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I.3 La comprensión del horizonte simbólico

1.4 La educación y su clasificación

1.4.4 Educación No Formal

66 La educación formal responde a los modelos económicos globales, a su ideología, reproduce en sus espacios los deseos impuestos en una sociedad de competencia y consumo, de seres humanos desechables que pueden ser remplazados por otros con mayores calificaciones de calidad. Es por tanto como la sociedad que la engendra: un espacio de violencia, exclusión, clasificación y de frustración y lucha para quienes desean continuar en las redes discursivas del poder hegemónico.

67 cierto tipo de educación. Entonces quien no logra comprobar la dominación de los saberes que se le depositan queda sin posibilidades de certificación.

Para esta autora es necesario conocer cómo opera la educación no escolar, o no formal, distinguir qué fuerzas se debaten en ella, qué proyectos políticos sostienen, cómo los ponen en práctica, qué tipos de sujetos intentan construir, mediante qué prácticas; esta cuestión es punto medular de este trabajo de comprensión de la UniTierra, ese es uno de los fundamentos base que nos llevan a querer entender sus símbolos, por otra parte creemos que es inaplazable la necesidad de acercarnos a otros actos educativos, a otras formas de comunicación, de sentir, de vivir culturas otras en los actos humanos.

Buenfil (1992) toca un tema que remite a la UniTierra, ella plantea que toda la población que no tiene acceso a las instituciones escolares –indígenas,

“marginados”, campesinos, o simplemente los que no alcanzaron “cupo”- de todas formas se constituyen como sujetos en esos otros espacios tradicionalmente despreciados por los intelectuales. Puntualiza que estos grupos son referidos como los “no escolarizados” con las consecuencias sociales que eso conlleva, para Santos (2010) serían los inexistentes en la sociología de las ausencias. Lo anterior pone en evidencia –según Buenfil, (ibid)- que con atender el discurso escolar y la educación formal (agregamos) no basta. Es también imprescindible atender todos aquellos otros espacios, institucionales o no, que contribuyen a la conformación del sujeto social, delimitar sus condiciones, reconocer sus prácticas, qué fuerzas políticas actúan, qué contradicciones son emergentes, en fin, qué tipo de sujeto constituyen y qué alternativas se pueden ofrecer y esto podemos buscarlo en la educación no formal en la UniTierra, que para la autora representa para muchos una posición incómoda, más inasible, pero para otros un verdadero reto de comprensión, por la historia, cultura y filosofía que albergan y que muchas veces la ponen en “desventaja” respecto a una concepción ideológica preponderante en nuestro entorno.

A pesar de que las descripciones de los actos sociales muchas veces representan un encuadre -a veces limitado- de la compleja realidad que se observa y dejan fuera aspectos y cualidades que muestran sus características

68 únicas e irrepetibles, es valioso recuperarlas para caminar más allá de ellas y de la descripción, por ello más adelante recogeremos los frutos que nos regala el espacio de la UniTierra como por ejemplo su carácter político, su fundamentación filosófica (cap.III).

La educación no formal puede ser orientada por organizaciones en dos niveles: aquellas cuyo propósito básico es el cambio social a través de acciones de alimentación, producción o salud y aquellas otras cuyo propósito básico es eminentemente educativo, pero que conforman un abanico de posibilidades y prácticas concretas que hace difícil de generalizar características básicas a su alrededor. Pero podemos ubicar algunas de acuerdo a Touriñan (1992):

Educación de Adultos.- Incluye la alfabetización, capacitación para el trabajo (artes, oficios), como el extensionismo agrícola o pecuario, con acreditación pero sin certificación. Muchas de estas prácticas de educación no formal pueden acercarse a modelos escolarizados sobre todo desde una perspectiva ideológica asistencial y entonces tienden a parecerse más a las escuelas.

Desarrollo Comunitario.- Enfocada al cambio social, acciones de salud, desarrollo y producción, donde el hecho educativo es complementario.

Centro Cultural.- Casas de cultura, centros culturales, casas populares, museos, centros de cultura ambiental, unidades deportivas.

Asociacionismo.- Sindicatos, partidos políticos, clubes o asociaciones, religiosas, deportivas, sociales, culturales, y los grupos de ayuda mutua.

La educación no formal se da a partir de prácticas voluntarias, se otorga a personas de todas edades, los requisitos de ingreso son mínimos, en ocasiones se da por personas que viven y trabajan en el mismo lugar y la duración es flexible.

Educación no formal es, de acuerdo a Touriñan (1992), la modalidad educativa que comprende todas las prácticas y procesos que se desprenden de la participación de las personas en grupos sociales estructurados, deliberadamente educativos, pero cuya estructura institucional no certifica los ciclos escolarizados avalados por el Estado.

69 Tomando en cuenta lo anterior, y en correspondencia con nuestro corte genealógico, no quisiéramos encerrar a la educación de la UniTierra en un esquema que no le corresponde por sus propias producciones discursivas, por sus significados y formas de interacción, porque si bien es cierto que algunas de las descripciones que se ubican en este capítulo respecto a educación no formal corresponden a parte de la realidad que se vive en la UniTierra, muchas quedan fuera de ella, cuestión que aclararemos.

