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Coste de la financiación, acceso al crédito y garantías

2. Caracterización de la banca relacional y revisión

2.2. Ventajas e inconvenientes para las partes: acceso al crédito,

2.2.1. Coste de la financiación, acceso al crédito y garantías

tensidad de la relación sobre el tipo de interés de los préstamos y el acceso a la financiación. Generalmente se utilizan bases de datos de préstamos bancarios a medianas y pequeñas empresas, obtenidos mediante encuestas o bases de datos constituidas por las carteras de crédito de entidades financieras.

Petersen y Rajan (1994) dan por sentado el valor de la relación entre la entidad bancaria y las pymes y utilizan el National Survey of Small Business Financede los Estados Unidos para analizar su efecto sobre la disponibilidad de financiación y el tipo de interés que pa- gan por ésta. Sus resultados muestran que, cuando existe fuerte re- lación entre el cliente y la entidad, no se observan mejoras en el pre- cio de la financiación que recibe la empresa, aunque sí en la disponibilidad del crédito. Encuentran que aquellas empresas que recurren a la financiación a través de un número más amplio de re- laciones bancarias se ven obligadas a pagar tipos de interés superio- res y reducen su disponibilidad de fondos. Los resultados de Elsas y Kranhnen (1998) apuntan en esta misma dirección. Realizan su aplicación empírica para una muestra de las carteras de crédito de cinco grandes bancos alemanes y utilizan como medida relacional si el banco es o no el principal intermediario para la empresa (house- bank). Los resultados muestran que la relación bancaria facilita la obtención de liquidez en empresas que han sufrido un deterioro inesperado de la calidad crediticia. En este sentido, el trabajo apun- ta que las empresas no temen tanto el holdup problemsino que valo- ran que el banco, una vez ha establecido la relación, no puede ne- gar crédito aunque la relación se deteriore (soft-budget constraint).

Berger y Udell (1995) utilizan la misma fuente de información que Petersen y Rajan (1994), pero analizan los efectos de la dura- ción de la relación bancaria sobre el tipo de interés y los requeri- mientos de activos de garantía de las líneas de crédito. Argumentan que el motivo para centrarse en las líneas de crédito es que este tipo de actividades bancarias es, en sí misma, una formalización de la re- lación bancaria entre el cliente y la entidad. En sus resultados en- cuentran una correlación negativa entre el tipo de interés y la dura- ción de la relación y, conforme aumenta ésta, los requerimientos de activos de garantía son menores. Por tanto, constituye evidencia del valor que genera la intensificación de la relación entre el banco y su cliente. Con la misma fuente de información, Chakraborty y Hu (2006) analizan el efecto de los requerimientos de colateral de las lí- neas de crédito y de los préstamos concedidos fuera de la línea de crédito, así como el efecto de la duración de la relación bancaria y de la amplitud de servicios bancarios proporcionados por el banco.

Sus resultados indican que la amplitud de servicios contratados re-

duce el requerimiento de activos de garantía en los préstamos que no forman parte de una línea de crédito y no afecta en las líneas de crédito. En sentido contrario, los préstamos concedidos mediante líneas de crédito sí que requieren menores activos de garantía cuan- to más duradera es la relación bancaria, no siendo relevante para el resto de préstamos. Entre sus principales conclusiones también cabe citar que la importancia de la información adquirida de ma- nera informal (a través de la duración y la relación) no disminuye con la existencia de mayor información pública disponible, ya que la exigencia de activos de garantía no disminuye con la edad de la empresa.

Degryse y Ongena (2005) utilizan dos indicadores de la dura- ción de la relación. Sus resultados apuntan a que, a mayor intensi- dad de la relación entre el cliente y el banco, menor es el tipo de in- terés. Sin embargo, a mayor duración de la relación, mayor es el tipo de interés.

Harhoff y Körting (1998) utilizan una encuesta a 1.509 pequeñas y medianas empresas alemanas (menores de 500 empleados) para analizar los efectos de la banca relacional sobre el tipo de interés de las líneas de crédito, la disponibilidad de crédito y la demanda de garantías por parte del banco. Como medidas relacionales utilizan la duración de la relación entre el banco y la empresa, el número de bancos que prestan a la empresa y una variable que refleja si existe una relación de confianza entre la empresa y el banco. A diferencia de Berger y Udell (1995), sus resultados apuntan que la intensidad de la relación tiene efectos más importantes sobre los menores re- querimientos de activos de garantía y la disponibilidad de crédito que sobre los tipos de interés.

