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LAS CRÍTICAS DE KUSCH A LA PROPUESTA DE ESTILOS DE RAZONAMIENTO

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CAPÍTULO 1. DE LOS ESTILOS DE RAZONAMIENTO CIENTÍFICO A LA EPISTEMOLOGÍA

1.3. LAS CRÍTICAS DE KUSCH A LA PROPUESTA DE ESTILOS DE RAZONAMIENTO

Un autor que ha criticado sistemáticamente las obras de Hacking sobre estilos es el sociólogo Martin Kusch, quien afirma que dicho proyecto puede nominarse como una propuesta de epistemología histórica, aun cuando Hacking no haya utilizado ese nombre para su propio trabajo. No obstante, afirma Kusch, la propuesta de estilos de razonamiento es a la vez histórica y filosófica. Histórica en la medida en que da cuenta de la emergencia y desarrollo de los estilos.

Filosófica, porque plantea importantes implicaciones para lo que entendemos por razón, razonamiento, proposiciones y entidades científicas. Dado que Hacking pretende historizar esos aspectos de la ciencia, Kusch sostiene que la nominación de epistemología histórica sería la mejor forma de describir el proyecto de estilos de razonamiento científico. Se comprende el por qué de dicha denominación si leemos a Hacking, cuando sostiene que uno de sus objetivos es demostrar que la racionalidad no es algo caído del cielo, sino que debe entenderse como un crecimiento histórico y cultural: “Las normas de la racionalidad han evolucionado” (Hacking, 2003, p. 539).

Así las cosas, Kusch (2008) afirma que la propuesta de epistemología histórica de Hacking adolece de tres vacíos explicativos que denomina como “tres desiderata”. El primer desiderátum es con relación a la nominación misma de estilo, tomada de Crombie, la cual no sería un apropiado punto de partida. El segundo tiene que ver con el relativismo que se sugiere en los primeros trabajos de Hacking (relativismo que Kusch comparte), pero que en las últimas obras ha sido negado e, incluso, con ellas se invita a una postura anti-relativista. El tercer desiderátum es con respecto a que Hacking no ha ofrecido respuestas adecuadas acerca de los criterios para individualizar los estilos y no es clara la relación que se establece entre éstos y el orden social. A continuación expondré brevemente estas críticas, para lo cual utilizaré las nominaciones acuñadas por Kusch. Como veremos, en esos cuestionamientos queda patente que este autor está hablando desde su propio campo de formación: la sociología del conocimiento científico, por lo que podemos inferir que en su propuesta se aboga por otro tipo de relaciones entre la historia, la sociología y la filosofía de la ciencia, en lo que atañe a la comprensión de lo que denominamos conocimiento científico.

El primer desiderátum atañe a la reflexividad. En este punto Kusch llama la atención acerca de que Hacking toma la idea de estilo de Crombie de una manera acrítica y, en ese sentido, es claro que si asumimos las nociones acuñadas por otros sin reflexionar acerca de sus

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implicaciones, podemos llegar a defender posiciones que quizá no estaríamos dispuestos a hacer nuestras. Cabe anotar que Hacking asegura que muchos historiadores contemporáneos son de corte revolucionario, por lo que la idea de estilo de Crombie podría parecerles como pasada de moda. A esto se suma que Hacking toma la lista de estilos de Crombie como “canónica”.

Por su parte, Kusch sostiene que detrás de la nominación de estilo de Crombie se encuentran una serie de presupuestos que valdría la pena explicitar y confrontar. Por ejemplo, Crombie (al igual que Duhem) defendía un catolicismo extremo y se inscribía en una perspectiva internalista, continuista y de larga duración con respecto a la ciencia. Así entonces, la noción de estilo de este autor cumple una función excluyente58, en el sentido de que sitúa a la ciencia de la Europa católica como una forma privilegiada de razonar.

El segundo desiderátum es acerca del relativismo. De acuerdo con Kusch, los primeros escritos de Hacking sobre estilos daban cuenta de un proyecto cercano al relativismo, pero en sus trabajos posteriores Hacking ha afirmado explícitamente que la idea de estilos de razonamiento no conduce a una postura relativista. Sin embargo, Kusch sostiene que a pesar de la posición de Hacking, su propuesta de estilos sí invita al relativismo epistémico, el cual entiende como la visión de que al menos algunos hechos concernientes a la justificación epistémica son relativos a diversas prácticas epistémicas, y que a pesar de que se desplieguen diferentes tipos de prácticas, éstas son, en algún sentido, igualmente válidas.

Algunos de los cuestionamientos de Kusch a la postura “anti-relativista” de Hacking son las siguientes: 1) Hacking afirma que una proposición puede ser verdadera en un estilo, pero falsa en otro. La réplica de Kusch es que una proposición puede ser verdadera dentro de un estilo, pero en otro puede carecer de sentido. 2) Según Hacking, los marcos conceptuales de un relativista son incompatibles, pero los estilos son compatibles. El contraargumento de Kusch es que hay estilos como el de Paracelso59 y el de la Inquisición60 que pueden ser incompatibles con respecto a otros.