La UniTierra permite la presencia de distintos agentes sociales, para algunos casos establece una intencionalidad específica a quien desee llevar uno de sus cursos, en otros casos esto no es explícito, como por ejemplo en el análisis político y académico, por lo que muestra flexibilidad al respecto; no tiene apego a los requisitos de ingreso, ni establece cuotas de ingreso ni de permanencia, proponiendo solamente el respeto a su integridad como institución y como personas. Por otra parte, invitan sus acciones al intercambio de saberes de manera colectiva o individual entre sus miembros que tienen una historia de vida fuertemente ligada a la resistencia de la imposición de políticas neoliberales y sus respectivas ideologías, vistas como se señala en Giroux (2003) como una formación de discursos que involucran ideas, actos y relaciones, objetos e instituciones articulados en torno a una significación particular. El actuar de la UniTierra propone la práctica de la “traducción” en la que se recupera el saber de los otros con el fin de intercambiar y crear nuevas ideas, por lo que todo pensamiento o filosofía se somete a discusión y análisis, por mucha bondad que esta promueva- sea marxista, religiosa o amerindia- se da en este sentido una comunicación basada en la comprensión de la cultura del otro, aunque tiene en sus prácticas un gran respeto por el saber amerindio.

Por lo anterior señalamos que la UniTierra tiene una intención específica que se relaciona con la preservación de una cultura: la indígena-amerindia a través de la preservación de su forma de vida. Aunado a ello se trabaja bajo un esquema de interculturalidad, de intercambio entre saberes culturales, siempre distinguiendo el aspecto político antisistémico y autónomo en el que se analizan distintos planos de dominación: económico, político, cultural, ideológico, revelando

70 los problemas que ha agudizado el sistema neoliberal y las políticas y prácticas del mercado global. Sin embargo, se abre a las posibilidades de ingresar otros diálogos a su interior (como sobre otro tipo de movimientos sociales, ej. sobre el movimiento de los Sin Tierra de Brasil y sobre el socialismo del siglo XXI, que difieren de la filosofía propia del zapatismo que respetan y promueven); ante este panorama se vuelve obvio observar que por su corte político-antisistémico que no comulga con la promoción de la política económica global y podemos puntualizar que posee un corte político-crítico-estético.

Lo político se observa a través de discursos y practicas antisistémicas fundadas en la praxis que se da en la UniTierra, en la existencia entre los grupos indígenas y sus formas de vida otras, en su mundo otro, realidades otras en la que se trabaja por una educación crítica de la realidad social que todos vivimos, haciendo especial énfasis en la posición y formas de vida-resistencia de grupos minoritarios, sean éstos indígenas, campesinos, mujeres, etcétera. Tomando en cuenta la cosmovisión del mundo que tienen y que comprende a la totalidad no fragmentada a diferencia del saber de Occidente que ve al hombre como unidimensional, en la UniTierra se observa al ser humano como multidimensional y con la necesidad de otras condiciones de vida material y espiritual, luchando día a día por la justicia, la libertad y la autonomía. Por ello, puede quedar ubicada en la educación no formal, sobre todo porque sus prácticas se alejan de la certificación, del apoyo económico y reconocimiento del Estado a través de la documentación y se esfuerza porque el saber se convierta en formas de hacer en la vida comunitaria desde el saber comunitario y para él; podemos verla a través del marco de la educación no formal, ya que allí se vive en contacto con las historias y culturas, se establecen lazos de comunicación dialogada en la que los actores son analíticos y críticos de la realidad social que los rodea, en dimensiones globales, nacionales, regionales, locales; capaces de hacer pensar y hablar al grupo de otra manera, acentuando sus propios contornos simbólicos creando en forma ética- estética sus signos, símbolos y significantes que toman distancia del discurso establecido. Esta caracterización de la UniTierra se acerca a lo que pretende a

71 través de su simbolismo: “un mundo donde quepan todos los mundos” Muñoz, (2003:125) discurso del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

El por qué pensar a la UniTierra desde la educación no formal corresponde sobre todo al interés por intentar acercarnos lo más posible a una realidad con la que muchos desaprendemos a ser lo que eramos y aprendiendo a dialogar con los otros sin subordinación, sin poder expresado en la imposición del pensar, con un espíritu transdiciplinar-intercultural de respeto a la cultura de los Otros.

Por lo analizado hasta este momento la educación no formal es aquella que posee una intencionalidad, organiza y sistematiza sus actividades fuera del sistema educativo formal, puede depender o no del apoyo del Estado, fortalece relaciones de comunicación (en el que participan todos sus miembros) hacia uno o más objetivos que pueden variar, ya sea de adquisición de prácticas específicas:

mecánica, costura, carpintería, agricultura o de política, activismo social, o todos en articulación. Puede contar con un currículum o planes de estudio o prescindir de ellos.