esta edad de 10%. Efecto viudedad, soltería 10% y divorcio 80%: en esta curva se añade el efecto de un riesgo de divorcio elevado, con un ni- vel final de 80% después de 40 años de unión, para parejas sin hijos, y sin segundas uniones.
GRÁFICO 4.10: Infecundidad definitiva y edad a la primera maternidad:
el peso de la infecundidad involuntaria
(porcentajes)
a) Europa occidental
b) Europa del norte
GRÁFICO 4.10 (cont.): Infecundidad definitiva y edad a la primera maternidad:
el peso de la infecundidad involuntaria
(porcentajes)
b) (cont.): Europa del norte
c) Europa del sur
GRÁFICO 4.10 (cont.): Infecundidad definitiva y edad a la primera maternidad:
el peso de la infecundidad involuntaria
(porcentajes)
d) Europa del este
GRÁFICO 4.10 (cont.): Infecundidad definitiva y edad a la primera maternidad:
el peso de la infecundidad involuntaria
(porcentajes)
e) Europa del este
Fuente:Datos del ODE para la infecundidad total y la edad a la primera maternidad. Cada punto representa el nivel de infe- cundidad total y de la edad a la primera maternidad de una generación. El punto con un nivel más bajo, tanto de la infecun- didad como de la edad, corresponden en general a la generación más antigua, y el punto de nivel más elevado a la generación más reciente. Las cinco curvas en grises corresponden a los resultados del modelo de infecundidad involuntaria. Cada curva re- presenta el nivel de infecundidad involuntaria en función de la edad a la primera maternidad, con efecto de la viudedad, aso- ciado a un nivel de soltería definitiva que oscila entre el 0 y el 20%.
En cada uno de estos gráficos, los datos observados correspon- den a la nube de puntos. Cada punto indica el nivel de infecundi- dad total y de la edad a la primera maternidad de una generación concreta. En general, el punto con el valor más bajo, tanto de infe- cundidad como de la edad a la primera maternidad, corresponde a la generación más antigua, y el punto con el valor más elevado de estas dos variables corresponde a la generación más reciente. Los puntos intermedios suelen entonces corresponder a la evolución de ambas variables para las generaciones intermedias. Las curvas de la microsimulación permiten deducir el nivel de soltería definitiva que se asocia con cada punto, con la hipótesis de que no hay infecundi- dad voluntaria. Por ejemplo, para Inglaterra y Gales, el punto que corresponde a la generación de 1968 refleja un nivel observado de infecundidad de 21%, el cual está asociado con una edad a la pri- mera maternidad, también observada, de 26,3 años. Este modelo in- dica que, si todas las parejas desean tener hijos (es decir, sin infe- cundidad voluntaria), estos niveles observados serían compatibles con una soltería definitiva de aproximadamente 12%. Este nivel de soltería, necesario para explicar la infecundidad observada sola- mente por factores involuntarios, es claramente demasiado elevado.
Por ejemplo, según los datos de las encuestas europeas de fecundi- dad más recientes (las Fertility and Family Surveyscoordinadas por las Naciones Unidas), según el país, entre un 3 y 9% de las mujeres eu- ropeas nacidas entre 1945 y 1955 no habían formado una unión a los 40 años. Supondremos en adelante que el nivel de soltería defi- nitivo más elevado que podemos encontrar actualmente en Europa es de 10%. Entonces si el nivel de soltería, compatible con la infe- cundidad y la edad a la primera maternidad observadas, es superior a este umbral de 10%, es necesario suponer que para la generación y el país estudiado hay una incidencia de los comportamientos de re- chazo de la maternidad o la paternidad, es decir, que una parte de las parejas no tienen hijos porque desean no tenerlos. Se utiliza en- tonces el criterio siguiente para determinar la importancia respecti- va de la infecundidad involuntaria y voluntaria:
— La infecundidad observada que corresponde, según este mo- delo, con un nivel de soltería definitiva inferior o igual a 10%
será considerada como involuntaria.
— Si, según este modelo, para explicar el nivel de infecundidad total de una generación sólo por factores involuntarios, se debe suponer que la soltería definitiva es superior al umbral del 10%, se concluirá que esto no es posible, y que una parte de la infecundidad observada es voluntaria. Esta parte corres- ponde a la diferencia entre el valor de la soltería según el modelo y el nivel máximo que se considera como razonable, es decir, el umbral del 10%. En el caso de Inglaterra y Gales, para la generación de 1968 que se comentaba anteriormen- te, para que la infecundidad observada se explique total- mente por determinantes involuntarios, tendríamos que su- poner una soltería final de 12%. Como se retiene un valor máximo de 10%, entonces el 2% sobrante corresponde a la infecundidad voluntaria, es decir, al hecho de que hay pare- jas que no quieren tener hijos. Para estimar el peso del com- ponente voluntario de la infecundidad, se procede de la si- guiente manera: se calcula primero un nivel de infecundidad involuntaria que corresponde con un nivel de soltería defini- tiva de 10%. Si la infecundidad total observada es superior a este nivel involuntario, entonces la diferencia corresponde a la infecundidad voluntaria.