3) Hacking le atribuye a los estilos la cualidad de ser ubicuos (universales). La respuesta de Kusch es que la ubicuidad no es un ataque contra la relatividad: por ejemplo, el hecho de que la gente en todas partes del mundo tenga lavado su cerebro para gustar del sabor de la Coca Cola, eso no implica que no haya diversidad de gustos. 4) Los estilos están basados, de acuerdo con

58 Ginzburg (1998), plantea y desarrolla las ideas de estilo como inclusión y estilo como exclusión.

59 Hacking (2002, cap. 12) sugiere que puede haber estilos que se extinguen, básicamente porque la gente deja de usarlos. Un ejemplo de ello es lo que denomina como el estilo de Paracelso o el estilo de la medicina renacentista. La idea central es que ese estilo se fundamentaba en que las similitudes que se presentan en la naturaleza no eran casuales, sino que tenían una razón de ser. En particular, si las hojas de una planta eran acorazonadas, ello indicaba al médico que esas estructuras ayudaban a curar las dolencias del corazón.

60 Es un ejemplo desarrollado por Allen (1993), al que me referiré en la siguiente sección.

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Hacking, en capacidades cognitivas innatas. La objeción de Kusch es que esas capacidades no determinan las prácticas y estándares que las comunidades adoptan.

Otro aspecto que es cercano al “anti-relativismo” de Hacking es que él ha tomado distancia del construccionismo, al sostener que los estilos introducen nuevos objetos, pero no los crean61. Sin embargo, Kusch pone de presente que debido a que los objetos sólo tienen existencia al interior de los estilos, esta idea es muy cercana a decir que los estilos crean sus propios objetos62. En este punto Kusch (2010, p. 168) se pregunta: ¿por qué no decir que así como creamos un estilo mientras creamos los objetos, igualmente creamos los objetos mientras creamos el estilo en el que esos objetos tienen sentido?

Por otro lado, Kusch plantea una posible contradicción en la propuesta de Hacking, en la medida en que este autor ha dicho que hay oraciones o afirmaciones que son dependientes de los estilos63, y que no pueden hacer parte de más de uno de ellos: por ejemplo, al decir que el producto interno bruto de un país es de X cantidad de dólares, esa afirmación no tendría sentido, digamos, en el estilo de laboratorio, pero sí en el estilo estadístico. No obstante, Hacking ha insistido en que los siete estilos son compatibles y complementarios. La contradicción, según Kusch, surge debido a que Hacking quiere bloquear la idea de relativismo por medio de su propuesta de afirmaciones estilo-dependientes, pero le abre las puertas al relativismo al decir que los estilos, a pesar de ser diferentes, son complementarios. En otras palabras, si los estilos son complementarios, debería haber afirmaciones (y objetos, explicaciones, evidencias, etc.) que sean comunes a todos los estilos o a la mayoría de ellos, pero si hay proposiciones que dependen de uno y sólo uno de los estilos, entonces esas afirmaciones conllevan incompatibilidad.

La última crítica que esgrime Kusch sobre el anti-relativismo atañe al hecho de que en la propuesta de Hacking el relativismo es innegable, pues a pesar de que este autor ha dicho que los estilos no son relativos a nada, Kusch ha replicado diciendo que los objetos, las sentencias y los criterios de racionalidad propios de cada estilo son relativos al estilo en cuestión. De manera más general: un relativista epistémico insiste en que las evaluaciones epistémicas son relativas a sistemas epistémicos, no que los sistemas epistémicos son relativos (Kusch, 2010, p. 168).

Kusch ha denominado el tercer desiderátum como microhistoria. En este punto, él afirma que no deberíamos olvidar las lecciones de la microhistoria, dentro de las cuales menciona: 1) el

61 Este punto no es tal claro, pues Hacking ha oscilado entre diferentes posturas al respecto. Véanse, por ejemplo, Hacking (1996a, 2006f y 2009).

62 En el sexto capítulo me concentro en el tema de cómo el estilo de laboratorio se caracteriza por la fabricación de instrumentos con los que se crean fenómenos.

63 Hacking también reconoce que hay muchas afirmaciones, por ejemplo las que usamos en la vida cotidiana, que no son dependientes de ningún estilo de razonamiento.

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hecho de que los eventos históricos han de ser explicados causalmente, 2) esos eventos no deben ser divididos artificialmente en factores internos/intelectuales y externos/sociales, y 3) las series de eventos homogéneos no deben ser tratadas como cuasi-organismos. Este último punto es, de acuerdo con Kusch, violado explícitamente por Hacking, al afirmar que los estilos de razonamiento son entidades que “maduran”, “marchan”, “llegan a ser autónomas” e

“independientes de su propia historia”. En ese sentido, es interesante notar que Hacking le concede importancia a los aspectos sociales sólo en el origen de los estilos, pero una vez que éstos se estabilizan, tienden a hacerse indiferentes con respecto a las condiciones sociales o, dicho en otros términos, devienen inmunes a la historia.

