• No se han encontrado resultados

CONCLUSIONES

In document INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL T E S I S (página 146-150)

Se ha desarrollado una línea de investigación epistemológica de carácter primordialmente histórico, en atención a la obra de varios filósofos de la ciencia (Lakatos, Feyerabend, Bachelard y Adorno), encaminada a demostrar cómo es y ha sido la ciencia, no lo que ésta debería ser. Esto ha permitido, a su vez, estructurar argumentos sobre un problema epistemológico: la naturaleza del conocimiento científico.

Como hemos visto, la historia del método científico, las teorías científicas de la ciencia misma, muestran contradicciones y controversias que han sido superadas algunas veces mediante la dialéctica, es decir, la lucha de argumentos “contrarios” o adversativos, y también la autocrítica, el diálogo, la negación de conceptos que se creían bien fundamentados. Pero aún dentro de una misma corriente metodológica se plantea muchas veces esta lucha; por ejemplo, cuando Popper expone la visión dentro del racionalismo crítico de considerar como motor del progreso científico la “lucha entre una teoría y un experimento”, o bien como Lakatos lo concibe, la “lucha entre dos teorías y un experimento”. Con esto, el carácter dialéctico de estas situaciones es claro;

de ahí la importancia que en este trabajo se le ha atribuido a la dialéctica107

Los ejemplos tratados en el capítulo IV permitieron tratar el problema epistemológico sobre la naturaleza del conocimiento científico, por lo que se mostró (en

.

Más aún, el análisis histórico que se hizo sobre el concepto de ciencia (sección I.1), nos permitió traer a colación distintas concepciones que sobre la ciencia han tenido varios pensadores, con lo cual se pudo comenzar a fundamentar la tesis para:

………Entender a la ciencia como un proceso dialéctico, como una más de las actividades humanas, y ver al conocimiento científico como un desarrollo dialéctico del espíritu humano, que implica reformar cuadros racionales y aceptar nuevas realidades.

conjunción con lo tratado en el capítulo II) a su vez, que el espíritu humano ha ido descubriendo, a lo largo de la historia, nuevas realidades, métodos, tecnologías, etc., que han contribuido a su desenvolvimiento en la búsqueda de conocimiento, llegando a mostrar también que la ciencia es una de tantas formas en que el espíritu humano comprende la realidad, y que a su vez corresponde a un proceso dialéctico. Trayendo como consecuencia el hecho de que la actividad en ciencia implica reformar ciertos cuadros racionales y aceptar nuevas realidades.

Además, se pudo también concluir que:

En ciencia se progresa también por eliminación de errores y no necesariamente por aumento de verdades.

Por cierto, la investigación también abarcó parte de los aspectos relacionados con el lenguaje científico, el nivel racional y práctico de la ciencia, así como la actitud que el científico asume frente a su objeto de estudio. Teoría y práctica científicas se encuentran al mismo nivel y forman parte importante del proceso de hacer ciencia; a veces la teoría legitima la práctica, a veces ésta legitima a aquélla, lo cual no implica ni que la ciencia sea irracional, ni que sólo deba ser racional, simplemente el aspecto dialéctico (de autocrítica) juega un papel importante durante el proceso de hacer ciencia.

En la investigación se ha identificado también que los conceptos y teorías científicas tienen un carácter dialéctico, que muchas veces pueden convivir con sus contrarios, y que la contradicción de una teoría o concepto no precisamente es sinónimo de error en ciencia. Ejemplo de esto último fue lo desarrollado en la sección IV.1, donde se observa que un concepto que corresponde a la contradicción de otro adquiere cierta

“positividad”, y llega a “convivir” con su contrario sin afectar a una teoría o a un ciclo de investigación.

Más aún, sin ser precisamente el eje principal de nuestro trabajo, resulta indispensable señalar que al concebir a la ciencia como una actividad humana, surgen diversos problemas metodológicos y epistemológicos, relacionados fundamentalmente

con el carácter ético, social y cultural de la ciencia, pues es un hecho que ésta corresponde a su vez a uno más de los productos humanos, el cual, como dijera Lakatos:

En mi opinión, la ciencia, como tal, no tiene ninguna responsabilidad social.

En mi opinión es la sociedad quien tiene una responsabilidad: la de mantener la tradición científica apolítica e incomprometida y permitir que la ciencia busque la verdad en la forma determinada puramente por su vida interna.

Desde luego, los científicos, en cuanto ciudadanos, tienen la responsabilidad, como cualquier otro ciudadano, de velar porque la ciencia sea aplicada a fines sociales y políticos correctos. (Lakatos, 1999, 341).

No por nada ya Feyerabend resaltó tales aspectos fundamentales en el contexto de una sociedad tecnificada, más preocupada por desarrollar tecnología que por las implicaciones que ésta y la ciencia misma puedan tener sobre ellos mismos y la sociedad; desde la aplicación directa de ciertos logros científicos en el terreno bélico, surgió un debate importante acerca de la administración y aplicaciones de la ciencia, donde el problema no era ya sólo su legitimación, sino ¿qué usos presentes o futuros se le deben dar a la ciencia? ¿Quién o quiénes son los indicados para juzgar dichas aplicaciones? ¿Los gobiernos, la sociedad o los mismos científicos? Feyerabend nos plantea éstas y otras interrogantes en su libro La ciencia en una sociedad libre (1998), donde nos habla incluso de una ética científica, y una psicología científica, lo cual ya había sido considerado ampliamente por Gastón Bachelard en su libro La formación del espíritu científico (2000).

El sentido de diálogo de la dialéctica estuvo ejemplificado en cada uno de los capítulos, sobre todo en los tres primeros, pues se pudo observar cómo en muchas ocasiones un autor, un científico, refuta, contradice o corrige a otro, y a su vez éste puede ser corregido, sin necesariamente implicar esto el abandono de sus ideas o teorías donde éstas sigan siendo fructíferas; otra vez, la ciencia progresa por eliminación de errores no por acumulación de verdades.

Asimismo, al insertar en la concepción de dialéctica ciertos rasgos de la Dialéctica Negativa de Th. W. Adorno, se ha mostrado la consistencia de hacer una

filosofía de la ciencia crítica y polémica, no ortodoxa, como efectivamente ha sido desde hace unas décadas, pues la mayoría de los trabajos y debates giran alrededor de estas actitudes. Con esto último, se deja abierta la posibilidad de nuevas investigaciones relacionadas con dicho problema, en relación no sólo con los pensadores tratados en el presente trabajo; ello requerirá de un amplio tratamiento desde la perspectiva no sólo de la filosofía de la ciencia sino también de una ciencia de la ciencia.

RECOMENDACIONES PARA TRABAJOS

In document INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL T E S I S (página 146-150)