Si se aplica este criterio al conjunto de los países analizados, los principales resultados son los siguientes:
a) En algunos países el importante incremento de la infecundi- dad total puede explicarse de manera casi exclusiva por el componente involuntario, es decir, por el retraso en la edad a la maternidad y el probable aumento de la proporción de mujeres que no forman unión (aunque siempre por debajo del umbral de soltería del 10%). Estos países son Irlanda, Paí- ses Bajos y, en la Europa del sur, España e Italia, cuyos niveles elevados de infecundidad son compatibles con niveles de sol- tería definitiva inferiores al 10%.
b) En cambio, en otro grupo de países, una parte significativa del aumento de la infecundidad total corresponde al compo- nente voluntario. Austria encabeza este grupo de países que se encuentran sobre todo en Europa central y oriental: Bul-
garia, Croacia, Hungría, Letonia, Polonia, Eslovaquia y Eslo- venia.
Entre ambos grupos se tiene también otros países, como In- glaterra-Gales y Grecia, donde los niveles de infecundidad empie- zan a superar el límite de la infecundidad involuntaria, que se si- túa en niveles de soltería de entre un 5 y un 10%. Debemos decir que, a falta de información fiable sobre las edades a la primera maternidad, no ha sido posible elaborar los gráficos para los paí- ses de Europa occidental que tienen elevados niveles de infecun- didad, explicados probablemente también por la infecundidad voluntaria. Entre este último grupo de países destacan los casos de la antigua Alemania occidental y de Suiza que muy probable- mente se estén acercando a Austria y a los países donde el peso del componente voluntario es significativo. Otra observación nece- saria es la advertencia de que los datos de infecundidad de algunos países, y para algunas generaciones, son claramente incompatibles con las previsiones del modelo. Por ejemplo, descubrimos que, en un número importante de países de Europa central y oriental, el nivel de infecundidad desciende en algunas generaciones por debajo del 5% hasta alcanzar el 1%. Las estadísticas del movimien- to natural de la población no son totalmente fiables y estos nive- les de infecundidad son indudablemente demasiado bajos, es de- cir, subestimados, para estas generaciones. En Portugal se observa también una situación similar, cuya explicación podría bien ser la misma: la infecundidad está claramente subestimada para estas generaciones en las estadísticas oficiales del país. En menor me- dida, episodios de subestimación por algunas generaciones tam- bién han sido detectados en España e Irlanda.
Finalmente, se afronta la tarea más difícil, que es la de intentar una estimación del peso de los componentes voluntarios e involun- tarios de la infecundidad, para aquellos países que hemos identifi- cado que presentan niveles elevados de infecundidad. Para hacerlo sería necesario disponer de datos exactos de soltería definitiva, es decir, de las proporciones de mujeres que nunca han formado una unión cuando cumplen los 50 años. Esta información no se en- cuentra disponible para permitirnos construir las series generacio- nales requeridas y, sin embargo, se supera esta limitación trabajan-
do a partir de hipótesis razonables de soltería definitiva para los paí- ses de Europa occidental, con valores de entre el 5 y el 10%.
De este modo, se comprueba en los gráficos que los niveles de in- fecundidad total de Austria se sitúan por encima del 20%, mientras que las edades a la maternidad indican que, en el supuesto de que no haya infecundidad voluntaria, el valor de la soltería definitiva se acercaría al 15%. Se aplica el criterio definido anteriormente, y esti- mamos que la infecundidad voluntaria explica un 22% de la infe- cundidad total. Haciendo lo mismo para el conjunto de los países analizados, se obtiene una estimación del peso del componente vo- luntario en la infecundidad total, que figura en el cuadro 4.2. Esto permite hacer las observaciones siguientes:
a) El aumento reciente de la infecundidad en Europa se explica en gran parte por determinantes involuntarios, que explican, según el país, entre el 60 y el 100% del total. El factor princi- pal en este aumento de la infecundidad involuntaria es el re- traso de la edad de inicio de la vida reproductiva, que condu- ce al aumento de la edad a la primera maternidad.
b) Hay un grupo importante de países por el cual el aumento de la infecundidad puede explicarse de forma integral por los factores involuntarios: los países escandinavos (menos Fin- landia), los países de Europa del sur, la mayoría de los países de Europa occidental y un número significativo de países de Europa central y del este.
c) Hay otro grupo de países en los cuales la infecundidad eleva- da se explica en parte por el componente voluntario. Esto ocurre sobre todo en países de Europa central y del este, como Polonia, Eslovaquia, Croacia y, en Europa occidental, Austria y, en menor medida, Inglaterra y Gales. A este grupo de países podríamos añadir seguramente la ex RFA y Suiza, aunque faltan datos precisos para un cálculo. En estos países se estima que el componente voluntario, de rechazo de la ma- ternidad, explica entre el 20 y hasta el 40% del total de la in- fecundidad.