Según Kusch, este tipo de compromisos hacen que los estilos se “antropomorficen” y conduzcan la propuesta de Hacking a un modelo deísta, en la medida en que éstos prescinden de cualquier intervención “externa”. Dicho modelo es coherente con la equiparación de los estilos como organismos puesto que en que en ambos casos se da primacía a la perspectiva genética, en lugar de ecológica64, es decir que la mirada estaría puesta más en cómo los estilos se auto- justifican que en cómo se relacionan con aspectos propios del ambiente, que puede ser de diversas índoles, como normativo, económico, político, etc.

En particular, Kusch pone en el centro de sus críticas algunos aspectos del estilo de laboratorio. Por ejemplo, dice que dentro de la lista de elementos (recursos plásticos) que hacen parte de dicho estilo, se echan de menos ítems como las acciones, las interacciones, las creencias, las intenciones, los grupos, los intereses, etc., a pesar de que Hacking dice que los experimentadores y sus interacciones son el principal componente de cualquier experimento65. Debido a que las críticas de Kusch son esgrimidas principalmente desde la sociología del conocimiento científico, él afirma que en esa perspectiva la forma de vida experimental no puede asumirse como un complemento del estilo de razonamiento que se lleva a cabo en el interior del laboratorio. Para Kusch, un estilo de razonamiento es una manera en que las personas se ordenan y se organizan y, por lo tanto, hacer parte de un estilo es un proceso congruente con hacer parte

64 Llama la atención que recientemente Hacking (en prensa) haya asumido su propuesta de estilos desde un enfoque

“ecológico”, en el sentido en que los estilos están basados en capacidades humanas que suponemos universales, lo que implica que los estilos hayan devenido parte de la herencia de nuestra especie. No obstante Hacking se pregunta acerca de por qué denominar ese enfoque como ecológico, dado que muchos preferirían aludir a la historia o a la cultura. A ello responde: “Porque una creatura con nuestros cuerpos, incluyendo nuestras manos y cerebros, ha descubierto cómo usarlos para interactuar con el mundo en el que se halla. Esas capacidades podrían haber sido adaptadas para muchos otros ‘propósitos’. Es muy poco probable que todos nuestros modos de descubrir hayan sido seleccionados por tener un valor en la supervivencia”.

65 Véase Hacking (1992). En el capítulo 6 intento tomar en cuenta muchos de los aspectos que señala Kusch.

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de un mismo orden social. Así, un estilo sería una manera de organizar la labor epistémica de los diferentes agentes que participan en él.

Continuando con el estilo de laboratorio, Kusch llama la atención con respecto a que Hacking afirme que el ícono de dicho estilo no son las personas, sino los aparatos, en este caso la bomba de vacío de Boyle66. Este hecho evidencia la insistencia de Hacking en situar el desarrollo y mantenimiento de este estilo en los actores no humanos, es decir que allí se está defendiendo una separación entre lo social y lo científico, entre lo humano y lo no humano, entre lo interno y lo externo al laboratorio mismo. Así las cosas, Kusch nos invita a oponernos a tal dualismo con un monismo (o sociologismo, en sus palabras), que no hace dichas separaciones entre algo social y algo intelectual o racional. Igualmente, este autor sostiene que quizá un estudio de larga duración del estilo de laboratorio (por ejemplo desde la bomba de vacío de Boyle, hasta la física de alta energía), pueda decirnos menos acerca de la ciencia que un estudio de corta duración, en donde se tengan en cuenta diversos estilos en diferentes campos específicos de la ciencia, y en periodos particulares. Esto último, sin duda, está ausente de la propuesta de Hacking67.

Otro aspecto que es cuestionado por Kusch es con relación a diversas incongruencias que él encuentra en el proyecto de Hacking. Por ejemplo, se pregunta ¿cómo conciliar el internalismo y el continuismo propios de los estilos de Crombie, con una perspectiva discontinuista (principalmente de corte kuhniano) y parcialmente sustentado en una historiografía externalista que dice defender Hacking? Así las cosas, según Kusch, uno no puede, a la vez, defender las ideas de Crombie y declararse de “temperamento revolucionario”. En ese sentido, Kusch nos dice que la caja de herramientas de Crombie (sus seis estilos) no nos posibilita entender los cambios radicales, ni las relaciones entre las dimensiones “internas” y “externas” de la ciencia. En síntesis, Kusch afirma que los fenómenos macrohistóricos no precisan de un nuevo tipo de explicación que la que caracteriza a la microhistoria, por lo que la explicación microhistórica de dichos fenómenos es a la vez posible y deseable.

Hasta aquí hemos visto las principales críticas de Kusch a Hacking. En la siguiente sección veremos a dónde nos llevan esos cuestionamientos, cuáles debemos tomarnos en serio (y por qué) y cuáles no son el caso (y por qué).

66 Cabe recordar que Hacking desarrolla buena parte de su argumentación sobre el estilo de laboratorio a partir de lo planteado por Shapin y Shaffer (2005).

67 Volveré a estos temas en el sexto capítulo. En particular, allí elaboro una “genealogía” que va desde trabajo de Boyle hasta los orígenes de la biología molecular en donde, a mi modo de ver, podemos extraer interesantes conclusiones acerca de cómo se originan, modifican y atrincheran las normas de racionalidad científica.

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