Cole (1998) centra su análisis en la importancia de las relaciones bancarias a la hora de disponer de financiación. Sus resultados muestran que es más probable que un banco financie a una empre- sa con la que ya tenía previamente una relación (fundamentalmen- te a través de cuentas de ahorro y servicios de gestión de activos), aunque la duración de la relación no es determinante. En la aplica- ción empírica se considera conjuntamente la edad de la empresa

—como proxy de la capacidad de obtener información pública— y la duración de la relación bancaria —como indicador de la capacidad del banco de disponer de información privada de los clientes—. El

autor concluye que, al ser la duración de la relación estadísticamen- te significativa cuando se incluye conjuntamente con la edad de la empresa, la relación genera información privada para el banco ya que lo ayuda en la decisión de conceder o no los préstamos. Ade- más, tanto la edad, como la duración de la relación son variables que pierden capacidad explicativa con el tiempo; es decir, las enti- dades bancarias obtienen la información relevante de sus clientes en los primeros años. En este trabajo se vuelve a contrastar que, cuantas más relaciones tenga la empresa, menores serán las ventajas marginales de información derivadas de la ampliación de la rela- ción bancaria.

Degryse y Van Cayseele (2000) analizan el impacto de diversas medidas de relaciones bancarias sobre características contractuales de préstamos, a partir de una base de datos de 18.000 préstamos concedidos por un gran banco belga a pequeñas y medianas em- presas. Sus resultados muestran que el precio aumenta con la dura- ción de la relación, pero los requerimientos de activos de garantía, en cambio, disminuyen. Además, cuanto mayor es la gama de pro- ductos contratados, la generación de información del cliente es ma- yor, por lo que el tipo de interés de los préstamos es menor. Por tan- to, este trabajo matiza las consecuencias de la hipótesis planteada acerca de que las empresas quedan atrapadas en la red de relacio- nes con sus bancos pues, a medida que éstos conocen mejor a sus clientes, se observa un menor coste de la financiación y un menor requerimiento del colateral. Asimismo, también abunda en la idea de que la banca relacional se desarrolla no sólo en el ámbito de los contratos de crédito, sino en otras muchas actividades bancarias que contribuyen a tejer la red de relaciones entre un banco y su cliente y a suministrar al primero información sobre el segundo.

En concordancia con las expectativas acerca de que las posibili- dades de mantener una relación estable pueden influir sobre las condiciones de los contratos, Petersen y Rajan (1995) obtienen que las empresas jóvenes pueden disponer de financiación más fácil- mente en mercados concentrados que en mercados competitivos.

Además, los bancos suelen fijar tipos de interés menores para em- presas jóvenes en los mercados donde hay menor nivel de compe- tencia (mayor concentración del mercado), aunque el tipo de inte- rés que fijan para empresas de mayor edad esté por encima del

competitivo. Los resultados de este trabajo apoyarían la tesis de que la banca relacional hace que las empresas queden atrapadas por las entidades bancarias que las financian, que esperarían conseguir ti- pos de interés superiores conforme la relación es más duradera. La obtención por parte del banco de estas rentas en el futuro facilita que las empresas puedan obtener financiación más fácilmente en las primeras etapas de su vida que en mercados competitivos. Ange- lini, Di Salvo y Ferri (1998) también encuentran evidencia a favor de la existencia del problema del holdup de las empresas que tienen intensas relaciones con su entidad bancaria.

Egli, Ongena y Smith (2006) modelizan la decisión de inversión de un emprendedor y obtienen que la banca relacional surgirá de forma endógena en contextos en los que existe alto riesgo de impago. A par- tir del modelo que proponen, predicen una relación negativa entre el coste de la financiación y la banca relacional, gracias a la reputación que el inversor puede adquirir gracias a la relación a largo plazo. Sin embargo, si el riesgo de impago es bajo, los inversores no estarán inte- resados en establecer relaciones con sus entidades financieras, ya que pueden quedar vinculados por ésta sin obtener contrapartidas.