II. MARCO TEÓRICO
1.4. Derecho a la Libertad de Expresión
escritas Machado (2013) indica: “los autores o impresores tenían que someter sus obras a un control previo que, dependiendo de la materia sobre la que versaba el libro o impreso, correspondía evaluar a diferentes instituciones; si era un libro sobre derecho, se examinaba por magistrados designados para tal fin; si de historia, por la Secretaría de Estado competente; si de religión, física o filosofía o semejantes, por autoridades religiosas o universitarias. La opinión que daban los censores se refería a originales que guardaban en sus oficinas para que, una vez editada la obra, pudiesen comprobar que no se habían producido añadidos o modificaciones. Las obras editadas se inscribían en un registro que llevaba la Compañía de Libreros (Company of Stationers)” (p.81).
Luego de ello, el primer personaje histórico que luchó contra la censura y a favor de la libertad de expresión fue John Milton quien era conocido como un apologeta de la libertad. En el año 1964, publicó un texto sin haberlo registrado con la intención de desafiar la censura de la época. Su idea principal era que la libre expresión de ideas y opiniones es esencial para el avance del conocimiento y la búsqueda de la verdad (Machado, 2013).
Por su parte, John Locke se hizo presente contra el control previo de las publicaciones con la diferencia de Milton en el sentido que lo hizo basándose en razones pragmáticas, centrándose en los derechos a la libertad de conciencia y de expresión como fundamento de su argumentación, intentando explicar lo inconveniente e inútil que resulta seguir manteniendo el régimen de censura pues si lo que se buscaba con ello es el riesgo de peligrosidad, entonces se tendría que controlar cualquier actuación humana pues todas podrían llegar a ser potencialmente peligrosas. Además, ya que la imprenta era una industria en pleno auge de la época, explicó que la censura conllevaría a la disminución del mercado nacional y el favorecimiento de los mercados extranjeros.
Otro autor que defendía el derecho a la libertad de expresión en Inglaterra es John Stuart Mill, quien su obra titulada On Liberty que en español se traduce en “Sobre la Libertad” tiene como basa la idea de que no existen las verdades absolutas por lo que, no puede reducirse al silencio ninguna opinión ni idea ya que, en un futuro, esta podría convertirse en verdad e impediría que los demás puedan conocer dichas ideas para luego contrastarlas con sus propias ideas (Climet, 2016).
En el ámbito filosófico, Aristóteles en su magistral obra “La política”, sostiene que el ser humano es un ser político innato, a menos que se encuentre en la condición de esclavitud ya que, en tal situación, su capacidad para expresar sus propias ideas y decisiones queda subordinada a la autoridad de otro.
Como se puede observar, el filósofo presenta la libertad como una condición mínima necesaria para que una persona pueda integrarse en la sociedad y actuar con autonomía. Sin embargo, no considera un elemento crucial que permite evaluar la libertad en términos intrínsecos a la condición humana, que es la garantía de su ejercicio por parte del Estado (González, 2012).
Por su parte, Emmanuel Kant estableció la frontera que divide la teoría clásica y moderna; presentó la noción de autonomía, la cual se entiende como la habilidad de autocontrol moral. Según el filósofo alemán, las relaciones entre naciones deberían consistir en una confederación de estados libres (repúblicas) que estuvieran integradas por ciudadanos libres.
Ahora bien, Kant hizo referencia al principio de publicidad, el cual se refiere a la idea de que toda acción gubernamental debe ser llevada a cabo de manera pública y
transparente, para que la sociedad pueda pronunciarse respecto al desempeño del gobierno (Gonzalez,2012).
Por último, John Rawl sostiene que cada sociedad es única y multicultural, lo que implica que la falta de protección adecuada del derecho a la libertad de expresión puede generar desigualdades sociales que deben superarse por lo cual, se plantea la pregunta cómo se puede lograr una sociedad justa con instituciones justas, siendo su respuesta que una sociedad justa es aquella en la que todos los ciudadanos tienen acceso en igualdad de condiciones a los bienes primarios necesarios para llevar a cabo su plan de vida elegido de manera autónoma y tratar de realizarlo. Si alguien no logra realizar su plan de vida, esto no significa necesariamente que la vida es injusta, sino que lo injusto sería no otorgarle los bienes primarios necesarios para intentarlo (González, 2012).
1.4.2. Definiciones del Derecho a la Libertad de expresión según autores
El Sistema Interamericano de Derechos Humanos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 19 señala:
“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
Al respecto, dicho Sistema menciona que la libertad de expresión consiste en el derecho a pensar por cuenta propia pero también el derecho a compartir sentimientos e ideas sin ningún tipo de discriminación; lo cual es clave para el ejercicio de otros derechos,
siendo piedra angular de la democracia, pues para conformar una sociedad libre y democrática es necesario que esta esté suficientemente informada1.
En palabras de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el derecho a la libertad de expresión representa de manera clara uno de los derechos individuales que reflejan la virtud inherente y característica de los seres humanos: la capacidad única y valiosa de pensar en el mundo desde nuestra perspectiva y de comunicarnos con los demás a fin de construir, a través de un proceso deliberativo, no solo el modelo de vida al que cada uno tiene derecho de adoptar, sino también el modelo de sociedad en el que deseamos vivir.
La totalidad de nuestro potencial creativo en campos como el arte, la ciencia, la tecnología y la política, entre otros, se basa principalmente en el respeto y fomento del derecho a la libertad de expresión en todos sus aspectos. Este derecho individual es crucial, ya que sin él se estaría privando a las personas de su primera y más significativa libertad: la capacidad de pensar por sí mismos y compartir sus pensamientos con los demás.
Ahora bien, en cuanto a las definiciones vertidas por distintos autores, tenemos que Solozabal (1991) sostiene que: “La libertad de expresión es el derecho a manifestar y comunicar sin trabas el propio pensamiento” (p.08).
Por su parte, Huerta (2010) refiere:
La libertad de expresión ha sido reconocida como un derecho fundamental, es decir, como un derecho esencial para el desarrollo del ser humano como tal y en colectividad. (p. 322)
1 https://hchr.org.mx/puntal/acervo-digital/derecho-a-la-libertad-de-expresion/definicion-de-libertad-de-expresion/
Por otro lado, para Fernández (2002) la libertad de expresión implica la capacidad de expresar ideas, opiniones, juicios de valor y creencias a través de diferentes medios de comunicación, pero esto también implica respetar la dignidad de los demás y evitar ser excesivamente agresivo.
La libertad de expresión es un derecho que pertenece a todos los seres humanos y les permite expresar sus ideas y opiniones libremente, ya sea a través de la publicación o comunicación de las mismas, y exige que sean respetadas por los demás. A su vez añade que es un medio elemental para la difusión de ideas y para el descubrimiento de cualquier verdad, quedando claro que la capacidad de conocer nuestro entorno y el mundo que nos rodea depende de nuestra capacidad para intercambiar ideas y aprender a través de la comunicación libre con los demás (“Libertad de expresión”, 2021).
A manera de conclusión, los autores citados coinciden en que el derecho a la libertad de expresión hace referencia a la capacidad de todo ser humano para expresar libremente sus pensamientos, opiniones, creencias, etc. sin ser limitado en el mismo, salvo por expresa limitación en la ley, pero a su vez debe ser ejercido sin mellar el honor de otros;
además, permite el desarrollo humano al poder expresarse y compartir sus ideas con la sociedad. Por lo tanto, la libertad de expresión es la capacidad de formular ideas y expresarlas abiertamente.